{"id":26258,"date":"2016-02-05T17:43:43","date_gmt":"2016-02-05T22:43:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ordenacion-anglicana-origen-de-la-invalidez\/"},"modified":"2016-02-05T17:43:43","modified_gmt":"2016-02-05T22:43:43","slug":"ordenacion-anglicana-origen-de-la-invalidez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ordenacion-anglicana-origen-de-la-invalidez\/","title":{"rendered":"ORDENACION ANGLICANA: ORIGEN DE LA INVALIDEZ"},"content":{"rendered":"<p>\n  La ceremonia solemn\u00edsima de la reciente coronaci\u00f3n de S. M. la reina Isabel II de Inglaterra (4 de febrero de 1953), a la que todos los medios modernos de publicidad han dado la m\u00e1s amplia resonancia, ha sembrado en el \u00e1nimo de algunos cat\u00f3licos cierta confusi\u00f3n.  Dicha ceremonia presentaba muchas semejanzas con la liturgia cat\u00f3lica; de aqu\u00ed la perplejidad, la curiosidad y las preguntas frecuentemente formuladas:  \u201c\u00bfQu\u00e9 me dice usted del se\u00f1or arzobispo de Canterbury, el oficiante principal en la ceremonia de la coronaci\u00f3n, que por una parte es anglicano, y por otra se presentaba y actuaba de tal manera que apenas hubiera sido posible distinguirle de un arzobispo cat\u00f3lico?  \u00bfY qu\u00e9 sentir de la ceremonia de la coronaci\u00f3n, que parec\u00eda tomada de la liturgia cat\u00f3lica?<br \/>\n  1. El arzobispo de Canterbury no es cat\u00f3lico, sino anglicano; no est\u00e1 por lo tanto en la debida obediencia con el Vicario de Cristo, ni en la debida uni\u00f3n de fe con la verdadera Iglesia de Jesucristo, la Iglesia Cat\u00f3lica, sino separado de dicha obediencia y fe.  M\u00e1s a\u00fan, propiamente hablando no es verdaderamente ni obispo ni sacerdote, cualesquiera que sean las apariencias externas; pues no hay razones para establecer en su favor una excepci\u00f3n de la regla general, seg\u00fan la cual las ordenaciones de sacerdotes y obispos realizadas seg\u00fan el rito anglicano son inv\u00e1lidas.  La cuesti\u00f3n relativa a la invalidez de las ordenaciones anglicanas, esto es, si los ministros ordenados seg\u00fan el rito anglicano son verdaderos sacerdotes y verdaderos obispos, equiparables en la dignidad de sacerdotes u obispos respectivamente, a los sacerdotes y obispos tanto de la Iglesia cism\u00e1tica oriental como de la cat\u00f3lica, suscit\u00f3 una larga serie de pol\u00e9micas, principalmente en la segunda mitad del siglo XIX, a las que puso fin la bula de Su Santidad Le\u00f3n XIII, Apostolicae curae, del 13 de septiembre de 1896.    Eduardo VI<br \/>\n  Teniendo en cuenta los principios indicados, recordemos brevemente las vicisitudes de las ordenaciones anglicanas.  Durante el cisma de Enrique VIII (1534-47) en los tres primeros a\u00f1os de su sucesor Eduardo VI, todas las \u00f3rdenes se confirieron seg\u00fan el Ritual romano y con la debida intenci\u00f3n, ya que a\u00fan se conservaba fielmente la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica; consiguientemente todas aquellas ordenaciones fueron consideradas como v\u00e1lidas.    Santos Edmundo Gennings y Suintino Wells, m\u00e1rtires<br \/>\n  Por el contrario, en el a\u00f1o 1550 entr\u00f3 en vigor el Book of Common Prayer (Libro de oraci\u00f3n p\u00fablica) de Eduardo VI.  En \u00e9ste, el Ritual romano era sustituido por el Ordinal Eduardino, que tanto en la ordenaci\u00f3n de los sacerdotes como en la consagraci\u00f3n de los obispos omit\u00eda la especificaci\u00f3n de la potestad conferida.  Se comet\u00eda por lo tanto un error sustancial de forma.  Por lo que hace a la intenci\u00f3n, en el Prayer Book del 1550, no solamente se negaba el Sacramento del Orden, sino que en la celebraci\u00f3n de la cena con la que hab\u00eda sido sustituida la Misa, se eliminaba toda idea de sacrificio y de consagraci\u00f3n y conversi\u00f3n del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo.  