{"id":26323,"date":"2016-02-05T17:46:14","date_gmt":"2016-02-05T22:46:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-padre-nuestro\/"},"modified":"2016-02-05T17:46:14","modified_gmt":"2016-02-05T22:46:14","slug":"el-padre-nuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-padre-nuestro\/","title":{"rendered":"EL PADRE NUESTRO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque el t\u00e9rmino latino oratio dominica es de una  fecha temprana, la frase \u00abOraci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb no parece haber sido muy familiar en Inglaterra antes de la  Reforma.  Durante la Edad Media el \u00abPadre Nuestro\u00bb siempre se rezaba en lat\u00edn, incluso por la gente sin educaci\u00f3n. Por ello, era conocido com\u00fanmente como el Pater noster. El nombre \u00abOraci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb que se le ha dado no es porque Jesucristo mismo utilizara esta oraci\u00f3n (pues el pedir perd\u00f3n de los pecados habr\u00eda implicado el reconocimiento de culpabilidad), sino m\u00e1s bien porque \u00c9l se la ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia y el uso del Padre Nuestro han sugerido muchos puntos de inter\u00e9s.  Con relaci\u00f3n al texto en ingl\u00e9s que utilizan hoy los cat\u00f3licos, podemos notar que no se deriva del  Testamento de Rheims, sino de una versi\u00f3n impuesta en Inglaterra durante el reinado de Enrique VIII y usada en las ediciones de 1549 y 1552 del \u00abLibro de Oraci\u00f3n Com\u00fan\u00bb.   Nuestro texto cat\u00f3lico actual difiere de \u00e9ste en detalles muy leves:  \u201cel cual est\u00e1s\u201d ha sido modernizado a \u201cque est\u00e1s\u201d.   La versi\u00f3n misma, que concuerda muy cercanamente con la traducci\u00f3n que aparece en el Nuevo Testamento de Tyndale, debi\u00f3 sin duda su aceptaci\u00f3n general a una ordenanza de 1541 seg\u00fan la cual \u00abpercibiendo su Gracia la gran diversidad de traducciones (del Pater noster, etc.) ha deseado retirarlas, y en vez de ellas ha ordenado que se establezca una traducci\u00f3n uniforme del Pater noster, Avemar\u00eda, Credo, etc., deseando que todos sus amados s\u00fabditos aprendan y usen el mismo y de forma correcta, ordenando a todos los  p\u00e1rrocos, vicarios y curas que lean y ense\u00f1en el mismo a sus feligreses\u00bb. Como resultado, la versi\u00f3n en cuesti\u00f3n se volvi\u00f3 universalmente familiar a la naci\u00f3n y, aunque el Testamento de Rheims, en 1581, y los  traductores del rey Jacobo, en 1611, proveyeron algunas variantes distintas de  Mateo 6,9-13, la forma anterior fue retenida para sus oraciones tanto por los  protestantes como por los cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la oraci\u00f3n misma, la versi\u00f3n en  Lucas 11,2-4, dada por Cristo en respuesta a la solicitud de sus disc\u00edpulos, difiere en algunos detalles menores de la forma introducida por San Mateo (6,9-15) en medio del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, pero claramente se ve que no existe raz\u00f3n alguna por la cual estas dos ocasiones deban ser consideradas como id\u00e9nticas.   Ser\u00eda casi inevitable que si Cristo les ense\u00f1\u00f3 esta oraci\u00f3n a sus disc\u00edpulos, tendr\u00eda que haberla repetido m\u00e1s de una vez.   Parece probable, a partir de la forma en que aparece el Padre Nuestro en la \u00abDidaj\u00e9\u00bb, que la versi\u00f3n en San Mateo fue la que adopt\u00f3 la Iglesia desde el principio con fines  lit\u00fargicos.  Nuevamente, no se le puede atribuir gran importancia a las semejanzas encontradas entre las peticiones de la oraci\u00f3n del Se\u00f1or y aquellas encontradas en oraciones de origen  jud\u00edo que se usaban en tiempos de Cristo. Ciertamente, no hay raz\u00f3n para tratar la f\u00f3rmula  cristiana como un plagio, pues en primer lugar las semejanzas son m\u00e1s bien parciales y, en segundo lugar, no tenemos una evidencia satisfactoria de que las oraciones jud\u00edas hayan sido realmente de fecha anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho se ha escrito sobre la interpretaci\u00f3n de la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, a pesar del hecho de que es una oraci\u00f3n muy simple, natural y espont\u00e1nea, y como tal, ha sido preeminentemente adaptada para el uso popular.  En el cuasi oficial \u00abCatechismus ad parochos\u00bb, redactado en 1564 de acuerdo con los  decretos del Concilio de Trento, se provee un comentario elaborado sobre la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, el cual forma la base del an\u00e1lisis del Padrenuestro encontrado en todos los  catecismos cat\u00f3licos.   