{"id":26750,"date":"2016-02-05T18:02:22","date_gmt":"2016-02-05T23:02:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabana-santa-perspectivas-teologicas-y-pastorales\/"},"modified":"2016-02-05T18:02:22","modified_gmt":"2016-02-05T23:02:22","slug":"sabana-santa-perspectivas-teologicas-y-pastorales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabana-santa-perspectivas-teologicas-y-pastorales\/","title":{"rendered":"SABANA SANTA, PERSPECTIVAS TEOLOGICAS Y PASTORALES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Ante el umbral del Misterio: Perspectivas teol\u00f3gicas y pastorales de la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Buscando la verdad en la cultura hodierna<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 \u00bfPodemos afirmar que la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn es verdadera?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Algunas nociones fundamentales<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La Iglesia siempre pone con ello una doble prudencia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 \u00abUna reliquia \u00fanica y misteriosa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Un icono acheiropoeitos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Un objeto sagrado para venerar<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 La S\u00e1bana Santa y la Teolog\u00eda fundamental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Ante el umbral del misterio del amor de Dios<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Ante el umbral del Misterio: Perspectivas teol\u00f3gicas y pastorales de la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn<\/h1>\n<p>  \u00bfPor qu\u00e9 hablar de la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn? \u00bfPor qu\u00e9 no mejor guardar silencio ante las contundentes pruebas del carbono 14 que, seg\u00fan dicen, descartan el origen bimilenario de este objeto arqueol\u00f3gico? \u00bfPor qu\u00e9 nuevamente crear pol\u00e9mica ante un tema que, para muchos, ya es un caso cerrado?  \u00bfPor qu\u00e9 nos reunirnos estos dos d\u00edas para profundizar sobre un antiguo lienzo hecho de lino?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPor qu\u00e9 seguir hablando de la S\u00e1bana Santa? Porque creemos que una de las razones m\u00e1s fuertes que tenemos son las aut\u00e9nticas actitudes de conversi\u00f3n y de fe suscitadas al conocer los maravillosos detalles que nos van revelando los estudios multidisciplinares.\n<\/p>\n<p>  Reconstrucci\u00f3n art\u00edstica del Rostro de Cristo muerto, sepultado y resucitado\u00bfPor qu\u00e9 hablar de la S\u00e1bana Santa? Ante todo porque consideramos que uno de los m\u00e1s grandes desaf\u00edos que tiene la Iglesia Cat\u00f3lica para este nuevo milenio, es conducir a los hombres nuevamente hacia Dios y creemos que no podemos permitirnos el ser timoratos, ni mucho menos omisos, en divulgar tan invalorable medio como es, sin duda, el lienzo de Tur\u00edn.<br \/>\n  \u00bfPor qu\u00e9 hablar de la S\u00e1bana Santa? Por que creemos que as\u00ed estamos respondiendo al desaf\u00edo lanzado por nuestros obispos en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano: \u00abNuevas situaciones exigen nuevos caminos para la evangelizaci\u00f3n. El testimonio y el encuentro personal, la presencia del cristiano en todo lo humano, as\u00ed como la confianza en el anuncio salvador de Jes\u00fas (kerygma) y en la actividad del Esp\u00edritu Santo, no pueden faltar. Se ha de emplear, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu creador, la imaginaci\u00f3n y creatividad para que de manera pedag\u00f3gica y convincente el Evangelio llegue a todos. Ya que vivimos en una cultura de la imagen, debemos ser audaces para utilizar los medios que la t\u00e9cnica y la ciencia nos proporcionan, sin poner jam\u00e1s en ellos toda nuestra confianza&#160;\u00bb .<br \/>\n  Cristo tundido a azotes\u00bfPor qu\u00e9 hablar de la S\u00e1bana Santa? Por que, como nos dec\u00eda el Santo Padre Benedicto XVI en su visita al Santuario de la Santa Faz de Manoppello, creemos que: \u00abtodos nosotros, como dicen los Salmos, \u00abbuscamos el rostro del Se\u00f1or\u00bb\u2026 Juntos tratemos de conocer cada vez mejor el rostro del Se\u00f1or y de encontrar en el rostro del Se\u00f1or la fuerza de amor y de paz que nos muestra tambi\u00e9n el camino de nuestra vida\u00bb  y la S\u00e1bana Santa es sin duda un medio particularmente privilegiado para encontrarnos con el rostro del Se\u00f1or.<br \/>\n  L\u00e1tigo romano\u00bfPor qu\u00e9 hablar de la S\u00e1bana Santa? Finalmente porque a todos nos gustar\u00eda escuchar, y en el fondo es la gran pregunta que todos nos hacemos y me incluyo en primera persona; si es la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn el \u00fanico testigo mudo del hecho m\u00e1s extraordinario de toda la historia de la humanidad: la Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n de Dios-Hombre,  nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<br \/>\n  Figura en bulto de Cristo crucificado que muestra las llagas producidas por el flagelo<\/p>\n<h1>Buscando la verdad en la cultura hodierna<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify\">Prof\u00e9ticamente el Papa Juan Pablo II al inicio de su pontificado nos dijo: \u00abLa nuestra es, sin duda, la \u00e9poca en que m\u00e1s se ha escrito y hablado sobre el hombre, la \u00e9poca de los humanismos y del antropocentrismo. Sin embargo, parad\u00f3jicamente, es tambi\u00e9n la \u00e9poca de las m\u00e1s hondas angustias del hombre respecto de su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados, \u00e9poca de valores humanos transgredidos como jam\u00e1s lo fueron antes\u00bb .\n<\/p>\n<p>  El consumismo, el secularismo, las ideolog\u00edas sectoriales, el desplazamiento de paradigmas culturales, el agnosticismo funcional, la llamada dictadura del relativismo; son manifestaciones de lo que se ha denominado \u00abcultura de muerte&#160;\u00bb. La misma globalizaci\u00f3n, con su profunda carga de ambig\u00fcedad, conlleva el peligro de la hegemon\u00eda cultural y econ\u00f3mica de una cultura en desmedro de las otras. Por otro lado vemos tambi\u00e9n como muchas personas van guiando su actuar de acuerdo a las resonancias emotivas del momento, viviendo en muchas ocasiones en un individualismo orientado \u00fanicamente a lo \u00fatil o a lo placentero, sin dejarse rectificar por criterios objetivos o razones de ning\u00fan tipo.