{"id":26297,"date":"2016-02-05T17:45:15","date_gmt":"2016-02-05T22:45:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-la-teologia-de-la-cruz-en-la-predicacion-de-san-pablo\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:15","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:15","slug":"pablo-san-la-teologia-de-la-cruz-en-la-predicacion-de-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-la-teologia-de-la-cruz-en-la-predicacion-de-san-pablo\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : LA TEOLOGIA DE LA CRUZ EN LA PREDICACION DE SAN PABLO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 29 de octubre de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda de la cruz en la predicaci\u00f3n de san Pablo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la experiencia personal de san Pablo hay un dato incontrovertible: mientras que al inicio hab\u00eda sido un perseguidor y hab\u00eda utilizado la violencia contra los cristianos, desde el momento de su conversi\u00f3n en el camino de Damasco, se hab\u00eda pasado a la parte de Cristo crucificado, haciendo de \u00e9l la raz\u00f3n de su vida y el motivo de su predicaci\u00f3n. Entreg\u00f3 toda su vida por las almas (cf. 2 Co 12, 15), una vida nada tranquila, llena de insidias y dificultades. En el encuentro con Jes\u00fas le qued\u00f3 muy claro el significado central de la cruz: comprendi\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda muerto y resucitado por todos y por \u00e9l mismo. Ambas cosas eran importantes; la universalidad: Jes\u00fas muri\u00f3 realmente por todos; y la subjetividad: muri\u00f3 tambi\u00e9n por m\u00ed. En la cruz, por tanto, se hab\u00eda manifestado el amor gratuito y misericordioso de Dios.<br \/>\nEste amor san Pablo lo experiment\u00f3 ante todo en s\u00ed mismo (cf. Ga 2, 20) y de pecador se convirti\u00f3 en creyente, de perseguidor en ap\u00f3stol. D\u00eda tras d\u00eda, en su nueva vida, experimentaba que la salvaci\u00f3n era \u00abgracia\u00bb, que todo brotaba de la muerte de Cristo y no de sus m\u00e9ritos, que por lo dem\u00e1s no exist\u00edan. As\u00ed, el \u00abevangelio de la gracia\u00bb se convirti\u00f3 para \u00e9l en la \u00fanica forma de entender la cruz, no s\u00f3lo el criterio de su nueva existencia, sino tambi\u00e9n la respuesta a sus interlocutores. Entre estos estaban, ante todo, los jud\u00edos que pon\u00edan su esperanza en las obras y esperaban de ellas la salvaci\u00f3n; y estaban tambi\u00e9n los griegos, que opon\u00edan su sabidur\u00eda humana a la cruz; y, por \u00faltimo, estaban ciertos grupos de herejes, que se hab\u00edan formado su propia idea del cristianismo seg\u00fan su propio modelo de vida.<br \/>\nPara san Pablo la cruz tiene un primado fundamental en la historia de la humanidad; representa el punto central de su teolog\u00eda, porque decir cruz quiere decir salvaci\u00f3n como gracia dada a toda criatura. El tema de la cruz de Cristo se convierte en un elemento esencial y primario de la predicaci\u00f3n del Ap\u00f3stol: el ejemplo m\u00e1s claro es la comunidad de Corinto. Frente a una Iglesia donde hab\u00eda, de forma preocupante, des\u00f3rdenes y esc\u00e1ndalos, donde la comuni\u00f3n estaba amenazada por partidos y divisiones internas que pon\u00edan en peligro la unidad del Cuerpo de Cristo, san Pablo se presenta no con sublimidad de palabras o de sabidur\u00eda, sino con el anuncio de Cristo, de Cristo crucificado. Su fuerza no es el lenguaje persuasivo sino, parad\u00f3jicamente, la debilidad y la humildad de quien conf\u00eda s\u00f3lo en el \u00abpoder de Dios\u00bb (cf. 1 Co 2, 1-5).