Faltaba por lo tanto la intenci\u00f3n necesaria en cuantos se acomodasen a la mentalidad del Prayer Book.<br \/>\n  Conforme al ordinal eduardino y consiguientemente con los dos defectos sustanciales indicados fueron conferidas en la Iglesia Anglicana todas las \u00f3rdenes tanto sacerdotales como episcopales hasta el a\u00f1o 1662.  En esta fecha los dirigentes de la Iglesia Anglicana, conscientes de la indeterminaci\u00f3n de la f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n, trataron de corregirla, a\u00f1adiendo la expresi\u00f3n del oficio respectivo de sacerdote o de obispo.  Pero esta correcci\u00f3n, dado que confiriese a la f\u00f3rmula la significaci\u00f3n conveniente, vino demasiado tarde cuando, transcurrido un siglo largo en el uso de la f\u00f3rmula inv\u00e1lida, se hab\u00eda ya extinguido ciertamente la jerarqu\u00eda y con ella la potestad de ordenar.<br \/>\n  Es sabido que en la administraci\u00f3n de todo sacramento, para que sea v\u00e1lida, ha de haber necesariamente materia y forma.  La materia, de suyo menos determinada cuanto a su significado, debe ser debidamente determinada por la forma.  As\u00ed por ejemplo es materia com\u00fan en la ordenaci\u00f3n del presbiterado y del episcopado la imposici\u00f3n de manos; a esa materia indeterminada debe aplicarse la forma, o sea las palabras que determinan y signifiquen el carisma o don impartido y la potestad conferida.  Cuando tal determinaci\u00f3n no se verifica debidamente surge el defecto de forma que invalida el sacramento.   Santo Tom\u00e1s Moro  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro requisito indispensable para la validez de un sacramento es la intenci\u00f3n del ministro, esto es, la voluntad de hacer, al administrarlo, lo que hace la verdadera Iglesia de Jesucristo.  Si el ministro como es&#8212;en el caso de la ordenaci\u00f3n, el consagrante&#8212;tiene una idea completamente equivocada de lo que hace la Iglesia que es lo que instituy\u00f3 Jesucristo, y act\u00faa y forma su intenci\u00f3n seg\u00fan sus propias opiniones err\u00f3neas y no seg\u00fan la doctrina de la Iglesia; la debida intenci\u00f3n falta y el rito sacramental resulta inv\u00e1lido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supuestos los datos precedentes, la pol\u00e9mica en torno a la validez ten\u00eda que surgir y no tard\u00f3 en presentarse.  Durante el reinado de la cat\u00f3lica Mar\u00eda Tudor (1553-58), el cardenal Reginald Pole, enviado como legado pontificio a Inglaterra, despu\u00e9s de haber examinado cuidadosamente las ordenaciones anglicanas, termin\u00f3 por declarar inv\u00e1lidas, por defecto de forma y de intenci\u00f3n, todas las conferidas seg\u00fan el Ordinal eduardino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente se han convertido en diversas ocasiones ministros religiosos anglicanos a la Iglesia Cat\u00f3lica, por ejemplo, el obispo Gordon en el a\u00f1o 1704.  La Iglesia Cat\u00f3lica al recibirlos en su seno los consider\u00f3 como simples seglares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia la mitad del siglo XIX se desarrolla entre los anglicanos la teor\u00eda llamada de las tres ramas.  Sus autores, suponiendo la validez de las ordenaciones anglicanas, pretend\u00edan que la verdadera Iglesia de Jesucristo, la verdadera Iglesia Cat\u00f3lica, se compone de tres ramas o partes principales, o sea de las tres iglesias que conservan el episcopado, que ser\u00edan&#8212;seg\u00fan ellos&#8212;la cat\u00f3lica, la cism\u00e1tica oriental y la anglicana.  