{"id":26821,"date":"2016-02-05T18:06:03","date_gmt":"2016-02-05T23:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-virgen-maria\/"},"modified":"2016-02-05T18:06:03","modified_gmt":"2016-02-05T23:06:03","slug":"santisima-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-virgen-maria\/","title":{"rendered":"SANTISIMA VIRGEN MARIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">La Bienaventurada Virgen Mar\u00eda es la madre de Jesucristo, la madre de Dios.<br \/>\nEn general, la teolog\u00eda y la historia de Mar\u00eda la Madre de Dios siguen el orden cronol\u00f3gico de sus fuentes respectivas, esto es, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los primeros cristianos y los testigos jud\u00edos.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 MAR\u00cdA PROFETIZADA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 G\u00e9nesis 3:15<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Isa\u00edas 7:1-17<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Miqueas 5:2-3<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.4 Jerem\u00edas 31:22<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">2 TIPOS Y FIGURAS DE MARIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">3 MARIA EN LOS EVANGELIOS\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">3.1 Ascendencia Dav\u00eddica de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.2 Sus padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">3.3 La ciudad de los padres de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">3.4 Su Inmaculada Concepci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">3.5 El nacimiento de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">3.6 La Presentaci\u00f3n de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-14\">3.7 Sus esponsales con Jos\u00e9<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-15\">3.8 La Anunciaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-16\">3.9 La Visitaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-17\">3.10 El embarazo de Mar\u00eda llega a conocimiento de Jos\u00e9<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-18\">3.11 El viaje a Bel\u00e9n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-19\">3.12 Mar\u00eda da a luz a Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-20\">3.13 La Circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-21\">3.14 La Presentaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-22\">3.15 La visita de los Magos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-23\">3.16 La huida a Egipto<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-24\">3.17 La Sagrada Familia en Nazaret<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-25\">3.18 Nuestro Se\u00f1or es hallado en el Templo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-26\">3.19 El resto de la juventud de Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-27\">3.20 La virginidad perpetua de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-28\">3.21 La maternidad divina de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-29\">3.22 La santidad perfecta de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-30\">3.23 El milagro de Can\u00e1<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-31\">3.24 Mar\u00eda durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-32\">3.25 Mar\u00eda durante la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-33\">3.26 La maternidad espiritual de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-34\">3.27 Mar\u00eda y la Resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-35\">4 MAR\u00cdA EN OTROS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-36\">4.1 Hechos 1:14-2:4<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-37\">4.2 Apocalipsis 12:1-6<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-38\">5 MAR\u00cdA EN LOS DOCUMENTOS DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-39\">6 VIDA POST-PENTECOSTAL DE MAR\u00cdA\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-40\">6.1 Localizaci\u00f3n de su vida, muerte y enterramiento\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-41\">6.1.1 Argumentos a favor de Efeso<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-42\">6.1.2 Argumentos en contra de Efeso<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-43\">6.1.3 Argumentos contra Jerusal\u00e9n<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-44\">6.1.4 Argumentos a favor de Jerusal\u00e9n<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-45\">6.1.5 Conclusi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-46\">6.2 Su asunci\u00f3n a los cielos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-47\">7 LA ACTITUD DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS HACIA LA MADRE DE DIOS\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-48\">7.1 Su imagen y su nombre\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-49\">7.1.1 Representaci\u00f3n de su imagen<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-50\">7.1.2 Utilizaci\u00f3n de su nombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-51\">7.1.3 Conclusi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-52\">7.2 Primeros documentos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-53\">8 NOTAS<\/li>\n<\/ul>\n<h2>MAR\u00cdA PROFETIZADA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El Antiguo Testamento se refiere a Nuestra Se\u00f1ora tanto en sus profec\u00edas como en sus tipos o figuras.\n<\/p>\n<h3>G\u00e9nesis 3:15<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en los cap\u00edtulos iniciales del Libro del G\u00e9nesis (3:15): \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; ella te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa estar\u00e1s al acecho de su tal\u00f3n\u00bb. Esta versi\u00f3n parece diferir en dos aspectos del texto original hebreo:<br \/>\n1.\tEn primer lugar, el texto hebreo emplea el mismo verbo para las dos versiones traducidas \u00abella te aplastar\u00e1\u00bb y \u00abt\u00fa estar\u00e1s al acecho\u00bb; la Septuaginta traduce el verbo en ambos casos por terein, estar al acecho; Aquila, S\u00edmaco y los traductores sirios y samaritanos traducen el verbo hebreo por expresiones que significan aplastar, magullar; el Itala traduce el terein utilizado en la Septuaginta con el t\u00e9rmino latino de \u00abservare\u00bb , vigilar; S. Jer\u00f3nimo (1) sostiene que el verbo hebreo tiene el significado de \u00abaplastar\u00bb o \u00abmagullar\u00bb m\u00e1s que el de \u00abestar al acecho\u00bb, \u00abvigilar\u00bb. Sin embargo en su propio trabajo, que se convirti\u00f3 en la Vulgata latina, el santo emplea el t\u00e9rmino \u00abaplastar\u00bb (conterere) en primer lugar, y \u00abestar al acecho\u00bb (insidiari) en segundo. Por tanto el castigo infligido a la serpiente y la venganza de \u00e9sta est\u00e1n expresadas con el mismo verbo: pero la herida sufrida por la serpiente es mortal, ya que afecta a la cabeza, mientras que la herida causada por ella no es mortal, ya que es infligida en el tal\u00f3n.<br \/>\n2.\tEl segundo punto de diferencia entre el texto hebreo y nuestra versi\u00f3n se refiere al agente que va a infligir la herida mortal a la serpiente: nuestra versi\u00f3n coincide con el texto actual de la Vulgata en traducir \u00abella\u00bb(ipsa) que se refiere a la mujer, mientras que el texto hebreo traduce hu\u00b4 (autos, ipse) que se refiere a la descendencia de la mujer. Seg\u00fan nuestra versi\u00f3n y la traducci\u00f3n de la Vulgata, ser\u00e1 la mujer quien obtenga la victoria; seg\u00fan el texto hebreo, ella vencer\u00e1 a trav\u00e9s de su descendencia. Es en este sentido en el que la Bula \u00abIneffabilis\u00bb atribuye la victoria a Nuestra Se\u00f1ora. La versi\u00f3n \u00abella\u00bb (ipsa) no es ni una corrupci\u00f3n intencionada del texto original ni un error accidental, sino que es una versi\u00f3n explicativa que expresa expl\u00edcitamente el hecho de la participaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora en la victoria sobre la serpiente, que est\u00e1 contenido de manera impl\u00edcita en el original hebreo. La fuerza de la tradici\u00f3n cristiana referente a la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en esta victoria puede deducirse del hecho de que S. Jer\u00f3nimo mantuviera \u00abella\u00bb en su versi\u00f3n a pesar de su familiaridad con el texto original y con la traducci\u00f3n \u00ab\u00e9l\u00bb (ipse)en la antigua versi\u00f3n latina.<br \/>\nDado que es com\u00fanmente admitido que el juicio divino se dirige no tanto contra la serpiente como contra el causante del pecado, la descendencia de la serpiente hace referencia a los seguidores de la serpiente, la \u00abprogenie de v\u00edboras\u00bb, la \u00abgeneraci\u00f3n de v\u00edboras\u00bb, aquellos cuyo padre es el Diablo, los hijos del mal, imitando, non nascendo (Agust\u00edn) (2). Puede darse la tentaci\u00f3n de comprender la descendencia de la mujer en un sentido colectivo an\u00e1logo, abarcando a todos los nacidos de Dios. Pero descendencia puede no s\u00f3lo referirse a una persona en particular, sino que generalmente tiene dicho significado, si el contexto lo permite. S. Pablo (G\u00e1latas 3:16) da esta explicaci\u00f3n de la palabra \u00abdescendencia\u00bb tal como aparece en las promesas de los patriarcas: \u00abA Abraham y a su descendencia fueron hechas las promesas. No dice a sus descendencias, como de muchas, sino de una sola: \u00abY a tu descendencia\u00bb, que es Cristo\u00bb. Finalmente la expresi\u00f3n \u00abla mujer\u00bb en la frase \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y la mujer\u00bb es una traducci\u00f3n literal del texto hebreo. La Gram\u00e1tica Hebrea de Gesenius-Kautzsch (3) establece la norma: es un rasgo peculiar del hebreo el uso del art\u00edculo para indicar una persona o cosa todav\u00eda desconocida o que todav\u00eda est\u00e1 por describir con claridad, ya se encuentre presente o tenga que considerarse bajo las condiciones del contexto. Dado que nuestro art\u00edculo indefinido cumple este prop\u00f3sito, se podr\u00eda traducir: \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y una mujer\u00bb. Por tanto la profec\u00eda promete una mujer, Nuestra Se\u00f1ora, que ser\u00e1 la enemiga de la serpiente en un grado sobresaliente; adem\u00e1s, la misma mujer saldr\u00e1 vencedora sobre el Demonio, al menos a trav\u00e9s de su hijo. La rotundidad de la victoria es subrayada por la frase contextual \u00abcomer\u00e1s tierra\u00bb, que es seg\u00fan Winckler (4) una antigua y com\u00fan expresi\u00f3n oriental que denota la m\u00e1xima humillaci\u00f3n (5).\n<\/p>\n<h3>Isa\u00edas 7:1-17<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La segunda profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en Isa\u00edas 7:1-17. Los cr\u00edticos se han empe\u00f1ado en representar este pasaje como una combinaci\u00f3n de sucesos y palabras del profeta escritos por un autor desconocido (6). La credibilidad del contenido no resulta necesariamente afectada por esta teor\u00eda, ya que las tradiciones prof\u00e9ticas pueden quedar registradas por cualquier escritor sin perder por ello su credibilidad. Pero incluso Duhm considera la teor\u00eda como un intento aparente por parte de los cr\u00edticos de averiguar hasta d\u00f3nde est\u00e1n dispuestos a aguantar pacientemente los lectores; opina que es una verdadera desgracia para la cr\u00edtica en cuanto tal el que haya encontrado un mero compendio en un pasaje que describe tan gr\u00e1ficamente la hora del nacimiento de la fe.<br \/>\nSeg\u00fan II Reyes 16:1-4, y II Paralip\u00f3menos 27:1-8, Ajaz, que comenz\u00f3 su reinado en el 736 a. de J.C., profesaba abiertamente la idolatr\u00eda, de forma que Dios lo dej\u00f3 a merced de los reyes de Siria e Israel. Al parecer se hab\u00eda establecido una alianza entre Pecaj, rey de Israel, y Ras\u00edn, rey de Damasco, con el prop\u00f3sito de ofrecer resistencia a las agresiones asirias. Ajaz, partidario de los asirios, no se uni\u00f3 a la coalici\u00f3n; los aliados invadieron su territorio, con la intenci\u00f3n de sustituir a Ajaz por un gobernante m\u00e1s complaciente, un cierto hijo de Tabeel. Mientras Ras\u00edn estaba ocupado en reconquistar la ciudad costera de Elat, Pecaj procedi\u00f3 en solitario contra Jud\u00e1, \u00abpero no pudieron prevalecer\u00bb. Una vez Elat hubo ca\u00eddo, Ras\u00edn uni\u00f3 sus fuerzas a las de Pecaj; \u00abSiria y Efra\u00edm se hab\u00edan confederado\u00bb y \u00abtembl\u00f3 su coraz\u00f3n (de Ajaz) y el coraz\u00f3n del pueblo, como tiemblan los \u00e1rboles del monte a impulsos del viento\u00bb. Hab\u00eda que hacer preparativos inmediatos para un asedio prolongado, y Ajaz se encontraba intensamente ocupado en las proximidades de la piscina superior, de la cual recib\u00eda la ciudad la mayor parte de su suministro de agua. De ah\u00ed que Dios le diga a Isa\u00edas: \u00abSal luego al encuentro de Ajaz &#8230; al cabo del acueducto de la piscina superior\u00bb. El encargo del profeta es de naturaleza extremadamente consoladora: \u00abMira bien no te inquietes, no temas nada y ten firme coraz\u00f3n ante esos dos cabos de tizones humeantes\u00bb. El plan de los enemigos no tendr\u00e1 \u00e9xito: \u00abno aguantar\u00e1 y esto no suceder\u00e1\u00bb. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el destino concreto de los enemigos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022 Siria no ganar\u00e1 nada, permanecer\u00e1 como hab\u00eda estado en el pasado: \u00bb la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco es Ras\u00edn.\u00bb<br \/>\n\u2022 Efra\u00edm tambi\u00e9n permanecer\u00e1 en el futuro inmediato como hab\u00eda estado hasta ese momento: \u00abla cabeza de Efra\u00edm es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Romelia\u00bb; pero al cabo de sesenta y cinco a\u00f1os ser\u00e1 destruida, \u00bb dentro de sesenta y cinco a\u00f1os Efra\u00edm habr\u00e1 dejado de ser pueblo\u00bb.<br \/>\nAjaz hab\u00eda abandonado al Se\u00f1or por Moloc, y hab\u00eda depositado su confianza en una alianza con Asiria; de ah\u00ed la profec\u00eda condicional referente a Jud\u00e1 \u00absi no crees, no continuar\u00e1s\u00bb. La prueba de fe sigue inmediatamente a continuaci\u00f3n: \u00bb Pide al Se\u00f1or, tu Dios, una se\u00f1al, o de abajo en lo profundo o de arriba en lo alto\u00bb. Ajaz responde con hipocres\u00eda: \u00bb no la pedir\u00e9, no tentar\u00e9 al Se\u00f1or\u00bb, rechazando as\u00ed declarar su fe en Dios y prefiriendo la pol\u00edtica asiria. El rey prefiere Asiria a Dios, y Asiria vendr\u00e1 sobre \u00e9l: \u00abHar\u00e1 venir el Se\u00f1or sobre ti y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, d\u00edas cuales nunca vinieron desde que Efra\u00edm se separ\u00f3 de Jud\u00e1 con el rey de los asirios\u00bb. La casa de David hab\u00eda ofendido no s\u00f3lo a los hombres, sino tambi\u00e9n a Dios con su incredulidad; por ello, \u00abno continuar\u00e1\u00bb, y, por una iron\u00eda del castigo divino, ser\u00e1 destruida por aquellas mismas gentes a las que prefiri\u00f3 antes que a Dios.<br \/>\nSin embargo, las promesas mesi\u00e1nicas hechas a la casa de David no pueden frustrarse: \u00abEl Se\u00f1or mismo os dar\u00e1 una se\u00f1al. He aqu\u00ed que una virgen concebir\u00e1, y dar\u00e1 a luz un hijo, y ser\u00e1 llamado Emmanuel. Y se alimentar\u00e1 de mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. Pues antes que el ni\u00f1o sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, la tierra por la cual temes de esos dos reyes ser\u00e1 devastada\u00bb. Dejando de lado una serie de preguntas relacionadas con la explicaci\u00f3n de la profec\u00eda, debemos limitarnos aqu\u00ed a la prueba evidente de que la virgen mencionada por el profeta es Mar\u00eda, la Madre de Cristo. La argumentaci\u00f3n se basa en las premisas de que la virgen mencionada por el profeta es la madre de Emmanuel, y que Emmanuel es Cristo. La relaci\u00f3n de la virgen con Emmanuel est\u00e1 claramente expresada en las palabras inspiradas; las mismas indican, asimismo, la identidad de Emmanuel con Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La relaci\u00f3n de Emmanuel con la se\u00f1al divina extraordinaria que iba a ser concedida a Ajaz nos predispone a ver en la criatura alguien m\u00e1s que un ni\u00f1o corriente. En 8:8, el profeta le atribuye la propiedad de la tierra de Jud\u00e1: \u00abY tendiendo sus brazos cubrir\u00e1n toda tu tierra, \u00a1oh Emmanuel!\u00bb. En 9:6, se dice que el gobierno de la casa de David descansa sobre sus hombros, y se le describe como poseedor de cualidades superiores a las humanas: \u00abnos ha nacido un ni\u00f1o, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la soberan\u00eda, y que se llamar\u00e1 maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Pr\u00edncipe de la paz\u00bb. Finalmente, el profeta llama a Emmanuel \u00abvara del tronco de Jes\u00e9\u00bb, agraciado con \u00abel esp\u00edritu del Se\u00f1or, esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de inteligencia, esp\u00edritu de consejo y de fortaleza, esp\u00edritu de entendimiento y de temor de Dios\u00bb; su venida ir\u00e1 seguida de los signos generales de la era mesi\u00e1nica, y los que queden del pueblo escogido ser\u00e1n de nuevo el pueblo de Dios (11:1-16).