Ah\u00ed se enfatizan muchos puntos dignos de menci\u00f3n, como, por ejemplo, el hecho de que debe entenderse que las palabras \u00aben la tierra como en el cielo\u00bb cualifican no s\u00f3lo la petici\u00f3n \u00abh\u00e1gase tu voluntad\u00bb, sino tambi\u00e9n las dos anteriores \u00absantificado sea tu  nombre\u00bb y \u00abvenga a nosotros tu  reino\u00bb.   El significado de esta \u00faltima petici\u00f3n tambi\u00e9n es tratado ampliamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dificultad m\u00e1s notable en el texto original del Padre Nuestro se relaciona con la interpretaci\u00f3n de las palabras artos epiousios, las cuales de acuerdo a la  Vulgata en San Lucas traducimos como \u00abel pan nuestro de cada d\u00eda\u201d, San Jer\u00f3nimo, por una extra\u00f1a inconsistencia, cambi\u00f3 la palabra preexistente quotidianum por supersubstantialem en San Mateo, pero dej\u00f3 el t\u00e9rmino quotidianum en San Lucas. La opini\u00f3n de los estudiosos modernos sobre este punto est\u00e1 suficientemente indicada por el hecho de que la Versi\u00f3n Revisada imprime todav\u00eda \u00abde cada d\u00eda\u00bb en el texto, pero sugiere en el margen \u00abnuestro pan para el d\u00eda venidero\u00bb, mientras que el Comit\u00e9 Americano dese\u00f3 a\u00f1adir \u00abnuestro pan tan necesario\u00bb.  Finalmente puede notarse la opini\u00f3n generalmente aceptada de que la traducci\u00f3n de la \u00faltima frase deber\u00eda ser \u00ablib\u00e9ranos del  maligno\u00bb, un cambio que justifica el uso de la preposici\u00f3n \u00abmas\u00bb en vez de la conjunci\u00f3n \u00aby\u00bb, convirtiendo pr\u00e1cticamente las dos \u00faltimas frases en una misma petici\u00f3n. La doxolog\u00eda \u00abporque tuyo es el reino\u00bb etc., el cual aparece en el textus receptus griego, y que ha sido adoptada en las ediciones posteriores del \u00abLibro de Oraci\u00f3n Com\u00fan\u201d, es indudablemente una interpolaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la liturgia de la Iglesia, el Padre Nuestro ocupa un lugar preeminente. Algunos comentaristas han supuesto  err\u00f3neamente, partiendo de un pasaje en los escritos de  San Gregorio Magno (Ep. IX,12), que \u00e9l  cre\u00eda que en los tiempos  apost\u00f3licos el  pan y el  vino en la Eucarist\u00eda eran consagrados mediante la sola recitaci\u00f3n del Padre Nuestro.   Pero mientras este no sea probablemente el verdadero significado del pasaje, San Jer\u00f3nimo afirm\u00f3 (Adv. Pelag, III, 15) que \u00abnuestro Se\u00f1or mismo ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos que diariamente en el  sacrificio de su cuerpo ellos deber\u00edan enfatizar el decir \u00abPadre Nuestro&#8230;, etc\u00bb. San Gregorio le otorg\u00f3 al Padre Nuestro su lugar actual en la  Misa romana inmediatamente despu\u00e9s del  Canon y antes de la fracci\u00f3n, y era una antigua costumbre que toda la asamblea deb\u00eda responder con las palabras \u00abSed libera nos a malo\u00bb.   En las liturgias griegas, un lector recita el Padre Nuestro en voz alta mientras que el sacerdote y la gente lo repiten en silencio. Adem\u00e1s, en el  rito del bautismo, el rezo del Padre Nuestro ha sido desde los primeros tiempos un rasgo relevante, y en el Oficio Divino aparece repetidamente adem\u00e1s de ser recitado tanto al principio como al final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchas reglas  mon\u00e1sticas, se ordenaba que los hermanos legos, que no sab\u00edan lat\u00edn, en vez del Oficio Divino deber\u00edan decir la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or un cierto n\u00famero de veces (a veces m\u00e1s de cien repeticiones) per diem. Para contar estas repeticiones hac\u00edan uso de guijas o  cuentas unidas por un cord\u00f3n, y a este artefacto se le conoc\u00eda com\u00fanmente como un \u00abpater-noster\u00bb, un nombre que retuvo aun cuando semejante uni\u00f3n de perlas era utilizado para contar, no Padre Nuestros, sino Avemar\u00edas en el rezo del salterio de  Nuestra Se\u00f1ora, o en otras palabras, en el rezo del  Rosario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abThe Lord&#8217;s Prayer.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09356a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jes\u00fas Alberto Villegas de la Vega.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque el t\u00e9rmino latino oratio dominica es de una fecha temprana, la frase \u00abOraci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb no parece haber sido muy familiar en Inglaterra antes de la Reforma. Durante la Edad Media el \u00abPadre Nuestro\u00bb siempre se rezaba en lat\u00edn, incluso por la gente sin educaci\u00f3n. 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