{"id":26425,"date":"2016-02-05T17:50:03","date_gmt":"2016-02-05T22:50:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagio-y-pelagianismo\/"},"modified":"2016-02-05T17:50:03","modified_gmt":"2016-02-05T22:50:03","slug":"pelagio-y-pelagianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagio-y-pelagianismo\/","title":{"rendered":"PELAGIO Y PELAGIANISMO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El pelagianismo recibe su nombre de Pelagio y designa una herej\u00eda del siglo quinto, que niega el pecado original y la gracia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vida y escritos de Pelagio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de los principales episodios de la controversia pelagiana, poco o nada se conoce sobre la carrera personal de Pelagio. S\u00f3lo despu\u00e9s que \u00e9l da un \u00faltimo adi\u00f3s a Roma en el 411, son m\u00e1s abundantes las fuentes. Sin embargo, despu\u00e9s del 418, de nuevo se produce un silencio sobre su persona en la historia. Como S. Agust\u00edn (De peccat. orig., XXIV) testifica, Pelagio vivi\u00f3 en Roma \u201cpor largo tiempo\u201d. Podemos suponer que residi\u00f3 all\u00e1 al menos desde el pontificado del Papa Anastasio (398-401). Respecto a su larga vida antes del a\u00f1o 400 y, sobre todo respecto a su juventud, nos hemos quedado enteramente en la oscuridad. Aun el lugar en que naci\u00f3 est\u00e1 en discusi\u00f3n. Mientras que testimonios confiables, como Agust\u00edn, Orosio, Pr\u00f3spero y Mario Mercator, son absolutamente expl\u00edcitos en asignar Gran Breta\u00f1a como su pa\u00eds nativo, como as\u00ed parece seg\u00fan su cognomen: Brito o Britannicus. Jer\u00f3nimo (Praef. in Jerem., lib. I y III) lo ridiculiza como \u201cescoc\u00e9s\u201d (loc. cit., \u00abhabet enim progeniem Scoticae gentis de Britannorum vicinia\u00bb), quien, habiendo sido \u201crellenado con gachas de avena escocesa\u201d (Scotorum pultibus proegravatus) sufre de d\u00e9bil memoria. Argumentando correctamente que los \u201cescoceses\u201d de aquellos d\u00edas eran realmente los irlandeses, H. Zimmer (\u00abPelagius in Ireland\u00bb, p.20, Berlin, 1901) ha adelantado razones de peso para la hip\u00f3tesis de que el verdadero lugar de origen de Pelagio debiera ser buscado en Irlanda, y que habr\u00eda permanecido en el sudoeste de Gran Breta\u00f1a s\u00f3lo en tr\u00e1nsito hacia Roma. Alto de estatura y corpulento de apariencia (Jer\u00f3nimo, loc. cit., \u00abgrandis et corpulentus\u00bb), Pelagio ten\u00eda educaci\u00f3n superior, hablaba y escrib\u00eda bien, con gran fluidez, tanto el lat\u00edn como el griego, adem\u00e1s era versado en teolog\u00eda. Fue monje, entregado consecuentemente a pr\u00e1cticas de ascetismo, pero nunca fue cl\u00e9rigo. Tanto Orosio como el Papa Z\u00f3simo lo llamaron \u201chombre de leyes\u201d. En Roma misma goz\u00f3 de reputaci\u00f3n por su austeridad. S. Agust\u00edn lo llama \u201cvar\u00f3n santo\u201d, vir sanctus. Mantuvo una edificante correspondencia \u2014que m\u00e1s tarde us\u00f3 para su defensa personal\u2014 con S. Paulino de Nola (405) y otros prominentes obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su permanencia en Roma compuso varias obras: \u00abDe fide Trinitatis libri III\u00bb, ahora perdida, que fue elogiada por Gennadio como \u201cindispensable materia de lectura para los estudiantes\u201d; \u00abEclogarum ex divinis Scripturis liber unus\u00bb, que es la principal colecci\u00f3n de pasajes de la Biblia basada en el \u00abTestimoniorum libri III\u00bb de Cipriano, de esta obra S. Agust\u00edn ha preservado un n\u00famero de fragmentos; \u00abCommentarii in epistolas S. Pauli\u00bb, fue elaborada sin duda antes de la destrucci\u00f3n de Roma por Alarico (410) y conocida por S. Agust\u00edn en el 412, Zimmer (loc. cit.) es digno de cr\u00e9dito por haber redescubierto, en este comentario sobre S. Pablo, el trabajo original de Pelagio, que hab\u00eda sido, en el curso del tiempo, atribuido a S. Jer\u00f3nimo (P.L., XXX, 645-902), un examen riguroso de esta obra, que ha llegado a ser de un momento a otro famosa, ha tra\u00eddo a la luz que contiene las ideas fundamentales condenadas despu\u00e9s por la Iglesia como \u201cherej\u00eda pelagiana\u201d. En esta obra Pelagio neg\u00f3 el estado primitivo del hombre en el para\u00edso y el pecado original (cf. P. L., XXX, 678, \u00abInsaniunt, qui de Adam per traducem asserunt ad nos venire peccatum\u00bb), insisti\u00f3 en la naturalidad de la concupiscencia y la muerte del cuerpo, y vincul\u00f3 la existencia y universalidad actual del pecado al mal ejemplo dado por Ad\u00e1n al cometer el primer pecado. Como todas las ideas de Pelagio estuvieron principalmente radicadas en la antigua filosof\u00eda pagana \u2014especialmente en el popular sistema de los estoicos\u2014 en lugar de estarlo en el cristianismo, consider\u00f3 la fuerza moral de la voluntad