{"id":26667,"date":"2016-02-05T17:58:51","date_gmt":"2016-02-05T22:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/resurreccion-de-jesucristo-y-aparicion-a-la-virgen\/"},"modified":"2016-02-05T17:58:51","modified_gmt":"2016-02-05T22:58:51","slug":"resurreccion-de-jesucristo-y-aparicion-a-la-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/resurreccion-de-jesucristo-y-aparicion-a-la-virgen\/","title":{"rendered":"RESURRECCION DE JESUCRISTO Y APARICION A LA VIRGEN"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\"><b>\u00bfQu\u00e9 podemos decir de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a su Madre Mar\u00eda?\t<\/b><br \/>\nEntre las celebraciones que han perdurado entre los cristianos espa\u00f1oles e iberoamericanos y filipinos, quedan no pocos elementos de la celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio (arras), ciertas fiestas (Virgen de la O, la Cruz de mayo, la Cruz de la Pasi\u00f3n   \u2013conjunto de instrumentos de la Pasi\u00f3n&#8230;) y algunos usos hispano-moz\u00e1rabes (Encuentro del Resucitado con su Madre en la ma\u00f1ana de Pascua, etc.).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Madre del Resucitado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Supuesto exeg\u00e9tico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Tradici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Est\u00e9tica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Argumento de congruencia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Teolog\u00eda de lo oculto<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Anexo<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Madre del Resucitado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Los evangelios van a lo esencial. Y m\u00e1s que reportaje o cr\u00f3nica, hacen teolog\u00eda. Hay muchos sucesos que nos gustar\u00eda leer en los evangelios, pero no los cuentan. Jes\u00fas, con la Resurrecci\u00f3n ha consumado ya todo el plan divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por esa sustancia  \u2013hyp\u00f3stasis\u2013  de lo real que es la fe y la esperanza<br \/>\n\u2013convicci\u00f3n de las cosas que se esperan y argumento de lo que no se ve (Hb 11  1),<br \/>\nMar\u00eda  \u2013la Madre de Jes\u00fas-  est\u00e1  en adoraci\u00f3n  \u2013celebraci\u00f3n\u2013  del misterio.<br \/>\nY as\u00ed la realidad sobrenatural se le llega a hacer, tambi\u00e9n, temporal y sensible.<br \/>\nCristo en el cielo est\u00e1 a la derecha de Dios, nos recuerda S. Pedro (1Pe 3  22).<br \/>\nAs\u00ed lo hab\u00eda anunciado Jes\u00fas: Ver\u00e9is al Hijo del Hombre sentado a la derecha de la Majestad y llegando entre nubes del cielo (Mc 14  62).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El que vino del seno del Padre (Jn 1 18) encarn\u00e1ndose en Mar\u00eda para nacer en Bel\u00e9n,<br \/>\n\u00bfno pasar\u00e1 tambi\u00e9n por Mar\u00eda en su vuelta definitiva al Padre?<br \/>\nLa gloria de Jes\u00fas es la misma gloria de Dios  -d\u00f3xa, kabod, en sentido objetivo, es decir,<br \/>\nel mismo ser de Dios-   que se colma perfecta en la hora del Resucitado.<br \/>\nY Mar\u00eda, \u00bfNo contempl\u00f3   -ezeas\u00e1meza-  su gloria  como de Unig\u00e9nito del Padre lleno de gracia y de verdad? (Jn 1 14).<br \/>\nMar\u00eda se sabe la Madre del Resucitado<br \/>\ncomo se hab\u00eda reconocido la Madre del Crucificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Madre e Hijo se encuentran: El Hijo en cuerpo Trasfigurado;<br \/>\nla Madre en el trasunto m\u00e1s cercano de gloria, como un \u00e9xtasis celeste.<br \/>\n\u2014 No te he dicho que si crees ver\u00e1s la gloria  -doxa-  de Dios? ,<br \/>\nhab\u00eda dicho Jes\u00fas a Marta. Y la vio en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro  (Jn 11  40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda, (\u2013La  Piste\u00fasasa\u2013   como nombre propio y con art\u00edculo,  como describiendo naturaleza y cualidad),  La-que-ha-cre\u00eddo,  La Creyente  por antonomasia, es declarada prof\u00e9ticamente dichosa (Lc 1  45).