<br \/>\n  Por desgracia, ante este panorama descrito, muchas personas necesitar\u00e1n de alg\u00fan tipo de rev\u00e9s o sufrimiento de cierta trascendencia para poder cuestionarse e iniciar alg\u00fan tipo de cambio en sus propias vidas. Otras, tal vez viendo su propia realidad contingente y contradictoria tender\u00e1n a realizar una profunda evaluaci\u00f3n personal o, lamentablemente, a caer en un angustiante nihilismo.<br \/>\n  T\u00e9cnica del clavado de manosCreemos pues que el encontrarse cara a cara con una inexplicable, misteriosa y atractiva imagen del Crucificado plasmada en un lienzo de lino; podr\u00eda llevar a muchas personas m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismas, podr\u00eda incluso llevar a un serio cuestionamiento sobre su propia muerte y destino final, podr\u00eda llevar a preguntarse, en \u00faltima instancia, sobre su propia identidad. La misteriosa imagen de la S\u00e1bana Santa, poco a poco, nos va cautivando y llevando as\u00ed ante el umbral del misterio. <\/p>\n<h1>\u00bfPodemos afirmar que la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn es verdadera?<\/h1>\n<p>  Para poder desarrollar nuestro tema (perspectivas teol\u00f3gicas y pastorales), es necesario tener claro \u00bfcu\u00e1l es el grado de confiabilidad y autenticidad que podemos llegar analizando esta mortaja dada su intr\u00ednseca relaci\u00f3n con Jes\u00fas de Nazaret?<br \/>\n  Un primer criterio, nos dec\u00eda Juan Pablo II, ser\u00e1 el aproximarnos a \u00abla S\u00e1bana Santa sin actitudes preconcebidas que den por descontado resultados que no son\u00bb y el mismo Papa nos invita \u00aba actuar con libertad interior y respeto sol\u00edcito, tanto en lo que respecta a la metodolog\u00eda cient\u00edfica como a la sensibilidad de los creyentes\u00bb . Desde una aproximaci\u00f3n epistemol\u00f3gica&#160;; debemos distinguir la verdad y la verificabilidad del objeto en cuesti\u00f3n ya que esto \u00faltimo implica entrar en un \u00e1mbito donde el cient\u00edfico debe reconocer sus l\u00edmites ante una realidad que lo sobrepasa: el misterio.   Pat\u00edbuloEl conocimiento de un objeto tan complejo como la S\u00e1bana Santa no puede verse reducido a un m\u00e9todo de dataci\u00f3n ya que en el momento que esto suceda se habr\u00e1 dejado de hacer ciencia y se estar\u00eda cayendo en una absolutizaci\u00f3n inadecuada de un m\u00e9todo particular. \u00abMe gustar\u00eda animar a mis colegas a darse cuenta de que la imagen de la S\u00edndone no se define con una sola prueba del radiocarbono; de hecho, podr\u00eda ser uno de los m\u00e1s grandes enigmas de la historia\u00bb , nos dec\u00eda, el aqu\u00ed presente, Dr. John Jackson.   La ciencia, como medio para conocer la verdad de la realidad, se engrandece en el momento que reconoce sus l\u00edmites y los busca sobrepasar acudiendo a conocimientos que van m\u00e1s all\u00e1 de su competencia. \u00abLa ciencia se basa en el criterio de la verificabilidad, pero la verdad no es identificable exclusivamente con lo que puede ser verificado. Si en realidad todo lo que es verificable es ciertamente verdad, no todo lo que es verdad es ciertamente verificable. La ciencia debe por tanto reconocer y respetar la existencia de campos de competencia diferente al propio, como los de la filosof\u00eda y de la teolog\u00eda. A ellas aguardan iguales derechos y posibilidades en la b\u00fasqueda de la verdad\u00bb . <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces volviendo a la pregunta inicial de este punto, \u00bfcu\u00e1l debe de ser el criterio &#8211; sea hist\u00f3rico, cient\u00edfico o religioso &#8211; que debe de utilizarse? y \u00bfcu\u00e1l es el nivel de certeza que se necesita para establecer definitivamente la autenticidad de la S\u00e1bana Santa? Este problema ciertamente no es sencillo. Juan Pablo II ha sido claro al afirmar que este problema no es competencia del Magisterio de  la Iglesia ya que la S\u00e1bana Santa no es un objeto de fe sino que es un objeto hist\u00f3rico \u00fanico y particular .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las conclusiones a las que han llegado los diversos estudios cient\u00edficos sobre la imagen del cuerpo en la S\u00e1bana Santa son las siguientes:<br \/>\n1.La imagen es el resultado de haber envuelto un cad\u00e1ver marcado por unas 700 heridas;<br \/>\n2.es el resultado por haber estado envolviendo un cad\u00e1ver crucificado entre 30 y 36 horas;<br \/>\n3.el desvanecimiento del cuerpo se ha dado sin dejar marcas y<br \/>\n4.finalmente, el mecanismo de transferencia de la imagen en el lienzo se ha dado por medio de un cambio en las fibras superficiales del lienzo y es de origen desconocido. No existe nada parecido a la S\u00e1bana Santa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo tanto podemos afirmar con un alto grado de certeza que la S\u00e1bana Santa al ser un objeto \u00fanico es un objeto irreproducible e inimitable. No existe nada que pueda asemej\u00e1rsele, por lo tanto no podr\u00eda ser considerado falso en s\u00ed mismo. El enigma cient\u00edfico sobre el mecanismo de transferencia de la imagen de un cad\u00e1ver a un lienzo es la verdad interna de la S\u00e1bana Santa. Cualquier prueba externa al lienzo podr\u00eda ser falsificable por ser reproducible. Solamente la Santa S\u00e1bana es en s\u00ed misma ya es la prueba de su propia autenticidad y su propia certificaci\u00f3n. Es un objeto que no puede ser explicado  pero que es real y existe. Es por eso que, el recordado Juan Pablo II, nos dec\u00eda: \u00abEste precios\u00edsimo lienzo, con su elocuencia dram\u00e1tica, nos ofrece el mensaje m\u00e1s significativo para nuestra vida: la fuente de toda existencia cristiana es la redenci\u00f3n que nos consigui\u00f3 el Salvador, que asumi\u00f3 nuestra condici\u00f3n humana, sufri\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 por nosotros. La S\u00e1bana Santa nos habla de todo esto. Es un testimonio \u00fanico\u00bb .