{"id":26268,"date":"2016-02-05T17:44:07","date_gmt":"2016-02-05T22:44:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origenes-y-origenismo\/"},"modified":"2016-02-05T17:44:07","modified_gmt":"2016-02-05T22:44:07","slug":"origenes-y-origenismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origenes-y-origenismo\/","title":{"rendered":"ORIGENES Y ORIGENISMO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 VIDA Y OBRA DE OR\u00cdGENES\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Biograf\u00eda\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-3\">1.1.1 Or\u00edgenes en Alejandria (185-232)<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-4\">1.1.2 Or\u00edgenes en Caesarea (232)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.2 Obras<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">1.3 Escritos Exeg\u00e9ticos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">1.4 Otros Escritos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">1.5 Influencia P\u00f3stuma de Or\u00edgenes<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">2 ORIGENISMO\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">2.1 La Iglesia y la Regla de Fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">2.2 Alegorismo B\u00edblico<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">2.3 Subordinaci\u00f3n de las Personas Divinas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">2.4 Origen y Destino de los Seres Racionales\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-14\">2.4.1 Eternidad de la Creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-15\">2.4.2 Igualdad Original de los Espiritua creados<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-16\">2.4.3 Esencia y Raz\u00f3n de ser de la Materia<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-17\">2.4.4 Universalidad de la Redenci\u00f3n y de la Restauraci\u00f3n Final<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">3 CONTROVERSIAS ORIGENISTAS\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-19\">3.1 Primera Crisis Origenista<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-20\">3.2 Segunda Crisis Origenista<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>VIDA Y OBRA DE OR\u00cdGENES<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes, un escritor muy modesto, apenas hace alusiones a su propia obra, sin embargo, Eusebio le dedica casi completo el libro sexto de su \u201cHistoria Eclesi\u00e1stica\u201d. Eusebio conoc\u00eda bien la vida de su h\u00e9roe: hab\u00eda recogido cien de sus cartas y en colaboraci\u00f3n con el m\u00e1rtir P\u00e1nfilo hab\u00eda compuesto la \u201cApolog\u00eda de Or\u00edgenes\u201d, viv\u00f3 en Cesarea donde se conservaba la biblioteca d Or\u00edgenes y donde a\u00fan estaba presente su memoria. Aunque a veces parezca algo parcial, est\u00e1 sin duda bien informado. Hallamos algunos detalles en la \u201cDespedida\u201d (In Originem prosphonetica ac panegyrica oratio) de S. Gregorio Taumaturgo a su maestro, en las controversias de S. Jer\u00f3nimo y Rufino, en S. Epifanio (Haeres., LXIV), y en Focio (Biblioth. Cod. 118).\n<\/p>\n<h3>Biograf\u00eda<\/h3>\n<p>Or\u00edgenes en Alejandria (185-232)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en 185, Or\u00edgenes ten\u00eda apenas 17 a\u00f1os cuando estall\u00f3 una sangrienta persecuci\u00f3n contra la Iglesia de Alejandr\u00eda. Su padre Leonidas, que admiraba su genio precoz estaba encantado con su vida virtuosa y le hab\u00eda dado una excelente educaci\u00f3n literaria. Cuando Le\u00f3nides fue encarcelado, de buena gana hubiera compartido con el su destino, pero su madres le ocult\u00f3 sus vestidos. Escribi\u00f3 una ardiente y entusiasta carta a su padre exhort\u00e1ndole a perseverar con valor. Leonidas muri\u00f3 m\u00e1rtir y sus propiedades fueron confiscadas por las autoridades imperiales y el joven hubo de mantener a su madre y seis hermanos menores trabajando como maestro, vendiendo sus manuscritos y con la ayuda de una cierta dama rica que le admiraba.<br \/>\nAl retirarse Clemente, asumi\u00f3 por decisi\u00f3n propia la direcci\u00f3n de la escuela catedralicia; al a\u00f1o siguiente fue confirmado en el puesto por el patriarca Demetrio (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI, ii; S. Jer\u00f3nimo, \u00abDe viris illust.\u00bb, liv). La escuela de Or\u00edgenes, que tambi\u00e9n era frecuentada por paganos se convirti\u00f3 pronto en vivero de ne\u00f3fitos, confesores y m\u00e1rtires. Entre estos \u00faltimos estaban Plutarco, Sereno, Heraclides, Heron, otro Sereno y una mujer catec\u00famena, Herais (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI, iv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les acompa\u00f1aba a la escena de sus victorias anim\u00e1ndoles con sus exhortaciones. Nada hay mas conmovedor que la el cuadro que Eusebio ha dibujado de la juventud del Or\u00edgenes, tan estudioso, desinteresado, austero y puro, ardiente y con un celo hasta la indiscreci\u00f3n (VI, iii y vi). Obligado desde tan joven a sentarse en la silla de su maestro, reconoci\u00f3 que necesitaba completar su formaci\u00f3n, frecuentando las escuelas filos\u00f3ficas, sobre todo la de Ammonius Saccas, y dedic\u00e1ndose al estudio de la filosof\u00eda, sobre todo de Plat\u00f3n y os Estoicos. En esto no hac\u00eda otra cosa que seguir los pasos de sus predecesores Panteno, Clemente y de Heraclio que le habr\u00eda de suceder. Despu\u00e9s, cuando \u00e9ste comparti\u00f3 las labores en la escuela de la catedral, se dedic\u00f3 al estudio del hebreo, frecuentando a ciertos jud\u00edos que le ayudaban a resolver sus dificultades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su trabajo en Alejandr\u00eda se vio interrumpido por cinco viajes. Hacia el 213, bajo el papa Ceferino y el emperador Caracall, deseaba \u201cver la antigua iglesia de Roma\u201d; aunque no permaneci\u00f3 all\u00ed mucho tiempo (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI xiv). Poco despu\u00e9s fue invitado a Arabia por el gobernador que deseaba conocerle (VI, xix). Probablemente en el a\u00f1o 215 la persecuci\u00f3n de Caracalla se intensific\u00f3 en Egipto y \u00e9l fue a visitar Palestina, donde Teocisto de Cesarea y Alejandro de Jerusal\u00e9n le invitaron a predicar aunque a\u00fan era un laico. Hacia 218, al parecer, la emperatriz Mammaea, madre de Alejandro severo, lo llev\u00f3 a Antioqu\u00eda (VI, xxi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, ya