{"id":26263,"date":"2016-02-05T17:43:52","date_gmt":"2016-02-05T22:43:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/las-ordenes-militares\/"},"modified":"2016-02-05T17:43:52","modified_gmt":"2016-02-05T22:43:52","slug":"las-ordenes-militares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/las-ordenes-militares\/","title":{"rendered":"LAS ORDENES MILITARES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Incluyendo bajo este nombre todo tipo de Hermandad de Caballeros, tanto seculares como religiosos, los historiadores de las \u00d3rdenes Militares han llegado a enumerar un n\u00famero cercano al centenar, incluso sin tener en cuenta las ap\u00f3crifas y mortinatas. Este gran n\u00famero se explica por la avidez con que la Edad Media acogi\u00f3 una instituci\u00f3n tan enteramente adecuada con las dos ocupaciones de aquel per\u00edodo: la guerra y la religi\u00f3n. La realeza m\u00e1s tarde utiliz\u00f3 la nueva idea para fortalecer su propia posici\u00f3n o para premiar a los nobles leales, creando \u00f3rdenes seculares de caballer\u00eda de forma que no hubo pa\u00eds que no tuviera su orden real o principesca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00d3RDENES MILITARES FALSAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n individuos privados se metieron en este \u201cnegocio\u201d; algunos aventureros trataron de explotar la vanidad de la noblesse falsificando insignias de caballer\u00eda con las cuales se condecoraban ellos mismos, y que distribu\u00edan pr\u00f3diga, pero no gratuitamente, entre su clientela. En consecuencia surgi\u00f3 todo un grupo de \u00f3rdenes justamente consideradas falsas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo diecisiete Marino Caraccioli (1624), un noble napolitano, logr\u00f3 hacerse pasar como Gran Maestre de la Orden de Caballeros de San Jorge, que \u00e9l pretend\u00eda se remontaba a Constantino el Grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1632 Baltasar Gir\u00f3n, que se autopresentaba como un et\u00edope, introdujo en Europa una orden no menos antigua, la de San Antonio de Etiop\u00eda, un fraude inmediatamente desenmascarado por otro oriental, el erudito Abraham Echelensis (1646).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la corte de Luis XIV, un negro \u2013tra\u00eddo a Francia desde la Costa de Oro- se present\u00f3 como pr\u00edncipe, hasta alcanzar el honor de ser bautizado por Bossuet (1686), e instituy\u00f3 la Orden de la Estrella de Nuestra Se\u00f1ora antes de regresar a sus presuntos dominios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3RDENES MILITARES \u201cMORTINATAS\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una Orden regular de caballer\u00eda equivale a una hermandad o confraternidad que combina con las insignias de la caballer\u00eda los privilegios de los monjes. Esto supone el reconocimiento de parte tanto de la Iglesia como del Estado; para pertenecer al clero regular, necesitaban la confirmaci\u00f3n del Papa; no pod\u00edan ser armados caballeros sin la autorizaci\u00f3n del pr\u00edncipe. Las \u00d3rdenes de caballer\u00eda carentes de reconocimiento oficial deber\u00edan ser excluidas de su historia, aunque figuren en las p\u00e1ginas de todos los historiadores de las \u00f3rdenes militares. Como realidad efectiva, m\u00e1s de una regla de esta clase ha existido sin apenas pasar de su etapa inicial; \u00f3rdenes de este tipo deben ser calificadas como \u201cmortinatas\u201d (muertas al nacer).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna huella se halla en el \u201cBullarium romanum\u201d de la orden llamada del Ala de San Miguel, atribuida al Rey Alfonso I de Portugal (1176), ni de la Orden del Barco, supuestamente fundada por San Luis antes de la cruzada a T\u00fanez en la que muri\u00f3 (1270), ni de la de los Argonautas de San Nicol\u00e1s, atribuida al rey de N\u00e1poles Carlos III<br \/>\n(1382).