\n<\/p>\n<h1>Algunas nociones fundamentales<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego de este segundo punto, veamos algunas nociones fundamentales de teolog\u00eda para tener una recta aproximaci\u00f3n a la S\u00e1bana Santa. Un primer punto es que \u00abla fe es ante todo la adhesi\u00f3n personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. En cuanto adhesi\u00f3n personal a Dios y asentimiento a la verdad que \u00e9l ha revelado, la fe cristiana difiere de la fe en una persona humana\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta verdad revelada por Dios mismo al hombre se da un momento hist\u00f3rico-temporal y ella est\u00e1 contenida en el llamado depositum fidei (dep\u00f3sito de la fe): es decir las Sagradas Escrituras y la Sagrada Tradici\u00f3n . Hablemos claro: \u00e9ste es el fundamento de nuestra fe y no es otro. \u00abCreemos a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede enga\u00f1arse ni enga\u00f1arnos\u00bb . Adherirse-creer en estas verdades sobrenaturales es absolutamente necesario para poder alcanzar la salvaci\u00f3n eterna y es por eso que contamos con la directa ayuda-gracia  de Dios \u00abque se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Esp\u00edritu Santo, que mueve el coraz\u00f3n, lo dirige a Dios, abre los ojos del esp\u00edritu y concede \u00aba todos gusto en aceptar y creer la verdad\u00bb\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otro lado tenemos la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn. Ella es un objeto muy importante, muy venerable dada su directa relaci\u00f3n con nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Pero si alg\u00fan d\u00eda cupiese la posibilidad de demostrar la falsedad de la S\u00e1bana Santa, nuestra fe quedar\u00eda intacta (no tocada, no alterada). Sin duda, y esto hay que decirlo, habr\u00edamos perdido un documento hist\u00f3rico muy significativo e importante. El afirmar que la S\u00e1bana Santa no forma parte del depositum fidei  no implica de ninguna manera restarle importancia o, en el caso extremo, afirmar su falsedad. Es la ciencia, como hemos afirmado anteriormente, la que tiene la tarea de proporcionar la evidencia de la autenticidad y la veracidad de esta \u00absagrada reliquia\u00bb. Recordemos que una reliquia es esencialmente un objeto hist\u00f3rico y permanece as\u00ed a\u00fan despu\u00e9s del reconocimiento de la Iglesia que decide dar su aprobaci\u00f3n y, en el caso de la S\u00e1bana Santa, instituir una fiesta lit\u00fargica, un oficio divino y una misa. Ella realiza esto no sin antes tener razones suficientemente serias y prudentes para hacerlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juan Pablo II en su \u00faltima visita pastoral a la archidi\u00f3cesis de Tur\u00edn en 1998, ha sido suficientemente claro al decir que: \u00abLa fascinaci\u00f3n misteriosa que ejerce la S\u00e1bana santa impulsa a formular preguntas sobre la relaci\u00f3n entre ese lienzo sagrado y los hechos de la historia de Jes\u00fas. Dado que no se trata de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia espec\u00edfica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Encomienda a los cient\u00edficos la tarea de continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, envolvi\u00f3 el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La distinci\u00f3n que existe entre revelaci\u00f3n p\u00fablica y revelaci\u00f3n privada nos puede ayudar a tener una mejor comprensi\u00f3n del valor teol\u00f3gico-pastoral que tiene el lienzo venerado en Tur\u00edn. Nos dice el Catecismo: \u00abA lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas \u00abprivadas\u00bb, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al dep\u00f3sito de la fe. Su funci\u00f3n no es la de \u00abmejorar\u00bb o \u00abcompletar\u00bb la Revelaci\u00f3n definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla m\u00e1s plenamente en una cierta \u00e9poca de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada aut\u00e9ntica de Cristo o de sus santos a la Iglesia\u00bb .\n<\/p>\n<p>Podemos afirmar que en todos los tiempos ha habido revelaciones privadas. Las recientes \u00abapariciones marianas\u00bb constituyen un ejemplo de ello. Estas revelaciones no constituyen parte del objeto de la fe cat\u00f3lica-universal, que \u00fanicamente versa acerca del dep\u00f3sito que se contiene en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradici\u00f3n y que fue confiado a la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del Magisterio de la Santa Madre Iglesia .   Por otro lado, nada obliga a los fieles a creer en las revelaciones privadas. Mas a\u00fan al aprobarlas, la Iglesia no nos impone la obligaci\u00f3n de creer en ellas, sino solamente permite que puedan publicarse las ense\u00f1anzas que de ellas se derivan para edificaci\u00f3n (aprovechamiento, crecimiento) y formaci\u00f3n espiritual de los fieles. El asentimiento que se les ha de dar no es, un acto de fe cat\u00f3lica (es decir universal) y sobrenatural (suscitado, sustentado y fortalecido por Dios) propiamente dicho; sino un acto de fe humana fundado en el hecho de que esas revelaciones privadas son probables y piadosamente cre\u00edbles.<br \/>\nEn las revelaciones privadas, las realidades invisibles (espirituales) se manifiestan de manera visible; sin embargo no se trata de una visi\u00f3n beat\u00edfica es decir de un conocimiento absoluto de la divinidad; sino de una comunicaci\u00f3n limitada por signos al servicio de una necesidad concreta (en un tiempo y en un lugar determinado) contando con la cooperaci\u00f3n de unos sujetos particulares, que no son arrancados ni de su condici\u00f3n terrena ni de su propia subjetividad. La Iglesia pone en todo esto una prudencia y cautela ejemplares.   Nos dice Pr\u00f3spero Lambertini, el futuro Benedicto XIV,  en su libro \u00abDe beatificatione et canonizatione servorum Dei .\u00bb:<br \/>\n  Reconstrucci\u00f3n del rostro, perfil y parte posterior de la cabeza<\/p>\n<h1>La Iglesia siempre pone con ello una doble prudencia<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify\">1. Una desconfianza cr\u00edtica hacia esos fen\u00f3menos excepcionales: la autoridad se aplica a examinar los pros y los contras, a no confundir lo que hay de divino y lo que hay de humano, y a medir la ambig\u00fcedad y la relatividad de esas comunicaciones particulares.