{"id":26575,"date":"2016-02-05T17:55:28","date_gmt":"2016-02-05T22:55:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-pulchritudinis\/"},"modified":"2016-02-05T17:55:28","modified_gmt":"2016-02-05T22:55:28","slug":"via-pulchritudinis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-pulchritudinis\/","title":{"rendered":"VIA PULCHRITUDINIS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Un reto crucial<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Una proposici\u00f3n de respuesta de la Iglesia: La V\u00eda Pulchritudinis<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Aceptar el reto<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 \u00bfDe qu\u00e9 manera la Via pulchritudinis puede ser una respuesta de la Iglesia a los retos de nuestro tiempo?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 La v\u00eda pulchritudinis, camino hacia la Verdad y el Bien<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Las v\u00edas de la belleza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Se nos ofrecen tres l\u00edneas de pensamiento como caminos privilegiados de la v\u00eda pulchritudinis para poder dialogar con las culturas contempor\u00e1neas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 La belleza de la creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 La admiraci\u00f3n ante la belleza de la creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 De la creaci\u00f3n a la re-creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 La creaci\u00f3n, utilizada o idolatrada<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 La belleza de las artes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 La belleza suscitada por la fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Aprender a acoger esta belleza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 Algunas iniciativas ya han pasado la etapa de prueba y merecen una atenci\u00f3n especial<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 La belleza de Cristo, modelo y prototipo de la santidad cristiana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 La belleza luminosa de Cristo y su reflejo en la santidad cristiana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 La belleza de la Liturgia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-20\">20 Propuestas pastorales (Liturgia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-21\">21 CONCLUSI\u00d3N<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El tema de la Asamblea plenaria 2006 del Consejo Pontifical de la Cultura se inscribe en su misi\u00f3n de ayudar a la Iglesia a transmitir la fe en Cristo por medio de una pastoral que responde a los retos de la cultura contempor\u00e1nea, en especial a la indiferencia religiosa y la no-creencia (Motu propio Inde a Pontificatus) y por medio de proyectos y propuestas concretas se desea ayudar a los pastores a seguir La V\u00eda pulchritudinis como camino de evangelizaci\u00f3n de las culturas y de di\u00e1logo con los no-creyentes, a conducir hacia Cristo que es \u00abel camino, a la verdad y la vida\u00bb (Jn 14, 6).\n<\/p>\n<h2>Un reto crucial<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La pen\u00faltima reuni\u00f3n plenaria del Dicasterio en 2002 que ten\u00eda como tema \u00abTransmitir la fe en el coraz\u00f3n de las culturas &#8211; novo millennio ineunte\u00bb (1), y la siguiente en 2004 sobre \u00abLa fe cristiana al comienzo del nuevo milenio y el reto de la no-creencia y de la indiferencia religiosa\u00bb (2), han subrayado la urgencia de un nuevo esfuerzo apost\u00f3lico de la Iglesia, para evangelizar las culturas por medio de una enculturaci\u00f3n efectiva de del evangelio.<br \/>\nLa cultura impregnada de una visi\u00f3n materialista y atea, caracter\u00edstica de sociedades secularizadas, suscita un real alejamiento y a veces una inculpaci\u00f3n contra la religi\u00f3n, particularmente el cristianismo, y especialmente suscita algo como nuevo anti-catolicismo (3). Muchos viven como si Dios no existiese (Etsi Deus non daretur), como si su presencia ni su palabra podr\u00edan influenciar de manera alguna la vida concreta de las personas y de la sociedad es. Sienten la dificultad de afirmar claramente su pertenencia religiosa: esta tendr\u00eda relevancia s\u00f3lo en el ambiente estrictamente privado. La experiencia religiosa, en consecuencia, est\u00e1 disociada muchas veces de una clara pertenencia a una instituci\u00f3n eclesial: algunos creen sin pertenecer, mientras que otros pertenecen sin dar signos visibles de su fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El fen\u00f3meno de la nueva religiosidad y de las espiritualidades emergentes que se est\u00e1n expandiendo en el mundo, se presenta como un gran reto para una nueva evangelizaci\u00f3n: Ellas pretenden responder mejor que la Iglesia \u2013  o, en todo caso, mejor que las formas religiosas tradicionales \u2013 a las expectativas espirituales, emocionales y psicol\u00f3gicas de nuestros contempor\u00e1neos, y a trav\u00e9s de ritos sincretista y pr\u00e1cticas esot\u00e9ricas tocan directamente la emoci\u00f3n es de las personas en una din\u00e1mica comunitaria seudo-religiosa que frecuentemente asfixia y hasta priva de la libertad y de la dignidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si en ciertos pa\u00edses de antigua cristiandad los cristianos practicantes no constituyen ya, como en el pasado reciente, la mayor\u00eda de la populaci\u00f3n, con todo, siguen siendo una fuerza viva, capaz de testimoniar con discernimiento y coraje en medio del coraz\u00f3n de una cultura neopagana. Las Jornadas mundiales de la Juventud, las grandes reuniones de los Congresos eucar\u00edsticos, los santuarios de la virgen Mar\u00eda, la multiplicaci\u00f3n de lugares de renovaci\u00f3n espiritual, la creciente demanda de un tiempo de silencio en las casas de hospedaje de los monasterios, el redescubrimiento de las antiguas v\u00edas de peregrinaci\u00f3n y el florecimiento de una multitud de nuevos movimientos religiosos que atraen a j\u00f3venes y adultos, las inmensas multitudes que se han reunido en Roma con ocasi\u00f3n de la muerte de Juan Pablo II y la elecci\u00f3n de Benito XVI son otros tantos signos de esperanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSi, la Iglesia est\u00e1 viva, atestigu\u00f3 el Santo Padre en su homil\u00eda durante la misa inaugural de su pontificado, esta es la maravillosa experiencia de estos d\u00edas. Durante las jornadas tristes de la enfermedad y de la muerte del Papa (Juan Pablo II), precisamente se ha manifestado de una manera maravillosa a nuestros ojos el hecho de la Iglesia que vive. Y la Iglesia es joven. Lleva dentro de s\u00ed el futuro del mundo y es por eso que demuestra tambi\u00e9n a cada uno de nosotros el camino hacia el futuro. La Iglesia est\u00e1 viva y la vemos: vivimos la experiencia de la alegr\u00eda que el Resucitado ha prometido a los suyos\u00bb (5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>Una proposici\u00f3n de respuesta de la Iglesia: La V\u00eda Pulchritudinis<\/h2>\n<h2>Aceptar el reto<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante los retos hist\u00f3ricos, sociales y culturales y religiosos relevantes en las dos Asambleas plenarias precedentes, \u00bfqu\u00e9 aspectos de la pastoral la Iglesia son los llamados a prevalecer en el di\u00e1logo apost\u00f3lico con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, especialmente los no-creyentes y los indiferentes?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia cumple con su misi\u00f3n de conducir a los hombres hacia Cristo Salvador compartiendo la palabra de Dios y el don de los sacramentos de gracia. Para acercarse mejor por medio de una pastoral de la cultura adaptada, a la luz de Cristo contemplado en el misterio de su encarnaci\u00f3n (cf. Gaudium et spes, n. 22), ella escruta los \u00absignos de los tiempos\u00bb y encuentra all\u00ed indicaciones preciosas para establecer \u00abpuentes\u00bb que permiten encontrar al Dios de Jesucristo a trav\u00e9s de un itinerario de amistad en un di\u00e1logo de verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta perspectiva, la Via pulchritudinis se presenta como un itinerario privilegiado para alcanzar a muchas de aquellos y aquellas que experimentan grandes dificultades para acoger la ense\u00f1anza y, en especial, la ense\u00f1anza moral de la Iglesia. Demasiadas veces durante estos \u00faltimos decenios, la verdad ha sufrido la fatalidad de ser instrumentalizada por la ideolog\u00eda y tambi\u00e9n por la buena la intenci\u00f3n de tenerla \u00abhorizontalizada\u00bb, es decir, reducida a nada m\u00e1s que un acto social como si la caridad al pr\u00f3jimo podr\u00eda privarse de acopiar su fuerza del amor de Dios. El relativismo, que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte en el \u00abpensamiento d\u00e9bil\u00bb, una de sus expresiones m\u00e1s fuertes, est\u00e1 contribuyendo a que se vuelva dif\u00edcil una verdadera confrontaci\u00f3n seria y razonable con los no-creyentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La v\u00eda de la belleza, partiendo de la experiencia sencilla del encuentro con la belleza que suscita la admiraci\u00f3n, puede abrir el camino de la b\u00fasqueda de Dios y es capaz de disponer el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu para el encuentro con Cristo, que es la Hermosura, que es la Santidad encarnada ofrecida por Dios a los hombres para su salvaci\u00f3n. Ella invita a los nuevos Agust\u00edn de nuestros d\u00edas, a los buscadores insaciables del amor, de la verdad y de la belleza, a elevarse de este la belleza sensible a la Belleza eterna y a descubrir con fervor al Dios Santo, al autor de toda belleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No todas las culturas est\u00e1n igualmente abiertas a lo Transcendente para recibir la revelaci\u00f3n cristiana. Igualmente todas las expresiones de la belleza \u2013 o de todas las que pretenden serlo  \u2013 est\u00e1n muy lejos de favorecer a que se acoja el mensaje de Cristo y que se intuya su belleza divina. Las culturas, igual que las expresiones art\u00edsticas y las manifestaciones est\u00e9ticas, son marcadas por el pecado y pueden atraer y hasta aprisionar la atenci\u00f3n hasta hacerla confinarse en s\u00ed misma, y de esta manera suscita nuevas formas de idolatr\u00eda. \u00bfAcaso no somos confrontados demasiadas veces con los fen\u00f3menos de una real decadencia o del arte y de la cultura que se desnaturalizan hasta herir al hombre en su intimidad? Lo bello no puede ser reducido a un simple placer de los sentidos: esto ser\u00eda el interrupci\u00f3n ya que no permite tener la plena inteligencia de su universalidad, de su valor supremo, transcendente. Es evidente, su percepci\u00f3n exige una educaci\u00f3n porque la belleza no es aut\u00e9ntica sino en relaci\u00f3n con la verdad \u2013  \u00bfde d\u00f3nde vendr\u00eda por lo dem\u00e1s su esplendor sino viene de la verdad? &#8211; y ella es al mismo tiempo \u00abla expresi\u00f3n visible del bien, de la misma manera que el pie es la condici\u00f3n metaf\u00edsica de lo hermoso\u00bb (6) &#8211; \u00ab\u00bfacaso lo hermoso no ser\u00eda la ruta m\u00e1s segura para alcanzar el bien?\u00bb, se pregunt\u00f3 Max Jacob. Ampliamente accesible a todos, la V\u00eda de la belleza no es, al mismo tiempo, libre de ambig\u00fcedades y de desv\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siempre dependiente de la subjetividad humana, ella puede ser reducida a un esteticismo ef\u00edmero, puede dejarse instrumentalizar y ser sometida a las modas cautivadoras de la sociedad de consumo. Tambi\u00e9n es urgente una educaci\u00f3n para saber discernir entre el uso y el disfrute (el uti  y el frui), es decir, entre la reciprocidad de las realidades y las personas, relaci\u00f3n que busca \u00fanicamente la funcionalidad &#8211; uti &#8211; , y de lo que es una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica y de confianza &#8211; frui &#8211; , s\u00f3lidamente enraizada en la belleza del amor gratuito seg\u00fan dice San Agust\u00edn en su De catechizandis rudibus: \u201cNulla est enim maior ad amorem invitatio quam praevenire amando \u2013No existe una invitaci\u00f3n mayor al amor que amar primero\u201d (Lib. I, 4.7, 26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n es necesario aclarar qu\u00e9 es y en qu\u00e9 consiste la Via pulchritudinis: y de que belleza se est\u00e1 tratando, belleza que permita transmitir la fe mediante su capacidad de tocar el coraz\u00f3n de las personas, a expresar el misterio de Dios y del hombre, a presentarse como un \u00abpuente\u00bb aut\u00e9ntico, espacio libre para caminar con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo que saben o aprenden a apreciar lo hermoso, y a ayudarles a reencontrar la belleza del evangelio de Cristo que la Iglesia tiene como misi\u00f3n de anunciar a todos los hombres de buena voluntad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>\u00bfDe qu\u00e9 manera la Via pulchritudinis puede ser una respuesta de la Iglesia a los retos de nuestro tiempo?