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Philippe de Mezi\u00e8res, canciller del Rey de Chipre, redact\u00f3 los estatutos de una Orden de la Pasi\u00f3n de Cristo (1360), cuyo texto fue publicado recientemente, pero que nunca entr\u00f3 en vigor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la conquista de Lemnos por los Turcos, el Papa P\u00edo II fund\u00f3 una Orden de Nuestra Se\u00f1ora de Bel\u00e9n, pretendiendo transferir a la misma las posesiones de antiguas \u00f3rdenes que no pod\u00edan cumplir m\u00e1s sus prop\u00f3sitos (1459), pero la p\u00e9rdida de la isla impidi\u00f3 su instituci\u00f3n. La misma suerte corri\u00f3 la Orden Germ\u00e1nica de la Milicia Cristiana proyectada bajo Pablo V (1615), la Orden Francesa de la Magdalena para la supresi\u00f3n de los duelos (1614) y la Orden de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora, cuyos estatutos, ideados por el Duque de Mantua y aprobados por Urbano VIII (1623) quedaron como letra muerta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3RDENES MILITARES AUT\u00c9NTICAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Edad de las cruzadas pas\u00f3. Las \u00f3rdenes hist\u00f3ricamente existentes pueden reducirse a tres categor\u00edas: a) Grandes \u00d3rdenes Regulares; b) \u00d3rdenes Regulares Menores; c) \u00d3rdenes Seculares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nGrandes \u00d3rdenes Regulares\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las grandes \u00d3rdenes militares tuvieron su origen en las cruzadas, de las cuales retuvieron en su atuendo el distintivo com\u00fan de toda orden de caballer\u00eda: la cruz sobre el pecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes Militares\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1s antigua de ellas, los Caballeros Templarios, sirvi\u00f3 de modelo para las dem\u00e1s. Tras apenas un siglo de existencia, fue suprimida por Clemente V; pero dos restos quedaron m\u00e1s all\u00e1 del siglo catorce, la Orden de Cristo en Portugal y la Orden de Montesa en Espa\u00f1a. En el siglo doce Portugal tom\u00f3 prestada la regla de los Templarios y fund\u00f3 la Orden portuguesa de Avis. Casi al mismo tiempo surgieron la Orden de Calatrava en Castilla y la Orden de Alc\u00e1ntara en Le\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes Militares-Hospitalarias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contempor\u00e1neas a estas \u00f3rdenes puramente militares, fueron fundadas otras a la vez militares y hospitalarias, la m\u00e1s famosa de las cuales fue la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusal\u00e9n (Caballeros de Malta) y la de los Caballeros Teut\u00f3nicos (dise\u00f1ada a ejemplo de la anterior), ambas todav\u00eda existentes. En la misma categor\u00eda hay que incluir la Orden de Santiago que se extendi\u00f3 en Castilla, Le\u00f3n y Portugal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes Hospitalarias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, hay que referirse a las \u00f3rdenes puramente hospitalarias, cuyos comendadores, sin embargo, defendieron su rango de caballeros, aunque jam\u00e1s entraron en combate, como las \u00d3rdenes de San L\u00e1zaro de Jerusal\u00e9n y la del Esp\u00edritu Santo de Montpellier. Conexa a ellas hay que colocar a la Orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced (los llamados Mercedarios), fundada en Arag\u00f3n (1218) por San Pedro Nolasco para la redenci\u00f3n de cautivos. Incluyendo entre sus miembros tanto religiosos caballeros como religiosos cl\u00e9rigos, fue considerada en su origen una orden militar, pero surgieron discrepancias y cada rango eligi\u00f3 su propio gran maestre. Juan XXII (1317) reserv\u00f3 la granmaestr\u00eda para los cl\u00e9rigos, lo que dio como resultado un \u00e9xodo general de los caballeros hacia la reci\u00e9n fundada Orden militar de Montesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes Regulares Menores\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay menci\u00f3n en el siglo doce, en Castilla, de una Orden de Montjoie, confirmada por Alejandro III (1180), pero es dif\u00edcil distinguirla de la Orden de Calatrava, con la que fue pronto fusionada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn 1191, tras el asedio de Acre, Ricardo I de Inglaterra fund\u00f3 all\u00ed, en cumplimiento de un voto, la Orden de Santo Tom\u00e1s de Canterbury, una orden de hospitalarios para el servicio de los peregrinos ingleses. Parece que se la hizo depender de los Hospitalarios de San Juan, a los que sigui\u00f3 a Chipre tras la evacuaci\u00f3n de Palestina. Su existencia est\u00e1 atestiguada por el Bullarium de Alejandro IV y Juan XXII; aparte de esto apenas ha dejado huellas, si exceptuamos una iglesia de arquitectura remarcable, la de San Nicol\u00e1s en Nicosia (Chipre).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejor conocida es la historia de Schwertzbr\u00fcder (Ensiferi, Glad\u00edferos o \u201cPortaespadas\u201d) de Livonia, fundada por Alberto, primer Obispo de Riga (1197), para propagar la fe en las provincias b\u00e1lticas y proteger all\u00ed a la nueva Cristiandad contra las naciones paganas todav\u00eda numerosas en aquella zona de Europa. Contra los paganos fue predicada una cruzada, pero como los cruzados temporales se apresurasen a retirarse, devino necesaria, como en Palestina, su substituci\u00f3n por una Orden permanente. Esta Orden adopt\u00f3 lo estatutos, el manto blanco y la cruz roja de los Templarios, con una espada roja como emblema distintivo, de ah\u00ed su nombre de \u201cPortaespadas\u201d. La Orden fue aprobada en 1202 por una bula de Inocencio III. Abierta a toda clase de gentes sin distinci\u00f3n de linaje, plagada de meros aventureros cuyos excesos se dirig\u00edan m\u00e1s a exasperar a los paganos que a convertirlos, se mantuvo, pero por poco tiempo, teniendo s\u00f3lo dos grandes maestres, el primero de los cuales, Vinnon, fue asesinado en 1209 por uno de sus hombres, mientras que el segundo, Volquin, cay\u00f3 en el campo de batalla en el a\u00f1o 1236, con cuatrocientos ochenta caballeros de la Orden. Los supervivientes pidieron autorizaci\u00f3n para ingresar en la Orden Teut\u00f3nica, de la cual los Caballeros de Livonia formaron en lo sucesivo una rama bajo su propio maestre provincial (1238). Sus posesiones, adquiridas por conquista, formaron un se\u00f1or\u00edo bajo Carlos V (1525) y el \u00faltimo de sus maestres, Gottart Kettler, apostat\u00f3 y lo convirti\u00f3 en el ducado hereditario de Courland bajo la soberan\u00eda de los Reyes de Polonia (1562).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Gaudenti de Nuestra Se\u00f1ora en Bolonia, confirmados por Urbano IV en 1262 y suprimidos por Sixto V en 1589, fueron no tanto una Orden militar cuanto una asociaci\u00f3n de se\u00f1ores que se encargaron de mantener la paz p\u00fablica en aquellos tiempos turbulentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una Orden de San Jorge de Alfama, en Arag\u00f3n, aprobada por Urbano V en 1363, se fusion\u00f3 con la Orden de Montesa en 1399.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Caballeros de San Jorge, en Austria, fundados por el Emperador Federico III y aprobados por Pablo II en 1468, fracasaron en el perpetuar su existencia debido a la carencia de posesiones territoriales y acabaron convirti\u00e9ndose en una simple confraternidad secular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Orden de San Esteban Papa fue fundada en Toscana por el Gran Duque Cosmo I y aprobada en 1561 por P\u00edo IV, regul\u00e1ndose bajo la Regla benedictina. Tuvo su casa principal en Pisa y fue obligada a equipar cierto n\u00famero de galeras para combatir a los Turcos en el Mediterr\u00e1neo a la manera de (y de acuerdo con) las \u201ccaravanas\u201d de los Caballeros de Malta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes Seculares\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el