{"id":26289,"date":"2016-02-05T17:44:56","date_gmt":"2016-02-05T22:44:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-ambiente-religioso-y-cultural-de-san-pablo\/"},"modified":"2016-02-05T17:44:56","modified_gmt":"2016-02-05T22:44:56","slug":"pablo-san-el-ambiente-religioso-y-cultural-de-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-ambiente-religioso-y-cultural-de-san-pablo\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : EL AMBIENTE RELIGIOSO Y CULTURAL DE SAN PABLO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 2 de julio de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ambiente religioso y cultural de san Pablo<br \/>\nQueridos hermanos y hermanas:<br \/>\nHoy comienzo un nuevo ciclo de catequesis, dedicado al gran ap\u00f3stol san Pablo. Como sab\u00e9is, a \u00e9l est\u00e1 consagrado este a\u00f1o, que va desde la fiesta lit\u00fargica de los ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo del 29 de junio de 2008 hasta la misma fiesta de 2009. El ap\u00f3stol san Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Se\u00f1or y a su Iglesia, as\u00ed como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas.<br \/>\nAs\u00ed pues, es justo no s\u00f3lo que le dediquemos un lugar particular en nuestra veneraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir tambi\u00e9n a nosotros, cristianos de hoy. En este primer encuentro, consideraremos el ambiente en el que vivi\u00f3 y actu\u00f3. Este tema parecer\u00eda remontarnos a tiempos lejanos, dado que debemos insertarnos en el mundo de hace dos mil a\u00f1os. Y, sin embargo, esto s\u00f3lo es verdad en apariencia y parcialmente, pues podremos constatar que, en varios aspectos, el actual contexto sociocultural no es muy diferente al de entonces.<br \/>\nUn factor primario y fundamental que es preciso tener presente es la relaci\u00f3n entre el ambiente en el que san Pablo nace y se desarrolla y el contexto global en el que sucesivamente se integra. Procede de una cultura muy precisa y circunscrita, ciertamente minoritaria:  la del pueblo de Israel y de su tradici\u00f3n. Como nos ense\u00f1an los expertos, en el mundo antiguo, y de modo especial dentro del Imperio romano, los jud\u00edos deb\u00edan de ser alrededor del 10% de la poblaci\u00f3n total. Aqu\u00ed, en Roma, su n\u00famero a mediados del siglo I era todav\u00eda menor, alcanzando al m\u00e1ximo el 3% de los habitantes de la ciudad. Sus creencias y su estilo de vida, como sucede tambi\u00e9n hoy, los distingu\u00edan claramente del ambiente circunstante. Esto pod\u00eda llevar a dos resultados:  o a la burla, que pod\u00eda desembocar en la intolerancia, o a la admiraci\u00f3n, que se manifestaba en varias formas de simpat\u00eda, como en el caso de los \u00abtemerosos de Dios\u00bb o de los \u00abpros\u00e9litos\u00bb, paganos que se asociaban  a  la  Sinagoga  y compart\u00edan la fe en el Dios de Israel.<br \/>\nComo ejemplos concretos de esta doble actitud podemos citar, por una parte, el duro juicio de un orador como Cicer\u00f3n, que despreciaba su religi\u00f3n e incluso la ciudad de Jerusal\u00e9n (cf. Pro Flacco, 66-69); y, por otra, la actitud de la mujer de Ner\u00f3n, Popea, a la que Flavio Josefo recordaba como \u00absimpatizante\u00bb de los jud\u00edos (cf. Antig\u00fcedades jud\u00edas 20, 195.252; Vida 16); incluso Julio C\u00e9sar les hab\u00eda reconocido oficialmente derechos particulares, como atestigua el mencionado historiador jud\u00edo Flavio Josefo (cf. ib., 14, 200-216). Lo que es seguro es que el n\u00famero de los jud\u00edos, como sigue sucediendo en nuestro tiempo, era mucho mayor fuera de la tierra de Israel,  es decir, en la di\u00e1spora, que en el territorio que los dem\u00e1s llamaban Palestina.