{"id":26301,"date":"2016-02-05T17:45:27","date_gmt":"2016-02-05T22:45:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-ha-llegado-el-tiempo-del-verdadero-culto\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:27","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:27","slug":"pablo-san-ha-llegado-el-tiempo-del-verdadero-culto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-ha-llegado-el-tiempo-del-verdadero-culto\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : HA LLEGADO EL TIEMPO DEL VERDADERO CULTO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 7 de enero de 2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha llegado el tiempo del verdadero culto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta primera audiencia general del a\u00f1o 2009 deseo expresaros a todos mi m\u00e1s cordial felicitaci\u00f3n por el a\u00f1o nuevo reci\u00e9n comenzado. Reavivemos en nosotros el compromiso de abrir a Cristo la mente y el coraz\u00f3n para ser y vivir como verdaderos amigos suyos. Su compa\u00f1\u00eda har\u00e1 que este a\u00f1o, a pesar de sus inevitables dificultades, sea un camino lleno de alegr\u00eda y de paz. En efecto, s\u00f3lo si permanecemos unidos a Jes\u00fas, el a\u00f1o nuevo ser\u00e1 bueno y feliz.<br \/>\nEl compromiso de uni\u00f3n con Cristo es el ejemplo que nos da tambi\u00e9n san Pablo. Prosiguiendo las catequesis dedicadas a \u00e9l, reflexionaremos hoy sobre uno de los aspectos importantes de su pensamiento, el relativo al culto que los cristianos est\u00e1n llamados a tributar. En el pasado, se sol\u00eda hablar de una tendencia m\u00e1s bien anti-cultual del Ap\u00f3stol, de una \u00abespiritualizaci\u00f3n\u00bb de la idea del culto. Hoy comprendemos mejor que san Pablo ve en la cruz de Cristo un viraje hist\u00f3rico, que transforma y renueva radicalmente la realidad del culto. Hay sobre todo tres textos de la carta a los Romanos en los que aparece  esta  nueva visi\u00f3n del culto.<br \/>\n1. En Rm 3, 25, despu\u00e9s de hablar de la \u00abredenci\u00f3n realizada por Cristo Jes\u00fas\u00bb, san Pablo contin\u00faa con una f\u00f3rmula misteriosa para nosotros. Dice as\u00ed:  Dios lo \u00abexhibi\u00f3 como instrumento de propiciaci\u00f3n por su propia sangre, mediante la fe\u00bb. Con la expresi\u00f3n \u00abinstrumento de propiciaci\u00f3n\u00bb, m\u00e1s bien extra\u00f1a para nosotros, san Pablo alude al as\u00ed llamado \u00abpropiciatorio\u00bb del templo antiguo, es decir, a la cubierta del arca de la alianza, que estaba pensada como punto de contacto entre Dios y el hombre, punto de la presencia misteriosa de Dios en el mundo de los hombres. Este \u00abpropiciatorio\u00bb, en el gran d\u00eda de la reconciliaci\u00f3n \u2014\u00bbyom kippur\u00bb\u2014 se asperjaba con la sangre de animales sacrificados, sangre que simb\u00f3licamente pon\u00eda los pecados del a\u00f1o transcurrido en contacto con Dios y, as\u00ed, los pecados arrojados al abismo de la bondad divina quedaban como absorbidos por la fuerza de Dios, superados, perdonados. La vida volv\u00eda a comenzar.<br \/>\nSan Pablo alude a este rito y dice que era expresi\u00f3n del deseo de que realmente se pudieran poner todas nuestras culpas en el abismo de la misericordia divina para hacerlas as\u00ed desaparecer. Pero con la sangre de animales no se realiza este proceso. Era necesario un contacto m\u00e1s real entre la culpa humana y el amor divino. Este contacto tuvo lugar en la cruz de Cristo. Cristo, verdadero Hijo de Dios, que se hizo verdadero hombre, asumi\u00f3 en s\u00ed toda nuestra culpa. \u00c9l mismo es el lugar de contacto entre la miseria humana y la misericordia divina; en su coraz\u00f3n se deshace la masa triste del mal realizado por la humanidad y se renueva la vida.