{"id":26945,"date":"2016-02-05T18:11:16","date_gmt":"2016-02-05T23:11:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socrates-ante-la-muerte\/"},"modified":"2016-02-05T18:11:16","modified_gmt":"2016-02-05T23:11:16","slug":"socrates-ante-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socrates-ante-la-muerte\/","title":{"rendered":"SOCRATES ANTE LA MUERTE"},"content":{"rendered":"<p>\n  Busto de S\u00f3crates    Busto de S\u00f3crates. Fotograf\u00eda de Life en Espa\u00f1ol                    Plat\u00f3n    Pericles    Apolo  Apolo  Sileno      <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 S\u00f3crates: Vida y entorno social e hist\u00f3rico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Juventud y madurez<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Guerra del Peloponeso<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Entereza moral<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Enfrentando su destino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 S\u00f3crates: \u00bfUn sileno?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 S\u00f3crates: \u00bfDi\u00f3nisos?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>S\u00f3crates: Vida y entorno social e hist\u00f3rico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3crates era natural de Atenas, hijo de Sofronisco y Fen\u00e1reta, del demo de Al\u00f3pece. Naci\u00f3 en el 469 a. de C., a diez a\u00f1os de la victoria definitiva de los griegos \u2013al mando del espartano Pausanias\u2013 sobre los persas en Platea y en un per\u00edodo en el que Atenas, la otra ciudad-estado decisiva para la victoria sobre el Imperio Aquem\u00e9nida alcanzara la hegemon\u00eda en el mundo griego, presidiendo y ejerciendo el mando en la Liga D\u00e9lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La familia de S\u00f3crates pertenecer\u00eda a la clase media baja, a juzgar por el arte ejercido por el padre, el de cantero o escultor, remontando su ascendencia hasta D\u00e9dalo, al igual que lo hac\u00edan los m\u00e9dicos, quienes afirmaban descender legendariamente de Asclepio. Genealog\u00eda m\u00edtica que explicaba que estos oficios se transmit\u00edan de padres a hijos, por lo que es probable que S\u00f3crates habr\u00eda sido educado en este oficio, el cual nunca ejercer\u00eda por preferir su entrega a la filosof\u00eda, actividad por la que no recibir\u00eda ning\u00fan salario, y al no contar con mayores recursos econ\u00f3micos, habr\u00eda de permanecer \u201cen gran pobreza\u201d  [1], como refiere Plat\u00f3n. Se diferencia de todos los primeros fil\u00f3sofos por su origen plebeyo y su escasa formaci\u00f3n acad\u00e9mica; siempre se mostr\u00f3 enemigo de toda profesi\u00f3n  y todo arte, as\u00ed como de la ciencia natural  [2].\n<\/p>\n<h2>Juventud y madurez<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Su juventud y madurez transcurri\u00f3 en el apogeo del poder ateniense y el florecimiento cl\u00e1sico de la poes\u00eda y el arte de Atenas, y visitaba la casa de Pericles y Aspasia. Los griegos estaban desbordantes de orgullo y satisfacci\u00f3n, si tenemos en cuenta que la guerra con los persas terminar\u00eda formalmente en el a\u00f1o 449 a. de C. con el tratado de Calias; convencidos m\u00e1s que nunca de la superioridad de los helenos sobre los b\u00e1rbaros \u2013desde sus remotos or\u00edgenes se vanagloriaban de habitar en los mismos lugares donde naciera el g\u00e9nero humano y donde los humanos hab\u00edan recibido aquellos recursos de vida que se suelen considerar como dones especiales de los dioses  y, por \u00faltimo, que el ombligo de la tierra estaba en el lugar sagrado del templo de Delfos\u2013  [3], y de su modo de vida sobre el de los dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Atenas, de manera particular, vivir\u00eda un per\u00edodo de gran esplendor gracias a su pujante desarrollo econ\u00f3mico y cambios de orden pol\u00edtico por la radicalizaci\u00f3n de la democracia emprendida por  Efialtes y Pericles. Aunque al promover la igualdad pol\u00edtica de los ciudadanos hasta sus \u00faltimas consecuencias, se abr\u00eda camino, en \u00faltima instancia, al dominio de los demagogos. Pericles es quien evit\u00f3 por mucho tiempo que estas consecuencias negativas se produjeran, pues, desde la muerte de Efialtes en el 461 a. de C., se convertir\u00eda en la figura preponderante de la pol\u00edtica ateniense.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pericles fue el gran art\u00edfice de la reconstrucci\u00f3n y desarrollo de Atenas, actividad que se hac\u00eda contando con el apoyo de los dioses, particularmente de la diosa virgen Atenea, con quien manten\u00edan una estrecha relaci\u00f3n de fidelidad. El Parten\u00f3n, era el nuevo templo dedicado a la diosa Atenea y por decisi\u00f3n de Pericles, sobrepasar\u00eda a todos los dem\u00e1s templos en tama\u00f1o y esplendor, proclamando la gloria de Atenas.\u201cNo es f\u00e1cil analizar lo que significaba la diosa Atenea para el ateniense ordinario o incluso extraordinario \u2013comenta Maurice Bowra\u2013, pero son evidentes sus principales caracter\u00edsticas. Era la diosa guerrera \u2013por eso estaba en el exterior del templo\u2013 para proteger a los suyos; era su vez, la diosa virgen, que la capacitaba para ser el apoyo de las empresas viriles, la leal compa\u00f1era de sus acciones y aventuras\u2026Su virginidad significaba independencia y confianza en s\u00ed misma y superioridad frente a la com\u00fan atracci\u00f3n de la carne. Para los atenienses significaba un desapego similar y un control de s\u00ed mismo en el servicio de la ciudad\u2026El cometido del Parten\u00f3n era excitar el entusiasmo y el amor por la grandeza ateniense\u201d  [4].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y por supuesto que Pericles supo no s\u00f3lo ofrecerles a los suyos un proyecto de reconstrucci\u00f3n y desarrollo sino de expansi\u00f3n natural, para dar satisfacci\u00f3n a la desmedida naturaleza humana, que f\u00e1cilmente se olvida de la mesura y cae en su opuesta, la desmesura,  aunque esta la quiera  justificar en t\u00e9rminos religiosos. \u201cEn la Atenas que \u00e9l amaba \u2013anota Rex Warner\u2013, el soldado ser\u00eda tan bravo en el campo de batalla como cualquier espartano; pero su coraje nacer\u00eda de la reflexi\u00f3n, del conocimiento de lo que estaba en juego, de una disciplina natural y voluntariamente adoptada, antes que de la tenacidad que engendran los a\u00f1os de arduo adiestramiento, o de la emulaci\u00f3n, que es una forma propia de la consideraci\u00f3n. Pericles no sustentaba la opini\u00f3n de que una virtud es incompatible con otra. Su ateniense ideal poseer\u00eda todas las virtudes y las desplegar\u00eda con gracia y versatilidad peculiares. El ateniense hab\u00eda de ser semejante a un dios, s\u00f3lo que un dios con una ciudad y con una tarea que cumplir\u201d  [5].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pericles y su renovada y radical democracia, prolong\u00f3 y fortaleci\u00f3 un esp\u00edritu ya existente en la \u00e9poca aristocr\u00e1tica; pero, esta vez m\u00e1s peligroso porque lo compart\u00edan los miembros del demos, los ciudadanos, desde el m\u00e1s refinado al m\u00e1s sencillo.