{"id":26582,"date":"2016-02-05T17:55:43","date_gmt":"2016-02-05T22:55:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/purgatorio-e-indulgencias\/"},"modified":"2016-02-05T17:55:43","modified_gmt":"2016-02-05T22:55:43","slug":"purgatorio-e-indulgencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/purgatorio-e-indulgencias\/","title":{"rendered":"PURGATORIO E INDULGENCIAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\"><b>El misterio de Dios Purificador en ultratumba.<\/b><br \/>\nDe diferentes maneras, desde el principio del cristianismo, la Iglesia universal no ha dejado de dar testimonio al Salvador justo y misericordioso que no deja de purificar, despu\u00e9s de la muerte corporal, las almas inmortales cuya vida terrestre termin\u00f3 sin que ellas hayan reparado, completamente, sus faltas hacia \u00c9l.<br \/>\nDesde principios del siglo III, Tertuliano remite a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica las ofrendas eucar\u00edsticas por los difuntos. Clemente de Alejandr\u00eda ve en ellas un acto de compasi\u00f3n, Agust\u00edn y Cris\u00f3stomo un alivio procurado a los muertos. Agust\u00edn evoca las penas que las purifican. De ah\u00ed saca san Bernardo el sustantivo purgatorio, en el siglo XI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El concilio ecum\u00e9nico de Florencia, en 1439, nos ofrece (dependiendo de Benedicto XII, 1336) una formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica de esa penas purificadoras que afectan a los difuntos: \u201cAquellos que han  muerto en amistad con Dios antes de haber hecho obras dignas de penitencia son purificadas despu\u00e9s de su muerte mediante penas purificadoras y se benefician de los sufragios de los vivos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estilo afirmativo que el segundo concilio ecum\u00e9nico de Trento completa negativamente anatematizando a los negadores de la permanencia de una \u201cpena temporal que se debe sufrir en este mundo o en el otro, en el purgatorio, antes de acceder al Reino de los Cielos\u201d. Luego, en su \u00faltima sesi\u00f3n (diciembre de 1563), el concilio no se limit\u00f3 a recomendar la discreci\u00f3n en la predicaci\u00f3n sobre ese tema, sino insisti\u00f3 sobre el tema doctrinal: \u201cLa Iglesia cat\u00f3lica, instruida por el Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00f3 seg\u00fan las Sagradas Escrituras y la antigua tradici\u00f3n de los Padres, que hay un Purgatorio; las almas que ah\u00ed son retenidas, son auxiliadas por las intercesiones de los fieles, en especial por el sacrificio propiciatorio del altar; el concilio prescribe a los obispos que tomen las debidas providencias para que esta doctrina del purgatorio sea cre\u00edda, ense\u00f1ada y predicada en todo lugar\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio Vaticano II cit\u00f3 este texto y reafirm\u00f3 el dogma mencionando \u201calgunos disc\u00edpulos del Se\u00f1or purificados despu\u00e9s de su muerte\u201d (LG 51 y 49).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay un Purgatorio; es decir, hay un Dios purificador que purifica a los bautizados aqu\u00ed abajo y tambi\u00e9n, si no aceptaron esta purificaci\u00f3n terrestre, despu\u00e9s de la muerte. Ning\u00fan alma puede entrar en el Reino de la visi\u00f3n de Dios si no ha logrado una purificaci\u00f3n plena de sus faltas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fe en Dios purificador expresa la esperanza en Dios. Entre el infierno, alejamiento definitivo de Dios, y el Cielo, proximidad inmediata, el purgatorio es aproximaci\u00f3n progresiva. El alma del Purgatorio consciente de su pecado, a\u00fan no plenamente reparado, experimenta un sufrimiento moderado por la dichosa certeza de su salvaci\u00f3n eterna. El mismo fuego divino es para el condenado Suplicio, para el impuro Purificaci\u00f3n, para el totalmente purificado Beatitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si algunos sobreval\u00faan al Purgatorio, otros