<br \/>\nRevelando este cambio, san Pablo nos dice: con la cruz de Cristo \u2014el acto supremo del amor divino convertido en amor humano\u2014 termin\u00f3 el antiguo culto con sacrificios de animales en el templo de Jerusal\u00e9n. Este culto simb\u00f3lico, culto de deseo, ha sido sustituido ahora por el culto real:  el amor de Dios encarnado en Cristo y llevado a su plenitud en la muerte de cruz. Por tanto, no es una espiritualizaci\u00f3n del culto real, sino, al contrario:  el culto real, el verdadero amor divino-humano, sustituye al culto simb\u00f3lico y provisional. La cruz de Cristo, su amor con carne y sangre es el culto real, correspondiendo a la realidad de Dios y del hombre. Para san Pablo, la era del templo y de su culto hab\u00eda terminado ya antes de la destrucci\u00f3n exterior del templo:  san Pablo se encuentra aqu\u00ed en perfecta consonancia con las palabras de Jes\u00fas, que hab\u00eda anunciado el fin del templo y hab\u00eda anunciado otro templo \u00abno hecho por manos humanas\u00bb, el templo de su cuerpo resucitado (cf. Mc 14, 58; Jn 2, 19 ss). Este es el primer texto.<br \/>\n2. El segundo texto del que quiero hablar hoy se encuentra en el primer vers\u00edculo del cap\u00edtulo 12 de la carta a los Romanos. Lo hemos escuchado y lo repito una vez m\u00e1s:  \u00abOs exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como una v\u00edctima viva, santa, agradable a Dios:  tal ser\u00e1 vuestro culto espiritual\u00bb. En estas palabras se verifica una paradoja aparente:  mientras el sacrificio exige normalmente la muerte de la v\u00edctima, san Pablo hace referencia a la vida del cristiano. La expresi\u00f3n \u00abpresentar vuestros cuerpos\u00bb, unida al concepto sucesivo de sacrificio, asume el matiz cultual de \u00abdar en oblaci\u00f3n, ofrecer\u00bb. La exhortaci\u00f3n a \u00abofrecer los cuerpos\u00bb se refiere a toda la persona; en efecto, en Rm 6, 13 invita a \u00abpresentaros a vosotros mismos\u00bb. Por lo dem\u00e1s, la referencia expl\u00edcita a la dimensi\u00f3n f\u00edsica del cristiano coincide con la invitaci\u00f3n a \u00abglorificar a Dios con vuestro cuerpo\u00bb (1 Co 6, 20); es decir, se trata de honrar a Dios en la existencia cotidiana m\u00e1s concreta, hecha de visibilidad relacional y perceptible.<br \/>\nSan Pablo califica ese comportamiento como \u00absacrificio vivo, santo, agradable a Dios\u00bb. Es aqu\u00ed donde encontramos precisamente la palabra \u00absacrificio\u00bb. En el uso corriente este t\u00e9rmino forma parte de un contexto sagrado y sirve para designar el deg\u00fcello de un animal, del que una parte puede quemarse en honor de los dioses y otra consumirse por los oferentes en un banquete. San Pablo, en cambio, lo aplica a la vida del cristiano. En efecto, califica ese sacrificio sirvi\u00e9ndose de tres adjetivos. El primero \u2014\u00bbvivo\u00bb\u2014 expresa una vitalidad. El segundo \u2014\u00bbsanto\u00bb\u2014 recuerda la idea paulina de una santidad que no est\u00e1 vinculada a lugares u objetos, sino a la persona misma del cristiano. El tercero \u2014\u00bbagradable a Dios\u00bb\u2014 recuerda quiz\u00e1 la frecuente expresi\u00f3n b\u00edblica del sacrificio \u00abde suave olor\u00bb (cf. Lv 1, 13.17; 23, 18; 26, 31; etc.).<br \/>\nInmediatamente despu\u00e9s, san Pablo define as\u00ed esta nueva forma de vivir:  este es \u00abvuestro culto espiritual\u00bb. Los comentaristas  del  texto saben bien que la expresi\u00f3n griega (t\u0113n logik\u0113n latre\u00edan) no es f\u00e1cil de traducir. La Biblia latina traduce: \u00abrationabile obsequium\u00bb. La misma palabra \u00abrationabile\u00bb aparece en la primera Plegaria eucar\u00edstica, el Canon romano:  en \u00e9l se pide a Dios que acepte esta ofrenda como \u00abrationabile\u00bb. La traducci\u00f3n italiana tradicional \u00abculto espiritual\u00bb no refleja todos los detalles del texto griego (y ni siquiera del latino). En todo caso, no se trata de un culto menos real, o incluso s\u00f3lo metaf\u00f3rico, sino de un culto m\u00e1s concreto y realista, un culto en el que el hombre mismo en su totalidad de ser dotado de raz\u00f3n, se convierte en adoraci\u00f3n, glorificaci\u00f3n del Dios vivo.