{"id":26776,"date":"2016-02-05T18:03:41","date_gmt":"2016-02-05T23:03:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/saint-exupery-y-el-principito-viajero-de-inmensidades\/"},"modified":"2016-02-05T18:03:41","modified_gmt":"2016-02-05T23:03:41","slug":"saint-exupery-y-el-principito-viajero-de-inmensidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/saint-exupery-y-el-principito-viajero-de-inmensidades\/","title":{"rendered":"SAINT-EXUPERY Y \u00abEL PRINCIPITO\u00bb, VIAJERO DE INMENSIDADES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Palabras preliminares<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Origen de la obra y originalidad del autor<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Dos viajeros en b\u00fasqueda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Las \u201cpersonas grandes\u201d<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 El principito<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 El desierto: espacio de encuentro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Buscando a los hombres: un diagn\u00f3stico de la tierra<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 El rey<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 El vanidoso<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 El bebedor<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 El hombre de negocios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 El farolero<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 El ge\u00f3grafo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 La tierra de los hombres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 La serpiente,  la flor, las monta\u00f1as y el eco<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 El zorro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 El guardagujas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 El vendedor de pastillas para la sed<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-20\">20 Destino final del viaje<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-21\">21 Nota final<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-22\">22 A modo de conclusi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Palabras preliminares<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El viaje, como met\u00e1fora, es quiz\u00e1 uno de los lugares inagotables de la literatura, pues despabila al ser humano en su anhelo m\u00e1s profundo: la transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de la existencia en b\u00fasqueda de la felicidad. Para Saint-Exup\u00e9ry el viaje, como en la Odisea, ser\u00e1 un retorno a la anhelada patria. En su caso, el aviador, varado en medio del desierto, de la mano del Principito, realiza un periplo a trav\u00e9s de diversos planetas para descubrir la necesidad del regreso a lo esencial, a lo que en su infancia remota y a\u00f1orada era casi natural. El aeronauta redescubre que lo esencial es invisible a la vista ordinaria. S\u00f3lo con una mirada trascendente se puede distinguir lo esencial de lo accesorio, lo permanente de lo ef\u00edmero, lo aut\u00e9ntico de lo ilusorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Consideramos que no es exagerado afirmar que El Principito es una especie de icono del pensamiento, poco conocido, de su autor. Sus grandes temas: el hombre, el sentido de la vida, la amistad y el sentido misional de la existencia, se ven dibujados con trazos infantiles, pero indelebles, en esta peque\u00f1a gran obra.\n<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Una breve rese\u00f1a de la vida de Saint-Exup\u00e9ry resulta muy \u00fatil para poder comprender su obra y, en particular, El Principito.<br \/>\nNace con el ocaso del siglo XIX,  el 29 de junio de 1900, en Lyon, y muere en combate, derribado por un caza alem\u00e1n el 31 de julio de 1944 durante su noveno vuelo de reconocimiento.<br \/>\nSus principales obras en orden cronol\u00f3gico son:<br \/>\n\u2022\t1926. El aviador (L&#8217;aviateur)<br \/>\n\u2022\t1928. Correo del Sur (Courrier du Sud)<br \/>\n\u2022\t1931. Vuelo nocturno (Vol de Nuit)<br \/>\n\u2022\t1939. Tierra de hombres (Terre des Hommes)<br \/>\n\u2022\t1942. Piloto de guerra (Pilote de Guerre)<br \/>\n\u2022\t1942. Carta abierta a los franceses de todas partes (Voulez-Vous, Fran\u00e7ais, Vous reconcilier?)