{"id":26820,"date":"2016-02-05T18:06:00","date_gmt":"2016-02-05T23:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-trinidad\/"},"modified":"2016-02-05T18:06:00","modified_gmt":"2016-02-05T23:06:00","slug":"santisima-trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-trinidad\/","title":{"rendered":"SANTISIMA TRINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>\n  Ilustraci\u00f3n de la Cr\u00f3nica de Guam\u00e1n POma de Ayala <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El dogma de la Trinidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Pruebas de la doctrina a partir de las Escrituras\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Antiguo Testamento<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Pruebas de la doctrina a partir de la Tradici\u00f3n\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.1 Los Padres de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">3.2 Controversia posterior<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">4 La Trinidad como un misterio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">5 La doctrina seg\u00fan interpretada por la teolog\u00eda griega<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">6 La doctrina seg\u00fan interpretada por la teolog\u00eda latina<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El dogma de la Trinidad<\/h2>\n<p>  \u201cLa Trinidad\u201d es el t\u00e9rmino empleado para designar la  doctrina central de la religi\u00f3n cristiana:  la verdad de que en la unidad de la  Divinidad, hay Tres Personas, el Padre, el  Hijo, y el Esp\u00edritu Santo, que son verdaderamente distintas una de la otra.<br \/>\n  Todos los santos adorando a la Sant\u00edsima Trinidad. Grabado de F.T. Moncorner, Misal Domiicano, 1768.De este modo, en palabras del Credo de Atanasio: \u00abEl Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Esp\u00edritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo\u00bb.  En esta Trinidad de Personas, el Hijo es engendrado del Padre por una generaci\u00f3n  eterna, y el Esp\u00edritu Santo procede por una procesi\u00f3n eterna del Padre y el Hijo.  Sin embargo, y a pesar de esta diferencia en cuanto al origen, las Personas son co-eternas y co-iguales: todos semejantes no creados y  omnipotentes.  Esto, ense\u00f1a la Iglesia, es la revelaci\u00f3n respecto a la  naturaleza de Dios que Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra a entregarle al mundo, y la que la Iglesia propone al hombre como el fundamento de todo su sistema  dogm\u00e1tico.<br \/>\n  Icono rusoEn la Escritura, a\u00fan no hay ning\u00fan t\u00e9rmino por el cual las Tres Personas Divinas sean designadas juntas. La palabra trias (de la cual su traducci\u00f3n latina es trinitas) fue primeramente encontrada en Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda (c. 180 d.C.).   El habla de \u00abla Trinidad de Dios (el Padre), el  Verbo y su Sabidur\u00eda (\u00abAd. Autol.\u00bb, II, 15, P.G. VI, 78). El t\u00e9rmino, por supuesto, pudo haber sido usado antes de su tiempo.  M\u00e1s tarde aparece en su forma en lat\u00edn de trinitas en Tertuliano (\u00abDe pud\u00bb. C. XXI). En el siglo siguiente la palabra fue de uso general.  Se encuentra en muchos pasajes de  Or\u00edgenes (\u00abIn Ps. XVII\u00bb, 15). El primer credo en el cual aparece es en el del disc\u00edpulo de Or\u00edgenes, San Gregorio Taumaturgo.  En su Ekthesis tes pisteos compuesta entre los a\u00f1os 260 and 270, escribe:<br \/>\n \u201cPor lo tanto, no hay nada  creado, nada sujeto a otro en la Trinidad; ni tampoco hay nada que haya sido a\u00f1adido como si alguna vez no hubiese existido, sino que ingres\u00f3 luego.  Por lo tanto, el Padre nunca ha estado sin el Hijo, ni el Hijo sin el Esp\u00edritu, y esta misma Trinidad es inmutable e inalterable por siempre.\u201d (P.G., X, 986).<br \/>\n  Es evidente que un dogma tan misterioso presupone una revelaci\u00f3n Divina. Cuando el hecho de la revelaci\u00f3n, entendido en su sentido pleno como el discurso de Dios al hombre, ya no es aceptado, el rechazo a la doctrina le sigue como consecuencia  necesaria. Por esta raz\u00f3n no tiene lugar en el protestantismo  liberal de hoy d\u00eda.  Los escritores de esta  escuela sostienen que la doctrina de la Trinidad, seg\u00fan profesada por la Iglesia, no aparece en el Nuevo Testamento, sino que fue formulada por primera vez en el siglo II, y que recibi\u00f3 su aprobaci\u00f3n final en el siglo IV, como resultado de las controversias  arrianas y  macedonias.  En vista de esta afirmaci\u00f3n es necesario considerar con alg\u00fan detalle la evidencia ofrecida por las  Sagradas Escrituras. Recientemente se han hecho algunos intentos por aplicar las teor\u00edas m\u00e1s extremas de la religi\u00f3n comparada a la doctrina de la Trinidad, y por explicarla mediante una ley  imaginaria de la naturaleza que urge a los hombres a agrupar los objetos de su culto en grupos de tres. Parece innecesario dar m\u00e1s de una referencia a estas opiniones extravagantes, que los pensadores serios de cada escuela rechazan como carentes de fundamento.<\/p>\n<h2>Pruebas de la doctrina a partir de las Escrituras<\/h2>\n<h3>Nuevo Testamento<\/h3>\n<p>  La evidencia en los Evangelios culmina en la comisi\u00f3n  bautismal de Mt. 28,19.  Es evidente a partir de la narraci\u00f3n de los evangelistas que  Cristo s\u00f3lo dio a conocer la verdad a los  Doce paso a paso. Primero, les ense\u00f1\u00f3 a reconocer en s\u00ed mismo al eterno Hijo de Dios.  Al final de su ministerio, prometi\u00f3 que el Padre enviar\u00eda en su lugar a otra Persona Divina, el Esp\u00edritu Santo.  Finalmente despu\u00e9s de su  Resurrecci\u00f3n, revel\u00f3 la  doctrina en t\u00e9rminos expl\u00edcitos, mand\u00e1ndolos a \u00abir y ense\u00f1ar a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Mateo 28,19). La fuerza de este pasaje es decisiva. Que \u00abel Padre\u00bb y \u00abel Hijo\u00bb son personas distintas se deduce de los t\u00e9rminos mismos, los cuales son mutuamente excluyentes. La menci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la misma serie, y la conexi\u00f3n de los nombres entre s\u00ed por la conjunci\u00f3n \u00aby&#8230;y\u00bb es evidencia de que tenemos aqu\u00ed una Tercera Persona co-ordenada con el Padre y el Hijo, y excluyen del todo la suposici\u00f3n que los Ap\u00f3stoles entendieron al Esp\u00edritu Santo no como una Persona distinta, sino como Dios visualizado en su acci\u00f3n sobre las criaturas.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La frase \u00aben el nombre\u00bb (eis to onoma) afirma asimismo la Divinidad de las Personas y su unidad de naturaleza. Entre los  jud\u00edos y en la  Iglesia Apost\u00f3lica el nombre divino era representativo de Dios.  Aquel que ten\u00eda el derecho a usarlo estaba investido con vasta autoridad; pues \u00e9l ejerc\u00eda los poderes  sobrenaturales de aquel cuyo nombre emple\u00f3. Es incre\u00edble que la frase \u00aben el nombre\u00bb hubiese sido aqu\u00ed empleada si no todas las Personas mencionadas hubiesen sido igualmente divinas.  M\u00e1s a\u00fan, el uso del singular, \u00abnombre\u00bb, y no el plural, muestra que estas Tres Personas son aquel Dios \u00fanico e  omnipotente en quien  cre\u00edan los Ap\u00f3stoles.  Ciertamente, la unidad de Dios es un principio tan fundamental tanto de la religi\u00f3n  hebrea como de la  cristiana, y es afirmada en tantos incontables pasajes del  Antiguo y del Nuevo Testamento, que cualquier explicaci\u00f3n inconsistente con esta doctrina podr\u00eda ser del todo inadmisible.\n<\/p>\n<p>  La aparici\u00f3n sobrenatural en el bautismo de Cristo es citado a menudo como una revelaci\u00f3n expl\u00edcita de la doctrina Trinitaria, dada en el mismo comienzo de su ministerio.  Esto nos parece un error.  Es cierto que los evangelistas lo ven como una manifestaci\u00f3n de las Tres Personas Divinas. Sin embargo, aparte de la subsiguiente ense\u00f1anza de Cristo, el significado  dogm\u00e1tico de la escena dif\u00edcilmente podr\u00eda haber sido comprendido. M\u00e1s a\u00fan, las narraciones del  Evangelio parecen significar que nadie sino Cristo y el  Bautista fueron privilegiados de ver la  Paloma M\u00edstica, y escuchar las palabras que atestiguaron la filiaci\u00f3n divina del Mes\u00edas.<br \/>\n  Aparte de estos pasajes, hay muchos otros en los Evangelios que se refieren a una u otra de las Tres Personas en particular y claramente expresan la personalidad separada y la divinidad de cada una.  Respecto a la Primera Persona no ser\u00e1  necesario dar citas especiales: aquellos que declaran que Jesucristo es Dios Hijo, afirman por ese medio tambi\u00e9n una personalidad separada del Padre. La divinidad de Cristo es ampliamente atestiguada no s\u00f3lo por  San Juan sino tambi\u00e9n por los Sin\u00f3pticos.  Puesto que este punto se trata en otro art\u00edculo (vea Jesucristo), aqu\u00ed ser\u00e1 suficiente enumerar algunos de los m\u00e1s importantes mensajes de los Sin\u00f3pticos, en los que Cristo da testimonio de su  Naturaleza Divina.<\/p>\n<ul>\n<li> El declara que vendr\u00e1 a ser el juez de todos los hombres (Mt. 25,31).  En la  teolog\u00eda jud\u00eda el juicio del mundo era una prerrogativa claramente divina y no mesi\u00e1nica.<\/li>\n<li> En la  par\u00e1bola de los labradores malvados, \u00c9l se describe a s\u00ed mismo como el hijo del due\u00f1o de casa, mientras que todos y cada uno de los  profetas son representados como los sirvientes (Mt. 21,33 s).  <\/li>\n<li> \u00c9l es el Se\u00f1or de los \u00e1ngeles, quienes ejecutan sus \u00f3rdenes (Mt. 24,31).<\/li>\n<li> \u00c9l aprueba la confesi\u00f3n de San Pedro cuando \u00e9ste lo reconoce, no como el Mes\u00edas &#8212;un paso tomado desde hac\u00eda tiempo por todos los Ap\u00f3stoles&#8212; sino expl\u00edcitamente como el Hijo de Dios, y \u00c9l declara que ese conocimiento es debido a una especial revelaci\u00f3n del Padre (Mt. 16,16-17).<\/li>\n<li> Finalmente, ante Caif\u00e1s, no s\u00f3lo declara ser el Mes\u00edas, sino como respuesta a una segunda y clara pregunta afirma su reclamo de ser el Hijo de Dios. Instant\u00e1neamente el sumo sacerdote lo declara culpable de blasfemia, una ofensa que no se le habr\u00eda adjudicado a la pretensi\u00f3n de ser simplemente el Mes\u00edas (Lc. 22,66-71).<\/li>\n<\/ul>\n<p>  El testimonio de  San Juan es a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito que el de los Sin\u00f3pticos.  Afirma expresamente que el prop\u00f3sito mismo de su  Evangelio es establecer la Divinidad de Jesucristo ( Juan 20,31). En el pr\u00f3logo lo identifica con  el Verbo, el unig\u00e9nito del Padre, el que existe con Dios desde toda la eternidad, quien es Dios (Jn. 1,1-18).  La inmanencia del Hijo en el Padre y del Padre en el Hijo es declarada en las palabras de Cristo a  San Felipe: \u00abNo  crees que yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en Mi? (Jn. 14,10) y, en otros pasajes no menos expl\u00edcitos (14,7; 16,15;17,21).  Se afirma la unicidad de su poder y su acci\u00f3n: \u00abel Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace El, tambi\u00e9n lo hace igualmente el Hijo\u00bb (5,19, cf. 10,38).   Y al Hijo no menos que al Padre le pertenece el  atributo divino de dar la vida a quien desee (5,21).  En 10,29-30 Cristo ense\u00f1a expresamente su  unidad de esencia con el Padre: \u00abEl Padre, que me las ha dado, es m\u00e1s grande que todos, y&#8230; Yo y el Padre somos uno.\u201d  Tomando en cuenta el contexto, las palabras \u00abaquello que el Padre me ha dado\u00bb pueden no tener otro significado que la  naturaleza divina, pose\u00edda en su plenitud por el Hijo as\u00ed como por el Padre.<br \/>\n  Los cr\u00edticos  racionalistas le dan gran \u00e9nfasis al texto: \u00abEl Padre es m\u00e1s grande que yo\u00bb. (14:28). Ellos argumentan que esto es suficiente para establecer que el autor del Evangelio ten\u00eda puntos de vista subordinacionistas, y exponen en este sentido, ciertos textos en los cuales el Hijo declara su dependencia del Padre (5,19; 8,28).   De hecho, la  doctrina de la Encarnaci\u00f3n envuelve que, respecto a su naturaleza humana, el Hijo debe ser menos que el Padre.  Por lo tanto, de este texto no se puede extraer ning\u00fan argumento contra la doctrina  cat\u00f3lica. As\u00ed tambi\u00e9n, los pasajes que se refieren a la dependencia del Hijo sobre el Padre s\u00ed expresan lo que es esencial al dogma Trinitario, a saber, que el Padre es la suprema fuente desde donde  la naturaleza y perfecciones divinas fluyen hacia el  Hijo. (Sobre la diferencia esencial entre la doctrina de San Juan en relaci\u00f3n a la Persona de Cristo y la doctrina del Logos del  alejandrino Filo Judeo, al cual muchos racionalistas han intentado rastrearla, vea el Logos.