{"id":26304,"date":"2016-02-05T17:45:32","date_gmt":"2016-02-05T22:45:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-martirio-de-san-pablo\/"},"modified":"2016-02-05T17:45:32","modified_gmt":"2016-02-05T22:45:32","slug":"pablo-san-el-martirio-de-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-martirio-de-san-pablo\/","title":{"rendered":"PABLO, SAN : EL MARTIRIO DE SAN PABLO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Mi\u00e9rcoles 4 de febrero de 2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El martirio de san Pablo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La serie de nuestras catequesis sobre la figura de san Pablo ha llegado a su conclusi\u00f3n: hoy queremos hablar del final de su vida terrena. La antigua tradici\u00f3n cristiana testifica un\u00e1nimemente que la muerte de san Pablo tuvo lugar como consecuencia del martirio sufrido aqu\u00ed en Roma. Los escritos del Nuevo Testamento no recogen el hecho. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles terminan su relato aludiendo a la condici\u00f3n de prisionero del Ap\u00f3stol, que sin embargo pod\u00eda recibir a todos aquellos que lo visitaban (cf. Hch 28, 30-31). S\u00f3lo en la segunda carta a Timoteoencontramos estas palabras suyas premonitorias: \u00abPorque yo estoy a punto de ser derramado en libaci\u00f3n, y ha llegado el momento de desplegar las velas\u00bb (2 Tm 4, 6; cf. Flp 2, 17). Aqu\u00ed se usan dos im\u00e1genes: la cultual del sacrificio, que ya hab\u00eda utilizado en la carta a los Filipenses, interpretando el martirio como parte del sacrificio de Cristo; y la marinera, de soltar las amarras: dos im\u00e1genes que, juntas, aluden discretamente al acontecimiento de la muerte, y de una muerte cruenta.<br \/>\nEl primer testimonio expl\u00edcito sobre el final de san Pablo nos viene de la mitad de los a\u00f1os 90 del siglo I y, por tanto, poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte efectiva. Se trata precisamente de la carta que la Iglesia de Roma, con su obispo Clemente I, escribi\u00f3 a la Iglesia de Corinto. En ese texto epistolar se invita a tener ante los ojos el ejemplo de los Ap\u00f3stoles e, inmediatamente despu\u00e9s de mencionar el martirio de Pedro, se lee as\u00ed: \u00abPor los celos y la discordia, san Pablo se vio obligado a mostrarnos c\u00f3mo se consigue el premio de la paciencia. Arrestado siete veces, exiliado, lapidado, fue el heraldo de Cristo en Oriente y en Occidente; y, por su fe, consigui\u00f3 una gloria pura. Tras haber predicado la justicia en todo el mundo y tras haber llegado hasta el extremo de Occidente, sufri\u00f3 el martirio ante los gobernantes; as\u00ed parti\u00f3 de este mundo y lleg\u00f3 al lugar santo, convertido as\u00ed en el mayor modelo de paciencia\u00bb (1 Clem5, 2). La paciencia de la que habla es expresi\u00f3n de su comuni\u00f3n con la pasi\u00f3n de Cristo, de la generosidad y constancia con la que acept\u00f3 un largo camino de sufrimiento, hasta poder decir: \u00abLlevo en mi cuerpo las se\u00f1ales de Jes\u00fas\u00bb (Ga 6, 17). En el texto de san Clemente hemos escuchado que san Pablo habr\u00eda llegado \u00abhasta el extremo de Occidente\u00bb. Se discute si esto alude a un viaje a Espa\u00f1a que san Pablo habr\u00eda realizado. No existe certeza sobre esto, pero es verdad que san Pablo en su carta a los Romanos expresa su intenci\u00f3n de ir a Espa\u00f1a (cf. Rm15, 24).