humana (liberum arbitrium), cuando est\u00e1 fortalecida por el ascetismo, como suficiente en s\u00ed misma para desear y conseguir el noble ideal de la virtud. El valor de la redenci\u00f3n de Cristo era, en su opini\u00f3n, limitado principalmente a la formaci\u00f3n (doctrina) y al ejemplo (exemplum) que el Salvador puso en la balanza como contrapeso frente al mal ejemplo de Ad\u00e1n, de manera que la naturaleza mantiene la habilidad de someter al pecado y ganar la vida eterna aun sin la ayuda de la gracia. Por justificaci\u00f3n mediante la sola fe hemos sido indudablemente limpiados de nuestros pecados personales (loc. cit., 663, \u00abper solam fidem justificat Deus impium convertendum\u00bb), pero este perd\u00f3n (gratia remissionis) no implica una renovaci\u00f3n interior de la santificaci\u00f3n del alma. Hasta que punto la doctrina de la sola fides \u201cno haya tenido un defensor m\u00e1s potente antes de Lutero que Pelagio\u201d y si, en particular, la concepci\u00f3n protestante de fe fiducial despunt\u00f3 en \u00e9ste varios siglos antes que en Lutero, como Loofs (\u00abRealencyklop\u00e4dies fur protest. Theologie\u00bb, XV, 753, Leipzig, 1904) asume, es algo que probablemente necesita m\u00e1s cuidadoso examen. Por lo dem\u00e1s, Pelagio no habr\u00eda anunciado nada nuevo con esta doctrina, dado que los adversarios de la naciente Iglesia Apost\u00f3lica estaban ya familiarizados  con la \u201cjustificaci\u00f3n por la sola fe\u201d (cf. JUSTIFICACION). Por otro lado, la presunci\u00f3n de Lutero de ser el primero en proclamar la doctrina de la fe fiducial, ya hab\u00eda encontrado oposici\u00f3n. Sin embargo Pelagio insiste expresamente (loc. cit. 812), \u00abCeterum sine operibus fidei, non legis, mortua est fides\u00bb. Pero el comentario de Pelagio sobre S. Pablo guarda silencio respecto a un punto doctrinal, es decir, el significado del bautismo de los ni\u00f1os, esto lleva a suponer que aun entonces era claramente consciente de la existencia del pecado original en los ni\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para explicar psicol\u00f3gicamente la entera l\u00ednea de pensamiento de Pelagio, no basta remontarse al ideal del hombre sabio cuyo modelo traz\u00f3 siguiendo los principios \u00e9ticos de los estoicos, sobre los que estaba centrada su visi\u00f3n. Debemos tambi\u00e9n tener en cuenta que, su intimidad con los griegos desarroll\u00f3 en \u00e9l, por su desconocimiento de s\u00ed mismo, una unilateralidad que, a primera vista parece perdonable. El error m\u00e1s grave en que \u00e9l y el resto de los pelagianos cayeron, fue el de no suscribir las decisiones doctrinales de la Iglesia. Mientras los latinos pusieron \u00e9nfasis en la culpa m\u00e1s que en el castigo, como la principal caracter\u00edstica del pecado original, los griegos (aun Cris\u00f3stomo) pusieron m\u00e1s fuerza en el castigo que en la culpa. Teodoro de Mopsuestia fue todav\u00eda m\u00e1s lejos al negar la posibilidad de la culpa original y, en consecuencia, el car\u00e1cter penal de la muerte corporal. Adem\u00e1s, en ese tiempo, la doctrina de la gracia cristiana era por doquier vaga e indefinida; aun el Occidente estaba convencido de que nada m\u00e1s que una especie de asistencia era necesaria para la salvaci\u00f3n y \u00e9sta era dada gratuitamente, pero su naturaleza era poco entendida. En Oriente, adem\u00e1s, como compensaci\u00f3n del difundido fatalismo, el poder moral y la libertad de la voluntad hab\u00edan sido por momentos muy destacados o se hab\u00eda insistido demasiado fuertemente en la gracia asistente siendo m\u00e1s tenida en cuenta que la gracia preveniente (ver GRACIA). Debido a la intervenci\u00f3n de S. Agust\u00edn y de la Iglesia, se fue alcanzando gradualmente una mayor claridad en las cuestiones disputadas y se dio un primer impulso hacia un desarrollo m\u00e1s atento de los dogmas del pecado original y la gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pelagio y Celestio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una influencia de largo alcance, sobre el posterior desarrollo del pelagianismo, tuvo la amistad que Pelagio contrajo en Roma con Celestio, un abogado de noble ascendencia (probablemente italiana). Eunuco por nacimiento, pero dotado con buenos talentos, Celestio hab\u00eda sido ganado para el ascetismo debido a su entusiasmo por la vida mon\u00e1stica y, en su condici\u00f3n de monje lego, \u00e9l se esforz\u00f3 por convertir las m\u00e1ximas pr\u00e1cticas, aprendidas de Pelagio, en principios te\u00f3ricos que fueron propagados en Roma con \u00e9xito. S. Agust\u00edn, mientras califica a Pelagio de misterioso, mendaz y peligroso, llama a Celestio (De peccat. orig., XV) no s\u00f3lo \u201cincre\u00edblemente locuaz\u201d, sino tambi\u00e9n persona de \u00e1nimo abierto, obstinado y desenvuelto en las relaciones sociales. Aun cuando sus secretas o abiertas intrigas