{"id":26437,"date":"2016-02-05T17:50:29","date_gmt":"2016-02-05T22:50:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perfeccion-cristiana-y-religiosa\/"},"modified":"2016-02-05T17:50:29","modified_gmt":"2016-02-05T22:50:29","slug":"perfeccion-cristiana-y-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perfeccion-cristiana-y-religiosa\/","title":{"rendered":"PERFECCION CRISTIANA Y RELIGIOSA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Una cosa es perfecta si no le falta nada a su naturaleza, prop\u00f3sito o fin.   Puede ser perfecta en su naturaleza, aunque imperfecta puesto que a\u00fan no ha alcanzado su fin, ya sea \u00e9ste en el mismo orden que ella misma,  o si, por voluntad de Dios y su liberalidad gratuita, sea totalmente por encima de su naturaleza, es decir, en el orden sobrenatural.  A partir de la revelaci\u00f3n hemos aprendido que el fin \u00faltimo del hombre es sobrenatural, y que consiste en la uni\u00f3n con Dios aqu\u00ed en la tierra por la gracia y en el m\u00e1s all\u00e1 en el cielo por la visi\u00f3n beat\u00edfica.   La uni\u00f3n perfecta con Dios no se puede lograr en esta vida, dado que el hombre es imperfecto en cuanto carece de la felicidad a la cual est\u00e1 destinado y sufre muchos males de cuerpo y alma. La perfecci\u00f3n de este modo en sentido absoluto es reservada para el Reino de los Cielos.\n<\/p>\n<h2>La perfecci\u00f3n cristiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perfecci\u00f3n cristiana es la uni\u00f3n sobrenatural o espiritual con Dios, la cual es posible de alcanzar en esta vida, y la cual puede ser llamada perfecci\u00f3n relativa, compatible con la ausencia de bienaventuranza, y la presencia de las miserias humanas, pasiones rebeldes, e incluso pecados veniales a los cuales est\u00e1 sujeto un hombre justo sin una gracia especial y privilegio de Dios.   Esta perfecci\u00f3n consiste en la caridad, en el grado en el cual esta es asequible en esta vida. (Mt. 22,36-40; Rom. 13,10; G\u00e1l. 5,14; 1 Cor. 12,31 y 13,13). Esta es la ense\u00f1anza universal de los Padres y de los te\u00f3logos.   La caridad une el alma con Dios como su fin sobrenatural y remueve del alma todo lo que se opone a esa uni\u00f3n. \u201cDios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en \u00e9l.\u201d (1 Juan 4,16). Francisco Su\u00e1rez explica que la perfecci\u00f3n se puede atribuir a la caridad en tres formas:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) substancial o esencialmente, porque la esencia de la uni\u00f3n con Dios consiste en la caridad por el h\u00e1bito, as\u00ed como por el esfuerzo o la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n;<\/li>\n<li>(2) principalmente, porque \u00e9sta tiene la principal participaci\u00f3n en el proceso de la perfecci\u00f3n;<\/li>\n<li>(3) completamente, porque todas las otras virtudes necesariamente acompa\u00f1an la caridad y son ordenadas por ella al fin supremo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que la fe y la esperanza son prerrequisitos para la perfecci\u00f3n en esta vida, pero ellos no la constituyen, pues en el cielo, donde la perfecci\u00f3n es completa y absoluta, la fe y la esperanza ya no permanecen.  Las otras virtudes, por lo tanto, pertenecen a la perfecci\u00f3n de un modo accidental y secundario, porque la caridad no puede existir sin ellas y su ejercicio, pero ellas sin la caridad no unen sobrenaturalmente el alma a Dios. (Lib. I, De Statu Perfectionis, Cap. III).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perfecci\u00f3n cristiana consiste no s\u00f3lo en el h\u00e1bito de la caridad, es decir, la posesi\u00f3n de la gracia santificante y el deseo constante de preservar tal gracia, sino tambi\u00e9n en la persecuci\u00f3n o pr\u00e1ctica de la caridad, lo cual significa el servicio de Dios y el apartarnos de aquellas cosas que se oponen a ello o lo impiden.   \u201cQue se recuerde siempre\u201d, dijo Reginald Buckler, \u201c que la perfecci\u00f3n del hombre est\u00e1 determinada por sus acciones, no por sus h\u00e1bitos como tales. As\u00ed, un alto grado de caridad habitual no es suficiente para perfeccionar el alma si el h\u00e1bito no pasa a la acci\u00f3n. Es decir, si se vuelve no operativa.   Pues \u00bfpara qu\u00e9 prop\u00f3sito el hombre posee la virtud si no la usa?   \u00c9l no es virtuoso porque pueda vivir virtuosamente, sino porque lo es.