<br \/>\nCualquier oscuridad o ambig\u00fcedad que pudiera haber en el texto prof\u00e9tico es eliminada por S. Mateo (1:18-25). Despu\u00e9s de narrar las dudas de San Jos\u00e9 y la reafirmaci\u00f3n del angel \u00ablo concebido en ella es obra del Esp\u00edritu Santo\u00bb, el evangelista contin\u00faa: \u00abTodo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliese lo que el Se\u00f1or hab\u00eda anunciado por el profeta, que dice: He aqu\u00ed que una virgen concebir\u00e1 y parir\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1 por nombre Emmanuel\u00bb. No es necesario que repitamos la explicaci\u00f3n del pasaje dada por comentaristas cat\u00f3licos que responden a las objeciones que se han hecho contra el significado obvio del evangelista. De todo lo anterior se puede deducir que Mar\u00eda es mencionada en la profec\u00eda de Isa\u00edas como madre de Jesucristo; a la luz de la referencia a la profec\u00eda hecha por S. Mateo, se puede a\u00f1adir que \u00e9sta predijo tambi\u00e9n la virginidad de Mar\u00eda, intacta en la concepci\u00f3n de Emmanuel (7).\n<\/p>\n<h3>Miqueas 5:2-3<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Una tercera profec\u00eda referente a Nuestra Se\u00f1ora se encuentra en Miqueas 5:2-3: \u00abY t\u00fa, Bel\u00e9n de Efrata, peque\u00f1o para ser contado entre las familias de Jud\u00e1, de ti me saldr\u00e1 quien se\u00f1orear\u00e1 en Israel, cuyos or\u00edgenes vienen del comienzo, de los d\u00edas de la eternidad. Los entregar\u00e1 hasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1, y el resto de sus hermanos volver\u00e1 a los hijos de Israel\u00bb. Aunque el profeta (750-660 a. de C., aproximadamente) fue contempor\u00e1neo de Isa\u00edas, su actividad prof\u00e9tica comenz\u00f3 un poco m\u00e1s tarde y finaliz\u00f3 un poco antes que la de Isa\u00edas. No cabe ninguna duda de que los jud\u00edos consideraban que las predicciones anteriores se refer\u00edan al Mes\u00edas. Seg\u00fan S. Mateo (2:6), cuando Herodes pregunt\u00f3 a los sumos sacerdotes y escribas d\u00f3nde iba a nacer el Mes\u00edas, le respondieron con las palabras de la profec\u00eda, \u00abY t\u00fa Bel\u00e9n, tierra de Jud\u00e1, &#8230;\u00bb. Seg\u00fan S. Juan (7:42), el populacho jud\u00edo reunido en Jerusal\u00e9n para la celebraci\u00f3n de la fiesta formul\u00f3 la pregunta ret\u00f3rica: \u00ab\u00bfNo dice la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Bel\u00e9n, de donde era David, ha de venir el Mes\u00edas?\u00bb. La par\u00e1frasis caldea de Miqueas 5:2 confirma la misma opini\u00f3n: \u00abDe ti me saldr\u00e1 el Mes\u00edas, que se\u00f1orear\u00e1 en Israel\u00bb. Las mismas palabras de la profec\u00eda no admiten pr\u00e1cticamente otra explicaci\u00f3n; pues \u00absus or\u00edgenes son del comienzo, desde los d\u00edas de la eternidad\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas, \u00bfc\u00f3mo se refiere la profec\u00eda a la Virgen Mar\u00eda? Nuestra Se\u00f1ora es mencionada con la frase \u00abhasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1\u00bb. Es cierto que \u00abla que ha de parir\u00bb se ha referido tambi\u00e9n a la Iglesia (S. Jer\u00f3nimo, Teodoreto), o al grupo de gentiles que se unieron a Cristo (Ribera, Mariana), o tambi\u00e9n a Babilonia (Calmet); pero, por una parte, no hay apenas relaci\u00f3n suficiente entre ninguno de estos sucesos y el redentor prometido; por otra parte, el pasaje deber\u00eda decir \u00bb hasta el tiempo en que la que es est\u00e9ril parir\u00e1\u00bb si el profeta se hubiera referido a cualquiera de dichos sucesos. Tampoco puede \u00abla que ha de parir\u00bb referirse a Si\u00f3n: Si\u00f3n es mencionada sin sentido metaf\u00f3rico antes y despu\u00e9s de este pasaje, de modo que no se puede esperar que el profeta recurra de repente a un lenguaje figurado. Mas a\u00fan, si se explica as\u00ed la profec\u00eda, no tendr\u00eda un sentido cabal. Las frases contextuales \u00abel se\u00f1or de Israel\u00bb, \u00absus or\u00edgenes\u00bb, que en hebreo implica nacimiento, y \u00absus hermanos\u00bb hacen referencia a un individuo, no a una naci\u00f3n; de ello se deduce que el parto debe referirse a esa misma persona. Se ha mostrado que la persona que gobernar\u00e1 es el Mes\u00edas; por ello, \u00abla que ha de parir\u00bb debe referirse a la madre de Cristo, Nuestra Se\u00f1ora. As\u00ed explicado, todo el pasaje aparece claro: el Mes\u00edas ha de nacer en Bel\u00e9n, un pueblo insignificante de Jud\u00e1; su familia debe estar reducida a la pobreza y la oscuridad antes del momento de su nacimiento; como esto no puede suceder si la teocracia permanece intacta, si la casa de David contin\u00faa floreciendo, \u00abpor ello los entregar\u00e1 hasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1\u00bb al Mes\u00edas. (8)\n<\/p>\n<h3>Jerem\u00edas 31:22<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Una cuarta profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en Jerem\u00edas 21:22: \u00bb El Se\u00f1or ha creado algo nuevo sobre la tierra: una mujer ronda al var\u00f3n\u00bb. El texto del profeta Jerem\u00edas ofrece no pocas dificultades para el int\u00e9rprete cient\u00edfico; nosotros seguiremos la versi\u00f3n de la Vulgata latina del original hebreo. Pero incluso esta traducci\u00f3n ha sido explicada de muchas formas diferentes: Rosenmuller y muchos int\u00e9rpretes protestantes conservadores defienden la versi\u00f3n \u00abuna mujer proteger\u00e1 a un hombre\u00bb, mas tal argumento dif\u00edcilmente podr\u00eda inducir a los hombres de Israel a retornar a Dios. La explicaci\u00f3n \u00abuna mujer buscar\u00e1 a un hombre\u00bb apenas est\u00e1 de acuerdo con el texto; adem\u00e1s, tal inversi\u00f3n del orden natural es presentada en Isa\u00edas 4:1 como una se\u00f1al de la m\u00e1s absoluta cat\u00e1strofe. La versi\u00f3n de Ewald \u00abuna mujer se convertir\u00e1 en un hombre\u00bb es muy poco fiel al texto original. Otros comentaristas ven en la mujer un s\u00edmil de la Sinagoga o de la Iglesia, en el hombre un s\u00edmil de Dios, de modo que pueden explicar la profec\u00eda \u00abDios morar\u00e1 de nuevo en medio de la Sinagoga (o del pueblo de Israel)\u00bb o \u00abla Iglesia proteger\u00e1 la tierra con sus valientes hombres\u00bb. Pero el texto hebreo dif\u00edcilmente evoca ese significado; adem\u00e1s, esa explicaci\u00f3n convertir\u00eda ese pasaje en una tautolog\u00eda: \u00abIsrael retornar\u00e1 a su Dios, ya que Israel amar\u00e1 a su Dios\u00bb. Algunos autores recientes traducen el original hebreo por: \u00abDios crea algo nuevo sobre la tierra: la mujer (esposa) retorna al hombre (su marido)\u00bb. Seg\u00fan la ley antigua (Deuteronomio 24:1-4; Jerem\u00edas 3:1), el marido no pod\u00eda volver a aceptar a su mujer una vez que la hab\u00eda repudiado; pero el Se\u00f1or introducir\u00e1 una novedad al permitir a la mujer infiel, o lo que es lo mismo, la naci\u00f3n culpable, volver a la amistad con Dios. Esta explicaci\u00f3n se basa en una correcci\u00f3n aventurada del texto; adem\u00e1s, no implica necesariamente el significado mesi\u00e1nico que se espera del pasaje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Padres griegos siguen generalmente la versi\u00f3n de la Septuaginta, \u00abEl Se\u00f1or ha creado salvaci\u00f3n en una nueva plantaci\u00f3n, los hombres caminar\u00e1n seguros\u00bb; mas S. Atanasio (9) combina la versi\u00f3n de Aquila dos veces \u00abDios ha creado algo nuevo en la mujer\u00bb con la de la Septuaginta, diciendo que la nueva plantaci\u00f3n es Jesucristo, y que lo nuevo creado en la mujer es el cuerpo del Se\u00f1or, concebido en la mujer virgen sin la participaci\u00f3n del hombre. Tambi\u00e9n S. Jer\u00f3nimo (10) entiende el texto prof\u00e9tico de la virgen que concibe al Mes\u00edas. Esta explicaci\u00f3n del pasaje concuerda con el texto y con el contexto. Como la Palabra Encarnada posey\u00f3 desde el primer instante de su concepci\u00f3n todas sus perfecciones, exceptuando aquellas relacionadas con su desarrollo corporal, es correcto afirmar que su madre \u00abconseguir\u00e1 un hombre\u00bb. No es necesario se\u00f1alar que tal condici\u00f3n en una criatura reci\u00e9n concebida es denominada, con raz\u00f3n, \u00abalgo nuevo sobre la tierra\u00bb. El contexto de la profec\u00eda describe, despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n general (30:1-3), la futura libertad de Israel y la restauraci\u00f3n en cuatro estancias: 30:4-11, 12-22; 30:23; 31:14, 15-26; las tres primeras estancias terminan con la esperanza del tiempo mesi\u00e1nico. La cuarta deber\u00eda esperarse tambi\u00e9n que tuviera un final similar. Adem\u00e1s, la profec\u00eda de Jerem\u00edas, pronunciada alrededor del 589 a. de C. y entendida en el sentido que se acaba de referir, concuerda con las expectativas mesi\u00e1nicas contempor\u00e1neas basadas en Isa\u00edas 7:14; 9:6; Miqueas 5:3. Seg\u00fan Jerem\u00edas, la madre de Cristo se diferencia de las otras madres en que su Hijo, incluso cuando a\u00fan est\u00e1 en su vientre, tiene todas las propiedades que constituyen la verdadera naturaleza humana (11). El Antiguo Tetamento se refiere indirectamente a Mar\u00eda en aquellas profec\u00edas que predicen la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios.\n<\/p>\n<h2>TIPOS Y FIGURAS DE MARIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Para estar seguros del significado de un tipo, este significado debe ser revelado, es decir, debe habernos sido transmitido a trav\u00e9s de la Sagrada Escritura o de la tradici\u00f3n. Algunos escritores piadosos han desarrollado por su cuenta numerosas analog\u00edas entre ciertos datos del Antiguo Testamento y los datos correspondientes del Nuevo Testamento; sin embargo, por muy ingeniosas que estas correlaciones puedan ser, no demuestran que Dios tuviera de hecho la intenci\u00f3n de transmitir en los textos inspirados del Antiguo Testamento las verdades de la correspondencia establecida. Por otra parte, debe tenerse presente que no todas las verdades contenidas ya sea en las Escrituras o en la tradici\u00f3n han sido expl\u00edcitamente propuestas a los creyentes como verdades de fe por definici\u00f3n expresa de la Iglesia. De acuerdo con el principio \u00abLex orandi est lex credenti\u00bb debemos tratar al menos con reverencia las innumerables sugerencias contenidas en la liturgia y oraciones oficiales de la Iglesia. De esta forma es como debemos considerar muchos de los tratamientos otorgados a Nuestra Se\u00f1ora en la letan\u00eda y en el \u00abAve maris stella\u00bb. Las Ant\u00edfonas y Responsos que se encuentran en los Oficios recitados en las varias festividades de Nuestra Se\u00f1ora sugieren un n\u00famero de tipos referentes a Nuestra Se\u00f1ora que dif\u00edcilmente hubieran sido mostrados con tanta viveza de otra manera a los ministros de la Iglesia. La tercera ant\u00edfona de Laudes de la Festividad de la Circuncisi\u00f3n contempla en \u00abel arbusto que arde sin consumirse\u00bb (Exodo 3:2) la figura de Mar\u00eda en la concepci\u00f3n de su Hijo sin perder su virginidad. La segunda ant\u00edfona de Laudes del mismo Oficio contempla en el vell\u00f3n de lana de Gede\u00f3n, h\u00famedo por el roc\u00edo mientras que la tierra a su alrededor hab\u00eda permanecido seca (Jueces 6:37-38), un tipo de Mar\u00eda recibiendo en su vientre al Verbo Encarnado (12). El Oficio de la Bienaventurada Virgen aplica a Mar\u00eda muchos de los pasajes referentes a la esposa del Cantar de los Cantares (13) y tambi\u00e9n los referentes a la sabidur\u00eda del Libro de los Proverbios 8:22-31 (14). Un \u00abjard\u00edn cerrado, una fuente sellada\u00bb mencionado en Cantares 4:12 aplicado a Mar\u00eda es s\u00f3lo un ejemplo concreto de todo lo referido anteriormente (15). Adem\u00e1s, Sara, D\u00e9bora, Judit y Ester son utilizadas como tipos de Mar\u00eda; el arca de la Alianza, sobre la que se manifiesta la misma presencia de Dios, es utilizada como la figura de Mar\u00eda llevando al Verbo Encarnado en su vientre. Pero es especialmente Eva, la madre de todos los vivientes (G\u00e9nesis 3:20), la que es considerada como un tipo de Mar\u00eda, que es la madre de todos los vivientes en el orden de la gracia (16).\n<\/p>\n<h2>MARIA EN LOS EVANGELIOS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El lector de los Evangelios se queda al principio sorprendido al encontrar tan poco sobre Mar\u00eda; pero esta oscuridad de Mar\u00eda en los Evangelios ha sido estudiada exhaustivamente por el Beato Pedro Canisius (17), Augusto Nicol\u00e1s (18), el Cardenal Newman (19) y el muy reverendo J. Spencer Northcote (20). En el comentario del \u00abMagnificat\u00bb publicado en 1518, incluso Lutero expresa su convencimiento de que los Evangelios alaban suficientemente a Mar\u00eda al llamarla (ocho veces) la Madre de Jes\u00fas. En los siguientes p\u00e1rrafos agruparemos brevemente lo que se conoce de la vida de Nuestra Se\u00f1ora antes del nacimiento de su divino Hijo, durante la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or, durante su vida p\u00fablica y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Ascendencia Dav\u00eddica de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">S. Lucas (2:4) narra que San Jos\u00e9 se desplaz\u00f3 desde Nazaret a Bel\u00e9n para empadronarse, \u00abpor ser \u00e9l de la casa y de la familia de David\u00bb. Como si quisiera eliminar cualquier duda referente a la ascendencia dav\u00eddica de Mar\u00eda, el evangelista (1:32,69) afirma que al ni\u00f1o nacido de Mar\u00eda sin intervenci\u00f3n de var\u00f3n le ser\u00e1 otorgado \u00abel trono de David, su padre\u00bb, y que el Se\u00f1or Dios ha \u00ablevantado en favor nuestro un cuerno de salvaci\u00f3n en la casa de David, su siervo\u00bb. (21) S. Pablo tambi\u00e9n da fe de que Jesucristo \u00abnacido de la descendencia de David seg\u00fan la carne \u00bb (Romanos 1:3). Si Mar\u00eda no hubiera sido descendiente de David, su Hijo concebido por el Esp\u00edritu Santo no hubiera podido considerarse \u00abde la descendencia de David\u00bb. Por ello los comentaristas nos dicen que en el texto \u00abEn el mes sexto fue enviado el \u00e1ngel Gabriel &#8230; a una virgen desposada con un var\u00f3n de nombre Jos\u00e9, de la casa de David\u00bb (Lucas 1:26-27); la \u00faltima frase \u00abde la casa de David\u00bb no se refiere a Jos\u00e9, sino a la doncella virgen que es el personaje principal de la narraci\u00f3n; as\u00ed tenemos un testimonio inspirado directo de la ascendencia dav\u00eddica de Mar\u00eda. (22)<br \/>\nMientras que los comentaristas generalmente est\u00e1n de acuerdo en que la genealog\u00eda que se encuentra al comienzo del primer Evangelio es la de S. Jos\u00e9, Annius de Viterbo propone su opini\u00f3n, a la que ya se refiri\u00f3 S. Agust\u00edn, de que la genealog\u00eda de S. Lucas describe la ascendencia de Mar\u00eda. El texto del tercer Evangelio (3:23) puede explicarse de forma que Heli sea el padre de Mar\u00eda: \u00abJes\u00fas &#8230; era, seg\u00fan se cre\u00eda, hijo de Jos\u00e9, hijo de Heli\u00bb (23). En estas explicaciones el nombre de Mar\u00eda no se menciona expl\u00edcitamente, pero va impl\u00edcito; ya que Jes\u00fas es el hijo de Heli a trav\u00e9s de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<h3>Sus padres<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque pocos comentaristas est\u00e1n de acuerdo con esta opini\u00f3n acerca de la genealog\u00eda de S. Lucas, el nombre del padre de Mar\u00eda, Heli, coincide con el nombre del padre de Nuestra Se\u00f1ora seg\u00fan una tradici\u00f3n basada en la narraci\u00f3n del Protoevangelio de Santiago, un Evangelio ap\u00f3crifo que data de finales del siglo II. Seg\u00fan este documento, los padres de Mar\u00eda eran Joaqu\u00edn y Ana. Ahora bien, el nombre de Joaqu\u00edn es s\u00f3lo una variante de Heli o Eliachim, sustituyendo un nombre divino (Yav\u00e9) por otro (Eli, Elohim). La tradici\u00f3n en lo que respecta a los padres de Mar\u00eda, seg\u00fan el Evangelio de Santiago, es reproducida por S. Juan Damasceno (24), S. Gregorio de Nyssa (25), S. Germ\u00e1n de Constantinopla (26), Pseudo-Epifanio (27), pseudo-Hilario (28) y S. Fulberto de Chartres (29). Algunos de estos escritores a\u00f1aden que el nacimiento de Mar\u00eda se consigui\u00f3 gracias a las fervientes oraciones de Joaqu\u00edn y Ana cuando ya ten\u00edan una edad avanzada. As\u00ed como Joaqu\u00edn pertenec\u00eda a la familia real de David, tambi\u00e9n se supone que Ana era descendiente de la familia sacerdotal de Aaron; por ello, Cristo, el Eterno Rey y Sacerdote, descend\u00eda de una familia real y sacerdotal (30).