mucho m\u00e1s tarde, Bajo Ponciano de Roma y Cebino de Antioqu\u00eda (Eusebius, VI, xxiii), viaj\u00f3 a Grecia, pasando por Cesarea donde Teocisto, obispo de la ciudad, asistido por Alejando, obispo de Jerusal\u00e9n, le ordenaron de sacerdote. Demetrio se ofendi\u00f3 mucho con esta ordenaci\u00f3n, a pesar de que le hab\u00eda dado cartas de recomendaci\u00f3n, porque hab\u00eda tenido lugar sin su conocimiento y, seg\u00fan cre\u00eda, contra su derecho. Si se ha de creer a Eusebio (VI, viii) , estaba celoso de la creciente influencia de su catequista. As\u00ed a su vuelta a Alejandr\u00eda enseguida vio Or\u00edgenes que su obispo era poco amistoso para con \u00e9l. Cedi\u00f3 ante la tormenta y abandon\u00f3 Egipto (231). Los detalles de este asunto los guard\u00f3 Eusebio en su segundo libro, que se ha perdido \u201cApolog\u00eda de Or\u00edgenes\u201d; seg\u00fan Focio, que ley\u00f3 la obra, se celebraron dos concilios en Alejandr\u00eda uno de los cuales pronunci\u00f3 un decreto de destierro contra Or\u00edgenes mientras que el otro de depon\u00eda de su sacerdocio (Biblioth. cod. 118). S. Jer\u00f3nimo declara expresamente que no fue condenado por ning\u00fan punto doctrinal.\n<\/p>\n<p>Or\u00edgenes en Caesarea (232)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser expulsado de de Alejandr\u00eda, Or\u00edgenes se estableci\u00f3 en Cesarea en Palestina (232), con su protector y amigo Teoctisto, fund\u00f3 all\u00ed una nueva escuela y volvi\u00f3 a trabajar en su \u201cComentario a S. Juan\u201d en el punto en que lo hab\u00eda interrumpido. Enseguida se vio rodeado de disc\u00edpulos: Entre los m\u00e1s distinguidos estaba S. Gregorio Taumaturgo que con su hermano Apolodoro asisti\u00f3 a las lecciones de Or\u00edgenes durante cinco a\u00f1os y al dejarle le entreg\u00f3 su famoso \u201cDiscurso de Despedida\u201d. Durante la persecuci\u00f3n de Maximino (235-37) Or\u00edgenes visit\u00f3 a su amigo S. Firmiliano, obispo de Cesarea de Capadocia, que le hizo permanecer all\u00ed durante un largo per\u00edodo. Se instal\u00f3 en casa de una dama cristiana de Cesarea llamada Juliana que hab\u00eda heredado los escritos de S\u00edmaco, el traductor del Antiguo testamento (Palladius, \u00abHist. Laus.\u00bb, 147).<br \/>\nLos a\u00f1os siguientes los dedic\u00f3 casi sin interrupci\u00f3n a la composici\u00f3n de sus \u201cComentarios\u201d, aunque se hace menci\u00f3n de algunas excursiones a los Santos Lugares, un viaje a Atenas (Eusebius, VI, xxxii), y dos viajes a Arabia uno de los cuales fue hecho para la conversi\u00f3n de Berilo, un patripasiano (Eusebius, VI, xxxiii; S. Jer\u00f3nimo \u00abDe viris ill.\u00bb, lx), y el otro para refutar a ciertos herejes que negaban la Resurrecci\u00f3n (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI, xxxvii). La edad no disminuy\u00f3 sus actividades. Con m\u00e1s de 60 a\u00f1os escribi\u00f3 \u00abContra Celsum\u00bb y sus \u00abComentarios a S. Mateo\u201d.<br \/>\nLa persecuci\u00f3n de Decio (250) le impidi\u00f3 seguir con esas obras. Fue aprisionado y torturado b\u00e1rbaramente, pero su coraje no le falt\u00f3 y desde la prisi\u00f3n escribi\u00f3 cartas que respiran el esp\u00edritu de los m\u00e1rtires (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI, xxxix). Al morir Decio a\u00fan viv\u00eda, pero muri\u00f3 probablemente como resultado de sus sufrimientos durante la persecuci\u00f3n (253 \u00f3 254), a los sesenta y nueve a\u00f1os (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VII, i). Sus \u00faltimos d\u00edas lo pas\u00f3 en Tiro aunque se desconocen sus razones para retirarse all\u00ed. Fue enterrado con honores como confesor de la fe y durante un tiempo su sepulcro que estaba detr\u00e1s del altar mayor de la catedral de Tiro fue visitado por peregrinos. Nada queda de la catedral excepto una masa de ruinas y se desconoce el lugar exacto de su tumba.\n<\/p>\n<h3>Obras<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos autores han sido tan prol\u00edficos como Or\u00edgenes. S. Epifanio estima que escribi\u00f3 alrededor de 6000 obras, contando, sin duda, de forma separada los diferentes libros de una obra, sus homil\u00edas, cartas y peque\u00f1os tratados (Haeres., LXIV, lxiii). Este n\u00famero parece muy exagerado. S. Jer\u00f3nimo nos asegura que las lista de las obras de &gt;or\u00edgenes que hizo S. P\u00e1nfilo contiene ni 2000 t\u00edtulos (Contra Rufin., II, xxii; III, xxiii); aunque esa lista estaba evidentemente incompleta. Eusebio (\u00abHist. eccl.\u00bb, VI, xxxii) la inserta en una carta a Paula\n<\/p>\n<h3>Escritos Exeg\u00e9ticos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes dedic\u00f3 tres clases de obras a la explicaci\u00f3n de las Escrituras: comentarios, homil\u00edas y escollos (scholia) (S. Jer\u00f3nimo, \u00abPrologus interpret. homiliar. Orig. in Ezechiel\u00bb). Los comentarios (tomoi libri, volumina) eran una continua y bien desarrollada interpretaci\u00f3n del texto inspirado. Se puede hacer una idea de su magnitud por el hecho de que las palabras de S. Juan \u201cEn el principio era el Verbo\u201d le dieron material para un rollo completo. Solo quedan ocho libros del \u201cComentario sobre S. Mateo\u201d, en griego y nueve libros del \u201cComentario sobre S. Juan\u201d; una traducci\u00f3n an\u00f3nima latina del Comentario sobre S. Mateo que comienza en el cap. Xvi, tres libros y medio del \u201ccomentario a las Ep\u00edstolas a los Romanos\u201d por el mismo traductor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las homil\u00edas (homiliai, homiliae, tractatus) eran discursos familiares sobre textos de la Escritura, con frecuencia extempor\u00e1neos y seguramente copiados por esten\u00f3grafos. La lista es larga y sin duda lo fue m\u00e1s si es cierto que Or\u00edgenes, como declara S. P\u00e1nfilo en su Apolog\u00eda, predicaba casi todos los d\u00edas. Han quedado 21 en griego (20 sobre Jerem\u00edas y la famosa homil\u00eda sobre la bruja de Endor); en lat\u00edn, 118 traducidas por Rufino, 78 traducidas por S. Jer\u00f3nimo y algunas otras de m\u00e1s o menos dudosa autenticidad, preservadas en una colecci\u00f3n de homil\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los 20 \u00abTractatus Origenis\u00bb publicados en 1900 y descubiertos poco antes, no son de Or\u00edgenes, aunque se han utilizado. Se ha llamado a Or\u00edgenes el padre de la homil\u00eda porque fue el que m\u00e1s contribuy\u00f3 a popularizar esta especie de literatura en la que se encuentran tantos detalles instructivos sobre las costumbres de la primitiva Iglesia, sus instituciones, disciplina, liturgia y sacramentos.  