\u201cEsto fue lo que Pericles aport\u00f3 a sus compatriotas. Explica por qu\u00e9 lo apoyaron \u2013remarca Maurice Bowra\u2013, y por qu\u00e9 no se asustaron al o\u00edr que el resto de Grecia los odiaba. Por este ideal estaban dispuestos a luchar hasta el fin y a rechazar cualquier compromiso que les ofreciese la seguridad en vez del honor\u201d  [6].El af\u00e1n de poder, pero de poder desmesurado, que equivocadamente llaman \u201cimperialismo\u201d  [7], nacer\u00e1 de Pericles que tendr\u00e1 la suficiente capacidad para hacer participar del mismo sentimiento al demos   [8]y esto demarcar\u00e1 no s\u00f3lo su grandeza sino su decadencia y posterior muerte . [9]\n<\/p>\n<h2>Guerra del Peloponeso<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La Guerra del Peloponeso (431- 404) es el acontecimiento que se\u00f1alar\u00eda el fin de la civilizaci\u00f3n hel\u00e9nica  [10]; y, en \u00e9sta particip\u00f3 disciplinada y valientemente S\u00f3crates \u2013comenta Plat\u00f3n\u2013  [11]; distingui\u00e9ndose por su valor, su sangre fr\u00eda y su resistencia f\u00edsica, como si los padecimientos propios de la guerra no le afectasen. En su condici\u00f3n de hoplita, o soldado de a pie, particip\u00f3 meritoriamente en tres batallas. Al comienzo de la guerra entre el 431-430 en la expedici\u00f3n y batalla de Potidea, donde le salv\u00f3 la vida a Alcib\u00edades  \u2013seg\u00fan refiere Plat\u00f3n en el Banquete\u2013  [12], fue su compa\u00f1ero de mesa y se distingui\u00f3 como superior a todos al soportar las fatigas propias de la campa\u00f1a militar. Tambi\u00e9n particip\u00f3 en Deli\u00f3n en el a\u00f1o 424, donde al decir de Laques \u2013en la versi\u00f3n de Plat\u00f3n\u2013, se distingui\u00f3 por su valent\u00eda a tal punto que, si los dem\u00e1s se hubieran comportado como \u00e9l, Atenas no hubiera  sufrido semejante fracaso   [13].  Y  por \u00faltimo en el 422, estuvo prestando servicios en Anf\u00edpolis. Estas tres ocasiones, fueron las \u00fanicas veces que, por motivo de la guerra y en el cumplimiento de sus deberes como ciudadano-soldado, se ausent\u00f3 de su amada ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3crates, en el a\u00f1o 423 a. de C., a la edad de 46 a\u00f1os, cumpliendo con una de sus obligaciones como ciudadano, contrajo matrimonio con Jantipa, una madura doncella de veinte a\u00f1os, que ten\u00eda el caballo en su nombre, prueba infalible de que pertenec\u00eda a la antigua aristocracia, entre la que se reclutaban las filas de la guardia de caballer\u00eda. Motivo suficiente para sospechar que el matrimonio era conveniente para ambos; para \u00e9l, porque encontraba un apoyo a su vida dom\u00e9stica bien descuidada; y, ella, un marido y posible protector en tanto se de a trabajar o exija una paga por las ense\u00f1anzas que imparte, alej\u00e1ndose del quehacer filos\u00f3fico o juego l\u00f3gico que ejerc\u00eda rodeado de j\u00f3venes ociosos con quienes jugueteaba con la l\u00f3gica, como cachorros, destruyendo muchas cosas en busca de la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, con el correr de los a\u00f1os, vinieron los hijos: Lamprocles \u2013que era adolescente en el momento de su ejecuci\u00f3n\u2013 [14], Sofronisco y Menexeno \u2013el tercero y \u00faltimo, engendrado cuando el fil\u00f3sofo ten\u00eda 69 a\u00f1os\u2013  [15], y S\u00f3crates no cambiar\u00eda de forma de vida \u2013incumpliendo sus deberes como ciudadano\u2013, condenando a vivir a su familia en un permanente estado de zozobra, salvo la ayuda espor\u00e1dica que les ofrece Crit\u00f3n y los trabajos de lavander\u00eda que realizar\u00eda la abnegada mujer y madre que empeorar\u00eda su ya dif\u00edcil e indomable car\u00e1cter   [16].\n<\/p>\n<h2>Entereza moral<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Hacia el final de la guerra en el 406 a. de C., justo dos a\u00f1os antes de la derrota final de Atenas, S\u00f3crates tuvo ocasi\u00f3n de manifestar su independencia y honradez al oponerse a la ilegal condena sumar\u00edsima de los almirantes acusados de no recoger a los n\u00e1ufragos del combate mar\u00edtimo de las Arginusas; manteni\u00e9ndose a partir de esa fecha al margen de sus obligaciones pol\u00edticas como ciudadano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La condena fue ilegal porque los almirantes atenienses fueron juzgados conjuntamente, en lugar de considerar sus causas por separado. Adem\u00e1s de que no se consideraron las circunstancias y atenuantes particulares; puesto que los almirantes encausados se hab\u00edan visto incapaces de sacar a sus muertos del agua, despu\u00e9s de la batalla en la que hab\u00edan salido victoriosos, por temor a perder m\u00e1s vidas en medio de la tormenta que los amenazaba. Al volver a casa sin los cuerpos de sus compatriotas, lo que constitu\u00eda un grave incumplimiento de las costumbres atenienses y de las obligaciones religiosas; la asamblea ateniense, vot\u00f3 por procesar y finalmente ejecutar a los generales transgresores sin considerar sus comprensibles argumentos. Como suele suceder en momentos de crisis, las decisiones del colectivo siempre resultan ser insensatas. \u201cEn plena guerra \u2013advierte Michael Scott\u2013, Atenas mat\u00f3 a sus propios l\u00edderes militares victoriosos. Atenas se dej\u00f3 a s\u00ed misma sin cabeza visible, y si quien lleva la voz cantante era una turba tan vengativa, no era de extra\u00f1ar que resultara dif\u00edcil encontrar a hombres talentosos que ocuparan el lugar de los almirantes muertos\u201d  [17].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en el 404 a. de C., S\u00f3crates, se mostrar\u00e1 digno de seguir su propio camino. Al margen de los partidos pol\u00edticos, haciendo caso a su m\u00e1s \u00edntima convicci\u00f3n de lo que era justo; mas a\u00fan, cuando en esta ocasi\u00f3n la decisi\u00f3n que \u00e9l consideraba injusta la tomaba la reci\u00e9n establecida oligarqu\u00eda de los Treinta \u2013entre los que sobresal\u00edan Critias y C\u00e1rmides, parientes de Plat\u00f3n\u2013, impuesta por Esparta liderada por Lisandro que humill\u00f3 a la orgullosa Atenas oblig\u00e1ndole a entregar su armada, permitir la vuelta de todos los partidarios de la oligarqu\u00eda y enemigos de la democracia, y derruir sus propias murallas. Los Muros Largos que hab\u00edan definido y protegido a la amada ciudad de Pericles,  fueron destrozados con lo que pudieran tener en sus manos por los espartanos y todos los que odiaban a Atenas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El gobierno de los Treinta Tiranos fue muy corto por los m\u00faltiples abusos de autoridad que cometieron; en uno de ellos, tratando de implicar a S\u00f3crates, le ordenaron a \u00e9l y a otros cuatro m\u00e1s arrestar a un hombre rico, llamado Le\u00f3n de Salamina, para ejecutarlo. Critias, el m\u00e1s destacado y sanguinario de los oligarcas, y los otros l\u00edderes creyeron que contar\u00edan con su apoyo por haber sido a\u00f1os atr\u00e1s miembros de su c\u00edrculo filos\u00f3fico y, adem\u00e1s, sab\u00edan de sus cr\u00edticas al sistema democr\u00e1tico ateniense, pero subestimaban su respeto por la legalidad. S\u00f3crates se march\u00f3 a su casa  [18], neg\u00e1ndose a cumplir la orden \u2013demostr\u00e1ndoles no con palabras, sino con hechos, que a \u00e9l la muerte le importaba un bledo\u2013, y cuidando de no realizar nada injusto e imp\u00edo; como s\u00ed hicieron los otro cuatro obedientes ciudadanos que arrestaron a Le\u00f3n el solimano para darle muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta digna y valerosa acci\u00f3n le hubiese costado la vida, como \u00e9l mismo reconociera, si el r\u00e9gimen no hubiera sido derribado r\u00e1pidamente restaur\u00e1ndose la democracia en el verano del 403 a. de C.; y, en esta ocasi\u00f3n, fue ir\u00f3nicamente la victoriosa Esparta quien propuso la ordenadora soluci\u00f3n, restaurar la democracia.  Es decir, en un solo a\u00f1o Atenas hab\u00eda perdido su \u201cimperio\u201d, su orgullo, sus murallas, su democracia, hab\u00eda sufrido una guerra civil interna y hab\u00eda visto restaurada su democracia, sin gozar de la preciada autonom\u00eda. Entre los restauradores sobresal\u00eda Anito, uno de los m\u00e1s poderosos pol\u00edticos dem\u00f3cratas, que hab\u00eda aceptado en conversaci\u00f3n con los espartanos las siguientes medidas: conceder amnist\u00eda para todos excepto para los Treinta Tiranos, a los que persigui\u00f3 y castigo; permitir a todo ciudadano que no se sintiera c\u00f3modo en la Atenas democr\u00e1tica fuera a vivir a Eleusis; y, olvidar todos los procesos pendientes de car\u00e1cter pol\u00edtico.