{"id":26291,"date":"2016-02-05T17:45:03","date_gmt":"2016-02-05T22:45:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-la-concepcion-paulina-del-apostolado\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:03","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:03","slug":"pablo-san-la-concepcion-paulina-del-apostolado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-la-concepcion-paulina-del-apostolado\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : LA CONCEPCION PAULINA DEL APOSTOLADO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 10 de septiembre de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concepci\u00f3n paulina del apostolado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mi\u00e9rcoles pasado habl\u00e9 del gran viraje que se produjo en la vida de san Pablo tras su encuentro con Cristo resucitado. Jes\u00fas entr\u00f3 en su vida y lo convirti\u00f3 de perseguidor en ap\u00f3stol. Ese encuentro marc\u00f3 el inicio de su misi\u00f3n:  san Pablo no pod\u00eda seguir viviendo como antes; desde entonces era consciente de que el Se\u00f1or le hab\u00eda dado el encargo de anunciar su Evangelio en calidad de ap\u00f3stol. Hoy quiero hablaros precisamente de esa nueva condici\u00f3n de vida de san Pablo, es decir, de su ser ap\u00f3stol de Cristo.<br \/>\nNormalmente, siguiendo a los Evangelios, identificamos a los Doce con el t\u00edtulo de Ap\u00f3stoles, para indicar a aquellos que eran compa\u00f1eros de vida y oyentes de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Pero tambi\u00e9n san Pablo se siente verdadero ap\u00f3stol y, por tanto, parece claro que el concepto paulino de apostolado no se restringe al grupo de los Doce. Obviamente, san Pablo sabe distinguir su caso personal del de \u00ablos ap\u00f3stoles anteriores\u00bb a \u00e9l (Ga 1, 17):  a ellos les reconoce un lugar totalmente especial en la vida de la Iglesia. Sin embargo, como todos saben, tambi\u00e9n san Pablo se considera a s\u00ed mismo como ap\u00f3stol en sentido estricto. Es un hecho que, en el tiempo de los or\u00edgenes cristianos, nadie recorri\u00f3 tantos kil\u00f3metros como \u00e9l, por tierra y por mar, con la \u00fanica finalidad de anunciar el Evangelio.<br \/>\nPor tanto, san Pablo ten\u00eda un concepto de apostolado que rebasaba el vinculado s\u00f3lo al grupo de los Doce y transmitido sobre todo por san Lucas en los Hechos de los Ap\u00f3stoles (cf. Hch1, 2. 26; 6, 2). En efecto, en la primera carta a los Corintios hace una clara distinci\u00f3n entre \u00ablos Doce\u00bb y \u00abtodos los ap\u00f3stoles\u00bb, mencionados como dos grupos distintos de beneficiarios de las apariciones del Resucitado (cf. 1 Co 15, 5. 7). En ese mismo texto \u00e9l se llama a s\u00ed mismo humildemente \u00abel \u00faltimo de los ap\u00f3stoles\u00bb, compar\u00e1ndose incluso con un aborto y afirmando textualmente:  \u00abIndigno del nombre de ap\u00f3stol por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido est\u00e9ril en m\u00ed. Antes bien, he trabajado m\u00e1s que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que est\u00e1 conmigo\u00bb (1 Co 15, 9-10).<br \/>\nLa met\u00e1fora del aborto expresa una humildad extrema; se la vuelve a encontrar tambi\u00e9n en lacarta a los Romanos de san Ignacio de Antioqu\u00eda:  \u00abSoy el \u00faltimo de todos, soy un aborto; pero me ser\u00e1 concedido ser algo, si alcanzo a Dios\u00bb (9, 2). Lo que el obispo de Antioqu\u00eda dir\u00e1 en relaci\u00f3n con su inminente martirio, previendo que cambiar\u00eda completamente su condici\u00f3n de indignidad, san Pablo lo dice en relaci\u00f3n con su propio compromiso apost\u00f3lico:  en \u00e9l se manifiesta la fecundidad de la gracia de Dios, que sabe transformar un hombre cualquiera en un ap\u00f3stol espl\u00e9ndido. De perseguidor a fundador de Iglesias:  esto hizo Dios en uno que, desde el punto de vista evang\u00e9lico, habr\u00eda podido considerarse un desecho.