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa Juan Pablo II, incansable escudri\u00f1ador de los signos de los tiempos, indica el camino en su enc\u00edclica Fides et ratio: \u00abMientras que no me canso de proclamar la urgencia de una nueva evangelizaci\u00f3n, hago un llamado a los fil\u00f3sofos para qu\u00e9 sepan profundizar las dimensiones de lo verdadero, de lo bueno y de lo bello, a todo aquello que da acceso a la palabra de Dios. Esta necesidad se vuelve a\u00fan m\u00e1s urgente cuando uno toma en consideraci\u00f3n los retos que lanza el nuevo milenario y que se observan especialmente con las regiones y culturas de antigua tradici\u00f3n cristiana. Esta preocupaci\u00f3n debe tambi\u00e9n ser considerada como un aporte fundamental y original sobre la ruta de la nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este llamado a los fil\u00f3sofos puede sorprender, sin embargo, la v\u00eda pulchritudinis \u00bfacaso no es una via veritatis, camino sobre el cual el hombre llega a descubrir la bonitas de Dios de amor, fuente de toda belleza, de toda verdad y de toda bondad? Lo hermoso en la v\u00eda pulchritudinis, igual que lo verdadero o el bien, nos conduce a Dios, Verdad primera, Bien supremo, y Hermosura misma. Con todo, lo hermoso expresa m\u00e1s que lo verdadero o el bien. Decir de un ser que es hermoso no solamente significa reconocerle una inteligibilidad que lo convierte en amable. Es, al mismo tiempo, decir que, al puntualizar nuestro conocimiento, nos atrae, es decir nos cautiva por una irradiaci\u00f3n capaz de suscitar la admiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Irradia un cierto poder de atracci\u00f3n, posiblemente m\u00e1s a\u00fan, lo bello expresa la realidad misma en la perfecci\u00f3n de su forma. Es una epifan\u00eda y se manifiesta expresando una claridad interna. Esta \u00faltima es seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino una de las tres condiciones de la belleza. En su tratado sobre la Trinidad en la Suma Teol\u00f3gica, \u00e9l se pregunta por los atributos propios de cada una de las personas divinas y su relaci\u00f3n con la belleza en cuanto a la persona del Hijo: \u00bb Pulchritudo habet similitudinem cum propriis Filii \u2013la belleza presenta cierta similitud con lo que es propio del Hijo\u00bb. E indica las tres condiciones de la belleza para aplicarlas a Cristo: la integridad o la perfecci\u00f3n- \u2013 integritas sive perfectio \u2013, la justa proporci\u00f3n o armon\u00eda &#8211; proportio sive consonantia \u2013y la claridad proportio sive consonantia \u2013Si el bien de expresa lo deseable, lo hermoso expresa m\u00e1s a\u00fan el esplendor y la b\u00fasqueda de una perfecci\u00f3n que se manifiesta (8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La v\u00eda pulchritudinis es una v\u00eda pastoral, que no deber\u00eda reducirse a un acercamiento filos\u00f3fico. Sin embargo, la mirada del metaf\u00edsico nos ayuda a comprender por qu\u00e9 la belleza es una v\u00eda real para conducir a Dios. Al sugerirnos qui\u00e9n es \u00c9l, suscita en nosotros el deseo de disfrutar en el reposo de la contemplaci\u00f3n, no solamente porque \u00c9l s\u00f3lo puede colmar nuestras inteligencias y nuestros corazones, sino porque contiene en s\u00ed mismo la perfecci\u00f3n del Ser, fuente armoniosa e inacabable de claridad y de luz. Para llegar es importante saber de realizar la transici\u00f3n \u00abdel fen\u00f3meno al fundamento\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed nuevamente se ofrece un llamado del Papa fil\u00f3sofo: \u00aben todas partes donde el hombre experimenta un llamado a lo absoluto y a la transcendencia, se le concede de entender la dimensi\u00f3n metaf\u00edsica de lo real: en lo verdadero, en lo hermoso, en los valores morales, en la persona del otro, en el mismo ser, en Dios. El gran reto, que se nos presenta al finalizar este milenio, es aquel de saber llevar a cabo la transici\u00f3n tan necesaria como urgente del fen\u00f3meno al fundamento; no es posible de quedarse en la sola experiencia. Cuando expresa y manifiesta la interioridad del hombre y su espiritualidad, tambi\u00e9n es importante que la reflexi\u00f3n especulativa alcance la sustancia espiritual y el fundamento sobre el cual descansa\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abun pensamiento filos\u00f3fico que rechazar\u00eda toda apertura metaf\u00edsica ser\u00eda pues radicalmente inadecuada para realizar una funci\u00f3n de mediaci\u00f3n en la inteligencia de la revelaci\u00f3n\u00bb (9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este pasar del fen\u00f3meno a su fundamento no se realiza autom\u00e1ticamente en quien no es apto de pasar de lo visible a lo invisible, porque cierta moda acostumbrada a lo feo, al mal gusto, a lo grosero, est\u00e1 siendo promovida tanto por la publicidad como por ciertos \u00abartistas locos\u00bb que dicen que lo feo y lo inmundo  es un valor con la finalidad de suscitar el esc\u00e1ndalo. Las flores capciosas del mal fascinan: \u00ab\u00bfVienes t\u00fa del cielo profundo o sales del abismo, belleza?\u00bb Se interroga Baudelaire. Y Dimitri Karamazov conf\u00eda a su hermano Aliocha:\u00bb La belleza es una cosa terrible. Por ella pelean Dios y Satan\u00e1s, y el campo de batalla es mi coraz\u00f3n\u00bb. Si la belleza es imagen de Dios creador, entonces lo es tambi\u00e9n de de Ad\u00e1n y de Eva y, en consecuencia, est\u00e1 marcada por el pecado. El hombre frecuentemente est\u00e1 en riesgo de dejarse atrapar por la belleza misma, el icono se convierte en \u00eddolo, el medio devora el fin, la verdad esclaviza; es una trampa en la cual caen muchas personas, precisamente por falta de una formaci\u00f3n adecuada de la sensibilidad de una adecuada educaci\u00f3n para la belleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El recorrer la v\u00eda pulchritudinis entra\u00f1a la necesidad de ayudar a los j\u00f3venes y educarlos para la belleza, de animarlos a que desarrollen un esp\u00edritu cr\u00edtico frente a los ofrecimientos de la cultura de los medios masivos de comunicaci\u00f3n y de formar su sensibilidad y su car\u00e1cter para elevarlos y conducirlos hacia la real madurez. La \u00bb cultura kitch\u00bb \u00bfacaso no es una caracter\u00edstica y un cierto miedo de sentirse empujado hacia una profunda transformaci\u00f3n? Luego de un prolongado rechazo de esta \u00abpasi\u00f3n\u00bb, San Agust\u00edn da testimonio de la transformaci\u00f3n profunda de su alma provocada por el encuentro con la belleza de Dios: en las Confesiones piensa con tristeza y amargura en el tiempo perdido y en las ocasiones fallidas y, en unas p\u00e1ginas inolvidables, revive el caminar atormentado en la b\u00fasqueda de la verdad y de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, en una especie de iluminaci\u00f3n por la evidencia \u00e9l reencuentra a Dios y se aferra a ella como a \u00abla Verdad misma\u00bb(X, 24), fuente de un gozo puro y de una aut\u00e9ntica felicidad: \u00ab\u00a1tarde te he amado, o belleza tan antigua y tan nueva, tarde te am\u00e9! Pero mira: t\u00fa estabas dentro de m\u00ed y yo estaba fuera y te buscaba fuera de mi mismo. Y deforme me lanzaba sobre de las formas hermosas de tu creaci\u00f3n&#8230; T\u00fa me has llamado y has gritado, has roto la sordera de mis o\u00eddos sordos; tu has brillado y tu esplendor ha expulsado ceguera; has exhalado tu perfume y yo lo respir\u00e9; aqu\u00ed que por ti suspiro; tengo hambre de ti y sed de ti; t\u00fa me has tocado y yo ardo en el deseo por tu paz\u00bb (10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta experiencia del encuentro con el Dios de la belleza, es un acontecimiento vivido en la totalidad del ser, y no solamente en la sensibilidad. De ah\u00ed la confesi\u00f3n de De musica (6, 13, 38): \u00abNum possumus amare nisi pulchra? \u2013 \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos amar si no lo hermoso?\n<\/p>\n<h2>La v\u00eda pulchritudinis, camino hacia la Verdad y el Bien<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Proponiendo una est\u00e9tica teol\u00f3gica, Urs von Balthazar trataba de abrir los horizontes del pensamiento a la meditaci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n de la belleza de Dios, de su misterio y de Cristo, en quien  \u00c9l se revela. En la introducci\u00f3n al tomo primero de su obra magisterial Gloria, el te\u00f3logo evoca esta palabra belleza \u00abque para nosotros ser\u00e1 la primera\u00bb, y trata de expresar el alcance en su relaci\u00f3n con el bien que \u00abtambi\u00e9n ha perdido su fuerza de atracci\u00f3n\u00bb y donde \u00ablas pruebas de la verdad han perdido su car\u00e1cter a conclusivo\u00bb:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abLa palabra con la que comenzaremos&#8230; es: belleza; es ella que para nosotros ser\u00e1 la primera. Belleza\u2026, es la \u00faltima aventura donde la raz\u00f3n que razona puede arriesgarse porque la belleza no hace otra cosa que contemplar el esplendor impalpable del doble rostro de lo verdadero y del bien y su reciprocidad indisolubles; Belleza desinteresada, sin la cual el mundo antiguo se neg\u00f3 pensarse, pero que, insensiblemente, se ha despedido del mundo interesado de hoy para abandonarse a su concupiscencia y a su tristeza. Belleza que ni la religi\u00f3n ama y ya no favorece y que, sin embargo, quitada como m\u00e1scara de su rostro, presenta desnudos los rasgos que amenazan a convertirse incomprensibles para los hombres&#8230; Aquel que al mencionar su nombre hace un gesto de rechazo como si fuera un ornamento o vano de un pasado antiguado, se puede estar seguro que &#8211; en secreto o abiertamente &#8211; que se adora a s\u00ed mismo, que ya no podr\u00e1 rezar y pronto ya no podr\u00e1 amar&#8230; En un mundo sin belleza \u2013 a\u00fan cuando los hombres no pueden privarse de esta palabra y la tengan siempre en la boca prostituy\u00e9ndola- en un mundo que no puede estar desprovisto de belleza pero que ya no es capaz de verla, de contar con ella, tambi\u00e9n el bien ha perdido su fuerza de atracci\u00f3n, la evidencia \u00abque debe cumplirse\u00bb&#8230; En un mundo que ya no se crea de capaz de afirmar lo hermoso, las pruebas de la verdad han perdido su car\u00e1cter concluyente\u00bb (11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Paralelamente, junto con otras preocupaciones, Aleksandr I. Soljenitsyne anota con acento prof\u00e9tico en su discurso con ocasi\u00f3n de la entrega del premio Nobel de literatura: \u00abEsta antigua triple unidad de la verdad, del bien y de la belleza no es simplemente una f\u00f3rmula caduca de desfile, como nos ha parecido en los tiempos de nuestra presumida juventud materialista. Si, como lo dicen los sabios, estos tres \u00e1rboles est\u00e1n unidos puede suceder, mientras que las ramas de la verdad y del quien demasiado precoces y sin defensas, son aplastadas, rotas y no llegan a la maduraci\u00f3n, que extra\u00f1as, imprevistas, inesperadas las ramas de la belleza crecer\u00e1n y se extender\u00e1n en ese mismo lugar, y ser\u00e1n ellas que, de esta manera, cumplir\u00e1n el trabajo de todas las tres\u00bb. (12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Padre Turoldo, heraldo de la belleza, cita aquella afirmaci\u00f3n significativa de Divo Barsotti: \u00ab\u00a1El misterio de la belleza! Hasta tanto que la verdad y el bien no se convierten en belleza, la verdad y el bien parecen quedarse, de alguna manera, como extra\u00f1as para el hombre, y se le imponen desde el exterior; \u00e9l se adhiere pero no las posee; ellas exigen de \u00e9l una obediencia que, de alguna manera, lo mortifica\u00bb. Y \u00e9l llega a la siguiente conclusi\u00f3n: \u00abLa verdad y el bien no son suficientes para crear una cultura porque a solas no parecen suficientes para creer comuni\u00f3n, una unidad de vida entre los hombres. Y puesto que la cultura es la expresi\u00f3n misma de un desarrollo individual, de una cierta perfecci\u00f3n lograda, consecuentemente la cultura parece expresarse en su cumbre como la belleza\u00bb. De esta manera, lejos de renunciar a proponer la verdad y el bien que est\u00e1n en el coraz\u00f3n del evangelio, se trata de seguir un camino privilegiado para permitirles a alcanzar el coraz\u00f3n del hombre y de las culturas (13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y el mundo tiene de ella una necesidad urgente como lo subray\u00f3 el Papa Paulo VI en su vibrante mensaje a los artistas el 8 de diciembre 1965, al clausurar el concilio Vaticano II: \u00abEste mundo en el cual vivimos, tiene necesidad de la belleza para no oscurecerse en la desesperanza. La belleza, igual que la verdad, lleva la alegr\u00eda al coraz\u00f3n de los hombres, es el fruto precioso que se resiste al desgaste del tiempo, que une las generaciones y hace que se comuniquen en la admiraci\u00f3n\u00bb (14). Contemplada con un alma pura, la belleza habla directamente al coraz\u00f3n, y lo eleva interiormente del asombro a la admiraci\u00f3n, de la admiraci\u00f3n a la gratitud y de la felicidad a la contemplaci\u00f3n. As\u00ed crea un terreno f\u00e9rtil para la escucha y el di\u00e1logo porque ella es una ayuda para coger del hombre entero, esp\u00edritu y coraz\u00f3n, inteligencia y raz\u00f3n, capacidad creadora e imaginaci\u00f3n. Es que dif\u00edcilmente deja que uno permanezca indiferente: ella suscita emociones, ella pone en movimiento un dinamismo de profunda transformaci\u00f3n interior que engendra gozo, sentimiento de plenitud, deseo de participar gratuitamente de esta misma belleza, de apropiarse de ella al interiorizarla y al integrarla en su existencia concreta.