{"id":2712,"date":"2016-02-04T23:28:02","date_gmt":"2016-02-05T04:28:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jeremias\/"},"modified":"2016-02-04T23:28:02","modified_gmt":"2016-02-05T04:28:02","slug":"jeremias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jeremias\/","title":{"rendered":"JEREMIAS"},"content":{"rendered":"<p>Su llamamiento, Jer 1:4-10; profetiza durante los reinados de Jos\u00edas, Joacim y Sedequ\u00edas, Jer 1:2-3; amenazado de muerte, Jer 11:21; 26:8<\/p>\n<hr>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas    (heb. Yirmey\u00e2h[\u00fb], \u00abYahweh es exaltado [establece]\u00bb o \u00abYahweh golpea [tumba]\u00bb; gr.  Hierem\u00ed\u00adas).  El nombre aparece en un asa de un antiguo jarr\u00f3n hebreo, en antiguos sellos hebreos y en las Cartas de Laquis.*  1.  Nativo de Libna cuya hija Hamutal fue la esposa de Jos\u00ed\u00adas y madre de Joacaz (2Ki 23:30, 31).  2.  Jefe de una familia en la tribu de Manas\u00e9s (1Ch 5:24).  3, 4 y 5.  Nombre de 3 hombres que se unieron a la banda de David en Siclag (1Ch 12:4, 10, 13).  6.  Firmante del pacto de Nehem\u00ed\u00adas (Neh 10:2).  7.  Sacerdote que regres\u00f3 del exilio de Babilonia con Zorobabel (Neh 12:1, 12).  8.  Pr\u00ed\u00adncipe de Jud\u00e1 en la dedicaci\u00f3n del muro de Jerusal\u00e9n (Neh 12:34).  9.  Profeta que estimul\u00f3 la reforma religiosa bajo el rey Jos\u00ed\u00adas.  Aconsej\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados de Jerusal\u00e9n antes del exilio y parte de la cautividad y escribi\u00f3 el libro que lleva su nombre.  Jerem\u00ed\u00adas es tal vez el profeta m\u00e1s pintoresco del AT.  Mezclados en sus mensajes prof\u00e9ticos hay frecuentes vislumbres del interior de su alma que ofrecen un cuadro v\u00ed\u00advido de sus sentimientos y experiencias como profeta llamado a dar un mensaje impopular en un momento de crisis nacional.  La historia del reino del sur, Jud\u00e1 (desde la cautividad de las 10 tribus un siglo antes), fue de creciente apostas\u00ed\u00ada nacional.  En tiempos de Jerem\u00ed\u00adas se hizo evidente que Dios, si quer\u00ed\u00ada cumplir su prop\u00f3sito para Israel, ten\u00ed\u00ada que tomar medidas dr\u00e1sticas.  Cana\u00e1n era de ellos s\u00f3lo por virtud de la relaci\u00f3n de pacto con Dios, pero con sus persistentes violaciones de las provisiones de esa alianza hab\u00ed\u00adan rechazado su derecho sobre la tierra.  La cautividad era inevitable, no como castigo retributivo sino como disciplina curativa, y le toc\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas explicar las razones del cautiverio y animarlos a cooperar con el plan de Dios en esa experiencia.  Una y otra vez, mediante Jerem\u00ed\u00adas, Dios rog\u00f3 a su pueblo que se sometiera al rey de Babilonia y estuviera dispuesto a aprender la lecci\u00f3n que esta amarga experiencia deb\u00ed\u00ada ense\u00f1arles.  La 1\u00c2\u00aa cautividad ocurri\u00f3 en el 605 a.C., pero, como rehusaron cooperar, una 2\u00c2\u00aa cautividad sucedi\u00f3 en el 597 a.C., y una 3\u00c2\u00aa en el 586 a.C., la que fue acompa\u00f1ada por una total desolaci\u00f3n de la ciudad y del templo.  Ezequiel fue llamado a un papel similar en favor de los exiliados en Babilonia, y, m\u00e1s o menos al mismo tiempo, Dios coloc\u00f3 a Daniel en la corte de Nabucodonosor con el prop\u00f3sito de atemperar la natural dureza y severidad de los babilonios hacia los jud\u00ed\u00ados.  Los mensajes de Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y Daniel estaban destinados a aclarar la naturaleza y el prop\u00f3sito del cautiverio y apresurar el retorno de los exiliados a su patria.  Jerem\u00ed\u00adas era hijo de Hilc\u00ed\u00adas, un, sacerdote de Anatot* (Jer 1:1).  Fue llamado al oficio prof\u00e9tico mientras todav\u00ed\u00ada era joven (vs 6, 7).  Al principio, vacil\u00f3 en aceptar el llamamiento, pero Dios le asegur\u00f3 que aunque encontrar\u00ed\u00ada oposici\u00f3n violenta tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada esperar ayuda divina en la realizaci\u00f3n de su misi\u00f3n (vs 8, 17-19).  Jerem\u00ed\u00adas, tierno y suave por naturaleza, padeci\u00f3 mucha angustia personal por el conflicto entre sus sentimientos y los severos mensajes de reprensi\u00f3n y advertencia que deb\u00ed\u00ada llevar.  Al prever la triste suerte que esperaba a su amado pueblo, exclam\u00f3: \u00abMe duelen la fibras de mi coraz\u00f3n\u00bb (4:19).  La cautividad era inevitable (vs 27, 28), pero Dios con sol\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas con la promesa de que no constituir\u00ed\u00ada el fin de \u00abtodo\u00bb para su pueblo elegido (4:27; 5:10).  Para impresionarlo con la desesperada degeneraci\u00f3n moral y espiritual, Dios lo envi\u00f3 en excursi\u00f3n por las calles de Jerusal\u00e9n en busca de un hombre que sinceramente buscara conocer y hacer la voluntad de Dios (5:1).  Sin \u00e9xito, Jerem\u00ed\u00adas volvi\u00f3 esperanzadamente a los dirigentes, pero encontr\u00f3 que ni uno de ellos guiaba a la naci\u00f3n por los caminos de justicia (vs 3-5).  Percibiendo mejor ahora la completa apostas\u00ed\u00ada de su pueblo, Jerem\u00ed\u00adas recibi\u00f3 instrucciones de ponerse \u00aba la puerta de la casa de Jehov\u00e1\u00bb para advertirles de la suerte que les esperaba si no se arrepent\u00ed\u00adan. Ese serm\u00f3n, com\u00fanmente llamado 613 \u00abEl discurso del templo\u00bb, est\u00e1 registrado en los cps 7-10.  La gravedad del mensaje es evidente por la advertencia de Dios a Jerem\u00ed\u00adas: \u00abNo ores por este pueblo&#8230; porque no te oir\u00e9\u00bb (7:16).  Lament\u00e1ndose por su solemne implicaci\u00f3n, exclam\u00f3: \u00ab\u00c2\u00a1Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de l\u00e1grimas  para que llore d\u00ed\u00ada y nocHeb_ [sobre] mi pueblo!\u00bb (9:1).  \u00ab\u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa -clam\u00f3 ante el Se\u00f1or, pero reconcili\u00e1ndose con el  pensanmiento a\u00f1adi\u00f3-: Pero dije: Ciertamente enfermedad m\u00ed\u00ada es esta, y debo sufrirla\u00bb (10:19).  Sin embargo, reconociendo la justicia divina en los juicios predichos, el profeta pidi\u00f3 misericordia (vs 23-25).  Luego el Se\u00f1or envi\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas a las ciudades de Jud\u00e1 y a las calles de Jerusal\u00e9n con el mensaje: \u00abO\u00ed\u00add las palabras de este pacto, y  ponedlas por obra\u00bb; pero, a pesar de su fervor, la gente no le prest\u00f3 atenci\u00f3n (11:6-8).  En realidad, sus propios familiares, los sacerdotes de Anatot, completaron para silenciarlo con la muerte.  Cuando el Se\u00f1or le revel\u00f3 el complot, el profeta pidi\u00f3 al Se\u00f1or justicia y venganza; \u00bfacaso no hab\u00ed\u00ada \u00e9l hablado s\u00f3lo las palabras que Dios le hab\u00ed\u00ada dado? (vs 9-23).  Al ver en la conspiraci\u00f3n contra su vida un reflejo de la naturaleza de la inquina de Jud\u00e1 contra Dios, el profeta pregunt\u00f3 al Se\u00f1or: \u00ab\u00bfPor  qu\u00e9 es prosperado el camino de los imp\u00ed\u00ados?\u00bb (12:1).  Dios le contest\u00f3 pregunt\u00e1ndole a su vez qu\u00e9 har\u00ed\u00ada cuando toda la naci\u00f3n se levantara contra \u00e9l, si el primer momento de oposici\u00f3n lo hab\u00ed\u00ada cansado (v 5; cf 1:19).  As\u00ed\u00ad como  el afecto de los parientes de Jerem\u00ed\u00adas se hab\u00ed\u00ada alejado de \u00e9l hasta el punto de estar dispuestos a matarlo, del mismo modo el de Israel se hab\u00ed\u00ada apartado de Dios (12:6-11).  Por 2\u00c2\u00aa vez exclam\u00f3: \u00abLlorar\u00e1 mi alma&#8230; y llorando amargamente se deshar\u00e1n mis ojos en l\u00e1grimas, por que el reba\u00f1o de Jehov\u00e1 fue hecho cautivo\u00bb (13:17).  Por 3\u00c2\u00aa vez (cf 7:16; 11:14) Dios le dijo: \u00abNo ruegues por este pueblo para bien\u00bb  (14:11), y el profeta se lament\u00f3: \u00abDerramen  mis ojos l\u00e1grimas noche y d\u00ed\u00ada, y no cesen\u00bb (v 17).  Jerem\u00ed\u00adas lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que tal vez Dios hab\u00ed\u00ada \u00abdesechado enteramente a Jud\u00e1\u00bb (v 19).  Entonces, como Mois\u00e9s en la antig\u00fcedad (Exo 32:31, 32), confes\u00f3 el pecado de su pueblo y clam\u00f3 al Se\u00f1or que no rompiera su pacto con ellos (Jer 14:20-22).  Pero Dios contest\u00f3 que ser\u00ed\u00ada in\u00fatil, aunque Mois\u00e9s orara por ellos: la cautividad era inevitable (15:1).  Y dijo: \u00abDestruir\u00e9\u00bb a mi pueblo, porque \u00abno se volvieron de sus caminos\u00bb (vs 6, 7).  Lamentando los vituperios que \u00e9l hab\u00ed\u00ada sufrido, Jerem\u00ed\u00adas se quej\u00f3 otra vez al Se\u00f1or: \u00abVengame de mis enemigHos_ por amor a ti sufro afrenta&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admiti\u00f3 curaci\u00f3n?\u00bb (vs 15-18).  Una vez m\u00e1s Dios le asegur\u00f3 al profeta la protecci\u00f3n y liberaci\u00f3n divinas (vs 20, 21). Jerem\u00ed\u00adas no deb\u00ed\u00ada tomar esposa (16:2) ni criar una familia, porque, en vista de la cautividad, morir\u00ed\u00adan \u00abde dolorosas  enfermedades\u00bb (vs 3, 4).  El profeta luego fue enviado a llevar un solemne mensaje de advertencia a la puerta de Jerusal\u00e9n, basado en una visita simb\u00f3lica a la casa del alfarero.  Al darlo, la conspiraci\u00f3n contra su vida se profundiz\u00f3, y clam\u00f3 una vez  m\u00e1s (cf 17:18) al Se\u00f1or por cansa de sus enemigos (18:18-23).  Por ese tiempo, Pasur, el gobernador del templo, lo puso en el cepo junto a la puerta de Benjam\u00ed\u00adn, al lado del templo, y lo dej\u00f3 all\u00ed\u00ad toda una noche (20:1-3).  El profeta se quejo al Se\u00f1or: \u00abCada d\u00ed\u00ada he sido escarnecido, cada cual se burla de mi\u00bb, y decidi\u00f3 renunciar a su oficio prof\u00e9tico (vs 7-9).  Pero Dios no lo liberar\u00ed\u00ada (v 9).  En consecuencia, el profeta maldijo el d\u00ed\u00ada de su nacimiento y lament\u00f3 el papel que se le hab\u00ed\u00ada asignado (vs 14-18).  Cargando el yugo prof\u00e9tico una vez m\u00e1s, Jerem\u00ed\u00adas reflej\u00f3 mayor madurez.  Ya no llor\u00f3 ni se quej\u00f3 por su suerte, sino que llev\u00f3 un mensaje directo y valeroso, sin vacilaciones ni lamentos.  Enviado primero al \u00abatrio de la casa de Jehov\u00e1\u00bb, anunci\u00f3 la cautividad de 70 a\u00f1os y la total desolaci\u00f3n de la ciudad de Jerusal\u00e9n y del templo (26:2).  Inmediatamente despu\u00e9s de este discurso los sacerdotes y profetas arrestaron a Jerem\u00ed\u00adas y lo amenazaron con matarlo (v 8), y sin duda lo hubieran hecho si no hubieran salido en su defensa los pr\u00ed\u00adncipes de Jud\u00e1 (vs 10-16).  La madurez de esp\u00ed\u00adritu en ese momento es evidente por su serena respuesta a quienes se propon\u00ed\u00adan quitarle la vida: \u00abEn lo que a m\u00ed\u00ad toca, he aqu\u00ed\u00ad estoy en vuestras manos; haced de m\u00ed\u00ad como mejor y m\u00e1s recto os parezca\u00bb (v 14). Como se le prohibiera ense\u00f1ar en los atrios del templo, Jerem\u00ed\u00adas dict\u00f3 sus mensajes a su ayudante, Baruc, que los escribi\u00f3 en un rollo y los ley\u00f3 en el templo en cierto d\u00ed\u00ada de ayuno (36:1-6).  La noticia de lo que estaba ocurriendo lleg\u00f3 a los pr\u00ed\u00adncipes, quienes requisaron el rollo y lo llevaron ante el rey Joacim, que a su vez lo quem\u00f3 (vs 11-26).  Luego el profeta escribi\u00f3 de nuevo lo que hab\u00ed\u00ada en el rollo y le agreg\u00f3 m\u00e1s material de advertencia: el trono de Jud\u00e1 se extinguir\u00ed\u00ada y Joacim morir\u00ed\u00ada de muerte violenta (vs 27-32).  Jerem\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde apareci\u00f3 ante el rey Joaqu\u00ed\u00adn con un severo mensaje advirti\u00e9ndole que Nabucodonosor lo 614 llevar\u00ed\u00ada en cautiverio y que morir\u00ed\u00ada en el exilio (22:24-30).  Temprano en el reinado de Sedequ\u00ed\u00adas, el profeta aconsej\u00f3 al rey: \u00abServid al rey de Babilonia y vivid; \u00bfpor qu\u00e9 ha de ser desolada esta ciudad?\u00bb (Jer 27:12,17).  A esta pol\u00ed\u00adtica se opuso un grupo de falsos profetas, pero la muerte de su l\u00ed\u00adder, Hanan\u00ed\u00adas, dentro del tiempo profetizado por Jerem\u00ed\u00adas, fue un testimonio en favor de la misi\u00f3n y del mensaje de Jerem\u00ed\u00adas (28:9, 16, 17). M\u00e1s o menos en esta \u00e9poca tambi\u00e9n escribi\u00f3 a los exiliados en Babilonia aconsej\u00e1ndoles que se establecieran, porque el cautiverio ser\u00ed\u00ada largo (cp 29). Los dirigentes jud\u00ed\u00ados en Babilonia contestaron a Jerusal\u00e9n pidiendo que aprisionaran a Jerem\u00ed\u00adas, porque era un profeta falso (vs 24-27).  Pronto despu\u00e9s de esto, Nabucodonosor invadi\u00f3 otra vez Jud\u00e1 y puso sitio a Jerusal\u00e9n. Jerem\u00ed\u00adas, que \u00abestaba preso en el patio de la c\u00e1rcel\u00bb (32:1-3), aparentemente fue liberado cuando el sitio fue levantado temporariamente porque Nabucodonosor se aprest\u00f3 a pelear contra el ej\u00e9rcito egipcio que hab\u00ed\u00ada venido para ayudar a Sedequ\u00ed\u00adas (37:11,12).  El profeta se dispuso a ir a su casa en Benjamin para inspeccionar una parcela de tierra que hab\u00ed\u00ada comprado recientemente, pero fue tomado preso al salir de Jerusal\u00e9n y se le acus\u00f3 de pasarse a los caldeos (vs 11-15).  En este momento, Sedequ\u00ed\u00adas pidi\u00f3 consejo secretamente acerca de qu\u00e9 pol\u00ed\u00adtica deb\u00ed\u00ada tomar (vs 16-21).  El profeta le aconsej\u00f3 que se rindiera a los caldeos, pero los pr\u00ed\u00adncipes y los comandantes del ej\u00e9rcito pidieron la muerte de Jerem\u00ed\u00adas (38:1-4); \u00e9ste fue alojado en una cisterna vac\u00ed\u00ada, cuyo piso estaba cubierto de barro blando en el que se hundi\u00f3 (vs 5, 6).  Su vida fue salvada cuando Ebed-melec, un eunuco et\u00ed\u00adope, intercedi\u00f3 por \u00e9l ante Sedequ\u00ed\u00adas y recibi\u00f3 permiso para sacarlo de la mazmorra y dejarlo en el patio de la c\u00e1rcel (vs 7-13).  All\u00ed\u00ad permaneci\u00f3 el profeta hasta la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (v 28).  Cuando la ciudad se rindi\u00f3, Jerem\u00ed\u00adas gozo de la protecci\u00f3n personal del rey Nabucodonosor, aparentemente por causa de la pol\u00ed\u00adtica del profeta pidiendo a los jud\u00ed\u00ados que se entregaran a los caldeos, informe que \u00e9stos llegaron a conocer (cps 39 y 40).  Cuando se le permiti\u00f3 escoger entre ir a Babilonia o quedarse en Jud\u00e1, Jerem\u00ed\u00adas se relacion\u00f3 con Gedal\u00ed\u00adas, a quien Nabucodonosor hab\u00ed\u00ada designado como gobernador (40:1-16).  Cuando un grupo de fan\u00e1ticos mat\u00f3 a Gedal\u00ed\u00adas, el pueblo que qued\u00f3, temiendo a los caldeos, huy\u00f3 a Egipto, obligando a Jerem\u00ed\u00adas a ir con ellos (41:17-43:13).  En Egipto continu\u00f3 sus esfuerzos por hacer volver el coraz\u00f3n de la gente hacia Dios, pero sin \u00e9xito (cp 44; no se sabe cu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 su ministerio en Egipto).  De acuerdo con la tradici\u00f3n, Jerem\u00ed\u00adas fue apedreado por sus conciudadanos en Dafne.  10.  Hijo de Habasin\u00ed\u00adas y padre de Jaazan\u00ed\u00adas, de los recabitas (Jer 35:3).  Jerem\u00ed\u00adas, Libro de.  Segundo de los as\u00ed\u00ad llamados Profetas Mayores.  I. Autor.  Libro del profeta del mismo nombre.  Contiene los mensajes que present\u00f3 antes de la cautividad y durante los primeros a\u00f1os del cautiverio babil\u00f3nico, y un registro de sus experiencias personales.  No se han levantado dudas acerca de la autenticidad del libro o de su derecho a un lugar en el canon sagrado.  La escritura actual es obra del amanuense de confianza de Jerem\u00ed\u00adas: Baruc (Jer 36:4, 6, 28, 32).  Las palabras finales del cp 51, \u00abHasta aqu\u00ed\u00ad son las palabras de Jerem\u00ed\u00adas\u00bb (v 64), implican que el cap\u00ed\u00adtulo final del libro fue agregado por otro escritor.  Posiblemente Baruc.  II. Ambientaci\u00f3n.  Cuando fue llamado al ministerio prof\u00e9tico (627\/26 a.C.), Jerem\u00ed\u00adas lealmente apoy\u00f3 la obra de reforma ya comenzada por el rey Jos\u00ed\u00adas (2Ki 22:1-23:25).  Sin embargo, sus esfuerzos tuvieron poco \u00e9xito, y cuando muri\u00f3 Jos\u00ed\u00adas (609 a.C.) el programa se detuvo.  Joacaz, hijo de Jos\u00ed\u00adas, rein\u00f3 s\u00f3lo 3 meses, pues fue llevado cautivo a Egipto (2Ki 23:29-33).  Joacim, otro hijo de Jos\u00ed\u00adas, ascendi\u00f3 al trono como vasallo de Egipto, y se opuso a los intentos del profeta de llevar a la naci\u00f3n de regreso a Dios (vs 34-37).  Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde (605 a.C.), Nabucodonosor invadi\u00f3 Jud\u00e1 y llev\u00f3 consigo a Babilonia a un grupo escogido de cautivos, incluyendo a Daniel (Dan 1:1-3).  Joacim qued\u00f3 en el trono como vasallo de Babilonia, pero se rebel\u00f3 m\u00e1s tarde y en diciembre del 598 encontr\u00f3 una muerte violenta.  Su hijo Joaqu\u00ed\u00adn lo sucedi\u00f3 en el trono y rein\u00f3 por 3 meses (2Ki 24: 6-9), pues Nabucodonosor lo tom\u00f3 cautivo en marzo del 597 a.C., lo llev\u00f3 a Babilonia y en su lugar puso a Sedequ\u00ed\u00adas (vs 9-19). Cuando Sedequ\u00ed\u00adas se rebel\u00f3 unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Nabucodonosor invadi\u00f3 Jud\u00e1 por 3\u00c2\u00aa vez, puso sitio a Jerusal\u00e9n y la tom\u00f3 en el 586 a.C., despu\u00e9s de un sitio de 30 meses (24:20-25:1-10).  La ciudad fue saqueada y quemada, el templo destruido, la monarqu\u00ed\u00ada abolida, la mayor parte del pueblo llevado cautivo a Babilonia, y Gedal\u00ed\u00adas, un jud\u00ed\u00ado, fue puesto como gobernador sobre los pocos que quedaban (vs 4-22).  Pero no fue mucho despu\u00e9s que un grupo de jud\u00ed\u00ados fan\u00e1ticos lo asesin\u00f3.  Temiendo la represalia de los caldeos, el pueblo huy\u00f3 a Egipto (vs 23-26).  En resumen, el ministerio prof\u00e9tico de Jerem\u00ed\u00adas abarc\u00f3 615 m\u00e1s de 40 a\u00f1os: despu\u00e9s de comenzar c 626  a-C. (Jer 1:2), se extendi\u00f3 hasta m\u00e1s all\u00e1 de la destrucci\u00f3n del 586 a.C. (39:1, 2); tal vez el per\u00ed\u00adodo m\u00e1s cr\u00ed\u00adtico de la historia israelita en todo el AT.  V\u00e9ase Ismael 2.  III. Bosquejo.  Por los datos cronol\u00f3gicos dados por Jerem\u00ed\u00adas, los mensajes y notas hist\u00f3ricas que aparecen en su libro no est\u00e1n en orden de tiempo.  Fueron dados a intervalos durante los \u00faltimos 18 a\u00f1os del reinado de Jos\u00ed\u00adas, los 3 meses de Joacaz, los 11 a\u00f1os de Joacim, los 3 meses de Joaqu\u00ed\u00adn, los 11 a\u00f1os y 5 meses del reinado de Sedequ\u00ed\u00adas, y durante el exilio (primero en Palestina, y m\u00e1s tarde en Egipto).  La siguiente distribuci\u00f3n de los cap\u00ed\u00adtulos del libro, en orden de tiempo, se basa en datos cronol\u00f3gicos mencionados e impl\u00ed\u00adcitos en el libro:  Jos\u00ed\u00adas (640-609 a.C.): cps 1-6; 14-16.  Joacim (609-598 a.C.): cps 17; 7-11; 26; 35; 22:1-19; 25; 18-20; 36:1-4; 45; 36:5-32; 12. Joaqu\u00ed\u00adn (598-597 a.C.): cps 22:20-30; 13; 23.  Sedequ\u00ed\u00adas (597-586 a.C.): cps 24; 29-31; 46-51?; 27; 28; 21; 34; 32; 33; 37-39.  Durante el exilio: cps 40-44; 52.  IV. Contenido.  A Jerem\u00ed\u00adas se lo conoce como el profeta llor\u00f3n.  Su mensaje consist\u00ed\u00ada en severos reproches por los pecados de Israel y advertencias de juicios divinos que no pod\u00ed\u00adan ser evitados.  Mediante el profeta, Dios procur\u00f3 primero hacer volver el coraz\u00f3n de la gente hacia \u00e9l y, fracasando esto, asegurar su cooperaci\u00f3n con sus prop\u00f3sitos para el cautiverio, que lleg\u00f3 a ser no un castigo retributivo sino una disciplina restauradora.  En este per\u00ed\u00adodo crucial de la historia, el llamado de Jerem\u00ed\u00adas pidiendo el sometimiento a Babilonia le gan\u00f3 por igual el odio implacable de los dirigentes y el del pueblo, y sufri\u00f3 mucho a manos de ellos.  Repetidas veces llor\u00f3 sobre los pecados de Israel: sobre la suerte que amenazaba a su querida naci\u00f3n y por el duro tratamiento que sufri\u00f3 a manos de los dirigentes.  Si alg\u00fan profeta los tuvo, Jerem\u00ed\u00adas sinti\u00f3 motivos para llorar, pero present\u00f3 su mensaje con toda fidelidad.  Adem\u00e1s de sus consejos y advertencias a Jud\u00e1 y a Jerusal\u00e9n, tambi\u00e9n pronunci\u00f3 profec\u00ed\u00adas contra naciones extranjeras (Jer 46:1-51:64), para otros detalles v\u00e9ase Jerem\u00ed\u00adas (9).  Hay ciertas diferencias significativas entre el texto hebreo de Jerem\u00ed\u00adas y el de los LXX.  En la LXX es aproximadamente 1\/8 m\u00e1s corto que en el hebreo (es decir, unas 2.700 palabras); aunque algunas secciones son m\u00e1s largas en la LXX, estas adiciones implican s\u00f3lo unas 100 palabras.  Adem\u00e1s, la disposici\u00f3n de los materiales difiere en los 2 textos, aunque ninguno de ellos sigue un orden estrictamente cronol\u00f3gico.  Un manuscrito hebreo fragmentario de Jerem\u00ed\u00adas, encontrado en la cueva N\u00c2\u00ba 4 de Qumr\u00e2n, muestra en sus porciones conservadas una concordancia fiel con la LXX, tanto en longitud como en secuencia de los materiales.  Esto indica que el traductor griego no pudo ser responsable por las diferencias que existen entre la LXX y el texto masor\u00e9tico, porque muy probablemente sigui\u00f3 de cerca una recensi\u00f3n hebrea (tal como la encontrada en esa cueva), m\u00e1s breve que el texto masor\u00e9tico y con una disposici\u00f3n diferente de los materiales.  Que haya habido 2 recensiones hebreas en circulaci\u00f3n lleva a la conclusi\u00f3n de que las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas primero circularon separadamente, y que su colecci\u00f3n fue realizada en un tiempo posterior.  Parece que se hicieron por lo menos 2 colecciones de ellas, y que uno de los responables tuvo disponibles m\u00e1s obras de Jerem\u00ed\u00adas que el otro, lo que explicar\u00ed\u00ada la diferencia de longitud de las 2 recensiones, y tambi\u00e9n la diferente ubicaci\u00f3n de los textos.  Que esta colecci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas no fue hecha hasta despu\u00e9s del exilio es evidente por Dan 9:1, 2, donde este profeta dice que estudi\u00f3 en \u00ablos libros\u00bb el per\u00ed\u00adodo del cautiverio revelado a Jerem\u00ed\u00adas.  Esta profec\u00ed\u00ada se encuentra en 2 lugares: Jer 25:11,12 y 29:10 en el texto masor\u00e9tico, y 25:11,12 y 36:10 en la LXX.  Es evidente que en tiempos de Daniel estas 2 declaraciones estaban en 2 libros (sef\u00e2r\u00eem, \u00abrollos\u00bb) diferentes, que fueron incorporadas en las colecciones de las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas que se encontraban en diferentes lugares en las 2 recensiones, que ahora est\u00e1n representadas por el texto masor\u00e9tico y la LXX (v\u00e9ase CBA 4:379-388).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>profeta, hijo de Jilqu\u00ed\u00adas, de los sacerdotes de Anatot, ciudad cercana y al nordeste de Jerusal\u00e9n, en territorio de Benjam\u00ed\u00adn. J. naci\u00f3 unos cien despu\u00e9s de Isa\u00ed\u00adas, ca. 650 a. C. Muy joven recibi\u00f3 el llamado de Dios para ser su profeta, en el a\u00f1o 626 a. C., a\u00f1o trece de Jos\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1, 642-640 a., con lo que se interrumpi\u00f3 el silencio prof\u00e9tico que se dio desde que muri\u00f3 Isa\u00ed\u00adas. Ejerci\u00f3 su ministerio antes de la deportaci\u00f3n a Babilonia, de suerte que vivi\u00f3 toda la etapa previa a la ca\u00ed\u00adda de Jud\u00e1,  bajo los reinados de Jos\u00ed\u00adas, Joacaz, 609 a. C.; Yoyaquim, 609-597 a. C.; Joaqu\u00ed\u00adn, 598 a. C.; y Sedec\u00ed\u00adas, 598-587 a. C. Igualmente vivi\u00f3 los cambios de Oriente: la irrupci\u00f3n de los caldeos, fundaci\u00f3n del Imperio neobabil\u00f3nico por Nabopolasar. 626-605 a. C.; Nabopolasar y Ciasares,  rey medo, destruyen N\u00ed\u00adnive, en el a\u00f1o 612 a. C.; Nabopolasar rechaza al fara\u00f3n Nek\u00f3, quien pretendi\u00f3 ayudar a los asirios, en el a\u00f1o 609; y en el 606 a. C., acaba con el Imperio Asirio. La ca\u00ed\u00adda de J. y la deportaci\u00f3n a Babilonia, 587 \u00f3 586 a. C., tras lo cual el profeta J. es llevado a Egipto.<\/p>\n<p>En los inicios de su ministerio  J. goz\u00f3 de prestigio en la corte del rey Jos\u00ed\u00adas, y tal vez colabor\u00f3 en las reformas hechas por este monarca de Jud\u00e1, tras el hallazgo del libro de la ley. Tras la muerte de Jos\u00ed\u00adas a manos del rey egipcio Nek\u00f3, en Meguidd\u00f3, en el 609 a. C., fue sometido a  arresto en su casa, se le prohibi\u00f3 hablar en p\u00fablico, fue arrojado en una cisterna vac\u00ed\u00ada, como calabozo; fue perseguido por sus propios paisanos de Anatot, 11, 18-23; fue considerado traidor y derrotista en los conflictos de Jud\u00e1 con las potencias extranjeras, cuando anunci\u00f3 el hundimiento de Jud\u00e1, 8, 11-23; 9, 20.  J. es el \u00fanico libro de las Escrituras en el que consta que el autor hizo dos ediciones. En el cap\u00ed\u00adtulo 36, se dice que Baruc escribi\u00f3 el dictado que le hizo J., de las palabras que el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada dirigido. Este rollo fue le\u00ed\u00addo ante el rey Yoyaquim, rey de Jud\u00e1, quien lo rasg\u00f3 y lo quem\u00f3. Pero Baruc, volvi\u00f3 a escribir, de la misma manera que la primera vez, todas las palabras del rollo; y se dice: \u2020\u0153e incluso se a\u00f1adi\u00f3 a aquellas otras muchas por el estilo\u2020\u009d, 36, 32.<\/p>\n<p>En J. hay que destacar su propuesta de superar la antigua Alianza  mediante una nueva con el Se\u00f1or, cumbre espiritual del profeta. Ante el fracaso de la antigua Alianza, 31, 32, y el intento vano por restaurarla por parte del rey Jos\u00ed\u00adas; despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe que s\u00f3lo dej\u00f3 un \u2020\u0153resto\u2020\u009d,  como se dice en Is 4, 3, es necesaria una nueva Alianza: \u2020\u0153Esta ser\u00e1 la nueva Alianza que yo pacte con la casa de Israel, despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas \u2014or\u00e1culo de Yahv\u00e9h\u2014: pondr\u00e9 mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribir\u00e9, y yo ser\u00e1 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u2020\u009d, 31, 33.<\/p>\n<p>Es decir  que la ley deje de ser un mero formulismo, algo puramente exterior, para que llegue al coraz\u00f3n del hombre bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu de Dios.<\/p>\n<p>El libro de Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 compuesto de las siguientes partes:  I. Or\u00e1culos sobre Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n, 1 a 25, 13.  II. Introducci\u00f3n a los or\u00e1culos contra las naciones, 25, 14-38.<\/p>\n<p>III Profec\u00ed\u00adas de felicidad 26 a 35.  IV. Pasi\u00f3n de J., 36 a 46, 1. V. Or\u00e1culos contra las naciones 46, 2 a 51.   VI. Ap\u00e9ndice. La cat\u00e1strofe de Jerusal\u00e9n y la gracia concedida a Joaqu\u00ed\u00adn, 52.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., yirmeyahu, Jehovah funda, o quiz\u00e1, exalta).<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas fue uno de los profetas hebreos m\u00e1s grandes de todos los tiempos. Naci\u00f3 dentro de una familia sacerdotal de Anatot, una ciudad de Benjam\u00ed\u00adn a unos cuatro km. al noroeste de Jerusal\u00e9n. Dada la naturaleza autobiogr\u00e1fica de su libro, es posible comprender su vida, car\u00e1cter y \u00e9poca mejor que la de cualquier otro profeta hebreo. Jerem\u00ed\u00adas fue llamado al ministerio prof\u00e9tico en el a\u00f1o 13 del reinado de Jos\u00ed\u00adas (626 a. de J.C.), cinco a\u00f1os despu\u00e9s del \u00faltimo avivamiento antes de la cautividad de Jud\u00e1 (2 Reyes 23). Este era un tiempo de decisiones cumbres, lleno de esperanza y presagios; era el tiempo del resurgimiento del imperio babil\u00f3nico. El ministerio de Jerem\u00ed\u00adas se extendi\u00f3 durante el reinado sucesivo de cinco reyes de Jud\u00e1. Jerem\u00ed\u00adas fue testigo de la destrucci\u00f3n final de Jerusal\u00e9n en 587 y muri\u00f3 en Egipto, probablemente unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El llamamiento de Jerem\u00ed\u00adas se describe en el cap. 1 de su libro. El joven sacerdote puso como excusa su juventud (Jer 1:6), pero Dios le asegur\u00f3 que \u00e9l mismo lo fortalecer\u00ed\u00ada para su tarea. Sin duda, Jerem\u00ed\u00adas apoy\u00f3 la reforma de Jos\u00ed\u00adas (Jer 11:1-8; Jer 17:19-27), pero entre m\u00e1s pasaba el tiempo, m\u00e1s se daba cuenta de su incapacidad para impedir el desastre nacional (Jer 3:10). Despu\u00e9s de la desdichada muerte de Jos\u00ed\u00adas (609 a. de J.C.), Jerem\u00ed\u00adas expres\u00f3 su lament\u00f3 por la muerte del \u00faltimo de los buenos reyes (2Ch 35:25), y la vida se le complic\u00f3 mucho m\u00e1s. Joacaz, el hijo de Jos\u00ed\u00adas, rein\u00f3 s\u00f3lo tres meses antes de ser deportado a Egipto. Joaqu\u00ed\u00adn, hermano de Joacaz, lo sucedi\u00f3 en el trono y rein\u00f3 11 a\u00f1os. Fue un gobernante bastante duro, pero un hombre muy d\u00e9bil. Trat\u00f3 de quitarse de encima al profeta pero, cuando fall\u00f3, quiso silenciarlo. En el cuarto a\u00f1o del reinado de Joaqu\u00ed\u00adn, Jerem\u00ed\u00adas le dict\u00f3 a Baruc la primera edici\u00f3n de sus profec\u00ed\u00adas, pero el rey las destruy\u00f3 inmediatamente (cap. 36). Fue durante el reinado de Joaqu\u00ed\u00adn que Jerem\u00ed\u00adas predic\u00f3 su serm\u00f3n en el templo (cap\u00ed\u00adtulos 7\u201410), lo cual hizo que se formulara un complot para matarlo. Jerem\u00ed\u00adas se salv\u00f3 gracias a la intervenci\u00f3n de sus amigos de la nobleza que a\u00fan quedaban desde la administraci\u00f3n de Jos\u00ed\u00adas (cap. 26). Jud\u00e1 cay\u00f3 dentro del control de Babilonia cuando Jerusal\u00e9n sucumbi\u00f3 ante Nabucodonosor en 605, y unos cuantos hebreos (entre ellos Daniel) fueron deportados a Babilonia. Un poco despu\u00e9s Joaqu\u00ed\u00adn se rebel\u00f3 contra Babilonia. Jerem\u00ed\u00adas se opuso al reacio Joaqu\u00ed\u00adn durante todo su reinado y le predijo una muerte violenta (Jer 22:13-19).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los eventos en Jud\u00e1 despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, casi hay que depender exclusivamente de Jerem\u00ed\u00adas 40\u201445. Jerem\u00ed\u00adas fue tratado con consideraci\u00f3n por parte de quienes lo ten\u00ed\u00adan cautivo, d\u00e1ndole a escoger entre ir a Babilonia o permanecer en Jud\u00e1. El escogi\u00f3 permanecer en Jud\u00e1 con la gente com\u00fan que qued\u00f3 all\u00ed\u00ad cuando la mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados fueron deportados. Gedal\u00ed\u00adas fue puesto como un t\u00ed\u00adtere para gobernar sobre este peque\u00f1o grupo de personas. Despu\u00e9s de un disturbio civil, durante el cual fue asesinado Gedal\u00ed\u00adas, los jud\u00ed\u00ados huyeron a Egipto y forzaron a Jerem\u00ed\u00adas a que los acompa\u00f1ara.<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas fue considerado como un entrometido y traidor; algunos l\u00ed\u00adderes, nobles y reyes trataron de matarlo. Y aunque \u00e9l necesit\u00f3 el amor, la simpat\u00ed\u00ada y el est\u00ed\u00admulo de una esposa, no se le permiti\u00f3 casarse; y con esta prohibici\u00f3n \u00e9l mismo se convirti\u00f3 en una se\u00f1al de que la vida normal desaparecer\u00ed\u00ada muy pronto de Jerusal\u00e9n (Jer 16:1-4). Dado que su libro est\u00e1 lleno de secciones autobiogr\u00e1ficas, o confesiones de Jerem\u00ed\u00adas, la personalidad del profeta puede entenderse m\u00e1s claramente que la de cualquier otro profeta.<\/p>\n<p>Estas efusiones del esp\u00ed\u00adritu humano son algunas de las declaraciones m\u00e1s punzantes y pat\u00e9ticas que puedan encontrarse en cualquier parte de las Escrituras en relaci\u00f3n con la tensi\u00f3n que experimenta un hombre bajo el imperativo divino. Las m\u00e1s significativas son las siguientes:<br \/>\n\t Jer 10:23-24 \u00c2\u00beJer 17:9-11, Jer 17:14-18<br \/>\n\t Jer 11:18\u2014Jer 12:6 \u00c2\u00beJer 18:18-23<br \/>\n\t Jer 15:10-21\u00c2\u00beJer 20:7-18<\/p>\n<p>El agudo entendimiento de Jerem\u00ed\u00adas en cuanto a la condici\u00f3n religiosa de su gente se nota en el \u00e9nfasis que hace sobre el car\u00e1cter espiritual interno de la verdadera religi\u00f3n. El estado teocr\u00e1tico iba a desaparecer, al igual que el templo y sus rituales. Inclusive la reforma de Jos\u00ed\u00adas parece haber sido algo m\u00e1s externo, casi fabricada por el rey; un repunte nacionalista m\u00e1s que un avivamiento religioso (Jer 3:10). El antiguo pacto hab\u00ed\u00ada fallado; uno nuevo y mejor tomar\u00ed\u00ada su lugar y las leyes de Dios ser\u00ed\u00adan escritas en el coraz\u00f3n de los hombres (Jer 31:31-34). A su renovado pueblo, Dios le dar\u00ed\u00ada un coraz\u00f3n para que lo conocieran (Jer 24:7). En esta doctrina del coraz\u00f3n nuevo Jerem\u00ed\u00adas revela la profundidad del pecado humano y predice la intervenci\u00f3n de la gracia divina (Heb 8:1\u2014Heb 9:28).<\/p>\n<p>En el AT se menciona brevemente a otros seis Jerem\u00ed\u00adas: un benjamita y dos gaditas que se unieron a David en Siclag (1Ch 12:4, 1Ch 12:10, 1Ch 12:13); el jefe de una familia en la tribu de Manas\u00e9s (1Ch 5:24); uno que era oriundo de Libna y padre de Hamutal, la esposa del rey Jos\u00ed\u00adas y madre de Joacaz (2Ki 23:30-31); y el hijo de Habasin\u00ed\u00adas, un recabita (Jer 35:3).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Yahweh eleva).<\/p>\n<p> Nombre de varios personajes b\u00ed\u00adblicos, el m\u00e1s importante es el Profeta Jerem\u00ed\u00adas, que en su libro nos dice que fue elegido por Dios antes de nacer: (1:5), y comenz\u00f3 su misi\u00f3n prof\u00e9tica de joven: (1:6).<\/p>\n<p> &#8211; Profetiz\u00f3 en Jerusal\u00e9n durante el reinado de los 5 \u00faltimos reyes de Jud\u00e1. &#8211; Fue perseguido en los tiempos del \u00faltimo Rey, Sedequ\u00ed\u00adas,: (caps.37,38).<\/p>\n<p> &#8211; En la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, en 587, Nabucodonosor lo trat\u00f3 bien: (39).<\/p>\n<p> &#8211; Huy\u00f3 a Egipto, y muri\u00f3 all\u00ed\u00ad apedreado por sus compatriotas: (43).<\/p>\n<p> &#8211; Su Libro fue redactado por su secretario, Baruc. Los jud\u00ed\u00ados lo quemaron, y Baruc lo escrib\u00ed\u00ada de nuevo: En \u00e9l muestra la justicia de Dios, que castiga con poder, y el amor inmenso de Dios, que idea una \u00abNueva Alianza\u00bb, en 31:31-34.<\/p>\n<p> &#8211; El libro \u00abLamentaciones\u00bb, tambi\u00e9n es obra de Jerem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Profeta de Israel, autor del libro que lleva su nombre y de \u2020\u00a2Lamentaciones. Naci\u00f3 en Anatot (Jer 1:1), una villa benjamita a unos 7 km al NE de Jerusal\u00e9n, proba-blemente alrededor del a\u00f1o 639 a.C. Pertenec\u00ed\u00ada a una familia sacerdotal. La mayor\u00ed\u00ada de los eruditos supone que descend\u00ed\u00ada de la l\u00ed\u00adnea de \u2020\u00a2Abiatar, porque este sacerdote fue echado hacia esa ciudad por Salom\u00f3n (1Re 2:26-27). Siendo muy joven, fue llamado al ministerio prof\u00e9tico. Parece que nunca se cas\u00f3 (Jer 16:1-4). Vivi\u00f3 en la \u00e9poca en que decay\u00f3 el poder\u00ed\u00ado asirio, los jud\u00ed\u00ados tuvieron una corta vida independiente, luego una dominaci\u00f3n egipcia y finalmente la destrucci\u00f3n del reino de Jud\u00e1 por \u2020\u00a2Nabucodonosor.<\/p>\n<p>Como testigo de tan tr\u00e1gicos acontecimientos, J. se expresa frente a Dios en hermosos poemas en los cuales da lugar a su perplejidad y su dolor. Siente que quiere oponerse a aquellas cosas, especialmente a ser mensajero de malas nuevas para el pueblo, pero la compulsi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es tal que no puede resistir y tiene que hablar lo que Dios le ha dicho. Comenz\u00f3 a predicar en tiempos de \u2020\u00a2Jos\u00ed\u00adas, convencido de que Israel estaba bajo el juicio de Dios, a pesar de las reformas de este rey. En aquellos d\u00ed\u00adas \u2020\u00a2Sofon\u00ed\u00adas hac\u00ed\u00ada lo mismo.<br \/>\nasirios gobernaban entonces el antiguo Reino del Norte (Israel). Algunos de los or\u00e1culos de J. fueron dirigidos a los que habitaban all\u00ed\u00ad, probablemente con la intenci\u00f3n de acercarlos al santuario \u00fanico de Jerusal\u00e9n (Jer 3:12-18). Muchos de los primeros mensajes de J. fueron dirigidos a esa poblaci\u00f3n del N. Es interesante que el lenguaje que utiliza es muy parecido al de \u2020\u00a2Oseas. Usa, como este profeta, la imagen de la esposa infiel (Jer 3:1-5), animando al pueblo a ser fiel al pacto que ten\u00ed\u00ada con Dios.<br \/>\n\u00e9s de la muerte de Jos\u00ed\u00adas parece que J. guarda silencio por un tiempo, hasta que aparece en la puerta del \u2020\u00a2templo predicando de nuevo (Jer 7:1-15). Esto aconteci\u00f3 \u2020\u0153en el principio del reinado de Joacim hijo de Jos\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Jer 26:1), en el 609 \u00f3 608 a.C. En esos mismos d\u00ed\u00adas apareci\u00f3 otro profeta llamado \u2020\u00a2Ur\u00ed\u00adas, con el mismo mensaje de J. Ambos atacaban la falsa religiosidad del pueblo, que reduc\u00ed\u00ada su religi\u00f3n a los ritos del templo y olvidaba la parte moral. Este mensaje por poco cuesta la vida a J., pues, naturalmente, los sacerdotes se le opon\u00ed\u00adan. El profeta Ur\u00ed\u00adas fue asesinado. A J. le prohibieron entrar en el templo (Jer 36:5). Incluso sus coterr\u00e1neos de Anatot intentaron quitarle la vida (Jer 11:21). A pesar de todo esto, J. continu\u00f3 predicando y anunciando el desastre que se avecinaba sobre Jud\u00e1.<\/p>\n<p>J. emiti\u00f3 una palabra \u2020\u0153con respecto a Egipto: contra el ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n Necao rey de Egipto, que estaba cerca del r\u00ed\u00ado \u00e9ufrates en Carquemis\u2020\u009d (Jer 46:1-28) prediciendo que los egipcios ser\u00ed\u00adan derrotados, como sucedi\u00f3 por mano de \u2020\u00a2Nabucodonosor II en el a\u00f1o 605 a.C. Los egipcios tuvieron que retirarse. De esta manera los caldeos controlaron todo el O de Mesopotamia, y siguieron m\u00e1s tarde su expansi\u00f3n hacia el S, que traer\u00ed\u00ada como consecuencia el avance hacia Jerusal\u00e9n.<br \/>\nprofeta vio esto como el cercano cumplimiento de todos los or\u00e1culos con los cuales hab\u00ed\u00ada advertido a Jud\u00e1. Como no pod\u00ed\u00ada entrar en el templo, orden\u00f3 a su amanuense \u2020\u00a2Baruc que hiciera un resumen de todas sus profec\u00ed\u00adas para que fuera a leerlas all\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad se hizo. Al o\u00ed\u00adr algunos funcionarios reales las palabras del rollo, lo dijeron al rey. Cuando fue le\u00ed\u00addo al monarca, \u00e9ste lo quem\u00f3 en un brasero y orden\u00f3 que se aprisionara a Baruc y a J., \u2020\u0153pero Jehov\u00e1 los escondi\u00f3\u2020\u009d (Jer 36:1-26), y orden\u00f3 a J. que volviera a escribir las mismas palabras.<br \/>\nesto suced\u00ed\u00ada mientras los caldeos hab\u00ed\u00adan tomado Siria y llegaban hasta las fronteras de Jud\u00e1, que pas\u00f3 a ser vasallo de \u2020\u00a2Nabucodonosor. Como rey, los caldeos pusieron a \u2020\u00a2Joacim. Esa situaci\u00f3n dur\u00f3 unos tres a\u00f1os, tras los cuales Joacim se rebel\u00f3. Para ello se hizo el intento de coordinar fuerzas con otras naciones cercanas a Jud\u00e1, pero J. predic\u00f3 a los embajadores de esas naciones, diciendo que Dios permitir\u00ed\u00ada vivir a aquel pueblo \u2020\u0153que sometiere su cuello al yugo del rey de Babilonia\u2020\u009d (Jer 27:11). La conspiraci\u00f3n fracas\u00f3 y J. anunci\u00f3 que Jerusal\u00e9n ser\u00ed\u00ada destruida. Jehov\u00e1 envi\u00f3 \u2020\u0153tropas de caldeos &#8230; sirios &#8230; moabitas &#8230; y amonitas &#8230; contra Jud\u00e1\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad como edomitas (2Re 24:2). La rebeli\u00f3n dur\u00f3 varios a\u00f1os, hasta que Jerusal\u00e9n fue sitiada y conquistada en el a\u00f1o 597 a.C. El rey jud\u00ed\u00ado tuvo que rendirse ante Nabucodonosor, que lo llev\u00f3 a Babilonia con su madre, sus mujeres, sus hijos y diez mil cautivos, cosa que le hab\u00ed\u00ada profetizado Jerem\u00ed\u00adas (Jer 22:26). Gracias a esa rendici\u00f3n se evit\u00f3 esa vez la destrucci\u00f3n de la ciudad por parte de los caldeos, que pusieron por rey a Matan\u00ed\u00adas, t\u00ed\u00ado de Joacim, a quien Nabucodonosor le cambi\u00f3 el nombre, llam\u00e1ndole \u2020\u00a2Sedequ\u00ed\u00adas.<br \/>\nJ. los caldeos eran un instrumento de Dios para castigar a su pueblo, que hab\u00ed\u00ada desobedecido el pacto. Dios le hab\u00ed\u00ada dicho que Nabucodonosor estaba haciendo la voluntad de Dios (\u2020\u0153Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan\u2020\u009d [Jer 27:6]). Durante el sitio de Jerusal\u00e9n, J. continu\u00f3 con su predicaci\u00f3n, llegando incluso a recomendar que se entregaran a los caldeos, a fin de conservar la vida. Su mensaje entraba en contradicci\u00f3n con lo que dec\u00ed\u00adan los falsos profetas que pronosticaban victorias al rey Sedequ\u00ed\u00adas. Uno de ellos, llamado \u2020\u00a2Hanan\u00ed\u00adas, profetiz\u00f3 diciendo que Dios quebrantar\u00ed\u00ada \u2020\u0153el yugo del rey de Babilonia\u2020\u009d y que \u2020\u0153dentro de dos a\u00f1os\u2020\u009d har\u00ed\u00ada volver a los que fueron llevados cautivos (Jer 28:2-17). J., en cambio, exhortaba a esos exiliados a que se comportaran pac\u00ed\u00adficamente (\u2020\u0153Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar\u2020\u009d [Jer 29:7]). Les dec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n que no prestaran o\u00ed\u00addo a los falsos profetas que les pronosticaban cosas buenas, porque tardar\u00ed\u00adan setenta a\u00f1os antes que se produjera el retorno a Jerusal\u00e9n (Jer 29:9-10). Los exiliados llegaron a quejarse ante el sumo sacerdote en Jerusal\u00e9n porque J. les hab\u00ed\u00ada hecho llegar ese mensaje (Jer 29:22-32).<br \/>\nrey Sedequ\u00ed\u00adas era persona d\u00e9bil de car\u00e1cter, que prestaba o\u00ed\u00addos a sus consejeros para perseguir a J., como tambi\u00e9n luego le mandaba sacar de la c\u00e1rcel por sugerencia de otro servidor. A pesar de todo esto, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n busc\u00f3 a trav\u00e9s de J. indagando si hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Jer 37:3, Jer 37:17; Jer 38:14). Pero el mensaje del profeta para \u00e9l siempre fue desalentador. Insist\u00ed\u00ada en que los caldeos tendr\u00ed\u00adan la victoria, puesto que eran el instrumento de Dios para juicio contra Jud\u00e1. No hay que asombrarse, entonces, de que los l\u00ed\u00adderes de la corte conspiraran continuamente contra el hombre de Dios, y lograran finalmente que fuera puesto en la c\u00e1rcel, donde estuvo hasta que los caldeos entraron en la ciudad.<\/p>\n<p>J. fue apartado de entre los prisioneros que iban a ser deportados a Babilonia y se le permiti\u00f3 escoger su destino. Pod\u00ed\u00ada quedarse o irse. El profeta prefiri\u00f3 quedarse junto a \u2020\u00a2Gedal\u00ed\u00adas, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero poco despu\u00e9s \u00e9ste fue asesinado por unos jud\u00ed\u00ados al mando de \u2020\u00a2Ismael, \u2020\u0153de la descendencia real\u2020\u009d (Jer 41:1-3). \u2020\u00a2Johan\u00e1n hijo de Carea, uno de los comandantes del ej\u00e9rcito que hab\u00ed\u00ada quedado, atac\u00f3 a Ismael y le venci\u00f3, aunque \u00e9ste huy\u00f3 a tierra de Am\u00f3n. Entonces el pueblo discuti\u00f3 entre s\u00ed\u00ad lo que har\u00ed\u00adan, porque ten\u00ed\u00adan temor de que los caldeos volvieran a vengar la muerte de Gedal\u00ed\u00adas. Pensaron que lo mejor era escapar a Egipto. Consultaron a J., que les recomend\u00f3 lo contrario, pero no le hicieron caso. Decidieron ir a Egipto, llev\u00e1ndose consigo al profeta. Entonces J. predijo que tambi\u00e9n Egipto ser\u00ed\u00ada conquistado por Nabucodonosor (Jer 41:1-18; Jer 42:1-22; Jer 43:1-13).<br \/>\nJ. le toc\u00f3 profetizar a los habitantes del Reino del Norte (Israel), a los que viv\u00ed\u00adan en el reino de Jud\u00e1 (Jerusal\u00e9n) y a los exiliados en Babilonia. Ahora le correspondi\u00f3 tambi\u00e9n emitir sus or\u00e1culos a los que se exiliaron en Egipto (\u2020\u0153Pues castigar\u00e9 a los que moran en Egipto como castigu\u00e9 a Jerusal\u00e9n, con espada, con hambre y con pestilencia\u2020\u009d [Jer 44:13]). No se tienen noticias de \u00e9l despu\u00e9s de esto. Seg\u00fan algunas tradiciones jud\u00ed\u00adas, muri\u00f3 apedreado en Egipto. Otras dicen que fue de muerte natural.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG SACE PROF HOMB HOAT<\/p>\n<p>vet, \u00abJehov\u00e1 levanta\u00bb. (a, b, c) Nombre de un benjamita y dos gaditas que se adhirieron a David en Siclag (1 Cr. 12:4, 10, 13). (d) Jefe de una familia de la tribu de Manas\u00e9s, al este del Jord\u00e1n (1 Cr. 5:24). (e) Hombre oriundo de Libna, padre de Hamutal, la esposa del rey Jos\u00ed\u00adas y madre del rey Joacaz (2 R. 23, 30, 31). (f) Hijo de Habasin\u00ed\u00adas y padre de Jaazan\u00ed\u00adas. recabita (Jer. 35:3). (g) Uno de los principales de los sacerdotes que volvieron de Babilonia con Zorobabel (Neh. 12:1, 7). Una familia patriarcal lleva su nombre a la siguiente generaci\u00f3n (Neh. 12:12). (h) Sacerdote, indudablemente jefe de una casa patriarcal; puso su sello al pacto que hicieron los que se mantuvieron separados de los pueblos extranjeros, a fin de seguir la Ley de Dios (Neh. 10:2). (i) El profeta Jerem\u00ed\u00adas. Hijo de un sacerdote llamado Hilc\u00ed\u00adas, de Anatot, en el territorio de Benjam\u00ed\u00adn (Jer. 1:1), Jerem\u00ed\u00adas fue llamado mediante una visi\u00f3n al ejercicio del ministerio prof\u00e9tico. Era entonces un hombre joven consciente de su falta de madurez, de experiencia y de elocuencia. El Se\u00f1or extendi\u00f3 Su mano, tocando la boca de Jerem\u00ed\u00adas, y d\u00e1ndole palabras divinas. Le dio poder sobre las naciones y reinos, para arrancar y destruir, arruinar y derribar. pero tambi\u00e9n para edificar y plantar. El Se\u00f1or le inform\u00f3 que ser\u00ed\u00ada objeto de violenta oposici\u00f3n por parte de los jefes, de los sacerdotes, del pueblo. pero que sus adversarios no prevalecer\u00ed\u00adan sobre \u00e9l (Jer. 1:4-10). Jerem\u00ed\u00adas comenz\u00f3 a profetizar en el a\u00f1o decimotercero del reinado de Jos\u00ed\u00adas, y sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo hasta la captura de Jerusal\u00e9n, en el mes quinto del a\u00f1o und\u00e9cimo de Sedec\u00ed\u00adas (Jer. 1:2, 3). As\u00ed\u00ad, el ministerio p\u00fablico del profeta fue de: 18 a\u00f1os bajo Jos\u00ed\u00adas, 3 meses bajo Joacaz, 11 a\u00f1os bajo Joacim, 3 meses bajo Joaqu\u00ed\u00adn, 11 a\u00f1os y 5 meses bajo Sedec\u00ed\u00adas, con un total de 41 a\u00f1os. Y despu\u00e9s de esto no abandon\u00f3 su ministerio prof\u00e9tico (Jer. 42-44). Los hombres de Anatot, su ciudad natal, se hallaron entre sus primeros adversarios. Amenazaron matarle si segu\u00ed\u00ada profetizando. Jerem\u00ed\u00adas sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo, a pesar de las persecuciones, pero sufri\u00f3 cruelmente por la oposici\u00f3n contra la obra del Se\u00f1or de parte de sus conciudadanos, miembros del pueblo elegido. El profeta se remite al juicio divino (Jer. 11:18-23; 12:3). La hostilidad, iniciada en Anatot, se generaliz\u00f3, suscitando de nuevo la apelaci\u00f3n del juicio de Dios (Jer. 18:18-23; cf. Jer. 20:12). Jerem\u00ed\u00adas permaneci\u00f3 fiel, a pesar de las calumnias y persecuciones. En el cuarto a\u00f1o del reinado de Joacim, Jerem\u00ed\u00adas dict\u00f3 las profec\u00ed\u00adas que hab\u00ed\u00ada pronunciado durante los anteriores veinte a\u00f1os; Baruc, el escriba, las escribi\u00f3 en un rollo. Por una raz\u00f3n que no se da, Jerem\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada prohibido acudir al Templo. As\u00ed\u00ad, dio orden a Baruc que fuera con el rollo a la casa de Dios, y que leyera all\u00ed\u00ad las profec\u00ed\u00adas ante las personas que acud\u00ed\u00adan con ocasi\u00f3n de ayuno. Al final, se acab\u00f3 mostrando el rollo al rey que, habiendo ordenado que le leyeran algunas columnas, lo rasg\u00f3 con un cortaplumas, y lo arroj\u00f3 al fuego (Jer. 36:1-26). El Se\u00f1or orden\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas que inmediatamente dictara un segundo rollo semejante al primero, pero con adiciones (Jer. 36:27-32). Un enemigo de Jerem\u00ed\u00adas, el sacerdote Pasur, que era gobernador del Templo, hizo azotar a Jerem\u00ed\u00adas y ponerlo en el cepo, pero al d\u00ed\u00ada siguiente lo puso en libertad (Jer. 20:1-3). Durante el sitio de Jerusal\u00e9n, las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas anunciaron la victoria de los caldeos y la cautividad de Jud\u00e1; las autoridades jud\u00ed\u00adas pretendieron no considerarlas desde el punto de vista religioso, sino desde el punto de vista pol\u00ed\u00adtico y militar. Afirmaron que estas sombr\u00ed\u00adas afirmaciones derrotistas desalentaban a los defensores de Jerusal\u00e9n. Cuando los caldeos levantaron el sitio a fin de ir a presentar batalla a las tropas expedicionarias egipcias que acud\u00ed\u00adan en socorro de Sedequ\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas quiso aprovechar la ocasi\u00f3n para salir de la ciudad y dirigirse a Anatot. Acusado de desertor y de querer pasarse a los caldeos, fue encarcelado (Jer. 37:1-15), donde estuvo mucho tiempo. El rey Sedec\u00ed\u00adas lo hizo sacar y lo dej\u00f3 estar en el patio de la prisi\u00f3n (Jer. 37:16-21), pero pronto los pr\u00ed\u00adncipes lo hicieron echar al fondo de una cisterna vac\u00ed\u00ada, con el fondo lleno de lodo, para dejarlo morir all\u00ed\u00ad (Jer. 38:1-6). Un eunuco et\u00ed\u00adope se compadeci\u00f3 de Jerem\u00ed\u00adas, y consigui\u00f3 del rey permiso para sacarlo de all\u00ed\u00ad y devolverlo al patio de la c\u00e1rcel; all\u00ed\u00ad se encontraba el profeta cuando Jerusal\u00e9n fue tomada (Jer. 38:7-28). Los caldeos consideraron que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada sufrido por ellos, y Nabucodonosor dio orden de que se velara por \u00e9l. Nabuzarad\u00e1n, habi\u00e9ndole dado v\u00ed\u00adveres y presentes, lo puso bajo la protecci\u00f3n de Gedal\u00ed\u00adas, a quien Nabucodonosor hab\u00ed\u00ada nombrado gobernador de Jud\u00e1 (Jer. 39:11-14; 40:1-6). Cuando Gedal\u00ed\u00adas fue asesinado por Ismael, Jerem\u00ed\u00adas exhort\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados a que no se dirigieran a Egipto, pero todo fue en vano. Partieron para Egipto, obligando a Jerem\u00ed\u00adas a seguirles (Jer. 41:1; 43:7). Jerem\u00ed\u00adas pronunci\u00f3 sus \u00faltimas predicciones en Tafnes, en tierra de Egipto (Jer. 43:8-44:30). No se conocen ni la fecha ni las circunstancias de su muerte.