{"id":26292,"date":"2016-02-05T17:45:04","date_gmt":"2016-02-05T22:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-san-pablo-y-los-apostoles\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:04","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:04","slug":"pablo-san-san-pablo-y-los-apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-san-pablo-y-los-apostoles\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : SAN PABLO Y LOS APOSTOLES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 24 de septiembre de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo y los Ap\u00f3stoles\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy quiero hablar sobre la relaci\u00f3n entre san Pablo y los Ap\u00f3stoles que lo hab\u00edan precedido en el seguimiento de Jes\u00fas. Estas relaciones estuvieron siempre marcadas por un profundo respeto y por la franqueza que en san Pablo derivaba de la defensa de la verdad del Evangelio. Aunque era pr\u00e1cticamente contempor\u00e1neo de Jes\u00fas de Nazaret, nunca tuvo la oportunidad de encontrarse con \u00e9l durante su vida p\u00fablica. Por eso, tras quedar deslumbrado en el camino de Damasco, sinti\u00f3 la necesidad de consultar a los primeros disc\u00edpulos del Maestro, que \u00e9l hab\u00eda elegido para que llevaran su Evangelio hasta los confines del mundo.<br \/>\nEn la carta a los G\u00e1latas san Pablo elabora un importante informe sobre los contactos mantenidos con algunos de los Doce: ante todo con Pedro, que hab\u00eda sido elegido comoKephas, palabra aramea que significa roca, sobre la que se estaba edificando la Iglesia (cf. Ga1, 18); con Santiago, \u00abel hermano del Se\u00f1or\u00bb (cf. Ga 1, 19); y con Juan (cf. Ga 2, 9): san Pablo no duda en reconocerlos como \u00ablas columnas\u00bb de la Iglesia. Particularmente significativo es el encuentro con Cefas (Pedro), que tuvo lugar en Jerusal\u00e9n: san Pablo se qued\u00f3 con \u00e9l 15 d\u00edas para \u00abconsultarlo\u00bb (cf. Ga 1, 19), es decir, para informarse sobre la vida terrena del Resucitado, que lo hab\u00eda \u00abatrapado\u00bb en el camino de Damasco y le estaba cambiando la vida de modo radical: de perseguidor de la Iglesia de Dios se hab\u00eda transformado en evangelizador de la fe en el Mes\u00edas crucificado e Hijo de Dios que en el pasado hab\u00eda intentado destruir (cf. Ga 1, 23).<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 tipo de informaci\u00f3n sobre Jesucristo obtuvo san Pablo en los tres a\u00f1os sucesivos al encuentro de Damasco? En la primera carta a los Corintios podemos encontrar dos pasajes que san Pablo hab\u00eda conocido en Jerusal\u00e9n y que ya hab\u00edan sido formulados como elementos centrales de la tradici\u00f3n cristiana, una tradici\u00f3n constitutiva. \u00c9l los transmite verbalmente tal como los hab\u00eda recibido, con una f\u00f3rmula muy solemne: \u00abOs transmito lo que a mi vez recib\u00ed\u00bb. Insiste, por tanto, en la fidelidad a cuanto \u00e9l mismo hab\u00eda recibido y que transmite fielmente a los nuevos cristianos. Son elementos constitutivos y conciernen a la Eucarist\u00eda y a la Resurrecci\u00f3n; se trata de textos ya formulados en los a\u00f1os treinta. As\u00ed llegamos a la muerte, sepultura en el seno de la tierra y a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 1 Co 15, 3-4).