{"id":26924,"date":"2016-02-05T18:10:30","date_gmt":"2016-02-05T23:10:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinodalidad-un-aspecto-de-la-eclesiologia-de-comunion\/"},"modified":"2016-02-05T18:10:30","modified_gmt":"2016-02-05T23:10:30","slug":"sinodalidad-un-aspecto-de-la-eclesiologia-de-comunion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinodalidad-un-aspecto-de-la-eclesiologia-de-comunion\/","title":{"rendered":"SINODALIDAD: UN ASPECTO DE LA ECLESIOLOGIA DE COMUNION"},"content":{"rendered":"<p>\n          La sinodalidad es una de las expresiones de la comuni\u00f3n eclesial, ya que el S\u00ednodo es una reuni\u00f3n de fieles cristianos que caminan juntos y en ese momento central de la vida de una Iglesia (diocesana, regional o nacional) buscan renovar la vida de fe a partir de la escucha de la Palabra del Se\u00f1or que interpela, cuestiona, invita a tomar decisiones, renovar estructuras, reforzar la unidad. La sinodalidad es un rasgo que ha acompa\u00f1ado la historia de la Iglesia, sobre todo a la Iglesia de oriente y a las comunidades eclesiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia latina, luego de una larga experiencia sinodal durante los primeros siglos de la era cristiana, fue abandonando un poco esta experiencia. No obstante, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II y durante el pontificado de Su Santidad Juan Pablo II, se ha dado un resurgir de la experiencia sinodal. Por eso, si el objeto material de esta reflexi\u00f3n es la sinodalidad, se ha querido reflexionar sobre el tema a la luz del magisterio de Juan Pablo II, rindiendo as\u00ed homenaje al actual Sucesor de Pedro. No se presentar\u00e1 la sinodalidad en el pensamiento de Juan Pablo II, cometido desproporcionado para una intervenci\u00f3n de este g\u00e9nero y m\u00e1s propio de una investigaci\u00f3n m\u00e1s amplia, sino tan s\u00f3lo a la luz de su magisterio doctrinal y pastoral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero la sinodalidad no es un tema a se, sino que debe ser comprendida en el horizonte m\u00e1s amplio de la comuni\u00f3n eclesial. Por eso, para tratar el tema propuesto, se partir\u00e1 de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n.<br \/>\nLas reflexiones que se har\u00e1n son de car\u00e1cter teol\u00f3gico no can\u00f3nico. Desde el punto de vista can\u00f3nico hay muchos cuestionamientos a la sinodalidad como expresi\u00f3n colegial, objeciones y cuestionamientos que no ser\u00e1n abordados en esta reflexi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Huelga decir que el tema ser\u00e1 tratado desde una perspectiva cat\u00f3lica, prescindiendo de otras experiencias de comuni\u00f3n como pueden ser la protestante y la de las Iglesias orientales. En la concepci\u00f3n protestante se expresa m\u00e1s el sentido de una democracia que puede incidir incluso en las cuestiones doctrinales, cosa que ser\u00eda, desde todo punto de vista, inaceptable en la comuni\u00f3n cat\u00f3lica. Desde el punto de vista de las Iglesias orientales, la comuni\u00f3n eclesial suprime el rol important\u00edsimo del primado petrino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con estos presupuestos, iniciamos estas reflexiones sobre la sinodalidad como un aspecto de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n. Se comienza con una brev\u00edsima aproximaci\u00f3n escritur\u00edstica, para luego tratar de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n y, finalmente, la sinodalidad.\n<\/p>\n<h2>Elementos b\u00edblicos que sustentan la idea de Comuni\u00f3n Eclesial<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La noci\u00f3n de comuni\u00f3n tiene una indudable e incuestionable base b\u00edblica. No se pretende, porque ser\u00eda imposible, ser exhaustivos, sino simplemente se intenta presentar algunas l\u00edneas de fuerza que emergen de los textos de la Escritura.<br \/>\nComo premisa hay que se\u00f1alar que la amplitud y profundidad de la noci\u00f3n de comuni\u00f3n ha de ser enmarcada en el horizonte de la historia de la salvaci\u00f3n, que es la historia del proyecto de Dios de llevar a los hombres a la comuni\u00f3n con \u00c9l. En esta historia, la etapa decisiva es la encarnaci\u00f3n del Verbo, por medio de la cual Dios permite al hombre participar en la vida divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El acontecimiento Cristo atestigua que la salvaci\u00f3n se realiza mediante la comuni\u00f3n. Pueden se\u00f1alarse al menos tres etapas o momentos que subrayan esta realidad. Durante la vida p\u00fablica de Jes\u00fas la comuni\u00f3n se expresa mediante la reuni\u00f3n de la primera comunidad de disc\u00edpulos. En Pascua se expresa cuando Jes\u00fas atrae los hombres hacia s\u00ed, mediante su elevaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n en la cruz. En Pentecost\u00e9s con el don del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fruto, entonces, de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, es la Iglesia, la asamblea congregada, el contrario del drama de la torre de Babel, el cumplimiento de la asamblea sina\u00edtica. La primera comunidad cristiana indic\u00f3 con el t\u00e9rmino koinon\u00eda la forma y el contenido de la Ekkles\u00eda, es decir, el conjunto de relaciones nuevas que ligan a los cristianos con Dios en Cristo y a los cristianos entre s\u00ed.<br \/>\nEsencial a la koinon\u00eda es la dimensi\u00f3n vertical, ya que la comuni\u00f3n es iniciativa del Padre que se funda sobre Cristo y sobre el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La comuni\u00f3n eclesial no es el resultado de la buena voluntad de los hombres que se asocian por alg\u00fan inter\u00e9s o por amistad, sino que es, ante todo, un don que viene de lo alto, que brota de la voluntad del Padre de hacer part\u00edcipes a los hombres de la vida de su Hijo y solidarios entre ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Particular importancia para comprender la noci\u00f3n de koinon\u00eda revisten los escritos paulinos. El primer elemento que caracteriza la concepci\u00f3n paulina de koinon\u00eda es su fundamentaci\u00f3n en la vida trinitaria. Esto hace imposible reducir la koinon\u00eda a un aspecto meramente societario humano provocado por un inter\u00e9s particular o un fin com\u00fan. La concepci\u00f3n paulina de koinon\u00eda es eminentemente religiosa: se funda sobre el evento extraordinario de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios. En raz\u00f3n de ese evento el hombre es radicalmente transformado en lo profundo de su ser, puede compartir la vida misma de Dios y gozar de un nuevo t\u00edtulo de fraternidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese es el n\u00facleo de la concepci\u00f3n paulina de la koinon\u00eda, la originalidad que la diferencia de otras concepciones grecas o judaicas. Para Pablo, la koinon\u00eda no corresponde a sociedad, en cuanto comunidad fundada sobre la naturaleza terrena del hombre koinon\u00eda se refiere, en primer lugar, a la relaci\u00f3n de fe con las Personas divinas; es participaci\u00f3n en la vida del Hijo (1 Cor 1, 9), en el Cuerpo y Sangre de Cristo (1 Cor 10, 16), en el Esp\u00edritu Santo (2 Cor 13, 13), en el evangelio (Flp 1, 5), en los padecimientos de Cristo (Flp 3, 10), en la fe (Fil 6), es comuni\u00f3n en el Cuerpo de Cristo (Col y Ef).