\u201d (The Perfection of Man by Charity. Ch. VII, p.77).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perfecci\u00f3n del alma aumenta en proporci\u00f3n con la posesi\u00f3n de la caridad. Quien posee la perfecci\u00f3n que excluye pecado mortal obtiene la salvaci\u00f3n, est\u00e1 unido a Dios y se dice que es justo, santo y perfecto.   La perfecci\u00f3n de caridad, que excluye adem\u00e1s los pecados venales y todos los afectos que separan el coraz\u00f3n de Dios, significa un estado de servicio activo de Dios y de actos fervientes y frecuentes de amor a Dios.   Este es el cumplimiento perfecto de la ley (Mt. 22,37), como Dios es el objeto primario de la caridad. El objeto secundario es nuestro pr\u00f3jimo.   Esto no se limita a los deberes necesarios y obligatorios, sino que se extiende a los amigos, extra\u00f1os y enemigos, y puede avanzar a un grado heroico, al llevar a un hombre a |sacrificar los bienes exteriores, las comodidades y la vida misma por el bienestar espiritual de los dem\u00e1s. Esta es la caridad ense\u00f1ada por Cristo, con su palabra (Juan 15,13) y su ejemplo (vea Virtud Teologal del Amor).\n<\/p>\n<h2>Perfecci\u00f3n religiosa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perfecci\u00f3n cristiana, o la perfecci\u00f3n de la caridad como ense\u00f1a nuestro Salvador, aplica a todos los hombres, tanto seculares como religiosos, aunque tambi\u00e9n existe la perfecci\u00f3n religiosa.   Al estado religioso se le llama escuela (disciplina) de la perfecci\u00f3n e impone la obligaci\u00f3n, m\u00e1s estricta que la del estado laico, de luchar por la perfecci\u00f3n.  Los seglares est\u00e1n obligados a la perfecci\u00f3n por la observancia de los preceptos o Mandamientos solamente; mientras que los religiosos est\u00e1n obligados a observar tambi\u00e9n los consejos evang\u00e9licos a los que se obligan libremente por los votos de pobreza, castidad y obediencia.   Los consejos son los medios o instrumentos de perfecci\u00f3n tanto en un sentido negativo como positivo. Negativamente: los obst\u00e1culos en el camino de la perfecci\u00f3n, que son (1 Juan 1,16), la concupiscencia de los ojos, concupiscencia de la carne y el orgullo de vida, se eliminan mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia, respectivamente.  Positivamente: la profesi\u00f3n de los consejos tiende a aumentar el amor de Dios en el alma. Los afectos, liberados de las ataduras terrenales, capacitan el alma para aferrarse a Dios y a las cosas espirituales m\u00e1s intensamente y m\u00e1s de buena gana, y as\u00ed promover su gloria y nuestra propia santificaci\u00f3n, al situarnos en un estado m\u00e1s seguro para alcanzar la perfecci\u00f3n de la caridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que los seglares que tambi\u00e9n tienden a la perfecci\u00f3n tienen que realizar muchas cosas que no son de precepto, pero no se comprometen irrevocablemente a los consejos evang\u00e9licos.  Sin embargo, es conveniente s\u00f3lo para los que son llamados por Dios a asumir estas obligaciones. En ning\u00fan estado o condici\u00f3n de vida es obtenible tal grado de perfecci\u00f3n que no sea posible el avance. Dios por su parte, siempre puede conferir al hombre un aumento de la gracia santificante, y el hombre, a su vez, al cooperar con ella puede crecer en la caridad y ser cada vez m\u00e1s perfecto al unirse m\u00e1s \u00edntima y firmemente a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BUCKLER, The Perfection of Man by Charity (Londres, 1900); DEVINE, A Manual of Ascetical Theology (Londres, 1902); IDEM, Convent Life (Londres, 1904); ST. FRANCIS DE SALES, Treatise on the Love of God (Dubl\u00edn, 1860); SUAREZ, De religione, tr. 7, L. I.; ST. THOMAS, Summa, II-II, Q. clxxxiv; IDEM, Opus De perfectione vit\u00e6 spiritualis; VERMEERSCH, De religiosis institutis et personis tractatus canonico moralis (Roma, 1907); RODRIGUEZ, The Practice of Christian and Religious Perfection (Nueva York); HUMPHREY, Elements of Religious Life (London, 1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Devine, Arthur. \u00abChristian and Religious Perfection.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. 9 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11665b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cosa es perfecta si no le falta nada a su naturaleza, prop\u00f3sito o fin. 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