\n<\/p>\n<h2>Enfrentando su destino<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, ninguno de los dem\u00f3cratas pod\u00eda olvidar que figuras preeminentes de la pasada \u00e9poca violenta, entre los que sobresal\u00edan Alcib\u00edades, Critias, C\u00e1rmides, entre otros, hab\u00edan sido \u00edntimos amigos de S\u00f3crates; y, por otro lado, todos conoc\u00edan sus frecuentes burlas y observaciones cr\u00edticas a la democracia \u2013aquella del igualitarismo indiscriminado o la perversa inclinaci\u00f3n a privilegiar o reconocer el gobierno de los peores\u2013 de la que eran fervorosos partidarios. De tal manera que, no pod\u00edan sentirse seguros hasta que no eliminasen al peligroso \u201csofista\u201d S\u00f3crates, como lo hab\u00eda popularizado desde hace veinte a\u00f1os Arist\u00f3fanes en Las nubes; pero, deb\u00edan procesarlo sin recurrir a cargos pol\u00edticos para evitar no cumplir con la amnist\u00eda decretada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En consecuencia, la acusaci\u00f3n se limit\u00f3 a ofensas contra la religi\u00f3n del estado: negarse a reconocer los dioses de la ciudad, introducir la creencia en otros dioses nuevos y de pervertir a la juventud  [19].  El principal acusador era Meleto \u2013quien representaba a los poetas y firmaba la acusaci\u00f3n\u2013, Lic\u00f3n, que actuaba en nombre de los oradores; y, Anito, el aut\u00e9ntico acusador y enemigo de S\u00f3crates, representante de los curtidores y comerciantes. Las condenas por impiedad religiosa \u2013como lo hab\u00eda dispuesto el decreto de Diopites en el a\u00f1o 431 a. de C.\u2013 en la tolerante Atenas eran pretexto para obligar que se fueran quienes no eran bien vistos en la ciudad, as\u00ed procedieron a\u00f1os atr\u00e1s con Anax\u00e1goras, Di\u00e1goras y Prot\u00e1goras, quienes sin m\u00e1s se retiraron de la admirada ciudad. Pero S\u00f3crates no quer\u00eda marcharse de la ciudad, y esto lo sabemos por Plat\u00f3n y Jenofonte  \u2013totalmente ajenos a que las cosas lleguen al extremo con la muerte del acusado\u2013; pues, de S\u00f3crates dependi\u00f3 no presentarse  [20], escoger el destierro como castigo  [21], adular y suplicar en contra de las leyes  [22]; y, por \u00faltimo, le habr\u00eda sido muy f\u00e1cil huir como lo hab\u00eda preparado su viejo amigo Crit\u00f3n y sus j\u00f3venes amigos de Tebas, Simias y Cebes, que ofrec\u00edan la cantidad de dinero necesaria para salvarlo  [23]. Sin embargo, S\u00f3crates, que consideraba no haber cometido falta alguna como lo hab\u00eda demostrado en su defensa y, que el marcharse podr\u00eda interpretarse como una confesi\u00f3n, adem\u00e1s que estaba dispuesto a seguir ense\u00f1ando o dejar de vivir, opt\u00f3 por la muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La sentencia se ejecut\u00f3 al mes de haberse celebrado el juicio y no de inmediato como era la costumbre  [24]; pues, circunstancialmente los atenienses en la v\u00edspera del juicio de S\u00f3crates, hab\u00edan enviado el barco a Delos en misi\u00f3n religiosa \u2013como un ritual en honor a Apolo despu\u00e9s del \u00e9xito de Teseo al poner fin al tributo anual de vidas j\u00f3venes que se pagaba al Minotauro en Creta\u2013, por lo que la ciudad hasta que regrese de Delos la peregrinaci\u00f3n, permanec\u00eda en estado de pureza religiosa, estando prohibido que se realicen ejecuciones oficiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante este largo tiempo que S\u00f3crates llev\u00f3 en la c\u00e1rcel lo hizo manteniendo el r\u00e9gimen de vida al que estaba acostumbrado, dialogar y permanecer el mayor tiempo posible con sus j\u00f3venes amigos \u2013tal como lo relata Plat\u00f3n en el Crit\u00f3n\u2013; y, del \u00faltimo d\u00eda de su vida nos queda la maravillosa exposici\u00f3n que Plat\u00f3n hiciera en el Fed\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los presentes \u2013cuenta Plat\u00f3n siguiendo la narraci\u00f3n de Fed\u00f3n, puesto que \u00e9l estuvo ausente por encontrarse enfermo\u2013 se encontraban en una situaci\u00f3n extra\u00f1a, porque por ratos les embargaba la alegr\u00eda y placer de la conversaci\u00f3n y, a la vez, de pesar, al reflexionar que el maestro estaba a punto de morir. Al caer la tarde y como si finalizara la representaci\u00f3n teatral, S\u00f3crates se dispuso a beber la cicuta sin dejar de ironizar \u2013advirtiendo que primero se ba\u00f1ar\u00eda para evitar dar trabajo a las mujeres de lavar su cad\u00e1ver  [25]\u2013 sobre la circunstancia m\u00e1s seria a la que se enfrenta todo ser humano, la muerte. Bebi\u00f3, se acost\u00f3 esperando que los efectos del veneno vayan subiendo desde los pies a las partes superiores de su cuerpo; y, cuando ya estaba casi fr\u00eda la zona de su vientre se descubri\u00f3 y dijo a sus amigos: \u201cCrit\u00f3n le debemos un gallo a Asclepio. As\u00ed que p\u00e1gaselo y no lo descuides\u201d  [26], no hubo m\u00e1s s\u00f3lo el silencio y sobrecogimiento de la muerte. As\u00ed concluye esta obra, \u201cuno de aquellos pocos libros \u2013advierte Romano Guardini\u2013 por medio de los cuales los hombres son exhortados continuamente a que se examinen si son dignos de su nombre\u201d  [27], como s\u00ed lo demostr\u00f3 con creces el legendario \u00abt\u00e1bano\u00bb ateniense.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, despu\u00e9s de su muerte, las pol\u00e9micas en torno de S\u00f3crates se ir\u00e1n acrecentando; empezando por el significado del \u00faltimo pedido que le hiciera a su viejo y leal amigo, pues, \u00e9ste ha sido interpretado de diversas maneras. \u201cLa verdadera inteligencia de este piadoso encargo \u2013nos aconseja Antonio Tovar\u2013 est\u00e1 en la interpretaci\u00f3n pesimista de la vida que tantas veces aflora en los griegos. El gallo se ofrendaba a Esculapio precisamente en agradecimiento por la salud recuperda; y as\u00ed, si S\u00f3crates consideraba que hab\u00eda llegado el momento de hacer este sacrificio en acci\u00f3n de gracias, es que se encontraba curado de una enfermedad, de la enfermedad que es la vida\u2026Era, desde luego, una curaci\u00f3n de la tremenda enfermedad que es vivir, y hab\u00edan de rendirse por ello gracias precisamente al dios que en la religi\u00f3n ateniense hab\u00eda logrado s\u00f3lidamente el puesto del dios m\u00e9dico. Asclepio, un dios moderno, cuyo culto se consolida en Atenas precisamente en vida de S\u00f3crates\u201d  [28].\n<\/p>\n<h2>S\u00f3crates: \u00bfUn sileno?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3crates es todo un enigma por cuanto no dej\u00f3 nada escrito y el comportamiento que tuvo durante toda su vida; siempre se muestra ambiguo, desconcertante e inquietante para quien quiera profundizar en su ense\u00f1anza siguiendo a algunos de sus admiradores o detractores. De ah\u00ed, \u00abLa imposibilidad de trazar cualquier \u201cretrato sistem\u00e1tico\u201d de este hombre no s\u00f3lo se debe al hecho que \u2013seg\u00fan anota Francesco Adorno\u2013, como es sabido, no escribi\u00f3 nada y que poqu\u00edsimos y a veces contradictorios son los datos que tenemos de su vida, sino, sobre todo, al hecho de que las \u201cfuentes mismas\u201d (desde Arist\u00f3fanes hasta Plat\u00f3n, Jenofonte, Arist\u00f3teles\u2026) son todas ellas \u201cinterpretaciones\u201d, sin duda ancladas en la Historia, pero, precisamente por eso, modos diversos de colocar la funci\u00f3n de S\u00f3crates seg\u00fan el tiempo y la personalidad del autor, su modo de concebir, su formaci\u00f3n, m\u00faltiples aspectos con los que han fructificado las semillas de S\u00f3crates.\u00bb[29]  .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por este motivo, me voy a permitir una interpretaci\u00f3n m\u00e1s de las ya delineadas a lo largo de la historia de la filosof\u00eda sobre este c\u00e9lebre fil\u00f3sofo, parad\u00f3jicamente de origen plebeyo en la refinada, orgullosa y desmesurada Atenas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Reparemos en primer lugar en su aspecto f\u00edsico, es definitivamente desagradable; nariz chata, labios gruesos, ojos saltones y, como el mismo reconociera, dotado por la naturaleza de las pasiones m\u00e1s vehementes. Plat\u00f3n, cuenta en el Banquete que Alcib\u00edades, buscando elogiar a S\u00f3crates por medio de im\u00e1genes, lo compara con esos Silenos existentes en los talleres de escultura, que cuando se abren en dos mitades, aparecen estatuas de dioses en su interior; y, adem\u00e1s, que no s\u00f3lo se parece por el exterior a los Silenos sino por ser un lujurioso, tal como se mostraban los acompa\u00f1antes de Di\u00f3nisos  [30].