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De esa participaci\u00f3n en la vida divina deriva la solidaridad de los cristianos entre s\u00ed. La koinon\u00eda en su sentido vertical subraya la iniciativa divina pero no excluye la libre respuesta del hombre. La koinon\u00eda tiene una estructura sacramental. Siendo un hecho esencialmente espiritual, que se realiza en el Esp\u00edritu (2 Cor 13, 13) y se expresa en la fe, est\u00e1 ligada a los gestos sacramentales (al Bautismo en 1 Cor 1, 9 y a la Eucarist\u00eda en 1 Cor 10, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Bautismo y Eucarist\u00eda constituyen la inserci\u00f3n m\u00e1s profunda en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. La novedad extraordinaria de la comuni\u00f3n con Dios comporta una novedad de relaciones de los cristianos entre s\u00ed. Seg\u00fan Pablo, esta novedad es ante todo un hecho espiritual, un compartir consolaciones y sufrimientos (Rm 12, 13; 2 Cor 1, 5-7; Flp 3, 10; 4, 14). Pero tambi\u00e9n tiene manifestaciones visibles y concretas, lo que se hace evidente, por ejemplo, en la colecta para los pobres (Rm 15, 26; 2 Cor 8, 4; 9, 13), porque en Cristo los cristianos poseen todo en com\u00fan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La importancia de la dimensi\u00f3n visible de la koinon\u00eda emerge tambi\u00e9n de la divisi\u00f3n de los sectores del apostolado (G\u00e1l 2, 9); tambi\u00e9n es evidente donde la comuni\u00f3n en la fe se da (Flp 1, 5; Fil 6), significa la activa colaboraci\u00f3n en la tarea evangelizadora. Cuando se ve la koinon\u00eda como comuni\u00f3n espiritual (2 Cor 13, 13; Flp 2, 1), no se trata s\u00f3lo de fraternidad de los esp\u00edritus sino de la concordia visiblemente operante. El car\u00e1cter eminentemente religioso de la concepci\u00f3n paulina de koinon\u00eda no excluye, entonces, que ella tenga un contenido societario humano.<br \/>\nUn texto particularmente elocuente en relaci\u00f3n a la koinon\u00eda se encuentra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles 2, 42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los ex\u00e9getas proponen diversas interpretaciones, las cuales no se excluyen. Algunas son: comuni\u00f3n de los esp\u00edritus, es decir, unanimidad; tambi\u00e9n comuni\u00f3n jer\u00e1rquica, comuni\u00f3n de alimentos. Pero la interpretaci\u00f3n m\u00e1s aceptada es: puesta en com\u00fan de bienes, lo cual implica un aspecto econ\u00f3mico y un aspecto caritativo, el \u00faltimo es ra\u00edz de lo anterior. En este sentido, el t\u00e9rmino koinon\u00eda es usado tambi\u00e9n en  Hb 13, 16; Rm 15, 26; 2 Cor 8, 4; Flp 1, 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si bien la comuni\u00f3n de bienes sal\u00eda al frente de reales situaciones de pobreza, ella era algo m\u00e1s: era expresi\u00f3n visible de la comuni\u00f3n espiritual que ligaba a las diversas comunidades. Koinon\u00eda supone el intercambio espiritual y f\u00edsico de dar y recibir del que habla Pablo en Rm 15, 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para san Juan, los disc\u00edpulos que acogen el anuncio de la Palabra de la Vida, entran en comuni\u00f3n con sus testigos (los ap\u00f3stoles) y, por medio de ellos, con Jes\u00fas y con el Padre (1 Jn 1, 3; 2, 24). Adem\u00e1s, los cristianos, unidos entre ellos, permanecen en el amor del Padre y del Hijo, como el Padre y el Hijo son el uno en el otro y no son sino una sola cosa, como los sarmientos unidos a la vid (Jn 14, 20; 15, 4. 7; 17, 20-23; 1Jn 4, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La observancia de los mandamientos de Jes\u00fas es el signo aut\u00e9ntico del deseo de esta comuni\u00f3n permanente que es realizada por la potencia del Esp\u00edritu y es nutrida por el pan eucar\u00edstico. El cap\u00edtulo 17 de san Juan debe ser considerado como el gran texto revelado sobre la profundidad interior de la comuni\u00f3n.<br \/>\nComo brevemente se ha podido se\u00f1alar, la categor\u00eda comuni\u00f3n, koinon\u00eda, tiene una profunda raigambre b\u00edblica y, en el Nuevo Testamento, ha servido para indicar el misterio de la Iglesia de Cristo.\n<\/p>\n<h2>La Eclesiolog\u00eda de Comuni\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Una caracter\u00edstica resaltante de la concepci\u00f3n eclesiol\u00f3gica del Concilio Vaticano II se descubre en la llamada eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n, cuyos fundamentos puso el Concilio y los eclesi\u00f3logos la han desarrollado en la \u00e9poca posconciliar hasta hacer de la comuni\u00f3n el concepto central de la eclesiolog\u00eda. No se trata de una novedad absoluta sino de la revitalizaci\u00f3n de una verdad en la fe y en la vida de la Iglesia, que ser\u00e1 muy fecunda para la Iglesia y para la eclesiolog\u00eda. Para algunos, \u00abla innovaci\u00f3n de mayor trascendencia del Vaticano II para la eclesiolog\u00eda y para la vida de la Iglesia ha sido el haber centrado la teolog\u00eda del misterio de la Iglesia sobre la noci\u00f3n de comuni\u00f3n\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se debe tener presente que la idea de comuni\u00f3n domin\u00f3 la conciencia eclesial y el pensamiento eclesiol\u00f3gico durante el primer milenio de la vida de la Iglesia y se ha manifestado especialmente fecunda en el patrimonio teol\u00f3gico y lit\u00fargico de las Iglesias orientales. El Vaticano II, sobre todo en la constituci\u00f3n Lumen gentium, ha desarrollado el tema de la Iglesia-comuni\u00f3n en su doble dimensi\u00f3n: vertical, es decir, comuni\u00f3n de vida del hombre con Dios mediante Cristo y su Esp\u00edritu y horizontal, o sea, la comuni\u00f3n de los hombres entre s\u00ed en la familia humana, que, participando de la vida divina, se constituye en familia de los hijos de Dios. Naturalmente, la primera dimensi\u00f3n fundamenta la segunda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La iniciativa es divina, por eso la Iglesia es misterio de comuni\u00f3n: Dios se comunica al hombre, lo eleva, lo asume en la intimidad de su vida divina. Sobre este fundamento los hombres, tan diversos entre s\u00ed, entran tambi\u00e9n en una relaci\u00f3n de comuni\u00f3n \u00edntima entre s\u00ed, que responde a las m\u00e1s vivas aspiraciones de la humanidad .<br \/>\nLa comuni\u00f3n eclesial es constitutiva del misterio de la Iglesia y por eso comporta el imperativo de manifestarla en sus estructuras sociales y realizarla en la vida de la Iglesia .<br \/>\nEn la perspectiva de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n, la eclesiolog\u00eda del Vaticano II se ha enriquecido con elementos de la rica concepci\u00f3n oriental de koinon\u00eda, seg\u00fan la cual, la Iglesia entera, es decir, fieles y ministros, es una communio o comunidad de todos en la misma fe, en la misma esperanza y en la \u00fanica caridad, porque la koinon\u00eda con el Padre, en su Hijo Jesucristo y en el Esp\u00edritu, implica la comuni\u00f3n de todos los cristianos y se manifiesta en la fidelidad a los postulados de esta comuni\u00f3n entre las varias categor\u00edas de personas en la Iglesia, en espera de su consumaci\u00f3n definitiva en el banquete escatol\u00f3gico. Con la acentuaci\u00f3n de los elementos comunes a todas las categor\u00edas de personas dentro de la communio, basados en la realidad sacramental de la regeneraci\u00f3n cristiana, obrada por el bautismo, se ponen en primer plano de la consideraci\u00f3n la unidad, la solidaridad, la igualdad esencial en el orden de la dignidad propia de la existencia cristiana, la cualidad de los disc\u00edpulos de Cristo, propia de todos los miembros de la comunidad; en una palabra, el misterio de comuni\u00f3n por el que todos somos hermanos en Cristo.