Pero la Iglesia Cat\u00f3lica y la oriental rechazaron tal pretensi\u00f3n, entre otras razones por la invalidez de las ordenaciones anglicanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como por su parte, los anglicanos, suponiendo siempre la validez de sus ordenaciones, se esforzaban por comprobarla con toda clase de argumentos, la pol\u00e9mica se agudiz\u00f3 y, juntamente con la benevolencia que Le\u00f3n XIII hab\u00eda manifestado siempre para con los ingleses provoc\u00f3 el recurso de la Santa Sede.  En efecto, algunos cat\u00f3licos no ingleses y principalmente el anglocat\u00f3lico lord Halifax solicitaron una declaraci\u00f3n pontificia sobre al asunto de la controversia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa procedi\u00f3 con la m\u00e1xima prudencia que requer\u00eda el asunto.  Comenz\u00f3 por designar una comisi\u00f3n de eclesi\u00e1sticos eruditos pertenecientes a varias naciones para que estudiasen a fondo la cuesti\u00f3n.  La comisi\u00f3n, realizado el encargo, present\u00f3 el fruto de sus investigaciones a la Congregaci\u00f3n del Santo Oficio; los cardenales componentes de aquel supremo tribunal dieron su parecer y las conclusiones fueron presentadas y examinadas por el mismo Sumo Pont\u00edfice.  M\u00e1s a\u00fan, dos renombrados eclesi\u00e1sticos anglicanos fueron invitados a presentarse a Roma, para que pudiesen presentar a la comisi\u00f3n cuantos argumentos y documentos creyesen oportunos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estos trabajos cuidadosamente realizados, despu\u00e9s de examinados diligentemente todos los documentos y razones en pro y en contra, el Sumo Pont\u00edfice manifest\u00f3 el resultado mediante la bula Apostolicae curae, declarando inv\u00e1lidas las ordenaciones anglicanas, en virtud del doble defecto sustancial antes se\u00f1alado:  el defecto de la f\u00f3rmula y el defecto de intenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo dicho se desprende claramente una consecuencia grave, a saber:  los que en la Iglesia anglicana figuran oficialmente como sacerdotes u obispos, puesto que en realidad no fueron v\u00e1lidamente ordenados, ni son verdaderamente sacerdotes y obispos, ni pueden conferir v\u00e1lidamente sino aquellos sacramentos que pueden administrar los seglares, que son el bautismo y el matrimonio.  Recu\u00e9rdese que los ministros del matrimonio son los mismos contrayentes, si bien la Iglesia, por justas causas, exige para la validez la presencia del sacerdote como testigo cualificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por consiguiente, los sacerdotes y los obispos anglicanos no consagran v\u00e1lidamente, no celebran verdaderamente la Santa Misa, aunque realicen todas las ceremonias exteriores exactamente como las prescribe la liturgia romana, ni administran realmente la Sagrada Comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La impresi\u00f3n que produjo la bula de Le\u00f3n XIII fue muy diversa, seg\u00fan la disposici\u00f3n de los diversos grupos interesados en la cuesti\u00f3n.  Los cat\u00f3licos ingleses experimentaron con ella un gran alivio.  La bula los libr\u00f3 de una grave dificultad que entorpec\u00eda el movimiento de conversiones al catolicismo entre aquellos anglicanos que cre\u00edan de buena fe poderse beneficiar, dentro de la Iglesia Anglicana, del fruto de sacramentos verdaderamente conferidos por ministros realmente ordenados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los anglicanos, principalmente, los de la llamada Iglesia baja (Low Church), de sentimientos marcadamente protestantes (m\u00e1s alejados de la doctrina cat\u00f3lica), la celebraron como un triunfo, porque ven\u00edan mirando con gran descontento el que los otros anglicanos, los de la Iglesia alta (High Church) asumiesen la defensa de la presencia real de Jesucristo en la Eucarist\u00eda, y se esforzasen por restablecer el sacerdocio en el cual ellos no cre\u00edan.  