{"id":26744,"date":"2016-02-05T18:02:04","date_gmt":"2016-02-05T23:02:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ruperto-de-deutz\/"},"modified":"2016-02-05T18:02:04","modified_gmt":"2016-02-05T23:02:04","slug":"ruperto-de-deutz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ruperto-de-deutz\/","title":{"rendered":"RUPERTO DE DEUTZ"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Monje benedictino del siglo doce. Su nombre es Ruperto de Deutz, una ciudad cercana a Colonia, sede de un famoso monasterio. Ruperto mismo habla de su propia vida en una de sus obras m\u00e1s importantes, titulada La gloria y el honor del Hijo del hombre, que es un comentario parcial al Evangelio de Mateo. A\u00fan ni\u00f1o, fue acogido como \u201coblato\u201d en el monasterio benedictino de San Lorenzo en Lieja, seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca de confiar a uno de los hijos a la educaci\u00f3n de los monjes, pretendiendo hacer un don a Dios. Ruperto am\u00f3 siempre la vida mon\u00e1stica. Aprendi\u00f3 bien pronto la lengua latina para estudiar la Biblia y para gozar de las celebraciones lit\u00fargicas. Se distingui\u00f3 por su integr\u00edsima rectitud moral y por el fuerte apego a la Sede de san Pedro.<br \/>\nSu tiempo estuvo marcado por los enfrentamientos entre el Papado y el Imperio, a causa de la llamada \u201clucha de las investiduras\u201d, con la que \u2013 como he se\u00f1alado en otras catequesis \u2013 el Papado quer\u00eda impedir que el nombramiento de los obispos y el ejercicio de su jurisdicci\u00f3n dependieran de las autoridades civiles, que estaban guiadas ante todo por motivaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, y no ciertamente pastorales. El obispo de Lieja, Otberto, se resist\u00eda a las directrices del Papa, y mand\u00f3 al exilio a Berengario, abad del monasterio de San Lorenzo, precisamente por su fidelidad al Pont\u00edfice. En este monasterio viv\u00eda Ruperto, que no dud\u00f3 en seguir a su abad al exilio, y s\u00f3lo cuando el obispo Otberto volvi\u00f3 a entrar en comuni\u00f3n con el Papa volvi\u00f3 a Lieja y acept\u00f3 convertirse en sacerdote. Hasta aquel momento, de hecho, hab\u00eda evitado recibir la ordenaci\u00f3n de un obispo en disensi\u00f3n con el Papa. Ruperto nos ense\u00f1a que cuando surgen controversias en la Iglesia, la referencia al ministerio petrino garantiza la fidelidad a la sana doctrina y da serenidad y libertad interior. Tras la disputa con Otberto, tuvo que abandonar su monasterio dos veces m\u00e1s. En 1116 los adversarios quer\u00edan incluso procesarle. Aunque absuelto de toda acusaci\u00f3n, Ruperto prefiri\u00f3 dirigirse por un tiempo a Siegburg, pero dado que las pol\u00e9micas no hab\u00edan cesado cuando volvi\u00f3 al monasterio de Lieja, decidi\u00f3 establecerse definitivamente en Alemania. Nombrado abad de Deutz en 1120, permaneci\u00f3 all\u00ed hasta 1129, a\u00f1o de su muerte. Se alej\u00f3 de all\u00ed s\u00f3lo para una peregrinaci\u00f3n a Roma, en 1124.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Escritor fecundo, Ruperto ha dejado numeros\u00edsimas obras, a\u00fan hoy de gran inter\u00e9s, tambi\u00e9n porque particip\u00f3 en varias importantes discusiones teol\u00f3gicas de su tiempo. Por ejemplo, intervino con determinaci\u00f3n en la controversia eucar\u00edstica, que en 1077 hab\u00eda llevado a la condena de Berengario de Tours. Este hab\u00eda dado una interpretaci\u00f3n reduccionista de la presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucarist\u00eda, defini\u00e9ndola como s\u00f3lo simb\u00f3lica. En el lenguaje de la Iglesia no hab\u00eda entrado a\u00fan el t\u00e9rmino \u201ctransubstanciaci\u00f3n\u201d, pero Ruperto, utilizando a veces expresiones audaces, se hizo decidido defensor del realismo eucar\u00edstico y, sobre todo en una obra titulada De divinis officiis (Los oficios divinos), afirm\u00f3 con decisi\u00f3n la continuidad entre el Cuerpo del Verbo encarnado de Cristo y el presente en las Especies eucar\u00edsticas del pan y del vino. Queridos hermanos y hermanas, me parece que en este punto debemos tambi\u00e9n pensar en nuestro tiempo; tambi\u00e9n hoy existe el peligro de redimensionar el