Los Escollos (scholia, excerpta, commaticum interpretandi genus) eran notas exeg\u00e9ticas filol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas sobre palabras o pasajes de la Biblia como las anotaciones de los gram\u00e1ticos alejandrinos sobre escritores profanos. Apenas se ha conservado unos fragmentos.\n<\/p>\n<h3>Otros Escritos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo tenemos dos cartas de Or\u00edgenes, una dirigida a S. Gregorio Taumaturgo sobre la lectura de la Escritura y la otra a Julio Africano sobre las adiciones griegas al libro de Daniel. Dos op\u00fasculos completos en la forma originas; un excelente tratado \u201cSobre la Oraci\u00f3n \u201c y una \u201cExhortaci\u00f3n al Martirio\u201d enviada por Or\u00edgenes a su amigo Ambrosio, que entonces estaba prisionero pro su fe.   Finalmente dos largas obras han logrado escapar a la destrucci\u00f3n del tiempo: el \u201cContra Celsum\u201d en el texto original y el \u201cDe Principiis\u201d en una traducci\u00f3n de Rufino y en las citas de \u00abPhilocalia\u00bb que casi tienen un sexto de la obra completa. En los ocho libros \u201cContra Celsum\u201d, Or\u00edgenes sigue a su adversario punto por punto, refutando en detalle cada una de sus falsas imputaciones. Es un modelo de razonamiento, erudici\u00f3n y pol\u00e9mica. El \u201cDe Principiis\u201d, compuesto en Alejandr\u00eda y que, al parecer, cay\u00f3 en manos del p\u00fablico antes de ser terminado, trataba sucesivamente en sus cuatro libros, con numerosas digresiones, de (a) Dios y la Trinidad, (b) el mundo y su relaci\u00f3n con Dios, (c) el hombre y su voluntad libre, (d) la Escritura, su inspiraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n . Otras muchas obras de Or\u00edgenes se han perdido, por ejemplo el tratado en dos libros \u201cSobre la Resurrecci\u00f3n \u201c, un tratado \u201cSobre la Voluntad Libre\u201d y diez libros de \u201cEscritos Miscel\u00e1neos\u201d (Stromateis). Para su trabajo cr\u00edtico ver HEXAPLA\n<\/p>\n<h3>Influencia P\u00f3stuma de Or\u00edgenes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes tuvo una gran influencia durante su vida por sus escritos, ense\u00f1anza, intercambios etc. S. Firmiliano de Cesarea en Capadocia, que se consideraba su disc\u00edpulo, hizo que se quedara con \u00e9l un largo per\u00edodo para aprovechar sus ense\u00f1anzas (Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, VI, xxvi; Palladius, \u00abHist. Laus.\u00bb, 147). S. Alejandro de Jerusal\u00e9n, su disc\u00edpulo en la escuela catequ\u00e9tica fue un fiel e \u00edntimo amigo (Eusebius, VI, xiv), as\u00ed como Teoctisto de Cesarea, que le orden\u00f3 (Focio, cod. 118). Berilo de Bostra, al que hab\u00eda recuperado de la herej\u00eda, estuvo muy unido a \u00e9l (Eusebius, VI, xxxiii; S. Jer\u00f3nimo, \u00abDe viris ill.\u00bb, lx). S. Anatolio de Laodicea canto sus alabanzas en el \u00abCarmen Paschale\u00bb (P. G., X, 210). El sabio Julio Africano le consultaba; se conserva su respuesta (P. G., XI, 41-85). S. Hiop\u00f3lito apreciaba mucho sus talentos (S. Jer\u00f3nimo, \u00abDe viris ill.\u00bb, lxi). S. Dionisio, su disc\u00edpulo y sucesor en la escuela catequ\u00e9tica cuando era patriarca de Alejandr\u00eda le dedic\u00f3 su tratado \u00abSobre la Persecuci\u00f3n\u00bb (Eusebius, VI, xlvi), y al saber que hab\u00eda muerto escribi\u00f3 una carta llena de alabanzas (Focio, cod. 232). S. Gregory Taumaturgo, que fue disc\u00edpulo suyo durante cinco a\u00f1os en Cesarea, antes de marcharse le dedic\u00f3 su \u201cDiscurso de Despedida\u201d (P. G., X, 1049-1104), un paneg\u00edrico lleno de entusiasmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay pruebas de que Heracles, su disc\u00edpulo, colega y sucesor en la escuela catequ\u00e9tica, antes de ser nombrado patriarca de Alejandr\u00eda, vacilara en amistad jurada. El nombre de Or\u00edgenes era tan altamente estimado que cuando surg\u00eda una cuesti\u00f3n sobre cisma o herej\u00eda, se apelaba a \u00e9l. Tras su muerte, su reputaci\u00f3n sigui\u00f3 extendi\u00e9ndose. S, P\u00e1nfilo, martirizado en 307compuso con Eusebio una \u201cApolog\u00eda de Or\u00edgenes\u201d en seis libros del los que s\u00f3lo el primero se ha conservado en una traducci\u00f3n latina de Rufino (P. G., XVII, 541-616).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel momento ten\u00eda Or\u00edgenes muchos otros apologistas cuyos nombres desconocemos (Focio, cod. 117 y 118). Los directores de la escuela catequ\u00e9tica continuaron siguiendo sus pasos. Teognosto, en su \u00abHypotyposes\u00bb, le sigue hasta demasiado cercanamente, seg\u00fan Focio (cod. 106), aunque con la aprobaci\u00f3n de S. Atanasio. Pierius fue llamado por S. Jer\u00f3nimo \u201cOr\u00edgenes joven\u201d (De viris ill., lxxvi). D\u00eddimo el Ciego compuso una obra para explicar y justificar la ense\u00f1anza de \u201cDe Principiis\u201d (S. Jer\u00f3nimo, \u00abAdv. Rufin.\u00bb, I, vi). S. Atanasio no duda en citarle con alabanza (Epist. IV ad Serapion., 9 and 10) se\u00f1alando que debe ser interpretado generosamente (De decretis Nic., 27).<br \/>\nY no era menor la admiraci\u00f3n hacia el gran alejandrino fuera de Egipto. S. Gregorio Nacianceno lo expres\u00f3 claramente (Suidas, \u00abLexicon\u00bb, ed. Bernhardy, II, 1274: Origenes he panton hemon achone). En colaboraci\u00f3n con S. Basilio public\u00f3 con el t\u00edtulo de \u201cPhilocalia\u00bb, un volumen con textos seleccionados del maestro. En su \u201cPaneg\u00edrico de S. Gregorio Taumaturgo\u201d, S. Gregorio de Nisa llam\u00f3 a Or\u00edgenes Pr\u00edncipe de la doctrina cristiana en el siglo tercero (P. G., XLVI, 905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cesarea de Palestina la admiraci\u00f3n pro Or\u00edgenes se convirti\u00f3 en una pasi\u00f3n. S. P\u00e1nfilo escribi\u00f3 si \u201cApolog\u00eda\u201d, Euzoius hizo trascribir sus escritos a pergamino (S. Jer\u00f3nimo, \u00abDe viris ill.\u00bb, xciii). Eusebio las catalog\u00f3 y us\u00f3 frecuentemente.<br \/>\nTambi\u00e9n los latinos fueron igual de entusiastas que los griegos. Seg\u00fan S. Jer\u00f3nimo los principales imitadores latinos de or\u00edgenes son S. Eusebio de Verceil, S. Hilario de Poitiers, y S. Ambrosio de Mil\u00e1n; S. Victorino de Pettau les hab\u00eda dado ejemplo en esto.