{"id":26530,"date":"2016-02-05T17:53:49","date_gmt":"2016-02-05T22:53:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pozos\/"},"modified":"2016-02-05T17:53:49","modified_gmt":"2016-02-05T22:53:49","slug":"pozos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pozos\/","title":{"rendered":"POZOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>EN LA  ESCRITURA<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los habitantes de un clima m\u00e1s h\u00famedo es dif\u00edcil percibir la importancia que un pa\u00eds como Palestina le adjudica a cualquier fuente de agua dulce.  El Litani (Leontes) y el Jord\u00e1n son los \u00fanicos r\u00edos de cualquier tama\u00f1o; los arroyos perennes son muy escasos, y los torrentes, aunque son numerosos e impetuosos en la temporada lluviosa, son secos durante el resto del a\u00f1o.  Job (6,16-17) compara acertadamente a los amigos desleales con los lechos de torrentes, henchidos en la primavera, pero que se extinguen en el tiempo c\u00e1lido.    Los cinco meses del t\u00f3rrido calor veraniego pasan sin lluvia, y cuando el caliente sherkiveh, el siroco  \u00e1rabe, sopla desde el desierto, la vida misma parece una carga.  Nada salvar\u00e1 al pastor y su reba\u00f1o, al agricultor ni a la caravana, de perecer de sed, s\u00f3lo los inagotables manantiales y dep\u00f3sitos de aguas incontaminadas.  Por lo tanto el Hijo de Sir\u00e1 enumera dos veces el agua como la primera entre las \u00abcosas principales necesarias para la vida del hombre\u00bb ( Eclo. 29,21; 39,26).  Desde tiempos inmemoriales, ser due\u00f1o de un pozo y poseer los alrededores eran t\u00e9rminos sin\u00f3nimos ( Prov. 5,15-17).  Por otra parte, eran tan serias las disputas que surg\u00edan por el uso o pretensi\u00f3n a un pozo que se apelaba a la espada como el \u00fanico \u00e1rbitro ( G\u00e9n. 26,21;  \u00c9x. 2,17;  N\u00fam. 20,17).  Si se  tem\u00eda la cercan\u00eda de un enemigo, su progreso pod\u00eda verse seriamente obstaculizado, si no del todo frustrado, al detener o destruir los pozos a lo largo de su ruta (2  Cr\u00f3n. 32,3).  El enemigo, a su vez, pod\u00eda reducir una ciudad a la inanici\u00f3n y a la sumisi\u00f3n cort\u00e1ndole su suministro de agua, como hizo Holofernes cuando siti\u00f3 a Betulia (Judit 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manantiales y fuentes fueron los centros de la antigua vida hebrea.  Hacia all\u00ed el pastor de la ladera soleada llevaba a su reba\u00f1o de ovejas y cabras fuera de las sedientas extensiones de rocas y arbustos espinosos.  Largas caravanas, legiones de soldados y viajeros solitarios se apresuraban hacia los pozos a la puesta del sol para refrescar sus cansados miembros y olvidar el ardiente calor del mediod\u00eda.  All\u00ed se reun\u00edan las mujeres del barrio a platicar y a llenar sus jarras.  Los pozos, manantiales y cisternas les han inspirado a los  poetas hebreos algunas de sus m\u00e1s selectas im\u00e1genes, y  Cristo mismo las utiliz\u00f3 para ilustrar sus propias verdades.  Se han convertido en hitos de la topograf\u00eda de Palestina y enlaces en su variada historia que se extiende desde Abraham, que cav\u00f3 pozos cerca de Gerara hace unos 4000 a\u00f1os, hasta Cristo, que, sentado en el borde del Pozo de Jacob, ense\u00f1\u00f3 a la mujer  samaritana el paso de la Antigua Alianza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una fuente (en griego: pede, fons) es el \u00abojo del paisaje\u00bb, la explosi\u00f3n natural de agua viva, que fluye durante todo el a\u00f1o, o que se seca en ciertas temporadas.  En contraste con \u00ablas aguas turbias\u00bb de los pozos y r\u00edos ( Jer. 2,18), de ella brota el \u00abagua viva\u00bb, con la que Jes\u00fas compara acertadamente la gracia del Esp\u00edritu Santo ( Jn. 4,10; 7,38; cf.  Is. 12,3; 44,3).  