no pasaron desapercibidas, los dos amigos \u2014Pelagio y Celestio\u2014 no fueron molestados por los c\u00edrculos oficiales romanos. Pero las cosas cambiaron cuando, en el 411, dejaron el hospitalario suelo de la metr\u00f3poli, al ser saqueada por Alarico (410), y se embarcaron al \u00c1frica del Norte. Cuando desembarcaron en la costa, cerca de Hipona, Agust\u00edn, el Obispo de la ciudad, estaba ausente, encontr\u00e1ndose muy ocupado en calmar las disputas donatistas en \u00c1frica. M\u00e1s tarde se encontrar\u00eda con Pelagio en Cartago varias veces, pero sin entrar en estrecha relaci\u00f3n con \u00e9l. Despu\u00e9s de una breve estad\u00eda en \u00c1frica del Norte, Pelagio viaj\u00f3 a Palestina, mientras Celestio trat\u00f3 de ser ordenado presb\u00edtero en Cartago. Pero su plan fue frustrado por el di\u00e1cono Paulino de Mil\u00e1n, quien envi\u00f3 al Obispo Aurelio un memorial en el que las seis tesis de Celestio \u2014quiz\u00e1 extra\u00eddas de su obra ahora perdida \u00abContra traducem peccati\u00bb\u2014 fueron marcadas como her\u00e9ticas. Las tesis eran las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun si Ad\u00e1n no hubiera pecado, habr\u00eda muerto.<br \/>\nEl pecado de Ad\u00e1n lo perjudic\u00f3 s\u00f3lo a \u00e9l, no a la humanidad entera.<br \/>\nLos ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos se encuentran en el mismo estado que Ad\u00e1n antes de la ca\u00edda.<br \/>\nLa humanidad entera ni muri\u00f3 a trav\u00e9s del pecado o de la muerte de Ad\u00e1n, ni resucit\u00f3 a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo.<br \/>\nLa ley mosaica es tan buena gu\u00eda para el cielo como el Evangelio.<br \/>\nAntes de la venida de Cristo hubo hombres que se mantuvieron sin pecado.<br \/>\nA causa de estas doctrinas, que contienen claramente la quinta esencia del pelagianismo, Celestio fue citado para comparecer ante el s\u00ednodo de Cartago (411); pero se neg\u00f3 a retractarse de ellas, alegando que la herencia del pecado de Ad\u00e1n era una cuesti\u00f3n abierta y que su negaci\u00f3n no era una herej\u00eda. Como resultado, Celestio no fue s\u00f3lo excluido de la ordenaci\u00f3n, sino que sus seis tesis fueron condenadas. Declar\u00f3 entonces su intenci\u00f3n de apelar al Papa en Roma, pero, sin ejecutar su decisi\u00f3n, se fue a \u00c9feso en Asia Menor, donde fue ordenado sacerdote.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto las ideas de Pelagio hab\u00edan infectado un amplia \u00e1rea, especialmente en torno a Cartago, de manera que Agust\u00edn y otros obispos se vieron impulsados a tomar una postura firme contra estas concepciones en los sermones y conversaciones privadas. Urgido por su amigo Marcelino, quien \u201cdiariamente soport\u00f3 extenuantes debates con hermanos equivocados\u201d, S. Agust\u00edn en el 412 escribi\u00f3 sus famosas obras \u00abDe peccatorum meritis et remissione libri III\u00bb (P. L., XLIV, 109 sqq.) y \u00abDe spiritu et litera\u00bb (ibid., 201 sqq.) , en las que positivamente establece la existencia del pecado original, la necesidad del bautismo de los ni\u00f1os, la imposibilidad de una vida sin pecado, y la necesidad de la gracia interior (spiritus) en oposici\u00f3n a la gracia exterior de la ley (litera). Cuando en el 414 inquietantes rumores llegaron de Sicilia y, las as\u00ed llamadas \u00abDefinitiones Caelestii\u00bb (reconstruidas por Garnier, \u00abMarii Mercatoris Opera\u00bb, I, 384 sqq., Paris, 1673), consideradas obras de Celestio, fueron enviadas a S. Agust\u00edn, public\u00f3 como r\u00e9plica: \u00abDe perfectione justitiae hominis\u00bb (P. L., XLIV, 291 sqq.), obra en la que, otra vez, demoli\u00f3 la ilusi\u00f3n de una completa libertad frente al pecado. Fuera de hacerlo por caridad, tambi\u00e9n con el fin de vencer el error m\u00e1s eficazmente, Agust\u00edn, en estos escritos, nunca mencion\u00f3 a los dos autores de la herej\u00eda por su nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto, Pelagio, quien permanec\u00eda en Palestina, no se qued\u00f3 inactivo; escribi\u00f3 una carta, que a\u00fan se conserva (en P. L., XXX, 15-45), a una noble virgen romana llamada Demetria quien, a la llegada de Alarico, hab\u00eda emigrado a Cartago. A ella le hab\u00eda inculcado sus principios estoicos de la ilimitada energ\u00eda de la naturaleza. Adem\u00e1s public\u00f3 en el 415 una obra ahora perdida: \u201cDe natura\u201d, en la que trata de probar su doctrina a partir de autoridades, apelando no s\u00f3lo a los escritos de Hilario y Ambrosio, sino tambi\u00e9n a las obras m\u00e1s recientes de Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn, estando a\u00fan, estos ambos, vivos. S. Agust\u00edn le respondi\u00f3 entonces con su tratado \u00abDe natura et gratia\u00bb (P. L., XLIV, 247 sqq.). Jer\u00f3nimo, sin embargo, a quien Orosio, sacerdote espa\u00f1ol, disc\u00edpulo de