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Respecto a la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, hay pocos pasajes que puedan ser citados de los Sin\u00f3pticos que atestig\u00fcen su personalidad distinta.  Las palabras de  Gabriel (Lc. 1,35) que tengan en cuenta el uso del t\u00e9rmino \u00abel Esp\u00edritu\u00bb en el Antiguo Testamento, para significar a Dios como operativo en sus creaturas, apenas puede decirse que contengan una revelaci\u00f3n definida de la doctrina. Por la misma raz\u00f3n, es  dudoso si la advertencia de Cristo a los fariseos en relaci\u00f3n a la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo (Mt. 12,31) puede ser usada como prueba.  Pero en Lc. 12,12, \u00abporque el Esp\u00edritu Santo os ense\u00f1ar\u00e1 en aquel mismo momento lo que tengan que decir.\u00bb (Mt. 10,20 y Lc. 24,49) se implica claramente su personalidad.  Estos pasajes, tomados en conexi\u00f3n con Mt. 28,19, postulan la  existencia de tal ense\u00f1anza como la encontramos en los discursos en el Cen\u00e1culo, reportada por San Juan (caps. 14-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esos cap\u00edtulos tenemos la preparaci\u00f3n  necesaria para la comisi\u00f3n  bautismal. En ellos se instruye a los Ap\u00f3stoles no solo en cuanto a la personalidad del Esp\u00edritu, sino en relaci\u00f3n a su funci\u00f3n hacia la Iglesia.  Su trabajo es ense\u00f1ar lo que oiga (16,13) y les recordar\u00e1 todas las ense\u00f1anzas de Cristo (14,26) para convencer al mundo en lo referente al pecado (16,8).  Es evidente que, si el  Esp\u00edritu no fuese una Persona, Cristo no pod\u00eda haber hablado de su presencia con los Ap\u00f3stoles como comparable a su propia presencia con ellos (14,16).  Nuevamente, si \u00c9l no fuese una Persona Divina, no hubiese sido conveniente para los Ap\u00f3stoles que Cristo los dejase y el Par\u00e1clito tomase su lugar (16,7).   M\u00e1s a\u00fan, a pesar de la forma neutral de la palabra (pneuma), el pronombre usado en relaci\u00f3n a \u00c9l es el masculino ekeinos. La distinci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo del Padre y del Hijo est\u00e1 contenida en las declaraciones expresas de que \u00c9l procede del Padre y es enviado por el Hijo (15,26; cf. 14,16.26). Sin embargo, \u00c9l es uno con Ellos: Su presencia con los  disc\u00edpulos es al mismo tiempo la presencia del Hijo (14,17-18), mientras que la presencia del Hijo es la presencia del Padre (14,23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los escritos restantes del Nuevo Testamento hay numerosos pasajes que atestiguan cuan clara y definida era la creencia de la  Iglesia Apost\u00f3lica en las tres Divinas Personas.  En ciertos textos, la coordinaci\u00f3n del Padre, Hijo y Esp\u00edritu no deja duda posible en cuanto a lo que quiso decir el escritor.  As\u00ed en 2  Cor. 13,13, San Pablo escribe: \u00abLa gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios, y la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo est\u00e9n con todos vosotros\u00bb.  Aqu\u00ed la construcci\u00f3n muestra que el Ap\u00f3stol est\u00e1 hablando de tres personas distintas. M\u00e1s a\u00fan, puesto que los nombres Dios y Esp\u00edritu Santo son nombres Divinos semejantes, se deduce que Jesucristo es tambi\u00e9n considerado como una Persona Divina. As\u00ed tambi\u00e9n en 1 Cor. 12,4-11:  \u00abHay diversidad de carismas, pero el Esp\u00edritu es el mismo; diversos ministerios, pero el Se\u00f1or es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.\u00bb (Cf. Ef. 4,4-6; 1 Ped. 1,2-3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero, aparte de pasajes como \u00e9stos, donde hay una menci\u00f3n expresa de las Tres Personas, la ense\u00f1anza del Nuevo Testamento en relaci\u00f3n a Cristo y el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 libre de toda ambig\u00fcedad. Respecto a Cristo, los Ap\u00f3stoles emplearon modos de discurso que, para los hombres criados en la fe hebrea, necesariamente significaba la creencia en su Divinidad.  Tal, por ejemplo, es el uso de la doxolog\u00eda en referencia a \u00c9l. La Doxolog\u00eda, \u00abPara \u00c9l sea la gloria por los siglos de los siglos\u00bb (cf. 1 Cr\u00f3n. 16,36; 29,11; Sal. 104(103),31; 29(28),2) es una expresi\u00f3n de alabanza ofrecida a Dios s\u00f3lo.  En el Nuevo Testamento la encontramos dirigida no s\u00f3lo a Dios el Padre, sino a Jesucristo (2 Tim. 4,18; 2 Ped. 3,18; Apoc. 1,6; Heb. 13,20-21) y a Dios el Padre y Cristo en conjunci\u00f3n (Apoc. 5,13; 7,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No menos convincente es el uso del t\u00edtulo Se\u00f1or (Kyrios). Este t\u00e9rmino representa el  hebreo Adonai, as\u00ed como Dios (Theos) representa Elohim.  Los dos son nombres igualmente divinos (cf. 1 Cor. 8,4). Casi se puede decir que en los escritos apost\u00f3licos Theos es tratado como el nombre propio de Dios Padre, y Kyrios del  Hijo (ver, por ejemplo, 1 Cor. 12,5-6); s\u00f3lo en unos pocos pasajes encontramos Kyrios usado para el Padre (1 Cor. 3,5; 7,17) o Theos para Cristo. De vez en cuando los Ap\u00f3stoles le aplican a Cristo pasajes del Antiguo Testamento donde se usa Kyrios, por ejemplo, 1 Cor. 10,9 (N\u00fam. 21,7), Heb. 1,10-12 (Sal. 102(101),26-28); y usan tales expresiones como \u00abel temor del Se\u00f1or\u00bb (Hch. 9,31; 2 Cor. 5,11; Ef. 5,21), \u00abinvocan el nombre del Se\u00f1or\u00bb indistintamente para Dios Padre y para Cristo (Hch. 2,21; 9,14; Rom. 10,13). La profesi\u00f3n de que \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb (Kyrion Iesoun, Rom. 10,9; Kyrios Iesous, 1 Cor. 12,3) es reconocimiento de Jes\u00fas como Yahveh. Los textos en los cuales San Pablo afirma que en Cristo habita la plenitud del Alt\u00edsimo (Col. 2,9), que antes de la Encarnaci\u00f3n pose\u00eda la  naturaleza esencial de Dios (Flp. 2,6), que El \u00ab&#8230; quien es Dios sobre todas las cosas. \u00a1Alabado sea por siempre!&#8230;\u00bb (Rom. 9,5) no nos dice nada que no est\u00e9 impl\u00edcito en muchos otros pasajes de sus Ep\u00edstolas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La  doctrina en relaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo es igualmente clara.  Muchos pasajes demuestran que su personalidad distinta era claramente reconocida.  As\u00ed \u00c9l revela sus mandamientos a los ministros de la Iglesia: \u00abMientras estaban celebrando el culto del Se\u00f1or y  ayunando, dijo el Esp\u00edritu Santo: \u00abSeparadme ya a  Bernab\u00e9 y a  Saulo&#8230;\u00bb\u00bb (Hch. 13,2). \u00c9l dirige los viajes misioneros de los Ap\u00f3stoles: \u00ab&#8230; intentaron dirigirse a Bitinia, pero no se lo consinti\u00f3 el Esp\u00edritu de Jes\u00fas.\u201d (Hch. 16,7; cf. Hch. 5,3; 15,28; Rom. 15,30).  A \u00c9l se le adscriben los atributos divinos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El posee omnisciencia y  revela a la Iglesia misterios que s\u00f3lo Dios conoce (1 Cor. 2,10);<\/li>\n<li>Es \u00c9l quien distribuye los carismas (1 Cor. 12,11);<\/li>\n<li> \u00c9l es el dador de la vida  sobrenatural (2 Cor. 3,8)<\/li>\n<li> El habita en la Iglesia y en las almas de los hombres  individuales, como en su templo (Rom. 8,9-11; 1 Cor. 3,16; 6,19);<\/li>\n<li> A \u00c9l se le atribuye la obra de justificaci\u00f3n y santificaci\u00f3n (1 Cor. 6,11; Rom. 15,16), as\u00ed como en otros pasajes se le atribuyen a Cristo las mismas operaciones (1 Cor. 1,2; G\u00e1l. 2,17).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Para resumir: los variados elementos de la doctrina Trinitaria est\u00e1n todos expresamente ense\u00f1ados en el Nuevo Testamento. La Divinidad de las Tres Personas se afirma o implica en incontables pasajes. La  unidad de esencia no es meramente postulada por el monote\u00edsmo estricto del hombre nutrido en la religi\u00f3n de  Israel, para los cuales, \u00ablas deidades subordinadas\u00bb hab\u00edan sido impensables; pero est\u00e1, como hemos visto, contenida en la comisi\u00f3n bautismal en Mt. 28,19, y, respecto al Padre y al  Hijo, expresamente afirmada en Jn. 10,38.  Que las Personas son co-eternas y co-iguales es un mero corolario de lo anterior. En relaci\u00f3n a las procesiones divinas, la doctrina de la primera procesi\u00f3n est\u00e1 contenida en los mismos t\u00e9rminos Padre e Hijo: la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo del Padre e Hijo es ense\u00f1ada en el discurso del Se\u00f1or reportado por San Juan (14-17) (vea Esp\u00edritu Santo).\n<\/p>\n<h3>Antiguo Testamento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los primeros  Padres estaban convencidos de que en el Antiguo Testamento deb\u00edan existir indicaciones de la  doctrina de la Trinidad y encontraron tales indicaciones en no pocos pasajes.  Muchos de ellos no solamente  cre\u00edan que los  profetas lo atestiguaron, sino que sosten\u00edan que debieron haber sido conocidos incluso para los patriarcas.  Ve\u00edan como  cierto que el mensajero divino del G\u00e9nesis 16,7.18, 21,17, 31,11; \u00c9xodo 3,2, era  Dios el Hijo; por razones que se mencionar\u00e1n m\u00e1s adelante (III.B.) consideraban evidente que Dios Padre no pod\u00eda haberse manifestado a s\u00ed mismo (cf. San Justino, \u00abDial.\u00bb, 60; San Ireneo, \u00abAdv. haer.\u00bb, IV.20, 7-11; Tertuliano, \u00abAdv. Prax.\u00bb, 15-16; Te\u00f3filo, \u00abAd Autol.\u00bb, II,22; Novat., \u00abDe Trin.\u00bb, 18, 25, etc.).  Sosten\u00edan que, cuando los escritores  inspirados hablaron del \u00abEsp\u00edritu del Se\u00f1or\u00bb la referencia era a la Tercera Persona de la Trinidad: y uno o dos (Ireneo, \u00abAdv. haer.\u00bb, II.30.9; Te\u00f3filo, \u00abAd. Aut.\u00bb, II.15; San Hip\u00f3lito, \u00abCon. Noet.\u00bb, 10) interpretaron la sabidur\u00eda hipost\u00e1tica de los libros sapienciales, no, con San Pablo, del  Hijo, (Heb. 1,3; cf. Sab. 7,25-26) sino del Esp\u00edritu Santo. Aunque en otros Padres se encuentra lo que parece ser la opini\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida, que bajo la Antigua Alianza no se dio una insinuaci\u00f3n clara de la doctrina. (Cf. San Gregorio Nacianceno, \u00abOr. Theol.\u00bb,V,26; San Epifanio, \u00abAncor\u00bb 73 \u00abHaer.\u00bb, 74;  Basilio, \u00abAdv. Eunom.\u00bb, II, 22; Cirilo de Alej., \u00abEn Juan.\u00bb, XII, 20.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, algunos de \u00e9stos admiten que a los profetas y santos de la Antigua Alianza se les dio un conocimiento del misterio (Epif., \u00abHaer.\u00bb, VIII,5; Cirilo Alej., \u00abCon. Julian.,\u00bb I).  Se puede reconocer como cierto que el camino est\u00e1 preparado para la revelaci\u00f3n en algunas profec\u00edas. Los nombres Emmanuel (Is. 7,14) y Dios el Poderoso (Is. 9,6) afirmados del Mes\u00edas hacen menci\u00f3n de la naturaleza divina del libertador prometido. Sin embargo, parece que la revelaci\u00f3n del  Evangelio fue  necesaria para otorgarle el sentido y claridad total a los pasajes. Incluso estos exaltados t\u00edtulos no condujeron a los jud\u00edos a reconocer que el Salvador por venir no era otro que Dios mismo. Los traductores de los  Setenta ni siquiera se aventuraron a traducir literalmente las palabras Dios el Poderoso, sino que dan en su lugar, \u00abel  \u00e1ngel de gran consejo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una etapa de preparaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s alta se encuentra en la doctrina de los Libros Sapienciales respecto a la Sabidur\u00eda Divina. En Proverbios 8, la sabidur\u00eda aparece personificada, y de una manera que sugiere que el autor sagrado no estaba utilizando una mera met\u00e1fora, sino que ten\u00eda ante su mente a una persona real (cf. V. 22, 23). Una ense\u00f1anza similar aparece en Eclesi\u00e1stico 24, en un discurso donde se declara que la Sabidur\u00eda se manifiesta en \u00abla asamblea del Alt\u00edsimo\u00bb, es decir, en la presencia de los \u00e1ngeles.  Esta frase, ciertamente supone que se concibe a la Sabidur\u00eda como una persona. La naturaleza de la personalidad se deja obscura; pero se nos dice que toda la tierra es el Reino de la Sabidur\u00eda, que ella encuentra su deleite en todas las obras de Dios, pero que  Israel es en una manera especial su porci\u00f3n y su herencia (Eclo. 24,8-13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el libro de la Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n encontramos un adelanto a\u00fan mayor. Aqu\u00ed se hace una clara distinci\u00f3n entre la Sabidur\u00eda y Yahveh: \u00abEs un h\u00e1lito del poder de Dios, una emanaci\u00f3n pura de la gloria del Omnipotente\u2026 Es un reflejo de la luz  eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad.\u201d (Sab. 7,25-26. Cf. Heb. 1,3). M\u00e1s a\u00fan, ella es descrita como \u00abel art\u00edfice de todo\u00bb (panton technitis, 7,21), una expresi\u00f3n que indica que la creaci\u00f3n es, de alg\u00fan modo, atribuible a ella.  Sin embargo, en el juda\u00edsmo posterior esta doctrina exaltada sufri\u00f3 un eclipse y parece haber pasado al olvido. Tampoco se puede decir que el pasaje, aunque manifiesta alg\u00fan conocimiento de una segunda personalidad del Alt\u00edsimo, constituye una revelaci\u00f3n de la Trinidad.  Por lo que en ning\u00fan lugar del Antiguo Testamento encontramos ninguna indicaci\u00f3n clara de una Tercera Persona. A menudo se menciona el  Esp\u00edritu del Se\u00f1or, pero no hay nada que muestre que el Esp\u00edritu era visto como distinto a Yahveh mismo.  El t\u00e9rmino siempre es empleado para designar a Dios considerado en su obra, ya sea en el universo o en el alma del hombre.  El tema parece haber sido correctamente resumido por San Epifanio donde dice: \u00abEl Dios \u00danico es declarado sobre todo por Mois\u00e9s y la doble personalidades (de Padre e Hijo) es afirmada en\u00e9rgicamente por los  profetas. La Trinidad es dada a conocer por el Evangelio\u00bb (\u00abHaer.\u00bb, LXXIV).\n<\/p>\n<h2>Pruebas de la doctrina a partir de la Tradici\u00f3n<\/h2>\n<h3>Los Padres de la Iglesia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta secci\u00f3n mostraremos que desde los primeros tiempos la Iglesia  cat\u00f3lica ha ense\u00f1ado la  doctrina de la Sant\u00edsima Trinidad y que la misma ha sido profesada por sus miembros. Como nadie la ha negado en ning\u00fan per\u00edodo posterior a las controversias  arrianas y macedonias, ser\u00e1 suficiente si aqu\u00ed consideramos s\u00f3lo la fe de los primeros cuatro siglos. Un argumento de gran peso es provisto en las formas  lit\u00fargicas de la Iglesia.  A \u00e9stas se les debe adjudicar  necesariamente la mayor fuerza  probatoria, ya que no expresan la opini\u00f3n privada de un solo  individuo, sino la creencia p\u00fablica de todo el cuerpo de los fieles.  Tampoco se puede objetar que las nociones de los  cristianos sobre el tema fueron vagas y confusas, y que sus formas lit\u00fargicas reflejan este estado de \u00e1nimo. En este punto, la vaguedad era imposible.  Cualquier cristiano puede ser llamado a sellar con su sangre su creencia de que hay un solo Dios. La respuesta de San M\u00e1ximo (c. 250 d.C.) al mandamiento del proc\u00f3nsul que deb\u00eda sacrificar a los dioses \u00abNo ofrezco ning\u00fan sacrificio salvo al \u00fanico Dios verdadero\u00bb es t\u00edpico de las muchas respuestas en las Actas de los M\u00e1rtires. Est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n suponer que los hombres que fueron preparados para dar sus vidas en pro de esta verdad fundamental estuvieran de hecho en tal confusi\u00f3n en relaci\u00f3n a ella que no supiesen si su credo era  monote\u00edsta, dite\u00edsta o  trite\u00edsta.  Por otra parte, sabemos que su instrucci\u00f3n respecto a las doctrinas de su religi\u00f3n era s\u00f3lida. Los  escritores de esa \u00e9poca son testigos que incluso los iletrados estaban completamente familiarizados con las verdades de la fe. (cf. San Justino, \u00bb 1st. Apol\u00bb, 60; San Ireneo, \u00abAdv.haer\u00bb. III.4.2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(1) F\u00f3rmulas Bautismales:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Debemos mencionar primero la f\u00f3rmula bautismal, que todos la reconocen como primitiva. Ya se ha mostrado que las palabras, tal como las prescribi\u00f3  Cristo (Mt. 28,19) expresan claramente la Divinidad de las Tres Personas as\u00ed como su distinci\u00f3n, pero aqu\u00ed se debe a\u00f1adir otra consideraci\u00f3n. El bautismo, con su renuncia formal a Satan\u00e1s y sus obras, se entend\u00eda como el rechazo a la idolatr\u00eda del paganismo y a la  solemne consagraci\u00f3n del bautizado al \u00fanico Dios verdadero (Tertuliano, \u00abDe spect.\u00bb, IV; Justino, \u00bb 1 Apol.\u00bb, IV).  El acto de consagraci\u00f3n era la invocaci\u00f3n sobre ellos del Padre, el  Hijo y el Esp\u00edritu Santo.  Es manifiestamente absurda la suposici\u00f3n de que ellos consideraban a la Segunda y Tercera Personas como seres  creados, y que de hecho se estaban consagrando al servicio de las criaturas.  San Hip\u00f3lito ha expresado la fe de la Iglesia en los t\u00e9rminos m\u00e1s claros:  \u00abAquel que desciende con fe a esta  jofaina de regeneraci\u00f3n reniega del  Malvado y se compromete con Cristo, renuncia al enemigo y confiesa que Cristo es Dios&#8230; regresa de la pila bautismal como un hijo de Dios y coheredero de Cristo.  A quien con el  sant\u00edsimo, el bueno y dador de vida Esp\u00edritu sea la gloria ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb. (\u00abSerm. En Te\u00f3f\u00bb n.10)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(2) Las doxolog\u00edas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El testimonio de las doxolog\u00edas no es menos sorprendente. La forma ahora universal \u00abGloria al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo\u00bb expresa tan claramente el dogma trinitario que los  arrianos consideraron  necesario negar que estuvo en uso antes de la \u00e9poca de Flaviano de Antioqu\u00eda (Filostorgio, \u00abHist. eccl.\u00bb, III, XIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es verdad que hasta el per\u00edodo de la controversia arriana hab\u00eda sido m\u00e1s com\u00fan la forma \u00abGloria al Padre, a trav\u00e9s del Hijo, en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (cf. 1  Clemente, 58, 59; Justino, \u00abApol I\u201d, 67).  Esta \u00faltima forma es de hecho perfectamente consistente con la creencia trinitaria; sin embargo, no expresa la coigualdad de las Tres Personas, sino su operaci\u00f3n en relaci\u00f3n al hombre. Vivimos en el Esp\u00edritu, y a trav\u00e9s de \u00c9l somos hechos part\u00edcipes en Cristo (G\u00e1l. 5,25; Rom. 8,9); y es a trav\u00e9s de Cristo, como sus miembros, que somos dignos de ofrecer la alabanza a Dios  (Heb. 13,15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, hay muchos pasajes en los Padres anteriores a  Nicea que muestran que tambi\u00e9n se usaba la forma \u00abGloria sea al Padre y al Hijo y a (con) el Esp\u00edritu Santo\u00bb.\n<\/p>\n<ul>\n<li>En la narrativa del  martirio de San Policarpo leemos: \u00abCon quien a ti y al Esp\u00edritu Santo sea la gloria hoy y por los siglos venideros\u00bb (Mart. S. Polyc., n. 14; cf. n. 22).  <\/li>\n<li> Clemente de Alejandr\u00eda invita a los hombres \u00abden gracias y alaben al \u00fanico Padre e Hijo, al Hijo y Padre con el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Pd., III xii, P.G., VIII, 6$O).   <\/li>\n<li> San Hip\u00f3lito termina su obra contra Noeto con las palabras: \u00abA \u00c9l sea la gloria y el poder con el Padre y el Esp\u00edritu Santo en la Santa Iglesia ahora y por siempre por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb  (Contra Noet., n. 18, P.G., X, 830). <\/li>\n<li>San Dionisio de Alejandr\u00eda usa casi las mismas palabras:  \u00abA Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo, con el Esp\u00edritu Santo sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (en San Basilio, \u00abDe Spiritu Sancto\u00bb, XXIX, n. 72, P.G., XXXII, 202). <\/li>\n<li> San Basilio nos dice adem\u00e1s que era una costumbre inmemorial entre los  cristianos que cuando encend\u00edan la  l\u00e1mpara vespertina daban gracias a Dios con la oraci\u00f3n: ainoumen iiatera kai tion kai agion iineuma theou (\u201cAlabamos al Padre, al Hijo y al Santo Esp\u00edritu de Dios\u201d).  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(3) Otros escritos patr\u00edsticos<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La  doctrina de la Trinidad es ense\u00f1ada formalmente en toda clase de escritos eclesi\u00e1sticos. Entre los  apologistas, podemos mencionar a San Justino, \u00abApol. I\u201d, VI; Aten\u00e1goras, \u00abLegat: pro Christ.\u00bb, n. 12.  El \u00faltimo nos dice que los cristianos \u00abson conducidos a la vida futura por una \u00fanica cosa, el conocimiento de Dios y su  Logos, cu\u00e1l es la unicidad del Hijo con el Padre, cu\u00e1l es la comuni\u00f3n del Padre con el Hijo, cu\u00e1l es el Esp\u00edritu, cu\u00e1l es la unidad de estos tres, el Esp\u00edritu, el Hijo y el Padre, y su distinci\u00f3n en unidad\u00bb.  Ser\u00eda imposible ser m\u00e1s expl\u00edcitos.  Y podemos estar seguros que un apologista, que escrib\u00eda para los  paganos, sopesar\u00eda muy bien las palabras con las que trataba sobre esta doctrina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los escritores pol\u00e9micos, podemos referirnos a San Ireneo \u00abAdv. aer.\u00bb, I, XXII, IV, XX, 1-6.  En estos pasajes, rechaza la ficci\u00f3n  gn\u00f3stica de que el mundo fue creado por eones que hab\u00edan emanado de Dios, pero no eran consustanciales con \u00c9l, y ense\u00f1a la  consubstancialidad del Verbo y el Esp\u00edritu por quienes Dios  cre\u00f3 todas las cosas. Clemente de Alejandr\u00eda profes\u00f3 la doctrina en \u00abPaedag.\u00bb I.6, y poco despu\u00e9s San Gregorio Taumaturgo, como ya hemos visto, la establece en los t\u00e9rminos m\u00e1s expresos en su credo. (P.G., X, 986).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b> (4)  En contraposici\u00f3n a las ense\u00f1anzas her\u00e9ticas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, evidencia adicional con respecto a la doctrina de la Iglesia es proporcionada por una comparaci\u00f3n de su ense\u00f1anza con la de las sectas her\u00e9ticas.  La controversia con los  sabelianos en el siglo III prueba concluyentemente que ella no pod\u00eda tolerar ninguna desviaci\u00f3n de la doctrina trinitaria.  Noeto de Esmirna, el originador del error, fue condenado por un s\u00ednodo local cerca del a\u00f1o 200 d.C.  Sabelio quien propag\u00f3 la misma herej\u00eda en Roma en el a\u00f1o 220 d.C. fue  excomulgado por  San Calixto.  Es  notorio que la secta no apelase a la  tradici\u00f3n; encontraba el trinitarismo en posesi\u00f3n dondequiera que aparec\u00eda &#8212;en Esmirna, en Roma, en \u00c1frica, en Egipto. Por otro lado, San Hip\u00f3lito, quien la combati\u00f3 en su \u00abContra Noeto\u00bb, reclama la tradici\u00f3n apost\u00f3lica para la  doctrina de la Iglesia Cat\u00f3lica: \u00abCreamos, amados hermanos, de acuerdo con la tradici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, que Dios el Verbo baj\u00f3 del cielo a la  sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, para salvar al hombre\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un poco despu\u00e9s (c. 260 d.C.) San Dionisio de Alejandr\u00eda descubri\u00f3 que el error se hab\u00eda esparcido en la Pent\u00e1polis de Libia, y dirigi\u00f3 una carta  dogm\u00e1tica contra \u00e9l a dos obispos, Eufranor y Ammonio.  Con el fin de enfatizar la distinci\u00f3n entre las Personas, en su carta llam\u00f3 al  Hijo poiema tou Theou y us\u00f3 otras expresiones capaces de sugerir que el Hijo debe considerarse entre las criaturas.  Fue acusado de heterodoxia ante el Papa San Dionisio, quien celebr\u00f3 un concilio y le dirigi\u00f3 una carta que trataba de la verdadera doctrina cat\u00f3lica en relaci\u00f3n al punto en cuesti\u00f3n.   El obispo de Iglesia de Alejandr\u00eda contest\u00f3 con una defensa de su ortodoxia titulada Elegxhos kai apologia donde corrigi\u00f3 lo que hubiera estado errado. Expresamente profes\u00f3 su creencia en la consubstancialidad del Hijo, usando el mismo t\u00e9rmino, Homoousion, que luego se convirti\u00f3 en la piedra de toque de la ortodoxia en  Nicea (P.G., XXV, 505). La historia de la controversia es concluyente en lo que respecta al est\u00e1ndar doctrinal de la Iglesia.  Nos muestra que ella fue firme en rechazar, por un lado, cualquier confusi\u00f3n de las Personas y, por otro lado, cualquier negaci\u00f3n de su consubstancialidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La informaci\u00f3n que tenemos en relaci\u00f3n a otra herej\u00eda &#8212;la de Montano&#8212; nos provee prueba adicional que la doctrina de la Trinidad fue la ense\u00f1anza de la Iglesia en el a\u00f1o 150 d.C.  Tertuliano afirma en los t\u00e9rminos m\u00e1s claros que lo que el sosten\u00eda en cuanto a la Trinidad cuando era cat\u00f3lico, lo afirma todav\u00eda como montanista (\u00abAdv. Prax\u00bb, II, 156); y en la misma obra expl\u00edcitamente ense\u00f1a la Divinidad de las Tres Personas, su distinci\u00f3n, la eternidad de Dios Hijo (op.cit., XXVII). De la misma manera, San Epifanio afirma la ortodoxia de los montanistas en este tema. (Haer. LXVIII).  