\n<\/p>\n<h3>La ciudad de los padres de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan S. Lucas 1:26, Mar\u00eda viv\u00eda en Nazaret, una ciudad de Galilea, en el momento de la Anunciaci\u00f3n. Una determinada tradici\u00f3n sostiene que fue concebida y naci\u00f3 en la misma casa en la que el Verbo se hizo carne (31). Otra tradici\u00f3n, basada en el Evangelio de Santiago, considera Seforis como la primera casa de Joaqu\u00edn y Ana, aunque se dice que despu\u00e9s vivieron en Jerusal\u00e9n, en una casa llamada Probatica por S. Sofronio de Jerusal\u00e9n (32). Probatica, un nombre que probablemente proced\u00eda de un estanque llamado Probatica o Betzata en S. Juan 5:2, cercano al santuario. Aqu\u00ed fue donde naci\u00f3 Mar\u00eda. Alrededor de un siglo despu\u00e9s, sobre el 750 d. de J.C., S. Juan Damasceno (33) afirma de nuevo que Mar\u00eda naci\u00f3 en Probatica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se dice que, ya en el siglo V, la emperatriz Eudoxia construy\u00f3 una iglesia en el lugar en que naci\u00f3 Mar\u00eda, y donde sus padres vivieron en su ancianidad. La actual iglesia de Sta. Ana se encuentra a una distancia de menos de 100 pies de la piscina Prob\u00e1tica. El 18 de marzo de 1889 se descubri\u00f3 una cripta que encierra el sitio en que se supone que Sta. Ana fue enterrada. Probablemente ese lugar fue en su origen un jard\u00edn en el que Joaqu\u00edn y Ana recibieron sepultura. En su \u00e9poca todav\u00eda estaba situado fuera de los muros de la ciudad, unos 400 pies al norte del Templo. Otra cripta cercana a la tumba de Sta. Ana se cree que es el lugar donde naci\u00f3 la Bienaventurada Virgen; por ello, en los primeros tiempos se le llam\u00f3 a esa iglesia Sta. Mar\u00eda de la Natividad (34). En el valle Cedron, cerca de la carretera que lleva a la iglesia de la Asunci\u00f3n, hay un peque\u00f1o santuario que contiene dos altares, que se cree que est\u00e1n edificados sobre las tumbas de S. Joaqu\u00edn y Sta. Ana; sin embargo, estos sepulcros pertenecen a la \u00e9poca de las Cruzadas (35). Tambi\u00e9n en Seforis los cruzados reemplazaron un antiguo santuario situado sobre la legendaria casa de S. Joaqu\u00edn y Sta. Ana por una gran iglesia. Despu\u00e9s de 1788 parte de esta iglesia fue restaurada por los Padres Franciscanos.\n<\/p>\n<h3>Su Inmaculada Concepci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La Inmaculada Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora ha sido tratada en un art\u00edculo especial.\n<\/p>\n<h3>El nacimiento de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En lo referente al lugar de nacimiento de Nuestra Se\u00f1ora, existen tres tradiciones diferentes que hay que considerar.<br \/>\nPrimero, se ha situado el acontecimiento en Bel\u00e9n. Esta opini\u00f3n se basa en la autoridad de los siguientes testigos: ha sido expresada en un documento titulado \u00abDe nativ. S. Mariae\u00bb (36) incluido a continuaci\u00f3n de las obras de S. Jer\u00f3nimo; es una suposici\u00f3n m\u00e1s o menos vaga del Peregrino de Piacenza, llamado err\u00f3neamente Antonino M\u00e1rtir, que escribi\u00f3 alrededor del 580 d. de J.C. (37); finalmente, los Papas Pablo II (1471), Julio II (1507), Le\u00f3n X (1519), Pablo III (1535), P\u00edo IV (1565), Sixto V (1586) e Inocencio XII (1698) en sus Bulas referentes a la Santa Casa del Loreto afirman que la Bienaventurada Virgen naci\u00f3, fue educada y recibi\u00f3 la visita del \u00e1ngel en la Santa Casa. Sin embargo, estos pont\u00edfices no deseaban en realidad decidir sobre una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica; ellos simplemente expresan la opini\u00f3n de sus \u00e9pocas respectivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una segunda tradici\u00f3n situaba el nacimiento de Nuestra Se\u00f1ora en Seforis, unas tres millas al norte de Bel\u00e9n, la Diocaesarea romana, y la residencia de Herodes Antipas hasta bien entrada la vida de Nuestro Se\u00f1or. La antig\u00fcedad de esta opini\u00f3n puede deducirse por el hecho de que bajo el reinado de Constantino se erigi\u00f3 en Seforis una iglesia para conmemorar la residencia de Joaqu\u00edn y Ana en dicho lugar (38). S. Epifanio habla de este santuario (39). Pero esto s\u00f3lo demuestra que Nuestra Se\u00f1ora debi\u00f3 vivir durante alg\u00fan tiempo en Seforis con sus padres, sin que por ello tengamos que creer que naci\u00f3 all\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La tercera tradici\u00f3n, la de que Mar\u00eda naci\u00f3 en Jerusal\u00e9n, es la m\u00e1s probable de las tres. Hemos visto que se basa en el testimonio de S. Sofronio, de S. Juan Damasceno y sobre la evidencia de hallazgos recientes en la Probatica. La Festividad de la Natividad de Nuestra Se\u00f1ora no se celebr\u00f3 en Roma hasta finales del siglo VII; sin embargo, dos sermones encontrados entre los escritos de S. Andr\u00e9s de Creta (m. 680) implican la existencia de esta fiesta y nos hacen suponer que fue introducida en una fecha m\u00e1s temprana en otras iglesias (40). En 1799, el d\u00e9cimo canon del S\u00ednodo de Salzburgo se\u00f1ala cuatro fiestas en honor de la Madre de Dios: la Purificaci\u00f3n, el 2 de febrero; la Anunciaci\u00f3n, el 25 de marzo; la Asunci\u00f3n, el 15 de agosto y la Natividad, el 8 de septiembre.\n<\/p>\n<h3>La Presentaci\u00f3n de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan Exodo 13:2 y 13:12, todo primog\u00e9nito hebreo deb\u00eda ser presentado en el Templo. Dicha ley llevar\u00eda a los padres jud\u00edos piadosos a observar el mismo rito religioso con otros hijos favoritos. Ello hace suponer que Joaqu\u00edn y Ana presentaron a su hija, obtenida tras largas y fervientes oraciones, en el Templo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a Mar\u00eda, S. Lucas (1:34) nos dice que respondi\u00f3 al \u00e1ngel que le anunciaba el nacimiento de Jesucristo: \u00abc\u00f3mo podr\u00e1 ser esto, pues yo no conozco var\u00f3n\u00bb. Estas palabras dif\u00edcilmente pueden ser entendidas, a menos que supongamos que Mar\u00eda hab\u00eda hecho voto de virginidad, ya que cuando las pronunci\u00f3 estaba desposada con S. Jos\u00e9 (41). La ocasi\u00f3n m\u00e1s adecuada para tal voto fue su presentaci\u00f3n en el Templo. Del mismo modo que algunos Padres admiten que las facultades de S. Juan Bautista fueron desarrolladas prematuramente por una intervenci\u00f3n especial del poder divino, se puede admitir la existencia de una gracia similar para con la hija de Joaqu\u00edn y Ana (42).<br \/>\nSin embargo, todo lo referido anteriormente no supera la certeza de la probabilidad de unas conjeturas piadosas. La consideraci\u00f3n de que Nuestro Se\u00f1or no pod\u00eda rehusarle a su bendita Madre cualquier favor que dependiera exclusivamente de su magnificencia, no tiene un valor mayor que el de un argumento a priori. La certeza sobre esta cuesti\u00f3n debe depender de testimonios externos y de las ense\u00f1anzas de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora bien, el Protoevangelio de Santiago (7-8) y el documento titulado \u00abDe nativit. Mariae\u00bb (7-8), (43) afirman que Joaqu\u00edn y Ana, cumpliendo un voto que hab\u00edan hecho, presentaron a la peque\u00f1a Mar\u00eda en el Templo cuando ten\u00eda tres a\u00f1os de edad; que la criatura subi\u00f3 sola los escalones del Templo, y que hizo su voto de virginidad en dicha ocasi\u00f3n. S. Gregorio de Nyssa (44) y S. Germ\u00e1n de Constantinopla (45) aceptaron este testimonio, que tambi\u00e9n fue seguido por pseudo-Gregorio de Naz. en su \u00abChristus patiens\u00bb (46). Adem\u00e1s, la Iglesia celebra la Festividad de la Presentaci\u00f3n, aunque no especifica a qu\u00e9 edad fue presentada la peque\u00f1a Mar\u00eda en el Templo, cu\u00e1ndo hizo su voto de virginidad y cu\u00e1les fueron los dones especiales naturales y sobrenaturales que Dios le concedi\u00f3. La festividad es mencionada por primera vez en un documento de Manuel Commenus, en 1166; desde Constantinopla, la festividad debi\u00f3 ser introducida en la Iglesia occidental, donde la podemos hallar en la corte papal de Avi\u00f1\u00f3n en 1371; alrededor de un siglo m\u00e1s tarde, el Papa Sixto IV introdujo el Oficio de la Presentaci\u00f3n, y en 1585 el Papa Sixto V extendi\u00f3 la Festividad de la Presentaci\u00f3n a toda la Iglesia.\n<\/p>\n<h3>Sus esponsales con Jos\u00e9<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Las escrituras ap\u00f3crifas a las que nos hemos referido en el p\u00e1rrafo anterior afirman que Mar\u00eda permaneci\u00f3 en el Templo despu\u00e9s de su presentaci\u00f3n para ser educada con otros ni\u00f1os jud\u00edos. All\u00ed ella disfrut\u00f3 de visiones ext\u00e1ticas y visitas diarias de los santos \u00e1ngeles.<br \/>\nCuando ella contaba catorce a\u00f1os, el sumo sacerdote quiso enviarla a casa para que contrajera matrimonio. Mar\u00eda le record\u00f3 su voto de virginidad, y confundido, el sumo sacerdote consult\u00f3 al Se\u00f1or. Entonces llam\u00f3 a todos los hombres j\u00f3venes de la estirpe de David y prometi\u00f3 a Mar\u00eda en matrimonio a aquel cuya vara reto\u00f1ara y se convirtiera en el lugar de descanso del Esp\u00edritu Santo en forma de paloma. Jos\u00e9 fue el agraciado en este proceso extraordinario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos visto ya que S. Gregorio de Nyssa, S. Germ\u00e1n de Constantinopla y pseudo-Gregorio Nacianceno parecen admitir estas leyendas. Adem\u00e1s, el emperador Justiniano permiti\u00f3 que se construyera una bas\u00edlica en la plataforma del antiguo Templo, en memoria de la estancia de Nuestra Se\u00f1ora en el santuario; la iglesia fue llamada la Nueva Santa Mar\u00eda, para distingirla de la iglesia de la Natividad. Se cree que es la moderna mezquita de Al-Aqsa (47).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otra parte, la Iglesia no se pronuncia en lo que respecta a la estancia de Mar\u00eda en el Templo. S. Ambrosio (48), cuando describe la vida de Mar\u00eda antes de la Anunciaci\u00f3n, supone expresamente que viv\u00eda en la casa de sus padres. Todas las descripciones del Templo jud\u00edo que pueden poseer alg\u00fan valor cient\u00edfico nos dejan a oscuras en cuanto a la existencia de lugares en los que pudieran haber recibido su educaci\u00f3n las muchachas j\u00f3venes. La estancia de Joas en el Templo hasta la edad de siete a\u00f1os no apoya el supuesto de que las chicas j\u00f3venes fueran educadas dentro del recinto sagrado, ya que Joas era el rey, y fue obligado por las circunstancias a permanecer en el Templo (cf. IV Reyes 11:3). La alusi\u00f3n de II Macabeos 3:19, cuando dice \u00ablas doncellas, recogidas\u00bb no demuestra que ninguna de ellas fuera retenida en los edificios del Templo. Si se dice de la profetisa Ana (Lucas 2:37) que \u00abno se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y d\u00eda\u00bb, nosotros no suponemos que ella viviera de hecho en una de las habitaciones del templo. (49) Como la casa de Joaqu\u00edn y Ana no se encontraba muy alejada del Templo, podemos suponer que a la santa ni\u00f1a Mar\u00eda se le permit\u00eda a menudo visitar los sagrados edificios para que pudiera satisfacer su devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se consideraba que las doncellas jud\u00edas hab\u00edan alcanzado la edad del matrimonio cuando cumpl\u00edan doce a\u00f1os y seis meses, aunque la edad de la novia variaba seg\u00fan las circunstancias. El matrimonio era precedido por los esponsales, despu\u00e9s de los cuales la novia pertenec\u00eda legalmente al novio, aunque no viv\u00eda con \u00e9l hasta un a\u00f1o despu\u00e9s, que era cuando el matrimonio sol\u00eda celebrarse. Todo esto coincide con el lenguaje de los evangelistas. S. Lucas (1:27) llama a Mar\u00eda \u00bb una virgen desposada con un var\u00f3n de nombre Jos\u00e9\u00bb; S. Mateo (1:18) dice \u00abEstando desposada Mar\u00eda, su madre, con Jos\u00e9, antes de que conviviesen, se hall\u00f3 haber concebido Mar\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Como no tenemos noticia de ning\u00fan hermano de Mar\u00eda, debemos suponer que era una heredera, y estaba obligada por la ley de N\u00fameros 36:3 a casarse con un miembro de su tribu. La ley misma prohib\u00eda el matrimonio entre determinados grados de parentesco, de modo que incluso el matrimonio de una heredera se dejaba m\u00e1s o menos a su elecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la costumbre jud\u00eda, la uni\u00f3n de Jos\u00e9 y Mar\u00eda ten\u00eda que ser concertada por los padres de Jos\u00e9. Uno se puede preguntar por qu\u00e9 Mar\u00eda accedi\u00f3 a sus esponsales, cuando estaba ligada por su voto de virginidad. De la misma manera que ella hab\u00eda obedecido la inspiraci\u00f3n divina al hacer su voto, tambi\u00e9n la obedeci\u00f3 al convertirse en la novia prometida de Jos\u00e9. Adem\u00e1s, hubiera sido un caso singular entre los jud\u00edos el rehusar los esponsales o el matrimonio, ya que todas las doncellas jud\u00edas aspiraban al matrimonio como la realizaci\u00f3n de un deber natural. Mar\u00eda confi\u00f3 impl\u00edcitamente en la gu\u00eda de Dios, y por ello estaba segura de que su voto ser\u00eda respetado incluso en su estado de casada.\n<\/p>\n<h3>La Anunciaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La Anunciaci\u00f3n ha sido tratada en un art\u00edculo especial.\n<\/p>\n<h3>La Visitaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan Lucas 1:36, el \u00e1ngel Gabriel le dijo a Mar\u00eda en el momento de la Anunciaci\u00f3n, \u00abIsabel, tu parienta, tambi\u00e9n ha concebido un hijo en su vejez, y \u00e9ste es ya el mes sexto de la que era est\u00e9ril\u00bb. Sin poner en duda la verdad de las palabras del \u00e1ngel, Mar\u00eda decidi\u00f3 enseguida contribuir a la alegr\u00eda de su piadosa pariente. (50) Por ello, contin\u00faa el evangelista (1:39):\u00bb En aquellos d\u00edas se puso Mar\u00eda en camino y con presteza fue a la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1, y entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel\u00bb. Aunque Mar\u00eda debe haberle comunicado a Jos\u00e9 su prop\u00f3sito de realizar esa visita, es dif\u00edcil determinar si \u00e9l la acompa\u00f1\u00f3; si dio la casualidad de que el momento de la visita coincid\u00eda con alguna de las temporadas de fiestas en que los israelitas ten\u00edan que acudir al Templo, habr\u00eda pocas dificultades acerca de la compa\u00f1\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La casa de Isabel ha sido localizada en varios emplazamientos seg\u00fan los diferentes escritores: ha sido situada en Machaerus, unas diez millas al este del Mar Muerto, o en Hebr\u00f3n, o de nuevo en la antigua ciudad sacerdotal de Jutta, unas siete millas al sur de Hebr\u00f3n, o finalmente en Ain-Karim, la tradicional S. Juan-en-la-Monta\u00f1a, unas cuatro millas al oeste de Jerusal\u00e9n. (51) Sin embargo, los tres primeros sitios no poseen ning\u00fan monumento conmemorativo del nacimiento o de la vida de S. Juan; adem\u00e1s, Machaerus no estaba situada en las monta\u00f1as de Jud\u00e1; Hebr\u00f3n y Jutta pertenec\u00edan a Idumea, despu\u00e9s de la cautividad babil\u00f3nica, en tanto que Ain-Karim est\u00e1 situada en las \u00abmonta\u00f1as\u00bb mencionadas en el texto inspirado de S. Lucas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de un viaje de unas treinta horas, Mar\u00eda \u00abentr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel\u00bb (Lucas 1:40). Seg\u00fan la tradici\u00f3n, en la \u00e9poca de la visitaci\u00f3n Isabel no viv\u00eda en su casa de la ciudad sino en su villa, a unos diez minutos de la ciudad; antiguamente este lugar estaba se\u00f1alado por una iglesia superior y otra inferior. En 1861 se erigi\u00f3 sobre los antiguos cimientos la peque\u00f1a iglesia actual de la Visitaci\u00f3n.<br \/>\n\u00abAs\u00ed que oy\u00f3 Isabel el saludo de Mar\u00eda, exult\u00f3 el ni\u00f1o en su seno\u00bb. Fue en este momento cuando Dios cumpli\u00f3 la promesa hecha por el \u00e1ngel a Zacar\u00edas (Lucas 1:15), \u00abdesde el seno de su madre ser\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo\u00bb; en otras palabras, el ni\u00f1o que Isabel llevaba en su seno fue purificado de la mancha del pecado original. Se desbord\u00f3 la plenitud del Esp\u00edritu Santo en el alma de su madre, \u00abe Isabel se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Lucas 1:41). As\u00ed, tanto la madre como el hijo fueron santificados por la presencia de Mar\u00eda y del Verbo Encarnado (53); llena como estaba del Esp\u00edritu Santo, Isabel \u00abclam\u00f3 con fuerte voz: \u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! \u00bfDe d\u00f3nde a m\u00ed que la madre de mi Se\u00f1or venga a m\u00ed? Porque as\u00ed que son\u00f3 la voz de tu salutaci\u00f3n en mis o\u00eddos, exult\u00f3 de gozo el ni\u00f1o en mi seno. Dichosa la que ha cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que se le ha dicho de parte del Se\u00f1or\u00bb (Lucas 1:42-45). Dejemos a los comentaristas la explicaci\u00f3n completa del pasaje precedente, y centremos nuestra atenci\u00f3n s\u00f3lo en dos puntos:<br \/>\n\u2022\tIsabel comienza su saludo con las mismas palabras con las que el \u00e1ngel hab\u00eda terminado su salutaci\u00f3n, mostrando de esta manera que ambos hablaban por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\n\u2022\tIsabel es la primera en llamar a Mar\u00eda por su t\u00edtulo m\u00e1s honorable \u00abMadre de Dios\u00bb.