{"id":26359,"date":"2016-02-05T17:47:36","date_gmt":"2016-02-05T22:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-asesinato\/"},"modified":"2016-02-05T17:47:36","modified_gmt":"2016-02-05T22:47:36","slug":"papas-muertos-por-asesinato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papas-muertos-por-asesinato\/","title":{"rendered":"PAPAS MUERTOS POR ASESINATO"},"content":{"rendered":"<p>\n                        Afortunadamente, la silla de Pedro super\u00f3 hace ya siglos etapas turbulentas que ensombrecieron la divina misi\u00f3n de sus titulares, quienes no pocas veces perecieron en el remolino de la violencia. Si hay un periodo particularmente tenebroso -que justifica ampliamente la denominaci\u00f3n de \u00abedad oscura\u00bb aplicada indiscriminadamente a todo el medioevo por la Ilustraci\u00f3n- es sin duda el que arranca con la abominaci\u00f3n del concilio cadav\u00e9rico en 897 y culmina con la escandalosa venta del Papado por Benedicto IX, depuesto por los legados del emperador Enrique III en 1048, despu\u00e9s de tres periodos de reinado, a cual m\u00e1s escandaloso. El cardenal Cesare Baronio, en sus famosos Anales, escritos a la manera de T\u00e1cito, llam\u00f3 a esta \u00e9poca \u00absaeculum ferreum\u00bb (el Siglo de Hierro), sin duda por la dureza y ferocidad de las costumbres y por la esterilidad del esp\u00edritu. Tambi\u00e9n habla el gran historiador del Papado de \u00absaeculum plumbeum\u00bb (siglo de plomo), en evidente alusi\u00f3n al mito griego de las tres edades de la humanidad, representando el vulgar metal lo m\u00e1s vil y bajo a que \u00e9sta puede llegar. Y es que estos ciento cincuenta a\u00f1os, que encajan entre el fin del renacimiento carolingio y los principios de la reforma pregregoriana, son una sucesi\u00f3n tal de cr\u00edmenes y de oprobios que constituyen un argumento apolog\u00e9tico a favor del pontificado romano, pues es impensable que instituci\u00f3n alguna hubiera podido sobrevivir a tanta ignominia si no tuviera la asistencia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor parte de asesinatos de Papas corresponde precisamente al Siglo de Hierro, marcado por los manejos pol\u00edticos de dos poderosas familias, emparentadas entre \u00ed y procedentes de Teofilacto, vestatario romano: los Albericos o Tusculanos (de quienes descienden los principes Colonna) y los Crescencios. Las mujeres de la casa de Teofilacto, Teodora y su hija la domna senatrix Marozia, se erigieron en \u00e1rbitros de Roma y de sus Pont\u00edfices, y a este hecho se debe quiz\u00e1s el que cobrara vuelos la historia de la papisa Juana, a la que nos referiremos en otro lugar. No ha habido, gracias a Dios, parang\u00f3n a esta lamentable era en la historia de los Papas. Algunos -especialmente en los ambientes protestantes- ven en la Roma del Humanismo y el Renacimiento un nuevo Siglo de Hierro. Es cierto que los Papas de ese tiempo se comportaron m\u00e1s como pr\u00edncipes que como pastores y que la mundanidad triunf\u00f3 en su corte, pero no es menos cierto que hubo la contrapartida de la santidad, de la creaci\u00f3n art\u00edstica y del avance de las ciencias, contrapartida que no tuvo el siglo X, como Ludwig von Pastor muy acertadamente se\u00f1ala en su monumental Historia de los Papas. Por lo dem\u00e1s, episodios aislados de singular violencia que acabaron con la vida de alg\u00fan vicario de Cristo los ha habido en otras \u00e9pocas, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed la lista de Papas asesinados:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Sabiniano (604-606). Hab\u00eda provocado las iras del pueblo -ya