\n<\/p>\n<p>  Contusiones del rostro2. Incluso cuando el obispo del lugar admite un juicio favorable, la Iglesia no impone jam\u00e1s este juicio a la obediencia de la fe. La autoridad del magisterio exige un asentimiento sin reservas a los dogmas de la fe, garantizados por la autoridad del mismo Dios, pero en materia de apariciones esa autoridad no garantiza m\u00e1s una probabilidad. Y se contenta con decir: existen razones serias para creerlas; es bueno darles cr\u00e9dito, puesto que tales apariciones producen buenos frutos, etc\u00bb.<br \/>\n  La autoridad eclesi\u00e1stica competente puede declarar que no hay ning\u00fan obst\u00e1culo (nihil obstat) contra la doctrina dogm\u00e1tica y moral cat\u00f3lica y que hay razones suficientes serias para su aceptaci\u00f3n, de forma que quien las afirma y quien las acepta no se expone al peligro de la superstici\u00f3n o herej\u00eda. Por otro lado, en vistas al bien personal, uno puede denegar el propio asentimiento y apartarse de ellas, con tal de que se haga con la modestia conveniente, con buenas razones y sin desprecio ni esc\u00e1ndalo alguno.  Co\u00e1gulos de sangre y gl\u00f3bulos rojos del sudario de Oviedo Es decir ning\u00fan cristiano est\u00e1 obligado a creer en las apariciones privadas, como Lourdes o F\u00e1tima, pese a que obispos y papas les han otorgado el m\u00e1ximo de aprobaci\u00f3n y garant\u00eda. Pero justamente por eso, ser\u00eda simplemente temerario y hasta arriesgado apartarse de un juicio tan autorizado.<br \/>\n  P\u00edo X precisa el sentido de la reliquiasEl Papa P\u00edo X nos dice en su \u00abPascendi Dominici gregis\u00bb: \u00abTales apariciones o revelaciones no han sido aprobadas ni reprobadas por la Sede Apost\u00f3lica, la cual permite s\u00f3lo que se crean piamente, con mera fe humana, seg\u00fan la tradici\u00f3n que dicen existir, confirmada con id\u00f3neos documentos, testimonios y monumentos. Quien siguiere esta regla estar\u00e1 libre de todo temor, pues la devoci\u00f3n de cualquier aparici\u00f3n, en cuanto mira al hecho mismo y se llama relativa, contiene siempre impl\u00edcita la condici\u00f3n de la verdad del hecho; mas, en cuanto es absoluta, se funda siempre en la verdad, por cuanto se dirige a la misma persona de los Santos a quienes honramos. Lo propio debe afirmarse de las reliquias\u00bb .<br \/>\n  P\u00edo XI fue el Papa que m\u00e1s estudio la s\u00edndoneCreemos que es prudente y necesario tener esta misma actitud de libertad hacia \u00abla reliquia m\u00e1s espl\u00e9ndida de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n\u00bb, en palabras del mismo Juan Pablo II .<\/p>\n<h1>\u00abUna reliquia \u00fanica y misteriosa<\/h1>\n<p>  Pablo VI confiaba en la autenticidad de la s\u00edndoneLa S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn ha sido considerada una reliquia y un objeto de culto desde los comienzos del cristianismo. Existen documentos que atestiguan que la S\u00e1bana Santa la han venerado reyes, papas, santos y creyentes de toda clase y condici\u00f3n. Desde Paulo II a Sixto IV, pasando por Julio II, Le\u00f3n X, Clemente VII, Gregorio XII, Clemente VIII hasta llegar a P\u00edo VII, qui\u00e9n dos veces vener\u00f3 y expuso solemnemente la reliquia (en 1804 y 1815), se conced\u00eda a\u00f1o tras a\u00f1o favores espirituales y privilegios can\u00f3nicos a quienes la visitaran en donde la reliquia peregrinaba.<br \/>\n  Juan Pablo II vener\u00f3 en tres oportunidades la s\u00e1bana santaPor eso creemos que es importante el testimonio de algunos Papas del siglo XX. P\u00edo XI que ha sido indudablemente el Papa que m\u00e1s se ha interesado por la reliquia y m\u00e1s la ha estudiado personalmente. Adem\u00e1s de considerar el aspecto religioso, \u00e9l la estudi\u00f3 como cient\u00edfico, profundamente convencido de su autenticidad. En 1931, le dijo al Cardenal Maurilio Fossati, Arzobispo de Tur\u00edn que hab\u00eda organizado la ostensi\u00f3n de ese a\u00f1o: \u00abNo se preocupe: en este momento estoy hablando como un estudioso y no como el Papa. Yo he seguido personalmente los estudios sobre la S\u00e1bana Santa y estoy convencido de su autenticidad. Ha habido oposiciones, pero ellas no prevalecen\u00bb.  En 1936, el Papa entreg\u00f3 unas fotograf\u00edas del lienzo de Tur\u00edn a un grupo de visitantes de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica con las siguientes palabras: \u00abEstas Im\u00e1genes provienen de aquel objeto que, aunque misterioso todav\u00eda, no es, ciertamente de fabricaci\u00f3n humana &#8211; y esto puede decirse que ha sido demostrado ya- . Nos referimos a la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn. Y hemos llamado misterioso a este objeto porque lo envuelve mucho misterio todav\u00eda; pero es un objeto en verdad sagrado, tal vez m\u00e1s sagrado que ning\u00fan otro objeto sobre la faz de la Tierra\u00bb .<br \/>\n  Juntos tratemos de conocer cada vez mejor el rostro del Se\u00f1or y de encontrar en el rostro del Se\u00f1or la fuerza de amor y de paz que nos muestra tambi\u00e9n el camino de nuestra vida\u00bb y la S\u00e1bana Santa es sin duda un medio particularmente privilegiado para encontrarnos con el rostro del Se\u00f1or.El Papa Pablo VI manifest\u00f3 repetidamente su confianza en la autenticidad del S\u00e1bana Santa y es muy importante su excepcional mensaje, ante millones de televidentes de toda Europa, transmitido el 22 de noviembre de 1973 por Eurovisi\u00f3n con el motivo de la primera Ostensi\u00f3n para la prensa y la televisi\u00f3n, que el mismo Pablo VI dijo: \u00abSea cual sea el juicio hist\u00f3rico y cient\u00edfico que puedan expresar los cuidadosos investigadores acerca de esta reliquia sorprendente y misteriosa, no podemos menos de desear que esta exposici\u00f3n sirva para conducir a los que se acercan a ella no solamente a una observaci\u00f3n absoluta y sensible de los trazos externos y mortales de esta maravillosa figura del Salvador, sino que sea capaz, igualmente de introducirles una visi\u00f3n m\u00e1s penetrante de su misterio escondido y fascinante\u00bb . El recordado Juan Pablo II rindi\u00f3 homenaje a la reliquia en tres oportunidades. La primera de ellas fue el 1 de septiembre de 1978 cuando era Cardenal de Cracovia y estaba en Italia con motivo del C\u00f3nclave por la muerte del Papa Pablo VI. La segunda oportunidad fue el 13 de abril de 1980 en su primera visita pastoral a la archidi\u00f3cesis de Tur\u00edn y la tercera fue el domingo 24 de mayo de 1998, en su segunda visita pastoral. En la homil\u00eda en la misa solemne, en el atrio de la Catedral de Tur\u00edn en 1980, se referir\u00e1 a la S\u00e1bana Santa diciendo: \u00abPor lo dem\u00e1s, no podr\u00eda ser de otra manera (refiriendo a los testigos de la resurrecci\u00f3n) en la ciudad que custodia una reliquia \u00fanica y misteriosa, como la S\u00e1bana Santa, testigo singular\u00edsimo \u2013 si aceptamos los argumentos de tantos cient\u00edficos \u2013 de la Pascua: de la pasi\u00f3n, de la muerte y de la resurrecci\u00f3n. \u00a1Testigo mudo pero a la vez sorprendentemente elocuente!