{"id":26358,"date":"2016-02-05T17:47:33","date_gmt":"2016-02-05T22:47:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-martirio\/"},"modified":"2016-02-05T17:47:33","modified_gmt":"2016-02-05T22:47:33","slug":"papas-muertos-por-martirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-martirio\/","title":{"rendered":"PAPAS MUERTOS POR MARTIRIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Como Papas m\u00e1rtires aceptaremos a aquellos cuya fiesta figura en el calendario universal de la Iglesia, reformado en 1970 de acuerdo con los postulados de la critica hist\u00f3rica (aunque quiz\u00e1s tanto rigor cient\u00edfico no ha sido sino en detrimento de la poderosa m\u00edstica de la liturgia cat\u00f3lica). As\u00ed pues, los Papas que sufrieron martirio fueron:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Pedro (42-67). Habiendo en un primer momento negado a su Maestro, Pedro se reivindic\u00f3 despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Enfrentose, durante la persecuci\u00f3n de Herodes Agripa I, a la c\u00e1rcel, de la que fue milagrosamente liberado por un \u00e1ngel, tal como narran los Hechos de los Ap\u00f3stoles (cap. 12). En Roma -desde donde dirigi\u00f3 a los fieles las dos ep\u00edstolas can\u00f3nicas que llevan su nombre- acometi\u00f3 la predicaci\u00f3n del Evangelio en los reinados de Claudio y Ner\u00f3n, en plena efervescencia contra los secuaces de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta una venerable tradici\u00f3n que, al estallar la persecuci\u00f3n promovida por Ner\u00f3n, juzg\u00f3 prudente marcharse de Roma por un tiempo. Yendo por la v\u00eda Apia, se cruza con Nuestro Se\u00f1or, que camina en direcci\u00f3n contraria. Pedro, extra\u00f1ado, le pregunta: \u00abQuo vadis, D6mine?\u00bb (\u00bfAdonde vas, Senor?), recibiendo como contundente respuesta: \u00abVoy a Roma a ser de nuevo crucificado.\u00bb Ante estas palabras, que le sonaron a reproche, el Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles volvi\u00f3 sobre su decisi\u00f3n y regreso a la Urbe. Como recuerdo de este milagroso encuentro quedaron las huellas de los pies de Jesucristo impresas en una roca, sobre la que se edific\u00f3 la peque\u00f1a iglesia del Quo vadis, que puede visitarse antes de llegar a las catacumbas de San Sebasti\u00e1n. San Pedro fue recluido en el Carcer Mamertinum (sobre el que hoy se levanta la iglesia de San Jos\u00e9 Carpintero), junto al Foro Romano. De all\u00ed salio para ser crucificado en el circo de Ner\u00f3n, sobre la colina del Vaticano. Se dice que, como muestra de humildad, pidi\u00f3 serlo de cabeza, pues no se juzgaba digno de morir como su Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enterrado en las proximidades del lugar de su martirio, pronto fue rodeada su sepultura de gran veneraci\u00f3n. Durante la persecuci\u00f3n de Valeriano, a mediados del siglo III, los huesos de san Pedro y san Pablo fueron ocultados en la catacumba de San Sebasti\u00e1n y all\u00ed permanecieron durante un cierto tiempo para evitar profanaciones. Restituidos a sus primitivos sepulcros, sobre estos se edificaron respectivamente las bas\u00edlicas Vaticana y de San Pablo en la v\u00eda Ostiense. Las sucesivas construcciones realizadas sobre el lugar donde se depositaron las reliquias de san Pedro (llamado Confesi\u00f3n) hicieron perder la memoria de su exacta ubicaci\u00f3n, hasta que unas excavaciones realizadas por orden de Pi\u00f3 XII en la d\u00e9cada de los cuarenta dieron por resultado el hallazgo de un cofre con unos huesos que, bajo Pablo VI, fueron identificados cient\u00edficamente como pertenecientes a un hombre del siglo I, de edad y caracter\u00edsticas som\u00e1ticas correspondientes a las que la tradici\u00f3n atribuye al primer Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Clemente (88-97). Desterrado por el emperador Nerva al Quersoneso, tras haber abdicado para permitir la elecci\u00f3n de un nuevo pastor que pudiera asistir a su di\u00f3cesis romana, encuentra all\u00ed a mas de dos mil cristianos condenados a trabajos forzados, entre quienes ejerce un animoso apostolado y a los que ayuda a no desfallecer. Al llegar noticias de nuevas conversiones operadas por la predicaci\u00f3n de Clemente a o\u00eddos del nuevo emperador, Trajano, \u00e9ste ordena que se le procese. Conminado a sacrificar a los dioses, el Pont\u00edfice reh\u00fasa por lo que es condenado a muerte siendo precipitado al mar Negro con un ancla atada al cuello. Sepultado en Grecia, sus restos fueron trasladados en el siglo IX por san Cirilo y san Metodio a Roma, donde se los deposit\u00f3 en la antiqu\u00edsima iglesia que lleva su nombre