{"id":26719,"date":"2016-02-05T18:00:49","date_gmt":"2016-02-05T23:00:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rosa-de-oro\/"},"modified":"2016-02-05T18:00:49","modified_gmt":"2016-02-05T23:00:49","slug":"rosa-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rosa-de-oro\/","title":{"rendered":"ROSA DE ORO"},"content":{"rendered":"<p>\n  Retablo de Nuestra Se\u00f1ora de la Evangelizaci\u00f3n, Lima, Per\u00fa.Fotograf\u00eda de Juan Manuel Parra  Nuestra Se\u00f1ora de la Evangelizaci\u00f3n            Antigua y venerable costumbre al par que poco conocida en nuestros tiempos es la de la bendici\u00f3n de la Rosa de Oro, ceremonia vinculada a la Dom\u00ednica Laetare o mediana (por ser como el meridiano de la Cuaresma) y por cuya raz\u00f3n se llama asimismo \u201cDomingo de la Rosa\u201d. Es \u00e9sta una alt\u00edsima distinci\u00f3n que, bajo la forma de esta flor hecha de oro, otorga el Papa a personalidades cat\u00f3licas principales, particularmente princesas, y a santuarios e im\u00e1genes de la Cristiandad. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No est\u00e1 claro el origen de esta costumbre, en la que hay que distinguir el acto mismo de la bendici\u00f3n de la Rosa de Oro y su consigna, que no parecen haber tenido un origen simult\u00e1neo. Algunos autores, como Fr. Jos\u00e9 de Sig\u00fcenza, hacen remontar la bendici\u00f3n a la Antig\u00fcedad cristiana; otros la retrasan hasta la \u00e9poca del Papa San Le\u00f3n IX, quien la habr\u00eda instituido en 1049 al autorizar la fundaci\u00f3n de un monasterio en Benevento, con la obligaci\u00f3n de sus monjas de ofrecer cada a\u00f1o a la Sede Apost\u00f3lica, a cambio de las inmunidades y privilegios concedidos a su comunidad, una rosa hecha de oro para ser bendecida en la cuarta dom\u00ednica de Cuaresma. Lo cierto es que, si bien en muchos documentos antiguos de los Romanos Pont\u00edfices se habla del sentido m\u00edstico de la Rosa, no hay datos ciertos de una solemne atribuci\u00f3n de la misma antes de 1148, cuando el Papa Eugenio III la envi\u00f3 a Alfonso VII el Emperador, rey de Castilla y Le\u00f3n, de lo cual consta documentaci\u00f3n cierta y circunstanciada. S\u00f3lo hay una menci\u00f3n \u2013sin que hasta ahora se haya podido contrastar hist\u00f3ricamente\u2013 a la presunta consigna que hizo de la Rosa \u00c1urea el Papa Beato Urbano II al conde Foulques IV de Anjou al t\u00e9rmino del Concilio de Tours, por el cual quedaban confirmados los acuerdos del Concilio de Clermont para organizar la Primera Cruzadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfEn qu\u00e9 consiste la Rosa de Oro? Al principio fue simplemente una flor hecha de oro esmaltada de color de rosa. Con el paso del tiempo, se perdi\u00f3 la costumbre de te\u00f1irla colocando, en vez de ello, un rub\u00ed en medio de ella. En algunas ocasiones, adem\u00e1s del rub\u00ed, se adornaba el follaje con multitud de piedras preciosas. La joya pod\u00eda tener como soporte un tallo con hojas o un vaso de oro o de plata dorada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El histori\u00f3grafo Gaetano Moroni, ayudante de C\u00e1mara del Papa Gregorio XVI y del Papa Beato P\u00edo IX, da detalles interesantes sobre esta verdadera joya en distintos momentos de la Historia (cfr. Dizionario di erudizione storico-ecclesiastica da San Pietro sino ai nostri giorni, 1852): as\u00ed, en tiempos del Papa Calixto III (1455-1458) la Rosa de Oro se reduc\u00eda a la sola flor adornada de doce perlas. Bajo el Papa Sixto IV (1471-1484) era un ramo con rosas y espinas entre el que sobresal\u00eda una rosa de mayor tama\u00f1o en