<br \/>\nLa respuesta de Mar\u00eda es el c\u00e1ntico de alabanza denominado comunmente Magnificat, por la primera palabra de su texto en lat\u00edn; el \u00abMagnificat\u00bb ha sido tratado en un art\u00edculo separado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El evangelista termina su relato de la Visitaci\u00f3n con las palabras: \u00abMar\u00eda permaneci\u00f3 con ella como unos tres meses y se volvi\u00f3 a su casa\u00bb (Lucas 1:56). Muchos ven en esta breve frase del tercer evangelio una sugerencia impl\u00edcita de que Mar\u00eda permaneci\u00f3 en casa de Zacar\u00edas hasta el nacimiento de Juan el Bautista, mientras que otros niegan tal implicaci\u00f3n. Dado que la Festividad de la Visitaci\u00f3n fue emplazada el 2 de julio por el cuadrag\u00e9simo tercer canon del Concilio de Basilea (1441 d. de J.C.), el d\u00eda siguiente a la octava de la Festividad de S. Juan Bautista, se ha deducido que posiblemente Mar\u00eda permaneciera con Isabel hasta despu\u00e9s de la circuncisi\u00f3n del ni\u00f1o; pero no hay m\u00e1s pruebas que corroboren esta suposici\u00f3n. Aunque la Visitaci\u00f3n es descrita con tanta precisi\u00f3n en el tercer evangelio, su festividad no parece haberse celebrado hasta el siglo XIII, cuando fue introducida a trav\u00e9s de la influencia de los franciscanos; fue instituida oficialmente en 1389 por Urbano VI.\n<\/p>\n<h3>El embarazo de Mar\u00eda llega a conocimiento de Jos\u00e9<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s del regreso de casa de Isabel, \u00abse hall\u00f3 haber concebido Mar\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Mateo 1:18). Dado que entre los jud\u00edos los esponsales constitu\u00edan un verdadero matrimonio, el uso del matrimonio despu\u00e9s del tiempo de los esponsales no era nada extra\u00f1o entre ellos. Por ello, el embarazo de Mar\u00eda no pod\u00eda sorprender a nadie mas que al mismo S. Jos\u00e9. La situaci\u00f3n debi\u00f3 haber sido extremadamente dolorosa tanto para \u00e9l como para Mar\u00eda, ya que \u00e9l no conoc\u00eda el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El evangelista dice: \u00abJos\u00e9, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvi\u00f3 repudiarla en secreto\u00bb (S. Mateo 1:19). Mar\u00eda dej\u00f3 la soluci\u00f3n a esta dificultad en manos de Dios, y Dios inform\u00f3 en su momento al asombrado esposo de la verdadera condici\u00f3n de Mar\u00eda. Mientras Jos\u00e9 \u00abreflexionaba sobre esto, he aqu\u00ed que se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os un \u00e1ngel del Se\u00f1or y le dijo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas recibir en casa a Mar\u00eda, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Esp\u00edritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mateo 1:20-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No mucho despu\u00e9s de esta revelaci\u00f3n, Jos\u00e9 concluy\u00f3 el ritual del contrato de matrimonio con Mar\u00eda. El Evangelio dice sencillamente: \u00abAl despertar Jos\u00e9 de su sue\u00f1o hizo como el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado, recibiendo en casa a su esposa\u00bb (Mateo 1:24). Si bien es cierto que deben haber pasado al menos tres meses entre los esponsales y el matrimonio, durante los cuales Mar\u00eda permaneci\u00f3 con Isabel, es imposible determinar con exactitud el lapso de tiempo transcurrido entre las dos ceremonias. No sabemos cu\u00e1nto tiempo despu\u00e9s de los esponsales le anunci\u00f3 el \u00e1ngel a Mar\u00eda el misterio de la Encarnaci\u00f3n, y tampoco sabemos cu\u00e1nto dur\u00f3 la duda de S. Jos\u00e9 antes de que fuera iluminado por la visita del \u00e1ngel. Teniendo en cuenta la edad a la que las doncellas jud\u00edas se convert\u00edan en casaderas, es posible que Mar\u00eda diera a luz a su Hijo cuando contaba alrededor de trece o catorce a\u00f1os de edad. Ning\u00fan documento hist\u00f3rico nos dice qu\u00e9 edad ten\u00eda en realidad en el momento de la Natividad.\n<\/p>\n<h3>El viaje a Bel\u00e9n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">1.\tLucas (2:1-5) explica c\u00f3mo Jos\u00e9 y Mar\u00eda viajaron desde Nazaret hasta Bel\u00e9n obedeciendo un decreto de C\u00e9sar Augusto que ordenaba un empadronamiento general. Las cuestiones relacionadas con este decreto han sido tratadas en el art\u00edculo CRONOLOG\u00cdA B\u00cdBLICA. Se dan varias razones por las que Mar\u00eda debe haber acompa\u00f1ado a Jos\u00e9 en este viaje: es posible que ella no deseara perder la protecci\u00f3n de Jos\u00e9 durante este periodo cr\u00edtico de su embarazo, o puede que haya seguido una inspiraci\u00f3n divina especial que la impulsaba a marchar para que se cumplieran las profec\u00edas referentes a su divino Hijo, o tambi\u00e9n puede que fuera obligada a ir debido a la ley civil, ya fuera como heredera o para satisfacer el impuesto personal que hab\u00eda que pagar por las mujeres mayores de doce a\u00f1os. (54)<br \/>\nDado que el empadronamiento hab\u00eda atra\u00eddo a multitud de extranjeros a Bel\u00e9n, Mar\u00eda y Jos\u00e9 no encontraron sitio en la posada de la caravana y tuvieron que alojarse en una gruta que serv\u00eda de refugio para los animales. (55)\n<\/p>\n<h3>Mar\u00eda da a luz a Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEstando all\u00ed, se cumplieron los d\u00edas de su parto\u00bb (Lucas 2:6); este lenguaje no deja claro si el nacimiento de Nuestro Se\u00f1or ocurri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de que Jos\u00e9 y Mar\u00eda se hubieran alojado en la gruta, o varios d\u00edas despu\u00e9s. Lo que se narra acerca de los pastores \u00abestaban velando las vigilias de la noche sobre su reba\u00f1o\u00bb (Lucas 2:8) muestra que Cristo naci\u00f3 durante la noche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de dar a luz a su Hijo, Mar\u00eda \u00able envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y le acost\u00f3 en un pesebre\u00bb (Lucas 2:7), se\u00f1al de que no sufri\u00f3 dolores ni debilidades en el parto. Esta deducci\u00f3n coincide con las ense\u00f1anzas de algunos de los principales Padres y te\u00f3logos: S. Ambrosio (56), S. Gregorio de Nyssa (57), S. Juan Damasceno (58), el autor de Christus patiens (59), Sto. Tom\u00e1s (60), etc. No era adecuado que la madre de Dios estuviera sujeta al castigo pronunciado en G\u00e9nesis 3:16 contra Eva y sus hijas pecadoras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco despu\u00e9s del nacimiento del ni\u00f1o los pastores, obedientes a la invitaci\u00f3n del \u00e1ngel, llegaron a la gruta \u00aby encontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9 y al Ni\u00f1o acostado en un pesebre\u00bb (Lucas 2:16). Podemos suponer que los pastores divulgaron las felices nuevas que hab\u00edan recibido durante la noche entre sus amigos en Bel\u00e9n, y que la Sagrada Familia fue recibida por alguno de sus habitantes piadosos en un alojamiento m\u00e1s adecuado.\n<\/p>\n<h3>La Circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abCuando se hubieron cumplido los ocho d\u00edas para circuncidar al Ni\u00f1o, le dieron el nombre de Jes\u00fas\u00bb (Lucas 2:21). El rito de la circuncisi\u00f3n se llevaba a cabo bien en la sinagoga bien en el hogar del ni\u00f1o; es imposible determinar d\u00f3nde tuvo lugar la circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. De todos modos, su Bienaventurada Madre debe haber estado presente durante la ceremonia.\n<\/p>\n<h3>La Presentaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la ley del Lev\u00edtico 12:-8, toda madre jud\u00eda de un var\u00f3n hebreo ten\u00eda que presentarse cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento para su purificaci\u00f3n legal; seg\u00fan Exodo 13:2 y N\u00fameros 18:15, el primog\u00e9nito ten\u00eda que ser presentado en esa misma ocasi\u00f3n. Cualesquiera que fueran las razones que Mar\u00eda y el Ni\u00f1o hubieran podido tener para reclamar una excepci\u00f3n, el hecho es que acataron la ley. Sin embargo, en vez de ofrecer un cordero, presentaron el sacrificio de los pobres, que consist\u00eda en un par de t\u00f3rtolas o de pichones. En II Corintios 8:9, S. Pablo dice a los corintios que Jesucristo \u00absiendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza\u00bb. A\u00fan m\u00e1s agradable a Dios que la pobreza de Mar\u00eda fue la prontitud con que ofreci\u00f3 a su divino Hijo para la complacencia de su Padre Celestial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de que se hubieron llevado a cabo los ritos ceremoniales, el santo Sime\u00f3n tom\u00f3 al Ni\u00f1o en sus brazos y dio gracias a Dios por el cumplimiento de sus promesas; hizo una llamada de atenci\u00f3n sobre la universalidad de la salvaci\u00f3n que iba a venir a trav\u00e9s de la redenci\u00f3n mesi\u00e1nica \u00abla que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para iluminaci\u00f3n de las gentes y gloria de tu pueblo, Israel\u00bb (Lucas 2:31 sq.). Mar\u00eda y Jos\u00e9 comenzaron ahora a conocer m\u00e1s plenamente a su divino Hijo; ellos \u00abestaban maravillados de las cosas que se dec\u00edan de El\u00bb (Lucas 2:33). Como si quisiera preparar a su Bienaventurada Madre para el misterio de la cruz, el santo Sime\u00f3n le dijo: \u00abPuesto est\u00e1 para ca\u00edda y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicci\u00f3n; y una espada atravesar\u00e1 tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones\u00bb (Lucas 2:34-35). Mar\u00eda hab\u00eda padecido su primer gran dolor cuando Jos\u00e9 hab\u00eda dudado al tomarla por esposa; su segundo gran dolor lo experiment\u00f3 cuando oy\u00f3 las palabras del santo Sime\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque el incidente de la profetisa Ana hab\u00eda tenido una relaci\u00f3n m\u00e1s general, ya que ella \u00abhablaba de El a cuantos esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lucas 2:38), debe haber aumentado en gran medida el asombro de Jos\u00e9 y Mar\u00eda. El comentario final del evangelista \u00abCumplidas todas las cosas seg\u00fan la Ley del Se\u00f1or, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret\u00bb (Lucas 2:39), ha sido interpretado de varias maneras por los comentaristas; en lo referente al orden de los sucesos, consulte el art\u00edculo CRONOLOG\u00cdA DE LA VIDA DE JESUCRISTO.\n<\/p>\n<h3>La visita de los Magos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras la Presentaci\u00f3n, la Sagrada Familia bien volvi\u00f3 directamente a Bel\u00e9n, o bien fue primero a Nazaret y de all\u00ed a la ciudad de David. De todos modos, despu\u00e9s de que \u00ablos magos de Oriente\u00bb hubieron sido guiados hasta Bel\u00e9n por Dios, \u00abentrados en la casa, vieron al Ni\u00f1o con Mar\u00eda, su madre, y de hinojos le adoraron, y abriendo sus alforjas, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra\u00bb (Mateo 2:11). El evangelista no menciona a Jos\u00e9; no porque no estuviera presente, sino porque Mar\u00eda ocupa el lugar principal junto al Ni\u00f1o. Los evangelistas no han contado c\u00f3mo dispusieron Mar\u00eda y Jos\u00e9 de los regalos ofrecidos por sus ricos visitantes.\n<\/p>\n<h3>La huida a Egipto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco despu\u00e9s de la partida de los magos, Jos\u00e9 recibi\u00f3 el mensaje del \u00e1ngel del Se\u00f1or para que huyera a Egipto con el Ni\u00f1o y su madre, debido a los malvados prop\u00f3sitos de Herodes; la pronta obediencia del santo var\u00f3n es descrita brevemente por el evangelista con las palabras: \u00abLevant\u00e1ndose de noche, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a la madre y parti\u00f3 para Egipto\u00bb (Mateo 2:14). Los jud\u00edos perseguidos siempre hab\u00edan buscado refugio en Egipto (cf. III Reyes 11:40; IV Reyes 25:26); en tiempos de Cristo, los colonos jud\u00edos eran especialmente numerosos en la tierra del Nilo (61); seg\u00fan Fil\u00f3n (62) eran al menos un mill\u00f3n. En Leontopolis, en el distrito de Heli\u00f3polis, los jud\u00edos ten\u00edan un templo (160 a. de C.-73 d. de J.C.) que rivalizaba en esplendor con el templo de Jerusal\u00e9n. (63) Por todo ello, la Sagrada Familia pod\u00eda esperar hallar en Egipto una cierta ayuda y protecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otra parte, era necesario un viaje de al menos diez d\u00edas desde Bel\u00e9n para alcanzar los distritos habitados m\u00e1s cercanos de Egipto. No sabemos qu\u00e9 camino tom\u00f3 la Sagrada Familia en su huida; pudieron haber tomado la carretera ordinaria a trav\u00e9s de Hebr\u00f3n; o pudieron marchar v\u00eda Eleutheropolis y Gaza o tambi\u00e9n pudieron haberse dirigido al oeste de Jerusal\u00e9n hacia la gran carretera militar de Joppe.<br \/>\nApenas existe alg\u00fan documento hist\u00f3rico que nos pueda servir de ayuda para determinar d\u00f3nde vivi\u00f3 la Sagrada Familia en Egipto, y tampoco sabemos cu\u00e1nto dur\u00f3 este exilio forzado. (64)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Jos\u00e9 recibi\u00f3 por el \u00e1ngel la noticia de la muerte de Herodes y la orden de volver a la tierra de Israel, \u00e9l, \u00ablevant\u00e1ndose, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a la madre y parti\u00f3 para la tierra de Israel\u00bb (Mateo 2:21). La noticia de que Arquelao reinaba en Judea impidi\u00f3 a Jos\u00e9 establecerse en Bel\u00e9n, como hab\u00eda sido su intenci\u00f3n; \u00abadvertido en sue\u00f1os, se retir\u00f3 a la regi\u00f3n de Galilea, yendo a habitar en una ciudad llamada Nazaret\u00bb (Mateo 2:22-23). En todos estos detalles, Mar\u00eda sencillamente se dej\u00f3 guiar por Jos\u00e9, que a su vez, recibi\u00f3 las manifestaciones divinas como cabeza de la Sagrada Familia. No es necesario se\u00f1alar el intenso dolor de Mar\u00eda ante la temprana persecuci\u00f3n del Ni\u00f1o.\n<\/p>\n<h3>La Sagrada Familia en Nazaret<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida de la Sagrada Familia en Nazaret fue la propia de un comerciante pobre normal. Seg\u00fan S. Mateo 13:55, la gente del pueblo preguntaba \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?\u00bb; la pregunta, tal y como viene expresada en el segundo evangelio (Marcos 6:3) muestra una ligera variaci\u00f3n, \u00ab\u00bfNo es acaso el carpintero?\u00bb. Mientras Jos\u00e9 ganaba el sustento para la Sagrada Familia con su trabajo diario, Mar\u00eda atend\u00eda las labores del hogar. S. Lucas (2:40) dice brevemente de Jes\u00fas: \u00abEl Ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda lleno de sabidur\u00eda, y la gracia de Dios estaba en El\u00bb. El Sabath semanal y las grandes fiestas anuales interrump\u00edan la rutina diaria de la vida en Nazaret.\n<\/p>\n<h3>Nuestro Se\u00f1or es hallado en el Templo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la ley de Exodo 23:17, s\u00f3lo los hombres estaban obligados a visitar el templo en las tres festividades solemnes del a\u00f1o; pero las mujeres se un\u00edan a menudo a los hombres para satisfacer su devoci\u00f3n. S. Lucas (2:41) nos informa de que \u00abSus padres (del Ni\u00f1o) iban cada a\u00f1o a Jerusal\u00e9n en la fiesta de la Pascua\u00bb. Probablemente dejaban al ni\u00f1o Jes\u00fas en casa de amigos o parientes durante los d\u00edas que duraba la ausencia de Mar\u00eda. Seg\u00fan la opini\u00f3n de algunos escritores, el Ni\u00f1o no dio ninguna se\u00f1al de su divinidad durante los a\u00f1os de su infancia, con el prop\u00f3sito de aumentar los m\u00e9ritos de la fe de Jos\u00e9 y Mar\u00eda, basada en lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo en el momento de la Encarnaci\u00f3n y el nacimiento de Jes\u00fas. Los Doctores jud\u00edos de la Ley sosten\u00edan que un chico se convert\u00eda en hijo de la ley a la edad de doce a\u00f1os y un d\u00eda; despu\u00e9s de \u00e9sto, estaba obligado por los preceptos legales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El evangelista nos proporciona aqu\u00ed la informaci\u00f3n de que \u00abcuando era ya de doce a\u00f1os, al subir sus padres, seg\u00fan el rito festivo, y volverse ellos, acabados los d\u00edas, el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n, sin que sus padres lo echasen de ver\u00bb. (Lucas 2:42-43). Esto ocurri\u00f3 probablemente despu\u00e9s del segundo d\u00eda de fiesta, cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda regresaban con otros peregrinos galileos; la ley no exig\u00eda una estancia m\u00e1s larga en la Ciudad Sagrada. Durante el primer d\u00eda, la caravana hac\u00eda generalmente un viaje de cuatro horas, y pasaba la noche en Beroth, en la frontera norte del antiguo reino de Jud\u00e1. Los cruzados construyeron en este lugar una preciosa iglesia g\u00f3tica para conmemorar el dolor de Nuestra Se\u00f1ora cuando \u00abbusc\u00e1ronle entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusal\u00e9n en busca suya\u00bb (Lucas 2:44-45). El Ni\u00f1o no fue encontrado entre los peregrinos que hab\u00edan venido a Beroth en el primer d\u00eda de viaje; tampoco le encontraron el segundo d\u00eda, cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda regresaron a Jerusal\u00e9n; no fue hasta el tercer d\u00eda cuando \u00able hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oy\u00e9ndolos y pregunt\u00e1ndoles&#8230;Cuando sus padres le vieron, se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho as\u00ed? Mira que tu padre y yo, apenados, and\u00e1bamos busc\u00e1ndote\u00bb (Lucas 2:40-48). La fe de Mar\u00eda no le permit\u00eda temer que un m\u00ednimo accidente le ocurriera a su divino Hijo; pero percibi\u00f3 que su conducta habitual de docilidad y sumisi\u00f3n hab\u00eda cambiado por completo. Este sentimiento era la causa de la pregunta, por qu\u00e9 Jes\u00fas hab\u00eda tratado a sus padres de aquella manera. Jes\u00fas respondi\u00f3 simplemente: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00edais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?