{"id":26583,"date":"2016-02-05T17:55:45","date_gmt":"2016-02-05T22:55:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/purgatorio-en-la-doctrina-catolica\/"},"modified":"2016-02-05T17:55:45","modified_gmt":"2016-02-05T22:55:45","slug":"purgatorio-en-la-doctrina-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/purgatorio-en-la-doctrina-catolica\/","title":{"rendered":"PURGATORIO EN LA DOCTRINA CATOLICA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Un medio muy f\u00e1cil y seguro para conocer la doctrina de la Iglesia sobre alguna verdad revelada, es recurrir a los testimonios de los Papas y definiciones de los Concilios. Veamos pues, qu\u00e9 nos dicen estos documentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa Clemente VI en carta del 28 de septiembre de 1351 al \u201cCatholicon\u201d de los armenios le escribe: \u201cQueremos saber, si cre\u00edste y crees que existe el purgatorio al cual descienden las almas de los que mueren en gracia, las cuales todav\u00eda no satisficieron por medio de una completa penitencia de sus pecados. Asimismo, si cre\u00edste y crees, que son atormentadas por el fuego temporalmente, y que, luego de purificadas, aun antes del d\u00eda del juicio, van a verdadera bienaventuranza, que consiste en la visi\u00f3n facial y amor de Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Inocencio IV, en una carta del 6 de marzo de 1254, a Od\u00f3n cardenal de T\u00fasculo, su legado en la isla de Chipre le dice: \u201cComo la Verdad en el Evangelio afirme, que si alguno profiriese una blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, no le ser\u00e1 perdonada ni en este mundo ni en el otro: por lo cual se da a entender que algunas culpas se perdonan en esta vida y algunas otras en la vida futura; y como el Ap\u00f3stol declare que el fuego mostrar\u00e1 cu\u00e1l sea la obra de cada uno, y si la obra de uno se quemare ser\u00e1 suyo el da\u00f1o; no obstante, \u00e9l no dejar\u00e1 de salvarse; si bien como quien pasa por el fuego (1 Cor 1, 13,15); y como los mismos griegos crean y profesen verdaderamente y sin rodeos que las almas de los que mueren, habiendo recibido la penitencia sin haber tenido el tiempo de cumplirla, o que mueren sin pecado mortal, pero culpables de veniales o de faltas muy peque\u00f1as, son purificadas despu\u00e9s de la muerte y pueden ser ayudadas por los sufragios de la Iglesia. Nos considerando que los griegos afirman no encontrar entre sus doctores ning\u00fan nombre propio y cierto para designar el lugar de esta purificaci\u00f3n, y que por otra parte, seg\u00fan la tradici\u00f3n y las autoridades de los Santos Padres este nombre es el purgatorio, queremos que en adelante esta denominaci\u00f3n sea recibida por ellos. Porque en este fuego temporal, los pecados, no ciertamente los cr\u00edmenes y las faltas capitales, que no hubieran antes sido remitidas por la penitencia, sino los pecados livianos y m\u00ednimos son purificados; los que  apesadumbran despu\u00e9s de la muerte al alma, aunque en esta vida hubieran sido perdonados\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el segundo concilio de Lyon de 1274 los griegos admitieron la profesi\u00f3n de fe, preparada por Clemente IV, que dec\u00eda as\u00ed: \u201cMas a causa de diversos errores que algunos han introducido por ignorancia y otros por malicia (la Iglesia romana), dice y proclama que los que caen en el pecado despu\u00e9s del bautismo, no han de ser rebautizados, sino que por una verdadera penitencia obtienen el perd\u00f3n de sus pecados. Y si verdaderamente penitentes murieron en la caridad, antes de haber satisfecho con dignos frutos de penitencia por lo que cometieron u omitieron, sus almas, como lo ha explicado el Hno. Juan, son purificatorias o expiatorias, y, para el alivio de estas penas, les sirven los sufragios de los fieles vivos, a saber, el