<br \/>\nTomemos ambos textos: las palabras de Jes\u00fas en la \u00faltima Cena (cf. 1 Co 11, 23-25) son realmente para san Pablo centro de la vida de la Iglesia: la Iglesia se edifica a partir de este centro, llegando a ser as\u00ed ella misma. Adem\u00e1s de este centro eucar\u00edstico, del que vuelve a nacer siempre la Iglesia \u2014tambi\u00e9n para toda la teolog\u00eda de san Pablo, para todo su pensamiento\u2014, estas palabras tuvieron un notable impacto sobre la relaci\u00f3n personal de san Pablo con Jes\u00fas. Por una parte, atestiguan que la Eucarist\u00eda ilumina la maldici\u00f3n de la cruz, convirti\u00e9ndola en bendici\u00f3n (cf. Ga 3, 13-14); y por otra, explican el alcance de la misma muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. En sus cartas el \u00abpor vosotros\u00bb de la instituci\u00f3n se convierte en \u00abpor m\u00ed\u00bb (Ga 2, 20) \u2014personalizando, sabiendo que en ese \u00abvosotros\u00bb \u00e9l mismo era conocido y amado por Jes\u00fas\u2014 y, por otra parte, en \u00abpor todos\u00bb (2 Co 5, 14); este \u00abpor vosotros\u00bb se convierte en \u00abpor m\u00ed\u00bb y \u00abpor la Iglesia\u00bb (Ef 5, 25), es decir, tambi\u00e9n \u00abpor todos\u00bb del sacrificio expiatorio de la cruz (cf.Rm 3, 25). Por la Eucarist\u00eda y en la Eucarist\u00eda la Iglesia se edifica y se reconoce como \u00abCuerpo de Cristo\u00bb (1 Co 12, 27), alimentado cada d\u00eda por la fuerza del Esp\u00edritu del Resucitado.<br \/>\nEl otro texto, sobre la Resurrecci\u00f3n, nos transmite de nuevo la misma f\u00f3rmula de fidelidad. San Pablo escribe: \u00abOs transmit\u00ed, en primer lugar, lo que a mi vez recib\u00ed: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras; que se apareci\u00f3 a Cefas y luego a los Doce\u00bb (1 Co 15, 3-5). Tambi\u00e9n en esta tradici\u00f3n transmitida a san Pablo vuelve a aparecer la expresi\u00f3n \u00abpor nuestros pecados\u00bb, que subraya la entrega de Jes\u00fas al Padre para liberarnos del pecado y de la muerte. De esta entrega san Pablo saca las expresiones m\u00e1s conmovedoras y fascinantes de nuestra relaci\u00f3n con Cristo: \u00abA quien no conoci\u00f3 pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que vini\u00e9semos a ser justicia de Dios en \u00e9l\u00bb (2 Co 5, 21); \u00abConoc\u00e9is la generosidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre, a fin de que os enriquecierais con su pobreza\u00bb (2 Co 8, 9). Vale la pena recordar el comentario con el que Mart\u00edn Lutero, entonces monje agustino, acompa\u00f1aba estas expresiones parad\u00f3jicas de san Pablo: \u00abEste es el grandioso misterio de la gracia divina hacia los pecadores: por un admirable intercambio, nuestros pecados ya no son nuestros, sino de Cristo; y la justicia de Cristo ya no es de Cristo, sino nuestra\u00bb (Comentario a los Salmos, de 1513-1515). Y as\u00ed somos salvados.<br \/>\nEn el kerygma (anuncio) original, transmitido de boca a boca, merece se\u00f1alarse el uso del verbo \u00abha resucitado\u00bb, en lugar de \u00abfue resucitado\u00bb, que habr\u00eda sido m\u00e1s l\u00f3gico utilizar, en continuidad con el \u00abmuri\u00f3\u00bb y \u00abfue sepultado\u00bb. La forma verbal \u00abha resucitado\u00bb se eligi\u00f3 para subrayar que la resurrecci\u00f3n de Cristo influye hasta el presente de la existencia de los creyentes: podemos traducirlo por \u00abha resucitado y sigue vivo\u00bb en la Eucarist\u00eda y en la Iglesia. As\u00ed todas las Escrituras dan testimonio de la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, porque \u2014como escribi\u00f3 Hugo de San V\u00edctor\u2014 \u00abtoda la divina Escritura constituye un \u00fanico libro, y este \u00fanico libro es Cristo, porque toda la Escritura habla de Cristo y tiene en Cristo su cumplimiento\u00bb (De arca Noe, 2, 8). Si san Ambrosio de Mil\u00e1n pudo decir que \u00aben la Escritura leemos a Cristo\u00bb, es porque la Iglesia de los or\u00edgenes ley\u00f3 todas las Escrituras de Israel partiendo de Cristo y volviendo a \u00e9l.