<br \/>\nEsa fe, engarzando con Abrah\u00e1n, padre de Israel,  ser\u00e1 fundamento y causa del cabal cumplimiento  -teleiosis-  en ella de todas las cosas que le ha dicho el Se\u00f1or (Lc1  45).<br \/>\nLa Virgo fidelis  \u2013 \u00ea parzenos pist\u00ea\u2013  ha contemplado ya toda la gloria de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La aparici\u00f3n de Jes\u00fas Resucitado a su Madre fue mucho m\u00e1s que una visita de consuelo. Es la confirmaci\u00f3n de la fe total, el sapiencial fruto de la esperanza indeficiente.<br \/>\nMAR\u00cdA, la primera. \u00a1C\u00f3mo no! Aqu\u00ed no hay que ver contradicci\u00f3n  con Marcos cuando se\u00f1ala que Jes\u00fas se apareci\u00f3  primeramente  \u2013pr\u00f4ton- a  Magdalena (16  9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los evangelistas no retrataron las miradas en la calle de La Amargura donde Madre<br \/>\ne Hijo se encontraron. Pero la tradici\u00f3n no pudo olvidar su luz. Y qued\u00f3 plasmada para la historia en la estaci\u00f3n cuarta del viacrucis tradicional.<br \/>\nAs\u00ed ahora: pasaron por alto la escena de gloria en el alba de la Pascua entre la Madre y el Hijo. El que derram\u00f3 l\u00e1grimas por Jerusal\u00e9n y ante la tumba de su amigo en Betania,<br \/>\n\u00bfno colmar\u00e1 de j\u00fabilo y de luz celeste tambi\u00e9n los ojos de quien lo mir\u00f3 siempre como espejo del Padre  \u2013\u2013icono del Dios invisible, Co 1 15\u2014  y lo llor\u00f3 muerto y enterrado?\n<\/p>\n<h2>Supuesto exeg\u00e9tico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Para los evangelistas, con intenci\u00f3n apolog\u00e9tica,<br \/>\nen vistas a la predicaci\u00f3n del kerigma, no contaban las apariciones a Mar\u00eda,<br \/>\npero es un supuesto exeg\u00e9tico que no se pone en duda.La Vble. Madre \u00c1greda se expresa as\u00ed: Basta para mi intento tomar lo que es forzoso del que guarda el evangelista en los Actos de los Ap\u00f3stoles, con que se entender\u00e1 mucho de lo que \u00e9l omiti\u00f3 tocante a nuestra Reina y Se\u00f1ora, porque no era para su intento ni conven\u00eda escribirlo entonces (Lib 7, cap. 7. 96).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda m\u00e1s fuerza apolog\u00e9tica el que Jes\u00fas se apareciese a las mujeres.<br \/>\nDespu\u00e9s de la noticia del \u00e1ngel, llenas de miedo y de gozo,<br \/>\ncorrieron a dar la nueva a los disc\u00edpulos. Jes\u00fas les sali\u00f3 al encuentro y les dijo:<br \/>\n\u2014Salve,  alegraos, que todo eso quiere decir el original  ja\u00edrete.  Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y lo adoraron (Mt 28  8-9).<br \/>\nDe forma semejante los disc\u00edpulos se gozaron  -ej\u00e1resan-  viendo al Se\u00f1or  (Jn 20   20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ausencia de Mar\u00eda en el sepulcro, \u00bfno ser\u00e1 indicio de la esperanza<br \/>\no de la contemplaci\u00f3n de la gloria de Dios en su Hijo ya resucitado?<br \/>\nLa experiencia pascual funda la Iglesia. Y Mar\u00eda es Madre de la Iglesia (Pablo VI, Disc. de clausura del Conc., 7 dic. 1965).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como se ha preguntado tantas veces, si Jes\u00fas se aparece a Magdalena y a las piadosas (Lc 24  1),   \u2013las myr\u00f3foras)\u2013  que no le abandonaron,  \u00bfno se aparecer\u00e1 primero y  a fortiori  a  la  Virgo fidelis, a la  Mater admirabilis&#8230;  a quien con tan verdaderos y apropiados nombres invocan los griegos como Panag\u00eda  \u2013que expresa la totalidad o plenitud de la santidad  a\u00fan mejor que nuestro superlativo  Sant\u00edsima\u2013,  Aeiparzenos  \u2013la  Siemprevirgen\u2013-,   Kejaritomene  \u2013la  Llenadegracia\u2013,  Teotocos  \u2013la Madre de Dios\u2013?