{"id":26356,"date":"2016-02-05T17:47:29","date_gmt":"2016-02-05T22:47:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-enfermedad-i\/"},"modified":"2016-02-05T17:47:29","modified_gmt":"2016-02-05T22:47:29","slug":"papas-muertos-por-enfermedad-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-enfermedad-i\/","title":{"rendered":"PAPAS MUERTOS POR ENFERMEDAD (I)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Un antiguo dicho acu\u00f1ado por los funcionarios de la curia vaticana reza: \u00abE1 Papa no enferma, solo se mete en cama para morir\u00bb. Durante mucho tiempo, las enfermedades de los Sumos Pont\u00edfices han sido mantenidas en el m\u00e1s estricto de los secretos, hasta tal punto que en el convencimiento popular arraig\u00f3 la creencia expresada en la frase apenas mencionada. Ello provoca que la indisposici\u00f3n mas ligera desencadene toda suerte de rumores y la alarma de los reporteros, \u00e1vidos de la primicia de un \u00abfallecimiento apost\u00f3lico\u00bb, valor mas que seguro en el mercado de la comunicaci\u00f3n. El hermetismo vaticano se ha aflojado un poco en los ultimos tiempos debido a la imposibilidad de ocultar los malestares experimentados por Juan Pablo II en p\u00fablico y su evidente declinaci\u00f3n f\u00edsica. Pero la pol\u00edtica sigue siendo la de la reserva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos a\u00f1os del pontificado de Pablo VI, la central telef\u00f3nica vaticana quedaba literalmente copada cada vez que se cre\u00eda que el Santo Padre se hallaba mal. Una de las se\u00f1ales mas significativas e inequ\u00edvocas del penoso estado de salud del papa Montini fue la recuperaci\u00f3n de la silla gestatoria -que \u00e9l mismo hab\u00eda suprimido- para entrar en San Pedro y salir, dado que no pod\u00eda ya hacer el recorrido a pie. En realidad fue Pio XII quien dio ocasi\u00f3n de considerar al Vicario de Cristo como alguien sometido tambi\u00e9n a los padecimientos humanos. La noticia de su grave enfermedad de 1954 corri\u00f3 como reguero de p\u00f3lvora, y el convencimiento de que morir\u00eda era tal que se prepararon ediciones extraordinarias de los peri\u00f3dicos con rese\u00f1as de su pontificado y encabezamientos de duelo. Pero Pio XII se recuper\u00f3 sorprendentemente y la prensa ofreci\u00f3 una noticia mas sensacional que la de la temida muerte del Papa: la de la visi\u00f3n que tuvo de Jesucristo mientras recitaba el Anima Christi, visi\u00f3n en la que le fue dicho que saldr\u00eda del trance. Alguno en los pasillos de la curia hab\u00eda filtrado lo que fue una confidencia, pero lo publicado no fue desmentido oficialmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed los Papas que sucumbieron a enfermedades (cuyo espectro, como se vera, es de lo mas variopinto):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Vigilio (540-555). Muri\u00f3 en Siracusa, donde hab\u00eda repostado en la ruta que le llevaba a Roma desde el exilio, a consecuencia de una recrudescencia de su mal de c\u00e1lculos biliares, que ya se le hab\u00eda manifestado en Calcedonia en 551, en medio de sus correr\u00edas por causa de la cuestion de los Tres Capitulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pelagio II (578-590). Cay\u00f3 victima de la peste que se declar\u00f3 en Roma debido a una inundaci\u00f3n del Tiber de grandes proporciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Gregorio I Magno (590-604). La gota lo consumi\u00f3 durante a\u00f1os, como lo atestigua el mismo Papa en una carta del ano 599 dirigida al noble siciliano Venancio: \u00abHace ya once meses que, salvo raras ocasiones, no me levanto de la cama; a tal punto soy presa de dolor y malestar y tanto me hace padecer la podagra que la vida se me ha convertido en la mayor penitencia por mis pecados.\u00bb El 12 de marzo de 604, los rigores del invierno acabaron con sus \u00faltimas fuerzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Juan V (685-686). Se dice que sufri\u00f3 una larga y penosa enfermedad (\u00bfc\u00e1ncer?) que apenas le dejaba fuerzas para consagrar obispos trabajosamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Con\u00f3n (686-687). Cayo gravemente enfermo al punto que se esperaba de un momento a otro su muerte, lo que aprovecho su ambicioso arcediano Pascual para intrigar cerca del exarca de Ravena con el objeto de obtener la sucesi\u00f3n del moribundo. \u00c9ste falleci\u00f3 dejando tras de si una situaci\u00f3n rayana en el cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sisinio (708). Le aquejaba la gota tan severamente que, como consigna el Liber Pontificalis, \u00abno pod\u00eda servirse de sus manos, ni siquiera para comer\u00bb. Baj\u00f3 al sepulcro a los veinte d\u00edas de su consagracion.