<br \/>\nEn cambio, es muy interesante, en la carta de Clemente, la sucesi\u00f3n de los nombres de Pedro y Pablo, aunque est\u00e1n invertidos en el testimonio de Eusebio de Cesarea, en el sigloIV, el cual, hablando del emperador Ner\u00f3n, escribe: \u00abDurante su reinado Pablo fue decapitado precisamente en Roma, y Pedro fue all\u00ed crucificado. El relato est\u00e1 confirmado por el nombre de Pedro y de Pablo, que a\u00fan hoy se conserva en sus sepulcros en esa ciudad\u00bb (Hist. eccl. 2, 25, 5). Eusebio despu\u00e9s contin\u00faa refiriendo la declaraci\u00f3n anterior de un presb\u00edtero romano llamado Gayo, que se remonta a los inicios del siglo II: \u00abYo te puedo mostrar los trofeos de los ap\u00f3stoles: si vas al Vaticano o a la v\u00eda Ostiense, all\u00ed encontrar\u00e1s los trofeos de los fundadores de la Iglesia\u00bb (ib. 2, 25, 6-7). Los \u00abtrofeos\u00bb son los monumentos sepulcrales, y se trata de las mismas sepulturas de san Pedro y de san Pablo que a\u00fan hoy veneramos, tras dos milenios, en los mismos lugares: aqu\u00ed, en el Vaticano, por lo que respecta a san Pedro; y en la bas\u00edlica de San Pablo extramuros, en la v\u00eda Ostiense, por lo que ata\u00f1e al Ap\u00f3stol de los gentiles.<br \/>\nEs interesante notar que los dos grandes Ap\u00f3stoles son mencionados juntos. Aunque ninguna fuente antigua habla de un ministerio simult\u00e1neo suyo en Roma, la sucesiva conciencia cristiana, sobre la base de su sepultura com\u00fan en la capital del imperio, los asociar\u00e1 tambi\u00e9n como fundadores de la Iglesia de Roma. En efecto, en san Ireneo de Lyon, a finales del siglo II, a prop\u00f3sito de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica en las distintas Iglesias, se lee: \u00abDado que ser\u00eda demasiado largo enumerar las sucesiones de todas las Iglesias, tomaremos la Iglesia grand\u00edsima y antiqu\u00edsima y de todos conocida, la Iglesia fundada y establecida en Roma por los dos glorios\u00edsimos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo\u00bb (Adv. haer. 3, 3, 2).<br \/>\nDejemos aparte la figura de san Pedro y concentr\u00e9monos en la de san Pablo. Su martirio se narra por primera vez en los Hechos de Pablo, escritos hacia finales del siglo II, los cuales refieren que Ner\u00f3n lo conden\u00f3 a muerte por decapitaci\u00f3n, ejecutada inmediatamente despu\u00e9s (cf. 9, 5). La fecha de la muerte var\u00eda ya en las fuentes antiguas, que la sit\u00faan entre la persecuci\u00f3n desencadenada por Ner\u00f3n mismo tras el incendio de Roma en julio del a\u00f1o 64 y el \u00faltimo a\u00f1o de su reinado, es decir, el 68 (cf. san Jer\u00f3nimo, De viris ill. 5, 8). El c\u00e1lculo depende mucho de la cronolog\u00eda de la llegada de san Pablo a Roma, un debate en el que no podemos entrar aqu\u00ed. Tradiciones sucesivas precisar\u00e1n otros dos elementos. Uno, el m\u00e1s legendario, es que el martirio tuvo lugar en las Acquae Salviae, en la v\u00eda Laurentina, con un triple rebote de la cabeza, cada uno de los cuales caus\u00f3 la salida de un chorro de agua, por lo que el lugar desde entonces hasta ahora se ha llamado \u00abTre Fontane\u00bb (Hechos de Pedro y Pablo del Pseudo Marcelo, del siglo V).<br \/>\nEl otro, en consonancia con el antiguo testimonio, ya mencionado, del presb\u00edtero Gayo, es que su sepultura tuvo lugar no s\u00f3lo \u00abfuera de la ciudad&#8230;, en la segunda milla de la v\u00eda Ostiense\u00bb, sino m\u00e1s precisamente \u00aben la hacienda de Lucina\u00bb, que era una matrona cristiana (Pasi\u00f3n de Pablo del Pseudo Abd\u00edas, del siglo VI). Aqu\u00ed, en el siglo IV, el emperador Constantino erigi\u00f3 una primera iglesia, despu\u00e9s muy ampliada entre los siglos IV y V por los emperadores Valentiniano II, Teodosio y Arcadio. Despu\u00e9s del incendio de 1800, se erigi\u00f3 aqu\u00ed la actual bas\u00edlica de San Pablo extramuros.