<br \/>\nNo sorprende, por tanto, que san Pablo mismo haya sido objeto de esta doble y opuesta valoraci\u00f3n de la que he hablado. Es indiscutible que el car\u00e1cter tan particular de la cultura y de la religi\u00f3n jud\u00eda encontraba tranquilamente lugar dentro de una instituci\u00f3n tan invasora como el Imperio romano. M\u00e1s dif\u00edcil y sufrida ser\u00e1 la posici\u00f3n del grupo de jud\u00edos o gentiles que se adherir\u00e1n con fe a la persona de Jes\u00fas de Nazaret, en la medida en que se diferenciar\u00e1n tanto del juda\u00edsmo como del paganismo dominante.<br \/>\nEn todo caso, dos factores favorecieron la labor de san Pablo. El primero fue la cultura griega, o mejor, helenista, que despu\u00e9s de Alejandro Magno se hab\u00eda convertido en patrimonio com\u00fan, al menos en la regi\u00f3n del Mediterr\u00e1neo oriental y en Oriente Pr\u00f3ximo, aunque integrando en s\u00ed muchos elementos de las culturas de pueblos tradicionalmente considerados b\u00e1rbaros. Un escritor de la \u00e9poca afirmaba que Alejandro \u00aborden\u00f3 que todos consideraran como patria toda la ecumene&#8230; y que ya no se hicieran diferencias entre griegos y b\u00e1rbaros\u00bb (Plutarco, De Alexandri Magni fortuna aut virtute, 6.8). El segundo factor fue la estructura pol\u00edtico-administrativa del Imperio romano, que garantizaba paz y estabilidad desde Breta\u00f1a hasta el sur de Egipto, unificando un territorio de dimensiones nunca vistas con anterioridad. En este espacio era posible moverse con suficiente libertad y seguridad, disfrutando entre otras cosas de un excelente sistema de carreteras, y encontrando en cada punto de llegada caracter\u00edsticas culturales b\u00e1sicas que, sin ir en detrimento de los valores locales, representaban un tejido com\u00fan de unificaci\u00f3n super partes, hasta el punto de que el fil\u00f3sofo jud\u00edo Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda, contempor\u00e1neo de san Pablo, alaba al emperador Augusto porque \u00abha unido en armon\u00eda a todos los pueblos salvajes&#8230; convirti\u00e9ndose en guardi\u00e1n de la paz\u00bb (Legatio ad Caium, 146-147).<br \/>\nCiertamente, la visi\u00f3n universalista t\u00edpica de la personalidad de san Pablo, al menos  del  Pablo cristiano despu\u00e9s de lo que sucedi\u00f3 en el camino de Damasco, debe  su  impulso fundamental a la fe  en Jesucristo, puesto que la figura del Resucitado va m\u00e1s all\u00e1 de todo particularismo.  De hecho, para el Ap\u00f3stol \u00abya  no  hay jud\u00edo ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ga 3, 28). Sin embargo, la situaci\u00f3n hist\u00f3rico-cultural de su tiempo y de su ambiente tambi\u00e9n influy\u00f3 en sus opciones y en su compromiso. Alguien defini\u00f3 a san Pablo como \u00abhombre de tres culturas\u00bb, teniendo en cuenta su origen jud\u00edo, su lengua griega y su prerrogativa de \u00abcivis romanus\u00bb, como lo testimonia tambi\u00e9n su nombre, de origen latino.<br \/>\nConviene recordar de modo particular la filosof\u00eda estoica, que era dominante en el tiempo de san Pablo y que influy\u00f3, aunque de modo marginal, tambi\u00e9n en el cristianismo. A este respecto, podemos mencionar algunos nombres de fil\u00f3sofos estoicos, como los iniciadores Zen\u00f3n y Cleantes, y luego los de los m\u00e1s cercanos cronol\u00f3gicamente a san Pablo, como S\u00e9neca, Musonio y Epicteto:  en ellos se encuentran valores elevad\u00edsimos de  humanidad y de sabidur\u00eda, que ser\u00e1n acogidos naturalmente en el cristianismo.<br \/>\nComo escribe acertadamente un experto en la materia, \u00abla Estoa&#8230; anunci\u00f3 un nuevo ideal, que ciertamente impon\u00eda al hombre deberes con respecto a sus semejantes, pero al mismo tiempo lo liberaba de todos los lazos f\u00edsicos y nacionales y hac\u00eda de \u00e9l un ser puramente espiritual \u00bb (M. Pohlenz, La Stoa, I, Florencia 1978, p. 565). Basta pensar, por ejemplo, en la doctrina del universo, entendido como un gran cuerpo armonioso y, por tanto, en la doctrina de la igualdad entre todos los hombres, sin distinciones sociales; en la igualdad, al menos a nivel de principio, entre el hombre y la mujer; y en el ideal de la sobriedad, de la justa medida y del dominio de s\u00ed para evitar todo exceso. Cuando san Pablo escribe a los Filipenses:  \u00abTodo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta\u00bb (Flp 4, 8), no hace m\u00e1s que retomar una concepci\u00f3n muy humanista propia de esa sabidur\u00eda filos\u00f3fica.