\u00bb (Lucas 2:49). Ni Jos\u00e9 ni Mar\u00eda tomaron estas palabras como una reprimenda; \u00abEllos no entendieron lo que les dec\u00eda\u00bb (Lucas 2:50). Un escritor reciente ha sugerido que el significado de la \u00faltima frase debe ser entendido \u00abellos (es decir, los que estaban presentes) no entendieron lo que les (es decir, a Jos\u00e9 y a Mar\u00eda) dec\u00eda\u00bb.\n<\/p>\n<h3>El resto de la juventud de Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas \u00abbaj\u00f3 con ellos, y vino a Nazaret\u00bb donde comenz\u00f3 una vida de trabajo y pobreza, de la cual dieciocho a\u00f1os son resumidos por el evangelista en estas pocas palabras, \u00aby les estaba sujeto,&#8230; crec\u00eda en sabidur\u00eda y edad y gracia ante Dios y ante los hombres\u00bb (Lucas 2:51-52). La vida interior de Mar\u00eda es se\u00f1alada brevemente por la expresi\u00f3n inspirada del escritor \u00aby su madre conservaba todo esto en su coraz\u00f3n\u00bb (Lucas 2:51). Una expresi\u00f3n an\u00e1loga hab\u00eda sido usada en 2:19, \u00abMar\u00eda guardaba todo esto y lo meditaba en su coraz\u00f3n\u00bb. As\u00ed, Mar\u00eda observaba la vida diaria de su divino Hijo, y crec\u00eda en su conocimiento y amor a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n sobre lo que ve\u00eda y o\u00eda. Ciertos escritores han se\u00f1alado que el evangelista indica aqu\u00ed la \u00faltima fuente de la que obtuvo el material contenido en sus dos primeros cap\u00edtulos.\n<\/p>\n<h3>La virginidad perpetua de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Relacionados con el estudio de Mar\u00eda durante la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or, nos encontramos los aspectos referentes a su virginidad perpetua, su maternidad divina y su santidad personal. Su virginidad sin m\u00e1cula ha sido suficientemente considerada en el art\u00edculo sobre el Nacimiento de la Virgen. Las autoridades citadas entonces mantienen que Mar\u00eda permaneci\u00f3 virgen cuando concibi\u00f3 y dio a luz a su divino Hijo, y tambi\u00e9n despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas. La pregunta de Mar\u00eda (Lucas 1:34), la respuesta del \u00e1ngel (Lucas 1:35,37), la manera de comportarse de Jos\u00e9 durante su duda (Mateo 1:19-25), las palabras de Cristo dirigidas a los jud\u00edos (Juan 8:19), muestran que Mar\u00eda conserv\u00f3 su virginidad durante la concepci\u00f3n de su divino Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a la virginidad de Mar\u00eda despu\u00e9s del parto, no es negada ni por las expresiones de S. Mateo \u00abantes de que conviviesen\u00bb (1:18), \u00absu primog\u00e9nito\u00bb (1:25), ni por el hecho de que los libros del Nuevo Testamento se refieran repetidamente a los hermanos de Jes\u00fas. (66) Las palabras \u00abantes de que conviviesen\u00bb significan probablemente \u00abantes de que viviesen en la misma casa\u00bb, refiri\u00e9ndose al tiempo en que s\u00f3lo estaban desposados; mas incluso si estas palabras fueran entendidas como vida marital, s\u00f3lo afirman que la Encarnaci\u00f3n tuvo lugar antes de que tal relaci\u00f3n fuera establecida, y sin implicar por ello que \u00e9sta tuviera lugar despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo mismo debe decirse de la expresi\u00f3n \u00abNo la conoci\u00f3 hasta que dio a luz a su primog\u00e9nito\u00bb (Mateo 1:25); el evangelista nos dice lo que no ocurri\u00f3 antes del nacimiento de Jes\u00fas, sin sugerir que ello ocurriera despu\u00e9s de su nacimiento. (68) El nombre \u00abprimog\u00e9nito\u00bb se aplica a Jes\u00fas tanto si su madre continu\u00f3 siendo virgen como si dio a luz a otros hijos despu\u00e9s de Jes\u00fas; entre los jud\u00edos era un nombre legal (69), de modo que su aparici\u00f3n en el Evangelio no puede extra\u00f1arnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Finalmente, \u00ablos hermanos de Jes\u00fas\u00bb no son ni los hijos de Mar\u00eda ni los hermanos de Nuestro Se\u00f1or, en un sentido estricto del t\u00e9rmino, sino sus primos o los parientes m\u00e1s o menos cercanos. (70) La Iglesia insiste en que con su nacimiento el Hijo de Dios no disminuy\u00f3 sino que consagr\u00f3 la integridad virginal de su madre (oraci\u00f3n secreta en la Misa de Purificaci\u00f3n). Los Padres se expresan tambi\u00e9n en un lenguaje similar en lo que se refiere a este privilegio de Mar\u00eda. (71)\n<\/p>\n<h3>La maternidad divina de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La maternidad divina de Mar\u00eda est\u00e1 basada en las ense\u00f1anzas de los Evangelios, en los escritos de los Padres y en la definici\u00f3n expresa de la Iglesia. S. Mateo (1:25) testifica que Mar\u00eda \u00abdio a luz a su primog\u00e9nito\u00bb y que El fue llamado Jes\u00fas. Seg\u00fan S. Juan (1:15) Jes\u00fas es la Palabra hecha carne, la Palabra que asumi\u00f3 la naturaleza humana en el vientre de Mar\u00eda. Como Mar\u00eda era verdaderamente la madre de Jes\u00fas, y Jes\u00fas era verdadero Dios desde el primer momento de su concepci\u00f3n, Mar\u00eda es en verdad la madre de Dios. Incluso los Padres m\u00e1s antiguos no dudaron en extraer esta conclusi\u00f3n, como puede verse en los escritos de S. Ignacio (72), S. Ireneo (73), y Tertuliano (74). El conflicto de Nestorio que negaba a Mar\u00eda el t\u00edtulo de \u00abMadre de Dios\u00bb (75) fue seguido por las ense\u00f1anzas del Concilio de Efeso, que proclam\u00f3 que Mar\u00eda era Theotokos en el verdadero sentido de la palabra. (76)\n<\/p>\n<h3>La santidad perfecta de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Unos pocos escritores patr\u00edsticos expresaron sus dudas acerca de la presencia de defectos morales menores en Nuestra Se\u00f1ora. (77) S. Basilio, por ejemplo, sugiere que Mar\u00eda sucumbi\u00f3 a la duda al o\u00edr las palabras del santo Sime\u00f3n y al presenciar la crucifixi\u00f3n. (78) S. Juan Cris\u00f3stomo es de la opini\u00f3n que Mar\u00eda habr\u00eda sentido miedo y preocupaci\u00f3n si el \u00e1ngel no le hubiera explicado el misterio de la Encarnaci\u00f3n, y que demostr\u00f3 un poco de vanagloria en las fiestas de las bodas de Can\u00e1 y al visitar a su Hijo durante su vida p\u00fablica acompa\u00f1ada de los hermanos del Se\u00f1or. (79) S. Cirilo de Alejandr\u00eda (80) habla de la duda de Mar\u00eda y su desesperanza al pie de la cruz. Mas no se puede afirmar que estos escritores griegos expresen una tradici\u00f3n apost\u00f3lica, cuando lo que expresan son sus opiniones singulares y privadas. Las Escrituras y la tradici\u00f3n est\u00e1n de acuerdo en atribuir a Mar\u00eda la m\u00e1s grande santidad personal; es concebida sin la mancha del pecado original; muestra la mayor humildad y paciencia en su vida diaria (Lucas 1:38, 48); demuestra una paciencia her\u00f3ica en las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles (Lucas 2:7,35,48; Juan 19:25-27). Cuando se contempla la cuesti\u00f3n del pecado, Mar\u00eda constituye siempre una excepci\u00f3n. (81) La total exclusi\u00f3n de Mar\u00eda del pecado es confirmada por el Concilio de Trento (Sesi\u00f3n VI, Canon 23): \u00abSi alguien dice que el hombre una vez justificado puede durante su vida entera evitar todo pecado, incluso venial, como la Iglesia mantiene que hizo la Virgen Mar\u00eda por un privilegio especial de Dios, sea reo de anatema\u00bb. Los te\u00f3logos afirman que Mar\u00eda fue inmaculada, no por la perfecci\u00f3n esencial de su naturaleza, sino por un privilegio divino especial. Mas a\u00fan, los Padres, al menos desde el siglo V, mantienen casi un\u00e1nimemente que la Bienaventurada Virgen nunca experiment\u00f3 los impulsos de la concupiscencia.\n<\/p>\n<h3>El milagro de Can\u00e1<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los evangelistas relacionan el nombre de Mar\u00eda con tres sucesos diferentes en la vida p\u00fablica de Nuestro Se\u00f1or: con el milagro de Can\u00e1, con su predicaci\u00f3n y con su pasi\u00f3n. El primero de estos incidentes es narrado en Juan 2:1-10.<br \/>\n&#8230;hubo una boda en Can\u00e1 de Galilea, y estaba all\u00ed la madre de Jes\u00fas. Fue invitado tambi\u00e9n Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos a la boda. No ten\u00edan vino, porque el vino de la boda se hab\u00eda acabado. En esto dijo la madre de Jes\u00fas a \u00e9ste: No tienen vino. D\u00edjole Jes\u00fas: Mujer, \u00bfqu\u00e9 nos va a mi y a ti? No es a\u00fan llegada mi hora.<br \/>\nSe supone naturalmente que uno de los contrayentes estaba emparentado con Mar\u00eda, y que Jes\u00fas hab\u00eda sido invitado a causa del parentesco de su madre. La pareja debe haber sido bastante pobre, ya que el vino estaba de hecho agot\u00e1ndose. Mar\u00eda desea salvar a sus amigos de la verg\u00fcenza de no poder agasajar adecuadamente a sus invitados, y recurre a su divino Hijo. Ella simplemente expone su necesidad, sin a\u00f1adir ninguna petici\u00f3n. Al dirigirse a las mujeres, Jes\u00fas emplea de modo uniforme la palabra \u00abmujer\u00bb (Mateo 15:28; Lucas 13:12; Juan 4:21; 8:10; 19:26; 20:15), una expresi\u00f3n utilizada por los escritores cl\u00e1sicos como un tratamiento respetuoso y honorable. (82)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los pasajes citados arriba muestran que en el lenguaje de Jes\u00fas el tratamiento \u00abmujer\u00bb tiene un significado sumamente respetuoso. La frase \u00abqu\u00e9 nos va a mi y a ti\u00bb se traduce al griego ti emoi kai soi, que a su vez corresponde a la frase hebrea mah li walakh. Esto \u00faltimo sucede en Jueces 11:12; II Reyes 16:10; 19:23, III Reyes 17:18; IV Reyes 3:13; 9:18; II Paralip\u00f3menos 35:21. El Nuevo testamento muestra expresiones equivalentes en Mateo 8:29; Marcos 1:24; Lucas 4:34; 8:28; Mateo 27:19. El significado de la frase var\u00eda seg\u00fan el car\u00e1cter del que habla, abarcando desde una muy pronunciada oposici\u00f3n a una conformidad cort\u00e9s. Un significado tan variable le hace dif\u00edcil al traductor encontrar un equivalente igualmente variable. \u00abQu\u00e9 tengo que ver contigo\u00bb, \u00abesto no es asunto m\u00edo ni tuyo\u00bb, \u00abpor qu\u00e9 me causas tantos problemas\u00bb, \u00abd\u00e9jame asistir a esto\u00bb, son algunas de las traducciones sugeridas. En general, las palabras parecen referirse a una mayor o menor oportunidad que intentan eliminar. La \u00faltima parte de la respuesta de Nuestro Se\u00f1or presenta menos dificultades para el int\u00e9rprete: \u00abNo es a\u00fan llegada mi hora\u00bb no puede referirse al preciso momento en que la necesidad de vino requerir\u00e1 la intervenci\u00f3n milagrosa del Se\u00f1or, ya que en el lenguaje de S. Juan \u00abmi hora\u00bb o \u00abla hora\u00bb se refiere al tiempo predestinado para alg\u00fan suceso importante (Juan 4:21,23; 5:25,28; 7:30; 8:29; 12:23; 13:1; 16:21; 17:1). Por ello, el significado de la respuesta de Nuestro Se\u00f1or es: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me importunas pidi\u00e9ndome tal intervenci\u00f3n? El momento se\u00f1alado por Dios para tal intervenci\u00f3n no ha llegado todav\u00eda\u00bb; o \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 te preocupas? \u00bfno ha llegado el momento de manifestar mi poder?\u00bb El primero de estos significados implica que gracias a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Jes\u00fas adelant\u00f3 el momento dispuesto para la manifestaci\u00f3n de su poder milagroso (83); el segundo significado se obtiene al tomar la segunda parte de las palabras de Nuestro Se\u00f1or como una pregunta, como hizo S. Gregorio de Nyssa (84), y tambi\u00e9n como la versi\u00f3n \u00e1rabe del \u00abDiatessaron\u00bb de Tatiano (Roma, 1888). (85) Mar\u00eda comprendi\u00f3 las palabras de su divino Hijo en su sentido correcto; ella avis\u00f3 sencillamente a los camareros, \u00abHaced lo que El os diga\u00bb (Juan 2:5). No hay posibilidad de explicar la respuesta de Jes\u00fas como una denegaci\u00f3n de la petici\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Mar\u00eda durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or, Mar\u00eda logr\u00f3 pasar casi completamente inadvertida. Al no ser llamada para ayudar directamente a su Hijo en su ministerio, no quiso interferir en su trabajo con una presencia inoportuna. En Nazaret era considerada como una madre jud\u00eda corriente; S. Mateo (3:55-56; cf. Marcos 6:3) presenta a la gente del pueblo diciendo: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no se llama Mar\u00eda, y sus hermanos Santiago y Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas? Sus hermanas, \u00bfno est\u00e1n todas entre nosotros?\u00bb Dado que la gente deseaba, por su lenguaje, rebajar la consideraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, debemos deducir que Mar\u00eda pertenec\u00eda al orden social inferior de la gente del pueblo. El pasaje paralelo de S. Marcos dice, \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero?\u00bb, en lugar de \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?\u00bb Puesto que ambos evangelistas omiten el nombre de S. Jos\u00e9, debemos suponer que ya hab\u00eda muerto antes de que este episodio sucediera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A primera vista, pudiera parecer que Jes\u00fas despreciaba la dignidad de su Bienaventurada Madre. Cuando le dijeron: \u00abTu madre y tus hermanos est\u00e1n fuera y desean hablarte. El respondiendo, dijo al que le hablaba: \u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos? Y extendiendo su mano sobre sus disc\u00edpulos, dijo: He aqu\u00ed mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos, \u00e9se es mi hermano, y mi hermana, y mi madre\u00bb. (Mateo 12:47-50; cf. Marcos 3:31-35; Lucas 8:19-21). En otra ocasi\u00f3n \u00ablevant\u00f3 la voz una mujer de entre la muchedumbre y dijo: Dichoso el seno que te llev\u00f3 y los pechos que mamaste. Pero El dijo: M\u00e1s bien, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan\u00bb (Lucas 11:27-28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En realidad, en ambos pasajes Jes\u00fas sit\u00faa el lazo que une el alma con Dios por encima del lazo natural de parentesco que une a la Madre de Dios con su divino Hijo. Esta \u00faltima dignidad no es menospreciada; es utilizada por Nuestro Se\u00f1or como un medio para hacer ver el valor real de la santidad, dado que obviamente los hombres lo aprecian con m\u00e1s facilidad. Por tanto, en realidad Jes\u00fas ensalza a su Madre del modo m\u00e1s enf\u00e1tico, dado que ella super\u00f3 al resto de los hombres en santidad no menos que en dignidad. (86) Muy probablemente Mar\u00eda se encontraba tambi\u00e9n entre las santas mujeres que atend\u00edan a Jes\u00fas y a sus ap\u00f3stoles durante su ministerio en Galilea (cf. Lucas 8:2-3); el evangelista no menciona ninguna otra aparici\u00f3n p\u00fablica de Mar\u00eda durante los viajes de Jes\u00fas a trav\u00e9s de Galilea o de Judea. Sin embargo, debemos recordar que, cuando el sol aparece, aun las m\u00e1s brillantes estrellas se tornan invisibles.\n<\/p>\n<h3>Mar\u00eda durante la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Dado que la Pasi\u00f3n de Jesucristo tuvo lugar durante la semana pascual, se espera naturalmente encontrar a Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n. La profec\u00eda de Sime\u00f3n se cumpli\u00f3 en su plenitud principalmente durante los momentos de sufrimiento de Nuestro Se\u00f1or. Seg\u00fan una tradici\u00f3n, su Bienaventurada Madre se encontr\u00f3 con Jes\u00fas cuando cargaba con la cruz camino del G\u00f3lgota. El Itinerarium del Peregrino de Burdeos describe los lugares memorables que el escritor visit\u00f3 en el 333 d. de J.C., pero no menciona ninguna localidad consagrada a este encuentro entre Mar\u00eda y su divino Hijo. (87) El mismo silencio domina en el llamado Peregrinatio Silviae que sol\u00eda localizarse en el 385 d. de J.C., pero que \u00faltimamente ha sido emplazado en 533-540 d. de J.C. (88) Mas un plano de Jerusal\u00e9n que data del a\u00f1o 1308 muestra la iglesia de S. Juan Bautista con la inscripci\u00f3n \u00abPasm. Vgis\u00bb, Spasmus Virginis, el desmayo de la Virgen. Durante el curso del siglo XIV, los cristianos comenzaron a localizar los emplazamientos consagrados a la Pasi\u00f3n de Cristo, y entre ellos se encontraba el lugar en el que se dice que Mar\u00eda se desmay\u00f3 al ver a su Hijo sufriendo. (89) Desde el siglo XV se encuentra siempre \u00abSancta Maria de Spasmo\u00bb entre las estaciones del Camino de la Cruz, erigidas en varias partes de Europa a imitaci\u00f3n de la V\u00eda Dolorosa de Jerusal\u00e9n. (90) El hecho de que Nuestra Se\u00f1ora deber\u00eda haberse desmayado a la vista de los sufrimientos de su Hijo no est\u00e1 muy de acuerdo con su comportamiento heroico al pie de la cruz; a pesar de ello, debemos considerar su calidad de mujer y madre en su encuentro con su Hijo camino del G\u00f3lgota, mientras que es la Madre de Dios al pie de la cruz.