realismo eucar\u00edstico, es decir, de considerar la Eucarist\u00eda casi como solo un rito de comuni\u00f3n, de socializaci\u00f3n, olvidando muy f\u00e1cilmente que en la Eucarist\u00eda est\u00e1 presente realmente Cristo resucitado \u2013 con su cuerpo resucitado \u2013 que se pone en nuestras manos para hacernos salir de nosotros mismos, incorporarnos a su cuerpo inmortal y guiarnos as\u00ed a la vida nueva. \u00a1Ese gran misterio de que el Se\u00f1or esta presente en toda su realidad en las especies eucar\u00edsticas es un misterio que hay que adorar y amar siempre de nuevo! Quisiera citar aqu\u00ed las palabras del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica que traer\u00e1n en s\u00ed el fruto de la meditaci\u00f3n de la fe y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de dos mil a\u00f1os: \u201cJesucristo est\u00e1 presente en la Eucarist\u00eda de modo \u00fanico e incomparable. Est\u00e1 presente de hecho de modo cierto, real, sustancial: con su Cuerpo y su Sangre, con su Alma y su Divinidad. En ella est\u00e1 por tanto presente de forma sacramental, es decir, bajo las Especies eucar\u00edsticas del pan y del vino. Cristo todo entero: Dios y hombre\u201d (CCC, 1374). Tambi\u00e9n Ruperto contribuy\u00f3, con sus reflexiones, a esta precisa formulaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra controversia, en la que el abad de Deutz se vio envuelto, tiene que ver con el tema de la conciliaci\u00f3n de la bondad y la omnipotencia de Dios con la existencia del mal. Si Dios es omnipotente y bueno, \u00bfc\u00f3mo se explica la realidad del mal? Ruperto reaccion\u00f3 contra la postura asumida por los maestros de la escuela teol\u00f3gica de Laon, que con una serie de razonamientos filos\u00f3ficos distingu\u00edan en la voluntad de Dios el \u201caprobar\u201d y el \u201cpermitir\u201d, concluyendo que Dios permite el mal sin aprobarlo y, por tanto, sin quererlo. Ruperto, en cambio, renuncia al uso de la filosof\u00eda, que considera inadecuada frente a un problema tan grande, y permanece sencillamente fiel a la narraci\u00f3n b\u00edblica. Parte de la bondad de Dios, de la verdad de que Dios es sumamente bueno y no puede sino querer el bien. As\u00ed identifica el origen del mal en el mismo hombre y en el uso equivocado de la libertad humana. Cuando Ruperto afronta este argumento, escribe p\u00e1ginas llenas de inspiraci\u00f3n religiosa para alabar la misericordia infinita del Padre, la paciencia y la benevolencia de Dios hacia el hombre pecador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como otros te\u00f3logos del Medioevo, tambi\u00e9n Ruperto se preguntaba: \u00bfpor qu\u00e9 el Verbo de Dios, el Hijo de Dios, se hizo hombre? Algunos, muchos, respond\u00edan explicando la encarnaci\u00f3n del Verbo con la urgencia de reparar el pecado del hombre. Ruperto, en cambio, con una visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la historia de la salvaci\u00f3n, ensancha la perspectiva, y en una obra suya titulada La glorificaci\u00f3n de la Trinidad sostiene la postura de que la Encarnaci\u00f3n, acontecimiento central de toda la historia, hab\u00eda sido prevista desde la eternidad, a\u00fan independientemente del pecado del hombre, para que toda la creaci\u00f3n pudiese alabar a Dios Padre y amarlo como una \u00fanica familia reunida en torno a Cristo, el Hijo de Dios. \u00c9l ve entonces en la mujer encinta del Apocalipsis toda la historia de la humanidad, que est\u00e1 orientada a Cristo, as\u00ed como la concepci\u00f3n est\u00e1 orientada al parto, una perspectiva que ha sido desarrollada por otros pensadores y valorada tambi\u00e9n por la teolog\u00eda contempor\u00e1nea, la cual afirma que toda la historia del hombre y de la humanidad es concepci\u00f3n orientada al parto de Cristo. Cristo est\u00e1 siempre en el centro de las explicaciones exeg\u00e9ticas proporcionadas por Ruperto en sus comentarios a los Libros de la Biblia, a los que se dedic\u00f3 con gran diligencia y pasi\u00f3n. Encuentra as\u00ed una unidad admirable en todos los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n, desde la creaci\u00f3n hasta la consumaci\u00f3n final de los tiempos: \u201cToda la Escritura\u201d, afirma, \u201ces