{"id":26406,"date":"2016-02-05T17:49:19","date_gmt":"2016-02-05T22:49:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-pedro\/"},"modified":"2016-02-05T17:49:19","modified_gmt":"2016-02-05T22:49:19","slug":"san-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-pedro\/","title":{"rendered":"SAN PEDRO"},"content":{"rendered":"<p>\n  La vida de San Pedro puede ser considerada convenientemente bajo los t\u00edtulos siguientes: <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Hasta la Ascensi\u00f3n de Cristo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Betsaida<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Cafarna\u00fam<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Encuentro de Pedro con Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.4 Pedro se convierte en disc\u00edpulo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">1.5 Creciente elevaci\u00f3n de entre los Doce<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">1.6 Pedro se vuelve Cabeza de los Ap\u00f3stoles<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">1.7 Su dificultad con la Pasi\u00f3n de Cristo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">1.8 El Se\u00f1or Resucitado confirma la precedencia de Pedro<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">2 San Pedro en Jerusal\u00e9n y Palestina luego de la Ascensi\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">3 Viajes Misioneros en Oriente; El Concilio de los Ap\u00f3stoles<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">4 Actividad y Muerte en Roma; Lugar de Entierro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">5 Fiestas de San Pedro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">6 Representaciones de San Pedro<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Hasta la Ascensi\u00f3n de Cristo<\/h2>\n<h3>Betsaida<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre verdadero y original de San Pedro era Sim\u00f3n, que aparece a veces como Sime\u00f3n. (Hechos 15,14; 2 Pedro 1,1). Era hijo de Jon\u00e1s (Juan) y nacido en Betsaida (Juan 1,42-44), un pueblo junto al Lago de Genesaret, de cuya ubicaci\u00f3n no hay certeza, aunque generalmente se lo busca en el extremo norte del lago. El Ap\u00f3stol Andr\u00e9s era su hermano, y el Ap\u00f3stol Felipe proven\u00eda del mismo pueblo.\n<\/p>\n<h3>Cafarna\u00fam<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00f3n se estableci\u00f3 en Cafarna\u00fam, donde viv\u00eda con su suegra en su propia casa (Mateo 8,14; Lucas 4,38) al tiempo de comenzar el ministerio p\u00fablico de Jesucristo (alrededor del 26-28 d.C.). Por ende, Sim\u00f3n era casado y, seg\u00fan Clemente de Alejandr\u00eda (Stromata, III, VI, ed. Dindorf, II, 276), ten\u00eda hijos. Por el mismo escritor nos llega la tradici\u00f3n sobre que la esposa de Pedro sufri\u00f3 el martirio (ibid., VII, XI ed. cit., III, 306). Respecto de estos hechos, adoptados por Eusebio (Hist. Eccl., III, XXXI) a partir de Clemente, la antigua literatura cristiana que ha llegado hasta nosotros guarda silencio. Sim\u00f3n se dedic\u00f3 en Cafarna\u00fam al lucrativo quehacer de pescador en el Lago de Genesaret, poseyendo su propio barco (Lucas 5,3).\n<\/p>\n<h3>Encuentro de Pedro con Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que tantos de sus contempor\u00e1neos jud\u00edos, a \u00e9l lo atra\u00eda la pr\u00e9dica de penitencia de Juan el Bautista y junto a su hermano Andr\u00e9s, estaba entre los seguidores de Juan en Betania, sobre la margen oriental del Jord\u00e1n. Cuando, luego que el Sanedr\u00edn hubo mandado por segunda vez enviados al Bautista, \u00e9ste se\u00f1al\u00f3 a Jes\u00fas que pasaba, diciendo, \u00abHe ah\u00ed al Cordero de Dios\u00bb, sigui\u00e9ndolo Andr\u00e9s y otro disc\u00edpulo al Salvador a su residencia y permaneciendo por un d\u00eda con \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, encontrando a su hermano Sim\u00f3n, Andr\u00e9s le dijo \u00abHemos hallado al Mes\u00edas\u00bb, y lo llev\u00f3 hasta Jes\u00fas, quien, fijando su mirada en \u00e9l, le dijo: \u00abT\u00fa eres Sim\u00f3n el hijo de Juan: t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas, que se interpreta como Pedro\u00bb. Ya en este primer encuentro, el Salvador anticip\u00f3 el cambio del nombre de Sim\u00f3n por Cefas (Kephas; arameo Kipha, roca), que es traducido como Petros (Lat\u00edn, Petrus), prueba de  que Cristo ten\u00eda ya miras especiales respecto de Sim\u00f3n. M\u00e1s adelante, probablemente al tiempo de su llamado definitivo al apostolado junto a los otros once ap\u00f3stoles, Jes\u00fas dio a Sim\u00f3n el nombre de Cefas (Petrus), tras lo cual era llamado generalmente Pedro, en especial por Cristo en la ocasi\u00f3n solemne que sigui\u00f3 a la profesi\u00f3n de fe de Pedro (Mateo 16,18; cf. abajo). Los Evangelistas suelen combinar ambos nombres, mientras que San Pablo usa el nombre Cefas.\n<\/p>\n<h3>Pedro se convierte en disc\u00edpulo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego del encuentro inicial, Pedro y los otros primitivos disc\u00edpulos permanecieron con Jes\u00fas por alg\u00fan tiempo, acompa\u00f1\u00e1ndolo a Galilea (Bodas de Can\u00e1), Judea y Jerusal\u00e9n, para volver por Samaria a Galilea (Juan, 2-4).  Aqu\u00ed Pedro retom\u00f3 su tarea de pescador por un breve lapso, pero pronto recibi\u00f3 el llamado definitivo del Salvador para ser uno de Sus disc\u00edpulos permanentes. Pedro y Andr\u00e9s estaban trabajando en el momento de ser convocados cuando Jes\u00fas los hall\u00f3 y dijo: \u00abVenid conmigo y os har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb. En la misma ocasi\u00f3n fueron convocados los hijos de Zebedeo (Mt. 18-22; Mc. 1,16-20; Lc. 5,1-11; se asume que Lucas aqu\u00ed se refiere a la misma ocasi\u00f3n que los otros Evangelistas). Desde entonces Pedro permaneci\u00f3 siempre en la vecindad inmediata de Nuestro Se\u00f1or. Luego del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y de curar al hijo del centuri\u00f3n en Cafarna\u00fam, Jes\u00fas vino a casa de Pedro y san\u00f3 a la madre de su esposa, que estaba enferma de una fiebre (Mateo 8,14-15; Marcos 1,29-31). Poco despu\u00e9s Cristo eligi\u00f3 a Sus doce ap\u00f3stoles como compa\u00f1eros constantes al predicar el Reino de Dios.\n<\/p>\n<h3>Creciente elevaci\u00f3n de entre los Doce<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro pronto sobresali\u00f3 de entre los Doce. Aunque de car\u00e1cter indeciso, se aferra al Salvador con la mayor fidelidad, firmeza de fe y amor \u00edntimo; atropellado tanto de palabra como en sus actos, est\u00e1 lleno de celo y entusiasmo, aunque de momento f\u00e1cilmente accesible a influencias externas e intimidado por las dificultades. Cuanto mayor relieve toman los ap\u00f3stoles en la narrativa Evang\u00e9lica, tanto m\u00e1s se destaca Pedro como el primero entre ellos. En la lista de los Doce en ocasi\u00f3n de ser llamados solemnemente al apostolado, no s\u00f3lo aparece siempre a la cabeza Pedro, sino que se enfatiza el apodo Petrus que Cristo le diera (Mateo 10,2): \u00abDuodecim autem Apostolorum nomina haec: Primus Simon qui dicitur Petrus. . .\u00bb; Mc. 3,14-16: \u00abEt fecit ut essent duodecim cum illo, et ut mitteret eos praedicare . . . et imposuit Simoni nomen Petrus\u00bb; Lc. 6,13-14: \u00abEt cum dies factus esset, vocavit discipulos suos, et elegit duodecim ex ipsis (quos et Apostolos nominavit): Simonem, quem cognominavit Petrum . . .\u00bb. En varias ocasiones Pedro habla en nombre de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles (Mt. 15,15; 19,27; Lucas 12,41, etc.). Cuando las palabras de Cristo son dirigidas a todos los ap\u00f3stoles, Pedro responde en nombre de ellos (ej.  