Cuan altamente se han valorado estas fuentes naturales se desprende del n\u00famero de pueblos y aldeas que tienen nombres compuestos con la palabra Ain (En), como, por ejemplo, Endor (manantial de Dor), Engannim (manantial de jardines), Engad\u00ed (fuente del cabrito) Rogel o En-rogel (fuente del pie), Ensemes (fuente del sol), etc.  Pero los manantiales eran comparativamente raros, y la densa poblaci\u00f3n se ve\u00eda obligada a recurrir a fuentes artificiales.  La  Sagrada Escritura es siempre cuidadosa en distinguir los manantiales naturales de los pozos (en hebreo: KAR, griego: psrear, puteus), que son hoyos de agua excavados bajo la superficie rocosa y que no tienen salida.  Naturalmente, pertenec\u00edan a la persona que los excav\u00f3, y s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda darle un nombre.  Entre los \u00e1rabes de hoy d\u00eda son propiedad de las tribus o familias, un extra\u00f1o que desee sacar agua de ellos se espera que d\u00e9 una propina.  Muchos nombres de lugares, tambi\u00e9n est\u00e1n compuestos con B\u2019er, tal como Berseba, Beerot, Beer Elim, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cisternas (lakkos, cisterna) son reservas subterr\u00e1neas que algunas veces cubren tanto como un acre de terreno, en las cuales se acumula el agua de lluvia durante la primavera.  Su extrema necesidad es atestiguada por el gran n\u00famero de cisternas antiguas y en desuso con las que la Tierra Santa est\u00e1, literalmente, agujereada.   Se pueden encontrar a lo largo de las carreteras, en los campos, en jardines, en eras, en las aldeas y, sobre todo, en las ciudades.  Jerusal\u00e9n estaba tan bien provista de ellas que cada vez que fue sitiada nadie dentro de sus muros sufri\u00f3 alguna vez por falta de agua.  Las cisternas eran talladas en la roca natural y luego recubiertas con mamposter\u00eda y cemento impermeable.  Como su construcci\u00f3n conllevaba gran trabajo corporal, es f\u00e1cil de entender por qu\u00e9 Yahveh les prometi\u00f3 a los israelitas, a la salida de Egipto, la posesi\u00f3n de cisternas excavadas por otros como una se\u00f1al especial de favor ( Deut. 6,11;  Neh. 9,25).  Si el cemento de la cisterna ced\u00eda, la reserva se inutilizaba y era abandonada; y se convert\u00eda entonces en una de las \u201ccisterna agrietada, que no retiene el agua\u201d ( Jer. 2,13).  La boca de los pozos y cisternas generalmente estaba rodeada por un brocal o muro bajo y cerrada con una piedra, tanto para prevenir accidentes como para alejar a los extra\u00f1os.   Si el due\u00f1o se descuidaba en cubrir el pozo, y una bestia ca\u00eda en \u00e9l, la Legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s le  obligaba a pagar el precio del animal (Ex. 21,33-34, cf.  Lc. 14,5).  A veces la piedra colocada en el orificio era tan pesada que un hombre era incapaz de moverla (G\u00e9n. 29,3).  Cuando las cisternas se secaban eran usadas como calabozos, ya que, al ser angostas en la parte superior, como \u00abbotellas enormes\u00bb, no dejaban v\u00eda abierta para el escape (G\u00e9n. 37,24; Jr. 38,6; 1  Mac. 7,19).  Tambi\u00e9n ofrec\u00edan lugares convenientes para ocultar a una persona de sus perseguidores (1  Sam. 13,6; 2 Sam. 17,18).  Los m\u00e9todos utilizados para sacar el agua eran los mismos que los que estaban en boga a trav\u00e9s de todo el antiguo Oriente (cf. Egipto).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Cotter, Anthony. \u00abWells in Scripture.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15581a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN LA ESCRITURA Para los habitantes de un clima m\u00e1s h\u00famedo es dif\u00edcil percibir la importancia que un pa\u00eds como Palestina le adjudica a cualquier fuente de agua dulce. 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