\n<\/p>\n<h2>Las v\u00edas de la belleza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La v\u00eda de la belleza responde al \u00edntimo deseo de felicidad que habita en el coraz\u00f3n de todos los hombres. Ella abre horizontes infinitos que empujan al ser humano a salir de s\u00ed mismo, de la rutina y del instante ef\u00edmero que pasa, a abrirse a lo transcendente y al misterio, a desear como \u00faltimo fin de su deseo de felicidad y de su nostalgia absoluta, aquella Hermosura original que es Dios mismo, Creador de toda belleza creada. Muchos padres se han referido a ella en el transcurso del s\u00ednodo de los obispos sobre la Eucarist\u00eda del octubre 2005. El hombre en su deseo \u00edntimo de la felicidad, no puede evitar encontrarse con el mal, el sufrimiento y la muerte. Y las culturas mismas a veces son confrontadas con fen\u00f3menos an\u00e1logos que como una especie de heridas pueden llevar hasta su desaparici\u00f3n. La v\u00eda de la belleza ayuda a abrirse a la luz de la verdad, y ella alumbra as\u00ed la condici\u00f3n humana ayudando a percibir el sentido misterioso del dolor. Haciendo eso facilita la curaci\u00f3n de esas heridas.\n<\/p>\n<h2>Se nos ofrecen tres l\u00edneas de pensamiento como caminos privilegiados de la v\u00eda pulchritudinis para poder dialogar con las culturas contempor\u00e1neas<\/h2>\n<ul>\n<li> 1. La belleza de la creaci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. La belleza de las artes.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 3. La belleza de Cristo, modelo y prototipo de la santidad cristiana.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">La belleza de Dios, revelada por la belleza singular de su Hijo, constituye el origen y el fin de todo lo creado. Si es posible comenzar con el grado m\u00e1s elemental para luego subir, de acuerdo a la misma din\u00e1mica inscrita en las Escrituras Sagradas, desde la belleza sensible de la naturaleza a la Hermosura del Creador; y ella resplandece de una manera \u00fanica en el rostro de Cristo y en el rostro de su Madre y de los santos. Para el cristiano la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb es inseparable de la \u00abre-creaci\u00f3n\u00bb, porque si Dios ha considerado buena y bella la obra de los seis d\u00edas (cf. Gn 1), el pecado, junto con el desorden ha introducido la frialdad del mal y de la muerte de la cual Jesucristo resucitado es el vencedor. \u00abFeliz culpa que nos trajo tan gran Redentor\u00bb, canta la liturgia de Pascua: la gracia que se derrama sobre el mundo del costado abierto de Cristo Salvador, purifica el introduce una belleza totalmente nueva el mundo al que ha salvado y que espera gimiendo la hora de la transformaci\u00f3n final (Rm 8, 22).\n<\/p>\n<h2>La belleza de la creaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La Escritura subraya el valor simb\u00f3lico de la belleza del mundo que nos rodea, reflejo y de la belleza de su creador invisible: \u201cS\u00ed, vanos son por naturaleza todos los hombres en quienes hab\u00eda ignorancia de Dios y que no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aqu\u00e9l que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Art\u00edfice;\u2026 Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cu\u00e1nto les aventaja el Se\u00f1or de \u00e9stos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los cre\u00f3\u201d (Sb 13, 1 y 3). De todos modos existe un abismo entre la belleza inefable de Dios y sus vestigios en la creaci\u00f3n, por eso el autor sagrado no cree que sea in\u00fatil de precisar este cuadro de la \u00abdial\u00e9ctica ascendente\u00bb: \u00abpues de la grandeza y belleza de las creaturas se llega, por analog\u00eda, a contemplar a su Autor\u00bb (v 5). Lo que importa es superar las formas visibles de las cosas de la naturaleza para remontar hacia su Autor invisible, el \u00abTodo Otro\u00bb al que profesamos en el credo: \u00abcreo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de lo visible y lo invisible\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>La admiraci\u00f3n ante la belleza de la creaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abLa naturaleza es un templo donde las columnas vivientes dejan a veces escapar unas palabras confusas\u00bb. Los poetas son, junto con Baudelaire, especialmente sensibles ante las bellezas de la creaci\u00f3n y su lenguaje misterioso. As\u00ed en su c\u00e1ntico espiritual San Juan de la Cruz concede a las criaturas la siguiente confesi\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abMil gracias derramando\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">pas\u00f3 por estos Sotos con presura,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">e, y\u00e9ndolos mirando,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">con sola su figura\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">vestidos los dej\u00f3 de su belleza.\u00bb,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">y el poeta ingl\u00e9s G.M. Hopkins dice: \u00abel mundo est\u00e1 compenetrado del resplandor de Dios\u00bb. Es que la contemplaci\u00f3n de un paisaje durante la puesta del sol, las cimas nevadas de los montes bajo el cielo estrellado, los campos cubiertos de flores ba\u00f1adas de luz, el abundancia de las plantas y de las especies animales, de todo ello nace toda multitud de sentimientos que nos invitan a \u00ableer desde el interior &#8211; intus-legere\u00bb para de lo visible alcanzar lo invisible y dar una respuesta razonable a la pregunta irreducible: \u00ab\u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste artesano con una imaginaci\u00f3n tan pujante al origen de tanta belleza y grandeza, de una tan gran profusi\u00f3n de seres en el cielo y la tierra?\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hace 2000 a\u00f1os Plat\u00f3n hab\u00eda dicho: \u00abLa belleza, que es unidad de una diversidad, nos hace llegar a los umbrales de la realidad suprema, el bien\u00bb, es decir, Dios. Ya Arist\u00f3teles afirm\u00f3 que \u00abdentro de de todas las cosas de la naturaleza existe algo maravilloso\u00bb. El estudio de la naturaleza y del cosmos, de hecho,  ha ocupado un rol esencial en la filosof\u00eda desde la Grecia antigua. De la misma manera en la teolog\u00eda, la cosmolog\u00eda ha constituido un elemento fundamental para comprender la obra de Dios y de su acci\u00f3n en la historia. As\u00ed pues: la visi\u00f3n de Seudo-Dionisio Areopagita, tantas veces retomada en la teolog\u00eda y la m\u00edstica cristiana, y la cosmolog\u00eda aristot\u00e9lica retomada por Santo Tom\u00e1s, est\u00e1 presente en sus \u00abpruebas de la existencia de Dios\u00bb. Emmanuel Kant reconoce, \u00e9l tambi\u00e9n, la belleza de la creaci\u00f3n y que su capacidad de provocar la admiraci\u00f3n en su  obra Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica: \u201cDos cosas llenan el coraz\u00f3n de una admiraci\u00f3n y de una concepci\u00f3n siempre nueva y siempre creciente en la medida que las reflexiones se enfocan y se aplican a ellas: el cielo estrellado encima m\u00edo y la ley moral dentro de mi\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La contemplaci\u00f3n de la belleza de la creaci\u00f3n suscita paz interior, agudiza el sentido de la armon\u00eda y el deseo de una vida hermosa. En el hombre religioso el asombro y la admiraci\u00f3n se transformen en actitudes interiores m\u00e1s espirituales: la adoraci\u00f3n, la alabanza y la acci\u00f3n de gracias hacia el Autor de esta hermosura. As\u00ed canta el salmista: \u00abCuando contemplo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que t\u00fa has creado: \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l? \u00bfEl hijo del hombre para que pienses en \u00e9l? Lo has hecho poco inferior a Dios, y lo has coronado de gloria y magnificencia. Le has dado el dominio sobre las obras de tus manos, todo lo haa puesto bajo sus pies&#8230; Se\u00f1or, nuestro Dios, tu nombre es maravilloso sobre toda la tierra\u00bb (Ps 8, 3 -6 y 9). La tradici\u00f3n franciscana, junto con San Buenaventura y Dun Scotus Eriugena (15), asigna una dimensi\u00f3n \u00absacramental\u00bb a la creaci\u00f3n, ya que lleva en ella las huellas de sus or\u00edgenes. As\u00ed la naturaleza es considerada como una alegor\u00eda y toda realidad natural como s\u00edmbolo de su Autor.\n<\/p>\n<h2>De la creaci\u00f3n a la re-creaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre las creaturas existe una que ostenta una cierta semejanza con Dios: el hombre creado \u00aba su imagen y semejanza\u00bb (Gn 1, 27). Por su alma espiritual lleva dentro de s\u00ed un \u00abgermen de eternidad irreductible a la sola materia\u00bb (Gaudium et spes 18). Sin embargo, la imagen ha sido alterada por el primer pecado, ese veneno que debilita la voluntad en su orientaci\u00f3n hacia el bien y, de ah\u00ed, oscurece a la inteligencia y mancha la sensibilidad. La belleza del alma, que tiene sed de la verdad y b\u00fasqueda del bien amado, pierde la luz y se vuelve apto para el mal, para lo feo. Un ni\u00f1o, testigo de un acto malo, no dice espont\u00e1neamente: \u00abesto no es hermoso\u00bb. As\u00ed la fealdad &#8211; y consecuentemente a fortiori el bien &#8211; aparece en el campo de la moral y afecta al hombre, su sujeto. Con el pecado, aquel ha perdido su belleza original y se ve desnudo hasta experimentar la verg\u00fcenza. La venida del Redentor lo restablece en su belleza primera, m\u00e1s a\u00fan, lo reviste de una belleza nueva: la belleza inimaginable de la criatura elevada a la filiaci\u00f3n divina, la transfiguraci\u00f3n prometida del alma rescatada y elevada por la gracia, su resplandor en todas las fibras del cuerpo llamado a resucitar con Cristo (cf. Ef 2, 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, \u00abmanifiesta plenamente al hombre a s\u00ed mismo y le descubre lo sublime de su vocaci\u00f3n\u00bb (Gaudium et spes, 22), la mirada cristiana sobre la belleza de la creaci\u00f3n encuentra su perfecci\u00f3n en la noticia maravillosa de su re-creaci\u00f3n: Cristo, perfecta impronta de la gloria del Padre, comunica al hombre de su plenitud de gracia. Lo convierte en \u00abagraciado\u00bb, es decir, hermoso y agradable a Dios. La encarnaci\u00f3n es el centro focal, la justa perspectiva en la cual la belleza adquiere su \u00faltimo significado: \u00abimagen de Dios invisible\u00bb (Col 1, 15), Cristo el Se\u00f1or es el hombre perfecto que ha restaurado en la descendencia de Ad\u00e1n la semejanza divina alterada desde el primer pecado. Porque en \u00e9l la naturaleza humana ha sido asumida, no absorbida, y, por ese hecho mismo, esta naturaleza ha sido elevada en nosotros tambi\u00e9n a una cima sin par. Volveremos a este tema, la belleza de la santidad que emana del hombre configurado con Cristo bajo el soplo del Esp\u00edritu Santo y as\u00ed es uno de los testimonios m\u00e1s hermosos, capaz de mover a los m\u00e1s indiferentes y de hacerles sentir el paso de Dios en la vida de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una acci\u00f3n de gracias continua el cristiano alaba a Cristo que le ha devuelto la vida, y se deja transfigurar por ese don glorioso que se le hace. Nuestros ojos \u00e1vidos de belleza se dejan atraer por el nuevo Ad\u00e1n, verdadero icono del Padre eterno, \u00abesplendor de su gloria\u00bb e \u00abimagen de su sustancia\u00bb (Hb 1, 3). A los de \u00abpuro coraz\u00f3n\u00bb, a quienes les ha sido prometido que ver\u00e1n Dios cara a cara, Cristo les concede ya entrever la luz de la gloria en el coraz\u00f3n mismo de la noche de la fe.