<br \/>\nEn todo caso, la figura de san Pablo se destaca m\u00e1s all\u00e1 de su vida terrena y de su muerte, pues dej\u00f3 una extraordinaria herencia espiritual. Tambi\u00e9n \u00e9l, como verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas, se convirti\u00f3 en signo de contradicci\u00f3n. Mientras que entre los llamados \u00abebionitas\u00bb \u2014una corriente judeocristiana\u2014 era considerado como ap\u00f3stata de la ley de Mois\u00e9s, ya en el libro de losHechos de los Ap\u00f3stoles aparece una gran veneraci\u00f3n hacia el ap\u00f3stol san Pablo. Ahora quiero prescindir de la literatura ap\u00f3crifa, como los Hechos de Pablo y Tecla y un epistolario ap\u00f3crifo entre el ap\u00f3stol san Pablo y el fil\u00f3sofo S\u00e9neca. Es importante constatar sobre todo que muy pronto las cartas de san Pablo entraron en la liturgia, donde la estructura profeta-ap\u00f3stol-Evangelio es determinante para la forma de la liturgia de la Palabra. As\u00ed, gracias a esta \u00abpresencia\u00bb en la liturgia de la Iglesia, el pensamiento del Ap\u00f3stol se convirti\u00f3 en seguida en alimento espiritual para los fieles de todos los tiempos.<br \/>\nEs obvio que los Padres de la Iglesia y despu\u00e9s todos los te\u00f3logos se han alimentado de las cartas de san Pablo y de su espiritualidad. As\u00ed, ha permanecido a lo largo de los siglos, hasta hoy, como verdadero maestro y ap\u00f3stol de los gentiles. El primer comentario patr\u00edstico, que ha llegado hasta nosotros, sobre un escrito del Nuevo Testamento es el del gran te\u00f3logo alejandrino Or\u00edgenes, que comenta la carta de san Pablo a los Romanos. Por desgracia, este comentario s\u00f3lo se conserva en parte. San Juan Cris\u00f3stomo, adem\u00e1s de comentar sus cartas, escribi\u00f3 de \u00e9l sus siete paneg\u00edricos memorables. San Agust\u00edn le deber\u00e1 el paso decisivo de su propia conversi\u00f3n, y volver\u00e1 a san Pablo durante toda su vida. De este di\u00e1logo permanente con el Ap\u00f3stol deriva su gran teolog\u00eda cat\u00f3lica y tambi\u00e9n la protestante de todos los tiempos. Santo Tom\u00e1s de Aquino nos dej\u00f3 un hermoso comentario a las cartas paulinas, que constituye el fruto m\u00e1s maduro de la ex\u00e9gesis medieval.<br \/>\nUn verdadero viraje se produjo en el siglo XVI con la Reforma protestante. El momento decisivo en la vida de Lutero fue el llamado \u00abTurmerlebnis\u00bb (1517), en el que en un momento encontr\u00f3 una nueva interpretaci\u00f3n de la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n. Una interpretaci\u00f3n que lo liber\u00f3 de los escr\u00fapulos y de las ansias de su vida precedente y le dio una confianza nueva y radical en la bondad de Dios, que perdona todo sin condici\u00f3n. Desde ese momento, Lutero identific\u00f3 el legalismo judeo-cristiano, condenado por el Ap\u00f3stol, con el orden de vida de la Iglesia cat\u00f3lica. Y, por eso, la Iglesia le pareci\u00f3 como expresi\u00f3n de la esclavitud de la ley, a la que opuso la libertad del Evangelio. El concilio de Trento, entre 1545 y 1563, interpret\u00f3 profundamente la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n y encontr\u00f3 en la l\u00ednea de toda la tradici\u00f3n cat\u00f3lica la s\u00edntesis entre ley y Evangelio, conforme al mensaje de la Sagrada Escritura le\u00edda en su totalidad y unidad.<br \/>\nEn el siglo XIX, recogiendo la mejor herencia de la Ilustraci\u00f3n, se produjo una revitalizaci\u00f3n del paulinismo, ahora sobre todo en el plano del trabajo cient\u00edfico desarrollado por la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de la Sagrada Escritura. Prescindimos aqu\u00ed del hecho de que tambi\u00e9n en ese siglo, como luego en el XX, emergi\u00f3 una verdadera denigraci\u00f3n de san Pablo. Pienso sobre todo en Nietzsche, que se burlaba de la teolog\u00eda de la humildad en san Pablo, oponiendo a ella su teolog\u00eda del hombre fuerte y poderoso.<br \/>\nPero, prescindiendo de esto, vemos la corriente esencial de la nueva interpretaci\u00f3n cient\u00edfica de la Sagrada Escritura y del nuevo paulinismo de ese siglo. En \u00e9l se subray\u00f3 sobre todo como central en el pensamiento paulino el concepto de libertad: en \u00e9l se vio el n\u00facleo del pensamiento de san Pablo, como por otra parte ya hab\u00eda intuido Lutero. Ahora, sin embargo, el concepto de libertad se volv\u00eda a interpretar en el contexto del liberalismo moderno. Y adem\u00e1s se subray\u00f3 fuertemente la diferencia entre el anuncio de san Pablo y el anuncio de Jes\u00fas. Y san Pablo apareci\u00f3 casi como un nuevo fundador del cristianismo.