<br \/>\nJuan Pablo II, que quiere ser fiel al Vaticano II y busca la recta aplicaci\u00f3n del mismo, hablando sobre la preparaci\u00f3n al Jubileo expresa que \u00abla mejor preparaci\u00f3n al vencimiento bimilenario ha de manifestarse en el renovado compromiso de aplicaci\u00f3n, lo m\u00e1s fiel posible, de las ense\u00f1anzas del Vaticano II a la vida de cada uno y de toda la Iglesia\u00bb . En el Discurso inaugural de la Conferencia de Puebla,  invita a profundizar en las ense\u00f1anzas de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II y afirma que \u00abno hay garant\u00eda de una acci\u00f3n evangelizadora seria y vigorosa sin una eclesiolog\u00eda bien cimentada\u00bb . Se trata de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n. Dice el Papa que la comuni\u00f3n eclesial es el tema tratado en el documento final del S\u00ednodo Extraordinario de 1985 al que los obispos han de volver continuamente para ser imbuidos de la profunda visi\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia que constituye la base de todo ministerio pastoral . El Romano Pont\u00edfice hace suya la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n.<br \/>\nEsto se puede verificar en diversas intervenciones pontificias. El Papa presenta la visi\u00f3n teol\u00f3gica de la comuni\u00f3n que supone ante todo la participaci\u00f3n, por la gracia, en la vida divina, que se realiza de modo especial por medio de los sacramentos y que explica la profunda comuni\u00f3n entre las Iglesias particulares y la Iglesia universal . La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Christifideles laici presenta la Iglesia como misterio \u00abporque el amor y la vida del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo son el don absolutamente gratuito que se ofrece a cuantos han nacido del agua y del Esp\u00edritu (cf. Jn 3, 5), llamados a revivir la misma comuni\u00f3n de Dios y a manifestarla y comunicarla en la historia (misi\u00f3n)\u00bb .<br \/>\nLa comuni\u00f3n es el mismo misterio de la Iglesia; a esa noci\u00f3n teol\u00f3gica llevan las diversas im\u00e1genes que el concilio utiliza para hablar de la Esposa de Cristo&#160;; la noci\u00f3n de comuni\u00f3n expresa la inseparable dimensi\u00f3n de comuni\u00f3n de los cristianos con Cristo y de los cristianos entre s\u00ed,<br \/>\nla realidad de la Iglesia-comuni\u00f3n es entonces parte integrante, m\u00e1s a\u00fan, representa el contenido central del \u00abmisterio\u00bb, o sea, del designio divino de salvaci\u00f3n de la humanidad. Por esto la comuni\u00f3n eclesial no puede ser captada adecuadamente cuando se la entiende como una simple realidad sociol\u00f3gica y psicol\u00f3gica [&#8230;] Los v\u00ednculos que unen a los miembros del nuevo pueblo entre s\u00ed -y antes a\u00fan con Cristo- no son aquellos de la \u00abcarne\u00bb y de la \u00absangre\u00bb, sino aquellos del esp\u00edritu, m\u00e1s precisamente, aquellos del Esp\u00edritu Santo, que reciben todos los bautizados (cf. Jl 3, 1) .<br \/>\nDando un paso adelante hay que se\u00f1alar que la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n se convierte, en el pensamiento de Juan Pablo II, en el horizonte desde el cual hay que situar todas las vocaciones en la Iglesia. Todos los miembros de la Iglesia est\u00e1n comprometidos en la vivencia de la comuni\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed, la comuni\u00f3n es una tarea de los miembros del colegio episcopal, y en particular del Sucesor de Pedro, quien no s\u00f3lo habla de la comuni\u00f3n sino que la vive. En un discurso a los obispos de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, reunidos con \u00e9l en su viaje a los Estados Unidos en octubre de 1979, dice que en ese encuentro est\u00e1 experimentando la comuni\u00f3n eclesial. En el mismo discurso se\u00f1ala, adem\u00e1s, que la comuni\u00f3n eclesial es coraz\u00f3n del misterio de la Iglesia, don del Esp\u00edritu que se manifiesta como comuni\u00f3n de fe y de amor; en virtud de la misma, el Papa se siente unido a sus hermanos obispos, quienes son servidores de esa comuni\u00f3n para que la Iglesia pueda presentarse como sacramento de unidad . Una idea similar expresa en un discurso a los obispos de las Antillas . Un texto especialmente elocuente se encuentra en un discurso del Santo Padre a los obispos nicarag\u00fcenses, en \u00e9l se\u00f1ala que<br \/>\nUn Obispo nunca est\u00e1 solo, puesto que se encuentra en viva y din\u00e1mica comuni\u00f3n con el Papa y con sus hermanos Obispos de todo el mundo. No est\u00e1is solos: os sostiene la presencia espiritual de este hermano mayor vuestro y os rodea la comuni\u00f3n afectiva y efectiva de miles de hermanos. Pero os quiero invitar a pensar en otra, m\u00e1s reducida pero no menos importante, dimensi\u00f3n de la comuni\u00f3n: la comuni\u00f3n entre vosotros mismos, miembros de esa querida Conferencia Episcopal de Nicaragua. Esta comuni\u00f3n, nacida de la participaci\u00f3n en la plenitud del sacerdocio de Jesucristo, no es meramente externa, no est\u00e1 hecha de convenciones o protocolos; es una comuni\u00f3n sacramental y como tal debe ser puesta en pr\u00e1ctica. Os confieso que no puedo tener gozo m\u00e1s grande que el de saber que entre vosotros prevalece, por encima de todo lo que pudiera dividiros, esta unidad esencial in Christo et in Ecclesia. Unidad tanto m\u00e1s exigente y necesaria cuanto de ella depender\u00e1, por un lado la credibilidad de vuestra predicaci\u00f3n y la eficacia de vuestro apostolado y por otro la comuni\u00f3n que, supuestas las conocidas dificultades, ten\u00e9is la misi\u00f3n de construir entre vuestros fieles [&#8230;] La Iglesia en Nicaragua tiene la gran responsabilidad de ser sacramento, es decir se\u00f1al e instrumento de unidad en el Pa\u00eds. Para ello debe ser ella misma, como comunidad, una verdadera unidad e imagen de la unidad .<br \/>\nLos obispos, en el deseo de Juan Pablo II, no s\u00f3lo han de vivir la comuni\u00f3n como sollicitudo omnium ecclesiarum sino que se han de hacer art\u00edfices de comuni\u00f3n en sus respectivas Iglesias. Para preservar la comuni\u00f3n eclesial, cada obispo ha de velar con sumo cuidado por la integridad de la doctrina de Cristo, especial signo e instrumento de comuni\u00f3n eclesial; por eso el Obispo ha de predicar y ense\u00f1ar todas las verdades de fe, y a la vez defender la Palabra de todo intento de atentar contra su pureza e integridad, teniendo en cuenta que en la Iglesia no existen magisterios paralelos sino un solo magisterio eclesial aut\u00e9ntico, el que pertenece a los obispos y es ejercitado por cada uno en comuni\u00f3n con el Papa y el Colegio episcopal . Esa funci\u00f3n magisterial proviene de la especial consagraci\u00f3n recibida en la ordenaci\u00f3n episcopal.<br \/>\nLa Iglesia es sacramento de comuni\u00f3n en torno al Resucitado, ella ha de vivir una unidad de amor, de comunicaci\u00f3n, de entrega afectiva y efectiva, es unidad en la fe que supone \u00abactiva e infatigable evangelizaci\u00f3n\u00bb y una \u00abl\u00facida y sistem\u00e1tica catequesis\u00bb sin las cuales la fe se debilitar\u00eda y correr\u00eda serios riesgos la unidad verdadera. La unidad interna de la Iglesia exige el acatamiento pronto y sincero a la ense\u00f1anza de los Pastores a lo cual ayuda el sensus fidelium que es garant\u00eda y muralla invulnerable ante los ataques e insidias. Es unidad de los obispos entre s\u00ed, de los obispos con los sacerdotes y todo en torno a Pedro. S\u00f3lo as\u00ed la Iglesia podr\u00e1 ser fermento en el mundo, germen firm\u00edsimo de unidad y paz, dice el Papa a los obispos del Secretariado Episcopal de Am\u00e9rica Central, reunidos con \u00e9l .<br \/>\nLa comuni\u00f3n tiene como cimiento: al \u00fanico Se\u00f1or que llam\u00f3 a todos a ser sus ministros; la \u00fanica verdad de la cual los obispos son maestros; la \u00fanica salvaci\u00f3n que anuncian y actualizan; la \u00fanica caridad que congrega en la unidad. La mejor predicaci\u00f3n de los obispos y el mejor servicio que pueden prestar a su gente es el testimonio de la unidad que supone el di\u00e1logo aut\u00e9ntico, la atenci\u00f3n con los otros en los peque\u00f1os gestos de la vida cotidiana y la confianza que ha de llegar a ser el sentimiento profundo que permite aceptar con sencillez, en el campo de lo opinable, posiciones y opiniones diversas de las propias .