Mateo 16,16). Con frecuencia el Salvador se dirige en especial a Pedro (Mt. 26,40; Lc. 22,31, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy caracter\u00edstica es la expresi\u00f3n de verdadera fidelidad a Jes\u00fas que Pedro le dirige en el nombre de los otros ap\u00f3stoles. Luego de haber hablado sobre el misterio de la recepci\u00f3n de Su Cuerpo y de Su Sangre (Juan 6,22ss.) y de ver que muchos de Sus disc\u00edpulos lo dejaban, Cristo pregunt\u00f3 a los Doce si ellos tambi\u00e9n lo abandonar\u00edan; La respuesta de Pedro surge de inmediato \u00abSe\u00f1or, \u00bfdonde qui\u00e9n vamos a ir? Tu tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb (Vulg. \u00abt\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u00bb). Cristo mismo inconfundiblemente acuerda una precedencia especial a Pedro y el primer lugar entre los ap\u00f3stoles, design\u00e1ndolo as\u00ed en varias ocasiones. Pedro fue uno de los tres ap\u00f3stoles (con Santiago y Juan) que estuvieron con Cristo en ciertas ocasiones especiales, la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo de entre los muertos (Mc. 5,37; Lc. 8,51); la Transfiguraci\u00f3n de Cristo (Mt. 17,1;  Mc. 9,1;  Lc. 9,28), la Agon\u00eda en el Huerto de Getseman\u00ed (Mt. 26,37; Mc. 14,33). Tambi\u00e9n en varias ocasiones Cristo lo prefiri\u00f3 por encima del resto: sube a la barca de Pedro en el Lago Genesaret para predicar a la multitud en la orilla (Lc.5,3); cuando \u00c9l caminaba milagrosamente sobre las aguas, llam\u00f3 a Pedro para que cruzase hacia \u00c9l por el Lago (Mt. 14,28ss.); \u00c9l lo mand\u00f3 al lago a capturar el pez en cuya boca Pedro encontr\u00f3 el est\u00e1ter  (v. numism\u00e1tica) para pagar como tributo (Mt. 17,24ss.).\n<\/p>\n<h3>Pedro se vuelve Cabeza de los Ap\u00f3stoles<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De  una manera especialmente solemne, Cristo acentu\u00f3 la precedencia de Pedro entre los ap\u00f3stoles cuando, luego que Pedro lo reconoci\u00f3 como el Mes\u00edas, \u00c9l le prometi\u00f3 que encabezar\u00eda a Su reba\u00f1o. Jes\u00fas moraba entonces con Sus ap\u00f3stoles en la proximidad de Cesarea de Filipo,   ocupado en su tarea de salvaci\u00f3n. Como la venida de Cristo coincid\u00eda tan poco en poder y gloria con las expectativas del Mes\u00edas, circulaban muchos criterios respecto de \u00c9l. Al viajar con Sus ap\u00f3stoles, Jes\u00fas les pregunta: \u00abQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre\u00bb.  Los ap\u00f3stoles contestaron: \u00abUnos, que Juan el Bautista, otros, que El\u00edas, otros que Jerem\u00edas, o uno de los profetas\u00bb. Jes\u00fas les dijo: \u00abPero \u00bfqui\u00e9n dicen ustedes que soy yo?\u00bb Sim\u00f3n dijo: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb. Y Jes\u00fas replicando le dijo: \u00abBienaventurado eres Sim\u00f3n Bar-Jona, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro [Kipha, una roca], y sobre esta piedra [Kipha] edificar\u00e9 mi iglesia [ekklesian], y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos. Entonces mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que no dijesen a nadie que \u00e9l era el Cristo (Mt. 16,13-20;  Mc. 8,27-30; Lc. 9,18-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante la palabra \u00abpiedra\u00bb el Salvador no debe haberse referido a S\u00ed mismo, sino s\u00f3lo a Pedro, como es mucho m\u00e1s evidente en arameo, donde la misma palabra (Kipha) se usa para \u00abPedro\u00bb y \u00abroca\u00bb. Su expresi\u00f3n s\u00f3lo admite entonces una sola explicaci\u00f3n, que es, que \u00c9l desea hacer de Pedro la cabeza de toda la comunidad de aqu\u00e9llos que creyeran en \u00c9l como el verdadero Mes\u00edas, que por este cimiento (Pedro) el Reino de Cristo ser\u00eda inconquistable; la gu\u00eda espiritual de los fieles fue puesta en manos de Pedro, como el representante especial de Cristo. Este significado se torna tanto m\u00e1s claro cuando recordamos que las palabras \u00abatar\u00bb y \u00abdesatar\u00bb no son metaf\u00f3ricas, sino t\u00e9rminos jur\u00eddicos jud\u00edos. Tambi\u00e9n queda claro que la posici\u00f3n de Pedro entre los otros ap\u00f3stoles y en la comunidad cristiana era la base del Reino de Dios en la tierra, es decir, la Iglesia de Cristo. Pedro fue instalado por Cristo en Persona como cabeza de los ap\u00f3stoles. Este fundamento creado para la Iglesia por su Fundador no pod\u00eda desaparecer con la persona de Pedro, sino que la intenci\u00f3n era que continuase, y continu\u00f3 (como lo demuestra la historia real) en el primado de la Iglesia romana y sus obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es completamente incongruente e insostenible en s\u00ed misma la posici\u00f3n de los protestantes que (a la manera de Schnitzer en tiempos recientes) afirman que la supremac\u00eda de los obispos romanos no puede ser deducida de la precedencia que Pedro guardaba entre los ap\u00f3stoles. As\u00ed como la actividad esencial de los doce ap\u00f3stoles de construir y extender la Iglesia no desapareci\u00f3 completamente con sus muertes, es seguro que tampoco se desvaneci\u00f3 por completo la primac\u00eda apost\u00f3lica de Pedro. Seg\u00fan la intenci\u00f3n de Cristo, debe haber continuado su existencia y desarrollo en una forma apropiada al organismo eclesi\u00e1stico, as\u00ed como el oficio de los ap\u00f3stoles continu\u00f3 de una manera apropiada. Se han levantado objeciones respecto de la autenticidad de las palabras en el pasaje, pero el testimonio un\u00e1nime de los manuscritos, los pasajes paralelos en los otros Evangelios, y el credo firme en la literatura pre-Constantina aportan las pruebas m\u00e1s seguras de autenticidad y de lo inalterable del texto de Mateo (cf. \u00abStimmen aus MariaLaach\u00bb, I, 1896,129 sqq.; \u00abTheologie und Glaube\u00bb, II, 1910,842 sqq.).\n<\/p>\n<h3>Su dificultad con la Pasi\u00f3n de Cristo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante su fe firme en Jes\u00fas, Pedro no ten\u00eda a\u00fan claro conocimiento de la misi\u00f3n y labor del Salvador. En especial los padecimientos de Cristo, contradictorios con su concepci\u00f3n mundana del Mes\u00edas, le resultaban inconcebibles, y esta concepci\u00f3n err\u00f3nea produjo ocasionalmente la aguda reprobaci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt. 16,21-23; Mc. 8,31-33)   El car\u00e1cter indeciso de Pedro, que continu\u00f3 no obstante su fidelidad entusiasta a su Maestro, se revel\u00f3 claramente en conexi\u00f3n con la Pasi\u00f3n de Cristo. El Salvador ya le hab\u00eda dicho que Satan\u00e1s hab\u00eda deseado que fuese \u00e9l cribado como trigo. Pero Cristo hab\u00eda rogado por \u00e9l, para que su fe no desfallezca y, habiendo sido convertido, confirme a sus hermanos (Lc. 22,31-32).  La afirmaci\u00f3n de Pedro, sobre que estaba listo para acompa\u00f1ar a su Maestro a prisi\u00f3n y muerte, provoc\u00f3 que Cristo predijera que Pedro lo negar\u00eda (Mt. 26,30-35;  Mc. 14,26-31;  Lc. 22,31-34;  Jn. 13,33-38). Cuando Cristo procedi\u00f3 a lavar los pies de Sus disc\u00edpulos antes de la \u00daltima Cena y se dirigi\u00f3 primero a Pedro, \u00e9ste protest\u00f3 al principio, pero al declarar Cristo que de otro modo no tendr\u00eda parte con \u00c9l, dijo de inmediato: \u00abSe\u00f1or, no s\u00f3lo los pies, sino hasta las manos y la cabeza \u00bb (Jn. 13,1-10). En el huerto de Getseman\u00ed Pedro debi\u00f3 soportar el reproche del Salvador por haber dormido como los otros, mientras su Maestro sufr\u00eda una angustia mortal (Mc. 14,37).  Al ser prendido Jes\u00fas, en un arranque de ira Pedro quiso defender a su Maestro por la fuerza, pero se le prohibi\u00f3. De manera que al principio huy\u00f3 con los otros ap\u00f3stoles (Jn. 18,10-11;  Mt. 26,56); entonces volviendo sigui\u00f3 a su Se\u00f1or cautivo al patio del Sumo Sacerdote, negando all\u00ed a Cristo, afirmando en forma expl\u00edcita y jurando que no lo conoc\u00eda (Mt. 26,58-75;  Mc. 14,54-72;  Lc. 22,54-62; Jn. 18,15-27). Esta negativa se deb\u00eda, por cierto, no a una falta de fe interior en Cristo, sino a miedo y cobard\u00eda exterior. Su pesar fue de esta forma mayor, cuando al dirigirle la mirada su Maestro, reconoci\u00f3 claramente lo que hab\u00eda hecho.\n<\/p>\n<h3>El Se\u00f1or Resucitado confirma la precedencia de Pedro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A  pesar de su debilidad, su lugar como cabeza de los ap\u00f3stoles fue confirmado m\u00e1s adelante por Jes\u00fas, y su precedencia no fue menos destacada luego de la Resurrecci\u00f3n que antes. Las mujeres que fueron primeras en hallar el sepulcro de Cristo vac\u00edo, recibieron del \u00e1ngel un recado especial para Pedro (Mc. 16,7). S\u00f3lo a \u00e9l de entre los ap\u00f3stoles se le apareci\u00f3 Cristo en el primer d\u00eda luego de la Resurrecci\u00f3n (Lc. 24,34; 1 Cor. 15,5).  