crispado por la carest\u00eda que se hab\u00eda declarado- con ataques a la memoria de su predecesor Gregorio I, a quien aquel ya veneraba como santo y algunos de cuyos escritos mand\u00f3 destruir el nuevo Papa. Sabiniano no perdonaba al gran Gregorio haberle reconvenido por su poco airosa intervenci\u00f3n como legado ante el patriarca de Constantinopla, que hab\u00eda asumido el titulo de \u00abecumenico\u00bb en abierto desafi\u00f3 al Pont\u00edfice de Roma. Perdi\u00f3 la vida en medio de una insurrecci\u00f3n general y sus funerales dieron lugar a toda clase de des\u00f3rdenes. El cortejo que llevaba su cad\u00e1ver desde San Juan de Letr\u00e1n a San Pedro tuvo que ser desviado por callejuelas escondidas, hasta el punto de que hubo de cruzar el Tiber por el puente Milvio, muy alejado del Vaticano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Juan VIII (872-882). Un pariente o miembro de su entorno m\u00e1s cercano le propin\u00f3 veneno. Los Anales de Fulda aseguran que, al mostrarse lento el efecto del mismo, fue el Pont\u00edfice rematado a martillazos en la cabeza, poni\u00e9ndose as\u00ed fin a una vida tempestuosa, sea por los m\u00faltiples problemas que hubo de enfrentar (la invasi\u00f3n del sur de Italia por los sarracenos, las disputas de los \u00faltimos carolingios por la corona imperial, el cisma de Focio), sea por las costumbres controvertidas de Juan, tenido por afeminado, lo que dar\u00eda origen a habladur\u00edas que contribuyeron a alimentar la historia ya mencionada de la papisa Juana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Formoso (891-896). Muri\u00f3 en medio de intensos dolores producidos muy probablemente por la acci\u00f3n del veneno que le fue administrado por instigaci\u00f3n del partido espoletano, enemigo ac\u00e9rrimo del Papa, a quien no perdonaba el apoyo de \u00e9ste a Arnolfo de Carintia en sus pretensiones al trono imperial. No contentos con la muerte de Formoso, Lamberto de Espoleto y su inescrupulosa madre Angeltrudis promovieron su inaudita humillaci\u00f3n post mortem conocida como el \u00abconcilio cadaverico\u00bb, del cual se trata mas adelante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Esteban VI (896-897). Pag\u00f3 con su vida el haberse prestado a los manejos de los espoletanos contra la memoria de Formoso y haber presidido el concilio cadav\u00e9rico. A los pocos meses de este horrendo evento, el partido de los formosianos consigui\u00f3 arrastrar al pueblo a una rebeli\u00f3n contra el indigno Pont\u00edfice, que fue depuesto, encerrado en prisi\u00f3n y, finalmente, estrangulado. No obstante, Sergio III, amigo de Esteban, erigir\u00eda a este un monumento f\u00fanebre en San Pedro con un epitafio que revela un odio ac\u00e9rrimo a Formoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Leon V (903). Formosiano, fue v\u00edctima de la ambici\u00f3n de Crist\u00f3bal, del t\u00edtulo presbiteral de san D\u00e1maso, que le depuso a los dos meses de pontificado y le meti\u00f3 en la c\u00e1rcel, nombr\u00e1ndose a si mismo Papa. Leon muri\u00f3 asesinado en prisi\u00f3n, aunque no se sabe si por orden de Crist\u00f3bal o de Sergio III, que hab\u00eda a su vez depuesto y encarcelado al antipapa, a quien mando matar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Juan X (914-928). Era amigo \u00edntimo de Teodora la Mayor, esposa del vestatario Teofilacto. Debi\u00f3 a esta familia su elecci\u00f3n pero tambi\u00e9n el finalizar sus d\u00edas de manera violenta. Habiendo disgustado a una de las hijas, la domna senatrix Marozia, al ofrecer la corona imperial a Hugo de Provenza, hermanastro y rival de