\n<\/p>\n<h3>La maternidad espiritual de Mar\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras Jes\u00fas colgaba en la cruz, \u00abestaban junto a la cruz de Jes\u00fas su Madre y la hermana de su madre, Mar\u00eda la de Cleof\u00e1s y Mar\u00eda Magdalena. Jes\u00fas, viendo a su Madre y al disc\u00edpulo a quien amaba, que estaba all\u00ed, dijo a la Madre: Mujer, he ah\u00ed a tu hijo. Luego dijo al disc\u00edpulo: He ah\u00ed a tu madre. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb. (Juan 19:25-27). El oscurecimiento del sol y los otros fen\u00f3menos naturales extraordinarios deben haber asustado a los enemigos del Se\u00f1or lo suficiente como para que no interfirieran con su madre y con los pocos amigos que permanec\u00edan al pie de la cruz. Entre tanto, Jes\u00fas hab\u00eda orado por sus enemigos y hab\u00eda prometido el perd\u00f3n al buen ladr\u00f3n; al llegar ese momento, El tuvo compasi\u00f3n de su desolada madre, y asegur\u00f3 su porvenir. Si S. Jos\u00e9 hubiera estado vivo, o si Mar\u00eda hubiera sido la madre de aquellos que son llamados hermanos o hermanas de Nuestro Se\u00f1or en los Evangelios, tal medida no hubiera sido necesaria. Jes\u00fas utiliza el mismo t\u00edtulo respetuoso con el que se hab\u00eda dirigido a su madre en las fiestas de las bodas de Can\u00e1. Ahora El conf\u00eda a Mar\u00eda a Juan como su madre, y desea que Mar\u00eda considere a Juan como su hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los escritores m\u00e1s tempranos, Or\u00edgenes es el \u00fanico que considera la maternidad de Mar\u00eda sobre todos los creyentes en este sentido. Seg\u00fan \u00e9l, Cristo vive en todos los que le siguen con perfecci\u00f3n, y as\u00ed como Mar\u00eda es la Madre de Cristo, tambi\u00e9n es la madre de aquel en el que Cristo vive. Por ello, seg\u00fan Origenes, el hombre tiene un derecho indirecto a reclamar a Mar\u00eda como su madre, en la medida en que se identifique con Jes\u00fas por la vida de la gracia. (91) En el siglo IX, Jorge de Nicomedia (92) explica las palabras de Nuestro Se\u00f1or en la cruz de forma que Juan es confiado a Mar\u00eda, y con Juan todos los disc\u00edpulos, convirti\u00e9ndola en madre y se\u00f1ora de todos los compa\u00f1eros de Juan. En el siglo XII Ruperto de Deutz explica las palabras de Nuestro Se\u00f1or estableciendo la maternidad espiritual de Mar\u00eda sobre los hombres, aunque S. Bernardo, el ilustre contemporaneo de Ruperto, no cita este privilegio entre los numerosos t\u00edtulos de Nuestra Se\u00f1ora. (93) Posteriormente, la explicaci\u00f3n de Ruperto de las palabras de Nuestro Se\u00f1or en la cruz se volvi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s com\u00fan, tanto es as\u00ed que en nuestros d\u00edas se la puede hallar pr\u00e1cticamente en todos los libros de piedad. (94)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La doctrina de la maternidad espiritual de Mar\u00eda est\u00e1 contenida en el hecho de que ella es la ant\u00edtesis de Eva: Eva es nuestra madre natural ya que es el origen de nuestra vida natural; por tanto, Mar\u00eda es nuestra madre espiritual ya que es el origen de nuestra vida espiritual. Una vez m\u00e1s, la maternidad espiritual de Mar\u00eda se basa en el hecho de que Jes\u00fas es nuestro hermano, ya que es \u00abel primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u00bb (Romanos 8:29). Ella se convirti\u00f3 en nuestra madre desde el momento en que accedi\u00f3 a la Encarnaci\u00f3n del Verbo, la Cabeza del cuerpo m\u00edstico cuyos miembros somos nosotros; y ella sell\u00f3 su maternidad al consentir al sacrificio sangriento en la cruz que es la fuente de nuestra vida sobrenatural. Mar\u00eda y las santas mujeres (Mateo 17:56; Marcos 15:40; Lucas 23:49; Juan 19:25) presenciaron la muerte de Jes\u00fas en la cruz; probablemente, ella permaneci\u00f3 durante el descendimiento de su Cuerpo sagrado y durante su funeral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sabath siguiente fue para ella tiempo de dolor y esperanza. El decimoprimer canon de un concilio que tuvo lugar en Colonia, en 1423, instituy\u00f3 contra los husitas la festividad de los Dolores de Nuestra Se\u00f1ora, emplaz\u00e1ndola en el viernes siguiente al tercer domingo despu\u00e9s de Pascua. En 1725 Benedicto XIV extendi\u00f3 la festividad a toda la Iglesia, y la emplaz\u00f3 el viernes de la Semana de Pasi\u00f3n. \u00abY desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb (Juan 19:27). Si vivieron en Jerusal\u00e9n o en otro lugar no puede ser determinado a partir de los Evangelios.\n<\/p>\n<h3>Mar\u00eda y la Resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La narraci\u00f3n inspirada de los incidentes relacionados con la Resurrecci\u00f3n de Cristo no menciona a Mar\u00eda; mas tampoco pretenden ofrecer una narraci\u00f3n completa de todo lo que Jes\u00fas hizo o dijo. Los Padres tambi\u00e9n guardan silencio en cuanto a la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en las alegr\u00edas del triunfo de su Hijo sobre la muerte. Sin embargo, S. Ambrosio (95) afirma expresamente: \u00abMar\u00eda por tanto vio la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; ella fue la primera que la vio y crey\u00f3. Mar\u00eda Magdalena tambi\u00e9n la vio, aunque todav\u00eda dud\u00f3\u00bb. Jorge de Nicomedia (96) deduce de la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or que, antes que todos los dem\u00e1s y m\u00e1s que todos ellos, ella debe haber participado en el triunfo de su Hijo. En el siglo XII, una aparici\u00f3n del Salvador resucitado a su Bienaventurada Madre es admitida por Ruperto de Deutz (97), y tambi\u00e9n por Eadmer (98), S. Bernardino de Siena (99), S. Ignacio de Loyola (100), Su\u00e1rez (101), Maldon. (102) etc. (103). El hecho de que Cristo resucitado se haya aparecido primero a su Bienaventurada Madre coincide al menos con nuestras piadosas expectativas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque los Evangelios no nos lo dicen expresamente, podemos suponer que Mar\u00eda estaba presente cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 a varios de sus disc\u00edpulos en Galilea y en el momento de su Ascensi\u00f3n (cf. Mateo 28:7, 10, 16; Marcos 16:7). M\u00e1s a\u00fan, no es improbable que Jes\u00fas visitara repetidamente a su Bienaventurada Madre durante los cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>MAR\u00cdA EN OTROS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO<\/h2>\n<h3>Hechos 1:14-2:4<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan el Libro de los Hechos (1:14), despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Cristo a los cielos los ap\u00f3stoles \u00absubieron al piso alto\u00bb y \u00abtodos \u00e9stos perseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n con algunas mujeres, con Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, y con los hermanos de \u00e9ste\u00bb. A pesar de su ensalzada dignidad, no era Mar\u00eda, sino Pedro quien actuaba como cabeza de la asamblea (1:15). Mar\u00eda se comport\u00f3 en la habitaci\u00f3n del piso alto de Jerusal\u00e9n como se hab\u00eda comportado en la gruta de Bel\u00e9n; en Bel\u00e9n hab\u00eda dado a luz al Ni\u00f1o Jes\u00fas, en Jerusal\u00e9n criaba a la Iglesia naciente. Los amigos de Jes\u00fas permanecieron en la habitaci\u00f3n superior hasta \u00abel d\u00eda de Pentecost\u00e9s\u00bb, cuando \u00abse produjo de repente un ruido como el de un viento impetuoso&#8230;Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Hechos 2:1-4). Aunque el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda descendido sobre Mar\u00eda de una forma especial en el momento de la Encarnaci\u00f3n, ahora le comunic\u00f3 un nuevo grado de gracia. Quiz\u00e1s, esta gracia pentecostal le dio a Mar\u00eda la fuerza para cumplir adecuadamente sus deberes para con la Iglesia naciente y sus hijos espirituales.\n<\/p>\n<h3>Apocalipsis 12:1-6<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Apocalipsis (12:1-6) se desarrolla un pasaje singularmente aplicable a Nuestra Bienaventurada Madre:<br \/>\nApareci\u00f3 en el cielo una se\u00f1al grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas, y estando encinta, gritaba con los dolores de parto y las ansias de parir. Apareci\u00f3 en el cielo otra se\u00f1al, y vi un gran drag\u00f3n de color de fuego, que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos, y sobre las cabezas siete coronas. Con su cola arrastr\u00f3 la tercera parte de los astros del cielo y los arroj\u00f3 a la tierra. Se par\u00f3 el drag\u00f3n delante de la mujer que estaba a punto de parir, para tragarse a su hijo en cuanto le pariese. Pari\u00f3 un var\u00f3n, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro, pero el Hijo fue arrebatado a Dios y a su trono. La mujer huy\u00f3 al desierto, en donde ten\u00eda un lugar preparado por Dios, para que all\u00ed la alimentasen durante mil doscientos sesenta d\u00edas.<br \/>\nLa posibilidad de que este p\u00e1rrafo pueda aplicarse a Mar\u00eda se basa en las siguientes consideraciones:<br \/>\n\u2022\tAl menos parte de los versos se refieren a la madre cuyo hijo va a gobernar las naciones con vara de hierro; seg\u00fan el Salmo 2:9, \u00e9ste es el Hijo de Dios, Jesucristo, cuya madre es Mar\u00eda.<br \/>\n\u2022\tFue el hijo de Mar\u00eda quien \u00abfue llevado ante Dios, y a su trono\u00bb en el momento de su Ascensi\u00f3n a los cielos.<br \/>\n\u2022\tEl drag\u00f3n, o el demonio del para\u00edso terrenal (cf. Apocalipsis 12:9; 20:2), se esfuerza por devorar al Hijo de Mar\u00eda desde el primer momento de su nacimiento, despertando la envidia de Herodes y, m\u00e1s tarde, la enemistad de los jud\u00edos.<br \/>\n\u2022\tDebido a sus indecibles privilegios, Mar\u00eda puede ser descrita perfectamente como \u00abenvuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas\u00bb.<br \/>\n\u2022\tEs cierto que los comentaristas entienden generalmente que el pasaje completo se aplica literalmente a la Iglesia, y que parte de los versos concuerdan mejor con la Iglesia que con Mar\u00eda. Pero debe tenerse en cuenta que Mar\u00eda es a la vez una figura de la Iglesia y su miembro m\u00e1s conspicuo. Lo que se dice de la Iglesia, en cierto modo se puede decir tambi\u00e9n de Mar\u00eda. Por ello el pasaje del Apocalipsis (12:5-6) no se refiere a Mar\u00eda como una mera adaptaci\u00f3n (108), sino que se aplica a ella en un sentido verdaderamente literal que parece estar parcialmente limitado a ella y parcialmente extendido a toda la Iglesia. La relaci\u00f3n de Mar\u00eda con la Iglesia esta bien resumida en la expresi\u00f3n \u00abcollum corporis mystici\u00bb aplicada a Nuestra Se\u00f1ora por S. Bernardino de Siena. (109)<br \/>\nEl Cardenal Newman (110) considera las dos dificultades contrarias a la interpretaci\u00f3n anterior de la visi\u00f3n de la mujer y el ni\u00f1o: primero, se dice que est\u00e1 escasamente apoyada por los Padres; segundo, es un anacronismo atribuir a la era apost\u00f3lica tal cuadro de la Madonna. En cuanto a la primera objeci\u00f3n, el eminente escritor dice:<br \/>\nLos cristianos nunca fueron a las Escrituras en busca de pruebas de sus doctrinas, hasta que se produjo esa necesidad real, debido a la presi\u00f3n de las controversias; si en aquellos tiempos la dignidad de la Bienaventurada Virgen era indudable por parte de todos, como un asunto de doctrina, las Escrituras continuar\u00edan siendo un libro cerrado para ellos en lo que respecta a la argumentaci\u00f3n del asunto.<br \/>\nDespu\u00e9s de desarrollar en profundidad esta respuesta, el cardenal contin\u00faa:<br \/>\nEn cuanto a la segunda objeci\u00f3n que he considerado, lejos de admitirla, me parece que est\u00e1 elaborada sobre un simple hecho imaginario, y que la verdad del asunto se encuentra justo en el lado opuesto. La Virgen y el Ni\u00f1o no es una simple idea moderna; al contrario, ha sido representada una y otra vez, como sabe cualquiera que haya visitado Roma, en las pinturas de las catacumbas. Mar\u00eda est\u00e1 ah\u00ed dibujada con el Ni\u00f1o divino en su regazo, ella con las manos extendidas en oraci\u00f3n, \u00e9l con sus manos en actitud de bendecir.\n<\/p>\n<h2>MAR\u00cdA EN LOS DOCUMENTOS DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta ahora hemos recurrido a los escritos y a la tradici\u00f3n de la iglesia dejada por los primeros cristianos para poder complementar y explicar las ense\u00f1anzas del Antiguo o del Nuevo Testamento referentes a la Bienaventurada Virgen. En los siguientes p\u00e1rrafos tendremos que llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que estas mismas fuentes, hasta un cierto punto, complementan la doctrina de las Escrituras. A este respecto, constituyen la base de la tradici\u00f3n; si la evidencia que aportan es suficiente, en un caso dado, para garantizar su contenido como parte genuina de la Divina revelaci\u00f3n, es un hecho que debe ser determinado de acuerdo con los criterios cient\u00edficos ordinarios seguidos por los te\u00f3logos. Sin entrar en estas cuestiones puramente teol\u00f3gicas, presentaremos este material tradicional, en primer lugar, que arroja luz sobre la vida de Mar\u00eda despu\u00e9s del d\u00eda de Pentecost\u00e9s; en segundo lugar, en cuanto que nos proporciona pruebas de la actitud de los primeros cristianos hacia la Madre de Dios.\n<\/p>\n<h2>VIDA POST-PENTECOSTAL DE MAR\u00cdA<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El d\u00eda de Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda descendido sobre Mar\u00eda cuando vino sobre los Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos reunidos en la habitaci\u00f3n del piso alto de Jerusal\u00e9n. Sin duda, las palabras de S. Juan (19:27) \u00aby desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb, se refieren no s\u00f3lo al tiempo entre Pascua y Pentecost\u00e9s, sino que se extienden a toda la vida posterior de Mar\u00eda. Sin embargo, el cuidado de Mar\u00eda no interfiri\u00f3 con el ministerio apost\u00f3lico de Juan. Incluso los documentos inspirados (Hechos 8:14-17; G\u00e1latas 1:18-19; Hechos 21:18) muestran que el ap\u00f3stol estuvo ausente de Jerusal\u00e9n en numerosas ocasiones, aunque debe haber participado en el Concilio de Jerusal\u00e9n, en el 51 \u00f3 52 d. de J.C. Debemos tambi\u00e9n suponer que en Mar\u00eda se cumpl\u00edan las palabras de Hechos 2:42: \u00abperseveraban en o\u00edr la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n\u00bb. De este modo, Mar\u00eda fue un ejemplo y una fuente de \u00e1nimo para la comunidad de los primeros cristianos. Al mismo tiempo, debemos confesar que no poseemos ning\u00fan documento aut\u00e9ntico que hable directamente de la vida post-pentecostal de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<h3>Localizaci\u00f3n de su vida, muerte y enterramiento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a la tradici\u00f3n, existe cierto testimonio sobre la residencia temporal de Mar\u00eda en o cerca de Efeso, pero es mucho m\u00e1s fuerte la evidencia de su hogar permanente en Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p>Argumentos a favor de Efeso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La residencia de Mar\u00eda en Efeso se basa en las siguientes pruebas:<br \/>\n1.\tEn un pasaje de la carta sinodal del Concilio de Efeso (111) se puede leer: \u00abPor esta raz\u00f3n tambi\u00e9n Nestorio, el instigador de la herej\u00eda imp\u00eda, cuando hubo llegado a la ciudad de los efesios, donde Juan el Te\u00f3logo y la Virgen Madre de Dios Sta. Mar\u00eda, alej\u00e1ndose por su propia voluntad de la reuni\u00f3n de los santos Padres y Obispos&#8230;\u00bb Dado que S. Juan hab\u00eda vivido en Efeso y hab\u00eda sido enterrado all\u00ed (112), se ha deducido que la elipsis de la carta sinodal significa bien \u00abdonde Juan &#8230;y la Virgen&#8230;Mar\u00eda vivieron\u00bb o bien \u00abdonde Juan&#8230;y la Virgen&#8230;Mar\u00eda vivieron y est\u00e1n enterrados\u00bb.<br \/>\n2.\tBar-Hebraeus o Abulpharagius, un obispo jacobita del siglo XIII, relata que S. Juan se llev\u00f3 consigo a la Bienaventurada Virgen a Patmos, despu\u00e9s fund\u00f3 la Iglesia de Efeso y enterr\u00f3 a Mar\u00eda en un lugar desconocido.(113).<br \/>\n3.