Agust\u00edn, hab\u00eda personalmente explicado el peligro de la nueva herej\u00eda, y quien hab\u00eda sido humillado por la severidad con que Pelagio hubo criticado su comentario a la Ep\u00edstola a los Efesios, madur\u00f3 con el tiempo su entrada en la lista de los opositores a Pelagio; lo hizo mediante su carta a Ctesiphon (Ep. CXXLIII) y su obra llena de gracia \u00abDialogus contra Pelagianos\u00bb (P. L., XXIII, 495 sqq.). Estuvo ayudado por Orosio, quien inmediatamente acus\u00f3 a Pelagio de herej\u00eda en Jerusal\u00e9n. Despu\u00e9s, el obispo de Jerusal\u00e9n estim\u00f3 mucho (S. Agustin, \u00abEp. CLXXIX\u00bb) a Pelagio y lo tom\u00f3 como su invitado. Convoc\u00f3 en Julio del 415 un concilio diocesano para la investigaci\u00f3n del cargo. Los procedimientos se vieron obstaculizados por el hecho de que Orosio, la parte acusadora, no entend\u00eda el griego y hab\u00eda conseguido un mal int\u00e9rprete, mientras que Pelagio, el defendido, fue muy h\u00e1bil para defenderse a s\u00ed mismo en griego y sostener su ortodoxia. Sin embargo, de acuerdo al informe personal (escrito al t\u00e9rmino del 415) de Orosio (Liber apolog. contra Pelagium, P. L., XXXI, 1173), las partes litigantes al final acordaron dejar el \u00faltimo juicio de todas las cuestiones a los latinos \u2014dado que tanto Pelagio como sus adversarios eran latinos\u2014 y apelar a la decisi\u00f3n de Inocencio I; mientras tanto se impuso silencio a ambas partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Pelagio ten\u00eda concedido s\u00f3lo un breve plazo. Porque en el mismo a\u00f1o, los obispos de las Galias, Heros de Arl\u00e9s y L\u00e1zaro de Aix, quienes, despu\u00e9s de la derrota del usurpador Constantino (411), hab\u00edan dejado sus di\u00f3cesis retir\u00e1ndose a Palestina, llevaron el asunto ante el obispo Eulogio de Cesarea, con el resultado de que este \u00faltimo convoc\u00f3 a Pelagio en diciembre del 415, delante de un s\u00ednodo de catorce obispos que se llev\u00f3 a cabo en Diospolis, la antigua Lida. Sin embargo, la fortuna favoreci\u00f3 otra vez al heresiarca. Respecto a las acciones legales y el asunto en s\u00ed estamos extraordinariamente bien informados gracias a \u201cDe gestis Pelagii\u201d (P. L., XLIV, 319 sqq.) de S. Agust\u00edn, obra escrita en el 417 y basada en las actas del s\u00ednodo. Pelagio puntualmente obedeci\u00f3 a las citaciones, pero los principales acusadores, Heros y Lazaro, no hicieron su aparici\u00f3n, uno de ellos debido su mala salud. Y como Orosio, demasiado, expuesto al rid\u00edculo y perseguido por el obispo Juan de Jerusal\u00e9n, hubo de partir, Pelagio no se defendi\u00f3 personalmente sino que encontr\u00f3 un h\u00e1bil abogado en el di\u00e1cono Aniano de Celeda (cf. Hieronym., \u00abEp. cxliii\u00bb, ed. Vallarsi, I, 1067). Los puntos principales de la petici\u00f3n fueron traducidos al griego por un int\u00e9rprete y le\u00eddos s\u00f3lo como un extracto. Pelagio, habiendo ganado la buena voluntad de la asamblea, debido a que les ley\u00f3 algunas cartas privadas recibidas de prominentes obispos, entre ellos S. Agust\u00edn (Ep. cxlvi) empez\u00f3 a remover y refutar las diversas acusaciones. Entonces, se eximi\u00f3 del cargo de que \u00e9l hab\u00eda afirmado la posibilidad de una vida sin pecado, solamente dependiente de la libre voluntad; diciendo, por el contrario, que requer\u00eda la ayuda de Dios (adjutorium Dei) para vivir sin pecado, aunque, sin embargo, con esto no se refer\u00eda nada m\u00e1s que a la gracia de la creaci\u00f3n (gratia creationis). Respecto a las otras doctrinas de que se le acusaba, dijo que, tal como estaban formuladas en la acusaci\u00f3n, no eran de su autor\u00eda sino de Celestio, y que \u00e9l las rechazaba. Despu\u00e9s de la audiencia, no qued\u00f3 nada m\u00e1s para el s\u00ednodo, que retirar los cargos al defendido y anunciar que \u00e9ste gozaba de la comuni\u00f3n con la Iglesia. Oriente ahora hab\u00eda hablado dos veces y no hab\u00eda encontrado nada que condenar en Pelagio, porque \u00e9l hab\u00eda escondido sus aut\u00e9nticas convicciones a los jueces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuaci\u00f3n y fin de la controversia (415-418).