{"id":26644,"date":"2016-02-05T17:58:02","date_gmt":"2016-02-05T22:58:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-francisco-regis\/"},"modified":"2016-02-05T17:58:02","modified_gmt":"2016-02-05T22:58:02","slug":"san-juan-francisco-regis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-francisco-regis\/","title":{"rendered":"SAN JUAN FRANCISCO REGIS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 el 31 de Enero de 1597, en el pueblo de Fontcouverte (departamento de Aude); falleci\u00f3 en la Louvesc, el 30 de Diciembre de 1640. Su padre, Juan, un acaudalado comerciante, hab\u00eda recibido recientemente su t\u00edtulo de nobleza, en reconocimiento por el importante rol que hab\u00eda desempe\u00f1ado en las Guerras de la Liga. Su madre, Margarita de Cugunhan, pertenec\u00eda por nacimiento a la nobleza terrateniente de esa parte de Languedoc. Ambos, son gran preocupaci\u00f3n cristiana, cuidaron la educaci\u00f3n inicial de su hijo, cuyo \u00fanico temor era disgustar a sus padres o tutores. La m\u00e1s leve dureza en las palabras lo volv\u00eda inconsolable, y le anulaba sus facultades juveniles.<br \/>\nCuando cumpli\u00f3 catorce a\u00f1os, fue enviado a proseguir sus estudios en el colegio Jesuita en B\u00e9ziers. Su comportamiento era ejemplar y era muy dado a las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n, en tanto que su buen humor, franqueza y ganas de estar bien con todos, pronto le ganaron la buena voluntad de sus camaradas. Pero Francisco no amaba lo mundano, e incluso durante sus vacaciones viv\u00eda retirado, dedicado al estudio y la oraci\u00f3n. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n se permiti\u00f3 la diversi\u00f3n de la cacer\u00eda de animales salvajes. Al t\u00e9rmino de sus cinco a\u00f1os de estudiar humanidades, la gracia y sus inclinaciones asc\u00e9ticas le llevaron a abrazar la vida religiosa bajo la norma de San Ignacio de Loyola.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ingres\u00f3 al noviciado Jesuita de Toulouse el 8 de Diciembre de 1616, el d\u00eda de la Fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Aqu\u00ed se distingui\u00f3 por su fervor extremo, que jam\u00e1s flaque\u00f3, ni en Cahors, donde estudi\u00f3 ret\u00f3rica durante un a\u00f1o (Octubre 1618-Octubre 1619), ni durante los seis a\u00f1os que ense\u00f1\u00f3 gram\u00e1tica en los colegios de Billom (1619-22), de Puy-en-Velay (1625-27), de Auch (1627-28), ni en los tres a\u00f1os que estudi\u00f3 filosof\u00eda en el escolasticado de Tournon (Octubre 1622-Octubre 1625). En este tiempo, a pesar que ten\u00eda a su cargo la esforzada funci\u00f3n de la oficina del regente, hizo sus primeros intentos como predicador. En los d\u00edas festivos le encantaba visitar los pueblos y las aldeas de las cercan\u00edas, ofreciendo ense\u00f1anza informal que, nunca dejaba &#8211;seg\u00fan testigos que le hab\u00edan escuchado &#8212; de causar una profunda impresi\u00f3n en los presentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dado que ard\u00eda en \u00e9l el deseo de dedicarse totalmente a la salvaci\u00f3n de su pr\u00f3jimo, aspiraba a ser sacerdote con todo su coraz\u00f3n. Con ese objetivo, comenz\u00f3 en Octubre de 1628, sus estudios teol\u00f3gicos. Los cuatro a\u00f1os que se supon\u00eda deb\u00eda dedicar a los mismos le parec\u00edan tan largos, que finalmente implor\u00f3 a sus superiores que le disminuyeran ese plazo. Su solicitud fue aprobada y en consecuencia Francisco presidi\u00f3 su primera Misa un domingo de la Sant\u00edsima Trinidad, el 15 de Junio de 1631; pero, de otro lado, de conformidad con los estatutos de su orden, que requer\u00edan tener los estudios completos, no fue admitido a la profesi\u00f3n solemne de los cuatro votos. En esa \u00e9poca, la plaga asolaba Toulouse. El flamante sacerdote se apresur\u00f3 a ofrecer los primeros frutos de su apostolado a las infortunadas v\u00edctimas. A comienzos de 1632, luego de haber contribuido a superar discrepancias familiares en Fontcouverte, su lugar de nacimiento, y habiendo vuelto a dictar una clase de gram\u00e1tica en Pamiers, sus superiores lo destinaron definitivamente al duro trabajo misionero. Este se convirti\u00f3 en el trabajo de los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida. Es imposible contar las ciudades y localidades que fueron escenario de su celo. Al respecto, el lector debe consultar a su bi\u00f3grafo moderno, el Padre de