cuyo centro hab\u00eda una cavidad en forma de peque\u00f1a copa que es donde el Papa pon\u00eda el crisma y el almizcle cuando la bendec\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s tarde, el ramo, solo o puesto sobre un vaso, descansaba sobre un pedestal de planta triangular, cuadrangular u octogonal, todo \u00e9l adornado de pedrer\u00eda. En \u00e9l estaban grabadas las armas del Papa que bendec\u00eda la Rosa de Oro. Una Rosa de Oro enviada por Clemente IX a la reina de Francia Mar\u00eda Teresa y al Delf\u00edn pesaba ocho libras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero el valor de la Rosa de Oro no reside en la cantidad del precioso metal ni en las gemas de las que est\u00e1 adornada, sino en su significado. En un libro de autor an\u00f3nimo publicado en Roma en 1560 se declara su simbolismo. Copiamos a continuaci\u00f3n lo que de \u00e9l extracta el acad\u00e9mico gerundense Enrique Claudio Girbal en su tratadito sobre la Rosa de Oro publicado en 1880:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDesde la flor sencilla, quiz\u00e1s de los valles de los antiguos tiempos, hasta la rosa cuajada de perlas y pedrer\u00eda, que alg\u00fan autor describe en los pasados siglos, el valor material de la sagrada joya var\u00eda seg\u00fan las circunstancias y hasta seg\u00fan el gusto de los artistas y de las \u00e9pocas; lo que es incalculable, y no var\u00eda, es el tesoro de misterios que la Rosa encierra. Seg\u00fan ense\u00f1an los mismos Soberanos Pont\u00edfices en repetidas cartas, esta Rosa significa y declara a nuestro Redentor, el cual ha dicho: &#8216;Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles&#8217;; indica el oro de que se compone que Jesucristo es Rey de los reyes y Se\u00f1or de los se\u00f1ores, cuyo profundo sentido mostraron ya los Reyes Magos, cuando como a Rey, le ofrecieron rendidamente el oro. El fulgor y alto precio del metal y las piedras con que la Rosa est\u00e1 compuesta, significan la luz inaccesible en la que habita el que es Luz de luz y Dios verdadero: el olor de los perfumes que sobre ella vierte en la bendici\u00f3n el Sumo Pont\u00edfice, representa en invisible esencia la gloria de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo que fue de espiritual alegr\u00eda para todo el mundo, pues con ella termin\u00f3 el corrompido ambiente de las antiguas culpas y por todo el universo se esparci\u00f3 el suave aroma de la divina gracia; el color encarnado, de que en otro tiempo se te\u00f1\u00eda, representa la Pasi\u00f3n de Jesucristo; las espinas ofrecen la santa ense\u00f1anza de que en las espinas del dolor puso Jes\u00fas todas sus delicias, y recuerdan aquella corona que ensangrent\u00f3 la cabeza del Redentor. En la Rosa, por \u00faltimo, se figura y simboliza la felicidad eterna\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El ceremonial de la bendici\u00f3n de la Rosa se encuentra as\u00ed descrito en el mismo libro que acabamos de citar:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abCostumbre fue de los Romanos Pont\u00edfices en la Dom\u00ednica cuarta de Cuaresma, en la cual se canta en la Iglesia Laetare, Hierusalem, bendecir una Rosa de oro y entregarla despu\u00e9s de la Misa solemne, a alg\u00fan Pr\u00edncipe que est\u00e9 presente en la Corte; si no hubiese en la Corte digno de tan alto obsequio, suele enviarse fuera a alg\u00fan Rey o Pr\u00edncipe, a voluntad de nuestro Padre Santo, previo el consejo del Sacro Colegio; pues fue tambi\u00e9n costumbre de los Romanos Pont\u00edfices, antes o despu\u00e9s de la Misa, convocar ad circulum a los Cardenales en su C\u00e1mara, o donde