{"id":26300,"date":"2016-02-05T17:45:24","date_gmt":"2016-02-05T22:45:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-papel-de-los-sacramentos\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:24","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:24","slug":"pablo-san-el-papel-de-los-sacramentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-papel-de-los-sacramentos\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : EL PAPEL DE LOS SACRAMENTOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 10 de diciembre de 2008\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papel de los sacramentos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a san Pablo, en la catequesis del mi\u00e9rcoles pasado vimos dos datos. El primero es que nuestra historia humana, desde sus inicios, est\u00e1 contaminada por el abuso de la libertad creada, que quiere emanciparse de la Voluntad divina. Y as\u00ed no encuentra la verdadera libertad, sino que se opone a la verdad y, en consecuencia, falsifica nuestras realidades humanas. Y falsifica sobre todo las relaciones fundamentales: la relaci\u00f3n con Dios, la relaci\u00f3n entre hombre y mujer, y la relaci\u00f3n entre el hombre y la tierra. Dijimos que esta contaminaci\u00f3n de nuestra historia se difunde en todo su entramado y que este defecto heredado fue aumentando y ahora es visible por doquier. Este era el primer dato.<br \/>\nEl segundo es este: de san Pablo hemos aprendido que en Jesucristo, que es hombre y Dios, existe un nuevo inicio en la historia y de la historia. Con Jes\u00fas, que viene de Dios, comienza una nueva historia formada por su s\u00ed al Padre y, por eso, no fundada en la soberbia de una falsa emancipaci\u00f3n, sino en el amor y en la verdad.<br \/>\nPero ahora se plantea la cuesti\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo podemos entrar nosotros en este nuevo inicio, en esta nueva historia? \u00bfC\u00f3mo me llega a m\u00ed esta nueva historia? A la primera historia contaminada estamos vinculados inevitablemente por nuestra descendencia biol\u00f3gica, pues todos pertenecemos al \u00fanico cuerpo de la humanidad. Pero, \u00bfc\u00f3mo se realiza la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, el nuevo nacimiento para entrar a formar parte de la nueva humanidad? \u00bfC\u00f3mo llega Jes\u00fas a mi vida, a mi ser? La respuesta fundamental de san Pablo, de todo el Nuevo Testamento, es esta: llega por obra del Esp\u00edritu Santo. Si la primera historia se pone en marcha, por decirlo as\u00ed, con la biolog\u00eda, la segunda la pone en marcha el Esp\u00edritu Santo, el Esp\u00edritu de Cristo resucitado. Este Esp\u00edritu cre\u00f3 en Pentecost\u00e9s el inicio de la nueva humanidad, de la nueva comunidad, la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.<br \/>\nPero debemos ser a\u00fan m\u00e1s concretos: este Esp\u00edritu de Cristo, el Esp\u00edritu Santo, \u00bfc\u00f3mo puede llegar a ser Esp\u00edritu m\u00edo? La respuesta es lo que acontece de tres modos, \u00edntimamente relacionados entre s\u00ed. El primero es: el Esp\u00edritu de Cristo llama a las puertas de mi coraz\u00f3n, me toca en mi interior. Pero, dado que la nueva humanidad debe ser un verdadero cuerpo; dado que el Esp\u00edritu debe reunirnos y crear realmente una comunidad; dado que es caracter\u00edstico del nuevo inicio superar las divisiones y crear la agregaci\u00f3n de los elementos dispersos, este Esp\u00edritu de Cristo se sirve de dos elementos de agregaci\u00f3n visible: de la Palabra del anuncio y de los sacramentos, en particular el Bautismo y la Eucarist\u00eda.<br \/>\nEn la carta a los Romanos dice san Pablo: \u00abSi confiesas con tu boca que Jes\u00fas es Se\u00f1or y crees en tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, ser\u00e1s salvo\u00bb (Rm 10, 9), es decir, entrar\u00e1s en la nueva historia, historia de vida y no de muerte. Luego san Pablo prosigue: \u00abPero \u00bfc\u00f3mo invocar\u00e1n a aquel en quien no han cre\u00eddo? \u00bfC\u00f3mo creer\u00e1n en aquel a quien no han o\u00eddo? \u00bfC\u00f3mo oir\u00e1n sin que se les predique? Y \u00bfc\u00f3mo predicar\u00e1n si no son enviados?