siglo catorce, se formaron fraternidades de caballeros laicos a semejanza de las grandes \u00d3rdenes regulares; como en \u00e9stas, encontramos en estas \u00d3rdenes seculares un patr\u00f3n, un voto de servir a la Iglesia y al soberano, unos estatutos, un gran maestre (normalmente el pr\u00edncipe reinante) y la pr\u00e1ctica de ciertas devociones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales de estas \u00d3rdenes son las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inglaterra<br \/>\nEn Inglaterra Eudardo III, en memoria de los legendarios Caballeros de la Tabla Redonda, estableci\u00f3 en el a\u00f1o 1349 una hermandad de veinticinco caballeros; exclusivamente de sangre real y pr\u00edncipes extranjeros, con San Jorge como patr\u00f3n y con capilla en el Castillo de Windsor para reunirse capitularmente. Tom\u00f3 su nombre, Orden de la Jarretera, del emblema caracter\u00edstico llevado en la rodilla izquierda. La elecci\u00f3n de tal emblema dio origen a varias an\u00e9cdotas de dudosa autenticidad. Nada se sabe hoy de la finalidad inicial de la Orden del Ba\u00f1o, cuya erecci\u00f3n se remonta a la coronaci\u00f3n de Enrique IV (1399). Una tercera Orden, escocesa en su origen, es la Orden del Cardo, que data del reinado de Jaime V de Escocia. Estas \u00d3rdenes existen a\u00fan, aunque perteneciendo al protestantismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francia<br \/>\nEn Francia las \u00d3rdenes reales de la Estrella, originada en tiempo de Juan el Bueno (1352), de San Miguel fundada por Luis XI (1469) y del Esp\u00edritu Santo, fundada por Enrique III (1570), de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen, amalgamada por Enrique IV con la de San L\u00e1zaro, fueron totalmente suprimidas por la Revoluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Austria y Espa\u00f1a<br \/>\nAustria y Espa\u00f1a se disputan la herencia (desde la Casa de Borgo\u00f1a) del derecho a conferir la Orden del Tois\u00f3n de Oro, fundada por el duque Felipe el Bueno, aprobada por Eugenio IV en 1433 y ampliada por Le\u00f3n X en 1516.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Piamonte<br \/>\nEn Piamonte la Orden de la Annunziata en su \u00faltima forma procede s\u00f3lo de Carlos III, duque de Saboya (1518), pero su primera dedicaci\u00f3n a la Bienaventurada virgen se remonta a Amadeo VIII, primer Duque de Saboya, antipapa bajo el nombre de F\u00e9lix V (1434). Hubo, antes de su dedicaci\u00f3n, en Saboya una Orden del Collar que ten\u00eda sus cap\u00edtulos en la Cartuja, fundada en 1298, de Rene-Ch\u00e2tel en Bugey. En el mismo lugar celebraban los Caballeros de la Annunziata su fiesta de la Anunciaci\u00f3n, de modo que se consideraron a s\u00ed mismos como sucesores de la Orden del Collar. Tras la cesi\u00f3n de Bugey a Francia, trasladaron la sede de sus cap\u00edtulos al reci\u00e9n fundado monasterio camaldulense en la Monta\u00f1a de Tur\u00edn (1627).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mantua<br \/>\nEn el Ducado de Mantua, el duque Vicente Gonzaga, en ocasi\u00f3n de la boda de su hijo Francisco II, instituy\u00f3, con la aprobaci\u00f3n de Pablo V, los Caballeros de la Preciosa Sangre, una reliquia de la cual se venera en aquella ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00d3rdenes seculares pontificias<br \/>\nFinalmente hay cierto n\u00famero de \u00d3rdenes seculares pontificias, la m\u00e1s antigua de las cuales es la Orden de Cristo, contempor\u00e1nea a la instituci\u00f3n de la misma Orden en Portugal en el a\u00f1o 1319. Aprobando su \u00faltima instituci\u00f3n, Juan XXII se reserv\u00f3 el derecho de crear cierto n\u00famero de caballeros por designaci\u00f3n; en la actualidad se usa para recompensar los servicios prestados por alguna persona sin distinci\u00f3n de nacimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo hay que decir de la Orden de San Pedro, instituida por Le\u00f3n X en 1520, la Orden de