Pero lo m\u00e1s importante de todo, cuando se apareci\u00f3 junto al Lago de Genesaret, Cristo renov\u00f3 la comisi\u00f3n especial a Pedro de alimentar y defender a su reba\u00f1o, despu\u00e9s que Pedro hubo afirmado por tres veces su amor especial por su Maestro (Jn. 21,15-17). En conclusi\u00f3n, Cristo predijo la muerte violenta que habr\u00eda de sufrir Pedro y, de esta manera, lo invit\u00f3 a seguirlo de un modo especial (ibid., 20-23). De este modo Pedro fue llamado y entrenado para el Apostolado, e investido con el primado entre los ap\u00f3stoles, que ejerci\u00f3 de manera inequ\u00edvoca luego de la Ascensi\u00f3n de Cristo al Cielo.\n<\/p>\n<h2>San Pedro en Jerusal\u00e9n y Palestina luego de la Ascensi\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra informaci\u00f3n sobre la temprana actividad Apost\u00f3lica de San Pedro en Jerusal\u00e9n, Judea y los distritos hacia el norte hasta Siria, se deduce principalmente de la primera parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y es confirmada por las incidentales menciones colaterales en las Ep\u00edstolas de San Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entre los muchos de ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos que, luego de la Ascensi\u00f3n de Cristo a los Cielos desde el Monte de los Olivos, retornaron a Jerusal\u00e9n para aguardar el cumplimiento de Su promesa de enviar al Esp\u00edritu Santo, Pedro se destaca inmediatamente como el l\u00edder de todos, y es constantemente reconocido en adelante como cabeza de la comunidad Cristiana en Jerusal\u00e9n. \u00c9l toma la iniciativa en la designaci\u00f3n al Colegio Apost\u00f3lico de otro testigo de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo para sustituir a Judas (Hch. 1,15-26). Luego de la venida del Esp\u00edritu Santo en la fiesta de Pentecost\u00e9s, Pedro imparte a la cabeza de los ap\u00f3stoles el primer serm\u00f3n p\u00fablico para proclamar la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y gana un gran n\u00famero de Jud\u00edos como conversos a la comunidad Cristiana (ibid. 2,14-41). El primero de los ap\u00f3stoles en operar un milagro p\u00fablico, cuando entr\u00f3 al templo y cur\u00f3 a un hombre tullido en la Puerta Hermosa. A la gente que se amontonaba en su asombro alrededor de los dos ap\u00f3stoles, les predica un largo serm\u00f3n en el P\u00f3rtico de Salom\u00f3n y trae un nuevo incremento en el reba\u00f1o de creyentes (ibid., 3,1-4,44).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los subsiguientes interrogatorios a los dos ap\u00f3stoles ante el Gran Sanedr\u00edn de los Jud\u00edos, Pedro defiende de manera intr\u00e9pida e impresionante la causa de Jes\u00fas y la obligaci\u00f3n y libertad de los ap\u00f3stoles de predicar el Evangelio (ibid., 4,5-21). Cuando Anan\u00edas y Safira intentan enga\u00f1ar a los ap\u00f3stoles y a la gente, Pedro se presenta como juez de su acci\u00f3n y Dios ejecuta la sentencia de castigo dictada por el ap\u00f3stol, causando la muerte s\u00fabita a los dos culpables (ibid. 5,1-11). Mediante numerosos milagros Dios confirma la actividad Apost\u00f3lica de los creyentes en Cristo, habiendo tambi\u00e9n aqu\u00ed menci\u00f3n especial de Pedro, ya que se registra que los habitantes de Jerusal\u00e9n y ciudades vecinas llevaban a sus enfermos en sus lechos a las calles para que pudiese caer sobre ellos la sombra de Pedro y por ello ser curados (ibid. 5,12-16). El siempre creciente n\u00famero de fieles provoc\u00f3 que el supremo consejo Jud\u00edo adoptara nuevas medidas contra los ap\u00f3stoles, pero \u00abPedro y los ap\u00f3stoles\u00bb responden que \u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb (ibid., 5,29ss.). No s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n mismo fue que Pedro trabaj\u00f3 para cumplir la misi\u00f3n que le confi\u00f3 su Maestro. Tambi\u00e9n retuvo conexi\u00f3n con otras comunidades Cristianas en Palestina y predic\u00f3 el Evangelio tanto all\u00ed como en las tierras ubicadas m\u00e1s al norte. Cuando Felipe el Di\u00e1cono hab\u00eda ganado una gran cantidad de creyentes en Samar\u00eda, Pedro y Juan fueron enviados a dirigirse all\u00ed desde Jerusal\u00e9n para organizar la comunidad e invocar al Esp\u00edritu Santo que descendiera sobre los fieles. Pedro de presenta por segunda vez como juez en el caso del mago Sim\u00f3n, que desea adquirir de los ap\u00f3stoles el poder de invocar tambi\u00e9n \u00e9l al Esp\u00edritu Santo (ibid. 8,14-25). En el camino de regreso a Jerusal\u00e9n los dos ap\u00f3stoles predicaban las gozosas nuevas del Reino de Dios. En adelante, luego de la partida de Pablo de Jerusal\u00e9n y su conversi\u00f3n antes de Damasco, las comunidades Cristianas en Palestina fueron dejadas en paz por el consejo Jud\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro emprendi\u00f3 ahora un extenso viaje misionero, que lo llev\u00f3 a las ciudades mar\u00edtimas Lida, Joppe y Cesarea. En Lida cur\u00f3 al paral\u00edtico Eneas, en Joppe elev\u00f3 a Tabit\u00e1 (Dorc\u00e1s) de entre los muertos, y en Cesarea, instruido por una visi\u00f3n tenida en Joppe, bautiz\u00f3 y recibi\u00f3 en la Iglesia a los primeros Cristianos no Jud\u00edos, al Centuri\u00f3n Cornelio y a su gente (ibid. 9,31-10,48). Al regreso de Pedro a Jerusal\u00e9n un poco m\u00e1s adelante, los Judeo Cristianos estrictos que consideraban la adhesi\u00f3n estricta a la ley Jud\u00eda como obligatoria para todos, le preguntaron por qu\u00e9 hab\u00eda entrado y comido en la casa de los incircuncisos. Pedro habla de su visi\u00f3n y defiende su acci\u00f3n, que fue ratificada por los ap\u00f3stoles y los fieles de Jerusal\u00e9n (ibid. 11,1-18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una confirmaci\u00f3n del lugar acordado por Lucas en los Hechos a Pedro, lo aporta el testimonio de San Pablo (G\u00e1l. 1,18-20). Luego de su conversi\u00f3n y de tres a\u00f1os de residencia en Arabia, Pablo fue a Jerusal\u00e9n \u00aba conocer a Pedro\u00bb. Aqu\u00ed el Ap\u00f3stol de los Gentiles claramente designa a Pedro como la cabeza autorizada de los Ap\u00f3stoles y de la temprana Iglesia Cristiana. La larga residencia de Pedro en Jerusal\u00e9n y Palestina pronto toc\u00f3 a su fin. Herodes Agripa I inici\u00f3 (A.D. 42-44) una nueva persecuci\u00f3n a la Iglesia en Jerusal\u00e9n; despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de Santiago, el hijo de Zebedeo, este gobernante hizo poner a Pedro en prisi\u00f3n, con la intenci\u00f3n de tambi\u00e9n hacerlo ejecutar cuando hubiere pasado la Pascua jud\u00eda. Pedro, no obstante, fue liberado de manera milagrosa, y dirigi\u00e9ndose a casa de la madre de Juan Marcos, donde muchos de los fieles estaban reunidos para la oraci\u00f3n, les inform\u00f3 sobre su liberaci\u00f3n de manos de Herodes, les mand\u00f3 que comunicasen el hecho a Santiago y los hermanos y entonces sali\u00f3 de Jerusal\u00e9n para marchar \u00aba otro lugar\u00bb (Hechos 12,1-18). Sobre la posterior actividad de San Pedro no recibimos m\u00e1s informaci\u00f3n desde las fuentes existentes, aunque poseemos breves noticias sobre ciertos episodios individuales de su ulterior vida.\n<\/p>\n<h2>Viajes Misioneros en Oriente; El Concilio de los Ap\u00f3stoles<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Lucas no nos dice ad\u00f3nde fue Pedro luego de su liberaci\u00f3n de la prisi\u00f3n en Jerusal\u00e9n. De comentarios casuales sabemos que subsecuentemente \u00e9l hizo largas giras misioneras en Oriente, aunque no se nos da pista alguna sobre la cronolog\u00eda de sus viajes. Es seguro que permaneci\u00f3 durante un tiempo en Antioqu\u00eda; hasta puede haber retornado m\u00e1s all\u00e1 varias veces. La comunidad cristiana de Antioqu\u00eda fue fundada por jud\u00edos cristianizados que hab\u00edan sido sacados de Jerusal\u00e9n por la persecuci\u00f3n (ibid. 11,19ss.). La residencia de Pedro entre ellos se prueba mediante el episodio que concierne a la observancia de la ley a\u00fan entre paganos cristianizados, relatado por San Pablo (G\u00e1l. 2,11-21). Los ap\u00f3stoles principales en Jerusal\u00e9n-los \u00abpilares\u00bb, Pedro, Santiago y Juan-hab\u00edan aprobado sin reservas el Apostolado de San Pablo a los gentiles, mientras ellos por su parte ten\u00edan la intenci\u00f3n de trabajar principalmente entre los jud\u00edos. Mientras Pablo viv\u00eda en Antioqu\u00eda (la fecha no puede ser determinada con certeza), San Pedro fue all\u00e1 y se mezcl\u00f3 libremente con los cristianos no-jud\u00edos de la comunidad, frecuentando sus hogares y compartiendo sus comidas. Pero cuando los cristianos