<br \/>\nTambi\u00e9n los presb\u00edteros, en su vida y ministerio, han de ser art\u00edfices de comuni\u00f3n eclesial; de ello trata el Papa en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Pastores dabo vobis, en la que, desde la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n, traza el perfil del presb\u00edtero. Escribe el Santo Padre: \u00abLa eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n resulta decisiva para descubrir la identidad del presb\u00edtero, su dignidad original, su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n en el Pueblo de Dios y en el mundo\u00bb . Una especial exigencia de comuni\u00f3n para el presb\u00edtero se deriva de su ministerio en relaci\u00f3n con la Eucarist\u00eda, sacramento de la unidad y comuni\u00f3n eclesial.<br \/>\nAl tratar de la vida consagrada, el Santo Padre la coloca tambi\u00e9n en el horizonte de la comuni\u00f3n eclesial. El Papa manifiesta que es en la comuni\u00f3n, donde las diversas formas de vida eclesial se relacionan rec\u00edprocamente; en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Vita consecrata escribe:<br \/>\nLas diversas formas de vida en las que, seg\u00fan el designio del Se\u00f1or Jes\u00fas, se articula la vida eclesial presentan relaciones rec\u00edprocas sobre las que interesa detenerse.<br \/>\nTodos los fieles, en virtud de su regeneraci\u00f3n en Cristo, participan de una dignidad com\u00fan; todos son llamados a la santidad; todos cooperan a la edificaci\u00f3n del \u00fanico Cuerpo de Cristo, cada uno seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n y el don recibido del Esp\u00edritu (cf. Rm 12, 38). La igual dignidad de todos los miembros de la Iglesia es obra del Esp\u00edritu; est\u00e1 fundada en el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n y corroborada por la Eucarist\u00eda. Sin embargo, tambi\u00e9n es obra del Esp\u00edritu la variedad de formas. \u00c9l constituye la Iglesia como una comuni\u00f3n org\u00e1nica en la diversidad de vocaciones, carismas y ministerios. Las vocaciones a la vida laical, al ministerio ordenado y a la vida consagrada se pueden considerar paradigm\u00e1ticas, dado que todas las vocaciones particulares, bajo uno u otro aspecto, se refieren o se reconducen a ellas, consideradas separadamente o en conjunto, seg\u00fan la riqueza del don de Dios. Adem\u00e1s, est\u00e1n al servicio unas de otras para el crecimiento del Cuerpo de Cristo en la historia y para su misi\u00f3n en el mundo. Todos en la Iglesia son consagrados en el Bautismo y en la Confirmaci\u00f3n, pero el ministerio ordenado y la vida consagrada suponen una vocaci\u00f3n distinta y una forma espec\u00edfica de consagraci\u00f3n, en raz\u00f3n de una misi\u00f3n peculiar .<br \/>\nEl principal aporte de los miembros de los Institutos de Vida consagrada a la comuni\u00f3n eclesial es el propio testimonio de vida, pues \u00e9ste muestra que \u00abla participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n trinitaria puede transformar las relaciones humanas, creando un nuevo tipo de solidaridad\u00bb .<br \/>\nEs en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Christifideles laici que el Papa se hace especialmente pr\u00f3digo para tratar el tema de la Iglesia como comuni\u00f3n. Por ese motivo, y por ser los laicos la parte mayoritaria en la Iglesia, se presentar\u00e1 un poco m\u00e1s ampliamente el aporte de los laicos a la comuni\u00f3n. La comuni\u00f3n trinitaria es el mismo misterio de la Iglesia, ella hace de los laicos \u00absarmientos radicados en Cristo, la verdadera vid, convertidos por \u00e9l en una realidad viva y vivificante\u00bb&#160;; por medio de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n el cristiano asume una nueva condici\u00f3n dentro de la Iglesia y desde entonces toda su existencia tiene como objetivo llevarlo a conocer la radical novedad que deriva del bautismo a fin de que pueda vivir sus compromisos bautismales en el marco de la comuni\u00f3n eclesial .<br \/>\nLa comuni\u00f3n eclesial es an\u00e1loga a la de un cuerpo vivo y operante y se caracteriza por la diversidad y la complementariedad de las vocaciones, carismas, ministerios, situaciones de vida, que hacen que cada fiel laico se encuentre en relaci\u00f3n con todo el cuerpo y le ofrezca su propia aportaci\u00f3n; es un don del Esp\u00edritu Santo que los fieles laicos est\u00e1n llamados a acoger con gratitud y, al mismo tiempo, a vivir con profundo sentido de responsabilidad; el modo de actuarlo es la participaci\u00f3n en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia, a cuyo servicio ellos contribuyen con sus funciones y carismas, se\u00f1ala el Sucesor de Pedro . Dones del Esp\u00edritu a la Iglesia son los ministerios y carismas por medio de los cuales los laicos pueden participar en la vida de la Iglesia-comuni\u00f3n; tales carismas provienen de los sacramentos del bautismo, la confirmaci\u00f3n y el matrimonio .<br \/>\nLuego de haber tratado de la dignidad de los laicos y de su participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n eclesial, Juan Pablo II se ocupa de la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia-misi\u00f3n. La comuni\u00f3n con Jes\u00fas genera comuni\u00f3n entre los cristianos; la comuni\u00f3n genera comuni\u00f3n, y esencialmente se configura como comuni\u00f3n misionera. As\u00ed, la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n est\u00e1n profundamente unidas, se compenetran e implican mutuamente, hasta tal punto \u00abque la comuni\u00f3n representa a la vez la fuente y el fruto de la misi\u00f3n: la comuni\u00f3n es misionera y la misi\u00f3n es para la comuni\u00f3n\u00bb . La entera misi\u00f3n de la Iglesia se concentra y despliega en la evangelizaci\u00f3n, por la que \u00abla Iglesia es construida y plasmada como comunidad de fe; m\u00e1s precisamente, como comunidad de una fe confesada en la adhesi\u00f3n a la palabra de Dios, celebrada en los sacramentos, vivida en la caridad\u00bb .<br \/>\nNo es ajeno a nuestro conocimiento, el inter\u00e9s ecum\u00e9nico del Papa Juan Pablo II. Su preocupaci\u00f3n por la unidad de las Iglesias no brota de una moda, sino de la profunda convicci\u00f3n de que el ecumenismo es un modo de realizaci\u00f3n de la comuni\u00f3n eclesial. Con la enc\u00edclica Ut unum sint Juan Pablo II reafirma el car\u00e1cter irrevocable del compromiso ecum\u00e9nico fundado en la naturaleza de la Iglesia que la impulsa a vivir y realizar la comuni\u00f3n; la divisi\u00f3n entre los cristianos es un obst\u00e1culo a la credibilidad del evangelio, de all\u00ed que el ecumenismo tenga una profunda dimensi\u00f3n evangelizadora .<br \/>\nLa Iglesia cat\u00f3lica basa su compromiso ecum\u00e9nico en el designio de Dios, ella se sabe enviada a anunciar y testimoniar el misterio de comuni\u00f3n que la constituye, dice a prop\u00f3sito el Papa:<br \/>\nJunto con todos los disc\u00edpulos de Cristo, la Iglesia cat\u00f3lica basa en el designio de Dios su compromiso ecum\u00e9nico de congregar a todos en la unidad. En efecto, la Iglesia no es una realidad replegada sobre s\u00ed misma, sino permanentemente abierta a la din\u00e1mica misionera y ecum\u00e9nica, pues ha sido enviada al mundo para anunciar y testimoniar, actualizar y extender el misterio de comuni\u00f3n que la constituye: a reunir a todos y a todo en Cristo; a ser para todos sacramento inseparable de unidad .