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La que  estaba  -stabat-  primera en el Documento de la Cruz (Jn 19  25),<br \/>\n\u00bf no ser\u00e1  tambi\u00e9n la primera en el Argumento de la Luz?\n<\/p>\n<h2>Tradici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Los planteamientos exeg\u00e9ticos sobre el texto de Mateo  (27  61  y  28  1:  vino Mar\u00eda Magdalena y la otra Mar\u00eda a ver el sepulcro),  no est\u00e1n libres de discusi\u00f3n. Pero en Oriente, y al margen de la interpretaci\u00f3n que se d\u00e9 a los textos, para el Cris\u00f3stomo, ya a fines del s. IV,  es un hecho la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a su Madre en la ma\u00f1ana de Pascua:  Ellas son las primeras que vieron a Jes\u00fas&#8230; Los disc\u00edpulos huyeron. Ellas permanecieron en su sitio. \u00bfQui\u00e9nes son ellas? Su propia Madre y las otras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cierto, no hay datos hist\u00f3ricos, pero, un principio en teolog\u00eda,  rectamente entendido, es que la Tradici\u00f3n suple la historia. Otros, santos y te\u00f3logos, recogieron ese mismo parecer a trav\u00e9s de los siglos, tanto en Oriente como en Occidente. S. Ambrosio (en su tercer libro de las v\u00edrgenes), Sedulio, S. Paulino de Nola, S. Alberto Magno, La Leyenda Dorada (s. XIII): \u201cLa Madre ha vivido la Resurrecci\u00f3n y ha sido la primera que ha visto y ha cre\u00eddo\u201d (La Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or); S. Bernardino de Siena, S. Lorenzo de Brindis, Benedicto XV, Juan Pablo II&#8230;<br \/>\nEscribe S. Ignacio en sus Ejercicios:  Primero:  apareci\u00f3 a la Virgen Mar\u00eda, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho en decir que apareci\u00f3 a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento como est\u00e1 escrito: (\u00bftambi\u00e9n vosotros est\u00e1is sin entendimiento?).<br \/>\nY el P. J. Solano comenta: \u201cLa 4\u00aa.semana se abre con la primera aparici\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, defendida, \u2013cosa ins\u00f3lita\u2013  por el santo como algo evidente, y que en su mente ten\u00eda gran importancia para mostrar  el oficio de consolar que Cristo Nuestro Se\u00f1or trae\u201d.  (Los Ejerc. de S. Ignacio a la luz del Vat. II, BAC, Madrid  1968, p. 381).  Lo menciona Sta. Teresa. Y la Madre \u00c1greda lo describe as\u00ed: Estando as\u00ed prevenida Mar\u00eda sant\u00edsima, entr\u00f3 Cristo nuestro salvador resucitado y glorioso, acompa\u00f1ado de todos los santos y patriarcas. Postr\u00f3se en tierra la siempre humilde reina y ador\u00f3 a su hijo sant\u00edsimo, y su Majestad la levant\u00f3 y lleg\u00f3 a s\u00ed mismo. Y con este contacto  \u2013mayor que el que ped\u00eda la Magdalena de la humanidad y llagas sant\u00edsimas de Cristo\u2013  recibi\u00f3 la Madre Virgen un extraordinario favor, que solo ella le mereci\u00f3, como exenta de la ley del pecado. Y aunque no fue el mayor de los favores que tuvo en esta ocasi\u00f3n, con todo eso no pudiera recibirle si no fuera confortada de los \u00e1ngeles  y por el mismo Se\u00f1or para que sus potencias no desfallecieran (MCD 2\u00aa p. Lib VI, cap.26, 1471).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y  te\u00f3logos como Maldonado,  Su\u00e1rez  y otros defendieron esta aparici\u00f3n. As\u00ed tambi\u00e9n algunos modernos. (S. Mimouni,  Marianum,  Romae, 1995, pp. 239-268).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S. Josemar\u00eda Escriv\u00e1 afirma con plena convicci\u00f3n:  \u201cSe apareci\u00f3 a su Madre Sant\u00edsima. \u2013Se apareci\u00f3 a Mar\u00eda de Magdala, que est\u00e1 loca de amor . \u2013Y a Pedro y a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles. \u2013Y a ti y a m\u00ed, que somos sus disc\u00edpulos y m\u00e1s locos que la Magdalena: \u00a1qu\u00e9 cosas le hemos dicho!  \u00ab\u00a1Que nunca muramos por el pecado; que sea eterna nuestra resurrecci\u00f3n espiritual!