{"id":26220,"date":"2016-02-05T17:42:13","date_gmt":"2016-02-05T22:42:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/octava\/"},"modified":"2016-02-05T17:42:13","modified_gmt":"2016-02-05T22:42:13","slug":"octava","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/octava\/","title":{"rendered":"OCTAVA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Origen<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el n\u00famero siete, y no el ocho, el que desempe\u00f1a el papel principal en la heortolog\u00eda jud\u00eda y el que domina el ciclo del a\u00f1o. Cada s\u00e9ptimo d\u00eda es un sabbat; el s\u00e9ptimo mes es sagrado; el s\u00e9ptimo a\u00f1o es un a\u00f1o sab\u00e1tico. El A\u00f1o del Jubileo era determinado por el n\u00famero siete multiplicado por siete; la Fiesta de los \u00c1zimos duraba siete d\u00edas, lo mismo que la festividad de la Pascua Jud\u00eda; siete veces siete d\u00edas despu\u00e9s de \u00e9sta era la fiesta de Pentecost\u00e9s; la Fiesta de los Tabern\u00e1culos duraba siete d\u00edas, al igual que contabilizaron siete los d\u00edas de asamblea (Willis, \u00abWorship of the Old Covenant\u00bb, 190-1; \u00abDict. of the Bible\u00bb, s.v. Feast and Fasts, I, 859). Sin embargo, el octavo d\u00eda, sin tener la importancia simb\u00f3lica del s\u00e9ptimo d\u00eda, tambi\u00e9n tuvo su funci\u00f3n. El octavo d\u00eda era el d\u00eda de la circuncisi\u00f3n (Gen 22,4; Lev 12, 3; Lc 1,59; Hch 7,8; etc.). La fiesta de los Tabern\u00e1culos, que, como se mencion\u00f3, duraba siete d\u00edas, era sucedida al octavo d\u00eda por una solemnidad que puede ser considerada como una octava (Lev 23,36.39; Num 29, 35; 2 Esd \u00f3 Neh 8,18); el octavo d\u00eda era el de ciertos sacrificios (Lev 14,10.23; 15,14.29; Num 6,10). Fue tambi\u00e9n el octavo d\u00eda en el que concluyeron la fiesta de dedicaci\u00f3n del Templo bajo Salom\u00f3n y su purificaci\u00f3n bajo Ezequ\u00edas. Ni las ogdoad (ocho deidades relacionadas con la creaci\u00f3n) de los egipcios ni fantas\u00edas num\u00e9ricas similares de otros pueblos tuvieron influencia en la liturgia cristiana. La afirmaci\u00f3n de Gavant\u00ed en el sentido de que la costumbre de celebrar la octava de las fiestas data de los d\u00edas de los Ap\u00f3stoles carece de pruebas (Thesaurus sacr. rit., 31 sq.). Al principio, las festividades cristianas no ten\u00edan octavas. El domingo, que en cierta forma se puede considerar la primera fiesta cristiana, cae en el s\u00e9ptimo d\u00eda; las fiestas de la Pascua Cristiana y Pentecost\u00e9s, que junto con el domingo son las m\u00e1s antiguas, son como una sola fiesta de cincuenta d\u00edas. Originalmente la fiesta de la Navidad, tambi\u00e9n muy antigua, no ten\u00eda octava. En el siglo IV, cuando la idea primitiva de la fiesta de los cincuenta d\u00edas del tiempo pascual empez\u00f3 a perderse, le fueron dadas octavas tanto a la Pascua como a Pentecost\u00e9s. Posiblemente al principio \u00e9sta fue solo una costumbre bautismal, los ne\u00f3fitos permanec\u00edan en una especie de retiro gozoso desde la Pascua o Pentecost\u00e9s hasta el siguiente domingo. Adem\u00e1s el domingo que ca\u00eda en octavo d\u00eda despu\u00e9s de la Pascua y Pentecost\u00e9s ven\u00eda a ser como una conclusi\u00f3n natural de la festividad de los siete d\u00edas tras esas dos fiestas. Por lo tanto, la octava se pudo en cierto modo haber desarrollado por s\u00ed misma. Si esto fue as\u00ed, podemos decir que contrariamente a la opini\u00f3n de que los cristianos tomaron prestada de los jud\u00edos la idea de la octava, esta costumbre creci\u00f3 espont\u00e1neamente en suelo cristiano. A\u00fan as\u00ed, debe decirse que la primera octava cristiana conocida de la historia es la dedicaci\u00f3n de las iglesias de Tiro y Jerusal\u00e9n, bajo Constantino, y que estas solemnidades, en imitaci\u00f3n a la dedicaci\u00f3n del Templo jud\u00edo, duraron ocho d\u00edas (Eusebio, \u00abDe vita Constant\u00bb., III, xxx sq.; Sozomeno, \u00abHist. eccl.