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[971]<br \/>\n   Profeta especialmente significativo en la Historia b\u00ed\u00adblica. Seg\u00fan los datos de la Escritura, naci\u00f3 en Anatot en el 650 a  de C. (Jer. 1. 2 y 6). Comenz\u00f3 su misi\u00f3n hacia el a\u00f1o 13 del Sacerdote Yosiya (a\u00f1o 627), un siglo despu\u00e9s de Isa\u00ed\u00adas. Su lugar de acci\u00f3n prof\u00e9tica fue Jerusal\u00e9n. El n\u00facleo del libro que se le atribuye es de esa fecha, aunque luego se fue incrementando el texto bajo la autoridad de su nombre. Su acci\u00f3n dur\u00f3 hasta el a\u00f1o 587, en que los dolorosos acontecimientos de la toma de Jerusal\u00e9n por los babilonios le hicieron testigo de la infidelidad de los \u00faltimos reyes de Israel.<\/p>\n<p>    Conoci\u00f3 la destrucci\u00f3n del Templo y el incumplimiento de las consignas dadas al pueblo. Conoci\u00f3 el sito y las oleadas de cautivos. Y casi es seguro que fue arrastrado hacia Egipto por lo fugitivos, aunque la tradici\u00f3n dice que muri\u00f3 asesinado por los que eran opuestos a su mensaje.<\/p>\n<p>     El libro de Jerem\u00ed\u00adas, complejo y entremezclado, refleja la figura de un autor culto, sensible, muy yaweh\u00ed\u00adsta y empe\u00f1ado en suavizar la desgracia del pueblo. M\u00e1s adelante se le atribuy\u00f3 las Lamentaciones, a todas luces tres siglos posteriores; y tambi\u00e9n el escrito de Baruc, posiblemente del tiempo de la Cautividad, pero no suyo.  (Ver Profetas)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El profeta Jerem\u00ed\u00adas naci\u00f3 hacia el a\u00f1o 650 a. de C. en Anatot, peque\u00f1a aldea situada a 4 Km. al noroeste de Jerusal\u00e9n. Su ministerio prof\u00e9tico dur\u00f3 unos cuarenta a\u00f1os y se desarroll\u00f3 en la confluencia de dos grandes imperios mesopot\u00e1micos: entre el final del imperio asirio y el nacimiento del neobabil\u00f3nico. Presenci\u00f3 el asedio y la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n a manos de Nabucodonosor en el a\u00f1o 587. Durante el asedio, Jerem\u00ed\u00adas fue encarcelado. Una vez tomada la ciudad, a Jerem\u00ed\u00adas se le dio opci\u00f3n para ir a Babilonia con los exiliados o quedarse en Palestina. El profeta escogi\u00f3 esta \u00faltima opci\u00f3n, que era la m\u00e1s dura y dif\u00ed\u00adcil, para estar con las pocas gentes que quedaban en la patria y ver la manera de reorganizar la peque\u00f1a comunidad. La tradici\u00f3n le hace morir apedreado por sus compa\u00f1eros en Egipto. En tiempos de Jes\u00fas se cre\u00ed\u00ada que Jerem\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que volver a la tierra (Mt 16, 14). San Mateo recuerda el cap\u00ed\u00adtulo 31 del libro de Jerem\u00ed\u00adas, que sit\u00faa en Rama al pueblo concentrado para ser desde all\u00ed\u00ad llevado al exilio: el llanto de Raquel -salida del sepulcro- y de los hijos que van al exilio es una figura de las mujeres betlemitas, que lloran a sus hijos asesinados por Herodes (Mt 2, 3). El mismo San Mateo ve explicada en la traici\u00f3n de Judas una profec\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 32, 6-7; Mt 27, 10).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> profetas, poder). La vida y vocaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, cuyos or\u00e1culos se recogen, comentan y ampl\u00ed\u00adan en el libro de su nombre, est\u00e1 bien documentada. Vivi\u00f3 entre el siglo VII y VI a.C. Apoy\u00f3 la reforma yahvista de Jos\u00ed\u00adas (640-609 a.C.) y sufri\u00f3 despu\u00e9s, bajo Joaqu\u00ed\u00adn (609-597) y Sedec\u00ed\u00adas (597-586), la tragedia de las invasiones babil\u00f3nicas. Pidi\u00f3 calma y apenas le escucharon. Tuvo que enfrentarse con muchos enemigos, sufri\u00f3 persecuciones, muri\u00f3 en el destierro forzado de Egipto. Nos ha dejado las m\u00e1s impresionantes confesiones de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>(1) Vocaci\u00f3n e investidura prof\u00e9tica. Hay en la Biblia diversos textos de vocaci\u00f3n e investidura prof\u00e9tica, desde 1 Sm 3 (Samuel) y Ex 3 (Mois\u00e9s), hasta el bautismo de Jes\u00fas (Mc 1,9-11 par) y la llamada de Pablo (Hch 9,1-19 par). Entre ellas encontramos dos que est\u00e1n narradas en primera persona y que exponen de modo muy intenso la vocaci\u00f3n e investidura prof\u00e9tica: la de Isa\u00ed\u00adas* (Is 6,113) y la de Jerem\u00ed\u00adas, (a) Texto. Sentido b\u00e1sico. \u00abMc vino, pues, la palabra de  Yahv\u00e9, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conoc\u00ed\u00ad, y antes que nacieses te santifiqu\u00e9, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: \u00c2\u00a1Ah, ah, Se\u00f1or Yahv\u00e9! He aqu\u00ed\u00ad que no s\u00e9 hablar, porque soy ni\u00f1o. Y me dijo Yahv\u00e9: No digas: Soy un ni\u00f1o; porque a todo lo que te env\u00ed\u00ade ir\u00e1s t\u00fa, y dir\u00e1s todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Yahv\u00e9. Y extendi\u00f3 Yahv\u00e9 su mano y toc\u00f3 mi boca, y me dijo: He aqu\u00ed\u00ad que pongo mis palabras en tu boca. Mira, hoy te establezco sobre las naciones y los reinos, para arrancar y destruir, arrastrar y demoler, construir y plantar&#8230; Y pronunciar\u00e9 mi sentencia contra ellos (los habitantes de Jerusal\u00e9n), por toda su maldad al abandonarme, pues sacrificaron a otros dioses y adoraron la obra de sus manos. Y t\u00fa c\u00ed\u00ad\u00f1ete los lomos: lev\u00e1ntate y diles todo lo que yo te ordene. No tiembles ante ellos, para que no te haga temblar yo ante ellos. Mira, yo te constituyo hoy como ciudad inexpugnable, como columna de hierro y muralla de bronce frente a toda la tierra, para los reyes de Jud\u00e1 y sus pr\u00ed\u00adncipes, para los sacerdotes y el pueblo de la tierra. Luchar\u00e1n contra ti, pero no te vencer\u00e1n, pues yo estoy contigo para salvarte, palabra de Yahv\u00e9\u00bb (Jr 1,1-11.16-19). Esta es una ceremonia de iniciaci\u00f3n prof\u00e9tica que se desarrolla entre Jerem\u00ed\u00adas y Dios. En una l\u00ed\u00adnea semejante se situaban las unciones de los reyes, consagrados con aceite para el ministerio de regir al pueblo (cf. 1 Sm 10,1; 16,13). Pero aqu\u00ed\u00ad, como en Is 6,6-7, la investidura se realiza con un gesto directo del mismo Dios (o el seraf\u00ed\u00adn) que toca y transforma (consagra) los labios o boca del profeta, al que Dios conf\u00ed\u00ada su mensaje. Este es un rito de iniciaci\u00f3n o consagraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, a quien Dios ofrece su Palabra, para que con ella realice su juicio, como indica todo el resto del cap\u00ed\u00adtulo (Jr 1).<\/p>\n<p>(2) El poder de Jerem\u00ed\u00adas. Es el poder de la palabra que se eleva por encima de todos los restantes poderes pol\u00ed\u00adticos y sociales. Jerem\u00ed\u00adas es el profeta de palabra d\u00e9bil, pero triunfadora. No es un sabio en t\u00e9cnicas de guerra o de pol\u00ed\u00adtica; no es un soci\u00f3logo que estudia los diversos elementos de conflicto de los pueblos. No es un rey, ni un hombre rico, pero sabe mirar con los ojos de Dios y dice desde Dios la gran palabra. Contra el af\u00e1n de lavarse las manos echando la culpa a los otros (mecanismo del chivo emisario), contra el orgullo de aquellos que dicen ser elegidos de Dios e intocables, pues tienen instituciones que parecen santas (templo, monarqu\u00ed\u00ada), se alza el profeta diciendo que el pueblo es culpable. No tiene m\u00e1s fuerza ni poder que la palabra: \u00abNo tiembles ante ellos, para que no te haga temblar yo&#8230;\u00bb (1,17). Jerem\u00ed\u00adas es un portador de la palabra; lleva en s\u00ed\u00ad la fuerza de Dios y por eso debe mantenerse fuerte, porque el Dios mismo le constituye como ciudad inexpugnable. Los enemigos tomar\u00e1n Jerusal\u00e9n, incendiar\u00e1n su templo, pero no podr\u00e1n vencer a Jerem\u00ed\u00adas, ni destruir su palabra. Ces\u00f3 Jerusal\u00e9n, cay\u00f3 el templo, murieron los reyes y sacerdotes, pero la amenaza del profeta se sigue cumpliendo. En la escuela de Dios ha escuchado Jerem\u00ed\u00adas la palabra y en fidelidad a Dios debe proclamarla, en un contexto muchas veces adverso. El ha sido lo m\u00e1s opuesto a un guerrero, en el sentido convencional de ese t\u00e9rmino. Y sin embargo ha debido combatir a solas (o, mejor dicho, desde la palabra de Dios) contra reyes-pr\u00ed\u00adncipes-sacerdotes-pueblo, en un tipo de guerra prof\u00e9tica opuesta a las guerras de este mundo. No ha sido guerrero, pero ha luchado y la palabra de Dios le ha confortado, haci\u00e9ndole ciudad inexpugnable, alguien a quien nadie logra derribar: no te vencer\u00e1n.<\/p>\n<p>(3) Las persecuciones de Jerem\u00ed\u00adas. Fue un profeta siempre amenazado por aquellos c\u00ed\u00adrculos de poder de Jerusal\u00e9n que eran contrarios a su visi\u00f3n de paz. Baruc, su disc\u00ed\u00adpulo, escribi\u00f3 una especie de \u00abbiograf\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas\u00bb, incluida ahora en el libro de su nombre. Esta obrita, que describe las persecuciones del profeta, ofrece una justificaci\u00f3n de su actitud y sus actividades. Ordenados de forma cronol\u00f3gica, sus textos son, aproximadamente, los siguientes: Jr 26; 19.1-20,6; 36; 45; 37; 28; 29; 51,59-64; 34.2-6; 37,3-21; 38,1-23; 39^14. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo evocamos aquellos pasajes que abordan m\u00e1s directamente la persecuci\u00f3n del profeta, (a) Serm\u00f3n del templo. Apostado en el atrio del templo, al comienzo del reinado de Joaqu\u00ed\u00adn (609 a.C.), el profeta exige conversi\u00f3n. La sombra de la guerra y el testimonio de las ruinas de Betel sirven de fondo para su amenaza. Conversi\u00f3n o muerte, \u00e9ste es el dilema que plantea el profeta. El pueblo no le escucha, le lleva al tribunal y quiere ajusticiarle. A duras penas logra Jerem\u00ed\u00adas evitar la muerte (Jr 26,1-24; cf.  15.1-15). Desde ahora, a lo largo de dos decenios de tragedia (del 609 al 587 a.C.) la vida del profeta ser\u00e1 un rosario de advertencias y martirios. Una y otra vez se hallar\u00e1 en el borde de la muerte; sin embargo su palabra no ser\u00e1 jam\u00e1s amordazada. (b) La jarra rota. Han pasado algunos a\u00f1os y sigue la amenaza. Ante un pueblo que no quiere convertirse, Jerem\u00ed\u00adas va rompiendo a trozos una jarra y hace o\u00ed\u00adr la palabra del Se\u00f1or: \u00abDel mismo modo romper\u00e9 yo a este pueblo y a esta ciudad; como se rompe un cacharro de loza y no puede ya recomponerse\u00bb (Jr 19.1-2). La respuesta del sacerdote no se hace esperar: azotan al profeta y le meten en el cepo (Jr 20,1-2). (c) Prisi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. Pasan unos a\u00f1os y la vida del profeta que es fiel a su palabra sigue estando amenazada, de manera que sus menores gestos pueden interpretarse como traici\u00f3n contra el Estado. Un d\u00ed\u00ada, cuando amainaba el cerco de los babilonios contra Jerusal\u00e9n (587 a.C.), Jerem\u00ed\u00adas se dispone a caminar hacia Anatot, su pueblo, para arreglar un problema de herencia. Lc acusan de pasarse al enemigo, le prenden por traidor y le encarcelan largo tiempo en una celda subterr\u00e1nea. S\u00f3lo la compasi\u00f3n del rey puede mitigar el rigor de la condena, sac\u00e1ndole del calabozo y encerr\u00e1ndole en un patio del palacio (Jr 37). A pesar de ello, Jerem\u00ed\u00adas sigue hablando desde la prisi\u00f3n: exige a los nobles del pueblo que cambien y anuncia la derrota si persisten en hacer la guerra. El rey carece de poder para ayudarle y los nobles le condenan a morir, arroj\u00e1ndole vivo a un aljibe de fondo lodoso y s\u00f3lo la compasi\u00f3n de un extranjero hace posible que le salven, sac\u00e1ndole del hoyo. Jerem\u00ed\u00adas logra evitar la muerte, pero \u00fanicamente para ser testigo de la ca\u00ed\u00adda de su pueblo y de su templo (Jr 38-39). (d) Exiliado en Egipto. Tras el desastre, sobre una tierra destrozada por la guerra y por la muerte (Jr 41), el profeta es el \u00fanico que est\u00e1 dispuesto a trazar un nuevo camino: Dios ha cumplido su castigo; ahora comienza, puede comenzar, un proceso de reconstrucci\u00f3n. Pero como antes no le hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo tampoco le creen ahora, llev\u00e1ndole a Egipto cautivo (Jr 42-43). As\u00ed\u00ad terminan las noticias de Baruc. Jerem\u00ed\u00adas, el profeta, ha sido perseguido hasta el final por haber sido fiel a la Palabra.<\/p>\n<p>(4) Confesiones. Jerem\u00ed\u00adas fue un hombre de gran lucidez interior, capaz de reflexionar sobre el sentido de su vi da. De esa forma fue anotando, a modo de diario, los rasgos principales de su lucha personal, que se han conservado en una serie de pasajes que podemos llamar \u00abconfesiones\u00bb. En ellas expone su debilidad de profeta perseguido, su enfrentamiento pat\u00e9tico con Dios y su vacilaci\u00f3n y miedo ante los hombres. Su misma tarea de profeta ha ido abriendo un c\u00ed\u00adrculo de soledad en torno a su persona. Lc fueron dejando todos. Sus misma familia le abandon\u00f3: \u00abTambi\u00e9n tus hermanos y tu familia te son desleales, tambi\u00e9n ellos te calumnian a la espalda\u00bb (Jr 12,6). En este contexto ha proclamado algunas de las palabras m\u00e1s bellas e hirientes no s\u00f3lo de la Biblia, sino de toda la literatura de Occidente. (a) En lucha con Dios. Nadie hasta entonces hab\u00ed\u00ada \u00abcombatido\u00bb con Dios de esta manera: \u00abMc sedujiste, Se\u00f1or, y me dej\u00e9 seducir; me forzaste, me violaste. Yo era el hazmerre\u00ed\u00adr todo el d\u00ed\u00ada, todos se burlaban de m\u00ed\u00ad&#8230; \u00c2\u00a1Maldito el d\u00ed\u00ada en que nac\u00ed\u00ad; que el d\u00ed\u00ada en que mi madre me pari\u00f3 no sea bendito&#8230;! \u00bfPara qu\u00e9 sal\u00ed\u00ad del vientre, para pasar trabajos y penas y acabar mis d\u00ed\u00adas derrotado?\u00bb (Jr 20,7.14-18). (b) Combatido por los hombres. Jerem\u00ed\u00adas es un profeta p\u00fablico al que todos juzgan y piden cuentas. \u00abS\u00e1name, Se\u00f1or, y quedar\u00e9 sano; s\u00e1lvame y quedar\u00e9 salvo&#8230; Ellos me repiten \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la palabra del Se\u00f1or? \u00c2\u00a1Que se cumpla! No me hagas temblar, t\u00fa eres mi refugio en la desgracia; fracasen mis perseguidores y no yo, sientan terror ellos y no yo, haz que les llegue el d\u00ed\u00ada funesto, quebr\u00e1ntales con doble quebranto\u00bb (Jr 17,14-18). Ha identificado la causa de Yahv\u00e9 con su propia causa. Se ha puesto al servicio del mensaje de su Dios e identifica, de alg\u00fan modo, el triunfo del mensaje con el triunfo de su propia vida. Por eso necesita superar la prueba y pide a Dios: \u00abSe\u00f1or, acu\u00e9rdate y oc\u00fapate de m\u00ed\u00ad, v\u00e9ngame de mis perseguidores, no me dejes perecer por tu paciencia, mira que soporto injurias por tu causa\u00bb (Jr 15,15). El esquema en que se est\u00e1 moviendo Jerem\u00ed\u00adas no es el de una confrontaci\u00f3n directa con sus propios enemigos. No hay tal confrontaci\u00f3n porque el profeta ruega por aquellos mismos que le persiguen (Jr 15,15).<\/p>\n<p>(5) Confesiones. Testigo de Dios. Gran parte de su sufrimiento est\u00e1 causado por la misma defecci\u00f3n de las personas de su pueblo, a las que ama con toda la  intensidad con que un hombre pueda amar a sus semejantes. El enfrentamiento tiene lugar entre la palabra de Dios, con la que el profeta se siente identificado, y la desobediencia de unos hombres que no pueden o quieren escucharla. Por eso, cuando se refiere a su propio triunfo, Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 hablando en realidad de la victoria de Dios: \u00abPero el Se\u00f1or est\u00e1 conmigo como fiero soldado; mis perseguidores tropiezan y no me podr\u00e1n; sentir\u00e1n la confusi\u00f3n de su fracaso, un sonrojo eterno e inolvidable. Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, examinador justo que ves las entra\u00f1as y el coraz\u00f3n, que yo vea c\u00f3mo tomas venganza de ellos, pues a ti encomiendo mi causa. Cantad al Se\u00f1or, alabad al Se\u00f1or, que libr\u00f3 al pobre del poder de los malvados\u00bb (Jr 20,1113). Del enfrentamiento personal se ha pasado al descubrimiento de la estrategia de Yahv\u00e9, que revela su presencia en medio de los pobres y perdidos. Esa certeza, y la gracia del Se\u00f1or, convierte al d\u00e9bil profeta, Jerem\u00ed\u00adas, en muralla que se mantiene firme en medio de todos los asaltos de los hombres: \u00abFrente a este pueblo te pondr\u00e9 como muralla de bronce inexpugnable; luchar\u00e1n contra ti y no te podr\u00e1n, porque yo estoy contigo para librarte y salvarte\u00bb (Jr 15,20). No olvidemos que estas palabras las dice un hombre que ha sido perseguido hasta el final, un hombre que no ha llegado a ver el triunfo que ha prometido, un hombre que muere en el exilio. Pero son palabras que en el fondo se han cumplido: el mensaje del profeta no ha estado nunca amordazado; \u00e9l se ha mantenido fiel en el combate, ha resistido hasta el final, en lo m\u00e1s duro de la prueba.<\/p>\n<p>Cf. J. M. ABREGO, Jerem\u00ed\u00adas y el final del reino. Lectura sincr\u00f3nica de Jr 36-45, San Jer\u00f3nimoVerbo Divino, Estella 1983; L. ALONSO SCHOKEL, y J. L. SICRE, Profetas I-II, Cristiandad, Madrid 1980; J. M. CABALLERO, An\u00e1lisis y ambientaci\u00f3n de los textos de Jerem\u00ed\u00adas, Fac. Teolog\u00ed\u00ada, Burgos 1971; A. NEHER, La esencia del profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975, 75134; K. BALTZER, Die Biographie de Propiieten, WMANT, Neukirchen 1975.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El libro de Jerem\u00ed\u00adas figura en el canon entre los profetas posteriores. Jerem\u00ed\u00adas, llamado en su juventud por Dios el a\u00f1o 626, decimotercero del reinado de Jos\u00ed\u00adas, vivi\u00f3 el per\u00ed\u00adodo tr\u00e1gico de preparaci\u00f3n y cumplimiento de la ruina del reino de Jud\u00e1. Jos\u00ed\u00adas, despu\u00e9s del derrumbamiento de Asiria, hab\u00ed\u00ada comenzado un movimiento de resurgir nacional. Pero el a\u00f1o 609, debido a la pol\u00ed\u00adtica ambivalente de su sucesor Joaqu\u00ed\u00adn, Jerusal\u00e9n fue atacada por los babilonios y sufri\u00f3 una primera deportaci\u00f3n en \u00e9l 597. Con Sedec\u00ed\u00adas se produjo una nueva rebeli\u00f3n en el 587 con la consiguiente toma de Jerusal\u00e9n y la segunda deportaci\u00f3n. En los primeros a\u00f1os de su ministerio, en cooperaci\u00f3n con el rey Jos\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas no debi\u00f3 encontrar grandes dificultades, pero bajo el r\u00e9gimen de Joaqu\u00ed\u00adn y de Sedec\u00ed\u00adas y la reaparici\u00f3n de los cultos idol\u00e1tricos se encontr\u00f3 aislado y enfrentado con todos. Obligado por Dios a denunciar y a amenazar castigos inminentes, tuvo que sufrir un aut\u00e9ntico martirio en su esp\u00ed\u00adritu y en su cuerpo.<\/p>\n<p>Se puede dividir su libro en tres partes. En los cap\u00ed\u00adtulos 1 -25 se encuentran los or\u00e1culos y discursos contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n: la tonalidad es negativa: en los cap\u00ed\u00adtulos 1 1 -20 y luego en las confesiones del profeta en 25,13 y siguientes, se introduce el tema d~ las naciones. Los cap\u00ed\u00adtulos 30-31 son llamados tambi\u00e9n \u00bb el libro de la consolaci\u00f3n\u00bb o de las promesas. Desde el cap\u00ed\u00adtulo 37 al 45 se nos ofrece una narraci\u00f3n continua de las vicisitudes de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n: es uno de los pocos casos de notable prosa narrativa en los profetas. En los cap\u00ed\u00adtulos 46-51 se recoge la narrativa de las naciones extranjeras. El cap\u00ed\u00adtulo 52 es un ap\u00e9ndice hist\u00f3rico y habla de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y del comienzo del destierro. El concepto fundamental es el de la eficacia de la palabra divina, que le hace merecer el t\u00ed\u00adtulo de \u00abte\u00f3logo de la palabra de Dios\u00bb. Estrechamente relacionado con el anterior est\u00e1 el tema de la identidad del verdadero profeta y la necesidad del retorno interior al Dios de los padres: no ya un simple retorno al culto yahvista y a la observancia de normas jur\u00ed\u00addicas, sino el cambio de la propia intimidad hacia el Dios de Israel. Otro tema es el de la intervenci\u00f3n divina contra la infidelidad y la dureza de sus connacionales: el crisol del dolor y de la humillaci\u00f3n unido a una intervenci\u00f3n sobrehumana dentro de los corazones. Adem\u00e1s, la visi\u00f3n de la restauraci\u00f3n mesi\u00e1nica y universal: la ley de la alianza escrita no como al princ\u00ed\u00adpio, en tablas de piedra, sino en la disposici\u00f3n de las almas. Finalmente, la necesidad de abandonarse confiadamente en las manos de la acci\u00f3n divina.<br \/>\nG. Lorusso<\/p>\n<p>Bibl.: L. Alonso Schokel &#8211; J L. Sicre, Los profetas, 1, Cristiandad, Madrid 1980; J, Briend, El libro de Jerem\u00ed\u00adaS, Verbo Divino, Estella 51993; J F. Hern\u00e1ndez Mart\u00ed\u00adn. El mensaje religioso de Jerem\u00ed\u00adaS. Casa de la Biblia. Madrid 1971; C. Westermann, Comentario al profeta Jerem\u00ed\u00adaS, FAX, Madrid 1972; J. L. Sicre, Profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Jerem\u00ed\u00adas y la historia: 1. La historia personal (las \u00abConfesiones\u00bb); 2. La historia nacional. II. Jerem\u00ed\u00adas y su libro: 1. Redacci\u00f3n; 2. Calidad literaria. III. Jerem\u00ed\u00adas y la \u00abpalabra\u00bb: 1. La teolog\u00ed\u00ada de la historia; 2. La fe; 3. La esperanza: a) La nueva alianza, b) El v\u00e1stago justo.<\/p>\n<p>I. JEREM\u00ed\u008dAS Y LA HISTORIA. Seis kil\u00f3metros al nordeste de Jerusal\u00e9n se encuentra una modesta aldea sacerdotal, Anatot. All\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada estado recluido el sacerdote Abiatar, protector de Adon\u00ed\u00adas, el rival de Salom\u00f3n: \u00abEl rey dijo al sacerdote Abiatar: `Vete a Anatot, a tus tierras, pues eres reo de muerte. No te doy hoy muerte porque has llevado el arca del Se\u00f1or, Dios de mi padre, David, y porque tuviste parte en todas las tribulaciones de mi padre'\u00bb(1Re 2:26). All\u00ed\u00ad, alrededor del 650 a.C., le naci\u00f3 al sacerdote Jelc\u00ed\u00adas (Jer 1:1) un hijo, esperado y acogido con alegr\u00ed\u00ada (Jer 20:15), Jerem\u00ed\u00adas (la etimolog\u00ed\u00ada es discutida: \u00abYhwh puso el fundamento\u00bb, \u00abYhwh exalta\u00bb, \u00abYhwh ha liberado el seno\u00bb). All\u00ed\u00ad, el 626 a.C. (a\u00f1o trece de Jos\u00ed\u00adas:Jer 1:2), el joven t\u00ed\u00admido y apocado recibe su vocaci\u00f3n, descrita en el cap\u00ed\u00adtulo 1 seg\u00fan el esquema \u00abmosaico\u00bb de la llamada \u00abcon objeci\u00f3n\u00bb (\u00abAh; Se\u00f1or Dios, mira que yo no s\u00e9 hablar; soy joven\u00bb:Jer 1:7), con el signo divino (la rama de almendro y el juego fon\u00e9tico hebreo con el verbo \u00abvelar\u00bb, saqed\/s\u00f3qed) y la promesa de la protecci\u00f3n divina (I,l0ss). All\u00ed\u00ad, en Anatot, el profeta so\u00f1ar\u00e1 con cerrar alg\u00fan d\u00ed\u00ada sus ojos en una casa construida en los terrenos de su primo Janamel (Jer 32:7), adquiridos como signo de esperanza de la restauraci\u00f3n de la vida en Jud\u00e1 (\u00abA\u00fan se comprar\u00e1n casas, campos y vi\u00f1as en este pa\u00ed\u00ads\u00bb:Jer 32:15). En realidad, este hombre ver\u00e1 solamente el caminar irrefrenable de su naci\u00f3n hacia la destrucci\u00f3n, y su voz se apagar\u00e1 en la soledad. Jerem\u00ed\u00adas, un poeta convertido en profeta, seguir\u00e1 siendo la conciencia no escuchada y pisoteada de un pueblo. Y sus palabras, repetidas en son de burla, resultar\u00e1n una tr\u00e1gica verdad: mag\u00f3r missabfb, \u00abterror por todas partes\u00bb (Jer 6:25; Jer 20:3; Jer 46:5; Jer 49:29).<\/p>\n<p>1. LA HISTORIA PERSONAL (LAS \u00abCONFESIONES\u00bb). \u00abEl mundo carater\u00ed\u00adstico de Jerem\u00ed\u00adas es su alma, tomada en la mano y mirada a contraluz con una asombrosa sinceridad. Jerem\u00ed\u00adas lo ve todo a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismo: su alma es el espejo mediante el cual el mundo se hace presente a \u00e9l\u00bb (E. Vallauri). Sabemos que Jerem\u00ed\u00adas nos ha dejado un diario \u00ed\u00adntimo de su drama interior, las llamadas \u00abConfesiones\u00bb, dispersas entre el cap\u00ed\u00adtulo 10 y el 20 de su volumen. Merecen una lectura especial 11,8-12,3 (Jerem\u00ed\u00adas \u00abenemigo del pueblo\u00bb); 17,14-18 (iron\u00ed\u00ada de sus adversarios: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la palabra del Se\u00f1or? \u00c2\u00a1Que se cumpla!\u00bb: 17,5); 18,18-23 (la persecuci\u00f3n); 20,7-9.14-18 (la crisis de vocaci\u00f3n). Tambi\u00e9n el fiel secretario Baruc registr\u00f3 en diversas ocasiones la larga cadena de sufrimientos de su maestro: el proceso y la sentencia de lapidaci\u00f3n (c. 26), la huida bajo la amenaza del rey Joaqu\u00ed\u00adn (c. 36), el insulto del profeta de corte Anan\u00ed\u00adas y el espionaje a que se ve sometido despu\u00e9s de una carta de Jerem\u00ed\u00adas a los desterrados de Babilonia (cc. 27-29), la c\u00e1rcel y el abandono en una cisterna llena de barro bajo el rey Sedec\u00ed\u00adas (37,11-38,13).<\/p>\n<p>En estas p\u00e1ginas el testimonio de una personalidad sensible se funde con la desesperaci\u00f3n por una situaci\u00f3n imposible. Su timidez, conocida ya por el relato de su vocaci\u00f3n, tiene que superarla en medio de la continua contestaci\u00f3n p\u00fablica. Es adem\u00e1s el drama de un \u00abrom\u00e1ntico\u00bb, ligado a su patria, a su religi\u00f3n, a los afectos y al amor, que, sin embargo, es excomulgado (36,5), perseguido por sus mismos paisanos de Anatot (11,18ss), denunciado por sus parientes y amigos (12,6; 18,18.22; 20,10), que no puede construirse una familia y debe permanecer c\u00e9libe (16,1-13: el celibato en Jerem\u00ed\u00adas es signo \u00aboficial\u00bb e impuesto por Dios, y anuncia la soledad y la muerte). Un hombre sentimental y abierto a los dem\u00e1s, que es condenado, sin embargo, a ser un solitario, un exc\u00e9ntrico (como lo eran los c\u00e9libes en el antiguo Israel). Rodeado tan s\u00f3lo por el odio (15,17; 16,12), maldecido (20,10), perseguido (26,11), golpeado y torturado (20,1-2), bajo la amenaza de atentados (18,18), vagabundo (36,26): tal es el Getseman\u00ed\u00ad de Jerem\u00ed\u00adas. Un idealista que siente horror por la corrupci\u00f3n de su pueblo (9,1), que siente la misma indignaci\u00f3n de Dios (5,14; 6,11; 15,17), que s\u00f3lo con un inmenso dolor interior anuncia la ruina inminente (4,19-21; 8,18-23; 14,17-18) y que, en cambio, es considerado como colaboracionista con el enemigo y derrotista por inter\u00e9s privado (17,16). Su vida es un signo de contradicci\u00f3n, \u00abhombre de querella y de discordia para todo el pa\u00ed\u00ads\u00bb (15,10). \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mi dolor no tiene fin y mis llagas incurables no quieren curarse?\u00bb: el interrogante se apaga en este \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb, que es la s\u00ed\u00adntesis de un debate interior desgarrador.<\/p>\n<p>La fidelidad a la vocaci\u00f3n es entonces una conquista cotidiana, que pasa por dudas y crisis y que a veces pesa como una maldici\u00f3n, sobre todo cuando se experimenta el silencio de Dios (15,15.18; 20,7). Es fundamental en este sentido 20,7-18, \u00abconfesi\u00f3n\u00bb amarga pronunciada despu\u00e9s de la flagelaci\u00f3n (20,1-6). Con una met\u00e1fora atrevida el profeta evoca la hora decisiva de su vocaci\u00f3n. Aquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or lo \u00absedujo\u00bb, lo atrajo con una fascinaci\u00f3n irracional, como se seduce a un inexperto con falsas promesas (1,18-19), para que consienta est\u00fapidamente en los planes de quien lo manipula. Rondando con la blasfemia, Jerem\u00ed\u00adas acusa a Dios de vileza y de enga\u00f1o. El ministerio prof\u00e9tico s\u00f3lo le ha acarreado \u00aboprobio y burla\u00bb (20,8). La tentaci\u00f3n de renunciar es muy fuerte: \u00abNo pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l, no hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u00bb (v. 9). Pero la palabra de Dios es como un incendio que devora los huesos y que el hombre es incapaz de aplacar y de extinguir (Am\u00f3 3:8; 1Co 9:16). El grito se hace entonces desesperado. La maldici\u00f3n se dirige contra el d\u00ed\u00ada del nacimiento (cf Job 3) y se transforma en el deseo de no haber existido jam\u00e1s: es la imagen fort\u00ed\u00adsima de la transformaci\u00f3n del seno materno, fuente de vida, en sepulcro de un aborto que no ve nunca la luz. \u00ab\u00c2\u00a1Qui\u00e9n convirtiera en fuente mi cabeza y mis ojos en manantial de l\u00e1grimas, para llorar d\u00ed\u00ada y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!\u00bb (1Co 8:23).<\/p>\n<p>2. LA HISTORIA NACIONAL. El trasfondo general dentro del cual se sit\u00faa la experiencia personal de Jerem\u00ed\u00adas aparece ininterrumpidamente en su misma profec\u00ed\u00ada y es uno de los m\u00e1s tr\u00e1gicos de la historia hebrea. Nacido bajo el \u00abimp\u00ed\u00ado\u00bb rey Manas\u00e9s y hecho profeta con el \u00abpiadoso\u00bb Jos\u00ed\u00adas, rey reformador (2Re 22), pero pol\u00ed\u00adtico desafortunado (eliminado por el fara\u00f3n Necao el a\u00f1o 609 a.C.), Jerem\u00ed\u00adas desarrolla su actividad p\u00fablica en cuatro grandes etapas.<\/p>\n<p>Del 627 al 622, a\u00f1o de la reforma religiosa de Jos\u00ed\u00adas, estimulada casi ciertamente por la corriente deuteronomista [\/ Deuteronomio I], el profeta apoya la monarqu\u00ed\u00ada y su obra, aunque manteniendo ciertas reservas sobre la constancia del pueblo. Un largo par\u00e9ntesis, del 622 al 609, a\u00f1o de la muerte infausta de Jos\u00ed\u00adas en Meguido (2Re 23:29-30), prepara la segunda fase bajo el rey Joaqu\u00ed\u00adn, que se desarrolla del 609 al 604. En contra de la obcecaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00ed\u00adtico y sacerdotal, que exalta el nacionalismo hebreo, Jerem\u00ed\u00adas anuncia el hundimiento de Jud\u00e1, atray\u00e9ndose as\u00ed\u00ad la fama de derrotista y de traidor a la patria (8,11-23; 9,20). La ruina se presenta puntualmente el a\u00f1o 605 con la ocupaci\u00f3n inicial de Palestina por Nabucodonosor, rey de Babilonia.<\/p>\n<p>Otro per\u00ed\u00adodo de silencio introduce el tercer momento de la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas (597-586). Es la hora crucial del reino de Jud\u00e1. No domado todav\u00ed\u00ada a pesar de una primera deportaci\u00f3n de funcionarios, de t\u00e9cnicos y de militares (2Re 24:10-17), realizada en el 597, el reino de Jud\u00e1, gobernado por Sedec\u00ed\u00adas, un rey impuesto por las fuerzas de ocupaci\u00f3n babil\u00f3nicas, se ve sometido a luchas intestinas y manipulado por un poderoso partido pro-egipcio. Nabucodonosor pone sitio a Jerusal\u00e9n y la saquea, destruyendo el templo y llevando a cabo una segunda deportaci\u00f3n (a\u00f1o 586: 2Re 25). Jerem\u00ed\u00adas, en este momento, ante la tragedia nacional, transforma su mensaje en or\u00e1culos de esperanza, anticipando la futura restauraci\u00f3n de Israel en su tierra. Hab\u00ed\u00ada visto en Babilonia el \u00abmartillo\u00bb implacable del juicio de Dios (v\u00e9ase el espl\u00e9ndido 51,20-23); ahora espera el perd\u00f3n y la liberaci\u00f3n de Dios. Habi\u00e9ndose quedado en la madre patria por decisi\u00f3n de los invasores, satisfechos de su anterior actitud filobabil\u00f3nica, el profeta comienza la fase \u00faltima y m\u00e1s oscura de su actividad. Un atentado elimina a Godol\u00ed\u00adas, el gobernador impuesto por Babilonia a los territorios ocupados. Los conjurados tienen que huir de las violentas represalias de Babilonia, y en este anti\u00e9xodo se ve envuelto Jerem\u00ed\u00adas, que se hab\u00ed\u00ada mostrado hostil a esta decisi\u00f3n. Emprenden el camino de Egipto y, obligado a encaminarse hacia un destino que el silencio de Dios le muestra como absurdo (c. 44), el profeta desaparece de la historia.<\/p>\n<p>Este panorama pol\u00ed\u00adtico tan atormentado ha dejado huellas consistentes en toda la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, que, por otra parte, estuvo en primer plano en las vicisitudes de su naci\u00f3n. Como El\u00ed\u00adas y Eliseo en relaci\u00f3n con la dinast\u00ed\u00ada septentrional de Omr\u00ed\u00ad (1Re 19:15-18; 2Re 9-10), como Isa\u00ed\u00adas (1Re 1:4-9; 7; 1Re 22:1-4; 1Re 30:1-18; 1Re 31:1-3), como Oseas en relaci\u00f3n con Israel (1Re 5:13; 1Re 7:11; 1Re 8:9; 1Re 12:2), tambi\u00e9n Jerem\u00ed\u00adas es hombre de su tiempo, a cuyos acontecimientos atribuye el sentido que Dios le revela. Su responsabilidad de profeta carism\u00e1tico lo pone a menudo en antinomia respecto al poder oficial, pol\u00ed\u00adtico y sacerdotal. En los or\u00ed\u00adgenes de su intervenci\u00f3n p\u00fablica prof\u00e9tica est\u00e1 tambi\u00e9n la legitimaci\u00f3n teocr\u00e1tica de la naci\u00f3n hebrea, pueblo de elecci\u00f3n divina y de alianza sagrada con Dios. En esta concepci\u00f3n es decisiva la funci\u00f3n del profeta, a quien los soberanos intentan captar en provecho de sus opciones pol\u00ed\u00adticas (l Apo 22:10ss); por algo Jerem\u00ed\u00adas ser\u00e1 siempre un constante defensor de los valores genuinos, humanos y religiosos, frente a los \u00abprofetas de corte\u00bb, siempre dispuestos a secundar las opciones del poder real (c. 28). En esta l\u00ed\u00adnea, la acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del monarca no es ya aceptada por el profetismo como si fuera en s\u00ed\u00ad misma sagrada, sino que exige una verificaci\u00f3n y una autocr\u00ed\u00adtica, como cualquier otra acci\u00f3n humana, sobre la base de la palabra de Dios y de la conciencia del individuo.<\/p>\n<p>II. JEREM\u00ed\u008dAS Y SU LIBRO. El volumen de Jer es el \u00fanico libro del AT que ofrece datos, aunque parciales, sobre su primera y su segunda edici\u00f3n. En efecto, en el cap\u00ed\u00adtulo 36 se dice que en el 605-604 \u00abBaruc escribi\u00f3, al dictado de Jerem\u00ed\u00adas, todas las palabras que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dirigido al profeta\u00bb (v. 4). Este rollo fue le\u00ed\u00addo al rey Joaqu\u00ed\u00adn, que lo fue rasgando y tirando al fuego, burl\u00e1ndose de su contenido (Apo 36:21-23). Pero el profeta no se desanim\u00f3, y Baruc, una vez m\u00e1s, \u00abescribi\u00f3 al dictado de Jerem\u00ed\u00adas todas las palabras del libro que hab\u00ed\u00ada quemado Joaqu\u00ed\u00adn, rey de Jud\u00e1. Fueron a\u00f1adidas adem\u00e1s otras muchas del mismo g\u00e9nero\u00bb (36,32). Naturalmente, esta primera colecci\u00f3n de materiales se complet\u00f3 con los dem\u00e1s or\u00e1culos pronunciados bajo el reino posterior de Sedec\u00ed\u00adas y con la narraci\u00f3n de los sucesos posteriores a la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>1. REDACCI\u00ed\u201cN. El plan actual del libro seg\u00fan el texto hebreo (la versi\u00f3n griega de los LXX discrepa notablemente del mismo y le falta casi la octava parte del texto hebreo) puede delinearse de este modo:<br \/>\n1,10-25,14: or\u00e1culos para Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1;<br \/>\n25,15-38 y 46-51: or\u00e1culos para las naciones;<br \/>\n26-35: or\u00e1culos positivos para Israel y Jud\u00e1;<br \/>\n36-45: narraciones de Baruc.<\/p>\n<p>En este conjunto redaccional convergen varias manos, varias voces, varios g\u00e9neros. La poes\u00ed\u00ada y la prosa se entrecruzan libremente; tras la primera persona viene el relato en tercera persona; el rib (o requisitoria prof\u00e9tica) contra las violaciones de la alianza por parte de Jud\u00e1 (2,9.29; 12, lss) va acompa\u00f1ado de la liturgia penitencial (14,1-15,16); junto a los dichos sapienciales (17,5-11) figuran los discursos paren\u00e9ticos (4,14), etc. En una obra que se ha hecho famosa, Zur Komposition des Buches Jeremia (Kristiania 1914), S. Mowinckel introdujo una divisi\u00f3n tripartita de las fuentes del libro:<br \/>\na. or\u00e1culos po\u00e9ticos jeremianos,<br \/>\nb. prosa biogr\u00e1fica en tercera persona (en los cc. 25-46),<br \/>\nc. discursos en prosa ampulosa, ret\u00f3rico-oratoria.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n, aunque demasiado r\u00ed\u00adgida, refleja, sin embargo, la situaci\u00f3n real del texto jeremiano.<\/p>\n<p>En primer lugar est\u00e1 la presencia del mismo Jerem\u00ed\u00adas, que se complace en expresarse en poes\u00ed\u00ada con or\u00e1culos breves y vigorosos, pero tambi\u00e9n con poemas (y a veces narraciones) m\u00e1s extensos, a menudo en primera persona (\u00abConfesiones\u00bb). Hoy nadie compartir\u00ed\u00ada la opini\u00f3n de B. Duhm, que, en el siglo pasado, s\u00f3lo reservaba como aut\u00e9nticos a Jerem\u00ed\u00adas 270 vers\u00ed\u00adculos de todo el libro (y 200 a Baruc), considerando todo lo dem\u00e1s esp\u00fareo. Viene luego la obra del fiel secretario Baruc (36,26.32), que acompa\u00f1ar\u00e1 al profeta hasta Egipto. A \u00e9l le debemos algunos relatos biogr\u00e1ficos sobre el maestro, normalmente encuadrados hist\u00f3rica y cronol\u00f3gicamente: cap\u00ed\u00adtulo 26 (el templo); 19,1-20,6 (la flagelaci\u00f3n); 36 (el rollo); 45 (or\u00e1culo para Baruc); 28 (Anan\u00ed\u00adas); 29 (carta de Jerem\u00ed\u00adas); 51,59-63(Serayas y el or\u00e1culo arrojado al Eufrates); 34,1-7 (asedio de Jerusal\u00e9n); 37-44 (asedio y ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n). Finalmente hay unos diez discursos jeremianos que por su estilo deben atribuirse a la escuela deuteronom\u00ed\u00adstica, que hab\u00ed\u00ada encontrado en el profeta un protector cualificado (cf Deu 10:16; Deu 30:6, y Jer 4:4). El tono puede reconocerse enseguida por su monoton\u00ed\u00ada ret\u00f3rica. Tambi\u00e9n el esquema es bastante constante: advertencia como exordio (\u00abEscuchad la palabra del Se\u00f1or\u00bb), el pecado (\u00abNo hab\u00e9is escuchado\u00bb), el castigo (\u00abJerusal\u00e9n ser\u00e1 destruida\u00bb). Se trata quiz\u00e1 de desarrollos de alg\u00fan dicho o texto de Jer por parte de los predicadores (Jer 7:1-8, 3; Jer 11:1-14; ,12; Jer 21:1-10; Jer 25:3-14; Jer 34:8-22; 35).<\/p>\n<p>2. CALIDAD LITERARIA. Con Jerem\u00ed\u00adas -escrib\u00ed\u00ada G. von Rad- \u00abencontramos por primera vez lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos poes\u00ed\u00ada l\u00ed\u00adrica\u00bb. El testimonio autobiogr\u00e1fico hace muchas veces candentes las p\u00e1ginas; el estilo personal de Jerem\u00ed\u00adas se reconoce enseguida; la pasi\u00f3n religiosa es genuina y se traduce en or\u00e1culos intensos, recorridos por im\u00e1genes vivas y originales. La sensibilidad t\u00ed\u00adpica de su temperamento se enriquece con insospechadas atenciones, registradas luego en el escrito. La naturaleza, por ejemplo, es descubierta de nuevo como fuente de paz y como signo de un mensaje secreto. Jerem\u00ed\u00adas contempla el mar (Jer 6:23), el \u00abviento ardiente del desierto\u00bb (Jer 4:11), las aves del cielo (Jer 5:27; Jer 8:7), los prados y los pastores (Jer 6:3), la \u00abasna salvaje que en el ardor de su deseo sorbe el viento\u00bb (Jer 2:24), la cierva sedienta (Jer 14:5), el le\u00f3n (Jer 2:15.30; Jer 4:7), el lobo y el leopardo (Jer 5:6), los sementales rollizos y vigorosos (Jer 5:7). Su mirada sabe sacar del aljibe agrietado, en comparaci\u00f3n con la fuente de agua viva, una de las definiciones simb\u00f3licas m\u00e1s impresionantes de Dios (Jer 2:13); se posa sobre los pozos del desierto (Jer 6:6), sobre el trabajo del fundidor (Jer 6:29), del alfarero (Jer 17:1ss), del m\u00e9dico (Jer 6:14). Le impresiona la sequ\u00ed\u00ada: \u00abEl suelo no da su fruto, porque no hay lluvia en el pa\u00ed\u00ads; los labradores, consternados, se cubren la cabeza. Hasta la cierva, en pleno campo, abandona su camada por falta de hierba. Los asnos salvajes, tendidos sobre las colinas peladas, aspiran el aire como los chacales, mientras sus ojos palidecen por falta de pasto\u00bb (Jer 14:4-6).<\/p>\n<p>Le conmueven las cosas sencillas: \u00ablos cantos del esposo y de la esposa\u00bb (Jer 7:34), las diversiones festivas (Jer 30:19), el sonido del tamboril y la danza (Jer 31:4), el ruido acompasado del molino y la luz de la l\u00e1mpara. El simbolismo nupcial es recogido por este profeta c\u00e9libe con especial ternura para describir las relaciones de Dios con Israel: \u00abMe he acordado de ti en los tiempos de tu juventud, de tu amor de novia, cuando me segu\u00ed\u00adas en el desierto, en una tierra sin cultivar\u00bb (Jer 2:2). Ni siquiera falta el drama cl\u00e1sico de la prostituci\u00f3n de Israel (Jer 2:20; Jer 3:2; Jer 4:20; etc.). Efectivamente, la obra de Jerem\u00ed\u00adas es una mezcla de tonos y de colores literarios. Tras la eleg\u00ed\u00ada viene la dulzura serena, la tragedia va seguida de la esperanza. \u00abLas descripciones de los desastres causados por la invasi\u00f3n y por las batalles con los movimientos de las tropas, el avance de los carros de guerra, el grito de los vencedores y de los vencidos, la huida de los derrotados, los in\u00fatiles intentos de buscar refugio en lugares rec\u00f3nditos, todo esto se expresa con una vivacidad que no resulta f\u00e1cil olvidar\u00bb (G. Boggio).<\/p>\n<p>III. JEREM\u00ed\u008dAS Y LA \u00abPALABRA\u00bb. Si en el siervo de Yhwh (Is 53) el dolor personal parece transformarse en redenci\u00f3n para la comunidad, el sufrimiento personal de Jerem\u00ed\u00adas da una tonalidad nueva a su mensaje al pueblo de Dios. Su religi\u00f3n se interioriza a trav\u00e9s de las pruebas. La oraci\u00f3n se hace aut\u00e9ntica, la relaci\u00f3n con Dios es espont\u00e1nea y total, libre de todo car\u00e1cter artificioso. Nace una religi\u00f3n m\u00e1s madura, genuinamente prof\u00e9tica, privada de formalismos. F. Ndtscher afirmaba que Jer presenta una religi\u00f3n que es comuni\u00f3n de corazones entre Dios y el hombre. Dios la da y el hombre la acoge a trav\u00e9s del esfuerzo de la b\u00fasqueda dolorosa.<\/p>\n<p>Pero la \u00e1spera experiencia vivida por Jerem\u00ed\u00adas le ha permitido tambi\u00e9n proponer una visi\u00f3n distinta del hombre, captada sobre todo en su conciencia individual. Jerem\u00ed\u00adas no se pierde entre las opiniones ya hechas de una masa ahogada por sus mitos nacionalistas y embriagada en ilusiones incluso sagradas. El descubre el verdadero sentido de la historia, intuye el destino que se cierne sobre Jud\u00e1 y el desenlace final de las peripecias que le ha tocado vivir. Un desenlace que es ante todo de juicio, tal como lo atestigua su predicaci\u00f3n rigurosa sobre un Dios severo y exigente, ant\u00ed\u00adtesis de aquel Dios \u00abEmanuel\u00bb tantas veces pisoteado por el pueblo: \u00ab\u00bfAcaso soy Dios s\u00f3lo de cerca -dice el Se\u00f1or- y de lejos no soy Dios?\u00bb (23,23). Pero tambi\u00e9n un desenlace de esperanza, que florece precisamente cuando se han derrumbado todas las certezas humanas, cuando se han hundido todos los apoyos, cuando han fallado todas las ilusiones. As\u00ed\u00ad pues, Jerem\u00ed\u00adas es un gran maestro en la ciencia de conocer a Dios y al hombre.<\/p>\n<p>1. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA HISTORIA. La mayor parte de los or\u00e1culos jeremianos, precisamente dentro del esp\u00ed\u00adritu de la profec\u00ed\u00ada, son una lectura sistem\u00e1tica de la historia. En ella act\u00faa la salvaci\u00f3n que Dios ofrece, pero tambi\u00e9n se yergue en ella violento el rechazo de los hombres, \u00abla obstinaci\u00f3n de su propio coraz\u00f3n perverso\u00bb (3,17). Esta expresi\u00f3n (serir\u00fct leb), si exceptuamos Deu 29:18 y Sal 81:13, es una expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente jeremiana (Sal 3:17; Sal 7:24; Sal 9:13; Sal 11:8; Sal 13:10; Sal 16:12; Sal 18:12; Sal 23:17) e introduce la definici\u00f3n de un verdadero y propio \u00abp\u00e9ch\u00e9\u00e9tat\u00bb, un estado de pecado, como han escrito A. Fournel y P. Remy (Le sens du p\u00e9ch\u00e9 dans J\u00e9r\u00e9mie, en \u00abBVC\u00bb 5 [1954] 45).<\/p>\n<p>Como paradigma interpretativo de la historia, tal como nos la presenta Jer, nos parece ejemplar el bloque po\u00e9tico que va del 2,1 al 4,4, que es una aut\u00e9ntica premisa a la colecci\u00f3n de los or\u00e1culos de juicio sobre Jud\u00e1 (y a veces tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcitamente sobre Israel). La felicidad pasada, la ruina causada por la apostas\u00ed\u00ada, la recuperaci\u00f3n gracias a la conversi\u00f3n: es un esquema que guarda relaciones con el planteamiento de la historiograf\u00ed\u00ada deuteronomista (Jue 2:11s). Despu\u00e9s de evocar el glorioso pasado por medio de la simbolog\u00ed\u00ada nupcial y del recuerdo c\u00faltico de las \u00abprimicias\u00bb consagradas a Dios (vv. 1-3), el cap\u00ed\u00adtulo 2 abre un gran rib, un proceso que el Se\u00f1or quiere entablar contra su pueblo despu\u00e9s de la apostas\u00ed\u00ada (vv. 4ss). La requisitoria alega todas las acciones salv\u00ed\u00adficas llevadas a cabo por Dios y confesadas en el \u00abcredo\u00bb hist\u00f3rico de Israel; a ellas ha respondido el pecado sistem\u00e1tico de Israel, manifestado en la idolatr\u00ed\u00ada (v. 5) y en los cultos de la fertilidad (v. 7). Tambi\u00e9n han pecado todos los responsables de la naci\u00f3n: los sacerdotes, los reyes, los magistrados, los profetas (v. 8). El debate judicial aduce un argumento a fortiori (v. 13). Los pueblos extranjeros, como los Kittim (fenicios o Chipre) y los n\u00f3madas \u00e1rabes de Quedar, no han apostatado nunca de sus divinidades, a pesar de que no son m\u00e1s que sombras de dioses. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n Israel deber\u00ed\u00ada haber sido fiel, puesto que posee un Dios persona, activo como una fuente de agua viva. Sin embargo, ha ido en busca de aljibes de agua estancada e impura, que muy pronto quedar\u00e1n reducidos a pozos fangosos. El desenlace, entonces, es inevitable, y queda expresado por medio de dos interrogantes y de dos respuestas en los vers\u00ed\u00adculos 14-19. Israel es un esclavo humillado y presa de las potencias leoninas de Asiria y de Egipto. La ra\u00ed\u00adz de esta desventura es \u00fanicamente haber \u00ababandonado\u00bb, el verbo de la traici\u00f3n religiosa (v. 19).