un solo libro, que tiende al mismo fin [el Verbo divino]; que viene de un solo Dios y que ha sido escrito por un solo Esp\u00edritu\u201d (De glorificatione Trinitatis et processione Sancti Spiritus I,V,PL 169, 18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la interpretaci\u00f3n de la Biblia, Ruperto no se limita a repetir la ense\u00f1anza de los Padres, sino que muestra su originalidad. \u00c9l, por ejemplo, es el primer escritor que ha identificado a la esposa del Cantar de los Cantares con Mar\u00eda sant\u00edsima. As\u00ed su comentario a este libro de la Escritura se revela como una especie de summa mariol\u00f3gica, en la que se presentan los privilegios y las excelentes virtudes de Mar\u00eda. En uno de los pasajes m\u00e1s inspirados de su comentario escribe Ruperto: \u201cOh predilect\u00edsima entre las predilectas, Virgen de las v\u00edrgenes, \u00bfqu\u00e9 alaba en ti tu Hijo predilecto, que exalta el entero coro de los \u00e1ngeles? Se alaban la sencillez, la pureza, la inocencia, la doctrina, el pudor, la humildad, la integridad de la mente y de la carne, es decir, la virginidad incorrupta\u201d (In Canticum Canticorum 4,1-6, CCL 26, pp. 69-70). La interpretaci\u00f3n mariana del Cantar de Ruperto es un feliz ejemplo de la sinton\u00eda entre liturgia y teolog\u00eda. De hecho, varios pasajes de este Libro b\u00edblico eran ya usados en las celebraciones lit\u00fargicas de las fiestas marianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ruperto, adem\u00e1s, procura insertar su doctrina mariol\u00f3gica en la eclesiol\u00f3gica. En otras palabras, \u00e9l ve en Mar\u00eda sant\u00edsima la parte m\u00e1s santa de la Iglesia entera. De ah\u00ed que mi venerado predecesor, el papa Pablo VI, en el discurso de clausura de la tercera sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, proclamando solemnemente a Mar\u00eda Madre de la Iglesia, cit\u00f3 precisamente una proposici\u00f3n tomada de las obras de Ruperto, que define a Mar\u00eda como portio maxima, portio optima\u2013 la parte m\u00e1s excelsa, la parte mejor de la Iglesia (cfr In Apocalypsem 1.7, PL 169,1043).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos amigos, de estas r\u00e1pidas pinceladas nos damos cuenta de que Ruperto fue un te\u00f3logo fervoroso, dotado de gran profundidad. Como todos los representantes de la teolog\u00eda mon\u00e1stica, supo conjugar el estudio racional de los misterios de la fe con la oraci\u00f3n y con la contemplaci\u00f3n, considerada como la cumbre de todo conocimiento de Dios. \u00c9l mismo habla alguna vez de sus experiencias m\u00edsticas, como cuando conf\u00eda la inefable alegr\u00eda de haber percibido la presencia del Se\u00f1or: \u201cEn ese breve momento \u2013 afirma \u2013 experiment\u00e9 qu\u00e9 verdadero es eso que \u00e9l mismo dice:Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u201d (De gloria et honore Filii hominis. Super Matthaeum 12, PL 168, 1601). Tambi\u00e9n nosotros podemos, cada uno de su propia forma, encontrar al Se\u00f1or Jes\u00fas, que incesantemente acompa\u00f1a nuestro camino, se hace presente en el pan eucar\u00edstico y en su Palabra para nuestra salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Benedicto XVI\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Monje benedictino del siglo doce. Su nombre es Ruperto de Deutz, una ciudad cercana a Colonia, sede de un famoso monasterio. Ruperto mismo habla de su propia vida en una de sus obras m\u00e1s importantes, titulada La gloria y el honor del Hijo del hombre, que es un comentario parcial al Evangelio de Mateo. A\u00fan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ruperto-de-deutz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRUPERTO DE DEUTZ\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26744","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26744","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26744"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26744\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26744"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26744"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26744"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}