Ahora bien no se debe suponer que los montanistas hubiesen aceptado ninguna ense\u00f1anza novedosa de la Iglesia Cat\u00f3lica desde su separaci\u00f3n a mediados del siglo II.  Por lo tanto,  puesto que hubo total acuerdo entre los dos cuerpos en relaci\u00f3n a la Trinidad, tenemos aqu\u00ed nuevamente una prueba clara que el trinitarismo era un art\u00edculo de fe en el tiempo cuando la tradici\u00f3n apost\u00f3lica estaba demasiado reciente como para que hubiese surgido cualquier error sobre un punto tan vital.\n<\/p>\n<h3>Controversia posterior<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de la fuerza de los argumentos que hemos resumido, desde finales del siglo XVII hasta el presente ha persistido una vigorosa controversia en relaci\u00f3n a la  doctrina trinitaria de los  Padres anteriores a  Nicea.   Los escritores socinianos del siglo XVII (por ejemplo, Sand, \u00abNucleus historiae ecclesiastic\u00bb, Amsterdam, 1668) afirm\u00f3 que el lenguaje de los primeros Padres, en muchos pasajes de sus obras muestran que no estaban de acuerdo con San Atanasio, sino con Arrio. Petavio, quien en ese per\u00edodo estaba ocupado con su gran obra  teol\u00f3gica, fue convencido por sus argumentos, y admiti\u00f3 que, al menos algunos de estos Padres hab\u00edan ca\u00eddo en graves errores.  Por otro lado, su ortodoxia fue defendida vigorosamente por el te\u00f3logo anglicano Dr. George Bull (\u00abDefensio Fidei Nicaen\u00bb, Oxford, 1685) y ulteriormente por  Bossuet, Thomassin y otros te\u00f3logos cat\u00f3licos. Los que asumieron una opini\u00f3n menos favorable afirmaron que ense\u00f1an los siguientes puntos inconsistentes con la creencia post-Nicena de la Iglesia:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Que el  Hijo, incluso en cuanto a su  Naturaleza Divina, es inferior y no igual al Padre; <\/li>\n<li> Que s\u00f3lo el Hijo apareci\u00f3 en las teofan\u00edas del Antiguo Testamento, en tanto que el Padre es esencialmente invisible, sin embargo, el Hijo no lo es; <\/li>\n<li> Que el Hijo es un ser  creado; <\/li>\n<li> Que la generaci\u00f3n del Hijo no es  eterna, sino que se realiz\u00f3 en el tiempo. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Examinaremos estos cuatro puntos en orden:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) Como prueba de la aseveraci\u00f3n de que muchos de los Padres niegan la igualdad del Hijo con el Padre, se citan pasajes:  San Justino (Apol., I, 13, 32), San Ireneo (Adv. haer., III.8.3), Clemente (\u00abStrom.\u00bb, VII.2, P.G., IX, 410), San Hip\u00f3lito (Con. Noet., n. 14),  Or\u00edgenes (Con. Cels., VIII.15).   De este modo. Ireneo dice: \u00ab\u00c9l orden\u00f3, y ellos fueron creados&#8230;  \u00bfA qui\u00e9n le orden\u00f3?  Su  Palabra, por quien, dicen las  Escrituras, los cielos fueron erigidos\u00bb.   Y Or\u00edgenes (Con. Cels., VIII.15) dice: \u00abDeclaramos que el Hijo no es m\u00e1s poderoso que el Padre, sino inferior a \u00c9l. Y basamos esta creencia en lo que  Jes\u00fas mismo dijo: \u00abEl Padre que me envi\u00f3 es m\u00e1s grande que Yo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora, en relaci\u00f3n a estos pasajes, hay que tener en mente que hay dos formas de considerar la Trinidad.  Podemos ver las Tres Personas en la medida en que gozan igualmente de la Naturaleza Divina o podemos considerar al  Hijo y al  Esp\u00edritu como derivados del Padre, quien es la \u00fanica fuente de Divinidad, y de quien ellos reciben todo lo que tienen y son.   El primer modo de considerarlos ha sido el m\u00e1s com\u00fan desde la herej\u00eda  arriana.  El \u00faltimo, sin embargo, era m\u00e1s frecuente previo a aquel per\u00edodo.  Bajo este aspecto, el Padre, al ser la \u00fanica fuente de todo, puede ser llamado m\u00e1s grande que el Hijo.  As\u00ed, San Atanasio,  Basilio, [[San Gregorio Nacianceno, San Gregorio de Nisa, y los Padres del Concilio de S\u00e1rdica, en su carta sinodal, todos trataron las palabras de nuestro Se\u00f1or \u00abEl Padre es mayor que Yo\u00bb como que hacen referencia a su divinidad (cf.  Petavio, \u00abDe Trin.\u00bb, II, I, 7, VI, 11).   Desde este punto de vista, se puede decir que en la creaci\u00f3n del mundo, el Padre orden\u00f3 y su Hijo  obedeci\u00f3. La expresi\u00f3n no es una que pudo haber sido empleada por los escritores  latinos, quienes insist\u00edan en que la creaci\u00f3n y todas las obras de Dios proced\u00edan de \u00c9l mismo como uno y no de Personas distintas una de la otra. Pero esta verdad no era familiar para los primeros  Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) A San Justino (Dial. n. 60), San Ireneo (Adv. har., IV, XX, nn. 7, 11), Tertuliano (\u00abC. Marc.\u00bb, II, 27; \u00abAdv Prax.\u00bb, 15, 16), [[Novaciano y novacianismo | Novaciano (De Trin., 18,25) y a   Te\u00f3filo (Ad Autol., II.22) se les acusa de ense\u00f1ar que las teofan\u00edas eran incompatibles con la naturaleza  esencial del Padre, aunque no incompatibles con la del  Hijo.  En este caso tambi\u00e9n la dificultad puede ser ampliamente eliminada si se recuerda que estos escritores ve\u00edan todas las operaciones divinas como procedentes de las Tres Personas como tales, y no la Divinidad vista como una.  Ahora la revelaci\u00f3n nos ense\u00f1a que en la obra de la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n del mundo, el Padre efect\u00faa su prop\u00f3sito a trav\u00e9s del Hijo.  Por medio de \u00e9l cre\u00f3 el mundo, a trav\u00e9s de \u00c9l lo redimi\u00f3, a trav\u00e9s de \u00c9l lo juzgar\u00e1.    Por lo tanto, estos escritores  cre\u00edan que, teniendo en cuenta la disposici\u00f3n actual de la  Providencia, las teofan\u00edas solo pudieron haber sido obra del Hijo. M\u00e1s a\u00fan, en Col. 1,15, al Hijo se le llama expresamente \u00abla imagen del Dios invisible.\u00bb (eikon tou Theou rou aoratou).  Parece que tomaron esta expresi\u00f3n con estricta literalidad. La funci\u00f3n de un eikon es manifestar lo que en s\u00ed mismo est\u00e1 escondido (cf. San Juan Damasceno, \u00abDe imagin\u00bb, III, n. 17).  De ah\u00ed que ellos afirmaban que la obra de revelar al Padre pertenece por naturaleza a la Segunda Persona de la Trinidad, y concluye que las teofan\u00edas fueron su obra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) Expresiones que parecen contener la declaraci\u00f3n de que el Hijo fue creado se encuentran en Clemente de Alejandr\u00eda (Strom., V.14 y VI.17), Taciano (Orat., V), Tertuliano (\u00abAdv. Prax.\u00bb VI; \u00abAdv. \u00abAdv. Hermong.\u00bb, 18, 20),  Or\u00edgenes (In Joan., I.22).  Clemente habla de la Sabidur\u00eda como \u00abcreada antes de todas las cosas\u00bb (protoktistos), y Taciano llama al  Verbo \u00abla primera obra engendrada (ergon prototokon) del Padre.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No obstante, el significado de estos autores est\u00e1 claro. En Col. 1,16, San Pablo dice que todas las cosas fueron creadas en el  Hijo.  Se entendi\u00f3 que esto significaba que la creaci\u00f3n se realiz\u00f3 de acuerdo a ideas ejemplares predeterminadas por Dios y que exist\u00edan en el Verbo.  En vista de esto se puede decir que el Padre \u201ccre\u00f3\u201d al Verbo, usando el t\u00e9rmino en lugar del m\u00e1s exacto \u201cgenerada\u201d, considerando que las ideas ejemplares de la creaci\u00f3n fueron comunicadas por el Padre al Hijo. O, nuevamente, la creaci\u00f3n real del mundo podr\u00eda denominarse la creaci\u00f3n del Verbo, puesto que se realiza de acuerdo a las ideas que existen en el Verbo.  El contexto muestra invariablemente que el pasaje debe ser entendido en uno u otro de estos sentidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La expresi\u00f3n es indudablemente muy dura y ciertamente nunca se hubiese empleado sino hubiese sido por el vers\u00edculo de Proverbios 8,22, el cual es traducido en  los Setenta y en las antiguas versiones latinas \u00abEl Se\u00f1or me cre\u00f3 (ektise), primicia de su camino.\u201d Como se entendi\u00f3 que el pasaje hac\u00eda referencia al Hijo, hizo surgir  la pregunta  de c\u00f3mo se pod\u00eda decir que la Sabidur\u00eda fue creada? (Or\u00edgenes, \u00abPrinc.\u00bb, I.2.3).  Se debe recordar adem\u00e1s que la terminolog\u00eda precisa respecto a las relaciones entre las Tres Personas fue el fruto de las controversias que surgieron en el siglo IV.  Los escritores de un per\u00edodo anterior no se ocupaban del arrianismo, y usaron expresiones que, a la luz de los subsiguientes errores son vistas no s\u00f3lo como simplemente imprecisas, sino como peligrosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(4)  Mayor dificultad quiz\u00e1s presentan una serie de pasajes que parecen afirmar que antes de la creaci\u00f3n del mundo el Verbo no era una  hip\u00f3stasis distinta del Padre. Estas se encuentran en San Justino (C. Tryphon., LXI), Taciano (Con. Graecos, V), Aten\u00e1goras (Legat., X),  Te\u00f3filo (Ad Autol., II, X, 22); San Hip\u00f3lito (Con. Noet., X); Tertuliano (\u00abAdv. Prax.\u00bb, 5-7; \u00abAdv. Hermogenem\u00bb, 18).   As\u00ed Te\u00f3filo escribe (op.cit., n.22)\n<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s es esta voz (o\u00edda en el  Para\u00edso) sino la Palabra de Dios que es tambi\u00e9n su  Hijo?&#8230; Pues antes de que nada llegara a ser, lo ten\u00eda como consejero, el cual era su propia mente y pensamiento [es decir, como el logos endiathetos, c.X).  Pero cuando Dios quiso hacer todo lo que hab\u00eda determinado, entonces \u00c9l Lo engendr\u00f3 como la Palabra pronunciada (logos prophorikos), el primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, sin embargo, no dej\u00e1ndolo a \u00c9l mismo sin Raz\u00f3n (logos), sino habiendo engendrado la Raz\u00f3n y por siempre en reciprocidad con la Raz\u00f3n\u00bb  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Expresiones como \u00e9stas se deben indudablemente a la influencia de la filosof\u00eda  estoica: el logos endiathetos y logos prophorikos, eran concepciones en boga de aquella  escuela. Es evidente que estos  apologetas buscaban explicar la fe  cristiana a sus lectores  paganos en t\u00e9rminos con los cu\u00e1les \u00e9stos estaban familiarizados.  Algunos escritores cat\u00f3licos de hecho pensaron que la influencia de su formaci\u00f3n previa llev\u00f3 a algunos de ellos al subordinacionismo, a pesar de que la Iglesia misma nunca se involucr\u00f3 en tal error (vea el Logos). Sin embargo, no parece  necesario adoptar esta conclusi\u00f3n. Si se tiene en cuenta el punto de vista de los escritores, las expresiones, extra\u00f1as como son, no ser\u00edan vistas como incompatibles con la creencia  ortodoxa.  Los primeros  Padres, como ya se dijo, consideraban que Prov. 8,22 y Col. 1,15, ense\u00f1aban claramente que hay un sentido en el que se puede decir correctamente que el Verbo, engendrado antes que todos los mundos, tambi\u00e9n fue engendrado en el tiempo. Esta generaci\u00f3n temporal que conceb\u00edan no era otra que el acto de la creaci\u00f3n.   Ellos ve\u00edan esto como el complemento a la generaci\u00f3n eterna, en la medida en que es la manifestaci\u00f3n externa de aquellas ideas creativas que desde toda la [[eternidad], el Padre ha comunicado al  Verbo eterno.  Puesto que, en las mismas obras que contienen estas desconcertantes expresiones, se encuentran otros pasajes que ense\u00f1an expl\u00edcitamente la eternidad del  Hijo, parece muy natural interpretarlas en ese sentido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se debe  recordar adem\u00e1s que a trav\u00e9s de este per\u00edodo, cuando los  te\u00f3logos trataron el tema de la relaci\u00f3n de las Personas Divinas, entre s\u00ed, invariablemente las ve\u00edan en conexi\u00f3n con la cosmogon\u00eda.  S\u00f3lo despu\u00e9s, en la \u00e9poca  nicena, aprendieron a prescindir del tema de la creaci\u00f3n y trataron con la triple Personalidad exclusivamente desde el punto de vista de la vida Divina del Alt\u00edsimo. Cuando se lleg\u00f3 a esta etapa, las expresiones como estas se volvieron imposibles.\n<\/p>\n<h2>La Trinidad como un misterio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio Vaticano I ha explicado el significado que se le ha de atribuir al t\u00e9rmino misterio en  teolog\u00eda.  Establece que un misterio es una verdad que no s\u00f3lo somos incapaces de descubrir aparte de la revelaci\u00f3n divina, sino la cual, aun cuando ha sido revelada, se mantiene \u00abescondida bajo el velo de la fe y, envuelta, por as\u00ed decirlo, en una especie de oscuridad\u00bb (Const., \u00abDe fide. Cath\u00bb, IV).  