\u00bb . <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 28 de abril de 1989 durante el viaje en avi\u00f3n hacia Madagascar, Juan Pablo II tiene un di\u00e1logo con algunos periodistas  que lo acompa\u00f1aban. Respondiendo a la pregunta sobre c\u00f3mo debe de ser reconocida la S\u00e1bana Santa, que le formulara directamente el periodista Orazio Petrosillo, corresponsal en el Vaticano del diario \u201cIl Messaggero\u201d, dijo de manera cortante: \u00abPero, ciertamente es una reliquia, no se puede cambiar. Si no fuese una reliquia, entonces no se podr\u00eda entender estas reacciones de fe que la circundan, y que se muestran tambi\u00e9n m\u00e1s fuertes que las pruebas \u2014digamos\u2014contrapruebas de orden cient\u00edfico, se muestran m\u00e1s fuertes. En este sentido una reliquia siempre es objeto de la fe\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si buscamos el significado de la palabra \u00abReliquia\u00bb, veremos que etimol\u00f3gicamente significa \u00abresiduo que queda de un todo\u00bb  o \u00abresto\u00bb, con referencia al cuerpo humano o a partes del mismo. En un sentido estricto, se entiende por reliquias a los cuerpos o partes del cuerpo de un santo canonizado o de un beato que reciba el homenaje de los fieles; en este caso se llaman reliquias corporales. El C\u00f3digo P\u00edo-benedictino denominaba \u00abrel\u00edquias insignies\u00bb al cuerpo, la cabeza, un brazo, un antebrazo, el coraz\u00f3n, la lengua, una mano, una pierna o aquella parte por la cual el mart\u00edr padeci\u00f3; con tal que est\u00e9 integra y no sea peque\u00f1a . Las otras rel\u00edquias son llamadas de \u00abno-insignies\u00bb. La consideraci\u00f3n de que los objetos procedentes del contacto con el sepulcro de los santos eran tambi\u00e9n reliquias, facilit\u00f3 de manera extraordinaria su multiplicaci\u00f3n y la difusi\u00f3n de su culto. Desde sus inicios, la Iglesia ha venerado las reliquias; primero la de los m\u00e1rtires, luego tambi\u00e9n la de los santos confesores. El culto de la reliquia, previa autorizaci\u00f3n de las autoridad eclesi\u00e1sticas competente, se llama \u00abrelativo de dul\u00eda\u00bb, en cuanto se honra, se venera (respeto profundo, en grado sumo) la reliquia por la relaci\u00f3n que ha tenido con la persona del beato o del santo y, finalmente, de este con Dios .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Indudablemente a la Iglesia le preocup\u00f3 de sobremanera c\u00f3mo y con qu\u00e9 fin se utilizaban las reliquias. Por desgracia, la ignorancia y el aprovechamiento de algunos, principalmente en el Medioevo, dio origen a la falsificaci\u00f3n frecuente de reliquias. Claramente leemos en el IV Concilio de Letr\u00e1n (1215): \u00abComo quiera que frecuentemente se ha censurado la religi\u00f3n cristiana por el hecho de que algunos exponen a la venta las reliquias de los Santos y las muestran a cada paso, para que en adelante no se la censure, estatuimos por el presente decreto que las antiguas reliquias en modo alguno se muestren fuera de su c\u00e1psula ni se expongan a la venta. En cuanto a las nuevamente encontradas, nadie ose venerarlas p\u00fablicamente, si no hubieren sido antes aprobadas por autoridad del Romano Pont\u00edfice\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El antiguo C\u00f3digo Can\u00f3nico normaba el reconocimiento de la reliquia por la autoridad eclesi\u00e1stica competente que es el ordinario del lugar; de un cardenal, expresamente delegado por la Congregaci\u00f3n para la Causa de los Santos o de alg\u00fan var\u00f3n eclesi\u00e1stico a quien por indulto apost\u00f3lico se le haya concedido la facultad de autenticar  . En el momento del reconocimiento se toman partes del cuerpo que, autenticadas por el postulador, se distribuyen a los fieles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podr\u00edamos resumir la preocupaci\u00f3n, cuidado y prudencia que tiene la Iglesia en relaci\u00f3n a las reliquias en tres puntos fundamentales:<br \/>\n&#8211; 1. la b\u00fasqueda de la verdad de la reliquia para llegar a un grado de certeza que le permita afirmar la autenticidad del objeto venerado;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; 2. la preocupaci\u00f3n por la sana piedad, ya que las reliquias son un medio que nos deben de conducir al encuentro con Dios;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; 3. y el celo por la pastoral ya que se debe buscar siempre el aumento de la vida espiritual, el anuncio del mensaje del Se\u00f1or y la obra evangelizadora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio Tridentino reafirmar\u00e1 las ense\u00f1anzas del Concilio de Letr\u00e1n  acerca de las reliquias . Finalmente tenemos que preguntarnos \u00bfqu\u00e9 tipo de reliquia puede ser considerada la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn? Podemos afirmar sin temor, junto al recordado Juan Pablo II,  que la S\u00e1bana Santa  de Tur\u00edn es \u00abla reliquia m\u00e1s espl\u00e9ndida de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n\u00bb  y que debe de ser considerada una reliquia \u00abinsigne por contacto\u00bb, ya que ella habr\u00eda envuelto, por cerca de treinta horas, el bendito cuerpo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Ciertamente esta afirmaci\u00f3n presupone un grado de confiabilidad grande sobre de la autenticidad de este lienzo.