\u201d (Santo Rosario).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cCada vez son m\u00e1s los autores que sostienen la primac\u00eda de la Aparici\u00f3n a Mar\u00eda, silenciada luego en la tradici\u00f3n (Hengel, Benoit\u2026\u201d). (J. A. Pagola: Jes\u00fas, aproximac. hist\u00f3r. p.425).\n<\/p>\n<h2>Est\u00e9tica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La est\u00e9tica tambi\u00e9n ha recogido la tradici\u00f3n de este glorioso encuentro del Resucitado con Mar\u00eda.<br \/>\nEn una pinacoteca  de Valencia, Espa\u00f1a,  (Museo provincial),  se conservan dos antiguos cuadros de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a su Madre Mar\u00eda.<br \/>\nUno de Rodrigo de Osona, el joven (S. XV-XVI). (Pertenece a la predela de un retablo desaparecido). Jes\u00fas, de cuerpo marfile\u00f1o, se inclina y tiende los brazos a su Madre arrodillada. Otro pertenece a Fernando Y\u00e1nez de Almedina, (de origen manchego, s. XVI). Jes\u00fas, Mar\u00eda y el lecho: escena austera. Jes\u00fas, llegando con cruz erecta y firme como caminante, bendice a su Madre orante y arrodillada. Rojos intensos.<br \/>\nUn retablo de la escuela de Amberes, donado en el s. XVI  al Convento Ave Mar\u00eda, de las Clarisas de Pont-\u00e0- Mousson (Lorena, Francia). El Se\u00f1or de aspecto juvenil, con manto rojo y la Cruz de victoria, con el pend\u00f3n rojo y blanco, y bendiciendo a su Madre. Mar\u00eda sentada, t\u00fanica azul y manto blanco, interrumpe la lectura como sorprendida.<br \/>\nTiziano (1554): Cristo Resucitado aparecido a su Madre. Cristo con halo luminoso, y coronado con potencias consuela a su Madre, con manto oscuro y de rodillas.<br \/>\nJ. Fern\u00e1ndez  Navarrete (1579) tiene un cuadro en la Bas\u00edlica de El Escorial que representa la Aparici\u00f3n a la Virgen de Cristo resucitado: Manto rojo de fondo, bandera rojiblanca de Victoria; Mar\u00eda recogida y con la luz que le viene de Cristo.<br \/>\nDe Berruguete una Aparici\u00f3n en Santa Mar\u00eda del Campo (Burgos).<br \/>\nLuis de Vargas (1505-1567): Museo Bellas Artes de Sevilla. Cristo, ya en acto<br \/>\nde Resurrecci\u00f3n\u2013Ascensi\u00f3n, de formato escultural y con bandera blanca de victoria<br \/>\nen la izquierda mientras se\u00f1ala el cielo con la derecha, con halo de \u00e1ngeles, se aparece<br \/>\na su Madre arrodillada y en oraci\u00f3n sobre un coj\u00edn.<br \/>\nAtribuido a Juan de Sol\u00eds (s.XVII) se halla en la Catedral de Segovia un Cristo Resucitado aparecido a su Madre. \u00d3leo sobre m\u00e1rmol.<br \/>\nEn el Libro de la Virgen (1963) se publican dos apariciones de Cristo Resucitado a su Madre: una de Frey Carlos; la otra, de Filipino Lippi.<br \/>\nF. Sard\u00e1 y Salvany , en su A\u00f1o Sacro (1901),  en un Octavario a Jes\u00fas Resucitado recoge un grabado de la Aparici\u00f3n a su Madre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(El tema no es de los Evangelios, sino de la s\u00edntesis copta de los ap\u00f3crifos, a partir de la aparici\u00f3n a Madalena. A veces va vinculado iconogr\u00e1ficamente al descensus ad inferos, descrito en el Ev. de Nicodemo. Este asunto tuvo amplia aceptaci\u00f3n contrarreformista, como vemos. Las Adnotationes et meditationes in Evangelia (1595) del P. Jer\u00f3nimo Nadal lo incorpora en tal sentido con ilustraci\u00f3n de Hieronimus Wierix y un equ\u00edvoco  Eodem die apparet Matri Mariae Virgini (fig. CIX).  Francisco Pacheco lo asume como episodio de leg\u00edtima representaci\u00f3n en su  Arte de la pintura (1642). Fue as\u00ed tema frecuente, basado en la incontestable consideraci\u00f3n de que si Cristo Resucitado se mostr\u00f3 a sus ap\u00f3stoles, no pudo menos de aparecerse a su Madre (Las Edades del hombre. Segovia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otro cuadro representa a Jes\u00fas con manto marr\u00f3n y Mar\u00eda a\u00fan con el manto oscuro de su soledad, frente a frente en reverencia mutua. Arriba circularmente, el Padre Eterno presencia la escena. (\u00bfXVIII? \u00bfXIX?).