Para los ritualistas y para los abusivamente llamados anglocat\u00f3licos, en cambio, la bula result\u00f3 un duro golpe, pues ech\u00f3 por tierra las teor\u00edas (la de las tres ramas) y los ideales en los que hab\u00edan cifrados sus mejores esperanzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  La semejanza, para muchos sorprendente, entre las ceremonias de la coronaci\u00f3n de Isabel II y determinadas ceremonias de la liturgia cat\u00f3lica, tiene f\u00e1cil explicaci\u00f3n.  Nos llevar\u00eda demasiado lejos sin provecho que compense, el estudio y an\u00e1lisis de las ceremonias de la coronaci\u00f3n, en orden a investigar el origen de cada una de ellas.  Creo preferible recordar algunas indicaciones generales que sirvan de orientaci\u00f3n en esta materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de la coronaci\u00f3n o consagraci\u00f3n de reyes y emperadores es antiqu\u00edsimo; la forma concreta de su realizaci\u00f3n es variad\u00edsima seg\u00fan los diversos tiempos y lugares.  Precisamente entre los anglosajones la coronaci\u00f3n parece haber alcanzado una importancia particular.  Uno de los ejemplos m\u00e1s antiguos es la consagraci\u00f3n de Aid\u00e1n, rey de Escocia, administrada por San Columba el a\u00f1o 574.  En el siglo siguiente el Pontifical de Egberto ofrece entre sus ceremonias un Ordo coronationis regis (Rito de la coronaci\u00f3n de un rey), uno de los m\u00e1s antiguos, en el que se pueden apreciar algunos puntos de semejanza con la coronaci\u00f3n de la reina de Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ceremonia de la coronaci\u00f3n tiene lugar dentro de una Misa propia de tal ocasi\u00f3n e inmediatamente despu\u00e9s del Evangelio.  La acompa\u00f1an tres oraciones que recuerdan la dignidad y los poderes de los reyes.  Viene inmediatamente despu\u00e9s la unci\u00f3n que realiza el prelado consagrante derramando un poco de aceite sobre la cabeza del rey, mientras uno de los obispos asistentes recita una oraci\u00f3n.  A continuaci\u00f3n los obispos y pr\u00edncipes entregan el cetro al elegido, y entretanto se recitan oraciones brev\u00edsimas en forma de aclamaciones:  \u201cBendice, Se\u00f1or, a este rey; t\u00fa que gobiernas desde el principio los reinos de todos los reyes.  Am\u00e9n\u2026\u201d  Luego le entregan el bast\u00f3n, nuevo signo de autoridad, y el casco, s\u00edmbolo de fortaleza, acompa\u00f1ando la acci\u00f3n con las correspondientes oraciones.  Todo el pueblo canta entonces nuevas aclamaciones:  \u201cViva el rey para siempre\u2026\u201d y tras una breve oraci\u00f3n final contin\u00faa la Misa como de ordinario.  Al final de la Misa, como broche de la ceremonia, se lee el primer mandato del nuevo rey a su pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parecidas a \u00e9sta, aunque siempre con algunas variantes, fueron las formas de coronaci\u00f3n admitidas en los libros lit\u00fargicos y empleadas hasta la aparici\u00f3n del anglicanismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que el anglicanismo no es, en fin de cuentas, sino una rama desgajada del robusto \u00e1rbol de la Iglesia Cat\u00f3lica, no debe extra\u00f1arnos que el follaje de su culto externo presente muchas coincidencias con la liturgia cat\u00f3lica, de la que en buena parte se deriva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el Prayer Book es el libro lit\u00fargico impuesto por los dirigentes del anglicanismo en sustituci\u00f3n de la liturgia cat\u00f3lica.  