<br \/>\n\u2022\t1943. El Principito (Le Petit Prince)<br \/>\n\u2022\t1943. Carta a un reh\u00e9n (Lettre \u00e0 un Otage)<br \/>\n\u2022\t1944. Carta a los j\u00f3venes americanos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">P\u00f3stumas:<br \/>\n\u2022\t1948. Ciudadela (Citadelle)<br \/>\n\u2022\t1953. Cartas de juventud (Lettres de jeunesse)<br \/>\n\u2022\t1953. Carnets<br \/>\n\u2022\t1955. Cartas a su madre (Lettres \u00e0 sa m\u00e8re)<br \/>\n\u2022\t1982. \u00c9crits de guerre<br \/>\n\u2022\t2007. Manon, danseuse<br \/>\n\u2022\t2008. Lettres \u00e0 l&#8217;inconnue\n<\/p>\n<h2>Origen de la obra y originalidad del autor<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque mucha gente lo considera un autor de literatura infantil, debido a la extendida fama de El Principito, en realidad, esa obra es la excepci\u00f3n de su corpus literario y resulta dif\u00edcil encasillarlo en alguna escuela o corriente. Recordemos que muchos autores de la misma \u00e9poca de la entre guerra, en la primera mitad del siglo veinte, reaccionaron con amargura y decepci\u00f3n ante la capacidad destructiva del hombre. En Saint-Exup\u00e9ry podemos descubrir la influencia de B. Pascal y de F. Nietzsche. Respecto al primero, en cuanto a su concepci\u00f3n del conocimiento, hay \u201ccosas que s\u00f3lo se perciben con el coraz\u00f3n\u201d; y al segundo, le debe la mirada de grandeza del hombre, aunque ciertamente no hereda el ate\u00edsmo inmanentista de dicho autor.<br \/>\nUna caracter\u00edstica que singulariza a Saint-Exup\u00e9ry es su capacidad para sintetizar la mirada contemplativa con la acci\u00f3n, logrando que ambas dimensiones humanas se fecunden mutuamente. Eso se manifiesta en su poes\u00eda narrativa, o en su narraci\u00f3n po\u00e9tica, como se le quiera llamar. Para el autor s\u00f3lo es posible escribir en la medida en que participa de la acci\u00f3n. En su obra p\u00f3stuma, Ciudadela, dir\u00e1:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cHas sufrido todos los d\u00edas la ciudad que te ha quebrado con su ajetreo. Has sufrido todos los d\u00edas esa fiebre nacida de la urgencia del pan que ganar, y de las enfermedades que curar, y de los problemas que resolver, yendo all\u00ed y all\u00e1, riendo all\u00ed y llorando all\u00e1. Luego viene la hora concedida al silencio y a la beatitud. (&#8230;)  Y te era necesario llegar aqu\u00ed para que naciera un rostro de las cosas, y que se establezcan una estructura que le d\u00e9 un sentido a trav\u00e9s de los espect\u00e1culos dispares del d\u00eda.  Pero \u00bfqu\u00e9 vendr\u00e1s a hacer a mi templo si no has vivido en la ciudad y luchado y trepado y sufrido, si no traes la provisi\u00f3n de piedras con las cuales edificar en ti?\u201d. Yo te lo he expresado con respecto a mis guerreros y al amor.  Si no eres m\u00e1s que amante, no hay nadie que ame, y la mujer bosteza a tu lado.  S\u00f3lo el guerrero puede hacer el amor.  Si no eres m\u00e1s que guerrero, no hay nadie que muera sino un insecto vestido de escamas de metal. S\u00f3lo el hombre que ha amado puede morir como hombre. (&#8230;) As\u00ed, frutos y ra\u00edces tienen una medida com\u00fan que es el \u00e1rbol.[ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, Ciudadela, Goncourt, Buenos Aires 1978, p. 271.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El literato Andr\u00e9 Maurois confirmar\u00e1 esto diciendo que:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLa vida de acci\u00f3n es peligrosa; la muerte est\u00e1 siempre en acecho (\u2026); pero el sacrificio templa a los hombres que ser\u00e1n due\u00f1os del mundo, porque son due\u00f1os de s\u00ed mismos. Tal es la severa filosof\u00eda del piloto. Lo extra\u00f1o es que extraiga de ella una manera de ser optimista. Los escritores sedentarios que se recogen en sus pasiones, son pesimistas porque est\u00e1n aislados. El hombre de acci\u00f3n ignora el ego\u00edsmo porque s\u00f3lo se conoce a s\u00ed mismo como parte integrante de un grupo. El combatiente, como ve la meta, desprecia las peque\u00f1eces de los hombres. Los que trabajan juntos, los que tienen una responsabilidad com\u00fan, se elevan por encima del odio\u2026\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Saint-Exup\u00e9ry ha encontrado la verdadera nobleza en el sacrificio y en la acci\u00f3n disciplinada. La dicha del hombre est\u00e1 en el cumplimiento de un deber bien definido. El pensamiento no significa nada si no se dirige a vencer las resistencias del mundo. [ Andr\u00e9 Maurois, Creadores de mundos, Jos\u00e9 Jan\u00e9s, Barcelona 1947, pp. 150-151.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sobre la obra El Principito, estando exiliado en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica y ya con cierta fama, su editor le sugiere escribir un cuento para ni\u00f1os para la \u00e9poca de Navidad de 1943. El Principito, sin embargo, no nace con esta obra. Preexist\u00eda ya, dibujado en cartas, borradores, servilletas de caf\u00e9s y papeles desperdigados a su alrededor. Como si rondara al autor esperando plasmarse a la luz de un relato.