(S. Jer\u00f3nimo, \u00abAdv. Rufin.\u00bb, I, ii; \u00abAd Augustin. Epist.\u00bb, cxii, 20). Los escritos de Or\u00edgenes fueron tan utilizados que el solitario de Bel\u00e9n lo llamo plagiarismo, furta Latinarum. Sin embargo, si exceptuamos a Rufino, que pr\u00e1cticamente solo traductor, S. Jer\u00f3nimo es el escrito latino que m\u00e1s le debe a Or\u00edgenes. Antes de las controversias origenistas lo admiti\u00f3 claramente y hasta despu\u00e9s no lo repudi\u00f3 enteramente; ver los pr\u00f3logos a su traducciones de Or\u00edgenes (Homil\u00edas sobre S. Lucas, Jerem\u00edas y Ezequiel, Cantar de los Cantares), y tambi\u00e9n los prefacios a sus propios \u00abComentarios\u00bb (sobre Miqueas, Los Ep\u00edstolas a los G\u00e1latas y a los Efesios).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre todas estas voces de admiraci\u00f3n y alabanza se oyeron unas pocas discordantes. S. Metodio, obispo y m\u00e1rtir (311), hab\u00eda escrito varias obras contra Or\u00edgenes, entre otras el tratado \u201cSobre la Resurrecci\u00f3n \u201cdel que S. Epifanio cita un largo extracto (Haeres., LXVI, xii-lxii). S. Eustatio de Antioqu\u00eda, que muri\u00f3 en el exilio en 337, criticaba su alegorismo (P. G., XVIII, 613-673). S. Alejandro de Alejandr\u00eda, m\u00e1rtir en 311, tambi\u00e9n le atacaba si hemos de creer a Leoncio de Bizancio y al emperador Justiniano. Pero sus principales adversarios eran los herejes, Sabelianos, Arrianos, Pelagianos, Nestorianos, Apolinaristas\n<\/p>\n<h2>ORIGENISMO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este t\u00e9rmino se entiende no tanto la teolog\u00eda de Or\u00edgenes y el cuerpo de sus doctrinas cuanto un cierto n\u00famero de doctrinas correcta o incorrectamente atribuidas a \u00e9l y que por su novedad o a su peligro exigieron desde muy temprano una refutaci\u00f3n por parte de los autores ortodoxos. Son, principalmente:<br \/>\n\u2022 Alegorismo en la interpretaci\u00f3n de la Escritura.<br \/>\n\u2022 Subordinaci\u00f3n de las Divinas Personas.<br \/>\n\u2022 La Teor\u00eda de los juicios sucesivos y restauraci\u00f3n final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de examinar hasta que punto es responsable Or\u00edgenes de estas teor\u00edas, hay que decir unas palabras del principio directivo de su teolog\u00eda.\n<\/p>\n<h3>La Iglesia y la Regla de Fe<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el prefacio a \u201cDe Principiis\u201dOr\u00edgenes estableci\u00f3 una regla que se expresa as\u00ed en la traducci\u00f3n de Rufino;\u201dIlla sola credenda est veritas quae in nullo ab ecclesiastica et apostolica discordat traditione\u00bb. La misma norma se expresa casi con los mismos t\u00e9rminos en muchos otros pasajes, e.g., \u00abnon debemus credere nisi quemadmodum per successionem Ecclesiae Dei tradiderunt nobis (In Matt., ser. 46, Migne, XIII, 1667).<br \/>\nDe acuerdo con esos principios Or\u00edgenes apela constantemente a la predicaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y a la regla eclesi\u00e1stica de fe (kanon). Acepta solamente cuatro Evangelios can\u00f3nicos porque la tradici\u00f3n no recibe m\u00e1s; admite la necesidad del bautismo de los ni\u00f1os porque est\u00e1 de acuerdo con la pr\u00e1ctica de la Iglesia fundada en la tradici\u00f3n apost\u00f3lica; advierte al int\u00e9rprete de la Sagrada Escritura que no debe confiar solo en su propio juicio sino \u201cen la regla de la Iglesia instituida por Cristo\u201d. Porque, a\u00f1ade, solo tenemos dos luces para que no gu\u00eden aqu\u00ed abajo, Cristo y la Iglesia. La Iglesia refleja fielmente la luz que recibe de Cristo, como la luna refleja los rayos del sol. La se\u00f1al distintiva del cat\u00f3lico es pertenecer a la Iglesia, depender de la Iglesia fuera de la que no hay salvaci\u00f3n; por el contrario, el que abandona la Iglesia camina en la oscuridad, es un hereje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes suele utilizar el principio de autoridad para desenmascarar y combatir los errores doctrinales. Tambi\u00e9n es el principio de autoridad el que invoca cuando enumera los dogmas de fe. Un hombre animado de tales sentimientos puede haber cometido errores, porque es humano, pero su disposici\u00f3n mental es esencialmente cat\u00f3lica y no merece ser colocado entre los promotores de las herej\u00edas\n<\/p>\n<h3>Alegorismo B\u00edblico<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales pasajes sobre la inspiraci\u00f3n, significado e interpretaci\u00f3n de las Escrituras se conservan en griego en los primeros quince cap\u00edtulos del \u00abPhilocalia\u00bb.<br \/>\nSeg\u00fan Or\u00edgenes la Escritura es inspirada porque es la palabra y la obra de Dios. Pero lejos de ser un instrumento inerte, el autor inspirado est\u00e1 en completa posesi\u00f3n de sus facultades, es consciente de lo que est\u00e1 escribiendo, es f\u00edsicamente libre de entregar o no el mensaje, no es arrebatado por un delirio pasajero como los or\u00e1culos paganos, ya que el desorden corporal , la alteraci\u00f3n de los sentidos, la perdida moment\u00e1nea de la raz\u00f3n no son m\u00e1s que pruebas de la intervenci\u00f3n del esp\u00edritu maligno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que la Escritura viene de Dios debiera tener las caracter\u00edsticas distintivas de las obras divinas: verdad, unidad, plenitud. La palabra de Dios no puede ser mentira por ello no se pueden admitir errores ni contradicciones en la Escritura (In Joan., X, iii). Puesto que el autor de la Escritura es uno, la Biblia es menos una colecci\u00f3n de libros que uno y mismo libro (Philoc., V, iv-vii), un instrumento perfectamente armonioso (Philoc., VI, i-ii). Pero la m\u00e1s divina nota de la Escritura es su plenitud: \u201c No hay en los Libros Santos el m\u00e1s peque\u00f1o pasaje (cheraia) sino que refleja la sabidur\u00eda de Dios\u201d (Philoc., I, xxviii, cf. X, i). Es verdad que hay imperfecciones en la Biblia: antolog\u00edas, repeticiones, falta de continuidad, pero esas imperfecciones se convierten en perfecciones llev\u00e1ndonos a la alegor\u00eda y al significado espiritual (Philoc., X, i-ii).