{"id":26267,"date":"2016-02-05T17:44:04","date_gmt":"2016-02-05T22:44:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origenes-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii\/"},"modified":"2016-02-05T17:44:04","modified_gmt":"2016-02-05T22:44:04","slug":"origenes-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origenes-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii\/","title":{"rendered":"ORIGENES EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (II)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 2 de mayo de 2007 en la que present\u00f3 las ense\u00f1anzas de Or\u00edgenes sobre la oraci\u00f3n y la Iglesia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La catequesis del mi\u00e9rcoles pasado estuvo dedicada a la gran figura de Or\u00edgenes, doctor de Alejandr\u00eda que vivi\u00f3 entre el siglo II y III. En esa catequesis, tomamos en consideraci\u00f3n la vida y la producci\u00f3n literaria de este gran maestro, encontrando en su \u00abtriple lectura\u00bb de la Biblia el n\u00facleo inspirador de toda su obra. Dej\u00e9 a un lado, para retomarlos hoy, dos aspectos de la doctrina de Or\u00edgenes, que considero entre los m\u00e1s importantes y actuales: quiero hablar de sus ense\u00f1anzas sobre la oraci\u00f3n y sobre la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ense\u00f1anza sobre la oraci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, Or\u00edgenes, autor de un importante y siempre actual tratado \u00abSobre la oraci\u00f3n\u00bb, entrelaza constantemente su producci\u00f3n exeg\u00e9tica y teol\u00f3gica con experiencias y sugerencias relativas a la oraci\u00f3n. A pesar de toda su riqueza teol\u00f3gica de pensamiento, no es un tratado meramente acad\u00e9mico; siempre se fundamenta en la experiencia de la oraci\u00f3n, del contacto con Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su punto de vista, la comprensi\u00f3n de las Escrituras exige, no s\u00f3lo estudio, sino intimidad con Cristo y oraci\u00f3n. Est\u00e1 convencido de que el camino privilegiado para conocer a Dios es el amor, y que no existe un aut\u00e9ntico \u00abconocimiento de Cristo\u00bb sin enamorarse de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00abCarta a Gregorio\u00bb, Or\u00edgenes recomienda: \u00abDedicaos a la \u201clectio\u201d de las divinas Escrituras; aplicaos con perseverancia. Empe\u00f1aos en la \u201clectio\u201d con la intenci\u00f3n de creer y agradar a Dios. Si durante la \u201clectio\u201d te encuentras ante una puerta cerrada, toca y te la abrir\u00e1 el custodio, de quien Jes\u00fas ha dicho: \u201cEl guardi\u00e1n se la abrir\u00e1\u201d. Aplic\u00e1ndote de este modo a la \u201clectio divina\u201d, busca con lealtad y confianza inquebrantable en Dios el sentido de las divinas Escrituras, que en ellas se esconde con gran profundidad. Ahora bien, no te contentes con tocar y buscar: para comprender los asuntos de Dios tienes absoluta necesidad de la oraci\u00f3n. Precisamente para exhortarnos a la oraci\u00f3n, el Salvador no s\u00f3lo nos ha dicho: \u201cbuscad y hallar\u00e9is\u201d, y \u201ctocad y se os abrir\u00e1\u201d, sino que ha a\u00f1adido: \u201cPedid y recibir\u00e9is\u201d\u00bb (Carta a Gregorio, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salta a la vista el \u00abpapel primordial\u00bb desempe\u00f1ado por Or\u00edgenes en la historia de la \u00ablectio divina\u00bb. El obispo Ambrosio de Mil\u00e1n, quien aprender\u00e1 a leer las Escrituras con las obras de Or\u00edgenes, la introduce despu\u00e9s en Occidente para entregarla a Agust\u00edn y a la tradici\u00f3n mon\u00e1stica sucesiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya hab\u00edamos dicho, el nivel m\u00e1s elevado del conocimiento de