San Pablo fundada por Pablo III en 1534 y la de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto encargada por Sixto V en 1558 de vigilar y preservar el santuario. Estas distinciones suelen ser otorgadas a funcionarios de la canciller\u00eda pontificia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha habido algunas discusiones sobre la Orden del Santo Sepulcro, antiguamente dependiente del Patriarca de Jerusal\u00e9n y reorganizada por el Papa Pio X. Los Caballeros de Santa Catalina del Sina\u00ed no son una Orden, ni regular ni secular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nORGANIZACI\u00d3N GENERAL DE LAS \u00d3RDENES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las historias correspondientes a cada una de las grandes \u00d3rdenes militares se hallan en los respectivos art\u00edculos a ellos dedicados; aqu\u00ed s\u00f3lo nos ocuparemos de exponer su organizaci\u00f3n general en las dimensiones religiosa, militar y econ\u00f3mica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Situaci\u00f3n religiosa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los caballeros de las grandes \u00d3rdenes fueron considerados en la Iglesia an\u00e1logamente a los monjes cuyos tres votos profesaban y de cuyas inmunidades gozaban. S\u00f3lo eran responsables ante el Papa; ten\u00edan sus capillas, sus cl\u00e9rigos, sus cementerios, todos exentos de la jurisdicci\u00f3n del clero secular. Sus tierras estaban exentas del pago de diezmos. No estaban sujetos a los interdictos a los que los obispos en aquel tiempo recurr\u00edan f\u00e1cilmente. No todos segu\u00edan la misma regla mon\u00e1stica. Los Templarios y las \u00d3rdenes que de ellos derivaron segu\u00edan la reforma cisterciense. Los Hospitalarios segu\u00edan la Regla de San Agust\u00edn. Sin embargo, a causa de la relajaci\u00f3n que se hab\u00eda manifestado frente a tales Reglas en el per\u00edodo de las cruzadas, la Santa Sede introdujo mitigaciones a favor de los hermanos legos. Para ellos hab\u00eda dificultades en orden a mantener la norma del celibato en todo su rigor; se les permit\u00edan, en algunas \u00d3rdenes, casarse una vez y s\u00f3lo con solteras. Incluso donde las segundas nupcias se toleraron ten\u00edan que hacer voto de fidelidad conyugal, de modo que quien violaba esta obligaci\u00f3n de la ley natural pecaba doblemente (por raz\u00f3n de la ley y del voto hecho). Adem\u00e1s de los tres votos, la regla limitaba para los hermanos ciertos aspectos de la regla mon\u00e1stica como la recitaci\u00f3n de las Horas, la cual, en el caso de los iletrados, era substituida por un n\u00famero fijo de Padrenuestros. Prescrib\u00eda tambi\u00e9n su h\u00e1bito y su comida, sus fiestas, abstinencias y d\u00edas de ayuno. Finalmente la regla impon\u00eda obligaciones detalladas en orden a la elecci\u00f3n de los cargos y a la admisi\u00f3n de miembros a los dos rangos de combatientes \u2013caballeros y soldados- y los dos de no combatientes \u2013capellanes, a los que estaban reservadas las funciones sacerdotales, y casaliers o administradores encargados del cuidado de los negocios temporales-.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOrganizaci\u00f3n militar\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n militar de las \u00d3rdenes era uniforme, debido a la ley de la guerra que compel\u00eda a los combatientes a mantener su aparato militar al nivel que pudiera tener el del adversario so pena de ser derrotados. La fuerza de un ej\u00e9rcito radicaba en su caballer\u00eda, conform\u00e1ndose a ella el armamento y las t\u00e1cticas de las \u00d3rdenes militares. Los caballeros hermanos compon\u00edan la caballer\u00eda pesada, los hermanos soldados la caballer\u00eda ligera. Los primeros ten\u00edan derecho a tres caballos por cabeza; los segundos ten\u00edan que contentarse con uno. Entre los primeros s\u00f3lo eran admitidos caballeros de proezas acreditadas o, a falta de ello, hijos de caballeros, porque