{"id":26293,"date":"2016-02-05T17:45:07","date_gmt":"2016-02-05T22:45:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-concilio-de-jerusalen-y-la-controversia-de-antioquia\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:07","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:07","slug":"pablo-san-el-concilio-de-jerusalen-y-la-controversia-de-antioquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-concilio-de-jerusalen-y-la-controversia-de-antioquia\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : EL CONCILIO DE JERUSALEN Y LA CONTROVERSIA DE ANTIOQUIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 1 de octubre de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Jerusal\u00e9n y la controversia de Antioqu\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El respeto y la veneraci\u00f3n que san Pablo cultiv\u00f3 siempre hacia los Doce no disminuyeron cuando \u00e9l defend\u00eda con franqueza la verdad del Evangelio, que no es otro que Jesucristo, el Se\u00f1or. Hoy queremos detenernos en dos episodios que demuestran la veneraci\u00f3n y, al mismo tiempo, la libertad con la que el Ap\u00f3stol se dirige a Cefas y a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles: el llamado \u00abConcilio\u00bb de Jerusal\u00e9n y la controversia de Antioqu\u00eda de Siria, relatados en la carta a los G\u00e1latas (cf. Ga 2, 1-10; 2, 11-14).<br \/>\nTodo concilio y s\u00ednodo de la Iglesia es \u00abacontecimiento del Esp\u00edritu\u00bb y re\u00fane en su realizaci\u00f3n las solicitudes de todo el pueblo de Dios: lo experimentaron personalmente quienes tuvieron el don de participar en el concilio Vaticano II. Por eso san Lucas, al informarnos sobre el primer Concilio de la Iglesia, que tuvo lugar en Jerusal\u00e9n, introduce as\u00ed la carta que los Ap\u00f3stoles enviaron en esta circunstancia a las comunidades cristianas de la di\u00e1spora: \u00abHemos decidido el Esp\u00edritu Santo y nosotros&#8230;\u00bb (Hch 15, 28). El Esp\u00edritu, que obra en toda la Iglesia, conduce de la mano a los Ap\u00f3stoles a la hora de tomar nuevos caminos para realizar sus proyectos: \u00c9l es el art\u00edfice principal de la edificaci\u00f3n de la Iglesia.<br \/>\nY sin embargo, la asamblea de Jerusal\u00e9n tuvo lugar en un momento de no poca tensi\u00f3n dentro de la comunidad de los or\u00edgenes. Se trataba de responder a la pregunta de si era indispensable exigir a los paganos que se estaban convirtiendo a Jesucristo, el Se\u00f1or, la circuncisi\u00f3n, o si era l\u00edcito dejarlos libres de la Ley mosaica, es decir, de la observancia de las normas necesarias para ser hombres justos, obedientes a la Ley, y sobre todo, libres de las normas relativas a las purificaciones rituales, los alimentos puros e impuros y el s\u00e1bado. A la asamblea de Jerusal\u00e9n se refiere tambi\u00e9n san Pablo en la carta a los G\u00e1latas (Ga 2, 1-10): tras catorce a\u00f1os de su encuentro con el Resucitado en Damasco \u2014estamos en la segunda mitad de la d\u00e9cada del 40 d.C.\u2014, Pablo parte con Bernab\u00e9 desde Antioqu\u00eda de Siria y se hace acompa\u00f1ar de Tito, su fiel colaborador que, aun siendo de origen griego, no hab\u00eda sido obligado a hacerse circuncidar cuando entr\u00f3 en la Iglesia. En esta ocasi\u00f3n, san Pablo expuso a los Doce, definidos como las personas m\u00e1s relevantes, su evangelio de libertad de la Ley (cf. Ga 2, 6). A la luz del encuentro con Cristo resucitado, \u00e9l hab\u00eda comprendido que en el momento del paso al evangelio de Jesucristo, a los paganos ya no les eran necesarias la circuncisi\u00f3n, las leyes sobre el alimento y sobre el s\u00e1bado, como muestra de justicia: Cristo es nuestra justicia y \u00abjusto\u00bb es todo lo que es conforme a \u00e9l. No son necesarios otros signos para ser justos. En la carta a los G\u00e1latas refiere, con pocas palabras, el desarrollo de la Asamblea: recuerda con entusiasmo que el evangelio de la libertad de la Ley fue aprobado por Santiago, Cefas y Juan, \u00ablas columnas\u00bb, que le