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin pretender agotar las posibilidades de interpretaci\u00f3n de esta peque\u00f1a gran obra, ofrecemos una posible mirada al esquema del relato. Vale la pena se\u00f1alar que, de todas sus obras, esta es quiz\u00e1 la que m\u00e1s cumple con la estructura usual de un cuento o una novela corta. Tiene un inicio, un nudo, su consecuente desarrollo y una conclusi\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Dos viajeros en b\u00fasqueda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Los cap\u00edtulos I y del III al IX describir\u00e1n los mundos que los dos protagonistas, el aviador accidentado y el peque\u00f1o pr\u00edncipe, habitaban. Ambos, por diversas razones, decidir\u00e1n abandonarlos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">I\t\t\u201cRelato de infancia, dibujante frustrado\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">III\t\u201cDescripci\u00f3n de su planeta\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">IV\t\u201cEl asteroide BG12\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">V\t          \u201cLos baobabs\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">VI\t\u201cLas puestas de sol: melancol\u00eda, nostalgia\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">VII\t\u201cCosas serias, rosa\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">VIII\t\u201cLa rosa\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XIX\t\u201cPartida de su peque\u00f1o planeta\u201d\n<\/p>\n<h2>Las \u201cpersonas grandes\u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El primer cap\u00edtulo es el punto de partida. La confesi\u00f3n casi autobiogr\u00e1fica de una persona que vivi\u00f3 la tragedia de dos guerras mundiales sin perder lo esencial de s\u00ed mismo va describiendo la renuncia a su mundo interior, de infantil fantas\u00eda, pero leg\u00edtimo sin lugar a dudas. Esto hace que para poder encajar en el mundo que llamar\u00e1 \u201cde las personas mayores\u201d deje de prestar atenci\u00f3n a su mundo de sensibilidad, de apertura al misterio y de mirada trascendente. El peque\u00f1o dibujante y m\u00e1s tarde aviador del cuento se convierte as\u00ed, con el paso de los a\u00f1os, en una \u201cpersona grande\u201d m\u00e1s, que habla de corbatas, bridge, golf, cosas \u201cimportantes\u201d y sobre todo cuantificables. Lo aparente y convencional se vuelve lo seguro. Todo lo dem\u00e1s, lo que pueda suscitar asombro y misterio, resulta demasiado riesgoso en el mundo rutinario de las \u201cpersonas grandes\u201d. Cabe se\u00f1alar que la expresi\u00f3n que usa no es \u201cadultos\u201d sino \u201cpersonas grandes\u201d o \u201cmayores\u201d, ya que la adultez supone una etapa de la vida en la que se alcanza la madurez. Ser \u201cgrande\u201d es s\u00f3lo tener m\u00e1s a\u00f1os sobre la tierra, haber vivido m\u00e1s, no necesariamente haber aprendido lo suficiente para haber alcanzado madurez. As\u00ed como el ser peque\u00f1o no significa ser ni\u00f1o, ni resulta bueno en absoluto por el simple hecho de serlo. El aviador es una persona convertida en \u201cgrande\u201d pero que perdi\u00f3 en el camino una dimensi\u00f3n fundamental de la existencia, la que le da sentido a todo.\n<\/p>\n<h2>El principito<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El motivo de la partida de su peque\u00f1o asteroide es fundamentalmente la soledad. Esto se har\u00e1 expl\u00edcito en el di\u00e1logo con el zorro, pero no es necesario adelantarnos. Las cosas que narra de su peque\u00f1o planeta revelan que es se\u00f1or de s\u00ed mismo, guarda dominio de su peque\u00f1o asteroide. Sin embargo, algo m\u00e1s grande lo impulsa a abandonar la comodidad de su mundo, incluso a la rosa de la que luego se siente responsable. El mundo del principito es un peque\u00f1o asteroide.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo viaje, como toda transformaci\u00f3n, supone una renuncia: dejar lo conocido, lo habitual, para lanzarse al riesgo del misterio, de la promesa de un descubrimiento mejor. Brota la inseguridad de perder de vista la costa y navegar mar adentro hacia el horizonte:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El principito arranc\u00f3 tambi\u00e9n, con un poco de melancol\u00eda, los \u00faltimos brotes de baobabs. Cre\u00eda que no iba a volver jam\u00e1s. Pero todos estos trabajos cotidianos le parecieron extremadamente agradables esa ma\u00f1ana. Y cuando reg\u00f3 por \u00faltima vez la flor, y se dispuso a ponerla al abrigo de su globo, descubri\u00f3 que ten\u00eda deseos de llorar. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, pp. 34-36.]\n<\/p>\n<h2>El desierto: espacio de encuentro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El cap\u00edtulo II, \u201cAccidente en el desierto y encuentro con el principito\u201d, nos ubica geogr\u00e1ficamente en el desierto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata de un s\u00edmbolo polis\u00e9mico que admite muchas realidades. Si no, hagan la prueba e imag\u00ednese cada uno un desierto. Probablemente sean todos distintos. Para el autor se trata de un desierto concreto: el Sahara, a su vez con muchas connotaciones: misterio, peligro, soledad,  silencio, belleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero el desierto significa tambi\u00e9n, en el imaginario universal, purificaci\u00f3n, regreso a lo esencial, transformaci\u00f3n y, sobre todo, encuentro con uno mismo y con el anhelo de trascendencia. En el desierto terminan las urgencias del d\u00eda a d\u00eda y la agenda se diluye. En el desierto, uno se aferra a lo esencial buscando sobrevivir. En el desierto interior, uno se enfrenta a situaciones inc\u00f3modas, desagradables, pero que muchas veces son indispensables para valorar lo que se posee o examinar el valor fr\u00edvolo que le damos a lo ef\u00edmero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto es que el aviador se encuentra con el peque\u00f1o pr\u00edncipe. De alguna manera este personaje representa el mundo m\u00e1s \u00edntimo, la patria m\u00e1s segura que siempre tuvo: su infancia.\n<\/p>\n<h2>Buscando a los hombres: un diagn\u00f3stico de la tierra<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Cada personaje encarna un determinado estereotipo o un aspecto del ser humano que el principito encuentra en cada \u201cplaneta\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">X\t\u201cInicio de recorrido por diversos planetas: el Rey\u201d<br \/>\nXI\t\u201cEl vanidoso\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XII\t\u201cEl bebedor\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XIII\t\u201cEl hombre de negocios\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XIV\t\u201cEl farolero\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XV\t\u201cEl ge\u00f3grafo\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cada uno vive como en su propio mundo y no todos son absolutamente malos. Queda claro, a su vez, que algo de biogr\u00e1fico o introspectivo tienen estos personajes. Y si ahondamos un poco podremos descubrir la actualidad de las descripciones.\n<\/p>\n<h2>El rey<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Es el que se complace dominando su entorno y dando \u201c\u00f3rdenes razonables\u201d. Viviendo la ilusi\u00f3n del control sobre la realidad. En este caso se trata de un personaje autoritario, pero la ilusi\u00f3n del dominio absoluto sobre las cosas puede darse tambi\u00e9n de manera sutil. Consecuencia de esta actitud es la soledad y el ver en los dem\u00e1s a meros s\u00fabditos.\n<\/p>\n<h2>El vanidoso<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">En el siguiente planeta, se encuentra un vanidoso, \u00e1vido del aplauso y de la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s. De alguien. No importa qui\u00e9n. Es un esclavo de lo vano, de aquello que no sacia pues no es m\u00e1s que vientos lo que busca. Eso es lo significa la palabra vano: lo vac\u00edo. Hoy lo podr\u00edamos calificar de narcisista. Cuando el principito le hace una pregunta, no lo oye. \u201cLos vanidosos s\u00f3lo oyen alabanzas\u2026\u201d aclara el narrador. [Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, Obras Completas, Plaza y Jan\u00e9s, Barcelona 1966, p. 535.] No ve a los dem\u00e1s como son, s\u00f3lo se ve a s\u00ed mismo, como en un espejo. No hay un \u201cotro\u201d, s\u00f3lo admiradores. Se considera la persona m\u00e1s excelsa del planeta cuando en realidad es el \u00fanico. Despu\u00e9s de aplaudirlo por un rato, el principito se aburri\u00f3 y parti\u00f3 hacia otro planeta.\n<\/p>\n<h2>El bebedor<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEsta visita fue muy breve, pero sumi\u00f3 al principito en una gran melancol\u00eda\u2026\u201d [Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 44]. El hombre beb\u00eda para olvidar la verg\u00fcenza de beber. Es el estereotipo del adicto que busca fugar de la realidad para no enfrentarla. Hoy en d\u00eda las esclavitudes y las motivaciones pueden variar, pero apuntan b\u00e1sicamente a lo mismo: el lud\u00f3pata, el drogadicto, el sexo adicto o el adicto al trabajo, entre otros. Todos buscan de manera mec\u00e1nica y errada un camino de trascendencia de esta realidad concreta en que viven y que les resulta \u201cinsoportable\u201d.