jud\u00edos llegaron a Jerusal\u00e9n, Pedro, por temor a que por ello se escandalizasen estos r\u00edgidos observantes de la ley ceremonial jud\u00eda y su influencia con los cristianos jud\u00edos peligrase, evit\u00f3 en lo sucesivo comer con los incircuncisos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su conducta impresion\u00f3 grandemente a los otros cristianos jud\u00edos de Antioqu\u00eda, al punto que hasta Bernab\u00e9, el compa\u00f1ero de San Pablo, ahora evit\u00f3 comer con los paganos cristianizados. Por ser esta acci\u00f3n totalmente opuesta a los principios y pr\u00e1cticas de Pablo y podr\u00eda llevar a confusi\u00f3n entre los paganos conversos, este ap\u00f3stol reproch\u00f3 p\u00fablicamente a San Pedro, porque su conducta parec\u00eda indicar un deseo de impulsar a los conversos paganos a hacerse jud\u00edos y aceptar la circuncisi\u00f3n y la ley jud\u00eda. Todo el incidente es otra prueba de la ubicaci\u00f3n autoritaria de San Pedro en la temprana Iglesia, desde que su ejemplo y su conducta eran considerados decisivos. Pero Pablo, que acertadamente vio la incoherencia en la conducta de Pedro y los cristianos jud\u00edos, no titube\u00f3 en defender la inmunidad de los paganos conversos ante la ley jud\u00eda. Respecto de la actitud subsiguiente de Pedro en este tema, San Pablo no nos proporciona informaci\u00f3n expl\u00edcita. Aunque es altamente probable que Pedro haya ratificado la contenci\u00f3n del Ap\u00f3stol de los Gentiles y se haya, en adelante, comportado como al principio hacia los paganos cristianizados. Como principales opositores de su visi\u00f3n al respecto, Pablo menciona y combate en todos sus escritos solamente a los cristianos jud\u00edos extremos venidos \u00abde Santiago\u00bb (es decir, de Jerusal\u00e9n). Mientras que la fecha de este suceso, si antes o despu\u00e9s del Concilio de los Ap\u00f3stoles, no puede determinarse, es probable que haya ocurrido despu\u00e9s (ver abajo). La tradici\u00f3n tard\u00eda que existi\u00f3 tan atr\u00e1s como a fines del siglo segundo (Or\u00edgenes, \u00abHom. VI in Lucam\u00bb; Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, III, XXXVI), sobre que Pedro fund\u00f3 la Iglesia de Antioqu\u00eda, indica el hecho que \u00e9l trabaj\u00f3 por un largo per\u00edodo all\u00ed y quiz\u00e1, vivi\u00f3 all\u00ed hacia el fin de sus d\u00edas y entonces design\u00f3 cabeza de la comunidad a Evodrius, el primero de la l\u00ednea de obispos de Antioqu\u00eda. Esta \u00faltima versi\u00f3n explicar\u00eda de la mejor manera la tradici\u00f3n que se refiere a la fundaci\u00f3n de la Iglesia de Antioqu\u00eda por San Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tambi\u00e9n probable que Pedro haya proseguido sus trabajos Apost\u00f3licos en varios distritos del Asia Menor, porque ser\u00eda raro suponer que pas\u00f3 todo el per\u00edodo entre su liberaci\u00f3n de la prisi\u00f3n y el Concilio de los Ap\u00f3stoles ininterrumpidamente en una ciudad, fuere Antioqu\u00eda, Roma u otra. Y dado que despu\u00e9s dirigi\u00f3 la primera de sus Ep\u00edstolas a los fieles en las Provincias del Ponto, Galacia, Capadocia y Asia, uno puede razonablemente presumir que \u00e9l hab\u00eda trabajado personalmente en al menos ciertas ciudades de estas provincias, dedic\u00e1ndose principalmente a la Di\u00e1spora. La Ep\u00edstola, no obstante, es de un car\u00e1cter general y da poco indicio de relaciones personales con las personas a quienes a quienes est\u00e1 dirigida. No puede ser totalmente rechazada la tradici\u00f3n relatada por el Obispo Dionisio de Corinto (en Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, II, XXVIII) en su carta a la Iglesia Romana bajo el Papa Sotero (165-74), sobre que Pedro (al igual que Pablo) hab\u00eda vivido en Corinto y plantado all\u00ed la Iglesia. A\u00fan cuando la tradici\u00f3n debiera no recibir apoyo de la existencia del \u00abbando de Cephas\u00bb, que Pablo menciona entre otras divisiones de la Iglesia de Corinto (1 Cor. 1,12; 3,22), la estad\u00eda de Pedro en Corinto (hasta en conexi\u00f3n con el plantar y gobierno de la Iglesia por Pablo) no es imposible. Que San Pedro realiz\u00f3 varios viajes Apost\u00f3licos (sin duda en este tiempo, especialmente ciando \u00e9l no resid\u00eda ya permanentemente en Jerusal\u00e9n) se establece claramente por la afirmaci\u00f3n gen\u00e9rica de San Pablo en (1 Cor. 1,12; 3,22), respecto del \u00abresto de los ap\u00f3stoles, y los hermanos [primos] del Se\u00f1or, y Cephas\u00bb, que estaban viajando por los alrededores en el ejercicio de su Apostolado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro retorn\u00f3 ocasionalmente a la inicial iglesia cristiana de Jerusal\u00e9n, cuya gu\u00eda fuera encomendada a Santiago, el pariente de Jes\u00fas, luego de la partida del Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles (A.D. 42-44). La \u00faltima menci\u00f3n de San Pedro en los Hechos (15,1-29; cf. G\u00e1l. 2,1-10) surge en la rese\u00f1a del Concilio de los Ap\u00f3stoles en ocasi\u00f3n de una visita tan ef\u00edmera. Como consecuencia de los problemas causados a Pedro y Bernab\u00e9 por los extremos cristianos jud\u00edos en Antioqu\u00eda, la Iglesia de esa ciudad envi\u00f3 a estos dos ap\u00f3stoles con otros enviados a Jerusal\u00e9n para obtener una decisi\u00f3n definitiva respecto de las obligaciones de los paganos conversos (v. Judaizantes). Adem\u00e1s de Santiago, estaban entonces (A.D. 50-51) en Jerusal\u00e9n, Pedro y Juan. En el tratamiento y la decisi\u00f3n de esta importante cuesti\u00f3n, Pedro ejerci\u00f3 naturalmente una influencia decisiva. Cuando se hab\u00eda manifestado en la asamblea una gran divergencia de opiniones, Pedro pronunci\u00f3 la palabra decisiva. Mucho antes, de acuerdo al testimonio Divino, \u00e9l hab\u00eda anunciado el Evangelio a los gentiles (conversi\u00f3n de Cornelio y los suyos); \u00bfpor qu\u00e9, entonces, intentar aplicar el yugo Jud\u00edo al cuello de los paganos conversos? Despu\u00e9s que Pablo y Bernab\u00e9 relataron c\u00f3mo Dios hab\u00eda trabajado entre los Gentiles a su alrededor, Santiago, el principal representante de los Cristianos Jud\u00edos, adopt\u00f3 el criterio de Pedro y de acuerdo con \u00e9l hizo propuestas que fueron expresadas en una enc\u00edclica a los paganos conversos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sucesos de Cesarea y Antioqu\u00eda, as\u00ed como el debate en el Concilio de Jerusal\u00e9n, revelan claramente la actitud de Pedro hacia los conversos del paganismo. Lo mismo que los otros once ap\u00f3stoles originales, \u00e9l se consideraba llamado a predicar la fe en Jes\u00fas primero entre los jud\u00edos (Hch. 10,42), de manera que el pueblos elegido por Dios pudiera compartir la salvaci\u00f3n en Cristo, prometida primariamente a ellos y surgiendo de su seno. La visi\u00f3n en Joppe y la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre Cornelio, el pagano convertido y su gente, determinaron que Pedro los admitiese de inmediato en la comunidad de los creyentes sin imponerles la ley jud\u00eda. En sus viajes apost\u00f3licos fuera de Palestina, \u00e9l reconoci\u00f3 en la pr\u00e1ctica la igualdad entre los conversos jud\u00edos y los gentiles, tal como lo prueba su proceder original en Antioqu\u00eda. Su distanciamiento de los conversos gentiles, por consideraci\u00f3n a los cristianos jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, de ninguna manera fue un reconocimiento oficial del criterio de los judaizantes extremistas, tan opuestos a San Pablo. Esto es clara e indiscutiblemente establecido por su actitud en el Concilio de Jerusal\u00e9n. Entre Pedro y Pablo no hab\u00eda diferencias dogm\u00e1ticas en su concepci\u00f3n de la salvaci\u00f3n para los cristianos jud\u00edos y gentiles. El reconocimiento de Pablo como el Ap\u00f3stol de los Gentiles (G\u00e1l. 2,1-9) fue totalmente sincero y excluye todo interrogante sobre una divergencia fundamental de criterios. San Pedro y los otros ap\u00f3stoles reconoc\u00edan a los conversos del paganismo como hermanos cristianos en un pie de igualdad; cristianos jud\u00edos y gentiles formaban un solo Reino de Cristo. Si Pedro dedic\u00f3 la parte preponderante de su actividad Apost\u00f3lica a los jud\u00edos, esto surgi\u00f3 principalmente de consideraciones pr\u00e1cticas y de la posici\u00f3n de Israel como el pueblo elegido. La hip\u00f3tesis de Baur sobre la existencia de corrientes opuestas de \u00abPedrismo\u00bb y de \u00abPaulismo\u00bb en la primitiva Iglesia es absolutamente insostenible y totalmente rechazada hoy por los protestantes.