\n<\/p>\n<h2>La creaci\u00f3n, utilizada o idolatrada<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Numerosos son sin embargo los hombres y las mujeres que no ven en la naturaleza y el cosmos m\u00e1s que su materialidad visible, un universo que no tendr\u00eda otro destino que obedecer a las fr\u00edas leyes f\u00edsicas inmutables e invariables, sin evocar belleza alguna, menos a\u00fan de un Creador. En una cultura donde el scientismo, esta ciencia extrapolada fuera de sus fronteras, impone los l\u00edmites de su m\u00e9todo de observaci\u00f3n que vale solamente en el campo de las ciencias exactas hasta convertirse de manera indebida en norma exclusiva de todo conocimiento, el costo consiste en ser reducido a no ser nada m\u00e1s que un inmenso reservorio donde el hombre puede coger hasta agotarlo en funci\u00f3n de sus necesidades crecientes, desmesurados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El libro de la Sabidur\u00eda previene contra una tal miop\u00eda que tambi\u00e9n San Pablo denuncia como un \u00abpecado de orgullo y de presunci\u00f3n\u00bb (Rm 1, 20-23). Por lo dem\u00e1s, la creaci\u00f3n no es muda: los fen\u00f3menos naturales extraordinarios y a veces tr\u00e1gicos registrados durante estos \u00faltimos a\u00f1os y tambi\u00e9n los desastres ecol\u00f3gicos que no terminan de multiplicarse, suscitan una nueva comprensi\u00f3n de la naturaleza, de sus leyes, de su armon\u00eda. Cada vez es m\u00e1s y m\u00e1s evidente para muchos de nuestros contempor\u00e1neos que la naturaleza no puede ni debe manipularse sin respeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se trata tampoco de hacer que la naturaleza un absoluto, es decir un \u00eddolo, como lo hacen ciertos grupos neo-paganos: su valor no deber\u00e1 sobrepasar la dignidad del hombre llamado a ser su guardia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">==Propuestas pastorales== (Creaci\u00f3n)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una atenci\u00f3n especial a la naturaleza ayuda a descubrir en ella el reflejo de la belleza de Dios. Por eso es urgente promover una atenci\u00f3n mayor respecto a la creaci\u00f3n y de su belleza, tanto en la formaci\u00f3n humana como cristiana, evitando de reducirla a un simple ecologismo, es decir, una visi\u00f3n pante\u00edsta. Ciertos movimientos &#8211; el escultismo, la acci\u00f3n cat\u00f3lica de la infancia, etc. &#8211; se preocupan a educar en la observaci\u00f3n de la naturaleza y sensibilizan a favor de su protecci\u00f3n. Les ayudan a los j\u00f3venes a descubrir el proyecto creador de Dios despertando en ellos sentimientos de admiraci\u00f3n, de adoraci\u00f3n y de acci\u00f3n de gracias. Importa, pues, estar atentos a la luz la doble dimensi\u00f3n del escucha\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 escucha de la creaci\u00f3n que cuenta la gloria de Dios (Ps 18, 2),\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 y escucha de Dios que nos habla a trav\u00e9s de su creaci\u00f3n y asi es accesible a la raz\u00f3n de acuerdo a la ense\u00f1anza del Concilio Vaticano II (Dei Filius, cap. 2, can.1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La catequesis, en su esfuerzo de promover la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os y de los j\u00f3venes, sacar\u00e1 provecho al desarrollar una pedagog\u00eda de observaci\u00f3n de las bellezas naturales y de las actitudes humanas fundamentales que se relacionan con ella: silencio, escucha, admiraci\u00f3n, interiorizaci\u00f3n, paciencia y la espera, descubrimiento de la armon\u00eda, respeto al equilibrio natural, sentido de creatividad, oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ense\u00f1anza de una aut\u00e9ntica filosof\u00eda de la naturaleza y de una teolog\u00eda de la creaci\u00f3n lograr\u00e1 un nuevo dinamismo en una cultura donde el di\u00e1logo ciencia y fe es particularmente crucial, donde los cl\u00e9rigos deben poseer un m\u00ednimo de conocimientos epistemol\u00f3gicos y donde los cient\u00edficos desconocen demasiado el inmenso provecho que se puede sacar de la sabidur\u00eda cristiana (16). Los prejuicios de los cientistas y el fide\u00edsmo todav\u00eda est\u00e1n demasiado presentes en la mentalidad com\u00fan, por eso es crucial  provocar a todos los niveles &#8211; en los establecimientos de ense\u00f1anza cat\u00f3licos, los institutos de formaci\u00f3n, las universidades, los centros culturales cat\u00f3licos, etc. &#8211; oportunidades de encuentro y di\u00e1logo entre los hombres de ciencia y de fe. En este campo, el jubileo de los cient\u00edficos, celebrado durante el gran jubileo del a\u00f1o 2000, ha provocado nuevas iniciativas culturales, destinadas a renovar el di\u00e1logo ciencia y fe (17). Entre estos el proyecto STOQ, Science, Theology and Ontological Quest, promovido por \u00e9l Concejo Pontificio de la Cultura en colaboraci\u00f3n con varias universidades pontificias, es una ayuda para un n\u00famero creciente de estudiantes a recorrer el camino que conduce de la observaci\u00f3n intelectual y de la experiencia humana al conocimiento de su Creador, utilizando con sabidur\u00eda, bajo la conducci\u00f3n de especialistas reconocidos, las mejores conquistas y las ciencias modernas a la luz de la raz\u00f3n recta. Por lo dem\u00e1s, cada rama del saber &#8211; filosof\u00eda, teolog\u00eda, ciencias humanas y sociales, psicolog\u00eda &#8211; puede contribuir al descubrimiento de la belleza de Dios y de su creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las acciones en favor de la defensa de la naturaleza, del h\u00e1bitat natural, animando a  las comunidades cristianas o familias religiosas se inspiren en el ejemplo de San Francisco que \u00abcontemplaba al muy Hermoso en las cosas hermosas\u00bb (18), han tenido un cierto eco y contribuyen al desarrollo de una visi\u00f3n menos \u00abid\u00f3latra\u00bb de la naturaleza. La carta pastoral de los obispos australianos de Queensland con el t\u00edtulo evocador: Let the Many Coastlands Be Glad&#160;! A Pastoral Letter on the Great Barrier Reef, es un ejemplo de ello. Es importante de multiplicar las iniciativas para transmitir, dentro de la cultura contempor\u00e1nea, el sentido del valor aut\u00e9ntico de la naturaleza, de su belleza, de su poder simb\u00f3lico y de su capacidad de hacer descubrir la obra creadora de Dios.\n<\/p>\n<h2>La belleza de las artes<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la naturaleza y el cosmos, que son la expresi\u00f3n de la belleza del Creador, pueden introducir a los umbrales de un silencio, todo contemplaci\u00f3n, la creaci\u00f3n art\u00edstica posee ya una capacidad propia de poder evocar lo indecible del misterio de Dios. La obra de arte no es \u00abla belleza\u00bb, pero s\u00ed es su expresi\u00f3n, y si ella obedece a c\u00e1nones &#8211; por naturaleza fluctuante: todo el arte est\u00e1 ligada a una cultura &#8211; , ella posee una caracter\u00edstica intr\u00ednseca de universalidad. La belleza art\u00edstica suscita la emoci\u00f3n interior, provoca en el silencio, el encantamiento y esa \u00absalida de s\u00ed mismo\u00bb, la \u00e9xtasis, donde la persona se encuentra como transportada fuera de del mundo sensible por la intensidad del sentimiento experimentado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para el creyente la belleza trasciende la est\u00e9tica y lo bello encuentra su arquetipo en Dios. La contemplaci\u00f3n de Cristo en su misterio de encarnaci\u00f3n y de redenci\u00f3n es la fuente viva a la que el artista cristiano acude para coger su inspiraci\u00f3n en orden a decir el misterio de Dios y el misterio del hombre salvado por Jesucristo. Toda obra de arte cristiana tiene un solo sentido: ella es por naturaleza un \u00abs\u00edmbolo\u00bb, una realidad que reenv\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de ella misma, que ayuda a avanzar sobre el camino que le da el sentido, el origen y el fin de nuestro caminar terrestre. Su belleza se caracteriza por su capacidad de mover desde el interior el paso del \u00abpara s\u00ed\u00bb al \u00abm\u00e1s grande que uno mismo\u00bb. Este paso se realiza en Jesucristo que es el mismo \u00abel camino la verdad y la vida\u00bb (Jn 14, 6 ), la \u00abVerdad toda entera\u00bb (Jn 16, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>La belleza suscitada por la fe<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Las obras de arte de inspiraci\u00f3n cristiana que constituyen una parte incomparable del patrimonio art\u00edstico y cultural de la humanidad, son objeto de un verdadero consumo de masas de turistas, creyentes o no, agn\u00f3sticos o indiferentes al hecho religioso. \u00c9ste fen\u00f3meno no deja de crecer y toca a todas las categor\u00edas de la poblaci\u00f3n sin distinci\u00f3n de cultura y de religi\u00f3n. La cultura, en el sentido del \u00abpatrimonio espiritual\u00bb se ha \u00abdemocratizarlo\u00bb con fuerza: gracias al desarrollo extraordinario de la tecnolog\u00eda las obras de arte se han acercado al \u00abpueblo\u00bb. Ahora un min\u00fasculo aparato electr\u00f3nico puede contener toda la obra de Mozart o de Bach y la grabaci\u00f3n sobre un disco de video de miles de miniaturas de la biblioteca del Vaticano las pone a disposici\u00f3n de todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios es el fundamento de la imagen cristiana \u00abimagen de Dios invisible\u00bb (Col 1, 15), Cristo que descansa en el seno del Padre nos lo ha hecho conocer (cf. Jn 1, 18). As\u00ed las generaciones de cristianos que se suceden y que guardan cuidadosamente el recuerdo no solamente de sus palabras y de sus gestos sino tambi\u00e9n la imagen de su santo rostro. El amor del Salvador impulsa a los creyentes a la expresi\u00f3n art\u00edstica de su fe. En la carta apost\u00f3lica Duodecimum Saeculum del 4 de diciembre de 1987 recuerda como la doctrina del Concilio Vaticano II y la del Concilio de Nicea han alimentado el arte de la Iglesia tanto en oriente como en occidente, inspirando obras de una belleza y de una profundidad subimos. El Papa recuerda lo esencial: \u00abEl creyente de hoy como el de ayer debe tener la posibilidad de ser ayudado en su oraci\u00f3n y en su vida espiritual por la contemplaci\u00f3n de obras que tienden a expresar el misterio y nunca jam\u00e1s lo ocultan\u00bb, \u00abel arte por el arte que no reenv\u00eda m\u00e1s que a su autor sin establecer una relaci\u00f3n con el mundo divino no tiene lugar en la concepci\u00f3n cristiana del icono\u00bb, y \u00abel arte sagrado debe tender a ofrecernos una s\u00edntesis visual de todas las dimensiones de nuestra fe\u00bb. As\u00ed, \u00abel arte de la Iglesia debe tratar de hablar el lenguaje de la encarnaci\u00f3n y, con los elementos materiales, expresar a Aquel que se ha dignado de habitar en la materia y obrar nuestra salud a trav\u00e9s de la materia\u00bb (19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rostro de Cristo en su belleza singular, las escenas del evangelio, los grandes acontecimientos prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento, el G\u00f3lgota, la Virgen con el ni\u00f1o y la Madre de los dolores han constituido a lo largo de los siglos una fuente fecunda de inspiraci\u00f3n para los artistas cristianos. En un crecimiento  imaginativo extraordinario ellos se esfuerzan, a trav\u00e9s de una b\u00fasqueda continua siempre renovada, de presentar la belleza de Dios revelada en Cristo y de hacer que est\u00e9 m\u00e1s cercano, casi tangible y visible. De alguna manera el artista prolonga la revelaci\u00f3n al plasmarlo en forma, en imagen, en color o en sonido. Mostrando qu\u00e9 hermoso es Dios expresa tambi\u00e9n que lo es para el hombre como su bien propio y la verdad \u00faltima de su existencia. La belleza cristiana es portadora de una verdad m\u00e1s grande que el coraz\u00f3n del hombre, verdad que supera el lenguaje humano que indica su Bien, \u00fanico y esencial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfAcaso a los cardenales de la Santa Iglesia romana no ha impresionado la terrible belleza del \u00faltimo juicio de Miguel \u00c1ngel de la Capilla Sixtina en el acto de elegir al nuevo Pont\u00edfice romano? Las catedrales y las Iglesias de oriente y occidente \u00bfacaso no alcanzan una cumbre de esplendor cuando una liturgia brillante de belleza es celebrada por todo un pueblo reunido? Las abad\u00edas y los monasterios \u00bfacaso no se convierten en puertos de paz cuando en ellos resuenan las melod\u00edas  inalterables que a trav\u00e9s de los siglos contin\u00faan en su funci\u00f3n de alabanza, de s\u00faplica y de acci\u00f3n de gracias? Tantos hombres y tantas mujeres de todas las \u00e9pocas y de todas las culturas han experimentado una profunda emoci\u00f3n hasta llegar a abrir su coraz\u00f3n a Dios al contemplar el rostro de Cristo en la cruz como en su tiempo Francisco de As\u00eds, al escuchar una pasi\u00f3n o un Te Deum, al arrodillarse delante una imagen de oro o un icono bizantino\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa Juan Pablo II en su carta a los artistas ha hecho un llamado por una nueva epifan\u00eda de la belleza y un nuevo di\u00e1logo de fe y cultura entre la Iglesia y el arte, subrayando la necesidad rec\u00edproca de uno y del otro y la fecundidad de su alianza milenaria de donde surge este \u00abengendrar en la belleza\u00bb del que habla Plat\u00f3n ya en su obra El Banquete (20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si el ambiente cultural condiciona fuertemente al artista, entonces surge la pregunta: \u00bfc\u00f3mo ser guardi\u00e1n de la belleza, seg\u00fan el voto de von Balthasar, en esta cultura art\u00edstica contempor\u00e1nea donde la seducci\u00f3n er\u00f3tica o improcedente hipertrofia los instintos, provoca una poluci\u00f3n de lo imaginario e inhibe las facultades espirituales?