{"id":26790,"date":"2016-02-05T18:04:32","date_gmt":"2016-02-05T23:04:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-122-catequesis-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T18:04:32","modified_gmt":"2016-02-05T23:04:32","slug":"salmo-122-catequesis-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-122-catequesis-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SALMO 122: CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">1. De manera muy incisiva, Jes\u00fas afirma en el Evangelio que los ojos son un s\u00edmbolo expresivo del yo profundo, un espejo del alma (cf. Mateo 6, 22-23). Pues bien, el Salmo 122, que se acaba de proclamar, se sintetiza en un intercambio de miradas: el fiel alza sus ojos al Se\u00f1or y espera una reacci\u00f3n divina para percibir un gesto de amor, una mirada de benevolencia. Tambi\u00e9n nosotros elevamos un poco los ojos y esperamos un gesto de benevolencia del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con frecuencia, en el Salterio se habla de la mirada del Alt\u00edsimo, que \u00abobserva desde el cielo a los hijos de Ad\u00e1n, para ver si hay alguno sensato que busque a Dios\u00bb (Salmo 13, 2). El salmista, como hemos escuchado, recurre a una imagen, la del siervo y la de la esclava, que miran a su se\u00f1or en espera de una decisi\u00f3n liberadora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si bien la escena est\u00e1 ligada al mundo antiguo a sus estructuras sociales, la idea es clara y significativa: esta imagen tomada del mundo del antiguo Oriente quiere exaltar la adhesi\u00f3n del pobre, la esperanza del oprimido y la disponibilidad del justo al Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. El orante est\u00e1 en espera de que las manos divinas se muevan, pues actuar\u00e1n seg\u00fan justicia, destruyendo el mal. Por este motivo, con frecuencia, en el Salterio el orante eleva sus ojos llenos de esperanza hacia el Se\u00f1or: \u00abTengo los ojos puestos en el Se\u00f1or, porque \u00c9l saca mis pies de la red\u00bb (Salmo 24, 15), mientras \u00abse me nublan los ojos de tanto aguardar a mi Dios\u00bb (Salmo 68,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Salmo 122 es una s\u00faplica en la que la voz de un fiel se une a la de toda la comunidad: de hecho, el Salmo pasa de la primera persona del singular &#8211;\u00aba ti levanto mis ojos\u00bb&#8211; a la del plural \u00abnuestros ojos\u00bb (Cf. vers\u00edculos 1-3). Expresa la esperanza de que las manos del Se\u00f1or se abran para difundir dones de justicia y de libertad. El justo espera que la mirada de Dios se revele en toda su ternura y bondad, como se lee en la antigua bendici\u00f3n sacerdotal del libro de los N\u00fameros: \u00abilumine el Se\u00f1or su rostro sobre ti y te sea propicio; el Se\u00f1or te muestre su rostro y te conceda la paz\u00bb (N\u00fameros 6, 25-26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. La importancia de la mirada amorosa de Dios se revela en la segunda parte del salmo, caracterizada por la invocaci\u00f3n: \u00abMisericordia, Se\u00f1or, misericordia\u00bb\u00bb (Salmo 122, 3). Contin\u00faa con el final de la primera parte, en el que se confirma la expectativa confiada, \u00abesperando su misericordia\u00bb (vers\u00edculo 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los fieles tienen necesidad de una intervenci\u00f3n de Dios porque se encuentran en una situaci\u00f3n penosa, de desprecio y de vejaciones por parte de prepotentes. La imagen que utiliza ahora el salmista es la de la saciedad: \u00abestamos saciados de desprecios; nuestra alma est\u00e1 saciada<br \/>\ndel sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos\u00bb (vers\u00edculos 3-4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la tradicional saciedad b\u00edblica de comida y de a\u00f1os, considerada como signo de la bendici\u00f3n divina, se le opone ahora una intolerable saciedad constituida por una carga exorbitante de humillaciones. Y sabemos que hoy muchas naciones, muchos individuos est\u00e1n llenos de vejaciones, est\u00e1n demasiado saciados de las vejaciones de los satisfechos, del desprecio de los soberbios. Recemos por ellos y ayudemos a estos hermanos nuestros humillados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por este motivo, los justos han confiado su causa al Se\u00f1or y no es indiferente a esos ojos implorantes, no ignora su invocaci\u00f3n ni la nuestra, ni decepciona su esperanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. Al final, dejemos espacio a la voz de san Ambrosio, el gran arzobispo de Mil\u00e1n, quien con el esp\u00edritu del salmista, da ritmo po\u00e9tico a la obra de Dios que nos llega a trav\u00e9s de Jes\u00fas Salvador: \u00abCristo es todo para nosotros. Si quieres curar una herida, \u00e9l es m\u00e9dico; si est\u00e1s ardiendo de fiebre, es fuente; si est\u00e1s oprimido por la iniquidad, es justicia; si tienes necesidad de ayuda, es fuerza; si tienes miedo de la muerte, es vida; si deseas el cielo, es camino; si huyes de las tinieblas, es luz; si buscas comida, es alimento\u00bb (\u00abLa virginidad\u00ab&#160;&#8211;\u00abLa verginit\u00e0\u00bb&#8211;, 99: SAEMO, XIV\/2, Milano-Roma 1989, p. 81).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[Traducci\u00f3n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre ofreci\u00f3 esta s\u00edntesis en castellano:]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Salmo de hoy, para exaltar la esperanza del oprimido, recurre a la imagen del esclavo que espera de su amo la liberaci\u00f3n. El orante eleva sus ojos hacia el Se\u00f1or con la esperanza de que revele toda su ternura y bondad derramando dones de justicia y libertad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los fieles, despreciados por los prepotentes e inmorales que, engre\u00eddos por su \u00e9xito y saciados por su bienestar, desaf\u00edan a Dios violando los derechos de los d\u00e9biles, tienen necesidad de una intervenci\u00f3n divina. Confiando su causa al Se\u00f1or, exclaman: \u00abPiedad de nosotros\u00bb. Y \u00c9l no permanece indiferente, no defrauda su esperanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Saludo cordialmente a los peregrinos de Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina, especialmente a los sacerdotes de Guadalajara; a los de las parroquias de la Candelaria, de Mart\u00ednez; de la Asunci\u00f3n, de Tlapacoyan; de la Piedad, de M\u00e9xico; de la Asunci\u00f3n de C\u00e1rcer y de Cantalejo; tambi\u00e9n a los de Argentina, a los de la Asociaci\u00f3n \u00abDulce Mar\u00bb de Madrid y del Liceo de Ourense. Confiad vuestras vidas al Se\u00f1or. \u00c9l atiende siempre vuestras s\u00faplicas.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. De manera muy incisiva, Jes\u00fas afirma en el Evangelio que los ojos son un s\u00edmbolo expresivo del yo profundo, un espejo del alma (cf. Mateo 6, 22-23). 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