{"id":26357,"date":"2016-02-05T17:47:31","date_gmt":"2016-02-05T22:47:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-enfermedad-ii\/"},"modified":"2016-02-05T17:47:31","modified_gmt":"2016-02-05T22:47:31","slug":"papas-muertos-por-enfermedad-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-enfermedad-ii\/","title":{"rendered":"PAPAS MUERTOS POR ENFERMEDAD (II)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">-Julio II (1503-1513). Ya debilitado por una grave indisposici\u00f3n nefr\u00edtica que le sobrevino durante la guerra de la Liga Santa contra Francia en 1512, fue atacado por una nueva crisis de la misma en forma de fiebre perniciosa que le llev\u00f3 a la tumba en pleno Concilio Lateranense V (XVIII de los ecum\u00e9nicos). Adriano VI (1522-1523). El agotamiento y el excesivo calor del verano le hicieron bajar prematuramente al sepulcro, en medio del odio de los romanos, que no perdonaban al noble Papa holand\u00e9s su pol\u00edtica de reforma y le hicieron victima de Pasquino, la popular estatua romana situada a las afueras de la Plaza Navona, que desde tiempos inmemoriales hasta hoy han aprovechado los romanos para expresar sus opiniones sobre las autoridades, sean civiles o religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pablo III (1534-1549). Arrebatado a los 81 a\u00f1os por unas fiebres violentas que hicieron presa en un organismo ya debilitado por los disgustos ocasionados al Pont\u00edfice por su propia familia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Julio III (1549-1555). Su \u00f3bito fue acelerado por una dieta que, sin embargo, se supon\u00eda deb\u00eda curarlo de la gota que padec\u00eda, pero que obviamente no lo hizo.<br \/>\n-Marcelo II (1555). Sufr\u00eda de una grave ulceraci\u00f3n en una pierna que precipit\u00f3 el fatal desenlace, producido por una embolia tras solo veintid\u00f3s dias de pontificado, quedando su nombre ligado al de la m\u00e1s celebre obra de Palestrina, la Missa Papae Marcelli, joya de la polifon\u00eda cl\u00e1sica romana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pablo IV (1555-1559). Afectado de una hidropes\u00eda complicada con fiebres altas, que dieron cuenta de \u00e9l mientras sus parientes se dedicaban a saquear sus apartamentos, preludio de los terribles disturbios que siguieron en Roma a su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pio IV (1559-1565). Habiendo escapado con bien de un atentado contra su vida, fue tanta la impresi\u00f3n que enferm\u00f3 de la misma y ya no se recuper\u00f3, teniendo la dicha de exhalar el \u00faltimo suspiro en brazos de dos grandes santos: Carlos Borromeo y Felipe Neri.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-San Pio V (1566-1572). Aquejado de mal de vejiga, sus dolores se agravaron durante el invierno que sigui\u00f3 a la gran victoria de Lepanto. Sinti\u00e9ndose pr\u00f3ximo a morir, hizo que le llevaran a cumplir la visita de las siete Bas\u00edlicas, muy de moda en aquella \u00e9poca. Al llegar a la Scala Santa, sus ultimas energ\u00edas se agotaron y, al cabo de diez d\u00edas, expir\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Sixto V (1585-1590). Debido a sucesivos ataques de la malaria cr\u00f3nica que sufr\u00eda, muri\u00f3 este incansable reformador de la Curia Romana y constractor, al que Roma debe multitud de monumentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Urbano VII (1590). Estando afectado tambi\u00e9n por la malaria, cuyo ataque mortal le sobrevino la noche siguiente a su elecci\u00f3n, sucumbi\u00f3 a los doce d\u00edas de pontificado y sin haber podido ser coronado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Gregorio XIV (1590-1591). Fue victima de sus m\u00e9dicos, quienes le sometieron a los m\u00e1s extra\u00f1os tratamientos, como, por ejemplo, la administraci\u00f3n de oro molido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Inocencio IX (1591). De naturaleza enfermiza, fue presa de la fiebre, pero aun as\u00ed quiso efectuar la peregrinaci\u00f3n a las siete bas\u00edlicas con motivo del Adviento, de resultas de lo cual copio un enfriamiento que en menos de diez d\u00edas lo mat\u00f3, a los dos meses escasos de pontificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Le\u00f3n XI (1605). Ya anciano y de d\u00e9bil constituci\u00f3n, contrajo un resfriado al tomar posesi\u00f3n solemne de la bas\u00edlica