{"id":26789,"date":"2016-02-05T18:04:28","date_gmt":"2016-02-05T23:04:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-121-catequesis-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T18:04:28","modified_gmt":"2016-02-05T23:04:28","slug":"salmo-121-catequesis-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-121-catequesis-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SALMO 121: CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">El salmo que acabamos de escuchar y saborear como una oraci\u00f3n es uno de los \u00abC\u00e1nticos de las subidas\u00bb m\u00e1s bellos y apasionados. Se trata del Salmo 121, una celebraci\u00f3n viva y de gran participaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, la ciudad santa hacia la que suben los peregrinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De hecho, inmediatamente, en la introducci\u00f3n, se funden dos momentos vividos por el fiel: el del d\u00eda en el que acogi\u00f3 la invitaci\u00f3n de ir \u00aba la casa del Se\u00f1or\u00bb (vers\u00edculo 1) y el de la llegada gozosa a los \u00abumbrales\u00bb de Jerusal\u00e9n (Cf. vers\u00edculo 2); ahora los pies pisan finalmente esa tierra santa y amada. Precisamente entonces los labios se abren para entonar un canto festivo en honor de Si\u00f3n, entendida en su profundo significado espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. \u00abFundada como ciudad bien compacta\u00bb (vers\u00edculo 3), s\u00edmbolo de seguridad y de estabilidad, Jerusal\u00e9n es el nexo de la unidad de las doce tribus de Israel, que convergen hacia ella como centro de su fe y culto. Suben a ella para \u00abcelebrar el nombre del Se\u00f1or\u00bb (vers\u00edculo 4), en el lugar que la \u00abcostumbre de Israel\u00bb (Deuteronomio 12, 13-14; 16, 16) ha establecido como \u00fanico santuario leg\u00edtimo y perfecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Jerusal\u00e9n hay otra realidad relevante, que tambi\u00e9n es signo de la presencia de Dios en Israel: los tronos de la casa de David, (Cf. Salmo 121,5), es decir, el gobierno de la dinast\u00eda dav\u00eddica, expresi\u00f3n de la acci\u00f3n divina en la historia, que confluir\u00eda en el Mes\u00edas (2 Samuel 7, 8-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Los tronos de la casa de David son llamados tambi\u00e9n \u00ablos tribunales de justicia\u00bb (Cf. Salmo 121, 5), pues el rey tambi\u00e9n era el juez supremo. De este modo, Jerusal\u00e9n, capital pol\u00edtica, era tambi\u00e9n la sede judicial m\u00e1s elevada, donde se resolv\u00edan en \u00faltima instancia las controversias: de este modo, al salir de Si\u00f3n, los peregrinos jud\u00edos regresaban a sus pueblos m\u00e1s justos y pacificados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El salmo traza de este modo un retrato ideal de la ciudad santa en su funci\u00f3n religiosa y social, mostrando que la religi\u00f3n b\u00edblica no es abstracta ni intimista, sino que es levadura de justicia y de solidaridad. A la comuni\u00f3n con Dios le sigue necesariamente la comuni\u00f3n de los hermanos entre s\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. Llegamos a la invocaci\u00f3n final (Cf. vers\u00edculos 6-9). Su ritmo est\u00e1 marcado por la palabra hebrea \u00abshalom\u00bb, \u00abpaz\u00bb, considerada tradicionalmente como la base del mismo nombre de la ciudad santa, \u00abJerushalajim\u00bb, interpretada como \u00abciudad de la paz\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como es sabido, \u00abshalom\u00bb hace alusi\u00f3n a la paz mesi\u00e1nica, que abarca en s\u00ed alegr\u00eda, prosperidad, bien, abundancia. Es m\u00e1s, en la despedida final que el peregrino dirige al templo, a la \u00abcasa del Se\u00f1or, nuestro Dios\u00bb, se a\u00f1ade a la paz el \u00abbien\u00bb: \u00abte deseo todo bien\u00bb (vers\u00edculo 9). Se enuncia de manera anticipada el saludo franciscano: \u00ab\u00a1Paz y bien!\u00bb. Es un auspicio de bendici\u00f3n para los fieles que aman la ciudad santa, para su realidad f\u00edsica de murallas y edificios en los que palpita la vida de un pueblo, para todos los hermanos y amigos De este modo, Jerusal\u00e9n se convertir\u00e1 en hogar de armon\u00eda y paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5. Concluyamos nuestra meditaci\u00f3n sobre el Salmo 121 con una reflexi\u00f3n sugerida por los padres de la Iglesia para quienes la antigua Jerusal\u00e9n era signo de otra Jerusal\u00e9n, que tambi\u00e9n \u00abest\u00e1 fundada como ciudad bien compacta\u00bb. Esta ciudad &#8211;recuerda san Gregorio Magno en las \u00abHomil\u00edas sobre Ezequiel\u00bb&#8211; \u00aberige su gran edificio con las costumbres de los santos. En una casa una piedra sostiene la otra, pues se pone una piedra sobre otra, y quien sostiene a otro a su vez es sostenido por otro. De este modo, precisamente de este modo, en la santa Iglesia cada quien sostiene y es sostenido. Los m\u00e1s cercanos se sostienen mutuamente y a trav\u00e9s de ellos se erige el edificio de la caridad. Por este motivo, Pablo advierte: \u00abAyudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid as\u00ed la ley de Cristo\u00bb (G\u00e1latas 6, 2). Subrayando la fuerza de esta ley, dice: \u00abLa caridad es, por tanto, la ley en su plenitud\u00bb (Romanos 13,10). Si no me esfuerzo por aceptaros como sois, y si vosotros no os esforz\u00e1is por aceptarme como soy, no se puede levantar el edificio de la caridad entre nosotros, que estamos ligados por amor rec\u00edproco y paciente\u00bb. Y para completar la imagen, no hay que olvidar que \u00abhay un cimiento que soporta todo el peso de la construcci\u00f3n, nuestro Redentor, quien por s\u00ed solo sostiene en su conjunto las costumbres de todos nosotros. El ap\u00f3stol dice de \u00e9l: \u00abnadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo\u00bb (1 Corintios 3, 11). El fundamento sostiene las piedras pero no es sostenido por las piedras; es decir, nuestro Redentor carga con el peso de nuestras culpas, pero en \u00e9l no ha habido ninguna culpa que soportar\u00bb (2,1,5: \u00abObras de Gregorio Magno\u00bb &#8211;\u00abOpere di Gregorio Magno\u00bb&#8211;, III\/2, Roma 1993, pp. 27.29).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El salmo que acabamos de escuchar y saborear como una oraci\u00f3n es uno de los \u00abC\u00e1nticos de las subidas\u00bb m\u00e1s bellos y apasionados. Se trata del Salmo 121, una celebraci\u00f3n viva y de gran participaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, la ciudad santa hacia la que suben los peregrinos. 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