{"id":26303,"date":"2016-02-05T17:45:31","date_gmt":"2016-02-05T22:45:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-escritura-y-tradicion-la-estructura-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:31","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:31","slug":"pablo-san-escritura-y-tradicion-la-estructura-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-escritura-y-tradicion-la-estructura-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : ESCRITURA Y TRADICION LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 28 de enero de 2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escritura y Tradici\u00f3n&#160;: La estructura de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00faltimas cartas del epistolario paulino, de las que quiero hablar hoy, se llaman cartas pastorales, porque se enviaron a algunas figuras de pastores de la Iglesia: dos a Timoteo y una a Tito, estrechos colaboradores de san Pablo. En Timoteo el Ap\u00f3stol ve\u00eda casi un alter ego; de hecho, le encomend\u00f3 misiones importantes (en Macedonia: cf. Hch 19, 22; en Tesal\u00f3nica: cf. 1 Ts 3, 6-7; en Corinto: cf. 1 Co 4, 17; 16, 10-11), y despu\u00e9s escribi\u00f3 de \u00e9l un elogio halagador: \u00abPues a nadie tengo de tan iguales sentimientos que se preocupe sinceramente de vuestros intereses\u00bb (Flp 2, 20).<br \/>\nSeg\u00fan la Historia eclesi\u00e1stica de Eusebio de Cesarea, del siglo IV, Timoteo fue despu\u00e9s el primer obispo de \u00c9feso (cf. 3, 4). En cuanto a Tito, tambi\u00e9n \u00e9l debi\u00f3 ser muy querido por el Ap\u00f3stol, que lo define expl\u00edcitamente \u00ablleno de celo&#8230;, mi compa\u00f1ero y colaborador\u00bb (2 Co 8, 17.23); m\u00e1s a\u00fan, \u00abmi verdadero hijo en la fe com\u00fan\u00bb (Tt 1, 4). A Tito le hab\u00edan encargado un par de misiones muy delicadas en la Iglesia de Corinto, cuyo resultado reconfort\u00f3 a san Pablo (cf. 2 Co 7, 6-7.13; 8, 6). Seguidamente, por cuanto sabemos, Tito alcanz\u00f3 a san Pablo en Nic\u00f3polis, en el Epiro, en Grecia (cf. Tt 3, 12), y despu\u00e9s fue enviado por \u00e9l a Dalmacia (cf. 2 Tm 4, 10). Seg\u00fan la carta dirigida a \u00e9l, despu\u00e9s fue obispo de Creta (cf. Tt 1, 5).<br \/>\nLas cartas dirigidas a estos dos pastores ocupan un lugar muy particular dentro del Nuevo Testamento. La mayor\u00eda de los exegetas es hoy del parecer que estas cartas no habr\u00edan sido escritas por san Pablo mismo, sino que su origen estar\u00eda en la \u00abescuela de san Pablo\u00bb, y reflejar\u00eda su herencia para una nueva generaci\u00f3n, tal vez integrando alg\u00fan breve escrito o palabra del Ap\u00f3stol mismo. Por ejemplo, algunas palabras de la segunda carta a Timoteo parecen tan aut\u00e9nticas que s\u00f3lo podr\u00edan venir del coraz\u00f3n y de los labios del Ap\u00f3stol.<br \/>\nSin duda la situaci\u00f3n eclesial que emerge de estas cartas es diversa de la de los a\u00f1os centrales de la vida de san Pablo. \u00c9l ahora, retrospectivamente, se define a s\u00ed mismo \u00abheraldo, ap\u00f3stol y maestro\u00bb de los paganos en la fe y en la verdad (cf. 1 Tm 2, 7; 2 Tm 1, 11); se presenta como uno que ha obtenido misericordia, porque Jesucristo -as\u00ed escribe- \u00abquiso manifestar primeramente en m\u00ed toda su paciencia para que yo sirviera de ejemplo a los que hab\u00edan de creer en \u00e9l para obtener vida eterna\u00bb (1 Tm 1, 16). Por tanto, lo esencial es que realmente en san Pablo, perseguidor convertido por la presencia del Resucitado, se manifiesta la magnanimidad del Se\u00f1or para aliento nuestro, a fin de inducirnos a esperar y a confiar en la misericordia del Se\u00f1or que, a pesar de nuestra peque\u00f1ez, puede hacer cosas grandes.