<br \/>\nDurante un tiempo, Or\u00edgenes distingu\u00eda, comenzando con la tricotom\u00eda plat\u00f3nica, el cuerpo y el alma y el esp\u00edritu de la Sagrada Escritura; en otras ocasiones, siguiendo una terminolog\u00eda m\u00e1s racional distingue solo entre la letra y el esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad el alma o la significaci\u00f3n ps\u00edquica o significado moral (es decir las partes morales de la Escritura y las aplicaciones morales de otras partes) tiene solo un papel muy secundario y podemos quedarnos con la ant\u00edtesis: letra (o cuerpo) y esp\u00edritu.<br \/>\nDesafortunadamente esta ant\u00edtesis no est\u00e1 libre de equivocaci\u00f3n. Or\u00edgenes no entiende por letra (o cuerpo) lo que nosotros entendemos como sentido literal, sino el sentido gramatical, el significado apropiado opuesto al significado figurativo. As\u00ed no da a las palabras sentido espiritual el mismo significado que le damos nosotros: para \u00e9l significan el sentido espiritual propiamente llamado as\u00ed (el significado a\u00f1adido al sentido literal por el deseo expreso de Dios que da un significado especial al hecho relatado o a la manera de relatarlo) o el figurativo en contraste con el sentido apropiado o el sentido acomodativo, con frecuencia una invenci\u00f3n arbitraria del int\u00e9rprete o hasta el sentido literal cuando trata de cosas espirituales. Si en la mente esta terminolog\u00eda, no hay nada absurdo en el principio que repite tan frecuentemente: Tal pasaje de la Escritura como no tiene significado corporal\u201c. Cita como ejemplos el antropomorfismo, las met\u00e1foras y los s\u00edmbolos que deber\u00edan ciertamente ser entendidos figuradamente\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque nos avisa que esos pasajes son la excepci\u00f3n, hay que admitir que permite demasiados casos en los que la Escritura no ha de ser entendida seg\u00fan la letra, pero , recordando su terminolog\u00eda, su principio es impecable.<br \/>\nLas dos grandes reglas de interpretaci\u00f3n sembradas por el catequista alejandrino, tomas en si mismas e independientemente de aplicaciones err\u00f3neas, se mantiene firmes ante la cr\u00edtica. Se pueden formular de la siguiente manera:<br \/>\n\u2022 La escritura debe ser interpretada de manera digna de Dios, autor de la Escritura.<br \/>\n\u2022 El sentido corporal o la letra de la Escritura no se debe adoptar cuando implique algo imposible, absurdo o indigno de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abuso surge al aplicar estas reglas. Or\u00edgenes recurre demasiado f\u00e1cilmente al alegorismo para explicar antilog\u00edas puramente aparentes o antinomias. Considera que ciertas narraciones u ordenaciones de la Biblia ser\u00edan indignas de Dios si se hubieran de tomas al pie de la letra o si hubieran de tomarse solamente seg\u00fan la letra. Justifica el alegorismo por el hecho de que de otra manera ciertos relatos o ciertos preceptos ahora abrogados ser\u00edan in\u00fatiles y sin provecho para el lector: un hecho que le parece contrario la Providencia del Inspirador Divino y la dignidad de los Escritos Sagrados. Se ver\u00e1 as\u00ed que aunque el criticismo dirigido contra su m\u00e9todo aleg\u00f3rico por S. Epifanio y S. Metodio no carec\u00edan de raz\u00f3n, sin embargo muchas de las quejas proviene de malos entendimientos.\n<\/p>\n<h3>Subordinaci\u00f3n de las Personas Divinas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tres Personas de la Trinidades distinguen de todas las criaturas por las tres siguientes caracter\u00edsticas: absoluta inmaterialidad, omnisciencia y santidad sustancial. Se sabe tambi\u00e9n que muchos escritores eclesi\u00e1sticos antiguos atribuyeron a esp\u00edritus creados un envoltorio a\u00e9reo, et\u00e9reo sin el que no pod\u00edan actuar. Aunque no se aventura a decidirlo categ\u00f3ricamente, Or\u00edgenes se inclina en esta direcci\u00f3n, pero en cuento surge una cuesti\u00f3n de las Divinas Personas, est\u00e1 perfectamente seguro de que no tienen cuerpo, no est\u00e1n en un cuerpo y esta caracter\u00edstica pertenece solamente a la Trinidad (De princip., IV, 27; I, vi, II, ii, 2; II, iv, 3 etc.). El conocimiento de todas las criaturas, siendo esencialmente limitado, es siempre imperfecto y capaz de crecer. Pero repugnar\u00eda a las Divinas Personas pasar de un estado de ignorancia al conocimiento.<br \/>\n\u00a1 C\u00f3mo pod\u00eda ser que el Hijo, que es la Sabidur\u00eda del Padre, ignore algo! (\u00abIn Joan.\u00bb, 1,27; \u00abContra Cels.\u00bb, VI, xvii). No podemos admitir ignorancia en el Esp\u00edritu \u201cque indaga las profundidades de Dios\u201d (De princip., I, v, 4; I, vi, 2; I, vii, 3; \u00abIn Num. him.\u00bb, XI, 8 etc.). Como la santidad sustancias el privilegio exclusivo de la Trinidad es tambi\u00e9n la fuente de toda santidad creada. El pecado se perdona por la concurrencia simult\u00e1nea del Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo; nadie es santificado en el bautismo salvo a trav\u00e9s de su acci\u00f3n com\u00fan, el alma en la que habita el Esp\u00edritu Santo posee igualmente al Padre y al Hijo. En otras palabras, las Tres Personas de la Trinidad son indivisibles en su ser, en su presencia y en su operaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estos textos perfectamente ortodoxos hay algunos de deben ser interpretados con diligencia, debiendo recordar que el lenguaje de la teolog\u00eda aun no estaba fijado y que Or\u00edgenes fue con frecuencia el primero en enfrentarse a estos dif\u00edciles problemas. Se ver\u00e1 entonces que la subordinaci\u00f3n de las Divinas Personas, que tanto se ha usado contra \u00e9l, consiste generalmente en diferentes apropiaciones (el Padre creador, el Hijo redentor, el Esp\u00edritu santificador) que parecen atribuir a las Personas una esfera desigual de acci\u00f3n o en la pr\u00e1ctica lit\u00fargica de rezar al padre a trav\u00e9s del Hijo en el Esp\u00edritu Sano, o en la extendida teor\u00eda de la Iglesia griega de los primeros cinco siglos de que el Padre tiene preeminencia de rango (taxis) sobres las otras dos Personas, en cuanto que al mencionarlos El va en primer lugar y dignidad (axioma) porque El representa a toda la Divinidad de la que El es el principio (arche), el origen (aitios), u la fuente (pege). Por ello S. Atanasio defiende la ortodoxos de Or\u00edgenes sobre la Trinidad y por lo que S. Gregorio Nacianceno replic\u00f3 a los herejes que dec\u00edan acogerse a su autoridad, que no le hab\u00edan entendido.