<br \/>\nLa unidad por la que el Se\u00f1or Jes\u00fas rog\u00f3 antes de su pasi\u00f3n, y que \u00c9l dio a la Iglesia, pertenece al ser mismo de la comunidad y es dada por el Esp\u00edritu Santo, inserta a los fieles en la comuni\u00f3n trinitaria, por lo que, la comuni\u00f3n de los cristianos no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace part\u00edcipes de su propia comuni\u00f3n, que es su vida eterna . Recogiendo la doctrina conciliar que reconoce los elementos de santificaci\u00f3n y de verdad presentes fuera de la estructura visible de la Iglesia , el Santo Padre afirma que ellos constituyen la base objetiva de la comuni\u00f3n existente, aunque imperfecta, entre las otras comunidades cristianas y la Iglesia cat\u00f3lica . El ecumenismo trata de hacer crecer la comuni\u00f3n parcial existente entre los cristianos hacia la comuni\u00f3n plena en la verdad y en la caridad .<br \/>\nNo puede dejarse de se\u00f1alar la estrecha relaci\u00f3n entre la comuni\u00f3n eclesial y la nueva evangelizaci\u00f3n, otro tema muy querido al Santo Padre. Hablando a los obispos del Per\u00fa les dice que la unidad eclesial, aquella que se alimenta en la Eucarist\u00eda y que expresa el ser profundo de la Iglesia, que es comuni\u00f3n, est\u00e1 ligada a la nueva evangelizaci\u00f3n. El Papa dijo textualmente:<br \/>\nLa uni\u00f3n de los Pastores entre s\u00ed y con el Sumo Pont\u00edfice, as\u00ed como la que ha de haber entre los fieles con ellos, trasluce aquel rostro misterioso de la Iglesia, que es comuni\u00f3n. Por ello, arraigados en la verdad de Jesucristo, hemos de vivir dando siempre un testimonio coherente de unidad para que el mundo crea que \u00c9l es el Enviado del Padre, el Redentor de los hombres. No se trata de una unidad cualquiera, como podr\u00eda ser la derivada de sentimientos meramente humanos, sino que se trata de aquella originada por la adhesi\u00f3n a la Palabra de la Verdad, esto es, a la persona misma de Jesucristo y su mensaje, animada y vivificada por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. En nuestro esfuerzo por consolidar siempre esta unidad los fieles encontrar\u00e1n asistencia y ayuda en el camino de la salvaci\u00f3n, y nuestras obras tendr\u00e1n la eficacia esperada  .<br \/>\nY en la clausura de la Asamblea especial del S\u00ednodo de los Obispos para Am\u00e9rica, dice que es de importancia fundamental para la nueva evangelizaci\u00f3n la comuni\u00f3n expresada en una efectiva colaboraci\u00f3n entre las diversas vocaciones, los diversos carismas, apostolados y ministerios .<br \/>\nQueda claro que para Juan Pablo II, en fidelidad al Concilio Vaticano II, la noci\u00f3n de comuni\u00f3n es esencial en toda reflexi\u00f3n creyente sobre la Iglesia y en la vida misma del Pueblo de Dios. Dicha comuni\u00f3n eclesial es una profunda realidad, con una dimensi\u00f3n vertical, que es la comuni\u00f3n con la Trinidad, experiencia fundamental y central de la vida cristiana . Esta realidad es el fundamento de la organizaci\u00f3n y actividad de la Iglesia a todo nivel. Una manera de vivir la comuni\u00f3n eclesial es la experiencia de los consejos parroquiales, consejos econ\u00f3micos, diversos comit\u00e9s . Con todo, antes de concluir este apartado, conviene precisar que el Santo Padre se\u00f1ala tambi\u00e9n que si bien en la Iglesia la comuni\u00f3n y la participaci\u00f3n han de ser vividas, hay que estar atentos a evitar malentendidos por una mala comprensi\u00f3n de estas categor\u00edas; Juan Pablo II aclara que la comuni\u00f3n y participaci\u00f3n eclesial no se pueden confundir con democracia .\n<\/p>\n<h2>Una caracter\u00edstica de la Iglesia Comuni\u00f3n: la Sinodalidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los diversos aspectos de la vida eclesial que aluden a la comuni\u00f3n, hay que destacar la sinodalidad. La experiencia sinodal es antigua en la Iglesia y, como se ha se\u00f1alado ya, es caracter\u00edstica predominante en el Oriente cristiano. No obstante, puede decirse sin ambages, que el final del segundo milenio cristiano ha visto un renacer de esta instituci\u00f3n antigua y dejada algo de lado en la historia de los siglos precedentes. En esta exposici\u00f3n se aludir\u00e1 a dos experiencias de sinodalidad: el S\u00ednodo de los Obispos y los S\u00ednodos diocesanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>1. El S\u00ednodo de los obispos como expresi\u00f3n de comuni\u00f3n eclesial<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio Vaticano II revaloriz\u00f3 el principio sinodal , el mismo que fue reforzado por la instituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos, por parte de Pablo VI, mediante el \u00abmotu proprio\u00bb Apostolica sollicitudo (15-X-1965), decisi\u00f3n que algunos a\u00f1os despu\u00e9s, recoger\u00e1 el Codex Iuris Canonici (cc. 342-348) . La creaci\u00f3n del S\u00ednodo responde, muy probablemente, a diversas peticiones episcopales que, en la preparaci\u00f3n del Concilio Vaticano II, ped\u00edan un senado de la Iglesia, un Consejo o un Colegio. El S\u00ednodo se plante\u00f3 como una consulta permanente que hiciese pervivir el esp\u00edritu del concilio, se vio como signo de colegialidad y de collegialis affectus .<br \/>\nEl S\u00ednodo de los obispos, seg\u00fan el Concilio Vaticano II, es un \u00abconsejo estable de obispos\u00bb de car\u00e1cter consultivo, que obra  \u00aben nombre de todo el episcopado cat\u00f3lico\u00bb y participa \u00aben comuni\u00f3n jer\u00e1rquica de la solicitud por la Iglesia universal\u00bb . Pretende ser un instrumento de planificaci\u00f3n en la pastoral de conjunto de la Iglesia universal, al facilitar la comunicaci\u00f3n de ideas y experiencias entre el Papa y los obispos .<br \/>\nEn el estatuto de creaci\u00f3n del s\u00ednodo de obispos se se\u00f1alan algunos de sus fines generales, entre ellos: aconsejar y colaborar con el Papa en la marcha de la Iglesia y \u00abfacilitar la concordia de opiniones, al menos sobre los puntos esenciales de la doctrina y sobre el modo de actuar en la vida de la Iglesia\u00bb . El Codex Iuris Canonici en el canon 342 dice del s\u00ednodo que \u00abes una asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se re\u00fanen en ocasiones determinadas para fomentar la uni\u00f3n estrecha entre el romano pont\u00edfice y los obispos y ayudar al papa con sus consejos\u00bb. El C\u00f3digo no promovi\u00f3 la funci\u00f3n representativa del S\u00ednodo de los obispos y le concede s\u00f3lo voto deliberativo todo esto se debe, muy probablemente, a la ausencia de precedentes de una delegaci\u00f3n entre obispos para que participen en el gobierno de la Iglesia. Estas circunstancias hacen que tanto la identidad te\u00f3rica como el funcionamiento pr\u00e1ctico del s\u00ednodo est\u00e9n expuestos a interpretaciones discordantes. Hay quienes critican el car\u00e1cter meramente consultivo del S\u00ednodo y su estrecha dependencia del Papa; esa praxis confirmar\u00eda que no es desarrollo efectivo de la colegialidad; otros, en cambio, consideran que es una nueva v\u00eda de comunicar el primado con las iglesias que se encuentra pr\u00f3xima a una acci\u00f3n estrictamente colegial y que de hecho ha significado una enorme aportaci\u00f3n a la vida de la Iglesia . Ciertamente, no se trata aqu\u00ed del S\u00ednodo desde una perspectiva jur\u00eddica sino teol\u00f3gica. Visto teol\u00f3gicamente hay que entenderlo desde la comuni\u00f3n de las Iglesias, desde la representatividad eclesial en el seno de la unidad cat\u00f3lica: si realmente las iglesias locales se insertan en el proceso sinodal y los obispos act\u00faan como representantes de sus iglesias y de sus hermanos en el colegio, las muchas lenguas de la cat\u00f3lica se har\u00e1n presentes y har\u00e1n resonar sus acentos en el ministerio universal de la unidad.<br \/>\nJuan Pablo II ha fomentado el S\u00ednodo de los Obispos, ha participado en ellos, ha seguido el desarrollo. La sinodalidad es una realidad querida al Papa. En una improvisaci\u00f3n tenida al final de una reuni\u00f3n conmemorativa del vig\u00e9simoquinto aniversario de la Federaci\u00f3n de las Conferencias de los Obispos Asi\u00e1ticos, el Santo Padre dijo: \u00abCi\u00f2 che sto cercando di sottolineare in questo momento \u00e8 di altra natura. Forse l\u2019attuale Papa sar\u00e0 chiamato il Papa del Sinodo\u00bb .