{"id":26260,"date":"2016-02-05T17:43:47","date_gmt":"2016-02-05T22:43:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ordenacion-sagrada-de-una-mujer-contraria-a-la-tradicion-apostolica\/"},"modified":"2016-02-05T17:43:47","modified_gmt":"2016-02-05T22:43:47","slug":"ordenacion-sagrada-de-una-mujer-contraria-a-la-tradicion-apostolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ordenacion-sagrada-de-una-mujer-contraria-a-la-tradicion-apostolica\/","title":{"rendered":"ORDENACION SAGRADA DE UNA MUJER: CONTRARIA A LA TRADICION APOSTOLICA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Se nota hoy, entre los cat\u00f3licos y tambi\u00e9n en el gran p\u00fablico en general, una gran diversidad frente al tema de la tradici\u00f3n. La historia de este concepto le confiri\u00f3 una multiplicidad de sentidos que, a su turno, afectaron su alcance en el plano religioso.<br \/>\nEsta es la historia que se encuentra en el origen del sentido m\u00e1s com\u00fan de la palabra tradici\u00f3n para el gran p\u00fablico en la hora actual. De acuerdo al Dictionnaire de la langue fran\u00e7aise Le Robert: \u201cDoctrina o pr\u00e1ctica, religiosa o moral, transmitida de siglo en siglo, originalmente mediante la palabra o el ejemplo, pero que puede, seguidamente, ser consignada en un texto escrito\u201d.<br \/>\n\u201cDe siglo en siglo\u201d: desde ya estamos orientados m\u00e1s bien hacia el pasado que hacia el futuro o incluso hacia el presente. El t\u00e9rmino trae consigo hoy una carga afectivo que liga su objeto a las costumbre y a los pensamientos del pasado. El futuro no est\u00e1, sin embargo excluido. Los que se adhieren a las tradiciones est\u00e1n, generalmente, preocupados de transmitirlas activamente al presente, con los ojos puestos en las generaciones futuras.<br \/>\nPor v\u00eda de consecuencia, el t\u00e9rmino tradicionalista designa, siguiendo siempre al diccionario Robert \u2013 que no hace otra cosa que resumir el sentido ordinario de nuestro tiempo \u2013 a quien se adhiere a las nociones y costumbres tradicionales, preocupado por la conservaci\u00f3n, tal vez, m\u00e1s que del progreso (sin que esto quedo excluido). Por contraste, el progresista pone acento no sobre la conservaci\u00f3n de los valores del pasado, sino sobre la anticipaci\u00f3n de los valores futuros, por los dem\u00e1s, sin exclusiva. El t\u00e9rmino se vuelve peyorativo cuando empieza a volverse exclusivo.<br \/>\nAdem\u00e1s, en el mundo franc\u00f3fono, las palabras tradici\u00f3n y tradicionalismo evocan \u2013 de una manera a veces bastante vaga \u2013 las doctrinas sociales, pol\u00edticas y religiosas elaboradas despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n francesa, que surgieron como reacci\u00f3n contra ella, en general en la primera mitad del siglo XIX. Citemos algunos nombres: Jos\u00e9 de Maistre, Bonald, Ch\u00e2teubriand, Lamennais.<br \/>\nSus doctrinas, habitualmente, no son tomadas en cuenta en la actualidad por aquellos que se dicen tradicionalista, al menos no de una manera expl\u00edcita; pero esos nombres (salvo, en parte, el \u00faltimo) bastan para sugerir una orientaci\u00f3n conservadora, como desaf\u00eda frente a muchas novedades, en el esp\u00edritu de un buen n\u00famero de ellos.<br \/>\nTales son las connotaciones actualmente m\u00e1s frecuentes que surgen en los esp\u00edritus que pretenden pronunciar las palabras: tradici\u00f3n, tradicionalismo.<br \/>\n3. Frente a ellas, el sentido que reviste el t\u00e9rmino Tradici\u00f3n en singular y tradiciones en plural, en el lenguaje de las Escrituras, de la Iglesia y de los Concilios, aunque no completamente diferente, es m\u00e1s preciso y m\u00e1s profundo, sin estar impregnado de matices socio pol\u00edticos.