Dios, seg\u00fan Or\u00edgenes, surge del amor. Lo mismo sucede entre los hombres: uno s\u00f3lo conoce profundamente al otro si hay amor, si se abren los corazones. Para demostrar esto, \u00e9l se basa en un significado que en ocasiones se da al verbo \u00abconocer\u00bb en hebreo, es decir, cuando se utiliza para expresar el acto del amor humano: \u00abConoci\u00f3 el hombre a Eva, su mujer, la cual concibi\u00f3\u00bb (G\u00e9nesis 4,1). De este modo se sugiere que la uni\u00f3n en el amor produce el conocimiento m\u00e1s aut\u00e9ntico. Como el hombre y la mujer son \u00abdos en una sola carne\u00bb, as\u00ed Dios y el creyente se hacen \u00abdos en un mismo esp\u00edritu\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, la oraci\u00f3n del padre apost\u00f3lico de Alejandr\u00eda toca los niveles m\u00e1s elevados de la m\u00edstica, como lo atestiguan sus \u00abHomil\u00edas sobre el Cantar de los Cantares\u00bb. Puede aplicarse en este sentido un pasaje de la primera \u00abHomil\u00eda\u00bb, en la que Or\u00edgenes confiesa: \u00abCon frecuencia &#8211;Dios es testigo&#8211; he sentido que el Esposo se me acercaba al m\u00e1ximo; despu\u00e9s se iba de repente, y yo no pude encontrar lo que buscaba. De nuevo siento el deseo de su venida, y a veces \u00e9l vuelve, y cuando se me ha aparecido, cuando le tengo entre las manos, se me vuelve a escapar, y una vez que se ha ido me pongo a buscarle una vez m\u00e1s&#8230;\u00bb (Homil\u00edas sobre el Cantar de los Cantares 1, 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerda lo que mi venerado predecesor escrib\u00eda, como aut\u00e9ntico testigo, en la \u00abNovo millennio ineunte\u00bb , cuando mostraba a los fieles que la \u00aboraci\u00f3n puede avanzar, como verdadero y propio di\u00e1logo de amor, hasta hacer que la persona humana sea pose\u00edda totalmente por el divino Amado, sensible al impulso del Esp\u00edritu y abandonada filialmente en el coraz\u00f3n del Padre\u00bb. Se trata, segu\u00eda diciendo Juan Pablo II; de \u00abun camino sostenido enteramente por la gracia, el cual, sin embargo, requiere un intenso compromiso espiritual que encuentra tambi\u00e9n dolorosas purificaciones (la \u201cnoche oscura\u201d), pero que llega, de tantas formas posibles, al indecible gozo vivido por los m\u00edsticos como \u201cuni\u00f3n esponsal\u201d\u00bb (n\u00famero 33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ense\u00f1anza sobre la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasemos, por \u00faltimo, a una ense\u00f1anza de Or\u00edgenes sobre la Iglesia, y m\u00e1s precisamente sobre el sacerdocio com\u00fan de los fieles. Como afirma en su novena \u00abHomil\u00eda sobre el Lev\u00edtico\u00bb, \u00abesto nos afecta a todos nosotros\u00bb (9, 1). En la misma \u00abHomil\u00eda\u00bb, Or\u00edgenes, al referirse a la prohibici\u00f3n hecha a Aar\u00f3n, tras la muerte de sus dos hijos, de entrar en el \u00abSancta sanctorum\u00bb \u00aben cualquier tiempo\u00bb (Lev\u00edtico 16, 2), exhorta a los fieles con estas palabras: \u00abEsto demuestra que si uno entra a cualquier hora en el santuario, sin la debida preparaci\u00f3n, sin estar revestido de los ornamentos pontificales, sin haber preparado las ofrendas prescritas y sin ser propicio a Dios, morir\u00e1\u2026 Esto nos afecta a todos nosotros. Establece, de hecho, que aprendamos a acceder al altar de Dios. \u00bfAcaso no sabes que tambi\u00e9n a ti, es decir, a toda la Iglesia de Dios y al pueblo de los creyentes, ha sido conferido el sacerdocio? Escucha c\u00f3mo Pedro se dirige a los fieles: \u201clinaje elegido\u201d, dice, \u201csacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo que Dios ha adquirido\u201d. T\u00fa, por tanto, tienes el sacerdocio, pues eres \u201clinaje sacerdotal\u201d, y por ello tienes que ofrecer a Dios el sacrificio\u2026 Pero para que t\u00fa lo puedas ofrecer dignamente, tienes necesidad de vestidos puros, distintos de los comunes a los dem\u00e1s hombres, y te hace falta el fuego divino\u00bb (ib\u00eddem).