Guido de Tuscia, segundo marido de la formidable f\u00e9mina, \u00e9sta promovi\u00f3 la guerra contra el Papa. Juan hab\u00eda confiado la defensa de Roma a su hermano Pedro, al que hab\u00eda nombrado c\u00f3nsul y que, con el apoyo de guerreros h\u00fangaros, se present\u00f3 a las puertas de Roma en orden de batalla. Replegadas las fuerzas del Pont\u00edfice en San Juan de Letr\u00e1n, Pedro fue atrozmente asesinado ante los ojos de su hermano, y \u00e9ste encarcelado en el castillo de Sant&#8217;Angelo por orden de Marozia. All\u00ed muri\u00f3 sofocado por Guido de Tuscia con una almohada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Esteban VIII (939-942). Hechura de Alberico II, pr\u00edncipe, senador y patricio de Roma e hijo de Marozia y de su primer marido Alberico I. Habiendo secundado pasivamente la pol\u00edtica de su benefactor durante a\u00f1os, Esteban, cansado de permanecer relegado a un rol de dependencia y a la rutina de la administraci\u00f3n, tom\u00f3 parte en una conspiraci\u00f3n contra el todopoderoso Alberico. Fracasada \u00e9sta, fue el Papa puesto en prisiones y horriblemente mutilado, muriendo a consecuencia de la gravedad de sus heridas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Benedicto VI (973-974). Hab\u00eda sido elegido por la facci\u00f3n imperial y hubo de enfrentarse al resentimiento del pueblo romano y, en especial, a la hostilidad de los Crescencios, descendientes de Teofilacto por Teodora la Joven, hermana de Marozia. Mientras vivi\u00f3 el emperador germ\u00e1nico Ot\u00f3n I, su valedor, pudo imponerse a esta familia, pero al morir aquel estall\u00f3 la revuelta. Los Crescencios encerraron al Papa en la fortaleza de Sant&#8217;Angelo, nombrando en su lugar al diacono Franc\u00f3n, que tom\u00f3 el nombre de Bonifacio VII y se encarg\u00f3 personalmente -seg\u00fan cuentan algunas cr\u00f3nicas- de estrangular a su rival.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Juan XIV (983-984). Fue designado por Oton II como sucesor de Benedicto VII y se mantuvo en el solio mientras vivi\u00f3 el emperador. Muerto \u00e9ste, el partido filobizantino llam\u00f3 a Bonifacio VII, quien regres\u00f3 desde su exilio de Constantinopla -adonde hab\u00eda huido con los tesoros de la Iglesia poco despu\u00e9s de asesinar a Benedicto VI- y, con el apoyo de los Crescencios, destron\u00f3 al Pont\u00edfice leg\u00edtimo. Juan XIV fue encerrado en el castillo de Sant&#8217;Angelo en abril de 984 y muri\u00f3 envenenado el mes de agosto siguiente. Sin embargo, no quedaron impunes los cr\u00edmenes del antipapa. Habi\u00e9ndose indispuesto con los Crescencios, estos incitaron al pueblo contra Bonifacio, que muri\u00f3 linchado en medio de la revuelta. Su cad\u00e1ver fue arrastrado por las calles de Roma y arrojado a los pies de la estatua ecuestre de Marco Aurelio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Silvestre II (999-1003). Del cult\u00edsimo Gerberto de Aurillac, a quien persigui\u00f3 la legendaria aura de mago, se cuenta que hab\u00eda hecho un pacto con el diablo para ser promovido de su sede de Reims a la de R\u00e1vena y de ella a la de Pedro, por lo cual sus d\u00edas estaban contados. Consultado el Golem (or\u00e1culo cabal\u00edstico hebreo), le fue indicada la fecha fat\u00eddica: morir\u00eda cantando misa en Jerusal\u00e9n. Como no entraba en sus planes ir de peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa, Silvestre durmio tranquilo, pero el or\u00e1culo no se equivoco: el Papa, en efecto, celebraba misa con cierta frecuencia en la bas\u00edlica romana de la Santa Cruz de Jerusal\u00e9n, as\u00ed que