<br \/>\nEl s\u00ednodo de los Obispos, a pesar de no tener una competencia deliberativa -como lo han pedido diversas instancias- constituye una experiencia importante de colegialidad episcopal por ser un \u00f3rgano de comuni\u00f3n, comunidad y comunicaci\u00f3n . Hay que reconocer que la experiencia de los S\u00ednodos ha ayudado a reforzar la unidad interna de la Iglesia. En sus m\u00e1s de treinta a\u00f1os de existencia, ha sido un \u00f3rgano de ayuda al Papa en el gobierno eclesial, expresi\u00f3n de la solicitud episcopal por todas las Iglesias, instancia de intercambio de voces episcopales en temas vitales.<br \/>\nJuan Pablo II, durante su pontificado, y aun antes, ha brindado una contribuci\u00f3n decisiva a la sinodalidad episcopal. Como ya se ha se\u00f1alado, \u00e9l puede ser llamado \u00abel Papa del S\u00ednodo\u00bb, el Papa cuyo ministerio est\u00e1 estrechamente ligado a la experiencia de sinodalidad episcopal.  No cabe duda que Juan Pablo II aprecia vivamente la sinodalidad. Un libro editado por la Secretar\u00eda General del S\u00ednodo de los Obispos en 1980, dice: \u00abEl acento que Karol Wojtyla, apenas elegido Papa, puso sobre el S\u00ednodo de los Obispos como expresi\u00f3n de la colegialidad desde el primer discurso program\u00e1tico ha sido inmediatamente acogido como un posible rasgo que caracteriza el nuevo pontificado\u00bb . En dicho discurso, pronunciado al d\u00eda siguiente de su elecci\u00f3n a la C\u00e1tedra de Pedro, el 17 de octubre de 1978, Juan Pablo II dice:<br \/>\nColegialidad querr\u00e1 decir, seguramente, adecuado desarrollo de Organismos en parte nuevos, en parte puestos al d\u00eda, que puedan garantizar la mejor uni\u00f3n de los esp\u00edritus, de las intenciones, de las iniciativas en el trabajo de edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. A este prop\u00f3sito, mencionamos ante todo el S\u00ednodo de los Obispos, constituido aun antes que terminase el Concilio por la gran mente de Pablo VI, y pensamos en las cualificadas y preciosas contribuciones que ya ha ofrecido .<br \/>\nLas palabras de Juan Pablo II al inicio de su pontificado fueron realmente program\u00e1ticas, un compromiso personal que puede verificarse en estos ya casi veinticuatro a\u00f1os de pontificado. El \u00abPapa del S\u00ednodo\u00bb ha convocado y acompa\u00f1ado, como Sucesor de Pedro, desde la quinta hasta la d\u00e9cima Asamblea Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, Adem\u00e1s ha convocado la II Asamblea Extraordinaria para revisar la aplicaci\u00f3n del Concilio Vaticano II a los veinte a\u00f1os del mismo y ha llevado adelante siete Asambleas Especiales, entre ellas las de car\u00e1cter continental anunciadas en Tertio Millennio Adveniente , como preparaci\u00f3n eclesial para cruzar el umbral del Tercer Milenio.<br \/>\nA esto hay que a\u00f1adir que desde la primera Asamblea General Ordinaria, convocada en 1967, \u00e9l fue Padre Sinodal, si bien no acudi\u00f3 a Roma por solidaridad con el Cardenal Primado de Polonia, impedido de dejar el pa\u00eds. En 1969 tom\u00f3 parte en la primera Asamblea Extraordinaria por nombramiento pontificio; en 1971 particip\u00f3 en la II Asamblea General Ordinaria, elegido por los obispos polacos; en 1974 fue nuevamente elegido por el episcopado polaco para representarlo y, adem\u00e1s, fue nombrado Relator General. Para la cuarta Asamblea General de 1977 fue nuevamente elegido participante por el episcopado polaco y desde la II hasta la IV Asamblea General fue miembro del Consejo de la Secretar\u00eda General del S\u00ednodo. Para la Quinta Asamblea, celebrada en 1980, fue el Praeses natus del S\u00ednodo y, desde entonces, ha acompa\u00f1ado siempre con gran fidelidad los trabajos sinodales en los sucesivos S\u00ednodos, hasta el \u00faltimo celebrado el a\u00f1o pasado.<br \/>\nJuan Pablo II, identificado profundamente con el S\u00ednodo, dijo en diciembre de 1978, al recibir al Consejo del S\u00ednodo: \u00abConsilium enim Secretariae Generalis Synodi Episcoporum est coetus mihi carus et familiaris; est profecto ambitus quidam, in quo egomet ipse, ut ita dicam, crevi\u00bb .<br \/>\nPuede decirse, con el Cardenal Secretario General del S\u00ednodo de los Obispos, que la convicci\u00f3n sinodal es la autorrevelaci\u00f3n de una caracter\u00edstica primordial de este Papa y de este pontificado, hasta el punto de definir en \u00e9l una verdadera y propia conciencia de sinodalidad .<br \/>\nSu aprecio por el S\u00ednodo se muestra, adem\u00e1s, en la continuaci\u00f3n de la tradici\u00f3n iniciada por Pablo VI al promulgar la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica postsinodal Evangelii Nuntiandi, fruto del trabajo sinodal de 1974. Juan Pablo II ha publicado, despu\u00e9s de cada S\u00ednodo, una Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica que recoge el pensamiento vertido por los Padres Sinodales en dichas reuniones eclesiales. Tambi\u00e9n puede verse la valoraci\u00f3n que el Papa hace de la sinodalidad en las recurrentes citas a diversos documentos propiciados por los diversos S\u00ednodos.<br \/>\nEn 1990, en su discurso tradicional navide\u00f1o a  los Cardenales, a la Familia Pontificia y a la Curia Romana, trat\u00f3 del S\u00ednodo de Obispos. Entonces afirmaba:<br \/>\nAl ir con el pensamiento al evento conciliar de hace ya 25 a\u00f1os, no podemos no recordar con conmovida gratitud al Se\u00f1or de la Iglesia, una instituci\u00f3n, surgida en el clima de la celebraci\u00f3n conciliar, que se mostr\u00f3 inmediatamente como especial expresi\u00f3n e instrumento de comuni\u00f3n eclesial. Me refiero al S\u00ednodo de los Obispos\u2026 A la primera sorpresa provocada por la novedad, sucedi\u00f3 muy pronto la conciencia de un acontecimiento extraordinariamente importante por el reforzamiento de relaciones de renovada y profunda sensibilidad eclesial. La nueva instituci\u00f3n apareci\u00f3 como un signo manifestativo y contempor\u00e1neamente premonitorio, especialmente para los Pastores de la Iglesia, de una estaci\u00f3n f\u00e9rtil de frutos de compartir y de amor, como ayuda rec\u00edproca en el soportar los unos el peso de los otros .<br \/>\nY en 1995, en Yaound\u00e9, refiri\u00e9ndose a la Carta que institu\u00eda el S\u00ednodo de los Obispos, el Papa dec\u00eda:<br \/>\nCon dicho documento se cre\u00f3 en la Iglesia una instituci\u00f3n que podemos llamar providencial para el ejercicio de la colegialidad, de la caridad pastoral, de la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica de todo el cuerpo episcopal del mundo entero cum Petro et sub Petro. Desde entonces el S\u00ednodo ha cumplido muchos pasos en el camino de la comuni\u00f3n y se prepara a dar otros nuevos pasos en este adviento del Tercer Milenio .<br \/>\nEl Sucesor de Pedro, que en el ejercicio de su ministerio petrino a favor de todas las Iglesias, ha querido contar con el S\u00ednodo de los Obispos, en el discurso antes citado a la Curia romana y la Familia Pontificia, dijo al respecto:<br \/>\nCuando se habla de colegialidad efectiva y afectiva, al interior del S\u00ednodo, no se pretende ciertamente introducir o sobreentender una jur\u00eddica contraposici\u00f3n de t\u00e9rminos sino m\u00e1s bien indicar, en modo coherente con la naturaleza del S\u00ednodo, aquella inconfundible disposici\u00f3n interior, que consiste en mantener vivo el esp\u00edritu colegial en el ejercicio concreto de la caritas pastoralis. Toma fuerza as\u00ed tambi\u00e9n la vital relaci\u00f3n existente entre la sollicitudo omnium ecclesiarum de todo Obispo y el Primado petrino, como ya he declarado en el pasado .