{"id":26785,"date":"2016-02-05T18:04:11","date_gmt":"2016-02-05T23:04:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-110-catequesis-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T18:04:11","modified_gmt":"2016-02-05T23:04:11","slug":"salmo-110-catequesis-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-110-catequesis-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SALMO 110: CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">1. Hoy sentimos un fuerte viento. El viento en la Sagrada Escritura es s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo. Esperamos que el Esp\u00edritu Santo nos ilumine ahora en la meditaci\u00f3n del Salmo 110 que acabamos de escuchar. En este Salmo se encuentra un himno de alabanza y de acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or por sus muchos beneficios que hacen referencia a sus atributos y a su obra de salvaci\u00f3n: se habla de piedad, de clemencia, de justicia, de fuerza, de verdad, de rectitud, de fidelidad, de alianza, de maravillas memorables, incluso del alimento que ofrece y, al final, de su nombre glorioso, es decir, de su persona. La oraci\u00f3n es, por tanto, contemplaci\u00f3n del misterio de Dios y de las maravillas que realiza en la historia de la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. El Salmo comienza con el verbo de acci\u00f3n de gracias que se eleva no s\u00f3lo del coraz\u00f3n del orante, sino tambi\u00e9n de toda la asamblea lit\u00fargica (Cf. vers\u00edculo 1). El objeto de esta oraci\u00f3n, que comprende tambi\u00e9n el rito de acci\u00f3n de gracias, se expresa con la palabra \u00abobras\u00bb (Cf. vers\u00edculos 2.3.6.7). Indican las intervenciones salvadoras del Se\u00f1or, manifestaci\u00f3n de su \u00abjusticia\u00bb (Cf. vers\u00edculo 3), t\u00e9rmino que en el lenguaje b\u00edblico indica ante todo el amor que genera salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por tanto, el coraz\u00f3n del Salmo se transforma en un himno a la alianza (Cf. vers\u00edculos 4-9), a ese lazo \u00edntimo que une a Dios con su pueblo y que comprende una serie de actitudes y de gestos. De este modo dice que es \u00abpiadoso y clemente\u00bb (Cf. v. 4), siguiendo la estela de la gran proclamaci\u00f3n del Sina\u00ed: \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or, Dios misericordioso y clemente, tardo a la c\u00f3lera y rico en amor y fidelidad\u00bb (\u00c9xodo 34, 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La piedad es la gracia divina que envuelve y transforma al fiel, mientras que la clemencia se expresa en el original hebreo con un t\u00e9rmino caracter\u00edstico que hace referencia a las \u00abentra\u00f1as\u00bb maternas del Se\u00f1or, que son todav\u00eda m\u00e1s misericordiosas que las de una madre (Cf. Isa\u00edas 49, 15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Este lazo de amor comprende el don fundamental del alimento y, por tanto, el de la vida (Cf. Salmo 110, 5) que, en la interpretaci\u00f3n cristiana, se identificar\u00e1 con la Eucarist\u00eda, como dice san Jer\u00f3nimo: \u00abComo alimento nos dio el pan bajado del cielo: si somos dignos, \u00a1aliment\u00e9monos!&#160;\u00bb (\u00abBreviarium in Psalmos\u00bb, 110: PL XXVI, 1238-1239).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego est\u00e1 el don de la tierra, \u00abla heredad de los gentiles\u00bb (Salmo 110, 6), que hace alusi\u00f3n al gran acontecimiento del \u00c9xodo, cuando el Se\u00f1or se revela como el Dios de la liberaci\u00f3n. La s\u00edntesis central de este canto hay que buscarla, por tanto, en el tema del pacto especial entre el Se\u00f1or y su pueblo, como afirma lapidariamente el vers\u00edculo 9: \u00abratific\u00f3 para siempre su alianza\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. El Salmo 110 queda sellado al final por la contemplaci\u00f3n del rostro divino, de la persona del Se\u00f1or, expresada a trav\u00e9s de su \u00abnombre\u00bb santo y trascendente. Citando despu\u00e9s un dicho sapiencial (Cf. Proverbios 1, 7; 9, 10; 15, 33), el salmista invita a todo fiel a cultivar el \u00abtemor del Se\u00f1or\u00bb (Salmo 110, 10), inicio de la aut\u00e9ntica sabidur\u00eda. Bajo este t\u00e9rmino no se esconde el miedo y el terror, sino el respeto serio y sincero, que es fruto del amor, la adhesi\u00f3n genuina y operante al Dios liberador. Y, si la primera palabra del canto era la de acci\u00f3n de gracias, la \u00faltima es de alabanza: como la justicia salv\u00edfica del Se\u00f1or \u00abdura para siempre\u00bb (vers\u00edculo 3), de este modo la gratitud del orante no cesa, resuena en la oraci\u00f3n que \u00abdura por siempre\u00bb (vers\u00edculo 10). Resumiendo, el Salmo nos invita al final a descubrir todo lo bueno que el Se\u00f1or nos da cada d\u00eda. Nosotros vemos m\u00e1s f\u00e1cilmente los aspectos negativos de nuestra vida. El Salmo nos invita a ver tambi\u00e9n lo positivo, los muchos dones que recibimos, y as\u00ed encontrar la gratitud, pues s\u00f3lo un coraz\u00f3n agradecido puede celebrar dignamente la liturgia de la acci\u00f3n de gracias, la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5. Al concluir nuestra reflexi\u00f3n, quisi\u00e9ramos meditar con la tradici\u00f3n eclesial de los primeros siglos cristianos en el vers\u00edculo final con su famosa declaraci\u00f3n repetida en otros pasajes de la Biblia (Cf. Proverbios 1,7): \u00abPrimicia de la sabidur\u00eda es el temor del Se\u00f1or\u00bb (Salmo 110,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El escritor cristiano Barsanufio de Gaza (activo en la primera mitad del siglo VI) lo comenta as\u00ed: \u00ab\u00bfAcaso el principio de sabidur\u00eda no es abstenerse de todo aquello que desagrada a Dios? Y, \u00bfc\u00f3mo puede uno abstenerse si no es evitando hacer algo sin haber pedido consejo, o no diciendo lo que no hay que decir, o consider\u00e1ndose a s\u00ed mismo loco, tonto, despreciable y que no vale nada?\u00bb (\u00abEpistolario\u00bb, 234: \u00abCollana di testi patristici\u00bb, XCIII, Roma 1991, pp. 265-266).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juan Cassiano, quien vivi\u00f3 entre los siglos IV y V, prefer\u00eda precisar, sin embargo, que \u00abhay mucha diferencia entre el amor, al que no le falta nada y es el tesoro de la sabidur\u00eda y de la ciencia, y el amor imperfecto, denominado \u00abinicio de la sabidur\u00eda\u00bb; \u00e9ste, al tener en cuenta la idea del castigo, queda excluido del coraz\u00f3n de los perfectos para alcanzar la plenitud del amor\u00bb (\u00abConferencias a los monjes\u00bb &#8211;\u00abConferenze ai monaci\u00bb&#8211;, 2, 11, 13: \u00abCollana di testi patristici\u00bb, CLVI, Roma 2000, p. 29). De este modo, en el camino de nuestra vida hacia Cristo, al temor servil que se da al inicio le sustituye un temor perfecto, que es amor, don del Esp\u00edritu Santo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Hoy sentimos un fuerte viento. El viento en la Sagrada Escritura es s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo. Esperamos que el Esp\u00edritu Santo nos ilumine ahora en la meditaci\u00f3n del Salmo 110 que acabamos de escuchar. 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