la siguiente vez que lo hizo en dicho lugar, le sobrevino un malestar repentino y muri\u00f3. Esta historia no pasa de ser una conseja, siendo lo mas probable que Silvestre -a quien la muerte hab\u00eda arrebatado a Oton III, su mejor sost\u00e9n en medio de la ca\u00f3tica situaci\u00f3n que se cern\u00eda sobre Italia- pereciera a manos de sus enemigos pol\u00edticos. Los Crescencios, a la saz\u00f3n, hab\u00edan vuelto a ser los \u00e1rbitros de Roma, a trav\u00e9s del patricio Juan II, quien releg\u00f3 al Papa a sus funciones puramente espirituales. Enterrado en el atrio de San Juan de Letr\u00e1n, cuando su tumba fue abierta en 1684, se hall\u00f3 su cuerpo intacto lo mismo que los ornamentos pontificales de que estaba revestido y la tiara que ce\u00f1\u00eda la cabeza. El contacto con el aire redujo, empero, todo al polvo, esparci\u00e9ndose alrededor un perfume bals\u00e1mico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Clemente II (1046-1047). Fue envenenado por orden de Benedicto IX, cuando regresaba de Alemania, donde hab\u00eda trazado el plan de reforma con el apoyo de Enrique III. Su cad\u00e1ver fue llevado a Bamberg, ciudad de la que hab\u00eda sido obispo antes de ser Papa y en cuya catedral fue enterrado. En el siglo XVII fue abierta su tumba y se comprob\u00f3 que el Papa debi\u00f3 ser un hombre de gran estatura (alrededor de 1,90 metros) y extraordinariamente rubio. Nuevamente exhumados en 1942, los restos fueron sometidos a an\u00e1lisis cuyos resultados corroboraron la muerte por envenenamiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Alejandro VI (1492-1503). Se dice que muri\u00f3 de malaria, aunque existen serias razones para pensar que fue victima del ars\u00e9nico que les fue administrado a \u00e9l<br \/>\ny a su hijo Cesar durante un banquete en el palacio del cardenal Adriano de Corneto. Los enemigos de los Borgia dijeron que \u00e9stos hab\u00edan ca\u00eddo en su propia<br \/>\ntrampa, ya que por equivocaci\u00f3n ingirieron el mortal veneno preparado para su anfitri\u00f3n, de cuyos ingentes bienes quer\u00edan apoderarse para seguir financiando la campa\u00f1a de la Romana. No obstante, es de creer que en realidad se trat\u00f3 de un atentado planeado por aquellos a quienes el creciente poder\u00edo del Valentino, avalado por su padre, aterraba. No se olvide que Cesar Borgia hab\u00eda limpiado de tiranos los dominios pontificios y se aprestaba a formar un poderoso estado hereditario en el centro de Italia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Le\u00f3n X (1513-1521). La causa de su muerte parece que debe buscarse en el veneno que le habr\u00eda administrado su copero Bernab\u00e9 Malaspina, el cual fue detenido. El ceremoniero pontificio Paris de Grassis pidi\u00f3 a los m\u00e9dicos que practicaran la autopsia al cuerpo del papa Medici, pero no se le hizo caso y se quiso echar tierra al asunto, aunque no pudo hacerse callar a Pasquino, la estatua parlante de Roma, que se hizo eco de los rumores de asesinato. Ya en 1517, Le\u00f3n X hab\u00eda sido objeto de un intento de envenenamiento. La conjura, en la que se hallaban implicados al menos cinco cardenales, fue descubierta al interceptarse una carta del cardenal Petrucci, el cabecilla, a su secretario Nini. Result\u00f3 que se hab\u00eda corrompido a Pietro Vercelli, medico del Papa, para que emponzo\u00f1ase el medicamento con que le trataba de una molesta f\u00edstula. Petrucci, despu\u00e9s de ser condenado en juicio y degradado de su dignidad cardenalicia, fue ahorcado en Sant&#8217;Angelo, mientras Vercelli y Nini sufr\u00edan la pena de descuartizamiento. Los otros