Su Santidad a bien tuviere, y deliberar con ellos a qui\u00e9n ha de darse o remitirse la Rosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPara su bendici\u00f3n, que se hace junto a la mesa del vestuario donde nuestro Sant\u00edsimo Padre recibe sus ornamentos, se prepara un peque\u00f1o altar y se ponen sobre \u00e9l dos cirios (candelabros); el Pont\u00edfice, vestido de amito, alba, c\u00edngulo, estola, capa pluvial y mitra, dice: Adiutorium nostrum in nomine Domini. R. Qui fecit coelum et terram. Dominus vobiscum. R. Et cum spiritu tuo. Oremos. \u201cDios, por cuya palabra y poder se hicieron todas las cosas y por cuya voluntad se rigen los Universos; que eres la alegr\u00eda y gozo de todos los fieles, humildemente rogamos a Tu Majestad que por tu misericordia te dignes bendecir y santificar esta rosa grat\u00edsima de aroma y de vista, que hoy en signo de espiritual alegr\u00eda llevamos en nuestras manos, a fin de que el pueblo que te pertenece, sacado del yugo de la cautividad de Babilonia por la gracia de tu Hijo unig\u00e9nito que es gloria y regocijo de la plebe de Israel, anticipe a los corazones sinceros el gozo de aquella Jerusal\u00e9n de lo alto que es nuestra Madre. Y pues en honor de tu nombre tu Iglesia se alegra y regocija hoy con este signo, d\u00edgnate, Se\u00f1or, darle verdadero y perfecto gozo, y as\u00ed, aceptando su devoci\u00f3n, perdones los pecados, llenes con la fe, ayudes con la indulgencia, protejas con la misericordia, destruyas las adversidades, y concedas todo g\u00e9nero de prosperidad, hasta que por fruto de la buena obra, en olor de los aromas de aquella flor que procede de la ra\u00edz de Jes\u00e9, y que a s\u00ed misma se llama flor del campo y lirio de los valles, con ella en la eterna gloria con todos los Santos se regocije sin fin. Por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Esp\u00edritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abTerminada la oraci\u00f3n, unta con b\u00e1lsamo la Rosa de oro que est\u00e1 en el mismo ramillete, y le echa almizcle molido que se le ministra por el Sacrist\u00e1n, y pone el incienso en el tur\u00edbulo seg\u00fan la r\u00fabrica, y roc\u00eda la rosa con agua bendita, y quema el incienso. En tanto un Cl\u00e9rigo de la C\u00e1mara Apost\u00f3lica tiene la Rosa en su mano, que pasa al punto a las del Di\u00e1cono Cardenal, y \u00e9ste la entrega al Pont\u00edfice, quien, tom\u00e1ndola y llev\u00e1ndola en la mano izquierda, se pone en marcha hacia la capilla, bendiciendo con la derecha; y los Di\u00e1conos Cardenales elevan la capa pluvial: al llegar al faldistorio da la Rosa al dicho Di\u00e1cono, quien a su vez la entrega al Cl\u00e9rigo de la C\u00e1mara, y \u00e9ste la pone sobre el altar. Acabada la Misa, y hecha oraci\u00f3n ante el altar por el Pont\u00edfice, recibe la Rosa como antes y la lleva a su C\u00e1mara. Si aquel a quien quiere darla est\u00e1 presente, se le hace llegar a sus pies; y estando de rodillas le da el Pont\u00edfice la Rosa diciendo: \u201cRecibe la Rosa de nuestras manos, que aunque sin m\u00e9ritos, tenemos en la tierra el lugar de Dios. Por ella se designa el gozo de una y otra Jerusal\u00e9n; es a saber, de la Iglesia triunfante y militante, por la cual a todos los fieles de Cristo se manifiesta aquella flor hermos\u00edsima que es gozo y corona de todos los Santos. Recibe \u00e9sta t\u00fa, hijo amad\u00edsimo, que eres noble seg\u00fan el siglo, poderoso y dotado de gran valor, para que m\u00e1s y m\u00e1s te ennoblezcas en Cristo Nuestro Se\u00f1or con todo g\u00e9nero de virtudes, como rosas plantadas junto al r\u00edo de aguas abundantes, cuya gracia, por un acto de su infinita clemencia, se digne concederte el que es Trino y Uno por lo siglos de los siglos. Am\u00e9n. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAlguna vez se ha hecho esta ceremonia en la capilla terminada la Misa, antes de que el Papa bajara de su silla; pero es m\u00e1s conveniente que el Papa vuelva a la C\u00e1mara con la Rosa, y as\u00ed lo encuentro practicado por nuestros mayores. Aquel a quien se da la Rosa, despu\u00e9s que ha besado la mano y el pie del Pont\u00edfice y d\u00e1dole gracias, y una vez que el Papa se ha desnudado ya en la C\u00e1mara de sus sagradas vestiduras, es acompa\u00f1ado, llevando es su mano la Rosa, hasta la casa de su habitaci\u00f3n, por el Colegio de Cardenales, en medio de los dos m\u00e1s antiguos, seguidos de todos los otros, y rode\u00e1ndole a pie los servidores de la Curia Romana con sus varas, que suelen en aquel d\u00eda recibir gajes de parte del favorecido con la Rosa\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando el beneficiario de la Rosa de Oro no se hallaba en la Corte Pontificia el Papa se la enviaba por medio de un embajador. Desde Le\u00f3n X se encargaba de la consigna un ablegado (el mismo que llevaba el birrete a alg\u00fan cardenal residente fuera de Roma), camarero secreto o protonotario apost\u00f3lico. En contra de la creencia generalizada, la Rosa de Oro no se concede s\u00f3lo a soberanas o princesas cat\u00f3licas, aunque as\u00ed haya sido en muchas ocasiones y casi invariablemente desde el siglo XVI. Tambi\u00e9n han sido gratificados ilustres varones de la Cristiandad por m\u00e9ritos contra\u00eddos en la defensa de la Fe Cat\u00f3lica y de los derechos de la Iglesia. Y no s\u00f3lo se concede a personas, sino, como queda dicho al inicio, a santuarios e im\u00e1genes insignes. El enviado papal portador de la Rosa de Oro era recibido con gran ceremonia a su llegada al lugar donde se encontraba el agraciado con ella. En Espa\u00f1a era un Grande el que, comisionado por el Rey, se adelantaba al enviado pontificio para recoger la distinci\u00f3n y llevarla a la iglesia donde se deb\u00eda verificar su recepci\u00f3n solemne. En el d\u00eda indicado, el propio representante papal, si ten\u00eda el orden episcopal, celebraba misa pontifical. Antes de dar la bendici\u00f3n final, se sentaba en medio del altar, estando frente a \u00e9l la persona regia destinataria de la Rosa de Oro. El notario real deb\u00eda entonces leer la bula papal de concesi\u00f3n y las indulgencias otorgadas en la ocasi\u00f3n, acabado lo cual se levantaba el prelado y tomaba aqu\u00e9lla en sus manos para entregarla a dicha persona \u2013que la recib\u00eda de rodillas\u2013 con estas palabras: \u201cAccipe Rosam de manibus nostris quam de speciale commissione Sanctissimi Domini Nostri NN (nombre del Papa) conferimus tibi\u201d. Dada la bendici\u00f3n, la Rosa de Oro era llevada con gran acompa\u00f1amiento por la persona distinguida por ella o por su capell\u00e1n al oratorio donde se iba a colocar permanentemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retablo de Nuestra Se\u00f1ora de la Evangelizaci\u00f3n, Lima, Per\u00fa.Fotograf\u00eda de Juan Manuel Parra Nuestra Se\u00f1ora de la Evangelizaci\u00f3n Antigua y venerable costumbre al par que poco conocida en nuestros tiempos es la de la bendici\u00f3n de la Rosa de Oro, ceremonia vinculada a la Dom\u00ednica Laetare o mediana (por ser como el meridiano de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rosa-de-oro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abROSA DE ORO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}