<br \/>\nLos nuevos contextos culturales que aqu\u00ed se presuponen van m\u00e1s all\u00e1 de los a\u00f1os centrales de la vida de san Pablo. En efecto, se hace alusi\u00f3n a la aparici\u00f3n de ense\u00f1anzas que se pueden considerar totalmente equivocadas o falsas (cf. 1 Tm 4, 1-2; 2 Tm 3, 1-5), como las de quienes pretend\u00edan que el matrimonio no era bueno (cf. 1 Tm 4, 3). Vemos cu\u00e1n moderna es esta preocupaci\u00f3n, porque tambi\u00e9n hoy se lee a veces la Escritura como objeto de curiosidad hist\u00f3rica y no como palabra del Esp\u00edritu Santo, en la que podemos escuchar la voz misma del Se\u00f1or y conocer su presencia en la historia. Podr\u00edamos decir que, con este breve elenco de errores presentes en las tres cartas, aparecen anticipados algunos esbozos de la orientaci\u00f3n err\u00f3nea sucesiva que conocemos con el nombre de gnosticismo (cf. 1 Tm 2, 5-6; 2 Tm 3, 6-8).<br \/>\nA estas doctrinas se enfrenta el autor con dos llamadas de fondo. Una consiste en la referencia a una lectura espiritual de la Sagrada Escritura (cf. 2Tm 3, 14-17), es decir, a una lectura que la considera realmente como \u00abinspirada\u00bb y procedente del Esp\u00edritu Santo, de modo que ella nos puede \u00abinstruir para la salvaci\u00f3n\u00bb. Se lee la Escritura correctamente poni\u00e9ndose en di\u00e1logo con el Esp\u00edritu Santo, para sacar de ella luz \u00abpara ense\u00f1ar, convencer, corregir y educar en la justicia\u00bb (2Tm 3, 16). En este sentido a\u00f1ade la carta: \u00abAs\u00ed el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena\u00bb (2 Tm 3, 17). La otra llamada consiste en la referencia al buen \u00abdep\u00f3sito\u00bb (parath\u00e9ke): es una palabra especial de las cartas pastorales con la que se indica la tradici\u00f3n de la fe apost\u00f3lica que hay que conservar con la ayuda del Esp\u00edritu Santo que habita en nosotros.<br \/>\nAs\u00ed pues, este \u00abdep\u00f3sito\u00bb se ha de considerar como la suma de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica y como criterio de fidelidad al anuncio del Evangelio. Y aqu\u00ed debemos tener presente que en las cartas pastorales, como en todo el Nuevo Testamento, el t\u00e9rmino \u00abEscrituras\u00bb significa expl\u00edcitamente el Antiguo Testamento, porque los escritos del Nuevo Testamento o a\u00fan no exist\u00edan o todav\u00eda no formaban parte de un canon de las Escrituras. Por tanto, la Tradici\u00f3n del anuncio apost\u00f3lico, este \u00abdep\u00f3sito\u00bb, es la clave de lectura para entender la Escritura, el Nuevo testamento.<br \/>\nEn este sentido, Escritura y Tradici\u00f3n, Escritura y anuncio apost\u00f3lico como claves de lectura, se unen y casi se funden, para formar juntas el \u00abfundamento firme puesto por Dios\u00bb (2 Tm 2, 19). El anuncio apost\u00f3lico, es decir la Tradici\u00f3n, es necesario para introducirse en la comprensi\u00f3n de la Escritura y captar en ella la voz de Cristo. En efecto, hace falta estar \u00abadherido a la palabra fiel, conforme a la ense\u00f1anza\u00bb (Tt 1, 9). En la base de todo est\u00e1 precisamente la fe en la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la bondad de Dios, el cual en Jesucristo ha manifestado concretamente su \u00abamor a los hombres\u00bb, un amor al que el texto original griego califica significativamente comofilantrop\u00eda (Tt3, 4; cf. 2 Tm 1, 9-10); Dios ama a la humanidad.