En otras palabras, nuestro entendimiento de ella sigue siendo s\u00f3lo parcial, incluso despu\u00e9s de haberla aceptado como parte del mensaje Divino.  A trav\u00e9s de analog\u00edas y tipos podemos formarnos un concepto representativo expresivo de lo que se ha revelado, pero no podemos captar el conocimiento total que supone que los varios elementos del concepto son claramente entendidos y su compatibilidad rec\u00edproca manifiesta.  En cuanto a la vindicaci\u00f3n de un misterio, el oficio de la raz\u00f3n natural es solamente mostrar que no contiene ninguna imposibilidad intr\u00ednseca, que es inv\u00e1lida cualquier objeci\u00f3n presentada contra \u00e9l con motivo de que viola las leyes del pensamiento.   M\u00e1s que esto no puede hacer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio Vaticano tambi\u00e9n  defini\u00f3 que la fe  cristiana contiene misterios estrictamente llamados (can. 4).  Todos los te\u00f3logos admiten que la Trinidad es uno de ellos.  De hecho, de todas las verdades reveladas \u00e9sta es la m\u00e1s impenetrable para la raz\u00f3n. En consecuencia, declarar que este no es un misterio, ser\u00eda una virtual negaci\u00f3n del canon en cuesti\u00f3n.  Por otra parte, las palabras de  Nuestro Se\u00f1or en Mt. 11,27, \u00abNadie conoce al Hijo sino el Padre\u00bb, parece declarar expresamente que la pluralidad de Personas en la Divinidad es una verdad totalmente fuera del alcance de ning\u00fan intelecto creado.  Los  Padres proveen muchos pasajes en los cuales se afirma la incomprensibilidad de la naturaleza divina. San Jer\u00f3nimo dice, en una frase muy conocida: \u00abLa verdadera profesi\u00f3n del misterio de la Trinidad es confesar que no lo comprendemos\u00bb (De mysterio Trinitatus recta confessio est ignoratio scientiae &#8212; \u00abProem ad 1. XVIII en Isai.\u00bb). La controversia con los  eunomianos, que declaraban que la  Esencia Divina estaba totalmente expresada en la absolutamente simple noci\u00f3n de \u00abel Innascible\u00bb (agennetos), y que esto era completamente comprensible por la mente humana, llev\u00f3 a muchos Padres  griegos a insistir en la incomprensibilidad de la Naturaleza Divina, m\u00e1s especialmente en relaci\u00f3n a las procesiones internas. (San. Basilio. \u00abIn Eunom.\u00bb, I, n. 14; San Cirilo de Jerusal\u00e9n, \u00abCat.\u00bb, VI; San Juan Damasceno, \u00abFid. Orth.\u00bb, I.2, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, m\u00e1s tarde se encuentran algunos nombres famosos que defienden la opini\u00f3n contraria, como San Anselmo (\u00abMonol.\u00bb, 64),  Abelardo (\u00abIn Ep. Ad Rom.\u00bb), Hugo de San V\u00edctor (\u00abDe sacram\u00bb III, XI), y Ricardo de San V\u00edctor (\u00abDe Trin\u00bb, III, V) todos declaran que es posible asignar razones perentorias de por qu\u00e9 Dios debe ser ambos Uno y Trino.  Como explicaci\u00f3n de esto, conviene hacer notar que en aquel per\u00edodo la relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con la  doctrina revelada era s\u00f3lo oscuramente entendida.  Esta cuesti\u00f3n s\u00f3lo se trat\u00f3 a fondo luego de que el sistema  aristot\u00e9lico hab\u00eda obtenido el reconocimiento de los te\u00f3logos. En el fermento intelectual de la \u00e9poca, Abelardo inici\u00f3 una tendencia racionalista: no s\u00f3lo reclam\u00f3 un conocimiento de la Trinidad para los fil\u00f3sofos  paganos, sino que su propia doctrina trinitaria era pr\u00e1cticamente sabeliana. El error de Anselmo no se debi\u00f3 al racionalismo, sino a una aplicaci\u00f3n demasiado amplia del principio agustiniano \u00abCrede ut intelligas\u00bb.  Hugo y Ricardo de San V\u00edctor fueron, sin embargo, ciertamente influenciados por la ense\u00f1anza de Abelardo.  Los errores de Raimundo Lulio (1235-1315) en este sentido, eran incluso m\u00e1s extremos. Fueron expresamente condenados por  Gregorio XI en el a\u00f1o 1376.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el siglo XIX la influencia del racionalismo prevaleciente se manifest\u00f3 en varios escritores cat\u00f3licos. Frohschammer y  G\u00fcnther afirmaron que el dogma de la Trinidad era susceptible a prueba.  El Papa P\u00edo IX reprob\u00f3 sus opiniones en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n (Denzinger, 1655 ss., 1666 ss., 1709 ss.) y fue para guardarse de esta tendencia que el Concilio Vaticano I emiti\u00f3 los decretos a los que se ha hecho referencia. Un error, de alguna manera similar, aunque menos agravada, se le conden\u00f3 a  Rosmini  el 14 de diciembre de 1887 (Denz., 1915).\n<\/p>\n<h2>La doctrina seg\u00fan interpretada por la teolog\u00eda griega<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Naturaleza y personalidad<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los  Padres  griegos abordaron el problema de la  doctrina trinitaria de un modo que difiere en un detalle importante de aquel que, desde los d\u00edas de San Agust\u00edn, se ha vuelto tradicional en la  teolog\u00eda  latina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La teolog\u00eda latina fij\u00f3 el pensamiento primero sobre la naturaleza y solo luego en las Personas. La personalidad es vista como, por as\u00ed decirlo, el complemento final de la naturaleza: la naturaleza es considerada como l\u00f3gicamente previa a la personalidad.  Por lo tanto, porque la  naturaleza de Dios es una, \u00c9l es conocido por nosotros como un Dios antes de poder ser  conocido como Tres Personas.  Y cuando los te\u00f3logos hablan de Dios sin hacer especial menci\u00f3n a una Persona, lo conciben bajo este aspecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto es completamente diferente desde el punto de vista griego. El pensamiento griego se fij\u00f3 primero en las Tres Personas distintas: el Padre, a quien, como fuente y origen de todo, le pertenece m\u00e1s especialmente el nombre de Dios (Theos); el  Hijo, que procede del Padre por generaci\u00f3n  eterna, y por lo tanto llamado tambi\u00e9n correctamente Dios; y el Esp\u00edritu Santo, que procede del Padre a trav\u00e9s del Hijo. La personalidad es tratada como l\u00f3gicamente previa a la naturaleza.  As\u00ed como la naturaleza humana es algo que los hombres  individuales poseen, y que s\u00f3lo puede ser concebida como perteneciente a y dependiente del individuo, as\u00ed tambi\u00e9n la Naturaleza Divina es algo que les pertenece a las Personas y no puede ser concebida independientemente de ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El contraste aparece sorprendentemente en relaci\u00f3n al tema de la creaci\u00f3n. Todos los te\u00f3logos occidentales ense\u00f1an que la creaci\u00f3n, como todas las obras externas de Dios, proceden de \u00c9l como Uno: las personalidades separadas no entran en consideraci\u00f3n. Los griegos invariablemente hablan como si, en todas las obras divinas, cada Persona ejerce una funci\u00f3n separada.  San Ireneo les replica a los  gn\u00f3sticos, que afirmaban que el mundo fue creado por un demiurgo diferente al Dios supremo, afirmando que Dios es el \u00fanico Creador, y que \u00c9l hizo todas las cosas por su  Palabra y su sabidur\u00eda, el Hijo y el Esp\u00edritu (Adv. haer., I, XXII; II, IV, 4, 5, XXX, 9; IV, XX, 1).   Una f\u00f3rmula encontrada a menudo entre los Padres Griegos es que todas las cosas proceden del Padre y son realizadas por el Hijo en el Esp\u00edritu (San Atanasio, \u00abAd Serap.\u00bb, I, XXXI; Basil, \u00abDe Spiritu Sancto\u00bb, n. 38; San Cirilo de Alejandr\u00eda, \u00abDe Trin. dial.\u00bb, VI).  As\u00ed tambi\u00e9n, San Hip\u00f3lito (Con Noet., X) dice que Dios ha modelado todas las cosas por su palabra y su sabidur\u00eda cre\u00e1ndolas por su palabra, y adorn\u00e1ndolas por su sabidur\u00eda. (gar ta genomena dia Logou kai Sophias technazetai, Logo men ktizon Sophia de kosmon).  El Credo de Nicea a\u00fan conserva para nosotros este punto de vista.  En \u00e9l, a\u00fan profesamos nuestra creencia \u00aben un Dios y Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra&#8230;y en un solo Se\u00f1or Jesucristo&#8230; por quien todo fue hecho&#8230; y en el Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>La unidad divina<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los  Padres  Griegos no olvidaron salvaguardar la  doctrina de la unidad divina, aunque manifiestamente su punto de vista requer\u00eda un tratamiento diferente de aquel empleado en  Occidente.  San Ireneo afirma la  consubstancialidad de las Personas al decirnos que Dios  cre\u00f3 el mundo por Su  Hijo y Su  Esp\u00edritu, \u00abSus dos manos\u00bb (Adv. Haer., IV, XX,1).  El tenor de la frase es evidentemente indicar que la Segunda y Tercera Personas no son substancialmente distintas de la Primera. Una descripci\u00f3n m\u00e1s  filos\u00f3fica es la doctrina de la \u201crecapitulaci\u00f3n\u201d (sygkephalaiosis).  Parece que \u00e9sta se encontr\u00f3 primero en la correspondencia entre San Dionisio de Alejandr\u00eda y  San Dionisio de Roma.  El primero escribe: \u00abNosotros, de este modo [es decir, por la doble procesi\u00f3n] extendemos la m\u00f3nada [la Primera Persona] a la Trinidad, sin causar ninguna divisi\u00f3n, y recapitulamos la Trinidad en la m\u00f3nada sin causar disminuci\u00f3n\u00bb (outo men emeis eis te ten Triada ten Monada, platynomen adiaireton, kai ten Triada palin ameioton eis ten Monada sygkephalaioumetha &#8212; P.G., XXV, 504). Aqu\u00ed, se afirma la consubstancialidad sobre la base de  que el Hijo y el Esp\u00edritu, procedentes del Padre, no est\u00e1n, sin embargo, separados de \u00c9l; mientras, nuevamente, con todas sus perfecciones, pueden ser considerados como contenidos en \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta doctrina supone un punto de vista muy diferente de aquel con el que estamos familiarizados.  Los Padres griegos consideraban al Hijo como la sabidur\u00eda y el poder del Padre (1 Cor. 1,24) en un sentido formal, y de igual manera, al Esp\u00edritu como su santidad.  Aparte del Hijo el Padre estar\u00eda sin su sabidur\u00eda; aparte del Esp\u00edritu estar\u00eda sin su santidad.   Por eso, al Hijo y al Esp\u00edritu les llaman \u00abPoderes\u00bb (Dynameis) del Padre.  Pero mientras en las creaturas los poderes y  facultades son meras perfecciones  accidentales, en el Todopoderoso son hip\u00f3stasis subsistentes.  Denis de Alejandr\u00eda considera a la Segunda y Tercera Personas como los \u201cpoderes\u201d del Padre, y habla de la Primera Persona como \u00abextendida\u00bb a ellos y no dividida de ellos. Y, puesto que lo que tienen y son se deriva de \u00c9l, este escritor afirma que si fijamos nuestros pensamientos en la sola fuente de la Deidad,  encontramos en \u00c9l no disminuido todo lo que est\u00e1 contenido en ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La controversia arriana llev\u00f3 a la insistencia en el Homoousion.  Pero con los griegos este no es un punto de partida, sino una conclusi\u00f3n, el resultado de un an\u00e1lisis reflexivo.  La filiaci\u00f3n de la Segunda Persona implica que \u00c9l ha recibido la Naturaleza Divina en su plenitud,  pues toda generaci\u00f3n implica el origen de uno que es igual en naturaleza al principio originador. Pero aqu\u00ed, est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n el tema de la unidad meramente espec\u00edfica.   La  esencia divina no es capaz de multiplicaci\u00f3n num\u00e9rica; es, por lo tanto, razonaron ellos, id\u00e9nticamente la misma naturaleza que ambos poseen. Una l\u00ednea similar de argumentaci\u00f3n establece que la  naturaleza divina, en tanto comunicada al Esp\u00edritu Santo, no es espec\u00edficamente, sino num\u00e9ricamente, una con la del Padre y del Hijo.   Los Padres Griegos entend\u00edan que la unidad de naturaleza involucraba la unidad de voluntad y unidad de acci\u00f3n (energeia). Esto es lo que declararon que poseen las Tres Personas  (San Atanasio, \u00abAdv. Sabell.\u00bb, XII, 13, P.G., XXVIII, 117;  Basilio, \u00abEp. CLXXXIX,\u00bb n. 7, P.G., XXXII, 693; San Gregorio de Nisa, \u00abDe orat. dom.\u00bb, P.G., XLIV, 1160; San Juan Damasceno, \u00abDe fide orth.\u00bb, III, XIV, P.G., XCIV 1040).  Es aqu\u00ed donde vemos un importante avance en la  teolog\u00eda de la Divinidad.  