\n<\/p>\n<h2>Aprender a acoger esta belleza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Las obras de arte inspiradas por la fe cristiana &#8211; pinturas y mosaicos, iconos y vitrales, esculturas y arquitecturas, de \u00e9bano y de plata, obras po\u00e9ticas y literarias, musicales y teatrales, cinematogr\u00e1ficas y coreogr\u00e1ficas, y tantas otras m\u00e1s &#8211; poseen un potencial enorme, siempre actual, que no se deja alterar por el tiempo que pasa: permite comunicar de manera intuitiva y sabrosa la gran experiencia de la fe, del encuentro con Dios en Cristo, en del cual se revela el misterio del amor de Dios y la identidad profunda del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dirigi\u00e9ndose a los artistas en la Capilla Sixtina el 7 de mayo 1964, el Papa Paulo VI denunci\u00f3 el \u00abdivorcio\u00bb entre el arte y lo sagrado, caracter\u00edstica del siglo XX, y observ\u00f3 que hoy en d\u00eda muchos experimentan grandes dificultades para tratar los temas cristianos por falta de formaci\u00f3n y de experiencia en la fe cristiana (21). La fealdad de ciertas iglesias y de su decoraci\u00f3n, su car\u00e1cter inadaptado a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, son las consecuencias de ese divorcio, de una laceraci\u00f3n que requiere ser cuidada para hacerla curar. Es importante remediar la ignorancia galopante en el campo a de la cultura religiosa para permitir al arte cristiano del pasado como del presente abrir a todos la v\u00eda pulchritudinis (22). Para ser recibida plenamente y comprendida, la obra de arte cristiana tiene necesidad de ser contemplada a la luz de la Biblia y de los textos fundamentales de la Tradici\u00f3n a los que se refiere la experiencia de la fe. Si se quiere expresar la belleza hay necesidad de aprender el lenguaje propio, que despierta admiraci\u00f3n, emoci\u00f3n y conversi\u00f3n. Si existe un lenguaje de la belleza, la obra cristiana no transmite solamente el mensaje del artista, sino la verdad del misterio de Dios mediante una persona que nos entrega su propia lectura, no para glorificarse a s\u00ed misma, sino para glorificar la Fuente. El analfabetismo religioso esteriliza la capacidad de comprensi\u00f3n del arte cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo dem\u00e1s, un esfuerzo conjunto debe emprenderse para superar una dificultad debida a un cierto clima cultural suscitado por una cr\u00edtica de arte ampliamente influenciada por ideolog\u00edas materialistas: la puesta en evidencia de solo el aspecto est\u00e9tico-formal de las obras, sin interesarse por su contenido que ha inspirado tanta belleza, esteriliza el arte, y rechaza la fluidez la vida espiritual para encerrar la belleza s\u00f3lo en una emoci\u00f3n sensible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">C) El arte sagrado, instrumento de evangelizaci\u00f3n y de catequesis. El siervo de Dios Juan Pablo II calific\u00f3 el patrimonio art\u00edstico inspirado por la fe cristiana de \u00abformidable instrumento de catequesis\u00bb, fundamental para \u00ablanzar de nuevo el mensaje universal de la belleza y del bien\u00bb (a los obispos de Toscana, 11 de marzo 1991). En sinton\u00eda con \u00e9l, el cardenal Ratzinger en su calidad de presidente de la Comisi\u00f3n especial de preparaci\u00f3n del Compendi\u00f3 del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, justific\u00f3 as\u00ed la inserci\u00f3n caracter\u00edstica de im\u00e1genes en esta obra: \u00abLa imagen es tambi\u00e9n una predicaci\u00f3n evang\u00e9lica. En todos los tiempos los artistas han ofrecido a la contemplaci\u00f3n y a la admiraci\u00f3n de los fieles los acontecimientos que marcan el misterio de la salvaci\u00f3n, los presentan con el esplendor de los colores y la perfecci\u00f3n de la belleza. Ese este un \u00edndice de que hoy m\u00e1s que nunca en la civilizaci\u00f3n de la imagen, la imagen santa puede expresar mucho m\u00e1s que las palabras mismas porque su dinamismo de comunicaci\u00f3n y de transmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico es realmente m\u00e1s eficaz\u00bb (23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El futuro cardenal Christoph Sch\u00f6nborn, en un art\u00edculo sobre El Icono del Verbo Encarnado publicado en el Osservatore Romano con ocasi\u00f3n de la publicaci\u00f3n de la carta apost\u00f3lica Duodecimum Saeculum del papa Juan Pablo II, se interroga acerca de la recuperaci\u00f3n del inter\u00e9s de parte de la teolog\u00eda y la espiritualidad respecto a los iconos orientales: \u00abEn un mundo inundado por la imagen, imagen de todo tipo, violento, rob\u00f3tica, comercial, imagen que toca o que seduce, \u00bfacaso no hay una sed cada vez m\u00e1s grande de la imagen pura, de la imagen santa, de la imagen que suscita compasi\u00f3n, gozo, que eleva el coraz\u00f3n hacia el amor de Dios y que nos sensibiliza a la verdad era belleza, aquella de Dios y de su creaci\u00f3n? Es imagen \u00abde arriba\u00bb, y esa imagen nos habla del mundo de Dios, que nos transcribe una inspiraci\u00f3n que no viene simplemente de los bajos fondos de nuestro subconsciente, de nuestros deseos confundidos o no satisfechos, sino que es recibida \u00abde arriba\u00bb, en una escucha y un acoger en lo que Dios dice y regala al hombre\u00bb (24). Es por eso que el documento del Consejo Pontificio de la Cultura Por una pastoral de la cultura, desea que \u00aben nuestra cultura marcada por un diluvio de im\u00e1genes frecuentemente banales y brutales, diariamente diseminadas por la televisi\u00f3n, las pel\u00edculas y las videocassettes\u00bb, una \u00abalianza fecunda entre el evangelio y el arte\u00bb debe ser promovida en orden a \u00abnuevas epifan\u00edas de la belleza, nacidas de la contemplaci\u00f3n de Cristo, Dios hecho hombre, de la meditaci\u00f3n de sus misterios, de y radiaci\u00f3n en la vida de la Virgen Mar\u00eda y de los santos\u00bb (36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La potente capacidad de comunicar, inherente al arte sagrado, lo hace capaz de superar barreras y filtros de prejuicios, para alcanzar el coraz\u00f3n de hombres y mujeres de otras culturas y religiones, y de darles la oportunidad de percibir la universalidad del mensaje de Cristo y de su evangelio. De esta manera, cuando una obra de arte inspirada por la fe es presentada al p\u00fablico en el ambiente de su funci\u00f3n religiosa, se revela como una \u201cv\u00eda\u201d, como un \u00abcamino de evangelizaci\u00f3n y de di\u00e1logo\u00bb que ofrece la oportunidad de saborear al mismo tiempo el patrimonio vivo del cristianismo y la fe cristiana misma. Gu\u00edas con experiencia como \u00c9mile Berthoud en su monumental obra de algunas 500 p\u00e1ginas profusamente ilustradas, 2000 a\u00f1os de arte cristiano (25), permiten presentar a nuestros contempor\u00e1neos, muchas veces impermeables a otro tipo de ense\u00f1anza, la preocupaci\u00f3n permanente de la Iglesia de dos milenios de acercarlos al Dios de la belleza con la ayuda de la imagen, ciertamente imperfecta pero sugestiva, y de transmitir el mensaje evang\u00e9lico de Cristo por medio del instrumento potente del arte y de sus expresiones en sinton\u00eda con las culturas, como son los primeros lugares de reuni\u00f3n de las asambleas cristianas en las catedrales, desde el arte bizantino al arte romano, desde el arte g\u00f3tico al renacimiento, desde arte barroco al arte moderno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Leer de nuevo las obras de arte cristianas grandes o peque\u00f1as, art\u00edsticas o musicales, y de colocarlos en su contexto profundizando sus nexos vitales con la vida de la Iglesia, en particular en la liturgia, significa hacer \u00abhablar\u00bb nuevamente a estas obras, les permite transmitir el mensaje que ha inspirado su creaci\u00f3n. La v\u00eda pulchritudinis, aprovecha el camino de las artes, conduce a la veritas de la fe, a Cristo mismo, convertido \u00abpor la encarnaci\u00f3n en icono de Dios invisible\u00bb Juan Pablo II no duda en compartir su \u00abconvicci\u00f3n que en cierto sentido el icono es un sacramento: en efecto, de una manera an\u00e1loga a lo que se realiza en los sacramentos, hace presente el misterio de la encarnaci\u00f3n en uno u otro de sus aspectos\u00bb (26). Michel Quenot da testimonio de ello: \u00abLa mirada se encuentra con la imagen santa y el coraz\u00f3n se deja interrogar. En efecto, la plenitud percibida de estas existencias singulares despierta la curiosidad: \u00bfEn qu\u00e9 consiste  la verdad de un rostro? \u00bfDe d\u00f3nde viene la luz que irradia de \u00e9l? \u00bfEn qu\u00e9 fuentes de vida deben beber estas existencias llenas de paz, seguridad profunda, de energ\u00eda y de irradiaci\u00f3n?\u00bb (27).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las obras de arte cristianas ofrecen al creyente un tema de reflexi\u00f3n y una ayuda para entrar en contemplaci\u00f3n, junto con una oraci\u00f3n intensa, a trav\u00e9s de un momento de catequesis como tambi\u00e9n de confrontaci\u00f3n con la historia santa. Las obras famosas inspiradas por la fe son verdaderas \u00abbiblias de los pobres\u00bb, \u00abescalas de Jacob\u00bb que elevan el alma hacia el  Autor de toda belleza, y con \u00e9l, al misterio de Dios y de aquellos que viven en su visi\u00f3n beat\u00edfica: \u00bb Vita hominis visio Dei &#8211; La vida del hombre es la visi\u00f3n de Dios\u00bb proclama San Ireneo (28). Son caminos privilegiados de una aut\u00e9ntica experiencia de fe. En conclusi\u00f3n de su luminosa tesis de doctorado sobre El icono de Cristo Fundamentos teol\u00f3gicos elaborados entre el primer y segundo concilio de Nicea (325-787), el futuro cardenal Christoph Sch\u00f6nborn hace de la contemplaci\u00f3n el criterio profundo del arte sacro: \u00abdurante siglos la Iglesia era el lugar radiante de la belleza, el enlace de una creatividad humana transfigurada. Ella deber\u00eda negarse a s\u00ed misma si desde el fondo de su vocaci\u00f3n no aspirar\u00eda a manifestar la belleza de la que ya ha sido colmada. La admiraci\u00f3n que suscita en nuestros d\u00edas el arte de los iconos, su belleza tan pura y tan purificadora, \u00bfacaso no llevar\u00e1 la victoria yendo al encuentro de la aspiraci\u00f3n de esta belleza de la cual Dosto\u00efevski ha dicho que salvar\u00e1 al mundo? Adem\u00e1s, \u00bfde d\u00f3nde podr\u00eda nutrirse este tipo de arte sino de la contemplaci\u00f3n de Cristo? \u00bfAcaso no ser\u00eda as\u00ed el \u00fanico criterio profundo que se pod\u00eda de dar hoy en d\u00eda a lo que constituir\u00eda un arte espec\u00edficamente cristiano? Ese criterio no ser\u00eda ni un cierto canon de expresi\u00f3n art\u00edstica, ni una selecci\u00f3n determinada del tema, sino una mirada transformada a trav\u00e9s de una larga y paciente contemplaci\u00f3n de la santa Faz\u00bb (29).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">==Propuestas pastorales== (Fe)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La carta a los artistas del Papa Juan Pablo II, que constituye una referencia fundamental en este rubro, encuentra un amplio eco en el documento del Consejo Pontificio de la Cultura, Por una pastoral de la cultura (30). Las conferencias episcopales pueden asumir estos dos textos como base de partida para las iniciativas concretas (31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata de introducir al lenguaje de la belleza por medio de una educaci\u00f3n apropiada y de formar la capacidad de percibir el mensaje del arte cristiano: lo que obra en ellas, y especialmente lo que en ellas favorece un encuentro con el misterio de Cristo. En este campo una toma de conciencia est\u00e1 surgiendo con una recta y m\u00e1s significativa preocupaci\u00f3n de estudios del arte sagrado cristiano, la mejor conocida de aquellos que est\u00e1n a cargo de la formaci\u00f3n cristiana. As\u00ed los cursos de formaci\u00f3n se multiplican en las universidades cat\u00f3licas como La Facultad de Historia de la Iglesia y de los Bienes culturales en la Universidad Pontificia gregoriana, en el Instituto de Arte Ayuso diversa al sacro y de M\u00fasica lit\u00fargica del Institut catholique de Paris et y de la Universidad cat\u00f3lica de Lisboa. Las revistas de inspiraci\u00f3n cristiana cada vez m\u00e1s y con mayor frecuencia tocan este tema como Arte Cristiana de Milan, Humanitas de Santiago de Chile. Los museos diocesanos se multiplican concebidos como verdaderos centros culturales cat\u00f3licos. Publicaciones recientes asumen la v\u00eda pulchritudinis y ayudan al lector a entrar en el lenguaje del arte por medio de una meditaci\u00f3n espiritual (32). De todos modos parece especialmente necesario un trabajo importante de re formulaci\u00f3n te\u00f3rica de la ense\u00f1anza del arte sacro a partir de una visi\u00f3n aut\u00e9nticamente cristiana y eso ante las interpretaciones ideol\u00f3gicas ampliamente difundidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata tambi\u00e9n de crear condiciones de renovaci\u00f3n de la creaci\u00f3n art\u00edstica en la comunidad cristiana y para ello establecer conexiones personales con los artistas y de ayudar de esa manera a percibir aquello que permite que una obra de arte sea aut\u00e9nticamente religiosa y digna del \u00abArte Sacro\u00bb. Aunque ya se ha hecho mucho en los \u00faltimos decenios en numerosas di\u00f3cesis, queda todav\u00eda mucho por hacer para valorar el rico patrimonio cultural y art\u00edstico de la Iglesia nacido de la fe cristiana y de utilizarlo como instrumento de evangelizaci\u00f3n, de catequesis y de di\u00e1logo. No es suficiente establecer museos: es necesario dar a este patrimonio el poder de expresar el contenido de su mensaje. Una liturgia  aut\u00e9nticamente hermosa ayuda a penetrar en ese lenguaje particular de la fe, hecho de s\u00edmbolos y de evocaciones del misterio celebrado.