\n<\/p>\n<h2>El hombre de negocios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La siguiente visita es un poco m\u00e1s larga pero nos detendremos s\u00f3lo en algunos pasajes.<br \/>\n\u2014\u00bfY para qu\u00e9 te sirve poseer las estrellas?<br \/>\n\u2014Me sirve para ser rico.<br \/>\n\u2014\u00bfY para qu\u00e9 te sirve ser rico?<br \/>\n\u2014Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.<br \/>\n\u00ab\u00c9ste \u2014se dijo a s\u00ed mismo el principito\u2014, razona un poco como el ebrio\u00bb. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 48]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El hombre de negocios afirma que es un hombre serio, pero el principito le replica diciendo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Yo \u2014dijo a\u00fan\u2014 poseo una flor que riego todos los d\u00edas. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas\u2026 Es \u00fatil para mis volcanes y es \u00fatil para mi flor que yo los posea. Pero t\u00fa no eres \u00fatil a las estrellas&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El hombre de negocios abri\u00f3 la boca pero no encontr\u00f3 respuesta y el principito se fue.<br \/>\nDecididamente las personas grandes son enteramente extraordinarias\u00bb. se dijo simplemente a s\u00ed mismo durante el viaje. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 49]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es dif\u00edcil no tomar en cuenta que el mismo Saint-Exup\u00e9ry, cuando tuvo que trabajar en una oficina como vendedor de camiones, condici\u00f3n que le impuso un potencial suegro para consentir el compromiso con su hija, confiesa el terrible aburrimiento que padec\u00eda y que se reflejaba en el resultado de sus ventas: en menos de un a\u00f1o vendi\u00f3 s\u00f3lo tres camiones.\n<\/p>\n<h2>El farolero<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El quinto planeta era muy extra\u00f1o y muy peque\u00f1o. Apenas cab\u00eda un farol y un farolero. Pero no hab\u00eda casas ni poblaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cTal vez este hombre es absurdo. Sin embargo, es menos absurdo que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor. Por lo menos su trabajo tiene sentido. Cuando enciende el farol es como si hiciera nacer una estrella m\u00e1s, o una flor. Cuando apaga el farol hace dormir a la flor o a la estrella. Es una ocupaci\u00f3n muy linda. Es verdaderamente \u00fatil porque es linda\u201d [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 50] piensa el principito, hasta que escucha al farolero:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Tengo un oficio terrible. Antes era razonable. Apagaba por la ma\u00f1ana y encend\u00eda por la noche. Ten\u00eda el resto del d\u00eda para descansan y el resto de la noche para dormir&#8230;<br \/>\n\u2014Y despu\u00e9s de esa \u00e9poca, \u00bfla consigna cambi\u00f3?<br \/>\n\u2014La consigna no ha cambiado \u2014dijo el farolero\u2014. \u00a1Ah\u00ed est\u00e1 el drama! De a\u00f1o en a\u00f1o el planeta gira m\u00e1s r\u00e1pido y la consigna no ha cambiado.<br \/>\n\u2014Entonces? \u2014dijo el principito.<br \/>\n\u2014Entonces ahora que da una vuelta por minuto, no tengo un segundo de descanso. Enciendo y apago una vez por minuto. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, pp. 50-52].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Brevemente quisiera se\u00f1alar aqu\u00ed una cr\u00edtica a la masificaci\u00f3n del trabajo, de la que el autor pudo ser testigo en los albores del siglo XX, cuando a\u00fan pod\u00eda percibirse el contraste con el trabajo rural o incluso urbano de un oficio lleno de sentido humanizante al estar al servicio de los dem\u00e1s. Con la industrializaci\u00f3n y el funcionalismo, es f\u00e1cil perder el sentido de lo que se hace,  la acci\u00f3n humana corre el riesgo de perder su dimensi\u00f3n intransitiva, aquella que perfecciona a quien realiza la acci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Piloto de Guerra, el aviador se queja del sinsentido de los vuelos de reconocimiento fotogr\u00e1fico en que la informaci\u00f3n, probablemente ilegible, no llegue quiz\u00e1 nunca al estado mayor,  las vidas sacrificadas son un desperdicio sin sentido. De hecho, como dijimos al comienzo, el mismo autor ser\u00eda victimado en su noveno vuelo de reconocimiento.