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nSin embargo, vayamos con cuidado \u2013\u201cen \u00e9l todo es exagerado, advierte Friedrich Nietzsche, bufo, caricatura, todo es a la vez oculto, lleno de segundas intenciones, subterr\u00e1neo\u201d  [31]\u2013; la apariencia casi monstruosa, c\u00f3mica y desvergonzada de S\u00f3crates, similar a la de un Sileno, pero sin la flauta, s\u00f3lo es una fachada y una m\u00e1scara, pues, esconde su verdadera naturaleza. La belleza exterior \u2013y hay que recordar que en aquel tiempo esta belleza era un m\u00e9rito, abiertamente reconocido y celebrado\u2013 a \u00e9l no le correspond\u00eda, pero a cambio pose\u00eda la belleza interior, la belleza del alma que hab\u00eda que cuidar y cultivar. El mayor bien para un hombre es el autoconocimiento \u2013el conocerse a s\u00ed mismo\u2013, tener conversaciones cada d\u00eda acerca de la virtud y del bien; pues, \u201cuna vida sin examen \u2013sentencia S\u00f3crates\u2013 no tiene objeto vivirla para el hombre\u201d [32]&#160;; y, este examen, los llevar\u00e1 a persuadirse que no es en el cuidado de los cuerpos ni en el de los bienes materiales donde se encuentra la virtud, sino en el cuidado del alma  [33]. Conocimiento que \u00e9l ha logrado individualmente a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n, apartado del com\u00fan de los mortales que lo ha llevado a alejarse de los c\u00e1nones tradicionales y mostrarse hasta el \u00faltimo momento de su vida seguro de s\u00ed mismo; pues, \u201cno s\u00f3lo ahora sino siempre \u2013reitera S\u00f3crates para negarse a escapar como se lo propone Crit\u00f3n\u2013, soy de condici\u00f3n de no prestar atenci\u00f3n a ninguna otra cosa que al razonamiento que, al reflexionar, me parece el mejor\u2026Si no somos capaces de decir nada mejor en el momento presente, sabe bien que no voy a estar de acuerdo contigo, ni aunque la fuerza de la mayor\u00eda nos asuste como a ni\u00f1os con m\u00e1s espantajos que los que ahora en que nos env\u00eda prisiones, muertes y privaciones de bienes\u201d[34] .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Decisi\u00f3n y modo de vida que \u00e9l atribuye a la \u201cvoz\u201d, que desde ni\u00f1o escucha, de \u201calgo divino y dem\u00f3nico\u201d , que le disuade sobre lo que debe hacer y ha realizado a lo largo de su vida: compartir con los dem\u00e1s dicha sabidur\u00eda, ya sea joven o viejo, forastero o ciudadano, y m\u00e1s con los ciudadanos por la cercan\u00eda de origen y compartir las mismas preocupaciones; cuesti\u00f3n que sus conciudadanos deben tomar como el mayor bien que les haya otorgado el dios , y que \u00e9l gustoso repetir\u00eda a s\u00ed tuviese que morir muchas veces[35] .<br \/>\nAs\u00ed es como se defiende y justifica su accionar y vivir: haber escuchado la \u201cvoz\u201d, de lo divino-misterioso y ha actuado y vivido en consonancia con lo escuchado, mas a\u00fan si se trata de lo divino&#160;; y, esta imprecisi\u00f3n para referirse a lo divino-misterioso, nos permite conjeturar que S\u00f3crates habr\u00eda escuchado en esa \u00abvoz\u00bb, su propia voz, la voz de su conciencia, de ese \u201cyo\u201d filos\u00f3fico-especulativo que peligrosamente empieza a apartarse y desentenderse de las costumbres tradicionales de la polis[38] .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este particular actuar de S\u00f3crates,\u201cser\u00eda algo as\u00ed como el umbral m\u00e1s sobrio de la filosof\u00eda de Plat\u00f3n \u2013observa Werner Jaeger\u2013, en el cual se evitan las audacias metaf\u00edsicas de \u00e9ste, y rehuyendo la naturaleza para limitarse al campo de lo moral, se intenta en cierto modo fundamentar te\u00f3ricamente una nueva sabidur\u00eda de la vida orientada hacia lo pr\u00e1ctico\u201d [39] .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una nueva sabidur\u00eda en la que el maestro no ense\u00f1a nada y lo que \u201cense\u00f1a\u201d lo hace dialogando e ironizando a sus ocasionales contertulios. S\u00f3crates se enmascara a s\u00ed mismo, se presenta como el que no sabe nada, escud\u00e1ndose en que as\u00ed lo ha proclamado la \u201cvoz\u201d de Apolo. \u00c9l s\u00f3lo ha confirmando \u2013despu\u00e9s de haber entrevistado a muchos personajes reconocidos por su sabidur\u00eda\u2013 lo que ha querido decir el or\u00e1culo de Delfos, interrogado por su vehemente amigo Querefonte, cuando tuvo la audacia de preguntar si hab\u00eda alguien m\u00e1s sabio que \u00e9l; y, la Pitia respondi\u00f3 que nadie era m\u00e1s sabio. Y su sabidur\u00eda consiste en que a diferencia de otros que creen saber algo y no lo saben, \u00e9l reconoce no saber; afirma en la Apolog\u00eda: \u201c\u00a6yo as\u00ed como, en efecto, no s\u00e9, tampoco creo saber\u201d  [40]. Confesi\u00f3n que ha quedado sintetizada en la famosa sentencia: \u201cs\u00f3lo s\u00e9 que nada s\u00e9\u201d, derivada de las referencias plat\u00f3nicas sobre S\u00f3crates y el saber que habr\u00eda impartido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3crates finge ignorancia y se muestra insolente. \u201cSiempre est\u00e1 en disposici\u00f3n amorosa con los j\u00f3venes bellos \u2013advierte Alcib\u00edades en el Banquete\u2013, que siempre est\u00e1n en torno suyo y se queda extasiado, y que, por otra parte, ignora todo y nada sabe, al menos en apariencia. \u00bfNo es esto propio de un Sileno?&#8230;Pasa toda su vida ironizando y bromeando con la gente; mas cuando se pone serio y se abre, no s\u00e9 si alguno ha visto las im\u00e1genes de su interior. Yo,\u2026las he visto ya una vez y me parecieron que eran tan divinas y doradas, tan extremadamente bellas y admirables, que ten\u00eda que hacer sin m\u00e1s lo que S\u00f3crates mandara\u2026Sus discursos son muy semejantes a los Silenos que se abren. Pues si uno se dedicara a o\u00edr los discursos de S\u00f3crates, al principio podr\u00edan parecer totalmente rid\u00edculos. \u00a1Tales son las palabras y expresiones con que est\u00e1n revestidos por fuera, la piel, por as\u00ed decir, de un s\u00e1tiro insolente! Habla, en efecto, de burros de carga, de herreros,\u2026y siempre parece decir lo mismo con las mismas palabras, de suerte que todo hombre inexperto y est\u00fapido se burlar\u00eda de sus discursos. Pero si uno los ve cuando est\u00e1n abiertos y penetra en ellos, encontrar\u00e1, en primer lugar, que son los \u00fanicos discursos que tienen sentido por dentro; en segundo lugar, que son los m\u00e1s divinos, que tienen en s\u00ed mismos el mayor n\u00famero de im\u00e1genes de virtud y que abarcan la mayor cantidad de temas, o m\u00e1s bien, todo cuanto le conviene examinar al que piensa llegar a ser noble y bueno\u201d[41] .