\n<\/p>\n<h1>Un icono acheiropoeitos<\/h1>\n<p>  Icono con el rostro de Cristo, que como lo demuestra esta imagen superpuesta, es copia de la s\u00edndone\u00bfPor otro lado es v\u00e1lido afirmar que la S\u00e1bana Santa es un \u00abicono del Se\u00f1or\u00bb, es decir una imagen de Jes\u00fas? La palabra \u00abicono\u00bb proviene del griego \u00abeik\u00f3n\u00bb que significa imagen hist\u00f3rica. No es casualidad que la cultura griega aplic\u00f3 este t\u00e9rmino a un \u00abretrato\u00bb, es decir; al rostro real, concreto e hist\u00f3rico de una persona no dejando lugar a las creaciones personales. Despu\u00e9s de la controversia iconoclasta fomentada por el emperador bizantino Le\u00f3n III el Isa\u00farico, a la que puso fin el II Concilio de Nicea (787), el icono ha pasado a ser considerado como un testimonio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo as\u00ed como un medio v\u00e1lido para expresar nuestra veneraci\u00f3n al Dios Salvador. A pesar de la condena que sufre los iconoclastas (literalmente quebradores de im\u00e1genes) en el Concilio de Nicea; la paz no llegar\u00e1 sino hasta el a\u00f1o 843, cuando la emperatriz Teodora restaure definitivamente el culto a las im\u00e1genes y comience la b\u00fasqueda de aquellas im\u00e1genes que hab\u00edan sobrevivido a la destrucci\u00f3n, sobre todo las \u00abacheiropoeitos\u00bb (no hecho por mano humana) de la ciudad de Edesa. Lugar en donde es posible que haya estado la S\u00e1bana Santa antes de su llegada a Constantinopla en el a\u00f1o 944.   Catedral de Tur\u00ednFinalmente, creemos que la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn en cuanto \u00abimagen\u00bb s\u00ed puede ser considerada un \u00abicono\u00bb ya que es la verdadera imagen de una persona. Sin embargo es una imagen especial ya que no ha sido hecha por mano humana \u2014 \u00abacheiropoeitos\u00bb \u2014 y est\u00e1 profusamente marcada de sangre por contacto directo con un cad\u00e1ver, por lo tanto cabr\u00eda la posibilidad de llamarla, de \u00abicono ensangrentado  no hecho por mano humana\u00bb. <\/p>\n<h1>Un objeto sagrado para venerar<\/h1>\n<p>  Ostensi\u00f3n de la s\u00edndone.Sin duda uno de los puntos m\u00e1s significativos de toda la historia de la S\u00e1bana Santa es la existencia de una memoria lit\u00fargica propia que se celebra todos los a\u00f1os en la ciudad de Tur\u00edn el 4 de mayo. Ciertamente existe el culto y la misa de la S\u00e1bana Santa porque poseemos una reliquia que es considera la mortaja de Jes\u00fas. La liturgia cat\u00f3lica que hoy se celebra nace con la llegada del lienzo a la ciudad de Chamb\u00e9ry en 1356. Esta liturgia canta: \u00abGaude felix, laeta Sabaudia, Sindonis dabis mundo Gandia\u00bb  y fue aprobada por el Papa Julio II mediante un Breve el 26 de abril de 1506, que dec\u00eda: \u00abNos parece digno, justo y debido el venerar y adorar la S\u00edndone en la cual Nuestro Se\u00f1or Jesucristo fue envuelto en el sepulcro y en la que se ven manifiestamente la huellas de la humanidad de Cristo que la Divinidad hab\u00eda unido a S\u00ed, o sea: huellas de su verdadera sangre\u00bb .<br \/>\n  Peregrinos de hoyEl autor de las oraciones del Oficio y de la Misa fue el sacerdote dominico Antonio Pennet, prior del convento de Plain Palais y confesor del duque Carlos II de Saboya. En este Breve, la fiesta es colocada el 4 de mayo, justamente un d\u00eda despu\u00e9s de la fiesta del \u00abhallazgo o invenci\u00f3n de la Santa Cruz\u00bb en recuerdo del descubrimiento que se hiciera debido a la intervenci\u00f3n de Santa Elena en el segundo decenio del siglo IV. La liturgia consta de Oficio completo y de una Misa, siendo la idea fundamental de esta liturgia el recordar la pasi\u00f3n y la sepultura de Jes\u00fas. El intermediario encargado de obtener la autorizaci\u00f3n papal fue Louis de Gorrevod, obispo de Maurienne, quien el 15 de abril de 1534 fue llamado a verificar la autenticidad de la reliquia despu\u00e9s del incendio del 4 de diciembre de 1532.<br \/>\n  \u00abOh Dios, que dejaste las huellas de tu pasi\u00f3n en la S\u00edndone en la que estuvo envuelto tu cuerpo Sant\u00edsimo y bajado de la cruz por Jos\u00e9: concede propicio que por medio de tu muerte y sepultura seamos conducidos a la gloria de la resurrecci\u00f3n\u00bbElPapa Gregorio XIII, el 12 de abril de 1582, despu\u00e9s del traslado de la reliquia a Tur\u00edn, extiende la celebraci\u00f3n de la fiesta del 4 de mayo a todos los lugares y dominios sujetos a la familia de Saboya, confirmando la indulgencia plenaria todos los visitantes. Benedicto XIII el 21 de marzo de 1727, concede el perd\u00f3n de todos los pecados e indulgencia plenaria a todos aquellos que, confesados y habiendo recibido la Santa Comuni\u00f3n, visitaran la Capilla de la S\u00e1bana Santa los d\u00edas mi\u00e9rcoles del mes de marzo. La nueva liturgia se completar\u00e1 en 1727 durante su pontificado y sustituir\u00e1 la anterior liturgia. El cambio del Oficio y de la Misa es afortunado conservando el mismo concepto en relaci\u00f3n a la S\u00e1bana Santa con la Pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas.<br \/>\n  Cruz de los improperiosEs muy significativa la oraci\u00f3n colecta del texto de la misa ya que fue aprobada por el Papa Clemente X en 1673. \u00abOh Dios, que dejaste las huellas de tu pasi\u00f3n en la S\u00edndone en la que estuvo envuelto tu cuerpo Sant\u00edsimo y bajado de la cruz por Jos\u00e9: concede propicio que por medio de tu muerte y sepultura seamos conducidos a la gloria de la resurrecci\u00f3n\u00bb . En la nueva liturgia de la misa se utilizar\u00e1n los textos de Isa\u00edas 63, 1-6 y la lectura del Evangelio es la de Marcos 15, 42-47. El Oficio de la S\u00e1bana Santa, largamente difundido, es suprimido en la reforma lit\u00fargica de San P\u00edo X. La misa, siempre votiva y particular, es mantenida el d\u00eda 4 de mayo en el actual Misal Romano. Recordemos la importancia y el valor teol\u00f3gico de la liturgia en la Iglesia ya que seg\u00fan el conocido aforismo Lex orandi statuat legem credendi. En la aprobaci\u00f3n oficial de los libros lit\u00fargicos est\u00e1 empe\u00f1ada la autoridad de la Iglesia, que regida y gobernada por el Esp\u00edritu Santo, no puede proponer a la oraci\u00f3n de fieles f\u00f3rmulas falsas o err\u00f3neas. <\/p>\n<h1>La S\u00e1bana Santa y la Teolog\u00eda fundamental<\/h1>\n<p>  Instrumentos de la Pasi\u00f3nEl entonces custodio de la reliquia, Cardenal Giovanni Saldarini, en un dossier dado a los obispos de la conferencia episcopal italiana el 13 de mayo de 1996 dec\u00eda claramente: \u00abLa fe no se funda en la autenticidad de la S\u00e1bana y nunca se ha mencionado como la evidencia de verdad del cristianismo. Por eso el creyente se siente completamente libre y sereno en su investigaci\u00f3n, mientras los incr\u00e9dulos pueden sentirse inc\u00f3modos si, teniendo como base las investigaciones hist\u00f3ricas y cient\u00edficas, debe obligarse a conciliar sus ideas personales con la certeza de estar en la posesi\u00f3n de la verdadera S\u00e1bana en la que fue envuelto Cristo\u00bb .