\n<\/p>\n<h2>El ge\u00f3grafo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Se encuentra en el sexto planeta con un anciano que toma nota de lo que los \u201cexploradores\u201d le dicen. Nunca se mueve de su sitio, s\u00f3lo sabe lo que otros le dicen. Cuando interroga al principito sobre su planeta, le dir\u00e1 que s\u00f3lo le interesa aquello que es inmutable, como sus volcanes, pero no le interesa su flor pues ella es \u201cef\u00edmera\u201d, o sea, que est\u00e1 amenazada por una pr\u00f3xima desaparici\u00f3n. La comprensi\u00f3n de esta nueva palabra carga de preocupaci\u00f3n  a nuestro viajero y con esa congoja a cuestas ir\u00e1 al s\u00e9ptimo planeta: la Tierra.\n<\/p>\n<h2>La tierra de los hombres<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">XVI\t\u201cLa Tierra\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XVII\t\u201cLa serpiente: conciencia de la muerte.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XVIII\t\u201cLa flor sola\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XIX\t\u201cLas monta\u00f1as. El eco.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XX\t\u201cEl jard\u00edn de rosas\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXI\t\u201cEl Zorro. Ver con el coraz\u00f3n.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXII\t\u201cEl Guardagujas\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXIII\t\u201cVendedor de pastillas para no tener sed\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Tierra no es un planeta cualquiera. Se cuentan all\u00ed ciento once reyes (sin olvidar, sin duda, los reyes negros), siete mil ge\u00f3grafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de ebrios, trescientos once trillones de vanidosos, es decir, alrededor de dos mil millones de personas grandes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para daros una idea de las dimensiones de la Tierra os dir\u00e9 que antes de la invenci\u00f3n de la electricidad se deb\u00eda mantener, en el conjunto de seis continentes, un verdadero ej\u00e9rcito de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos once faroleros [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, pp. 57-58].\n<\/p>\n<h2>La serpiente,  la flor, las monta\u00f1as y el eco<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 hermoso es! \u2014dijo la serpiente\u2014. \u00bfQu\u00e9 vienes a hacer aqu\u00ed?<br \/>\n\u2014Estoy disgustado con una flor \u2014dijo el principito.<br \/>\n\u2014\u00a1Ah! \u2014dijo la serpiente.<br \/>\nY quedaron en silencio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los hombres? \u2014prosigui\u00f3 al fin el principito\u2014. Se est\u00e1 un poco solo en el desierto.<br \/>\n\u2014Con los hombres tambi\u00e9n se est\u00e1 solo \u2014dijo la serpiente.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El principito la mir\u00f3 largo tiempo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Eres un animal raro \u2014le dijo al fin\u2014. Delgado como un dedo&#8230;<br \/>\n\u2014Pero soy m\u00e1s poderoso que el dedo de un rey \u2014dijo la serpiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El principito sonri\u00f3:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014No eres muy poderoso&#8230; ni siquiera tienes patas&#8230; ni siquiera puedes viajar&#8230;<br \/>\n\u2014Puedo llevarte m\u00e1s lejos que un nav\u00edo \u2014dijo la serpiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se enrosc\u00f3 alrededor del tobillo del principito como un brazalete de oro:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014A quien toco lo vuelvo a la tierra de donde sali\u00f3 \u2014dijo a\u00fan\u2014. Pero t\u00fa eres puro y vienes de una estrella&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El principito no respondi\u00f3 nada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Me das l\u00e1stima, t\u00fa, tan d\u00e9bil, sobre esta Tierra de granito. Puedo ayudarte si alg\u00fan d\u00eda extra\u00f1as demasiado a tu planeta. Puedo&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014\u00a1Oh! Te he comprendido muy bien \u2014dijo el principito\u2014, \u00bfpero por qu\u00e9 hablas siempre con enigmas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Yo los resuelvo todos \u2014dijo la serpiente. Y quedaron en silencio. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, pp. 60-62.