Puesto que, como hemos notado, los primeros Padres concibieron invariablemente las Tres Personas como cada una ejerciendo una funci\u00f3n distinta y separada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Finalmente, tenemos la  doctrina de la circumincesi\u00f3n (perichoresis). Por ella se denota la inexistencia rec\u00edproca y compenetraci\u00f3n de las Tres Personas. El t\u00e9rmino perichoresis fue usado por primera vez por San Juan Damasceno. Sin embargo, la doctrina se encontraba mucho antes. As\u00ed, San Cirilo de Alejandr\u00eda dice que el  Hijo es llamado  el Verbo y la sabidur\u00eda del Padre \u201cdebido a la inherencia rec\u00edproca de \u00e9stos en la mente\u201d (dia ten eis allela&#8230;, hos an eipoi tis, antembolen).  San Juan Damasceno asigna una doble base para esta inexistencia de las Personas.  En algunos pasajes \u00e9l lo explica a trav\u00e9s de la antedicha doctrina, que el Hijo y el Esp\u00edritu son dynameis del Padre (cf. \u00abDe recta sententia\u00bb, PG, XCIV, 1424).   As\u00ed entendida, la circumincesi\u00f3n es un corolario de la doctrina de la recapitulaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la entendi\u00f3 como que denota la identidad de esencia, voluntad y acci\u00f3n en las Personas.  Dondequiera que \u00e9stas son peculiares al  individuo, como es el caso en todas las creaturas, ah\u00ed, nos dice, tenemos  existencia separada (kechorismenos einai).  En la Divinidad, la esencia, la voluntad y la acci\u00f3n son s\u00f3lo una. Por lo tanto, no tenemos existencia separada, sino circumincesi\u00f3n (perichoresis)  (Fid. orth., I, VIII, P.G., XCIV, 828). Aqu\u00ed, entonces la circumincesi\u00f3n tiene su base en el Homoousion.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es f\u00e1cil ver que el sistema griego estaba peor adaptado para enfrentar las quisquillas de los  herejes  arrianos y  macedonios que el que fue desarrollado posteriormente por  San Agust\u00edn.  De hecho, la controversia del siglo IV llev\u00f3 a algunos de los  Padres  griegos notablemente m\u00e1s cerca a las posiciones de la  teolog\u00eda  latina.  Hemos visto que fueron llevados a afirmar que la acci\u00f3n de las Tres Personas es s\u00f3lo una.   D\u00eddimo incluso emplea expresiones que parecen mostrar que \u00e9l, como los latinos, concibi\u00f3 la naturaleza como l\u00f3gicamente antecedente a las Personas. El entiende que el t\u00e9rmino Dios significa la Trinidad total y no, como hacen los otros griegos, s\u00f3lo el Padre: \u00abCuando  oramos, ya sea que digamos \u00abKyrie eleison\u00bb o \u00abOh, Dios ay\u00fadanos\u00bb no erramos el tiro; pues incluimos la plenitud de la Sant\u00edsima Trinidad en una Divinidad\u201d (De Trin., II, XIX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Procesi\u00f3n mediata e inmediata<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La  doctrina de que el  Esp\u00edritu es la imagen del  Hijo, como el Hijo es la imagen del Padre, es caracter\u00edstica de la  teolog\u00eda griega.  Es afirmada por San Gregorio Taumaturgo en su credo. San Atanasio la asumi\u00f3 como una premisa indiscutible en su controversia con los  macedonios (Ad Serap., I, XX, XXI, XXIV; II, I, IV). Est\u00e1 impl\u00edcita en las comparaciones empleadas por \u00e9l (Ad Serap. I, XIX) y por San Gregorio Nacianceno (Orat. XXXI, 31,32) de las Tres Divinas Personas con el sol, el rayo, la luz; y con la fuente, la primavera y el arroyo.  Tambi\u00e9n la encontramos en San Cirilo de Alejandr\u00eda (\u00abAff. Thesaurus\u00bb, 33), San Juan Damasceno (Fid. Orth\u00bb, I, 13), etc. Esto supone que la procesi\u00f3n del Hijo del Padre es inmediata; la del Esp\u00edritu del Padre, es mediata. El procede del Padre a trav\u00e9s del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"> Bessarion observa correctamente que los Padres que usaron estas expresiones conceb\u00edan la procesi\u00f3n divina como realiz\u00e1ndose, por as\u00ed decirlo, a lo largo de una l\u00ednea recta (P.G., CLXI, 224).  Por otro lado, en la teolog\u00eda  occidental, el diagrama simb\u00f3lico de la Trinidad siempre ha sido el tri\u00e1ngulo, al ser las relaciones de las Tres Personas entre s\u00ed precisamente similares. Vale la pena se\u00f1alar el punto, pues esta diversidad de representaciones simb\u00f3licas lleva inevitablemente a expresiones muy diferentes de la misma verdad  dogm\u00e1tica. Es claro que estos Padres habr\u00edan rechazado sin menor fuerza que los latinos la posterior herej\u00eda de Focio, la cual afirmaba que el Esp\u00edritu Santo procede s\u00f3lo del Padre. (Para este tema, vea el art\u00edculo  Esp\u00edritu Santo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b> El Hijo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La  teolog\u00eda griega sobre la generaci\u00f3n divina difiere en ciertos detalles particulares de la latina. La mayor\u00eda de los te\u00f3logos  occidentales basan su teor\u00eda en el nombre,   Logos, dado por  San Juan a la Segunda Persona.  Entend\u00edan el mismo en el sentido de un \u00abconcepto\u00bb (verbum mentale), y sosten\u00edan que la generaci\u00f3n divina es an\u00e1loga al acto a trav\u00e9s del cual el intelecto  crea produce su concepto.  Esta explicaci\u00f3n es desconocida entre los escritores griegos.  Declaran que la manera de la generaci\u00f3n divina est\u00e1 absolutamente m\u00e1s all\u00e1 de nuestra comprensi\u00f3n. Sabemos por la revelaci\u00f3n que Dios tiene un  Hijo; y varios otros t\u00e9rminos aparte de Hijo, empleados respecto a \u00c9l en las  Escrituras, tales como Verbo, Brillo de Su gloria, etc., nos muestran que su filiaci\u00f3n debe ser entendida como libre de cualquier relaci\u00f3n a la generaci\u00f3n material.  No sabemos nada m\u00e1s. (cf. San Gregorio Nacianceno, \u00abOrat. XXIX\u00bb, \u00a7 8, P.G., XXXVI, 84; San Cirilo de Jerusal\u00e9n, \u00abCat.\u00bb, XI, 19; San Juan Damasceno, \u00abFid. orth.\u00bb, I, VIII, P.G., XCIV, 820).  Solo puede darse una explicaci\u00f3n, a saber, que la perfecci\u00f3n que llamamos fecundidad debe necesariamente encontrarse en Dios como Absolutamente Perfecto (San Juan Damasceno \u00abFid Orth\u00bb, I, VIII). Ciertamente parecer\u00eda que la gran mayor\u00eda de los  Padres  griegos entendieron logos, no del pensamiento mental, sino de la palabra pronunciada (San Atanasio, Dionisio de Alejandr\u00eda, ibid.; San Cirilo de Alejandr\u00eda \u201cDe Trin.\u201d, II).  No ve\u00edan en el t\u00e9rmino una revelaci\u00f3n de que el  Hijo es engendrado por medio de la procesi\u00f3n intelectual, sino visto como una met\u00e1fora destinada a excluir asociaciones materiales de filiaci\u00f3n humana (San Gregorio de Nisa, \u00abC. Eunom.\u00bb IV; Greg. Naz, \u00abOrat XXX\u00bb, p.20;  Basilio, \u00abHom. XVI\u00bb; Cirilo de Alejandr\u00eda, \u00abThesaurus assert.\u00bb, VI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya hemos hecho notar la idea de que el Hijo es la Sabidur\u00eda y el Poder del Padre en un sentido total y formal.  Esta ense\u00f1anza recurre constantemente desde los tiempos de  Or\u00edgenes al de San Juan Damasceno (Origen apud Atan.,\u00bbDe decr. Nic.\u00bb, p. 27; Atanasio, \u00abCon. arrianos\u00bb, I, p. 19; Cirilo de Alejandr\u00eda, \u00abThesaurus\u00bb; Juan Damasceno, \u00abFid. orth.\u00bb, I, XII).  Est\u00e1 fundamentada en la filosof\u00eda  plat\u00f3nica aceptada por la  Escuela de Alejandr\u00eda.  Esta difiere en un punto fundamental del  aristotelismo de los te\u00f3logos  escol\u00e1sticos.  En la filosof\u00eda aristot\u00e9lica, la perfecci\u00f3n es siempre concebida est\u00e1ticamente. Ninguna acci\u00f3n, trascendente o  inmanente puede proceder de ning\u00fan agente a no ser que ese agente, como est\u00e1ticamente concebido, posea cualquier perfecci\u00f3n que est\u00e9 contenida en la acci\u00f3n.  El punto de vista alejandrino era diferente a \u00e9ste.  Para ellos, se debe buscar la perfecci\u00f3n en la actividad din\u00e1mica. Dios, como la suprema perfecci\u00f3n, es desde toda la eternidad, automotor, siempre adorn\u00e1ndose a s\u00ed mismo con sus propios  atributos: fluyen de \u00c9l y, siendo divinos, no son accidentes, sino realidades subsistentes.  Por ende, para estos pensadores no hab\u00eda imposibilidad en la suposici\u00f3n que Dios es sabio con la sabidur\u00eda que es el resultado de su propia acci\u00f3n inmanente, poderoso con el poder que procede de \u00c9l.  Los argumentos de los  Padres  Griegos presuponen con frecuencia su filosof\u00eda como su fundamento; y a menos que sea claramente comprendido, el razonamiento sea conclusivo basado en sus premisas, nos parecer\u00eda inv\u00e1lido y falaz.  Por eso a veces se presenta como una raz\u00f3n para rechazar el arrianismo que, si hubiese habido un tiempo cuando El Hijo no era, se deduce que entonces Dios tuvo que estar desprovisto de la Sabidur\u00eda y el Poder &#8212;una conclusi\u00f3n de la que incluso los arrianos huir\u00edan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>El Esp\u00edritu Santo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la  teolog\u00eda  occidental un punto que es motivo de alguna discusi\u00f3n, es el asunto de por qu\u00e9 la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad es llamada Esp\u00edritu Santo.  San Agust\u00edn sugiere que es porque \u00c9l procede de ambos, el Padre y el  Hijo, y, por lo tanto, correctamente recibe un nombre aplicable a ambos (De Trin., XV, n.37) Para los  Padres  griegos, quienes desarrollaron la teolog\u00eda del Esp\u00edritu a la luz de los principios  filos\u00f3ficos que ya hemos visto, el asunto no presentaba dificultad.  Afirmaban que su nombre nos revela su car\u00e1cter distintivo como la Tercera Persona, as\u00ed como los nombres Padre e Hijo manifiestan los caracteres distintivos de la Primera y Segunda Personas. (cf. San Gregorio Taumaturgo, \u00abDeclaration of Faith\u201d;  Basilio, \u00abEp. CCXIV\u00bb, 4;  Gregorio Nac.,\u00bbOr. XXV\u00bb, 16).  El es autoagiotes, la santidad hipost\u00e1tica de Dios, la santidad por la cual Dios es santo. As\u00ed como el Hijo es la sabidur\u00eda y el poder por el cual Dios es sabio y poderoso, as\u00ed el Esp\u00edritu es la santidad por la cual \u00c9l es santo. Si hubiese habido un tiempo, como se atrevieron a decir los  macedonios, cuando el Esp\u00edritu Santo no era, entonces, en ese tiempo Dios no habr\u00eda sido santo (San Greg. Naz., Oration 31.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otro lado, pneuma era entendido a menudo a la luz de  Juan 10.22 donde  Cristo, apareci\u00e9ndose a los Ap\u00f3stoles, sopl\u00f3 sobre ellos y les confiri\u00f3 el Esp\u00edritu Santo.  \u00c9l es el aliento de Cristo (San Juan Damasceno, \u00abFid. Orth\u00bb, 1.8), exhalado de \u00c9l hacia nosotros, y que mora en nosotros como el aliento de vida por el cual disfrutamos de la vida sobrenatural de los hijos de Dios (San Cirilo de Alejandr\u00eda \u00abThesaurus\u00bb; cf.  Petavio, \u00abDe Trin\u00bb, V, VIII). El oficio del Esp\u00edritu Santo al elevarnos as\u00ed, sin embargo, es concebido de una manera algo diferente a la de los te\u00f3logos occidentales.  De acuerdo a la  doctrina occidental, Dios le concede al hombre la gracia santificante, y consecuente con ese  don las Tres Personas vienen al alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la teolog\u00eda griega el orden es a la inversa: el Esp\u00edritu Santo no viene a nosotros porque hayamos recibido la gracia santificante; sino que es a trav\u00e9s de su presencia que recibimos el don.  \u00c9l es el sello, que imprime en nosotros la imagen divina.  Esa imagen Divina de hecho se realiza en nosotros, pero el sello debe estar presente para asegurar la continua  existencia de la impresi\u00f3n; y no se encuentra fuera de \u00c9l (Or\u00edgenes, \u00abIn Joan. II\u00bb, VI, P.G., XIV, 129;  D\u00eddimo, \u00abDe Spiritu Sancto,\u00bb X, 11, P.G., XXXIX, 1040-43; San Atanasio \u00abEp. ad. Serap.\u00bb, III, III, P.G., XXVI, 629).   Esta uni\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo constituye nuestra deificaci\u00f3n (theopoiesis). En cuanto es la imagen de Cristo, imprime la semejanza de Cristo en nosotros; dado que Cristo es la imagen del Padre, nosotros tambi\u00e9n recibimos el car\u00e1cter verdadero de hijos de Dios (Atanasio, loc.cit.; Gregorio Nac., \u00abOrat. XXXI\u00bb, 4).  Es en referencia a esta obra respecto a nosotros que en el Credo Niceno-Constantinopolitano se le llama al Esp\u00edritu Santo el \u201cDador de vida\u201d (zoopoios). En Occidente, hablamos m\u00e1s naturalmente de la gracia como la vida del alma. Pero para los griegos vivimos a trav\u00e9s de la presencia personal del Esp\u00edritu.  Tal como Dios le dio la vida natural a Ad\u00e1n al soplar sobre su cuerpo inanimado el aliento de vida, as\u00ed Cristo nos da la vida espiritual cuando nos confiere el don del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<h2>La doctrina seg\u00fan interpretada por la teolog\u00eda latina<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La transici\u00f3n a la  teolog\u00eda  latina de la Trinidad fue obra de  San Agust\u00edn.  