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Pablo I (757-767). Pas\u00f3 a mejor vida, victima de una fiebre maligna debida a una insolaci\u00f3n que lo sorprendi\u00f3 en San Pablo Extramuros, donde se hallaba retirado a causa de los calores del est\u00edo. Durante su agon\u00eda fue velado solo por el presb\u00edtero Esteban, mientras se produc\u00edan en la ciudad tumultos y des\u00f3rdenes, que desembocaron en la elecci\u00f3n antican\u00f3nica de un laico cuando a\u00fan no hab\u00eda expirado el papa Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Pascual I (817-824). Se dice que enferm\u00f3 gravemente -sin especificar el mal- y falleci\u00f3 poco despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Adriano III (884-885). Yendo desde Roma a Worms para encontrarse con el emperador Carlos el Gordo, enferm\u00f3 de gravedad a mitad del camino, falleciendo en San Cesario sul Panario, cerca de M\u00f3dena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Bonifacio VI (896). Victima de un severo ataque de gota, que le mat\u00f3 a los quince d\u00edas apenas de su consagraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Juan XI (931-936). Sus excesos de mesa y lecho hicieron desaparecer de este mundo al hijo sacr\u00edlego del papa Sergio III y la domna senatrix Marozia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Juan XV (985-996). Consumido por un violento ataque de fiebre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Gregorio V (996-999). Inesperadamente arrebatado por la malaria, cuyos s\u00edntomas fueron confundidos con los de envenenamiento por algunos que hicieron correr este rumor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; D\u00e1maso II (1048). Muerto a causa de la malaria a los veintitr\u00e9s d\u00edas de su entronizaci\u00f3n, en Palestrina, adonde hab\u00eda ido huyendo de la canicula romana. Se sospech\u00f3 que hab\u00eda sido hecho envenenar por Benedicto IX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Leon IX (1049-1054). En la cincuentena, al regresar a Roma desde Benevento despu\u00e9s de haber permanecido prisionero de los normandos, enfermo gravemente (quiz\u00e1s de agotamiento f\u00edsico y nervioso) y muri\u00f3 en el termino de un mes recitando las plegarias de los agonizantes en su aleman nativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Victor II (1054-1057). Abatido y debilitado por sus continuos viajes, contrajo una fiebre mortal que acab\u00f3 con sus d\u00edas en Arezzo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Esteban IX (1057-1058). Cayo seriamente enfermo por un agotamiento nervioso y, presintiendo su muerte, hizo jurar a su clero y pueblo que no procediesen a la elecci\u00f3n de su sucesor antes del regreso de su legado Hildebrando de Germania, lo que dio lugar a que los Crescencios (sucesores de los Teofilactos) volvieran a levantar la cabeza y entronizaran a uno de los suyos, el antipapa Benedicto X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Beato Victor III (1086-1087). Enferm\u00f3 gravemente durante un concilio que se celebraba en su presencia en Benevento, por lo que, sinti\u00e9ndose pr\u00f3ximo a morir, dispuso que se le condujera a su amado monasterio de Montecassino, donde efectivamente cerr\u00f3 los ojos con fama de santidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pascual II (1099-1118). Su vejez fue amargada por los reveses experimentados por la Santa Sede en la Querella de las Investiduras y por la lucha entre las facciones que pretend\u00edan el predominio sobre Roma. Despu\u00e9s de celebrar la Navidad en Palestrina, entr\u00f3 en la Ciudad Eterna, muriendo a los ocho d\u00edas cerca del castillo de Sant&#8217;Angelo, a punto de que sus partidarios recuperaran San Pedro. Ya moribundo, exhort\u00f3 a sus cardenales a resistir a los alemanes, que quer\u00edan someter a servidumbre