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el fondo, el encuentro con la serpiente es el encuentro con la muerte. La definici\u00f3n de \u201cef\u00edmero\u201d tambi\u00e9n se aplica a lo humano y resuena en este di\u00e1logo. Quiz\u00e1 la mayor paradoja del hombre es el anhelo de infinito que posee y la conciencia de sus propios l\u00edmites, de su propia contingencia. Esta tensi\u00f3n lleva al peque\u00f1o peregrino a un sufrimiento existencial profundo, pues por un momento pierde el sentido de unicidad que le da la relaci\u00f3n que estableci\u00f3 con la rosa y con todo su mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La soledad en las monta\u00f1as, la monoton\u00eda del eco y luego el descubrimiento de miles de rosas como la que hab\u00eda dejado en su planeta, lo desconsuelan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego, se dijo a\u00fan: \u00abMe cre\u00eda rico con una flor \u00fanica y no poseo m\u00e1s que una rosa ordinaria. La rosa y mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales quiz\u00e1 est\u00e1 apagado para siempre. Realmente no soy un gran pr\u00edncipe&#8230;\u00bb. Y, tendido sobre la hierba, llor\u00f3. [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 67]\n<\/p>\n<h2>El zorro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El encuentro con el zorro es quiz\u00e1 el coraz\u00f3n de toda esta obra. El zorro le explicar\u00e1 al principito lo que significa \u201cdomesticar\u201d, es decir,  crear lazos. Llenar de significado la realidad entera a partir de una relaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014S\u00f3lo se conocen las cosas que se domestican \u2014dijo el zorro\u2014. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, \u00a1domest\u00edcame! [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 71.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLos ritos son importantes\u201d, le advierte el zorro al principito. Y es que son la arquitectura del tiempo. Permiten que las relaciones crezcan al ritmo de su naturaleza. Hay ritos de preparaci\u00f3n, ritos de espera, ritos de duelo, ritos de adi\u00f3s. El tiempo adquiere un rostro gracias a ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El secreto del zorro:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Adi\u00f3s \u2014dijo el zorro\u2014. He aqu\u00ed mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el coraz\u00f3n. Lo esencial es invisible a los ojos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Lo esencial es invisible a los ojos \u2014repiti\u00f3 el principito, a fin de acordarse.<br \/>\n\u2014El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante [Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 74.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No confundir con un sentimentalismo superficial. No se refiere meramente a un conocimiento emocional, sino a la mirada cordial, intuitiva, que va m\u00e1s all\u00e1 de lo mensurable. Heredero de Pascal, Saint-Exup\u00e9ry no desprecia el conocimiento mesurable, sino la reducci\u00f3n a lo meramente mesurable.\n<\/p>\n<h2>El guardagujas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">He aqu\u00ed, despu\u00e9s del encuentro con el zorro y sus fundamentales ense\u00f1anzas, un personaje m\u00e1s que vela por el rumbo que toman los trenes alternando las v\u00edas. Desde su puesto est\u00e1tico le da otra clave al infatigable alumno que pregunta si el segundo tren persigue al primero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014No persiguen absolutamente nada \u2014dijo el guardagujas\u2014. Ah\u00ed adentro duermen o bostezan. S\u00f3lo los ni\u00f1os aplastan sus narices contra los vidrios.<br \/>\n\u2014S\u00f3lo los ni\u00f1os saben lo que buscan \u2014dijo el principito\u2014. Pierden tiempo por una mu\u00f1eca de trapo y la mu\u00f1eca se transforma en algo muy importante, y si se les quita la mu\u00f1eca, lloran&#8230; [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, p. 75]\n<\/p>\n<h2>El vendedor de pastillas para la sed<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Un \u00faltimo personaje curioso previene del utilitarismo y de la vor\u00e1gine de nuestro tiempo que parece la b\u00fasqueda del cambio por el cambio, presuponiendo que cuanto m\u00e1s r\u00e1pido se hagan las cosas, mejor ser\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era un mercader de p\u00edldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana y no se siente m\u00e1s la necesidad de beber.