\u00bb, II, xxvi). Este festejo pudo haber ejercido influencia en la adopci\u00f3n de la octava por los cristianos. A partir del siglo IV la celebraci\u00f3n de octavas se menciona con mayor frecuencia. Aparece en las Constituciones Apost\u00f3licas, en los sermones de los Padres y en los Concilios (\u00abConst. Apost.\u00bb, VIII, xxxiii; V, xx; Augustine, \u00abDe div. temp.\u00bb, i; \u00abEp.\u00bb, lv, 32, 33 etc.; \u00abPeregrinatio Etheri\u00e6\u00bb, ed. Gamurrini, p. 100; cf. Cabrol, \u00abEtude sur la Peregrinatio\u00bb, Par\u00eds, 1895, pp. \u00abConcil . Matisc. II\u00bb, ii; \u00abConcil. In Trullo\u00bb, lvi).\n<\/p>\n<h2>Celebraci\u00f3n de Octavas en tiempos antiguos y modernos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia de la octava lleg\u00f3 a su forma actual de manera gradual. En el primer periodo, esto es, del siglo IV al VI o incluso el VII, parece hab\u00e9rsele dedicado poca atenci\u00f3n a la variaci\u00f3n de la f\u00f3rmula lit\u00fargica de los ocho d\u00edas. Los sacramentarios de Gelasio y San Gregorio no hacen menci\u00f3n de que los d\u00edas formen parte de la f\u00f3rmula; en el octavo d\u00eda se repite el oficio de la fiesta. La dies octava es efectivamente hecha m\u00e1s prominente por la liturgia. El domingo siguiente a la Pascua (esto es, domingo in albis) y el octavo d\u00eda de la Navidad (hoy, la Circuncisi\u00f3n) son tratados por la liturgia como d\u00edas de fiesta desde muy temprano. Ciertas octavas estaban consideradas como d\u00edas de privilegio en los cuales estaba prohibido trabajar. Los tribunales y los teatros cerraban (\u00abCod. Theod.\u00bb, XV, tit. v de spect. leg. 5; IX, de qu\u00e6st. leg. 7; \u00abConc. Mog\u00bb, 813, c. xxxvi). Despu\u00e9s de que la Pascua, Pentecost\u00e9s y Navidad recibieron octavas, la tendencia fue tener una octava para todas las fiestas solemnes. Eteria (religiosa espa\u00f1ola del siglo VII, autora de Itinerario) habla de la fiesta de la Dedicaci\u00f3n (cf. Cabrol, op. cit., pp. 128-9). Teodomar, un contempor\u00e1neo de Carlomagno, habla s\u00f3lo de las octavas de la Navidad y de la Epifan\u00eda, pero no debe concluirse que ignoraba las de Pascua y Pentecost\u00e9s que eran m\u00e1s celebradas. La pr\u00e1ctica de tener octavas para las fiestas de los santos no parece haber sido anterior al siglo VIII y a\u00fan entonces era propia de los latinos. Desde el siglo IX se hace m\u00e1s frecuente. Los capitulares de Carlomagno hablan de las octavas de Navidad, Epifan\u00eda y Pascua. Amalarius, despu\u00e9s de mencionar las cuatro octavas de Navidad, Epifan\u00eda, Pascua y Pentecost\u00e9s, nos dice que era costumbre en su tiempo celebrar las octavas de las fiestas de San Pedro, San Pablo y otros santos \u00abquorum festivitas apud nos clarior habetur . . . . et quorum consuetudo diversarum ecclesiarum octavas celebrat\u00bb (De eccl. offic., IV, xxxvi). En el siglo XIII esta costumbre se extendi\u00f3 a muchas otras celebraciones bajo la influencia de los franciscanos, quienes ejercieron