<br \/>\nLa enumeraci\u00f3n de las apariciones del Resucitado a Cefas, a los Doce, a m\u00e1s de quinientos hermanos, y a Santiago se cierra con la referencia a la aparici\u00f3n personal que recibi\u00f3 san Pablo en el camino de Damasco: \u00abY en \u00faltimo t\u00e9rmino se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed, como a un abortivo\u00bb (1 Co 15, 8). Dado que \u00e9l hab\u00eda perseguido a la Iglesia de Dios, en esta confesi\u00f3n expresa su indignidad de ser considerado ap\u00f3stol al mismo nivel que los que le han precedido: pero la gracia de Dios no fue est\u00e9ril en \u00e9l (cf. 1 Co 15, 10). Por tanto, la actuaci\u00f3n prepotente de la gracia divina une a san Pablo con los primeros testigos de la resurrecci\u00f3n de Cristo: \u00abTanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que hab\u00e9is cre\u00eddo\u00bb (1 Co 15, 11). Es importante la identidad y la unicidad del anuncio del Evangelio: tanto ellos como yo predicamos la misma fe, el mismo Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado, que se entrega en la sant\u00edsima Eucarist\u00eda.<br \/>\nLa importancia que san Pablo confiere a la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia, que transmite a sus comunidades, demuestra cu\u00e1n equivocada es la idea de quienes afirman que fue san Pablo quien invent\u00f3 el cristianismo: antes de proclamar el evangelio de Jesucristo, su Se\u00f1or, se encontr\u00f3 con \u00e9l en el camino de Damasco y lo frecuent\u00f3 en la Iglesia, observando su vida en los Doce y en aquellos que lo hab\u00edan seguido por los caminos de Galilea. En las pr\u00f3ximas catequesis tendremos la oportunidad de profundizar en las contribuciones que san Pablo dio a la Iglesia de los or\u00edgenes; pero la misi\u00f3n que recibi\u00f3 del Resucitado en orden a la evangelizaci\u00f3n de los gentiles necesita ser confirmada y garantizada por aquellos que le dieron a \u00e9l y a Bernab\u00e9 la mano derecha como se\u00f1al de aprobaci\u00f3n de su apostolado y de su evangelizaci\u00f3n, as\u00ed como de acogida en la \u00fanica comuni\u00f3n de la Iglesia de Cristo (cf. Ga 2, 9).<br \/>\nSe comprende entonces que la expresi\u00f3n: \u00abSi conocimos a Cristo seg\u00fan la carne\u00bb (2 Co 5, 16) no significa que su existencia terrena tenga poca importancia para nuestra maduraci\u00f3n en la fe, sino que desde el momento de la Resurrecci\u00f3n cambia nuestra forma de relacionarnos con \u00e9l. \u00c9l es, al mismo tiempo, el Hijo de Dios, \u00abnacido del linaje de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios con poder, seg\u00fan el esp\u00edritu de santidad, por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb, como recuerda san Pablo al principio de la carta a los Romanos (Rm 1, 3-4).<br \/>\nCuanto m\u00e1s tratamos de seguir las huellas de Jes\u00fas de Nazaret por los caminos de Galilea, tanto m\u00e1s podemos comprender que \u00e9l asumi\u00f3 nuestra humanidad, comparti\u00e9ndola en todo, excepto en el pecado. Nuestra fe no nace de un mito ni de una idea, sino del encuentro con el Resucitado, en la vida de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 24 de septiembre de 2008 San Pablo y los Ap\u00f3stoles Queridos hermanos y hermanas: Hoy quiero hablar sobre la relaci\u00f3n entre san Pablo y los Ap\u00f3stoles que lo hab\u00edan precedido en el seguimiento de Jes\u00fas. 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