de San Juan de Letras a la semana de su coronaci\u00f3n. Falleci\u00f3 diez d\u00edas despu\u00e9s, sin llegar a cumplir un mes en el solio de Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Gregorio XV (1621-1623). De breve pero fecundo reinado, el mal de piedra le llevo al otro mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Inocencio X (1644-1655). De car\u00e1cter voluble e irascible, que se agrav\u00f3 con la edad. Cuando enfermaba, se negaba a guardar cama y a que lo visitaran los m\u00e9dicos. En el verano de 1654 cay\u00f3 gravemente indispuesto por las apreturas del calor y se vio constre\u00f1ido a meterse en el lecho, del cual ya no se levant\u00f3. Su agon\u00eda fue lenta y muy larga, permitiendo a sus parientes apoderarse de todo lo que pudieron pillar en el Palacio Apost\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Alejandro VII (1655-1667). Consumido por el cl\u00e1sico mal de piedra, era pr\u00e1cticamente un esqueleto cuando muri\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Clemente X (1670-1676). Debido a una fiebre violenta que le sobrevino a los 86 a\u00f1os, parti\u00f3 en una semana de este mundo, rodeado de sus cardenales y de la reina Cristina de Suecia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Beato Inocencio XI (1676-1689). Atormentado por achaques seniles agravados por los disgustos que le procur\u00f3 el destronamiento del cat\u00f3lico rey de Inglaterra Jacobo II, sufri\u00f3 durante dos meses su \u00faltima enfermedad hasta que expir\u00f3 a los 78 a\u00f1os en medio de acerbos dolores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Inocencio XII (1691-1700). Un recrudecimiento de la podagra en los primeros meses de 1700 le hizo padecer indeciblemente. Su muerte fue seguida por la de Carlos II de Espa\u00f1a, el cual, fiel al consejo del Papa, hab\u00eda nombrado heredero universal del inmenso Imperio espa\u00f1ol al nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou, con lo que Europa se puso en pie de guerra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Inocencio XIII (1721-1724). Hombre valetudinario, que ya hab\u00eda debido renunciar a la sede de Viterbo por razones de salud, fue presa de constantes achaques, que le hicieron sucumbir sin poder ver resueltos los asuntos religiosos de Francia (especialmente, la controversia jansenista), que le preocupaban seriamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Clemente XII (1730-1740). Acometido por una enfermedad r\u00e1pida, muri\u00f3 a los casi 88 a\u00f1os, ciego y tras una trabajosa agonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Benedicto XIV (1740-1758), del cual hemos hablado ya en otro art\u00edculo dedicado expresamente a \u00e9l. Por los achaques de la edad, se vio constre\u00f1ido desde primeros de 1758 a guardar cama -de la cual se alzaba por poco tiempo y a intervalos- y vio agravarse su delicado estado por una pulmon\u00eda que acab\u00f3 con sus d\u00edas cuando contaba 83 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Clemente XIV (1769-1774). En sus \u00faltimos d\u00edas fue atormentado por una crisis maniaco-depresiva que le hac\u00eda temer de manera enfermiza el asesinato. Dirigi\u00e9ndose el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n de 1774 con su corte a la capilla papal que tradicionalmente tenia lugar en la iglesia de la Minerva, fue sorprendido por un terrible aguacero que lo empap\u00f3 por completo. Como consecuencia del enfriamiento que contrajo, se le agrav\u00f3 el herpes que padec\u00eda, llegando a deform\u00e1rsele el rostro. Durante algunos meses, su estado tuvo altibajos, pero en septiembre empeor\u00f3 hasta el punto de que se dice que perdi\u00f3 la raz\u00f3n. Recibidos los \u00faltimos sacramentos, recobr\u00f3 la lucidez y entro en pl\u00e1cida agon\u00eda, muriendo en el alba del d\u00eda 22. La r\u00e1pida descomposici\u00f3n de su cuerpo dio p\u00e1bulo a toda una serie de habladur\u00edas sobre un presunto envenenamiento, por lo que se lo someti\u00f3 a autopsia, cuyos resultados demostraron lo infundado de las sospechas. -Pio VI (1774-1799). Los vaivenes de su traslado forzado a Francia como prisionero del Directorio le hicieron enfermar, llegando en litera en estado grave a su encierro de Valence. Pen\u00f3 todav\u00eda durante cuarenta d\u00edas hasta que expir\u00f3, perdonando a sus verdugos, a los 81 a\u00f1os de edad y veinticuatro y medio de reinado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Leon XII (1823-1829). De salud robusta y elegante presencia, la enfermedad ya hab\u00eda hecho presa en \u00e9l en la \u00e9poca del conclave en que se le hizo Papa. Se cuenta que dijo a los cardenales: \u00abNo insist\u00e1is; eleg\u00eds a un cad\u00e1ver.