{"id":26876,"date":"2016-02-05T18:08:41","date_gmt":"2016-02-05T23:08:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/olimpia-sforza\/"},"modified":"2016-02-05T18:08:41","modified_gmt":"2016-02-05T23:08:41","slug":"olimpia-sforza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/olimpia-sforza\/","title":{"rendered":"OLIMPIA SFORZA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Figura extraordinaria y enigm\u00e1tica donde las haya en la historia de la Iglesia, fue sin duda una de los grandes protagonistas de la Roma del siglo XVII. Hija de de un constructor de Viterbo, Sforza Maidalchini y de Victoria Gaulterio, noble de Orvieto, y nieta de Sebasti\u00e1n Gualterio, Obispo de Viterbo-que fue nuncio del Papa en Francia y particip\u00f3 en el Concilio de Trento- Olimpia naci\u00f3 en Viterbo el 26 de mayo de 1595, justo un a\u00f1o antes de la muerte, el mismo d\u00eda y mes, del gran San Felipe Neri, que tambi\u00e9n dej\u00f3 profunda huella en Roma, pero muy distinta. Su padre, que no era rico pero s\u00ed acomodado, ten\u00eda la fijaci\u00f3n de dejar como \u00fanico heredero al hijo var\u00f3n, mientras que decidi\u00f3 que las tres hijas deber\u00edan ir al convento, como ocurr\u00eda con frecuencia en las familias nobles de aquella \u00e9poca, y dicho y hecho, Olimpia, fue confiada a los consejos de un director espiritual que la convenciese a tomar los h\u00e1bitos. Pero ella, que por nada del mundo quer\u00eda ser religiosa, no encontr\u00f3 otro modo de librarse del claustro que el siguiente, que sin duda refleja a las claras su car\u00e1cter: Acus\u00f3 al confesor de hacerle proposiciones indecentes. Contemplando a la muchacha, el pecado del confesor pod\u00eda ser incluso comprensible, aunque no justificable, pero en este caso adem\u00e1s era mentira.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Celebrado el consiguiente proceso y el sacerdote fue sali\u00f3 absuelto, pero eso no importaba, el esc\u00e1ndalo organizado impidi\u00f3 que Olimpia entrara de novicia. Cuenta la leyenda que rodea a esta mujer, que a\u00f1os despu\u00e9s, como cu\u00f1ada del Papa y en lo m\u00e1s alto de su poder\u00edo, hizo nombrar obispo al desdichado sacerdote que a\u00f1os antes ella hab\u00eda hecho pasar por libidinoso. De todas maneras, sobre esta historia del episcopado, como dicen en Italia, se non \u00e8 vero \u00e8 ben trovato. El caso es que la funesta ocasi\u00f3n oblig\u00f3 al padre a casarla con prisas, que era en el fondo lo que ella quer\u00eda. Se cas\u00f3 con un hombre rico y anciano de Viterbo, Paolo Pini, que tuvo la discreci\u00f3n de morirse a los tres a\u00f1os de la boda, dejando a la viuda una considerable fortuna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con su determinaci\u00f3n, Olimpia hab\u00eda logrado cambiar el panorama de su vida. Ahora era una viuda joven y rica y sin prisas pod\u00eda elegir al candidato de las nuevas nupcias. Conven\u00eda que fuera alg\u00fan noble de Roma, para poder dejar la vida de provincia que a ella se le quedaba peque\u00f1a, y pronto apareci\u00f3 un buen candidato en los ambientes aristocr\u00e1ticos de la Urbe: Se trataba de Pamphilio Pamphili, 30 a\u00f1os mayor que Olimpia, y el \u00fanico m\u00e9rito suyo del que tenemos noticia era ese sonoro nombre. Pertenec\u00eda a la noble familia de Umbr\u00eda instalada en Roma de la cual hoy podemos contemplar varios palacios bell\u00edsimos por la ciudad eterna y, desde otro punto de vista, la familia pronto adquiri\u00f3 otro tipo de fama y poder todav\u00eda m\u00e1s salientes en la sociedad romana, pues un hijo de la familia, concretamente el hermano de Pamphilio, Giovanni Battista, lleg\u00f3 a la Sede de Pedro y gobern\u00f3 con el nombre de Inocencio X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto ocurri\u00f3 m\u00e1s de 30 a\u00f1os despu\u00e9s de su boda, ocurrida en el 1612, la cual tuvo conclusi\u00f3n r\u00e1pida por la muerte temprana del marido. Olimpia qued\u00f3 otra vez viuda y con una gran fortuna, mayor todav\u00eda que en la primera viudedad, (aunque su segundo marido ten\u00eda mucha nobleza pero no tanta fortuna) que dedic\u00f3 no precisamente a las obras de misericordia, sino para promover la carrera eclesi\u00e1stica de su cu\u00f1ado, al