Curley, quien mejor ha logrado reconstruir el itinerario de este hombre santo. S\u00f3lo necesitamos mencionar que desde Mayo de 1632 hasta Setiembre de 1634, su base fue el colegio Jesuita de Montpellier, desde donde trabaj\u00f3 para la conversi\u00f3n de los Hugonotes, visitando los hospitales, apoyando a los necesitados, salvando del vicio a las j\u00f3venes y mujeres de mal vivir, y predicando con celo incansable la doctrina cat\u00f3lica a los ni\u00f1os y los pobres. Posteriormente (1633-40) \u00e9l evangeliz\u00f3 en m\u00e1s de cincuenta distritos en le Vivarais, le Forez, y le Velay. En todas partes desplegaba el mismo esp\u00edritu, la misma intrepidez, que eran recompensadas por las conversiones m\u00e1s sorprendentes. \u00abTodos\u00bb, escribi\u00f3 el rector de Montpellier al general de los Jesuitas, \u00abest\u00e1n de acuerdo en que el Padre Regis tiene un talento maravilloso para las Misiones\u00bb (Daubenton, \u00abLa vie du B. Jean-Fran\u00e7ois R\u00e9gis\u00bb, ed. 1716, p. 73). Pero no todos apreciaban la emoci\u00f3n de su celo. En ciertos lugares se le reprochaba por ser impetuoso y entrometido, por alterar la paz de las familias con una caridad indiscreta, por predicar no con sermones evang\u00e9licos sino con s\u00e1tiras e insultos que a nadie convert\u00edan. Algunos sacerdotes, que sent\u00edan criticado su propio estilo de vida, decidieron arruinarlo, y por lo tanto lo denunciaron ante el Obispo de Viviers. Ellos hab\u00edan preparado su plan con tal perfidia y habilidad, que el obispo mismo qued\u00f3 prejuiciado por un tiempo. Pero fue s\u00f3lo una nube pasajera. La influencia de la mejor gente por un lado, y la paciencia y humildad del santo, por el otro lado, pronto lograron refutar la calumnia e hicieron que brillara con renovado esplendor el ardor discreto y la intensidad espiritual de Regis (Daubenton, loc. dit., 67- 73). Ciertamente que menos moderado era su amor por la mortificaci\u00f3n, que \u00e9l practicaba con rigor extremo en todas las ocasiones, sin que le afectara en lo m\u00ednimo su car\u00e1cter. Al regresar a casa una noche, despu\u00e9s de un d\u00eda de duro trabajo, uno de sus cofrades le pregunt\u00f3, con una sonrisa: \u00abBueno, Padre Regis, hablando francamente, \u00bfno se siente usted muy cansado?\u00bb \u00abNo\u00bb, fue la respuesta, \u00abEstoy tan fresco como una rosa.\u00bb Luego, \u00e9l tom\u00f3 s\u00f3lo un taz\u00f3n de leche y un poco de fruta, que generalmente constitu\u00edan su almuerzo y cena, y finalmente, despu\u00e9s de largas horas de oraci\u00f3n, se acost\u00f3 sobre el piso de su habitaci\u00f3n, el \u00fanico lecho que conoc\u00eda. \u00c9l deseaba fervientemente ir a Canad\u00e1, que en ese entonces era una de las misiones de la Sociedad de Jes\u00fas donde se corr\u00edan los mayores riesgos. Habiendo sido rechazado, finalmente \u00e9l busc\u00f3 y obtuvo permiso del general para pasar seis meses del a\u00f1o, y en los terribles meses del invierno, en las misiones de la sociedad. El resto del tiempo \u00e9l lo dedicaba las labores m\u00e1s ingratas en las ciudades, especialmente al rescate de las mujeres p\u00fablicas, a quienes ayudaba a perseverar despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, abriendo para ellas refugios donde encontraban medios honestos para ganarse la vida. Como la m\u00e1s delicada de sus tareas, \u00e9sta le absorb\u00eda una gran parte de su tiempo y le causaba muchas molestias, pero la fortaleza de su alma estaba encima de los peligros que \u00e9l corr\u00eda. Frecuentemente, hombres de vida disipada le apuntaba con un arma de fuego o le colocaban un cuchillo en la garganta. \u00c9l ni siquiera cambiaba de color, y el brillo de su rostro, su intrepidez, y la fuerza de sus palabras les hac\u00edan caer las armas de sus manos. \u00c9l era m\u00e1s sensible a la oposici\u00f3n que ocasionalmente proven\u00eda de quienes deb\u00edan apoyar su valor. Su trabajo entre penitentes le llevaba a extremar su celo para emprender esfuerzos muy grandes. Sus superiores, como afirman con toda claridad sus primeros bi\u00f3grafos, no siempre compart\u00edan su optimismo, o mejor dicho, su inconmovible fe en la Providencia, y algunas veces ocurr\u00eda que ellos se alarmaban con los proyectos de caridad de \u00e9l y le expresaban su desaprobaci\u00f3n. Esta fue la cruz que le causaba el mayor sufrimiento al santo, aunque para \u00e9l era suficiente que la obediencia hablara: \u00e9l silenciaba