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un Sileno, que cuando estaba ebrio \u2013y S\u00f3crates se embriagaba, frecuentemente, conversando o bebiendo vino\u2013, pose\u00eda una sabidur\u00eda especial y el don de la profec\u00eda, saber que era lo m\u00e1s preciado para los griegos. Y qu\u00e9 mejor  que la del Sileno, leal compa\u00f1ero de Di\u00f3nisos-Apolo \u2013hijo de Pan y padre de los s\u00e1tiros\u2013, que en medio de sus excesos y la&#160;: locura, por la parte apol\u00ednea, habla o m\u00e1s que hablar ayuda a hacerlo a otros a trav\u00e9s del di\u00e1logo; y, en \u00e9l se revelan los conceptos o definiciones de los asuntos morales de los que tratan, por lo general, sus conversaciones. S\u00f3crates, ejerce sobre los dem\u00e1s \u201cel arte de partear y es por esto por lo que profiero encantamientos \u2013le reconoce al joven Teeteto\u2013 y te ofrezco que saborees lo que te brindan todos y cada uno de los sabios, hasta que consiga con tu ayuda sacar a la luz tu propia doctrina\u201d[42] . Una doctrina que deja de lado los instintos y s\u00f3lo conf\u00eda en la raz\u00f3n deductiva, en la l\u00f3gica dial\u00e9ctica, que s\u00f3lo se interesa en la belleza interior, determinada, limitante y ordenadora de Apolo, el dios \u201cque hiere de lejos\u201d con sus palabras enigm\u00e1ticas, manteni\u00e9ndose \u00e9l distante de los comunes mortales \u00e1vidos de sabidur\u00eda que, incesantemente se preguntan por el sentido de la existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sileno-S\u00f3crates, dionis\u00edaco-apol\u00edneo se mantiene distante de los dem\u00e1s cuando al interrogar, previo al momento de la may\u00e9utica ha ejercido la iron\u00eda \u2013es decir, la actitud psicol\u00f3gica seg\u00fan la cual el individuo busca parecer inferior a lo que es; viene del que pregunta fingiendo ignorancia\u2013 sobre sus interlocutores que los encuentra en los mercados, en las plazas; es decir, dialoga con cualquiera que se encuentre en la calle dispuesto a conversar, incluso, con el esclavo \u2013como sucede seg\u00fan cuenta Plat\u00f3n en el Men\u00f3n\u2013, mientras realizaba sus tareas. En estos di\u00e1logos sostenidos con S\u00f3crates-Sileno, \u201cal principio podr\u00edan parecer totalmente rid\u00edculos\u201d, y dif\u00edcilmente podr\u00eda consider\u00e1rselos filos\u00f3ficos por la participaci\u00f3n de los interlocutores, los temas y hasta la forma de tratarlos. Sin embargo,\u201cla mediocridad \u2013nos revela el autor de \u201cHumano, demasiado humano\u201d\u2013 es la m\u00e1s afortunada de las m\u00e1scaras que puede llevar el esp\u00edritu superior, porque no hace pensar a la mayor\u00eda, es decir, a los mediocres, en un enmascaramiento; y, sin embargo, por eso precisamente se la pone aqu\u00e9l, para no irritarlos y aun, no pocas veces, por compasi\u00f3n y bondad\u201d [43] .<br \/>\nDe ah\u00ed que los interlocutores de S\u00f3crates muy animadamente van dando respuestas a sus  interrogantes y luego van d\u00e1ndose cuenta de cu\u00e1n contradictoria era su postura inicial; pues, han sido conducidos al reconocimiento de su propia ignorancia. As\u00ed, el S\u00f3crates-Sileno ha provocado en ellos tal confusi\u00f3n que, en ocasiones, incluso acababan cuestionando toda su vida; sin que \u00e9l les ofrezca alguna respuesta; pues, S\u00f3crates no sabe nada, \u00a1s\u00f3lo sabe que no sabe nada! Quiz\u00e1, porque el verdadero educador no siempre dice lo que piensa, sino que se pronuncia sobre aquello que al educando le va a ayudar a reconocerse y encontrarse consigo mismo. \u201cPor este motivo con frecuencia el mejor maestro es un don nadie \u2013anota Peter Kingsley\u2013; es un don nadie que no da nada. Pero esa nada que da vale m\u00e1s que cualquier otra cosa\u2026Los verdaderos maestros no dejan huella. Son como el viento de la noche que atraviesa y cambia por completo al disc\u00edpulo sin por ello alterar nada, ni siquiera sus mayores debilidades: arrastra todas las ideas que ten\u00eda sobre s\u00ed mismo y lo deja como siempre ha sido, desde el principio\u201d[44]  .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3crates no daba nada y sin embargo con sus preguntas te llevaba a cambiar completamente de vida cuestion\u00e1ndote la que llevabas. Todos los que lo conocieron y vivieron esas conversaciones, quedaron muy impresionados con su inquietante personalidad, que el recuerdo de las conversaciones sostenidas en diversos lugares de la ciudad, inspir\u00f3 un g\u00e9nero literario, los di\u00e1logos socr\u00e1ticos, que imitan los debates orales de S\u00f3crates con diversos interlocutores; g\u00e9nero que cultivar\u00e1 magistralmente Plat\u00f3n; de ah\u00ed que Plat\u00f3n no est\u00e9 al margen de poseer sus propias m\u00e1scaras [45] . Hay el Plat\u00f3n de las ense\u00f1anzas orales y el que se muestra en los escritos; y, en ellos hay m\u00faltiples facetas o personajes. Y es que esto, parece ser inevitable. \u201cTodo lo que es profundo ama la m\u00e1scara\u2026\u2013sentencia Friedrich Nietzsche\u2013,\u2026Todo esp\u00edritu profundo necesita una m\u00e1scara: m\u00e1s a\u00fan, en torno a todo esp\u00edritu profundo va creciendo continuamente una m\u00e1scara, gracias a la interpretaci\u00f3n constantemente falsa, es decir, superficial, de toda palabra, de todo paso, de toda se\u00f1al de vida que \u00e9l da\u201d  [46].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los di\u00e1logos de Plat\u00f3n, que constituir\u00e1n los primeros escritos de la literatura filos\u00f3fica, S\u00f3crates s\u00f3lo est\u00e1 ausente en uno de ellos, el de las Leyes; en los otros veinticinco, se convirti\u00f3 en un m\u00e1scara, un personaje del que Plat\u00f3n se valdr\u00e1 para presentar sus propias teor\u00edas y conjeturas. Di\u00e1logos, que por la bella forma y sutileza de las argumentaciones,\u201ctienden a provocar en el lector un efecto similar al de los discursos de S\u00f3crates en vida \u2013advierte Pierre Hadot\u2013. El lector es quien se encuentra ahora en la misma situaci\u00f3n que el interlocutor de S\u00f3crates, puesto que desconoce hacia d\u00f3nde le conducir\u00e1n sus preguntas. La m\u00e1scara, el de S\u00f3crates, desconcertante e inaprensible, desorienta el alma del lector y le lleva a una toma de conciencia que puede alcanzar la conversi\u00f3n filos\u00f3fica\u201d  [47], el fin \u00faltimo de la educaci\u00f3n filos\u00f3fica.\n<\/p>\n<h2>S\u00f3crates: \u00bfDi\u00f3nisos?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando S\u00f3crates vive, la Atenas de Pericles y sus herederos, se ve amenazada por una serie de cambios sociales, pol\u00edticos y culturales; todos los valores heredados se esfuman en un abrir y cerrar de ojos al soplo de una exacerbada locuacidad. \u201cEs entonces cuando aparece S\u00f3crates  \u2013se\u00f1ala Werner Jaeger\u2013, como el Sol\u00f3n del mundo moral. Pues es en el campo de la moral donde se ven socavados en estos instantes el estado y la sociedad. Por segunda vez en la historia de Grecia, el esp\u00edritu \u00e1tico invoca las fuerzas centr\u00edpetas del alma hel\u00e9nica contra las fuerzas centr\u00edfugas, contraponiendo al cosmos f\u00edsico de las fuerzas naturales en lucha, creaci\u00f3n del esp\u00edritu investigador j\u00f3nico, un orden de los valores humanos. Sol\u00f3n hab\u00eda descubierto las leyes naturales de la comunidad social y pol\u00edtica. S\u00f3crates se adentra en el alma misma para penetrar en el cosmos moral\u201d  [48].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Efectivamente, es en alma-intelecto que S\u00f3crates quiere encontrar la esencia permanente de lo justo, lo bueno, lo bello, etc; conceptualizarlos o definirlos confiando \u00fanicamente en la raz\u00f3n o el intelecto especulativo-deductivo, l\u00f3gico-dial\u00e9ctico, que ignora o niega el papel de las emociones, instintos o pasiones como causas explicativas de la acci\u00f3n humana. S\u00f3crates, es el fil\u00f3sofo que vive y quiere explicar la vida a trav\u00e9s de conceptos, que se muestra como Sileno \u2013lleno de m\u00e1scaras y ambig\u00fcedades\u2013, compa\u00f1ero de Di\u00f3nisos que es tambi\u00e9n Apolo, que hiere con sus palabras, que no puede entender ni aprehender con su mortal intelecto; pero que \u00e9l contradictoriamente no acepta, imponiendo su propio y nuevo camino, que transita porque escucha  la \u201cvoz\u201d, que puede ser de la divinidad o la voz de su conciencia, de ese \u201cyo\u201d filos\u00f3fico-especulativo que peligrosamente empieza a apartarse y desentenderse de las costumbres tradicionales de la polis\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Analicemos estas contradicciones. S\u00f3crates-Sileno reconoce que no sabe nada, \u00a1s\u00f3lo sabe que no sabe nada!; y, que su sabidur\u00eda consiste \u201cen no estar dispuesto a ense\u00f1ar \u2013anota el maduro Plat\u00f3n\u2013, sino a aprender de los dem\u00e1s yendo de un lado a otro, sin siquiera darles las gracias\u201d [49] . Quiz\u00e1, S\u00f3crates, efectivamente no s\u00f3lo no pueda ense\u00f1ar sino que tampoco se siente capaz de comunicar alg\u00fan saber, pues, ser\u00eda extraordinario \u201cque la sabidur\u00eda fuera una cosa de tal naturaleza que \u2013le reconoce a Agat\u00f3n\u2013, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera de lo m\u00e1s lleno a lo m\u00e1s vac\u00edo de nosotros, como fluye el agua en las copas, a trav\u00e9s de un hilo de lana, de la m\u00e1s llena a la m\u00e1s vac\u00eda\u201d[50] . Y es que las palabras no alcanzan para definir lo que se pretende conceptualizar, por ejemplo, la justicia; o la misma vida. As\u00ed se lo reconoce a Hipias, quien le reclama por qu\u00e9 tanta pregunta sobre la justicia en vez de proceder a definirla, \u201c\u2026si no lo explico con palabras \u2013afirma S\u00f3crates\u2013, lo explico con mis hechos.