<br \/>\nEste lenguaje nos ha sido resumido, recientemente, por Juan Pablo II en s carta por la conmemoraci\u00f3n de los 1200 a\u00f1os del Concilio de Nicea, el 4 de diciembre de 1987 (Duodecimum saeculum):<br \/>\nYa san Pablo nos ense\u00f1a que, para la primera generaci\u00f3n cristiana, la paradosis (tradici\u00f3n) es la proclamaci\u00f3n del acontecimiento de Cristo (tradici\u00f3n) y de su significaci\u00f3n actual, que opera la salvaci\u00f3n mediante el  esp\u00edritu santo (I Co 15, 3-8; 11, 2). La Tradici\u00f3n de las palabras del Se\u00f1or y de sus actos fue recogida en los cuatro evangelio sin agotarse (Lc 1, 1; Jn 20, 30; 21, 35). Esta tradici\u00f3n fundadora es tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Concierne no s\u00f3lo al dep\u00f3sito de la sana doctrina (2 Tm 1, 6, 12) sino tambi\u00e9n las normas de conducta y las reglas de vida comunitaria (I Tes 4, 1-7; I Co 7, 17; 14, 34). Esto es lo que la Iglesia ha cre\u00eddo siempre y que siempre ha practicado, y lo considera, a justo t\u00edtulo,  como tradici\u00f3n apost\u00f3lica San Agust\u00edn dir\u00e1 (De baptismo IV IV, 24,31): una observancia guardada por toda la Iglesia y siempre presente sin haber sido instituida por los concilios, no es otra cosa que una tradici\u00f3n que emana de la autoridad de los Ap\u00f3stoles\u201d (\u00a7 6).<br \/>\nEl texto es muy claro: la tradici\u00f3n es proclamaci\u00f3n, por los Ap\u00f3stoles, del Misterio de Cristo, es decir de su actuar, de su doctrina y de su \u00e9tica; es inseparablemente fundadora y fundamental; pero no concierne a lo que la Iglesia a cre\u00eddo  siempre y practicado siempre, sin excluir un paso de lo impl\u00edcito de lo impl\u00edcito a lo expl\u00edcito.<br \/>\n4. Esta es la Tradici\u00f3n llamada apost\u00f3lica. Acabamos de pronunciar la palabra desarrollo: Mucho antes que Vaticano II, Nicea II en 787, manifestaba su importancia, Juan Pablo II escribe: Padres y S\u00ednodos \u201chicieron de la Tradici\u00f3n la tradici\u00f3n de los Padres o \u201ctradici\u00f3n eclesi\u00e1stica\u201d, concebida como un desarrollo homog\u00e9neo de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica\u201d (\u00a7 6)<br \/>\nEstamos en presencia de un concepto nuevo, pero a\u00fan cercano, de Tradici\u00f3n apost\u00f3lica: el de tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica: Juan Pablo II precisa  (\u00a7) \u201cLos Padres de Nicea II comprend\u00edan la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica como la tradici\u00f3n de los seis concilios ecum\u00e9nicos anteriores y de los Padres ortodoxos cuya ense\u00f1anza era com\u00fanmente recibida en la Iglesia\u201d. Llamamos aqu\u00ed, a esta tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, homog\u00e9nea a la apost\u00f3lica, Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica principal, primera y primordial \u2013 con el fin de distinguirla claramente con Pablo VI en 1976) de las tradiciones secundarias y sin embargo no carentes de importancia, que la Iglesia a querido poner al servicio de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica desarrollada e tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica principal y primera.<br \/>\n5. Para distinguir mejor una de otra, se podr\u00eda expresar as\u00ed: la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica primera es la que desarrolla de una manera necesaria la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, mientras que las tradiciones eclesi\u00e1sticas secundarias constituyen desarrollos contingentes y perecibles. Los padres de Nicea II, subraya Juan Pablo II, afirman que desean conservar intactas\u201d (\u00a75) todas las tradiciones de la Iglesia que le han sido confiadas\u201d (\u00a7 5; Mansi XIII, 377 B, C). Los Padres de Vaticano II nunca dijeron nada parecido; es que hab\u00eda  a sus ojos una distinci\u00f3n fundamental entre las tradiciones primordiales de la iglesia, como lo veremos un poco m\u00e1s adelante. Veamos nuestra interpretaci\u00f3n confirmada por la consideraci\u00f3n del principal punto afirmado por Nicea II: el que ha exaltado la legitimidad de la \u201cpintura de iconos, conforme a la carta de predicaci\u00f3n apost\u00f3lica\u201d; dicho de otra manera, esta pintura constitu\u00eda, para Nicea II, un desarrollo necesario de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Nicea II hablaba, por tanto, de Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica primordial.