<\/p>\n<p>El discurso se desarrolla en las siete estrofas de los cap\u00ed\u00adtulos 3-14,4, estrofas interrumpidas por fragmentos de or\u00e1culos diversos (3,6-13.14-18). Jerem\u00ed\u00adas tiene ante la vista el recuerdo de la destrucci\u00f3n del reino septentrional de Israel bajo los asirios en el a\u00f1o 721 a.C. En la tragedia de la naci\u00f3n hermana ve ahora prefigurado el destino de Jud\u00e1, y la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n que dirige a los supervivientes de Israel es una anticipaci\u00f3n del mensaje que ahora necesita Jud\u00e1, que ha llegado tambi\u00e9n ahora al final de sus d\u00ed\u00adas. El pecado queda violentamente caracterizado como culto a la fertilidad en las dos primeras estrofas del cap\u00ed\u00adtulo 3 (vv. 1 y 2-3a). Como un n\u00f3mada en el desierto, Israel corr\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de caminos y de colinas en busca de amantes-\u00ed\u00addolos, con la ilusi\u00f3n de obtener la fertilidad gracias a Baal, siendo as\u00ed\u00ad que \u00abes el Se\u00f1or, nuestro Dios, el que nos manda la lluvia, la lluvia temprana y la lluvia tard\u00ed\u00ada, a su tiempo\u00bb (5,24). La obstinaci\u00f3n en el pecado -contin\u00faa la tercera estrofa (vv. 3b-5)- llega hasta el punto de reducir al mismo Yhwh al modelo de Baal. Las invocaciones: \u00ab\u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado, t\u00fa eres el amigo de mi juventud!\u00bb (3,4), se le dirigen a \u00e9l no en su sentido genuino, sino en el significado vergonzoso del culto idol\u00e1trico. Pero el Se\u00f1or no es ni amigo ni padre de quien obra el mal. La cuarta estrofa (3,19-20), en un tono de lamentaci\u00f3n, pone en escena la desilusi\u00f3n del Se\u00f1or. La imagen nupcial y la paternal llegan ahora a fundirse entre s\u00ed\u00ad. El \u00abllanto\u00bb divino es el de una persona enamorada que, aun frente a la traici\u00f3n, no sabe dejar de amar y es incapaz de odiar. Pero \u00bfacaso Israel rebelde le quita todas las esperanzas a Dios? La respuesta es negativa, y se la formula en la quinta estrofa (3,21-22), donde se pone en acci\u00f3n la conversi\u00f3n. Israel llora como un hijo pr\u00f3digo su miseria. A la invitaci\u00f3n de Dios (\u00abVolved, hijos rebeldes\u00bb), la esposa ad\u00faltera -es decir, el Israel pecador- celebra su acto penitencial, que se concreta en el gesto del retorno (\u00abAqu\u00ed\u00ad estamos, a ti venimos\u00bb) y en el de la reconstrucci\u00f3n de la alianza (\u00abT\u00fa eres el Se\u00f1or, nuestro Dios\u00bb: f\u00f3rmula de la alianza). El examen de conciencia, formulado en la sexta estrofa (3,23-25), recae naturalmente sobre el pecado de idolatr\u00ed\u00ada. Los lugares del culto ba\u00e1lico (collados y montes), sus coreograf\u00ed\u00adas orgi\u00e1sticas (el clamor y los alaridos), la prostituci\u00f3n sagrada, el culto a Moloc (v. 24), son \u00abmentira\u00bb, \u00abinfamia\u00bb, \u00abdestrucci\u00f3n\u00bb, \u00abverg\u00fcenza\u00bb, \u00abconfusi\u00f3n\u00bb, \u00abpecado\u00bb. \u00abRealmente s\u00f3lo el Se\u00f1or, nuestro Dios, es la salvaci\u00f3n de Israel\u00bb (v. 23). En la \u00faltima estrofa (4,1-2), se recompone la intimidad nupcial entre Dios y su pueblo, intimidad que se alimenta de la fidelidad al dec\u00e1logo, resumido en 4,2, en el juramenta que se hace en el nombre del Se\u00f1or, \u00abcon verdad, rectitud y justicia\u00bb. Dios volver\u00e1 a ser la ra\u00ed\u00adz de la historia de Israel y brillar\u00e1 de nuevo en el horizonte la bendici\u00f3n de Abrah\u00e1n.<\/p>\n<p>2. LA FE. Jerem\u00ed\u00adas presenta una \/ fe muy personal, y hasta inquieta y atormentada; de genuina vitalidad, libertad y verdad. Es la fe del di\u00e1logo directo con Dios, expresado sobre todo en sus \u00abConfesiones\u00bb. Pero hay adem\u00e1s un n\u00facleo central en la fe de Jerem\u00ed\u00adas, que se remonta a la m\u00e1s pura tradici\u00f3n prof\u00e9tica y que es la afirmaci\u00f3n rigurosa de la vinculaci\u00f3n entre fe y vida, entre culto y existencia (cf Am 5; Ose 6:6; ls 1; Miq 6:6-8). El apoyo ofrecido inicialmente al movimiento deuteronomista y a la reforma religiosa de Jos\u00ed\u00adas iban precisamente en esta direcci\u00f3n; se trataba de la llamada a la \u00abcircuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb (Miq 4:4; Miq 9:25; Deu 10:16), en contra de un ritualismo puramente exterior y vac\u00ed\u00ado; se trataba de la recuperaci\u00f3n de la pureza del culto en el templo de Jerusal\u00e9n (Deu 11:15; Deu 14:12); se trataba, pues, de una visi\u00f3n de Dios altamente trascendente y de la propuesta de una relaci\u00f3n de amor con \u00e9l. Pero en el momento de la crisis, la confianza m\u00e1gica en las instituciones sacrales, en vez de la fidelidad interior y existencial, obliga al profeta a remachar su concepto de fe. Como texto ejemplar, tomamos el cap\u00ed\u00adtulo 7, que es de reelaboraci\u00f3n \u00abdeuteronomista\u00bb.<\/p>\n<p>En el cap\u00ed\u00adtulo 7 Jerem\u00ed\u00adas habla a la puerta del templo y su discurso presenta una estructura de tipo forense. La requisitoria (vv. 3-7) tiene como objeto la confianza m\u00e1gica en el templo, como si \u00e9ste pudiera asegurar autom\u00e1ticamente la salvaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, prescindiendo de la fe y de la vida de sus habitantes. Ahora bien, la presencia de Dios en el templo est\u00e1 condicionada por la respuesta humana a partir de la justicia y de la fidelidad: justicia en los tribunales (v. 5); defensa del extranjero, del hu\u00e9rfano y de la viuda; eliminaci\u00f3n de los homicidios y de la idolatr\u00ed\u00ada (v. 6; 22,3). La acusaci\u00f3n (vv. 8-11) va sellada por una viva interrogaci\u00f3n dirigida precisamente contra el uso exterior y ofensivo del templo: \u00ab\u00bfEs que a vuestros ojos es una cueva de ladrones este templo que lleva mi nombre?\u00bb (v. 11). Los fieles que acuden a orar al templo de Si\u00f3n tienen realmente sobre sus espaldas un pasado de violaciones sistem\u00e1ticas del dec\u00e1logo, sobre todo en sus dimensiones sociales. El texto del dec\u00e1logo se evoca por medio de tres mandamientos: no robar, no matar, no cometer adulterio. Y en este punto el culto es una farsa; lo mismo que una cueva representa la salvaci\u00f3n para los bandidos, as\u00ed\u00ad el templo se ha convertido en guarida de refugio para los pecadores (cf Mar 11:17). Su fuerza salv\u00ed\u00adfica es realmente nula cuando est\u00e1 separada de la adhesi\u00f3n a Dios en la fe y en la justicia.<\/p>\n<p>Entonces aparece la sentencia (vv. 12-15). Recordando a Silo, el antiguo santuario septentrional del arca, que ha quedado reducido ahora a un mont\u00f3n de ruinas (Sal 78:60), el profeta recuerda que la presencia de Dios es personal, y que por tanto puede cesar por su libre decisi\u00f3n. Detr\u00e1s del espl\u00e9ndido complejo del templo salom\u00f3nico y detr\u00e1s de la fastuosidad de sus ritos, se perfila ya el espectro de la destrucci\u00f3n y de la profanaci\u00f3n, incluso exterior, que sella la otra profanaci\u00f3n interior llevada ya a cabo por los hebreos infieles. Detr\u00e1s de la tierra prometida aparece ahora la pr\u00f3xima devastaci\u00f3n y el castigo del destierro (v\u00e9ase tambi\u00e9n la reedici\u00f3n de la arenga del c. 7 en el c. 26). As\u00ed\u00ad pues, Jerem\u00ed\u00adas se ha situado en la l\u00ed\u00adnea del verdadero profetismo, para recordar que s\u00f3lo la fe que ha calado en la existencia puede ser ra\u00ed\u00adz de salvaci\u00f3n y alma de todo culto verdadero.<\/p>\n<p>3. LA ESPERANZA. Con la terrible destrucci\u00f3n del 586 a.C. y con el hundimiento de todas las instituciones, Jerem\u00ed\u00adas comienza una nueva fase de su predicaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s se revela como el hombre de la contestaci\u00f3n aut\u00e9ntica: a la desesperaci\u00f3n, que es ahora la palabra m\u00e1s l\u00f3gica, \u00e9l opone en el nombre del Se\u00f1or la proclamaci\u00f3n de la esperanza en p\u00e1ginas de un elevado esplendor. Nos gustar\u00ed\u00ada referirnos en especial a los cap\u00ed\u00adtulos 30-31, que constituyen un librito aut\u00f3nomo semejante al libro de la consolaci\u00f3n del Segundo Isa\u00ed\u00adas. El tema fundamental es la esperanza; sus destinatarios originariamente debieron ser los israelitas del reino destruido del norte; m\u00e1s tarde, como lo muestra la introducci\u00f3n (30,1-3), el fasc\u00ed\u00adculo fue dedicado tambi\u00e9n a Jud\u00e1, destruido y desterrado. El final de estos once or\u00e1culos, en los que se entremezclan algunos fragmentos secundarios en prosa (30,5-7; 30,10-11; 30,12-17; 30,18-22; 31,26; 31,7-9; 31,10-14; 31,15-20; 31,21-22; 31,3&#8242;-34; 31,35-37) se declara en 30,3: \u00abPorque vienen d\u00ed\u00adas &#8211;dice el Se\u00f1or- en que har\u00e9 volver a los desterrados de mi pueblo, Israel y Jud\u00e1 &#8211;dice el Se\u00f1or ; los har\u00e9 volver a la tierra que di a sus padres y la poseer\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>a) La nueva \/ alianza. \u00abEsto dice el Se\u00f1or: tu herida es incurable, insanable tu llaga; todos tus amantes te han olvidado; yo te devolver\u00e9 la salud\u00bb: la sustancia del tercero (30,12-17) de los once poemas de los cap\u00ed\u00adtulos 30-31 prepara el gran anuncio que se proclama en los dem\u00e1s. El camino del destierro, recorrido con los ojos nublados de l\u00e1grimas, volver\u00e1 a recorrerse ahora con un inmenso gozo. Se reanudar\u00e1 la vida en el templo, las danzas y la m\u00fasica marcar\u00e1n la reconstrucci\u00f3n de la ciudad y la reanudaci\u00f3n de la vida agr\u00ed\u00adcola: \u00abCon amor eterno te he amado; por eso te trato con lealtad\u00bb (31,3). Dios, que es el art\u00ed\u00adfice de esta transformaci\u00f3n social, hist\u00f3rica y c\u00f3smica, aparece como padre (31,9), como pastor; incluso como madre, como esposo (31,20.22). Es \u00e9l el que realiza el acto extremo, que se describe en la c\u00e9lebre d\u00e9cima l\u00ed\u00adrica en prosa rimada (31,31-34).<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas propone audazmente la superaci\u00f3n del antiguo pacto del Sina\u00ed\u00ad mediante una \u00abnueva alianza\u00bb con el Se\u00f1or: \u00abEsta es la alianza que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas: pondr\u00e9 mi ley en su interior, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, y ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (v. 33). Ra\u00ed\u00adz de todos los movimientos espirituales (incluso en la misma comunidad de Qumr\u00e1n, que se consideraba la \u00abcomunidad de la nueva alianza\u00bb), este or\u00e1culo, que ser\u00e1 recogido tambi\u00e9n por Ezequiel (11,14-21; 36,25-27), es indudablemente una de las cumbres del AT. Lo recuperar\u00e1 el mismo Cristo en su \u00faltima cena (\u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre\u00bb: Lev 22:19-20; 1Co 11:23-25), lo citar\u00e1 \u00ed\u00adntegramente la solemne homil\u00ed\u00ada de la carta a los Hebreos (Heb 8:8-12) y el mismo Pablo se complacer\u00e1 en record\u00e1rselo a los cristianos de Corinto (2Co 3:3-6). El acento recae sobre el adjetivo \u00abnuevo\u00bb; en efecto, la alianza Dios-hombre de cu\u00f1o pol\u00ed\u00adtico-b\u00e9lico del Sina\u00ed\u00ad es sustituida por una relaci\u00f3n basada radicalmente en el coraz\u00f3n, es decir, en la conciencia y en la interioridad del hombre. Las tablas de piedra quedan reemplazadas por las tablas de carne del coraz\u00f3n humano transformado. La imposici\u00f3n casi externa (v. 34) da paso al \u00abconocimiento\u00bb interior (Jer 5:5; Jer 4:22; Jer 8:7; Jer 24:6-7), que es adhesi\u00f3n de la inteligencia, de la voluntad, del afecto y de la acci\u00f3n. A la ley le sucede la gracia, al pecado el perd\u00f3n, al temor la comuni\u00f3n \u00ed\u00adntima, que crea una adaptaci\u00f3n profunda entre persona cognoscente y persona conocida. Es la transformaci\u00f3n total del ser humano realizada por Dios mismo; el hombre, \u00abelevado\u00bb de este modo, obedecer\u00e1 con gozo a la ley y ser\u00e1 siempre fiel a la alianza. Y la salvaci\u00f3n de Israel ser\u00e1 estable y perpetua (Jer 31:35-37).<\/p>\n<p>b) El v\u00e1stago justo. Tambi\u00e9n es posible percibir en Jerem\u00ed\u00adas un hilo de esperanza mesi\u00e1nica, bas\u00e1ndose precisamente en la prueba decepcionante ofrecida por la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Como texto ejemplar podemos tomar un or\u00e1culo inserto en un conjunto de textos dedicados a la casa real de Jud\u00e1 (Jer 21:11-23, 8). El texto, presente en 23,5-6 y reeditado en 33,14-15, utiliza una imagen que aparece igualmente, aunque con un l\u00e9xico distinto, en Isa 11:1, y que luego fue recogida por Zac 3:8 y 6,12. Para Isa\u00ed\u00adas, del tronco cortado y seco de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica infiel brotaba un v\u00e1stago, un comienzo inesperado y gratuito de vida. Este v\u00e1stago, gracia inmerecida, iba adquiriendo progresivamente connotaciones mesi\u00e1nicas. Jerem\u00ed\u00adas resume este simbolismo atribuy\u00e9ndole nuevos significados: \u00abVienen d\u00ed\u00adas en que yo suscitar\u00e9 a David un v\u00e1stago leg\u00ed\u00adtimo, que reinar\u00e1 como verdadero rey, con sabidur\u00ed\u00ada, y ejercer\u00e1 el derecho y la justicia en la tierra. En sus d\u00ed\u00adas se salvar\u00e1 Jud\u00e1 e Israel vivir\u00e1 en seguridad. Y \u00e9ste ser\u00e1 el nombre con que le llamar\u00e1n: `El Se\u00f1or nuestra justicia'\u00bb (23,5-6). Quiz\u00e1, como en el caso de Ezequ\u00ed\u00adas para ls 11, el punto de partida sea concreto: hay una elevada alusi\u00f3n al \u00faltimo rey dav\u00ed\u00addico, Sedec\u00ed\u00adas, cuyo nombre, impuesto al monarca por los conquistadores babilonios (2Re 24:17), significa precisamente \u00abSe\u00f1or-mi-justicia\u00bb. Pero Jerem\u00ed\u00adas sabe que este rey no es m\u00e1s que una figura p\u00e1lida y desdibujada de aquel que podr\u00e1 definirse plenamente como \u00abSe\u00f1or-nuestra-justicia\u00bb. El ser\u00e1 realmente un \u00abv\u00e1stago justo\u00bb, que reivindicar\u00e1 el derecho y la justicia como programa de gobierno, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en \u00abverdadero rey\u00bb, y no en un simple juguete de intrigas y de manipulaciones terrenas, como Sedec\u00ed\u00adas. Precisamente por esta tensi\u00f3n hacia el futuro, en la repetici\u00f3n de 33,15-16 Jer no aplica ya el or\u00e1culo a un soberano espec\u00ed\u00adfico, sino a toda la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica (33,17), cuya sucesi\u00f3n, en la perspectiva cristiana, tiene que llegar hasta \u00abJesucristo, hijo de David\u00bb (Mat 1:1).<\/p>\n<p>El resultado de la profec\u00ed\u00ada de Jer parece haber sido un fracaso clamoroso; su misma muerte en tierra extranjera y en el silencio de Dios parece casi una cat\u00e1strofe para un profeta. Sin embargo, su palabra tendr\u00e1 una fecundidad insospechada. No s\u00f3lo porque a Jerem\u00ed\u00adas se le atribuir\u00e1n otras obras, posteriores a \u00e9l, como las \/ Lamentaciones y la \u00abCarta de Jerem\u00ed\u00adas\u00bb en \/ Baruc, y no s\u00f3lo porque las leyendas y la piedad popular del juda\u00ed\u00adsmo volver\u00e1n a proponerlo como figura ejemplar (2Ma 2:1-8), sino sobre todo porque su persona y su mensaje se convertir\u00e1n en el anuncio del mes\u00ed\u00adas [\/ Mesianismo] en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana. Algunos piensan que hay rasgos jeremianos en la figura doliente del siervo de Yhwh, cuya vocaci\u00f3n en Isa 49:1-6 parece copiar la de Jerem\u00ed\u00adas. Para los cristianos Jes\u00fas, en Nazaret (Lev 4:29) es criticado y rechazado por sus paisanos como Jerem\u00ed\u00adas (Lev 11:18); la delicadeza del profeta (Lev 1:6) lo acerca al Jes\u00fas de Lucas y a la ense\u00f1anza de Mat 5:39. Como Jes\u00fas (Mt 23), ataca al poder religioso (Mat 26:8) y al templo (Mat 7:11 y Mat 21:13); c\u00e9libe como Cristo, ama a los sencillos y a los puros de esp\u00ed\u00adritu (Jer 35). Flagelado (Mat 20:2), es conducido como cordero (Mat 11:19) a su pasi\u00f3n, y la tradici\u00f3n popular ha identificado el lugar de su prisi\u00f3n en la cisterna enfangada (Mat 37:16) con la c\u00e1rcel de Caif\u00e1s (Jua 18:24). Su lamentaci\u00f3n sobre Jerusal\u00e9n (Jua 32:28) se aproxima al llanto de Jes\u00fas sobre la ciudad amada (Mat 23:37) y la nueva alianza que anunci\u00f3 (Mat 31:32) fue estipulada -como hemos visto- por Cristo con su sangre (Mat 26:28).<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCH\u00ed\u201cKEI. 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Era el quinto de esos \u2020\u0153hombres valientes, poderosos, [&#8230;] cuyos rostros eran rostros de leones, y [que] eran como las gacelas sobre las monta\u00f1as en cuanto a velocidad\u2020\u009d. De estos cabezas gaditas del ej\u00e9rcito de David se dice que \u2020\u0153el menor era igual a cien, y el mayor a mil\u2020\u009d. Estos \u2020\u0153cruzaron el Jord\u00e1n en el mes primero cuando estaba desbord\u00e1ndose por todas sus riberas, y entonces hicieron huir a todos los de las llanuras bajas, al oriente y al oeste\u2020\u009d. (1Cr 12:8-15.)<\/p>\n<p>3. D\u00e9cimo de los cabezas gaditas del ej\u00e9rcito de David, a quien aplica lo mismo que se dice del n\u00fam. 2. (1Cr 12:13, 14.)<\/p>\n<p>4. Cabeza de una casa paterna en tiempos de los reyes, que pertenec\u00ed\u00ada a la media tribu de Manas\u00e9s ubicada al E. del Jord\u00e1n. Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manas\u00e9s (entre quienes se hallaban los descendientes de este Jerem\u00ed\u00adas) \u2020\u0153empezaron a actuar infielmente para con el Dios de sus antepasados y se pusieron a tener ayuntamiento inmoral con los dioses de los pueblos de la tierra, a quienes Dios hab\u00ed\u00ada aniquilado de delante de ellos. En consecuencia, el Dios de Israel excit\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu de Pul el rey de Asiria, aun el esp\u00ed\u00adritu de Tilgat-piln\u00e9ser el rey de Asiria, de manera que [en los d\u00ed\u00adas de P\u00e9qah, el rey de Israel] \u00e9l se llev\u00f3 al destierro a los de los rubenitas y de los gaditas y de la media tribu de Manas\u00e9s, y los llev\u00f3 a Halah y a Habor y a Har\u00e1 y al r\u00ed\u00ado Goz\u00e1n\u2020\u009d. (1Cr 5:23-26; 2Re 15:29.)<\/p>\n<p>5. Hombre originario de Libn\u00e1, una ciudad sacerdotal. Fue el padre de Hamutal, la esposa del rey Jos\u00ed\u00adas y madre de los reyes Jehoacaz y Sedequ\u00ed\u00adas (Matan\u00ed\u00adas). (2Re 23:30, 31; 24:18; Jer 52:1; Jos 21:13; 1Cr 6:57.)<\/p>\n<p>6. Profeta, hijo de Hilqu\u00ed\u00adas, sacerdote de Anatot, ciudad sacerdotal ubicada en el territorio de Benjam\u00ed\u00adn, a poco menos de 5 Km. al NNE. del monte del Templo de Jerusal\u00e9n. (Jer 1:1; Jos 21:13, 17, 18.) Hilqu\u00ed\u00adas, padre de Jerem\u00ed\u00adas, no era el sumo sacerdote en aquel tiempo. El sumo sacerdote era de la l\u00ed\u00adnea de Eleazar, mientras que el padre de Jerem\u00ed\u00adas muy probablemente era de la l\u00ed\u00adnea de Itamar y posiblemente descendiente de Abiatar, el sacerdote a quien el rey Salom\u00f3n despidi\u00f3 del servicio sacerdotal. (1Re 2:26, 27.)<\/p>\n<p>Su comisi\u00f3n de profeta. Jerem\u00ed\u00adas recibi\u00f3 el llamamiento para ser profeta durante su juventud, en 647 a. E.C., en el a\u00f1o decimotercero del reinado del rey Jos\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 (659-629 a. E.C.). Jehov\u00e1 le dijo: \u2020\u0153Antes de estar form\u00e1ndote en el vientre, te conoc\u00ed\u00ad; y antes que procedieras a salir de la matriz, te santifiqu\u00e9. Profeta a las naciones te hice\u2020\u009d. (Jer 1:2-5.) Fue, por lo tanto, uno de los pocos hombres de cuyo nacimiento Jehov\u00e1 se responsabiliz\u00f3 \u2014bien porque intervino por medio de un milagro o lo dirigi\u00f3 de alg\u00fan otro modo\u2014 para que fuera su siervo especial. Entre estos hombres estuvieron Isaac, Sans\u00f3n, Samuel, Juan el Bautista y Jes\u00fas. (V\u00e9ase PRESCIENCIA, PREDETERMINACI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nCuando Jehov\u00e1 habl\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas, este demostr\u00f3 falta de confianza en s\u00ed\u00ad mismo. Le contest\u00f3 a Dios: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay, oh Se\u00f1or Soberano Jehov\u00e1! Mira que realmente no s\u00e9 hablar, pues solo soy un muchacho\u2020\u009d. (Jer 1:6.) Al comparar esta observaci\u00f3n con el denuedo y la firmeza que Jerem\u00ed\u00adas demostr\u00f3 a lo largo de su ministerio prof\u00e9tico, se puede deducir que esas cualidades excepcionales no eran inherentes, sino el resultado de su plena confianza en Jehov\u00e1. Verdaderamente Jehov\u00e1 estuvo con \u00e9l \u2020\u0153como un terrible poderoso\u2020\u009d y fue El quien hizo de Jerem\u00ed\u00adas \u2020\u0153una ciudad fortificada y una columna de hierro y muros de cobre contra todo el pa\u00ed\u00ads\u2020\u009d. (Jer 20:11; 1:18, 19.) El valor y el denuedo de Jerem\u00ed\u00adas alcanzaron tal fama, que durante el ministerio terrestre de Jes\u00fas hubo quien le tom\u00f3 por Jerem\u00ed\u00adas resucitado. (Mt 16:13, 14.)<\/p>\n<p>Escritos. Adem\u00e1s de profeta, Jerem\u00ed\u00adas fue investigador e historiador. Escribi\u00f3 el libro que lleva su nombre, y por lo general tambi\u00e9n se le atribuye la escritura de los libros Primero y Segundo de los Reyes, que prosiguen con la historia de los reinos de Jud\u00e1 e Israel en el punto donde la dejan los libros de Samuel, es decir, en la \u00faltima parte del reinado de David sobre todo Israel, hasta llegar al fin de ambos reinos. Su cronolog\u00ed\u00ada del per\u00ed\u00adodo de los reyes, en la que compara los reinados de los monarcas de Israel y Jud\u00e1, nos ayuda a determinar con exactitud las fechas de ciertos acontecimientos. Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, escribi\u00f3 tambi\u00e9n el libro de Lamentaciones.<\/p>\n<p>Fuerte mensaje de denunciaci\u00f3n. Jerem\u00ed\u00adas no estaba quej\u00e1ndose constantemente; al contrario, fue amoroso, considerado y compasivo. Tambi\u00e9n tuvo buen dominio de s\u00ed\u00ad mismo, gran aguante y le entristeci\u00f3 en gran manera la conducta de su pueblo y los juicios que este sufri\u00f3. (Jer 8:21.)<br \/>\nEn realidad, la m\u00e1s que justificada queja contra Jud\u00e1 provino de Jehov\u00e1. Por consiguiente, Jerem\u00ed\u00adas estaba bajo la obligaci\u00f3n de declararla incansablemente, y as\u00ed\u00ad lo hizo. Tambi\u00e9n hay que tener presente que Israel era la naci\u00f3n de Dios, estaba en relaci\u00f3n de pacto con El y bajo su Ley, una Ley que hab\u00ed\u00adan violado de manera notoria. Como base y fundamento s\u00f3lido para las denunciaciones de Jerem\u00ed\u00adas, Jehov\u00e1 hizo referencia a la Ley repetidas veces, llamando la atenci\u00f3n a la responsabilidad que reca\u00ed\u00ada sobre los pr\u00ed\u00adncipes y el pueblo, y detallando c\u00f3mo la hab\u00ed\u00adan quebrantado. Una y otra vez Jehov\u00e1 les recordaba las cosas que a trav\u00e9s de su profeta Mois\u00e9s les hab\u00ed\u00ada advertido que les sobrevendr\u00ed\u00adan si rehusaban escuchar sus palabras y quebrantaban su pacto. (Le 26; Dt 28.)<\/p>\n<p>Valor, aguante, amor. El amor de Jerem\u00ed\u00adas a su pueblo igual\u00f3 su valor y aguante. Ten\u00ed\u00ada denunciaciones severas y juicios pavorosos que proclamar, sobre todo a los sacerdotes, los profetas, los gobernantes y a los que hab\u00ed\u00adan seguido el \u2020\u0153proceder popular\u2020\u009d y hab\u00ed\u00adan desarrollado una \u2020\u0153infidelidad duradera\u2020\u009d. (Jer 8:5, 6.) Sin embargo, era consciente de que su comisi\u00f3n tambi\u00e9n inclu\u00ed\u00ada \u2020\u02dcedificar y plantar\u2020\u2122. (Jer 1:10.) Llor\u00f3 por la calamidad que iba a sobrevenirle a Jerusal\u00e9n. (Jer 8:21, 22; 9:1.) El libro de Lamentaciones es una prueba de su amor y preocupaci\u00f3n por el nombre y el pueblo de Jehov\u00e1. A pesar de la actitud traicionera que el cobarde e irresoluto rey Sedequ\u00ed\u00adas tuvo hacia Jerem\u00ed\u00adas, este le rog\u00f3 que obedeciera la voz de Jehov\u00e1 para que no muriese. (Jer 38:4, 5, 19-23.) Por otra parte, Jerem\u00ed\u00adas no se consideraba m\u00e1s justo que los dem\u00e1s, puesto que se incluy\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo cuando reconoci\u00f3 la iniquidad de la naci\u00f3n. (Jer 14:20, 21.) Despu\u00e9s que Nebuzarad\u00e1n lo liber\u00f3, se resisti\u00f3 a abandonar a los exiliados a Babilonia, probablemente porque cre\u00ed\u00ada que deb\u00ed\u00ada compartir con ellos su suerte o porque deseaba seguir ofreci\u00e9ndoles ayuda espiritual. (Jer 40:5.)<br \/>\nDurante su larga carrera, a veces se sinti\u00f3 desanimado y necesit\u00f3 el apoyo de Jehov\u00e1, pero aun en la adversidad no dej\u00f3 de acudir a Jehov\u00e1 por ayuda. (Jer 20.)<\/p>\n<p>Asociaciones. Jerem\u00ed\u00adas no se vio abandonado durante los m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de servicio prof\u00e9tico. Jehov\u00e1 estuvo con \u00e9l para librarlo de sus enemigos. (Jer 1:19.) Jerem\u00ed\u00adas se deleit\u00f3 en la palabra de Jehov\u00e1. (Jer 15:16.) Evit\u00f3 relacionarse con aquellos que no le ten\u00ed\u00adan ning\u00fan respeto a Dios. (Jer 15:17.) Encontr\u00f3 compa\u00f1eros id\u00f3neos entre quienes pudo hacer una obra de \u2020\u02dcedificar\u2020\u2122 (Jer 1:10), a saber, los recabitas, Ebed-m\u00e9lec y Baruc, por medio de quienes recibi\u00f3 ayuda y fue librado de la muerte. M\u00e1s de una vez la protecci\u00f3n que recibi\u00f3 puso de manifiesto el poder de Jehov\u00e1. (Jer 26:7-24; 35:1-19; 36:19-26; 38:7-13; 39:11-14; 40:1-5.)<\/p>\n<p>Representaciones prof\u00e9ticas. Jerem\u00ed\u00adas represent\u00f3 varios cuadros prof\u00e9ticos ante Jerusal\u00e9n como s\u00ed\u00admbolos de la condici\u00f3n de esa ciudad y de la calamidad que le sobrevendr\u00ed\u00ada. Entre ellos pueden mencionarse la visita a la casa del alfarero (Jer 18:1-11) y el incidente con el cinto que se ech\u00f3 a perder. (Jer 13:1-11.) A Jerem\u00ed\u00adas se le mand\u00f3 que no se casara, lo que sirvi\u00f3 de advertencia de las \u2020\u0153muertes por dolencias\u2020\u009d de los hijos que nacer\u00ed\u00adan durante aquellos \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n. (Jer 16:1-4.) Rompi\u00f3 un frasco ante los hombres de mayor edad de Jerusal\u00e9n como s\u00ed\u00admbolo de la inminente destrucci\u00f3n de la ciudad. (Jer 19:1, 2, 10, 11.) Compr\u00f3 un campo al hijo de su t\u00ed\u00ado paterno Hanamel, para indicar que habr\u00ed\u00ada una repatriaci\u00f3n despu\u00e9s de los setenta a\u00f1os de exilio, cuando de nuevo se comprasen campos en Jud\u00e1. (Jer 32:8-15, 44.) En Tahpanh\u00e9s (Egipto) escondi\u00f3 piedras grandes en la terraza de ladrillo de la casa de Fara\u00f3n y profetiz\u00f3 que Nabucodonosor colocar\u00ed\u00ada su trono en aquel mismo lugar. (Jer 43:8-10.)<\/p>\n<p>Profeta verdadero. Daniel reconoci\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas como un profeta verdadero de Dios. Por medio de un estudio de las palabras de Jerem\u00ed\u00adas concernientes a los setenta a\u00f1os de exilio, Daniel pudo fortalecer y animar a los jud\u00ed\u00ados en relaci\u00f3n con la proximidad de su liberaci\u00f3n. (Da 9:1, 2; Jer 29:10.) Esdras llam\u00f3 la atenci\u00f3n al cumplimiento de sus palabras. (Esd 1:1; v\u00e9ase tambi\u00e9n 2Cr 36:20, 21.) El ap\u00f3stol Mateo hizo notar el cumplimiento de una de las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas en los d\u00ed\u00adas de la ni\u00f1ez de Jes\u00fas. (Mt 2:17, 18; Jer 31:15.) El ap\u00f3stol Pablo habl\u00f3 de los profetas, entre los que se contaba Jerem\u00ed\u00adas, y en Hebreos 8:8-12 cit\u00f3 de sus escritos. (Jer 31:31-34.) Refiri\u00e9ndose a estos hombres, el mismo escritor dijo que \u2020\u0153el mundo no era digno de ellos\u2020\u009d, y que \u2020\u0153recibieron testimonio por su fe\u2020\u009d. (Heb 11:32, 38, 39.)<\/p>\n<p>7. Hijo de Habazin\u00ed\u00adas y padre de Jaazan\u00ed\u00adas; debi\u00f3 ser un cabeza de familia de los recabitas a quienes el profeta Jerem\u00ed\u00adas someti\u00f3 a prueba por mandato de Jehov\u00e1 cuando los introdujo en uno de los comedores del templo y les ofreci\u00f3 vino. Ellos rehusaron beberlo en obediencia al mandato que su antepasado Jonadab (Jehonadab), hijo de Recab, les hab\u00ed\u00ada impuesto m\u00e1s de dos siglos antes. Por esta raz\u00f3n, Jehov\u00e1 prometi\u00f3: \u2020\u0153No ser\u00e1 cortado de Jonadab hijo de Recab un hombre que siempre est\u00e9 de pie delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. (Jer 35:1-10, 19.)<\/p>\n<p>8. Sacerdote (o representante de la casa sacerdotal de ese nombre) que regres\u00f3 del exilio babilonio en el a\u00f1o 537 a. E.C. junto con el gobernador Zorobabel y el sumo sacerdote Jes\u00faa. (Ne 12:1.)<\/p>\n<p>9. Sacerdote (o representante de la familia que llevaba ese nombre) que estuvo entre los que autenticaron con su sello el \u2020\u0153arreglo fidedigno\u2020\u009d seg\u00fan el cual Nehem\u00ed\u00adas, los pr\u00ed\u00adncipes, los sacerdotes y los levitas se compromet\u00ed\u00adan ante Jehov\u00e1 a andar en Su ley. Si el nombre aplica a una casa y no a una persona, puede que sea el mismo que el n\u00fam. 8. (Ne 9:38; 10:1, 2, 29.)<\/p>\n<p>10. Sacerdote (o casa sacerdotal) asignado a formar parte de uno de los coros de acci\u00f3n de gracias que marchaban en procesi\u00f3n sobre el muro de Jerusal\u00e9n desde la Puerta de los Montones de Ceniza hacia el N., en direcci\u00f3n a la Puerta del Agua, para encontrarse con el otro coro en el templo. (Ne 12:31-37.) En los d\u00ed\u00adas de Joiaquim, Hanan\u00ed\u00adas era cabeza sobre la casa paterna de Jerem\u00ed\u00adas. (Ne 12:12.) Si el nombre Jerem\u00ed\u00adas se refiere a una casa y no a una persona, quiz\u00e1s sea el mismo que el n\u00fam. 8.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Jr 1-52<br \/>\nSumario: 1. Jerem\u00ed\u00adas yla historia: 1. La historia personal (las Confesiones); 2. La historia nacional.-ll.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas y su libro: 1. Redacci\u00f3n; 2. Calidad literaria. III. Jerem\u00ed\u00adasyla \u2020\u0153palabra\u2020\u009d: 1. La teolog\u00ed\u00ada de la<br \/>\nhistoria; 2. La fe; 3. La esperanza: a) La nueva alianza, b) El vastago justo.<br \/>\n1411<br \/>\n1. JEREMIAS Y LA HISTORIA.<br \/>\nSeis kil\u00f3metros al nordeste de Jerusal\u00e9n se encuentra una modesta aldea sacerdotal, Anatot. All\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada estado recluido el sacerdote Abiatar, protector de Adon\u00ed\u00adas, el rival de Salom\u00f3n: \u2020\u0153El rey dijo al sacerdote<br \/>\nAbiatar: \u2020\u02dcVete a Anatot, a tus tierras, pues eres reo de muerte. No te doy hoy muerte porque has llevado el arca del Se\u00f1or, Dios de mi padre, David, y porque tuviste parte en todas las tribulaciones de mi padre\u2020\u009d (IR 2,26). All\u00ed\u00ad, alrededor del 650 a.C, le naci\u00f3 al sacerdote Jelc\u00ed\u00adas (Jr 1,1) un hijo, esperado y acogido con alegr\u00ed\u00ada (20,15), Jerem\u00ed\u00adas (la etimolog\u00ed\u00ada es discutida: \u2020\u0153Yhwh puso el fundamento\u2020\u2122, \u2020\u0153Yhwh exalta\u2020\u009d, \u2020\u0153Yhwh ha liberado el seno\u2020\u2122). All\u00ed\u00ad, el 626 a.C. (a\u00f1o trece de Jos\u00ed\u00adas: 1,2), el joven t\u00ed\u00admido y apocado recibe su vocaci\u00f3n, descrita en el cap\u00ed\u00adtulo 1 seg\u00fan el esquema \u2020\u0153mosaico\u2020\u009d de la llamada \u2020\u0153con objeci\u00f3n\u2020\u009d (Ah,- Se\u00f1or Dios, mira que yo no s\u00e9 hablar; soy joven: 1,7), con el signo divino (la rama de almendro y el juego fon\u00e9tico hebreo con el verbo \u2020\u0153velar\u2020\u009d, saqeds6qed) y la promesa de la protecci\u00f3n divina (l,lOss). All\u00ed\u00ad, en Anatot, el profeta so\u00f1ar\u00e1 con cerrar alg\u00fan d\u00ed\u00ada sus ojos en una casa construida en los terrenos de su primo Janamel (32,7), adquiridos como signo de esperanza de la restauraci\u00f3n de la vida en Jud\u00e1 (A\u00fan se comprar\u00e1n casas, campos y vi\u00f1as en este pa\u00ed\u00ads: 32,15). En realidad, este hombre ver\u00e1 solamente el caminar irrefrenable de su naci\u00f3n hacia la destrucci\u00f3n, y su voz se apagar\u00e1 en la soledad. Jerem\u00ed\u00adas, un poeta convertido en profeta, seguir\u00e1 siendo la conciencia no escuchada y pisoteada de un pueblo. Y sus palabras, repetidas en son de burla, resultar\u00e1n una tr\u00e1gica verdad: mag\u00f3r missabib, \u2020\u0153terror por todas partes\u2020\u009d (6,25; 20,3; 46,5; 49,29).<br \/>\n1412<br \/>\n1. La historia personal (las \u2020\u0153Confesiones\u2020\u2122).<br \/>\n\u2020\u0153El mundo caracter\u00ed\u00adstico de Jerem\u00ed\u00adas es su alma, tomada en la mano y mirada a contraluz con una asombrosa sinceridad. Jerem\u00ed\u00adas lo ve todo a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismo: su alma es el espejo mediante el cual el mundo se hace presente a \u00e9l\u2020\u009d (E. Vallauri). Sabemos que Jerem\u00ed\u00adas nos ha dejado un diario \u00ed\u00adntimo de su drama interior\u00f3las llamadas \u2020\u0153Confesiones\u2020\u2122, dispersas entre el cap\u00ed\u00adtulo 10 y el 20 de su volumen. Merecen una lectura especial 11,8-12,3 (Jerem\u00ed\u00adas \u2020\u0153enemigo del puebloA; 17,14-18 (iron\u00ed\u00ada de sus adversarios:<br \/>\n\u2020\u02dc,D\u00f3nde est\u00e1 la palabra del Se\u00f1or? \u00c2\u00a1Que se cumpla!: 17,5); 18,18-23 (la persecuci\u00f3n); 20,7-9.14-18 (la crisis de vocaci\u00f3n).Tambi\u00e9n el fiel secretario Baruc registr\u00f3 en diversas ocasiones la larga cadena de sufrimientos de su maestro: el proceso y la sentencia de lapidaci\u00f3n (c. 26), la huida bajo la amenaza del rey Joaqu\u00ed\u00adn (c. 36), el insulto del profeta de corte Anan\u00ed\u00adas y el espionaje a que se ve sometido despu\u00e9s de una carta de Jerem\u00ed\u00adas a los desterrados de Babilonia (cc. 27-29), la c\u00e1rcel y el abandono en una cisterna llena de barro bajo el rey Seder\u00ed\u00adas (37,11-38,13).<br \/>\nEn estas p\u00e1ginas el testimonio de una personalidad sensible se funde con la desesperaci\u00f3n por una situaci\u00f3n imposible. Su timidez, conocida ya por el relato de su vocaci\u00f3n, tiene que superarla en medio de la continua contestaci\u00f3n p\u00fablica. Es adem\u00e1s el drama de un \u2020\u0153rom\u00e1ntico\u2020\u009d, ligado a su patria, a su religi\u00f3n, a los afectos y al amor, que, sin embargo, es excomulgado (36,5), perseguido por sus mismos paisanos de Anatot (11,l8ss), denunciado por sus parientes y amigos (12,6; 18,18.22; 20,10), que no puede construirse una familia y debe permanecer c\u00e9libe (16,1-13: el celibato en Jerem\u00ed\u00adas es signo \u2020\u0153oficial\u2020\u009d e impuesto por Dios, y anuncia la soledad y la muerte). Un hombre sentimental y abierto a los dem\u00e1s, que es condenado, sin embargo, a ser un solitario, un exc\u00e9ntrico (como lo eran los c\u00e9libes en el antiguo Israel). Rodeado tan s\u00f3lo por el odio (15,17; 16,12), maldecido (20,10), perseguido (26,11), golpeado y torturado (20,1-2), bajo la amenaza de atentados (18,18), vagabundo (36,26): tal es el Getseman\u00ed\u00ad de Jerem\u00ed\u00adas. Un idealista que siente horror por la corrupci\u00f3n de su pueblo (9,1), que siente la misma indignaci\u00f3n de Dios (5,14; 6,11; 15,17), que s\u00f3lo con un inmenso dolor interior anuncia la ruina inminente (4,19-21; 8,18-23; 14,17-18)y que, en cambio, es considerado como colaboracionista con el enemigo y derrotista por inter\u00e9s privado (17,16). Su vida es un signo de contradicci\u00f3n, \u2020\u0153hombre de querella y de discordia para todo el pa\u00ed\u00ads\u2020\u009d (15,10). \u2020\u0153,Por qu\u00e9 mi dolor no tiene fin y mis llagas incurables no quieren curarse?\u2020\u009d: el interrogante se apaga en este \u2020\u0153,por qu\u00e9?\u2020\u009d, que es la s\u00ed\u00adntesis de un debate interior desgarrador.<br \/>\nLa fidelidad a la vocaci\u00f3n es entonces una conquista cotidiana, que pasa por dudas y crisis y que a veces pesa como una maldici\u00f3n, sobretodo cuando se experimenta el silencio de Dios (15,15.18; 20,7). Es fundamental en este sentido 20,7-18, \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d amarga pronunciada despu\u00e9s de la flagelaci\u00f3n (20,1-6). Con una met\u00e1fora atrevida el profeta evoca la hora decisiva de su vocaci\u00f3n. Aquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or lo \u2020\u0153sedujo\u2020\u009d, lo atrajo con una fascinaci\u00f3n irracional, como se seduce a un inexperto con falsas promesas (1,18-19), para que consienta est\u00fapidamente en los planes de quien lo manipula. Rondando con la blasfemia, Jerem\u00ed\u00adas acusa a Dios de vileza y de enga\u00f1o. El ministerio prof\u00e9-tico s\u00f3lo le ha acarreado \u2020\u0153oprobio y burla\u2020\u009d (20,8). La tentaci\u00f3n de renunciar es muy fuerte: \u2020\u0153No pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l, no hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u2020\u009d (y. 9). Pero la palabra de Dios es como un incendio que devora los huesos y que el hombre es incapaz de aplacar y de extinguir (Am 3,8; ico 9,16). El grito se hace entonces desesperado. La maldici\u00f3n se dirige contra el d\u00ed\u00ada del nacimiento (Jb 3) y se transforma en el deseo de no haber existido jam\u00e1s: es la imagen fort\u00ed\u00adsima de la transformaci\u00f3n del seno materno, fuente de vida, en sepulcro de un aborto que no ve nunca la luz. \u2020\u0153iQui\u00e9n convirtiera en fuente mi cabeza y mis ojos en manantial de l\u00e1grimas, para llorar d\u00ed\u00ada y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!\u2020\u009d (8,23).<br \/>\n1413<br \/>\n2. La historia nacional.<br \/>\nEl trasfondo general dentro del cual se sit\u00faa la experiencia personal de Jerem\u00ed\u00adas aparece ininterrumpidamente en su misma profec\u00ed\u00ada y es uno de los m\u00e1s tr\u00e1gicos de la historia hebrea. Nacido bajo el \u2020\u0153imp\u00ed\u00ado\u2020\u2122 rey Manases y hecho profeta con el piadoso\u2020\u009d Jos\u00ed\u00adas, rey reformador (2R 22), pero pol\u00ed\u00adtico desafortunado (eliminado por el fara\u00f3n Necao el a\u00f1o 609 a.C), Jerem\u00ed\u00adas desarrolla su actividad p\u00fablica en cuatro grandes etapas.<br \/>\nDeI 627 al 622, a\u00f1o de la reforma religiosa de Jos\u00ed\u00adas, estimulada casi ciertamente por la corriente deuteronomista [1 Deuteronomio 1], el profeta apoya la monarqu\u00ed\u00ada y su obra, aunque manteniendo ciertas reservas sobre la constancia del pueblo. Un largo par\u00e9ntesis, del 622 al 609, a\u00f1o de la muerte infausta de Jos\u00ed\u00adas en Meguido (2R 23,29-30), prepara la segunda fase bajo el rey Joaqu\u00ed\u00adn, que se desarrolla del 609 al 604. En contra de la obcecaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00ed\u00adtico y sacerdotal, que exalta el nacionalismo hebreo, Jerem\u00ed\u00adas anuncia el hundimiento de Jud\u00e1, atray\u00e9ndose as\u00ed\u00ad la fama de derrotista y de traidor alapatria(8,1I-23;9,20). La ruina se presenta puntualmente el a\u00f1o 605 con la ocupaci\u00f3n inicial de Palestina por Nabucodonosor, rey de Babilonia.<br \/>\nOtro per\u00ed\u00adodo de silencio introduce el tercer momento de la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas (597-586). Es la hora crucial del reino de Jud\u00e1.- No domado todav\u00ed\u00ada a pesar de una primera deportaci\u00f3n de funcionarios, de t\u00e9cnicos y de militares (2R 24,10-17), realizada en el 597, el reino de Jud\u00e1, gobernado por Sedec\u00ed\u00adas, un rey impuesto por las fuerzas de ocupaci\u00f3n-babil\u00f3nicas, se ve sometido a luchas intestinas y manipulado por un poderoso partido pro-egipcio. Nabuco-dqnosor pone sitio a Jerusal\u00e9n y la saquea, destruyendo el templo y llevando a cabo una segunda deportaci\u00f3n (a\u00f1o 586: 2R 25). Jerem\u00ed\u00adas, en este momento, ante la tragedia nacional, transforma su mensaje en or\u00e1-culas< de esperanza, anticipando la futura restauraci\u00f3n de Israel en su tierra. Hab\u00ed\u00ada visto en Babilonia el \u2020\u0153martillo implacable del juicio de Dios (v\u00e9ase el espl\u00e9ndido 51,20-23); ahora espera el perd\u00f3n y la liberaci\u00f3n de Dios. Habi\u00e9ndose quedado en la madre patria por decisi\u00f3n de los invasores, satisfechos de su anterior actitud filobabil\u00f3nica, el profeta comienza la fase \u00faltima y m\u00e1s oscura de su actividad. Un atentado elimina a Godol\u00ed\u00adas, el gobernador impuesto por Babilonia a los territorios ocupados. Los conjurados tienen que huir de las violentas represalias de Babilonia, y en este anti\u00e9xodo se ve envuelto Jerem\u00ed\u00adas, que se hab\u00ed\u00ada mostrado hostil a esta decisi\u00f3n. Emprenden el camino de Egipto y, obligado a encaminarse hacia un destino que el silencio de Dios le muestra como absurdo (c. 44), el profeta desaparece de la historia.\nEste panorama pol\u00ed\u00adtico tan atormentado ha dejado huellas consistentes en toda la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, que, por otra parte, estuvo en primer plano en las vicisitudes de su naci\u00f3n. Como Elias y El\u00ed\u00adseo en relaci\u00f3n con la dinast\u00ed\u00ada septentrional de Omr\u00ed\u00ad(lRe 19,15-18; 2R 9-10), como Isa\u00ed\u00adas (1,4-9; 7; 22,1-4; 30,1-18; 31,1-3), como Oseasen relaci\u00f3n con Israel (5,13; 7,11; 8,9; 12,2), tambi\u00e9n Jerem\u00ed\u00adas es hombre de su tiempo, a cuyos acontecimientos atribuye el sentido que Dios le revela. Su responsabilidad de profeta carism\u00e1tico lo pone a menudo en antinomia respecto al poder oficial, pol\u00ed\u00adtico y sacerdotal. En los or\u00ed\u00adgenes de su intervenci\u00f3n p\u00fablica prof\u00e9tica est\u00e1 tambi\u00e9n la legitimaci\u00f3n teocr\u00e1tica de la naci\u00f3n hebrea, pueblo de elecci\u00f3n divina y de alianza sagrada con Dios. En esta concepci\u00f3n es decisiva la funci\u00f3n del profeta, a quien los soberanos intentan captaren provecho de sus opciones pol\u00ed\u00adticas (IRe 22,lOss); por algo Jerem\u00ed\u00adas ser\u00e1 siempre un constante defensor de los valores genuinos, humanos y religiosos, frente a los \u2020\u0153profetas de corte\u2020\u2122, siempre dispuestos a secundar las opciones del poder real (c. 28). En esta l\u00ed\u00adnea, la acci\u00f3n politica del monarca no es ya aceptada por el profetismo como si fuera en s\u00ed\u00ad misma sagrada, sino que exige una verificaci\u00f3n y una autocr\u00ed\u00adtica, como cualquier otra acci\u00f3n humana, sobre la base de la palabra de Dios y de la conciencia del individuo.\n1414\nII. JEREMIAS Y SU LIBRO.\nEl volumen de Jer es el \u00fanico libro del AT que ofrece datos, aunque parciales, sobre su primeray su segunda edici\u00f3n. En efecto, en el cap\u00ed\u00adtulo 36 se dice que en el 605-604 \u2020\u0153Baruc escribi\u00f3, al dictado de Jerem\u00ed\u00adas, todas las palabras que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dirigido al profeta\u2020\u009d (y. 4). Este rollo fue le\u00ed\u00addo al rey Joaqu\u00ed\u00adn, que lo fue rasgando y tirando al fuego, burl\u00e1ndose de su contenido (36,21-23). Pero el profeta no se desanim\u00f3, y Baruc, una vez m\u00e1s, \u2020\u0153escribi\u00f3 al dictado de Jerem\u00ed\u00adas todas las palabras del libro que hab\u00ed\u00ada quemado Joaqu\u00ed\u00adn, rey de Jud\u00e1. Fueron a\u00f1adidas adem\u00e1s otras muchas del mismo g\u00e9nero\u2020\u009d (36,32). Naturalmente, esta primera colecci\u00f3n de materiales se complet\u00f3 con los dem\u00e1s or\u00e1culos pronunciados bajo el reino posterior de Sedec\u00ed\u00adas y con la narraci\u00f3n de los sucesos posteriores a la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n.\n1415\n1. Redacci\u00f3n.\nEl plan actual del libro seg\u00fan el texto hebreo (la versi\u00f3n griega de los LXX discrepa notablemente del mismo y le falta casi la octava parte del texto hebreo) puede delinearse de este, modo: 1,10-25,14: or\u00e1culos para Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1; 25,15-38 y 46-51: or\u00e1culos para las naciones; -35: or\u00e1culos positivos para Israel y Jud\u00e1;\n36-45: narraciones de Baruc.\nEn este conjunto redaccional convergen varias manos, varias voces, varios g\u00e9neros. La poes\u00ed\u00ada y la prosa se entrecruzan libremente; tras la primera persona viene el relato en tercera persona; el rib (o requisitoria pro-f\u00e9tica) contra las violaciones de la alianza por parte de Jud\u00e1 (2,9.29; 12,lss) va acompa\u00f1ado de la liturgia penitencial (14,1-15,16); junto a los dichos sapienciales (17,5-11) figuran los discursos paren\u00e9ticos (4,14), etc. En una obra que se ha hecho famosa, ZurKomposition des Buches Jerem\u00ed\u00ada (Kristiania 1914), S. Mowinckel introdujo una divisi\u00f3n tripartita de las fuentes del libro:\na) or\u00e1culos po\u00e9ticos jeremianos,\nb) prosa biogr\u00e1fica en tercera persona (en los ce. 25-46),\nc) discursos en prosa ampulosa, ret\u00f3rico-oratoria.\nEsta distinci\u00f3n, aunque demasiado r\u00ed\u00adgida, refleja, sin embargo, la situaci\u00f3n real del texto jeremiano.\nEn primer lugar est\u00e1 la presencia del mismo Jerem\u00ed\u00adas, que se complace en expresarse en poes\u00ed\u00ada con or\u00e1culos breves y vigorosos, pero tambi\u00e9n con poemas (y a veces narraciones) m\u00e1s extensos, a menudo en primera persona (Confesiones\u2020\u2122). Hoy nadie compartir\u00ed\u00ada la opini\u00f3n de B. Duhm, que, en el siglo pasado, s\u00f3lo reservaba como aut\u00e9nticos a Jerem\u00ed\u00adas 270 vers\u00ed\u00adculos de todo el libro (y 200 a Baruc), considerando todo lo dem\u00e1s esp\u00fareo. Viene luego la obra del fiel secretario Baruc (36,26.32), que acompa\u00f1ar\u00e1 al profeta hasta Egipto. A \u00e9l le debemos algunos relatos biogr\u00e1ficos sobre el maestro, normalmente encuadrados hist\u00f3rica y cronol\u00f3gicamente: cap\u00ed\u00adtulo 26 (el templo); 19,1-20,6 (la flagelaci\u00f3n); 36 (el rollo); 45 (or\u00e1culo para Baruc); 28 (Anan\u00ed\u00adas); 29 (carta de Jerem\u00ed\u00adas); 51,59-63 (Serayas y el or\u00e1culo arrojado al Eufrates); 34,1-7 (asedio de Jerusal\u00e9n); 37-44 (asedio y ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n). Finalmente hay unos diez discursos jeremianos que por su estilo deben atribuirse a la escuela deu-teronom\u00ed\u00adstica, que hab\u00ed\u00ada encontrado en el profeta un protector cualificado (Dt 10,16 30,6, y Jr4,4). El tono puede reconocerse enseguida por su monoton\u00ed\u00ada ret\u00f3rica. Tambi\u00e9n el esquema es bastante constante: advertencia como exordio (Escuchad la palabra del Se\u00f1or\u2020\u2122), el pecado (No hab\u00e9is escuchado), el castigo (\u2020\u0153Je-rusal\u00e9n ser\u00e1 destruida\u2020\u009d). Se trata quiz\u00e1 de desarrollos de alg\u00fan dicho o texto de Jer por parte de los predicadores (7,1-8,3; 11,1-14; 17,19- 18,12; 21,1-10; 25,3-14; 34,8-22; 35).\n1418\n2. Calidad literaria.\nCon Jerem\u00ed\u00adas -escrib\u00ed\u00ada G. von Rad- \u2020\u0153encontramos por primera vez lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos poes\u00ed\u00ada l\u00ed\u00adrica\u2020\u2122. El testimonio autobiogr\u00e1fico hace muchas veces candentes las p\u00e1ginas; el estilo personal de Jerem\u00ed\u00adas se reconoce enseguida; la pasi\u00f3n religiosa es genuina y se traduce en or\u00e1culos intensos, recorridos por im\u00e1genes vivas y originales. La sensibilidad t\u00ed\u00adpica de su temperamento se enriquece con insospechadas atenciones, registradas luego en el escrito. La naturaleza, por ejemplo, es descubierta de nuevo como fuente de paz y como signo de un mensaje secreto. Jerem\u00ed\u00adas contempla el mar (6,23), el \u2020\u0153viento ardiente del desierto\u2020\u2122 (4,11), las aves del cielo (5,27; 8,7), los prados y los pastores (6,3), la \u2020\u0153asna salvaje que en el ardor de su deseo sorbe el viento\u2020\u009d (2,24), la cierva sedienta (14,5), el le\u00f3n (2,15.30; 4,7), el lobo y el leopardo (5,6), los sementales rollizos y vigorosos (5,7). Su mirada sabe sacar del aljibe agrietado, en comparaci\u00f3n con la fuente de agua viva, una de las definiciones simb\u00f3licas m\u00e1s impresionantes de Dios (2,13); se posa sobre los pozos del desierto (6,6), sobre el trabajo del fundidor (6,29), del alfarero (17,lss), del m\u00e9dico (6,14). Le impresiona la sequ\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El suelo no da su fruto, porque no hay lluvia en el pa\u00ed\u00ads; los labradores, consternados, se cubren la cabeza. Hasta la cierva, en pleno campo, abandona su carnada por falta de hierba. Los asnos salvajes, tendidos sobre las colinas peladas, aspiran el aire como los chacales, mientras sus ojos palidecen por falta de pasto\u2020\u2122 (14,4-6).