<br \/>\n  Cristo rey de burlasPero por otro lado el buscar el fundamento y las \u00abrazones para creer\u00bb es una actitud necesaria, saludable y madura para todo creyente. \u00ab\u201cLa fe trata de comprender\u201d (S. Anselmo, prosa.poem.): es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a aquel en quien ha puesto su fe, y comprender mejor lo que le ha sido revelado; un conocimiento m\u00e1s penetrante suscitar\u00e1 a su vez una fe mayor, cada vez m\u00e1s encendida de amor&#8230; As\u00ed, seg\u00fan el adagio de S. Agust\u00edn, \u00abcreo para comprender y comprendo para creer mejor\u00bb .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es por eso que el conocer las innumerables huellas que vemos en la S\u00e1bana Santa nos pueden ayudar a creer y comprender mejor el sacrificio reconciliador de nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas en la Cruz. Con mucho respeto y objetividad, la ciencia puede ayudarnos a trav\u00e9s de las investigaciones realizadas, a tener datos hist\u00f3ricos relevantes y complementarios sobre la Pasi\u00f3n y Muerte de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Creemos sin embargo, que existen dos razones que ata\u00f1en directamente a la Teolog\u00eda Fundamental en relaci\u00f3n al estudio de la S\u00e1bana Santa. La primera de ellas la podemos encontrar en el pasaje de la primera carta del ap\u00f3stol San Pedro: \u00abAl contrario, \u2014dad culto al Se\u00f1or,\u2014 Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta (dar raz\u00f3n) a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza\u00bb (1Pe 3,15). La teolog\u00eda fundamental debe de recuperar una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que sepa motivar la necesidad de creer, como una opci\u00f3n fundamentada, libre y personal. Esto es lo que leemos en la enc\u00edclica Fides et ratio: \u00abDel mismo modo, la teolog\u00eda fundamental debe mostrar la \u00edntima compatibilidad entre la fe y su exigencia fundamental de ser explicitada mediante una raz\u00f3n capaz de dar su asentimiento en plena libertad. As\u00ed, la fe sabr\u00e1 mostrar \u201cplenamente el camino a una raz\u00f3n que busca sinceramente la verdad. De este modo, la fe, don de Dios, a pesar de no fundarse en la raz\u00f3n, ciertamente no puede prescindir de ella; al mismo tiempo, la raz\u00f3n necesita fortalecerse mediante la fe, para descubrir los horizontes a los que no podr\u00eda llegar por s\u00ed misma\u201d&#160;\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo segunda raz\u00f3n se relaciona con la necesidad de comunicar la fe a los dem\u00e1s de manera apelante y actual. Entender la Teolog\u00eda Fundamental desde esta perspectiva exige que el encuentro con el dato revelado siga una metodolog\u00eda que no s\u00f3lo sepa comunicarse con el creyente, sino que sepa adem\u00e1s, expresar los datos de la fe incluso fuera de su habitual entorno.\n<\/p>\n<p>  Solamente uniendo estas dos dimensiones de la Teolog\u00eda Fundamental (dimensi\u00f3n dogm\u00e1tica y dimensi\u00f3n apolog\u00e9tica), podr\u00e1 \u00abrecuperar su propia identidad que es\u2026dar raz\u00f3n de la fe a todo el que la pida: al creyente, que intenta comprender, y al que intenta comprender, para creer\u00bb .<br \/>\n  Cristo mostrando la llaga del costado, de donde nace su Iglesia. Escultura en piedra del siglo XV. Francia. Fotograf\u00eda de Juan Dejo Bendez\u00fa S.J,En ese sentido la S\u00e1bana Santa puede ser considerada \u00abun signo\u00bb \u00fatil a la comprensi\u00f3n y divulgaci\u00f3n del misterio revelado. Propiamente no podemos decir que existe una \u00abteolog\u00eda de la S\u00e1bana Santa\u00bb sino mas bien que los datos, las informaciones y los significados presentes en este documento hist\u00f3rico; pueden proporcionar une serie de elementos sobre los cuales la teolog\u00eda podr\u00eda profundizar y por lo tanto enriquecerse. <\/p>\n<h1>Ante el umbral del misterio del amor de Dios<\/h1>\n<p>  \u00abEn ese rostro podemos reconocer la pasi\u00f3n de una forma estremecedora. Y vemos, adem\u00e1s, una gran dignidad interna. Ese rostro desprende sosiego y resignaci\u00f3n, paz y bondad. En este sentido nos ayuda de verdad a imaginarnos a Cristo\u00bbFinalmente \u00bfCu\u00e1l es el mensaje que nos deja este lienzo empapado de sangre con una imagen misteriosa? Ciertamente depender\u00e1, en primer lugar de la actitud con que la persona que se acerca a ella. Sin embargo es tan fuerte el mensaje que nos trasmite que inmediatamente nos remite al inmenso amor de Dios por nosotros. La S\u00e1bana Santa nos revela claramente la magnitud y la desproporci\u00f3n del castigo inflingido al crucificado y, desde una mirada de fe, nos lleva al misterio de la Cruz, al sentido reconciliador del dolor y el sufrimiento.  Pero \u00bfa qui\u00e9n est\u00e1 dirigido este mensaje? Podemos decir que en un primer momento a la comunidad cristiana, sin embargo estos limites se ven traspasados dirigi\u00e9ndose a todos los hombres que sean capaces de sintonizar y dejarse interpelar por  aquel rostro Humano y Divino. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando nos acercamos al Santo Lienzo percibimos un mensaje profundamente parad\u00f3jico. Por un lado sabemos que son las huellas de un hombre que ha sufrido las terribles y atroces torturas de un condenado a muerte por crucifixi\u00f3n; sin embargo, el rostro no corresponde al semblante de una persona desesperada, ni al de un criminal condenado a un terrible flagelo y muerto de manera terrible y violenta. Nos dice bellamente el entonces Cardenal Joseph Ratzinger: \u00abEn ese rostro podemos reconocer la pasi\u00f3n de una forma estremecedora. Y vemos, adem\u00e1s, una gran dignidad interna. Ese rostro desprende sosiego y resignaci\u00f3n, paz y bondad. En este sentido nos ayuda de verdad a imaginarnos a Cristo\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al contemplar el rostro del Crucificado nos topamos tambi\u00e9n con la agon\u00eda del huerto, con la copa del sufrimiento, con el desprecio y el abandono de los amigos, con la fidelidad de muy pocos y con el silencio del Padre. El precio para devolver al hombre nuevamente su verdadero rostro; era el que Jes\u00fas asumiese de manera total el rostro del hombre, incluso que cargase con el \u00abrostro del pecado\u00bb. Mientras se identifica con nuestro pecado, el grito de angustia de Jes\u00fas nos revelar\u00e1 una tremenda soledad y abandono. Sin embargo, en medio de la fuerte oscuridad, el Crucificado se abandona totalmente a la protecci\u00f3n del Padre: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu \u2014y dicho esto, expir\u00f3\u00bb (Lc 23, 46).