ofrecieron a \u00e9l y a Bernab\u00e9 la mano derecha en signo de comuni\u00f3n eclesial en Cristo (cf. Ga 2, 9). Si, como hemos notado, para san Lucas el concilio de Jerusal\u00e9n expresa la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, para san Pablo representa el reconocimiento decisivo de la libertad compartida entre todos aquellos que participaron en \u00e9l: libertad de las obligaciones provenientes de la circuncisi\u00f3n y de la Ley; la libertad por la que \u00abCristo nos ha liberado, para que seamos libres\u00bb y no nos dejemos imponer ya el yugo de la esclavitud (cf. Ga 5, 1). Las dos modalidades con que san Pablo y san Lucas describen la asamblea de Jerusal\u00e9n se unen por la acci\u00f3n liberadora del Esp\u00edritu, porque \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or hay libertad\u00bb, como dice en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 3, 17).<br \/>\nCon todo, como aparece con gran claridad en las cartas de san Pablo, la libertad cristiana no se identifica nunca con el libertinaje o con el arbitrio de hacer lo que se quiere; esta se realiza en conformidad con Cristo y por eso, en el aut\u00e9ntico servicio a los hermanos, sobre todo a los m\u00e1s necesitados. Por esta raz\u00f3n, el relato de san Pablo sobre la asamblea se cierra con el recuerdo de la recomendaci\u00f3n que le dirigieron los Ap\u00f3stoles: \u00abS\u00f3lo que nosotros deb\u00edamos tener presentes a los pobres, cosa que he procurado cumplir con todo esmero\u00bb (Ga 2, 10). Cada concilio nace de la Iglesia y vuelve a la Iglesia: en aquella ocasi\u00f3n vuelve con la atenci\u00f3n a los pobres que, de las diversas anotaciones de san Pablo en sus cartas, se trata sobre todo de los de la Iglesia de Jerusal\u00e9n. En la preocupaci\u00f3n por los pobres, atestiguada particularmente en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 8-9) y en la conclusi\u00f3n de la carta a los Romanos (cf. Rm 15), san Pablo demuestra su fidelidad a las decisiones maduradas durante la Asamblea.<br \/>\nQuiz\u00e1s ya no seamos capaces de comprender plenamente el significado que san Pablo y sus comunidades atribuyeron a la colecta para los pobres de Jerusal\u00e9n. Se trat\u00f3 de una iniciativa totalmente nueva en el \u00e1mbito de las actividades religiosas: no fue obligatoria, sino libre y espont\u00e1nea; tomaron parte todas las Iglesias fundadas por san Pablo en Occidente. La colecta expresaba la deuda de sus comunidades a la Iglesia madre de Palestina, de la que hab\u00edan recibido el don inefable del Evangelio. Tan grande es el valor que Pablo atribuye a este gesto de participaci\u00f3n que raramente la llama simplemente \u00abcolecta\u00bb: para \u00e9l es m\u00e1s bien \u00abservicio\u00bb, \u00abbendici\u00f3n\u00bb, \u00abamor\u00bb, \u00abgracia\u00bb, m\u00e1s a\u00fan, \u00abliturgia\u00bb (2 Co 9). Sorprende, particularmente, este \u00faltimo t\u00e9rmino, que confiere a la colecta en dinero un valor incluso de culto: por una parte es un gesto lit\u00fargico o \u00abservicio\u00bb, ofrecido por cada comunidad a Dios, y por otra es acci\u00f3n de amor cumplida a favor del pueblo. Amor a los pobres y liturgia divina van juntas, el amor a los pobres es liturgia. Los dos horizontes est\u00e1n presentes en toda liturgia celebrada y vivida en la Iglesia, que por su naturaleza se opone a la separaci\u00f3n entre el culto y la vida, entre la fe y las obras, entre la oraci\u00f3n y la caridad para con los hermanos. As\u00ed el concilio de Jerusal\u00e9n nace para dirimir la cuesti\u00f3n sobre c\u00f3mo comportarse con los paganos que llegaban a la fe, optando por la libertad de la circuncisi\u00f3n y de las observancias impuestas por la Ley, y se resuelve en la solicitud eclesial y pastoral que pone en el centro la fe en Cristo Jes\u00fas y el amor a los pobres de Jerusal\u00e9n y de toda la Iglesia.