\nLe conmueven las cosas sencillas: \u2020\u0153los cantos del esposo y de la esposa\u2020\u2122 (7,34), las diversiones festivas (30,19), el sonido del tamboril y la danza (31,4), el ruido acompasado del molino y la luz de la l\u00e1mpara. El simbolismo nupcial es recogido por este profeta c\u00e9libe con especial ternura para describir las relaciones de Dios con Israel: \u2020\u0153Me he acordado de ti en los tiempos de tu juventud, de tu amor de novia, cuando me segu\u00ed\u00adas en el desierto, en una tierra sin cultivar\u2020\u009d (2,2). Ni siquiera falta el drama cl\u00e1sico de la prostituci\u00f3n de Israel (2,20; 3,2; 4,20; etc.). Efectivamente, la obra de Jerem\u00ed\u00adas es una mezcla de tonos y de colores literarios. Tras la eleg\u00ed\u00ada viene la dulzura serena, la tragedia va seguida de la esperanza. \u2020\u0153Las descripciones de los desastres causados por la invasi\u00f3n y por las batallrs con los movimientos de las tropas, el avance de los carros de guerra, el grito de los vencedores y de los vencidos, la huida de los derrotados, los in\u00fatiles intentos de buscar refugio en lugares rec\u00f3nditos, todo esto se expresa con una vivacidad que no resulta f\u00e1cil olvidar\u2020\u009d (G. Boggio).\n1419\nIII. JEREMIAS Y LA \u2020\u0153PALABRA.\nSi en el siervo de Yhwh (Is 53) el dolor personal parece transformarse en redenci\u00f3n para la comunidad, el sufrimiento personal de Jerem\u00ed\u00adas da una tonalidad nueva a su mensaje al pueblo de Dios. Su religi\u00f3n se interioriza a trav\u00e9s de las pruebas. La oraci\u00f3n se hace aut\u00e9ntica, la relaci\u00f3n con Dios es espont\u00e1nea y total, libre de todo car\u00e1cter artificioso. Nace una religi\u00f3n m\u00e1s madura, genuinamente prof\u00e9tica, privada de formalismos. F. N\u00f3tscher afirmaba que Jer presenta una religi\u00f3n que es comuni\u00f3n de corazones entre Dios y el hombre. Dios la da y el hombre la acoge a trav\u00e9s del esfuerzo de la b\u00fasqueda dolorosa.\nPero la \u00e1spera experiencia vivida por Jerem\u00ed\u00adas le ha permitido tambi\u00e9n proponer una visi\u00f3n distinta del hombre, captada sobre todo en su conciencia individual. Jerem\u00ed\u00adas no se pierde entre las opiniones ya hechas de una masa ahogada por sus mitos nacionalistas y embriagada en ilusiones incluso sagradas. El descubre el verdadero sentido de la historia, intuye el-destino que se cierne sobre Jud\u00e1 y el desenlace final de las peripecias que le ha tocado vivir. Un desenlace que es ante todo de juicio, tal como lo atestigua su predicaci\u00f3n rigurosa sobre un Dios severo y exigente, ant\u00ed\u00adtesis de aquel Dios \u2020\u0153Ema-nuel\u2020\u009d tantas veces pisoteado por el pueblo: \u2020\u0153,Acaso soy Dios s\u00f3lo de cerca -dice el Se\u00f1or- y de lejos no soy Dios?(23,23). Pero tambi\u00e9n un desenlace de esperanza, que florece precisamente cuando se han derrumbado todas las certezas humanas, cuando se han hundido todos los apoyos, cuando han fallado todas las ilusiones. As\u00ed\u00ad pues, Jerem\u00ed\u00adas es un gran maestro en la ciencia de conocer a Dios y al hombre.\n1420\n1. La teolog\u00ed\u00ada de la historia.\nLa mayor parte de los or\u00e1culos jere-mianos, precisamente dentro del esp\u00ed\u00adritu de la profec\u00ed\u00ada, son una lectura sistem\u00e1tica de la historia. En ella act\u00faa la salvaci\u00f3n que Dios ofrece, pero tambi\u00e9n se yergue en ella violento el rechazo de los hombres, \u2020\u0153la obstinaci\u00f3n de su propio coraz\u00f3n perverso\u2020\u009d (3,17). Esta expresi\u00f3n (serir\u00fct Ieb), si exceptuamos Dt 29,18 y Ps 81,13, es una expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente jeremiana (3,17; 7,24; 9,13; 11,8; 13,10; 16,12; 18,12; 23,17) e introduce la definici\u00f3n de un verdadero y propio \u2020\u0153p\u00e9ch\u00e9\u00e9tat\u2020\u009d, un estado de pecado, como han escrito A. Fournel y P. Remy (Le sens du pech\u00e9 dans J\u00e9r\u00e9mie, en\n\u2020\u0153BVC\u2020\u009d 5 [1954] 45).\nComo paradigma interpretativo de la historia, tal como nos la presenta Jer, nos parece ejemplar el bloque po\u00e9tico que va del 2,1 al 4,4, que es una aut\u00e9ntica premisa a la colecci\u00f3n de los or\u00e1culos de juicio sobre Jud\u00e1 (y a veces tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcitamente sobre Israel). La felicidad pasada, la ruina causada por la apostas\u00ed\u00ada, la recuperaci\u00f3n gracias a la conversi\u00f3n: es un esquema que guarda relaciones con el planteamiento de la historiograf\u00ed\u00ada deuteronomista (Jc 2,1 Is). Despu\u00e9s de evocar el glorioso pasado por medio de la simbolog\u00ed\u00ada nupcial y del recuerdo c\u00faltico de las \u2020\u0153primicias\u2020\u009d consagradas a Dios (vv. 1-3), el cap\u00ed\u00adtulo 2 abre un gran rib, un proceso que el Se\u00f1or quiere entablar contra su pueblo despu\u00e9s de la apostas\u00ed\u00ada (vv. 4ss). La requisitoria alega todas las acciones salv\u00ed\u00adficas llevadas a cabo por Dios y confesadas en el \u2020\u0153credo\u2020\u009d hist\u00f3rico de Israel; a ellas ha respondido el pecado sistem\u00e1tico de Israel, manifestado en la idolatr\u00ed\u00ada (y. 5) y en los cultos de la fertilidad (y. 7). Tambi\u00e9n han pecado todos los responsables de la naci\u00f3n: los sacerdotes, los reyes, los magistrados, los profetas (y. 8). El debate judicial aduce un argumento afortiori (y. 13). Los pueblos extranjeros, como los Kittim (fenicios o Chipre) y los n\u00f3madas \u00e1rabes de Quedar, no han apostatado nunca de sus divinidades, a pesar de que no son m\u00e1s que sombras de dioses. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n Israel deber\u00ed\u00ada haber sido fiel, puesto que posee un Dios persona, activo como una fuente de agua viva. Sin embargo, ha ido en busca de aljibes de agua estancada e impura, que muy pronto quedar\u00e1n reducidos a pozos fangosos. El desenlace, entonces, es inevitable, y queda expresado por medio de dos interrogantes y de dos respuestas en los vers\u00ed\u00adculos 14-19. Israel es un esclavo humillado y presa de las potencias leoninas de Asir\u00ed\u00ada y de Egipto. La ra\u00ed\u00adz de esta desventura es \u00fanicamente haber \u2020\u0153abandonado\u2020\u009d, el verbo de la traici\u00f3n religiosa (y. 19).\nEl discurso se desarrolla en las siete estrofas de los cap\u00ed\u00adtulos 3-14,4, estrofas interrumpidas por fragmentos de or\u00e1culos diversos (3,6-13.14-1 8). Jerem\u00ed\u00adas tiene ante la vista el recuerdo de la destrucci\u00f3n del reino septentrional de Israel bajo los asirios en el a\u00f1o 721 a.C. En la tragedia de la naci\u00f3n hermana ve ahora prefigurado el destino de Jud\u00e1, y la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n que dirige a los supervivientes de Israel es una anticipaci\u00f3n del mensaje que ahora necesita Jud\u00e1, que ha llegado tambi\u00e9n ahora al final de sus d\u00ed\u00adas. El pecado queda violentamente caracterizado como culto a la fertilidad en las dos primeras estrofas del cap\u00ed\u00adtulo 3 (vv. 1 y 2-3a). Como un n\u00f3mada en el desierto, Israel corr\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de caminos y de colinas en busca de amantes-\u00ed\u00addolos, con la ilusi\u00f3n de obtener la fertilidad gracias a Baal, siendo as\u00ed\u00ad que \u2020\u0153es el Se\u00f1or, nuestro Dios, el que nos manda la lluvia, la lluvia temprana y la lluvia tard\u00ed\u00ada, a su tiempo\u2020\u009d (5,24). La obstinaci\u00f3n en el pecado -contin\u00faa la tercera estrofa (vv. 3b-5)- llega hasta el punto de reducir al mismo Yhwh al modelo de Baal. Las invocaciones: \u2020\u0153iPadre m\u00ed\u00ado, t\u00fa eres el amigo de mi juventud! \u2020\u0153(3,4), se le dirigen a \u00e9l no en su sentido genuino, sino en el significado vergonzoso del culto idol\u00e1trico. Pero el Se\u00f1or no es ni amigo ni padre de quien obra el mal. La cuarta estrofa (3,19-20), en un tono de lamentaci\u00f3n, pone en escena la desilusi\u00f3n del Se\u00f1or. La imagen nupcial y la paternal llegan ahora a fundirse entre s\u00ed\u00ad. El \u2020\u0153llanto\u2020\u009d divino es el de una persona enamorada que, aun frente a la traici\u00f3n, no sabe dejar de amar y es incapaz de odiar. Pero \u00bfacaso Israel rebelde le quita todas las esperanzas a Dios? La respuesta es negativa, y se la formula en la quinta estrofa (3,21-22), donde se pone en acci\u00f3n la conversi\u00f3n. Israel llora como un hijo pr\u00f3digo su miseria. A la invitaci\u00f3n de Dios (\u2020\u0153Volved, hijos rebeldes\u2020\u009d), la esposa ad\u00faltera -es decir, el Israel pecador- celebra su acto penitencial, que se concreta en el gesto del retorno (\u2020\u0153Aqu\u00ed\u00ad estamos, a ti venimos\u2020\u009d) y en el de la reconstrucci\u00f3n de la alianza (\u2020\u0153T\u00fa eres el Se\u00f1or, nuestro Dios\u2020\u009d: f\u00f3rmula de la alianza). El examen de conciencia, formulado en la sexta estrofa (3,23-25), recae naturalmente sobre el pecado de idolatr\u00ed\u00ada. Los lugares del culto ba\u00e1lico (collados y montes), sus\u2020\u2122 coreograf\u00ed\u00adas orgi\u00e1sticas (el clamor y los alaridos), la prostituci\u00f3n sagrada, el culto a Moloc (y. 24), son \u2020\u0153mentira\u2020\u009d, \u2020\u0153infamia\u2020\u009d, \u2020\u0153destrucci\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153verg\u00fcenza\u2020\u009d, \u2020\u0153confusi\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153pecado\u2020\u009d. \u2020\u0153Realmente, s\u00f3lo el Se\u00f1or, nuestro Dios, es la salvaci\u00f3n de Israel\u2020\u009d (y. 23). En la \u00faltima estrofa (4,1-2), se recompone la intimidad nupcial entre Dios y su pueblo, intimidad que se alimenta de la fidelidad al dec\u00e1logo, resumido en 4,2, en el juramento\u2020\u009d que se hace en el nombre del Se\u00f1or, \u2020\u0153con verdad, rectitud y justicia\u2020\u009d. Dios volver\u00e1 a ser la ra\u00ed\u00adz de la historia de Israel y brillar\u00e1 de nuevo en el horizonte la bendici\u00f3n de Abra-h\u00e1n.\n1421\n2. La fe.\nJerem\u00ed\u00adas presenta una \u00c2\u00a1fe muy personal, y hasta inquieta y atormentada; de genuina vitalidad, libertad y verdad. Es la fe del di\u00e1logo directo con Dios, expresado sobre todo en sus \u2020\u0153Confesiones\u2020\u009d. Pero hay adem\u00e1s un n\u00facleo central en la fe de Jerem\u00ed\u00adas, que se remonta a la m\u00e1s pura tradici\u00f3n prof\u00e9tica y que es la afirmaci\u00f3n rigurosa de la vinculaci\u00f3n entre fe y vida, entre culto y existencia (Am 5; Os 6,6 Is 1; Miq Is 6,6-8). El apoyo ofrecido inicialmente al movimiento deuteronomista y a la reforma religiosa de Jos\u00ed\u00adas iban precisamente en esta direcci\u00f3n; se trataba de la llamada a la \u2020\u0153circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n\u2020\u009d (4,4; 9,25; Dt 10,16), en contra de un ritualismo puramente exterior y vac\u00ed\u00ado; se trataba de la recuperaci\u00f3n de la pureza del culto en el templo de Jerusal\u00e9n (11,15; 14,12); se trataba, pues, de una visi\u00f3n de Dios altamente trascendente y de la propuesta de una relaci\u00f3n de amor con \u00e9l. Pero en el momento de la crisis, la confianza m\u00e1gica en las instituciones sacrales, en vez de la fidelidad interior y existencial, obliga al profeta a remachar su concepto de fe. Como texto ejemplar, tomamos el cap\u00ed\u00adtulo 7, que es de reelaboraci\u00f3n \u2020\u0153deuteronomista\u2020\u009d.\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 7 Jerem\u00ed\u00adas habla a la puerta del templo y su discurso presenta una estructura de tipo forense. La requisitoria (vv. 3-7) tiene como objeto la confianza m\u00e1gica en el templo, como si \u00e9ste pudiera asegurar autom\u00e1ticamente la salvaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, prescindiendo de la fe y de la vida de sus habitantes. Ahora bien, la presencia de Dios en el templo est\u00e1 condicionada por la respuesta humana a partir de la justicia y de la fidelidad: justicia en los tribunales (y. 5); defensa del extranjero, del hu\u00e9rfano y de la viuda; eliminaci\u00f3n de los homicidios y de la idolatr\u00ed\u00ada (y. 6; 22,3). La acusaci\u00f3n (vv. 8-1 1) va sellada por una viva interrogaci\u00f3n dirigida precisamente contra el uso exterior y ofensivo del templo: \u2020\u0153,Es que a vuestros ojos es una cueva de ladrones este templo que lleva mi nombre?\u2020\u009d (y. 11). Los fieles que acuden a orar al templo de Si\u00f3n tienen realmente sobre sus espaldas un pasado de violaciones sistem\u00e1ticas del dec\u00e1logo, sobre todo en sus dimensiones sociales. El texto del dec\u00e1logo se evoca por medio de tres mandamientos:\nno robar, no matar, no cometer adulterio. Y en este punto el culto es una farsa; lo mismo que una cueva representa la salvaci\u00f3n para los bandidos, as\u00ed\u00ad el templo se ha convertido en guarida de refugio para los pecadores (Mc 11,17). Su fuerza salv\u00ed\u00adfica es realmente nula cuando est\u00e1 separada de la adhesi\u00f3n a Dios en la fe y en la justicia.\nEntonces aparece la sentencia (vv. 12-15). Recordando a Silo, el antiguo santuario septentrional del arca, que ha quedado reducido ahora a un mont\u00f3n de ruinas (SaI 78,60), el profeta recuerda que la presencia de Dios es personal, y que por tanto puede cesar por su libre decisi\u00f3n. Detr\u00e1s del espl\u00e9ndido complejo del templo salom\u00f3nico y detr\u00e1s de la fastuosidad de sus ritos, se perfila ya el espectro d\u00e9la destrucci\u00f3n y de la profanaci\u00f3n, incluso exterior, que sella la otra profanaci\u00f3n interior llevada ya a cabo por los hebreos infieles. Detr\u00e1s de la tierra prometida aparece ahora la pr\u00f3xima devastaci\u00f3n y el castigo del destierro (v\u00e9ase tambi\u00e9n la reedici\u00f3n de la arenga del c. 7 en el c. 26). As\u00ed\u00ad pues, Jerem\u00ed\u00adas se ha situado en la l\u00ed\u00adnea del verdadero profetismo, para recordar que s\u00f3lo la fe que ha calado en la existencia puede ser ra\u00ed\u00adz de salvaci\u00f3n y alma de todo culto verdadero.\n\n1422\n3. La esperanza.\nCon la terrible destrucci\u00f3n del 586 a.C. y con el hundimiento de todas las instituciones, Jerem\u00ed\u00adas comienza una nueva fase de su predicaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s se revela como el hombre de la contestaci\u00f3n aut\u00e9ntica: a la desesperaci\u00f3n, que es ahora la palabra m\u00e1s l\u00f3gica, \u00e9l opone en el nombre del Se\u00f1or la proclamaci\u00f3n de la esperanza en p\u00e1ginas de un elevado esplendor. Nos gustar\u00ed\u00ada referirnos en especial a los cap\u00ed\u00adtulos 30-31, que constituyen un librito aut\u00f3nomo semejante al libro de la consolaci\u00f3n del Segundo Isa\u00ed\u00adas. El tema fundamental es la esperanza; sus destinatarios originariamente debieron ser los israelitas del reino destruido del norte; m\u00e1s tarde, como lo muestra la introducci\u00f3n (30,1-3), el fasc\u00ed\u00adculo fue dedicado tambi\u00e9n a Jud\u00e1, destruido y desterrado. El final de estos once or\u00e1culos, en los que se entremezclan algunos fragmentos secundarios en prosa (30,5-7; 30,10-11; 30,12-17; 30,18-22; 31,26; 31,7- 9; 31,10-14; 31,15-20; 31,21-22; 31,31-34; 31,35-37) se declara en 30,3: \u2020\u0153Porque vienen d\u00ed\u00adas -dice el Se\u00f1or- en que har\u00e9 volver a los desterrados de mi pueblo, Israel y Jud\u00e1 -dice el Se\u00f1or-; los har\u00e9 volver a la tierra que di a sus padres y la poseer\u00e1n\u2020\u009d.\n1423\na) La nueva \/ alianza.\n\u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or: tu herida es incurable, insanable tu llaga; todos tus amantes te han olvidado; yo te devolver\u00e9 la salud\u2020\u009d: la sustancia del tercero (30,12-1 7) de los once poemas de los cap\u00ed\u00adtulos 30-31 prepara el gran anuncio que se proclama en los dem\u00e1s. El camino del destierro, recorrido con los ojos nublados de l\u00e1grimas, volver\u00e1 a recorrerse ahora con un inmenso gozo. Se reanudar\u00e1 la vida en el templo, las danzas y la m\u00fasica marcar\u00e1n la reconstrucci\u00f3n de la ciudad y la reanudaci\u00f3n de la vida agr\u00ed\u00adcola: \u2020\u0153Con amor eterno te he amado; por eso te trato con lealtad\u2020\u009d (31,3). Dios, que es el art\u00ed\u00adfice de esta transformaci\u00f3n social, hist\u00f3rica y c\u00f3smica, aparece como padre (31 9), como pastor; incluso como madre, como esposo (31 20.22). Es \u00e9l el que realiza el acto extremo, que se describe en la c\u00e9lebre d\u00e9cima l\u00ed\u00adrica en prosa rimada (31,31-34).\nJerem\u00ed\u00adas propone audazmente la superaci\u00f3n del antiguo pacto del Si-na\u00ed\u00ad mediante una \u2020\u0153nueva alianza\u2020\u009d con el Se\u00f1or: \u2020\u0153Esta es la alianza que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas: pondr\u00e9 mi ley en su interior, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, y ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u2020\u009d (y. 33). Ra\u00ed\u00adz de todos los movimientos espirituales (incluso en la misma comunidad de Qumr\u00e1n, que se consideraba la \u2020\u0153comunidad de la nueva alianza\u2020\u009d), este or\u00e1culo, que ser\u00e1 recogido tambi\u00e9n por Ezequiel (11,14-21; 36,25-27), es indudablemente una de las cumbres del AT. Lo recuperar\u00e1 el mismo Cristo en su \u00faltima cena (\u2020\u0153Este c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre\u2020\u009d: Lc 22,19-20; ico 11,23-25), lo citar\u00e1 \u00ed\u00adntegramente la solemne homil\u00ed\u00ada de la carta a los Hebreos (Hb 8,8-12) y el mismo Pablo se complacer\u00e1 en record\u00e1rselo a los cristianos de Corinto (2Co 3,3-6). El acento recae sobre el adjetivo \u2020\u0153nuevo\u2020\u009d; en efecto, la alianza Dios- hombre de cu\u00f1o pol\u00ed\u00adtico-b\u00e9lico del Sina\u00ed\u00ad es sustituida por una relaci\u00f3n basada radicalmente en el coraz\u00f3n, es decir, en la conciencia y en la interioridad del hombre. Las tablas de piedra quedan reemplazadas por las tablas de carne del coraz\u00f3n humano transformado. La imposici\u00f3n casi externa (y. 34) da paso al \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d interior (Jr5,5; Jr4,22; Jr8,7; Jr24,6-7), que es adhesi\u00f3n de la inteligencia, de la voluntad, del afecto y de la acci\u00f3n. A la ley le sucede la gracia, al pecado el perd\u00f3n, al temor la comuni\u00f3n \u00ed\u00adntima, que crea una adaptaci\u00f3n profunda entre persona cognoscente y persona conocida. Es la transformaci\u00f3n total del ser humano realizada por Dios mismo; el hombre, \u2020\u0153elevado\u2020\u009d de este modo, obedecer\u00e1 con gozo a la ley y ser\u00e1 siempre fiel a la alianza. Y la salvaci\u00f3n de Israel ser\u00e1 estable y perpetua (31 35-37).\n1424\nb) El vasta go justo.\nTambi\u00e9n es posible percibir en Jerem\u00ed\u00adas un hilo de esperanza mesi\u00e1nica, bas\u00e1ndose precisamente en la prueba decepcionante ofrecida por la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addi-ca en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Como texto ejemplar podemos tomar un or\u00e1culo inserto en un conjunto de textos dedicados a la casa real de Jud\u00e1 (21,11-23,8). El texto, presente en 23,5-6 y reeditado en 33,14-15, utiliza una imagen que aparece igualmente, aunque con un l\u00e9xico distinto, en Is 11,1, y que luego fue recogida por Za 3,8 y 6,12. Para Isa\u00ed\u00adas, del tronco cortado y seco de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica infiel brotaba un vastago, un comienzo inesperado y gratuito de vida. Este vastago, gracia inmerecida, iba adquiriendo progresivamente connotaciones mesi\u00e1nicas. Jerem\u00ed\u00adas resume este simbolismo atribuy\u00e9ndole nuevos significados: \u2020\u0153Vienen d\u00ed\u00adas en que yo suscitar\u00e9 a David un vastago leg\u00ed\u00adtimo, que reinar\u00e1 como verdadero rey, con sabidur\u00ed\u00ada, y ejercer\u00e1 el derecho y la justicia en la tierra. En sus d\u00ed\u00adas se salvar\u00e1 Jud\u00e1 e Israel vivir\u00e1 en seguridad. Y \u00e9ste ser\u00e1 el nombre con que le llamar\u00e1n: \u2020\u02dcEl Se\u00f1or nuestra justicia\u2020\u009d (23,5-6). Quiz\u00e1, como en el caso de Ezequ\u00ed\u00adas para Is 11, el punto de partida sea concreto: hay una elevada alusi\u00f3n al \u00faltimo rey dav\u00ed\u00addico, Sedec\u00ed\u00adas, cuyo nombre, impuesto al monarca por los conquistadores babilonios (2R 24,17), significa precisamente \u2020\u0153Se\u00f1or- mi-justicia\u2020\u009d. Pero Jerem\u00ed\u00adas sabe que este rey no es m\u00e1s que una figura p\u00e1lida y desdibujada de aquel que podr\u00e1 definirse plenamente como \u2020\u0153Se\u00f1or-nuestra-justicia\u2020\u009d. El ser\u00e1 realmente un \u2020\u0153vastago justo\u2020\u009d, que reivindicar\u00e1 el derecho y la justicia como programa de gobierno, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en \u2020\u0153verdadero rey\u2020\u009d, y no en un simple juguete de intrigas y de manipulaciones terrenas, como Sedec\u00ed\u00adas. Precisamente por esta tensi\u00f3n hacia el futuro, en larepetici\u00f3n de 33,15-16 Jer no aplica ya el or\u00e1culo a un soberano espec\u00ed\u00adfico, sino a toda la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica (33,17), cuya sucesi\u00f3n, en la perspectiva cristiana, tiene que llegar hasta \u2020\u0153Jesucristo, hijo de David\u2020\u009d (Mt 1,1).\nEl resultado de la profec\u00ed\u00ada de Jer parece haber sido un fracaso clamoroso; su misma muerte en tierra extranjera y en el silencio de Dios parece casi una cat\u00e1strofe para un profeta. Sin embargo, su palabra tendr\u00e1 una fecundidad insospechada. No s\u00f3lo porque a Jerem\u00ed\u00adas se le atribuir\u00e1n otras obras, posteriores a \u00e9l, como las \/ Lamentaciones y la \u2020\u0153Carta de Jerem\u00ed\u00adas\u2020\u009d en \/ Baruc, y no s\u00f3lo porque las leyendas y la piedad popular del judaismo volver\u00e1n a proponerlo como figura ejemplar (2M 2,1-8), sino sobre todo porque su persona y su mensaje se convertir\u00e1n en el anuncio del mes\u00ed\u00adas [1 Mesianismo] en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana. Algunos piensan que hay rasgos jere-mianos en la figura doliente del siervo de Yhwh, cuya vocaci\u00f3n en \u00ed\u00ads 49,1-6 parece copiar la de Jerem\u00ed\u00adas. Para los cristianos Jes\u00fas, en Nazaret (Lc 4,29) es criticado y rechazado por sus paisanos como Jerem\u00ed\u00adas (11,18); la delicadeza del profeta (1,6)10 acerca al Jes\u00fas de Lucas y a la ense\u00f1anza de Mt 5,39. Como Jes\u00fas (Mt 23), ataca al poder religioso (26,8) y al templo (7,11 y Mt 21,13); c\u00e9libe como Cristo, ama a los sencillos ya los puros de esp\u00ed\u00adritu (Jr35). Flagelado (20,2), es conducido como cordero (11,19) a su pasi\u00f3n, y la tradici\u00f3n popular ha identificado el lugar de su prisi\u00f3n en la cisterna enfangada (37,16) con la c\u00e1rcel de Caifas (Jn 18,24). Su lamentaci\u00f3n sobre Je-rusal\u00e9n (32,28) se aproxima al llanto de Jes\u00fas sobre la ciudad amada (Mt 23,37) y la nueva alianza que anunci\u00f3 (31,32) fue estipulada -como hemos visto- por Cristo con su sangre (Mt 26,28).\n1425\nBIBL.: Alonso Schokel L.-Sicre D\u00ed\u00adazJ.L., Profetas 1, Cristiandad, Madrid 1980, 399-653; BehlerG.M., Les confessions de J\u00e9r\u00e9mie, Des-cl\u00e9e, Tournai 1959; Boggio G., Geremia, Queri-niana, Brescia s.f.; Briend J., El libro de Jerem\u00ed\u00adas, Verbo Divino, Estella 1983; Brioht J., Jeremiah, Doubleday &#038; Co., Nueva York 1965; Id, Art Exercise in Hermeneutic: Jeremiah 31,31-34, en \u2020\u0153lnterpretation\u2020\u009d 20 (1966) 188-210; Cazelles H., J\u00e9r\u00e9mie elle Deut\u00e9ronome, en \u2020\u0153RSR\u2020\u2122 38(1951)5-36; Id, IlMessia della Bibbia, Borla, Roma 1981,95-1 07; Cruells ?., EV\u2020\u2122dbr\u2020\u009den Jerem\u00ed\u00adas (Jr 1-45), Barcelona 1986; Da-vidson R., Jeremiah, Westminster, Filadelfia 1983; Devescovi U., Annotazioni sulla dolirina di Geremia circa la nuova alleanza, en \u2020\u02dcRBit 8 (1960)108-128; F\u00fcglisterN., Vnhombretomado por Dios a su total servicio: Jerem\u00ed\u00adas, en Palabra y mensaje deIAT, J. 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Antes de Jesucristo Su obra, por lo tanto, cubri\u00f3 40 a\u00f1os, toda una carrera, y coincidi\u00f3 con los \u00faltimos a\u00f1os del reino de Jud\u00e1. Jerem\u00ed\u00adas puede as\u00ed\u00ad ser considerado como uno de los profetas del exilio, juntamente con Ezequiel (ver tambi\u00e9n la tabla en la p. 656).<br \/>\nCon Ezequiel, por lo tanto, Jerem\u00ed\u00adas fue un sucesor de los grandes profetas de un siglo m\u00e1s temprano (Isa\u00ed\u00adas, Oseas, Am\u00f3s, Miqueas) que hab\u00ed\u00adan predicado en los d\u00ed\u00adas en que todav\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada dos reinos, Israel (el reino del norte) y Jud\u00e1 (del sur). El primero, sin embargo, hab\u00ed\u00ada sido desmantelado en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo por los poderosos asirios (\u2020\u0153la vara de mi [Dios] ira\u2020\u009d; Isa. 10:5), despu\u00e9s que las advertencias de Am\u00f3s y otros hab\u00ed\u00adan sido desatendidas. La Jud\u00e1 de Jerem\u00ed\u00adas, por consiguiente, aunque hab\u00ed\u00ada sobrevivido a la arremetida de los asirios (ver 2 Rey. 18\u201320), era un peque\u00f1o y amenazado remanente del pueblo de Dios. \u00bfPodr\u00ed\u00ada sobrevivir por m\u00e1s tiempo? La respuesta depender\u00ed\u00ada de que el pueblo escuchara la palabra de Dios a trav\u00e9s de Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nCuando Jerem\u00ed\u00adas escuch\u00f3 primero la palabra de Dios, Asiria ya no era la fuerza que hab\u00ed\u00ada sido antes. Fue en el tiempo de su declinaci\u00f3n (el destino de todos los imperios) que el rey Jos\u00ed\u00adas pudo reafirmar la antigua demanda israelita al territorio del Norte, perdido cien a\u00f1os antes (2 Rey. 23:15\u201320). En 612 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo N\u00ed\u00adnive, la capital de Asiria, cay\u00f3 ante el nuevo poder de la regi\u00f3n, Babilonia, que ahora representaba la nueva amenaza del pueblo de Dios. Jerem\u00ed\u00adas la presenta como un ej\u00e9rcito que vendr\u00e1 \u2020\u0153de la tierra del norte\u2020\u009d (6:22). Como un siglo antes, as\u00ed\u00ad ahora, los planes de Dios para su pue blo estaban ligados con eventos hist\u00f3ricos y pol\u00ed\u00adticos sobre los cuales el pueblo no ten\u00ed\u00ada control. Dios mismo traer\u00ed\u00ada a este enemigo contra su pueblo infiel (5:15).<\/p>\n<p>EL MENSAJE<\/p>\n<p>Los profetas a menudo dirig\u00ed\u00adan sus palabras a los reyes, porque \u00e9stos ten\u00ed\u00adan una responsabilidad especial en el mantenimiento de la vida religiosa del pueblo. A este respecto Jerem\u00ed\u00adas es interesante porque su ministerio comenz\u00f3 en el tiempo que el rey Jos\u00ed\u00adas estaba reformando la religi\u00f3n de Jud\u00e1. 2 Rey. 22\u201323 describe extensamente las medidas que tom\u00f3 y las relaciona con el descubrimiento del \u2020\u0153libro de la Ley\u2020\u009d en el templo (probablemente Deut.), perdido posiblemente durante el largo y corrompido reinado del rey Manas\u00e9s (ver sobre 2 Rey. 22:8). Esto fue en 621 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo cinco a\u00f1os despu\u00e9s del llamado de Jerem\u00ed\u00adas. La reforma puede haber estado en marcha desde 628, sin embargo, como est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito en 2 Cr\u00f3n. 34:3\u20137. Sorprende por lo tanto que la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, que critica en sumo grado a Jud\u00e1, comenz\u00f3 durante el reinado de un rey justo y fiel. Esto puede sugerir que \u00e9l pensaba que la reforma por s\u00ed\u00ad misma no podr\u00ed\u00ada producir en el pueblo el cambio profundo que Dios deseaba. Su llamado ser\u00ed\u00ada para un cambio completo de coraz\u00f3n (4:4).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas, sin embargo, critic\u00f3 a todos los l\u00ed\u00adderes dentro de Jud\u00e1 por su fracaso en no dar ense\u00f1anza y liderazgo fiel conforme a las normas del pacto, de lo que ellos eran responsables. Reyes (cap. 22), profetas (23:9\u201340) y sacerdotes (2:7) fueron atacados inflexiblemente. (Se hace una excepci\u00f3n con Jos\u00ed\u00adas, 22:15, 16.) La condenaci\u00f3n es m\u00e1s notable porque Jerem\u00ed\u00adas mismo era a la vez profeta y sacerdote (1:1). El pueblo del pacto, de hecho, era falso totalmente (9:3\u20136). Esta es la base del mensaje total de Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl mensaje mismo, no obstante, que fue anunciado durante un largo per\u00ed\u00adodo y contra un trasfondo dram\u00e1ticamente cambiante, parece haber pasado a trav\u00e9s de varias etapas distintas. Primera, Jerem\u00ed\u00adas llam\u00f3 al pueblo a arrepentirse de sus pecados a fin de que no sufrieran en manos de Babilonia (3:12). En cierto momento, sin embargo, \u00e9l anunci\u00f3 que Dios ciertamente castigar\u00ed\u00ada a Jud\u00e1 por manos de aquella naci\u00f3n. El tiempo del arrepentimiento hab\u00ed\u00ada pasado; el castigo de Dios era inevitable (21:1\u201310). No obstante, esta segunda etapa estaba estrechamente ligada con la tercera, que era un anuncio de que el castigo ten\u00ed\u00ada por prop\u00f3sito la restauraci\u00f3n. En la misericordia de Dios el exilio babil\u00f3nico ser\u00ed\u00ada un camino de vida para quienes aceptasen el castigo (21:9; 24:4\u20137). Es dentro de esta \u00faltima etapa que han de comprenderse las promesas que incluyen la esperanza del nuevo pacto (31:31\u201334). Al final, por tanto, el pacto una vez despreciado por Israel es restablecido por la misericordia de Dios.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas mismo estaba profundamente involucrado en, y afectado por, su mensaje. El sufri\u00f3 a causa de \u00e9l en ciertas obvias maneras externas, al tener que abandonar una vida social y familiar normal (15:17; 16:2), siendo objeto de conspiraciones contra su vida (11:18\u201323; 18:18) y v\u00ed\u00adctima de prisiones y castigos (20:1\u20136; 37:15, 16; 38:6). El fue afectado interiormente tambi\u00e9n, porque sinti\u00f3 en forma aguda la agon\u00ed\u00ada que sab\u00ed\u00ada que su pueblo deb\u00ed\u00ada soportar (4:19\u201321; 10:19\u201322). Pero tambi\u00e9n sinti\u00f3 la pasi\u00f3n de Dios contra el pecado a su alrededor (8:21\u20139:3). El experiment\u00f3 por lo tanto el juicio de ambos lados, lo que coloc\u00f3 sobre \u00e9l una carga casi insoportable.<br \/>\nEl dolor que vino as\u00ed\u00ad de su llamado prof\u00e9tico est\u00e1 expresado en forma conmovedora en los pasajes po\u00e9ticos a menudo conocidos como \u2020\u0153las confesiones\u2020\u009d (11:18\u201323; 12:1\u20136; 15:10\u201321; 17:12\u201318; 18:19\u201323; 20:7\u201318). En \u00e9stos \u00e9l se queja a Dios casi con amargura. No obstante, de ellos vienen tambi\u00e9n seguridades de que al fin Dios salvar\u00e1 (15:19\u201321).<\/p>\n<p>EL MENSAJE Y EL LECTOR CRISTIANO<\/p>\n<p>No es un muy f\u00e1cil que el lector cristiano traduzca e interprete el mensaje de Jerusal\u00e9n como algo pertinente a su vida. \u00bfQu\u00e9 puede tener que ver el juicio de Dios sobre su antiguo pueblo con la vida del cristiano individual? Ciertamente, \u00bfc\u00f3mo puede relacio narse con el evangelio cristiano la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas de salvaci\u00f3n, entendida como restauraci\u00f3n a una tierra, en el contexto de pol\u00ed\u00adticas y guerra?<br \/>\nUna primera respuesta es se\u00f1alar a la obra de Cristo. En el coraz\u00f3n del mensaje de Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 la verdad de que Dios castiga a su pueblo con la mira de su salvaci\u00f3n. Este principio de salvaci\u00f3n por medio de juicio prefigura sobre todo la cruz de Cristo, en la cual \u00e9l mismo llev\u00f3 el juicio por el pecado humano para salvar a una humanidad pecadora.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas se\u00f1ala a Cristo tambi\u00e9n en las profec\u00ed\u00adas del nuevo pacto (caps. 30\u201333). Estas miran primero a una restauraci\u00f3n del antiguo pueblo de Jud\u00e1 en fidelidad a su tierra, pero \u00faltimamente a Cristo, quien vive la vida del \u2020\u0153Israel\u2020\u009d fiel y da el Esp\u00ed\u00adritu Santo a aquellos que est\u00e1n en \u00e9l para que tambi\u00e9n puedan participar en la vida fiel.<br \/>\nSin embargo, si el libro de Jerem\u00ed\u00adas se\u00f1ala principalmente a las grandes cosas que Cristo ha hecho por su pueblo, \u00bfhay alguna manera en que el libro puede ser una gu\u00ed\u00ada para vivir la vida cristiana? La respuesta aqu\u00ed\u00ad es tambi\u00e9n que lo puede. En esta conexi\u00f3n es importante comprender que el evangelio cristiano no concierne a los individuos solamente, sino a la iglesia como un cuerpo, y suponer que hay una consistencia b\u00e1sica en el modo en que Dios trata con su pueblo. Esto significa, primero, que los mensajes a Jud\u00e1 respecto al juicio, como tambi\u00e9n a la salvaci\u00f3n, pueden en un sentido aplicarse a la iglesia como un cuerpo. Como el pueblo antiguo de Dios, ella necesita tambi\u00e9n guardarse contra la complacencia y no debe pensar que est\u00e1 por encima del castigo (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 2\u20133). Ella (o partes de ella) puede aun sufrir tiempos de castigo, s\u00f3lo para conocer la renovaci\u00f3n de Dios al fin.<br \/>\nSegundo, Jerem\u00ed\u00adas destaca la necesidad de un liderazgo responsable, y advierte sobre c\u00f3mo la corrupci\u00f3n en el pueblo de Dios puede extenderse. El previene contra una falsa confianza entre aquellos que son religiosos y tal vez contra semejante actitud hacia la religi\u00f3n misma. El muestra c\u00f3mo, cuan do la vida de la iglesia ha llegado a relajarse, su car\u00e1cter corrupto puede transmitirse de generaci\u00f3n a generaci\u00f3n (44:9). Esta percepci\u00f3n puede aplicarse aun a sociedades aparte de la iglesia, nacional o tradicional, y explicar as\u00ed\u00ad la transmisi\u00f3n de odios y prejuicios dentro de las sociedades durante siglos. La profec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n expone la sicolog\u00ed\u00ada del pecado y el poder de la inclinaci\u00f3n que tienen hacia \u00e9l los seres humanos (3:6\u201310). El retrato del rey Se dequ\u00ed\u00adas es una gran evocaci\u00f3n de la vacilaci\u00f3n de los seres humanos entre el bien y el mal.<br \/>\nPor \u00faltimo, el libro tiene algunas expresiones maravillosas de gozo en la salvaci\u00f3n, especialmente en los caps. 30\u201333. Las poes\u00ed\u00adas de estos caps. son en s\u00ed\u00ad mismas una inspiraci\u00f3n, y en su contexto en una profec\u00ed\u00ada que tiene tanto que decir acerca del pecado y del juicio, enfocan en su propia manera \u00fanica sobre el amor y la compasi\u00f3n del Dios cuyo m\u00e1s profundo deseo es dar vida y bendici\u00f3n a sus criaturas.<\/p>\n<p>FORMA, ESTRUCTURA Y COMPOSICION DEL LIBRO<\/p>\n<p>El libro de Jerem\u00ed\u00adas es extenso y contiene un material variado. Algo del mismo consiste en palabras de Jerem\u00ed\u00adas, dichas en forma de or\u00e1culos po\u00e9ticos, o dichos (p. ej.p. ej. Por ejemplo caps. 2\u20136); parte del libro tiene un estilo m\u00e1s de serm\u00f3n (p. ej.p. ej. Por ejemplo 7:1\u201315), impreso como prosa en la mayor\u00ed\u00ada de las traducciones; hay tambi\u00e9n pasajes escritos acerca de Jerem\u00ed\u00adas, presumiblemente por otra persona (p. ej.p. ej. Por ejemplo cap. 26). La mayor parte de los or\u00e1culos po\u00e9ticos est\u00e1n en los caps. 1\u201320. Por lo general no se nos dan las fechas o circunstancias de dichos individuales de esta clase. En los sermones y en la narrativas tenemos m\u00e1s informaci\u00f3n acerca del tiempo y lugar de dichos individuales y sucesos. No obstante, el libro no es una biograf\u00ed\u00ada; habla de Jerem\u00ed\u00adas s\u00f3lo para ayudar a proclamar su mensaje.<br \/>\nPoco sabemos acerca de c\u00f3mo se form\u00f3 el libro. No sigue una norma cronol\u00f3gica consistente, y puede ser dif\u00ed\u00adcil leerlo de corrido. Tal vez fue formado en etapas. Esto se sugiere por el cap. 36, donde leemos que el primer rollo de las palabras de Jerem\u00ed\u00adas fue destruido por el rey Joacim, y que Jerem\u00ed\u00adas entonces mand\u00f3 hacer otro, que conten\u00ed\u00ada m\u00e1s palabras que el primero (36:32). Tambi\u00e9n lo sugiere el hecho de que el ATAT Antiguo Testamento, traducido al gr. (la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT)), contiene una versi\u00f3n m\u00e1s corta del libro de la que aparece en nuestras Biblias. El profeta parece haber trabajado en la producci\u00f3n del libro con Baruc, su ayudante y escriba. Baruc puede haber tenido parte, por lo tanto, en la composici\u00f3n del libro como lo conocemos ahora.<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1-19\tJerem\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>2:1\u20144:4\tLa acusaci\u00f3n del Se\u00f1or a su pueblo<br \/>\n2:1-8\tUn amor abandonado<br \/>\n2:9-28\tLa acusaci\u00f3n<br \/>\n2:29-37\tLa sentencia<br \/>\n3:1\u20144:4\t\u00bfPuede Jud\u00e1 volverse a Dios?<\/p>\n<p>4:5\u20146:30\tFiguras de juicio contra Jud\u00e1<br \/>\n4:5-31\tEl enemigo se acerca<br \/>\n5:1-31\tEl castigo debido por la falsedad de Jud\u00e1<br \/>\n6:1-30\t\u00abLa depuraci\u00f3n contin\u00faa en vano\u00bb<\/p>\n<p>7:1\u20148:3\tAdoraci\u00f3n falsa y confianza falsa<br \/>\n7:1-15\tUn serm\u00f3n en el templo<br \/>\n7:16-29\t\u00bfM\u00e1s all\u00e1 de redenci\u00f3n?<br \/>\n7:30\u20148:3\tAbominaci\u00f3n al Se\u00f1or<\/p>\n<p>8:4\u201410:25\tLlanto por la ap\u00f3stata Sion<br \/>\n8:4-22\tNo hay verdadera sanidad<br \/>\n9:1-11\tUn pueblo completamente falso<br \/>\n9:12-26\tLamento por el pueblo que debe sufrir<br \/>\n10:1-25\tNinguno como el Se\u00f1or<\/p>\n<p>11:1\u201413:27\tEl pacto quebrantado<br \/>\n11:1-17\tJerem\u00ed\u00adas pone al descubierto la rebeli\u00f3n del pueblo<br \/>\n11:18\u201412:6\t\u00abConfesiones\u00bb<br \/>\n12:7-13\tDios y su \u00abcasa\u00bb<br \/>\n12:14-17\tUn plan para las naciones<br \/>\n13:1-27\tSe\u00f1ales de juicio<\/p>\n<p>14:1\u201415:21\tHambre, espada y plaga<br \/>\n14:1-10\tSequ\u00ed\u00ada<br \/>\n14:11-22\tDemasiado tarde para orar<br \/>\n15:1-9\tDemasiado tarde para compasi\u00f3n<br \/>\n15:10-21\tUna confesi\u00f3n y la respuesta amorosa de Dios<\/p>\n<p>16:1\u201417:27\tCuadros de exilio y salvaci\u00f3n<br \/>\n16:1-21\tEl exilio prefigurado<br \/>\n17:1-13\tConfianza en recursos humanos, confianza en el Se\u00f1or<br \/>\n17:14-18\tUna confesi\u00f3n<br \/>\n17:19-27\tGuardando el s\u00e1bado<\/p>\n<p>18:1\u201419:13\tDos vasos rotos y una confesi\u00f3n<br \/>\n18:1-18\tUn vaso roto rehecho<br \/>\n18:19-23\tUna confesi\u00f3n<br \/>\n19:1-13\tUna vasija quebrada y no rehecha<\/p>\n<p>19:14\u201420:18\tJerem\u00ed\u00adas maldice su nacimiento<br \/>\n19:14\u201420:6\tJerem\u00ed\u00adas en el templo<br \/>\n20:7-18\tUna \u00faltima confesi\u00f3n<\/p>\n<p>21:1\u201424:10\tSalvaci\u00f3n s\u00f3lo a trav\u00e9s del exilio<br \/>\n21:1-14\tNo habr\u00e1 liberaci\u00f3n para Babilonia<br \/>\n22:1-30\tReyes indignos<br \/>\n23:1-8\tUn nuevo rey dav\u00ed\u00addico<br \/>\n23:9-40\tSobre falsos profetas<br \/>\n24:1-10\tDos canastas de higos<\/p>\n<p>25:1-38\tDios juzga a todas las naciones<br \/>\n25:1-14\tLa hora de Babilonia<br \/>\n25:15-38\tLa copa de la ira de Dios<\/p>\n<p>26:1\u201429:32\tJerem\u00ed\u00adas llega a ser un profeta de salvaci\u00f3n<br \/>\n26:1-24\tJerem\u00ed\u00adas apenas escapa de morir<br \/>\n27:1-22\t\u00c2\u00a1Servid a Nabucodonosor!<br \/>\n28:1-17\tEl mensaje de Jerem\u00ed\u00adas vindicado<br \/>\n29:1-14\t\u00abEdificad casas en Babilonia\u00bb<br \/>\n29:15-32\tProfetas en Babilonia<\/p>\n<p>30:1\u201433:26\tSe promete un nuevo pacto<br \/>\n30:1-24\tSanidad restaurada<br \/>\n31:1-26\tUn remanente regresa<br \/>\n31:27-40\tEl nuevo pacto<br \/>\n32:1-15\tJerem\u00ed\u00adas compra un campo<br \/>\n32:16-44\t\u00bfDemasiado dif\u00ed\u00adcil para el Se\u00f1or?<br \/>\n33:1-13\tLas voces de gozo y alegr\u00ed\u00ada<br \/>\n33:14-26\tUn pacto sin fin<\/p>\n<p>34:1\u201436:32\tEl mensaje de Jerem\u00ed\u00adas es resistido<br \/>\n34:1-22\tPerd\u00f3n para los esclavos<br \/>\n35:1-19\tLos fieles recabitas<br \/>\n36:1-32\tJoacim rechaza las palabras de Jerem\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>37:1\u201439:18\tLos \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jud\u00e1<br \/>\n37:1-10\t\u00bfAyuda de Egipto?<br \/>\n37:11-21\tJerem\u00ed\u00adas encarcelado<br \/>\n38:1-13\tJerem\u00ed\u00adas arrojado a una cisterna<br \/>\n38:14-28\tUna \u00faltima entrevista con Sedequ\u00ed\u00adas<br \/>\n39:1-18\tLa ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>40:1\u201445:5\tUn remanente huye a Egipto<br \/>\n40:1-12\tGedal\u00ed\u00adas como gobernador<br \/>\n40:13\u201441:18\tEl asesinato de Gedal\u00ed\u00adas<br \/>\n42:1-21\t\u00abNo entr\u00e9is en Egipto\u00bb<br \/>\n43:1-13\tA Egipto<br \/>\n44:1-14\tUn \u00faltimo llamado<br \/>\n44:15-30\t\u00abNo escucharemos\u00bb<br \/>\n45:1-5\tUna palabra para Baruc<\/p>\n<p>46:1\u201451:64\tOr\u00e1culos contra las naciones<br \/>\n46:1-28\tContra Egipto<br \/>\n47:1-7\tContra los filisteos<br \/>\n48:1-47\tContra Moab<br \/>\n49:1-39\tOr\u00e1culos m\u00e1s breves<br \/>\n50:1\u201451:64\tContra Babilonia<\/p>\n<p>52:1-34\tLa ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n<br \/>\nComentario<\/p>\n<p>1:1-19 JEREMIAS<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas era hijo de un sacerdote; su lugar de nacimiento fue Anatot, una ciudad especialmente separada para familias sacerdotales (1; cf.cf. Confer (lat.), compare Jos. 21:18). Estaba cerca de Jerusal\u00e9n, y los sacerdotes habr\u00e1n hecho el corto viaje a la ciudad como se requer\u00ed\u00ada para cumplir sus deberes. En el curso normal de eventos, Jerem\u00ed\u00adas habr\u00e1 ejercido su oficio sacerdotal a su debido tiempo.<br \/>\nEsta expectaci\u00f3n fue interrumpida, sin embargo, por su llamado a ser un profeta. La frase La palabra de Jehovah le vino (2) es una manera t\u00ed\u00adpica de hablar acerca del llamado de un profeta en el ATAT Antiguo Testamento (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 1:1; Joel 1:1; Eze. 1:3; Miq. 1:1). Muestra bien c\u00f3mo la misi\u00f3n prof\u00e9tica no era buscada por la persona a quien ven\u00ed\u00ada. M\u00e1s bien, Dios escog\u00ed\u00ada a la persona para su prop\u00f3sito. Una vez revelada su voluntad, requer\u00ed\u00ada que Jerem\u00ed\u00adas se entregara totalmente a ella. Toda su vida ser\u00ed\u00ada afectada profundamente por ella.<br \/>\nLa respuesta inicial de Jerem\u00ed\u00adas al llamado fue de lo m\u00e1s renuente (6; cf.cf. Confer (lat.), compare con la de Mois\u00e9s, Exo. 4:10\u201313). Era s\u00f3lo un joven (la palabra traducida muchacho ser\u00ed\u00ada mejor \u2020\u0153joven\u2020\u009d; Jerem\u00ed\u00adas tendr\u00ed\u00ada unos 20 a\u00f1os). En una sociedad que valoraba la sabidur\u00ed\u00ada de las personas de edad, \u00e9l bien podr\u00ed\u00ada haberse sentido incapaz de hablar, es decir, falto de toda idoneidad natural para guiar o para interpretar sucesos para toda la naci\u00f3n. El Se\u00f1or, sin embargo, hab\u00ed\u00ada anticipado su objeci\u00f3n; \u00e9l le conoc\u00ed\u00ada y le hab\u00ed\u00ada consagrado antes que naciera (5). Esta es una notable declaraci\u00f3n de la presciencia de Dios, y particularmente de su llamado a un individuo. Pone a la sombra todas las capacidades naturales y adquiridas. Pone tambi\u00e9n a la sombra otras aspiraciones. Cuando Dios llam\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas, \u00e9l puso su mano sobre \u00e9l de tal manera que no pod\u00ed\u00ada haber otra elecci\u00f3n verdadera que escuchar y obedecer. El hab\u00ed\u00ada sido tra\u00ed\u00addo a esta hora para este prop\u00f3sito. Sin embargo, por supuesto, \u00e9l debe elegir, y debe obedecer, y continuar haci\u00e9ndolo a trav\u00e9s de su ministerio.<br \/>\nLa palabra de Jerem\u00ed\u00adas no s\u00f3lo le dio seguridad al profeta, sino tambi\u00e9n dio validez a su ministerio entre el pueblo. En este sentido llega no s\u00f3lo a los ministros y otros oficiales de la iglesia, sino a todos los que sientan su incapacidad para llevar a cabo lo que Dios les ha llamado a hacer. Advierte a la gente de la iglesia en general en contra de la superficiali dad de determinar el valor de los dones y ministerio de otros.<br \/>\nDios le asegur\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas que \u00e9l le proteger\u00ed\u00ada de aquellos que se le opondr\u00ed\u00adan y odiar\u00ed\u00adan. Como portador de la palabra de Dios, \u00e9l compart\u00ed\u00ada, en un sentido, la autoridad de Dios aun sobre reinos (10). El mensaje de Jerem\u00ed\u00adas probar\u00ed\u00ada ciertamente ser importante para un n\u00famero de naciones, no meramente Jud\u00e1 y Babilonia (ver sobre caps. 46\u201351). Las palabras de Dios de juicio y de salvaci\u00f3n con seguridad dar\u00ed\u00adan en el blanco.<br \/>\nA Jerem\u00ed\u00adas le fueron dadas visiones para confirmar la seguridad que Dios le hab\u00ed\u00ada dado de que el llamado era aut\u00e9ntico. La primera visi\u00f3n, de un almendro, depend\u00ed\u00ada para su significado del parecido en heb. entre la palabra para almendro y la palabra para vigilar. La segunda, de una olla hirviente, muestra que el mensaje ser\u00ed\u00ada uno de juicio a manos de un pueblo del norte (14). Babilonia no era todav\u00ed\u00ada especificada. El plural (todas las familias de los reinos del norte, 15, 16) es vago. Jerem\u00ed\u00adas puede no haber sabido inicialmente que Babilonia ser\u00ed\u00ada el enemigo en cuesti\u00f3n. La colocaci\u00f3n de \u2020\u0153tronos\u2020\u009d de reyes extranjeros a las puertas de Jerusal\u00e9n (15) implica que ellos, y sus dioses, ahora gobernaban all\u00ed\u00ad. Parece como si el Se\u00f1or mismo hubiera fallado a su pueblo. Pero el profeta mostrar\u00e1 el porqu\u00e9 la humillaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada ser as\u00ed\u00ad.<br \/>\nEl pecado por el cual el pueblo ser\u00ed\u00ada juzgado era el fundamental de quebrantar el pacto con el Se\u00f1or, de rechazarle a \u00e9l en favor de otros dioses (16). Esto significaba atacar el pacto en sus ra\u00ed\u00adces, como el pueblo hab\u00ed\u00ada hecho cuando fue primero dado en el monte Sina\u00ed\u00ad (Exo. 32). Ser\u00e1 un tema constante en el libro.<br \/>\nFinalmente, se le dijo a Jerem\u00ed\u00adas otra vez que estuviera firme (17). As\u00ed\u00ad como la naci\u00f3n tendr\u00ed\u00ada enemigos, tambi\u00e9n \u00e9l, entre el pueblo mismo, incluyendo a los poderosos entre ellos (18). El Se\u00f1or, sin embargo, es m\u00e1s poderoso que ellos, y \u00e9l le proteger\u00e1 (19). La promesa tendr\u00e1 que ser repetida, y guardada (ver 11:18\u201323).<br \/>\n2:1-4:4 LA ACUSACION DEL SE\u00ed\u2018OR A SU PUEBLO<\/p>\n<p>2:1-8 Un amor abandonado<\/p>\n<p>El cap. 2 contiene la esencia de la acusaci\u00f3n del profeta a Jud\u00e1. En este pasaje inicial, el Se\u00f1or recuerda los primeros d\u00ed\u00adas de la vida de Israel, cuando \u00e9l la sac\u00f3 de la esclavitud de Egipto y la constituy\u00f3 en pueblo suyo por un pacto en el monte Sina\u00ed\u00ad (Exo. 19\u201324). El tiempo en el desierto (2) es recordado como uno de fidelidad. En ese lugar est\u00e9ril era esencial confiar en Dios para todo. Y \u00e9l le hab\u00ed\u00ada protegido de sus enemigos (3b; ver Exo. 17:8\u201313). (Israel no siempre hab\u00ed\u00ada sido fiel en el desierto; note Exo. 32. Jerem\u00ed\u00adas, sin embargo, enfoca en el de sierto como el lugar de verdadera comuni\u00f3n con Dios, como Oseas tambi\u00e9n lo hab\u00ed\u00ada hecho; Ose. 2:14, 15.)<br \/>\nEl punto de este cuadro de la fe de una generaci\u00f3n pasada es el contrastarlo con la corrupci\u00f3n del pueblo de Jud\u00e1 en la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas. El Se\u00f1or ahora los llama a cuentas (4). El pacto involucraba un compromiso de ambas partes. El Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada prometido tierra y bendici\u00f3n al mismo tiempo que requer\u00ed\u00ada la fidelidad de Israel. El ahora pregunta, ret\u00f3ricamente, si alguna falla de su parte hab\u00ed\u00ada llevado a Israel a alejarse de \u00e9l (5). El pecado afectaba no s\u00f3lo a la generaci\u00f3n presente, sino a sus padres.