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es, por tanto, seg\u00fan la concepci\u00f3n de  san Pablo, lo que los convierte a \u00e9l y  a  los  dem\u00e1s  en ap\u00f3stoles? En sus cartas aparecen tres caracter\u00edsticas principales que constituyen al ap\u00f3stol. La  primera es \u00abhaber visto al Se\u00f1or\u00bb (cf. 1 Co 9, 1), es decir, haber tenido con \u00e9l un encuentro decisivo para la propia vida. An\u00e1logamente, en la carta a los G\u00e1latas (cf. Ga 1, 15-16), dir\u00e1 que fue llamado, casi seleccionado, por gracia de Dios con la revelaci\u00f3n de su Hijo con vistas al alegre anuncio a los paganos. En definitiva, es el Se\u00f1or el que constituye a uno en ap\u00f3stol, no la propia presunci\u00f3n. El ap\u00f3stol no se hace a s\u00ed mismo; es el Se\u00f1or quien lo hace; por tanto, necesita referirse constantemente al Se\u00f1or. San Pablo dice claramente que es \u00abap\u00f3stol por vocaci\u00f3n\u00bb (Rm 1, 1), es decir, \u00abno de parte de los hombres ni por mediaci\u00f3n de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre\u00bb (Ga 1, 1). Esta es la primera caracter\u00edstica:  haber visto al Se\u00f1or, haber sido llamado por \u00e9l.<br \/>\nLa  segunda caracter\u00edstica es \u00abhaber sido enviado\u00bb. El t\u00e9rmino griego ap\u00f3stolos significa precisamente \u00abenviado, mandado\u00bb, es decir, embajador y portador de un mensaje. Por consiguiente, debe actuar como encargado y representante de quien lo ha mandado. Por eso san Pablo se define \u00abap\u00f3stol de Jesucristo\u00bb (1 Co 1, 1; 2 Co 1, 1), o sea, delegado suyo, puesto totalmente a su servicio, hasta el punto de llamarse tambi\u00e9n \u00absiervo de Jesucristo\u00bb (Rm 1, 1). Una vez m\u00e1s destaca inmediatamente la idea de una iniciativa ajena, la de Dios en Jesucristo, a la que se est\u00e1 plenamente obligado; pero sobre todo se subraya el hecho de que se ha recibido una misi\u00f3n que cumplir en su nombre, poniendo absolutamente en segundo plano cualquier inter\u00e9s personal.<br \/>\nEl tercer requisito es el ejercicio del \u00abanuncio del Evangelio\u00bb, con la consiguiente fundaci\u00f3n de Iglesias. Por tanto, el t\u00edtulo de \u00abap\u00f3stol\u00bb no es y no puede ser honor\u00edfico; compromete concreta y dram\u00e1ticamente toda la existencia de la persona que lo lleva. En la primera carta a los Corintios, san Pablo exclama:  \u00ab\u00bfNo soy yo ap\u00f3stol? \u00bfAcaso no he visto yo a Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro? \u00bfNo sois vosotros mi obra en el Se\u00f1or?\u00bb (1 Co 9, 1). An\u00e1logamente, en la segundacarta a los Corintios afirma:  \u00abVosotros sois nuestra carta (&#8230;), una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Esp\u00edritu de Dios vivo\u00bb (2 Co 3, 2-3).<br \/>\nNo sorprende, por consiguiente, que san Juan Cris\u00f3stomo hable de san Pablo como de \u00abun alma de diamante\u00bb (Paneg\u00edricos, 1, 8), y siga diciendo:  \u00abDel mismo modo que el fuego, aplic\u00e1ndose a materiales distintos, se refuerza a\u00fan m\u00e1s&#8230;, as\u00ed la palabra de san Pablo ganaba para su causa a todos aquellos con los que entraba en relaci\u00f3n; y aquellos que le hac\u00edan la guerra, conquistados por sus discursos, se convert\u00edan en alimento para este fuego espiritual\u00bb (ib., 7, 11). Esto explica por qu\u00e9 san Pablo define a los ap\u00f3stoles como \u00abcolaboradores de Dios\u00bb (1 Co 3, 9; 2 Co 6, 1), cuya gracia act\u00faa con ellos.