subestiman su pena. Solo aquellos que, en la fe, toman consciencia de la infinita santidad de Dios y de las heridas que el pecador inflinge a la humanidad y a s\u00ed mismo, pueden comprender el dolor de los impuros purificados. Este dolor escapa a la mayor\u00eda de los hombres enceguecidos por el pecado. Los m\u00edsticos lo intuyen merced a  la gracia misma que los purifica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta es la misericordia de la Pureza Purificadora de Dios que Cristo, a trav\u00e9s de su Iglesia, continuar\u00e1 anunciando hasta el fin de la historia a todas las generaciones. A la vez que anuncia los m\u00e9ritos de su Pasi\u00f3n y de los santos, activos en las indulgencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El misterio de las santas indulgencias, signos de la indulgencia de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Contrariamente a lo que algunos imaginan, la Iglesia de nuestro tiempo a reafirmado solemnemente, por boca de Pablo VI, en 1967, la doctrina y la pr\u00e1ctica de las indulgencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A partir del siglo III, conscientes de la solidaridad entre bautizados, que llamamos comuni\u00f3n de los Santos, \u201clos penitentes hac\u00edan un llamado a toda la comunidad, ped\u00edan a los confesores de la fe, cuyos sufrimientos eran considerados precios\u00edsimos, que los ayudaran, por sus m\u00e9ritos, a obtener del obispo la reconciliaci\u00f3n\u201d, en el sacramento de la penitencia. \u201cLas oraciones y las buenas obras de los justos eran tan estimadas, contin\u00faa Pablo VI, que se afirmaba: el penitente es lavado, purificado, rescatado, gracias a la ayuda de todo el pueblo cristiano\u201d; se \u201ccre\u00eda que la Iglesia satisfac\u00eda, en cada uno de sus miembros (justos), como un solo cuerpo, unido a Cristo, para la remisi\u00f3n de los pecados\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por ese motivo, los obispos, luego de haber establecido la medida de la satisfacci\u00f3n que le pecador  deseoso de  reconciliaci\u00f3n deb\u00eda brindar, \u201cpermit\u00edan que las penitencias can\u00f3nicas fuesen reemplazadas por otras obras realizadas por los penitentes mismos o por otros fieles\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia de los primeros siglos estaba convencida de esto: los obispos pod\u00edan liberar a cada creyente de las consecuencias de sus pecados por la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de Cristo y de los santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta convicci\u00f3n condujo ala pr\u00e1ctica de las Indulgencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Indulgencia es la remisi\u00f3n de un castigo temporal debido al pecado ya perdonado en tanto que ofensa a Dios. Record\u00e9moslo: el perd\u00f3n del pecado no suprime la necesidad de una reparaci\u00f3n por parte del pecador (de la misma manera que un violador de un derecho humano puede recibir el perd\u00f3n de la v\u00edctima sin dejar estar obligado a reparar el da\u00f1o que ha causado). Como todas las madres, la Iglesia castiga corrigiendo, a la vez que perdona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entregando a Pedro y a sus sucesores las llaves del Reino  de los Cielos, Cristo les entreg\u00f3 el tesoro de sus m\u00e9ritos y de los m\u00e9ritos de los santos que dependen de los suyos. Los papas  pueden sacar de este tesoro para beneficiar a los miembros d\u00e9biles de la Iglesia con los m\u00e9ritos superabundantes de los santos. Por el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, la Iglesia perdona las faltas; mediante las indulgencias  paga las deudas que resultan de las faltas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este perd\u00f3n de las deudas no significa de ninguna manera una dispensa respecto de la ley divina de la penitencia. Por el contrario, la Iglesia condiciona la adquisici\u00f3n de una indulgencia plenaria y su aplicaci\u00f3n, por el bautizado, a s\u00ed