<br \/>\nEn conjunto, se ve bien que la comunidad cristiana va configur\u00e1ndose en t\u00e9rminos muy claros, seg\u00fan una identidad que no s\u00f3lo se aleja de interpretaciones incongruentes, sino que sobre todo afirma su propio arraigo en los puntos esenciales de la fe, que aqu\u00ed es sin\u00f3nimo de \u00abverdad\u00bb(1 Tm 2, 4.7; 4, 3; 6, 5; 2Tm 2,15.18.25;3, 7.8; 4, 4; Tt 1, 1.14). En la fe aparece la verdad esencial de qui\u00e9nes somos, qui\u00e9n es Dios, c\u00f3mo debemos vivir. Y de esta verdad (la verdad de la fe) la Iglesia se define \u00abcolumna y apoyo\u00bb(1 Tm 3, 15).<br \/>\nEn todo caso, es una comunidad abierta, de dimensi\u00f3n universal, que reza por todos los hombres, de cualquier clase y condici\u00f3n, para que lleguen al conocimiento de la verdad: \u00abDios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb, porque \u00abJes\u00fas se ha dado a s\u00ed mismo en rescate por todos\u00bb (1 Tm 2, 4-6). Por tanto, el sentido de la universalidad, aunque las comunidades sean a\u00fan peque\u00f1as, es fuerte y determinante para estas cartas. Adem\u00e1s, esta comunidad cristiana \u00abno injuria a nadie\u00bb y \u00abmuestra una perfecta mansedumbre con todos los hombres\u00bb (Tt 3, 2). Este es un primer componente importante de estas cartas: la universalidad y la fe como verdad, como clave de lectura de la Sagrada Escritura, del Antiguo Testamento; as\u00ed se delinea una unidad de anuncio y de Escritura, y una fe viva abierta a todos y testigo del amor de Dios a todos.<br \/>\nOtro componente t\u00edpico de estas cartas es su reflexi\u00f3n sobre la estructura ministerial de la Iglesia. Ellas son las que por primera vez presentan la triple subdivisi\u00f3n de obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos (cf. 1 Tm 3, 1-13; 4, 13; 2 Tm 1, 6; Tt 1, 5-9). En las cartas pastorales podemos constatar la confluencia de dos estructuras ministeriales distintas y as\u00ed la constituci\u00f3n de la forma definitiva del ministerio de la Iglesia. En las cartas paulinas de los a\u00f1os centrales de su vida, san Pablo habla de \u00abobispos\u00bb (Flp 1, 1), y de \u00abdi\u00e1conos\u00bb: esta es la estructura t\u00edpica de la Iglesia que se form\u00f3 en esa \u00e9poca en el mundo pagano. Por tanto, prevalece la figura del ap\u00f3stol mismo y por eso s\u00f3lo poco a poco se desarrollan los dem\u00e1s ministerios.<br \/>\nSi, como he dicho, en las Iglesias formadas en el mundo pagano tenemos obispos y di\u00e1conos, y no presb\u00edteros, en las Iglesias formadas en el mundo judeo-cristiano los presb\u00edteros son la estructura dominante. En las cartas pastorales, al final las dos estructuras se unen: aparece ahora el \u00abobispo\u00bb (cf. 1Tm 3, 2; Tt 1, 7), siempre en singular, acompa\u00f1ado del art\u00edculo definido: \u00abel obispo\u00bb. Y junto al \u00abobispo\u00bb encontramos a los presb\u00edteros y los di\u00e1conos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed es determinante la figura del ap\u00f3stol, pero las tres cartas, como ya he dicho, no se dirigen a comunidades, sino a personas: Timoteo y Tito, los cuales por una parte aparecen como obispos, y por otra comienzan a estar en el lugar del Ap\u00f3stol.