\u00bb Diecisiete veces hab\u00eda recibido la extremaunci\u00f3n y su rostro se hab\u00eda vuelto descarnado y p\u00e1lido. Enfermo gravemente apenas coronado, aunque cur\u00f3 milagrosamente. A pesar de sus prematuros achaques (provocados probablemente por un c\u00e1ncer), se ocupaba personalmente de los asuntos de Estado e insist\u00eda en presidir las funciones pontificales. A su muerte, a los 68 a\u00f1os, su memoria fue vilipendiada por los liberales, que ve\u00edan en el al mas intransigente reaccionario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pio VIII (1829-1830). La gota que le atormentaba le atacaba de manera particularmente dolorosa en las rodillas, hasta el punto de que solo le permit\u00eda participar raramente en las funciones sagradas. Ces\u00f3 de padecer el mismo d\u00eda en que cumpl\u00eda 69 anos, no sin antes haber lamentado amargamente la Insurrecci\u00f3n de Julio, que hab\u00eda acabado con la monarqu\u00eda cat\u00f3lica y con la dinast\u00eda legitima en Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-San Pio X (1903-1914). Profundamente afectado por el estallido de la Gran Guerra -que el hab\u00eda intentado por todos los medios evitar-, y debilitado por una crisis bronquial y la complicaci\u00f3n de sus problemas de uremia -que le hab\u00edan sobrevenido el ano anterior-, su coraz\u00f3n cedi\u00f3 tras r\u00e1pida enfermedad cuando contaba 79 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Benedicto XV (1914-1922). Su vida fue inesperadamente truncada en cuatro d\u00edas, a los 67 a\u00f1os, por una indisposici\u00f3n gripal que degener\u00f3 en broncopulmon\u00eda. -Pio XI (1922-1939). Gravemente enfermo del coraz\u00f3n, rogaba a sus m\u00e9dicos que le prolongaran la vida hasta el 11 de febrero de 1939, d\u00e9cimo aniversario del Tratado de Letr\u00e1n y fecha en la que pensaba denunciar p\u00fablicamente al r\u00e9gimen fascista italiano y al nazismo en la alocuci\u00f3n conmemorativa de la efem\u00e9ride. Su muerte, acaecida el d\u00eda 10, fue objeto de las m\u00e1s extra\u00f1as especulaciones, entre ellas las de asesinato. En unas Memorias atribuidas al cardenal Tisserant y dadas a la luz en 1972 simult\u00e1neamente por la revista francesa Paris-Match y la italiana Panorama, se revel\u00f3 que Mussolini, conocedor de las intenciones del Papa, se hab\u00eda servido del doctor Petacci, padre de su amante Claretta, para matar a Pio XI. Este medico habr\u00eda logrado introducirse en la habitaci\u00f3n del enfermo gracias a su proximidad al arquiatra pontificio doctor Milani y le habr\u00eda administrado una inyecci\u00f3n letal. No parece que haya habido necesidad de este expediente, dado que el estado del enfermo era desesperado y se aguardaba el fatal desenlace de un momento a otro. Adem\u00e1s, la especie fue desmentida expresamente por el cardenal Confalonieri, que por aquella \u00e9poca formaba parte de la Familia Pontificia y vel\u00f3 d\u00eda y noche a la cabecera del papa Ratti durante su ultima enfermedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-P\u00edo XII (1939-1958). Era de salud delicada, pero de una resistencia f\u00edsica a toda prueba. Fue la victima propiciatoria de la ineptitud medica del arquiatra pontificio, el oftalm\u00f3logo Riccardo Galeazzi-Lisi, que se har\u00eda tristemente celebre por su falta de escr\u00fapulos durante la larga agon\u00eda del Papa. En 1954, aquejado de graves trastornos g\u00e1stricos que se manifestaban por medio de un hipo violento, ya estuvo a punto de morir, como ya dijimos anteiormente. El papa Pacelli volvio a su febril actividad tras su milagrosa curaci\u00f3n, concentrando cada vez mas poder en su persona. Parece ser que se someti\u00f3 a un tratamiento a base de hormonas de simio patentado por el medico suizo Paul Niehans, gracias al cual pudo continuar sin mayores complicaciones su ritmo de vida vertiginoso. En el verano de 1958, su r\u00e1pida declinaci\u00f3n f\u00edsica se hizo patente. Una sucesi\u00f3n de s\u00edncopes y la reaparici\u00f3n del