mismo o recurriendo a Dios, a un difunto, a trav\u00e9s de las intenciones del papa y el recurso a los sacramentos en el contexto de una caridad pura que detesta todo pecado, incluso venial. S\u00f3lo aquellos que tienden a la perfecci\u00f3n pueden, a trav\u00e9s de la Indulgencia plenaria, apropiarse  de los m\u00e9ritos de Cristo y de su Iglesia. Los vivos s\u00f3lo pueden beneficiarse plenamente del tesoro de la Iglesia si es que est\u00e1n dispuestos a acrecentarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adquiriendo Indulgencias, los bautizados manifiestan su fe en los m\u00e9ritos superabundantes de Cristo, y de los santos, su comuni\u00f3n con el sucesor de Pedro, su caridad sobrenatural respecto de ellos mismos y de los justos de la Iglesia sufriente: la pr\u00e1ctica de las Indulgencias\u201d (agrega Pablo VI) constituye un excelente ejercicio de caridad cuando es destinado a ayudar a nuestros hermanos difuntos dormidos en Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese sentido, antes de su ruptura decisiva con Roma, Lutero redact\u00f3, en 1517, un Tratado sobre las Indulgencias, donde se mostraba tan sensible a su utilidad para la Iglesia, que escrib\u00eda sin hesitar: mediante ellas, \u201cel papa va en ayuda de los difuntos\u201d. Adem\u00e1s, en mayo de 1518, Lutero escrib\u00eda al papa Le\u00f3n X, a prop\u00f3sito de sus tesis sobre las Indulgencias: \u201cSanto Padre, reconozco su voz como la de Cristo, que habla y gobierna en usted\u201d. La violaci\u00f3n de este compromiso est\u00e1 en el origen de la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy d\u00eda, muchos bautizados podr\u00edan considerar, a la luz de la doctrina permanente de la Iglesia, la bondad y las ventajas de las indulgencias para la vida cristiana en el tiempo y en la eternidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Debemos reparar nuestras faltas frente a los muertos: la adquisici\u00f3n y la aplicaci\u00f3n  de las indulgencias es uno de los medios m\u00e1s hermosos de hacerlo. Tal vez esto fue lo que hab\u00edan percibido esos cristianos de Corinto cuando se daban, en favor de sus  muertos, esos ba\u00f1os misteriosos evocados por San Pablo (I Cor 15, 29): tal es al menos la interpretaci\u00f3n dada recientemente por muchos autores, especialmente por el exegeta dominico C. Spicq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se puede ver que la doctrina y la pr\u00e1ctica de las indulgencias resultan de un largo desarrollo y de una aplicaci\u00f3n de muchas verdades misteriosas ense\u00f1adas por los Ap\u00f3stoles en el Nuevo Testamento y primeramente por la Tradici\u00f3n: a saber, la solidaridad de los cristianos entre ellos, la oraci\u00f3n eficaz de los vivos por los muertos en Cristo, el poder entregado a Pedro y a sus sucesores de atar y desatar (las llaves del reino).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se puede, entonces, hablar con respeto y gratitud, de un misterio de las Indulgencias revelado en sus fuentes y dogmatizado por la Iglesia, un misterio al que todos los cristianos confirmados por el Esp\u00edritu en la Sangre de Cristo deben, despu\u00e9s  de haberlo estudiado con admiraci\u00f3n y amor, dar testimonio, aun con un martirio sangriento, si fuese necesario. Es veros\u00edmil, por otro lado, que muchos de los m\u00e1rtires cat\u00f3licos de la \u00e9poca de la Reforma dieron su vida por confesar frente al mundo este misterio de la Indulgencia de Cristo que se manifiesta en las santas indulgencias de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nBertrand de Margerie S.J.<br \/>\nTraducci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tomado de Margerie S.J., Bertrand de<br \/>\nLe myst\u00e8re des Indulgentes.<br \/>\nP. Lethielleux, Par\u00eds, 1998\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger 06-04-2009.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El misterio de Dios Purificador en ultratumba. 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