\u00bfO es que no te parece que la acci\u00f3n es m\u00e1s convincente que la palabra?\u201d[51] . De tal manera que de la teor\u00eda \u2013insatisfactoria y limitada\u2013 se pasa, sin m\u00e1s, a la experiencia, confiando \u00fanicamente en su propio razonamiento. \u201cS\u00f3crates \u2013confiesa Alcib\u00edades\u2013, me obliga a reconocer que, a pesar de estar falto de muchas cosas, a\u00fan me descuido de mi mismo y me ocupo de los asuntos de los atenienses\u201d [52]. Es decir, lo instiga a dejar de lado los asuntos de la polis<br \/>\nde Atenas para ocuparse de s\u00ed mismo, y, por supuesto fiarse s\u00f3lo de su propio razonamiento, ateni\u00e9ndose \u00fanicamente a aquello que considere justo. \u201cS\u00f3crates carece de sistema que ense\u00f1ar  \u2013recalca Pierre Hadot\u2013. Toda su filosof\u00eda es ejercicio espiritual, nueva manera de vivir, reflexi\u00f3n activa, conciencia viviente\u201d [53]  .<br \/>\nLa \u201csabidur\u00eda\u201d de S\u00f3crates est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con el or\u00e1culo de Delfos, pues, \u00e9ste lo ha proclamado el m\u00e1s sabio de todos los ciudadanos atenienses. El \u201cCon\u00f3cete a ti mismo\u201d d\u00e9lfico, en la esfera humana \u2013no es ni confuso ni enigm\u00e1tico\u2013, suena como una norma imperiosa de moderaci\u00f3n, de control, de l\u00edmite, de racionalidad, de necesidad [54] . Para el hombre, la esfera divina es ilimitada, insondable, caprichosa, insensata, carente de necesidad, arrogante. En cambio, en los asuntos humanos solo cabe atenerse a verdades relativas a las capacidades y limitaciones humanas.<br \/>\nEste consejo lo tendr\u00e1n en cuenta los sofistas \u2013particularmente, Prot\u00e1goras, el m\u00e1s importante de esos maestros\u2013, que afirman ense\u00f1ar verdades relativas, pues ese es el saber sensato y respetuoso de la tradici\u00f3n. Una tradici\u00f3n m\u00edtico-religiosa que era de salvaci\u00f3n&#160;; y, de gozar de la \u201cbienaventuranza  de existir, de participar \u2013si quiera sea de manera fugitiva, recuerda Mircea Eliade\u2013 en la espontaneidad de la  vida, en la majestuosidad del mundo\u2026 y, en la sacralidad de la condici\u00f3n humana\u201d [56] .<br \/>\nEl \u201csolo s\u00e9 que nada s\u00e9\u201d socr\u00e1tico, es contrario \u2013en lo que se refiere a los asuntos humanos\u2013 al consejo d\u00e9lfico y por ende opuesto a la \u201csabidur\u00eda tradicional\u201d; por lo que no hay motivo suficiente para considerar a S\u00f3crates \u2013como lo proclaman entre otros Giorgio Colli\u2013 un sabio, tanto por su vida como por su actitud frente al conocimiento [57] .<br \/>\nS\u00f3crates es m\u00e1s bien quien inaugura una \u00abperversa  y  enfermiza\u00bb delectaci\u00f3n por la l\u00f3gica y la dial\u00e9ctica. En medio de la incipiente decadencia reinante, el primer fil\u00f3sofo ateniense \u201cadivin\u00f3 que la racionalidad era la salvadora \u2013advierte Friedrich Nietzsche\u2013, ni \u00e9l ni sus \u00abenfermos\u00bb eran libres de ser racionales,\u2026era su \u00faltimo remedio. El fanatismo con que la reflexi\u00f3n griega entera se lanza a la racionalidad delata una situaci\u00f3n apurada: se estaba en peligro, se ten\u00eda una sola elecci\u00f3n o bien perecer o ser absurdamente racionales\u2026En todo lugar donde la autoridad sigue formando parte de la buena costumbre, y lo que se da no son \u00abrazones\u00bb, sino \u00f3rdenes, el dial\u00e9ctico es una especie de payaso: la gente se r\u00ede de \u00e9l, no lo toma en serio. \u2013S\u00f3crates fue el payaso que se hizo tomar en serio: \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3 aqu\u00ed propiamente?\u2013\u201d[58] .<br \/>\nFue tomado en serio por su manera de afrontar la muerte y, de manera m\u00e1s espec\u00edfica, del car\u00e1cter cuasi voluntario de su muerte. Nietzsche, que tantos reparos y observaciones le hace a S\u00f3crates, no puede dejar de reconocer que,\u201cse dirigi\u00f3 a la muerte con la misma calma con que, seg\u00fan la descripci\u00f3n de Plat\u00f3n, es el \u00faltimo de los bebedores en abandonar el simposio al amanecer, para comenzar un nuevo d\u00eda; mientras a sus espaldas quedan, sobre los bancos y por el suelo, los adormecidos comensales, para so\u00f1ar con S\u00f3crates, el verdadero er\u00f3tico. El S\u00f3crates moribundo se convirti\u00f3 en el nuevo ideal, jam\u00e1s visto antes en parte alguna, de la noble juventud griega: ante esa imagen se postr\u00f3, con todo el ardiente fervor de su alma de entusiasta, sobre todo Plat\u00f3n, el joven heleno t\u00edpico\u201d [59] .<br \/>\nS\u00f3crates, el amante de la vida, que quiere danzar \u201cpara tener salud o comer y dormir a gusto\u201d[60]  , el fil\u00f3sofo juguet\u00f3n, bromista e ir\u00f3nico, se entrega a la muerte resignadamente, porque va a sanar \u2013retomando sus \u00faltimas palabras en referencia al gallo que se le deb\u00eda a Asclepio\u2013 no de la vida a secas, sino  de la clase de vida que llevaba: l\u00facida y por ende m\u00e1s tr\u00e1gica. \u201cS\u00f3crates no es un m\u00e9dico \u2013advierte Friedrich Nietzsche\u2013, se dijo en voz baja a s\u00ed mismo: \u00fanicamente la muerte es aqu\u00ed un m\u00e9dico\u2026S\u00f3crates mismo hab\u00eda estado \u00fanicamente enfermo durante largo tiempo\u201d [61] .<br \/>\nPlat\u00f3n, en el Banquete, una de sus obras m\u00e1s hermosas no s\u00f3lo nos ha dejado una acabada descripci\u00f3n del maestro sino que ha expuesto simb\u00f3licamente la m\u00e1xima ense\u00f1anza de S\u00f3crates. Al final del di\u00e1logo, s\u00f3lo quedan despiertos con S\u00f3crates, Agat\u00f3n el poeta tr\u00e1gico, y Arist\u00f3fanes, el poeta c\u00f3mico; y, el maestro les insiste de la necesidad de reconocer que corresponde al mismo ser humano ser a la vez poeta tr\u00e1gico y poeta c\u00f3mico&#160;; y, al quedar S\u00f3crates reconocido como el mejor poeta y el mejor bebedor, es un t\u00e1cito reconocimiento a su dionis\u00edaca naturaleza, en la que las dos facetas de la misma divinidad pugnan por prevalecer; aunque el S\u00f3crates fil\u00f3sofo se incline m\u00e1s por la parte apol\u00ednea, abriendo as\u00ed la puerta para el desarrollo del filosofar plat\u00f3nico, que se impondr\u00e1 en los a\u00f1os y siglos pr\u00f3ximos, convirti\u00e9ndose en un prosopon\/m\u00e1scara para su distinguido disc\u00edpulo que lo inmortalizar\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Prof. Fernando Mu\u00f1oz Cabrejo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Per\u00fa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Notas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[1] Vid. Apolog\u00eda de S\u00f3crates. 23b. En Di\u00e1logos. t. I. p.158. Editorial Gredos, S. A. Madrid,  2002.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[2] Cf. Nietzsche, Friedrich. Los fil\u00f3sofos preplat\u00f3nicos. pp. 166-168. Editorial Trotta, S.A. Madrid, 2003.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[3] Cf. Burckhardt, Jacob. Historia de la cultura griega. t. I. pp. 66-68. Editorial  RBA, S.A. Barcelona, 2005.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[4] Vid. La Atenas de Pericles. pp. 120, 122 &amp; 127.  Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1982.