Los te\u00f3logos occidentales nunca se han apartado de las l\u00edneas principales que \u00e9l estableci\u00f3, a pesar de que desarroll\u00f3 su sistema, complet\u00f3 sus detalles y perfeccion\u00f3 su terminolog\u00eda en la \u00e9poca dorada del escolasticismo.  Recibi\u00f3 su forma final y cl\u00e1sica de Santo Tom\u00e1s de Aquino; pero es [necesidad | necesario indicar primero en qu\u00e9 consisti\u00f3 la transici\u00f3n realizada por San Agust\u00edn. Esta se puede resumir en tres puntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Considera la  naturaleza divina como previa a las personalidades.  Deus, es para \u00e9l, no Dios el Padre, sino la Trinidad. Este fue un paso de primera importancia, porque salvaguard\u00f3 a la vez la unidad de Dios y la igualdad de las Personas de una manera que el sistema griego no pudo hacer.  Como hemos visto, al menos uno de los griegos,  D\u00eddimo, hab\u00eda adoptado este punto de vista y es posible que Agust\u00edn haya derivado de \u00e9l su m\u00e9todo de visualizar el misterio. Pero hacerlo la base para todo el tratamiento de la  doctrina fue la obra del genio de Agust\u00edn.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Insiste en que toda operaci\u00f3n externa de Dios se debe a toda la Trinidad, y no puede ser atribuida a una sola Persona, salvo por apropiaci\u00f3n (vea Esp\u00edritu Santo).  Como hemos visto, los  Padres  griegos hab\u00edan sido llevados a afirmar que la acci\u00f3n (energeia) de las Tres personas era una y s\u00f3lo una.  Pero la doctrina de la apropiaci\u00f3n era desconocida para ellos y, as\u00ed el valor de esta conclusi\u00f3n fue oscurecido por una teolog\u00eda  tradicional que implicaba las distintas actividades del Padre, el  Hijo y el Esp\u00edritu Santo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Al indicar la analog\u00eda entre las dos procesiones dentro de la Divinidad y los actos internos del pensamiento y la voluntad en la mente  humana (De Trin, IX, 3, III;. X, XI, 17), se convirti\u00f3 en el fundador de la teor\u00eda  psicol\u00f3gica de la Trinidad, que, con muy pocas excepciones, fue aceptada por todos los escritores latinos posteriores.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">En la siguiente exposici\u00f3n de las doctrinas latinas, seguiremos a Santo Tom\u00e1s de Aquino, cuyo tratamiento de la doctrina es hoy universalmente aceptado por los te\u00f3logos cat\u00f3licos.  Se debe observar, sin embargo, que esta no es la \u00fanica forma bajo la cual la teor\u00eda psicol\u00f3gica ha sido propuesta. As\u00ed tambi\u00e9n Ricardo de San V\u00edctor, Alejandro de Hales y San Buenaventura, mientras se adhirieron en lo principal a la tradici\u00f3n occidental, fueron m\u00e1s influenciados por el pensamiento griego, y nos dieron un sistema que difiere de alguna manera con el de Santo Tom\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b> El Hijo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los t\u00e9rminos empleados en la  Escritura para designar a la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad est\u00e1  la Palabra ( Juan 1,1).   Santo Tom\u00e1s entiende \u00e9sta como Verbum mentale, o concepto  intelectual.  \u00c9l afirma que, tal como se aplica al  Hijo, el nombre significa que \u00c9l procede del Padre como el t\u00e9rmino de una procesi\u00f3n intelectual, de forma an\u00e1loga a aquella en que la mente humana genera un concepto en todos los actos del conocimiento natural.  Es ciertamente de fe que el Hijo procede del Padre por una verdadera generaci\u00f3n. Seg\u00fan el Credo Niceno-Constantinopolitano, \u00c9l es \u201cengendrado antes de todos los mundos\u00bb.  Pero la procesi\u00f3n de una Persona Divina como el t\u00e9rmino del acto por el cual Dios conoce su propia naturaleza es propiamente llamada generaci\u00f3n.  Esto puede ser demostrado f\u00e1cilmente.  Como un acto de concepci\u00f3n intelectual,  necesariamente produce la semejanza del objeto conocido. Y adem\u00e1s, siendo acci\u00f3n divina, no es un acto accidental que resulta en un t\u00e9rmino, en s\u00ed mismo un mero accidente, sino que el acto es la misma substancia de la Divinidad, y el t\u00e9rmino es igualmente substancial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un proceso que tiende necesariamente a la producci\u00f3n de un t\u00e9rmino sustancial similar en naturaleza de la Persona de quien procede es un proceso de generaci\u00f3n.  Respecto a este punto de vista en cuanto a la procesi\u00f3n del Hijo, San Anselmo (Monol., LXIV) sinti\u00f3 una dificultad con motivo de que parecer\u00e1 involucrar que cada una de las Tres Personas necesitar\u00eda una Palabra subsistente.  Dado que todos los Poderes poseen la misma mente, \u201c\u00bfno se deduce\u201d &#8212;pregunt\u00f3&#8212; \u201cque en cada caso el pensamiento produce un t\u00e9rmino similar?\u201d  Santo Tom\u00e1s logr\u00f3 remover esta dificultad.  Seg\u00fan su psicolog\u00eda, la formaci\u00f3n de un concepto no es esencial al pensamiento como tal, aunque es absolutamente un requisito para todo conocimiento humano natural.  Por lo tanto, no hay fundamento en raz\u00f3n, aparte de la revelaci\u00f3n, para sostener que el intelecto divino produce un Verbum mentale.  S\u00f3lo el testimonio de las Escrituras nos dice que el Padre, desde toda la eternidad, ha engendrado su Palabra  consustancial. Pero ni la raz\u00f3n ni la revelaci\u00f3n sugieren esto en el caso de la Segunda y Tercera Personas. (I: 34:1, ad. 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No pocos escritores de gran solidez sostienen que hay suficiente consenso entre los Padres y los  te\u00f3logos  escol\u00e1sticos respecto al significado de los nombres Palabra y Sabidur\u00eda (Prov. 8) aplicados al Hijo, para que consideremos la procesi\u00f3n intelectual de la Segunda Persona como al menos teol\u00f3gicamente  cierta, sino una verdad revelada (cf. Francisco Su\u00e1rez, \u00abDe Trin.\u00bb, I, V, p 4;  Petavio, VI, I, 7;  Franzelin, \u00abDe Trin.\u00bb, Thesis XXVI).  Sin embargo, esto parece ser una exageraci\u00f3n. La inmensa mayor\u00eda de los  Padres  griegos, como ya hemos se\u00f1alado, interpretan logos como la palabra hablada, y consideran que la significancia del nombre no descansa en alguna ense\u00f1anza como la de la procesi\u00f3n intelectual, sino en el hecho de que implica un modo de generaci\u00f3n exenta de toda  pasi\u00f3n.  En cuanto a la interpretaci\u00f3n de Proverbios 8, tampoco la  tradici\u00f3n es un\u00e1nime en ning\u00fan sentido.  En vista de estos hechos la opini\u00f3n de los te\u00f3logos parece mejor fundado el que considera esta explicaci\u00f3n de la procesi\u00f3n simplemente como una opini\u00f3n teol\u00f3gica de gran probabilidad y que armoniza bien con la verdad revelada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b> El Esp\u00edritu Santo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed como el  Hijo procede como el t\u00e9rmino del acto  inmanente del intelecto, as\u00ed tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo procede como el t\u00e9rmino del acto de la voluntad divina. En el amor  humano, como ense\u00f1a  Santo Tom\u00e1s (I:27:3) aunque el objeto sea externo a nosotros, no obstante el acto inmanente de amor suscita en el alma un estado de ardor el cual es, por as\u00ed decirlo, una impresi\u00f3n de la cosa amada.  En virtud de esto, el objeto de amor est\u00e1 presente en nuestros afectos, como tambi\u00e9n, por medio del concepto, el objeto del pensamiento est\u00e1 presente en nuestro intelecto. Esta experiencia es el t\u00e9rmino del acto interno.  Se afirma que El Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo como el t\u00e9rmino del amor por el cual Dios se ama a s\u00ed mismo.  \u00c9l no es el amor de Dios en el sentido de ser \u00c9l mismo formalmente el amor por el cual Dios ama; sino que al amarse a s\u00ed mismo, Dios exhala este t\u00e9rmino subsistente.  \u00c9l es el amor hipost\u00e1tico. Aqu\u00ed, sin embargo, es  necesario salvaguardar un punto de la  doctrina revelada.  Es de fe la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo no es generaci\u00f3n. El Hijo es \u00abel \u00fanico engendrado del Padre\u00bb (Jn. 1,14). Y el Credo de Atanasio expresamente establece que el Esp\u00edritu Santo es \u00abdel Padre y del Hijo, ni hecho, ni  creado, ni engendrado, sino procesi\u00f3n\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSi el acto inmanente del intelecto es apropiadamente llamado generaci\u00f3n, \u00bfbaj\u00f3 que fundamentos puede ese nombre ser negado al acto de la voluntad?  Las respuestas dadas en respuesta a esta dificultad por Santo Tom\u00e1s, Ricardo de San V\u00edctor y Alejandro de Hales son muy diferentes.  Aqu\u00ed ser\u00e1 suficiente se\u00f1alar la soluci\u00f3n de Santo Tom\u00e1s. \u00c9l dice que la procesi\u00f3n intelectual es, por su propia naturaleza, la producci\u00f3n de un t\u00e9rmino en la semejanza de la cosa concebida.  Esto no es as\u00ed en relaci\u00f3n al acto de la voluntad. Aqu\u00ed el principal resultado es simplemente atraer al sujeto al objeto de su amor. Esta diferencia en los actos explica por qu\u00e9 el nombre generaci\u00f3n es aplicable solo al acto del intelecto. La generaci\u00f3n es esencialmente la producci\u00f3n de un semejante por un semejante. Y ning\u00fan proceso que no sea esencialmente de \u00e9ste car\u00e1cter puede reclamar el nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La doctrina de la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo por medio del acto de la voluntad divina se debe completamente a San Agust\u00edn. No se encuentra entre ninguno de los griegos, quienes simplemente declararon que la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestra comprensi\u00f3n; tampoco se encuentra en los  latinos antes de ese tiempo.  El menciona la opini\u00f3n a favor en el \u00abDe fide et symbolo\u00bb (393 d.C.); y en \u00abDe Trinitate\u00bb (415 d.C.) donde lo desarrolla en toda su extensi\u00f3n. Su ense\u00f1anza fue aceptada por Occidente.  Los  escol\u00e1sticos buscaron apoyo en las  Escrituras para ella en el nombre \u201cEsp\u00edritu Santo\u201d.  Esto debe ser, argumentaban, como los nombres \u201cPadre\u201d e \u201cHijo\u201d, un nombre expresivo de una relaci\u00f3n dentro de la Divinidad, propio de la Persona que lo lleva.  Ahora bien, el atributo \u201csanto\u201d, aplicado a persona o cosa, significa que el ser del cual se afirma est\u00e1 dedicado a Dios.  Por lo tanto, resulta que, cuando se aplica a la Persona Divina para designar la relaci\u00f3n que lo une a las otras Personas, debe significar que la procesi\u00f3n que determina su origen es una que por su naturaleza involucra la devoci\u00f3n a Dios.  Pero aquello por lo que cualquier persona se dedica a Dios es el amor.  El argumento es ingenioso, pero dif\u00edcilmente convincente; y lo mismo se puede decir de una pieza de razonamiento  algo similar en relaci\u00f3n al nombre \u201cEsp\u00edritu\u201d (I:36:1). La teor\u00eda latina es un noble esfuerzo del  razonamiento  humano por penetrar las verdades cuya revelaci\u00f3n ha quedado bajo el velo del misterio. Como decimos, armonizan con todas las verdades de fe. Est\u00e1 admirablemente adaptada para ayudarnos a tener una comprensi\u00f3n total de la doctrina fundamental de la religi\u00f3n  cristiana. Pero no se puede reclamar m\u00e1s que esto. No posee la sanci\u00f3n de la revelaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Las relaciones divinas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La existencia de relaciones en la  Divinidad se pueden inferir inmediatamente a partir de la  doctrina de las procesiones, y como tal es una verdad de revelaci\u00f3n.  Donde hay una procesi\u00f3n verdadera, el principio y el t\u00e9rmino se relacionan realmente.  Por lo tanto, ambas, la generaci\u00f3n del  Hijo y la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo deben involucrar la existencia de relaciones reales y objetivas. Esta parte de la doctrina Trinitaria era familiar para los  Padres  griegos. En respuesta a la objeci\u00f3n  eunomiana, de que la  consubstancialidad hac\u00eda imposible cualquier distinci\u00f3n entre las Personas, San Gregorio de Nisa replica:  \u00abAunque sostenemos que la naturaleza [en las Tres Personas] no es diferente, no negamos la diferencia que surge en relaci\u00f3n a la fuente y la que procede de la fuente  [ten katato aition kai to aitiaton diaphoran]; pero s\u00f3lo en esto admitimos que una Persona difiere de la otra.