\n<\/p>\n<h2>Actividad y Muerte en Roma; Lugar de Entierro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un hecho hist\u00f3rico indisputablemente establecido que San Pedro trabaj\u00f3 en Roma durante la \u00faltima parte de su vida y finaliz\u00f3 su vida terrenal por el martirio. En cuanto a la duraci\u00f3n de su actividad apost\u00f3lica en la capital romana, la continuidad o no de su residencia all\u00ed, los detalles y \u00e9xito de sus trabajos y la cronolog\u00eda de su arribo y de su muerte, todas estas cuestiones son inciertas y pueden resolverse solamente mediante hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos bien fundadas. El hecho esencial es que Pedro muri\u00f3 en Roma: esto constituye el fundamento hist\u00f3rico del reclamo de los Obispos de Roma sobre el Primado Apost\u00f3lico de Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La residencia y la muerte de San Pedro en Roma son establecidas m\u00e1s all\u00e1 de toda disputa como hechos hist\u00f3ricos por una serie de claros testimonios, que se extienden desde el final del primer siglo hasta el final del segundo, proviniendo de varios pa\u00edses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Que el modo y, por ende, el lugar de su muerte hayan sido conocidos en c\u00edrculos cristianos muy extendidos hacia el final del siglo I, resulta claro a partir de la observaci\u00f3n introducida en el Evangelio de San Juan, respecto de la profec\u00eda de Cristo sobre que Pedro le estaba ligado a \u00c9l y ser\u00eda conducido adonde no quisiera &#8212; \u00abCon esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios\u00bb (Jn. 21,18-19, ver arriba). Tal observaci\u00f3n presupone el conocimiento de la muerte de Pedro por los lectores del Cuarto Evangelio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  La Primera Ep\u00edstola de San Pedro fue escrita casi indudablemente en Roma, dado que el saludo final reza: \u00abOs saluda la (iglesia) que est\u00e1 en Babilonia, elegida como vosotros, as\u00ed como mi hijo Marcos\u00bb (v, 13). Babilonia debe ser identificada aqu\u00ed como la capital Romana, desde que no puede referirse a Babilonia sobre el Eufrates, que yac\u00eda en ruinas o a la Nueva Babilonia (Seleucia) sobre el Tigris, o a la Babilonia Egipcia cerca de Menfis, o a Jerusal\u00e9n, debe referirse a Roma, la \u00fanica ciudad que es llamada Babilonia en otra parte por la antigua literatura Cristiana (Apoc., xvii, 5; xviii, 10; \u00abOracula Sibyl.\u00bb, V, versos 143 y 159, ed. Geffcken, Leipzig, 1902, 111).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3)  A partir del Obispo Papias de Hier\u00e1polis y de Clemente de Alejandr\u00eda, ambos quienes apelan al testimonio de los antiguos presb\u00edteros (i.e., los disc\u00edpulos de los ap\u00f3stoles), conocemos que Marcos escribi\u00f3 su Evangelio en Roma a pedido de los cristianos romanos, que deseaban un memorial escrito de la doctrina predicada a ellos por San Pedro y sus disc\u00edpulos (Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, II, xv; III, xi; VI, xiv); esto es confirmado por Irineo (Adv. haer., III, i). En conexi\u00f3n con esta informaci\u00f3n relativa al Evangelio de San Marcos, Eusebio, fi\u00e1ndose quiz\u00e1 de una fuente anterior, dice que Pedro en su Primera Ep\u00edstola describi\u00f3 a Roma en forma figurada como a Babilonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4)   Otro testimonio sobre el martirio de Pedro y Pablo es proporcionado por Clemente de Roma en su Ep\u00edstola a los Corintios (escrita alrededor del A.D. 95-97), donde afirma (v): \u00abMediante el ardor y la astucia, los mayores y m\u00e1s rectos sustentos [de la Iglesia] han sufrido la persecuci\u00f3n y han sido guerreados hasta la muerte. Coloquemos ante nuestra mirada a los buenos ap\u00f3stoles-San Pedro, quien a consecuencia de un injusto ardor sufri\u00f3, no uno o dos, sino numerosos agravios y, habiendo dado as\u00ed testimonio (martyresas), ha ingresado al merecido lugar de gloria\u00bb. Despu\u00e9s menciona a Pablo y un n\u00famero de elegidos, que estaban reunidos con los otros y sufrieron el martirio \u00abentre nosotros\u00bb (en hemin, i.e., entre los Romanos, sentido que la expresi\u00f3n tambi\u00e9n tiene en el cap\u00edtulo iv). Indudablemente habla, como lo prueba el p\u00e1rrafo completo, de la persecuci\u00f3n Ner\u00f3nica, refiriendo de esa manera el martirio de Pedro y Pablo a esa \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5)  En su carta escrita a comienzos del siglo segundo (antes del 117), mientras era llevado a Roma para ser martirizado, el venerable Obispo Ignacio de Antioqu\u00eda procura por todos los medios refrenar a los Cristianos Romanos de pugnar por lograr el perd\u00f3n para \u00e9l, se\u00f1alando: \u00abNinguna cosa les mando, como Pedro y Pablo: ellos eran ap\u00f3stoles, mientras que yo soy s\u00f3lo un cautivo\u00bb (Ad. Rom., iv). El significado de esta expresi\u00f3n debe ser, que los dos ap\u00f3stoles trabajaron personalmente en Roma, predicando all\u00ed el Evangelio con autoridad Apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6)  El Obispo Dionisio de Corinto en su carta a la Iglesia Romana en tiempos del Papa Sotero (165-74), dice: \u00abPor lo tanto, usted mediante su urgente exhortaci\u00f3n ha ligado muy estrechamente la siembra de Pedro y Pablo en Roma y en Corinto. Pues ambos plantaron la semilla del Evangelio tambi\u00e9n en Corinto y juntos nos instruyeron, tal como en forma similar ense\u00f1aron en el mismo lugar de Italia y sufrieron el martirio al mismo tiempo\u00bb (En Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, II, xxviii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7)  Ireneo de Lyon, un nativo del Asia Menor y disc\u00edpulo de Policarpo de Esmirna (un disc\u00edpulo de San Juan), pas\u00f3 un tiempo considerable en Roma poco despu\u00e9s de la mitad del Siglo II y luego sigui\u00f3 a Lyon, donde devino Obispo en el 177; describi\u00f3 a la Iglesia Romana como la m\u00e1s destacada y principal conservadora de la tradici\u00f3n Apost\u00f3lica, como \u00abla m\u00e1s grande y m\u00e1s antigua iglesia, conocida por todos, fundada y organizada en Roma por los dos m\u00e1s gloriosos ap\u00f3stoles, Pedro y Pablo\u00bb (Adv. haer., III, iii; cf. III, i). De este modo apela al hecho, conocido y reconocido universalmente, de la actividad Apost\u00f3lica de Pedro y Pablo en Roma, para hallar en ello una prueba de la tradici\u00f3n en contra de los herejes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(8)  En sus \u00abHypotyposes\u00bb (Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, IV, xiv), Clemente de Alejandr\u00eda, maestro en la escuela de catequesis de esa ciudad desde alrededor del a\u00f1o 190, afirma con la fuerza de la tradici\u00f3n de los presb\u00edteros: \u00abDespu\u00e9s que Pedro hubo anunciado la Palabra de Dios en Roma y predicado el Evangelio en el esp\u00edritu de Dios, la multitud de los oyentes pidi\u00f3 a Marcos, que hab\u00eda acompa\u00f1ado extensamente a Pedro en todos su viajes, que escriba lo que los ap\u00f3stoles les hab\u00edan predicado\u00bb (ver arriba).