todos los murmullos de la naturaleza humana y abandonaba sus designios m\u00e1s queridos. Setenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, un eclesi\u00e1stico franc\u00e9s, quien consideraba tener una queja contra los Jesuitas, circul\u00f3 la leyenda de que hacia el final de su vida, San Juan Francisco Regis hab\u00eda sido expulsado de la Sociedad de Jes\u00fas. Se dieron muchas versiones diferentes, pero finalmente los enemigos de los Jesuitas convinieron en la versi\u00f3n de que la carta del General que le anunciaba a Juan su expulsi\u00f3n fue enviada desde Roma, pero que se demor\u00f3 en llegar a su destino, siendo entregada unos d\u00edas despu\u00e9s de que falleciera el santo. Esta calumnia no resiste el m\u00e1s ligero an\u00e1lisis. (Para su refutaci\u00f3n, ver de Curley, \u00abSt. Jean-Fran\u00e7ois R\u00e9gis\u00bb, 336-51; m\u00e1s breve y completamente en \u00abAnalecta Bollandiana\u00bb, XIII, 78-9.) Fue en lo m\u00e1s fuerte del invierno, en la Louvesc, una pobre aldea en las monta\u00f1as de Ard\u00e8che, despu\u00e9s de haber gastado con valor heroico la poca fuerza que le quedaba, y mientras estaba contemplando la conversi\u00f3n de the C\u00e9vennes, que sobrevino la muerte del santo, el 30 de Diciembre de 1640. No hubo atraso en disponer las investigaciones can\u00f3nicas. El 18 de Mayo de 1716, Clemente XI emiti\u00f3 el decreto de beatificaci\u00f3n. El 5 de Abril de 1737, Clemente XII promulg\u00f3 el decreto de canonizaci\u00f3n. Benedicto XIV estableci\u00f3 el 16 de Junio como su d\u00eda festivo. Pero inmediatamente despu\u00e9s de su muerte, Regis fue venerado como santo. Los peregrinos llegaron masivamente a su tumba, y desde entonces la afluencia s\u00f3lo se ha incrementado. Debe mencionarse el hecho de que una visita efectuada en 1804 a los restos del Ap\u00f3stol de Vivarais fue el comienzo de la vocaci\u00f3n del Blessed Cur\u00e9 of Ars, Juan Bautista Vianney, a quien la Iglesia elev\u00f3, a su turno, a los altares. \u00abTodo lo bueno que yo haya hecho \u00ab, dijo mientras agonizaba, \u00abse lo debo a \u00e9l\u00bb (de Curley, op. cit., 371). El lugar donde muri\u00f3 Regis ha sido transformado en una capilla mortuoria. Cerca hay un arroyo de agua fresca, al cual los devotos de San Juan Francisco Regis atribuyen curaciones milagrosas por su intercesi\u00f3n. La antigua iglesia de la Louvesc ha recibido (1888) el t\u00edtulo y los privilegios de una bas\u00edlica. En este lugar sagrado se fund\u00f3 a comienzos del siglo diecinueve el Instituto de las Hermanas de San Regis, o Hermanas del Retiro, mejor conocidas bajo el nombre de la Religiosas del Cen\u00e1culo; y fue la memoria de su celo misericordioso a favor de tantas infortunadas mujeres ca\u00eddas lo que origin\u00f3 la ahora floreciente obra de San Francisco Regis, cual es apoyar a la gente pobre y trabajadora que desea contraer matrimonio, y que principalmente se centra en lograr que las uniones ileg\u00edtimas alcancen la conformidad con las leyes Divinas y humanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s de las biograf\u00edas mencionadas en CARAYON, Bibliographic historique de la Compagnie de J\u00e9sus, nn. 2442-84, debe mencionarse las vidas m\u00e1s recientes: DE CURLEY, St. Jean-Fran\u00e7ois R\u00e9gis (Lyons, 1893), que, junto con la obra de DAUBENTON &#8212; frecuentemente reimpresa &#8211;es la historia m\u00e1s completa de Regis; CROS, Saint Jean-Fran\u00e7ois R\u00e9gis (Toulouse, 1894), en la que la parte nueva consiste de documentos sin editar referidos a la familia del santo. Entre sus bi\u00f3grafos iniciales LABRONE, un alumno del santo, ocupa un lugar sin paralelo por el encanto, la sinceridad y el valor documentario de su relato. Su libro apareci\u00f3 en 1690, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">FRANCIS VAN ORTROY<br \/>\nTranscrito por Robert B. Olson<br \/>\nOfrecido a Dios Todopoderoso por Philip Tighe\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido al espa\u00f1ol por Manuel Guevara\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 el 31 de Enero de 1597, en el pueblo de Fontcouverte (departamento de Aude); falleci\u00f3 en la Louvesc, el 30 de Diciembre de 1640. Su padre, Juan, un acaudalado comerciante, hab\u00eda recibido recientemente su t\u00edtulo de nobleza, en reconocimiento por el importante rol que hab\u00eda desempe\u00f1ado en las Guerras de la Liga. 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