<br \/>\nEl pecado que hab\u00ed\u00ada robado los corazones del pueblo era nada menos que la idolatr\u00ed\u00ada. Esto significaba rechazar el primero y fundamental mandamiento (Exo. 20:3). En la tierra de Cana\u00e1n, que Dios hab\u00ed\u00ada dado al pueblo, hab\u00ed\u00adan adorado a Baal, el dios com\u00fanmente adorado por los pueblos cananeos. (El t\u00e9rmino vanidad en el v. 5 es un juego sobre el nombre Baal en heb.; el punto es que Baal era en efecto impotente y vac\u00ed\u00ado.) El pueblo hab\u00ed\u00ada trans ferido completamente su confianza a Baal, sus distintos l\u00ed\u00adderes olvidando sus responsabilidades espec\u00ed\u00adficas con el Se\u00f1or y el pueblo, y dedic\u00e1ndose a este otro dios (8). Esto era una amarga recompensa para el Dios que los hab\u00ed\u00ada conducido a trav\u00e9s de los peligros del desierto a una tierra de abundancia (6, 7; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 8:7\u201310). Cuando \u00e9l lo llama mi heredad (7b), el punto no es acerca de c\u00f3mo la obtuvo, sino que le pertenece perpetuamente (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 25:23). Su pueblo, sin embargo, la ha hecho aborrecible para \u00e9l por causa de su pecado; ellos mismos se han corrompido con aquellas mismas pr\u00e1cticas que \u00e9l antes hab\u00ed\u00ada quitado decisivamente de esta tierra (Lev. 18:19\u201330).<\/p>\n<p>2:9-28 La acusaci\u00f3n<\/p>\n<p>En realidad, es Jud\u00e1 quien ha sido el socio infiel del pacto. Por tanto el Se\u00f1or ahora detalla su acusaci\u00f3n, la cual consiste en cambiar al verdadero Dios por \u00ed\u00addolos. Su gloria es un nombre para Dios (11), recordando sus manifestaciones a Israel en su vagar en el desierto (Exo. 40:34, 35). Lo desnaturalizado de alejarse de Dios es enfatizado en los vv. 10\u201312.<br \/>\nEste volverse de Dios a los \u00ed\u00addolos impotentes, adem\u00e1s, es un enga\u00f1o. La misma historia de Israel y de Jud\u00e1 lo muestra. Leones (15) parece referirse a Asiria, que hab\u00ed\u00ada destruido al reino del Norte en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 18 y v\u00e9ase la Introducci\u00f3n). Aquella derrota pasada es equiparada a la m\u00e1s contempor\u00e1nea amenaza a Jud\u00e1 por Egipto. El v. 16 puede ser una referencia a la muerte del rey Jos\u00ed\u00adas a manos del fara\u00f3n Necao en Meguido en 609 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (2 Rey. 23:29). \u00bfQu\u00e9 esperanza hay entonces en intentar alianzas con tales imperios (18)? Esta pol\u00ed\u00adtica hab\u00ed\u00ada sido intentada en el pasado con Asiria (ver 2 Rey. 16:7) y desacreditada (ver sobre Isa. 7). Y algunos en Jud\u00e1 buscar\u00ed\u00adan refugio de Babilonia en Egipto (24:8). Todo esto ser\u00ed\u00ada en vano, y traer\u00ed\u00ada su propio castigo (19).<br \/>\nEl tema de falsedad sigue tambi\u00e9n en las figuras que Jerem\u00ed\u00adas usa. Jud\u00e1 es un esclavo (14) donde debiera haber sido un siervo del Se\u00f1or; es una prostituta donde debiera haber sido su esposa (20; cf.cf. Confer (lat.), compare 3:1); es una vid extra\u00f1a donde debiera haber sido una vid escogida (21; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 5:1\u20134). La cosa falsa es tan a menudo una imitaci\u00f3n y una burla de la verdad, prometiendo todo lo que la verdad puede brindar. Sin embargo, cuando se basa la vida en ideas y adoraci\u00f3n falsas, debe haber un ajuste de cuentas; y la necedad de Jud\u00e1 ser\u00e1 descubierta para verg\u00fcenza suya, como cuando un ladr\u00f3n es sorprendido en el acto (26). En el momento de crisis, Jud\u00e1 puede volverse desesperadamente a Dios otra vez (27b); pero esto tambi\u00e9n es falso, un intento de usar a Dios, el genuino esp\u00ed\u00adritu de idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2:29-37 La sentencia<br \/>\nSe regresa al tema principal. Es Jud\u00e1, no el Se\u00f1or, quien ha sido infiel al pacto (31, 32). A la acusaci\u00f3n de pecado religioso (33) se agrega la de injusticia social (34), un tema prof\u00e9tico com\u00fan (cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 5:10\u201315). El Se\u00f1or, sin embargo, no puede ser enga\u00f1ado; ning\u00fan baluarte ser\u00e1 suficiente contra \u00e9l (36b); \u00e9l ciertamente castigar\u00e1 a su extraviado pueblo (35b, 37).<\/p>\n<p>3:1-4:4 \u00bfPuede Jud\u00e1 volverse a Dios?<\/p>\n<p>Toda esta secci\u00f3n tiene que ver con la necesidad de Jud\u00e1 de volverse al Se\u00f1or sinceramente. Hay una pregunta sin embargo, y es si el Se\u00f1or puede volverse otra vez en amor a un pueblo que persistentemente ha quebrantado el pacto. Este es el punto de 3:1\u20135.<br \/>\nEn 3:1\u20135 se hace una comparaci\u00f3n entre la separaci\u00f3n de Dios e Israel y un divorcio. La ley del divorcio en Deut. 24:1\u20134 prohib\u00ed\u00ada a una mujer que se hab\u00ed\u00ada divorciado y casado con otro hombre volverse jam\u00e1s a su primer marido. El Se\u00f1or ahora describe a Jud\u00e1 como efectivamente divorciada de \u00e9l por su coqueteo con otros amantes, es decir, los dioses de Cana\u00e1n (1b). Por analog\u00ed\u00ada con la ley del divorcio, por tanto, ella jam\u00e1s pod\u00ed\u00ada esperar que el Se\u00f1or la volviese a tomar. La fuerte acusaci\u00f3n de prostituci\u00f3n se usa aqu\u00ed\u00ad (1\u20135) para la disposici\u00f3n de Jud\u00e1 en adorar a otros dioses. Esto hab\u00ed\u00ada ocurrido en muchos lugares (2a), y como resultado la tierra hab\u00ed\u00ada sido profanada (ver sobre 2:7b). Si ella parece volverse al Se\u00f1or, hay en ello hipocres\u00ed\u00ada (4, 5).<br \/>\nLa idea de un divorcio contin\u00faa en los vv. 6\u201310. Aqu\u00ed\u00ad el pasado reino de Israel se presenta como un ejemplo de una separaci\u00f3n de una parte del antiguo pueblo de Dios (2 Rey. 17). Para la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas, esto ya era un hecho establecido de la historia. El destino de Israel es, por tanto, una advertencia a Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 17:18, 19), pero hasta ahora ella no lo ha tomado seriamente.<br \/>\nEn los vv. 11\u201314 el argumento va m\u00e1s all\u00e1. Jud\u00e1 es en realidad peor que lo que Israel hab\u00ed\u00ada sido (11). Jerem\u00ed\u00adas ahora proclama arrepentimiento al reino del norte (hacia el norte). Esto es un recurso ret\u00f3rico, desde que el reino del Norte ya no exist\u00ed\u00ada; \u00e9l est\u00e1 recalcando el hecho de que el Se\u00f1or siempre responde en misericordia al arrepentimiento verdadero. En el v. 14 ese mensaje, que fue fatalmente ignorado, se aplica de nuevo a Jud\u00e1. Pero este Jud\u00e1 es un pueblo de rebeldes; la palabra est\u00e1 relacionada con la de volveos, y significa que el pueblo habitualmente \u2020\u0153se vuelve\u2020\u009d hacia afuera en lugar de hacia Dios. El llamado a volverse, o arrepentirse, viene a un pueblo cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 arraigado en la resistencia.<br \/>\nLa escena cambia abruptamente en los vv. 15\u201318, donde Jerem\u00ed\u00adas mira hacia adelante a un d\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n en el cual Dios redimir\u00e1 a un pueblo que ser\u00e1 fiel. Es un tiempo en el futuro en el cual el Se\u00f1or traer\u00e1 a su pueblo de regreso a Sion (significando Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1). Este cuadro presupone el nuevo pacto, que ser\u00e1 presentado m\u00e1s plenamente en Jer. 30\u201333. El pasaje presente muestra que en la posibilidad de que la predicaci\u00f3n de arrepentimiento de Jerem\u00ed\u00adas a Jud\u00e1 fuera en vano, la esperanza para Jud\u00e1 en el futuro depender\u00ed\u00ada de alguna otra cosa, es decir, un nuevo acto de Dios en salvaci\u00f3n.<br \/>\nPastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n (15) son dirigentes justos, en lugar de los actuales corruptos l\u00ed\u00adderes de Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 23:1\u20134). La no lamentada p\u00e9rdida del arca del pacto es comprensible dentro del nuevo pacto, que depender\u00e1 m\u00e1s de verdad interior que de se\u00f1ales exteriores (cf.cf. Confer (lat.), compare 31:33). Finalmente ser\u00e1 la venida de Cristo la que transformar\u00e1 y capacitar\u00e1 al pueblo de Dios. El ser\u00e1 tambi\u00e9n quien cumplir\u00e1 para siempre el pacto de Dios con Israel.<br \/>\nRegresando al horizonte inmediato, el Se\u00f1or deplora la traici\u00f3n de Jud\u00e1, usando diferentes met\u00e1foras de relaci\u00f3n (para Israel como \u2020\u0153hijo\u2020\u009d de Dios ver Exo. 4:22, 23; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 1:2; Oseas tambi\u00e9n utiliz\u00f3 estas dos met\u00e1foras, Ose. 2:2; 11:1, 2). El lamento del Se\u00f1or se equipara con el de Israel, que parece conocer el estado de quiebra de su camino pervertido (21).<br \/>\nLa \u00faltima secci\u00f3n del cap. se inicia con otro llamado al arrepentimiento, anticipando la cura final en el nuevo pacto (os sanar\u00e9 \u2020\u00a6 ). La respuesta inmediata es, no obstante, una mera apariencia de arrepentimiento (22b\u201325), la falsedad del v. 10, porque hay una renovada apelaci\u00f3n en 4:1\u20134, que da lugar a amenazas de juicio. Sin embargo, es un eco del v. 21, con su insinuaci\u00f3n de la futilidad de la idolatr\u00ed\u00ada.<br \/>\nLos vv. iniciales del cap. 4 pertenecen a la secci\u00f3n presente porque completan este tratamiento del arrepentimiento o retorno. Primero (1, 2), se recuerda a Jud\u00e1 (llamada Israel) su misi\u00f3n de guiar a las naciones al Se\u00f1or; \u00e9sta fue la raz\u00f3n del llamado de Dios, o elecci\u00f3n, de Abraham mucho tiempo atr\u00e1s (G\u00e9n. 12:1\u20133). Hay tanto en juego en su fidelidad. Segundo, se advierte al pueblo que no conf\u00ed\u00aden en ritos exteriores, como la circuncisi\u00f3n. M\u00e1s bien han de ser reconocidos como de pertenencia divina por algo que va m\u00e1s profundo, es decir, una devoci\u00f3n de todo el ser, de coraz\u00f3n, tanto del individuo como de la sociedad. El abrir surcos sobre tierra inculta tiene una referencia similar a vivificar lo que yace muerto.<br \/>\nEl llamado al arrepentimiento y a la vida interior es uno que la iglesia necesita escuchar continuamente, y que tambi\u00e9n puede falsificarse de los modos m\u00e1s sutiles, salvo por la gracia de Dios mismo.<br \/>\n4:5-6:30 FIGURAS DE JUICIO CONTRA JUDA<\/p>\n<p>4:5-31 El enemigo se acerca<\/p>\n<p>El resto del cap. 4 presenta la devastaci\u00f3n futura de Jud\u00e1 con imaginaci\u00f3n y pasi\u00f3n. El orador a trav\u00e9s de esta secci\u00f3n es Jerem\u00ed\u00adas; sin embargo, \u00e9l est\u00e1 pronunciando la palabra del Se\u00f1or, y el discurso es a veces directamente el del Se\u00f1or mismo (p. ej.p. ej. Por ejemplo v. 6b). Algunos intentan dividir el discurso entre el profeta y Dios, pero es dif\u00ed\u00adcil hacer esto consecuentemente. De cualquier modo, ambos est\u00e1n expresando la verdad, as\u00ed\u00ad es que sea quien sea el que habla no afecta el significado.<br \/>\nEn los vv. 5\u20139 Jerem\u00ed\u00adas presenta el p\u00e1nico que causar\u00e1 la aproximaci\u00f3n del enemigo. La corneta anuncia un llamado a las armas; la gente del campo huir\u00e1 a las ciudades en busca de protecci\u00f3n, donde llegar\u00e1n a ser una guarnici\u00f3n defensiva; la bandera alzada hacia Sion es probablemente una advertencia (5, 6). El enemigo, sin misericordia como un \u2020\u0153le\u00f3n\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:15) ya ha salido en su expedici\u00f3n destructora. No se ha identificado todav\u00ed\u00ada como Babilonia. La frase del norte aclara poco, ya que virtualmente cualquier atacante (salvo Egipto y los vecinos m\u00e1s pr\u00f3ximos a Jud\u00e1) encontrar\u00ed\u00ada la tierra m\u00e1s accesible desde esa direcci\u00f3n. La apelaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad es a todo el pueblo (8); la inevitable exposici\u00f3n de los falsos l\u00ed\u00adderes (9) no disminuye la responsabilidad de todos.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas no es indiferente al mensaje que es llamado a predicar. En el v. 10 se da una nota en relaci\u00f3n con \u00e9l mismo a la que volver\u00e1 (15:18). En su angustia \u00e9l acusa al Se\u00f1or de haber enga\u00f1ado al pue blo, presumiblemente por haber permitido que falsos profetas les convencieran con un mensaje de paz (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:13, 14). La \u00fanica respuesta es la propia confirmaci\u00f3n del Se\u00f1or de que el juicio es seguro.<br \/>\nLas v\u00ed\u00advidas descripciones de peligro vuelven en los vv. 13\u201318, como si un vig\u00ed\u00ada de hecho estuviera observando la aproximaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos del enemigo (13). En los vv. 15, 16 el mensaje es transmitido primeramente desde Dan, en el extremo norte de Israel, luego, al llegar el enemigo m\u00e1s cerca, desde Efra\u00ed\u00adn, la regi\u00f3n monta\u00f1osa central, hasta que las noticias llegan a Jerusal\u00e9n. Estas palabras pueden haber sido pronunciadas para traer a Jud\u00e1 al arrepentimiento (14) y evitar as\u00ed\u00ad el desastre. No obstante Jerem\u00ed\u00adas siente lo inevitable y doloroso de ello (18).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas ahora expresa libremente su propio dolor (19\u201322). Esto no es lit.lit. Literalmente \u2020\u0153un ataque del coraz\u00f3n\u2020\u009d (19), sino una agon\u00ed\u00ada de esp\u00ed\u00adritu que \u00e9l siente f\u00ed\u00adsicamente. En este pasaje se identifica completamente con el pueblo en su inminente miseria. El sonido del preg\u00f3n de guerra le llena a \u00e9l tambi\u00e9n de terror (19c). Las moradas de Jud\u00e1 mis tiendas (de Dios) (20b).<br \/>\nEl v. 22 puede haber sido hablado ya sea por Jerem\u00ed\u00adas o por el Se\u00f1or. Muestra que Jerem\u00ed\u00adas se identifica no s\u00f3lo con el pueblo sino tambi\u00e9n con Dios; aunque el castigo sea insoportable, sin embargo, ser\u00e1 merecido. Los vv. 19\u201322 son as\u00ed\u00ad muy importantes para entender a Jerem\u00ed\u00adas. Su sufrimiento con Dios y con el pueblo le hace como un \u2020\u0153mediador\u2020\u009d entre ambos. Anticipa el sufrimiento de Jesucristo por la salvaci\u00f3n del mundo.<br \/>\nEl fracaso de Jud\u00e1 en el pacto afecta ciertamente a todo el mundo (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:2). Jerem\u00ed\u00adas describe ahora nada menos que una devastaci\u00f3n del orden creado en el mundo, en palabras notablemente similares a aquellas de G\u00e9n. 1 (23\u201326). Si el pacto con el pueblo escogido de Dios fallase, no podr\u00ed\u00ada haber esperanza final para el mundo. Por eso la vida de Cristo se debe considerar como un cumplimiento de aquel pacto, para ser luz a los gentiles (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 42:6).<br \/>\nLa \u00faltima secci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo describe al ej\u00e9rcito enemigo haciendo estragos entre el pueblo mientras que \u00e9ste busca desesperadamente refugio. Las dos \u00faltimas figuras hacen un contraste espantoso. En la primera (30) Jerusal\u00e9n es una prostituta, esperando ganancia de sus amantes. El \u2020\u0153amante\u2020\u009d en mente aqu\u00ed\u00ad es Babilonia, pero la esperanza de poder seducir a Babilonia ser\u00e1 frustrada. No hay es capatoria de la muerte en este amor falso. La figura femenina cambia a la de una madre dando a luz en medio de la carnicer\u00ed\u00ada de los asesinos (31). La decepci\u00f3n es destruida y reemplazada por una horrible realidad; el acto de dar vida est\u00e1 rodeado por la muerte. El cap\u00ed\u00adtulo termina con un \u00faltimo gemido.<br \/>\nHay, sin embargo, una insinuaci\u00f3n de que este fin no es el \u00faltimo (27). Esta esperanza se desarrollar\u00e1 en las \u00faltimas partes del libro. En la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas hay esperanza frente a la muerte misma. Este s\u00f3lo es posible por medio de Dios, que se nos da a conocer en Cristo.<\/p>\n<p>5:1-31 El castigo debido por la falsedad de Jud\u00e1<\/p>\n<p>El tema de todo este cap\u00ed\u00adtulo es el castigo merecido por una completa falsedad. Su principio, una b\u00fasqueda de siquiera una persona que busque la fidelidad (1), por cuya causa el Se\u00f1or quiz\u00e1s perdonar\u00ed\u00ada al pueblo, hace recordar la oraci\u00f3n de Abraham por Sodoma (G\u00e9n. 18:22\u201333). El punto es, sin embargo, que no hay ninguna; la corrupci\u00f3n de Jud\u00e1 es total. Por otra parte \u00bfno es Jerem\u00ed\u00adas mis mo una persona que practica el derecho y busca la fidelidad? Su papel de mediador ya ha sido notado (4:19\u201322), y veremos que \u00e9l ciertamente tendr\u00e1 al final un papel especial en la salvaci\u00f3n del pueblo.<br \/>\nAhora se desarrolla la idea de la total corrupci\u00f3n del pueblo (5, 6). Su negativa a la fidelidad (3) se aplica por igual al pueblo en general (4) y a los di rigentes en particular (5). El punto del v. 4 no es para excusar al pueblo com\u00fan. M\u00e1s bien los dos vers\u00ed\u00adculos juntos muestran que ninguna parte del pueblo est\u00e1 exenta de culpa, aunque la culpa de los dirigentes es sin duda mayor debido a sus responsabilidades especiales. Ellos deber\u00e1n todos juntos enfrentar el castigo merecido (6).<br \/>\nEl Se\u00f1or ahora justifica su plan de castigar (7\u201313). Hay una asunci\u00f3n b\u00e1sica de su derecho a hacerlo. Esto est\u00e1 dentro del pensamiento del pacto. Fue entendido como una especie de tratado, en el cual la naci\u00f3n m\u00e1s fuerte se reservaba el derecho a infligir castigo sobre una m\u00e1s d\u00e9bil, si \u00e9sta no guardaba el tratado. En el pacto entre Dios e Israel, Dios ten\u00ed\u00ada el derecho, que no requer\u00ed\u00ada justificaci\u00f3n b\u00e1 sica, de infligir el castigo final; el dador de la vida pod\u00ed\u00ada quit\u00e1rsela. Aqu\u00ed\u00ad, no obstante, \u00e9l explica por qu\u00e9 la sentencia es justa en este cap. (9). La met\u00e1fora de la prostituci\u00f3n se usa nuevamente (8), y la acusaci\u00f3n es una de falsedad, implicando a los profetas en particular (11\u201313). La falsedad es profunda, una mentira acerca de Dios mismo, que lo supon\u00ed\u00ada indiferente a la maldad (12). La gravedad de una ense\u00f1anza falsa acerca de Dios no debiera ser subestimada.<br \/>\nEl pasaje que sigue dice m\u00e1s acerca del poderoso enemigo, aunque Babilonia todav\u00ed\u00ada no se nombra (14\u201319). El punto es mostrar que Dios mismo est\u00e1 enviando esta calamidad como un cumplimiento de su palabra (14), y que ser\u00e1 una destrucci\u00f3n de todo lo que es bueno. El v. 17 contiene todo lo que comprende las bendiciones de Dios para Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 7:13). La venida de Babilonia es la supresi\u00f3n divina de estas bendiciones, el poner en efecto las as\u00ed\u00ad llamadas maldiciones del pacto (ver Deut. 28:15\u201368). El desastre que se avecina se muestra ahora como incluyendo un per\u00ed\u00adodo de exilio (19). Este es el resultado del castigo; es tambi\u00e9n, sin embargo, otra de aquellas puertas de esperanza que la predicaci\u00f3n de juicio de Jerem\u00ed\u00adas deja a veces entreabierta (18; cf.cf. Confer (lat.), compare 4:27; 5:10).<br \/>\nEl Se\u00f1or ahora contin\u00faa la idea de que s\u00f3lo \u00e9l es la fuente de todo lo que es bueno para Israel. El temor que su pueblo le deb\u00ed\u00ada (22) es simplemente la adoraci\u00f3n correcta, aunque aquella adoraci\u00f3n es necesariamente temerosa, porque es la adoraci\u00f3n de uno que es todopoderoso. A Dios se debe la adoraci\u00f3n, primero, porque \u00e9l es el Creador (22) y, segundo, porque \u00e9l es quien ha dado vida y bienestar a su propio pueblo; \u00e9ste es el punto de los vv. 24, 25, que se relacionan estrechamente con el v. 17.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas vuelve su atenci\u00f3n (como una vez antes) a la opresi\u00f3n del d\u00e9bil por los poderosos en Jud\u00e1 (26\u201328; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:34). Los ricos no solamente han explotado a los pobres, sino que hasta han usado los tribunales para hacerlo (28; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 22:6\u20138). Este desprecio a la justicia es tambi\u00e9n \u2020\u0153falsedad\u2020\u009d. Esto es as\u00ed\u00ad porque la \u2020\u0153verdad\u2020\u009d dentro de un pacto con Dios no es meras palabras sino que significa relaciones correctamente establecidas, no s\u00f3lo con Dios mismo sino entre el pueblo en pacto con \u00e9l. La verdad no est\u00e1 limitada a la esfera de las nociones, sino que se conoce en las acciones. El NTNT Nuevo Testamento tambi\u00e9n expresa este punto en\u00e9rgicamente al ense\u00f1ar que \u2020\u0153la fe sin obras es muerta\u2020\u009d (Stg. 2:26; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom 12). La expresi\u00f3n suprema de la verdad es Jes\u00fas mismo (Juan 14:6); la verdad es ciertamente palabra, pero palabra hecha carne, en relaci\u00f3n humana. No puede haber verdad con ego\u00ed\u00adsmo.<br \/>\nEl cap\u00ed\u00adtulo concluye repitiendo la justificaci\u00f3n del Se\u00f1or por castigar al pueblo (29); una \u00faltima reflexi\u00f3n sobre la falsedad condena a los profetas y sacerdotes por ense\u00f1arla, y a todo el pueblo por aceptarlo de buena gana (30).<br \/>\nEstas terribles palabras son le\u00ed\u00addas hoy por una iglesia que ha sido finalmente aceptada en Cristo, y un pueblo al que nada puede separar del amor de Dios (Rom. 8:38, 39). Sin embargo, hay una gran p\u00e9rdida en endurecerse contra la palabra de Dios, y una necesidad de vigilancia.<\/p>\n<p>6:1-30 \u2020\u0153La depuraci\u00f3n contin\u00faa en vano\u2020\u009d<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo retorna a las escenas de p\u00e1nico vistas en el cap. 4. Los lugares mencionados no est\u00e1n lejos de Jerusal\u00e9n (Benjam\u00ed\u00adn, la tierra hacia el norte, Tecoa al sur; Bet-haqu\u00e9rem no puede ser identificada con certeza). Jerusal\u00e9n se presenta como una mujer (hija de Sion), preocupada por su belleza pero pr\u00f3xima a ser violada por el atacante (esto est\u00e1 implicado por los t\u00e9rminos en el v. 3a, los pastores refiri\u00e9ndose probablemente a los gobernantes babil\u00f3nicos). El cuadro es as\u00ed\u00ad similar a 4:30. Las palabras en los vv. 4, 5 son dichas por los atacantes babil\u00f3nicos.<br \/>\nEl resto del cap\u00ed\u00adtulo est\u00e1 dividido en or\u00e1culos del Se\u00f1or. El primero (6\u20138) toma el tema de la violenta opresi\u00f3n de los pobres por Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:26\u201328) y llama a su condici\u00f3n una enfermedad. Un pueblo fiel al pacto es sano en todo; uno que quebranta el pacto est\u00e1 infectado en cada aspecto de su vida. Esta met\u00e1fora se repetir\u00e1 con frecuencia.<br \/>\nEn el segundo or\u00e1culo (7\u201315) el rebusco de un remanente no parece dar una nota de esperanza, como en otras partes (4:27; 5:10; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 17:4\u20136 para espigueo como un acto de juicio). El tono de todo el pasaje est\u00e1 en esta direcci\u00f3n (10\u201315). Como la corrupci\u00f3n del pueblo ha sido total, afectando cada parte de la sociedad (ver 5:3\u20135), as\u00ed\u00ad ser\u00e1 el castigo; de all\u00ed\u00ad el horror de los vv. 11, 12. En el v. 13 tambi\u00e9n todo el pueblo es culpado nuevamente, antes que la atenci\u00f3n se vuelva m\u00e1s particularmente a los profetas y sacerdotes. El v. 14 es el centro de la acusaci\u00f3n a los falsos dirigentes. Ellos han trastrocado la verdad, haciendo que otros creyeran la men tira de que Dios no est\u00e1 en contra de la maldad. Es esta mentira la que ha permitido que el quebranto de toda la sociedad, tanto sus pecados como los dolores que le siguen, haya continuado desatendido. Y son impenitentes, ciertamente est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del arrepentimiento (15b).<br \/>\nEl tercer or\u00e1culo (16\u201320) comienza con la apelaci\u00f3n del Se\u00f1or a buscar las sendas antiguas, es decir, el estilo de vida ordenado por Dios, conocido desde que \u00e9l se hab\u00ed\u00ada revelado a s\u00ed\u00ad mismo y sus caminos en el pacto de Sina\u00ed\u00ad (Exo. 19\u201324). En ellas hab\u00ed\u00ada vida (Deut. 30:16). Aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, el llamado sirve meramente para introducir la intransigencia del pueblo. Ellos ni caminar\u00e1n en las sendas antiguas ni escuchar\u00e1n a los centinelas, es decir, los verdaderos profetas, que les instaban a hacerlo (16, 17). Dios llama a testigos (de acuerdo a la idea del pacto como un tratado; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 30:19; 32:31) para observar que el destino que caer\u00e1 sobre el pueblo es de su propia hechura (19). Finalmente, \u00e9l repudia la clase de adoraci\u00f3n que es todo forma y no coraz\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad hay otro aspecto de la falsedad en Jud\u00e1; no s\u00f3lo es un gran mal la adoraci\u00f3n de otros dioses pero tambi\u00e9n lo es la adoraci\u00f3n hip\u00f3crita del Se\u00f1or. El tema es com\u00fan en los profetas (Isa. 1; Am\u00f3s 5:21\u201325; Miq. 6:6\u20138).<br \/>\nUn or\u00e1culo breve (21) evoca otra vez la minuciosidad del desastre que viene, afectando a los amigos \u00ed\u00adntimos y relaciones de cada persona, aun haciendo burla de las relaciones.<br \/>\nEl Se\u00f1or entonces vuelve a describir la ferocidad y el poder del ej\u00e9rcito que se aproxima. En el v. 24 se ponen en las bocas del pueblo palabras de temor angustioso, recordando aquellas de Jerem\u00ed\u00adas mis mo (4:19). El temor se apodera de ellos al darse cuenta de que no hay escapatoria de las pruebas que vienen.<br \/>\nLas \u00faltimas palabras del cap\u00ed\u00adtulo est\u00e1n dirigidas a Jerem\u00ed\u00adas. La figura est\u00e1 basada en la refinaci\u00f3n de la plata, que involucraba la fundici\u00f3n del mineral, luego la refinaci\u00f3n de la plata separada del plo mo con el cual estaba a menudo combinada. El proceso de la refinaci\u00f3n pod\u00ed\u00ada fracasar por una variedad de razones y no producirse plata pura. El resultado ser\u00ed\u00ada Plata Desechada. Israel tambi\u00e9n, a pe sar de todo el cuidado de Dios para ayudarla a ser un verdadero pueblo del pacto, deber\u00e1 ser finalmente desechada.<br \/>\n7:1-8:3 ADORACION FALSA Y CONFIANZA FALSA<\/p>\n<p>7:1-15 Un serm\u00f3n en el templo<\/p>\n<p>El tema de los as\u00ed\u00ad llamados \u2020\u0153sermones del templo\u2020\u009d es la confianza equivocada en la religi\u00f3n externa. Es central en el mensaje de Jerem\u00ed\u00adas, y en verdad una forma de lo que es presumiblemente el mismo serm\u00f3n ocurre en 26:1\u20136, donde se le pone una fecha a principios del reinado de Joacim. Para este tiempo, evidentemente, Jerem\u00ed\u00adas estaba a\u00fan predicando el arrepentimiento.<br \/>\nEl templo era el coraz\u00f3n de la vida de Jud\u00e1. Jerem\u00ed\u00adas se ubica en una de las puertas del patio del templo a trav\u00e9s de la cual est\u00e1 entrando gran n\u00fa mero de personas (2) probablemente llegando para una de las grandes fiestas del a\u00f1o (Exo. 23:14\u201317). El serm\u00f3n es as\u00ed\u00ad un desaf\u00ed\u00ado altamente visible a la religi\u00f3n oficial y a las pr\u00e1cticas de las masas del pue blo. Era un acto de gran valor (como muestra su relato en el cap. 26).<br \/>\nLa sustancia del serm\u00f3n est\u00e1 contenida en los vv. 3\u201311. Jerem\u00ed\u00adas llama al pueblo a arrepentirse, mostrando que est\u00e1n en grave peligro pero que a\u00fan pueden evitarlo (3). El se burla de las palabras vac\u00ed\u00adas de ritual contempor\u00e1neo (4) y muestra que la verdadera religi\u00f3n consiste en acciones tanto como observancia religiosa (5, 6; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 5:20\u201328). La base para las acciones correctas es las bien conocidas leyes de Dios, dadas en el pacto. En el v. 9 se alude a algunos de los Diez Mandamientos (Exo. 20:2\u201317), juntando pecados religiosos (siguiendo a otros dioses) y pecados sociales. Debido a las vidas que la gente de Jud\u00e1 est\u00e1 viviendo, su confianza ante Dios tiene fundamentos muy pobres.<br \/>\nUna gran parte del problema es la falsa confianza que inspira la mera posesi\u00f3n del templo y sus ritos. Tomando de ideas cananeas, la gente se hab\u00ed\u00ada persuadido a s\u00ed\u00ad misma que esto significaba una clase de garant\u00ed\u00ada de la presencia y protecci\u00f3n de Dios. Jerem\u00ed\u00adas muestra la insensatez de esto, se\u00f1alando a un inc\u00f3modo precedente (12\u201315). El santuario en Silo, que hab\u00ed\u00ada sido el santuario central para todo Israel mucho antes que Jerusal\u00e9n, ya no exist\u00ed\u00ada, v\u00ed\u00adc tima, suponemos, de las guerras filisteas. Si Silo pudo caer, \u00bfpor qu\u00e9 no Jerusal\u00e9n? En nuestros d\u00ed\u00adas tambi\u00e9n no hay basti\u00f3n del establecimiento eclesi\u00e1stico que pueda considerarse a s\u00ed\u00ad mismo sacro santo; todos son llamados a una fidelidad viva.<\/p>\n<p>7:16-29 \u00bfM\u00e1s all\u00e1 de redenci\u00f3n?<\/p>\n<p>El serm\u00f3n en el templo concluye con una palabra para Jerem\u00ed\u00adas mismo: no debe orar por el pueblo (16). Esto es ciertamente nefasto, porque una de las funciones del profeta era interceder (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 20:7; Exo. 32:9\u201314). La prohibici\u00f3n volver\u00e1 a Jerem\u00ed\u00adas (11:14; 14:11; cf.cf. Confer (lat.), compare 15:1). Es una de las formas en que Dios indica que el tiempo de su paciencia con su pueblo ha terminado. (Se se\u00f1ala repetidamente el punto que los llamados al arrepentimiento fueron deso\u00ed\u00addos, y que esto condujo finalmente al juicio.)<br \/>\nSigue un pasaje que da algo de conocimiento de las pr\u00e1cticas habituales de idolatr\u00ed\u00ada, aqu\u00ed\u00ad el pan y las libaciones para la diosa cananea Astart\u00e9. Las tortas pueden haber tenido la forma de la diosa. Los preparativos involucraban a toda la familia, se\u00f1al de la completa corrupci\u00f3n del pueblo. El pecado lleva la semilla de su propio castigo (19).<br \/>\nEl Se\u00f1or declara que su ira se volver\u00e1 contra el pueblo, y recuerda generaciones de obstinada resistencia contra \u00e9l. Este pasaje y el serm\u00f3n en el templo tienen en com\u00fan la cr\u00ed\u00adtica del ritual vac\u00ed\u00ado (22). El heb. aqu\u00ed\u00ad implica que Dios no era obligado a hablar por causa de las ofrendas de su pueblo, ni hablaba con la intenci\u00f3n de recibir ofrendas. El pasaje concluye con una se\u00f1al de lamento, significando el fin del pueblo (29; cf.cf. Confer (lat.), compare 16:6; Miq. 1:16).<\/p>\n<p>7:30-8:3 Abominaci\u00f3n al Se\u00f1or<\/p>\n<p>Parece que el templo mismo hab\u00ed\u00ada sido contaminado por la instalaci\u00f3n en \u00e9l del culto a un dios o dioses falsos. Mientras que un culto asirio del rey Manas\u00e9s (2 Rey. 21:7) hab\u00ed\u00ada sido presumiblemente destruido por el rey Jos\u00ed\u00adas en su reforma (ver la Introducci\u00f3n). Es obvio que ha reaparecido algo similar, quiz\u00e1 bajo Joaqu\u00ed\u00adn (31). Adem\u00e1s, el sacrificio de ni\u00f1os ten\u00ed\u00ada lugar en el To\u00c5\u2019fet (lit.lit. Literalmente un \u2020\u0153lugar de fuego\u2020\u009d), en el valle de Hinom, al sudoeste de la ciudad. Esto estaba prohibido en Israel, donde la antigua ofrenda de los primog\u00e9nitos fue reemplazada por la de animales (Exo. 13:2). Fue el ho rrible resultado, no obstante, de adoptar la adoraci\u00f3n de otros dioses (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 12:31b).<br \/>\nIr\u00f3nicamente, esta matanza de los inocentes ser\u00e1 reemplazada por una matanza que ser\u00e1 el juicio de Dios (32). La muerte sin sepultura era una maldici\u00f3n particular en el mundo antiguo (33; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 28:26). Y, en efecto, a lo que inevitablemente ocurre en la guerra se a\u00f1adir\u00e1 la desgracia de la exposici\u00f3n de los cuerpos de los ya sepultados (desde reyes a gente com\u00fan) a las estrellas que hab\u00ed\u00adan adorado (ver 2 Rey. 21:3\u20135).<br \/>\n8:4-10:25 LLANTO POR LA APOSTATA SION<\/p>\n<p>8:4-22 No hay verdadera sanidad<\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n se inicia con una breve reflexi\u00f3n (4\u20137) sobre la idea de \u2020\u0153volver\u2020\u009d o \u2020\u0153arrepentirse\u2020\u009d (estas palabras traducen el mismo verbo heb.; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n cap. 3). Jud\u00e1 es culpada por su perenne apostas\u00ed\u00ada (5b), lo contrario a arrepentirse para con Dios. Lo desnaturalizado de esto es ilustrado por observaciones del orden en la naturaleza y h\u00e1bitos (4, 7; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 1:3). Tales observaciones son caracter\u00ed\u00adsticas de la literatura de sabidur\u00ed\u00ada (ver, p. ej.p. ej. Por ejemplo Ecl. 3:1\u20138). De acuerdo con la naturaleza misma, por lo tanto, es imposible que el pueblo de Dios no conozca sus requisitos.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas contin\u00faa el tema de sabidur\u00ed\u00ada criticando a aquellos que falsamente se consideran sabios (8), posiblemente por poseer una ley escrita y tal vez la responsabilidad de interpretarla. Estos pueden ser los sacerdotes mismos (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10) m\u00e1s bien que una clase especial de personas como los posteriores \u2020\u0153escribas\u2020\u009d del NTNT Nuevo Testamento. El prop\u00f3sito de Jerem\u00ed\u00adas en los vv. 8\u201311 es, sin embargo, que los que son responsables por la ense\u00f1anza correcta en Jud\u00e1 han corrompido la ense\u00f1anza misma, en tanto que todav\u00ed\u00ada pretend\u00ed\u00adan interpretarla. La ense\u00f1anza es la Torah, tanto las leyes dadas en el pacto mosaico como la instrucci\u00f3n en \u00e9l. Los cabezas de familia ten\u00ed\u00adan una responsabilidad general para esto (ver Exo. 13:14\u201316), y los sacerdotes una particular (Deut. 31:9\u201313). La mala interpretaci\u00f3n de la ley era un caso de negligencia deliberada, que resultaba en servir los intereses de los maestros (10b). Quienes ense\u00f1an la palabra de Dios llevan una pesada responsabilidad, y nunca est\u00e1n exentos de es tos peligros morales, o ciertamente del juicio especial de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 17:2; 1 Tim. 1:7). (Los vv. 10\u201312 se parecen mucho a 6:12\u201315; vea los comentarios all\u00ed\u00ad.) El v. 13 recuerda que la falsificaci\u00f3n de la verdad no puede continuar sin desastrosos resultados.<br \/>\nEn medio de las palabras de acusaci\u00f3n est\u00e1 otro pasaje (14\u201317) que describe la aproximaci\u00f3n del enemigo y el p\u00e1nico que traer\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:5, 6, 13\u201315). El v. 15 contiene las palabras de los que han sido enga\u00f1ados por los falsos profetas y maestros.<br \/>\nLa \u00faltima secci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo (18\u201322) procede de la boca de Jerem\u00ed\u00adas, pero sus palabras contienen una clase de di\u00e1logo involucrando a Dios y al pueblo tambi\u00e9n. Jerem\u00ed\u00adas comienza expresando a Dios su dolor (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:19), en parte debido al sufrimiento del pueblo (18, 19a). Las palabras del v. 19b son del pueblo, desalentado ante la perspectiva de la derrota. La promesa de Dios hecha al rey David (2 Sam. 7:11b\u201316) parec\u00ed\u00adan haberle asegurado la pre sencia de Dios y la permanente victoria del rey sobre sus enemigos (Sal. 2). El pueblo cre\u00ed\u00ada tener una garant\u00ed\u00ada incondicional de Dios (ver sobre 7:1\u201315). Esta creencia explica sus palabras aqu\u00ed\u00ad. El Se\u00f1or responde con una acusaci\u00f3n familiar en v. 19b. El v. 20 registra un lamento m\u00e1s del pueblo, cuyo trasfondo puede ser el principio de una sequ\u00ed\u00ada, el tema del cap. 14. Los \u00faltimos dos vers\u00ed\u00adculos son palabras de Jerem\u00ed\u00adas expresando otra vez su dolor por el pueblo. Galaad (al este del Jord\u00e1n) era bien conocida por sus plantas arom\u00e1ticas, usadas para curas medicinales. Pero para esta aflicci\u00f3n se necesitaba una sanidad m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>9:1-11 Un pueblo completamente falso<\/p>\n<p>Las \u00faltimas palabras del v. 3 muestran que estos vers\u00ed\u00adculos iniciales proceden de la boca del Se\u00f1or. Sin embargo, la primera impresi\u00f3n es que son de Jerem\u00ed\u00adas (quien m\u00e1s apropiadamente buscar\u00ed\u00ada una posada en medio del desierto para refugiarse; v. 2). Hemos visto m\u00e1s de una vez el dolor que el profeta siente por su pueblo. El presente pasaje muestra tambi\u00e9n que su sufrimiento revela un su frimiento similar por parte de Dios. Es otra funci\u00f3n del papel mediador de Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa raz\u00f3n para el dolor que Dios y su profeta comparten es la falsedad del pueblo. Su determinaci\u00f3n para enga\u00f1ar es presentada en los vv. 2 y 3 (la fal sedad implica infidelidad, como en el adulterio). El cuadro de falsedad se sostiene en los vv. 4\u20138. Se emplea una amplia gama de vocabulario para transmitir la falsedad (enga\u00f1o, calumnia, mentiras). Mentir se ha hecho habitual (5b), de modo que son incapaces de cualquier otra cosa; y no hay relaci\u00f3n, aun a pesar de v\u00ed\u00adnculos familiares, que pueda ser caracterizada por honestidad (4, 5). El cuadro es todo lo opuesto a una sociedad edificada sobre el pacto. Los prop\u00f3sitos de Dios hab\u00ed\u00adan sido por un pueblo que tuviese integridad y que ser\u00ed\u00ada bendecido en la integridad misma. La realidad de esto se comprende por todos los que viven aun ahora en sociedades excesivamente corrompidas. En Jud\u00e1 sus prop\u00f3sitos hab\u00ed\u00adan sido totalmente frustrados. Don de el pacto en realidad no existe, no hay m\u00e1s remedio que darlo por formalmente terminado (9). La \u2020\u0153refinaci\u00f3n\u2020\u009d probablemente tendr\u00e1 poco \u00e9xito (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:29).<br \/>\nEl llanto en el v. 10 podr\u00ed\u00ada nuevamente ser de Jerem\u00ed\u00adas o del Se\u00f1or, o de ambos. Habr\u00e1 desolaci\u00f3n en los montes y en los pastizales, afectando a aves y bestias, y finalmente en Jerusal\u00e9n y las ciudades. El desastre ser\u00e1 total.<\/p>\n<p>9:12-26 Lamento por el pueblo que debe sufrir<\/p>\n<p>En un dicho anterior (8:8, 9) fue expuesta la falsa sabidur\u00ed\u00ada, que se apoyaba en la mera posesi\u00f3n de la ley. Ahora Jerem\u00ed\u00adas hace una pregunta ret\u00f3rica (12): \u00bfQui\u00e9n es suficientemente sabio para entender por qu\u00e9 la tierra ha sido arruinada? (La perspectiva de este dicho puede ser un tiempo despu\u00e9s del primer ataque de Nabucodonosor sobre Jerusal\u00e9n [2 Rey. 24:1, 10, 11]). La pregunta infiere la respuesta del Se\u00f1or, que el pueblo ten\u00ed\u00ada en su ley toda la sabidur\u00ed\u00ada que necesitaba, la cual ellos hab\u00ed\u00adan intencionalmente descuidado. El resultado ser\u00e1 el exilio (16).<br \/>\nEstando el fin de Jud\u00e1 determinado, no tiene otra opci\u00f3n que lamentar su destino. Las pla\u00f1ideras eran lloronas profesionales. Sin embargo, no hay su gerencia de artificialidad en este lamentar; ser\u00e1 suficientemente real, tal que las pla\u00f1ideras tendr\u00e1n bastantes motivos para mantener vivo el arte (20). El horrible cuadro en el v. 21 personifica a la muerte, probablemente de acuerdo con la mitolog\u00ed\u00ada cananea, ir\u00f3nico en vista de la cr\u00ed\u00adtica del profeta a la alianza del pueblo con los dioses cananeos. Entre los vv. 21 y 22 la muerte est\u00e1 presente por todas partes, adentro, afuera, por donde quiera que uno mire.<br \/>\nUn dicho aparentemente separado (23, 24) insiste en que el bien, sea sabidur\u00ed\u00ada, valent\u00ed\u00ada o riquezas, no est\u00e1 dentro del c\u00ed\u00adrculo natural de los seres humanos, sino que viene s\u00f3lo de Dios. Las cualidades nombradas en el v. 24 son aquellas que \u00e9l mismo exhibe en el pacto. Misericordia es fundamental, ese amor leal que une a Dios con su pueblo y le encomienda el cuidado de ellos. Juicio y justicia son su celo, respectivamente, por los derechos de aquellos en pacto con \u00e9l y por normas correctas entre ellos. Cuando el Se\u00f1or dice que esas cosas le agradan (24), \u00e9l quiere decir que las mismas cuali dades han de ser mostradas por los socios del pacto.<br \/>\nEl \u00faltimo pasaje declara el hecho de que un n\u00famero de naciones sufrir\u00e1 a su debido tiempo en manos de Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:3; 46:2). El pasaje muestra tambi\u00e9n que la circuncisi\u00f3n era una pr\u00e1ctica amplia mente difundida en el antiguo oriente. El ser Jud\u00e1 \u2020\u0153incircuncisa de coraz\u00f3n\u2020\u009d, es decir, no haber entendido lo que la circuncisi\u00f3n significaba para ellos como una se\u00f1al del pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 17:10), no les hac\u00ed\u00ada distintos a las otras naciones. La se\u00f1al externa no era nada en s\u00ed\u00ad misma (cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n 4:4).<\/p>\n<p>10:1-25 Ninguno como el Se\u00f1or<\/p>\n<p>El sever\u00ed\u00adsimo ataque a la idolatr\u00ed\u00ada en los vv. 1\u201316 puede haber sido dirigido a la gente ya en el exilio, que estaba impresionada por los grandes templos e \u00ed\u00addolos babil\u00f3nicos, y eran tentados a pensar que los dioses babil\u00f3nicos hab\u00ed\u00adan demostrado ser m\u00e1s poderosos que el Se\u00f1or. En verdad, s\u00f3lo el Se\u00f1or tiene verdadero poder. El pueblo no deb\u00ed\u00ada aterrorizarse por lo que no tiene ning\u00fan poder (2, 5). Lo absurdo de inclinarse ante lo que los mercaderes hab\u00ed\u00adan importado y los art\u00ed\u00adfices hab\u00ed\u00adan hecho es objeto de burla sin misericordia (4, 5, 8, 9, 14). \u00c2\u00a1Cu\u00e1n necio adorar artefactos, o aun la propia obra de la mano de Dios (las se\u00f1ales del cielo, es decir, las estrellas; 2), en lugar de al Dios viviente mismo! La sabidur\u00ed\u00ada de las naciones tambi\u00e9n est\u00e1 en bancarrota (7b). Los sabios aqu\u00ed\u00ad pueden ser como los astr\u00f3logos y magos mencionados en el libro de Dan.) Impresionantes como puedan parecer los dioses extranjeros y la cultura que va con ellos, se mostrar\u00e1 que son falsos e in\u00fatiles (11, 15). El v. 11 es un vers\u00ed\u00adculo aislado en arameo, el idioma oficial del Imperio Babil\u00f3nico, como destinado a hablar directamente a los l\u00ed\u00adderes y dioses babil\u00f3nicos: un trozo de desafiante ret\u00f3rica.<br \/>\nEn contraste, cuando habla Dios, el Hacedor de todo, toda la tierra es afectada (12\u201315). Es a \u00e9l a quien verdaderamente se debe temer (7), aunque el te mor de Dios, que es verdadera adoraci\u00f3n, es totalmente distinto del terror inspirado por los dioses de las naciones. Cuando Dios es descripto como la Porci\u00f3n de Jacob, y el pueblo rec\u00ed\u00adprocamente como su heredad, el lenguaje conlleva pertenencia mutua en una relaci\u00f3n de amor y cuidado. (La idea id\u00e9ntica aparece en Deut. 4:20 y otros lugares en el mismo libro, donde es una parte importante de la expresi\u00f3n de la relaci\u00f3n de pacto.) Este es siempre el designio de Dios para su pueblo. Es la necedad de los seres humanos atesorar otras clases de esperanza que no pueden dar sino frustraci\u00f3n y destrucci\u00f3n.<br \/>\nOtro dicho terrible se\u00f1ala al exilio a manos de un poder victorioso (17, 18). Es seguido por un dicho de Jerem\u00ed\u00adas (19\u201325), en el cual \u00e9l expresa nuevamente su propio dolor ante la calamidad que se avecina. El usa nuevamente el lenguaje de herida y enfermedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:19\u201321), ya usado tocante a Jud\u00e1 (6:7; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:15, 22). Y aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el dolor de Jerem\u00ed\u00adas es al mismo tiempo el de Jud\u00e1. Sus hijos (20) no pueden ser lit.lit. Literalmente de \u00e9l, porque \u00e9l estaba destinado a no tener hijos (16:2). Su expresi\u00f3n de dolor, sin embargo, incluye su enojo por el fracaso de los dirigentes (los pastores). En este sentido su experiencia es una representaci\u00f3n de la que podr\u00ed\u00ada haber sido propiamente del pueblo.<br \/>\nLa oraci\u00f3n tambi\u00e9n (23\u201325) es una oraci\u00f3n del pueblo expresada por Jerem\u00ed\u00adas (n\u00f3tese su parecido al Sal. 79:6, 7, donde el pueblo ora por liberaci\u00f3n del enemigo, probablemente Babilonia en ese caso tambi\u00e9n). Contiene una aceptaci\u00f3n de \u2020\u0153correcci\u00f3n\u2020\u009d, o castigo, una insinuaci\u00f3n de que el castigo ser\u00e1 visto exactamente como eso finalmente, y que se promete una vida despu\u00e9s del exilio (cf.cf. Confer (lat.), compare 24:5\u20137). Jerem\u00ed\u00adas puede tambi\u00e9n orar por s\u00ed\u00ad mismo cuando busca \u2020\u0153correcci\u00f3n\u2020\u009d, consciente sin duda, como toda persona piadosa, de sus propias faltas. En dos casos, ciertamente, el Se\u00f1or s\u00ed\u00ad le reprende (12:5; 15:19).<br \/>\n11:1-13:27 EL PACTO QUEBRANTADO<\/p>\n<p>11:1-17 Jerem\u00ed\u00adas pone al descubierto la rebeli\u00f3n del pueblo<\/p>\n<p>El lenguaje de pacto es m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito aqu\u00ed\u00ad que en ning\u00fan otro lugar en Jerem\u00ed\u00adas. El pacto (2, 3) es el pacto hecho entre Dios y el pueblo en el monte Sina\u00ed\u00ad (Exo. 19\u201324) y renovado regularmente mediante la lectura de sus leyes (Deut. 31:9\u201313). Estas palabras pueden haber sido dichas en ocasi\u00f3n de una renovaci\u00f3n del pacto, sea la de Jos\u00ed\u00adas (2 Rey. 23:1\u20133), o una posterior. El pacto implica, primeramente, la salvaci\u00f3n por Dios de su pueblo de Egipto y darles la tierra de Cana\u00e1n (4a; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 4:20); segundo, un mandamiento (4a, cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 11:1); y finalmente, un juramento (5a, cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 1:8). Promete relaci\u00f3n con Dios (4c, una f\u00f3rmula t\u00ed\u00adpica; cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 26:12), y bienestar (5b; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 3:8). Y es ahora motivado por la certidumbre ya sea de bendici\u00f3n o maldici\u00f3n, de aqu\u00ed\u00ad los vv. 3b, 8b (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 27:15\u201326; 28:15\u201368; para la bendici\u00f3n cf.cf. Confer (lat.), compare 28:1\u201314). Por lo que antecede ser\u00e1 claro cu\u00e1nto de estas palabras de Jerem\u00ed\u00adas son una predicaci\u00f3n de una tradici\u00f3n que estaba bien establecida. El prop\u00f3sito de los vv. 1\u20135 es el arrepentimiento; los vv. 6\u20138 contienen el veredicto de que el pacto ha sido roto y por tanto la \u2020\u0153maldici\u00f3n\u2020\u009d debe caer.<br \/>\nLos vv. 9\u201313 detallan el porqu\u00e9 el hacha ha sido puesta a la ra\u00ed\u00adz de Jud\u00e1. La idea de conspiraci\u00f3n significa que ha habido, por as\u00ed\u00ad decirlo, un acuerdo en Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n de abandonar al Se\u00f1or; esto ha sido cierto por generaciones. Ahora que el fin est\u00e1 cerca, lejos de volverse a Dios ellos s\u00f3lo buscar\u00e1n sus \u00ed\u00addolos a\u00fan m\u00e1s, pero en vano. El v. 13 alude al polite\u00ed\u00adsmo de Cana\u00e1n (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:28), un tipo de promiscuidad religiosa. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 necedad cambiar \u2020\u0153Gloria\u2020\u009d (2:11) por verg\u00fcenza! (13b).<br \/>\nLa sentencia irrevocable se repite (14\u201317; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:16), ahora en t\u00e9rminos po\u00e9ticos. Mi amada es Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 12:7), pero hay una iron\u00ed\u00ada: la amada no tiene derecho en la casa de Dios; sus sacrificios disfrazan su coraz\u00f3n falso. El olivo es un s\u00ed\u00admbolo del bienestar que ella deb\u00ed\u00ada haber tenido, pero que ser\u00e1 consumido.