conjurados huyeron, siendo degradados a su vez. Le\u00f3n X vio considerablemente reducido el Sacro Colegio de cuya lealtad ni siquiera estaba seguro, por lo que en un solo consistorio cre\u00f3 de golpe treinta y un cardenales, medida que no evit\u00f3 que finalmente sucumbiera a manos criminales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a Dios, la lista de este apartado se cierra en una \u00e9poca ya lejana, pero pudo haber sido reabierta en al menos un par de ocasiones. La primera, durante el viaje de Pablo VI por Asia y Ocean\u00eda en noviembre y diciembre de 1970. En la escala de Manila, en las Filipinas, se le acerc\u00f3 un demente que logr\u00f3 asestarle una pu\u00f1alada por la espalda, antes de que fuera reducido por el corpulento monse\u00f1or Paul Marcinkus, que acompa\u00f1aba al Papa en sus periplos. Gracias a la intervenci\u00f3n del secretario del Pont\u00edfice, monse\u00f1or Pasquale Macchi, que detuvo a tiempo el brazo del agresor impidiendo as\u00ed que el arma se hundiera en el cuerpo de Pablo VI, la herida no fue mortal aunque s\u00ed de cuidado, pues el arquiatra pontificio doctor Carlo Fontana hubo de tratarla durante largo tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda ocasi\u00f3n en que en los tiempos modernos se ha intentado acabar con la vida de un Papa fue en 1981, cuando el terrorista turco Mehmet All Agca, a sueldo del servicio secreto b\u00falgaro (en evidente conexi\u00f3n con la KGB siniestra de los tiempos de Breznev), dispar\u00f3 en plena plaza de San Pedro contra Su Santidad Juan Pablo II. La circunstancia de haber sobrevivido a tan sacr\u00edlego atentado en el d\u00eda aniversario de la primera aparici\u00f3n de F\u00e1tima (el 13 de mayo), llevo al Papa a atribuir su salvaci\u00f3n a la especial protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, cuyo monograma ostentan sus armas. Por ello, al cumplirse el a\u00f1o del hecho que pudo haberle costado la vida, quiso acudir personalmente a F\u00e1tima para dar gracias a la Madre de Dios. En medio del multitudinario acto, se acerc\u00f3 al Pont\u00edfice un sacerdote armado con la intenci\u00f3n de atacarle. Detenido a tiempo, se averigu\u00f3 que se trataba de un antiguo miembro de la fraternidad de San Pio X (fundada por monse\u00f1or Lefebvre), que hab\u00eda sido expulsado de la misma por sus ideas extremistas y padec\u00eda de graves trastornos mentales. Este ultimo incidente no tuvo mayores consecuencias salvo para el agresor, a quien la justicia portuguesa conden\u00f3 por el delito de magnicidio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No consta de otros Papas que muriesen asesinados, pero s\u00ed se abrigaron ciertas dudas en su momento acerca de algunos en cuyo fallecimiento concurrieron cicunstancias sospechosas, aunque \u00e9stas posteriormente se aclararan seg\u00fan el caso. As\u00ed por ejemplo: Benedicto VII (974-983), D\u00e1maso II (1048), Anacleto II Pierleoni (1130-1138), Celestino IV (1241), Inocencio V (1276), Adriano V (1276), san Celestino V (1294), Adriano VI (1522-1523), Clemente XIII (1758-1769), Clemente XIV (1769-1774), P\u00edo XI (1922-1939) y Juan Pablo I (1978).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>RODOLFO VARGAS RUBIO<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/www.historiadelaiglesia.org\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afortunadamente, la silla de Pedro super\u00f3 hace ya siglos etapas turbulentas que ensombrecieron la divina misi\u00f3n de sus titulares, quienes no pocas veces perecieron en el remolino de la violencia. 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