\u00bb (Rm 10, 14-15). Y dos vers\u00edculos despu\u00e9s a\u00f1ade: \u00abLa fe viene de la escucha\u00bb (Rm 10, 17).<br \/>\nAs\u00ed pues, la fe no es producto de nuestro pensamiento, de nuestra reflexi\u00f3n; es algo nuevo, que no podemos inventar, sino que recibimos como don, como una novedad producida por Dios. Y la fe no viene de la lectura, sino de la escucha. No es algo s\u00f3lo interior, sino una relaci\u00f3n con Alguien. Supone un encuentro con el anuncio, supone la existencia de otro que anuncia y crea comuni\u00f3n.<br \/>\nY, por \u00faltimo, el anuncio: el que anuncia no habla en nombre propio, sino que es enviado. Est\u00e1 dentro de una estructura de misi\u00f3n que comienza con Jes\u00fas, enviado por el Padre; pasa por los Ap\u00f3stoles \u2014la palabra ap\u00f3stoles significa precisamente \u00abenviados\u00bb\u2014; y prosigue en el ministerio, en las misiones transmitidas por los Ap\u00f3stoles. El nuevo entramado de la historia se manifiesta en esta estructura de las misiones, en la que en definitiva escuchamos que nos habla Dios mismo, su Palabra personal; el Hijo habla con nosotros, llega hasta nosotros. La Palabra se hizo carne, Jes\u00fas, para crear realmente una nueva humanidad. Por eso, la palabra del anuncio se transforma en sacramento en el Bautismo, que es volver a nacer del agua y del Esp\u00edritu, como dir\u00e1 san Juan.<br \/>\nEn el cap\u00edtulo sexto de la carta a los Romanos, san Pablo habla del Bautismo de un modo muy profundo. Hemos escuchado el texto. Pero tal vez conviene repetirlo: \u00ab\u00bfIgnor\u00e1is que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jes\u00fas, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con \u00e9l sepultados por el Bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros vivamos una vida nueva\u00bb (Rm 6, 3-4).<br \/>\nNaturalmente, en esta catequesis no puedo entrar en una interpretaci\u00f3n detallada de este texto no f\u00e1cil. S\u00f3lo quiero notar brevemente tres datos. El primero: \u00abHemos sido bautizados\u00bb es voz pasiva. Nadie puede bautizarse a s\u00ed mismo, necesita a otro. Nadie puede hacerse cristiano por s\u00ed mismo. Llegar a ser cristianos es un proceso pasivo. S\u00f3lo otro nos puede hacer cristianos. Y este \u00abotro\u00bb que nos hace cristianos, que nos da el don de la fe, es en primera instancia la comunidad de los creyentes, la Iglesia. De la Iglesia recibimos la fe, el Bautismo. Si no nos dejamos formar por esta comunidad, no llegamos a ser cristianos. Un cristianismo aut\u00f3nomo, auto-producido, es una contradicci\u00f3n en s\u00ed mismo.<br \/>\nComo acabo de decir, en primera instancia, este \u00abotro\u00bb es la comunidad de los creyentes, la Iglesia; pero en segunda instancia, esta comunidad tampoco act\u00faa por s\u00ed misma, no act\u00faa seg\u00fan sus propias ideas y deseos. Tambi\u00e9n la comunidad vive en el mismo proceso pasivo: s\u00f3lo Cristo puede constituir a la Iglesia. Cristo es el verdadero donante de los sacramentos. Este es el primer punto: nadie se bautiza a s\u00ed mismo; nadie se hace a s\u00ed mismo cristiano. Cristianos se llega a ser.<br \/>\nEl segundo dato es este: el Bautismo es algo m\u00e1s que un ba\u00f1o. Es muerte y resurrecci\u00f3n. San Pablo mismo, en la carta a los G\u00e1latas, hablando del viraje de su vida que se produjo en el encuentro con Cristo resucitado, lo describe con la palabra: \u00abestoy muerto\u00bb. En ese momento comienza realmente una nueva vida. Llegar a ser cristianos es algo m\u00e1s que una operaci\u00f3n cosm\u00e9tica, que a\u00f1adir\u00eda algo de belleza a una existencia ya m\u00e1s o menos completa. Es un nuevo inicio, es volver a nacer: muerte y resurrecci\u00f3n. Obviamente, en la resurrecci\u00f3n vuelve a emerger lo que hab\u00eda de bueno en la existencia anterior.