<br \/>\nEsta f\u00f3rmula paulina, que aparece de nuevo en la Plegaria eucar\u00edstica romana, es fruto de un largo desarrollo de la experiencia religiosa en los siglos anteriores a Cristo. En esa experiencia se mezclan desarrollos teol\u00f3gicos del Antiguo Testamento y corrientes del pensamiento griego. Quiero mostrar al menos algunos elementos de ese desarrollo. Los profetas y muchos Salmos critican fuertemente los sacrificios cruentos del templo. Por ejemplo, el Salmo 49, en el que es Dios quien habla, dice:  \u00abSi tuviera hambre, no te lo dir\u00eda:  pues el orbe y cuanto lo llena es m\u00edo. \u00bfComer\u00e9 yo carne de toros?, \u00bfbeber\u00e9 sangre de cabritos? Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza\u00bb (vv. 12-14) En el mismo sentido dice el Salmo siguiente, 50:  \u00abLos sacrificios no te satisfacen; si  te  ofreciera  un  holocausto no lo querr\u00edas. Mi sacrificio es un esp\u00edritu quebrantado, un coraz\u00f3n quebrantado y humillado t\u00fa no lo desprecias\u00bb (v. 18 s). En el libro de Daniel, en el tiempo de la nueva destrucci\u00f3n del templo por parte del r\u00e9gimen helen\u00edstico (siglo II a.C.) encontramos un nuevo pasaje que va en la misma l\u00ednea. En medio del fuego \u2014es decir, en la persecuci\u00f3n, en el sufrimiento\u2014 Azar\u00edas reza as\u00ed:  \u00abYa no hay, en esta hora, ni pr\u00edncipe ni profeta ni caudillo ni holocausto ni sacrificio ni oblaci\u00f3n ni incienso ni lugar donde ofrecerte las primicias, y hallar gracia a tus ojos. Mas con coraz\u00f3n contrito y esp\u00edritu humillado te seamos aceptos, como holocaustos de carneros y toros. (&#8230;) Tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y te agrade\u00bb (Dn 3, 38 ss). En la destrucci\u00f3n del santuario y del culto, en esta situaci\u00f3n de privaci\u00f3n de todo signo de la presencia de Dios, el creyente ofrece como verdadero holocausto su coraz\u00f3n contrito, su deseo de Dios.<br \/>\nVemos un desarrollo importante, hermoso, pero con un peligro. Hay una espiritualizaci\u00f3n, una moralizaci\u00f3n del culto:  el culto se convierte s\u00f3lo en algo del coraz\u00f3n, del esp\u00edritu. Pero falta el cuerpo, falta la comunidad. As\u00ed se entiende, por ejemplo, que el Salmo 50 y tambi\u00e9n el libro de Daniel, a pesar de criticar el culto, deseen la vuelta al tiempo de los sacrificios. Pero se trata de un tiempo renovado, de un sacrificio renovado, en una s\u00edntesis que a\u00fan no se pod\u00eda prever, que a\u00fan no se pod\u00eda imaginar.<br \/>\nVolvamos a san Pablo. \u00c9l es heredero de estos desarrollos, del deseo del culto verdadero, en el que el hombre mismo se convierta en gloria de Dios, en adoraci\u00f3n viva con todo su ser. En este sentido dice a los Romanos:  \u00abOfreced vuestros cuerpos como una v\u00edctima viva. (&#8230;) Este ser\u00e1 vuestro culto espiritual\u00bb (Rm 12, 1). San Pablo repite as\u00ed lo que ya hab\u00eda se\u00f1alado en el cap\u00edtulo 3:  El tiempo de los sacrificios de animales, sacrificios de sustituci\u00f3n, ha terminado. Ha llegado el tiempo del culto verdadero.<br \/>\nPero tambi\u00e9n aqu\u00ed se da el peligro de un malentendido:  este nuevo culto se podr\u00eda interpretar f\u00e1cilmente en un sentido moralista:  ofreciendo nuestra vida hacemos nosotros el culto verdadero. De esta forma el culto con los animales ser\u00eda sustituido por el moralismo:  el hombre lo har\u00eda todo por s\u00ed mismo con su esfuerzo moral. Y ciertamente esta no era la intenci\u00f3n de san Pablo.