\u00bb  (Quod non sunt tres d ii, P.G., XLV, 134. Cf. San Gregorio Nacianceno, \u00abOr. theol.\u00bb, V, IX, P.G., XXXVI, 141; San Juan Damasceno, \u00abOf the Orthodox Faith\u201d, 1.8, P.G., XCIV, 828).   Agust\u00edn insiste que de las diez categor\u00edas  aristot\u00e9licas, dos, posici\u00f3n y relaci\u00f3n, se encuentran en Dios. (\u00abDe Trin\u00bb, V.5). Pero fue a manos de los  te\u00f3logos  escol\u00e1sticos que el tema recibi\u00f3 su total desarrollo. Los resultados a los que llegaron, aunque no son reconocidos como parte del dogma, arrojaron gran luz sobre el misterio e hicieron un gran servicio en las objeciones planteadas contra \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A partir del hecho de que hay dos procesiones en la Divinidad, cada una implicando tanto un principio como un t\u00e9rmino, se deduce que deben haber cuatro relaciones, dos de origen (paternitas y spiratio) y dos de procesi\u00f3n (filiatio y processio). Estas relaciones son las que constituyen la distinci\u00f3n entre las Personas. No pueden distinguirse por ning\u00fan atributo absoluto, pues cada atributo absoluto debe pertenecer a la  Naturaleza Divina  infinita y esto es com\u00fan a las Tres Personas. Cualquiera sea la distinci\u00f3n, \u00e9sta debe estar s\u00f3lo en las relaciones.  Todos los te\u00f3logos mantienen esta conclusi\u00f3n como absolutamente  cierta. Equivalentemente contenida en las palabras de San Gregorio de Nisa, fue claramente enunciada por San Anselmo (\u00abDe process. Sp.\u00bb, II) y recibi\u00f3 sanci\u00f3n  eclesi\u00e1stica en el \u00abDecretum pro Jacobitis\u00bb bajo la forma: [In divinis] omnia sunt unum ubi non obviat relationis oppositio.  Siendo as\u00ed, es evidente que las cuatro relaciones suponen s\u00f3lo Tres Personas. Pues no hay oposici\u00f3n relativa entre espiraci\u00f3n por un lado y, paternidad o filiaci\u00f3n por el otro. Por lo tanto, el atributo de espiraci\u00f3n se encuentra ligado con cada uno de \u00e9stos, y en virtud de ello, cada uno se distingue de procesi\u00f3n. Como comparten una y la misma Naturaleza Divina, as\u00ed tambi\u00e9n poseen la misma virtus spirationis, y, por lo tanto constituyen un solo principio originador del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Puesto que las relaciones, y solo ellas, son realidades distintas en la Divinidad, se deduce que las Personas Divinas no son otras que estas relaciones.  El Padre es la paternidad divina, el Hijo, la filiaci\u00f3n divina y el Esp\u00edritu Santo, la procesi\u00f3n divina.  Aqu\u00ed hay que tener en mente que las relaciones no son meras determinaciones  accidentales como pod\u00edan sugerir estos t\u00e9rminos abstractos. Lo que sea que est\u00e9 en Dios necesariamente debe ser subsistente.  \u00c9l es la substancia suprema, que trasciende las divisiones de las categor\u00edas aristot\u00e9licas. Por lo tanto, en uno y al mismo tiempo \u00c9l es ambos tanto sustancia como relaci\u00f3n. (C\u00f3mo puede ser que deba haber en Dios relaciones reales, dado que es del todo imposible que la cantidad o la cualidad puedan ser encontradas en \u00c9l, es una pregunta que involucra una discusi\u00f3n respecto a la metaf\u00edsica de las relaciones, la cual estar\u00eda fuera de lugar en un art\u00edculo como el presente).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ver\u00e1 que la  doctrina de las relaciones divinas provee una respuesta a la objeci\u00f3n que el dogma de la Trinidad involucra la falsedad del axioma de que las cosas que son id\u00e9nticas con la misma cosa, son id\u00e9nticas entre s\u00ed. Respondemos que el axioma es perfectamente verdadero en relaci\u00f3n a entidades absolutas, a las cuales se refiere solamente.  Pero, cuando afirmamos en el dogma de la Trinidad que el Padre y el  Hijo son semejantes id\u00e9nticos con la  esencia divina, estamos afirmando que la sustancia suprema Infinita es id\u00e9ntica no con dos entidades absolutas, sino con cada una de las dos relaciones.  Estas relaciones, en virtud de su naturaleza como correlativas, est\u00e1n necesariamente opuestas entre s\u00ed y, por lo tanto, diferentes.   Nuevamente se dice que si hay Tres Personas en la divinidad, ninguna puede ser infinita, porque cada una debe carecer de algo que las otras poseen. Respondemos que una relaci\u00f3n, vista precisamente como tal, no es, como la cantidad o la cualidad, una perfecci\u00f3n intr\u00ednseca. Nuevamente, cuando afirmamos que es relaci\u00f3n de nada, afirmamos que se relaciona a algo m\u00e1s que a s\u00ed mismo.  La total perfecci\u00f3n de la divinidad est\u00e1 contenida en una esencia divina Infinita. El Padre es esa esencia puesto que  eternamente contempla al Hijo y al Esp\u00edritu; el Hijo es esa esencia dado que eternamente contempla al Padre y al Esp\u00edritu; el Esp\u00edritu Santo es esa esencia dado que eternamente contempla al Padre y al Hijo.  Pero la relaci\u00f3n eterna por la cual cada una de las Tres Personas se constituye no es un agregado a la perfecci\u00f3n infinita de la  Divinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La teor\u00eda de las relaciones tambi\u00e9n indica la soluci\u00f3n a la dificultad m\u00e1s frecuentemente propuesta por los anti-trinitarios. Se argumenta que puesto que hay Tres Personas, deben haber tres auto-conciencias: pero la mente Divina ex hypothesi es una, y por lo tanto, no puede sino poseer una sola auto conciencia; en otras palabras, el dogma contiene una contradicci\u00f3n irreconciliable.  Toda la objeci\u00f3n descansa sobre una petitio principii: porque da por sentada la identificaci\u00f3n de persona y de mente con auto- conciencia. Esta identificaci\u00f3n es rechazada por los  fil\u00f3sofos cat\u00f3licos como del todo enga\u00f1osa. Ninguna persona ni mente es auto-conciencia; aunque una persona necesariamente debe poseer auto-conciencia, y la conciencia atestigua la  existencia de la mente (vea personalidad).  Aceptado que en la mente  infinita, en la cual las categor\u00edas son transcendidas, hay tres relaciones que son realidades subsistentes, distintas una de la otra en virtud de su relativa oposici\u00f3n, entonces se deduce que la misma mente tendr\u00e1 una triple conciencia, conoci\u00e9ndose a s\u00ed misma en tres modos de acuerdo con sus tres modos de existencia. Es imposible establecer que, en relaci\u00f3n a la mente infinita, tal suposici\u00f3n involucra una contradicci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El problema fue originada por los  escol\u00e1sticos:  \u00bfEn qu\u00e9 sentido debemos entender el acto divino de generaci\u00f3n?  Tal como concebimos las cosas, las relaciones de paternidad y filiaci\u00f3n de deben a un acto por el cual el Padre genera al Hijo; las relaciones de espiraci\u00f3n y procesi\u00f3n, a un acto por el cual el Padre y el Hijo alientan el Esp\u00edritu Santo.  Santo Tom\u00e1s responde que los actos son id\u00e9nticos con las relaciones de generaci\u00f3n y espiraci\u00f3n; solo el modo de expresi\u00f3n de nuestra parte es diferente (I:41:3, ad.2).  Esto se debe al hecho que las formas semejantes de nuestro pensamiento y nuestro lenguaje son moldeadas sobre el mundo material en el cual vivimos. En este mundo el origen es en todo caso debido al efecto de un cambio. Llamamos al efecto de un cambio, acci\u00f3n, y a su recepci\u00f3n, pasi\u00f3n. Por lo tanto, acci\u00f3n y pasi\u00f3n son diferentes de las relaciones permanentes consecuentes a ellas. Pero en la Divinidad, el origen es  eterno: no es el resultado del cambio. Por lo tanto, el t\u00e9rmino que significa acci\u00f3n denota no la producci\u00f3n de la relaci\u00f3n, sino puramente la relaci\u00f3n del originador a lo originado.  La terminolog\u00eda es inevitable porque las limitaciones de nuestra experiencia nos fuerzan a representar esta relaci\u00f3n como debida a un acto.  De hecho, a trav\u00e9s de todo el tema somos estorbados por la imperfecci\u00f3n del lenguaje humano como un instrumento con que expresamos verdades superiores a los hechos del mundo. Cuando, por ejemplo, decimos que el Hijo posee filiaci\u00f3n y espiraci\u00f3n, los t\u00e9rminos parecen sugerir que estas son formas inherentes en \u00c9l como en un sujeto.  Sabemos, sin dudas, que en las Personas Divinas no puede haber composici\u00f3n: son absolutamente simples. Sin embargo, nos vemos obligados a hablar de este modo:  pues la \u00fanica personalidad, a pesar de su simplicidad, est\u00e1 relacionada a las otras y por diferentes relaciones. No podemos expresar esto salvo atribuy\u00e9ndole a \u00c9l filiaci\u00f3n y espiraci\u00f3n. (I:32:2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b> Misi\u00f3n divina<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos visto que toda acci\u00f3n de Dios en relaci\u00f3n al mundo  creado, procede indiferentemente de las Tres Personas. Entonces, \u00bfen qu\u00e9 sentido entendemos textos tales como \u00abDios envi\u00f3&#8230;a su  Hijo al mundo? ( Juan 3,17) y \u00abPero cuando venga el Par\u00e1clito, a quien yo os enviar\u00e9 del Padre&#8230;\u00bb\u00bb (Juan 15,26)? \u00bfQu\u00e9 se quiere decir con  la misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00edritu Santo? Para responder a esto, la misi\u00f3n supone dos  condiciones:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Que la persona enviada debe, de alg\u00fan modo, proceder del que la env\u00eda, y, <\/li>\n<li> Que la persona enviada debe llegar al lugar indicado. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la procesi\u00f3n puede darse de varias maneras; por orden, consejo e incluso por origen.  Por lo tanto decimos que un rey env\u00eda un mensajero y que un \u00e1rbol echa capullos. La segunda condici\u00f3n, tambi\u00e9n, es satisfecha ya sea si la persona enviada llega a estar en alg\u00fan lugar donde previamente no estaba, o si, aunque \u00e9l ya estaba all\u00ed, llega a estar all\u00ed de una manera distinta. Aunque Dios el Hijo ya estaba presente en el mundo por motivo de su  Divinidad, la Encarnaci\u00f3n lo hizo presente all\u00ed de un modo nuevo.  En virtud de su nueva presencia y de su procesi\u00f3n del Padre, es correcto decir que \u00c9l ha sido enviado al mundo. As\u00ed tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. El  don de la gracia hace a la Sant\u00edsima Trinidad presente en el alma de una manera nueva: es decir, como el objeto de un conocimiento directo aunque incipiente y como el objeto de amor experimental.  En raz\u00f3n de este nuevo modo de presencia com\u00fan a toda la Trinidad, la Segunda y Tercera Personas, dado que cada una recibe la  Naturaleza Divina por medio de procesi\u00f3n, se puede decir que son enviadas al alma. (Vea tambi\u00e9n Esp\u00edritu Santo, el Logos, monote\u00edsmo, unitarios).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Entre las numerosas obras patr\u00edsticas sobre este tema, las siguientes requieren menci\u00f3n especial:  SAN ATANASIO, Orationes quatuor contra Arianos; IDEM, Liber de Trinitate et Spiritu Sancto; SAN GREGORIO NACIANCENO, Orationes V de theologia; D\u00cdDIMO ALEX., Libri III de Trinitate; IDEM, Liber de Spir. Sancto; SAN HILARIO DE POITIERS, Libri XII de Trinitate; SAN AGUST\u00cdN, Libri XV de Trinitate; SAN JUAN DAMASCENO, Liber de Trinitate; IDEM, De fide orthodoxa, I.<br \/>\nEntre los te\u00f3logos medievales:  SAN ANSELMO, Lib. I. de fide Trinitatis; RICARDO DE SAN VICTOR, Libri VI de Trinitate; SANTO TOM\u00c1S, Summa, I, xxvii-xliii; BESSARION, Liber de Spiritu Saneto contra Marcum Ephesinum.<br \/>\nEntre escritores m\u00e1s recientes: PETAVIO, De Trinitate; NEWMAN. Causes of the Rise and Success of Arianism in Theol. Tracts. (Londres, 1864).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Joyce, George. \u00abThe Blessed Trinity.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15047a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Carolina Eyzaguirre A.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ilustraci\u00f3n de la Cr\u00f3nica de Guam\u00e1n POma de Ayala Contenido 1 El dogma de la Trinidad 2 Pruebas de la doctrina a partir de las Escrituras 2.1 Nuevo Testamento 2.2 Antiguo Testamento 3 Pruebas de la doctrina a partir de la Tradici\u00f3n 3.1 Los Padres de la Iglesia 3.2 Controversia posterior 4 La Trinidad como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-trinidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSANTISIMA TRINIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26820","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26820"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26820\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}