{"id":26798,"date":"2016-02-05T18:05:01","date_gmt":"2016-02-05T23:05:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-134-ii-catequesis-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T18:05:01","modified_gmt":"2016-02-05T23:05:01","slug":"salmo-134-ii-catequesis-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salmo-134-ii-catequesis-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SALMO 134 (II): CATEQUESIS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">1. Ante nosotros se presenta la primera parte del Salmo 134, un himno de car\u00e1cter lit\u00fargico, entretejido de alusiones, reminiscencias y referencias a otros textos b\u00edblicos. La liturgia, de hecho, construye con frecuencia sus textos recurriendo al gran patrimonio de la Biblia, rico repertorio de temas y oraciones que sostienen el camino de los fieles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seguimos el entramado de oraci\u00f3n de esta primera secci\u00f3n (Cf. Salmo 134,1-12), que comienza con una amplia y apasionada invitaci\u00f3n a alabar al Se\u00f1or (Cf. vers\u00edculos 1-3). El llamamiento se dirige a los \u00absiervos del Se\u00f1or, que est\u00e1is en la casa del Se\u00f1or, en los atrios de la casa de nuestro Dios&#160;\u00bb (vv. 1-2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos encontramos, por tanto, en la atm\u00f3sfera viva del culto que se desarrolla en el templo, el lugar privilegiado y comunitario de la oraci\u00f3n. En ella, se experimenta de manera eficaz la presencia de \u00abnuestro Dios\u00bb, un Dios \u00abbueno\u00bb y \u00abamable\u00bb, el Dios de la elecci\u00f3n y de la alianza (Cf. vers\u00edculos 3-4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de la invitaci\u00f3n a la alabanza, una voz solista proclama la profesi\u00f3n de fe, que comienza con la f\u00f3rmula \u00abyo s\u00e9\u00bb (vers\u00edculo 5). Este \u00abCredo\u00bb constituir\u00e1 la esencia de todo el himno, que se convierte en una proclamaci\u00f3n de la grandeza del Se\u00f1or (ib\u00eddem), manifestada en sus obras maravillosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. La omnipotencia divina se manifiesta continuamente en todo el mundo, \u00aben el cielo y en la tierra,<br \/>\nen los mares y en los oc\u00e9anos\u00bb. Es \u00e9l quien produce nubes, rel\u00e1mpagos y vientos, imaginados como encerrados en \u00absilos\u00bb o almacenes (Cf. vers\u00edculos 6-7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero esta profesi\u00f3n de fe celebra sobre todo otro aspecto de la actividad divina. Se trata de la admirable intervenci\u00f3n en la historia, en la que el Creador muestra el rostro de redentor de su pueblo y de soberano del mundo. Ante los ojos de Israel, recogido en oraci\u00f3n, se presentan los grandes acontecimientos del \u00c9xodo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante todo, menciona la conmemoraci\u00f3n sint\u00e9tica y esencial de las \u00abplagas\u00bb de Egipto, los flagelos suscitados por el Se\u00f1or para plegar al opresor (Cf. vers\u00edculos 8-9). Contin\u00faa despu\u00e9s con la evocaci\u00f3n de las victorias de Israel tras la larga marcha en el desierto. \u00c9stas se atribuyen a la poderosa intervenci\u00f3n de Dios, que \u00abhiri\u00f3 de muerte a pueblos numerosos, mat\u00f3 a reyes poderosos\u00bb (vers\u00edculo 10). Por \u00faltimo, aparece la meta tan suspirada y esperada, la tierra prometida: \u00abdio su tierra en heredad, en heredad a Israel, su pueblo\u00bb (vers\u00edculo 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El amor divino se hace concreto y casi se puede experimentar en la historia con todas las vicisitudes dif\u00edciles y gloriosas. La liturgia tiene la tarea de hacer siempre presentes y eficaces los dones divinos, sobre todo en la gran celebraci\u00f3n pascual que es la ra\u00edz de las dem\u00e1s solemnidades y constituye el emblema supremo de la libertad y de la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Recojamos el esp\u00edritu del Salmo y de su alabanza a Dios volvi\u00e9ndolo a presentar a trav\u00e9s de la voz de san Clemente Romano tal y como resuena en la larga oraci\u00f3n conclusiva de su \u00abCarta a los Corintios\u00bb. Se\u00f1ala que, as\u00ed como en el Salmo 134 aparece el rostro del Dios redentor, del mismo modo su protecci\u00f3n, ya concedida a los antiguos padres, se nos presenta ahora en Cristo: \u00abSe\u00f1or, que tu rostro resplandezca sobre nosotros por el bien en la paz para protegernos con tu mano poderosa y librarnos de todo pecado con tu brazo alt\u00edsimo y salvarnos de quienes nos odian injustamente. Ot\u00f3rganos concordia y paz a nosotros y a todos los habitantes de la tierra, tal y como lo hiciste con nuestros padres cuando te invocaban santamente en la fe y en la verdad\u2026 A ti, que eres el \u00fanico capaz de hacer por nosotros estos bienes y otros todav\u00eda mayores, te damos gracias por medio del gran sacerdote y protector de nuestras almas, Jesucristo, por quien eres glorificado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (60,3-4; 61,3: \u00abColecci\u00f3n de Textos Patr\u00edsticos\u00bb &#8211;\u00abCollana di Testi Patristici\u00bb&#8211;, V, Roma 1984, pp. 90-91).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Ante nosotros se presenta la primera parte del Salmo 134, un himno de car\u00e1cter lit\u00fargico, entretejido de alusiones, reminiscencias y referencias a otros textos b\u00edblicos. 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