<br \/>\nEn la imagen del Crucificado vamos a ver tambi\u00e9n nuestro dolor; veremos la imagen del sufrimiento humano, icono del sufrimiento del inocente, huella de las innumerables tragedias que han marcado la historia de la humanidad. La S\u00e1bana Santa nos invita a contemplar el misterio del amor de un Dios que se encarna y que muere para reconciliar a su criatura amada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al acercarnos al Crucificado vemos tambi\u00e9n el rostro sereno de Aquel que ha vencido la muerte. \u00a1El ha resucitado! \u00a1Ya no est\u00e1 aqu\u00ed! La resurrecci\u00f3n es la respuesta del Padre a la obediencia de Hijo. Leemos en la carta a los Hebreos: \u00abEl cual, habiendo ofrecido en los d\u00edas de su vida mortal ruegos y s\u00faplicas con poderoso clamor y l\u00e1grimas al que pod\u00eda salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeci\u00f3 experiment\u00f3 la obediencia; y llegado a la perfecci\u00f3n, se convirti\u00f3 en causa de salvaci\u00f3n eterna para todos los que le obedecen&#160;\u00bb (Heb 5,7-9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia, contemplando el rostro del Resucitado, se lanzar\u00e1, a semejanza de los primeros disc\u00edpulos, a anunciar la Buena Nueva a todo el mundo buscando ser fiel al mandato del Se\u00f1or: \u00abId por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci\u00f3n\u00bb (Mc 16,15). El Se\u00f1or Jes\u00fas al resucitar y vencer la muerte le devuelve, al hombre, el sentido originario de su existencia. Juan Pablo II nos dir\u00e1 que: \u00abprecisamente en estos tiempos en que vivimos, en que se ha obrado la perspectiva de la \u201cmuerte del hombre\u201d nacida de la \u201cmuerte de Dios\u201d en el pensamiento humano, en la conciencia humana, en el obrar humano, precisamente estos tiempos exigen, de modo particular, la verdad sobre la resurrecci\u00f3n del Crucificado. Exige tambi\u00e9n el testimonio de la resurrecci\u00f3n, que sea m\u00e1s elocuente que nunca\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y es por eso que el rostro sereno y sufrido de la S\u00e1bana Santa no hace sino: \u00abrecordarnos la victoria de Cristo, nos comunica la certeza de que el sepulcro no es el fin \u00faltimo de la existencia. Dios nos llama a la resurrecci\u00f3n y a la vida inmortal\u00bb . Encontr\u00e1ndonos con ese rostro doliente y resucitado, vivo y vencedor; podremos entender, como nos ha dicho Benedicto XVI, que: \u00abs\u00f3lo despu\u00e9s de su pasi\u00f3n, cuando se encontraron con \u00e9l resucitado, cuando el Esp\u00edritu ilumin\u00f3 su mente y su coraz\u00f3n, los Ap\u00f3stoles comprendieron el significado de las palabras que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho y lo reconocieron como el Hijo de Dios, el Mes\u00edas prometido para la redenci\u00f3n del mundo. Entonces se convirtieron en sus mensajeros incansables, en sus testigos valientes hasta  el martirio. \u00abEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre\u00bb. S\u00ed, queridos hermanos y hermanas, para \u00abver a Dios\u00bb es preciso conocer a Cristo y dejarse modelar por su Esp\u00edritu, que gu\u00eda a los creyentes \u00abhasta la verdad completa\u00bb (Jn 16, 13). El que encuentra a Jes\u00fas, el que se deja atraer por \u00e9l y est\u00e1 dispuesto a seguirlo hasta el sacrificio de la vida, experimenta personalmente, como hizo \u00e9l en la cruz, que s\u00f3lo el \u00abgrano de trigo\u00bb que cae en tierra y muere da \u00abmucho fruto\u00bb (cf. Jn 12, 24)\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este nuevo milenio, estamos llamados a \u00abdar raz\u00f3n de nuestra fe y de nuestra esperanza\u00bb a un mundo que necesita de testigos vivos que manifiesten que Cristo es real, que el amor de Dios es real; que salvan. En una bella reflexi\u00f3n teol\u00f3gica para el Encuentro de Rimini el a\u00f1o 2002 el entonces Cardenal Joseph Ratzinger nos dec\u00eda: \u00ab\u00c9l que es la Belleza en s\u00ed mismo a dejado que golpeen su rostro, \u00c9l ha dejado que sea golpeado y coronado de espinas. La S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn nos permite imaginar todo ello de una manera muy especial. Pero, justamente en ese desfigurado rostro la autentica Belleza resplandece: La belleza del amor que ama \u201chasta el extremo\u201d y que, de esta manera, se revela de manera m\u00e1s fuerte que la falsedad y la violencia\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Rafael Guillermo de la Piedra Seminario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Blog de Rafael de La Piedra: http:\/\/razonesparacreer.blogspot.com\/\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[1] S\u00e1bana Santa: Respuestas a un enigma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nSelecci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger. 03-03-2009.<br \/>\nSelecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger. Domingo de Ramos de 2011.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Ante el umbral del Misterio: Perspectivas teol\u00f3gicas y pastorales de la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn 2 Buscando la verdad en la cultura hodierna 3 \u00bfPodemos afirmar que la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn es verdadera? 4 Algunas nociones fundamentales 5 La Iglesia siempre pone con ello una doble prudencia 6 \u00abUna reliquia \u00fanica y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabana-santa-perspectivas-teologicas-y-pastorales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSABANA SANTA, PERSPECTIVAS TEOLOGICAS Y PASTORALES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26750","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26750"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26750\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}