y fue edificada sobre su casa paterna, entre el monte Celio y el Esquilino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n&#8211; San Alejandro I (105-115). No le vali\u00f3 su amistad con el prefecto Hermes y el tribuno Quirino -miembros de la corte imperial- para salvar la vida, pues fue mandado decapitar bajo Trajano, junto con el mismo Hermes y los presb\u00edteros Evencio y Teodulo. Algunos cr\u00edticos han sugerido que el Alejandro m\u00e1rtir, sepultado junto a sus compa\u00f1eros en la v\u00eda Nomentana, y el Papa hom\u00f3nimo son personas distintas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Calixto I (217-222). V\u00edctima de una escaramuza pagana contra los cristianos, a pesar de la paz de que disfrutaba la Iglesia bajo el emperador Alejandro Severo. Fue arrojado a un pozo desde una ventana de su domicilio en el Trastevere y enterrado en el cercano cementerio de Calipodio en la via Aurelia. En la bas\u00edlica de Santa Maria in Trastevere, a la derecha del altar mayor, se puede apreciar una inscripci\u00f3n que indica el lugar de su martirio. Sobre el sepulcro del papa Calixto se edifico una iglesia, siendo la primera vez que se conced\u00eda este honor a un santo m\u00e1rtir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Ponciano (230-235). Hab\u00eda sido desterrado por el emperador Maximino Tracio a Cerde\u00f1a, juntamente con el presb\u00edtero Hip\u00f3lito, el cual desde el tiempo de san Calixto I, disputaba la sede romana a sus leg\u00edtimos titulares. Ambos murieron el mismo a\u00f1o a consecuencia de los malos tratos que se les infligi\u00f3 en las minas, en las que cumpl\u00edan condena a trabajos forzados por causa de la fe. Ponciano, siguiendo el ejemplo de san Clemente, hab\u00eda renunciado al pontificado para no dejar hu\u00e9rfana la Iglesia de Roma. Hip\u00f3lito, a su vez, hab\u00eda depuesto su actitud cism\u00e1tica, reconcili\u00e1ndose con su adversario. \u00c9ste fue sepultado en las catacumbas de Calixto, mientras aquel lo fue en la v\u00eda Tiburtina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Fabi\u00e1n (236-250). Fue una de las primeras v\u00edctimas de la gran persecuci\u00f3n de Decio,: El emperador hab\u00eda emanado un decreto seg\u00fan el cual todo s\u00fabdito deb\u00eda estar en la disposici\u00f3n de probar su adhesi\u00f3n al culto del Estado, exhibiendo un libellus que le seria extendido por una comisi\u00f3n de cinco miembros delante de quienes deb\u00eda sacrificar a los dioses. Quien se rebelara contra este edicto se enfrentar\u00eda a la confiscaci\u00f3n de todos sus bienes, a la prisi\u00f3n, la tortura y, en algunos casos, la muerte. El contempor\u00e1neo obispo de Cartago, san Cipriano, describe la reacci\u00f3n de muchos fieles ante esta inicua disposici\u00f3n: hubo entre ellos muchos ap\u00f3statas (los lapsi), pero tambi\u00e9n quienes compraron de las autoridades el requerido libellus para no verse obligados al tr\u00e1mite del sacrificio (los libellatici). No obstante, los m\u00e1rtires fueron muy numerosos, entre ellos san Fabi\u00e1n. Refiri\u00e9ndose a \u00e9l habr\u00eda dicho Decio que prefer\u00eda un rival en el imperio que un obispo como \u00e9l en Roma. Fue enterrado en las catacumbas de Calixto, donde aun se lee su epitafio en griego: \u201cFABIANOS EPISKOPOS MARTYR\u201d La Depositio martyrum -documento del ano 354- le asigna ya el d\u00eda 20 de enero para la celebraci\u00f3n de su festividad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Cornelio (251-253). Propiamente no sufri\u00f3 muerte violenta, pero es contado entre los m\u00e1rtires por san Cipriano \u201cpor haberse mostrado dispuesto a enfrentar por Cristo toda suerte de tormentos, de los que Dios e salv\u00f3\u201d. Hab\u00eda sido desterrado por orden del emperador Triboniano Galo a Centocelle (Civitavecchia), donde muri\u00f3 con fama de santidad. Hab\u00eda debido enfrentar el cisma del antipapa Novaciano, el cual, a su vez, sufri\u00f3 el martirio en \u00c1frica, despu\u00e9s de su deposici\u00f3n. Las reliquias de san Cornelio fueron trasladadas, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, por la matrona Lucina a una cripta de su propiedad junto a las catacumbas de Calixto. Excavaciones de este siglo pusieron al descubierto un epitafio que reza: \u201cCONELIUS &#8211; MARTIR &#8211; E. P.