cual desde el principio de su matrimonio estuvo muy unida por estrecha amistad, provocando las m\u00e1s variadas murmuraciones de la sociedad romana que nunca se pudieron confirmar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nunca se ha demostrado que entre Olimpia y Giovanni Battista hubiese nada m\u00e1s que amistad, aunque los rumores no faltaron, como se ha dicho, pero lo que parece m\u00e1s veros\u00edmil es que la ayuda econ\u00f3mica fuera destinada a reforzar su propio poder de mujer insaciable en este sentido, y obtener tambi\u00e9n alg\u00fan otro beneficio econ\u00f3mico. Sin llegar a los excesos t\u00edpicos de leyenda negra de libros como \u201cMistress of the Vatican: The true story of Olimpia Maidalchini\u201d de Eleanor Herman, otros autores m\u00e1s moderados como la italiana Daniela Eritrei prefiere pensar en posibles ganancias econ\u00f3micas a trav\u00e9s de los favores que pod\u00eda obtener desde la cercan\u00eda al Papa. Se cuenta, por ejemplo, que Bernini obtuvo la comisi\u00f3n de la fuente de los Cuatro R\u00edos de la Piazza Navona (junto al palacio donde ella viv\u00eda y justo enfrene de la iglesia de Snat\u2019Agnese in agone) por haberle hecho a Donna Olimpia un modelo de dicha fuente de metro y medio. Pero esto fue a\u00f1os m\u00e1s tarde.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El dinero se lo gast\u00f3 y su cu\u00f1ado fue elgido Papa en 1644. Giambattista hab\u00eda sido nuncio en N\u00e1poles y luego en Madrid, lo que le hab\u00eda permitido trabar buenas relaciones espa\u00f1olas. Tras la muerte de Urbano VIII en, en el c\u00f3nclave los candidatos de Espa\u00f1a y Francia estaban empatados a votos y se decidi\u00f3 elegir a un cardenal anciano para que durase poco y no hiciera cambios. As\u00ed, Giambattista Pamphili, a los 72 a\u00f1os, se convirti\u00f3 en Inocencio X. No tard\u00f3 el nuevo Pont\u00edfice en corresponder a la ayuda econ\u00f3mica de su cu\u00f1ada y una de las primeras medidas de Inocencio X fue nombrar cardenales a tres familiares cercanos de de Donna Olimpia: Su hijo, su sobrino y su primo: Camillo Francesco Maria Pamphili, Francesco Maidalchini y Camillo Astalli, respectivamente, lo cual no extra\u00f1\u00f3 a nadie, pues el nepotismo todav\u00eda no estaba erradicado de la curia romana. De estos tres, el hijo de Olimpia, Camillo Pamphili habr\u00eda de tener una carrera eclesi\u00e1stica brillante pero breve durante el pontificado de su t\u00edo: Legado en Avi\u00f1\u00f3n, Prefecto del tribunal de la Signatura de Justicia (hoy Signatura Apost\u00f3lica) y, colabor\u00f3 en la Secretar\u00eda de Estado, pero pronto se cans\u00f3 de la curia y decidi\u00f3 casarse, cosa que hizo en 1647 con Olimpia Aldobrandini, sobrino-nieta del Papa Clemente VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero lo que conmovi\u00f3 a Roma es que esa mujer que acompa\u00f1aba al anciano Papa se pusiera a gobernar de inmediato, y con pu\u00f1o de hierro, los asuntos de la Iglesia, especialmente cuando su hijo renunci\u00f3 a la Secretaria de Estado y el siguiente Cardenal Secretario, Camillo Astalli, aunque de la familia, no actu\u00f3 como ella hubiera querido, por lo que se las ingeni\u00f3 para que el papa lo alejara de Roma. Ya antes hab\u00eda sido nombrada en 1645 Princesa de San Martino al Cimino y feudataria de diversas localidades, como Montecalvello, Grotte Santo Stefano y Vallebona, lo cual conllevaba ping\u00fces ingresos. Pero lo m\u00e1s importante era el poder que adquiri\u00f3 en la corte romana cuando Astalli se alej\u00f3 y que todos reconocieron mientras viv\u00eda su cu\u00f1ado, pues todos sab\u00edan que a trav\u00e9s de ella era el mejor modo de llegar a su cu\u00f1ado. Tuvo Donna Olimpia un papel fundamental en la organizaci\u00f3n del Jubileo del a\u00f1o 1650, para el que se esperaba una extraordinaria afluencia de cristianos de toda Europa y nuestra protagonista cre\u00f3 un organismo de asistencia a los peregrinos que dicen que llen\u00f3 sus arcas con las limosnas y los gastos de los visitantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras tanto, Inocencio X, que mostraba una gran energ\u00eda en la pol\u00edtica exterior enfrent\u00e1ndose con Francia, toleraba la escandalosa situaci\u00f3n interna, y