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[5] Vid. Pericles. El Ateniense. pp. 14-15. Editorial Edhasa. Barcelona, 1989.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[6] Vid. Ob. cit. p.146.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[7] Lo que dome\u00f1a a Pericles y, con \u00e9l al colectivo ateniense \u2013particularmente a Alcib\u00edades\u2013, es la hybris, uno de los impulsos m\u00e1s poderosos de la naturaleza humana que no s\u00f3lo lleva a dominar desmesuradamente a otros sino que incluso alienta las empresas m\u00e1s sangrientas y homicidas que puedan organizar los seres humanos. Por lo tanto, es incorrecto llamarle \u201cimperialismo\u201d al des-mesurado proyecto de Pericles, como lo hacen Maurice Bowra, Hermann Bengtson, Robin Lane Fox, Claude Moss\u00e9, entre otros. Ser\u00e1n los romanos, m\u00e1s pr\u00e1cticos y con la escrupulosa observancia de la pietas religiosa, los encargados de fundar el Imperium. El Fatum de Eneas fue ese, instaurar una Roma eterna, abierta al infinito, porque as\u00ed suena la sentencia de Jup\u00edter que ha escuchado y transcrito Virigilio: \u00abHis ego nec metas rerum nec tempora pono: imperium sine fine dedi\u00bb \/\u00abYo no les fijo l\u00edmites en el espacio ni en el tiempo: les he dado un imperio sin fin\u00bb [Vid. \u201cLa Eneida\u201d. I, 278-279]. A este respecto, las aclaraciones que hace Pierre Grimal son de mucha utilidad para la comprensi\u00f3n del desenvolvimiento hist\u00f3rico de la aventura humana; pues, el imperio y la pol\u00edtica imperialista romana, \u201cera experimentado como una ordenaci\u00f3n querida y garantizada por el dios del Capitolio, \u2026el orden querido por el dios\u2026es necesario que sea inmutable\u2026Pero (y esto es una innovaci\u00f3n inmensa y una originalidad profunda del esp\u00edritu romano) este estado del universo no es el resultado de la violencia que har\u00eda perdurar la fuerza de los vencedores, sino que nace de las palabra dada, de un compromiso contra\u00eddo de una vez por todas, tanto por los propios ciudadanos entre s\u00ed como por los pueblos vecinos en relaci\u00f3n con Roma, por medio del cual unos y otros renuncian a la violencia. Parad\u00f3jicamente, el imperium romanum expresa una voluntad de paz\u201d[Vid. \u201cEl Imperio romano\u201d. pp.15-16]. Y, en un bello libro dedicado a la cultura romana, Pierre Grimal puntualiza, \u201cL\u2019imperium\u2026Divin dans son essence, charg\u00e9 par lui-meme  d\u2019un \u00abdynamisme\u00bb qui confere a qui le possede une efficace exceptionalle, il est la source de toute action politique\u201d [Vid. \u201cLa civilisation romaine\u201d. p. 128].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[8] As\u00ed lo reconoce el gran historiador ateniense Tuc\u00eddides, que resalta \u201cla gran autoridad que Pericles pose\u00eda por su prestigio e inteligencia\u2026, al no haber obtenido el poder por medios il\u00edcitos, no pretend\u00eda halagarla en sus discursos, sino que se atrev\u00eda incluso, merced a su prestigio a enfrentarse a su enojo. As\u00ed, siempre que los ve\u00eda confiados de modo insolente e inoportuno, los espantaba con sus palabras hasta que consegu\u00eda atemorizarlos, y, al contrario, cuando los ve\u00eda dominados por un miedo irracional, los hacia retornar a la confianza. En estas condiciones, aquello era de nombre una democracia, pero, en realidad, un gobierno del primer ciudadano\u201d [Vid. \u201cHistoria de la Guerra del Peloponeso\u201d. II, 65. p.180].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[9] Cf. Plat\u00f3n, \u201cGorgias 515 e. En Di\u00e1logos. t. II. pp.128-129.En este di\u00e1logo, Plat\u00f3n afirmar\u00e1 a trav\u00e9s de su personaje S\u00f3crates que los atenienses han sido corrompidos por Pericles, pues, \u00e9l los ha hecho perezosos, cobardes, charlatanes y avariciosos al haber establecido por vez primera estipendios para los servicios p\u00fablicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[10] Sobre esta guerra Tuc\u00eddides escribi\u00f3 su magistral obra \u201ccomo una adquisici\u00f3n para siempre m\u00e1s que como una pieza de concurso para escuchar un momento\u2026un conocimiento exacto de los hechos del pasado y de los que en le futuro ser\u00e1n iguales o semejantes, de acuerdo con las leyes de la naturaleza humana..\u201d [Vid. Ob. cit.I, 22. p.50].\/ Igualmente, la exquisita helenista Mary Renault en \u201cAlexias de Atenas\u201d, nos ofrece una bell\u00edsima panor\u00e1mica de los or\u00edgenes y desarrollo de la decadencia de la civilizaci\u00f3n hel\u00e9nica que se lee como se degusta el \u00faltimo vino de una agradable cena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[11] Cf. \u201cApolog\u00eda de S\u00f3crates\u201d. 28e. En Ob. cit. p. 166.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[12] Cf.  Ob. cit. 219 e. En \u201cDi\u00e1logos\u201d. t. III. p.279.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[13] Cf.  \u201cLaques\u201d 181 a. En \u201cDi\u00e1logos\u201d. t. I. p.454.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[14] Cf.  \u201cApolog\u00eda de S\u00f3crates\u201d. 34 d. En Ob. cit. p. 175.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[15] Cf. \u201cFed\u00f3n\u201d. 60 a. En  En \u201cDi\u00e1logos\u201d. t. III. p.30.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[16] Cf. Kraus, Ren\u00e9. \u201cLa vida privada y p\u00fablica de S\u00f3crates\u201d. pp. 314 &amp; 327. Editorial Sudamericana, S.A. Buenos Aires, 1943.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[17] Vid. Un siglo decisivo. Del declive de Atenas al auge de Alejandro Magno. pp.34-35.Ediciones B., S.A. Barcelona, 2010.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[18] Cf. Apolog\u00eda de S\u00f3crates. 32c-e. En Ob. cit. p. 172.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[19] Cf. Jenofonte,  \u201cRecuerdos de S\u00f3crates\u201d, I, 1. p. 19.  Editorial Gredos, S.A. Madrid, 1982. \/ Tambi\u00e9n en \u201cApolog\u00eda de S\u00f3crates\u201d. 24 b. En Ob. cit. p. 159.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[20] Cf. Plat\u00f3n, Crit\u00f3n. 45 e. En Ob. cit. p. 197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[21] Cf. Plat\u00f3n, Ibid.52c. En Ob. cit. p. 207.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[22] Cf. Jenofonte,  Ob. cit. IV, 4. pp. 175-176.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[23 ]Cf. Plat\u00f3n, Crit\u00f3n. 45 a-c. En Ob. cit. p. 196.Cf. Plat\u00f3n, Fed\u00f3n. 58 a-c. En Di\u00e1logos. t. III. pp.25-26. \/Cf. Jenofonte, Ob. cit. IV, 8. p. 197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[25] Cf. Ob. cit. 115 a. p.136.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[26] Vid.. Plat\u00f3n, Fed\u00f3n. 118 b. En Di\u00e1logos. t. III. p. 142.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[27] Vid. La muerte de S\u00f3crates. p.313. Emec\u00e9 Editores, S.A. Buenos Aires, 1960.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[28] Vid. Vida de S\u00f3crates. pp. 391-392. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1984.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[29] Vid. Introduzione a Socrate. pp.7-8. Editori Laterza. Roma, 2004.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[30] Cf. Plat\u00f3n, Banquete. 215 a-b. En Di\u00e1logos. t. III. pp.270-271. \/Cf. Jenofonte, Ob. cit. IV, 8. p.197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[31]Vid. Crep\u00fasculo de los \u00eddolos. \u201cEl problema de S\u00f3crates\u201d &amp; 4. p.39. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1982.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[32]Vid. Apolog\u00eda de S\u00f3crates. 38 a. En Ob. cit. p.180.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[33] Cf.  Ibid. 30 b. En Ob. cit. p.168. .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[34]Vid. Crit\u00f3n. 46 b. En Di\u00e1logos. t. I. p.198.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[35]Cf. Apolog\u00eda de S\u00f3crates. 31 d. En Ob. cit. p.170.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[36] Cf.  