\n<\/p>\n<h2>Algunas iniciativas ya han pasado la etapa de prueba y merecen una atenci\u00f3n especial<\/h2>\n<ul>\n<li> Di\u00e1logo con los artistas, los pintores, los escultores, los arquitectos de iglesias, restauradores, m\u00fasicos, poetas, dramaturgos, etc. para alimentar su imaginaci\u00f3n con las fuentes de la fe y al mismo tiempo permanecer profundamente enraizados en las diversas culturas para permitir nuevos contactos entre los responsables de la Iglesia y la protecci\u00f3n de los artistas. El analfabetismo religioso de ciertos artistas escogidos para construir las iglesias es un real drama demasiado difundido.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Formaci\u00f3n para la belleza del misterio cristiano expresado en el arte sacro con la ocasi\u00f3n de la inauguraci\u00f3n de una nueva iglesia, de una nueva obra de arte, de un concierto, de una liturgia particular. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Organizaci\u00f3n de eventos culturales y art\u00edsticos &#8211; exposiciones, concursos premiados, conciertos, conferencias, festivales, etc. -, para valorar el inmenso patrimonio de la Iglesia y su mensaje y de favorecer una nueva creatividad en particular en el \u00e1mbito del arte y del canto lit\u00fargico.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Publicaci\u00f3n local en formato de folletos tur\u00edsticos, de p\u00e1ginas Web o de revistas m\u00e1s especializados sobre el patrimonio con la preocupaci\u00f3n pedag\u00f3gica de poner en evidencia el alma, la inspiraci\u00f3n y el mensaje de las obras, an\u00e1lisis cient\u00edfica poni\u00e9ndose al servicio de la comprensi\u00f3n profunda de la obra.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Sensibilizaci\u00f3n de los agentes de pastoral, de catequistas y de profesores de religi\u00f3n pero tambi\u00e9n de los seminaristas y del clero a trav\u00e9s de cursos de formaci\u00f3n, seminarios, encuentros tem\u00e1ticos, visitas guiadas. Los museos diocesanos y los centros culturales cat\u00f3licos pueden desempe\u00f1ar un papel importante especialmente proponiendo la lectura de las obras de arte locales o regionales y favorecer su uso en la catequesis.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Formaci\u00f3n de gu\u00edas especializados en el arte de inspiraci\u00f3n cristiana, creaci\u00f3n de grupos especiales para valorar las obras y centros culturales que comparten estas mismas finalidades.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> El estudio y profundizaci\u00f3n de la problem\u00e1tica a nivel escolar y universitario, por medio de masters, seminarios y laboratorios, etc\u00e9tera. Propuesta de becas de estudios o de ayudas apropiadas para sensibilizar las instancias educativas. Desarrollo a nivel regional y nacional de institutos de m\u00fasica sagrada, de liturgia, de arqueolog\u00eda etc., y constituci\u00f3n de bibliotecas especializadas en este campo<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>La belleza de Cristo, modelo y prototipo de la santidad cristiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la belleza de la creaci\u00f3n es seg\u00fan San Agust\u00edn una \u00bb confessio\u00bb e invita a contemplar la belleza de su fuente, el \u00abCreador del cielo de la tierra, el universo visible e invisible\u00bb, y si la belleza de las obras de arte nos revela algo de la belleza en su figura, el Hijo que ha tomado carne, \u00abel m\u00e1s hermoso de los hijos de los hombres\u00bb, es una tercera v\u00eda fundamental &#8211; la primera en importancia &#8211; que conduce al descubrimiento de la belleza en el icono de la santidad, obra del Esp\u00edritu que forma a la Iglesia seg\u00fan la imagen de Cristo, modelo de perfecci\u00f3n: ese es por medio del bautizado la belleza del testimonio dado por medio de una vida transformada en la gracia, y, para la Iglesia, la belleza de la liturgia que permite experimentar Dios, viviendo en medio de su pueblo, y que atrae a \u00c9l a todo aquel que se deje rodear por su abrazo de gozo y de amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Ecclesia de caritate da testimonio de la belleza de Cristo. Ella se revela como su esposa, embellecida por su Se\u00f1or cuando realiza los actos de caridad y su elecci\u00f3n preferencial, cuando de se compromete por la justicia y la edificaci\u00f3n de la gran casa com\u00fan donde toda creatura es llamada a hacer su morada, especialmente los pobres: ellos tienen tambi\u00e9n derecho a la belleza. Al mismo tiempo este testimonio de la belleza por medio de la caridad y el compromiso al servicio de la justicia y de la paz, anuncia la esperanza que no enga\u00f1a. Proponer a los hombres y a las mujeres de o y la verdadera belleza, lograr que la Iglesia hac\u00eda atenta para anunciar siempre al tiempo y destiempo la belleza que salva, y ex per y menta all\u00ed donde la eternidad ha plantado su tienda en el tiempo, eso es ofrecer razones de vida y de esperanza aquellos y aquellas que carecen de ellas o que est\u00e1n en riesgo de perder las. Testigo del sentido \u00faltimo de la vida, fermento de confianza en el coraz\u00f3n de la historia humana, la Iglesia parece que este y como el pueblo de la belleza que salva porque ya anticipa en el tiempo que son los \u00faltimos algo de la belleza prometida de parte de Dios que se ha hecho todo en todos al final de los tiempos la esperanza, anticipaci\u00f3n militante del futuro en el mundo ha salvado prometido en \u00e9l Dijo crucificado y resucitado ex anuncio de la belleza. Y el mundo tiene particularmente necesidad de ello.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A) En camino hacia la belleza de Cristo. La belleza singular de Cristo, como modelo de una \u00abvida verdaderamente hermosa\u00bb, se refleja en la santidad de una vida transformada por la gracia. Desgraciadamente muchos perciben al cristianismo como el sometimiento a mandatos compuestos de interdictos y de limitaciones a la libertad personal. El Papa Benedicto XVI lo record\u00f3 en una entrevista de Radio Vaticana el 14 de agosto pasado, antes de partir hacia Colonia para encontrarse con los j\u00f3venes del mundo entero reunidos para la Jornada Mundial de la Juventud. A\u00f1adi\u00f3: \u00abYo, al contrario, quisiera hacer comprender que estar sostenido por un gran Amor, por una revelaci\u00f3n, esto no es una carga: esto da alas y que es hermoso de ser cristiano. Esta experiencia da&#8230; la alegr\u00eda de ser cristiano: es hermoso, y tambi\u00e9n es justo el creer. E. Bianchi hace eco a estas palabras cuanto exhorta a \u00absaber anunciar la diferencia cristiana\u00bb como una verdadera respuesta a la indiferencia: \u00abO el cristianismo es filocalia, amor a la belleza, v\u00eda pulchritudinis, v\u00eda de la belleza, o no lo es\u00bb (33). De la belleza interior y de la profunda emoci\u00f3n provocada por el encuentro con la Belleza en persona &#8211; pensemos en la experiencia de San Agust\u00edn &#8211; surge la capacidad de proponer eventos de belleza en todas las dimensiones de la existencia y de la experiencia de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pastoral de la Iglesia, para conducir al encuentro con Cristo, tiene en la presentaci\u00f3n de su belleza el medio para despertar los corazones a ese descubrimiento. En su carta los artistas el Papa Juan Pablo II subraya la fecundidad de la Encarnaci\u00f3n: \u00abhaci\u00e9ndose hombre, en efecto, el Hijo de Dios ha introducido en la historia de la humanidad toda la riqueza evang\u00e9lica de la verdad y del bien y, en ella, ha revelado tambi\u00e9n una nueva dimensi\u00f3n de la belleza: el mensaje evang\u00e9lico esta repleto de ella\u00bb (5). Esta belleza muy particular y \u00fanica del \u00abHijo del hombre\u00bb se revela igualmente en el rostro del \u00abPastor\u00bb como en aquel de Cristo transfigurado en el Tabor y, al mismo tiempo, en aquel que ha perdido, colgado en la cruz, toda belleza corporal: el Hombre de los dolores. Precisamente el cristiano ve en lo deforme del Siervo sufriente, despojado de toda belleza exterior, la manifestaci\u00f3n del amor infinito de Dios que llega hasta revestirse de la fealdad del pecado para elevarnos a nosotros m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos hacia la belleza divina que supera toda otra belleza y no se altera nunca jam\u00e1s. El icono del crucificado con el rostro desfigurado contiene, para quien lo quiere contemplar, la misteriosa belleza de Dios. Es la Hermosura que encuentra su cumplimiento en el dolor, en el don de s\u00ed mismo sin pedir nada a cambio. Es la belleza del amor que es m\u00e1s fuerte que el mal y la muerte.\n<\/p>\n<h2>La belleza luminosa de Cristo y su reflejo en la santidad cristiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Cristo Jes\u00fas es la perfecta representaci\u00f3n de la gloria del Padre. El es \u00abel m\u00e1s hermoso de los hijos del hombre\u00bb, porque posee la plenitud de la gracia por medio de la cual Dios libera al hombre del pecado, lo arranca el esclavitud del mal y lo restituye en su inocencia primera. Multitud de hombres y de mujeres de todos los lugares y de todos los tiempos han dejado que esta belleza los aferre para consagrarse a ella. El Papa Benito XVI lo expres\u00f3 as\u00ed luego de la primera canonizaci\u00f3n de su pontificado celebrada en la misa de clausura de la und\u00e9cima asamblea general ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos sobre la Eucarist\u00eda: \u00abel Santo es aquel que est\u00e1 tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que es progresivamente transformado por ello. Por esta belleza y esta verdad est\u00e1 dispuesto a renunciar a todo, hasta a si mismo\u00bb (23 de octubre 2005).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la santidad cristiana configura con la belleza del Hijo, la Inmaculada Concepci\u00f3n es la m\u00e1s perfecta ilustraci\u00f3n de esta \u00abobra de belleza\u00bb. La Virgen Mar\u00eda y los santos son reflejos luminosos y testigos atractivos de la belleza singular de Cristo, belleza del amor infinito de Dios que se da y se comunica a los hombres. Ello se refleja, cada una a su manera, como en los prismas del cristal, las facetas del diamante, los perfiles del arco iris, la luz y la belleza originaria del Dios de amor. La Inmaculada, la \u00abtoda la hermosa\u00bb del Cantar de los Cantares es, seg\u00fan las palabras del arc\u00e1ngel en la ma\u00f1ana de la anunciaci\u00f3n, \u00abllena de gracia\u00bb. Por medio de su fiat, la nueva Eva abre sin reserva la totalidad de su vida a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu divino y por ello permite a su humanidad creada dar carne al Dios infinito, y una belleza indecible. La fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n abre en los horizontes de nuestra condici\u00f3n humana a las esperanzas de la fe: la belleza a la cual somos llamados en la creaci\u00f3n renovada por la gracia, anticipada por la madre de Dios, \u00abprimer fruto de salvaci\u00f3n y signo resplandeciente de humanidad renovada\u00bb, el d\u00eda de la Asunci\u00f3n. Mar\u00eda, que anticipa y realiza esa plenitud de la belleza a la que todos somos llamados a participar por la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo nuestro Salvador, nos hace comprender con Divo Barsotti: \u00abEn el fondo, la belleza es la gloria de Dios que resplandece en la creaci\u00f3n, es Dios que vive en el hombre: es la santidad\u00bb (34). De esta manera la santidad de los hombres es participaci\u00f3n en la santidad de Dios y por ello en su belleza: aquella, acogida plenamente en el coraz\u00f3n y en el esp\u00edritu, ilumina y transforma la vida de los hombres y sus acciones cotidianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La belleza del testimonio cristiano expresa la belleza del cristianismo y al mismo tiempo causa su adviento: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podemos nosotros ser cre\u00edbles en nuestro anuncio de la buena noticia si nuestra vida no logra manifestar tambi\u00e9n la belleza de esta vida?