<br \/>\nUn elemento t\u00edpico del verdadero ap\u00f3stol, claramente destacado por san Pablo, es una especie de identificaci\u00f3n entre Evangelio y evangelizador, ambos destinados a la misma suerte. De hecho, nadie ha puesto de relieve mejor que san Pablo c\u00f3mo el anuncio de la cruz de Cristo se presenta como \u00abesc\u00e1ndalo y necedad\u00bb (1 Co 1, 23), y muchos reaccionan ante \u00e9l con incomprensi\u00f3n y rechazo. Eso suced\u00eda en aquel tiempo, y no debe extra\u00f1ar que suceda tambi\u00e9n hoy.<br \/>\nAs\u00ed pues, en esta situaci\u00f3n, de aparecer como \u00abesc\u00e1ndalo y necedad\u00bb, participa tambi\u00e9n el ap\u00f3stol y san Pablo lo sabe:  es la experiencia de su vida. A los Corintios les escribe, con cierta iron\u00eda:  \u00abPienso que a nosotros, los ap\u00f3stoles, Dios nos ha asignado el \u00faltimo lugar, como condenados a muerte, puestos a modo de espect\u00e1culo para el mundo, los \u00e1ngeles y los hombres. Nosotros, necios por seguir a Cristo; vosotros, sabios en Cristo. D\u00e9biles nosotros; mas vosotros, fuertes. Vosotros llenos de gloria; mas nosotros, despreciados. Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos\u00bb (1 Co 4, 9-13). Es un autorretrato de la vida apost\u00f3lica de san Pablo:  en todos estos sufrimientos prevalece la alegr\u00eda de ser portador de la bendici\u00f3n de Dios y de la gracia del Evangelio.<br \/>\nPor otro lado, san Pablo comparte con la filosof\u00eda estoica de su tiempo la idea de una tenaz constancia en todas las dificultades que se le presentan, pero \u00e9l supera la perspectiva meramente human\u00edstica, bas\u00e1ndose en el componente del amor a Dios y a Cristo:  \u00ab\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? \u00bfla tribulaci\u00f3n?, \u00bfla angustia?, \u00bfla persecuci\u00f3n?, \u00bfel hambre?, \u00bfla desnudez?, \u00bflos peligros?, \u00bfla espada? Como dice la Escritura:  \u00abPor tu causa somos muertos todo el d\u00eda; tratados como ovejas destinadas al matadero\u00bb. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos am\u00f3. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los \u00e1ngeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rm 8, 35-39). Esta es la certeza, la alegr\u00eda profunda que gu\u00eda al ap\u00f3stol san Pablo en todas estas vicisitudes:  nada puede separarnos del amor de Dios. Y este amor es la verdadera riqueza de la vida humana.<br \/>\nComo se ve, san Pablo se hab\u00eda entregado al Evangelio con toda su existencia; podr\u00edamos decir las veinticuatro horas del d\u00eda. Y cumpl\u00eda su ministerio con fidelidad y con alegr\u00eda, \u00abpara salvar a toda costa a alguno\u00bb (1 Co 9, 22). Y con respecto a las Iglesias, aun sabiendo que ten\u00eda con ellas una relaci\u00f3n de paternidad (cf. 1 Co 4, 15), e incluso de maternidad (cf. Ga 4, 19), asum\u00eda una actitud de completo servicio, declarando admirablemente:  \u00abNo es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo\u00bb (2 Co 1, 24). La misi\u00f3n de todos los ap\u00f3stoles de Cristo, en  todos los tiempos, consiste en ser colaboradores de la verdadera alegr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 10 de septiembre de 2008 La concepci\u00f3n paulina del apostolado Queridos hermanos y hermanas: El mi\u00e9rcoles pasado habl\u00e9 del gran viraje que se produjo en la vida de san Pablo tras su encuentro con Cristo resucitado. Jes\u00fas entr\u00f3 en su vida y lo convirti\u00f3 de perseguidor en ap\u00f3stol. 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