<br \/>\nEl tercer dato es: la materia forma parte del sacramento. El cristianismo no es una realidad puramente espiritual. Implica el cuerpo. Implica el cosmos. Se extiende hacia la nueva tierra y los nuevos cielos. Volvamos a las \u00faltimas palabras del texto de san Pablo: as\u00ed \u2014dice\u2014 podemos \u00abcaminar en una vida nueva\u00bb. Se trata de un punto de examen de conciencia para todos nosotros: caminar en una vida nueva. Esto por el Bautismo.<br \/>\nPasemos ahora al sacramento de la Eucarist\u00eda. En otras catequesis ya he puesto de relieve el profundo respeto con el que san Pablo transmite verbalmente la tradici\u00f3n sobre la Eucarist\u00eda, que recibi\u00f3 de los mismos testigos de la \u00faltima noche. Transmite esas palabras como un valioso tesoro encomendado a su fidelidad. As\u00ed, en esas palabras escuchamos realmente a los testigos de la \u00faltima noche. Escuchemos las palabras del Ap\u00f3stol: \u00abPorque yo recib\u00ed del Se\u00f1or lo que os he transmitido: que el Se\u00f1or Jes\u00fas, la noche en que fue entregado, tom\u00f3 pan, y despu\u00e9s de dar gracias, lo parti\u00f3 y dijo: \u00abEsto es mi cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria m\u00eda\u00bb. Asimismo, despu\u00e9s de cenar, tom\u00f3 el c\u00e1liz diciendo: \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces lo beb\u00e1is, hacedlo en memoria m\u00eda\u00bb\u00bb (1 Co 11, 23-25). Es un texto inagotable.<br \/>\nTambi\u00e9n aqu\u00ed, en esta catequesis, hago s\u00f3lo dos observaciones. San Pablo transmite las palabras del Se\u00f1or sobre el c\u00e1liz as\u00ed: este c\u00e1liz es \u00abla nueva alianza en mi sangre\u00bb. En estas palabras se esconde una alusi\u00f3n a dos textos fundamentales del Antiguo Testamento. En primer lugar se alude a la promesa de una nueva alianza en el Libro del profeta Jerem\u00edas. Jes\u00fas dice a los disc\u00edpulos y nos dice a nosotros: ahora, en esta hora, conmigo y con mi muerte se realiza la nueva alianza; con mi sangre comienza en el mundo esta nueva historia de la humanidad.<br \/>\nPero en esas palabras tambi\u00e9n se encuentra una alusi\u00f3n al momento de la alianza del Sina\u00ed, donde Mois\u00e9s dijo: \u00abEsta es la sangre de la alianza que el Se\u00f1or ha hecho con vosotros, seg\u00fan todas estas palabras\u00bb (Ex 24, 8). All\u00ed se trataba de sangre de animales. La sangre de animales s\u00f3lo pod\u00eda ser expresi\u00f3n de un deseo, espera del verdadero sacrificio, del verdadero culto. Con el don del c\u00e1liz el Se\u00f1or nos da el verdadero sacrificio. El \u00fanico sacrificio verdadero es el amor del Hijo. Con el don de este amor, un amor eterno, el mundo entra en la nueva alianza. Celebrar la Eucarist\u00eda significa que Cristo se nos da a s\u00ed mismo, nos da su amor, para conformarnos a s\u00ed mismo y para crear as\u00ed el mundo nuevo.<br \/>\nEl segundo aspecto importante de la doctrina sobre la Eucarist\u00eda se encuentra tambi\u00e9n en la primera carta a los Corintios donde san Pablo dice: \u00abEl c\u00e1liz de bendici\u00f3n que bendecimos, \u00bfno es acaso comuni\u00f3n con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, \u00bfno es comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? Porque, dado que hay un solo pan, nosotros, aun siendo muchos, somos un solo cuerpo, pues todos participamos de un solo pan\u00bb (1 Co 10, 16-17). En estas palabras se ponen de manifiesto a la vez el car\u00e1cter personal y el car\u00e1cter social del sacramento de la Eucarist\u00eda.<br \/>\nCristo se une personalmente a cada uno de nosotros, pero el mismo Cristo se une tambi\u00e9n al hombre y a la mujer que est\u00e1n a mi lado. Y el pan es para m\u00ed y tambi\u00e9n para los otros. De este modo Cristo nos une a todos a s\u00ed, y nos une a todos nosotros, unos con otros. En la Comuni\u00f3n recibimos a Cristo. Pero Cristo se une tambi\u00e9n a mi pr\u00f3jimo. Cristo y el pr\u00f3jimo son inseparables en la Eucarist\u00eda. As\u00ed, todos somos un solo pan, un solo cuerpo. Una Eucarist\u00eda sin solidaridad con los dem\u00e1s es un abuso. Y aqu\u00ed estamos tambi\u00e9n en la ra\u00edz y a la vez en el centro de la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo, de Cristo resucitado.