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva absoluci\u00f3n de Pelagio  no dej\u00f3 de causar excitaci\u00f3n y alarma en el Norte del \u00c1frica, donde Orosio se hab\u00eda dirigido en el 416 con cartas de los obispos Heros y L\u00e1zaro. Para enfrentar la cuesti\u00f3n algo decisivo deb\u00eda hacerse. En oto\u00f1o del 416, 67 obispos del \u00c1frica Proconsular se reunieron en un s\u00ednodo en Cartago, fue presidido por Aurelio, mientras que 59 obispos de la provincia eclesi\u00e1stica de Numidia, a la que pertenec\u00eda la sede de Hipona, sede de S. Agust\u00edn, sostuvieron un s\u00ednodo en Milevo. En ambos lugares las doctrinas de Pelagio y Celestio fueron de nuevo rechazadas como contradictorias a la fe cat\u00f3lica. Sin embargo, para asegurar sus decisiones con la \u201cautoridad de la Santa Sede\u201d, ambos s\u00ednodos escribieron a Inocencio I, pidiendo su sanci\u00f3n suprema. Adem\u00e1s, para llamar la atenci\u00f3n del Papa con mayor fuerza sobre la seriedad de la situaci\u00f3n, cinco obispos (Agust\u00edn, Aurelio, Alipio, Evodio y Posidio) le adelantaron una carta conjunta en la que detallaban la doctrina del pecado original, el bautismo de los ni\u00f1os, y la gracia cristiana (S. Agust\u00edn, \u00abEpp. clxxv-vii\u00bb). En tres cartas separadas, fechadas el 27 de enero del 417, el Papa contest\u00f3 a las cartas sinodales de Cartago y Milevo as\u00ed como tambi\u00e9n a las de los cinco obispos (Jaff\u00e9, \u00abRegest.\u00bb, 2nd ed., nn. 321-323, Leipzig, 1885). Comenzando a partir del principio de que las resoluciones de los s\u00ednodos provinciales no tienen fuerza vinculante hasta que son confirmadas por la suprema autoridad de la sede apost\u00f3lica, el Papa desarroll\u00f3 la ense\u00f1anza cat\u00f3lica sobre el pecado original y la gracia y excluy\u00f3 a Pelagio y Celestio, quienes hab\u00edan rechazado estas ense\u00f1anzas, de la comuni\u00f3n con la Santa Sede, hasta que ellos reviertan sus pareceres (donec resipiscant). En \u00c1frica, donde la decisi\u00f3n fue recibida con sincera alegr\u00eda, la controversia no pod\u00eda considerarse cerrada, y Agust\u00edn, el 23 de septiembre del 417 anunci\u00f3 desde el p\u00falpito (Serm., cxxxi, 10 in P. L., XXXVIII, 734), \u00abJam de hac causa duo concilia missa sunt ad Sedem apostolicam, inde etiam rescripta venerunt; causa finita est\u00bb. Dos s\u00ednodos han escrito a la santa sede sobre este asunto, la respuesta ha llegado, el asunto ya est\u00e1 aclarado). Pero \u00e9l estaba equivocado, el asunto a\u00fan no hab\u00eda quedado terminado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inocencio I muri\u00f3 el 12 de marzo del 417 y Z\u00f3simo, un griego de nacimiento, lo sucedi\u00f3. Ante su tribunal la cuesti\u00f3n pelagiana en su integridad fue ahora una vez m\u00e1s abierta y discutida con todas sus implicancias. La ocasi\u00f3n para esto fueron las instancias que Pelagio y Celestio enviaron a la Sede Romana para justificarse a s\u00ed mismos. Pero, aunque las previas decisiones de Inocencio I hab\u00edan removido todas las dudas sobre el asunto mismo, a\u00fan la cuesti\u00f3n de las personas comprometidas estaba sin decidir, es decir: \u00bfHab\u00edan realmente ense\u00f1ado Pelagio y Celestio las doctrinas condenadas como her\u00e9ticas? El sentido de justicia de Z\u00f3simo le imped\u00eda castigar a alguien con excomuni\u00f3n, siendo \u00e9ste dudosamente convicto de su error. Y, si los pasos recientemente dados por los dos que se defend\u00edan hab\u00edan sido considerados, las dudas que debieron surgir sobre este punto no fueron enteramente carentes de fundamento. En el 416 Pelagio public\u00f3 un nuevo trabajo, ahora perdido, \u201cDe libero arbitrio libri IV\u201d que, en su fraseolog\u00eda parece inclinarse hacia la concepci\u00f3n agustiniana de gracia y del bautismo de los infantes, aunque en principio no se separe del anterior punto de vista del mismo autor. Hablando de la gracia cristiana, Pelagio no s\u00f3lo admite la revelaci\u00f3n divina, sino que adem\u00e1s se refiere un tipo de gracia interior, es decir una iluminaci\u00f3n de la mente (por medio de los sermones, la lectura de la Biblia, etc.) a\u00f1adiendo, sin embargo, que esta \u00faltima no sirve para que sea posible hacer obras que salven, sino s\u00f3lo para facilitar su realizaci\u00f3n. Respecto al bautismo de los infantes, Pelagio afirma que les debe ser administrado en la misma forma que a los adultos, no para limpiar a los ni\u00f1os de un reato original, sino para asegurar su entrada \u201cen el reino de Dios\u201d. Los ni\u00f1os no bautizados, estima, podr\u00edan ser excluidos del \u201creino de Dios\u201d despu\u00e9s de su muerte, pero no de la \u201cvida eterna\u201d. Pelagio envi\u00f3 esta obra junto con una confesi\u00f3n de fe que a\u00fan se conserva. En ella testimonia su obediencia como la de un ni\u00f1o, humildemente necesitado y, al mismo tiempo reconoce inexactitudes fortuitas que pueden ser corregidas por \u00e9l quien \u201csostiene la misma fe y el parecer de Pedro\u201d. Todo esto fue dirigido a Inocencio I, de cuyo deceso Pelagio no se hab\u00eda a\u00fan enterado. Celestio quien, mientras tanto, hab\u00eda cambiado su residencia de \u00c9feso a Constantinopla, pero hab\u00eda sido proscrito desde entonces por el obispo anti-pelagiano \u00c1tico, dio activamente pasos hacia su rehabilitaci\u00f3n. En el 417 fue a Roma en persona y dej\u00f3 a los pies de Z\u00f3simo una confesi\u00f3n de fe detallada (Fragmentos, P. L., XLV, 1718), en \u00e9sta afirma su creencia en todas las doctrinas, \u201cdesde que hay un Dios Uno y Trino hasta la resurrecci\u00f3n de los muertos\u201d (cf. S. Agust\u00edn, \u00abDe peccato orig.