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(9)  Como Irineo, Tertuliano apela en sus escritos contra los herejes a la prueba aportada por las labores apost\u00f3licas de Pedro y Pablo en Roma acerca de la veracidad de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica. En \u00abDe Praescriptione\u00bb, xxxv, dice: \u00abSi est\u00e1n cerca de Italia, tienen a Roma, en donde la autoridad est\u00e1 siempre a mano. Qu\u00e9 afortunada es esta Iglesia para la cual los ap\u00f3stoles han volcado toda su ense\u00f1anza con su sangre, donde Pedro ha emulado la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or y donde Pablo ha sido coronado con la muerte de Juan\u00bb (el Bautista). En \u00abScorpiace\u00bb, xv, \u00e9l tambi\u00e9n habla de la crucifixi\u00f3n de Pedro. \u00abEl reto\u00f1o de fe ensangrentado primero por Ner\u00f3n en Roma. All\u00ed Pedro fue ce\u00f1ido por otro, dado que fue ligado a la cruz\u00bb. Como una ilustraci\u00f3n de la falta de importancia sobre qu\u00e9 agua se utiliza para administrar el bautismo, sostiene en su libro (\u00abSobre el Bautismo\u00bb, cap. v) que no hay \u00abninguna diferencia entre aqu\u00e9lla con la que Juan bautiz\u00f3 en el Jord\u00e1n y aqu\u00e9lla con la que Pedro bautiz\u00f3 en el Tiber\u00bb; y contra Marcion apela al testimonio de los Cristianos de Roma, \u00aba quienes Pedro y Pablo han legado el Evangelio, sellado con su sangre\u00bb (Adv. Marc., IV, v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(10)  Cayo, el Romano que vivi\u00f3 en Roma en tiempos del Papa Ceferino (198-217), escribi\u00f3 en su \u00abDi\u00e1logo con Proclus\u00bb (en Eusebio, \u00abHist. Eccl\u00bb, II, xxviii) dirigido en contra de los Montanistas: \u00abPero yo puedo mostrar los trofeos de los ap\u00f3stoles. Si tienen a bien ir al Vaticano o al camino a Ostia, hallar\u00e1n los trofeos de aqu\u00e9llos que han fundado esta Iglesia\u00bb. Por trofeos (tropaia) Eusebio entiende las tumbas de los ap\u00f3stoles, pero su \u00f3ptica es confrontada por investigadores modernos que consideran que se refiere al lugar de la ejecuci\u00f3n. Para nuestro prop\u00f3sito no es importante cu\u00e1l opini\u00f3n es correcta, pues el testimonio retiene su valor total en ambos casos. De cualquier modo, los lugares de ejecuci\u00f3n y de entierro de ambos estaban pr\u00f3ximos; San Pedro, que fue ejecutado en el Vaticano, recibi\u00f3 tambi\u00e9n all\u00ed su sepultura. Eusebio se refiere tambi\u00e9n a \u00abla inscripci\u00f3n de los nombres de Pedro y Pablo, que han sido preservados hasta hoy all\u00ed en las sepulturas\u00bb (en Roma).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(11)  Exist\u00eda por ende en Roma un antiguo memorial epigr\u00e1fico conmemorando la muerte de los ap\u00f3stoles. La l\u00f3brega cita en el Fragmento Muratorio (\u00abLucas optime theofile conprindit quia sub praesentia eius singula gerebantur sicuti et semote passionem petri evidenter declarat\u00bb, ed. Preuschen, Tubingen, 1910, p. 29) presupone tambi\u00e9n una definida tradici\u00f3n antigua con respecto a la muerte de Pedro en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(12)  Los ap\u00f3crifos Hechos de San Pedro y Hechos de los Santos Pedro y Pablo, pertenecen de manera similar a la serie de testimonios sobre la muerte de los dos ap\u00f3stoles en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En oposici\u00f3n a este testimonio claro y un\u00e1nime de la temprana cristiandad, unos pocos historiadores Protestantes en tiempos recientes han tratado de descartar como legendaria la residencia y muerte de Pedro en Roma. Estos intentos han resultado un completo fracaso. Se aseveraba que la tradici\u00f3n respecto de la residencia de Pedro en Roma se inici\u00f3 primero en los c\u00edrculos Ebionitas y formaba parte de la Leyenda de Sim\u00f3n el Mago, en la que Pablo es enfrentado por Pedro como un falso ap\u00f3stol debajo de Sim\u00f3n; al tiempo que esta pelea fuera transplantada a Roma, tambi\u00e9n surgi\u00f3 en fecha temprana la leyenda de la actividad de Pedro en esa capital (as\u00ed en Baur, \u00abPaulus\u00bb, 2da ed., 245 sqq., seguida por Hase y especialmente Lipsius, \u00abDie quellen der romischen Petrussage\u00bb, Kiel, 1872). Pero esta hip\u00f3tesis se ha visto fundamentalmente insostenible por el car\u00e1cter \u00edntegro y la importancia puramente local del Ebionitismo, siendo refutada directamente por los antedichos testimonios genuinos y enteramente independientes, que son de al menos una antig\u00fcedad similar. M\u00e1s a\u00fan, ha sido enteramente abandonado por historiadores Protestantes serios (cf., e.g., los comentarios de Harnack en \u00abGesch. der altchristl. Literatur\u00bb, II, I, 244, n. 2). Un m\u00e1s reciente intento de demostrar que San Pedro fue martirizado en Jerusal\u00e9n fue realizado por Erbes (Zeitschr. fur Kirchengesch., 1901, pp. 1 sqq., 161 sqq.). \u00c9l apela a los ap\u00f3crifos Hechos de San Pedro, en los que dos Romanos, Albino y Agripa, son mencionados como perseguidores de los ap\u00f3stoles. A \u00e9stos identifica como Albino, Procurador de Judea y sucesor de Festus, y a Agripa II, Pr\u00edncipe de Galilea, de donde llega a la conclusi\u00f3n que Pedro fue condenado a muerte y sacrificado por el Procurador de Jerusal\u00e9n. Lo insostenible de esta hip\u00f3tesis se hace inmediatamente visible por el mero hecho que nuestro m\u00e1s antiguo testimonio definido sobre la muerte de Pedro en Roma antedata por mucho los Hechos ap\u00f3crifos; adem\u00e1s, nunca en toda la extensi\u00f3n de la antigua Cristiandad se ha sido designada otra ciudad fuera de Roma como el lugar del martirio de los Santos Pedro y Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la actividad y muerte de San Pedro en Roma sea tan claramente establecida, no tenemos informaci\u00f3n precisa sobre los detalles de su estancia Romana. Las narraciones contenidas en la literatura ap\u00f3crifa del siglo segundo, sobre la supuesta contienda entre Pedro y Sim\u00f3n el Mago, pertenecen al dominio de la leyenda. De lo ya dicho sobre el origen del Evangelio de San Marcos, podemos deducir que Pedro trabaj\u00f3 durante un largo per\u00edodo en Roma. Esta conclusi\u00f3n es avalada por la voz un\u00e1nime de la tradici\u00f3n, que desde la segunda mitad del siglo segundo designa al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles como fundador de la Iglesia Romana. Se sostiene ampliamente que Pedro hizo una primera visita a Roma luego de ser milagrosamente liberado de la prisi\u00f3n en Jerusal\u00e9n; que Lucas se refer\u00eda a Roma por \u00abotro lugar\u00bb, pero omiti\u00f3 el nombre por razones especiales. No es imposible que Pedro haya realizado un viaje de misi\u00f3n a Roma alrededor de esta \u00e9poca (despu\u00e9s del 42 AD), pero este viaje no puede ser establecido con certeza. De cualquier forma, no podemos, en apoyo de esta teor\u00eda, apelar a las notas cronol\u00f3gicas de Eusebio y Jer\u00f3nimo, dado que, a\u00fan cuando estas notas se retrotraen a las cr\u00f3nicas del siglo tercero, no son tradiciones de antiguo sino el resultado de c\u00e1lculos basados en las listas episcopales. En la lista de obispos de Roma que data del siglo segundo, se introdujo en el siglo tercero (como sabemos por Eusebio y la \u00abCronograf\u00eda de 354\u00bb) la nota sobre veinticinco a\u00f1os de pontificado de San Pedro, pero no podemos rastrear su origen. Este agregado, en consecuencia, no sustenta la hip\u00f3tesis de una vista de San Pedro a Roma luego de su liberaci\u00f3n de la prisi\u00f3n (alrededor del 42). Por lo tanto, podemos admitir solamente la posibilidad de una visita tan anterior a la capital.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarea de determinar el a\u00f1o de la muerte de San Pedro est\u00e1 rodeada de dificultades similares. En el siglo cuarto y a\u00fan en las cr\u00f3nicas del tercero, hallamos dos notas distintas. En las \u00abCr\u00f3nicas\u00bb de Eusebio se da la muerte de Pedro y Pablo como en los a\u00f1os decimotercero y decimocuarto de Ner\u00f3n (67-68); esta fecha, aceptada por Jer\u00f3nimo, es la sostenida generalmente. El a\u00f1o 67 tambi\u00e9n es avalado por la afirmaci\u00f3n aceptada al igual por Eusebio y Jer\u00f3nimo, sobre que Pedro fue a Roma en el reinado del Emperador Claudio (seg\u00fan Jer\u00f3nimo, en el 42), as\u00ed como por la tradici\u00f3n antedicha de los veinticinco a\u00f1os de episcopado de Pedro (cf. Bartolini, \u00abSopra l&#8217;anno 67 se fosse quello del martirio dei gloriosi Apostoli\u00bb, Roma, 1868). Una versi\u00f3n distinta es provista por la \u00abCronograf\u00eda de 354\u00bb (ed. Duchesne, \u00abLiber Pontificalis\u00bb, I, 1 sqq.). \u00c9sta refiere el arribo de San Pedro en Roma al a\u00f1o 30, y su muerte como la de San Pablo al a\u00f1o 55.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duchesne ha mostrado que las fechas en la \u00abCronograf\u00eda\u00bb fueron insertadas en una lista de los Papas que contiene solamente sus nombres y la duraci\u00f3n de sus pontificados, de donde, bajo la suposici\u00f3n cronol\u00f3gica de ser el a\u00f1o de la muerte de Cristo el 29, se insert\u00f3 el a\u00f1o 30 como el comienzo del pontificado de Pedro y su muerte referida al 55 sobre la base de los veinticinco a\u00f1os de pontificado (op. cit., introd., vi sqq.). Esta fecha, sin embargo, ha sido defendida recientemente por Kellner (\u00abJesus von Nazareth u. seine Apostel im Rahmen der Zeitgeschichte\u00bb, Ratisbon, 1908; \u00abTradition geschichtl. Bearbeitung u. Legende in der Chronologie des apostol. Zeitalters\u00bb, Bonn, 1909). Otros historiadores han aceptado el a\u00f1o 65 (e. g., Bianchini, en su edici\u00f3n del \u00abLiber Pontilicalis\u00bb en P. L.. CXXVII. 