<br \/>\nEn tiempos de san Pablo exist\u00eda tambi\u00e9n una crisis de la religi\u00f3n tradicional, al menos en sus aspectos mitol\u00f3gicos e incluso c\u00edvicos. Despu\u00e9s de que Lucrecio, un siglo antes, sentenciara pol\u00e9micamente:  \u00abLa religi\u00f3n ha llevado a muchos delitos\u00bb (De rerum natura, 1, 101), un fil\u00f3sofo como S\u00e9neca, superando todo ritualismo exterior, ense\u00f1aba que \u00abDios est\u00e1 cerca de ti, est\u00e1 contigo, est\u00e1 dentro de ti\u00bb (Cartas a Lucilio, 41, 1). Del mismo modo, cuando san Pablo se dirige a un auditorio de fil\u00f3sofos epic\u00fareos y estoicos en el Are\u00f3pago de Atenas, dice textualmente que \u00abDios&#8230; no habita en santuarios fabricados por manos humanas&#8230;, pues en \u00e9l vivimos, nos movemos y existimos\u00bb (Hch 17, 24.28). Ciertamente, as\u00ed se hace eco de la fe jud\u00eda en un Dios que no puede ser representado de una manera antropom\u00f3rfica, pero tambi\u00e9n se pone en una longitud de onda religiosa que sus oyentes conoc\u00edan bien.<br \/>\nAdem\u00e1s, debemos tener en cuenta que muchos cultos paganos prescind\u00edan de los templos oficiales de la ciudad y se realizaban en lugares privados que favorec\u00edan la iniciaci\u00f3n de los adeptos. Por eso, no suscitaba sorpresa el hecho de que tambi\u00e9n las reuniones cristianas (lasekkles\u00edai), como testimonian sobre todo las cartas de san Pablo, tuvieran lugar en casas privadas. Entonces, por lo dem\u00e1s, no exist\u00eda todav\u00eda ning\u00fan edificio p\u00fablico. Por tanto, los contempor\u00e1neos deb\u00edan considerar las reuniones de los cristianos como una simple variante de esta pr\u00e1ctica religiosa m\u00e1s \u00edntima. De todos modos, las diferencias entre los cultos paganos y el culto cristiano no son insignificantes y afectan tanto a la conciencia de la identidad de los que asist\u00edan como a la participaci\u00f3n en com\u00fan de hombres y mujeres, a la celebraci\u00f3n de la \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb y a la lectura de las Escrituras.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, a la luz de este r\u00e1pido repaso del ambiente cultural del siglo I de la era cristiana, queda claro que no se puede comprender adecuadamente a san Pablo sin situarlo en el trasfondo, tanto jud\u00edo como pagano, de su tiempo. De este modo, su figura adquiere gran alcance hist\u00f3rico e ideal, manifestando elementos compartidos y originales con respecto al ambiente. Pero todo esto vale tambi\u00e9n para el cristianismo en general, del que el ap\u00f3stol san Pablo es un paradigma destacado, de quien todos tenemos siempre mucho que aprender. Este es el objetivo del A\u00f1o paulino:  aprender de san Pablo; aprender la fe; aprender a Cristo; aprender, por \u00faltimo, el camino de una vida recta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 2 de julio de 2008 El ambiente religioso y cultural de san Pablo Queridos hermanos y hermanas: Hoy comienzo un nuevo ciclo de catequesis, dedicado al gran ap\u00f3stol san Pablo. Como sab\u00e9is, a \u00e9l est\u00e1 consagrado este a\u00f1o, que va desde la fiesta lit\u00fargica de los ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo del 29 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-ambiente-religioso-y-cultural-de-san-pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO, SAN : EL AMBIENTE RELIGIOSO Y CULTURAL DE SAN PABLO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26289","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26289"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26289\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}