<br \/>\n6. Nuestra distinci\u00f3n refleja, en el plano de una Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica a la vez una y m\u00faltiple, lo que la Iglesia reconoce hoy, al interior de sus tradiciones y prescripciones proclamadas por el Ap\u00f3stol Pablo: la obligaci\u00f3n, impuesta a las mujeres, de llevar un velo sobre la cabeza (I Co 11, 2-16) y considerada como \u201cuna pr\u00e1ctica disciplinaria de poca importancia\u2026 una exigencia que no tiene valor normativo\u201d a diferencia de la prohibici\u00f3n hecha a las mujeres de hablar, pero de no de profetizar, en el conjunto de la asamblea eclesial (I Co 14, 34-35; 11, 5; Declaraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Doctrina de la fe sobre la no admisi\u00f3n de las mujeres al sacerdocio, sec IV, 15 de octubre 1976(.<br \/>\nAl distinguir, de esta manera, entre tradiciones eclesi\u00e1sticos primordiales y secundarias, distinguimos, pues, en continuidad con una distinci\u00f3n an\u00e1loga a reconocer en el interior de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica misma y mostramos, sobre ese punto, la continuidad entre el lenguaje de la Biblia y el de los Concilios sucesivos, tal como nos invita Juan Pablo II en su motu propio, Ecclesia Dei adflicta, del 2 de julio de 1988 (5,b.) Vamos a verlo, tambi\u00e9n, a prop\u00f3sito de Vaticano II.<br \/>\n7. El concilio Vaticano II \u2013 en una constituci\u00f3n dogm\u00e1tica: Dei Verbum \u2013 entiende como \u201cTradici\u00f3n sagrada\u201d, de origen divino, la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica destinada a ser conservada y transmitida hasta el fin de los tiempos. En otros t\u00e9rminos, la predicaci\u00f3n de los Doce, es decir de los Once unidos a Pedro. Ella \u201ccomprende todo lo que contribuye a conducir santamente la vida del pueblo de Dios y a aumentar la fe\u2026 As\u00ed, la Iglesia transmite a cada generaci\u00f3n todo lo que es ella misma, todo lo que cree\u201d.<br \/>\nEncontramos otra vez aqu\u00ed el \u201cde siglo en siglo\u201d citado m\u00e1s arriba, pero puesto al servicio del mensaje divino de salvaci\u00f3n, pero orientado hacia el futuro, hacia el regreso de Cristo, a la consumaci\u00f3n de los tiempos. El dep\u00f3sito a custodiar no es inerte: el Concilio nos dice que crece. Retomando el concilio Vaticano, \u00e9ste precisa: \u201cEsta Tradici\u00f3n que viene de los Ap\u00f3stoles, precisa: \u201cEsta Tradici\u00f3n crece en la Iglesia bajo la asistencia del Esp\u00edritu Santo; se acrecienta, en efecto, la percepci\u00f3n de las realidades lo mismo que las palabras transmitidas mediante la contemplaci\u00f3n y el estudio, por la predicaci\u00f3n de los obispos que, con los sucesi\u00f3n episcopal, recibieron un carisma cierto de verdad\u201d (\u00a7 7-8).<br \/>\nEn otros t\u00e9rminos, el desarrollo de la doctrina y del culto, y su explicaci\u00f3n, constituyen en su esencia misma la Tradici\u00f3n en tanto que ella transmite, sin cesar, la Revelaci\u00f3n. La Iglesia, repit\u00e1moslo con el texto, \u201ctransmite a todas las generaciones todo lo que es y todo lo que cree\u201d, sin dejar caer nada. La Iglesia es Tradici\u00f3n<br \/>\n8. Ning\u00fan concilio ecum\u00e9nico anterior hab\u00eda hablado con tanta fuerza y profundidad este tema, el que la teolog\u00eda llama desde hace siglos tradici\u00f3n divino-apost\u00f3lica. No es confiada en un inicio a los bautizados, \u2013 \u201ccon la Escritura\u201d,  siendo ambas el \u00fanico dep\u00f3sito de la Palabra de Dios\u201d \u2013 sino a la Iglesia: \u201cla carga de interpretar aut\u00e9nticamente la \u00fanica palabra de Dios, escrita o transmitida, fue confiada al solo Magisterio viviente de la Iglesia\u201d (\u00a7 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de: Ec\u00f4ne, comment d\u00e9nouer la trag\u00e9die? Editorial T\u00e9qui.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se nota hoy, entre los cat\u00f3licos y tambi\u00e9n en el gran p\u00fablico en general, una gran diversidad frente al tema de la tradici\u00f3n. La historia de este concepto le confiri\u00f3 una multiplicidad de sentidos que, a su turno, afectaron su alcance en el plano religioso. Esta es la historia que se encuentra en el origen &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ordenacion-sagrada-de-una-mujer-contraria-a-la-tradicion-apostolica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORDENACION SAGRADA DE UNA MUJER: CONTRARIA A LA TRADICION APOSTOLICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26260","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26260\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}