<br \/>\nEstas palabras de Jerem\u00ed\u00adas nos dicen mucho acerca de la forma de cualquier relaci\u00f3n entre Dios y el pueblo, y sirven a la vez como una advertencia contra el dar por sentada tal relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>11:18-12:6 \u2020\u0153Confesiones\u2020\u009d<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas pronuncia un n\u00famero de oraciones, a menudo llamadas sus \u2020\u0153confesiones\u2020\u009d, que revelan su agitaci\u00f3n interior (ver la Introducci\u00f3n). Este pasaje contiene la primera de ellas, o mejor dicho, las primeras dos (11:18\u201323; 12:1\u20136). Su esencia es las quejas de Jerem\u00ed\u00adas a Dios por su propio sufrimiento, ocasionado por su llamado a ser profeta. Aqu\u00ed\u00ad ha habido evidentemente una conspiraci\u00f3n contra la vida de Jerem\u00ed\u00adas, que lo hab\u00ed\u00ada tomado por sorpresa (19; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 44:11) y que fue especialmente horrible porque fue incubada por la gente de su pro pio pueblo (21). Los sacerdotes pueden bien haber tomado con disgusto la cr\u00ed\u00adtica al establecimiento del templo (7:1\u201315) por uno de los suyos (1:1). El profeta no era ciertamente bienvenido en su propio pa\u00ed\u00ads (Luc. 4:24). La oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, por vindicaci\u00f3n m\u00e1s que venganza (20b), es sobre todo una impaciencia para que la verdad y la justicia prevalezcan (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 7:9). El Se\u00f1or le tranquiliza (21\u201323) en t\u00e9rminos que recuerdan su promesa en 1:17\u201319.<br \/>\nLa segunda confesi\u00f3n (12:1\u20134) une los sufrimientos de Jerem\u00ed\u00adas y el de los inocentes en general. Su comienzo es semejante al de Sal. 73, cuyo tema es el sufrimiento de inocentes mientras los imp\u00ed\u00ados prosperan. Tiene un elemento de acusaci\u00f3n a Dios que no ha impedido, ciertamente hasta ha tra\u00ed\u00addo, este estado de cosas (2a). Jerem\u00ed\u00adas expresa aqu\u00ed\u00ad el aislamiento que siente a menudo en su labor prof\u00e9tica (cf.cf. Confer (lat.), compare 15:17) y su frustraci\u00f3n porque el juicio de Dios, que \u00e9l debe siempre proclamar, no llega. (Pasaron m\u00e1s de 40 a\u00f1os entre su llamado en 627 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y el saqueo final de Jerusal\u00e9n en 586.) El v. 3 es similar a 11:20; sigue del v. 1 como una oraci\u00f3n de que el Se\u00f1or no se permita a s\u00ed\u00ad mismo ser considerado injusto. La sequ\u00ed\u00ada a que Jerem\u00ed\u00adas alude en un n\u00famero de pasajes es ya una se\u00f1al de que la maldad del pueblo est\u00e1 teniendo sus consecuencias (4a), aunque aquellas todav\u00ed\u00ada son ignoradas, y se niega el juicio de Dios (4b), que es una parte esencial de la \u2020\u0153falsedad\u2020\u009d que caracteriza al pueblo.<br \/>\nLa respuesta del Se\u00f1or (5) significa aparentemente que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada claudicado, pero que tendr\u00ed\u00ada que soportar cosas m\u00e1s grandes todav\u00ed\u00ada. Esto iba a ser siempre una parte de su llamado, y \u00e9l debe continuar creyendo a Dios. El Se\u00f1or contin\u00faa advirti\u00e9ndole que no se d\u00e9 por vencido, menos que nada debido a la buena opini\u00f3n de sus allegados (6). Ellos ser\u00e1n enga\u00f1adores a\u00fan. El que quiere ser fiel a Dios podr\u00e1 a menudo contar con la fidelidad s\u00f3lo de Dios mismo.<\/p>\n<p>12:7-13 Dios y su \u2020\u0153casa\u2020\u009d<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como la familia de Jerem\u00ed\u00adas le traicion\u00f3, el Se\u00f1or mismo sabe de una traici\u00f3n de los m\u00e1s allegados a \u00e9l (7\u201313). Su propia casa, Jud\u00e1, se ha vuelto violentamente contra \u00e9l (8). El a su vez se ha vuelto en contra de ella (7, 8c). Algunas met\u00e1foras hablan del \u00ed\u00adntimo v\u00ed\u00adnculo entre \u00e9l y su pueblo: mi casa \u2020\u00a6 mi heredad (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 2:7), lo que amaba \u2020\u00a6 mi vi\u00f1a. Seguramente uno que usa este lenguaje para su pueblo ir\u00e1 hasta cualquier extremo para cuidarles y protegerles. Pero suceder\u00e1 lo contrario. Lo que era fruct\u00ed\u00adfero quedar\u00e1 desolado; pastores (es decir, gobernantes extranjeros; 10) vendr\u00e1n a destruir. Esto adem\u00e1s ser\u00e1 obra misma del Se\u00f1or (12b), y su maldici\u00f3n significar\u00e1 que la tierra no ser\u00e1 capaz ni aun de llevar fruto (13).<br \/>\nLa confianza de las \u2020\u0153fuerzas del mercado\u2020\u009d y la ciega b\u00fasqueda de prosperidad econ\u00f3mica son los dos paralelos de hoy a la idolatr\u00ed\u00ada de Jud\u00e1.<\/p>\n<p>12:14-17 Un plan para las naciones<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas fue llamado a ser un profeta no s\u00f3lo a Jud\u00e1 sino a las naciones (1:10), proclamando a la vez castigo y reconstrucci\u00f3n. El presente pasaje de clara primero que aquellas naciones que el Se\u00f1or est\u00e1 trayendo contra Jud\u00e1 ser\u00e1n a su vez juzgadas siendo removidas de sus tierras (arrancar\u00e9; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:10). Notablemente, sin embargo, como ha habido vislumbres de esperanza para Jud\u00e1 del otro lado del juicio del exilio (3:14\u201318), as\u00ed\u00ad ahora se ofrece esperanza aun a \u00e9stas. Si otras naciones aceptan la adoraci\u00f3n del Dios verdadero, ellas tambi\u00e9n tendr\u00e1n todos los beneficios de ser el pueblo de Dios. Esta es una nota desacostumbrada en Jerem\u00ed\u00adas, pero es una parte de la revelaci\u00f3n del ATAT Antiguo Testamento que la salvaci\u00f3n es finalmente para todas las naciones (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 19:23\u201325; 40:5).<\/p>\n<p>13:1-27 Se\u00f1ales de juicio<\/p>\n<p>A los profetas no se les daban solamente palabras para hablar, sino a veces tambi\u00e9n se\u00f1ales que deb\u00ed\u00adan hacer, designadas a demostrar la veracidad de sus palabras. Son m\u00e1s que una \u2020\u0153ayuda visual\u2020\u009d, porque al igual que las palabras, llevan la autoridad del Se\u00f1or. (Cf. las dos \u00faltimas se\u00f1ales en la casa del alfarero; caps. 18, 19; tambi\u00e9n Isa. 20:1\u20136.) Cuando la palabra del Se\u00f1or es expresada verbal y visual mente, la intenci\u00f3n es la de darle doble autoridad y efectividad. Las cinco se\u00f1ales de este cap\u00ed\u00adtulo son un cinto, tinajas, un reba\u00f1o, una mujer que da a luz y el tamo, todas se\u00f1ales de rechazamiento.<br \/>\nEl cinto, usado por Jerem\u00ed\u00adas es hecho para representar la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre Dios y su pueblo (11). Cuando el cinto es quitado y arruinado al ser abandonado en un lugar llamado Perath (Eufrates en la RVARVA Reina-Valera Actualizada) significa la humillaci\u00f3n de la fuerza en la que el pueblo se enorgullec\u00ed\u00ada, pero que era un enga\u00f1o (7, 9). Perath era probablemente un lugar no lejos de Anatot, la cuna del profeta (Par\u00e1; Jos. 18:23). El nombre Perath, sin embargo, tambi\u00e9n significa el Eufrates, y la se\u00f1al hace una conexi\u00f3n, por tanto, con los imperios de Mesopotamia. La referencia puede ser a la aceptaci\u00f3n por parte de Jud\u00e1 de la religi\u00f3n asiria, tanto como a la amenaza de exilio en Babilonia. (El exilio, en verdad, tendr\u00ed\u00ada un efecto restaurador m\u00e1s bien que ruinoso; 24:5\u20137.) Los muchos d\u00ed\u00adas del v. 6 se referir\u00ed\u00adan entonces al largo per\u00ed\u00adodo de la persistencia de Israel y de Jud\u00e1 en el pecado (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10). Este pecado fue en s\u00ed\u00ad mismo inevitablemente la causa de su ruina.<br \/>\nEl extra\u00f1o dicho de Jerem\u00ed\u00adas (12) puede ser una treta para atraer la atenci\u00f3n diciendo algo tan ordinario que pone perplejo, o tal vez es nefasto porque \u00e9l sabe que la abundancia que el pueblo ha conocido va a terminar. A la respuesta burlona (12a) \u00e9l interpreta el dicho de la embriaguez que vendr\u00e1 sobre el pueblo. La confusi\u00f3n de pueblos bajo el jui cio se describe como embriaguez en otros lugares tambi\u00e9n (25:15, 16). Los dirigentes del pueblo ser\u00e1n los m\u00e1s afectados, no s\u00f3lo un rey sino varios ser\u00e1n dominados por invasi\u00f3n extranjera (cf.cf. Confer (lat.), compare 22:18, 19, 24\u201327; 2 Rey. 24:1\u20134, 8\u201317; 25).<br \/>\nEl resto del cap\u00ed\u00adtulo se compone de tres dicho separados. Los vv. 15\u201317 son dirigidos a Jud\u00e1 en general. Este or\u00e1culo usa el lenguaje de luz y tinieblas, met\u00e1foras familiares de salvaci\u00f3n y juicio (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 9:1, 2; Am\u00f3s 5:18). Las tinieblas eran una met\u00e1fora poderosa en el mundo antiguo, ya que la luz artificial era limitada, y hablaban naturalmente de temor y muerte. Estas palabras pueden haber sido dichas cuando Jerem\u00ed\u00adas todav\u00ed\u00ada esperaba que el pueblo se arrepintiera. Como con otros or\u00e1culos semejantes, su ubicaci\u00f3n ahora junto a otros dichos que saben que el desastre es inevitable sirve simplemente para recalcar que no siempre ha sido as\u00ed\u00ad. El llanto de Jerem\u00ed\u00adas por el pueblo en su devastaci\u00f3n ha sido hallado antes (cf.cf. Confer (lat.), compare 9:1).<br \/>\nEl segundo or\u00e1culo se dirige al rey y a su madre, que han de ser identificados con Joaqu\u00ed\u00adn y Nejusta (2 Rey. 24:8). La reina madre pod\u00ed\u00ada tener un papel altamente influyente en el antiguo Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 2:19). El or\u00e1culo los ve removidos de sus tronos y de su posici\u00f3n real, la tierra sufriendo desolaci\u00f3n hasta tan lejos como el N\u00e9guev, la zona de la frontera sur de Jud\u00e1 y la m\u00e1s lejana del alcance de los ej\u00e9rcitos babil\u00f3nicos.<br \/>\nEl \u00faltimo or\u00e1culo (20\u201327) est\u00e1 dirigido a Jud\u00e1 en singular, como si fuera una mujer (los lugares son a menudo gramaticalmente de g\u00e9nero femenino, hecho que se presta en discurso po\u00e9tico a su personificaci\u00f3n con mujeres). El dicho parec\u00ed\u00ada al mismo tiempo tener en vista a los dirigentes (20b, 21a). Hay iron\u00ed\u00ada en ser arrasados por aquellos a quienes Jud\u00e1 hab\u00ed\u00ada buscado como aliados (21a; cf.cf. Confer (lat.), compare 4:30).<br \/>\nLa figura femenina se desarrolla ahora en varias maneras. Primera, la angustia de la invasi\u00f3n se compara al dolor de parto (21b). Segunda, su brutalidad ser\u00e1 como la violaci\u00f3n de una mujer (22b, 26, 27), que tambi\u00e9n ser\u00ed\u00ada sin duda un aspecto lit.lit. Literalmente de la invasi\u00f3n. Tercera, la met\u00e1fora de prostituci\u00f3n se utiliza una vez m\u00e1s para pintar la infidelidad del pueblo (27; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:20). Esta figura ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n su contraparte lit.lit. Literalmente, porque habr\u00ed\u00ada sido parte de los rituales de la adoraci\u00f3n cananea. Ser\u00ed\u00ada un error buscar consistencia o sistema en estas figuras femeninas; se usan con la libertad del poeta. La figura final es la de impureza ritual (\u00bfHasta cu\u00e1ndo no te purificar\u00e1s?) causada por los pecados religiosos de Jud\u00e1. La pregunta es ret\u00f3rica; la fuerza del v. 23 es que Jud\u00e1 es incapaz de cambiar.<br \/>\n14:1-15:21 HAMBRE, ESPADA Y PLAGA<\/p>\n<p>14:1-10 Sequ\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>La provisi\u00f3n de agua nunca pod\u00ed\u00ada ser dada por supuesta en el antiguo Israel. Enormes cisternas (3), labradas en la roca y recubiertas (las \u2020\u0153cisternas rotas\u2020\u009d de 2:13 son aquellas cuyo revestimiento est\u00e1 da\u00f1ado), retendr\u00ed\u00adan agua de las inundaciones repentinas en las estaciones de las lluvias, y proporcionar\u00ed\u00adan alivio por un tiempo durante la sequ\u00ed\u00ada. En este caso la sequ\u00ed\u00ada es, sin embargo, obviamente severa y bien avanzada. La angustia que tal cosa trae (4\u20136) es lamentablemente bien conocida en nuestra \u00e9poca tambi\u00e9n.<br \/>\nSiendo que el agua es tan fundamental para la vida, su provisi\u00f3n es una bendici\u00f3n b\u00e1sica del pacto, y su privaci\u00f3n una gran maldici\u00f3n (Deut. 28:12, 24). Por cuanto las sequ\u00ed\u00adas en general pueden ser vistas simplemente como desastres naturales, dentro de la relaci\u00f3n de pacto de Jud\u00e1 con Dios una cosa tal debe ser mirada como su juicio sobre ellos. No se conoce la fecha exacta de esta sequ\u00ed\u00ada; puede haber sido relativamente cercana en el tiempo a la venida de los babilonios, a juzgar porque son puestos en pareja el hambre con la espada en el v. 12.<br \/>\nEl cuadro de la sequ\u00ed\u00ada es seguido por una confesi\u00f3n de pecado y un llamado al Se\u00f1or pidiendo ayuda. Es como algunos de los as\u00ed\u00ad llamados \u2020\u0153lamentos\u2020\u009d de los Sal. (p. ej.p. ej. Por ejemplo Sal. 10:1). El Se\u00f1or debiera actuar pa ra mostrar su poder de hacerlo (7); desde el \u00e9xodo de Egipto, \u00e9l ha sido siempre el verdadero Salvador de Israel; al fin \u00e9l es conocido como el Dios de Israel (9b). La oraci\u00f3n puede proceder de la boca de Jerem\u00ed\u00adas en favor del pueblo. La fr\u00ed\u00ada respuesta del Se\u00f1or a esto (10) est\u00e1 en l\u00ed\u00adnea con su prohibici\u00f3n a Jerem\u00ed\u00adas de orar. (Ver tambi\u00e9n la insincera confesi\u00f3n del pueblo en 3:22\u201325.) La frase este pueblo, como una r\u00e9plica al v. 9b, evita notablemente la expresi\u00f3n \u2020\u0153mi pueblo\u2020\u009d, propia del pacto (9:7).<\/p>\n<p>14:11-22 Demasiado tarde para orar<\/p>\n<p>La prohibici\u00f3n de orar (11; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:16; 11:14) en este contexto significa que ni esta hambre presente ni otras se\u00f1ales de juicio ser\u00e1n quitadas. M\u00e1s bien el cuadro en los vv. 11\u201316 se ampl\u00ed\u00ada a espada, hambre y peste, un tr\u00ed\u00ado destinado a abarcar toda la gama de la miseria humana. Las maldiciones de Deut. 28:15\u201368 son b\u00e1sicamente variaciones de estos temas.<br \/>\nHab\u00ed\u00ada evidentemente aquellos profetas que se apresuraban a asegurar al pueblo que sus sufrimientos no significaban las maldiciones del pacto. \u00c2\u00a1El mero hecho de ser un profeta oficial, sin embargo (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 22:5\u20138), no garantizaba que uno tendr\u00ed\u00ada la palabra de Dios (1 Rey. 22:24)! Pretender tener la autoridad de Dios para profetizar cuando Dios no ha dado un mensaje era particularmente ne fasto. Los falsos profetas derribar\u00ed\u00adan al pueblo con ellos (15b, 16).<br \/>\nLos vv. 17, 18 nuevamente representan el dolor del Se\u00f1or a trav\u00e9s de la boca y la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas. El Se\u00f1or no es indiferente al sufrimiento del pueblo, aunque \u00e9l mismo lo trae sobre ellos como juicio. Su duelo corresponde al de Jud\u00e1 (1; cf.cf. Confer (lat.), compare 9:1).<br \/>\nLa oraci\u00f3n que sigue (19\u201322) tiene elementos conocidos de ciertos salmos (p. ej.p. ej. Por ejemplo Sal. 74, 79): la protesta a Dios acerca de su duro trato a su pueblo, confesi\u00f3n, el llamado a que \u00e9l act\u00fae sobre las bases del pacto y para la honra de su nombre. Todav\u00ed\u00ada no es una oraci\u00f3n que pueda con propiedad ser atribuida al pueblo. Como oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas por el pueblo ya ha sido rechazada (14:11). Como una declaraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, un israelita fiel, podr\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada tener una promesa de gracia (ver m\u00e1s adelante sobre 15:19\u201321).<\/p>\n<p>15:1-9 Demasiado tarde para compasi\u00f3n<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas en 14:19\u201322 es seguida por otra declaraci\u00f3n de que la oraci\u00f3n de nada sirve, ahora que Dios ha resuelto el castigo (1). Mois\u00e9s y Samuel, ambos profetas, son conocidos por sus oraciones por el pueblo (Exo. 32:11\u201313; 1 Sam. 12:23). El cat\u00e1logo de desastres en el v. 2 es una leve variaci\u00f3n del tr\u00ed\u00ado encontrado en 14:12; las aflicciones aqu\u00ed\u00ad no son, por supuesto, mutuamente excluyentes. La culminaci\u00f3n de todo es la cautividad. El cuadro ret\u00f3rico del horror de la invasi\u00f3n y conquista contin\u00faa en el v. 3, donde toda la creaci\u00f3n parece ser llamada al prop\u00f3sito de Dios de arrojar al pueblo infiel de la tierra que una vez le fuera dada.<br \/>\nLa referencia al rey Manas\u00e9s recuerda 2 Rey. 23:26. La culpabilidad de Jud\u00e1 ha estado creciendo por generaciones. Sin embargo, Manas\u00e9s es particularizado como el rey que hab\u00ed\u00ada cometido las idolatr\u00ed\u00adas m\u00e1s atroces contra el Se\u00f1or (ver 2 Rey. 21).<br \/>\nEn armon\u00ed\u00ada con la prohibici\u00f3n de orar por el pueblo, la perspectiva de los vv. 5\u20139 es la de una decisi\u00f3n que se toma ahora. El significado del v. 5 es en efecto semejante al del v. 6: es demasiado tarde para compasi\u00f3n; Jud\u00e1 ha mostrado definitivamente su car\u00e1cter como indigno del pacto (6a, 7c). Como un pueblo \u2020\u0153ap\u00f3stata\u2020\u009d, se esfuerza para alejarse del Se\u00f1or en lugar de acercarse (cf.cf. Confer (lat.), compare 3:11\u201314). La proliferaci\u00f3n de la muerte es una contradicci\u00f3n directa a la promesa del pacto de Abraham de una descendencia numerosa (8a; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 22:17). La madre de siete (9) se considera como particularmente feliz; su felicidad se torna en un dolor de verdad intenso.<\/p>\n<p>15:10-21 Una confesi\u00f3n y la respuesta amorosa de Dios<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s Jerem\u00ed\u00adas expresa su propio dolor derivado de la carga de su llamado. Los vv. 10\u201321 son estructurados como dos apelaciones al Se\u00f1or a favor del profeta (el v. 10 contestado por el v. 11, y los vv. 15\u201318 por 19\u201321). Su lamento por haber nacido (10; cf.cf. Confer (lat.), compare 20:14\u201318) pone en duda la seguridad personal que Dios le da (1:17\u201319). El Se\u00f1or por tan to reitera la sustancia de aquella promesa, aun yendo m\u00e1s all\u00e1 de ella cuando dice que los enemigos de Jerem\u00ed\u00adas lo necesitar\u00e1n en su angustia. Esto se cumple en la dependencia de Sedequ\u00ed\u00adas en \u00e9l, en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 (p. ej.p. ej. Por ejemplo 37:3).<br \/>\nLos vers\u00ed\u00adculos siguientes (12\u201314) contin\u00faan la seguridad dada a Jerem\u00ed\u00adas de que el juicio sobre el pueblo est\u00e1 determinado (aun si esto es para \u00e9l una noticia confusa). El hierro irrompible del norte se refiere probablemente a la invencibilidad de Babilonia, comparada con Jud\u00e1; tambi\u00e9n recuerda, sin embargo, la promesa que Jerem\u00ed\u00adas mismo ser\u00e1 he cho como una columna de hierro contra sus enemigos (1:18). El or\u00e1culo dirigido a Jud\u00e1 en los vv. 13, 14 sirve tambi\u00e9n, en esta posici\u00f3n, como una afirmaci\u00f3n a Jerem\u00ed\u00adas de que el Se\u00f1or tiene el prop\u00f3sito firme de cumplir sus palabras contra el pueblo.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas, sin embargo, ahora piensa en sus propios enemigos (15\u201318). Sus palabras tienen elementos en com\u00fan con palabras que en otro lugar son aplicadas al deseo del pueblo de liberaci\u00f3n de Babilonia. La idea de una herida que necesita sanidad (18) aplicada al pueblo aparece en 8:22. Donde se dec\u00ed\u00ada que el pueblo era llamado por tu nombre en 14:9, as\u00ed\u00ad lo hace ahora Jerem\u00ed\u00adas (16). La acusaci\u00f3n de que Dios hab\u00ed\u00ada enga\u00f1ado al pueblo (enviando falsos profetas; 4:10) se hace ahora por Jerem\u00ed\u00adas acerca de \u00e9l mismo (18). La experiencia total de abandono, por tanto, es paralela a la del pueblo.<br \/>\nLa consecuencia de esto es que cuando el Se\u00f1or reasegura a Jerem\u00ed\u00adas (19\u201321), esto puede resultar como una seguridad para el pueblo tambi\u00e9n. Ciertamente, el v. 19a se asemeja estrechamente a la oraci\u00f3n de \u2020\u0153Efra\u00ed\u00adn\u2020\u009d (un nombre para el pueblo) en 31:18b, que se contesta en los vers\u00ed\u00adculos siguientes. En medio de los dichos de condenaci\u00f3n, por lo tanto, la propia experiencia de Jerem\u00ed\u00adas llega a ser una promesa de salvaci\u00f3n al fin para todo el pueblo.<br \/>\nEste es el significado de su papel de mediador, o de representante. En un sentido, por lo tanto, Jerem\u00ed\u00adas sufre en favor del pueblo. En su entrega personal a su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, ciertamente en \u00e9sta has ta se parece a Cristo. Su devoci\u00f3n a la oraci\u00f3n y agon\u00ed\u00ada son marcas esenciales (y tal vez descuidadas) del verdadero liderazgo espiritual.<br \/>\n16:1-17:27 CUADROS DE EXILIO Y SALVACION<\/p>\n<p>16:1-21 El exilio prefigurado<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas ya ha utilizado una se\u00f1al para reforzar su mensaje (13:1\u201311); ahora toda su vida llega a ser una se\u00f1al (1\u20134). El ser soltero era poco usual en el antiguo Israel, as\u00ed\u00ad que su solter\u00ed\u00ada y falta de hijos sobresalen como dignas de atenci\u00f3n. En realidad es la intenci\u00f3n del Se\u00f1or que sean una se\u00f1al de que toda vida normal cesar\u00e1 en Jud\u00e1. El dar vida es burlado por la inminencia de la muerte (4; cf.cf. Confer (lat.), compare 4:31). La familia era una bendici\u00f3n, porque otorgaba un lugar cierto en la sociedad, y perpetuaba el nombre de un hombre para generaciones futuras (Deut. 25:5, 6; Sal. 127:3\u20135; 128:3\u20136). Ahora ha de llegar a ser una maldici\u00f3n.<br \/>\nSe le proh\u00ed\u00adbe tambi\u00e9n a Jerem\u00ed\u00adas el participar en ceremonias f\u00fanebres normales, como una se\u00f1al de que la muerte est\u00e1 tan difundida en Jud\u00e1 que tales ceremonias de duelo se har\u00e1n imposibles (5\u20137). El lenguaje del v. 5b es una clara cancelaci\u00f3n del pacto. Paz aqu\u00ed\u00ad es el heb. shalom, entendida como completo bienestar; compasi\u00f3n es el heb. hesed, el amor leal que es t\u00ed\u00adpico de la relaci\u00f3n de pacto; misericordia es esa cualidad en Dios que hace m\u00e1s profundo el amor que el del compromiso del pacto (p. ej.p. ej. Por ejemplo Sal. 51:1; Isa. 54:7). Todas est\u00e1n revocadas; una vez m\u00e1s, este pueblo no es, significativamente, \u2020\u0153mi pueblo\u2020\u009d.<br \/>\nEl punto en los vv. 8, 9 es muy similar al de los vv. 1\u20134. Quiz\u00e1s se puede decir que Jerem\u00ed\u00adas repite hasta el cansancio los mismos temas. La pregunta del pueblo (10) revela, por lo tanto, su morosidad en o\u00ed\u00adr el mensaje de Dios. En su respuesta, Jerem\u00ed\u00adas muestra otra vez que el pueblo ha sido persistente en el pecado por generaciones (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:7\u201310). No obstante, los pecados de la generaci\u00f3n presente son m\u00e1s grandes aun que los de sus antepasados; es por sus propios pecados que el juicio vendr\u00e1 sobre ellos (12). No se puede permitir excusa de desventaja.<br \/>\nEl presente cap\u00ed\u00adtulo pone lado a lado or\u00e1culos de juicio y de esperanza. Debe decirse que los or\u00e1culos no eran dichos en primer lugar necesariamente en el orden en que los tenemos. Jerem\u00ed\u00adas, tarde en su vida, puede haber querido dejar que estos or\u00e1culos de contrastes estuviesen juntos para mostrar un arreglo de juicio seguido por misericordia. El or\u00e1culo en los vv. 14, 15 es una secuela inesperada de los vv. 1\u201313. El significado es que a su debido tiempo Dios ser\u00e1 misericordioso otra vez. El hecho de que \u00e9l ahora est\u00e1 revocando sus compromisos del pacto no significa que \u00e9l ha cambiado. Ciertamente, una futura salvaci\u00f3n (\u00bfde Babilonia?) ser\u00e1 tan maravillosa que hasta reemplazar\u00e1 al \u00e9xodo de Egipto como centro de la confesi\u00f3n de Jud\u00e1 de Dios como Salvador (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 43:14\u201319).<br \/>\nOtro dicho de juicio (16\u201318) advierte, con sus met\u00e1foras de pescadores y cazadores, de la crueldad con que se proseguir\u00e1 en el desmembramiento de Jud\u00e1. La retribuci\u00f3n doble por sus pecados es una reminiscencia de Isa. 40:2, donde se dice que la retribuci\u00f3n doble se ha pagado.<br \/>\nLa \u00faltima nota, no obstante, es la de salvaci\u00f3n aplicada ahora a las naciones en general. El cuadro de las naciones viniendo a Jud\u00e1 en alg\u00fan punto en el futuro para buscar al Dios verdadero se halla tambi\u00e9n en Isa. 2:2\u20134; Miq. 4:1, 2; cf.cf. Confer (lat.), compare Hab. 2:14. Se ha cumplido al derribar Cristo la divisi\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles (G\u00e1l. 3:28) y en la misi\u00f3n de la iglesia a los gentiles.<\/p>\n<p>17:1-13 Confianza en los recursos humanos, confianza en el Se\u00f1or<\/p>\n<p>El primer or\u00e1culo (1\u20134) se mofa del falso uso que hace Jud\u00e1 tanto de la ley escrita como de la religi\u00f3n. La escritura del pecado sobre sus corazones, como leyes sobre tablas de arcilla, es una s\u00e1tira punzante del h\u00e1bito inculcado que niega la ley (es decir, los Diez Mandamientos y otras leyes) que ellos reclaman como suya. Sus sacrificios tambi\u00e9n meramente enfatizan sus pecados. Sus hijos, que debieran haber sido versados en los caminos del Se\u00f1or (Deut. 6:7), han sido instruidos en los caminos de otros dioses (2, cf.cf. Confer (lat.), compare la prohibici\u00f3n en Deut. 12:2, 3). La generaci\u00f3n que ha recibido la idolatr\u00ed\u00ada de sus antepasados ahora la pasa a sus hijos. No podr\u00ed\u00ada representarse m\u00e1s agudamente la necesidad de instruir a los hijos en los caminos del Se\u00f1or.<br \/>\n\u2020\u0153Mi monta\u00f1a\u2020\u009d (3a, BABA Biblia de las Am\u00e9ricas) es Sion, el templo donde Dios mora (ver sobre 8:19). Los vv. 3, 4 repiten sustancialmente 15:13, 14. Se sigue un contraste (muy similar al del Sal. 1) entre la persona que depende del poder humano para su bienestar y la persona que conf\u00ed\u00ada en Dios (5\u20138). La \u2020\u0153maldici\u00f3n\u2020\u009d del uno y la \u2020\u0153bendici\u00f3n\u2020\u009d del otro son propias del pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 28). El pacto tiene una paradoja que es perdurablemente verdadera: el intento de poner la vida de uno sobre una base segura por medio de una confianza ego\u00ed\u00adsta en las habilidades propias trae ruina. La confianza en Dios, que implica obediencia, y puede incluir el actuar en contra de los propios intereses, es el camino a la vida (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 10:39). Esta paradoja es crucial para una comprensi\u00f3n del pacto. A pesar del \u00e9nfasis de Jerem\u00ed\u00adas sobre \u2020\u0153esta vida\u2020\u009d y la prosperidad, la religi\u00f3n del pacto nunca puede ser calculadora o ego\u00ed\u00adsta.<br \/>\nEl contraste entre las dos clases de confianza lleva a la idea del Se\u00f1or escudri\u00f1ando el coraz\u00f3n (10; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 9:7). El coraz\u00f3n es el verdadero fundamento del car\u00e1cter, incluyendo la mente y la volun tad en el ATAT Antiguo Testamento. El v. 10b no est\u00e1 ense\u00f1ando la salvaci\u00f3n por obras, sino recalcando el hecho de que el Se\u00f1or verdaderamente conoce el car\u00e1cter de una persona. El v. 11 ilustra pintorescamente la false dad de la injusticia, una forma de autoenga\u00f1o (sobre la verdad como acci\u00f3n v\u00e9ase en 5:26\u201328). La exclamaci\u00f3n en los vv. 12, 13 es sugerida tambi\u00e9n en el tema del autoenga\u00f1o. No s\u00f3lo los individuos, sino tambi\u00e9n todo el pueblo puede enga\u00f1arse al no ver que el Se\u00f1or es la fuente verdadera de su bienestar (12, 13). La alabanza (12) est\u00e1 en boca de Jerem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>17:14-18 Una confesi\u00f3n<br \/>\nLa cuarta confesi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas toma de los temas del cap. La sanidad verdadera proviene del Se\u00f1or (14). Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad como uno que conf\u00ed\u00ada en Jehovah (7). A pesar de las burlas, \u00e9l ha sido fiel a su llamado (15, 16). Sus enemigos, en todas intenciones y prop\u00f3sitos todos en Jud\u00e1, est\u00e1n bajo la maldici\u00f3n de Dios (18, cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5). Un tema importante del libro as\u00ed\u00ad se considera: \u00bfhay aunque sea una persona en Jud\u00e1 \u2020\u0153que practique el derecho y busque la fidelidad?\u2020\u009d (ver sobre 5:1). Como esa persona, Jerem\u00ed\u00adas mismo puede con derecho esperar del Se\u00f1or la salvaci\u00f3n. El hasta puede ser el portador de ella para su pueblo (ver sobre 15:19\u201321), cuyo castigo \u00e9l no ha deseado (16). Estar solo en fidelidad a Dios puede ser muy dif\u00ed\u00adcil; sin embargo, la fidelidad de una persona puede tener efectos incalculables para bien.<\/p>\n<p>17:19-27 Guardando el s\u00e1bado<br \/>\nEl mandamiento del s\u00e1bado (Exo. 20:8\u201311; cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 8:5) prohib\u00ed\u00ada trabajo remunerado un d\u00ed\u00ada en siete para la adoraci\u00f3n a Dios como una se\u00f1al de la confianza en \u00e9l para el bienestar. El dejar por un d\u00ed\u00ada los medios de ganancia era un acto de fe. En t\u00e9rminos de hoy significa permitir sistem\u00e1ticamente un tiempo en la vida de uno para la adoraci\u00f3n y el descanso, aun al precio de progreso perso nal. El pasaje describe actividad comercial laboriosa en s\u00e1bado, sin duda especialmente notable en las puertas de la ciudad, y posiblemente involucrando al rey tanto como el pueblo com\u00fan (19). La observancia del s\u00e1bado podr\u00ed\u00ada ser un bar\u00f3metro del estado espiritual de Jud\u00e1; de aqu\u00ed\u00ad la solemne advertencia sobre la necesidad de observar este mandamiento. La promesa de una dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica renovada ser\u00e1 considerada en otro lugar (23:5, 6).<br \/>\n18:1-19:13 DOS VASOS ROTOS Y UNA CONFESION<\/p>\n<p>18:1-8 Un vaso roto rehecho<br \/>\nLas dos se\u00f1ales relacionadas con un vaso roto (aqu\u00ed\u00ad y en 19:1\u201314) se diferencian significativamente entre s\u00ed\u00ad. En este incidente, Jerem\u00ed\u00adas va a la casa del alfarero y le observa trabajando. El alfarero, descontento con el vaso que est\u00e1 haciendo, hace otro con el mismo barro. El Se\u00f1or entonces declara que, como el alfarero, \u00e9l est\u00e1 libre para re visar sus intenciones para Jud\u00e1 (6). El principio se desarrolla en los vv. 7\u201310 y aplicado a cualquier naci\u00f3n. El punto crucial, sin embargo (11), es que aun cuando el Se\u00f1or ha formado un plan para juzgar a su pueblo, todav\u00ed\u00ada hay tiempo para que ellos se arrepientan y eviten el desastre. Un arrepentimiento tard\u00ed\u00ado aun ser\u00e1 honrado por Dios; el principio tambi\u00e9n aparece en la vida y ministerio de Jes\u00fas (Luc. 15:11\u201332; 23:40\u201343). La apelaci\u00f3n del Se\u00f1or a que cambien es genuina, aunque sabe que no responder\u00e1n (12). Cuando sean juzgados ser\u00e1 como resultado de su propia elecci\u00f3n. Este principio es bien claro a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. \u00bfPor qu\u00e9 el Se\u00f1or necesita rehacerlos? Por causa de la dureza de sus corazones (13\u201318). Las ilustraciones son de la constancia en la naturaleza: la nieve sobre las cumbres del L\u00ed\u00adbano, siempre proveyendo arroyos de agua fresca. Esta constancia se contrasta con la infidelidad de Jud\u00e1 y, a la vez, lo muestra como contranatural (15; para este tipo de argumento cf.cf. Confer (lat.), compare 8:4\u20137). Es tambi\u00e9n el colmo de la locura. Las sendas antiguas (15; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:16) eran seguras; un camino no preparado podr\u00ed\u00ada ser muy peligroso. La ruina resultante har\u00e1 que el pueblo sea objeto de burla, la suerte normal de una naci\u00f3n derrotada (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:9; 51:37, lo \u00faltimo dicho de Babilonia). Estos vv., siguiendo el llamado a arrepentirse en los vv. 5\u201312, sugieren que el llamado ha sido en vano.<\/p>\n<p>18:19-23 Una confesi\u00f3n<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n de la quinta confesi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, como la de la primera (11:18\u201323), es un complot contra \u00e9l, aparentemente por l\u00ed\u00adderes importantes en la tierra (18). Las tres clases nombradas dan un indicio en cuanto a los papeles de los principales l\u00ed\u00adderes en el establecimiento. (Los \u2020\u0153sabios\u2020\u009d en este contexto son los que aconsejaban a los reyes; como Ajitofel en 2 Sam. 16:23.) La raz\u00f3n para el complot, obviamente es la cr\u00ed\u00adtica de Jerem\u00ed\u00adas de tales personajes (2:8; 8:8\u201311). No hay aqu\u00ed\u00ad un plan expl\u00ed\u00adcito de matarle; sin embargo, la acusaci\u00f3n hecha bien podr\u00ed\u00ada haber sido de traici\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 37:13), y esto de por s\u00ed\u00ad pod\u00ed\u00ada haber puesto su vida en peligro.<br \/>\nLa confesi\u00f3n en s\u00ed\u00ad es casi enteramente una oraci\u00f3n por juicio sobre sus enemigos. El bien que \u00e9l les hab\u00ed\u00ada hecho (20) es haberles dicho la verdad y orado por ellos. La parte central de la oraci\u00f3n (21, 22) puede leerse como la resignaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas; esto es lo que han escogido; ahora debe venir, aunque sea horrible. Si el motivo en el v. 23 es censurable, el sentimiento est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en l\u00ed\u00adnea con el prop\u00f3sito declarado de Dios y con la prohibici\u00f3n al profeta de orar por el pueblo.<\/p>\n<p>19:1-13 Una vasija quebrada y no rehecha<\/p>\n<p>Se le dice a Jerem\u00ed\u00adas ahora que vuelva a la casa del alfarero (1). Puede haber sido cerca de la puerta de los Tiestos, que parece haberse abierto hacia el valle de Ben-hinom, al lado suroeste de la ciudad. Probablemente se la llamaba as\u00ed\u00ad porque los alfareros sacaban all\u00ed\u00ad sus mercader\u00ed\u00adas da\u00f1adas e invendibles. Las piezas en la pila de escombros no pod\u00ed\u00adan ser rehechas, un cuadro poderoso de lo que Jerem\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que decir. La zona de la puerta probablemente estaba llena de personas en sus ocupaciones.<br \/>\nA diferencia del primer incidente que inclu\u00ed\u00ada una vasija, esta vez Jerem\u00ed\u00adas no es un mero observador: m\u00e1s bien, \u00e9l ha de comprar una vasija de barro para hacer una se\u00f1al con ella. Esta se\u00f1al ha de ser preparada cuidadosamente, y vista por miembros de la comunidad, tanto sacerdotes como laicos (1). Para poder arreglar esto Jerem\u00ed\u00adas debe haber contado con el respeto de ciertos miembros de la clase dirigente (cf.cf. Confer (lat.), compare 26:17\u201319, 24).<br \/>\nAntes de hacer la se\u00f1al Jerem\u00ed\u00adas declara que Jud\u00e1 ser\u00e1 ciertamente destruida (3\u20139). El mensaje a los reyes de Jud\u00e1, tanto como a los ancianos, muestra la naturaleza simb\u00f3lica y solemne de su discurso (3, cf.cf. Confer (lat.), compare 17:20). El pecado condenado es el de idolatr\u00ed\u00ada, comprendiendo en particular la adoraci\u00f3n de Baal y divinidades estelares (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:2; 2 Rey. 21:5). Tal adoraci\u00f3n es detestable tanto en s\u00ed\u00ad misma, por su inhumanidad (5; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:31; 1 Rey 21:6), y tambi\u00e9n como una traici\u00f3n al Dios que hab\u00ed\u00ada dado vida a este pueblo y hecho un pacto con ellos (4, 5b). El castigo ser\u00e1 no s\u00f3lo severo sino p\u00fablico (3; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 21:12). La humillaci\u00f3n se deb\u00ed\u00ada a un pueblo cuya misi\u00f3n, ir\u00f3nicamente, era mostrar a Dios a las naciones. (Los vv. 5, 6 son repetidos en sustancia de 7:31, 32.) Los vv. 7\u20139 evocan horriblemente el sitio y las consecuencias de la batalla. Hubo canibalismo, aparentemente, durante el sitio de Jerusal\u00e9n en 586 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (ver Lam. 2:20).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas entonces hace la se\u00f1al, quebrando la vasija que, terminada y endurecida, ya no pod\u00ed\u00ada ser rehecha (10, 11; cf.cf. Confer (lat.), compare 18:4). Las dos se\u00f1ales juntas ilustran bien el paso del arrepentimiento al tiempo cuando ya es demasiado tarde; el Se\u00f1or no retroceder\u00e1 ahora de su determinaci\u00f3n de castigar a Jud\u00e1. La se\u00f1al, como en 13:1\u201311, refuerza el mensaje. T\u00f3fet, el lugar donde los ni\u00f1os hab\u00ed\u00adan sido sacrificados (7:31), hab\u00ed\u00ada sido profanado (es decir, hecho inapropiado para sacrificios) por el rey Jos\u00ed\u00adas en su reforma (2 Rey. 23:10); \u00e9ste ser\u00e1 ahora el destino de toda la ciudad.<br \/>\n19:14-20:18 JEREMIAS MALDICE SU NACIMIENTO<\/p>\n<p>19:14-20:6 Jerem\u00ed\u00adas en el templo<\/p>\n<p>La se\u00f1al hecha en el valle de Ben-hinom ten\u00ed\u00ada sin duda el prop\u00f3sito de usar T\u00f3fet como un s\u00ed\u00admbolo de destrucci\u00f3n. Jerem\u00ed\u00adas ahora sube al templo y hace la advertencia otra vez (14, 15; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:1\u201315).<br \/>\nLas consecuencias inmediatas (20:1\u20136) muestran cu\u00e1nta agitaci\u00f3n el profeta estaba creando en las esferas m\u00e1s altas de la sociedad. Si algunos de los dirigentes estaban preparados para ser vistos con \u00e9l (ver sobre 19:1), otros no lo estaban. Pasjur, que parece haber sido un tipo de polic\u00ed\u00ada sacerdotal, responsable por el buen orden en el \u00e1rea del templo, puede ser t\u00ed\u00adpico, a juzgar por la propia predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. Aqu\u00ed\u00ad tenemos el primer relato del profeta sufriendo f\u00ed\u00adsicamente, como se le hab\u00ed\u00ada advertido que suceder\u00ed\u00ada (1:19). El Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada prometido que \u00e9l no ser\u00ed\u00ada vencido por sus enemigos, pero no que no sufrir\u00ed\u00ada. Similarmente, el cristiano es asegurado de la victorial final debido a la resurrecci\u00f3n de Cristo, pero no de inmunidad al sufrimiento o la oposici\u00f3n.<br \/>\nLiberado del cepo, Jerem\u00ed\u00adas dirige a Pasjur la clase de or\u00e1culo que hab\u00ed\u00ada dicho previamente acerca de los sacerdotes y dirigentes en general (4\u20136). Pasjur recibe un nuevo nombre, Magor Misabib (\u2020\u0153terror por todos lados\u2020\u009d) porque su negativa a escuchar la palabra de Dios es la actitud misma que asegurar\u00e1 el destino terrible de Jud\u00e1. Ir\u00f3nicamente, el que pensaba que estaba guardando las instituciones y tradiciones estaba haciendo justamente lo contrario; el templo con sus ritos y sus riquezas, que \u00e9l estaba protegiendo contra los alborotadores, pronto no existir\u00ed\u00adan m\u00e1s, y el sacerdocio ser\u00ed\u00ada algo sin importancia en una tierra extranjera. Ninguna instituci\u00f3n, por buena que sea, puede ser un fin en s\u00ed\u00ad misma; puede ser buena s\u00f3lo si se\u00f1ala hacia adelante al reino de Dios.<\/p>\n<p>20:7-18 Una \u00faltima confesi\u00f3n<\/p>\n<p>Apropiadamente, el relato del maltrato de Jerem\u00ed\u00adas es seguido por una expresi\u00f3n de su angustia por causa de su ministerio prof\u00e9tico en general. El pasaje tiene realmente dos partes, los vv. 7\u201315 y los vv. 14\u201318. La primera (7\u201313) es como un salmo de lamento, en el que el salmista hace una protesta al Se\u00f1or, y recibe una seguridad o una respuesta (p. ej.p. ej. Por ejemplo Sal. 13).<br \/>\nLa protesta est\u00e1 en t\u00e9rminos fuertes. A pesar de la seguridad de Dios de protecci\u00f3n, Jerem\u00ed\u00adas siente todav\u00ed\u00ada que \u00e9l ha sido injustamente expuesto a peligro, tal vez aun que ha sido enga\u00f1ado (7a), y que sus grandes sacrificios en la causa de su ministerio prof\u00e9tico han sido en vano. El tambi\u00e9n siente que ha sido llevado, impotente para hacer otra cosa que proclamar juicio, de manera que \u00e9l ha sido necesariamente aislado de otros (7b\u20139). El v. 10 da un cuadro pat\u00e9tico de su rechazo por otros. El terror est\u00e1 por todas partes es tal vez aqu\u00ed\u00ad un nombre burl\u00f3n aplicado a \u00e9l, usando las palabras que \u00e9l hab\u00ed\u00ada usado de Pasjur (3). El t\u00e9rmino amigos es ir\u00f3nico; ellos est\u00e1n esperando que \u00e9l cometa alg\u00fan desliz que pueda causar su ca\u00ed\u00adda.<br \/>\nTal sentido de aislamiento puede ser una experiencia com\u00fan en la vida cristiana. Sin embargo, es en su propia manera una decepci\u00f3n, porque la verdad m\u00e1s fundamental es que Dios tiene el prop\u00f3sito de hacer bien a sus siervos fieles (Rom. 8:28\u201330). Jerem\u00ed\u00adas vuelve a un conocimiento de esto (11, 12), viendo de nuevo la verdad de que Dios ser\u00e1 justo y, por lo tanto, actuar\u00e1 con integridad hacia \u00e9l; pero \u00e9l no tiene reparos en compartir sus sentimientos con Dios. El clamor en el v. 12 es semejante a aquel en otra confesi\u00f3n (11:20). Para el grito de alabanza, cf.cf. Confer (lat.), compare Salmos 146:1, 2; 147:1.<br \/>\nEs extra\u00f1o que la recuperaci\u00f3n reci\u00e9n observada es ahora seguida por la expresi\u00f3n m\u00e1s profunda de desesperaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas (14\u201318). La maldici\u00f3n del propio nacimiento de uno (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 3:3\u201319) es una fuerte negaci\u00f3n de los buenos prop\u00f3sitos de Dios, ya sea por uno mismo o por el mundo. El pensamiento, introducido en 15:10, se persigue implacablemente aqu\u00ed\u00ad. Aun el hombre que normalmente trajo la buena noticia es maldecido. La nota final (18) pone en cuesti\u00f3n si cualquier bien puede resultar de la turbaci\u00f3n que \u00e9l mismo est\u00e1 teniendo que soportar, y aquella que caer\u00e1 sobre el pueblo.<br \/>\nEl problema de Jerem\u00ed\u00adas es uno de la fe misma. Aun los santos m\u00e1s grandes pueden ser atormentados por la duda. El tema, significativamente, no se confronta en silencio en la mente, sino en el asunto pr\u00e1ctico de continuar viviendo en una obediencia costosa. La fe y la duda pueden sacudirse mutuamente de una manera desordenada, como se ilustra por juntar los vv. 7\u201312 y 13\u201318.<br \/>\nEn un sentido el v. 18 concluye la primera parte del libro. \u00bfPuede haber alg\u00fan buen resultado de la persistente predicaci\u00f3n de juicio de Jerem\u00ed\u00adas? El es tentado a pensar que no. Sin embargo, a su debido tiempo el Se\u00f1or le mostrar\u00e1 lo contrario.<br \/>\n21:1-24:10 SALVACION SOLO A TRAVES DEL EXILIO<\/p>\n<p>21:1-14 No habr\u00e1 liberaci\u00f3n para Babilonia<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada ha llegado a una etapa crucial. Hasta aqu\u00ed\u00ad hemos tenido pocas indicaciones de la fecha de eventos particulares. Ahora somos transportados al reinado del \u00faltimo rey de Jud\u00e1, despu\u00e9s del primer ataque del rey Nabucodonosor a Jud\u00e1 (2 Rey. 24:15\u201320; Jer. 37:1, 2). La profec\u00ed\u00ada no prosigue conforme a una cronolog\u00ed\u00ada estricta. A esta altura va al final del per\u00ed\u00adodo en cuesti\u00f3n, para mostrar que el asunto ya no es si Jud\u00e1 se arrepentir\u00e1, sino c\u00f3mo responder\u00e1 al juicio de Dios. Ya no hay cuesti\u00f3n alguna acerca de qui\u00e9n ser\u00e1 el enemigo. En el tiempo de Sedequ\u00ed\u00adas era dolorosamente obvio que era Babilonia.<br \/>\nEl rey Sedequ\u00ed\u00adas consultaba regularmente a Jerem\u00ed\u00adas en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de su reinado, a medida que la amenaza de Babilonia se hac\u00ed\u00ada m\u00e1s grande. (el Pasjur enviado aqu\u00ed\u00ad como mensajero, incidentalmente, es distinto de aquel que hab\u00ed\u00ada golpeado a Jerem\u00ed\u00adas; 20:2). El espera que el profeta traer\u00e1 una palabra de salvaci\u00f3n (2), as\u00ed\u00ad como Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada hecho en los d\u00ed\u00adas del dominio asirio, cuando Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00ada sido librada milagrosamente (2 Rey. 19:32\u201336).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas, sin embargo, ser\u00e1 consecuente en su declaraci\u00f3n de que no es un tiempo de liberaci\u00f3n sino de castigo. La respuesta a la consulta del rey es terrible (4\u20136); no s\u00f3lo los babilonios, sino Dios mismo pelear\u00e1 contra Jud\u00e1. Esto es revertir las antiguas guerras de Dios a favor de su pueblo, cuando \u00e9l expuls\u00f3 a los ocupantes previos de la tierra de Cana\u00e1n; a\u00fan el mismo lenguaje se utiliza (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 1:29, 30; 4:34; 5:15; 7:19). La promesa de juicio ahora se torna temiblemente espec\u00ed\u00adfica; Sedequ\u00ed\u00adas mismo ser\u00e1 la v\u00ed\u00adctima (ver 52:8\u201311). Nabucodonosor es el instrumento del juicio de Dios. El lenguaje usado muestra hasta qu\u00e9 grado \u00e9l es el agente de la ira de Dios (7; cf.cf. Confer (lat.), compare 13:14).<br \/>\nEl decreto es terminante, pero a\u00fan hay una elecci\u00f3n (8\u201310). El pueblo de Jud\u00e1 puede aceptar el juicio de Dios o tratar de resistir y evadirlo. El camino de la vida y el camino de la muerte significaba originalmente la elecci\u00f3n entre guardar o rechazar el pacto (Deut. 30:15, 19). Ahora se aplica a la aceptaci\u00f3n o rechazo del castigo. Donde Dios hab\u00ed\u00ada arrojado a otras naciones fuera de la tierra prometida para que Israel viviera all\u00ed\u00ad, \u00e9l estaba ahora tray\u00e9ndolas y expulsando a Jud\u00e1. Ellos deben aceptar este castigo como el \u00fanico camino de esperanza. En el reverso del castigo de Dios siempre hay bondad.<br \/>\nEl \u00faltimo or\u00e1culo (11\u201314) recuerda cu\u00e1l hab\u00ed\u00ada sido la responsabilidad de la casa real (la casa de David) (12a), es decir, administrar justicia (el nombre Sedequ\u00ed\u00adas, ir\u00f3nicamente, significaba \u2020\u0153El Se\u00f1or es justo\u2020\u009d). Las palabras se citaban para mostrar que la casa, y espec\u00ed\u00adficamente Sedequ\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada fracasado. Hab\u00ed\u00adan tomado la seguridad de la presencia de Dios (2 Sam. 7:11b\u201316) como una ocasi\u00f3n de orgullo en su propia fuerza (13b). Esta perversi\u00f3n del amor de Dios debe resultar en una anulaci\u00f3n del pacto. El destino de Jud\u00e1 es una advertencia contra toda presunci\u00f3n sobre la gracia de Dios.<\/p>\n<p>22:1-30 Reyes indignos<\/p>\n<p>El or\u00e1culo anterior lleva ahora a una serie de or\u00e1culos contra los reyes en cuyos reinados Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada profetizado. El primer pasaje ampl\u00ed\u00ada 21:12a (2, 3) y se aplica a los reyes en general (ya que ning\u00fan rey se nombra, aunque las palabras fueron presumi blemente dichas a uno en particular). Los menesterosos (3) son aquellos que deben ser especialmente protegidos por una justicia cuidadosa (ver 2 Sam. 8:15 para el actuar justo de David; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 14:29). La promesa del v. 4 es una reafirmaci\u00f3n de 2 Sam. 7:11b\u201316 (cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n Jer. 17:25 para los t\u00e9rminos utilizados), pero se resalta la responsabilidad de los reyes.<br \/>\nOtro or\u00e1culo (6, 7) comenta sobre la riqueza de Jud\u00e1 y la casa del rey en particular. Galaad era un lugar f\u00e9rtil, un s\u00ed\u00admbolo de la bendici\u00f3n de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:22). El L\u00ed\u00adbano era bien regado tambi\u00e9n, famoso por sus grandes cedros, muchos de los cuales hab\u00ed\u00adan sido utilizados en la edificaci\u00f3n del templo (1 Rey. 5:6\u201310) y la casa del rey (1 Rey. 7:2). La riqueza de Jud\u00e1 se ve fr\u00e1gil ahora, sujeta a la voluntad del Dios que la hab\u00ed\u00ada dado, y cuya bondad ellos hab\u00ed\u00adan dejado de reconocer.<br \/>\nEl anuncio p\u00fablico de la raz\u00f3n para la ca\u00ed\u00adda de Jud\u00e1 (8, 9) es un tema de la profec\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare 18:16). Era una manera de proclamar la fidelidad de Dios, aun si Jud\u00e1 no hab\u00ed\u00ada sido fiel.<br \/>\nLos vv. 10\u201330 contienen dichos relacionados con reyes particulares (para sus fechas ver la Introducci\u00f3n). Fueron pronunciados probablemente en distintas fechas, durante o inmediatamente despu\u00e9s de los reinados de los reyes en cuesti\u00f3n. Son reunidos para proseguir con el tema del fracaso de los reyes. (Estos son todos anteriores a Sedequ\u00ed\u00adas, que fue el tema del cap. 21.)<br \/>\nLos vv. 10\u201312 se relacionan con Jos\u00ed\u00adas (un muerto) y con su hijo Joacaz (aqu\u00ed\u00ad Salum) que rein\u00f3 brevemente y fue exiliado a Egipto (2 Rey. 23:30\u201334). Su exilio es tal vez un anuncio del de Jud\u00e1, de all\u00ed\u00ad el llanto.