\n<\/p>\n<h3>Origen y Destino de los Seres Racionales<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed nos encontramos con una desafortunada amalgama de filosof\u00eda y teolog\u00eda. El sistema que resulta no es coherente, porque Or\u00edgenes reconociendo francamente la contradicci\u00f3n de los elementos incompatibles que est\u00e1 intentando unificar retrocede ante las consecuencias, protesta contra las conclusiones l\u00f3gicas y con frecuencia corrige por confesiones de fe ortodoxa lo heterodoxo de sus especulaciones.<br \/>\nDebe decirse que casi todos los textos que hay que tratar est\u00e1n contenidos en \u00abDe principiis\u00bb, donde e autor pisa terreno muy peligroso. El sistema puede ser reducido a unas pocas hip\u00f3tesis, cuyo error y el peligro no fueron reconocidos por Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p>Eternidad de la Creaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que existe fuera de Dios, es creado por El: el catequista alejandrino defendi\u00f3 siempre esta tesis con mucho calor contra los fil\u00f3sofos paganos que admit\u00edan una materia no creada. (\u00abDe princip.\u201d II, i, 5; \u00abIn Genes.\u00bb, I, 12, in Migne, XII, 48-9). Pero cree que Dios cre\u00f3 desde la eternidad, porque \u201ces absurdo\u201d, dice, \u201cimaginar la naturaleza de Dios inactiva o su deidad ineficaz o su dominio sin s\u00fabditos\u00bb (De princip., III, v, 3). Consiguientemente se ve forzado a admitir una doble serie infinita de mundos antes y despu\u00e9s del mondo actual\n<\/p>\n<p>Igualdad Original de los Espiritua creados<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAl principio todas las naturalezas intelectuales fueron creadas iguales y semejantes, puesto que Dios no ten\u00eda motivo para crearlas de otra manera\u201d (De princip., II, ix, 6). Los diferencias actuales surgen solamente de su diferente uso del don de la voluntad libre. Los esp\u00edritus creados buenos y felices se cansaron de su felicidad (op. cit., I, iii, 8), y por su negligencia, cayeron, unos m\u00e1s otros menos (I, vi, 2). De ah\u00ed la jerarqu\u00eda de los \u00e1ngeles; de ah\u00ed tambi\u00e9n las cuatro categor\u00edas de intelectos creados: \u00c1ngeles, estrellas (suponiendo, como es probable, que est\u00e1n animadas, \u00abDe princip., I, vii, 3), hombres y demonios. Pero sus papeles pueden cambiar un d\u00eda porque lo que ha hecho la voluntad libre, lo puede deshacer libremente, porque s\u00f3lo la Trinidad es esencialmente inmutable en lo bueno\n<\/p>\n<p>Esencia y Raz\u00f3n de ser de la Materia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La materia existe solo para lo espiritual; si lo espiritual no o necesitara, no existir\u00eda, porque su finalidad no est\u00e1 en si misma. Pero Or\u00edgenes le parece \u2013 aunque no se aventura a declararlo expresamente- que los esp\u00edritus creados hasta los m\u00e1s perfectos no obra sin una materia extremadamente diluida y sutil que les sirve como veh\u00edculo y medio de acci\u00f3n (De princip., II, ii, 1; I, vi, 4 etc.). La materia fue creada, consiguientemente, al mismo tiempo que lo espiritual, aunque lo espiritual es l\u00f3gicamente anterior; y la materia nunca dejar\u00e1 de ser porque lo espiritual, por m\u00e1s perfecto que sea, la necesitar\u00e1 siempre. Pero la materia que es susceptible de transformaciones indefinidas se adapta a las variantes condiciones de os esp\u00edritus. \u201cCuando est\u00e1 destinada a esp\u00edritus m\u00e1s imperfectos, se convierte en solidificada, espesa y forma los cuerpos de este mundo visible. Si es para inteligencias m\u00e1s elevadas, brilla con el brillo de los cuerpos celestiales y sirve como vestimenta de los \u00e1ngeles de Dios y los hijos de la Resurrecci\u00f3n \u201c(op. cit., II, ii, 2).\n<\/p>\n<p>Universalidad de la Redenci\u00f3n y de la Restauraci\u00f3n Final<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertos textos de las escrituras, e.g., I Cor. xv, 25-28, parecen extender a todos los seres racionales el beneficio de la Redenci\u00f3n y Or\u00edgenes se permite dejarse llevar por el principio filos\u00f3fico que enuncia varias veces, sin probarlo nunca, de que el final es siempre igual que el principio: \u201cPensamos que la bondad de Dios, por la mediaci\u00f3n de Cristo, traer\u00e1 a las criaturas a un \u00fanico y mismo fin\u201d (De princip., I, vi, 1-3). La restauraci\u00f3n universal (apokatastasis) se sigue necesariamente de estos principios.<br \/>\nEn esta \u00faltima reflexi\u00f3n se podr\u00e1 ver que esas hip\u00f3tesis, comenzando por puntos de vista contrarios, son irreconciliables porque la teor\u00eda de una restauraci\u00f3n final se opone diametralmente a la teor\u00eda de los juicios sucesivos indefinidos. Ser\u00eda f\u00e1cil encontrar en los escrito de Or\u00edgenes una masa de textos que contradicen estos principios y destruyen las conclusiones resultantes. El afirma ,por ejemplo que la caridad de los elegidos en el cielo no falla.; en su caso \u201cla libertad de la voluntad estar\u00e1 inclinada de manera que el pecado sea imposible (In Roman., V, 10). As\u00ed, tambi\u00e9n, los r\u00e9probos estar\u00e1n siempre fijos en el mal, menos por la habilidad de liberarse de \u00e9l cuanto porque desean ser malos (De princip., I, viii, 4), f ya que la malicia ase ha vuelto natural para ellos, es como una segunda naturaleza para ellos (In Joann., xx, 19). Or\u00edgenes se enfad\u00f3 cuando fue acusado de ense\u00f1ar la eterna salvaci\u00f3n del diablo. Pero la hip\u00f3tesis que presenta aqu\u00ed y all\u00e1 no son menos dignas de censura. \u00bfQu\u00e9 se puede decir en su defensa sino con S. Atanasio (De decretis Nic., 27)que no debemos buscar su opini\u00f3n real en las obras en las que discute los argumentos como un ejercicio intelectual de diversi\u00f3n o con S. Jer\u00f3nimo (Ad Pammach. Epist., XLVIII, 12), que una cosa es dogmatizar y otra enunciar opiniones hipot\u00e9ticas para que se aclaren en las discusiones?