\u00bb Del encuentro de la fe con Cristo brotan as\u00ed en un dinamismo interior sostenido por la gracia, la santidad de los disc\u00edpulos y su capacidad de convertir su vida en \u00abbella y buena\u00bb igual como la de su pr\u00f3jimo. No se trata de una belleza exterior y superficial, pura fachada, sino de una belleza interior que se dise\u00f1a bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Ella resplandece delante de los hombres: nadie puede esconder lo que forma parte esencial de su ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este es el llamado de Juan Pablo II pensando en las personas consagradas, en la exhortaci\u00f3n post sinodal Vita consecrata: \u201dEs especialmente a ustedes, mujeres y hombres consagrados, que al final de esta el exhortaci\u00f3n dirijo con confianza este llamado: vivan plenamente su ofrenda a Dios para que este mundo no se vea privado de un rayo de la belleza divina que ilumina la ruta de la existencia humana. Los cristianos, sumergidos en las ocupaciones y las preocupaciones de este mundo, sin embargo llamados ellos tambi\u00e9n a la santidad, tienen necesidad de encontrar en ustedes corazones purificados que \u00abven\u00bb a Dios en la fe, personas d\u00f3ciles a la acci\u00f3n del Esp\u00edrito Santo, que marchan alegremente, fieles al carisma de su vocaci\u00f3n y de su misi\u00f3n\u00bb (109). Donde irradia la caridad, all\u00ed se manifiesta la belleza que salva, all\u00ed se da gloria al Padre, all\u00ed se es grande y se da la unidad de los disc\u00edpulos de nuestro Se\u00f1or bienamado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pavel Florenskij, chantre ruso de la belleza, m\u00e1rtir del siglo XX, comenta as\u00ed un pasaje del Evangelio de San Mateo (5, 16): \u00abSus acciones buenas no son en realidad acciones buenas en el sentido filantr\u00f3pico moralista: t\u00e0 kal\u00e0 \u00e9rga quiere decir acciones hermosas, revelaciones luminosas y armoniosas de la personalidad espiritual &#8211; especialmente un rostro luminoso, hermoso, de una belleza que permite a la luz interior del hombre extenderse al exterior. Es entonces que, vencidos por esta luz irresistible, los hombres dan gloria al Padre celestial, y su imagen resplandece as\u00ed sobre la tierra\u00bb (35). De esta manera, la vida cristiana es llamada a convertirse en la fuerza de la gracia concedida por Cristo resucitado, un acontecimiento de belleza susceptible de suscitar admiraci\u00f3n, de provocar la reflexi\u00f3n y de incitar a la conversi\u00f3n. El encuentro con Cristo y con sus disc\u00edpulos, en particular con Mar\u00eda, su madre, y los santos, sus testigos, debe tener la posibilidad de poder convertirse en todas las circunstancias en un acontecimiento de belleza, un momento de gozo, del descubrimiento de una nueva dimensi\u00f3n de la existencia, una  incitaci\u00f3n a ponerse de nuevo en ruta hacia la patria del cielo para gozar de la visi\u00f3n de la \u00abVerdad toda entera\u00bb, de la belleza del amor de Dios: la belleza es resplandor de la Verdad y florecimiento del amor. Como escribe San Agust\u00edn en la Ciudad de Dios: \u201cAll\u00ed nos veremos, los amarremos y alabaremos sin fin\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>La belleza de la Liturgia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La belleza del amor de Cristo sale cada d\u00eda a nuestro encuentro, no s\u00f3lo a trav\u00e9s del ejemplo de los santos, sino tambi\u00e9n en la sagrada liturgia, sobre todo en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en la que el Misterio se hace presente e ilumina con sentido y belleza toda nuestra existencia. Es el extraordinario medio con el que Nuestro Se\u00f1or, muerto y resuci\u00adtado, nos transmite su vida, nos une a su Cuerpo como sus miembros vivos y, de este modo, nos hace participantes de su belleza. Florenskij describe la belleza de la liturgia, s\u00edmbolo de los s\u00edmbolos del mundo, como lo que permite la transformaci\u00f3n del tiempo y del espacio \u00aben el templo santo, misterioso, que brilla con una belleza celestial\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una conferencia en el XXIII Congreso Eucar\u00edstico Nacional Italiano, el cardenal Ratzinger recordaba, como introducci\u00f3n, la vieja leyenda relativa a los or\u00edgenes del cristianismo en Rusia: el pr\u00edncipe Vladimiro de Kiev habr\u00eda decidido adherirse a la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla despu\u00e9s de haber o\u00eddo a los emisarios que hab\u00eda mandado a Constantinopla, donde hab\u00edan asistido a una solemne liturgia en la bas\u00edlica de Santa Sof\u00eda. Dijeron al pr\u00edncipe: \u00abNo sabemos si hemos estado en el cielo o en la tierra&#8230; hemos experimentado que all\u00ed Dios habita entre los hombres\u00bb Y el cardenal te\u00f3logo sacaba de este relato su fondo de verdad: \u00abDe hecho la fuerza interior de la liturgia ha tenido sin duda un papel esencial en la difusi\u00f3n del cristianismo&#8230; Lo que convenci\u00f3 a los enviados del pr\u00edncipe ruso de la verdad de la fe celebrada en la liturgia ortodoxa no fue una especie de argumentaci\u00f3n misionera, cuyas motivaciones les habr\u00edan parecido m\u00e1s luminosas que las de las otras religiones. Lo que les impresion\u00f3 fue, en cambio, el misterio como tal, que yendo m\u00e1s all\u00e1 de la discusi\u00f3n hizo brillar ante la raz\u00f3n la poten\u00adcia de la verdad\u00bb. \u00a1C\u00f3mo no subrayar la importancia del arte del icono, maravillosa herencia del Oriente cristiano, que permite experimentar todav\u00eda hoy algo de la liturgia de la Iglesia indivisa: su lenguaje de una gran riqueza y tan profundo echa sus ra\u00edces en la experiencia de la Iglesia indivisa, desde las catacumbas romanas hasta los mosaicos de Roma y de Ravena as\u00ed como de Bizancio!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para el creyente, la belleza trasciende la est\u00e9tica. Permite el paso del \u00abpara s\u00ed mismo\u00bb al \u00abmayor que s\u00ed mismo\u00bb. La liturgia no es bella, y por tanto verdadera, si no es desinteresada, carente de cualquier otro motivo que no sea el de la celebraci\u00f3n de Dios, para \u00e9l, por \u00e9l, con \u00e9l y en \u00e9l. Es ciertamente \u00abdesinteresada\u00bb: se trata \u00abde estar ante Dios y de dirigir la mirada hacia \u00e9l, que ilumina con luz divina lo que sucede\u00bb. Es con esa austera simplicidad c\u00f3mo se hace misionera, es decir, capaz de atestiguar a los observadores que se dejan capturar en su din\u00e1mica, la realidad invisible que da la posibilidad de saborear.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El poeta y dramaturgo franc\u00e9s Paul Claudel atestigua la \u00edntima fuerza de la liturgia cuando narra su conversi\u00f3n durante el canto del Magn\u00edficat de las V\u00edsperas de Navidad en Notre-Dame de Par\u00eds: \u00abFue entonces cuando se verific\u00f3 el acontecimiento que domina toda mi vida. En un instante mi coraz\u00f3n fue tocado y yo cre\u00ed. Cre\u00ed, con una tal fuerza de adhesi\u00f3n, con tal elevaci\u00f3n de todo mi ser, con una convicci\u00f3n tan poderosa, con una certeza que no daba lugar a ninguna clase de duda, que, en adelante, ni los libros, ni los razonamientos, ni las circunstan\u00adcias de una vida agitada, han podido hacer tambalear mi fe, ni, a decir verdad, afectarla\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La belleza de la liturgia, momento esencial de la experiencia de fe y del camino hacia una fe adulta, no puede reducirse s\u00f3lo a la belleza formal. Es, ante todo, la belleza profunda del encuentro con el miste\u00adrio de Dios, presente en medio de los hombres por medio de su Hijo, \u00abel m\u00e1s bello de los hijos del hombre\u00bb (Sal 45,2)\u00bb, que renueva conti\u00adnuamente para nosotros su sacrificio de amor. Expresa la belleza de la comuni\u00f3n con \u00e9l y con nuestros hermanos, la belleza de una armon\u00eda que se traduce en gestos, s\u00edmbolos, palabras, im\u00e1genes y melod\u00edas que tocan el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu y suscitan el encanto y el deseo de encon\u00adtrar al Se\u00f1or resucitado, que es la \u00abPuerta de la Belleza\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La superficialidad, y a veces incluso la banalidad o la negligencia de algunas celebraciones lit\u00fargicas, no s\u00f3lo no ayudan al creyente a progresar en su camino de fe, sino que sobre todo ofenden a los que retornan a las celebraciones cristianas y, en particular, a la Eucaris\u00adt\u00eda dominical. En estos \u00faltimos decenios, algunos han llegado a dar excesiva importancia a la dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica y a la voluntad de hacer la liturgia comprensible incluso a los observadores externos, y han minimizado su funci\u00f3n principal: introducirnos con todo nues\u00adtro ser en un misterio que nos supera totalmente. Celebraci\u00f3n de la fe en la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en su Hijo Jes\u00fas, y as\u00ed es misionera. Esencialmente dirigida hacia Dios, es bella cuando permite que se manifieste toda la belleza del misterio de amor y de comuni\u00f3n. La liturgia es bella cuando es \u00abagradable a Dios\u00bb y nos introduce en la alegr\u00eda divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>Propuestas pastorales (Liturgia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Es necesario proponer el mensaje de Cristo en toda su belleza, de modo que atraiga las mentes y los corazones a trav\u00e9s de v\u00ednculos de amor; al mismo tiempo, hay que vivir y atestiguar la belleza de la comuni\u00f3n en un mundo a menudo marcado por la discordancia y la divisi\u00f3n. Se trata de transformar en \u00abhechos de belleza\u00bb todos los gestos de caridad cotidiana y el conjunto de las actividades pastorales ordinarias de las iglesias locales. La belleza salvadora de Cristo exige ser presentada de manera nueva para ser acogida y contemplada no s\u00f3lo por los creyentes, sino tambi\u00e9n por los que se declaran poco implicados o incluso indiferentes. Se trata sobre todo de sensibilizar a los pastores y catequistas para que sus predicaciones y sus ense\u00f1anzas conduzcan a la belleza de Cristo. Los cristianos est\u00e1n llamados a atestiguar la alegr\u00eda de saberse amados por Dios y la belleza de una vida transformada por ese amor que viene de lo Alto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para la clausura del gran Jubileo del a\u00f1o 2000, Juan Pablo II dirigi\u00f3 a toda la Iglesia su Carta apost\u00f3lica Novo millennio ineunte, en la que invita expresamente a volver a partir de Cristo y a aprender a contemplar su rostro. De dicha contemplaci\u00f3n nace el deseo, la necesidad y la urgencia de redescubrir el sentido aut\u00e9ntico del misterio y de la liturgia cristiana, en la que se vive concretamente el encuentro con el Se\u00f1or muerto y resucitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para responder a esa invitaci\u00f3n, numerosos obispos dirigieron a sus fieles Cartas pastorales sobre la belleza de la salvaci\u00f3n y sobre el sentido de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, subrayando al mismo tiempo la belleza del encuentro con Cristo, el domingo, d\u00eda dedicado a \u00e9l y que permite hacer una pausa en los ritmos fren\u00e9ticos de nuestras sociedades. Por otro lado, a lo largo de los \u00faltimos decenios, y sobre todo a partir del discurso de Pablo VI al VII Congreso Internacio\u00adnal de Mariolog\u00eda de 16 de mayo de 1975, la via pulchritudinis ha sido ampliamente recorrida en mariolog\u00eda, con resultados positivos y prometedores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante presentar en un lenguaje que hable y guste a nuestros contempor\u00e1neos, utilizando los medios m\u00e1s id\u00f3neos, los preciosos testimonios ofrecidos por la Madre de Dios, los m\u00e1rtires y los santos, por todos aquellos que, de modo particularmente \u00abatractivo\u00bb, original e imaginativo, han seguido a Cristo. Se hace mucho, en el campo de la catequesis, con \u00abc\u00f3mics\u00bb, teatro, publicaciones, pel\u00edculas, conciertos y musicales para hacer descubrir figuras extraordinarias de santos como Francisco de As\u00eds y Jos\u00e9 de Anchieta, Juan Diego y Teresa de Lisieux, Rosa de Lima y Bakhita, Kisito y Mar\u00eda Goretti, el padre Kolbe y la madre Teresa, etc., que, como comprobamos todav\u00eda hoy, ejercen una aut\u00e9ntica fascinaci\u00f3n sobre los j\u00f3venes. Sus ejemplos lo recuerdan: todo cristiano es un verdadero peregrino en el camino de la belleza, de la verdad, de la bondad, hacia la Jerusal\u00e9n celestial donde contempla\u00adremos la belleza de Dios, en una intensa relaci\u00f3n de amor, en el \u00abcara a cara\u00bb. \u00abAll\u00ed descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. Ello ser\u00e1 el final, sin final\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una formaci\u00f3n apropiada ayudar\u00e1 a los fieles a progresar hacia la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n y de alabanza para participar de verdad en una liturgia vivida en su plenitud de belleza que introduce al misterio de fe. Por tanto, es necesario devolver a la liturgia su verdadero esplendor\u201d mediante el redescubrimiento del sentido verdadero del misterio cristiano. Es igualmente necesario, al mismo tiempo, ense\u00f1ar nuevamente a los fieles a asombrarse ante la obra que  Dios realiza en nuestras vidas, restituir a la liturgia su verdadero \u201desplendor, toda su dignidad y su intacta belleza, a trav\u00e9s del redescubrimiento del significado aut\u00e9ntico del misterio cristiano, y formar a los fieles para hacerlos capaces de entrar en el significado y en la belleza del miste\u00adrio celebrado, y a vivirlo de modo cre\u00edble.