en algunas familias el esp\u00edritu guerrero y la preparaci\u00f3n militar eran hereditarias. La consecuencia fue que los caballeros propiamente dichos nunca fueron muy numerosos; formaban un corps d\u2019elite que estaba al frente de la gran masa de los cruzados. Recogidos en conventos que eran al mismo tiempo cuarteles, combinando la obediencia pasiva del soldado, la sumisi\u00f3n espont\u00e1nea del religioso, viviendo hermanados hombro con hombro, jefe y subordinados, estas \u00d3rdenes superaron, en la cohesi\u00f3n que es el ideal de toda organizaci\u00f3n militar, a los cuerpos m\u00e1s famosos de soldados escogidos que se hayan conocido, desde las falanges macedonias a los jen\u00edzaros otomanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOrganizaci\u00f3n econ\u00f3mica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia adquirida por las \u00d3rdenes militares en el curso de la Edad Media puede medirse por la extensi\u00f3n de sus posesiones territoriales, diseminadas a trav\u00e9s de Europa. En el siglo trece nueve mil fincas pertenec\u00edan a los Templarios; trece mil a los Hospitalarios. Estas temporalidades formaban \u00edntegramente parte del dominio eclesi\u00e1stico, ten\u00edan como tales un car\u00e1cter sagrado que las situaba fuera de las obligaciones de usos profanos o de impuestos seculares. Se diferenciaban de las temporalidades de otras instituciones mon\u00e1sticas s\u00f3lo en el sistema centralizado de su administraci\u00f3n. Mientras en cada una de las dem\u00e1s instituciones mon\u00e1sticas cada abad\u00eda era aut\u00f3noma, todas las casas de una Orden militar estaban obligadas a aportar sus ganancias, tras deducir los gastos, a una tesorer\u00eda central. A consecuencia de la enorme circulaci\u00f3n de capital controlado por las \u00d3rdenes, su fortuna pudo ser aplicada a operaciones financieras que hicieron de ellas verdaderas entidades de cr\u00e9dito y dep\u00f3sito. Su perfecta fiabilidad les report\u00f3 la confianza consiguiente de la Iglesia y de los gobernantes temporales. El papado las emple\u00f3 para recaudar contribuciones para las cruzadas; los pr\u00edncipes no dudaban en confiarles sus propiedades personales. Tambi\u00e9n en este aspecto las \u00d3rdenes militares fueron instituciones mod\u00e9licas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MIRAEUS, Origine des chevalier et ordres militaires (Antwerp, 1609); FAVYN, Histoire des ordres de chevalerie (2 vols, Paris, 1620); BIELENFELD, Geschichte und Verfassung aller Ritterorden (Weimar, 1841); CAPPELETI, Storia degli ordini cavallereschi (Leghorn, 1904); CLARKE, Concise History of Knighthood II (London, 1884); DIGBY, The Broad Stone of Honour (London, 1876-1877); LAWRENCE-ARCHER, The Orders of Chivalry (London, 1877); v\u00e9anse tambi\u00e9n las bibliograf\u00edas adjuntas a los art\u00edculos particulares de las diversas grandes \u00d3rdenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C.H.MOELLER<br \/>\nTranscrito por Wm. Stuart French, Jr.<br \/>\nDedicado al Rev. Raphael Bridge, O.S.B.<br \/>\nTraducido por Josep M. Prun\u00e9s, O.M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Incluyendo bajo este nombre todo tipo de Hermandad de Caballeros, tanto seculares como religiosos, los historiadores de las \u00d3rdenes Militares han llegado a enumerar un n\u00famero cercano al centenar, incluso sin tener en cuenta las ap\u00f3crifas y mortinatas. Este gran n\u00famero se explica por la avidez con que la Edad Media acogi\u00f3 una instituci\u00f3n tan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/las-ordenes-militares\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLAS ORDENES MILITARES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26263","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26263","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26263"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26263\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}