\n<\/p>\n<h2>CONTROVERSIAS ORIGENISTAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las discusiones sobre or\u00edgenes y sus ense\u00f1anzas tienen un car\u00e1cter muy singular y complejo. Comienzan inesperadamente, a largos intervalos y asumen una inmensa importancia imprevista en sus sencillos comienzos. Se complican por tantas disputas personales y tantas cuestiones extra\u00f1as el tema fundamental de la controversia que hacer exposici\u00f3n una breve y r\u00e1pida de las pol\u00e9micas es dif\u00edcil, si no imposible. Y finalmente desaparecen tan repentinamente que uno se ve forzado a concluir que la controversia era superficial y la ortodoxia de Or\u00edgenes no era el \u00fanico punto en discusi\u00f3n\n<\/p>\n<h3>Primera Crisis Origenista<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estall\u00f3 en los desiertos de Egipto, creci\u00f3 en Palestina y termin\u00f3 en Constantinopla con la condena de S. J Cris\u00f3stomo (392-404). Durante la segunda parte del siglo cuarto, los monjes de Nitria profesaban un exagerado entusiasmo por Or\u00edgenes, mientras que los hermanos vecinos de Sceta, como resultado de una innecesaria reacci\u00f3n y excesivo miedo al alegorismo, cayeron en el Antropomorfismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas discusiones doctr\u00ednales invadieron gradualmente los monasterios de Palestina que estaba al cuidado de S. Epifanio, obispo de Salamina y que, convencido de los peligros del origenismo, lo hab\u00eda combatido en sus obras y estaba resuelto a prevenir su divulgaci\u00f3n y a extirparlo completamente. En 394 fue a Jerusal\u00e9n donde predic\u00f3 vehementemente contra los errores de Or\u00edgenes, en presencia del obispo de la ciudad, Juan, del que se pensaba que un origenista. Juan a su vez habl\u00f3 contra el Antropomorfismo dirigiendo su discurso tan claramente contra Epifanio que todos lo entendieron. Otro episodio contribuy\u00f3 a amargar la disputa: Epifanio hab\u00eda ordenado sacerdote al hermano de S. Jer\u00f3nimo, Pauliniano, en un lugar que pertenec\u00eda a la sede de Jerusal\u00e9n. Juan se quej\u00f3 d esta violaci\u00f3n de sus derechos y la r\u00e9plica de Epifanio no fue nada apaciguadora.<br \/>\nOtros dos combatientes estaban ahora listos para entrar en la lid. Desde el tiempo en que Jer\u00f3nimo y Rufino he hab\u00edan establecido, uno en Bel\u00e9n y otro en el monte Oliveti hab\u00edan vivido en fraternal paz. Ambos admiraban , imitaban y traduc\u00edan a Or\u00edgenes y estaban en amigables t\u00e9rminos con el obispo, cuando en 392 Aterbio, monje de Sceta, vino a Jerusal\u00e9n y les acus\u00f3 a ambos de Origenismo. S. jer\u00f3nimo, muy sensible a las cuestiones de la ortodoxia, se sinti\u00f3 muy ofendido por las insinuaciones de Atrevi\u00f3 y dos a\u00f1os despu\u00e9s se puso de parte de S. Epifanio, que tradujo al lat\u00edn la respuesta a Juan de Jerusal\u00e9n. Rufino supo de esta traducci\u00f3n, aunque no sabemos c\u00f3mo, que no estaba destinada al p\u00fablico y Jer\u00f3nimo sospech\u00f3 que la hab\u00eda conseguido fraudulentamente. Poco despu\u00e9s se dio una reconciliaci\u00f3n, pero no fue duradera. En 397 Rufino, que entonces estaba en Roma, hab\u00eda traducido al lat\u00edn \u00abDe principiis\u00bb de or\u00edgenes y en su prefacio sigui\u00f3 el ejemplo de S. Jer\u00f3nimo, cuyo ditir\u00e1mbico Eulogio dirigido al catequista de Alejandr\u00eda a\u00fan recordaba. El solitario de bel\u00e9n, herido profundamente por esta acci\u00f3n, escribi\u00f3 a sus amigos pata refutar la p\u00e9rfida implicaci\u00f3n de Rufino, denunci\u00f3 los errores de Or\u00edgenes al papa Atanasio, intent\u00f3 atraer al patriarca de Alejandr\u00eda a la causa anti-origenista y comenz\u00f3 una discusi\u00f3n con Rufino, que estuvo llena de amargura por ambas partes. Hasta el 400 Te\u00f3filo de Alejandr\u00eda fue en conocido seguidor de or\u00edgenes. Su confidente era el monje Isidoro de Nitria y sus amigos, los \u201caltos hermanos\u201d, los reconocidos l\u00edderes de los seguidores de Or\u00edgenes. Hab\u00eda apoyado a Juan de Jerusal\u00e9n contara Rufino, cuyo antropomorfismo denunci\u00f3 ante el papa Silicio. Pero repentinamente cambi\u00f3 de postura, aunque no se sabe porqu\u00e9 exactamente. Se dice que los monjes de Sceta disgustados con lo carta pascual de 399, invadieron ala fuerza su residencia episcopal y la amenazaron de muerte si no cantaba la palinodia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que es cierto que hab\u00eda luchado contra S. Isidoro sobre cuestiones de dinero y contra los \u201caltos hermanos\u201d que le acusaban de avaricia y de mundanidad. En cuanto Isidoro y los \u201caltos hermanos\u201d se retiraron a Constantinopla, donde fueron acogidos por Cris\u00f3stomo que intercedi\u00f3 por ellos, aunque sin admitirles a la comuni\u00f3n hasta que se levantaran las censuras a las que hab\u00edan sido condenadas, el irascible patriarca de Alejandr\u00eda se decidi\u00f3 a suprimir el origenismo en todas partes bajo el pretexto de arruinar a Cris\u00f3stomo al que odiaba y envidiaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante cuatro a\u00f1os inmisericorde: conden\u00f3 los libros de Or\u00edgenes en el concilio de Alejandr\u00eda (400), expuls\u00f3 a los monjes de Nitria, ayudado por una banda armada escribi\u00f3 a los obispos de Chipre y palestina para atraerlos a su cruzada contra Or\u00edgenes, escribi\u00f3 cartas pascuales en 401, 402 y 404 contra la doctrina de or\u00edgenes y envi\u00f3 misivas al papa Anastasio pidiendo la condena del Origenismo.. Tuvo un \u00e9xito inesperado: los obispos de Chipre aceptaron su invitaci\u00f3n, los de Palestina, reunidos en Jerusal\u00e9n, condenaron los errores que les fueron presentados a\u00f1adiendo que entre ellos no se ense\u00f1aban.<br \/>\nAnastasio, mientras declaraba que Or\u00edgenes era completamente desconocido para \u00e9l, condenaba las proposiciones extra\u00eddas de sus libros. S. Jer\u00f3nimo tradujo al lat\u00edn las varias elucubraciones del patriarca, hasta su virulenta diatriba contra Cris\u00f3stomo. S. Epifanio, precediendo a Te\u00f3filo a Constantinopla, trat\u00f3 a S. Cris\u00f3stomo como temerario y casi hereje, hasta el d\u00eda en que la verdad comenz\u00f3 entender la verdad y sospechando que quiz\u00e1s le hab\u00edan enga\u00f1ado, se march\u00f3 repentinamente de Constantinopla y muri\u00f3 en el mar antes de llegar a Salamina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bien sabido c\u00f3mo Te\u00f3filo que hab\u00eda sido llamado por el emperador para explicar su conducta hacia Isidoro y los \u201caltos hermanos\u201d logr\u00f3 astutamente con sus maqui naciones cambiar los papeles. En vez de ser acusado se convirti\u00f3 en acusador y requiri\u00f3 que Cris\u00f3stomo se presentase ante el concili\u00e1bulo ad Quercus (del Roble), en el que se conden\u00f3 a Cris\u00f3stomo. Una vez Te\u00f3filo saci\u00f3 su sede de venganza, nada m\u00e1s volvi\u00f3 a o\u00edrse del origenismo.  