<br \/>\nPero persiste la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo debemos interpretar este \u00abculto espiritual, razonable\u00bb. San Pablo supone siempre que hemos llegado a ser \u00abuno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ga 3, 28), que hemos muerto en el bautismo (cf. Rm 1) y ahora vivimos con Cristo, por Cristo y en Cristo. En esta uni\u00f3n \u2014y s\u00f3lo as\u00ed\u2014 podemos ser en \u00e9l y con \u00e9l \u00absacrificio vivo\u00bb, ofrecer el \u00abculto verdadero\u00bb. Los animales sacrificados habr\u00edan debido sustituir al hombre, el don de s\u00ed del hombre, y no pod\u00edan. Jesucristo, en su entrega al Padre y a nosotros, no es una sustituci\u00f3n, sino que lleva realmente en s\u00ed el ser humano, nuestras culpas y nuestro deseo; nos representa realmente, nos asume en s\u00ed mismo. En la comuni\u00f3n con Cristo, realizada en la fe y en los sacramentos, nos convertimos, a pesar de todas nuestras deficiencias, en sacrificio vivo:  se realiza el \u00abculto verdadero\u00bb.<br \/>\nEsta s\u00edntesis est\u00e1 en el fondo del Canon romano, en el que se reza para que esta ofrenda sea \u00abrationabile\u00bb, para que se realice el culto espiritual. La Iglesia sabe que, en la sant\u00edsima Eucarist\u00eda, se hace presente la autodonaci\u00f3n de Cristo, su sacrificio verdadero. Pero la Iglesia reza para que la comunidad celebrante est\u00e9 realmente unida con Cristo, para que sea transformada; reza para que nosotros mismos lleguemos a ser lo que no podemos ser con nuestras fuerzas:  ofrenda \u00abrationabile\u00bb que agrada a Dios. As\u00ed la Plegaria eucar\u00edstica interpreta de modo adecuado las palabras de san Pablo. San Agust\u00edn aclar\u00f3 todo esto de forma admirable en el libro d\u00e9cimo de su Ciudad de Dios. Cito s\u00f3lo dos frases:  \u00abEste es el sacrificio de los cristianos:  aun siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo\u00bb. \u00abToda la comunidad (civitas) redimida, es decir, la congregaci\u00f3n y la sociedad de los santos, es ofrecida a Dios mediante el Sumo Sacerdote que se ha entregado a s\u00ed mismo\u00bb (10, 6:  CCL 47, 27 ss).<br \/>\n3. Por \u00faltimo, quiero hacer una breve reflexi\u00f3n sobre el tercer texto de la carta a los Romanosreferido al nuevo culto. En el cap\u00edtulo 15 san Pablo dice:  \u00abLa gracia que me ha sido otorgada por Dios, de ser para los gentiles ministro (liturgo) de Cristo Jes\u00fas, de ser sacerdote (hierourgein) del Evangelio de Dios, para que la oblaci\u00f3n de los gentiles sea agradable, santificada por el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Rm 15, 15 s).<br \/>\nQuiero subrayar s\u00f3lo dos aspectos de este texto maravilloso y, por su terminolog\u00eda, \u00fanico en las cartas paulinas. Ante todo, san Pablo interpreta su acci\u00f3n misionera entre los pueblos del mundo para construir la Iglesia universal como acci\u00f3n sacerdotal. Anunciar el Evangelio para unir a los pueblos en la comuni\u00f3n con Cristo resucitado es una acci\u00f3n \u00absacerdotal\u00bb. El ap\u00f3stol del Evangelio es un verdadero sacerdote, hace lo que es central en el sacerdocio:  prepara el verdadero sacrificio.<br \/>\nY, despu\u00e9s, el segundo aspecto:  podemos decir que la meta de la acci\u00f3n misionera es la liturgia c\u00f3smica:  que los pueblos unidos en Cristo, el mundo, se convierta como tal en gloria de Dios, \u00aboblaci\u00f3n agradable, santificada por el Esp\u00edritu Santo\u00bb. Aqu\u00ed aparece el aspecto din\u00e1mico, el aspecto de la esperanza en el concepto paulino del culto:  la autodonaci\u00f3n de Cristo implica la tendencia de atraer a todos a la comuni\u00f3n de su Cuerpo, de unir al mundo. S\u00f3lo en comuni\u00f3n con Cristo, el Hombre ejemplar, uno con Dios, el mundo llega a ser tal como todos lo deseamos:  espejo del amor divino. Este dinamismo siempre est\u00e1 presente en la Eucarist\u00eda; este dinamismo debe inspirar y formar nuestra vida. Y con este dinamismo comenzamos el nuevo a\u00f1o. Gracias por vuestra paciencia.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 7 de enero de 2009 Ha llegado el tiempo del verdadero culto Queridos hermanos y hermanas: En esta primera audiencia general del a\u00f1o 2009 deseo expresaros a todos mi m\u00e1s cordial felicitaci\u00f3n por el a\u00f1o nuevo reci\u00e9n comenzado. 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