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 vendes eso? \u2014dijo el principito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Es una gran econom\u00eda de tiempo \u2014dijo el mercader\u2014. Los expertos han hecho c\u00e1lculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Y \u00bfqu\u00e9 se hace con esos cincuenta y tres minutos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Se hace lo que se quiere&#8230;<br \/>\n\u2014Yo \u2014se dijo el principito\u2014. Si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminar\u00eda muy suavemente hacia una fuente\u2026\u00bb [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, El Principito, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1989, pp. 75-76.]\n<\/p>\n<h2>Destino final del viaje<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">XXIV\t \u201cSed. El pozo en el desierto.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXV\t\u201cDame de beber. Ceguera de los hombres.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXVI\t\u201cSegundo encuentro con la serpiente\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">XXVII\t\u201cEp\u00edlogo: ausencia, dolor, alegr\u00eda\u201d\n<\/p>\n<h2>Nota final<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Al octavo d\u00eda del accidente, el piloto comienza a desesperarse y pierde bruscamente la paciencia con el principito. En eso se da cuenta de qu\u00e9 es lo realmente importante y de que las preocupaciones del principito son las aut\u00e9nticas, aquellas que realmente deben ocupar la propia mente. Preocuparse por aquello que hemos o nos ha domesticado, con lo que guardamos lazos. Lo dem\u00e1s pasa a segundo lugar. El principito encara la muerte al dejarse morder por la serpiente para poder volver a su planeta. El aviador por fin comprende, en el instante en que pierde de vista al principito, que ha recuperado el mundo interior que atesor\u00f3 en su infancia. La muerte ya no es un final, sino s\u00f3lo un tr\u00e1nsito, pero que nos enfrenta como seres humanos a nuestro anhelo de eternidad.\n<\/p>\n<h2>A modo de conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">En el fondo esta obra apunta a cuestionar aquello en lo que cada ser humano ha puesto sus esperanzas. Todos, sin excepci\u00f3n, buscamos la felicidad. Incluso sin saber bien qu\u00e9 es lo que ello significa. Es un anhelo universal. En el viaje de esta vida terrena se juega todo. La obra comentada invita a buscar lo esencial, qu\u00e9 es lo que realmente importa si es que nos ponemos de cara al horizonte trascendente m\u00e1s all\u00e1 de esta vida terrena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los dos viajeros, el aviador y el principito, se unen, pero en aquello esencial, no el cascar\u00f3n externo que lastra la existencia. De ese modo, el aviador,  as\u00ed como nuestro autor, se encuentra consigo mismo y, en medio del desamparo, vuelven como sue\u00f1os alados los recuerdos protectores ante el peligro. Pero no la mirada ingenua de la inconsciencia, sino el candor esencial que, firme ante las tempestades de la vida, mide la amenaza en su recta proporci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Piloto de Guerra, sobrevolando los campos devastados de Francia, nuestro autor recordar\u00e1 a su nana: \u201cPese a los setecientos metros, yo esperaba. Pese a los parques de tanques, pese a las llamas de Arras, yo esperaba. Remontaba mi memoria hasta la infancia, para encontrar el sentimiento de una protecci\u00f3n soberana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No hay protecci\u00f3n para los hombres; una vez que se es hombre, se lo deja a uno marchar&#8230; Pero, \u00bfqui\u00e9n puede nada contra un muchachito al que la Paula todopoderosa estrecha fuertemente la mano? Paula, me valgo de tu nombre como de un escudo&#8230;\u201d [ Antoine de Saint-Exup\u00e9ry, Piloto de Guerra, Rueda, Buenos Aires 1968, p.122]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dr. Oscar Tokumura Tokumura\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fuente: EL PRINCIPITO, VIAJERO DE INMENSIDADES<br \/>\nESEADE \u2013 1\u00ba de diciembre de 2011\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Palabras preliminares 2 Introducci\u00f3n 3 Origen de la obra y originalidad del autor 4 Dos viajeros en b\u00fasqueda 5 Las \u201cpersonas grandes\u201d 6 El principito 7 El desierto: espacio de encuentro 8 Buscando a los hombres: un diagn\u00f3stico de la tierra 9 El rey 10 El vanidoso 11 El bebedor 12 El hombre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/saint-exupery-y-el-principito-viajero-de-inmensidades\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAINT-EXUPERY Y \u00abEL PRINCIPITO\u00bb, VIAJERO DE INMENSIDADES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26776","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26776"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26776\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}