\n<\/p>\n<h2>Argumento de congruencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">No poseemos la historia narrada. Debemos apelar al argumento de congruencia, a razones de conveniencia, las cuales no caen fuera de la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed podemos traer leg\u00edtimamente la c\u00e9lebre frase del Medievo: potuit, decuit, ergo fecit.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Pisteusa,  La creyente por excelencia  -beata quae credidit-<br \/>\ncontempla la claridad  \u2013la gloria- de la Resurrecci\u00f3n como lo sab\u00eda de coraz\u00f3n:<br \/>\nporque todo lo que te ha dicho el Se\u00f1or se cumplir\u00e1 (Lc 1  45).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta aparici\u00f3n no fue registrada por la cr\u00f3nica,<br \/>\nPero no dejar\u00e1 de ser acontecimiento y vida.<br \/>\nComo tantas cosas  -conferens in corde suo- (Lc 2  19),<br \/>\nla dejaron para el santuario del coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es la   \u201ca\u00f1adidura \u201d prof\u00e9tica ( tauta panta,  Mt 6 33) del ver lo que se crey\u00f3,<br \/>\nde poseer lo que se esperaba. Amare hoc est: habere, amar es poseer dice S. Agust\u00edn.<br \/>\nCree lo que no ves para que veas lo que crees, doctora el Hiponense.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es congruente.-  \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n existir\u00eda para no pensar que a la  primera mujer a quien Jes\u00fas se aparece es a su Madre?<br \/>\nSi el paralelismo tan socorrido por los Padres y la teolog\u00eda entre la primera Eva que nos trajo la muerte y la segunda que nos dio al Autor de la Vida es recurso t\u00edpico y argumento de congruencia, \u00bfno ser\u00e1 leg\u00edtimo extenderlo tambi\u00e9n a otros casos?<br \/>\nSi el anciano Sime\u00f3n, hombre justo, vio cumplida la promesa del Esp\u00edritu  que no morir\u00eda sin haber visto al Mes\u00edas del Se\u00f1or (Lc 2  26-29), y la profetisa Ana que no se apartaba del templo sirviendo a Dios noche y d\u00eda  vio, dando gracias a Dios,  la redenci\u00f3n<br \/>\n-liberaci\u00f3n-  de Israel (Lc 2  36-38), \u00bfno se aparecer\u00e1 el Resucitado  primeramente a la Esclava del Se\u00f1or, a la Madre del Justo?<br \/>\nSi se aparece a Magdalena de la que hab\u00eda expulsado siete demonios  (Lc 8  2), \u00bfno se aparecer\u00e1 la  Siemprevirgen? Si se aparece a las piadosas \u00bfno se aparecer\u00e1 a la  mater piissima, a la Madre de la piedad? Si se aparece a los fundadores de la Iglesia \u00bfno se aparecer\u00e1  a fortiori a la Madre de la Iglesia?\n<\/p>\n<h2>Teolog\u00eda de lo oculto<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero \u00bfqu\u00e9 a\u00f1ade esta aparici\u00f3n de Jes\u00fas a su Madre?  Nada en lo esencial. O s\u00ed.<br \/>\nEs bueno caer en la cuenta de que las acciones de Dios discurren muchas veces fuera del carril meticuloso que fabrican los hombres. Y que los m\u00e1s sabrosos secretos de Dios quedan ocultos a los ojos de los humanos. Es la teolog\u00eda de lo escondido que tanto inculca Jes\u00fas y que S. Mateo coloca como principio de santidad aut\u00e9ntica  (6  4. 6. 18).  Y Sta. Teresa se entretiene describiendo ese castillo interior que tiene muchas moradas y en el centro y mitad est\u00e1 la principal  donde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma  (Moradas primeras, cap. 1\u00ba. 3). Que Dios quiere mostrarse a la santidad de la vida y a la verdad del coraz\u00f3n sin necesidad de que se lo registren ni en cr\u00f3nicas ni en pantallas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es, pues, justo y natural, es teol\u00f3gico, pensar que Jes\u00fas dio  \u201cpor a\u00f1adidura\u201d  este gozo  a su Madre.