{"id":26797,"date":"2016-02-05T18:04:58","date_gmt":"2016-02-05T23:04:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-134-catequesis-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T18:04:58","modified_gmt":"2016-02-05T23:04:58","slug":"salmo-134-catequesis-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-134-catequesis-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SALMO 134: CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">1. El Salmo 134, canto de tono pascual, nos es presentado por la Liturgia de las V\u00edsperas en dos pasajes distintos. Acabamos de escuchar la segunda parte (Cf. vers\u00edculos 13-21), sellada por el aleluya, la exclamaci\u00f3n de alabanza al Se\u00f1or con la que hab\u00eda comenzado el Salmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de haber conmemorado en la primera parte del himno el acontecimiento del \u00c9xodo, coraz\u00f3n de la celebraci\u00f3n pascual de Israel, ahora el salmista pone en confrontaci\u00f3n de manera incisiva dos visiones religiosas diferentes. Por un lado, se presenta la figura del Dios vivo y personal, que est\u00e1 en el centro de la aut\u00e9ntica fe (Cf. vers\u00edculos 13-14). Su presencia es eficaz y salv\u00edfica, el Se\u00f1or no es una realidad inm\u00f3vil y ausente, sino una persona viva que \u00abgu\u00eda\u00bb a sus fieles, se \u00abcompadece\u00bb de ellos, apoy\u00e1ndoles con la potencia de su amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. Por otro lado aparece la idolatr\u00eda (cf. vers\u00edculos 15-18), expresi\u00f3n de de una religiosidad desviada y enga\u00f1osa. Del hecho, el \u00eddolo no es m\u00e1s que \u00abhechura de manos humanas\u00bb, un producto de deseos humanos; es por tanto incapaz de superar los l\u00edmites de la criatura. Ciertamente tiene una forma humana con boca, ojos, o\u00eddos, garganta, pero es inerte, no tiene vida, como sucede precisamente como una estatua inanimada (Cf. Salmo 113B,4-8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El destino de quien adora a estas realidades muertas es el de hacerse semejante a ellas, impotente, fr\u00e1gil, inerte. En estos vers\u00edculos se representa claramente la eterna tentaci\u00f3n del hombre de buscar la salvaci\u00f3n en la \u00abobra de sus manos\u00bb, poniendo su esperanza en la riqueza, en el poder, en el \u00e9xito, en la materia. Por desgracia, le sucede lo que ya describ\u00eda eficazmente el profeta Isa\u00edas: \u00abA quien se apega a la ceniza, su coraz\u00f3n enga\u00f1ado le extrav\u00eda. No salvar\u00e1 su vida. Nunca dir\u00e1: \u00ab\u00bfAcaso lo que tengo en la mano es enga\u00f1oso?\u00bb\u00bb (Isa\u00edas 44, 20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. El salmo 134, tras esta meditaci\u00f3n sobre la verdadera y la falsa religi\u00f3n, sobre la fe genuina en el Se\u00f1or del universo y de la historia y sobre la idolatr\u00eda concluye con una bendici\u00f3n lit\u00fargica (Cf. vers\u00edculos 19-21), que presenta una serie de figuras presentes en el culto realizado en el templo de Si\u00f3n (Cf. Salmo 113B, 9-13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde toda la comunidad reunida en el templo se eleva a Dios creador del universo y salvador de su pueblo una bendici\u00f3n conjunta, expresada en la diversidad de sus voces y en la humildad de a fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La liturgia es el lugar privilegiado para la escucha de la Palabra divina que hace presentes los actos salv\u00edficos del Se\u00f1or, pero es tambi\u00e9n el \u00e1mbito desde el que se eleva la oraci\u00f3n comunitaria que celebra el amor divino. Dios y hombre se encuentran en un abrazo de salvaci\u00f3n, que encuentra su cumplimiento precisamente en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. Al comentar los vers\u00edculos de este Salmo sobre los \u00eddolos y la semejanza que adquieren quienes conf\u00edan en ellos (Cf. Salmo 134, 15-18), san Agust\u00edn observa: \u00abDe hecho, creedlo, hermanos, se graba en ellos una cierta semejanza a sus \u00eddolos: no en su cuerpo, sino en su hombre interior. Tienen o\u00eddos, pero escuchan lo que les grita Dios: \u00abQuien tiene o\u00eddos para o\u00edr que escuche\u00bb. Tienen ojos, pero no ven: es decir los ojos del cuerpo, pero no los ojos de la fe\u00bb. Del mismo modo, \u00abtienen nariz pero no perciben el olor. No son capaces de percibir ese olor del que habla el ap\u00f3stol: somos el buen olor de Cristo en todo lugar (Cf. 2Corintios 2,15). \u00bfDe qu\u00e9 les sirve tener nariz, si con ella no pueden respirar el suave perfume de Cristo?\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es verdad, reconoce Agust\u00edn, permanecen todav\u00eda personas ligadas a la idolatr\u00eda; \u00absin embargo, cada d\u00eda hay personas que, convencidas de los milagros de Cristo Se\u00f1or, abrazan la fe. Cada d\u00eda se abren ojos a los ciegos y o\u00eddos a los sordos, comienzan a respirar narices que antes estaban obturadas, se sueltan las lenguas de los mudos, se consolidan las piernas de los paral\u00edticos, se estiran los pies de los cojos. De todas estas piedras surgen hijos de Abraham (Cf. Mateo 3, 9). A todos estos, por tanto, hay que decirles: \u00abCasa de Israel, bendice al Se\u00f1or\u00bb\u2026 \u00a1Bendecid al Se\u00f1or, vosotros, pueblos todos! Esto significa \u00abCasa de Israel\u00bb. \u00a1Bendecidle, vosotros, prelados de la Iglesia! Esto significa \u00abCasa de Aar\u00f3n\u00bb. \u00a1Bendecidle, ministros! Esto significa \u00abCasa de Lev\u00ed\u00bb. Y, \u00bfqu\u00e9 decir de las dem\u00e1s naciones? \u00abFieles del Se\u00f1or, bendecid al Se\u00f1or\u00bb\u00bb (\u00abCommentario al Salmo 134, 24-25 &#8211;\u00abEsposizione sul Salmo\u00bb&#8211; 134, 24-25: \u00abNuova Biblioteca Agostiniana\u00bb, XXVIII, Roma 1977, pp. 375.377).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. El Salmo 134, canto de tono pascual, nos es presentado por la Liturgia de las V\u00edsperas en dos pasajes distintos. Acabamos de escuchar la segunda parte (Cf. vers\u00edculos 13-21), sellada por el aleluya, la exclamaci\u00f3n de alabanza al Se\u00f1or con la que hab\u00eda comenzado el Salmo. 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