<br \/>\nLa cruz, por todo lo que representa y tambi\u00e9n por el mensaje teol\u00f3gico que contiene, es esc\u00e1ndalo y necedad. Lo afirma el Ap\u00f3stol con una fuerza impresionante, que conviene escuchar de sus mismas palabras: \u00abLa predicaci\u00f3n de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan \u2014para nosotros\u2014 es fuerza de Dios. (&#8230;) Quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicaci\u00f3n. As\u00ed, mientras los jud\u00edos piden se\u00f1ales y los griegos buscan sabidur\u00eda, nosotros predicamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos, necedad para los gentiles\u00bb (1 Co 1, 18-23).<br \/>\nLas primeras comunidades cristianas, a las que san Pablo se dirige, saben muy bien que Jes\u00fas ya ha resucitado y vive; el Ap\u00f3stol quiere recordar, no s\u00f3lo a los Corintios o a los G\u00e1latas, sino a todos nosotros, que el Resucitado sigue siendo siempre Aquel que fue crucificado. El \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb y la \u00abnecedad\u00bb de la cruz radican precisamente en el hecho de que donde parece haber s\u00f3lo fracaso, dolor, derrota, precisamente all\u00ed est\u00e1 todo el poder del Amor ilimitado de Dios, porque la cruz es expresi\u00f3n de amor y el amor es el verdadero poder que se revela precisamente en esta aparente debilidad. Para los jud\u00edos la cruz es skandalon, es decir, trampa o piedra de tropiezo: parece obstaculizar la fe del israelita piadoso, que no encuentra nada parecido en las Sagradas Escrituras.<br \/>\nSan Pablo, con gran valent\u00eda, parece decir aqu\u00ed que la apuesta es muy alta: para los jud\u00edos, la cruz contradice la esencia misma de Dios, que se manifest\u00f3 con signos prodigiosos. Por tanto, aceptar la cruz de Cristo significa realizar una profunda conversi\u00f3n en el modo de relacionarse con Dios. Si para los jud\u00edos el motivo de rechazo de la cruz se encuentra en la Revelaci\u00f3n, es decir, en la fidelidad al Dios de sus padres, para los griegos, es decir, para los paganos, el criterio de juicio para oponerse a la cruz es la raz\u00f3n. En efecto, para estos \u00faltimos la cruz esmor\u00eda, necedad, literalmente insipidez, un alimento sin sal; por tanto, m\u00e1s que un error, es un insulto al buen sentido.<br \/>\nSan Pablo mismo, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, sufri\u00f3 la amarga experiencia del rechazo del anuncio cristiano considerado \u00abins\u00edpido\u00bb, irrelevante, ni siquiera digno de ser tomado en cuenta en el plano de la l\u00f3gica racional. Para quienes, como los griegos, ve\u00edan la perfecci\u00f3n en el esp\u00edritu, en el pensamiento puro, ya era inaceptable que Dios se hiciera hombre, sumergi\u00e9ndose en todos los l\u00edmites del espacio y del tiempo. Por tanto, era totalmente inconcebible creer que un Dios pudiera acabar en una cruz.<br \/>\nY esta l\u00f3gica griega es tambi\u00e9n la l\u00f3gica com\u00fan de nuestro tiempo. El concepto de ap\u00e1theiaindiferencia, como ausencia de pasiones en Dios, \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda podido comprender a un Dios hecho hombre y derrotado, que incluso habr\u00eda recuperado luego su cuerpo para vivir como resucitado? \u00abTe escucharemos sobre esto en otra ocasi\u00f3n\u00bb (Hch 17, 32), le dijeron despectivamente los atenienses a san Pablo, cuando oyeron hablar de resurrecci\u00f3n de los muertos. Cre\u00edan que la perfecci\u00f3n consist\u00eda en liberarse del cuerpo, concebido como una prisi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo no iban a considerar una aberraci\u00f3n recuperar el cuerpo? En la cultura antigua no parec\u00eda haber espacio para el mensaje del Dios encarnado. Todo el acontecimiento \u00abJes\u00fas de Nazaret\u00bb parec\u00eda estar marcado por la m\u00e1s total necedad y ciertamente la cruz era el aspecto m\u00e1s emblem\u00e1tico.