<br \/>\nJoacim se contempla en los vv. 13\u201319. Se le culpa de injusticia y engrandecimiento propio, y es contrastado desfavorablemente con su padre Jos\u00ed\u00adas (15b, 16). Jos\u00ed\u00adas aqu\u00ed\u00ad se ajusta al ideal dav\u00ed\u00addico. Jerem\u00ed\u00adas en este punto llega muy cerca de darle cr\u00e9dito por su reforma (2 Rey. 22, 23). Sin embargo, la reforma misma no se menciona; no ha sido suficiente para redimir a la dinast\u00ed\u00ada de su extrav\u00ed\u00ado o su ca\u00ed\u00adda final. La sucesi\u00f3n de Joacim a Jos\u00ed\u00adas es prueba de esto. A Joacim se le acusa personalmente de todos los males generalmente condenados por Jerem\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:13, 7:6; 26:20\u201323). Su propio castigo ser\u00e1 que no recibir\u00e1 el honor de una sepultura normal o ritos de duelo. (Las palabras hermano m\u00ed\u00ado \u2020\u00a6 hermana m\u00ed\u00ada \u2020\u00a6 son dirigidas probablemente de uno a otro por los dolientes.) Lo que es peor, \u00e9l no tendr\u00e1 un sepelio apropiado. No hay constancia de la muerte de Joacim ni de su sepelio, aunque \u00e9l fue quitado del trono por la fuerza por los babilonios (2 Rey. 24:2\u20136; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n Jer. 16:5, 6).<br \/>\nAhora se dirige un or\u00e1culo a Jerusal\u00e9n misma (en la segunda persona singular; 20\u201323). Los vanos llamados a aliados (Asiria y Egipto; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:36) se hacen desde lugares monta\u00f1osos en el norte y el sur (20). La infidelidad persistente de Jerusal\u00e9n (21; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:25, 26) ahora resulta en la remoci\u00f3n de todos los que la apoyaban (22, donde pastores significa sus propios dirigentes). El or\u00e1culo enfoca a los reyes en el v. 23, donde L\u00ed\u00adbano significa simb\u00f3licamente, el palacio del rey (1 Rey. 7:2).<br \/>\nLa galer\u00ed\u00ada de tunantes se completa con Joaqu\u00ed\u00adn (Coniah en heb.), quien sucedi\u00f3 a su padre Joacim luego que \u00e9ste fuera depuesto (2 Rey. 24:6). Su se\u00f1al de pertenecer al Se\u00f1or (el pacto dav\u00ed\u00addico simbolizado por el anillo de sellar) no le impedir\u00e1 ser enviado permanentemente al exilio (24\u201327).<br \/>\nLas \u00faltimas palabras hablan del destino de toda la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica en un or\u00e1culo contra Joaqu\u00ed\u00adn. Su expulsi\u00f3n significa la de todo el pueblo de la tierra que ahora les pertenec\u00ed\u00ada. El v. 29 registra el dolor del Se\u00f1or por el abuso de su tierra (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:7; 12:4). El \u00faltimo v. fija un final a una dinast\u00ed\u00ada. Aunque Joaqu\u00ed\u00adn ten\u00ed\u00ada hijos, ninguno reinar\u00ed\u00ada sobre Jud\u00e1 (1 Cr\u00f3n. 3:17, 18).<\/p>\n<p>23:1-8 Un nuevo rey dav\u00ed\u00addico<br \/>\nLos primeros dos vv. repiten el veredicto sobre los falsos profetas (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22b). Jerem\u00ed\u00adas mira ahora m\u00e1s all\u00e1 del exilio, sin embargo (3\u20138). Habr\u00e1 un futuro mejor para el pueblo de Dios. El mismo ser\u00e1 su pastor (3), delegando su pastoreo a dirigentes fieles (4). Adem\u00e1s, aunque la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica hist\u00f3rica est\u00e1 terminando, un nuevo rey dav\u00ed\u00addico se levantar\u00e1, uno que ser\u00ed\u00ada justo como David. Su nombre, Jehovah justicia nuestra, en heb. es parecido al de Sedequ\u00ed\u00adas. Este rey, sin embargo, llevar\u00ed\u00ada el nombre en verdad. Jerem\u00ed\u00adas mira aqu\u00ed\u00ad hacia aquel hijo mesi\u00e1nico de David cuyo nacimiento ser\u00ed\u00ada para la salvaci\u00f3n de Israel (Mat. 1:1; Luc. 2:29\u201335). La esperanza inmediata, no obstante, es por la restauraci\u00f3n del pueblo de Jud\u00e1 a su propia tierra, un nuevo hito en los tratos de Dios con su pueblo (7, 8; cf.cf. Confer (lat.), compare 16:14, 15). Esto ser\u00ed\u00ada un anuncio de la salvaci\u00f3n m\u00e1s grande por venir.<\/p>\n<p>23:9-40 Sobre falsos profetas<\/p>\n<p>Como el cap. 22 reuni\u00f3 la predicaci\u00f3n del profeta contra los reyes, as\u00ed\u00ad este pasaje es un prolongado tratamiento de los profetas que no hab\u00ed\u00adan escuchado la palabra de Dios y hab\u00ed\u00adan extraviado a Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:31; 6:13, 14). Parte del propio dolor de Jerem\u00ed\u00adas es el abuso por otros de la palabra de Dios (9). Su acusaci\u00f3n de los profetas aplica a ellos en particular lo que \u00e9l ha dicho del pueblo en general. Su infidelidad es como adulterio (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:7, 8; 9:2) y puede haber resultado en adulterio lit.lit. Literalmente (14), sus vidas desmintiendo cualquier pretensi\u00f3n de ser mensajeros de Dios (ver sobre 5:26\u201328). Profeta y sacerdote son dos de la misma clase. La impiedad est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la vida nacional (11; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 8:5\u201318), haciendo a Jerusal\u00e9n indistinguible de las proverbialmente malas Sodoma y Gomorra (G\u00e9n. 19:1\u201329). De estos dirigentes culpables la impiedad se ha extendido como un c\u00e1ncer (15). La maldad, sin embargo, lleva su propia recompensa (12; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 73:18).<br \/>\nLa esencia de la acusaci\u00f3n siguiente de los profetas como una clase (16\u201324) es que ellos no han estado en el consejo secreto de Jehovah (18). Antes, su \u00fanica autoridad es su propia imaginaci\u00f3n (16b). Naturalmente, por lo tanto, su mensaje es descarriado, proclamando paz cuando no la hay (17b). Hubo un tiempo, como con Isa\u00ed\u00adas, cuando era correcto que los profetas anunciaran paz (2 Rey. 19:32\u201336). Estos falsos profetas, por tanto, pueden haber estado remedando el mensaje de Isa\u00ed\u00adas. El punto de Jerem\u00ed\u00adas es que esto no era un mensaje genuino, porque no ten\u00ed\u00adan un mandato especial de Dios. En realidad hab\u00ed\u00adan entendido mal su voluntad. La falsedad de los profetas infieles, adem\u00e1s, no pod\u00ed\u00ada esconderse de Dios (23, 24).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas desarrolla la idea de profetas que est\u00e1n enga\u00f1ando (25\u201332), contrastando el poder del genuino con la inutilidad del falso. Concluye con un ataque sobre el abaratamiento de la palabra del Se\u00f1or, donde se busca por doquier pero s\u00f3lo para domesticarla, y donde la pretensi\u00f3n de todos de tenerla hace imposible o\u00ed\u00adr una palabra verdadera cuando ella viene. La palabra del momento es juicio (33b). Quienquiera que diga otra cosa ser\u00e1 apartado para castigo (v. 34). En t\u00e9rminos de declarar la palabra de Dios en la iglesia de Cristo y a un mundo incr\u00e9dulo, la responsabilidad, tan terrible como para los profetas de anta\u00f1o, es declarar \u2020\u0153todo su consejo\u2020\u009d, nunca ajust\u00e1ndolo para nuestros propios fines, o deliberadamente haci\u00e9ndolo m\u00e1s agradable al paladar de lo que es.<\/p>\n<p>24:1-10 Dos canastas de higos<\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada (caps. 21\u201324) comenz\u00f3 con un mensaje a Sedequ\u00ed\u00adas. Luego mir\u00f3 hacia atr\u00e1s a los cuatro reyes que le precedieron (cap. 22). Ahora viene completando el c\u00ed\u00adrculo con Sedequ\u00ed\u00adas nuevamente, que lleg\u00f3 a ser el rey t\u00ed\u00adtere de Nabucodonosor en Jud\u00e1 despu\u00e9s del exilio de Joaqu\u00ed\u00adn (597 a. de J. C.; 2 Rey. 24:8\u201317). La perspectiva de estas dos visiones bien puede ser hacia el final del reino de Sedequ\u00ed\u00adas, cuando el ej\u00e9rcito de Babilonia estaba otra vez a la puerta.<br \/>\nLa visi\u00f3n es un medio por el cual el Se\u00f1or se comunica con sus profetas (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:11, 13; Am\u00f3s 7:1). Los higos buenos y malos implicaban cosechas buenas y malas, y por lo tanto bendiciones del pacto, o ausencia de ellas. Esta visi\u00f3n es de importancia crucial para el mensaje de Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nComo en el cap. 21, el exilio es ahora una certeza; el asunto es solamente c\u00f3mo responder\u00e1 el pueblo a la decisi\u00f3n de Dios de castigarlo. Los higos buenos son aquellos que aceptan la necesidad de pasar por la devastaci\u00f3n babil\u00f3nica de la tierra, y el exilio mismo (5). A \u00e9stos el Se\u00f1or promete vida futura, en el vocabulario de edificar y plantar, familiar en Jerem\u00ed\u00adas (1:10; 18:7\u201310). Esta vida est\u00e1 del otro lado del juicio, el \u2020\u0153derribar\u2020\u009d y \u2020\u0153arrancar\u2020\u009d. La vida de Jud\u00e1 es as\u00ed\u00ad un paralelo a la de Jes\u00fas, que muri\u00f3 para levantarse otra vez; y la de la iglesia, que muere en \u00e9l para levantarse otra vez (Rom. 6:1\u20134). La norma de juicio seguido por salvaci\u00f3n es as\u00ed\u00ad profunda en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de los procedimientos de Dios con el mundo.<br \/>\nLa nueva vida, adem\u00e1s, es de una calidad nueva. Los t\u00e9rminos en el v. 7 incluyen la bien conocida f\u00f3rmula del pacto (Ellos ser\u00e1n mi pueblo, y yo ser\u00e9 su Dios; Lev. 26:12). Lo que es nuevo, sin embargo, es que el Se\u00f1or les dar\u00e1 un coraz\u00f3n para que le conozcan, de modo que al fin puedan obedecer al llamado que una vez no quisieron escuchar (4:4). Esto no significa que la voluntad humana sea sometida o extinguida. De alguna manera, ser\u00e1 puesta en l\u00ed\u00adnea con la voluntad del Se\u00f1or. En entendimiento b\u00ed\u00adblico, esto sucedi\u00f3 al fin por medio de la presencia interior de Cristo y el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom. 8:1\u201317 podr\u00ed\u00ada estudiarse en esta conexi\u00f3n). En Jerem\u00ed\u00adas, se comienza a desarrollar la ense\u00f1anza del nuevo pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare 31:31\u201334).<br \/>\nLos higos malos son todos los que rechazan el castigo del Se\u00f1or. Este castigo no puede, por supuesto, ser evitado lit.lit. Literalmente, pero s\u00ed\u00ad rechazado en esp\u00ed\u00adritu. Sedequ\u00ed\u00adas tipifica aquellos en Jud\u00e1 que miraban hacia una alianza con Egipto para conjurar la amenaza babil\u00f3nica. El galanteo con Egipto simbolizaba rebeli\u00f3n contra Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 17:16). Persistir\u00e1 hasta el final mismo de la historia de Jerem\u00ed\u00adas, una se\u00f1al que algunos no escuchar\u00ed\u00adan a Dios, pasara lo que pasara.<br \/>\n25:1-38 DIOS JUZGA A TODAS LAS NACIONES<\/p>\n<p>25:1-14 La hora de Babilonia<\/p>\n<p>El cuarto a\u00f1o del reinado de Joacim, y el vig\u00e9simo tercero del ministerio de Jerem\u00ed\u00adas (considerado inclusivamente, ver 1:2) fue el a\u00f1o 605 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo En ese a\u00f1o Babilonia, bajo Nabucodonosor, gan\u00f3 el control de Siria y Palestina al derrotar a las fuerzas egipcias en la batalla de Carquemis, sobre el Eufrates. Ciertamente, seg\u00fan Dan. 1:1 algunos prisioneros de Jud\u00e1 fueron tomados ese a\u00f1o. Desde este momento Babilonia fue claramente el poder a quien temer.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas usa el tiempo para una retrospecci\u00f3n. El ha predicado continua y consistentemente un mensaje en l\u00ed\u00adnea con otros profetas que advert\u00ed\u00adan del juicio (4). El mensaje (resumido en los vv. 4\u20136) hab\u00ed\u00ada llamado al arrepentimiento y ofrecido la oportunidad de vida continuada, en el pacto y en la tierra (cf.cf. Confer (lat.), compare el serm\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas en el templo; 7:3\u20137). Se ofrece aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo para mostrar que no hab\u00ed\u00ada sido o\u00ed\u00addo (3, 7; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:25, 26).<br \/>\nLas palabras de juicio tambi\u00e9n (8\u201311) tienen el car\u00e1cter de un resumen, haci\u00e9ndose eco de palabras anteriores (9c, cf.cf. Confer (lat.), compare 24:9, 10; 16:9). El surgimiento de Babilonia, no obstante, les da un nuevo enfoque y car\u00e1cter nefasto. No s\u00f3lo Jud\u00e1 sino tambi\u00e9n otras naciones sufrir\u00e1n a manos de Babilonia (9, 11). Una nota m\u00e1s, nueva y temible, suena: Jud\u00e1 (y las naciones) ser\u00e1n esclavizadas por Babilonia por setenta a\u00f1os (12). La generaci\u00f3n que va al exilio jam\u00e1s ver\u00e1 su patria nuevamente.<br \/>\nEsta mala noticia, sin embargo, tiene una base de esperanza, porque la fuerza de Babilonia llegar\u00e1 a su fin y, por lo tanto, el exilio. Nabucodonosor ha sido siervo de Dios s\u00f3lo como agente de su castigo, pero \u00e9l mismo ha actuado ego\u00ed\u00adsta y cruelmente al hacerlo. Babilonia por lo tanto sufrir\u00e1 el castigo de Dios en su turno (12, 14). Aqu\u00ed\u00ad se ve a Jerem\u00ed\u00adas como el profeta de la ca\u00ed\u00adda de Babilonia, y llega as\u00ed\u00ad a ser verdaderamente un \u2020\u0153profeta a las naciones\u2020\u009d (1:5).<br \/>\nBabilonia caer\u00ed\u00ada ante el imperio medopersa bajo el emperador Ciro el a\u00f1o 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (ver 2 Cr\u00f3n. 36:20\u201323). Los setenta a\u00f1os pueden contarse ya sea desde 605, fecha de la presente profec\u00ed\u00ada y el a\u00f1o que Nabucodonosor tom\u00f3 exiliados por primera vez, a 539 o poco despu\u00e9s, cuando los exiliados comenzaron a regresar; o de 586, fecha de la destrucci\u00f3n del templo, a 516 cuando fue reedificado.<\/p>\n<p>25:15-38 La copa de la ira de Dios<\/p>\n<p>Hacia la mitad del libro de Jerem\u00ed\u00adas, por tanto, se pronuncia el juicio contra las naciones en general. Tales or\u00e1culos son tambi\u00e9n hallados en otros libros prof\u00e9ticos, hablando de la soberan\u00ed\u00ada del Se\u00f1or sobre todas las naciones, y advirtiendo de la responsabilidad de ellas hacia \u00e9l (p. ej.p. ej. Por ejemplo Isa. 13\u201320; Am\u00f3s 1:1\u20132:3). (La secci\u00f3n principal de los or\u00e1culos de Jerem\u00ed\u00adas contra las naciones, caps. 46\u201351, en realidad se coloca en este lugar en la antigua versi\u00f3n griega del ATAT Antiguo Testamento, posiblemente preservando el orden original.)<br \/>\nLa se\u00f1al de beber de la copa de ira se hac\u00ed\u00ada presumiblemente de alg\u00fan modo simb\u00f3lico. Para la idea del tambaleo embriagado (ver la nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) como juicio de Dios, cf.cf. Confer (lat.), compare 13:12\u201314. Juicios contra estas naciones se dan m\u00e1s plenamente en los caps. 46\u201351. Es importante notar que Babilonia (llamada por el nombre codificado Sesac) habiendo llevado a cabo su estrago, bebe al \u00faltimo (26). Tambi\u00e9n es importante la declaraci\u00f3n de que Jud\u00e1 no ser\u00e1 castigada sola (29). El sufrimiento de la naci\u00f3n, lejos de sugerir la debilidad del Se\u00f1or porque ella es la que lleva su nombre (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:12), probar\u00e1 su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre todo el mundo. Los \u00faltimos dos or\u00e1culos de juicio (30, 31, 23\u201338), usando t\u00e9rminos familiares de la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, se dirigen tambi\u00e9n contra las naciones en general. El le\u00f3n, antes identificado como la naci\u00f3n enemiga (2:15) es ahora el Se\u00f1or (38; cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 3:8).<br \/>\n26:1-29:32 JEREMIAS LLEGA A SER UN PROFETA DE SALVACION<\/p>\n<p>26:1-24 Jerem\u00ed\u00adas apenas escapa de morir<\/p>\n<p>La escena retorna al templo, al principio del reinado de Joacim. El serm\u00f3n registrado en los vv. 2\u20136 es una forma abreviada del serm\u00f3n del templo en 7:1\u201315, marcando el mismo punto, es decir, que Jud\u00e1 debe escuchar la palabra de Dios y no confiar irreflexivamente en la mera posesi\u00f3n de una instituci\u00f3n. Se repite aqu\u00ed\u00ad para introducir una narrativa acerca de la respuesta a la palabra de Dios a trav\u00e9s del profeta por parte de varios segmentos del pueblo.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas fue arrestado por un grupo guiado por sacerdotes y profetas (8), enojados por sus cr\u00ed\u00adticas al culto y las instituciones de la tierra, y apoyado por todo el pueblo. Le acusan de ser un falso profeta, un delito castigado con la pena de muerte (Deut. 18:20). La dificultad estaba, sin embargo, en distinguir a un profeta verdadero de uno falso. Una prueba, si sus palabras se cumpl\u00ed\u00adan (Deut. 18:21, 22), podr\u00ed\u00ada no dar un resultado seguro por un largo tiempo. (Este era el caso con Jerem\u00ed\u00adas.) \u00bfPodr\u00ed\u00ada \u00e9l entonces ser declarado culpable debido al mensaje mismo? El caso podr\u00ed\u00ada haber sido fundamentado en viejas profec\u00ed\u00adas de que Jerusal\u00e9n ser\u00ed\u00ada protegida de destrucci\u00f3n (Isa. 31:4, 5; 37:33\u201335).<br \/>\nSobreviene un juicio en el cual los sacerdotes y los profetas acusan a Jerem\u00ed\u00adas ante los magistrados de Jud\u00e1 (10, 11). Todo el pueblo ahora est\u00e1 con los oficiales que son quienes deben ser persuadidos de la culpabilidad de Jerem\u00ed\u00adas. Este cuadro cambiante bien evoca la incertidumbre de muchos en Jud\u00e1 acerca del profeta, y la disposici\u00f3n de una multitud de ser convencida. Jerem\u00ed\u00adas afirma en su defensa que \u00e9l es realmente un profeta de Dios, y repite su llamado a arrepentirse, con su implicada amenaza a la ciudad y al templo (12\u201315).<br \/>\nLos magistrados y todo el pueblo deciden a favor de Jerem\u00ed\u00adas (16). Su decisi\u00f3n es apoyada por ciertos ancianos de Jud\u00e1, quienes recuerdan que Miqueas hab\u00ed\u00ada predicado de un modo similar contra los pecados de Jerusal\u00e9n (Miq. 3:8\u201312). Si Miqueas hab\u00ed\u00ada estado en lo correcto al predicar as\u00ed\u00ad, entonces puede estarlo Jerem\u00ed\u00adas; y si el pueblo no se arrepinti\u00f3, como lo hab\u00ed\u00ada hecho el rey Ezequ\u00ed\u00adas, entonces el desastre podr\u00ed\u00ada realmente venir.<br \/>\nEl tr\u00e1gico caso del profeta Ur\u00ed\u00adas (20\u201323) muestra que Jerem\u00ed\u00adas no estaba solo en su predicaci\u00f3n. El no tuvo la fortuna, como Jerem\u00ed\u00adas, de ganar el favor de gente influyente (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 24) y lleg\u00f3 a ser v\u00ed\u00adctima del rey Joacim y sus leales. Nuestra narraci\u00f3n no est\u00e1 meramente contando la historia de Jerem\u00ed\u00adas, como lo har\u00ed\u00ada una biograf\u00ed\u00ada moderna. M\u00e1s bien est\u00e1 contando la historia de la respuesta en Jud\u00e1 a la palabra de Dios. Joacim est\u00e1 condenado como uno que la rechaza sin reservas, y brutalmente (ver tambi\u00e9n Jer. 36).<br \/>\nLa cuesti\u00f3n de c\u00f3mo saber lo que Dios est\u00e1 diciendo es siempre compleja. Un indicador es la dedicaci\u00f3n del maestro (Jerem\u00ed\u00adas y Ur\u00ed\u00adas estaban dispuestos a morir), aunque \u00e9sta dif\u00ed\u00adcilmente es una regla infalible. Otra es la conformidad del mensaje con cuanto sabemos acerca de Dios. No hay sustituto para el estudio, la experiencia acumulada y la oraci\u00f3n por discernimiento. La tentaci\u00f3n de ir con los muchos (aunque en la iglesia) m\u00e1s bien que la b\u00fasqueda rigurosa de la verdad, puede ser el principal obst\u00e1culo para hallarla.<\/p>\n<p>27:1-22 \u00c2\u00a1Servid a Nabucodonosor!<\/p>\n<p>La escena vuelve a enfocar el reino de Sedequ\u00ed\u00adas, en el a\u00f1o 594\/3 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:1). Sedequ\u00ed\u00adas est\u00e1 aparentemente discutiendo una rebeli\u00f3n contra Babilonia con embajadores de las naciones mencionadas (3), posiblemente en liga con Egipto. Esto es precisamente aquello contra lo cual Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada advertido a Sedequ\u00ed\u00adas (21:1\u201310; 24). La se\u00f1al del yugo (2) est\u00e1 bien elegida para denotar servidumbre, tanto aquella que es requerida de estas naciones y como aquella peor que seguir\u00e1 si ellos no obedecen al Se\u00f1or.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas esgrime nuevamente su autoridad como profeta a las naciones. Al llamar a cuentas a las naciones, \u00e9l utiliza el lenguaje del poder del Se\u00f1or (5; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 4:34) para mostrar que \u00e9l es el Creador de toda la tierra y por lo tanto tiene el derecho a subordinar a s\u00ed\u00ad mismo a los gobernantes (4\u20137). El punto ser\u00e1 finalmente probado en relaci\u00f3n con Babilonia misma (7; cf.cf. Confer (lat.), compare 25:12; Dan. 4:25).<br \/>\nLa necesidad de someterse a Babilonia, impuesta primero sobre Jud\u00e1, se coloca aqu\u00ed\u00ad sobre todas las naciones, especialmente aquellas en la conspiraci\u00f3n. El tr\u00ed\u00ado espada, hambre y peste (8; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:12) tipifica el temible juicio que vendr\u00e1 en el caso que su palabra sea rechazada. Esas naciones tambi\u00e9n tendr\u00ed\u00adan sus profetas falsos, que apoyar\u00ed\u00adan al \u2020\u0153establecimiento\u2020\u009d y dir\u00ed\u00adan que todo estaba bien cuando no era as\u00ed\u00ad (9, 10). No era Jud\u00e1 solamente que estaba obligada a buscar la verdad o que estaba sujeta a la palabra del Se\u00f1or. Ni son hoy solamente aquellos que se llaman a s\u00ed\u00ad mismos cristianos.<br \/>\nEl mensaje de Sedequ\u00ed\u00adas (12\u201315) es familiar ahora (cf.cf. Confer (lat.), compare 21:1\u201310). El contexto inmediato, sin embargo, es uno en el cual \u00e9l es apoyado fuertemente por ciertos profetas en su pol\u00ed\u00adtica de resistir a Babilonia. La campa\u00f1a de Jerem\u00ed\u00adas contra \u00e9stos toma por lo tanto una nueva urgencia.<br \/>\nEl \u00faltimo pasaje revela la naturaleza del mensaje de los falsos profetas. El escenario es uno en el cual el exilio en un sentido ha comenzado. El rey Joaqu\u00ed\u00adn ya ha sido llevado cautivo a Babilonia, y algunos de los tesoros del templo, la rica provisi\u00f3n de Salom\u00f3n, han sido llevados, s\u00ed\u00admbolos de la pretendida superioridad de los dioses de los babilonios. Los falsos profetas ahora tienen que sostener que aqu\u00e9llos ser\u00e1n tra\u00ed\u00addos de vuelta pronto. La posici\u00f3n de ellos contradice cada vez m\u00e1s la evidencia. Sin embargo, contin\u00faan sosteni\u00e9ndola. Aun lo que queda de los tesoros del templo pronto ser\u00e1 llevado tambi\u00e9n (19; cf.cf. Confer (lat.), compare 52:17; 1 Rey. 7:15\u201337).<br \/>\nLa importancia para el pueblo de Jud\u00e1 de la p\u00e9rdida de estos tesoros no puede ser exagerada. Su completo concepto de s\u00ed\u00ad mismos estaba ligado a estas cosas. El templo y sus adornos hab\u00ed\u00adan sido ciertamente dados a ellos por Dios. Pero si hab\u00ed\u00adan llegado a ser el objeto de su esperanza (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:4), entonces les tendr\u00e1n que ser quitados. El exilio, en un sentido importante, consiste en la p\u00e9rdida del templo; es tambi\u00e9n, sin embargo, la oportunidad de buscar a Dios nuevamente de una manera genuina. Por esto fue el modo escogido por Dios para la renovaci\u00f3n del pueblo. A veces es necesario que se muestre al pueblo de Dios que ha llegado a confiar en cosas externas antes que en Dios mismo.<\/p>\n<p>28:1-17 El mensaje de Jerem\u00ed\u00adas vindicado<\/p>\n<p>Las denuncias generales de Jerem\u00ed\u00adas contra los falsos profetas ahora culminan en una confrontaci\u00f3n con uno en particular. Mientras Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 a\u00fan llevando el yugo con que ha advertido de la esclavitud a Babilonia que se avecina (27:2), Anan\u00ed\u00adas deliberadamente se le opone (1b) y desaf\u00ed\u00ada su se\u00f1al (2). Anan\u00ed\u00adas entonces pronuncia la clase de or\u00e1culo a que Jerem\u00ed\u00adas ha estado oponi\u00e9ndose (2\u20134; cf.cf. Confer (lat.), compare 27:16), prometiendo que la presi\u00f3n de Babilonia ser\u00e1 levantada muy pronto. Esto equival\u00ed\u00ada a negar que Dios estuviera juzgando a su pueblo y, consecuentemente, que hab\u00ed\u00ada habido fundamentos para su enojo.<br \/>\nEl asunto, introducido en el cap. 26, es c\u00f3mo distinguir al profeta verdadero del falso. A Anan\u00ed\u00adas se le llama el profeta (1) y usa lenguaje prof\u00e9tico pretendiendo hablar en el nombre del Se\u00f1or (2a; si \u00e9l hubiera hablado en el nombre de cualquier otro Dios, podr\u00ed\u00ada haber sido denunciado inmediatamente, Deut. 13:1\u20135; 18:20). Jerem\u00ed\u00adas es inicialmente impotente para demostrar que est\u00e1 en lo correcto y Anan\u00ed\u00adas equivocado. El puede s\u00f3lo decir que desear\u00ed\u00ada que Anan\u00ed\u00adas estuviera en lo correcto (6). No obstante, est\u00e1 firme en la palabra que sabe que Dios le ha dado, y entrega su propio desaf\u00ed\u00ado (9). Ese desaf\u00ed\u00ado es una apelaci\u00f3n a uno de los criterios por el cual puede saberse si un profeta es verdadero, es decir, si sus palabras se cumplen (Deut. 18:21, 22). Anan\u00ed\u00adas, sin intimidarse, le quit\u00f3 el yugo del cuello de Jerem\u00ed\u00adas y lo rompi\u00f3, reclamando as\u00ed\u00ad la m\u00e1s poderosa clase de simbolismo (ver sobre 13:1) que \u00e9l es quien conoce la voluntad de Dios. Con esto \u00e9l parece haber ganando ese d\u00ed\u00ada, y Jerem\u00ed\u00adas se retira (11).<br \/>\nEl Se\u00f1or da ahora a Jerem\u00ed\u00adas su m\u00e1s dram\u00e1tica vindicaci\u00f3n. El mostrar\u00e1 que Jerem\u00ed\u00adas habla la verdad pronunciando una terrible sentencia sobre Anan\u00ed\u00adas. Jerem\u00ed\u00adas, regresando al encuentro, declara otra vez su mensaje de que Jud\u00e1 debe someterse al yugo de Babilonia, ahora uno de hierro (12\u201314; cf.cf. Confer (lat.), compare 27:6). Y el mensaje es reforzado por una profec\u00ed\u00ada de que Anan\u00ed\u00adas morir\u00e1 ese mismo a\u00f1o. Si la demostraci\u00f3n final de la veracidad del mensaje de juicio de Jerem\u00ed\u00adas demorara un poco m\u00e1s, esto ser\u00ed\u00ada una prueba inmediata y poderosa del asunto.<br \/>\nAnan\u00ed\u00adas muere porque es un profeta falso (Deut. 18:20) que ha ayudado a impedir que el pueblo viera su verdadero peligro. Su muerte sirve tambi\u00e9n para vindicar a Jerem\u00ed\u00adas. No hay ahora ninguna excusa, si jam\u00e1s la hubo, para dejar de atender a sus palabras.<br \/>\nLa solemne historia es una advertencia perpetua contra pretender livianamente que uno tiene una palabra especial del Se\u00f1or, y llama a todos los que quisieran ser maestros a ser humildes alumnos primero, y siempre.<\/p>\n<p>29:1-14 \u2020\u0153Edificad casas en Babilonia\u2020\u009d<\/p>\n<p>Si el pueblo en Jud\u00e1 quer\u00ed\u00ada creer que los efectos de la primera invasi\u00f3n de Babilonia pronto desaparecer\u00ed\u00adan, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n lo querr\u00ed\u00adan aquellos que ya hab\u00ed\u00adan sido llevados al exilio. Jerem\u00ed\u00adas ahora les env\u00ed\u00ada una carta (mostrando incidentalmente que la comunicaci\u00f3n entre los dos lugares segu\u00ed\u00ada siendo posible; siempre hubo tr\u00e1fico por la ruta comercial que exist\u00ed\u00ada entre ellos. La familia de Saf\u00e1n aparece nuevamente al servicio de Jerem\u00ed\u00adas en el v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 26:24). En Babilonia tambi\u00e9n las varias clases sociales estaban representadas (principalmente las clases superiores y m\u00e1s pudientes; 2 Rey. 24:14). Y all\u00ed\u00ad tambi\u00e9n hay una lucha por hacerles cambiar su manera de pensar; los profetas est\u00e1n persuadi\u00e9ndoles de que pronto regresar\u00e1n (8, 9).<br \/>\nLa carta contiene lo que parecen malas noticias, pero tambi\u00e9n un gran aliento. Las malas noticias son que el exilio no ser\u00e1 breve. Jerem\u00ed\u00adas repite su mensaje de que durar\u00e1 setenta a\u00f1os (10; cf.cf. Confer (lat.), compare 25:11). No obstante, en la \u2020\u0153muerte\u2020\u009d del exilio est\u00e1n las semillas de nueva vida. La carta comienza a revertir la hasta ahora desalentadora predicaci\u00f3n del profeta. Donde antes \u00e9l mismo se hab\u00ed\u00ada abstenido de casarse como una se\u00f1al de que el matrimonio y el tener hijos iba a cesar en Jud\u00e1 (16:2), ahora los exiliados pueden volver a relaciones normales (6). El pueblo puede ahora crecer en n\u00famero, mientras que su mensaje anterior parec\u00ed\u00ada prometer s\u00f3lo la extinci\u00f3n (4\u20137).<br \/>\nJustamente cuando todos los planes parec\u00ed\u00adan f\u00fatiles, el Se\u00f1or tiene de nuevo planes para su pueblo (11). El hecho que parec\u00ed\u00ada poner fin al pacto en realidad da vida donde hab\u00ed\u00ada habido s\u00f3lo la apariencia de ella. La historia ilustra n\u00ed\u00adtidamente la diferencia entre el pensamiento de Dios y los planes humanos (Prov. 16:9; Isa. 55:8). Lo que parece ser el fin de la esperanza es s\u00f3lo el fin de sue\u00f1os balad\u00ed\u00ades; con Dios siempre hay un futuro verdadero. En \u00e9ste hay una voluntaria y gozosa comuni\u00f3n con \u00e9l, ya no oculta por ego\u00ed\u00adsmo humano. Tampoco est\u00e1 este futuro en alguna esfera \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d irreal. Existe dentro de la vida normal; de aqu\u00ed\u00ad el casarse y las casas y, a su debido tiempo, el regreso a la antigua patria (14). La frase traducida restaurar\u00e9 de vuestra cautividad es m\u00e1s rica de lo que esto sugiere, implicando la plena restauraci\u00f3n de la vida en todas sus dimensiones. Aparecer\u00e1 nuevamente varias veces en los caps. siguientes.<\/p>\n<p>29:15-32 Profetas en Babilonia<\/p>\n<p>A la objeci\u00f3n de que los exiliados ten\u00ed\u00adan sus propios profetas (15), Jerem\u00ed\u00adas responde con una s\u00ed\u00adntesis de sus mensajes anteriores de juicio, recordando la visi\u00f3n de los higos malos por la cual hab\u00ed\u00ada condenado a los que rechazar\u00ed\u00adan el exilio (17; cf.cf. Confer (lat.), compare 24:8\u201310). No habr\u00ed\u00ada falsa esperanza para los exiliados en el hecho de que Sedequ\u00ed\u00adas todav\u00ed\u00ada se sentaba sobre un torno en Jerusal\u00e9n, o que el templo todav\u00ed\u00ada estaba en pie.<br \/>\nLa carta contin\u00faa con palabras de juicio contra ciertos profetas que, como Anan\u00ed\u00adas (cap. 28), est\u00e1n declarando inv\u00e1lidas las palabras de Jerem\u00ed\u00adas. Acab y Sedequ\u00ed\u00adas (no el rey) han mostrado su falsedad con sus vidas de adulterio (20\u201323). A la luz del cumplimiento de las palabras de Jerem\u00ed\u00adas acerca de Anan\u00ed\u00adas (28:17), su profec\u00ed\u00ada acerca de ellos es ciertamente de mal presagio (22). Sema\u00ed\u00adas el nejelamita se opone a Jerem\u00ed\u00adas tan directamente como puede a tal distancia, refutando su carta en una respuesta a uno de los sacerdotes. El tambi\u00e9n se ha atrevido demasiado, y conocer\u00e1 la ira de Dios (24\u201332).<br \/>\n30:1-33:26 SE PROMETE UN NUEVO PACTO<\/p>\n<p>30:1-24 Sanidad restaurada<\/p>\n<p>Los pr\u00f3ximos tres cap\u00ed\u00adtulos est\u00e1n dedicados a promesas de salvaci\u00f3n para Jud\u00e1, y ciertamente Israel, despu\u00e9s del castigo del exilio. El tema central ser\u00e1 el nuevo pacto (31:31\u201334). El enfoque principal ser\u00e1 los exiliados que regresan de Babilonia. Pero este acto salvador de Dios es m\u00e1s profundamente un indicador de su creaci\u00f3n de una nueva clase de pueblo en la iglesia de Cristo (ver la nota adicional al final del comentario sobre el cap. 31).<br \/>\nEs alentador moverse de juicio a salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es notable o\u00ed\u00adr a Jerem\u00ed\u00adas hablar ahora como un \u2020\u0153profeta de salvaci\u00f3n\u2020\u009d, habiendo dedicado tanta energ\u00ed\u00ada a oponerse a aquellos que promet\u00ed\u00adan salvaci\u00f3n demasiado pronto. La diferencia entre Jerem\u00ed\u00adas y Anan\u00ed\u00adas (cap. 28) es, no obstante, que Jerem\u00ed\u00adas ha insistido en que el castigo debe primero seguir su curso y ser \u00e9l mismo parte de la restauraci\u00f3n.<br \/>\nEl mandato a escribir profec\u00ed\u00adas ya dadas (2) testifica de una actividad en marcha (ver cap. 36). Aqu\u00ed\u00ad se\u00f1ala un giro en el mensaje. El tema de los caps. 30\u201333 est\u00e1 expresado en 30:1\u20133, a saber, la plena restauraci\u00f3n del pueblo de Dios a su relaci\u00f3n de pacto con \u00e9l (3; cf.cf. Confer (lat.), compare 29:14).<br \/>\nEl m\u00e9todo del cap. 30 es el de citar profec\u00ed\u00adas de juicio y responder a ellas con palabras de salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad los vv. 5\u20137 recuerdan dichos de juicio anteriores (y otros) (5;  cf.cf. Confer (lat.), compare 20:3, 10; 6, cf.cf. Confer (lat.), compare 4:19, 31). El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (7) hab\u00ed\u00ada sido utilizado por Am\u00f3s para hablar del desastre que ven\u00ed\u00ada (Am\u00f3s 5:18).<br \/>\nEn contraste con todo el dolor, habr\u00e1 un d\u00ed\u00ada de liberaci\u00f3n (8). El momento de romper el yugo vendr\u00e1 por fin (contr\u00e1stese 28:10\u201314) y el pueblo de Dios le servir\u00e1 sinceramente bajo un verdadero rey dav\u00ed\u00addico (9; cf.cf. Confer (lat.), compare 23:5, 6). Es nada menos que Israel (o Jacob) que ser\u00e1 restaurado, aunque de una manera nueva. La promesa de la presencia de Dios con su pueblo es fundamental para el pacto (11; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 3:12) y fundamento para no temer (Isa. 43:2). El v. 11 se refiere a la disciplina del exilio.<br \/>\nUna nueva secci\u00f3n comienza recordando otra vez profec\u00ed\u00adas de juicio (12\u201315). Dominan met\u00e1foras de heridas y enfermedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:11, 22). Los amantes recuerdan la met\u00e1fora de prostituci\u00f3n (2:33; cf.cf. Confer (lat.), compare 22:20\u201322). El caso legal contra Jud\u00e1 (13a) hab\u00ed\u00ada sido tra\u00ed\u00addo por el Se\u00f1or mismo (2:9, 29).<br \/>\nSiguen dos or\u00e1culos de salvaci\u00f3n \u2020\u0153en respuesta\u2020\u009d (16, 17, 18\u201324). El primero comienza con la palabra Pero. Esto es sorprendente, siguiendo al v. 15b. Muestra que el plan del Se\u00f1or de salvar Israel-Jud\u00e1 est\u00e1 basado enteramente en su decisi\u00f3n de gracia de hacerlo. Los opresores del pueblo ser\u00e1n derribados (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:12). Y por fin habr\u00e1 sanidad verdadera (17), no la falsa ofrecida por los profetas en vano (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:11, 15).<br \/>\nEl segundo or\u00e1culo presenta a un pueblo feliz y pr\u00f3spero (19, 20), en contraste directo con la escasez y miseria del tiempo del castigo (4:29c; 16:9). Esta repoblaci\u00f3n es ahora contemplada para la patria, no s\u00f3lo para la comunidad exiliada en Babilonia, como en 29:6; de aqu\u00ed\u00ad la reedificaci\u00f3n de los hogares (18), ciudades y fuertes (el probable significado del v. 18c). Una vez m\u00e1s ser\u00e1n gobernados por uno de ellos (21), una se\u00f1al de libertad de la opresi\u00f3n. Todo esto equivale a una renovaci\u00f3n del pacto, indicado por la f\u00f3rmula del v. 22 (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 26:12).<br \/>\nLos dos \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos son repetici\u00f3n de 23:19, 20. Su repetici\u00f3n aqu\u00ed\u00ad es deliberada, y significa que el tiempo referido en primer lugar ha llegado ahora. El d\u00ed\u00ada en que el pueblo entender\u00e1 el plan de Dios est\u00e1 cerca ya.<\/p>\n<p>31:1-26 Un remanente regresa<\/p>\n<p>Este cap\u00ed\u00adtulo contiene un n\u00famero de descripciones del pueblo restaurado, encabezado por una variante de la f\u00f3rmula del pacto (1; cf.cf. Confer (lat.), compare 30:22), y una declaraci\u00f3n po\u00e9tica acerca de la renovaci\u00f3n que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del juicio (2).<br \/>\nLa figura de virgen ha sido usada s\u00f3lo ir\u00f3nicamente con anterioridad (18:13\u201315); aqu\u00ed\u00ad (4), en contraste con la \u2020\u0153prostituta\u2020\u009d anterior (2:20). En el nuevo pacto, las manchas pasadas han sido lavadas. La nueva vida, adem\u00e1s, es una que puede ser representada en s\u00ed\u00admbolos o figuras que son sencillas y gozosas. La idea de Israel como virgen lleva a la figura colorida de las j\u00f3venes de la tierra yendo a danzar, tal vez a una fiesta (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 21:20, 21). Los labradores recoger\u00e1n cosechas y celebrar\u00e1n a su debido tiempo, en adoraci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, la abundancia de Dios (6b). Todo esto suceder\u00e1 porque el amor de Dios no termina en el juicio; su amor no perece. Est\u00e1 expresado en ese amor especial (misericordia) que \u00e9l ha puesto sobre su pueblo (3).<br \/>\nUn pueblo regresa del exilio (7\u20139), un remanente (ver 6:9), pero numeroso, trayendo sus enfermedades, sin embargo, llorando de gozo porque el Se\u00f1or, su padre, escoge para ellos un camino llano. Israel es cabeza de las naciones (7), no ya meramente una de aquellas a quienes Dios castig\u00f3 por medio de Nabucodonosor (27:8); es as\u00ed\u00ad sencillamente porque ha sido escogida para conocer el amor de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 7:7, 8).<br \/>\nUn or\u00e1culo m\u00e1s se dirige a las naciones (10\u201314). Un pueblo gozoso es cuidado por su pastor (cf.cf. Confer (lat.), compare 23:3), sus bendiciones presentadas en t\u00e9rminos concretos: grano, vino y aceite, los s\u00ed\u00admbolos b\u00e1sicos de la abundancia (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 7:13); un huerto y danza (nuevamente cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4). Toda la comunidad se representa en los contrastes de hombre y mujer, joven y anciano, sacerdote y laico (13, 14). Todo est\u00e1 dise\u00f1ado como un testimonio a las naciones que Dios es fiel a su pueblo y capaz de bendecirlo como \u00e9l promete. Ninguna naci\u00f3n puede retenerlos cuando \u00e9l decide redimirlos (11; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 8:31).<br \/>\nLa fuerte figura femenina contin\u00faa (15\u201322) con Raquel llorando por sus hijos. Raquel, la esposa m\u00e1s joven de Jacob, fue la madre de Jos\u00e9 (G\u00e9n. 35:24), el antepasado de las tribus norte\u00f1as Efra\u00ed\u00adn y Manas\u00e9s. Su llanto representa el dolor de Israel, especialmente de sus madres, por sus p\u00e9rdidas, las tribus del norte en el exilio asirio, las del sur en Babilonia. Ese llanto es contestado por esta restauraci\u00f3n (16, 17). Efra\u00ed\u00adn (representando a todo Israel) se presenta como arrepinti\u00e9ndose de verdad (contr\u00e1stese con los falsos arrepentimientos del pasado; 3:22b\u201325). Su retorno a Dios se encuentra con el retorno de Dios hacia ellos (18); en el pasado ellos solamente se han alejado de Dios (3:22a). Dios mismo ha hecho todo esto; su compasi\u00f3n es finalmente m\u00e1s decisiva que su juicio (20; cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 11:8).<br \/>\nSigue una apelaci\u00f3n (21, 22), mostrando que aun en este nuevo orden el Se\u00f1or todav\u00ed\u00ada llama a su pueblo a la fidelidad. La \u00faltima l\u00ed\u00adnea (22b) es oscura, pero puede ser una figura de una madre protegiendo a su hijo var\u00f3n, un eco feliz de Raquel llorando por sus hijos. Este pueblo seguro es tambi\u00e9n un pueblo que adora (23\u201325).<br \/>\nHasta aqu\u00ed\u00ad los or\u00e1culos en este cap\u00ed\u00adtulo parecen haber sido dados a Jerem\u00ed\u00adas en un sue\u00f1o (26).<\/p>\n<p>31:27-40 El nuevo pacto<\/p>\n<p>El pre\u00e1mbulo al nuevo pacto (27\u201330) responde a un proverbio del tiempo del exilio que se quejaba de que esa generaci\u00f3n estaba sufriendo por los pecados de las precedentes (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 18:2). El Se\u00f1or m\u00e1s bien tratar\u00ed\u00ada con cada generaci\u00f3n, y aun con cada individuo, separada y justamente.<br \/>\nLa idea de un nuevo pacto hab\u00ed\u00ada estado contenida hasta aqu\u00ed\u00ad en todas las profec\u00ed\u00adas de los caps. 30\u201331. Ahora es detallada (31\u201334). El nuevo pacto se hace con ambos, Israel y Jud\u00e1. La renovaci\u00f3n retrocede hasta Abraham y Mois\u00e9s, no simplemente hasta la ca\u00ed\u00adda de Jud\u00e1, y recrea el pacto; \u2020\u0153nuevo\u2020\u009d puede significar \u2020\u0153renovado\u2020\u009d.<br \/>\nEste pacto, sin embargo, ser\u00e1 distinto de aquel que generaciones previas hab\u00ed\u00adan invalidado (32). Estar\u00e1 escrito sobre los corazones del pueblo, ya no sobre piedras como los Diez Mandamientos (33; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 24:12). En otras palabras, ser\u00e1 una c\u00e1lida delicia para el pueblo, no una fr\u00ed\u00ada prescripci\u00f3n. Esto hab\u00ed\u00ada sido siempre el ideal (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 10:16; 30:6), pero ahora va a ser una realidad, porque de alg\u00fan modo el Se\u00f1or crear\u00ed\u00ada el deseo y habilidad en su pueblo (escribir\u00e9 \u2020\u00a6 ).<br \/>\nDos caracter\u00ed\u00adsticas del nuevo pacto se mencionan ahora. Primera, no ser\u00e1 necesario estimular al pueblo a conocer a Dios, porque todos le conocer\u00e1n. Tal conocimiento significa no s\u00f3lo un conocimiento del car\u00e1cter y caminos del Se\u00f1or, sino que es personal, e implica un compromiso de la voluntad. Es una respuesta a su conocimiento de nosotros, que es tambi\u00e9n un compromiso total de \u00e9l mismo. Segunda, Dios perdonar\u00e1 los pecados del pueblo de una manera nueva y decisiva (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 10:1\u201317).<br \/>\nLos dos pasajes siguientes afirman, primero, que el nuevo pacto ser\u00e1 perpetuo (35\u201337); y, segundo, que como resultado de \u00e9l la ciudad de Jerusal\u00e9n ser\u00e1 reedificada (38\u201340).<br \/>\nNota adicional sobre la interpretaci\u00f3n del nuevo pacto. El sentido claro de la profec\u00ed\u00ada en 31:31\u201334 la relaciona con las naciones hist\u00f3ricas de Israel y Jud\u00e1. Se refiere, en primer lugar, al regreso de los exiliados de Babilonia. Esto es claro por la referencia a la reedificaci\u00f3n de la ciudad en los vv. 38\u201340. Toda la tendencia de los caps. 30 y 31 ha sido en esta direcci\u00f3n tambi\u00e9n. La profec\u00ed\u00ada del nuevo pacto, por tanto, tiene un primer cumplimiento cuando Dios trajo de regreso a los exiliados en 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y los a\u00f1os siguientes.<br \/>\nSin embargo, la profec\u00ed\u00ada sugiere m\u00e1s que esto. La inclusi\u00f3n de \u2020\u0153Israel\u2020\u009d, que hab\u00ed\u00ada dejado de existir como naci\u00f3n para la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas, sugiere que se espera un cumplimiento m\u00e1s profundo que un mero retorno f\u00ed\u00adsico a la tierra. El antiguo pacto ser\u00e1 cumplido al fin en un modo nuevo, por un pueblo que es capaz de entrar a \u00e9l, con la ayuda de Dios.<br \/>\nEl NTNT Nuevo Testamento ense\u00f1a que el cumplimiento decisivo de la profec\u00ed\u00ada del nuevo pacto tiene lugar en Jesucristo (1 Cor. 11:25; Heb. 8:7\u201313; 9:15). Esto significa que el pacto de Dios es realizado finalmente en el pueblo que est\u00e1 \u2020\u0153en Cristo\u2020\u009d. La nueva clase de perd\u00f3n es posible porque \u00e9l ha hecho un sacrificio por el pecado de una vez para siempre, lo que hace anticuados todos los otros sacrificios (Heb. 10:15\u201318). Es un pacto que no puede caducar porque ha sido perfeccionado por Cristo, Aun as\u00ed\u00ad, su nuevo pueblo es llamado a la fidelidad y le es dado el Esp\u00ed\u00adritu Santo para hacerle capaz.<br \/>\nHay, por lo tanto, un paralelo entre como Dios actu\u00f3 hacia la antigua Jud\u00e1 al traerla de regreso a Babilonia, y como \u00e9l act\u00faa hacia todo el mundo en Cristo. El antiguo Israel y Jud\u00e1 tienen su contraparte en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo y llama a todo el pueblo a \u00e9l.<\/p>\n<p>32:1-15 Jerem\u00ed\u00adas compra un campo<\/p>\n<p>La escena vuelve al reinado de Sedequ\u00ed\u00adas. Jud\u00e1 est\u00e1 sitiada y Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 en la prisi\u00f3n. Las profec\u00ed\u00adas de esperanza continuar\u00e1n contra este trasfondo. Parte de este trasfondo es la negativa de Sedequ\u00ed\u00adas a escuchar la palabra de Dios dirigida a \u00e9l. Aqu\u00ed\u00ad esa palabra se repite, en realidad en boca de Sedequ\u00ed\u00adas, tan familiarizado estaba con ella (3\u20135; cf.cf. Confer (lat.), compare 21:3\u20137).<br \/>\nEl mensaje de juicio ahora llega a ser meramente un preludio a una nueva palabra de esperanza, o m\u00e1s bien una se\u00f1al: es decir, la compra de un campo. Lo que ocasion\u00f3 el deseo de Hanameel de vender el campo a Jerem\u00ed\u00adas no se conoce. Tal vez \u00e9l era anciano y no ten\u00ed\u00ada hijos, y le ped\u00ed\u00ada a Jerem\u00ed\u00adas que mantuviera el trozo de tierra en la familia (8). Si Jerem\u00ed\u00adas pag\u00f3 m\u00e1s de lo habitual, no puede decirse. Los procedimientos descriptos son presumiblemente los normales de esa \u00e9poca. Su car\u00e1cter p\u00fablico adquiere aqu\u00ed\u00ad una nueva importancia porque la venta va a ser tambi\u00e9n una se\u00f1al (14, 15).<br \/>\nEl punto de la transacci\u00f3n es que la vida normal ser\u00ed\u00ada reanudada en Jud\u00e1 a su debido tiempo (15). Es una se\u00f1al poderosa, la posesi\u00f3n de un campo sugiriendo la posesi\u00f3n de toda la tierra. Es tanto m\u00e1s fuerte contra el trasfondo del sitio y la probable p\u00e9rdida de todo, aun el campo mismo que Jerem\u00ed\u00adas acaba de comprar. Por ella, las profec\u00ed\u00adas que hab\u00ed\u00adan insistido en que todas las actividades normales en Jud\u00e1 vendr\u00ed\u00adan a un fin repentino son efectivamente revertidas (cap. 16).<\/p>\n<p>32:16-44 \u00bfDemasiado dif\u00ed\u00adcil para el Se\u00f1or?<\/p>\n<p>La extravagancia de comprar un campo en medio de un sitio incita una oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. El comienza con la afirmaci\u00f3n Nada hay que sea dif\u00ed\u00adcil para ti (17). Desarrolla la idea alabando el poder de Dios en la creaci\u00f3n (17), en el juicio (18, 19), salvando a Israel de Egipto y d\u00e1ndoles la tierra (20\u201322; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 26:8) y, finalmente, castig\u00e1ndoles por sus pecados (23). La oraci\u00f3n es, sin embargo, una pregunta: \u00bfPuede esta se\u00f1al tener sentido?<br \/>\nEl Se\u00f1or, contestando a Jerem\u00ed\u00adas (26\u201344), considera la pregunta de si algo es demasiado dif\u00ed\u00adcil para \u00e9l (27). Comienza repitiendo palabras familiares de juicio. Los babilonios destruir\u00e1n la ciudad (28, 29) por causa del persistente pecado de Israel y Jud\u00e1, centrado en su idolatr\u00ed\u00ada (30\u201335; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:18, 30\u201332; 19:13). Estas palabras, sin embargo, s\u00f3lo introducen la palabra de salvaci\u00f3n que sigue. El punto es que la cosa realmente dif\u00ed\u00adcil es el sacar salvaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n. Eso, no obstante, es justamente lo que \u00e9l se propone a hacer.<br \/>\nLa promesa comienza en el v. 36. Los pron\u00f3sticos de amenazas de \u2020\u0153espada, hambre y peste\u2020\u009d (14:2) est\u00e1n a las puertas. Ahora, sin embargo, la palabra de juicio es cambiada a una de salvaci\u00f3n. Aunque el pueblo est\u00e1 siendo expulsado, regresar\u00e1, no s\u00f3lo a su tierra sino tambi\u00e9n a un pacto (38), nada menos que el nuevo pacto (31:31\u201334), en el cual ellos ser\u00e1n fieles, y que nunca terminar\u00e1 (39\u201341). Las palabras pondr\u00e9 mi temor en el coraz\u00f3n de ellos toman la promesa del nuevo pacto \u2020\u0153pondr\u00e9 mi ley en sus corazones\u2020\u009d, en el sentido de que el Se\u00f1or mismo promete tomar una nueva iniciativa en hacer que esto suceda. Este es el milagro que \u2020\u0153no es demasiado dif\u00ed\u00adcil\u2020\u009d para el Se\u00f1or.<br \/>\nLos \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos (42\u201344) vuelven al campo de Jerem\u00ed\u00adas. S\u00ed\u00ad, campos ser\u00e1n nuevamente comprados en Jud\u00e1. La aparentemente disparatada compra de Jerem\u00ed\u00adas carece de significado, sino que est\u00e1 llena de esperanza y promesa.