<br \/>\nEs cierto que en san Pablo la centralidad del reino de Dios, determinante para el anuncio de Jes\u00fas, se transforma en la centralidad de la cristolog\u00eda, cuyo punto determinante es el misterio pascual. Y del misterio pascual resultan los sacramentos del Bautismo y de la Eucarist\u00eda, como presencia permanente de este misterio, del que crece el Cuerpo de Cristo, del que se construye la Iglesia. Pero, sin entrar ahora en detalles, yo dir\u00eda que precisamente en la nueva centralidad de la cristolog\u00eda y del misterio pascual se realiza el reino de Dios, y se hace concreto, presente, operante el anuncio aut\u00e9ntico de Jes\u00fas. En las catequesis anteriores hemos visto que precisamente esta novedad paulina es la fidelidad m\u00e1s profunda al anuncio de Jes\u00fas. Con el progreso de la ex\u00e9gesis, sobre todo en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os, han aumentado tambi\u00e9n las convergencias entre la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica y la protestante, realizando as\u00ed un consenso notable precisamente en el punto que estaba en el origen de la mayor disensi\u00f3n hist\u00f3rica. Por tanto, es una gran esperanza para la causa del ecumenismo, tan central para el concilio Vaticano II.<br \/>\nAl final quiero aludir brevemente a los diversos movimientos religiosos, surgidos en la edad moderna en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica, que hacen referencia al nombre de san Pablo. As\u00ed sucedi\u00f3 en el siglo XVI con la \u00abCongregaci\u00f3n de San Pablo\u00bb, llamada de los Barnabitas, en el siglo XIX con los \u00abMisioneros de San Pablo\u00bb o Paulistas, y en el siglo XX con la poli\u00e9drica \u00abFamilia Paulina\u00bb fundada por el beato Santiago Alberione, por no hablar del instituto secular de la \u00abCompa\u00f1\u00eda de San Pablo\u00bb.<br \/>\nFundamentalmente, permanece luminosa ante nosotros la figura de un ap\u00f3stol y de un pensador cristiano sumamente fecundo y profundo, de cuya cercan\u00eda cada uno de nosotros puede sacar provecho. En uno de sus paneg\u00edricos, san Juan Cris\u00f3stomo hizo una original comparaci\u00f3n entre san Pablo y No\u00e9, expres\u00e1ndose as\u00ed: san Pablo \u00abno coloc\u00f3 juntos los ejes para fabricar un arca; m\u00e1s bien, en lugar de unir tablas de madera, compuso cartas y as\u00ed no extrajo de las aguas a dos, tres o cinco miembros de su familia, sino a toda la ecumene que estaba a punto de perecer\u00bb (Paneg. 1, 5). Precisamente esto es lo que puede hacer a\u00fan y siempre el ap\u00f3stol san Pablo. Por tanto, acudir a \u00e9l, tanto a su ejemplo apost\u00f3lico como a su doctrina, ser\u00e1 un est\u00edmulo, si no una garant\u00eda, para la consolidaci\u00f3n de la identidad cristiana de cada uno de nosotros y para el rejuvenecimiento de toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agregado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 4 de febrero de 2009 El martirio de san Pablo Queridos hermanos y hermanas: La serie de nuestras catequesis sobre la figura de san Pablo ha llegado a su conclusi\u00f3n: hoy queremos hablar del final de su vida terrena. La antigua tradici\u00f3n cristiana testifica un\u00e1nimemente que la muerte de san Pablo tuvo lugar como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-san-el-martirio-de-san-pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO, SAN : EL MARTIRIO DE SAN PABLO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26304\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}