\u00bb, xxiii). Muy contento con esta fe cat\u00f3lica y obediencia, Z\u00f3simo envi\u00f3 dos cartas diferentes (P. L., XLV, 1719 sqq.)  a los obispos africanos, diciendo que, en el caso de Celestio, los obispos Heros y L\u00e1zaro hab\u00edan procedido sin la debida circunspecci\u00f3n y que, Pelagio tambi\u00e9n, como se hab\u00eda probado por su reciente confesi\u00f3n de fe, no se hab\u00eda desviado de la verdad cat\u00f3lica. Como para el caso de Celestio, quien estaba entonces en Roma, el Papa encarg\u00f3 a los Africanos revisar la anterior sentencia o acusarlo de herej\u00eda delante del mismo Papa dentro de dos meses. El mandato papal golpe\u00f3 \u00c1frica como una bomba. Con gran rapidez se convoc\u00f3 un s\u00ednodo en Cartago en noviembre del 417, y se escribi\u00f3 a Z\u00f3simo pidi\u00e9ndole no rescindir la sentencia que su predecesor, Inocencio I, hab\u00eda pronunciado contra Pelagio y Celestio, hasta que ambos hubieran confesado la necesidad de la gracia interior para todos los pensamientos, palabras y actos saludables. Al fin Z\u00f3simo se detuvo. Por un rescripto del 21 de marzo del 418, asegur\u00f3 a ellos que no se hab\u00eda pronunciado definitivamente, sino que hab\u00eda despachado al \u00c1frica todos los documentos sobre el pelagianismo para pavimentar el camino hacia una nueva investigaci\u00f3n conjunta. De acuerdo con el mandato papal se celebr\u00f3 el primero de mayo del 418, en presencia de 200 obispos, el famoso Concilio de Cartago, que otra vez tipific\u00f3 al pelagianismo como una herej\u00eda en ocho (o nueve) c\u00e1nones (Denzinger, \u00abEnchir.\u00bb, 10th ed., 1908, 101-8). Debido a su importancia ellos se resumen a continuaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte no vino para Ad\u00e1n por necesidad f\u00edsica sino a trav\u00e9s del pecado.<br \/>\nLos ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos deben ser bautizados a causa del pecado original.<br \/>\nLa gracia justificante no s\u00f3lo vale para perdonar los pecados pasados sino que ayuda a evitar los pecados futuros.<br \/>\nLa gracia de Cristo no s\u00f3lo permite conocer los mandamientos de Dios sino que tambi\u00e9n da fuerza a la voluntad para ejecutarlos.<br \/>\nSin la gracia de Dios no es tan s\u00f3lo m\u00e1s dif\u00edcil, sino absolutamente imposible, realizar buenas obras.<br \/>\nNo s\u00f3lo por humildad sino con toda verdad debemos confesarnos como pecadores.<br \/>\nLos santos refieren la petici\u00f3n del Padrenuestro, \u201cPerdona nuestras ofensas\u201d no s\u00f3lo a otros sino tambi\u00e9n a ellos mismos.<br \/>\nLos santos pronuncian la misma s\u00faplica no s\u00f3lo por mera humildad sino con toda verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos c\u00f3dices contienen un noveno canon (Denzinger, loc. cit., nota 3): Los ni\u00f1os que mueren sin bautismo no van a un lugar intermedio (medius locus), ya que la no recepci\u00f3n del bautismo excluye tanto del \u201creino del cielo\u201d como de la \u201cvida eterna\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos c\u00e1nones claramente expresados, que (excepto el \u00faltimo mencionado) despu\u00e9s llegaron a ser art\u00edculos de fe de la Iglesia universal, dieron el tiro de gracia al pelagianismo que, muy pronto o m\u00e1s tarde, se desangrar\u00eda hasta morir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, urgido por los africanos (probablemente mediante un cierto Valerio, quien como comes ten\u00eda una posici\u00f3n influyente en Ravena) el poder secular tambi\u00e9n tom\u00f3 en sus manos la disputa. El Emperador Honorio, por un rescripto del 30 de abril del 418, desde Ravena, expuls\u00f3 a todos los pelagianos de las ciudades de Italia. Si Celestio evadi\u00f3 la audiencia ante Z\u00f3simo, a la que \u00e9l ahora estaba citado, \u201chuyendo de Roma\u201d (S. Agust\u00edn, \u00abContra duas epist. Pelag.\u00bb, II, 5), o si \u00e9l fue uno de los primeros en caer v\u00edctima del decreto imperial de exilio, no puede ser satisfactoriamente establecido a partir de las fuentes. Respecto a su vida posterior, hemos dicho que en el 421, nuevamente, lleg\u00f3 a Roma o a sus proximidades pero fue expulsado una segunda vez por un rescripto imperial (cf. P. L., XLV, 1750). Se afirma adem\u00e1s que en el 425 su petici\u00f3n de audiencia con Celestino I fue respondida con una tercera expulsi\u00f3n (cf. P. L., LI, 271). Entonces busc\u00f3 refugio en Oriente, donde lo encontraremos m\u00e1s tarde. Pelagio no pudo ser incluido en el decreto imperial de exilio de Roma, porque en ese momento sin duda resid\u00eda en el Oriente, ya que a m\u00e1s tardar en el verano del 418, se comunic\u00f3 con Piniano y su esposa Melania, quienes viv\u00edan en Palestina (cf. Card. Rampolla, \u00abSanta Melania