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La liturgia no es un hacer del hombre, sino una obra divina. Es importante ayudar a los fieles a darse cuenta de que el acto de culto no es el fruto de una \u00abactividad\u00bb \u2014un \u00abproducto\u00bb, un \u00abm\u00e9rito\u00bb, una \u00abganancia\u00bb\u2014, sino la expresi\u00f3n de un misterio, de algo que no puede ser totalmente comprendido sino que exige ser acogido m\u00e1s que racio\u00adnalizado. Se trata de un acto puramente libre de cualquier aspecto de eficiencia. La actitud del creyente en la liturgia se caracteriza por su capacidad de recibir, condici\u00f3n del progreso en la vida espiritual. Esa manera de situarse ya no es espont\u00e1nea en una cultura en la que el racionalismo pretende dirigirlo todo, incluso los sentimientos m\u00e1s \u00edntimos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es menos urgente favorecer la creaci\u00f3n art\u00edstica por un arte sagrado apto para acompa\u00f1ar y sostener la celebraci\u00f3n de los misterios de la fe, devolver su belleza a los edificios del culto y a los orna\u00admentos lit\u00fargicos. As\u00ed, las liturgias ser\u00e1n, con seguridad, acogedoras, pero sobre todo capaces de comunicar el significado aut\u00e9ntico de la liturgia cristiana favoreciendo la plena participaci\u00f3n de los fieles en los misterios, seg\u00fan el deseo expresado varias veces por los Padres del S\u00ednodo de los obispos sobre la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ciertamente, las iglesias tienen que ser est\u00e9ticamente bellas, bien decoradas, las liturgias deben ir acompa\u00f1adas de hermosos cantos y piezas musicales de valor, las celebraciones dignas y las predicacio\u00adnes preparadas, pero no es eso, en definitiva, lo que representa la via pulchritudinis y que nos transforma. No son m\u00e1s que las condiciones que facilitan la actuaci\u00f3n de la gracia de Dios. Por tanto, se trata de educar a los fieles a no dejar sitio s\u00f3lo a la dimensi\u00f3n est\u00e9tica, por m\u00e1s sugestiva que sea, y ayudarlos a comprender que la Liturgia es un acto divino que no se deja condicionar por un ambiente, por el clima, ni siquiera por las r\u00fabricas, porque es misterio de la fe cele\u00adbrado en la iglesia.\n<\/p>\n<h2>CONCLUSI\u00d3N<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Proponer la v\u00eda pulchritudinis como camino de evangelizaci\u00f3n y de di\u00e1logo significa partir de una interrogaci\u00f3n corriente, a veces latente, pero siempre presente en el coraz\u00f3n del hombre: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la belleza?\u00bb Para conducir \u00aba todos los hombres de buena voluntad en los cuales invisiblemente act\u00faa la gracia\u00bb hacia \u00abel hombre perfecto\u00bb que es la \u00abimagen del Dios invisible\u00bb (Col 1, 15) (45).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta interrogaci\u00f3n remonta a los or\u00edgenes de los tiempos como si el hombre estuviera buscando desesperadamente, despu\u00e9s de la ca\u00edda original, en el mundo la belleza para siempre fuera de su alcance. Esta interrogaci\u00f3n recorre la historia bajo m\u00faltiples formas y la profusi\u00f3n de una multitud de obras de belleza en todas las civilizaciones no alcanza para saciar esta se. Pilatos hace a Cristo la pregunta sobre la verdad. Cristo no da una respuesta, o m\u00e1s bien su respuesta es el silencio: En realidad no la dice, pero la alcanza sin palabras en lo m\u00e1s \u00edntimo del ser. Jes\u00fas se hab\u00eda revelado a sus disc\u00edpulos: \u00abyo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u00bb. Ahora calla. Dentro de un instante va a mostrar el camino, camino de la verdad, que termina en la cruz, misterio de sabidur\u00eda. Pilatos no comprende nada pero misteriosamente se da respuesta a su pregunta \u00e9l mismo: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la verdad?\u00bb. Delante del pueblo grita: \u00abHe aqu\u00ed el hombre\u00bb. Este es Cristo que es la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la belleza es el resplandor de la verdad entonces nuestra interrogaci\u00f3n se une a la de Pilatos y la respuesta es la misma: es Jes\u00fas mismo que es la Hermosura. \u00c9l se manifiesta desde el monte Tabor hasta el monte de la cruz para iluminar el misterio del hombre, desfigurado por el pecado, pero purificado y recreado por el amor redentor. Jes\u00fas no es un camino entre otros, una verdad entre otras, una belleza entre otras. El no propone una vida entre otras: \u00e9l es el camino viviente que conduce a la verdad viviente que da la vida. Hermosura suprema, resplandor de la verdad, Jes\u00fas es la fuente de toda belleza porquem como Verbo de Dios hecho carne, es la manifestaci\u00f3n del Padre: \u00abel que me ha visto a mi ha visto al Padre\u00bb (Jn 14, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las cima, el arquetipo de toda la belleza se manifiesta en el rostro del Hijo del hombre crucificado en la cruz, el hombre de los dolores, revelaci\u00f3n del amor infinito de Dios quien en su misericordia por sus criaturas restaura la belleza perdida por la falta original. \u00abLa belleza salvar\u00e1 al mundo\u00bb porque esta belleza es el Cristo, \u00fanica belleza que es un desaf\u00edo al mal, que triunfa sobre la muerte. Por amor, el \u00abm\u00e1s hermoso de los hijos del hombre\u00bb se ha hecho \u00abhombre de los dolores\u00bb, \u00absin belleza ni aspecto que pueda atraer nuestras miradas\u00bb (Is 2), y ha devuelto as\u00ed al hombre, a todo hombre, en plenitud su belleza, su dignidad y su verdadera grandeza. En Cristo y solamente en \u00c9l nuestra v\u00eda crucis se transforma en la de \u00c9l,  en via lucis y en v\u00eda pulchritudinis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia del tercer milenio est\u00e1 en b\u00fasqueda de esta belleza presente en el encuentro con su Se\u00f1or, y, con \u00c9l, en el di\u00e1logo de amor de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo. En el coraz\u00f3n de las culturas, para responder a sus angustias, sus alegr\u00edas y sus esperanzas, ella no se cansa de profesar con el Papa Benito XVI: \u00abAquel que hace entrar a Cristo no pierde nada, nada &#8211; absolutamente nada de lo que hace que la vida sea libre, hermosa y grande. \u00a1No! En esta amistad lo \u00fanico que sucede es que se abren grandes las puertas de la vida. En esta amistad solamente se desvelan realmente las grandes potencialidades de la condici\u00f3n humana. En esta amistad solamente se da la experiencia de lo que es hermoso y de lo que libera\u00bb (46).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Notas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[1] Cf. Culturas y fe, Ciudad del Vaticano, n\u00b0 2, 2002.<br \/>\n[2] Cf. el documento &#8211; D\u00f3nde est\u00e1 tu Dios&#160;? La fe cristiana ante la increencia religiosa, Chicago 2004\n<\/p>\n<p>[3] Cf. R. R\u00e9mond, Le Christianisme en accusation, Paris 2000&#160;; Le nouvel antichristianisme, ibid., 2005.<br \/>\n[4] Adem\u00e1s de los textos de la Plenaria 2004, cf. Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexi\u00f3n cristiana sobre la \u201cNueva Era\u201c.<br \/>\n[5] Benedicto XVI, Homil\u00eda de la misa de Inauguraci\u00f3n Pontificia, le 24 abril de 2005.<br \/>\n[6] Juan Pablo II, Carta a los artistas, 4 abril de 1999, n. 3.<br \/>\n[7] Juan Pablo II, Fides et ratio, 14 septiembre de 1998, n. 103.<br \/>\n[8] Para una reflexi\u00f3n sobre la filosof\u00eda del hombre y sobre la actividad art\u00edstica, vea M.-D. Philippe, L\u2019activit\u00e9 artistique. Philosophie du faire, 2 vol., Paris 1969-1970, con una importante bibliograf\u00eda. Para una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, vea B. Forte, Al umbral de la belleza. Para una est\u00e9tica teol\u00f3gica; Inquietudes de transcendencia, cap. 3; La belleza de Dios. Escritos y discursos 2004-2005.<br \/>\n[9] Juan Pablo II, Fides et ratio, op. cit., n. 83.<br \/>\n[10] San Agust\u00edn, Confesiones, X, 27.<br \/>\n[11] H. Urs Von Balthasar, La Gloria y la Cruz. Los aspectos est\u00e9ticos de la Revelaci\u00f3n.<br \/>\n[12] Discursos para el Premio Nobel, in \u0152uvres, t. IX, YMCA Press, Vermont-Paris 1981, p. 9.<br \/>\n[13] D. M. Turoldo, \u201cBellezza\u201c, in Nuovo Dizionario di Mariologia, Ed. Paoline, 1985, p. 222-223.<br \/>\n[14] El Papa Juan Pablo II ha retomado esta afirmaci\u00f3n esencial en su carta los artistas, n. 11.<br \/>\n[15] Cf. Juan Scotus Eriugena, De divisione naturae 1.3, y San Buenaventura, Collationes in Hexaemeron II, 27.<br \/>\n[16] Cf. Consejo Pontificio de la Cultura, Para una pastoral de la cultura, T\u00e9qui, 1999, n. 35.<br \/>\n[17] Cfr. The Human Search for Truth: Philosophy, Science, Theology. International Conference on Science and Faith. The Vatican 23-25 may 2000, Saint Joseph\u2019s University Press, Philadelphia, USA, 2002; tr. it. L\u2019uomo alla ricerca della verit\u00e0. Filosofia, scienza, teologia: prospettive per il terzo millennio. Conferenza internazionale su scienza e fede \u2013 Citt\u00e0 del Vaticano, 23-25 maggio 2000, Vita e Pensiero, Milano 2005.<br \/>\n[18] San Buenaventura, Legenda Maior, IX.<br \/>\n[19] Cf. Juan Pablo II, carta apost\u00f3lica Duodecimum Saeculum, 4 de diciembre 1987, C. IV&#160;: El arte cristiano aut\u00e9ntico, N. 10-11.<br \/>\n[20] Juan Pablo II, Carta los artistas, n. 12-13.<br \/>\n[21] Cf. Associazione Arte e Spiritualit\u00e0, Sulla via della Bellezza. Paolo VI e gli artisti, Cahier n. 3, Brescia 2003, p. 71-76.<br \/>\n[22] Cf. D. Ponnau, dans Forme et sens. Colloque de formation \u00e0 la dimension religieuse du patrimoine culturel, Ecole du Louvre, Paris, 1997, p. 20.<br \/>\n[23] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, compendio.<br \/>\n[24] L\u2019Osservatore Romano, , n. 15, 12 abril 1988, p. 13.<br \/>\n[25] E. Berthoud, 2000 ans d\u2019art chr\u00e9tien, CLD, 1998.<br \/>\n[26] Juan Pablo II, Carta a los artistas, op. cit., n. 12 et 8.<br \/>\n[27] M. Quenot, Du Dieu-homme \u00e0 l\u2019homme-Dieu. De l\u2019ic\u00f4ne du Christ \u00e0 l\u2019ic\u00f4ne des saints, Cerf, 2004, avec 150 illustrations.<br \/>\n[28] San Ireneo, Adversus h\u00e6reses, IV, 20, 7.<br \/>\n[29] C. Sch\u00f6nborn, EL ICONO DE CRISTO. Cf. tambi\u00e9n Paul Evdokimov, El arte del icono. Teolog\u00eda de la Belleza.<br \/>\n[30] Cf. n\u00b0 17&#160;: Art et loisir et surtout n 36&#160;: L\u2019art et les artistes.<br \/>\n[31] Cf. la carta circular de la Comisi\u00f3n Pontificia para los Bienes eclesiales en los seminarios, 15 de octubre 1992; la nota pastoral de la conferencia episcopal regional de Toscana: La vita si \u00e8 fatta visibile. La comunicazione della fede attraverso l\u2019Arte,  23 de febrero 1997, y la de la Oficina Nacional para los Bienes Culturales Eclesi\u00e1sitcos de la Conferencia Episcopal Italiana: Spirito Creatore, 30 noviembre 1997.<br \/>\n[32] Cf. M. G. Riva, Nell\u2019arte lo stupore di una Presenza, San Paolo, Milano, 2004.<br \/>\n[33] E. Bianchi Perch\u00e9 e come evangelizzare di fronte all\u2019indifferentismo, in \u201cVita e pensiero\u201c 2, 2005, p. 92-93.<br \/>\n[34] D. Barsotti,  El misterio cristiano en el a\u00f1o lit\u00fargico, 2004.<br \/>\n[35] P. Florenskij, Los umbrales reales. Ensayo sobre el icono, 1999.<br \/>\n[36] Cf. nota 27.<br \/>\n[37] Card. J. Ratzinger, Eucarist\u00eda y misi\u00f3n, en Liturgia y Misi\u00f3n, Centre international d\u2019\u00e9tudes liturgiques, Paris, 2002, p. 13-16.<br \/>\n[38] Cf. P. Claudel, Ma conversion, dans Contacts et circonstances, Gallimard, 1940, p. 11 sq&#160;; repris dans Ecclesia, Lectures chr\u00e9tiennes, Paris, No 1, avril 1949, p. 53-58.<br \/>\n[39] Urs von Balthasar, La Gloria y la Cruz, op.cit., p. 373.<br \/>\n[40] Cf. T. Verdon, Vedere il mistero. Il genio artistico della liturgia cattolica, Mondatori 2003.<br \/>\n[41] Cf. tambi\u00e9n la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal Ecclesia in Europa, 28 de junio 2003, n. 66-73; Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia, 17 de abril 2003; Carta apost\u00f3lica Mane nobiscum, 17 octobre 2004.<br \/>\n[42] Cf. por ejemplo: C.M. Martini, Quelle beaut\u00e9 sauvera le monde? Lettre pastorale 1999-2000, Milan 1999&#160;; B. Forte, Pourquoi aller \u00e0 la messe le dimanche. L\u2019Eucharistie et la beaut\u00e9 de Dieu, Cinisello Balsamo 2004&#160;; G. Vecerrica, Diamo forma alla bellezza della vita cristiana, Lettera pastorale, Fabriano 2006.<br \/>\n[43] Cf. Academia Pontificia Marial Internacional, La Madre del Se\u00f1or. Memoria, presencia, esperanza, Ciudad del Vaticano, 2000, p. 40-42.<br \/>\n[44] San Agust\u00edn, La Ciudad de Dios, XXII, 30, 5.<br \/>\n[45] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22.<br \/>\n[46] Benedicto XVI, Homil\u00eda de la misa inaugural de su pontificado, 24 avril 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<ul>\n<li> La Via Pulchritudinis [1]<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 Un reto crucial 3 Una proposici\u00f3n de respuesta de la Iglesia: La V\u00eda Pulchritudinis 4 Aceptar el reto 5 \u00bfDe qu\u00e9 manera la Via pulchritudinis puede ser una respuesta de la Iglesia a los retos de nuestro tiempo? 6 La v\u00eda pulchritudinis, camino hacia la Verdad y el Bien 7 Las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-pulchritudinis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIA PULCHRITUDINIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26575","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26575"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26575\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}