<br \/>\nEl Magnificat  ya est\u00e1 pleno de sentido y de realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">P. Donato Jim\u00e9nez Sanz, oar, 1999\n<\/p>\n<h2>Anexo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Lumen gentium.-  En el cap. conclusivo de la Const. LG dedicado a la Virgen Mar\u00eda, leemos: \u00abAs\u00ed tambi\u00e9n la Beata Virgen particip\u00f3 en la peregrinaci\u00f3n de la fe y sirvi\u00f3 fielmente su uni\u00f3n con el Hijo hasta la Cruz, donde estaba, no sin un proyecto divino, (Jn 19  25), sufriendo profundamente con su Primog\u00e9nito y asoci\u00e1ndose con \u00e1nimo materno a su sacrificio, amorosamente conforme con la inmolaci\u00f3n de la v\u00edctima que gener\u00f3; y, al final, por el mismo Jes\u00fas moribundo en la cruz, fue ofrecida cual Madre al disc\u00edpulo con estas palabras: Mujer, ah\u00ed tienes a tu hijo (Jn 19  26 &#8211; 27)\u00bb (n. 58).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas palabras de gran intensidad, son el eco de una larga tradici\u00f3n aut\u00e9ntica del Magisterio. La Madre del hijo de Dios hecho hombre y consagrada, bajo la Cruz, Madre de su Cuerpo M\u00edstico. Posteriormente ser\u00e1 proclamada Madre de la Iglesia por Pablo VI. Este t\u00edtulo ilumina el sentido de la \u00ab\u00edntima uni\u00f3n\u00bb de Mar\u00eda con la Iglesia, en la cual ocupa \u00abde manera eminente y singular\u00bb el \u00abprimer lugar\u00bb (n. 63). En su persona la Iglesia ha alcanzado aquella perfecci\u00f3n que la vuelve sin mancha ni arruga (Ef 5  27). Ella representa el modelo -\u00abtypus\u00bb- de la Iglesia. Hay que considerar que Mar\u00eda no est\u00e1 fuera de la Iglesia, sino que es su miembro eminente y ejemplar, adem\u00e1s de ejercer una funci\u00f3n materna sobre la Iglesia. El misterio de la Iglesia y el misterio de Mar\u00eda se incluyen y se iluminan rec\u00edprocamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfC\u00f3mo explicarlo? El Concilio, despu\u00e9s de recordar las palabras del Ap\u00f3stol (1 Tim 2  5-6): \u00abDios es \u00fanico y \u00fanico tambi\u00e9n es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas hombre, que en el tiempo fijado dio el testimonio; se entreg\u00f3 para rescatar a todos\u00bb, y agrega que \u00abla funci\u00f3n materna de Mar\u00eda hacia los hombres, de ninguna manera oscurece o disminuye esta \u00fanica mediaci\u00f3n de Cristo, sino que ense\u00f1a su eficacia\u00bb (n. 60).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida de gracia, participaci\u00f3n a la vida divina, existe en principio y en la plenitud de Cristo, Cabeza del Cuerpo M\u00edstico, para ser comunicada a su Cuerpo que es la Iglesia. Con esta comunicaci\u00f3n, Cristo atrae a la Iglesia y, a cada uno de sus miembros, para asimilarlos a \u00c9l, para conformarse con \u00c9l y para participar al don de s\u00ed mismo para el Padre, a trav\u00e9s del cual salv\u00f3 la humanidad. \u00danico mediador: el don de s\u00ed mismo es total e infinitamente suficiente para la salvaci\u00f3n del mundo. Que nos hace part\u00edcipes de Su Iglesia, esto es un signo de su amor y de la profundidad de la uni\u00f3n en la que lo introduce. Como cada vida, la vida de la gracia es fecunda, trae su fruto en abundancia. Se realiza aqu\u00ed una ley, tanto para la Iglesia como para Mar\u00eda, en proporci\u00f3n a sus singulares privilegios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El texto del Concilio lo hace resaltar con fuerza: \u00abBajo la Cruz, Mar\u00eda sufre profundamente con su Unig\u00e9nito; se asocia con \u00e1nimo materno a su sacrificio; aceptando amorosamente la inmolaci\u00f3n de la v\u00edctima que ella gener\u00f3\u00bb: \u00bfQu\u00e9 significan estas afirmaciones que indican que Mar\u00eda tuvo una parte activa en el misterio de la Pasi\u00f3n y en la obra Redentora?