giuniore\u00bb, Roma, 1905). Pero esta es la \u00faltima informaci\u00f3n que tenemos sobre \u00e9l. Probablemente muri\u00f3 en el oriente. Habiendo recibido las actas del Concilio de Cartago, Z\u00f3simo envi\u00f3 a todos los obispos del mundo su famosa \u00abEpistola tractoria\u00bb (418) de la que desgraciadamente solamente nos han llegado fragmentos. La enc\u00edclica papal, un largo documento, proporcion\u00f3 un minucioso recuento de la entera \u00abcausa Caelestii et Pelagii\u00bb, de cuyas obras incluye abundantes citas, y categ\u00f3ricamente demanda la condenaci\u00f3n del pelagianismo como una herej\u00eda. La afirmaci\u00f3n de que cada uno de los obispos del mundo estaba obligado a confirmar esta circular mediante su propia firma, no puede ser probada, es m\u00e1s probable que se hubiera requerido a los obispos transmitir a Roma su acuerdo por escrito; si un obispo se negaba a firmar, ser\u00eda depuesto de su oficio y condenado. Un segundo y m\u00e1s dr\u00e1stico rescripto publicado por el emperador el 9 de junio del 419 y dirigido al Obispo Aurelio de Cartago (P. L., XLV, 1731), dio fuerza adicional a la medida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfo de Agust\u00edn fue completo. En el 418, sacando el balance de c\u00f3mo fue la entera controversia, escribi\u00f3 contra los heresiarcas su \u00faltima gran obra: \u00abDe gratia Christi et de peccato originali\u00bb (P. L., XLIV, 359 sqq.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las disputas de San Agust\u00edn con Juli\u00e1n de Eclana (419-428)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante las vigorosas medidas adoptadas en el 418 el pelagianismo estaba sin duda condenado pero no aplastado. Entre los dieciocho obispos de Italia que fueron exiliados por rehusarse a firmar el decreto papal, Juli\u00e1n, Obispo de Eclana, una ciudad de la Apulia ahora abandonada, fue el primero en protestar contra la \u201cTractoria\u201d de Z\u00f3simo. Muy bien educado y capaz en filosof\u00eda y dial\u00e9ctica, asumi\u00f3 el liderazgo entre los pelagianos. Pero pelear por el pelagianismo ahora significa pelear contra Agust\u00edn. El \u00e1mbito literario fue el fijado para el combate. Es probable que el mismo Juli\u00e1n haya sido quien denunci\u00f3 a San Agust\u00edn como damnator nupitarum ante el influyente comes Valerio en Ravena, un hombre noble, quien estaba muy felizmente casado. Para enfrentar la acusaci\u00f3n, Agust\u00edn escribi\u00f3 al comienzo del 419 una apolog\u00eda: \u00abDe nuptiis et concupiscentia libri II\u00bb (P. L., XLIV, 413 sqq.) y la dirigi\u00f3 a Valerio. Inmediatamente despu\u00e9s (419 o 420), Juli\u00e1n public\u00f3 una r\u00e9plica que atacaba el primer libro de la obra de Agust\u00edn y llevaba el t\u00edtulo de \u00abLibri IV ad Turbantium\u00bb. Agust\u00edn refut\u00f3 esta obra de Juli\u00e1n en su famosa r\u00e9plica, escrita en el 421 o 422: \u00abContra Iulianum libri VI\u00bb (P. L., XLIV, 640 sqq.). Cuando dos circulares pelagianas, escritas por Juli\u00e1n castigando las \u201cconcepciones maniqueas\u201d de los antipelagianos, cayeron en sus manos, las atac\u00f3 en\u00e9rgicamente (420 0 421) en una obra dedicada a Bonifacio I, \u00abContra duas epistolas Pelagianorum libri IV\u00bb (P. L., XLIV, 549 sqq.). Siendo conducido fuera de Roma, Juli\u00e1n encontr\u00f3 (a m\u00e1s tardar en el 421) un lugar de refugio en Cilicia con Teodoro de Mopsuestia. All\u00ed emple\u00f3 su tiempo libre para elaborar una extensa obra: \u00abLibri VIII ad Florum\u00bb, que fue enteramente dedicada a refutar el segundo libro del \u00abDe nuptiis et concupiscentia\u00bb de San Agust\u00edn. Esa obra fue redactada poco despu\u00e9s del 421, as\u00ed que no lleg\u00f3 a ser conocida por San Agust\u00edn hasta el 427. La \u00faltima r\u00e9plica, que cita la argumentaci\u00f3n de Juli\u00e1n sentencia por sentencia, refut\u00e1ndolas una a una, fue desarrollada s\u00f3lo hasta el sexto libro, de aqu\u00ed que se la denomine en la literatura patr\u00edstica como \u00abOpus imperfectum contra Iulianum\u00bb (P. L., XLV, 1049 sqq.). Un reporte comprehensivo del pelagianismo, que puso en definido relieve las concepciones diametralmente opuestas de su autor, fue elaborado por Agust\u00edn en su obra \u00abDe haeresibus\u00bb (P. L., XLII, 21 sqq.). Se trata de uno de los \u00faltimos escritos de San Agust\u00edn publicado antes de su muerte (430), que ya no fue dirigido contra el pelagianismo sino contra el semipelagianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Teodoro de Mopsuestia (428), Juli\u00e1n de Eclana dej\u00f3 la  hospitalaria ciudad de Cilicia y, en el 429 lo encontramos inesperadamente en compa\u00f1\u00eda de sus compa\u00f1eros exiliados: los obispos Floro, Oroncio y Fabio; en la Corte del Patriarca Nestorio de Constantinopla, quien voluntariamente mantuvo a los fugitivos. Fue aqu\u00ed tambi\u00e9n, en