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; San Sixto II (257-258). Subi\u00f3 al solio de Pedro en plena persecuci\u00f3n del emperador Valeriano, el cual hab\u00eda cambiado su actitud de amistad hacia los cristianos por un odio irreprimible. Seg\u00fan cuenta el acta de su martirio, el papa Sixto se hallaba celebrando los sagrados misterios en las catacumbas de Pretextato, cuando fue sorprendido por los esbirros imperiales que lo mataron b\u00e1rbaramente sobre su misma sede episcopal, despu\u00e9s de conducirlo a juicio, en el cual fue condenado sumariamente. Aurelio Prudencio narra po\u00e9ticamente el encuentro del Pont\u00edfice, cuando le llevaban al martirio, con su amado diacono Lorenzo, a quien prometi\u00f3 \u201cuna m\u00e1s bella corona\u201d cuando \u00e9ste quiso compartir su suerte. Junto con Sixto II, padecieron el martirio sus di\u00e1conos Agapito y Felicisimo, as\u00ed como el joven ac\u00f3lito Tarsicio, que fue sorprendido y ultimado sobre la via Apia mientras llevaba la Eucarist\u00eda a los cristianos que se hallaban prisioneros en la v\u00eda Salaria. El Papa fue sepultado en el cementerio de Calixto, adonde fue llevada su c\u00e1tedra ensangrentada. Los descubrimientos arqueol\u00f3gicos han confirmado el relato de su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Papas cuyas fiestas fueron suprimidas por el calendario de 1970 al no hallarse documentado su martirio son: san Lino (67-76), san Anacleto o Cleto (76-88), san Evaristo (97-105), san Sixto I (115-125), san Telesforo (125-136), san Higinio (136-140), san P\u00edo I (140-155), san Aniceto (155-166), san Sotero (166-175), san Eleuterio (175-189), san Victor I (189-199), san Ceferino (199-217), san Urbano I (222-230), san Lucio I (253-254), san Esteban I (254-257), san Felix I (269-274), san Cayo (283-296), san Marcelino (296-304), san Marcelo I (308-309) y san Melquiades (311-314). De san Lucio I (253-254) se sabe positivamente que muri\u00f3 de muerte natural despu\u00e9s de retornar a Roma al serle levantada la pena de destierro por el emperador Valeriano. En cuanto a san Esteban I (254-257), aunque no se tienen pruebas de su martirio, parece dif\u00edcil que haya escapado a \u00e9l o al exilio en medio de la persecuci\u00f3n promovida por el mismo Valeriano, convertido en enemigo de los cristianos. San Marcelo I (308-309) muri\u00f3 deportado por orden del coemperador Majencio. Una antigua tradici\u00f3n lo hace sucumbir a las asperezas sufridas en las caballerizas imperiales, a cuyo cuidado se hallaba condenado por Majencio y cuyo emplazamiento es el mismo de la actual iglesia de San Marcelo en la v\u00eda del Corso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del edicto de Mil\u00e1n, hubo algunos Papas que sufrieron el martirio, aunque no por parte de los paganos. Entre ellos se cuenta a:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-San Juan I (523-526). Sucumbi\u00f3 en prisi\u00f3n, donde se hallaba por orden del rey ostrogodo Teodorico. Este lo hab\u00eda enviado a Constantinopla con la misi\u00f3n de interceder por los godos oprimidos en Oriente. Recibido en triunfo, se le dio el lugar de honor en Santa Sof\u00eda, pero la embajada tuvo escasos resultados, raz\u00f3n por la cual el papa Juan fue apresado a su retorno a Ravena. El calendario universal de la Iglesia le reputa m\u00e1rtir, aunque su culto no se remonta mas all\u00e1 del siglo XII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-San Silverio (536-537). Muri\u00f3 v\u00edctima de la pasi\u00f3n de poder de Vigilio, el cual con la ayuda del general bizantino Belisario, le hizo deponer y desterrar a la isla de Patara en Licia, donde falleci\u00f3 en medio de duras penalidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n-San Martin I (649-653). Fue depuesto por su defensa de la ortodoxia y condenado a muerte por el emperador Constante II a instigaci\u00f3n del partido her\u00e9tico monoteleta, capitaneado por el patriarca Pablo de Constantinopla. Hall\u00e1ndose \u00e9ste moribundo y atacado por los remordimientos pidi\u00f3 y obtuvo la conmutaci\u00f3n de la pena, siendo desterrado Mart\u00edn al Quersoneso, donde muri\u00f3 en el limite de sus fuerzas, solo y abandonado de todos, hasta del clero romano, que no se ocup\u00f3 mas de \u00e9l desde que tuvo otro Papa. Sepultado en la iglesia de la Blanquerna en Bizancio, su cad\u00e1ver fue mas tarde trasladado a Roma y depositado en la que es hoy iglesia de los Santos Silvestre y Mart\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>RODOLFO VARGAS RUBIO<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como Papas m\u00e1rtires aceptaremos a aquellos cuya fiesta figura en el calendario universal de la Iglesia, reformado en 1970 de acuerdo con los postulados de la critica hist\u00f3rica (aunque quiz\u00e1s tanto rigor cient\u00edfico no ha sido sino en detrimento de la poderosa m\u00edstica de la liturgia cat\u00f3lica). 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