El pretexto fue lograr una mayor uniformidad, sencillez y edificaci\u00f3n; el intento verdadero fue eliminar de los libros lit\u00fargicos todas aquellas verdades y pr\u00e1cticas cat\u00f3licas que los protestantes rechazaban, por ejemplo; la presencia real de Jesucristo en la Eucarist\u00eda, el Sacrificio de la Misa, la invocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y de los santos, las oraciones por los muertos, los siete Sacramentos especialmente la confesi\u00f3n.  El empe\u00f1o reformista no se extend\u00eda a otros elementos lit\u00fargicos menos caracter\u00edsticamente cat\u00f3licos.  As\u00ed se lleg\u00f3 a una liturgia nueva, la anglicana, que conserva sin embargo, muchos elementos de la liturgia precedente, la cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hechos posteriores lo comprueban.  Principalmente desde mediados del siglo pasado, los deseos de lograr una profunda reforma del Prayer Book se han venido manifestando insistentemente.  Dichas tendencias se desarrollan en dos direcciones opuestas, correspondientes a las dos fracciones del anglicanismo denominadas Iglesia alta e Iglesia baja.  Estos, m\u00e1s alejados de la doctrina y del esp\u00edritu de la Iglesia Cat\u00f3lica, opinan que el Prayer Book contiene a\u00fan demasiados elementos del viejo papismo, que es preciso eliminar.  Los pertenecientes a la Iglesia alta, especialmente los militantes y simpatizantes del movimiento de Oxford, juzgan que es preciso retornar al esp\u00edritu y a la liturgia anterior al Prayer Book, el cual elimin\u00f3 o alter\u00f3 muchas de sus partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La anhelada reforma no se ha llevado a cabo en Inglaterra; sin embargo, la mayor parte del anglicanismo, cuyo esp\u00edritu culmina en el movimiento de Oxford, la est\u00e1 introduciendo pr\u00e1cticamente saltando por encima de las descripciones oficiales, y acerc\u00e1ndose con decisi\u00f3n y tenacidad esperanzadora a la liturgia y al esp\u00edritu de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto que, cuando los cat\u00f3licos de otros pa\u00edses visitan por primera vez un templo anglicano, suelen quedarse perplejos, no acertando a descubrir indicio alguno de que se encuentran en un templo no cat\u00f3lico.  Poco a poco, pero progresivamente, venciendo toda oposici\u00f3n disimulada o manifiesta, los anglicanos que podr\u00edamos llamar de la extrema derecha (anglo-cat\u00f3licos) han ido adoptando buena parte de la liturgia cat\u00f3lica:  ornamentos y libros lit\u00fargicos, incienso, pa\u00f1os de altar, c\u00e1lices, patenas, palias, candeleros; celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda aunque no haya fieles que reciban la Comuni\u00f3n, uso del lat\u00edn y de las r\u00fabricas romanas en el canon de la Misa, uno de la hostia en vez del pan com\u00fan, conservaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, procesi\u00f3n del Corpus Christi, rezo del Santo Rosario, himnos y c\u00e1nticos en honor a la Sant\u00edsima Virgen y de los santos, im\u00e1genes, confesionarios; fiestas de la Asunci\u00f3n y del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a Dios muchos anglicanos avanzan por buen camino; no pocos retornaron ya o llaman cada d\u00eda a las puertas de la casa paterna.  Roguemos al Se\u00f1or dirija y acelere sus pasos por el camino de la verdad, de la unidad y de la paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n y transcripci\u00f3n: Jose G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ceremonia solemn\u00edsima de la reciente coronaci\u00f3n de S. M. la reina Isabel II de Inglaterra (4 de febrero de 1953), a la que todos los medios modernos de publicidad han dado la m\u00e1s amplia resonancia, ha sembrado en el \u00e1nimo de algunos cat\u00f3licos cierta confusi\u00f3n. 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