a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Honorio II (1124-1130). Cay\u00f3 gravemente enfermo en el mes de enero de 1130, siendo trasladado al monasterio de San Gregorio en el monte Celio, donde padeci\u00f3 una larga agon\u00eda mientras los partidos antag\u00f3nicos de los Pierleoni y los Frangipani se preparaban para imponer sus respectivos candidatos en la inminente elecci\u00f3n. A tal punto llegaron las intrigas que, en medio de sus sufrimientos, hubo de asomar la cabeza el moribundo por una ventana para hacer ver que aun no hab\u00eda muerto. La noticia de su fallecimiento fue retrasada para munir la elecci\u00f3n del candidato de los Frangipani en perjuicio del cardenal Pierleoni, que era quien tenia mayores probabilidades de suceder a Honorio. Ello condujo al cisma de 1130.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Celestino IV (1241). Viejo y ya enfermo cuando fue elegido, falleci\u00f3 a los diecisiete d\u00edas de su elecci\u00f3n, sin haber podido ser consagrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Inocencio IV (1243-1254). Asaltado por una enfermedad seria mientras se hallaba en Napoles en medio de sus luchas contra los Hohenstaufen, agravose al recibir la nueva de la derrota de sus tropas por las de Manfredo de Sicilia, muriendo en el palacio que hab\u00eda sido de Pier della Vigna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Bonifacio VIII (1294-1303). A quien los disgustos que padeci\u00f3 en el curso de su lucha contra Felipe el Hermoso de Francia (especialmente la humillaci\u00f3n del atentado de Anagni) debilitaron mortalmente, llev\u00e1ndoselo unas fuertes fiebres de este mundo. Benedicto XII (1334-1342). Aquejado de \u00ablarga y dolorosa enfermedad\u00bb (posiblemente c\u00e1ncer).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Beato Urbano V (1362-1370). Enfermo a poco de regresar a Avi\u00f1\u00f3n desde la sede Romana, adonde hab\u00eda querido retornar definitivamente, siendo disuadido por la situaci\u00f3n de desorden que encontr\u00f3. Sintiendo cercana la muerte, hizo abrir la puerta de su c\u00e1mara para que todo el mundo viera como muere un Papa, expirando con un crucifijo entre las manos, vestido con el h\u00e1bito benedictino y extendido sobre un m\u00edsero lecho. Santa Brigida de Suecia habia predicho que si el Papa volv\u00eda a Francia enfermar\u00eda mortalmente; por eso, el fallecimiento de Urbano V se interpreto como un castigo del Cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Gregorio XI (1370-1378). Acortaron su vida los avatares del regreso definitivo a Roma desde Avi\u00f1\u00f3n y la angustia por el porvenir de la Iglesia -que adivinaba proceloso-, muriendo tras menos de dos meses de sufrimientos, cuando solo contaba 47 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Eugenio IV (1431-1447). Muri\u00f3 de agotamiento f\u00edsico y nervioso, habiendo debido enfrentar el ultimo cisma que ha habido en la Iglesia (el de Amadeo VIII de Saboya, que se hizo llamar Felix V) y los embates de los conciliaristas, as\u00ed como el fracaso de sus intentos unionistas con Oriente en el Concilio de Florencia. En el lecho de muerte se le oy\u00f3 -seg\u00fan Vespasiano da Bisticci\u2014 lamentarse de haber dejado su monasterio (pues agustino era) y aceptado el cardenalato y el Papado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nicolas V (1447-1455). La gota puso fin a sus d\u00edas, habiendo este verdadero \u00abpadre del Humanismo\u00bb dispuesto que dos padres cartujos le ayudaran a bien morir porque se hallaba desenga\u00f1ado de sus familiares y de cuantos le rodeaban. Antes del trance supremo dio a sus cardenales un \u00faltimo y famoso discurso en el que resumi\u00f3 su obra: hacer de Roma el centro de irradiaci\u00f3n de la cultura. Digno de este culto Papa es el epitafio que le dedico Eneas Silvio y que orna su monumento sepulcral en las grutas vaticanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>RODOLFO VARGAS RUBIO<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/www.historiadelaiglesia.org\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un antiguo dicho acu\u00f1ado por los funcionarios de la curia vaticana reza: \u00abE1 Papa no enferma, solo se mete en cama para morir\u00bb. 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