<br \/>\nLos textos citados hasta ahora, dada la brevedad de esta exposici\u00f3n, pueden ser suficientes para indicar la importancia que Su Santidad Juan Pablo II concede a la instituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos y, en general, a la experiencia de sinodalidad episcopal. Juan Pablo II toma muy en serio la idea expresada por el Concilio Vaticano II y antigua en la Iglesia, de que cada obispo, por la incorporaci\u00f3n en el colegio, es sujeto de la sollicitudo omnium ecclesiarum.<br \/>\nDicha idea el Papa la ha expresado en otras ocasiones al hablar a distintos grupos de obispos, por ejemplo, a los obispos de Uruguay les dice que la colegialidad episcopal hace que el obispo sea servidor de la unidad en su Iglesia local, pero a la vez pide que act\u00fae fuera de ese nivel para el bien de la Iglesia .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>2.Los s\u00ednodos diocesanos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hacia el a\u00f1o 180 se re\u00fanen los fieles de una Iglesia asi\u00e1tica para reaccionar contra el montanismo. Algunos historiadores ven en esa reuni\u00f3n la primera aparici\u00f3n del s\u00ednodo diocesano, denominado desde el s. III concilium o synodos. Entre los siglos VI y VII se emplea la expresi\u00f3n synodale concilium. Entre el 218 y el 222 se re\u00fanen en Cartago setenta obispos africanos y numidios, dando inicio a los s\u00ednodos o concilios regionales. A mitad del siglo III se re\u00fanen setenta obispos del centro sur de Italia. En el 314 se celebra el concilio de Elvira con cuarenta y siete obispos del sur de Espa\u00f1a. En el a\u00f1o 292 el papa Siricio re\u00fane a la Iglesia de Roma para condenar algunos desv\u00edos.<br \/>\nParticular importancia reviste el s\u00ednodo de Auxerre, entre 585 y  601. \u00c9ste determina que se celebren s\u00ednodos diocesanos, adem\u00e1s de los provinciales; de otro lado, de este s\u00ednodo es el primero que se conservan todas sus disposiciones. Adem\u00e1s del obispo asistieron siete abades, veinticuatro presb\u00edteros y tres di\u00e1conos. Recordemos que el obispo dirig\u00eda su di\u00f3cesis con su presbyterium y sus di\u00e1conos, pero al multiplicarse las parroquias, hubo necesidad de mantener la unidad y la comuni\u00f3n de los presb\u00edteros entre s\u00ed y con el obispo por medio de reuniones peri\u00f3dicas. Aparecieron as\u00ed asambleas de presb\u00edteros convocadas por el obispo, con periodicidad anual y duraci\u00f3n de uno o dos d\u00edas. En los s\u00ednodos diocesanos se comunicaban las decisiones de los concilios generales y se trataban problemas pastorales locales.<br \/>\nA partir del siglo XI fue desapareciendo la costumbre de celebrar s\u00ednodos diocesanos; tal vez esto se debi\u00f3 a ciertos recelos del poder civil, a las sospechas ante un creciente nacionalismo y los miedos frente a una cierta democratizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n influy\u00f3 una visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica centrada en el clero como \u00fanico sujeto  que lleva adelante la vida eclesial. A partir del siglo XVIII los laicos estuvieron ausentes de los s\u00ednodos e, inclusive, se lleg\u00f3 a prohibir su participaci\u00f3n en ellos. El c\u00f3digo de 1917 legisl\u00f3 sobre el s\u00ednodo diocesano, respecto de la obligaci\u00f3n de convocarlo (por parte del obispo), frecuencia (cada diez a\u00f1os), composici\u00f3n (s\u00f3lo cl\u00e9rigos) y objeto (cuestiones del clero y del pueblo) (c. 356-362).<br \/>\nCon la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n privilegiada por el Vaticano II, se pasa de un s\u00ednodo clerical a una asamblea diocesana &#8211; con presencia de laicos &#8211; que intenta promover y evaluar la acci\u00f3n pastoral conjunta diocesana&#160;; as\u00ed es determinado en el Decreto conciliar Christus Dominus 36 y en el motu proprio Ecclesiae sanctae. El Directorio para el ministerio pastoral de los obispos de 1973 entiende el s\u00ednodo como \u00abasamblea en la cual el obispo ejerce de un modo solemne el oficio y ministerio de apacentar la grey del Se\u00f1or que se le ha confiado\u00bb. El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico de 1983 dice que el s\u00ednodo es \u00abreuni\u00f3n de sacerdotes y de otros fieles escogidos de una Iglesia particular, que prestan su ayuda al obispo de la di\u00f3cesis para bien de la comunidad diocesana\u00bb .<br \/>\nLa Congregaci\u00f3n para los Obispos y la de la Evangelizaci\u00f3n de los pueblos han publicado la Instrucci\u00f3n sobre los s\u00ednodos diocesanos; en ella se se\u00f1ala que \u00abla finalidad del s\u00ednodo es prestar ayuda al obispo en el ejercicio de la funci\u00f3n, que le es propia, de guiar a la comunidad cristiana\u00bb. Queda claro que el car\u00e1cter del s\u00ednodo es meramente consultivo.<br \/>\nDespu\u00e9s del Vaticano II se han celebrado muchos s\u00ednodos con la finalidad de ejecutar el \u00abaggiornamento\u00bb propiciado por el concilio. Entre 1965 y 1990 se produjo una efervescencia sinodal notable en la Iglesia; en esos s\u00ednodos se trataron siempre problemas eclesiales de cierta envergadura. Seg\u00fan un autor, el s\u00ednodo diocesano pretende ser \u00abmedio de revitalizaci\u00f3n de la vida cristiana, veh\u00edculo de programaci\u00f3n pastoral, ocasi\u00f3n para entrar en di\u00e1logo con la situaci\u00f3n real y est\u00edmulo para profundizar el compromiso evangelizador\u00bb .<br \/>\nLos s\u00ednodos de los a\u00f1os noventa han tenido un claro matiz pastoral, motivado muchas veces por las nuevas necesidades pastorales. Algunos s\u00ednodos alemanes (Friburgo y Limburg) trataron de la corresponsabilidad eclesial, de la diversificaci\u00f3n de tareas en la Iglesia. S\u00ednodos franceses de esta \u00e9poca propusieron temas como la remodelaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de la parroquia, la pastoral de conjunto, la estructuraci\u00f3n pastoral diocesana, la corresponsabilidad de los laicos en la vida eclesial.<br \/>\nJuan Pablo II, quien ya en Polonia hab\u00eda vivido la experiencia sinodal convocando y realizando el S\u00ednodo de Cracovia, convoc\u00f3 el II S\u00ednodo diocesano de su sede: Roma. El anuncio lo hizo el 17 de mayo de 1986, en la Vigilia de Pentecost\u00e9s. Durante algunos a\u00f1os, la Iglesia de Roma se puso de modo especial en camino, camin\u00f3 junto con su pastor propio, Juan Pablo II. El Papa, el Cardenal Vicario, los obispos auxiliares, los presb\u00edteros, religiosos, religiosas, laicos, por iniciativa de Juan Pablo II, tuvieron una escuela pr\u00e1ctica de eclesiolog\u00eda del Concilio Vaticano II, eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n.<br \/>\nEl S\u00ednodo romano ha sido todo un itinerario de siete a\u00f1os, un proceso de maduraci\u00f3n lenta y progresiva y, por eso, a juicio de algunos, capilar y maduro. El S\u00ednodo de Roma busc\u00f3 la comuni\u00f3n eclesial entre los diversos, variados y preciosos carismas presentes en la Urbe; el di\u00e1logo entre las diversas realidades eclesiales que coexisten en esa amada y significativa porci\u00f3n del pueblo de Dios que peregrina en la historia. Roma tuvo ante s\u00ed el desaf\u00edo de ser una Iglesia local, con sus caracter\u00edsticas y notas, pero que a su vez es part\u00edcipe de la solicitud por la Iglesia universal propia de su Pastor. Roma, la Iglesia que preside a todas las dem\u00e1s en la caridad, animada por su obispo vivi\u00f3 una fuerte y larga experiencia de comuni\u00f3n eclesial en su S\u00ednodo.