435 sqq.) o el 66 (e. g. Foggini, \u00abDe romani b. Petri itinere et episcopatu\u00bb, Florencia, 1741; tambi\u00e9n Tillemont). Harnack procur\u00f3 establecer el a\u00f1o 64 (i . e . el comienzo de la persecuci\u00f3n Neroniana) como el de la muerte de Pedro (\u00abGesch. der altchristl. Lit. bis Eusebius\u00bb, pt. II, \u00abDie Chronologie\u00bb, I, 240 sqq.). Esta fecha, que ya hab\u00eda sido sustentada por Cave, du Pin y Wiesler, ha sido aceptada por Duchesne (Hist. ancienne de l&#8217;eglise, I, 64). Erbes refiere la muerte de San Pedro al 22 febrero de 63 y la de San Pablo a 64 (\u00abTexte u. Untersuchungen\u00bb, nueva serie, IV, i, Leipzig, 1900, \u00abDie Todestage der Apostel Petrus u. Paulus u. ihe rom. Denkmaeler\u00bb). Por ende la fecha de la muerte de Pedro no ha sido decidida a\u00fan; el per\u00edodo entre julio de 64 (inicio de la persecuci\u00f3n Neroniana) y comienzos de 68 (el 9 de julio Ner\u00f3n huy\u00f3 de Roma y se suicid\u00f3) debe dejarse abierto para la fecha de su muerte. El d\u00eda de su martirio tambi\u00e9n se desconoce; 29 de junio, el d\u00eda aceptado de su fiesta desde el siglo cuarto, no puede ser probado como el d\u00eda de su muerte (ver abajo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la forma en que Pedro muri\u00f3, contamos con la tradici\u00f3n-atestiguada por Tertuliano a fines del siglo segundo (ver arriba) y por Or\u00edgenes (en Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, II, i)-sobre que sufri\u00f3 crucifixi\u00f3n. Or\u00edgenes sostiene que: \u00abPedro fue crucificado en Roma con su cabeza hacia abajo, como \u00e9l mismo hab\u00eda deseado sufrir\u00bb. Como el lugar de la ejecuci\u00f3n pueden muy probablemente aceptarse los Jardines Neronianos en el Vaticano, dado que seg\u00fan T\u00e1cito all\u00ed se representaban en general las horrendas escenas de la persecuci\u00f3n Neroniana; y en este distrito, en la vecindad de la V\u00eda Cornelia y al pi\u00e9 de las Colinas Vaticanas, el Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles hall\u00f3 su sepultura. De esta tumba (dado que la palabra tropaion era, como ya se dijo, correctamente interpretada como tumba) Cayo ya habla en el siglo tercero. Por un tiempo los restos de Pedro descansaron con los de Pablo en una cripta en la V\u00eda Apia en el lugar ad Catacumbas, donde ahora est\u00e1 la Iglesia de San Sebasti\u00e1n (que en su erecci\u00f3n en el siglo cuarto fue dedicada a los dos ap\u00f3stoles). Los restos habr\u00edan sido probablemente llevados all\u00ed a comienzos de la persecuci\u00f3n Valeriana en 258, para protegerlos de la amenaza de profanaci\u00f3n cuando fueron confiscados los sepulcros Cristianos. Fueron m\u00e1s tarde restituidos a su previo lugar de reposo y Constantino el Grande hizo erigir una magn\u00edfica bas\u00edlica sobre la tumba de San Pedro al pi\u00e9 de la Colina Vaticana. Esta bas\u00edlica fue reemplazada por la actual de San Pedro en el siglo diecis\u00e9is. La cripta con el altar construido sobre ella (confessio) ha sido el m\u00e1s venerado santuario de un m\u00e1rtir en Occidente. En la estructura inferior del altar, sobre la cripta que conten\u00eda el sarc\u00f3fago con los restos de San Pedro, se hizo una cavidad. \u00c9sta fue cerrada por medio de una puerta en el frente del altar. Al abrir esta puerta el peregrino disfrutar del gran privilegio de arrodillarse justo encima del sarc\u00f3fago del ap\u00f3stol. Se sol\u00edan dar llaves de esta puerta como recuerdos (cf. Gregorio de Tours, \u00abDe gloria martyrum\u00bb, I, XXVIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La memoria de San Pedro est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la Catacumba de Santa Priscilla en la V\u00eda Salaria. Seg\u00fan la tradici\u00f3n corriente en la tard\u00eda antig\u00fcedad Cristiana, en este lugar San Pedro instru\u00eda a los fieles y administraba el bautismo. Esta tradici\u00f3n parece haber estado basada en testimonios de monumentos a\u00fan anteriores. La catacumba situada debajo del jard\u00edn de una villa de la antigua familia Cristiana y senatorial Acilii Glabriones y su fundaci\u00f3n, se retrotrae hacia fines de siglo primero; y dado que Acilio Glabrio (q. v.) c\u00f3nsul en 91, fue bajo Domiciano condenado a muerte por ser Cristiano, es bastante posible que la fe Cristiana de la familia datase de los tiempos Apost\u00f3licos y que al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles se le haya otorgado recepci\u00f3n hospitalaria en la casa de ellos durante su residencia en Roma. Las relaciones entre Pedro y Prudencio, cuya casa estaba en el sitio del actual templo de Prudencio (ahora Santa Prudentiana) parecen recostarse m\u00e1s bien en una leyenda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con las Ep\u00edstolas de San Pedro, respecto de los varios ap\u00f3crifos que llevan el nombre de Pedro, especialmente el Apocalipsis y el Evangelio de San Pedro, ver Ap\u00f3crifo). El serm\u00f3n ap\u00f3crifo de Pedro (kerygma), que data de la segunda mitad del siglo segundo, era probablemente una colecci\u00f3n de supuestos sermones del ap\u00f3stol; varios fragmentos son preservados por Clemente de Alejandr\u00eda (cf. Dobschuts, \u00abDas Kerygma Petri kritisch untersucht\u00bb en \u00abTexte u. Untersuchungen\u00bb, XI, i, Leipzig, 1893).\n<\/p>\n<h2>Fiestas de San Pedro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan atr\u00e1s como en el siglo IV se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo en el mismo d\u00eda, aunque el d\u00eda no era el mismo en Oriente que en Roma. El Martirologio Sirio de fines del siglo IV, que es un extracto de un cat\u00e1logo griego de santos del Asia Menor, indica las siguientes fiestas en conexi\u00f3n con la Navidad (25 de diciembre): 26 de diciembre  San Esteban; 27 de diciembre,. Santos Santiago y Juan; 28 de diciembre Santos Pedro y Pablo. En el paneg\u00edrico de San Gregorio Nacianzeno a San Basilio tambi\u00e9n se nos dice que estas fiestas de los ap\u00f3stoles y San Esteban siguen inmediatamente a la Navidad. Los armenios celebraban la fiesta tambi\u00e9n el 27 de diciembre; los nestorianos el segundo viernes despu\u00e9s de Epifan\u00eda. Es evidente que el 28 (27) de diciembre era (como el 26 de diciembre para San Esteban) elegido arbitrariamente, sin que hubiera tradici\u00f3n alguna respecto de la proximidad con la fecha de la muerte de los santos. La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio tan atr\u00e1s como en los siglos III y IV. La lista de fiestas de m\u00e1rtires en el Cron\u00f3grafo de Fil\u00f3calo coloca esta nota en la fecha &#8211; \u00abIII. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose.\u00bb (=el a\u00f1o 258). El \u00abMartyrologium Hieronyminanum\u00bb tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: \u00abRomae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus\u00bb (ed. de Rossi&#8211;Duchesne, 84).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fecha 258 en las notas revela que a partir de ese a\u00f1o se celebraba la memoria de los dos ap\u00f3stoles el 29 de junio en la V\u00eda Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los ap\u00f3stoles fueron trasladado all\u00ed (ver arriba). M\u00e1s tarde, quiz\u00e1 al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la V\u00eda Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Bas\u00edlica Vaticana y los de Pablo la iglesia en la V\u00eda Ostiensis. En el sitio Ad Catacumbas se construy\u00f3, tan atr\u00e1s como en el siglo cuarto, una iglesia en honor de los dos ap\u00f3stoles. Desde el a\u00f1o 258 se guard\u00f3 su fiesta principal el 29 de junio, fecha en la que desde tiempos antiguos se celebraba el Servicio Divino solemne en las tres iglesias arriba mencionadas (Duchesne, \u00abOrigines du culte chretien\u00bb, 5ta ed., Par\u00eds, 1909, 271 sqq., 283 sqq.; Urbano, \u00abEin Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom an Anfang des 5. Jahrh.