\tBenedicto XIV (114) afirma que Mar\u00eda sigui\u00f3 a S. Juan hasta Efeso y all\u00ed muri\u00f3. Tuvo tambi\u00e9n la intenci\u00f3n de eliminar del breviario aquellas lecciones donde se mencionaba la muerte de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n, pero muri\u00f3 antes de llevarlo a cabo.<br \/>\n4.\tLa residencia temporal y la muerte de Mar\u00eda en Efeso est\u00e1n apoyadas por escritores tales como Tillemont (116), Calmet (117), etc.<br \/>\n5.\tEn Panaguia Kapoli, en una colina a unas nueve o diez millas de Efeso, se descubri\u00f3 una casa, o m\u00e1s bien sus restos, en la que se supone que vivi\u00f3 Mar\u00eda. La casa fue buscada y hallada siguiendo las indicaciones proporcionadas por Catharine Emmerich en su vida de la Bienaventurada Virgen.\n<\/p>\n<p>Argumentos en contra de Efeso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos argumentos a favor de la residencia o enterramiento de Mar\u00eda en Efeso no son irrebatibles, si se los examina m\u00e1s detenidamente.<br \/>\n1.\tLa elipsis de la carta sinodal del Concilio de Efeso puede ser completada de forma que no implique dar por sentado que Nuestra Se\u00f1ora vivi\u00f3 o muri\u00f3 en Efeso. Dado que en la ciudad hab\u00eda una doble iglesia dedicada a la Virgen Mar\u00eda y a S. Juan, la frase incompleta de la carta sinodal puede terminarse de forma que diga, \u00abdonde Juan el Te\u00f3logo y la Virgen&#8230; Mar\u00eda tienen un santuario\u00bb. Esta explicaci\u00f3n de dicha frase ambigua es una de las dos sugeridas al margen del Collect. Concil. de Labbe (1.c) (118).<br \/>\n2.\tLa palabras de Bar-Hebraeus contiene dos afirmaciones inexactas: S. Juan no fund\u00f3 la Iglesia de Efeso, ni tampoco llev\u00f3 consigo a Mar\u00eda a Patmos. S. Pablo fund\u00f3 la Iglesia de Efeso, y Mar\u00eda hab\u00eda muerto antes del exilio de Juan en Patmos. No ser\u00eda sorprendente, por tanto, que el escritor se equivocara en lo que dice sobre el enterramiento de Mar\u00eda. Adem\u00e1s, Bar-Hebraeus vivi\u00f3 en el siglo XIII; los escritores m\u00e1s antiguos hubieran estado m\u00e1s preocupados acerca de los lugares sagrados de Efeso; mencionan la tumba de S. Juan y la de una hija de Felipe (119), pero no dicen nada sobre el lugar donde est\u00e1 enterrada Mar\u00eda.<br \/>\n3.\tEn cuanto a Benedicto XIV, este gran pont\u00edfice no pone tanto \u00e9nfasis sobre la muerte y sepultura de Mar\u00eda en Efeso cuando habla de su Asunci\u00f3n a los cielos.<br \/>\n4.\tNi Benedicto XIV ni otras autoridades que apoyan los argumentos a favor de Efeso proponen ninguna raz\u00f3n que haya sido considerada concluyente por otros estudiantes cient\u00edficos de este asunto.<br \/>\n5.\tLa casa encontrada en Panaguia-Kapouli tiene alg\u00fan valor en cuanto que est\u00e1 relacionada con las visiones de Catharine Emmerich. La distancia hasta la ciudad de Efeso da lugar a una suposici\u00f3n contraria a que fuera la casa del apostol S. Juan. El valor hist\u00f3rico de las visiones de Catharine no es admitido universalmente. Monse\u00f1or Timoni, Arzobispo de Esmirna, escribe, refiri\u00e9ndose a Panaguia-Kapouli: \u00abCada uno es completamente libre de tener su propia opini\u00f3n\u00bb. Finalmente, la concordancia entre las condiciones de la casa en ruinas de Panaguia-Kapouli y la descripci\u00f3n de Catharine no prueban necesariamente la verdad de su afirmaci\u00f3n en cuanto a la historia del edificio. (120)\n<\/p>\n<p>Argumentos contra Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se esgrimen dos consideraciones contrarias a la residencia permanente de Nuestra Se\u00f1ora en Jerusal\u00e9n: primero, se ha se\u00f1alado ya que S. Juan no se qued\u00f3 permanentemente en la Ciudad Sagrada; segundo, se dice que los jud\u00edos cristianos dejaron Jerusal\u00e9n durante los periodos de persecuci\u00f3n jud\u00eda (cf. Hechos 8:1; 12:1). Mas como no podemos suponer que S. Juan haya llevado consigo a Nuestra Se\u00f1ora en sus expediciones apost\u00f3licas, debemos creer que la dej\u00f3 al cuidado de sus amigos o parientes durante los periodos de su ausencia. Y existen pocas dudas de que muchos cristianos regresaron a Jerusal\u00e9n cuando cesaron los peligros de las persecuciones.\n<\/p>\n<p>Argumentos a favor de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Independientemente de estas consideraciones, se puede apelar a las siguientes razones que apoyan la muerte y enterramiento de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n:<br \/>\n1.\tEn el a\u00f1o 451, Juvenal, Obispo de Jerusal\u00e9n, testific\u00f3 sobre la presencia de la tumba de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n. Es extra\u00f1o que ni S. Jer\u00f3nimo, ni el Peregrino de Burdeos ni tampoco pseudo-Silvia proporcionen ninguna evidencia sobre un lugar tan sagrado. Sin embargo, cuando el emperador Marcion y la emperatriz Pulqueria le pidieron a Juvenal que enviara los restos sagrados de la Virgen Mar\u00eda de su tumba en Getseman\u00ed a Constantinopla, donde ten\u00edan la intenci\u00f3n de dedicarle una nueva iglesia a Nuestra Se\u00f1ora, el obispo cit\u00f3 una antigua tradici\u00f3n que dec\u00eda que el cuerpo sagrado hab\u00eda sido asunto al cielo, y s\u00f3lo envi\u00f3 a Constantinopla el ataud y el sudario. Esta narraci\u00f3n se basa en la autoridad de un tal Eutimio, cuyo relato fue incluido en una homil\u00eda de S. Juan Damasceno (121) que actualmente se lee en el Nocturno segundo del cuarto d\u00eda de la octava de la Asunci\u00f3n. Scheeben (12) es de la opini\u00f3n que las palabras de Eutimio son una interpolaci\u00f3n posterior: no encajan en el contexto; contienen una apelaci\u00f3n a pseudo-Dionisio (123) que, por otra parte, no es mencionada antes del siglo VI; y son poco fiables en su conexi\u00f3n con el nombre del Obispo Juvenal, quien fue acusado de falsificar documentos por el Papa S. Le\u00f3n. (124) En su carta, el pont\u00edfice le recuerda al obispo los sagrados lugares que tiene ante sus ojos, pero no menciona la tumba de Mar\u00eda. (125) Si se considera que este silencio es puramente fortuito, la principal pregunta sigue siendo, \u00bfcu\u00e1nta verdad hist\u00f3rica hay en el relato de Eutimio acerca de las palabras de Juvenal?<br \/>\n2.\tSe debe mencionar aqu\u00ed el ap\u00f3crifo \u00abHistoria dormitionis et assumptionis B.M.V.\u00bb, que reivindica a S. Juan por autor. (126) Tischendorf opina que las partes m\u00e1s importantes de la obra se remontan al siglo IV, quiz\u00e1s incluso al siglo II. (127) Aparecieron variaciones del texto original en \u00e1rabe, sirio y en otras lenguas; entre estas variaciones hay que destacar una obra llamada \u00abDe transitu Mariae Virg.\u00bb, que apareci\u00f3 bajo la firma de S. Melit\u00f3n de Sardes. (128) El Papa Gelasio incluye este trabajo entre las obras prohibidas. (129) Los incidentes extraordinarios que estas obras relacionan con la muerte de Mar\u00eda carecen de importancia aqu\u00ed; sin embargo, sit\u00faan sus \u00faltimos momentos y su entierro en o cerca de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra evidencia a favor de la existencia de una tradici\u00f3n que sit\u00faa la tumba de Mar\u00eda en Getseman\u00ed la consituye la bas\u00edlica que fue erigida sobre el lugar sagrado, hacia finales del siglo IV o comienzos del V. La iglesia actual fue construida por los latinos en el mismo lugar en que se hab\u00eda levantado el antiguo edificio. (130)<br \/>\n3.\tEn la primera parte del siglo VII, Modesto, Obispo de Jerusal\u00e9n, localiz\u00f3 el tr\u00e1nsito de Nuestra Se\u00f1ora en el Monte Si\u00f3n, en la casa que conten\u00eda el Cen\u00e1culo y la habitaci\u00f3n del piso superior de Pentecost\u00e9s. (131) En esta \u00e9poca, una sola iglesia cubr\u00eda las localidades consagradas por estos varios misterios. Es asombrosa la tard\u00eda evidencia de una tradici\u00f3n que lleg\u00f3 a estar tan extendida a partir del siglo VII.<br \/>\n4.\tOtra tradici\u00f3n se conserva en el \u00abCommemoratorium de Casis Dei\u00bb dirigida a Carlomagno. (132) Sit\u00faa la muerte de Mar\u00eda en el monte de los Olivos, donde se levanta una iglesia que se dice que conmemora este suceso. Es posible que el escritor intentara relacionar el tr\u00e1nsito de Mar\u00eda con la iglesia de la Asunci\u00f3n, del mismo modo que la tradici\u00f3n gemela lo conectaba con el cen\u00e1culo. De cualquier manera, se puede concluir que alrededor del comienzo del siglo V exist\u00eda una tradici\u00f3n bastante extendida que sosten\u00eda que Mar\u00eda hab\u00eda muerto en Jerusal\u00e9n y hab\u00eda sido enterrada en Getseman\u00ed. Esta tradici\u00f3n parece descansar sobre bases m\u00e1s s\u00f3lidas que la versi\u00f3n de que Nuestra Se\u00f1ora muri\u00f3 y fue enterrada en o cerca de Efeso. Dado que al llegar a este punto carecemos de documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, resultar\u00eda dif\u00edcil establecer la relaci\u00f3n de cualquiera de las dos tradiciones con los tiempos apost\u00f3licos. (133)\n<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos visto que no hay seguridad absoluta sobre el lugar en el que Mar\u00eda vivi\u00f3 despu\u00e9s del d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Aunque es m\u00e1s probable que permaneciera ininterrumpidamente en o cerca de Jerusal\u00e9n, puede haber residido durante un tiempo en las cercan\u00edas de Efeso, y ello puede haber originado la tradici\u00f3n de su muerte y enterramiento en Efeso. Existe a\u00fan menos informaci\u00f3n hist\u00f3rica referente a los incidentes particulares de su vida. S. Epifanio (134) duda incluso de la realidad de la muerte de Mar\u00eda; pero la creencia universal de la Iglesia no coincide con la opini\u00f3n privada de S. Epifanio. La muerte de Mar\u00eda no fue necesariamente una consecuencia de la violencia; ni tampoco fue una expiaci\u00f3n o un castigo, ni el resultado de una enfermedad de la que, como su divino Hijo, ella fue eximida. Desde la Edad Media prevalece la opini\u00f3n que muri\u00f3 de amor, ya que su gran deseo era reunirse con su Hijo ya fuera disolviendo los lazos entre cuerpo y alma o rogando a Dios para que El los disolviese. Su muerte fue un sacrificio de amor que complet\u00f3 el sacrificio doloroso de su vida. Es la muerte con el beso del Se\u00f1or (in osculo Domini), de la que mueren los justos. No hay una tradici\u00f3n cierta sobre el a\u00f1o en que muri\u00f3 Mar\u00eda. Baronio en sus Anales se apoya en un pasaje del Chronicon de Eusebio para asumir que Mar\u00eda muri\u00f3 en el 48 d. de J.C. Hoy se cree que este pasaje del Chronicon es una interpolaci\u00f3n posterior. (135) Nirschl se basa en una tradici\u00f3n encontrada en Clemente de Alejandr\u00eda (136) y Apolonio (137) que se refiere al mandato de Nuestro Se\u00f1or a los Ap\u00f3stoles para que fueran a predicar doce a\u00f1os en Jerusal\u00e9n y Palestina antes de extenderse a las naciones del mundo; a partir de esto, \u00e9l tambi\u00e9n llega a la conclusi\u00f3n de que Mar\u00eda muri\u00f3 en el 48 d. de J.C..\n<\/p>\n<h3>Su asunci\u00f3n a los cielos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La Asunci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora a los cielos ha sido tratada en un art\u00edculo especial. (138) La festividad de la Asunci\u00f3n es probablemente la m\u00e1s antigua de todas las festividades de Mar\u00eda propiamente dichas. (139) En cuanto al arte, la Asunci\u00f3n ha sido un tema favorito de la Escuela de Siena, que generalmente representa a Mar\u00eda siendo elevada a los cielos en una mandorla.\n<\/p>\n<h2>LA ACTITUD DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS HACIA LA MADRE DE DIOS<\/h2>\n<h3>Su imagen y su nombre<\/h3>\n<p>Representaci\u00f3n de su imagen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ning\u00fan cuadro ha conservado para nosotros el verdadero aspecto de Mar\u00eda. Las representaciones bizantinas, de las cuales se dice que fueron pintadas por S. Lucas, pertenecen ya al siglo VI, y reproducen una imagen convencional. Existen veintisiete copias, de las cuales diez se encuentran en Roma. (140) Incluso S. Agust\u00edn expresa la opini\u00f3n de que la apariencia externa real de Mar\u00eda es desconocida para nosotros, y que a este respecto no sabemos ni creemos nada. (141) La pintura m\u00e1s antigua de Mar\u00eda es la hallada en el cementerio de Priscila; representa a la Virgen como si fuera a amamantar al Ni\u00f1o Jes\u00fas, y cerca de ella esta la imagen de un profeta, Isaias o quiz\u00e1 Miqueas. El cuadro pertenece a principios del siglo II, y resiste favorablemente la comparaci\u00f3n con las obras de arte encontradas en Pompeya. Del siglo III poseemos pinturas de Nuestra Se\u00f1ora presente durante la Adoraci\u00f3n de los Magos; fueron encontradas en los cementerios de Domitila y Calixto. Los cuadros pertenecientes al siglo IV fueron encontrados en los cementerios de S. Pedro y Marcelino; en uno de \u00e9stos ella aparece con la cabeza descubierta, en otro con los brazos medio extendidos como en actitud de s\u00faplica, y con el Ni\u00f1o de pie frente a ella. En las tumbas de los primeros cristianos, los santos figuraban como intercesores por sus almas, y entre estos santos, Mar\u00eda ocup\u00f3 siempre un lugar de honor. Adem\u00e1s de los frescos y las pinturas de los sarc\u00f3fagos, las catacumbas proporcionan asimismo cuadros de Mar\u00eda pintados sobre discos de vidrio dorado sellados mediante otro disco de vidrio soldado al anterior. (142) Estas pinturas pertenecen generalmente a los siglos III o IV. La leyenda MARIA o MARA acompa\u00f1a con frecuencia estas pinturas.\n<\/p>\n<p>Utilizaci\u00f3n de su nombre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hacia fines del siglo IV el nombre de Mar\u00eda se hab\u00eda vuelto muy frecuente entre los cristianos; esto muestra otra se\u00f1al de la veneraci\u00f3n que sent\u00edan por la Madre de Dios. (143)\n<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nadie puede sospechar de idolatr\u00eda entre los primeros cristianos, como si hubieran rendido culto supremo a los cuadros de Mar\u00eda o a su nombre; sin embargo, \u00bfc\u00f3mo podemos explicar los fen\u00f3menos enumerados, a menos que supongamos que los primeros cristianos veneraron a Mar\u00eda de una forma especial? (144)<br \/>\nTampoco puede afirmarse que esta veneraci\u00f3n sea una corrupci\u00f3n introducida posteriormente. Se ha comprobado que las pinturas m\u00e1s antiguas datan de principios del siglo II, de forma que ello prueba que durante los primeros cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de S. Juan la veneraci\u00f3n de Mar\u00eda hab\u00eda prosperado en la Iglesia de Roma.\n<\/p>\n<h3>Primeros documentos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a la actitud de las Iglesias de Asia Menor y de Lyons podemos recurrir a las palabras de S. Ireneo, un alumno de Policarpo, (145) disc\u00edpulo de S. Juan; \u00e9l llama a Mar\u00eda nuestra m\u00e1s eminente abogada. S. Ignacio de Antioqu\u00eda, parte de cuya vida transcurri\u00f3 en tiempos apost\u00f3licos, escribi\u00f3 a los efesios (c. 18-19) en forma tal que relacionaba m\u00e1s \u00edntimamente los misterios de la vida de Nuestro Se\u00f1or con los de la Virgen Mar\u00eda. Por ejemplo, la virginidad de Mar\u00eda y su parto son enumerados con la muerte de Cristo, como constituyendo tres misterios desconocidos para el demonio. El autor sub-apost\u00f3lico de la Ep\u00edstola a Diogneto, cuando escribe sobre los misterios cristianos a un pagano que pregunta, describe a Mar\u00eda como la m\u00e1s grande ant\u00edtesis de Eva, y esta idea de Nuestra Se\u00f1ora aparece repetidamente en otros escritores incluso antes del Concilio de Efeso. Hemos llamado la atenci\u00f3n varias veces sobre las palabras de S. Justino y Tertuliano, los cuales escribieron ambos antes de finales del siglo II.<br \/>\nDado que es aceptado que las alabanzas de Mar\u00eda crecen conforme crece la comunidad cristiana, podemos concluir en resumen que la veneraci\u00f3n y la devoci\u00f3n a Mar\u00eda comenzaron incluso en tiempos de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<h2>NOTAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">[1] Quaest. hebr. in Gen., P.L., XXIII, col. 943<br \/>\n[2] cf. Wis., ii, 25; Matt., iii, 7; xxiii, 33; John, viii, 44; I, John, iii, 8-12.<br \/>\n[3] Hebr\u00e4ische Grammatik, 26th edit., 402<br \/>\n[4] Der alte Orient und die Geschichtsforschung, 30<br \/>\n[5] cf. Jeremias, Das Alte Testament im Lichte des alten Orients, 2nd ed., Leipzig, 1906, 216; Himpel, Messianische Weissagungen im Pentateuch, Tubinger theologische Quartalschrift, 1859; Maas, Christ in Type and Prophecy, I, 199 sqq., New York, 1893; Flunck, Zeitschrift f\u00fcr katholische Theologie, 1904, 641 sqq.; St. Justin, dial. c. Tryph., 100 (P.G., VI, 712); St. Iren., adv. haer., III, 23 (P.G., VII,, 964); St. Cypr., test. c. Jud., II, 9 (P.L., IV, 704); St. Epiph., haer., III, ii, 18 (P.G., XLII, 729).<br \/>\n[6] Lagarde, Guthe, Giesebrecht, Cheyne, Wilke.