Sacrificio de la Misa, las oraciones y limosnas y otras obras de piedad que los fieles tienen la costumbre de ofrecer, conforme a las instituciones de la Iglesia. Las almas de los que, despu\u00e9s de haber recibido el bautismo no han contra\u00eddo absolutamente ninguna mancha de pecado, las que, asimismo, despu\u00e9s de haber pecado han sido purificadas, o mientras viv\u00edan unidas con su cuerpo o despu\u00e9s de haber sido despojadas de \u00e9l, como  ha sido dicho m\u00e1s arriba, son luego recibidas en el cielo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Benedicto XII en su Constituci\u00f3n \u201cBenedictus Deus\u201d del 29 de enero de 1336 hace una alusi\u00f3n bien clara al purgatorio al hablar de aquellos en cuyas almas, despu\u00e9s de la muerte se encuentra algo que deba ser purificado. El mismo Papa, solicitado por los armenios a que les enviase socorros contra los sarracenos, responde exigi\u00e9ndoles la renuncia de ciertos errores de los cuales uno de ellos, dec\u00eda: \u201cLos armenios com\u00fanmente sostienen que en la otra vida no se da purgatorio de las almas, porque, como dicen, si el cristiano confiesa sus pecados, todos sus pecados y las penas de sus pecados le son perdonados. Asimismo no oran por los difuntos, a fin de que en la otra vida se les perdonen los pecados sino que, en general, ruegan por los muertos, lo mismo que por la bienaventurada Virgen, los Ap\u00f3stoles\u2026\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El concilio de Sis de 1342 replica, que la doctrina de los armenios es la del concilio de Lyon. Ruegan por los difuntos pecadores, pero es falso que oren por Mar\u00eda y por los santos del cielo para que alcancen el descanso eterno. Esta oraci\u00f3n tiene por objeto solamente que los santos no se entristezcan por nuestra causa, vale decir, que nosotros seamos libres de todo pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El concilio de Florencia reproduce casi palabra por palabra la profesi\u00f3n de fe del concilio de Lyon, solamente que, inspir\u00e1ndose en las palabras de Benedicto XII, a\u00f1ade al fin que las almas justas, una vez enteramente purificadas, son recibidas luego en el cielo \u201cpara ver a Dios claramente, en su unidad y en su Trinidad, tal cual es, el uno m\u00e1s perfectamente que el otro, conforme a la diversidad de sus m\u00e9ritos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los errores de Lutero, condenados por Le\u00f3n X en la Bula \u201cExurge Domine\u201d, se encuentran los siguientes tocantes al purgatorio. Prop 3: \u201cEl fomes del pecado, aunque no exista pecado actual ninguno, demora el alma al salir del cuerpo de su entrada en el cielo\u201d. Prop. 4: \u201cLa caridad imperfecta del moribundo lleva consigo un gran temor, que por s\u00ed mismo basta para constituir la pena del purgatorio e impide la entrada en el cielo\u201d. Prop. 37: \u201cEl purgatorio no puede probarse por ninguna Escritura que est\u00e9 contenida en el Canon\u201d. Prop 38: Las almas del purgatorio no est\u00e1n seguras de su salud, a lo menos todas. Ni las razones ni las Escrituras prueben que no pueden merecer o crecer por la caridad\u201d. Prop. 40: \u201cLas almas, libradas del purgatorio por los sufragios de los vivos, son menos felices que si hubiesen satisfecho por s\u00ed mismas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tomado de Juan Rosanas S.J.,  El Purgatorio (Tratado Dogm\u00e1tico), Colecci\u00f3n Vida Espiritual, Editorial Poblet, Buenos Aires, 1949.<br \/>\nTranscrito por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un medio muy f\u00e1cil y seguro para conocer la doctrina de la Iglesia sobre alguna verdad revelada, es recurrir a los testimonios de los Papas y definiciones de los Concilios. Veamos pues, qu\u00e9 nos dicen estos documentos. 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