{"id":26217,"date":"2016-02-05T17:42:03","date_gmt":"2016-02-05T22:42:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ocasiones-de-pecado\/"},"modified":"2016-02-05T17:42:03","modified_gmt":"2016-02-05T22:42:03","slug":"ocasiones-de-pecado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ocasiones-de-pecado\/","title":{"rendered":"OCASIONES DE PECADO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Ocasiones de pecado<\/b> son las circunstancias externas &#8212;ya sea de cosas o personas&#8212; que, ya sea debido a su especial naturaleza o por la fragilidad com\u00fan a la  humanidad o peculiar de alg\u00fan  individuo, incitan o atraen a uno al pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante recordar que hay una gran diferencia entre la causa y la ocasi\u00f3n del pecado.  La causa del pecado, en \u00faltimo an\u00e1lisis, es la voluntad  humana perversa y es intr\u00ednseca al compuesto humano. La ocasi\u00f3n es algo extr\u00ednseco y, dada la  libertad de la voluntad, no puede propiamente hablando estar en relaci\u00f3n causal con el acto o h\u00e1bito vicioso que llamamos pecado.  No puede haber ninguna duda de que, en general, la misma obligaci\u00f3n que nos ata a abstenernos del pecado nos obliga a huir de su ocasi\u00f3n. Qui tenetur ad finem, tenetur ad media  (el que est\u00e1 obligado a alcanzar cierto fin, est\u00e1 obligado a emplear los medios para alcanzarlo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  te\u00f3logos distinguen entre la ocasi\u00f3n pr\u00f3xima y la remota. Ellos no son un\u00e1nimes en cuanto al valor preciso a ser atribuido a los t\u00e9rminos.  De Lugo define ocasi\u00f3n pr\u00f3xima (De poenit., Disp. 14, n.149) como una en la que los hombres de igual calibre en su mayor\u00eda caen en  pecado mortal, o una en la que la experiencia se\u00f1ala al mismo resultado a partir de la debilidad especial de una persona en particular.   La ocasi\u00f3n remota carece de estos elementos. Todos los te\u00f3logos concuerdan en que no existe la obligaci\u00f3n de evitar las ocasiones remotas del pecado tanto porque esto ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible, y porque no implican un grave peligro de pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la ocasi\u00f3n pr\u00f3xima, puede ser del tipo que se describe como  necesaria, es decir, la cual una persona no puede abandonar o deshacerse de.  Para la determinaci\u00f3n de los principios que se establezcan en lo sucesivo, no importa si esta imposibilidad es f\u00edsica o moral; o puede ser  voluntaria, o sea, que el removerla est\u00e9 dentro de la aptitud de la persona.   Los  moralistas distinguen entre una ocasi\u00f3n pr\u00f3xima continua y otra que, si bien es, sin duda, pr\u00f3xima, pero la persona se enfrenta a ella s\u00f3lo a intervalos. Es  cierto que uno que est\u00e1 en la presencia de una ocasi\u00f3n pr\u00f3xima a la vez voluntaria y continua, est\u00e1  obligado a retirarla.   La negativa del penitente a apartarla, har\u00eda imperativo que el confesor le niegue la absoluci\u00f3n. No siempre es necesario que el confesor espere la verdadera realizaci\u00f3n real de este deber antes de dar la absoluci\u00f3n; \u00e9l puede contentarse con una promesa sincera, que es el m\u00ednimo que se requiere.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  te\u00f3logos est\u00e1n de acuerdo en que uno no est\u00e1 obligado a evitar las ocasiones pr\u00f3ximas pero necesarias. Nemo tenetur ad impossibile (nadie est\u00e1 obligado a hacer lo que es imposible).  Aqu\u00ed no es cuesti\u00f3n de uno echarse libremente al peligro del pecado.  El supuesto es que el estr\u00e9s de circunstancias inevitables ha impuesto esta situaci\u00f3n infeliz. Todo lo que luego se puede requerir es el empleo de los medios que alejen el peligro del pecado. La dificultad consiste en determinar cu\u00e1ndo una ocasi\u00f3n pr\u00f3xima debe ser considerada como no f\u00edsica (lo cual es bastante claro), sino moralmente necesaria.   Los te\u00f3logos han escrito mucho en el intento por encontrar una regla para la medici\u00f3n de esta necesidad moral y una f\u00f3rmula para su expresi\u00f3n, pero sin \u00e9xito. Parece que es bastante claro que una ocasi\u00f3n pr\u00f3xima podr\u00e1 estimarse necesaria cuando no se puede renunciar a ella sin grave esc\u00e1ndalo o p\u00e9rdida del buen nombre o sin da\u00f1o temporal o espiritual notable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuente:  Delany, Joseph. \u00abOccasions of Sin.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. 20 Jun. 2015 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11196a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ocasiones de pecado son las circunstancias externas &#8212;ya sea de cosas o personas&#8212; que, ya sea debido a su especial naturaleza o por la fragilidad com\u00fan a la humanidad o peculiar de alg\u00fan individuo, incitan o atraen a uno al pecado. 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