<br \/>\nFue de inter\u00e9s el tema trazado por el Papa para el S\u00ednodo romano: comuni\u00f3n y misi\u00f3n. Se tocaban as\u00ed puntos neur\u00e1lgicos del ser de la Iglesia. Ser pueblo de Dios habla de comuni\u00f3n. Pero no es una comuni\u00f3n replegada en s\u00ed misma sino comuni\u00f3n misionera. Un fruto de ese S\u00ednodo fue la Missione cittadina, que moviliz\u00f3 a todas las fuerzas vivas de la Iglesia para hacer presente el evangelio de Cristo en la ciudad, convirtiendo a la Iglesia que camina en Roma en el pueblo de Dios en misi\u00f3n, donde se pod\u00eda percibir el fuerte sentido de comuni\u00f3n desde, en y para la misi\u00f3n.<br \/>\nEl testimonio de Juan Pablo II, su rico y a\u00fan inexplorado pensamiento eclesiol\u00f3gico, su modo de concebir a los diversos miembros del pueblo de Dios nos llevan a pensar que as\u00ed como puede ser llamado \u00abel Papa del S\u00ednodo\u00bb, en cuanto a la sinodalidad episcopal se refiere, puede ser tambi\u00e9n el Papa que, desde su actuar, inspira toda experiencia sinodal en la Iglesia en cuanto experiencia de encuentro, de di\u00e1logo, de puesta en com\u00fan de los propios dones y carismas, de corresponsabilidad en la vida del pueblo de Dios.<br \/>\nLa experiencia sinodal cobra sentido desde la convicci\u00f3n de que la Iglesia es misterio que vive en el tiempo; es misterio mas, al mismo tiempo, es realidad hist\u00f3rica encarnada en el tiempo, que se realiza en un espacio hist\u00f3rico determinado, es el significado eclesiol\u00f3gico de Lumen Gentium 8, que trata de la estructura te\u00e1ndrica de la Iglesia. Un s\u00ednodo particular es posible porque la experiencia eclesial de la Una, Santa  y Cat\u00f3lica se realiza en una concreci\u00f3n  espacio-temporal que, sin perjudicar la catolicidad del Cuerpo de Cristo, hace mirar con especial detenimiento las coordenadas espacio-temporales en las que una determinada comunidad vive la experiencia eclesial.<br \/>\nEn esas circunstancias concretas, tomando prestadas las palabras del Cardenal Juan Land\u00e1zuri en el Discurso inaugural de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medell\u00edn, la Iglesia en un S\u00ednodo, debe saber escuchar y saber estar. Saber escuchar lo que el Se\u00f1or le dice, lo que el hombre espera y anhela. Saber estar como Dios quiere y como el hombre necesita para recibir la salvaci\u00f3n que Dios, por medio de ella, quiere ofrecerle.<br \/>\nJuan Pablo II, al inaugurar la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla de los \u00c1ngeles, en su Homil\u00eda, tiene frases que, an\u00e1logamente, pueden aplicarse a reuniones de tipo sinodal en las Iglesias locales. El Papa se\u00f1alaba entonces que los reunidos para la cita latinoamericana esperaban el descenso del Esp\u00edritu Santo que les hiciera ver los caminos de la evangelizaci\u00f3n a trav\u00e9s de los cuales la Iglesia debe continuar y renacer en el Continente; \u00abla Iglesia busca los caminos que le permitan comprender m\u00e1s profundamente y cumplir con mayor empe\u00f1o la misi\u00f3n recibida de Cristo Jes\u00fas\u00bb .<br \/>\nA modo de conclusi\u00f3n<br \/>\nEn esta exposici\u00f3n se ha tratado de poner de relieve un aspecto de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n: la sinodalidad. M\u00e1s en concreto, se ha tratado, como homenaje a Juan Pablo II, de reflexionar sobre el tema a la luz de su pensamiento. No se ha pretendido estudiar exhaustivamente el tema en el inmenso corpus doctrinal que el Santo Padre ha donado y dona a la Iglesia. S\u00f3lo se ha querido, modestamente, arrojar alguna luz sobre la tem\u00e1tica, desde la doctrina pontificia.<br \/>\nQueda claro que Juan Pablo II, fiel heredero del Concilio Vaticano II, como lo proclama al iniciar su pontificado , asume como visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica, aquella que el Concilio privilegi\u00f3, la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n. La reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica del Santo Padre se nutre del tema de la comuni\u00f3n y hace de dicha categor\u00eda teol\u00f3gica una de las categor\u00edas centrales de su magisterio eclesiol\u00f3gico, a\u00fan sin explorar exhaustivamente.<br \/>\nUn aspecto de la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n que Su Santidad privilegia tanto en la praxis cuanto en su reflexi\u00f3n es la sinodalidad. El largo elenco de Asambleas Sinodales convocadas por el Sucesor de Pedro y en las que \u00e9l ha participado activamente testimonia que \u00e9l valora mucho la experiencia sinodal como un modo concreto de vivir la comuni\u00f3n eclesial, comuni\u00f3n que tiene su origen en la Sant\u00edsima Trinidad y que se traduce en los lazos de fraternidad y corresponsabilidad de los miembros de la Iglesia.<br \/>\nLa sinodalidad episcopal, ampliamente impulsada por Juan Pablo II, es un instrumento de la colegialidad episcopal que permite al Sucesor de Pedro ejercitar la sollicitudo omnium ecclesiarum propia de su ministerio petrino en comuni\u00f3n con sus hermanos obispos, tambi\u00e9n sujetos de esa misma solicitud y responsabilidad, en virtud de la ordenaci\u00f3n episcopal que los incorpora en el colegio apost\u00f3lico. M\u00e1s all\u00e1 de las discusiones que de hecho existen en torno a la sinodalidad, principalmente por su configuraci\u00f3n can\u00f3nica que hace del s\u00ednodo un \u00f3rgano consultivo del Papa y no deliberativo, no puede negarse que, teol\u00f3gicamente hablando, el S\u00ednodo de los Obispos, tal y como el Papa lo reconoce, es una instituci\u00f3n providencial para el ejercicio de la colegialidad e instrumento y expresi\u00f3n de comuni\u00f3n eclesial.<br \/>\nTambi\u00e9n se desprende, de la doctrina y la actuaci\u00f3n de Juan Pablo II, el valor de los s\u00ednodos diocesanos o regionales, como instrumentos para ejercitar y vivir, los diversos estamentos del Pueblo de Dios, la corresponsabilidad en la misi\u00f3n de la Iglesia, que se fundamenta en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana.<br \/>\nToda esta experiencia de comuni\u00f3n eclesial, que procede de Dios Trino y se expresa en la comuni\u00f3n afectiva y efectiva de los miembros del pueblo de Dios, tiene sentido en orden a la nueva evangelizaci\u00f3n a la que Su Santidad Juan Pablo II ha convocado a toda la Iglesia. Evangelizar es la naturaleza propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda, y en esa tarea evangelizadora, en fidelidad al deseo y mandato de Cristo, todos los bautizados, cada uno seg\u00fan su funci\u00f3n en la Iglesia, tienen una responsabilidad, que la experiencia sinodal puede impulsar.<br \/>\nFinalmente, con toda la Iglesia, invoquemos al Se\u00f1or, para que, ayudada por todos los instrumentos que tiene para desarrollar su misi\u00f3n desde la comuni\u00f3n, sea \u00abun recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando\u00bb  porque se le descubre como \u00absigno e instrumento de la comuni\u00f3n de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00bb . [Nota del director: las referencias bibliogr\u00e1ficas est\u00e1n en proceso de edici\u00f3n]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Dr. Pedro Hidalgo, Pbro<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Rector Magn\u00edfico<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sinodalidad es una de las expresiones de la comuni\u00f3n eclesial, ya que el S\u00ednodo es una reuni\u00f3n de fieles cristianos que caminan juntos y en ese momento central de la vida de una Iglesia (diocesana, regional o nacional) buscan renovar la vida de fe a partir de la escucha de la Palabra del Se\u00f1or &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinodalidad-un-aspecto-de-la-eclesiologia-de-comunion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSINODALIDAD: UN ASPECTO DE LA ECLESIOLOGIA DE COMUNION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26924","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26924","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26924"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26924\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}