para disimular bendec\u00eda la creaci\u00f3n del Instituto de Viudas en Duelo, promovido por su cu\u00f1ada, dedicado a propagar la devoci\u00f3n de la Pur\u00edsima. Todo el poder de Francia, que ya era la primera potencia del mundo, no le amedrentaba, pero era incapaz de reprender a la que todos llamaban papisa, que parece ser se dirig\u00eda a \u00e9l sin guardar las formas, llam\u00e1ndole \u201cGianbattista\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como es de suponer, la extra\u00f1a pareja que ocupaba el trono de San Pedro dio lugar a muchas habladur\u00edas tambi\u00e9n entre la gente. El pueblo romano, de siempre sarc\u00e1stico, acostumbraba a colocar papeles con cr\u00edticas ingeniosas en la estatua llamada Pasquino situada en la plaza del mismo nombre cercana a la Plaza Navona -de ah\u00ed viene la palabra pasqu\u00edn-, como hoy todav\u00eda se hace, criticando sobre todo a los pol\u00edticos, pero tambi\u00e9n expresando otras opiniones. Con Donna Olimpia, el Pasquino estuvo muy solicitado: \u00abOlim pia, nunc impia\u00bb dec\u00eda un panfleto de los cultos, pues estaba en lat\u00edn. Jugando con lo de p\u00eda, el ingenio popular desarroll\u00f3 un apodo para ella: Pimpaccia. Otro escrito m\u00e1s vulgar aprovechaba un proverbio machista: \u201cDonna \u00e8 danno, Donna Maidalchina \u00e8 donna, danno e rovina\u201c. Porque la verdad es que la gente le ten\u00eda aut\u00e9ntico miedo a Donna Olimpia, y ese temor se mantuvo hasta m\u00e1s all\u00e1 de su muerte. Era vox populi que esta se\u00f1ora mandaba m\u00e1s que el anciano Papa y de este modo la ha recordado la historia y la leyenda. Pero dicho ascendiente sobre el Papa empez\u00f3 a declinar en 1652, cuando \u00e9ste hizo venir de Alemania a Fabio Chigi para nombrarle Secretario de Estado. Chigi sucedi\u00f3 despu\u00e9s a Inocencio con el nombre de Alejandro VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se cuenta que cuando muri\u00f3 Inocencio X en 1655, Donna Olimpia arrambl\u00f3 con todos los objetos de valor de la habitaci\u00f3n pontificia -se habla de dos arcones llenos de oro, pero puede ser fruto de la imaginaci\u00f3n de la gente- y sali\u00f3 corriendo de Roma. Lo que s\u00ed se sabe es que el cad\u00e1ver del Papa qued\u00f3 abandonado durante 24 horas y los ratones empezaron a roerlo. Tuvieron que ser los criados quienes le proporcionaran un modesto entierro. Se cuenta tambi\u00e9n que cuando se le pidi\u00f3 que colaborase con los gastos del funeral respondi\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 puede hacer una pobre viuda?\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Donna Olimpia muri\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s, dej\u00f3 una herencia de dos millones de escudos de oro, una fortuna muy considerable para la \u00e9poca. Despu\u00e9s de su muerte surgieron entre el pueblo romano todo tipo de leyendas acerca de ella y de un supuesto \u201cfantasma\u201d suyo que recorrer\u00eda la plaza Navona (en la que, como se ha dicho, est\u00e1 uno de los palacios de la familia Doria Pamphili, hoy embajada de Brasil), atravesar\u00eda el Ponte Sisto y acabar\u00eda sumergido en el Tiber montado en un carro lleno de las riquezas del difunto Papa, cada 7 de enero, aniversario de la muerte de Inocencio X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que no es leyenda es que Vel\u00e1zquez, en su segunda visita a Roma, hizo el que se considera mejor retrato de la historia del arte, el de Inocencio X. Cuando el Papa se contempl\u00f3, dijo: \u201cTroppo vero\u201d, demasiado aut\u00e9ntico. La pintura desnudaba su alma sin tapujos. Vel\u00e1zquez tambi\u00e9n pint\u00f3 su \u201cpendant\u201d, como se denomina a la pareja en los retratos matrimoniales, pero el retrato de Donna Olimpia se perdi\u00f3. Sin embargo, los retratos que conservamos de ella hablan por s\u00ed solos del car\u00e1cter de esta mujer a la que el Papa tem\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ALBERTO ROYO MEJ\u00cdA\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Figura extraordinaria y enigm\u00e1tica donde las haya en la historia de la Iglesia, fue sin duda una de los grandes protagonistas de la Roma del siglo XVII. 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