hipo maligno presagiaron el fin inminente. Por una inexplicable negligencia, se anunci\u00f3 la muerte de P\u00edo XII el d\u00eda 8 de octubre, cuando a\u00fan viv\u00eda. Hubo de desmentirse la noticia, pero al d\u00eda siguiente esta cobro triste realidad: el Pont\u00edfice hab\u00eda entrado en agonia a consecuencia de un colapso cardiopulmonar hacia la medianoche, falleciendo por parada circulatoria encef\u00e1lica a las 3.52 horas de la madrugada. El doctor Galeazzi-Lisi, vali\u00e9ndose de su condici\u00f3n de medico del Papa, hab\u00eda tornado con una peque\u00f1a c\u00e1mara unas fotos del moribundo, vendi\u00e9ndolas a un semanario. El vergonzoso hecho le vali\u00f3 a su autor justamente la expulsi\u00f3n del Colegio Medico italiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Juan XXIII (1958-1963). Ro\u00eddo por un c\u00e1ncer de estomago que empeor\u00f3 en 1962, apenas inaugurado el Concilio Vaticano II, sigui\u00f3 con interes las sesiones de la magna asamblea y despleg\u00f3 una incesante actividad. Algunas hemorragias que le sobrevinieron en 1963 revelaron la gravedad de su estado. A pesar de ello, tuvo la suficiente presencia de animo para recibir el premio Balzan de la Paz, acoger en audiencia al yerno de Cruschov y publicar la enc\u00edclica Pacem in terris, que dio un vuelco a la pol\u00edtica internacional pontificia. La agon\u00eda del \u00abPapa bueno\u00bb fue seguida minuto a minuto por millones de personas a trav\u00e9s de la radio. El 3 de junio mor\u00eda con 81 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pablo VI (1963-1978). Padec\u00eda de artritis, agravada hasta tal punto en sus \u00faltimos a\u00f1os que se vio obligado, por las extremas dificultades al andar, a restaurar el uso de la silla gestatoria en sus comparecencias publicas. Cumplidos los 80 a\u00f1os, anunci\u00f3 la proximidad de su muerte y a\u00fan hubo de sufrir la de su querido amigo Aldo Moro, asesinado por las Brigadas Rojas. Durante los funerales, en la bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n, se oy\u00f3 el desgarrador clamor del Papa: \u00ab\u00bfPor que, Se\u00f1or?\u00bb Fue la \u00faltima vez que se le vio en p\u00fablico. Estando en su residencia veraniega de Castelgandolfo, su estado se agrav\u00f3, aunque a\u00fan tuvo fuerzas para recibir la visita del nuevo presidente de Italia Sandro Pertini. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de esta audiencia, se sinti\u00f3 tan d\u00e9bil que no pudo presidir el Angelus de aquel domingo 6 de agosto de 1978, aunque ya ten\u00eda preparado el mensaje que deb\u00eda dirigir a los peregrinos. A las 21.40 horas de aquel d\u00eda de la Transfiguraci\u00f3n dejaba este valle de l\u00e1grimas el Papa que tanto sufri\u00f3 en la \u00e9poca del postconcilio y de la revoluci\u00f3n cultural del 1968.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Juan Pablo II (1978-2005). Despu\u00e9s de un larg\u00edsimo y fruct\u00edfero pontificado, que incluy\u00f3 toda una serie de enfermedades -entre las cuales sin duda la peor fue el Parkinson- provocadas muchas de ellas de modo m\u00e1s o menos directo por el atentado que sufri\u00f3 en la Plaza de San Pedro el d\u00eda de la Virgen de F\u00e1tima del 1981, y al que milagrosamente sobrevivi\u00f3, el Papa \u201cGrande\u201d quiso que el mundo entero conociese su declinar f\u00edsico y su agon\u00eda, apareciendo en p\u00fablico hasta pocos d\u00edas antes de su muerte, ocurrida en las primeras v\u00edsperas de la fiesta -por \u00e9l instituida- de la Divina Misericordia (o Domingo in albis) del 2005. Pocas veces como antes en la historia el pueblo fiel hab\u00eda pedido, como ocurri\u00f3 con este gran pont\u00edfice, tras su muerte y con tanta insistencia, su pronta elevaci\u00f3n a los altares (\u201cSanto subito\u201d)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nRODOLFO VARGAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/www.historiadelaiglesia.org\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Julio II (1503-1513). Ya debilitado por una grave indisposici\u00f3n nefr\u00edtica que le sobrevino durante la guerra de la Liga Santa contra Francia en 1512, fue atacado por una nueva crisis de la misma en forma de fiebre perniciosa que le llev\u00f3 a la tumba en pleno Concilio Lateranense V (XVIII de los ecum\u00e9nicos). 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