{"id":26371,"date":"2016-02-05T17:48:01","date_gmt":"2016-02-05T22:48:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diego-antonio-de-parada\/"},"modified":"2016-02-05T17:48:01","modified_gmt":"2016-02-05T22:48:01","slug":"diego-antonio-de-parada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diego-antonio-de-parada\/","title":{"rendered":"DIEGO ANTONIO DE PARADA"},"content":{"rendered":"<p>\n              Los Reyes de Espa\u00f1a siempre fueron muy escrupulosos en la elecci\u00f3n del candidato que deb\u00edan presentar al Papa para ocupar la sede de Lima En el caso del Arzobispo Diego Antonio de Parada se tuvo en cuenta su pertenencia a una antigua familia de Huete, en Castilla la Nueva, su experiencia de Profesor de Jurisprudencia y de Derecho Can\u00f3nico en las Universidades m\u00e1s importantes y c\u00e9lebres de Espa\u00f1a, su paso por la Canonj\u00eda Doctoral de la Iglesia de Astorga, y su admirable gobierno de la di\u00f3cesis de La Paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber regido a la Iglesia de La Paz durante nueve a\u00f1os, fue promovido al Arzobispado de Lima, en 1761, por el Rey Carlos III; tomando posesi\u00f3n de la sede limense el 23 de noviembre de 1762, en situaci\u00f3n bastante precaria, debido a que a\u00fan no se hab\u00eda reedificado el palacio arzobispal, destruido por el gran terremoto del 28 de octubre de 1746. Vivi\u00f3 en casa alquilada mientras reconstru\u00eda, a sus expensas, la antigua vivienda de los Arzobispos que se encontraba inhabitable. La morada no s\u00f3lo fue mejorada, sino que, adem\u00e1s, se le acondicionaron espacios destinados al comercio. El dinero percibido por su alquiler fue tan considerable, que fue afectado para que sus sucesores contaran con un fondo para el reparto de limosnas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su trato con las personas, el Arzobispo Parada, no ten\u00eda aristas, llegando inclusive a captar la benevolencia de una persona de car\u00e1cter tan dif\u00edcil como el Virrey Manuel de Amat, personaje que &#8211; como es sabido &#8211; no ten\u00eda ninguna simpat\u00eda por la Iglesia, ni llevaba, precisamente, la vida de un asceta. El Arzobispo Parada reg\u00eda su vida seg\u00fan el concepto que encierra este d\u00edstico: Laudatur merito laudator, amatur amator; ergo ut lauderis lauda, ut ameris ama. Se dice que era tan considerado, que de manera estudiada ocultaba sus conocimientos a los dem\u00e1s, y que cuando era necesario que emitiera su opini\u00f3n, lo hac\u00eda tratando de no hacer sombra a los entendidos y de no humillar ni avergonzar a los ignorantes. Pero no se piense que era persona que supl\u00eda la falta de energ\u00eda con la mansedumbre y la incapacidad con el trato almibarado. Todo lo contrario: era un hombre de gran talento, pero de mal genio y de temperamento bastante fuerte, inclinado al enojo y a la ira, defectos que combati\u00f3 a lo largo de su vida, logrando alcanzar, pese a todo, un car\u00e1cter benigno y conciliador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los problemas que debi\u00f3 enfrentar el gobierno de Parada, podemos mencionar: la demora en la tramitaci\u00f3n de los documentos remitidos a la autoridad arzobispal, que remedia tratando de decidir en el d\u00eda los asuntos sometidos a su consideraci\u00f3n; la crisis que exist\u00eda en la composici\u00f3n de las \u00f3rdenes de religiosos y religiosas, causada por el ingreso de personas sin vocaci\u00f3n, que trataban  de \u201cbuscar la subsistencia en el ocio\u201d, situaci\u00f3n que empieza a remediar &#8211; siguiendo el ejemplo de su antecesor Escand\u00f3n &#8211; con la reducci\u00f3n del clero, permitiendo s\u00f3lo la ordenaci\u00f3n de aquellos sujetos que habiendo podido superar las investigaciones m\u00e1s severas y secretas, gozaban fama de talento y de buenas costumbres, condiciones que requiere el servicio del Altar; \u201cy esto despu\u00e9s de haberlos hecho esperar 4, 5 y a\u00fan 12 a\u00f1os\u201d. Este proceder permiti\u00f3 que el n\u00famero de cl\u00e9rigos que alcanzaba a 500 a su llegada, pudiese ser reducido &#8211; para el a\u00f1o de su muerte, en 1779 &#8211; a s\u00f3lo 260. Su gobierno se preocup\u00f3, tambi\u00e9n, de la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as j\u00f3venes y de la correcci\u00f3n de las mujeres extraviadas, creando para este fin el Colegio de la Caridad y de Amparadas de la Pur\u00edsima Concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda alguna, la m\u00e1s enojosa situaci\u00f3n que tuvo que enfrentar este Prelado  fue la expulsi\u00f3n de los jesuitas en 1767, sin poder hacer nada para evitarla. Convoc\u00f3 a sus sufrag\u00e1neos, al Concilio (sexto) que se inici\u00f3 en 1772, donde no permiti\u00f3 que se materializaran las pretensiones de los enemigos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas; es decir, la condenaci\u00f3n de las doctrinas \u201crelajadas y nuevas\u201d que sustentaban en las c\u00e1tedras los doctores de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Concilio se trat\u00f3 el tema &#8211; mencionado l\u00edneas arriba &#8211; de la minoraci\u00f3n del clero y de las condiciones que hab\u00eda de exigirse a los ordenados. El n\u00famero de religiosos era elevad\u00edsimo, llegando inclusive a sobrar, pues exced\u00eda el n\u00famero necesario para atender las necesidades de los fieles. Exist\u00eda el vicio de abrazar la vida religiosa sin verdadera vocaci\u00f3n, hecho que fue motivo de no pocos esc\u00e1ndalos y malos ejemplos, adem\u00e1s de contradecir lo elevado de su profesi\u00f3n. Tambi\u00e9n se abord\u00f3 el problema referido al ingreso de los ind\u00edgenas a los seminarios. Ya para el siglo XVIII no hab\u00eda ninguna prohibici\u00f3n que les impidiese el ingreso, aunque tambi\u00e9n hay que decir que las vocaciones de este sector social eran poco numerosas. Las vocaciones de indios se manifestaron muy lentamente, y en \u00e9poca posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio crey\u00f3 necesario incluir en las actas, al final, el texto del Catecismo Menor y del Catecismo Mayor, en quechua y castellano, que aprobara la Asamblea. Aunque hubo algunos pedidos para que la redacci\u00f3n final de estos documentos  fuese enmendada, prevaleci\u00f3 la opini\u00f3n de mantener la redacci\u00f3n original.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puso \u00e9nfasis en la ense\u00f1anza de la doctrina cristiana a los ni\u00f1os y adultos, ya fuesen espa\u00f1oles o indios. No s\u00f3lo se se\u00f1al\u00f3 la obligaci\u00f3n de hacerlo, sino que adem\u00e1s se plantearon algunas sugerencias para llevar a cabo esta cristianizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abordando el  tema del dispendio que rodeaba la celebraci\u00f3n de algunos sacramentos, el Concilio busc\u00f3 reducir las ofrendas y oblaciones de los fieles, y declar\u00f3 proscrita la costumbre de pedirlas. En cuanto a la celebraci\u00f3n del matrimonio mand\u00f3 que hubiese arras y anillos comunes, con el fin de evitar que los contrayentes incurrieran en grandes gastos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto del Concilio de 1772, es necesario decir que, aunque sus actas fueron remitidas al Consejo para ser transmitidas al Papa con el fin de pedirle su aprobaci\u00f3n, esta \u00faltima parte del proceso no lleg\u00f3 a verificarse por desinter\u00e9s del Consejo. Por este motivo, las disposiciones de este Concilio, seg\u00fan el derecho, no tuvieron fuerza obligatoria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros hechos destacables de este gobierno episcopal, fueron la promulgaci\u00f3n de un Edicto, mediante el cual puso fin a la relajaci\u00f3n del ayuno eclesi\u00e1stico, siguiendo la l\u00ednea de los Breves del Papa Clemente XIII y del Papa Benedicto XIV, y la reducci\u00f3n de los asilos eclesi\u00e1sticos, se\u00f1alando para el goce de este derecho a la Iglesia Matriz de cada pueblo. Para el caso de Lima se design\u00f3 a la Iglesia Metropolitana, y a la de San Marcelo, para los varones; y para las mujeres la del Beaterio de las Amparadas de la Concepci\u00f3n y la del Beaterio del Patrocinio. Pero, por no ser del agrado del Rey esta determinaci\u00f3n, s\u00f3lo la Catedral y la Iglesia de San Marcelo disfrutaron de este privilegio para toda clase de personas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este Arzobispo visit\u00f3 por tres veces la arquidi\u00f3cesis. La primera, personalmente, y las dos \u00faltimas a trav\u00e9s de un vicario, debido a lo avanzado de su edad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas en el pueblo de Miraflores, en cuyo clima busc\u00f3 el alivio para sus achaques. Luego de casi 17 a\u00f1os de gobierno, falleci\u00f3 a los 81 a\u00f1os el d\u00eda 26 de abril de 1779. Su cad\u00e1ver fue embalsamado y expuesto por tres d\u00edas, al cabo de los cuales fue inhumado en la cripta de la Catedral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLas fuentes b\u00e1sicas para el estudio de este personaje son&#160;:la \u201d\u00a8Relaci\u00f3n de las Exequias del Arzobispo Parada\u201d, 1781. Garc\u00eda y Sanz, Pedro; Apuntes para la Historia eclesi\u00e1stica del Per\u00fa; segunda parte; Lima, Tipograf\u00eda de \u201cLa Sociedad\u201d, 1876. Vargas Ugarte, Rub\u00e9n; Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, tomo IV, Burgos 1961, Imprenta de Aldecoa.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Reyes de Espa\u00f1a siempre fueron muy escrupulosos en la elecci\u00f3n del candidato que deb\u00edan presentar al Papa para ocupar la sede de Lima En el caso del Arzobispo Diego Antonio de Parada se tuvo en cuenta su pertenencia a una antigua familia de Huete, en Castilla la Nueva, su experiencia de Profesor de Jurisprudencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diego-antonio-de-parada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIEGO ANTONIO DE PARADA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26371","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26371"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26371\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}