una influencia preponderante en la formaci\u00f3n del Breviario moderno (B\u00e4umer-Biron, \u00abHist. du Breviaire\u00bb, II, 31, 71, 199). Las fiestas franciscanas de San Francisco, Santa Clara, San Antonio de Padua, San Bernardino, etc. ten\u00edan sus octavas. En el tiempo de la reforma del Breviario (Breviary of St. Pius V, 1568) fue considerada la cuesti\u00f3n de regular las octavas. Se distinguieron dos clases de octava, las de Nuestro Se\u00f1or y las de los santos y la dedicaci\u00f3n. En la primera categor\u00eda se distinguen las fiestas principales &#8212; Pascua y Pentecost\u00e9s &#8212; , las cu\u00e1les ten\u00edan octavas especialmente privilegiadas y las de Navidad, Epifan\u00eda y Corpus Christi, las cu\u00e1les estaban privilegiadas (la octava de la Ascensi\u00f3n no gozaba de privilegio) Octavas cuya ocurrencia era rara; y las fiestas cuya fecha cambiaba, son llamadas privilegiadas. Las octavas de los santos eran tratadas casi como la de la Ascensi\u00f3n. Esta clasificaci\u00f3n ocasion\u00f3 la aplicaci\u00f3n de cierto n\u00famero de r\u00fabricas, los detalles de las cu\u00e1les pueden encontrarse en B\u00e4umer-Biron, op. cit., II, 199-200. Para los cambios introducidos bajo Le\u00f3n XIII , cf. ibid., 462, igual que para las r\u00fabricas del Breviario. Bajo OCTAVARIUM ROMANUM hay una descripci\u00f3n del intento de Gavant\u00ed por proporcionar un oficio m\u00e1s variado para las octavas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos tambi\u00e9n admitieron hasta cierto punto la celebraci\u00f3n de octavas en su liturgia. Sin embargo, debemos ser cuidadosos para no confundir, como se hace frecuentemente, la ap\u00f3dosis de los griegos con la octava. Aun cuando tiene el mismo origen que la octava latina, la ap\u00f3dosis difiere de la octava en esto, que ocurre algunas veces en el d\u00eda octavo y algunas en el quinto, cuarto o noveno (ver P\u00e9trides en \u00abDict. d&#8217;arch\u00e9ol. et de liturgie chr\u00e9t.\u00bb s.v. Apodosis).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AMALARIUS, De eccles. officiis, IV, xxxvi, Micrologus, xliv, in P.L., CLI, 1010; ZACCARIA, Onomasticon, 61, IDEM, Bibliotheca ritualis, II, 414; DRESSER, De festis diebus christianorum et ethnicorum (W\u00fcrzburg, 1588); GRANCOLAS, Commentarius hist. in brev. rom. (Venice, 1734), 137; HOSPIAN, Festa Christianorum hoc est de origine, progressu, c\u00e6remoniis et ritibus (Zurich, 1593), 26; HITTORP, De div. cath. eccl. officis et myseriis (Paris, 1610) 486 sq.; GAVANTI, Thesaurus sacror. rituum cum adnot. merati, II, 31 sq.; GUYEUS, Heortolgia (Urbino, 1728) 113 sq.; PITTONUS, Tractatus de octavis festorum qu\u00e6 in ecclesia universali celebrantur (Venice, 1739); MART\u00c8NE, De antiq. eccles. rit. (ed. 1788), III, xxv, n. 1, pp. 188 sqq.; B\u00c4UMER-BIRON, Hist. du Br\u00e9viaire, II (Paris, 1893), 199 etc.; DUCHESNE, Christian Worship, Its Origin etc. (London, 1904) 287.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERNAND CABROL<br \/>\nTranscrito por Wm Stuart French, Jr.<br \/>\nDedicado a Theresa Gloria Roberts French<br \/>\nTraducido por EMG\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Origen Es el n\u00famero siete, y no el ocho, el que desempe\u00f1a el papel principal en la heortolog\u00eda jud\u00eda y el que domina el ciclo del a\u00f1o. Cada s\u00e9ptimo d\u00eda es un sabbat; el s\u00e9ptimo mes es sagrado; el s\u00e9ptimo a\u00f1o es un a\u00f1o sab\u00e1tico. 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