<br \/>\n\u00bfPero por qu\u00e9 san Pablo, precisamente de esto, de la palabra de la cruz, hizo el punto fundamental de su predicaci\u00f3n? La respuesta no es dif\u00edcil: la cruz revela \u00abel poder de Dios\u00bb (cf.1 Co 1, 24), que es diferente del poder humano, pues revela su amor: \u00abLa necedad divina es m\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de los hombres, y la debilidad divina, m\u00e1s fuerte que la fuerza de los hombres\u00bb (1 Co 1, 25). Nosotros, a siglos de distancia de san Pablo, vemos que en la historia ha vencido la cruz y no la sabidur\u00eda que se opone a la cruz. El Crucificado es sabidur\u00eda, porque manifiesta de verdad qui\u00e9n es Dios, es decir, poder de amor que llega hasta la cruz para salvar al hombre. Dios se sirve de modos e instrumentos que a nosotros, a primera vista, nos parecen s\u00f3lo debilidad.<br \/>\nEl Crucificado desvela, por una parte, la debilidad del hombre; y, por otra, el verdadero poder de Dios, es decir, la gratuidad del amor: precisamente esta gratuidad total del amor es la verdadera sabidur\u00eda. San Pablo lo experiment\u00f3 incluso en su carne, como lo testimonia en varios pasajes de su itinerario espiritual, que se han convertido en puntos de referencia precisos para todo disc\u00edpulo de Jes\u00fas: \u00ab\u00c9l me dijo: \u00abMi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza\u00bb\u00bb (2 Co 12, 9); y tambi\u00e9n: \u00abHa escogido Dios lo d\u00e9bil del mundo para confundir lo fuerte\u00bb (1 Co 1, 28). El Ap\u00f3stol se identifica hasta tal punto con Cristo que tambi\u00e9n \u00e9l, aun en medio de numerosas pruebas, vive en la fe del Hijo de Dios que lo am\u00f3 y se entreg\u00f3 por sus pecados y por los de todos (cf. Ga 1, 4; 2, 20). Este dato autobiogr\u00e1fico del Ap\u00f3stol es paradigm\u00e1tico para todos nosotros.<br \/>\nSan Pablo ofreci\u00f3 una admirable s\u00edntesis de la teolog\u00eda de la cruz en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 5, 14-21), donde todo est\u00e1 contenido en dos afirmaciones fundamentales: por una parte, Cristo, a quien Dios ha tratado como pecado en nuestro favor (v.21), muri\u00f3 por todos (v. 14); por otra, Dios nos ha reconciliado consigo, no imput\u00e1ndonos nuestras culpas (vv.18-20). Por este \u00abministerio de la reconciliaci\u00f3n\u00bb toda esclavitud ha sido ya rescatada (cf. 1 Co 6, 20; 7, 23). Aqu\u00ed se ve c\u00f3mo todo esto es relevante para nuestra vida. Tambi\u00e9n nosotros debemos entrar en este \u00abministerio de la reconciliaci\u00f3n\u00bb, que supone siempre la renuncia a la propia superioridad y la elecci\u00f3n de la necedad del amor.<br \/>\nSan Pablo renunci\u00f3 a su propia vida entreg\u00e1ndose totalmente al ministerio de la reconciliaci\u00f3n, de la cruz, que es salvaci\u00f3n para todos nosotros. Y tambi\u00e9n nosotros debemos saber hacer esto: podemos encontrar nuestra fuerza precisamente en la humildad del amor y nuestra sabidur\u00eda en la debilidad de renunciar para entrar as\u00ed en la fuerza de Dios. Todos debemos formar nuestra vida seg\u00fan esta verdadera sabidur\u00eda: no vivir para nosotros mismos, sino vivir en la fe en el Dios del que todos podemos decir: \u00abMe am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 Manuel G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 29 de octubre de 2008 La teolog\u00eda de la cruz en la predicaci\u00f3n de san Pablo Queridos hermanos y hermanas: En la experiencia personal de san Pablo hay un dato incontrovertible: mientras que al inicio hab\u00eda sido un perseguidor y hab\u00eda utilizado la violencia contra los cristianos, desde el momento de su conversi\u00f3n en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-la-teologia-de-la-cruz-en-la-predicacion-de-san-pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO, SAN : LA TEOLOGIA DE LA CRUZ EN LA PREDICACION DE SAN PABLO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26297","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26297"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26297\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}