<br \/>\nEl segundo episodio es la conocida controversia de Antioqu\u00eda, en Siria, que atestigua la libertad interior de que gozaba san Pablo: \u00bfC\u00f3mo comportarse en ocasi\u00f3n de la comuni\u00f3n de mesa entre creyentes de origen jud\u00edo y los procedentes de los gentiles? Aqu\u00ed se pone de manifiesto el otro epicentro de la observancia mosaica: la distinci\u00f3n entre alimentos puros e impuros, que divid\u00eda profundamente a los hebreos observantes de los paganos. Inicialmente Cefas, Pedro, compart\u00eda la mesa con unos y con otros: pero con la llegada de algunos cristianos vinculados a Santiago, \u00abel hermano del Se\u00f1or\u00bb (Ga 1, 19), Pedro hab\u00eda empezado a evitar los contactos en la mesa con los paganos, para no escandalizar a los que continuaban observando las leyes de pureza alimentaria; y la opci\u00f3n era compartida por Bernab\u00e9. Tal opci\u00f3n divid\u00eda profundamente a los cristianos procedentes de la circuncisi\u00f3n y los cristianos venidos del paganismo. Este comportamiento, que amenazaba realmente la unidad y la libertad de la Iglesia, suscit\u00f3 las encendidas reacciones de Pablo, que lleg\u00f3 a acusar a Pedro y a los dem\u00e1s de hipocres\u00eda: \u00abSi t\u00fa, siendo jud\u00edo, vives como gentil y no como jud\u00edo, \u00bfc\u00f3mo fuerzas a los gentiles a judaizar?\u00bb (Ga2, 14). En realidad, las preocupaciones de Pablo, por una parte, y de Pedro y Bernab\u00e9, por otro, eran distintas: para los \u00faltimos la separaci\u00f3n de los paganos representaba una modalidad para tutelar y para no escandalizar a los creyentes provenientes del juda\u00edsmo; para Pablo constitu\u00eda, en cambio, un peligro de malentendido de la salvaci\u00f3n universal en Cristo ofrecida tanto a los paganos como a los jud\u00edos. Si la justificaci\u00f3n se realiza s\u00f3lo en virtud de la fe en Cristo, de la conformidad con \u00e9l, sin obra alguna de la Ley, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene observar a\u00fan la pureza alimentaria con ocasi\u00f3n de la participaci\u00f3n en la mesa? Muy probablemente las perspectivas de Pedro y de Pablo eran distintas: para el primero, no perder a los jud\u00edos que se hab\u00edan adherido al Evangelio; para el segundo, no disminuir el valor salv\u00edfico de la muerte de Cristo para todos los creyentes.<br \/>\nEs extra\u00f1o decirlo, pero al escribir a los cristianos de Roma, algunos a\u00f1os despu\u00e9s (hacia la mitad de la d\u00e9cada del 50 d.C.), san Pablo mismo se encontrar\u00e1 ante una situaci\u00f3n an\u00e1loga y pedir\u00e1 a los fuertes que no coman comida impura para no perder o para no escandalizar a los d\u00e9biles: \u00abBueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece, o se escandalice, o flaquee\u00bb (Rm 14, 21). La controversia de Antioqu\u00eda se revel\u00f3 as\u00ed como una lecci\u00f3n tanto para san Pedro como para san Pablo. S\u00f3lo el di\u00e1logo sincero, abierto a la verdad del Evangelio, pudo orientar el camino de la Iglesia: \u00abEl reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Rm14,17). Es una lecci\u00f3n que debemos aprender tambi\u00e9n nosotros: con los diversos carismas confiados a san Pedro y a san Pablo, dej\u00e9monos todos guiar por el Esp\u00edritu, intentando vivir en la libertad que encuentra su orientaci\u00f3n en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a los hermanos. Es esencial conformarnos cada vez m\u00e1s a Cristo. De esta forma se es realmente libre. As\u00ed se expresa en nosotros el n\u00facleo m\u00e1s profundo de la Ley: el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Pidamos al Se\u00f1or que nos ense\u00f1e a compartir sus sentimientos, para aprender de \u00e9l la verdadera libertad y el amor evang\u00e9lico que abraza a todo ser humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 1 de octubre de 2008 El concilio de Jerusal\u00e9n y la controversia de Antioqu\u00eda Queridos hermanos y hermanas: El respeto y la veneraci\u00f3n que san Pablo cultiv\u00f3 siempre hacia los Doce no disminuyeron cuando \u00e9l defend\u00eda con franqueza la verdad del Evangelio, que no es otro que Jesucristo, el Se\u00f1or. 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