\u00bb, Leipzig, 1901, 169 sqq.; Kellner, \u00abHeortologie\u00bb, 3ra ed., Freiburg, 1911, 210 sqq.). La leyenda procur\u00f3 explicar que los ap\u00f3stoles ocupasen temporalmente el sepulcro Ad Catacumbas mediante la suposici\u00f3n que, enseguida de la muerte de ellos los Cristianos del Oriente deseaban robarse sus restos y llevarlos al Este. Toda esta historia es evidentemente producto de la leyenda popular (Con respecto a la Sede de Pedro, ver SEDE DE PEDRO)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tercera festividad de los ap\u00f3stoles tiene lugar el 1 de agosto: la fiesta de las Cadenas de San Pedro. Esta fiesta era originariamente la de dedicaci\u00f3n de la iglesia del ap\u00f3stol, erigida en la Colina Esquilina en el siglo cuarto. Un sacerdote titular de la iglesia, Filipo, fue delegado papal al Concilio de \u00c9feso en el a\u00f1o 431. La iglesia fue reconstruida por Sixto II (432) a costa de la familia imperial Bizantina. La consagraci\u00f3n solemne pudo haber sido el 1 de agosto, o este fue el d\u00eda de la dedicaci\u00f3n de la anterior iglesia. Quiz\u00e1 este d\u00eda fue elegido para sustituir las fiestas paganas que se realizaban el 1 de agosto. En esta iglesia, a\u00fan en pi\u00e9 (S. Pietro en Vincoli), probablemente se preservaron desde el siglo cuarto las cadenas de San Pedro que eran muy grandemente veneradas, siendo considerados como reliquias apreciadas los peque\u00f1os trozos de su metal. De tal modo, la iglesia desde muy antiguo recibi\u00f3 el nombre in Vinculis, convirti\u00e9ndose la fiesta del 1 de agosto en fiesta de las cadenas de San Pedro (Duchesne, op. cit., 286 sqq.; Kellner, loc. cit., 216 sqq.). El recuerdo de ambos Pedro y Pablo fue m\u00e1s tarde relacionado con dos lugares de la antigua Roma: la V\u00eda Sacra, en las afueras del Foro, adonde se dec\u00eda que fue arrojado al suelo el mago Sim\u00f3n ante la oraci\u00f3n de Pedro y la c\u00e1rcel Tullianum, o Carcer Mamertinus, adonde se supone que fueron mantenidos los ap\u00f3stoles hasta su ejecuci\u00f3n. Tambi\u00e9n en ambos lugares se erigieron santuarios de los ap\u00f3stoles y el de la c\u00e1rcel Mamertina a\u00fan permanece en casi su estado original desde la temprana \u00e9poca Romana. Estas conmemoraciones locales de los ap\u00f3stoles est\u00e1n basadas en leyendas y no hay celebraciones especiales en las dos iglesias. Sin embargo, no es imposible que Pedro y Pablo hayan sido confinados en la prisi\u00f3n principal de Roma en el fuerte del Capitolio, de la cual queda como un resto la actual Carcer Mamertinus.\n<\/p>\n<h2>Representaciones de San Pedro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1s antigua que existe es el medall\u00f3n de bronce con las cabezas de los ap\u00f3stoles; esto data de fines del siglo segundo o principios del tercero y se conserva en el Museo Cristiano de la Biblioteca Vaticana. Pedro tiene una cabeza fuerte y redondeada, mand\u00edbulas prominentes, una frente retrotra\u00edda, cabello crespo grueso y barba. Los rasgos son tan distintivos, que semejan la naturaleza de un retrato. Esto tambi\u00e9n se encuentra en dos representaciones de San Pedro en la c\u00e1mara de la Catacumba de Pedro y Marcelino que data de la segunda mitad del siglo tercero (Wilpert, \u00abDie Malerein der Katakomben Rom\u00bb, placas 94 y 96). En las pinturas de las catacumbas los Santos Pedro y Pablo frecuentemente aparecen como intercesores y abogados de los difuntos, en las representaciones del Juicio Final (Wilpert, 390 sqq.), y como introduciendo a un Orante (una figura que reza y representa a los muertos) en el Para\u00edso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las numerosas representaciones de Cristo en medio de Sus ap\u00f3stoles, que aparece en las pinturas de las catacumbas y labradas en los sarc\u00f3fagos, Pedro y Pablo siempre ocupan los lugares de honor a derecha e izquierda del Salvador. En los mosaicos de las bas\u00edlicas romanas, que datan del siglo cuarto al noveno, Cristo aparece como figura central, con los Santos Pedro y Pablo a Su derecha e izquierda y aparte de ellos los santos especialmente venerados en cada iglesia en particular. En los sarc\u00f3fagos y otros memoriales, aparecen escenas de la vida de San Pedro: su caminata sobre el Lago de Genesar\u00e9t desde el bote cuando Cristo lo llam\u00f3; la profec\u00eda de sus negaciones; el lavatorio de los pies; el elevar a Tabit\u00e1 de entre los muertos; la captura de Pedro y ser llevado al lugar de su ejecuci\u00f3n. En dos copas doradas se lo representa como a Mois\u00e9s haciendo brotar agua de la roca con su vara; el nombre de Pedro bajo la escena demuestra que es visto como el gu\u00eda del pueblo de Dios en el Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el per\u00edodo que va del siglo IV al VI es particularmente frecuente la escena de la entrega de la Ley a Pedro, lo que ocurre en varias clases de monumento. Cristo entrega a Pedro un escrito enrollado o abierto, en el que a menudo est\u00e1 la inscripci\u00f3n Lex Domini (Ley del Se\u00f1or) o Dominus legem dat (El Se\u00f1or da la Ley). En el mausoleo de Constantina en Roma (S. Constanza en la V\u00eda Nomentana) esta escena se da como un paralelo a la entrega de la Ley a Mois\u00e9s. En representaciones en los sarc\u00f3fagos del siglo V el Se\u00f1or entrega a Pedro las llaves (en lugar del escrito). En labrados del siglo cuarto, Pedro suele llevar una vara en su mano (luego del siglo V una cruz con una larga vara, portada por el ap\u00f3stol sobre su hombro) como una suerte de cetro indicativo del oficio de Pedro. Desde fines del siglo VI se sustituye esto por las llaves (usualmente dos, aunque a veces tres) que de all\u00ed en m\u00e1s se convirtieron en los atributos de Pedro. Hasta la renombrada y grandemente venerada estatua de bronce en San Pedro las posee; esta, que es la m\u00e1s conocida representaci\u00f3n del ap\u00f3stol, data del \u00faltimo per\u00edodo de la antig\u00fcedad cristiana (Grisar, \u00abAnalecta romana\u00bb, I, Roma, 1899, 627 sqq.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BIRKS Estudios sobre la Vida y Car\u00e1cter de San Pedro (Londres, 1887), TAYLOR, Pedro el Ap\u00f3stol, nueva ed. por BURNET AND ISBISTER (London, 1900); BARNES, San Pedro en Roma y su Tumba en la Colina del Vaticano (Londres, 1900): LIGHTFOOT, Padres Apost\u00f3licos, 2nd ed., pt. 1, VII. (London, 1890), 481sq., St. Peter in Rome; FOUARD Les origines de l&#8217;Eglise: St. Pierre et Les premi\u00e8res ann\u00e9es du christianisme (3rd ed., Paris 1893); FILLION, Saint Pierre (2nd ed Paris, 1906); collection Les Saints; RAMBAUD, Histoire de St. Pierre ap\u00f4tre (Bordeaux, 1900); GUIRAUD, La venue de St Pierre \u00e0 Rome in Questions d&#8217;hist. et d&#8217;arch\u00e9ol. chr\u00e9t. (Paris, 1906); FOGGINI, De romano D. Petr; itinere et episcopatu (Florence, 1741); RINIERI, S. Pietro in Roma ed i primi papi secundo i piu vetusti cataloghi della chiesa Romana (Turin, 19O9); PAGANI, Il cristianesimo in Roma prima dei gloriosi apostoli Pietro a Paolo, e sulle diverse venute de&#8217; principi degli apostoli in Roma (Rome, 1906); POLIDORI, Apostolato di S. Pietro in Roma in Civilt\u00e0 Cattolica, series 18, IX (Rome, 1903), 141 sq.; MARUCCHI, Le memorie degli apostoli Pietro e Paolo in Roma (2nd ed., Rome, 1903); LECLER, De Romano S. Petri episcopatu (Louvain, 1888); SCHMID, Petrus in Rome oder Aufenthalt, Episkopat und Tod in Rom (Breslau, 1889); KNELLER, St. Petrus, Bischof von Rom in Zeitschrift f. kath. Theol., XXVI (1902), 33 sq., 225sq.; MARQUARDT, Simon Petrus als Mittel und Ausgangspunkt der christlichen Urkirche (Kempten, 1906); GRISAR, Le tombe apostoliche al Vaticano ed alla via Ostiense in Analecta Romana, I (Rome, 1899), sq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>: Kirsch, Johann Peter. \u00abSt. Peter, Prince of the Apostles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11744a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por David O. Lawes.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de San Pedro puede ser considerada convenientemente bajo los t\u00edtulos siguientes: Contenido 1 Hasta la Ascensi\u00f3n de Cristo 1.1 Betsaida 1.2 Cafarna\u00fam 1.3 Encuentro de Pedro con Nuestro Se\u00f1or 1.4 Pedro se convierte en disc\u00edpulo 1.5 Creciente elevaci\u00f3n de entre los Doce 1.6 Pedro se vuelve Cabeza de los Ap\u00f3stoles 1.7 Su dificultad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-pedro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN PEDRO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}