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, por una parte, el hecho de tener \u00abce\u00f1idos los lomos\u00bb y los \u00abornamentos sacerdotales\u00bb, es decir, la pureza y la honestidad de vida, y por otra, tener la \u00abl\u00e1mpara siempre encendida\u00bb, es decir, la fe y la ciencia de las Escrituras, son las condiciones indispensables para el ejercicio del sacerdocio universal, que exige pureza y honestidad de vida, fe y conocimiento de las Escrituras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con m\u00e1s raz\u00f3n a\u00fan estas condiciones son indispensables, evidentemente, para el ejercicio del sacerdocio ministerial. Estas condiciones &#8211;conducta \u00edntegra de vida, pero sobre todo acogida y estudio de la Palabra&#8211; establecen una aut\u00e9ntica \u00abjerarqu\u00eda de la santidad\u00bb en el sacerdocio com\u00fan de los cristianos. En la cumbre de este camino de perfecci\u00f3n, Or\u00edgenes pone el martirio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en la novena \u00abHomil\u00eda sobre el Lev\u00edtico\u00bb alude al \u00abfuego para el holocausto\u00bb, es decir, a la fe y al conocimiento de las Escrituras, que nunca tiene que apagarse en el altar de quien ejerce el sacerdocio. Despu\u00e9s, a\u00f1ade: \u00abPero, cada uno de nosotros no s\u00f3lo tiene en s\u00ed\u00bb el fuego; \u00absino tambi\u00e9n el holocausto, y con su holocausto enciende el altar para que arda siempre. Si renuncio a todo lo que poseo y tomo mi cruz y sigo a Cristo, ofrezco mi holocausto en el altar de Dios; y si entrego mi cuerpo para que arda, con caridad, alcanzar\u00e9 la gloria del martirio, ofrezco mi holocausto sobre el altar de Dios\u00bb (9, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este inagotado camino de perfecci\u00f3n \u00abnos afecta a todos nosotros\u00bb, a condici\u00f3n de que \u00abla mirada de nuestro coraz\u00f3n\u00bb se dirija a la contemplaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda y de la Verdad, que es Jesucristo. Al predicar sobre el discurso de Jes\u00fas en Nazaret, cuando \u00aben la sinagoga todos los ojos estaban fijos en \u00e9l\u00bb (Lucas 4, 16-30), Or\u00edgenes parece que se dirige precisamente a nosotros: \u00abTambi\u00e9n hoy, en esta asamblea, vuestros ojos pueden dirigirse al Salvador. Cuando dirijas la mirada m\u00e1s profunda del coraz\u00f3n hacia la contemplaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda de la Verdad y del Hijo \u00fanico de Dios, entonces tus ojos ver\u00e1n a Dios. \u00a1Bienaventurada es la asamblea de la que la Escritura dice que los ojos de todos estaban fijos en \u00e9l! \u00a1Cu\u00e1nto desear\u00eda que esta asamblea diera un testimonio as\u00ed, que los ojos de todos, de los no bautizados y de los fieles, de las mujeres, de los hombres y de los muchachos &#8211;no los ojos del cuerpo, sino los del alma&#8211; vieran a Jes\u00fas! \u2026 Sobre nosotros est\u00e1 impresa la luz de tu rostro, Se\u00f1or, a quien pertenecen la gloria y la potencia por los siglos de los siglos. \u00a1Am\u00e9n!\u00bb (\u00abHomil\u00eda sobre Lucas\u00bb 32, 6).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 2 de mayo de 2007 en la que present\u00f3 las ense\u00f1anzas de Or\u00edgenes sobre la oraci\u00f3n y la Iglesia La catequesis del mi\u00e9rcoles pasado estuvo dedicada a la gran figura de Or\u00edgenes, doctor de Alejandr\u00eda que vivi\u00f3 entre el siglo II y III. 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