<br \/>\nAs\u00ed se evidencia en los or\u00edgenes la realidad que m\u00e1s tarde se llamar\u00e1 \u00absucesi\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb. San Pablo dice a Timoteo con un tono muy solemne: \u00abNo descuides el carisma que hay en ti y que se te comunic\u00f3 por intervenci\u00f3n prof\u00e9tica mediante la imposici\u00f3n de las manos del colegio de presb\u00edteros\u00bb (1Tm 4, 14). Podemos decir que en estas palabras aparece inicialmente tambi\u00e9n el car\u00e1cter sacramental del ministerio. Y as\u00ed tenemos lo esencial de la estructura cat\u00f3lica: Escritura y Tradici\u00f3n, Escritura y anuncio, forman un conjunto, pero a esta estructura, por as\u00ed decir doctrinal, debe a\u00f1adirse la estructura personal, los sucesores de los Ap\u00f3stoles, como testigos del anuncio apost\u00f3lico.<br \/>\nPor \u00faltimo, es importante se\u00f1alar que en estas cartas la Iglesia se comprende a s\u00ed misma en t\u00e9rminos muy humanos, en analog\u00eda con la casa y la familia. Particularmente en 1 Tm 3, 2-7 se leen instrucciones muy detalladas sobre el obispo, como estas: debe ser \u00abirreprensible, casado una sola vez, sobrio, sensato, educado, hospitalario, apto para ense\u00f1ar, ni bebedor ni violento, sino moderado, enemigo de pendencias, desprendido del dinero, que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad; pues si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 cuidar de la Iglesia de Dios? Adem\u00e1s, (&#8230;) es necesario que tenga buena fama entre los de fuera\u00bb. Conviene notar aqu\u00ed sobre todo la importante aptitud para la ense\u00f1anza (cf. tambi\u00e9n 1 Tm 5, 17), de la que se encuentran ecos tambi\u00e9n en otros pasajes (cf.1 Tm 6, 2; 2 Tm 3, 10; Tt 2, 1), y adem\u00e1s una caracter\u00edstica personal especial, la de la \u00abpaternidad\u00bb. En efecto, al obispo se lo considera padre de la comunidad cristiana (cf. tambi\u00e9n1 Tm 3, 15). Por lo dem\u00e1s, la idea de la Iglesia como \u00abcasa de Dios\u00bb hunde sus ra\u00edces en el Antiguo Testamento (cf. Nm 12, 7) y se encuentra formulada nuevamente en Hb 3, 2.6, mientras en otro lugar se lee que todos los cristianos ya no son extranjeros ni hu\u00e9spedes, sino conciudadanos de los santos y familiares de la casa de Dios (cf. Ef 2, 19).<br \/>\nOremos al Se\u00f1or y a san Pablo para que tambi\u00e9n nosotros, como cristianos, nos caractericemos cada vez m\u00e1s, en relaci\u00f3n con la sociedad en la que vivimos, como miembros de la \u00abfamilia de Dios\u00bb. Y oremos tambi\u00e9n para que los pastores de la Iglesia tengan sentimientos cada vez m\u00e1s paternos, a la vez tiernos y firmes, en la formaci\u00f3n de la casa de Dios, de la comunidad, de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 28 de enero de 2009 Escritura y Tradici\u00f3n&#160;: La estructura de la Iglesia Queridos hermanos y hermanas: Las \u00faltimas cartas del epistolario paulino, de las que quiero hablar hoy, se llaman cartas pastorales, porque se enviaron a algunas figuras de pastores de la Iglesia: dos a Timoteo y una a Tito, estrechos colaboradores de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-escritura-y-tradicion-la-estructura-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO, SAN : ESCRITURA Y TRADICION LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26303\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}