<br \/>\nVeamos tambi\u00e9n todo el realismo de esta doctrina. En la Eucarist\u00eda Cristo nos da su cuerpo, se da a s\u00ed mismo en su cuerpo y as\u00ed nos transforma en su cuerpo, nos une a su cuerpo resucitado. Cuando el hombre come pan normal, por el proceso de la digesti\u00f3n ese pan se convierte en parte de su cuerpo, transformado en sustancia de vida humana. Pero en la sagrada Comuni\u00f3n se realiza el proceso inverso. Cristo, el Se\u00f1or, nos asimila a s\u00ed, nos introduce en su Cuerpo glorioso y as\u00ed todos juntos llegamos a ser su Cuerpo.<br \/>\nQuien lee solamente el cap\u00edtulo 12 de la primera carta a los Corintios y el cap\u00edtulo 12 de lacarta a los Romanos podr\u00eda pensar que las palabras sobre el Cuerpo de Cristo como organismo de los carismas constituyen s\u00f3lo una especie de par\u00e1bola sociol\u00f3gico-teol\u00f3gica. En realidad, en el \u00e1mbito romano de la pol\u00edtica, el Estado mismo usaba esta par\u00e1bola del cuerpo con miembros diversos que forman una unidad, para decir que el Estado es un organismo en el que cada uno tiene una funci\u00f3n, que la multiplicidad y la diversidad de funciones forman un cuerpo y en \u00e9l cada uno tiene su lugar.<br \/>\nLeyendo solamente el cap\u00edtulo 12 de la primera carta a los Corintios, se podr\u00eda pensar que san Pablo se limita a aplicar esto a la Iglesia, que tambi\u00e9n se trata s\u00f3lo de una concepci\u00f3n sociol\u00f3gica de la Iglesia. Pero, teniendo presente tambi\u00e9n el cap\u00edtulo 10, vemos que el realismo de la Iglesia es muy diferente, mucho m\u00e1s profundo y verdadero que el de un Estado-organismo. Porque Cristo da realmente su cuerpo y nos hace su cuerpo. Llegamos a estar realmente unidos al Cuerpo resucitado de Cristo, y as\u00ed unidos unos a otros. La Iglesia no es s\u00f3lo una corporaci\u00f3n como el Estado, es un cuerpo. No es simplemente una organizaci\u00f3n, sino un verdadero organismo.<br \/>\nPor \u00faltimo, a\u00f1ado unas pocas palabras sobre el sacramento del Matrimonio. En la carta a los Corintios se encuentran s\u00f3lo algunas alusiones, mientras que la carta a los Efesios desarroll\u00f3 realmente una profunda teolog\u00eda del Matrimonio. En ella san Pablo define el Matrimonio: un \u00abgran misterio\u00bb. Lo dice \u00abrespecto a Cristo y la Iglesia\u00bb (Ef 5, 32). Conviene notar en este paso una reciprocidad que se configura en una dimensi\u00f3n vertical. La sumisi\u00f3n mutua debe adoptar el lenguaje del amor, cuyo modelo es el amor de Cristo a la Iglesia. Esta relaci\u00f3n entre Cristo y la Iglesia hace que tenga prioridad el aspecto teologal del amor matrimonial, exalta la relaci\u00f3n afectiva entre los esposos.<br \/>\nUn aut\u00e9ntico matrimonio se vivir\u00e1 bien si en el crecimiento humano y afectivo constante los esposos se esfuerzan por mantenerse siempre unidos a la eficacia de la Palabra y al significado del Bautismo. Cristo ha santificado a la Iglesia, purific\u00e1ndola por medio del ba\u00f1o del agua, acompa\u00f1ado por la Palabra. La participaci\u00f3n en el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or no hace m\u00e1s que fortificar, adem\u00e1s de visualizar, una uni\u00f3n hecha indisoluble por la gracia.<br \/>\nYal final escuchemos las palabras de san Pablo a los Filipenses: \u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 cerca\u00bb (Flp 4, 5). Me parece que hemos entendido que, mediante la Palabra y los sacramentos, en toda nuestra vida el Se\u00f1or est\u00e1 cerca. Pid\u00e1mosle que esta cercan\u00eda siempre nos toque en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser, a fin de que nazca la alegr\u00eda, la alegr\u00eda que nace cuando Jes\u00fas est\u00e1 realmente cerca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 10 de diciembre de 2008 El papel de los sacramentos Queridos hermanos y hermanas: Siguiendo a san Pablo, en la catequesis del mi\u00e9rcoles pasado vimos dos datos. El primero es que nuestra historia humana, desde sus inicios, est\u00e1 contaminada por el abuso de la libertad creada, que quiere emanciparse de la Voluntad divina. 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