el 429, donde Celestio emergi\u00f3 otra vez como protegido del patriarca. Esta es su \u00faltima aparici\u00f3n en la Historia. A partir de aqu\u00ed toda traza de \u00e9l se ha perdido. Los obispos exiliados no por mucho tiempo gozaron de la protecci\u00f3n de Nestorio. Cuando Mario Mercator, un laico y amigo de San Agust\u00edn, que estuvo presente en Constantinopla, escuch\u00f3 sobre las maquinaciones de los pelagianos en la ciudad imperial, escribi\u00f3 hacia fines del 429 su \u00abCommonitorium super nomine Caelestii\u00bb (P. L., XLVIII, 63 sqq.), en el que expuso la desgraciada vida y el car\u00e1cter her\u00e9tico de los protegidos de Pelagio. El resultado fue que el emperador Teodosio II decret\u00f3 su destierro en el 430. Cuando el Concilio Ecum\u00e9nico de \u00c9feso (431) repiti\u00f3 la condenaci\u00f3n pronunciada en occidente (cf. Mansi, \u00abConcil. collect.\u00bb, IV, 1337), el pelagianismo fue aplastado en oriente. De acuerdo al confiable reporte de Pr\u00f3spero de Aquitania (\u00abChronic.\u00bb ad a. 439, in P. L., LI, 598), Juli\u00e1n de Eclana, pretendiendo arrepentimiento, trat\u00f3 de retomar posesi\u00f3n de su anterior di\u00f3cesis, plan que Sixto III frustr\u00f3 valientemente. El a\u00f1o de su muerte es incierto. Parece que muri\u00f3 en Italia entre el 441 y el 445 durante el reinado de Valentiniano III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00daltimas trazas del Pelagianismo (429-529)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del Concilio de \u00c9feso (431), el pelagianismo no ocasion\u00f3 m\u00e1s disturbios en la Iglesia Griega, de manera que los historiadores del siglo quinto no mencionan  ya la controversia ni los nombres de los heresiarcas. Pero los rescoldos de la herej\u00eda continuaron encendidos en occidente y \u00e9sta muri\u00f3 muy lentamente. Los principales centros fueron las Galias y Gran Breta\u00f1a. Respecto a las Galias, un s\u00ednodo, celebrado probablemente en Troyes en el 429, se vio obligado a tomar medidas contra los pelagianos. Este s\u00ednodo adem\u00e1s envi\u00f3 a los obispos Germ\u00e1n de Auxerre y Lobo de Troyes a Gran Breta\u00f1a, para combatir la rampante herej\u00eda, que recibi\u00f3 poderoso apoyo de dos disc\u00edpulos de Pelagio: Agr\u00edcola y Fastidius (cf. Caspari, \u00abLetters, Treatises and Sermons from the two last Centuries of Ecclesiastical Antiquity\u00bb, pp. 1-167, Christiana, 1891). Casi un siglo despu\u00e9s, Gales fue el centro de las intrigas pelagianas. El santo arzobispo David de Menevia particip\u00f3 en el 519 en el S\u00ednodo de Brefy y dirigi\u00f3 sus ataques contra los pelagianos residentes all\u00e1. Despu\u00e9s fue hecho Primado de Cambria y convoc\u00f3 un s\u00ednodo contra ellos. En Irlanda tambi\u00e9n el \u201cComentario de S. Pablo\u201d de Pelagio, descrito al comienzo de este art\u00edculo, estuvo en uso por largo tiempo despu\u00e9s, como est\u00e1 probado por varias citas irlandesas de esta obra. Aun en Italia se pueden encontrar trazas, no solamente en la di\u00f3cesis de Aquileia (cf. Garnier, \u00abOpera Marii Mercat.\u00bb, I, 319 sqq., Paris, 1673) sino tambi\u00e9n en Italia central; el as\u00ed llamado \u00abLiber Praedestinatus\u00bb, escrito cerca del 440 quiz\u00e1 en Roma misma, consta no tanto de semipelagianismo sino, m\u00e1s bien, de genuino pelagianismo (cf. von Schubert, \u00abDer sog. Praedestinatus, ein Beitrag zur Geschichte des Pelagianismus\u00bb, Leipzig, 1903). Un reporte m\u00e1s detallado de este trabajo podr\u00e1 ser encontrado en el art\u00edculo PREDESTINACIONISMO. No fue sino hasta el segundo Concilio de Orange (529) cuando el pelagianismo exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento en Occidente, pero esta convenci\u00f3n dirigi\u00f3 sus decisiones primariamente contra el semipelagianismo (q.v.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOSEPH POHLE<br \/>\nTranscrito by Anthony A. Killeen<br \/>\nAeterna non caduca<br \/>\nTraducido por Luis Francisco Eguiguren Callirgos, Doctor en Filosof\u00eda, Pontificia Universit\u00e0 della Santa Croce, Roma, Profesor de la Universidad de Piura, Per\u00fa.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pelagianismo recibe su nombre de Pelagio y designa una herej\u00eda del siglo quinto, que niega el pecado original y la gracia de Cristo. Vida y escritos de Pelagio Aparte de los principales episodios de la controversia pelagiana, poco o nada se conoce sobre la carrera personal de Pelagio. S\u00f3lo despu\u00e9s que \u00e9l da un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagio-y-pelagianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPELAGIO Y PELAGIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26425","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26425"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26425\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}