Ibid. 30 b-c. En Ob. cit. p.168-169.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[37] S\u00f3crates a este respecto nuevamente muestra su m\u00e1scara de Sileno, \u00ablleno de segundas intenciones\u00bb, pues, no utiliza el t\u00e9rmino  da\u00edmon para referirse a los dioses o lo divino, cuyo uso se hab\u00eda introducido desde los tiempos de Homero, sino que prefiere la palabra daimonion para describir la experiencia interior \u00fanica, que, de manera imprevisible y en las situaciones m\u00e1s diversas, le obligaba a pararse, a decir no y echarse atr\u00e1s en muchas de sus decisiones de vida. Pero, el uso de este t\u00e9rmino pod\u00eda ser mal interpretado como trato con esp\u00edritus, como un culto secreto ajeno a las creencias tradicionales, por lo cual se mostraba como sospechoso y contrario a las costumbres de la polis. [Cf. Burkert, Walter. Religi\u00f3n griega. Arcaica y cl\u00e1sica. p.243-246].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[38] El peligroso y disolvente \u00c9mile Cioran, se\u00f1ala que poco importa si S\u00f3crates se invent\u00f3 de cabo a rabo ese *daimon que escuchaba; pero s\u00ed expresa que estaba cercado, solitario, y \u201csu primer deber era escapar a los que le rodeaban, ocult\u00e1ndose tras un misterio real o fingido.\u00bfC\u00f3mo saber si S\u00f3crates divagaba o empleaba su astucia?  Siempre quedar\u00e1 que \u2013concluye el pol\u00e9mico pensador contempor\u00e1neo\u2013 , el debate que suscit\u00f3 respecto a s\u00ed mismo nos sigue interesando: \u00bfacaso no fue el primer pensador que se plante\u00f3 como un caso?, y \u00bfno es con \u00e9l con quien comienza el inextricable problema de la sinceridad?\u201d. [Vid. La tentaci\u00f3n de existir. pp.151-152].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[39] Vid. Paideia. Los ideales de la cultura griega. p.400. FCE. M\u00e9xico, 1985.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[40] Vid. Ibid. 21 d. En Ob. cit. p.155.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[41]<br \/>\nVid. Plat\u00f3n. Ob. cit. 216 d-e &amp; 222 a. En Di\u00e1logos. t. III. pp.273-274 &amp; 283.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[42] Vid. Plat\u00f3n. Teeteto. 157d. En Di\u00e1logos. t. V. p.206.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[43] Vid. Nietzsche, Friedrich. Ob. cit. t. II. \u201cEl caminante y su sombra\u201d. &amp; 175. p.172. Ediciones Akal, S.A. M\u00f3stoles, Madrid, 2007.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[44] Vid. En los oscuros lugares del saber. pp. 178-179. Ediciones Atalanta, S.L. Girona, Espa\u00f1a, 2010.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[45] Sobre el significado de la m\u00e1scara en la Grecia antigua y particularmentre la relacionada con Di\u00f3nisos y la tragedia, puede verse en el detallado an\u00e1lisis realizado por Jean Pierre Vernant &amp; Frontisi Ducroix, \u201cFiguras de la m\u00e1scara en la antigua Grecia\u201d.[Cf. Vernant, Jean Pierre. Mito y tragedia en la Grecia antigua. t. II. pp.21-45].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[46] Vid. Mas all\u00e1 del bien y del mal. \u201cEl esp\u00edritu libre\u201d.&amp; 40. pp.65-66.Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1985.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[47] Vid. Elogio de S\u00f3crates. p.17. Ediciones Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, S. A. Barcelona, 2008.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[48] Vid. Paideia. Los ideales de la cultura griega. p.404.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[49] Vid. Rep\u00fablica. 338 b. En Di\u00e1logos. t. IV. p.76. .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[50] Vid. Plat\u00f3n, Banquete. 175 e. En Di\u00e1logos. t. III. p.193.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[51] Vid. Jenofonte, Recuerdos de S\u00f3crates, IV, 4,10. p.177.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[52] Vid. Plat\u00f3n, Banquete. 216 a. En Di\u00e1logos. t. III. p.272.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[53] Vid. Ob. cit. p.42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[54] Cf. Colli, Giorgio. El nacimiento de la filosof\u00eda. pp. 20-22. Tusquets Editores. Barcelona, 2000.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[55] Cf. Ker\u00e9nyi, Karl. La religi\u00f3n antigua. pp. 201-203. Editorial Herder. Barcelona, 1999.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[56] Vid. Historia de las creencias y de las ideas religiosas. t. I. pp. 278-279.Ediciones Cristiandad. Madrid, 1978.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[57] Cf. Ob. cit. p. 118.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[58] Vid. Crep\u00fasculo de los \u00eddolos. pp.42 &amp; 40. Alianza Editorial, S. A. Madrid,  1982.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[59] Vid. El nacimiento de la tragedia. pp.124-125. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2004.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[60] Vid. Jenofonte, Banquete, II, 16. En Ob. cit. p.318.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[61] Vid. Crep\u00fasculo de los \u00eddolos. pp.43.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[62] Cf. Ob. cit. 223 d.. En Di\u00e1logos. t. III. p.286.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<ul>\n<li> Adorno, Francesco:Introduzione a Socrate. Editori Laterza. Roma, 2004.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Bowra, Maurice: Atenas de Pericles. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1982. Burkert, Walter. Religi\u00f3n griega. Arcaica y cl\u00e1sica.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<ul>\n<li> Burckhardt, Jacob. Historia de la cultura griega. t. I. Editorial RBA S.A. Barcelona 2005.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Cioran,  Latentaci\u00f3n de existir.  Taurus Ediciones,S.A. Madrid, 1982.                          <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Colli, Giorgio. El nacimiento de la filosof\u00eda. Tusquets Editores. Barcelona, 2000.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Colli, Giorgio: La sabidur\u00eda griega. t. I-II. Editorial Trotta, S.A. Madrid, 2008. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Detienne, Marcel: Dioniso a cielo abierto. Editorial GEDISA, S.A. Barcelona, 2003.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Di\u00f3genes Laercio: Vida de los fil\u00f3sofos ilustres. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2007.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Eliade, Mircea: Historia de las ideas y de las creencias religiosas. t. I.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Ediciones Cristiandad. Madrid, 1978.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Gernet, Louis: El genio griego en la religi\u00f3n.UTEHA. M\u00e9xico, 1960.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Gomperz, Theodor: Pensadores griegos. t. II. S\u00f3crates y Plat\u00f3n. Editorial Herder, S.A. 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Fotograf\u00eda de Life en Espa\u00f1ol Plat\u00f3n Pericles Apolo Apolo Sileno Contenido 1 S\u00f3crates: Vida y entorno social e hist\u00f3rico 2 Juventud y madurez 3 Guerra del Peloponeso 4 Entereza moral 5 Enfrentando su destino 6 S\u00f3crates: \u00bfUn sileno? 7 S\u00f3crates: \u00bfDi\u00f3nisos? 8 Bibliograf\u00eda S\u00f3crates: Vida y entorno social e &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socrates-ante-la-muerte\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOCRATES ANTE LA MUERTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26945","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26945","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26945"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26945\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26945"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26945"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26945"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}