<br \/>\n[7] cf. Knabenbauer, Comment. in Isaiam, Paris, 1887; Schegg, Der Prophet Isaias, Munchen, 1850; Rohling, Der Prophet Isaia, Munster, 1872; Neteler, Das Bush Isaias, Munster, 1876; Condamin, Le livre d&#8217;Isaie, Paris, 1905; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 333 sqq.; Lagrange, La Vierge et Emmaneul, in Revue biblique, Paris, 1892, pp. 481-497; L\u00e9mann, La Vierge et l&#8217;Emmanuel, Paris, 1904; St. Ignat., ad Eph., cc. 7, 19, 19; St. Justin, Dial., P.G., VI, 144, 195; St. Iren., adv. haer., IV, xxxiii, 11.<br \/>\n[8] Cf. the principal Catholic commentaries on Micheas; also Maas, \u00abChrist in Type and Prophecy, New York, 1893, I, pp. 271 sqq.<br \/>\n[9] P.G., XXV, col. 205; XXVI, 12 76<br \/>\n[10] In Jer., P.L., XXIV, 880<br \/>\n[11] cf. Scholz, Kommentar zum Propheten Jeremias, W\u00fcrzburg, 1880; Knabenbauer, Das Buch Jeremias, des Propheten Klagelieder, und das Buch Baruch, Vienna, 1903; Conamin, Le texte de Jeremie, xxxi, 22, est-il messianique? in Revue biblique, 1897, 393-404; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 378 sqq..<br \/>\n[12] cf. St. Ambrose, de Spirit. Sanct., I, 8-9, P.L., XVI, 705; St. Jerome, Epist., cviii, 10; P.L., XXII, 886.<br \/>\n[13] cf. Gietmann, In Eccles. et Cant. cant., Paris, 1890, 417 sq.<br \/>\n[14] cf. Bull \u00abIneffabilis\u00bb, fourth Lesson of the Office for 10 Dec..<br \/>\n[15] Response of seventh Nocturn in the Office of the Immaculate Conception.<br \/>\n[16] cf. St. Justin, dial. c. Tryph., 100; P.G., VI, 709-711; St. Iren., adv. haer., III, 22; V, 19; P.G., VII, 958, 1175; Tert., de carne Christi, 17; P.L., II, 782; St. Cyril., catech., XII, 15; P.G., XXXIII, 741; St. Jerome, ep. XXII ad Eustoch., 21; P.L., XXII, 408; St. Augustine, de agone Christi, 22; P.L., XL, 303; Terrien, La M\u00e8re de Dien et la m\u00e8re des hommes, Paris, 1902, I, 120-121; II, 117-118; III, pp. 8-13; Newman, Anglican Difficulties, London, 1885, II, pp. 26 sqq.; Lecanu, Histoire de la Sainte Vierge, Paris, 1860, pp. 51-82.<br \/>\n[17] de B. Virg., l. IV, c. 24<br \/>\n[18] La Vierge Marie d&#8217;apres l&#8217;Evangile et dans l&#8217;Eglise<br \/>\n[19] Letter to Dr. Pusey<br \/>\n[20] Mary in the Gospels, London and New York, 1885, Lecture I.<br \/>\n[21] cf. Tertul., de carne Christi, 22; P.L., II, 789; St. Aug., de cons. Evang., II, 2, 4; P.L., XXXIV, 1072.<br \/>\n[22] Cf. St. Ignat., ad Ephes, 187; St. Justin, c. Taryph., 100; St. Aug., c. Faust, xxiii, 5-9; Bardenhewer, Maria Verkundigung, Freiburg, 1896, 74-82; Friedrich, Die Mariologie des hl. Augustinus, C\u00f6ln, 1907, 19 sqq.<br \/>\n[23] Jans., Hardin., etc.<br \/>\n[24] hom. I. de nativ. B.V., 2, P.G., XCVI, 664<br \/>\n[25] P.G., XLVII, 1137<br \/>\n[26] de praesent., 2, P.G., XCVIII, 313<br \/>\n[27] de laud. Deipar., P.G., XLIII, 488<br \/>\n[28] P.L., XCVI, 278<br \/>\n[29] in Nativit. Deipar., P.L., CLI, 324<br \/>\n[30] cf. Aug., Consens. Evang., l. II, c. 2<br \/>\n[31] Schuster and Holzammer, Handbuch zur biblischen Geschichte, Freiburg, 1910, II, 87, note 6<br \/>\n[32] Anacreont., XX, 81-94, P.G., LXXXVII, 3822<br \/>\n[33] hom. I in Nativ. B.M.V., 6, II, P.G., CCXVI, 670, 678<br \/>\n[34] cf. Gu\u00e9rin, J\u00e9rusalem, Paris, 1889, pp. 284, 351-357, 430; Socin-Benzinger, Pal\u00e4stina und Syrien, Leipzig, 1891, p. 80; Revue biblique, 1893, pp. 245 sqq.; 1904, pp. 228 sqq.; Gariador, Les B\u00e9n\u00e9dictins, I, Abbaye de Ste-Anne, V, 1908, 49 sq.<br \/>\n[35] cf. de Vogue, Les \u00e9glises de la Terre-Sainte, Paris, 1850, p. 310<br \/>\n[36] 2, 4, P.L., XXX, 298, 301<br \/>\n[37] Itiner., 5, P.L., LXXII, 901<br \/>\n[38] cf. Lievin de Hamme, Guide de la Terre-Sainte, Jerusalem, 1887, III, 183<br \/>\n[39] haer., XXX, iv, II, P.G., XLI, 410, 426<br \/>\n[40] P.G., XCVII, 806<br \/>\n[41] cf. Aug., de santa virginit., I, 4, P.L., XL, 398<br \/>\n[42] cf. Luke, i, 41; Tertullian, de carne Christi, 21, P.L., II, 788; St. Ambr., de fide, IV, 9, 113, P.L., XVI, 639; St. Cyril of Jerus., Catech., III, 6, P.G., XXXIII, 436<br \/>\n[43] Tischendorf, Evangelia apocraphya, 2nd ed., Leipzig, 1876, pp. 14-17, 117-179<br \/>\n[44] P.G., XLVII, 1137<br \/>\n[45] P.G., XCVIII, 313<br \/>\n[46] P.G., XXXVCIII, 244<br \/>\n[47] cf. Gu\u00e9rin, Jerusalem, 362; Li\u00e9vin, Guide de la Terre-Sainte, I, 447<br \/>\n[48] de virgin., II, ii, 9, 10, P.L., XVI, 209 sq.<br \/>\n[49] cf. Corn. Jans., Tetrateuch. in Evang., Louvain, 1699, p. 484; Knabenbauer, Evang. sec. Luc., Paris, 1896, p. 138<br \/>\n[50] cf. St. Ambrose, Expos. Evang. sec. Luc., II, 19, P.L., XV, 1560<br \/>\n[51] cf. Schick, Der Geburtsort Johannes&#8217; des T\u00e4ufers, Zeitschrift des Deutschen Pal\u00e4stina-Vereins, 1809, 81; Barnab\u00e9 Meistermann, La patrie de saint Jean-Baptiste, Paris, 1904; Idem, Noveau Guide de Terre-Sainte, Paris, 1907, 294 sqq.<br \/>\n[52] cf. Plinius, Histor. natural., V, 14, 70<br \/>\n[53] cf. Aug., ep. XLCCCVII, ad Dardan., VII, 23 sq., P.L., XXXIII, 840; Ambr. Expos. Evang. sec. Luc., II, 23, P.L., XV, 1561<br \/>\n[54] cf. Knabenbauer, Evang. sec. Luc., Paris, 1896, 104-114; Sch\u00fcrer, Geschichte des J\u00fcdischen Volkes im Zeitalter Jesu Christi, 4th edit., I, 508 sqq.; Pfaffrath, Theologie und Glaube, 1905, 119<br \/>\n[55] cf. St. Justin, dial. c. Tryph., 78, P.G., VI, 657; Orig., c. Cels., I, 51, P.G., XI, 756; Euseb., vita Constant., III, 43; Demonstr. evang., VII, 2, P.G., XX, 1101; St. Jerome, ep. ad Marcell., XLVI [al. XVII]. 12; ad Eustoch., XVCIII [al. XXVII], 10, P.L., XXII, 490, 884<br \/>\n[56] in Ps. XLVII, II, P.L., XIV, 1150;<br \/>\n[57] orat. I, de resurrect., P.G., XLVI, 604;<br \/>\n[58] de fide orth., IV, 14, P.G., XLIV, 1160; Fortun., VIII, 7, P.L., LXXXVIII, 282;<br \/>\n[59] 63, 64, 70, P.L., XXXVIII, 142;<br \/>\n[60] Summa theol., III, q. 35, a. 6;<br \/>\n[61] cf. Joseph., Bell. Jud., II, xviii, 8<br \/>\n[62] In Flaccum, 6, Mangey&#8217;s edit., II, p. 523<br \/>\n[63] cf. Schurer, Geschichte des Judischen Volkes im Zeitalter Jesu Christi, Leipzig, 1898, III, 19-25, 99<br \/>\n[64] The legends and traditions concerning these points may be found in Jullien&#8217;s \u00abL&#8217;Egypte\u00bb (Lille, 1891), pp. 241-251, and in the same author&#8217;s work entitled \u00abL&#8217;arbre de la Vierge a Matarich\u00bb, 4th edit. (Cairo, 1904).<br \/>\n[65] As to Mary&#8217;s virginity in her childbirth we may consult St. Iren., haer. IV, 33, P.G., VII, 1080; St. Ambr., ep. XLII, 5, P.L., XVI, 1125; St. Aug., ep CXXXVII, 8, P.L., XXXIII, 519; serm. LI, 18, P.L., XXXVIII, 343; Enchir. 34, P.L., XL, 249; St. Leo, serm., XXI, 2, P.L., LIV, 192; St. Fulgent., de fide ad Petr., 17, P.L., XL, 758; Gennad., de eccl. dogm., 36, P.G., XLII, 1219; St. Cyril of Alex., hom. XI, P.G., LXXVII, 1021; St. John Damasc., de fide orthod., IV, 14, P.G., XCIV, 1161; Pasch. Radb., de partu Virg., P.L., CXX, 1367; etc. As to the passing doubts concerning Mary&#8217;s virginity during her childbirth, see Orig., in Luc., hom. XIV, P.G., XIII, 1834; Tertul., adv. Marc., III, 11, P.L., IV, 21; de carne Christi, 23, P.L., II, 336, 411, 412, 790.<br \/>\n[66] Matt., xii, 46-47; xiii, 55-56; Mark, iii, 31-32; iii, 3; Luke, viii, 19-20; John, ii, 12; vii, 3, 5, 10; Acts, i, 14; I Cor., ix, 5; Gal., i, 19; Jude, 1<br \/>\n[67] cf. St. Jerome, in Matt., i, 2 (P.L., XXVI, 24-25)<br \/>\n[68] cf. St. John Chrys., in Matt., v, 3, P.G., LVII, 58; St. Jerome, de perpetua virgin. B.M., 6, P.L., XXIII, 183-206; St. Ambrose, de institut. virgin., 38, 43, P.L., XVI, 315, 317; St. Thomas, Summa theol., III, q. 28, a. 3; Petav., de incarn., XIC, iii, 11; etc.<br \/>\n[69] cf. Exod., xxxiv, 19; Num., xciii, 15; St. Epiphan., haer. lxxcviii, 17, P.G., XLII, 728<br \/>\n[70] cf. Revue biblique, 1895, pp. 173-183<br \/>\n[71] St. Peter Chrysol., serm., CXLII, in Annunt. B.M. V., P.G., LII, 581; Hesych., hom. V de S. M. Deip., P.G., XCIII, 1461; St. Ildeph., de virgin. perpet. S.M., P.L., XCVI, 95; St. Bernard, de XII praer. B.V.M., 9, P.L., CLXXXIII, 434, etc.<br \/>\n[72] ad Ephes., 7, P.G., V, 652<br \/>\n[73] adv. haer., III, 19, P.G., VIII, 940, 941<br \/>\n[74] adv. Prax. 27, P.L., II, 190<br \/>\n[75] Serm. I, 6, 7, P.G., XLVIII, 760-761<br \/>\n[76] Cf. Ambr., in Luc. II, 25, P.L., XV, 1521; St. Cyril of Alex., Apol. pro XII cap.; c. Julian., VIII; ep. ad Acac., 14; P.G., LXXVI, 320, 901; LXXVII, 97; John of Antioch, ep. ad Nestor., 4, P.G., LXXVII, 1456; Theodoret, haer. fab., IV, 2, P.G., LXXXIII, 436; St. Gregory Nazianzen, ep. ad Cledon., I, P.G., XXXVII, 177; Proclus, hom. de Matre Dei, P.G., LXV, 680; etc. Among recent writers must be noticed Terrien, La m\u00e8re de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 3-14; Turnel, Histoire de la th\u00e9ologie positive, Paris, 1904, 210-211.<br \/>\n[77] cf. Petav., de incarnat., XIV, i, 3-7<br \/>\n[78] ep. CCLX, P.G., XXXII, 965-968<br \/>\n[79] hom. IV, in Matt., P.G., LVII, 45; hom. XLIV, in Matt. P.G., XLVII, 464 sq.; hom. XXI, in Jo., P.G., LIX, 130<br \/>\n[80] in Jo., P.G., LXXIV, 661-664<br \/>\n[81] St. Ambrose, in Luc. II, 16-22; P.L., XV, 1558-1560; de virgin. I, 15; ep. LXIII, 110; de obit. Val., 39, P.L., XVI, 210, 1218, 1371; St. Augustin, de nat. et grat., XXXVI, 42, P.L., XLIV, 267; St. Bede, in Luc. II, 35, P.L., XCII, 346; St. Thomas, Summa theol., III. Q. XXVII, a. 4; Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 3-14; II, 67-84; Turmel, Histoire de la th\u00e9ologie positive, Paris, 1904, 72-77; Newman, Anglican Difficulties, II, 128-152, London, 1885<br \/>\n[82] cf. Iliad, III, 204; Xenoph., Cyrop., V, I, 6; Dio Cassius, Hist., LI, 12; etc.<br \/>\n[83] cf. St. Irenaeus, c. haer., III, xvi, 7, P.G., VII, 926<br \/>\n[84] P.G., XLIV, 1308<br \/>\n[85] See Knabenbauer, Evang. sec. Joan., Paris, 1898, pp. 118-122; Hoberg, Jesus Christus. Vortr\u00e4ge, Freiburg, 1908, 31, Anm. 2; Theologie und Glaube, 1909, 564, 808.<br \/>\n[86] cf. St. Augustin, de virgin., 3, P.L., XL, 398; pseudo-Justin, quaest. et respons. ad orthod., I, q. 136, P.G., VI, 1389<br \/>\n[87] cf. Geyer, Itinera Hiersolymitana saeculi IV-VIII, Vienna, 1898, 1-33; Mommert, Das Jerusalem des Pilgers von Bordeaux, Leipzig, 1907<br \/>\n[88] Meister, Rhein. Mus., 1909, LXIV, 337-392; Bludau, Katholik, 1904, 61 sqq., 81 sqq., 164 sqq.; Revue B\u00e9n\u00e9dictine, 1908, 458; Geyer, l. c.; Cabrol, Etude sur la Peregrinatio Silviae, Paris, 1895<br \/>\n[89] cf. de Vog\u00fc\u00e9, Les Eglises de la Terre-Sainte, Paris, 1869, p. 438; Li\u00e9vin, Guide de la Terre-Sainte, Jerusalem, 1887, I, 175<br \/>\n[90] cf. Thurston, in The Month for 1900, July-September, pp. 1-12; 153-166; 282-293; Boudinhon in Revue du clerg\u00e9 fran\u00e7ais, Nov. 1, 1901, 449-463<br \/>\n[91] Praef. in Jo., 6, P.G., XIV, 32<br \/>\n[92] Orat. VIII in Mar. assist. cruci, P.G., C, 1476<br \/>\n[93] cf. Sermo dom. infr. oct. Assumpt., 15, P.L., XLXXXIII, 438<br \/>\n[94] cf. Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, III, 247-274; Knabenbauer, Evang. sec. Joan., Paris, 1898, 544-547; Bellarmin, de sept. verb. Christi, I, 12, Cologne, 1618, 105-113<br \/>\n[95] de Virginit., III, 14, P.L., XVI, 283<br \/>\n[96] Or. IX, P.G., C, 1500<br \/>\n[97] de div. offic., VII, 25, P.L., CLIX, 306<br \/>\n[98] de excell. V.M., 6, P.L., CLIX, 568<br \/>\n[99] Quadrages. I, in Resurrect., serm. LII, 3<br \/>\n[100] Exercit. spirit. de resurrect., I apparit.<br \/>\n[101] de myster. vit. Christi, XLIX, I<br \/>\n[102] In IV Evang., ad XXVIII Matth.<br \/>\n[103] See Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 322-325.<br \/>\n[104] cf. Photius, ad Amphiloch., q. 228, P.G., CI, 1024<br \/>\n[105] in Luc. XI, 27, P.L., XCII, 408<br \/>\n[106] de carne Christi, 20, P.L., II, 786<br \/>\n[107] Cf. Tertullian, de virgin. vel., 6, P.L., II, 897; St. Cyril of Jerus., Catech., XII, 31, P.G., XXXIII, 766; St. Jerome, in ep. ad Gal. II, 4, P.L., XXVI, 372.<br \/>\n[108] cf. Drach, Apcal., Pris, 1873, 114<br \/>\n[109] Cf. pseudo-Augustin, serm. IV de symbol. ad catechum., I, P.L., XL, 661; pseudo-Ambrose, expos, in Apoc., P.L., XVII, 876; Haymo of Halberstadt, in Apoc. III, 12, P.L., CXVII, 1080; Alcuin, Comment. in Apoc., V, 12, P.L., C, 1152; Casssiodor., Complexion. in Apoc., ad XII, 7, P.L., LXX, 1411; Richard of St. Victor, Explic. in Cant., 39, P.L., VII, 12, P.L., CLXIX, 1039; St. Bernard, serm. de XII praerog. B.V.M., 3, P.L., CLXXXIII, 430; de la Broise, Mulier amicta sole,in Etudes, April-June, 1897; Terrien, La m\u00e8re de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, IV, 59-84.<br \/>\n[110] Anglican Difficulties, London, 1885, II, 54 sqq.<br \/>\n[111] Labbe, Collect. Concilior., III, 573<br \/>\n[112] Eusebius, Hist. Eccl., III, 31; V, 24, P.G., XX, 280, 493<br \/>\n[113] cf. Assemani, Biblioth. orient., Rome, 1719-1728, III, 318<br \/>\n[114] de fest. D.N.J.X., I, vii, 101<br \/>\n[115] cf. Arnaldi, super transitu B.M.V., Genes 1879, I, c. I<br \/>\n[116] M\u00e9m. pour servir \u00e0 l&#8217;histoire eccl\u00e9s., I, 467-471<br \/>\n[117] Dict. de la Bible, art. Jean, Marie, Paris, 1846, II, 902; III, 975-976<br \/>\n[118] cf. Le Camus, Les sept Eglises de l&#8217;Apocalypse, Paris, 1896, 131-133.<br \/>\n[119] cf. Polycrates, in Eusebius&#8217;s Hist. Eccl., XIII, 31, P.G., XX, 280<br \/>\n[120] In connection with this controversy, see Le Camus, Les sept Eglises de l&#8217;Apocalypse, Paris, 1896, pp. 133-135; Nirschl, Das Grab der hl. Jungfrau, Mainz, 1900; P. Barnab\u00e9, Le tombeau de la Sainte Vierge a J\u00e9rusalem, Jerusalem, 1903; Gabri\u00e9lovich, Le tombeau de la Sainte Vierge \u00e0 Eph\u00e9se, r\u00e9ponse au P. Barnab\u00e9, Paris, 1905.<br \/>\n[121] hom. II in dormit. B.V.M., 18 P.G., XCVI, 748<br \/>\n[122] Handb. der Kath. Dogmat., Freiburg, 1875, III, 572<br \/>\n[123] de divinis Nomin., III, 2, P.G., III, 690<br \/>\n[124] et. XXIX, 4, P.L., LIV, 1044<br \/>\n[125] ep. CXXXIX, 1, 2, P.L., LIV, 1103, 1105<br \/>\n[126] cf. Assemani, Biblioth. orient., III, 287<br \/>\n[127] Apoc. apocr., Mariae dormitio, Leipzig, 1856, p. XXXIV<br \/>\n[128] P.G., V, 1231-1240; cf. Le Hir, Etudes bibliques, Paris, 1869, LI, 131-185<br \/>\n[129] P.L., LIX, 152<br \/>\n[130] Guerin, Jerusalem, Paris, 1889, 346-350; Socin-Benzinger, Palastina und Syrien, Leipzig, 1891, pp. 90-91; Le Camus, Notre voyage aux pays bibliqes, Paris, 1894, I, 253<br \/>\n[131] P.G., LXXXVI, 3288-3300<br \/>\n[132] Tobler, Itiner, Terr. sanct., Leipzig, 1867, I, 302<br \/>\n[133] Cf. Zahn, Die Dormitio Sanctae Virginis und das Haus des Johannes Marcus, in Neue Kirchl. Zeitschr., Leipzig, 1898, X, 5; Mommert, Die Dormitio, Leipzig, 1899; S\u00e9journ\u00e9, Le lieu de la dormition de la T.S. Vierge, in Revue biblique, 1899, pp.141-144; Lagrange, La dormition de la Sainte Vierge et la maison de Jean Marc, ibid., pp. 589, 600.<br \/>\n[134] haer. LXXVIII, 11, P.G., XL, 716<br \/>\n[135] cf. Nirschl, Das Grab der hl. Jungfrau Maria, Mainz, 1896, 48<br \/>\n[136] Stromat. vi, 5<br \/>\n[137] in Eus., Hist. eccl., I, 21<br \/>\n[138] The reader may consult also an article in the \u00abZeitschrift fur katholische Theologie\u00bb, 1906, pp. 201 sqq.<br \/>\n[139]&#160;; cf. \u00abZeitschrift fur katholische Theologie\u00bb, 1878, 213.<br \/>\n[140] cf. Martigny, Dict. des antiq. chr\u00e9t., Paris, 1877, p. 792<br \/>\n[141] de Trinit. VIII, 5, P.L., XLII, 952<br \/>\n[142] cf. Garucci, Vetri ornati di figure in oro, Rome, 1858<br \/>\n[143] cf. Martigny, Dict. das antiq. chret., Paris, 1877, p. 515<br \/>\n[144] cf. Marucchi, Elem. d&#8217;archaeol. chret., Paris and Rome, 1899, I, 321; De Rossi, Imagini scelte della B.V. Maria, tratte dalle Catacombe Romane, Rome, 1863<br \/>\n[145] adv. haer., V, 17, P.G. VIII, 1175<br \/>\nBOURASSE, Summa aurea de laudibus B. Mariae Virginis, omnia complectens quae de gloriosa Virgine Deipara reperiuntur (13 vols., Paris, 1866); KURZ, Mariologie oder Lehre der katholischen Kirche uber die allerseligste Jungfrau Maria (Ratisbon, 1881); MARACCI, Bibliotheca Mariana (Rome, 1648); IDEM, Polyanthea Mariana, republished in Summa Aurea, vols IX and X; LEHNER, Die Marienerehrung in den ersten Jahrhunderten (2nd ed., Stuttgart, 1886).<br \/>\nA.J. MAAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Transcrito por Michael T. Barrett\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Aurora Mar\u00edn L\u00f3pez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Bienaventurada Virgen Mar\u00eda es la madre de Jesucristo, la madre de Dios. En general, la teolog\u00eda y la historia de Mar\u00eda la Madre de Dios siguen el orden cronol\u00f3gico de sus fuentes respectivas, esto es, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los primeros cristianos y los testigos jud\u00edos. Contenido 1 MAR\u00cdA PROFETIZADA EN EL &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSANTISIMA VIRGEN MARIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26821","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26821","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26821"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26821\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26821"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26821"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26821"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}