El patriarca de Alejandr\u00eda comenz\u00f3 a leer a Or\u00edgenes, pretendiendo que pod\u00eda separar las rosas de las espinas. Se reconcili\u00f3 con los \u201caltos hermanos\u201d sin pedirles que se retractaran. Y espectro del origenismo desapareci\u00f3 con las desaparici\u00f3n de las disputas personales.\n<\/p>\n<h3>Segunda Crisis Origenista<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 514 algunas doctrinas heterodoxas de car\u00e1cter muy singular se hab\u00edan propagado ya entre los monjes de Jerusal\u00e9n y sus cercan\u00edas. Las semillas de estas disputas pudieron haber sido sembradas por Esteban Bar-Sudaili, un monje revoltoso expulsado de Edessa que un\u00eda a un cierto origenismo hecho a su medida algunos puntos pante\u00edstas. Durante 30 a\u00f1os intrig\u00f3 conspir\u00f3 y los monjes sospechosos de origenismo fueron expulsados de sus monasterios, readmitidos y vueltos a expulsar. Nonus era el l\u00edder que hasta su muerte en 547 mantuvo al grupo unido , junto con Teodoro Askidas y Diomiciano que se hab\u00eda gana do el favor del emperador y fueron consagrados obispos uno para la sede de Ancira en Galacia y el otro de la cesarea de Capadocia, aunque continuaron residiendo en la Corte (537).<br \/>\nEn estas circunstancias, se dirigi\u00f3 a Justiniano un informe contra el origenismo aunque no se sabe quien fue el autor y en qu\u00e9 circunstancias (los dos relatos que nos han llegado son variaciones&#160;: Cirilo de Scitopolis \u00abVita Sabae\u00bb y Liberato, \u00abBreviarium\u00bb, xxiii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, el emperador escribi\u00f3 su \u00abLiber adversus Origenem\u00bb, que conten\u00eda adem\u00e1s de una exposici\u00f3n de las razones para condenarle , 25 textos censurables del \u00abDe principiis\u00bb, y por fin diez proposiciones que deb\u00edan ser anatematizadas. Justiniano hizo que el patriarca Mennas reuniera a todos los obispos que estaban en Constantinopla y les hiciera suscribir esos anatemas. Esto sucedi\u00f3 en el s\u00ednodo local (synodos endemousa) de 543. Copia del edicto imperial se hab\u00eda entregad a los patriarcas, incluido el papa Virgilio y todos dieron su adhesi\u00f3n el caso del papa Virgilio, tenemos el testimonio de Liberato (Breviar., xxiii) y de Casiodoro (Institutiones, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se esperaba que Domiciano y Teodoro Askidas, que se negaron a condenar el origenismo, cayeran en el la ira del emperador, pero firmaron todo lo que les pidieron y permanecieron todav\u00eda m\u00e1s poderosos que nunca. Askidas hasta se veng\u00f3 persuadiendo al emperador haciendo de que condenase a Teodoro de Mopsuestia, un conocido enemigo de Or\u00edgenes (Liberatus, \u00abBreviar.\u00bb, xxiv; Facundas de Hermiano, \u00abDefensio trium capitul.\u00bb, I, ii; Evagrius, \u00abHist.\u00bb, IV, xxxviii).   El nuevo edicto de Justiniano, que no ha sobrevivido, dio como resultado la reuni\u00f3n del quinto concilio ecum\u00e9nico en el que Teodoro de Mopsuestia, Ibas y Teodoreto fueron condenados (553).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe anatematiz\u00f3 a Or\u00edgenes y al Origenismo? Muchos creen que s\u00ed y muchos lo niegan. Las autoridades m\u00e1s modernas no se han decidido o manifiestan tener reservas. Seg\u00fan estudios modernos se puede decir que:<br \/>\n\u2022 Es cierto que el quinto concilio general se convoc\u00f3 exclusivamente para tratar el asunto de los tres Cap\u00edtulos y que ni Or\u00edgenes ni el origenismo fueran la cause de la reuni\u00f3n.<br \/>\n\u2022 Es cierto que el Concilio abri\u00f3 el 5 de mayo de 553 a pesar de las protestas del papa Virgilio que aunque estaba en Constantinopla rehus\u00f3 asistir a \u00e9l. Y que en las ocho sesiones conciliares ( del 5 de mayo al 2 de junio) las Actas que poseemos solo se trataron los asuntos de los Tres Cap\u00edtulos.<br \/>\n\u2022 Y finalmente, es cierto que solo se enviaron al papa para su aprobaci\u00f3n las Actas sobre el asunto de los Tres Cap\u00edtulos y fueron aprobadas el 8 de diciembre de 553 y el 23 de febrero de 554.<br \/>\n\u2022 Es un hecho que los papas Virgilio, Pelagio I (556-61), Pelagio II (579-90), Gregorio el Grande (590-604), al tratar del quinto concilio solo hablan de los Tres Cap\u00edtulos y no hacen menci\u00f3n alguna del origenismo, como si no conocieran su condena.<br \/>\n\u2022 Hay que admitir que antes de la apertura del concilio que se hab\u00eda pospuesto por la resistencia del papa, los obispos ya reunidos en Constantinopla tuvieron que considerar, por orden del emperador una forma de origenismo que nada ten\u00eda que ver con Or\u00edgenes, pero que era mantenido por uno de los grupos origenistas de Palestina. Los argumentos para corroboras esta hip\u00f3tesis se pueden hallar en Dickamp (op. cit., 66-141).<br \/>\n\u2022 Los obispos suscribieron los quince anatemas propuestos por el emperador (ibid., 90-96); y que el conocido origenista Teodoro de Scit\u00f3polis fue obligado a retractarse (ibid., 125-129); pero no hay pruebas de que se pidiera la aprobaci\u00f3n del papa, que entonces protestaba contra la convocatoria del concilio.<br \/>\nEs f\u00e1cil de entender que esta sentencia extra conciliar se confundiera despu\u00e9s con un decreto del concilio ecum\u00e9nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Art\u00edculo relacionado: Bertrand de Margerie S.J. http:\/\/www.aciprensa.com\/exegesis\/capitulo4.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Prat, Ferdinand. \u00abOrigen and Origenism.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11306b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enlaces relacionados\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Ex\u00e9gesis Patr\u00edstica: Or\u00edgenes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Biblioteca port\u00e1til de Padres y Doctores de la Iglesia. Tomo I\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Tomo V\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 VIDA Y OBRA DE OR\u00cdGENES 1.1 Biograf\u00eda 1.1.1 Or\u00edgenes en Alejandria (185-232) 1.1.2 Or\u00edgenes en Caesarea (232) 1.2 Obras 1.3 Escritos Exeg\u00e9ticos 1.4 Otros Escritos 1.5 Influencia P\u00f3stuma de Or\u00edgenes 2 ORIGENISMO 2.1 La Iglesia y la Regla de Fe 2.2 Alegorismo B\u00edblico 2.3 Subordinaci\u00f3n de las Personas Divinas 2.4 Origen y Destino &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origenes-y-origenismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORIGENES Y ORIGENISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}