{"id":26646,"date":"2016-02-05T17:58:06","date_gmt":"2016-02-05T22:58:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domingo-de-regocijo\/"},"modified":"2016-02-05T17:58:06","modified_gmt":"2016-02-05T22:58:06","slug":"domingo-de-regocijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domingo-de-regocijo\/","title":{"rendered":"DOMINGO DE REGOCIJO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Es el Tercer Domingo de Adviento, llamado as\u00ed por la primera palabra del Introito de la Misa (Gaudete, es decir, Regoc\u00edjense). El Tiempo de Adviento se origin\u00f3 como un ayuno de cuarenta d\u00edas en preparaci\u00f3n para la Navidad, comenzando el d\u00eda despu\u00e9s de la fiesta de San Mart\u00edn (12 de noviembre), de aqu\u00ed que a menudo se le llamara tambi\u00e9n la \u00abCuaresma de San Mart\u00edn\u00bb &#8211; nombre por el que el Adviento fue conocido desde el siglo V. No se puede datar antes del siglo quinto el ayuno del Adviento, porque no hay evidencia de que se observara la Navidad el 25 de diciembre antes de finales del siglo cuarto. (Duchesne, \u00abOrigines du culte chr\u00e9tien\u00bb, Paris, 1889), y la preparaci\u00f3n para una fiesta no puede haber sido anterior a la fiesta misma. En el siglo IX, la duraci\u00f3n del Adviento se redujo a cuatro semanas, encontr\u00e1ndose en una carta de San Nicol\u00e1s I (858-867) a los b\u00falgaros, la primera alusi\u00f3n a un Tiempo m\u00e1s corto, y hacia el siglo XII el ayuno hab\u00eda sido ya reemplazado por una simple abstinencia. San Gregorio el Grande fue el primero en redactar un Oficio para el Adviento, y el Sacramentario Gregoriano es el m\u00e1s antiguo en proveer Misas propias para los domingos de Adviento. En ambos se hacen provisiones para cinco domingos, pero hacia el siglo X el n\u00famero usual eran cuatro, aunque algunas iglesias de Francia observaban cinco domingos incluso en el siglo XIII. No obstante todas estas modificaciones sin embargo, el Adviento preserv\u00f3 muchas de las caracter\u00edsticas de los tiempos penitenciales lo que lo hace una especie de contraparte con la Cuaresma, correspondiendo as\u00ed el tercer domingo de Adviento, o el del medio, con el domingo de la mitad de la cuaresma o Domingo de Laetare (Alegr\u00eda). En este Domingo de Laetare, el \u00f3rgano y las flores, prohibidos durante el resto de la estaci\u00f3n, pod\u00edan ser usados; se permiti\u00f3 el uso de vestimentas color rosa en lugar del p\u00farpura (o negro como en un inicio); el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono reasumieron el uso del dalm\u00e1tico y de la t\u00fanica en la Misa principal, y los cardenales usaban color rosa en lugar del p\u00farpura. Todas esta marcas caracter\u00edsticas continuaron us\u00e1ndose y son la disciplina actual de la Iglesia Latina. El Domingo de Gaudete por lo tanto, hace un alto, como el Domingo del Laetare, a medio camino a trav\u00e9s de un Tiempo que de otra manera es de car\u00e1cter penitencial, y significa la cercan\u00eda de la venida del Se\u00f1or. De las \u00abestaciones\u00bb que se mantienen en Roma para representar los cuatro domingos de Adviento, la correspondiente a la bas\u00edlica Vaticana se le asigna al Gaudete, ya que es el m\u00e1s importante de los cuatro domingos. Tanto en el Oficio como en la Misa a trav\u00e9s del Adviento, se hace referencia continua a la segunda venida de nuestro Se\u00f1or, y se enfatiza en el tercer domingo por medio de la adici\u00f3n de signos permitidos para ese d\u00eda, como una expresi\u00f3n de alegr\u00eda. El Domingo de Gaudete est\u00e1 marcado por un Nuevo Invitatorio, la Iglesia no invita ya a los fieles a meramente adorar \u00abal Se\u00f1or que va a venir\u00bb, sino que les llama a una liturgia de alegr\u00eda porque \u00abel Se\u00f1or est\u00e1 ahora aqu\u00ed y al alcance de la mano\u00bb. Las lecturas de Nocturnas, correspondientes a la Profec\u00eda de Isa\u00edas, describen la venida del Se\u00f1or y las bendiciones que resultan de ello, y las ant\u00edfonas de las V\u00edsperas hacen eco de las promesas prof\u00e9ticas. La alegr\u00eda de la espera se enfatiza por las constantes Aleluyas tanto en el Oficio como en la Misa a trav\u00e9s de todo el Tiempo de Adviento. En la Misa, el Introito \u00abGaudete in Domino temper\u00bb resalta lo mismo, y da el nombre al d\u00eda. La Ep\u00edstola nos incita a regocijarnos y nos urge a prepararnos para encontrarnos con el Salvador a trav\u00e9s de oraciones y s\u00faplicas y de acciones de gracia, mientras que el Evangelio de San Juan Bautista nos advierte que el Cordero de Dios est\u00e1 ahora entre nosotros, aunque parezca que no Le conocemos. El esp\u00edritu del Oficio y de la Liturgia a trav\u00e9s de todo el Adviento es uno de espera y de preparaci\u00f3n para la fiesta de Navidad as\u00ed como para la segunda venida de Cristo, y los ejercicios penitenciales, que han sido adecuados para ese esp\u00edritu, son suspendidos en el Domingo de Gaudete para simbolizar la alegr\u00eda y el regocijo por la Redenci\u00f3n Prometida, las cuales nunca deben estar ausentes del coraz\u00f3n del fiel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">G. CYPRIAN ALSTON<br \/>\nTranscrito por Joseph P. Thomas<br \/>\nTraducido por Dr. Ra\u00fal Toledo [El Salvador]\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el Tercer Domingo de Adviento, llamado as\u00ed por la primera palabra del Introito de la Misa (Gaudete, es decir, Regoc\u00edjense). 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