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mismo Concilio precisa: la Madre del divino Redentor fue \u00abgenerosamente asociada a su obra, con un t\u00edtulo absolutamente \u00fanico\u00bb: \u00ab(&#8230;) sufriendo con su Hijo, el agonizante en la Cruz, Ella colabor\u00f3 de manera totalmente especial a la obra del Salvador, con obediencia, con la fe, la esperanza y la ardiente caridad, para restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por esto, Ella se convirti\u00f3 para nosotros en la Madre en el orden de la gracia\u00bb (n. 61).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDespu\u00e9s de su asunci\u00f3n en el cielo, no ha interrumpido esta funci\u00f3n salv\u00edfica, sino que, con su m\u00faltiple intercesi\u00f3n, sigue ofreci\u00e9ndonos los dones a nosotros, asegur\u00e1ndonos nuestra salvaci\u00f3n eterna\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por esta raz\u00f3n Mar\u00eda \u00abes invocada por la Iglesia con los t\u00edtulos de abogada, auxiliadora, socorredora, mediadora\u00bb (n. 62).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPodemos agregar al t\u00edtulo de mediadora el de corredentora? A luz de lo expuesto, la respuesta es afirmativa. En efecto, el mismo Concilio, para evitar cualquier interpretaci\u00f3n falsa, agrega que el empleo de estos t\u00edtulos es leg\u00edtimo solo a condici\u00f3n que sea entendido \u00abde tal manera que nada sea detra\u00eddo o a\u00f1adido a la dignidad y a la eficacia de Cristo, \u00fanico mediador\u00bb (ibid).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se notar\u00e1 que este t\u00edtulo de corredentora no aparece en el texto Conciliar. Se puede pensar que esta ausencia querida, obedec\u00eda a una motivaci\u00f3n ecum\u00e9nica. El uso del t\u00e9rmino necesitaba de ulteriores reflexiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es verdad que, si el t\u00e9rmino de corredenci\u00f3n ten\u00eda que evocar una yuxtaposici\u00f3n y una adici\u00f3n a la obra Redentora del Salvador, ten\u00eda que ser rechazado vigorosamente. Es en cuanto predestinada, suscitada, contenida en el sacrificio Redentor de Cristo, de manera subordinada, participante, en total dependencia de \u00c9l que se entiende la corredenci\u00f3n de Mar\u00eda bajo la Cruz, as\u00ed como Ella est\u00e1 plenamente compenetrada de la intercesi\u00f3n del Hijo en la gloria, su mediaci\u00f3n de intercesi\u00f3n hacia el cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio ha enunciado el principio que, interpretando una intuici\u00f3n de la fe, norma toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en este campo: \u00abCada saludable influencia de la Beata Virgen hacia los hombres no nace de una necesidad objetiva, sino de una disposici\u00f3n puramente gratuita de Dios, y brota de la sobreabundancia de los m\u00e9ritos de Cristo; por lo tanto se funde sobre la mediaci\u00f3n de \u00e9stos, de \u00e9sta depende en absoluto y alcanza toda su eficacia, no impidiendo m\u00ednimamente la uni\u00f3n inmediata de los creyentes con Cristo, sino facilit\u00e1ndola\u00bb (n.60).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la luz de este principio, comprendemos en qu\u00e9 sentido Mar\u00eda, a titulo \u00fanico, es corredentora y c\u00f3mo de manera proporcional la Iglesia es tambi\u00e9n corredentora. Comprendemos, adem\u00e1s, en qu\u00e9 sentido la vocaci\u00f3n de todos los bautizados a la santidad, nos lleva a participar en el misterio de la salvaci\u00f3n. Cada una de estas participaciones es como una Epifan\u00eda de la fecundidad de la Cruz de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(P. Georges Cottier, OP,  \u201cel Te\u00f3logo del Papa\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nDonato Jim\u00e9nez Sanz OAR\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nSelecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 podemos decir de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a su Madre Mar\u00eda? 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