<\/p>\n<p>33:1-13 Las voces de gozo y alegr\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>El \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo del que a veces se llama Libro de Consuelo tiene, como los caps. 30 y 32, palabras de juicio contestadas por palabras de salvaci\u00f3n. La palabra del Se\u00f1or a Jerem\u00ed\u00adas sobre su poder en la creaci\u00f3n (2; cf.cf. Confer (lat.), compare 10:12) contrasta con la posici\u00f3n del profeta, todav\u00ed\u00ada en la prisi\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 32:2) en una ciudad sitiada. La revelaci\u00f3n de cosas inaccesibles (3) toma la idea de que nada es demasiado dif\u00ed\u00adcil para el Se\u00f1or (32:17) y vale como una promesa de salvaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 48:6 para una idea similar). Se recuerdan ahora palabras de juicio (4, 5) para llevar, inesperadamente, a palabras de promesa (6\u20139). La transici\u00f3n del juicio a la promesa es abrupta. La secuencia misma muestra c\u00f3mo act\u00faa Dios; \u00e9l saca salvaci\u00f3n y bendici\u00f3n de la m\u00e1s negra desesperaci\u00f3n.<br \/>\nEn los vv. 10\u201313 pueden verse modelos similares. En el v. 10 hay un eco de 4:23\u201326, pero es contestado con un cuadro de vida (v. 11; contr\u00e1stese tambi\u00e9n 7:34; 16:9). La desolaci\u00f3n dar\u00e1 paso a la paz y la seguridad por toda la tierra de Israel (los lugares mencionados en el v. 13 cubren Jud\u00e1 a lo largo y ancho, y ciertamente Benjam\u00ed\u00adn est\u00e1 aun m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00ed\u00admites de Jud\u00e1 hacia el norte).<\/p>\n<p>33:14-26 Un pacto sin fin<\/p>\n<p>La \u00faltima parte del cap. desarrolla la promesa de un nuevo reino dav\u00ed\u00addico hecha en 23:5, 6, que es citada aqu\u00ed\u00ad (15, 16). El lenguaje de este pasaje, y de las palabras que siguen, recuerdan la primera promesa a David (2 Sam. 7:12\u201316; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 2:4). Aquella promesa parec\u00ed\u00ada haber fallado, ya que la dinast\u00ed\u00ada hist\u00f3rica de David tuvo su fin, como Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada dicho que lo tendr\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare 22:30). Ahora es reafirmada (17). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n lo es la promesa de Dios al sacerdocio (18). Los sacerdotes ten\u00ed\u00adan un papel indispensable en el pacto mosaico (Exo. 28\u201329), y ciertamente ten\u00ed\u00adan un pacto propio con el Se\u00f1or (N\u00fam. 25:12, 13; 1 Sam. 2:30, 35).<br \/>\nEl resto del cap\u00ed\u00adtulo afirma en los t\u00e9rminos m\u00e1s fuertes posibles la permanencia del pacto renovado (19\u201322; 23\u201326). Al restaurar a su pueblo Dios estar\u00e1 cumpliendo su antigua promesa, aun la promesa a Abraham que sus descendientes ser\u00ed\u00adan una naci\u00f3n (26; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 12:2). Y lo har\u00e1 para probar que aquellos que dec\u00ed\u00adan que \u00e9l hab\u00ed\u00ada rechazado a su pueblo estaban equivocados (24).<br \/>\nLa promesa de un reino permanente contrasta extra\u00f1amente con el serm\u00f3n en 7:1\u201315, en el que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada dicho claramente que el pueblo no podr\u00e1 dar por sentadas las instituciones y la naci\u00f3n. La diferencia se hace posible mediante el nuevo pacto. El reino previsto en el cap. 33 no es otro que el nuevo pacto, interpretado por el NTNT Nuevo Testamento del modo que hemos notado arriba. Los t\u00e9rminos, es verdad, son tomados del antiguo pacto, con su rey y sacerdotes. Esto, sin embargo, debe verse meramente como un veh\u00ed\u00adculo para la seguridad esencial que Dios, al fin, ser\u00ed\u00ada completamente fiel a sus promesas. Estas hab\u00ed\u00adan apuntado originalmente a la salvaci\u00f3n de todo el mundo (G\u00e9n. 12:3) y ser\u00ed\u00adan finalmente cumplidas en esos t\u00e9rminos.<br \/>\n34:1-36:32 EL MENSAJE DE JEREMIAS ES RESISTIDO<\/p>\n<p>34:1-22 Perd\u00f3n para los esclavos<\/p>\n<p>La perspectiva vuelve al tiempo del sitio con otra palabra de Jerem\u00ed\u00adas a Sedequ\u00ed\u00adas (1\u20135). En lo esencial, el mensaje no ha cambiado de 21:3\u20137; 32:3\u20135. Un agregado aqu\u00ed\u00ad (4, 5) permite alguna esperanza de una sentencia mitigada para el rey, en tanto que el otro dicho no hab\u00ed\u00ada sido preciso acerca de su destino personal. El significado es que \u00e9l no morir\u00ed\u00ada en batalla, y que ser\u00e1 apropiadamente llorado (contr\u00e1stese 22:18 para el destino de Joacim; pero v\u00e9ase tambi\u00e9n 52:11). La inminencia de la ca\u00ed\u00adda de la ciudad se indica en los vv. 6, 7, de acuerdo con los cuales s\u00f3lo otras dos ciudades a m\u00e1s de Jerusal\u00e9n continuaban manteniendo su resistencia a los invasores. La mayor parte de Jud\u00e1 ya hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo.<br \/>\nEl incidente que sigue, respecto a esclavos liberados, se torna en una ocasi\u00f3n para otro or\u00e1culo contra Sedequ\u00ed\u00adas. El incidente en s\u00ed\u00ad da una interesante comprensi\u00f3n de la vida de Jud\u00e1 en su angustia de muerte. La esclavitud era una instituci\u00f3n permitida en Israel, bajo condiciones claramente definidas. Estas condiciones, aludidas en el v. 14, est\u00e1n contenidas en Exo. 21:2\u201311; Lev. 25:39\u201355 y Deut. 15:12\u201318. Como se ve, era una instituci\u00f3n humanitaria, permitiendo a aquellos que hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo en duras circunstancias, tal vez por fracaso en las cosechas y deudas, ser restaurados a la independencia. Esto requer\u00ed\u00ada una interpretaci\u00f3n desinteresada de parte de los pudientes, y en realidad generalmente se hab\u00ed\u00ada abusado de esta instituci\u00f3n.<br \/>\nEn el apremio del sitio, Sedequ\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada promulgado una liberaci\u00f3n de esclavos, que hab\u00ed\u00ada sido aceptada por los que los ten\u00ed\u00adan (9, 10). Para el rey, que mostraba se\u00f1ales de vacilaci\u00f3n y debilidad durante el sitio, puede haber sido un intento de enmendar algunos de sus errores antes que fuese demasiado tarde. Presumiblemente, sin embargo, el decreto caus\u00f3 enojo, y el resultado fue que los amos recobraron sus esclavos (11). A la luz de una situaci\u00f3n en la que todo estaba por perderse, la acci\u00f3n fue irracional. No obstante, tal vez es un testimonio de la ceguera humana, y un ejemplo extremo de rehusar aceptar la voluntad y el castigo de Dios que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada criticado (cf.cf. Confer (lat.), compare 21:9).<br \/>\nLa acci\u00f3n de corazones endurecidos llega a ser la ocasi\u00f3n de una promesa m\u00e1s de juicio. La idea de libertad (dada a los esclavos, luego denegada) es usada ir\u00f3nicamente refiri\u00e9ndose a la libertad que Dios dar\u00e1 al pueblo de ser castigado (17). Esto es de hecho la naturaleza de toda libertad de Dios unilateralmente declarada, un enga\u00f1o que s\u00f3lo lleva a la ruina.<br \/>\nEl rito a que se refieren los vv. 18\u201320 involucraba el sacrificio de un animal como se\u00f1al solemne de un pacto. El caminar entre sus mitades puede haber significado una clase de automaldici\u00f3n, es decir, \u2020\u0153que tal cosa (a saber, la muerte) me suceda a m\u00ed\u00ad si yo no guardo mi pacto\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 15:17; 1 Rey. 19:2). Un rito tal puede haber acompa\u00f1ado al pacto ordenado por Sedequ\u00ed\u00adas respecto a los esclavos. El Se\u00f1or ahora dice simplemente, as\u00ed\u00ad sea.<br \/>\nEl cap\u00ed\u00adtulo concluye con un escenario familiar de muerte para la ciudad y la tierra (21, 22).<\/p>\n<p>35:1-19 Los fieles recabitas<\/p>\n<p>Los pr\u00f3ximos cap\u00ed\u00adtulos retroceden en tiempo al reino de Joacim. El desarrollo de la narrativa aqu\u00ed\u00ad, por lo tanto, es tem\u00e1tico, no cronol\u00f3gico. Los temas son la resistencia al pacto con el Se\u00f1or y el peligro inminente de los babilonios. El peligro a que se refiere el v. 11 es el ataque babil\u00f3nico en 605 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas usa a los recabitas como un ejemplo de fidelidad, por medio de un contraste con el fracaso de Jud\u00e1, en general, en ser fiel. La mayor parte de lo que se sabe acerca de los recabitas se encuentra en el presente cap. Su antepasado Jonadab hab\u00ed\u00ada ayuda do al rey Jeh\u00fa en su celo, m\u00e1s de dos siglos antes, en poner fin al culto de Baal en el reino norte\u00f1o de Israel (2 Rey. 10:15, 23). Si el mismo Recab es el nombrado en 1 Cr\u00f3n. 2:55, no obstante, la familia era un clan de Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cr\u00f3n. 2:3), vinculado con los antiguos n\u00f3madas queneos, que hab\u00ed\u00adan sido amistosos con Israel durante sus andanzas por el desierto (1 Sam. 15:6). Jonadab aparentemente inici\u00f3 una regla de vida para su clan que ten\u00ed\u00ada elementos de nomadismo y envolv\u00ed\u00ada la abstinencia de toda clase de bebidas fuertes (6, 7). No es claro si la familia de los recabitas estaba compuesta estrictamente por descendientes de Jonadab, o era una comunidad m\u00e1s abierta, tal vez aun un gremio.<br \/>\nLos or\u00ed\u00adgenes y constituci\u00f3n de los recabitas no son la cuesti\u00f3n, sin embargo, sino m\u00e1s bien su fidelidad a su regla. El pasaje no toma posici\u00f3n en cuanto a si la regla era buena o mala en s\u00ed\u00ad; el punto es la fidelidad a ella de los recabitas. A Jerem\u00ed\u00adas se la indica hacer una se\u00f1al prof\u00e9tica de esto, poniendo vino delante de ellos e invit\u00e1ndoles a beber, sabiendo que estaban comprometidos a la abstinencia (2). La se\u00f1al tiene lugar en una c\u00e1mara del templo y podr\u00ed\u00ada presumiblemente ser vista por oficiales importantes del templo. Una vez m\u00e1s Jerem\u00ed\u00adas fue al coraz\u00f3n del poder de la naci\u00f3n.<br \/>\nLos recabitas rehusaron debidamente (6) y Jerem\u00ed\u00adas declara el significado de la se\u00f1al (12\u201316). El reproche a Jud\u00e1 adquiere una forma familiar (15; cf.cf. Confer (lat.), compare 25:4\u20136) pero gana nueva fuerza por el contraste entre la historia de ellos y la de los recabitas. El reproche es seguido por una palabra de juicio (17; cf.cf. Confer (lat.), compare 11:11). Un giro final promete larga supervivencia a los recabitas (18, 19), en t\u00e9rminos que pertenecen apropiadamente a la promesa hecha al rey dav\u00ed\u00addico (19b; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 2:4). Esto dirige el contraste directamente al rey mismo, con algo de iron\u00ed\u00ada, ya que la continuaci\u00f3n de la dinast\u00ed\u00ada es precisamente lo que est\u00e1 siendo amenazado ahora por el fracaso de los reyes.<\/p>\n<p>36:1-32 Joacim rechaza las palabras de Jerem\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>El reinado de Joacim hab\u00ed\u00ada visto un conflicto mayor entre Jerem\u00ed\u00adas y las autoridades por su predicaci\u00f3n en el templo (cap. 26). El presente cap. es como una secuela de aquel incidente, y retorna al tema del rechazo oficial a las palabras del profeta. Al parecer, Jerem\u00ed\u00adas es ciertamente excluido del \u00e1rea del templo (5), un compromiso sin duda entre aquellas fuerzas que hab\u00ed\u00adan querido ejecutarlo y las que lo hab\u00ed\u00adan apoyado. La exclusi\u00f3n era seria, porque le imped\u00ed\u00ada moverse no s\u00f3lo entre los oficiales sino tambi\u00e9n entre las grandes multitudes que acud\u00ed\u00adan al templo para las grandes ocasiones.<br \/>\nEl Se\u00f1or, por lo tanto, le ordena que escriba en un rollo todas las palabras que ha hablado hasta aqu\u00ed\u00ad (2), de modo que puedan ser le\u00ed\u00addas p\u00fablicamente en ausencia de Jerem\u00ed\u00adas. (Parece que Jerem\u00ed\u00adas simplemente recordaba todas estas palabras, a juzgar por la sorpresa de los oficiales [17, 18] de que hubieran sido escritas, y la respuesta de Baruc.) El humilde papel de Baruc como escriba del profeta ahora le involucra en estar en el lugar del profeta mismo, durante un concurrido d\u00ed\u00ada de ayuno, en lo que ha de haber parecido como una repetici\u00f3n del gran desaf\u00ed\u00ado de Jerem\u00ed\u00adas en el serm\u00f3n del templo (6:10; 26:2\u20136; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:1\u201315). El papel secundario de Baruc, por tanto, requer\u00ed\u00ada la misma dedicaci\u00f3n y valor que los de su maestro, cuando la necesidad surgi\u00f3. Nuevamente la familia de Saf\u00e1n se involucra en atraer la atenci\u00f3n hacia las palabras de Jerem\u00ed\u00adas (10; cf.cf. Confer (lat.), compare 26:24).<br \/>\nLas consecuencias inmediatas de la lectura son verdaderamente notables, porque hacen impacto en algunos de los oficiales principales, otra vez mediante la iniciativa de un miembro de la familia de Saf\u00e1n. La escritura misma puede haber a\u00f1adido algo al efecto, o tal vez simplemente el agrupar tantas palabras diferentes (15\u201318).<br \/>\nLos oficiales, consternados, dan su tercera lectura al rollo, ahora ante el rey mismo. Su reacci\u00f3n y la de sus asociados m\u00e1s allegados contrastan notablemente con la de los oficiales que se lo hab\u00ed\u00adan tra\u00ed\u00addo. Su endurecido desprecio por las palabras del profeta se recalca, casi como algo de qu\u00e9 asombrarse (24; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 16). La quema del rollo horroriza a Elnat\u00e1n, Dela\u00ed\u00adas y Gemar\u00ed\u00adas, que lo ven como la blasfemia que es. Para el rey puede indicar m\u00e1s que indiferencia, y ser un intento supersticioso de destruir el poder de las palabras.<br \/>\nLa acci\u00f3n del rey hace un contraste m\u00e1s, es decir, con la de su padre el rey Jos\u00ed\u00adas, cuando el Libro de la Ley fue descubierto en el templo y le\u00ed\u00addo a \u00e9l (2 Rey. 22:8\u201313). Incidentalmente, el papel de Saf\u00e1n mismo se nota en esa ocasi\u00f3n tambi\u00e9n.<br \/>\nEl intento de destruir las palabras de Dios es f\u00fatil. Simplemente se le ordena a Jerem\u00ed\u00adas hacer otro rollo (28), y sigue la palabra especial de juicio que Joacim ha atra\u00ed\u00addo con su impiedad. Es una negativa expresa de la promesa din\u00e1stica cual la pasada a Salom\u00f3n por David (30b; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 2:4) y una repetici\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada, que \u00e9l no tendr\u00e1 una sepultura apropiada (30c;  cf.cf. Confer (lat.), compare 22:19).<br \/>\nEl nuevo rollo contiene otras palabras que no estaban en el primero (32). Esto presumiblemente refleja el ministerio continuado de Jerem\u00ed\u00adas y es evidencia del comienzo de la colecci\u00f3n escrita de sus dichos.<br \/>\n37:1-39:18 LOS ULTIMOS DIAS DE JUDA<\/p>\n<p>37:1-10 \u00bfAyuda de Egipto?<\/p>\n<p>La acci\u00f3n ahora prosigue r\u00e1pidamente hacia la ca\u00ed\u00adda final de Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n ante los babilonios. De ahora en m\u00e1s la escena se ubica en la \u00faltima parte del reinado de Sedequ\u00ed\u00adas, el rey mismo que hab\u00ed\u00ada sido designado por los babilonios (2 Rey. 24:17, 18). El asunto es si el rey escuchar\u00e1 el anuncio de Jerem\u00ed\u00adas de que la ciudad debe caer, y disminuir\u00e1 la fuerza del desastre rindi\u00e9ndose; el mensaje repetido en el v. 2 fue primero introducido en 21:1\u201310. Sedequ\u00ed\u00adas no debe imaginarse que habr\u00e1 una ayuda efectiva de Egipto.<br \/>\nEl rey, aunque consistentemente reh\u00fasa escuchar todo el impacto del mensaje de Jerem\u00ed\u00adas, sin embargo, busca activamente al profeta, esperando con desesperaci\u00f3n alguna seguridad. Insta a Jerem\u00ed\u00adas a ejercer su papel prof\u00e9tico de intercesor (3), lo cual por supuesto hab\u00ed\u00ada sido prohibido al profeta (7:16), simplemente debido a la dureza del coraz\u00f3n de Jud\u00e1. El deseo de Sedequ\u00ed\u00adas por la palabra de Dios es falso, porque ella s\u00f3lo aceptar\u00e1 el resultado que ella misma ha determinado.<br \/>\nAl tiempo en cuesti\u00f3n, el sitio babil\u00f3nico de la ciudad hab\u00ed\u00ada sido temporariamente aliviado debido a un avance de las fuerzas egipcias. Egipto hab\u00ed\u00ada intentado recuperar algo de terreno en el \u00e1rea de su viejo enemigo (4, 5). Es una ocasi\u00f3n natural para las falsas esperanzas en Egipto, contra las cuales Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada advertido. La esperanza de Sedequ\u00ed\u00adas, entonces, parece tener alg\u00fan fundamento. La situaci\u00f3n b\u00e1sica no ha cambiado, sin embargo (6\u201310). El \u00fanico factor decisivo en ella es la intenci\u00f3n del Se\u00f1or de castigar a Jud\u00e1. Las esperanzas falsas son f\u00e1cilmente estimuladas por apariencias superficiales.<\/p>\n<p>37:11-21 Jerem\u00ed\u00adas encarcelado<\/p>\n<p>El encarcelamiento de Jerem\u00ed\u00adas es un \u00faltimo intento desesperado de sus enemigos de silenciarlo, resistiendo su palabra hasta el fin, aun en la angustia mortal de la ciudad. El profeta aprovecha la tregua proporcionada por la retirada babil\u00f3nica para ir a su pueblo, Anatot (12), posiblemente para unirse a una discusi\u00f3n familiar acerca de su propiedad. La compra del campo de Hanameel por Jerem\u00ed\u00adas (32:1\u201315) puede haber sido un resultado eventual del viaje intentado que aqu\u00ed\u00ad se describe.<br \/>\nEs arrestado a la puerta misma de la ciudad bajo la acusaci\u00f3n de desertar para unirse a los babilonios (13). El pretexto para la acusaci\u00f3n es su predicaci\u00f3n de rendirse como \u00fanico camino a la supervivencia (21:9); pero se inventa el cargo de traici\u00f3n. Su negativa, \u00c2\u00a1Falso! (14), usa la palabra (lit.lit. Literalmente) \u2020\u0153mentira\u2020\u009d con la cual describe la condici\u00f3n total del pueblo (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:2). Su arresto, se implica, es el resultado del rechazo del pueblo de su mensaje, no de alguna evidencia de traici\u00f3n de su parte. Pero a pesar de todo, es encarcelado.<br \/>\nAun as\u00ed\u00ad, continua Sedequ\u00ed\u00adas procurando que le d\u00e9 una palabra de seguridad. Al neg\u00e1rsela, el profeta alega que la falsedad de los profetas opositores ya es seguramente evidente (19). El rey aun no quiere o\u00ed\u00adr. No obstante, alivia las duras condiciones de la prisi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas (20, 21).<\/p>\n<p>38:1-13 Jerem\u00ed\u00adas arrojado a una cisterna<\/p>\n<p>Como Jud\u00e1 est\u00e1 en peligro desesperado a causa de Babilonia, as\u00ed\u00ad Jerem\u00ed\u00adas permanece en peligro a causa de sus enemigos personales. Algunos de los oficiales del palacio se le oponen fuertemente, y \u00e9l es vulnerable a las cambiantes alianzas y juego de poder de gente influyente (ver 21:1 por Pasjur, hijo de Malqu\u00ed\u00adas, en un papel m\u00e1s neutral). Los oficiales citan la bien conocida esencia de la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 (2, 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 21:1\u201310), y piden la pena de muerte (cf.cf. Confer (lat.), compare 26:11). La acusaci\u00f3n es traici\u00f3n, como en el incidente en el cap. 37. Sedequ\u00ed\u00adas parece impotente contra sus oficiales (5). Su intento de mantener el poder, por lo tanto, rehusando el mensaje de Jerem\u00ed\u00adas, tiene una iron\u00ed\u00ada pat\u00e9tica, dado que \u00e9l no tiene ning\u00fan poder verdadero que esgrimir.<br \/>\nEvidentemente, Jerem\u00ed\u00adas estaba destinado a morir en la fangosa cisterna. Se necesit\u00f3 un extranjero al servicio del rey, el et\u00ed\u00adope (cusita) Ebedmelec (lit.lit. Literalmente \u2020\u0153siervo del rey\u2020\u009d) para instar al rey a actuar, suplic\u00e1ndole cuando estaba sentado a la puerta de la ciudad, sin duda escuchando casos tra\u00ed\u00addos a \u00e9l para juicio (7\u201310). La casa del rey est\u00e1 evidentemente dividida; el rey mismo carece de resoluci\u00f3n, pero puede ser influenciado. A Jerem\u00ed\u00adas se le devuelve a la relativa seguridad del patio de la guardia (11\u201313). La reacci\u00f3n de sus enemigos se deja a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>38:14-28 Una \u00faltima entrevista con Sedequ\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>El \u00faltimo encuentro de Sedequ\u00ed\u00adas con Jerem\u00ed\u00adas aparece como secreto (la tercera entrada \u2020\u00a6 en la casa de Jehovah, v. 14, no se menciona de otra manera, y es presumiblemente un lugar tranquilo, tal vez privado, del rey). No s\u00f3lo refleja la propia inseguridad del rey en su palacio, sino tambi\u00e9n la comprensible exasperaci\u00f3n con uno que preguntaba constantemente pero no aceptaba la \u00fanica respuesta verdadera (15). El profeta sin duda est\u00e1 tambi\u00e9n sufriendo por su perpetuo maltrato e incertidumbre acerca de su propia vida, como el rey lo ve (16).<br \/>\nLa palabra que Jerem\u00ed\u00adas da en esta ocasi\u00f3n contiene algo de consuelo para Sedequ\u00ed\u00adas, no cambiando el mensaje acostumbrado, pero asegur\u00e1ndole de su supervivencia personal si obedece a los babilonios, aun protecci\u00f3n de sus enemigos jud\u00ed\u00ados (17\u201320; el v. 19 refleja algunas de las complejas tensiones dentro de la comunidad jud\u00ed\u00ada de la \u00e9poca). La palabra de certeza tiene un elemento personal, que afecta a la familia del rey; por tanto, tambi\u00e9n lo hace la alternativa, porque si \u00e9l reh\u00fasa entonces \u00e9l y su familia sufrir\u00e1n (21\u201323). La p\u00e9rdida del har\u00e9n de un rey en la guerra era una humillaci\u00f3n particular.<br \/>\nSedequ\u00ed\u00adas no responde a la palabra misma, aunque sus acciones en estos \u00faltimos d\u00ed\u00adas sugieren una gran agon\u00ed\u00ada mental personal. La secuela en el cap. 39 muestra cu\u00e1n fatal prob\u00f3 ser su vacilaci\u00f3n frente a lo que \u00e9l sab\u00ed\u00ada que era correcto.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas teme volver a la casa de Jonat\u00e1n (cf.cf. Confer (lat.), compare 37:15; volver a la cisterna era dif\u00ed\u00adcilmente posible, siendo que el rey mismo hab\u00ed\u00ada impedido su asesinato all\u00ed\u00ad), pero se le permite volver al patio de la guardia, donde queda hasta que la ciudad cae (28).<\/p>\n<p>39:1-18 La ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>El desastre del que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada hablado tan insistentemente se relata brevemente ahora, aunque la campa\u00f1a misma hab\u00ed\u00ada durado alg\u00fan tiempo y hab\u00ed\u00ada recibido por lo menos un rev\u00e9s (1, 2; cf.cf. Confer (lat.), compare 37:5). Las fechas en cuesti\u00f3n son enero 588 y julio 587 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (v\u00e9ase tambi\u00e9n 52:4; 2 Rey. 25:1). El falso poder de Sedequ\u00ed\u00adas y su corte se expone brutalmente cuando los babilonios entran a la ciudad, ocupando con deliberado simbolismo una posici\u00f3n que representaba la autoridad del rey en la ciudad (3). El rey t\u00ed\u00adtere huye humillado, pero no encuentra, inexorablemente, mitigaci\u00f3n al castigo que Jerem\u00ed\u00adas le hab\u00ed\u00ada anunciado (5\u20137; cf.cf. Confer (lat.), compare 38:17\u201323).<br \/>\nHay algo conmovedor en el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas a Sedequ\u00ed\u00adas. El verdaderamente ver\u00ed\u00ada al rey de Babilonia con sus propios ojos (32:4; 34:3), s\u00f3lo para ser cruelmente privado de su vista (7). Su propia muerte no tendr\u00ed\u00ada lugar en este ardor de guerra, sino presumiblemente despu\u00e9s, en un tiempo de paz, con debidas honras f\u00fanebres (34:5). Pero dif\u00ed\u00adcilmente habr\u00ed\u00ada paz para su alma.<br \/>\nEl encadenamiento del ex rey, juntamente con la ejecuci\u00f3n de sus hijos (herederos potenciales) y sus oficiales, es parte de la inflexible necesidad pol\u00ed\u00adtica de afirmar el dominio babil\u00f3nico. Es al mismo tiempo el fin de la historia de las despreciables hostilidades que se hab\u00ed\u00adan observado en el ejercicio del poder en Jud\u00e1. Ciertamente hab\u00ed\u00ada habido una falsedad en el coraz\u00f3n del pueblo del pacto que nunca podr\u00ed\u00ada pretender verdaderamente tener un mandato de Dios para gobernar, ni tampoco al final el goce de su protecci\u00f3n.<br \/>\nLa predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada estado siempre dirigida no s\u00f3lo al liderazgo sino a todo el pueblo. El pueblo com\u00fan no hab\u00ed\u00ada estado exento de culpa por su propia infidelidad a Dios, aun cuando los dirigentes hab\u00ed\u00adan llevado una responsabilidad m\u00e1s pesada. De modo que todo el pueblo es afectado en el castigo (8, 9). Nuevamente se nos deja adivinar las tensiones que pueden haber existido dentro de la comunidad exiliada entre aquellos que hab\u00ed\u00adan desertado durante una etapa temprana (\u00c2\u00a1respetando las palabras de Jerem\u00ed\u00adas!) y aquellos que hab\u00ed\u00adan aguantado hasta el fin (9). Aunque algunos de los m\u00e1s pobres se dejan atr\u00e1s (10), Jud\u00e1 ya no existe como una unidad pol\u00ed\u00adtica.<br \/>\nEl mandato especial de Nabucodonosor con respecto a Jerem\u00ed\u00adas puede ocasionar sorpresa (11, 12). No es necesario pensar, sin embargo, que el profeta hab\u00ed\u00ada tenido alguna comunicaci\u00f3n con las autoridades babil\u00f3nicas antes de su captura. Su mensaje nunca hab\u00ed\u00ada requerido colaboraci\u00f3n; la intenci\u00f3n declarada de Dios dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada requerir tal cosa. M\u00e1s bien, el poder conquistador estaba preparado a estar bien dispuesto hacia cualquiera en Jud\u00e1 que \u00e9l consideraba como habiendo apoyado su causa. La recomendaci\u00f3n de rendici\u00f3n por parte de Jerem\u00ed\u00adas puede haber sido conocida por Nabucodonosor por medio de los jud\u00ed\u00ados ya exiliados. Su percepci\u00f3n de lo que Jerem\u00ed\u00adas estaba haciendo (\u00c2\u00a1o ciertamente de lo que \u00e9l mismo estaba haciendo!) no habr\u00ed\u00ada sido la del profeta, por supuesto. No obstante, en la providencia de Dios, la bondad del rey para con Jerem\u00ed\u00adas permiti\u00f3 a \u00e9ste permanecer entre los que fueron dejados en Jud\u00e1, y continuar su ministerio entre ellos (11\u201314).<br \/>\nAhora se incluye una palabra especial del Se\u00f1or respecto a Ebedmelec, el oficial que hab\u00ed\u00ada librado de la muerte a Jerem\u00ed\u00adas cuando hab\u00ed\u00ada sido arrojado a la cisterna (15\u201318; cf.cf. Confer (lat.), compare 38:7\u201313). El iba a ser librado en aquel d\u00ed\u00ada terrible, y adem\u00e1s librado de sus enemigos personales, los mismos sin duda que lo hab\u00ed\u00adan sido de Jerem\u00ed\u00adas (o aquellos de entre ellos que hab\u00ed\u00adan sobrevivido).<br \/>\nLa historia de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n, y su ca\u00ed\u00adda, testifica no s\u00f3lo de la ira de Dios con su pueblo pecaminoso, sino tambi\u00e9n la bondad de su providencia. En el c\u00famulo de confusos eventos, \u00e9l preserva la vida de su profeta y de otros siervos fieles. Y aun el severo castigo tiene al final un prop\u00f3sito de bien.<br \/>\n40:1-45:5 UN REMANENTE HUYE A EGIPTO<\/p>\n<p>40:1-12 Gedal\u00ed\u00adas como gobernador<\/p>\n<p>El presente pasaje ampl\u00ed\u00ada el breve informe en 39:13, 14, al dar m\u00e1s detalles acerca de la entrega de Jerem\u00ed\u00adas a Gedal\u00ed\u00adas. El capit\u00e1n babil\u00f3nico Nabuzarad\u00e1n suelta al profeta del cautiverio que compart\u00ed\u00ada con sus compatriotas (1), mostrando conocimiento de su mensaje y tal vez respetando su rango de profeta que hab\u00ed\u00ada conocido la mente de su Dios (2, 3). Se le da a Jerem\u00ed\u00adas la elecci\u00f3n de ir a Babilonia o quedarse en Jud\u00e1. Pareciera que la consecuencia demandara que \u00e9l fuera, ya que \u00e9l siempre hab\u00ed\u00ada predicado la sumisi\u00f3n a Babilonia. Sin embargo, como la autoridad babil\u00f3nica ahora rige en Jud\u00e1, aun los que se quedan est\u00e1n en un sentido \u2020\u0153en Babilonia\u2020\u009d. Cuando Jerem\u00ed\u00adas va a Gedal\u00ed\u00adas, el jud\u00ed\u00ado nombrado gobernador por Nabucodonosor, lo hace por orden de Nabuzarad\u00e1n, mostrando as\u00ed\u00ad su sumisi\u00f3n a la autoridad babil\u00f3nica. Gedal\u00ed\u00adas mismo es de la familia de Saf\u00e1n, que hab\u00ed\u00ada apoyado a Jerem\u00ed\u00adas (26:24). La informaci\u00f3n secreta de Babilonia habr\u00e1 confirmado que \u00e9l tambi\u00e9n estaba probablemente en simpat\u00ed\u00ada con la causa del conquistador.<br \/>\nEl gobierno de Gedal\u00ed\u00adas (significativamente con asiento en Mizpa, una ciudad provincial y no la rebelde Jerusal\u00e9n) trae un breve avivamiento en las fortunas de Jud\u00e1. El asunto para los que quedan es claro: unirse a Gedal\u00ed\u00adas implica sumisi\u00f3n a Babilonia, de acuerdo con la palabra del Se\u00f1or por medio de Jerem\u00ed\u00adas (9, 10). Obedecer a Dios de esta manera dar\u00e1 comienzo a un regreso a la vida normal fruct\u00ed\u00adfera en la tierra (10). La noticia de que el asunto hab\u00ed\u00ada culminado en Jud\u00e1 viaja con rapidez, y los jud\u00ed\u00ados en lugares apartados se dan cuenta de que el desastre ha sido comienzo de algo nuevo y saludable. Ellos tambi\u00e9n empiezan a regresar a la patria, en extra\u00f1a anticipaci\u00f3n de la restauraci\u00f3n final del pueblo, predicha por Jerem\u00ed\u00adas (29:14). Y la tierra da su fruto, nuevamente una se\u00f1al de bendici\u00f3n del pacto (10\u201312). El \u2020\u0153remanente\u2020\u009d recuerda 4:27 y 5:12. El Se\u00f1or podr\u00e1 aun obrar con esta peque\u00f1a comunidad.<\/p>\n<p>40:13-41:18 El asesinato de Gedal\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>El final feliz no vendr\u00e1 a\u00fan, sin embargo. Algunos de los oficiales de Gedal\u00ed\u00adas captan el rumor de que el rey amonita busca la vida de Gedal\u00ed\u00adas. La oposici\u00f3n de Baalis a Gedal\u00ed\u00adas puede haber surgido de su hostilidad contra Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:3), de modo que Gedal\u00ed\u00adas puede todav\u00ed\u00ada llegar a ser una v\u00ed\u00adctima de la tendencia a resistir a Babilonia, aun despu\u00e9s de haber Nabucodonosor visitado a Jerusal\u00e9n. Ismael, agente jud\u00ed\u00ado de Baalis, \u00e9l mismo de sangre real (41:1), puede haber querido fomentar m\u00e1s rebeli\u00f3n contra Babilonia. En tanto que algunos de los oficiales de Gedal\u00ed\u00adas est\u00e1n convencidos del complot contra \u00e9l, el gobernador mismo escoge m\u00e1s bien c\u00e1ndidamente no creerlo (14). Johan\u00e1n, hijo de Carea, que aparentemente se ha constituido \u00e9l mismo en una figura principal entre los militares, quiere tomar una acci\u00f3n m\u00e1s decisiva para preservar a la comunidad. Esto al fin le llevar\u00e1 a un conflicto con Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa traicionera muerte de Gedal\u00ed\u00adas sigue a su tiempo, otro golpe contra el sabio consejo de los que esperar\u00ed\u00adan para que Dios actuara en estos tiempos de angustia. La minuciosidad del crimen, extendi\u00e9ndose al asesinato de soldados babil\u00f3nicos, sugiere un intento determinado de frustrar la pol\u00ed\u00adtica babil\u00f3nica en la zona (2, 3).<br \/>\nLa secuela inmediata del asesinato (4\u20139) es interesante porque da testimonio del uso continuado del lugar del templo para la adoraci\u00f3n, verdaderamente peregrinaci\u00f3n, aun despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo mismo. El mes s\u00e9ptimo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 1) era aquel en el cual ten\u00ed\u00ada lugar la fiesta de los Tabern\u00e1culos, y esta ser\u00ed\u00ada la ocasi\u00f3n de la peregrinaci\u00f3n. Evidentemente hab\u00ed\u00ada en el territorio del ex reino del norte los que permanec\u00ed\u00adan fieles a los requerimientos de la ley de comparecer ante Dios en las grandes fiestas (Exo. 23:14\u201317), tal vez desde las reformas del rey Jos\u00ed\u00adas (2 Rey. 22, 23).<br \/>\nIsmael a\u00f1ade a sus cr\u00ed\u00admenes el asesinato de estos peregrinos mediante el m\u00e1s c\u00ed\u00adnico ardid, presumiblemente para tratar de mantener oculto su crimen. Al perdonar a algunos a cambio del beneficio inmediato de las provisiones (8), su intenci\u00f3n puede haber sido meramente posponer sus muertes. Consumados sus brutales hechos, \u00e9l huye con cautivos a Am\u00f3n (10).<br \/>\nEl resultado de la aventura de Ismael es miserable y humillante. Escapa de Johan\u00e1n con su vida y poco m\u00e1s, teniendo que abandonar su bot\u00ed\u00adn humano (11\u201315). Sin embargo, su interferencia en la vida de la comunidad que hab\u00ed\u00ada empezado a florecer bajo Gedal\u00ed\u00adas, tiene un efecto decisivo y desastroso: Mizpa es abandonada y con ella la pol\u00ed\u00adtica de sumisi\u00f3n a Babilonia. Este cambio de mente en el pueblo ha sido ocasionado reconocidamente por su exposici\u00f3n a terrible peligro bajo lo que pasaba por ser protecci\u00f3n babil\u00f3nica. Adem\u00e1s, se tem\u00ed\u00adan represalias de Babilonia misma (18). No obstante, el mismo asunto en principio confronta ahora al pueblo como lo hab\u00ed\u00ada hecho antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, a saber, la falsa promesa de Egipto como refugio contra Babilonia. Los pensamientos y pasos del pueblo se vuelven una vez m\u00e1s en esa direcci\u00f3n (16\u201318).<\/p>\n<p>42:1-21 \u2020\u0153No entr\u00e9is en Egipto\u2020\u009d<\/p>\n<p>Cuando Johan\u00e1n y el pueblo vienen a Jerem\u00ed\u00adas en busca de una palabra del Se\u00f1or en esta nueva situaci\u00f3n sin rumbo marcado (1\u20133), es significativo que ya est\u00e1 en camino a Egipto. Jerem\u00ed\u00adas, no obstante, toma el pedido de ellos al pie de la letra y promete esperar la direcci\u00f3n del Se\u00f1or en el asunto. Para \u00e9l tambi\u00e9n las circunstancias son nuevas. El ha estado acostumbrado a advertir a reyes que los babilonios vendr\u00ed\u00adan. Esa venida est\u00e1 ahora en el pasado; \u00e9l necesita una nueva palabra del Se\u00f1or acerca de este remanente del pueblo. Su disposici\u00f3n para orar (4) sugiere que la vieja prohibici\u00f3n (7:16) ahora es levantada. La declaraci\u00f3n del pueblo de su prontitud para o\u00ed\u00adrle es elocuente, pero \u00bfprobar\u00e1 que est\u00e1 bien fundada?<br \/>\nLa palabra del Se\u00f1or no viene inmediatamente; Jerem\u00ed\u00adas no puede ordenarla (7). Cuando viene, est\u00e1 expresada en t\u00e9rminos familiares (10; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:10; 18:7\u201310) y representa una adaptaci\u00f3n del mensaje que Jerem\u00ed\u00adas ha predicado en el pasado. Todav\u00ed\u00ada involucra sumisi\u00f3n a Babilonia y lleva la seguridad que el pueblo necesitaba respecto a represalias (11; cf. 41:18). La palabra tambi\u00e9n da testimonio del dolor del Se\u00f1or por la destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n (10). Esta no es una nota nueva en la profec\u00ed\u00ada (ver sobre 9:1\u20133). Sin embargo, ahora mira hacia atr\u00e1s, y no hacia adelante, respecto al juicio. La intenci\u00f3n del Se\u00f1or hacia su pueblo es ahora bendecir, conforme a sus promesas de los caps. 30\u201333.<br \/>\nEsta profec\u00ed\u00ada se asemeja a las anteriores, sin embargo, en que necesita una respuesta. El pueblo debe estar dispuesto a permanecer en la tierra y tener fe en que Dios puede cumplir su palabra, y que lo har\u00e1. Si ellos no lo est\u00e1n, entonces hay, como siempre, un lado oscuro del futuro, una alternativa a la bendici\u00f3n que Dios dar\u00ed\u00ada. La confianza en Egipto es una ofensa a Dios ahora tanto como siempre lo hab\u00ed\u00ada sido (24:8), porque representa incredulidad. Si el pueblo elige ir all\u00e1 hallar\u00e1, nuevamente, que el camino que parec\u00ed\u00ada seguro seg\u00fan su propia percepci\u00f3n ser\u00ed\u00ada en realidad el camino de la muerte (Prov. 16:25; Luc. 9:23, 24). La iron\u00ed\u00ada de esto es clara en el v. 16a; ellos est\u00e1n a salvo de la espada de Babilonia cuando se quedan, pero caer\u00e1n por la misma espada si huyen de ella. Egipto demostrar\u00e1 ser un aliado ineficaz (cf.cf. Confer (lat.), compare 22:20, 22). El juicio que cay\u00f3 sobre Jud\u00e1 se extender\u00e1 hacia su coraz\u00f3n, una continuaci\u00f3n de aquel mismo castigo (17, 18); cf.cf. Confer (lat.), compare 7:20; 14:12; 24:9; 25:18).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas concluye su palabra del Se\u00f1or dirigi\u00e9ndose al remanente de Jud\u00e1 (19). El tono de su mensaje advierte que, despu\u00e9s de todo, no habr\u00e1 salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de ese remanente. Percibiendo que sus corazones estaban fijos en Egipto a pesar de sus protestas (41:5, 6) \u00e9l proclama que el juicio ciertamente vendr\u00e1 sobre ellos. Es importante, sin embargo, que aunque Jerem\u00ed\u00adas preve la elecci\u00f3n que ellos har\u00e1n, la elecci\u00f3n misma es real y la verdadera causa del juicio.<\/p>\n<p>43:1-13 A Egipto<\/p>\n<p>La verdad de las palabras de Jerem\u00ed\u00adas dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haber sido demostrada m\u00e1s v\u00ed\u00advidamente que por la reciente destrucci\u00f3n del templo. Todav\u00ed\u00ada otra vez, sin embargo, \u00e9l enfrenta la acusaci\u00f3n de que ha hablado falsamente. El conocimiento de la verdad nunca hab\u00ed\u00ada sido f\u00e1cil para Jud\u00e1, y el pueblo hab\u00ed\u00ada sido enga\u00f1ado antes por aquellos que pretend\u00ed\u00adan saberla pero hablaban falsamente por su propia autoridad (23:16\u201318). Johan\u00e1n y los otros no rechazan abiertamente la voluntad de Dios; en cambio pretenden saber mejor cu\u00e1l es. Hay por supuesto autoenga\u00f1o en esto, y no autoridad. La tentaci\u00f3n de pensar que su propia interpretaci\u00f3n de la voluntad de Dios es verdadera, especialmente si corresponde con lo que uno desesperadamente quiere creer, es real y moderna. El fiel Baruc llega a ser la v\u00ed\u00adctima propiciatoria del nuevo liderazgo (3).<br \/>\nSobreviene la huida a Egipto (4\u20137). Esta es presentada como una anulaci\u00f3n de aquello que Dios hab\u00ed\u00ada comenzado bondadosamente a hacer al restablecer al pueblo y la prosperidad a la tierra (40:12). Es un abandono voluntario y decisivo de la tierra, comprendiendo los vestigios de la casa real (6; cf.cf. Confer (lat.), compare 41:10), y aun de Jerem\u00ed\u00adas, un emigrante de lo m\u00e1s renuente, quien hab\u00ed\u00ada hablado tan a menudo en contra de buscar refugio en Egipto.<br \/>\nA\u00fan en Egipto, sin embargo. Dios tiene palabras para el pueblo por medio de Jerem\u00ed\u00adas. Esto es en s\u00ed\u00ad mismo un tributo a su gracia y paciencia (y \u00e9l todav\u00ed\u00ada apelar\u00e1 a ellos por arrepentimiento; 44:7). La palabra actual, sin embargo, es una de juicio. Aun en Egipto, el castigo de Dios sobre su pueblo extraviado continuar\u00e1 por mano de Nabucodonosor. Al tratar de salvarse de Babilonia, ellos se han puesto justo en el paso de sus batallones. La se\u00f1al prof\u00e9tica de Jerem\u00ed\u00adas aqu\u00ed\u00ad tiene el prop\u00f3sito de mostrar lo inevitable de la victoria babil\u00f3nica sobre Egipto (que de hecho vino en 568\u2013567 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 29:17\u201320). Las palabras de juicio sobre Egipto son como aquellas dichas anteriormente contra Jud\u00e1 (11; cf.cf. Confer (lat.), compare 15:2). La victoria de Nabucodonosor demostrar\u00e1 la debilidad de la religi\u00f3n de Egipto (13).<\/p>\n<p>44:1-14 Un \u00faltimo llamado<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n dada en el v. 1 es la de una comunidad jud\u00ed\u00ada establecida y dispersa; los recientes emigrados pueden haberse unido a grupos jud\u00ed\u00ados ya existentes que viv\u00ed\u00adan all\u00ed\u00ad. Se les habla una vez m\u00e1s a trav\u00e9s de Jerem\u00ed\u00adas, quien primeramente recuerda la reciente destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 como resultado de prolongada desobediencia a Dios. El pecado en cuesti\u00f3n, como siempre, es la idolatr\u00ed\u00ada, el rechazamiento de Dios, y los t\u00e9rminos son familiares (3\u20136; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:16; 11:17). El recuerdo tiene por objeto ser una lecci\u00f3n objetiva. El Se\u00f1or es fiel a su palabra.<br \/>\nEl prop\u00f3sito, sin embargo, es hacer volver a \u00e9l al remanente en Egipto (7\u201310). Ellos evidentemente contin\u00faan adorando a otros dioses (8). La palabra a ellos, por lo tanto, est\u00e1 basada en su rebeli\u00f3n presente contra Dios, no en el pasado comportamiento de ellos mismos o de sus antepasados, aunque aquello tambi\u00e9n fue rebeld\u00ed\u00ada (9). La idolatr\u00ed\u00ada contin\u00faa, posiblemente ahora con dioses egipcios (8). El pecado es el mismo, no obstante, sea que persista en pr\u00e1cticas viejas o experimente con nuevas. El castigo ha de seguir seguramente, con aquel elemento de verg\u00fcenza que es secuencia cuando las naciones del mundo miran la suerte del pueblo del Se\u00f1or (8b; cf.cf. Confer (lat.), compare 24:9; 25:18). Esto, sin embargo, es la \u00faltima cosa que Dios desea; \u00e9l implora al pueblo que evite el juicio (8a).<br \/>\nSin embargo, la palabra de juicio sigue inmediatamente (11\u201314). Esto refleja la determinaci\u00f3n del pueblo a no escuchar este nuevo llamado de Dios. El asunto no es s\u00f3lo que Dios conoce la respuesta del pueblo con anticipaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien que el juicio de Dios, cuando llega, es siempre la consecuencia de rechazarlo obstinadamente, no algo predeterminado e irresistible. El pueblo en Egipto contin\u00faa mostrando que es digno de la ira de Dios. La repetici\u00f3n del t\u00e9rmino remanente en estos vers\u00ed\u00adculos (7, 12, 14) tiene el prop\u00f3sito de insistir en que el prop\u00f3sito de Dios de continuar con su pueblo en el futuro no se cumplir\u00e1 a trav\u00e9s del grupo en Egipto. Esto es consistente con la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas en los d\u00ed\u00adas de Sedequ\u00ed\u00adas (24:8\u201310). Sin embargo, es notable que aun a \u00e9stos se les dio una oportunidad de enmendarse y responder a Dios al fin con sinceridad.<\/p>\n<p>44:15-30 \u2020\u0153No escucharemos\u2020\u009d<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n de la Reina del Cielo (la cananea Astart\u00e9 o la babil\u00f3nica Istar) contin\u00faa una pr\u00e1ctica que Jerem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada condenado en los d\u00ed\u00adas de Joa cim (7:18). Entonces, como ahora, familias enteras se hab\u00ed\u00adan implicado (15, 19). En su persistente fracaso en ver la verdad de su situaci\u00f3n, el pueblo ahora usa el falso argumento de que los d\u00ed\u00adas pa sados, cuando adoraban a la Reina del Cielo, hab\u00ed\u00adan sido pr\u00f3speros (17b, 18). Jerem\u00ed\u00adas se\u00f1ala que fue precisamente esa adoraci\u00f3n la que hab\u00ed\u00ada puesto fin a aquellos d\u00ed\u00adas (20\u201323). Hay una ter quedad deshonesta en el pensamiento del pueblo que no quiere ver esto.<br \/>\nEl \u00faltimo or\u00e1culo de Jerem\u00ed\u00adas al pueblo en Egipto ir\u00f3nicamente les consigna al destino que ellos han escogido por s\u00ed\u00ad mismos. Su rechazamiento de Dios ser\u00e1 confrontado por lo que realmente han deseado: que \u00e9l les abandone (26). El proseguir\u00e1 con su intenci\u00f3n de castigarles con la misma resoluci\u00f3n con que bendecir\u00e1 a los que han soportado la cautividad babil\u00f3nica y se vuelven a \u00e9l de todo coraz\u00f3n (27; contr\u00e1stese 24:6; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n 1:12). La palabra de Dios debe cumplirse; ninguna otra tiene autoridad alguna (28).<br \/>\nLas alusiones a un muy peque\u00f1o remanente de jud\u00ed\u00ados que regresar\u00e1n de Egipto (14, 28) tienen el prop\u00f3sito de mostrar que no era por medio de \u00e9stos que Dios promover\u00ed\u00ada sus planes para el pueblo. To da la escapada a Egipto estaba bajo su ira, porque era un intento de salvaci\u00f3n propia. Ser\u00ed\u00ada mostrada por lo que era (29, 30).<\/p>\n<p>45:1-5 Una palabra para Baruc<br \/>\nEl or\u00e1culo dado a Baruc viene en el a\u00f1o en que \u00e9l ayud\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas a preparar el rollo para ser le\u00ed\u00addo ante el rey Joacim (36:1). Parece venir entre la escritura y la lectura del rollo (1) y se relaciona con una protesta de Baruc acerca de la carga de su tarea (3). Hasta este punto no hemos o\u00ed\u00addo nada de esto, y cae, por supuesto, fuera de secuencia cronol\u00f3gica. Baruc, sin embargo, ha de haber compartido en al go el dolor y la frustraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. La palabra de Dios para \u00e9l aqu\u00ed\u00ad tiene elementos en com\u00fan con sus palabras a Jerem\u00ed\u00adas siguiendo algunas de sus \u2020\u0153confesiones\u2020\u009d (12:5, 6; 15:19\u201321) y contiene a la vez reproche y aliento. El contexto de las palabras es el juicio de Dios que viene sobre toda la tierra de Jud\u00e1 (4; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:10). En este igualamiento tan grande todas las pretensiones humanas ser\u00e1n vistas en su andrajosa inutilidad. Se advierte a Baruc, por tanto, que abandone peque\u00f1as ambiciones, pero que se consuele, porque en la devastaci\u00f3n general \u00e9l vivir\u00e1 (5). Una palabra similar de aliento hab\u00ed\u00ada sido dada a otro fiel defensor de Jerem\u00ed\u00adas, Ebedmelec (39:16\u201318).<\/p>\n<p>46:1-51:64 ORACULOS CONTRA LAS NACIONES<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas, como el profeta a las naciones (1:5), dirige palabras espec\u00ed\u00adficas a algunos de aquellos que son vecinos de Jud\u00e1. Or\u00e1culos contra otras naciones son un rasgo com\u00fan en los libros prof\u00e9ticos (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 13\u201323; Am\u00f3s 1\u20132; Eze. 25\u201332). Los or\u00e1culos de Jerem\u00ed\u00adas, en general, se\u00f1alan que la venida de Babilonia es el juicio de Dios sobre todas las naciones, pero que en el fin Babilonia tambi\u00e9n ser\u00e1 juzgada, y Jud\u00e1 librada de su opresi\u00f3n. El punto se destac\u00f3 primero en 25:15\u201319, pero ahora m\u00e1s extensamente, y mediante una palabra final en la profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>46:1-28 Contra Egipto<\/p>\n<p>Es natural que Egipto tenga un lugar preferido porque hab\u00ed\u00ada simbolizado la falsa esperanza y confianza durante toda la profec\u00ed\u00ada. El primer or\u00e1culo (3\u201312) se relaciona evidentemente con la derrota de Egipto por Babilonia en Carquemis sobre el Eufrates en 605 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (2). Describe al ej\u00e9rcito egipcio prepar\u00e1ndose para la batalla (3, 4), mar chando orgullosamente al salir de Egipto, pensando que su fuerza es abrumadora, cual el Nilo en una inundaci\u00f3n (7, 8). El tono es burl\u00f3n, sin embargo, porque el bien preparado ej\u00e9rcito pronto se describe como en terror (5; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:25; el lenguaje usado una vez contra Jud\u00e1 se vuelve ahora contra Egipto). La fuerza del Nilo, inundado por afluentes de Africa y Grecia (9) es derrotada sobre el Eufrates (6). En el choque de los titanes, el resultado es obra de Dios, su d\u00ed\u00ada de venganza, y la derrota de Egipto es una clase de sacrificio (10). En su intenci\u00f3n de conquistar y engrandecerse no habr\u00e1 ni aun sanidad para las heridas en los recursos naturales del suelo extranjero (11; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:22).<br \/>\nEl segundo or\u00e1culo (14\u201326) advierte del ataque babil\u00f3nico en el territorio mismo de Egipto (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:29, 30; ver 2:16 y 44:1 para los lugares nombrados aqu\u00ed\u00ad). En la confusi\u00f3n de la derrota, los mercenarios deciden huir a su tierra (16). El dicho en el v. 17 es un juego sobre el nombre del fara\u00f3n Hofra, y alude a errores de c\u00e1lculo en la campa\u00f1a babil\u00f3nica. La suerte de Egipto, incluyendo aun el exilio, nos recuerda de la suerte de Jud\u00e1 (19; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:15; 4:7; 9:12). Tabor y Carmelo son s\u00ed\u00admbolos de altura sobresaliente y fructificaci\u00f3n respectivamente, aplicadas aqu\u00ed\u00ad a la superioridad del hu\u00e9sped babil\u00f3nico (18). Sus mercenarios se van, Egipto se vuelve en fuga ignominiosa, impotente ante la embestida, como un bosque ante las langostas (21\u201324). El juicio es igualmente sobre los dioses y re yes egipcios, y sobre aquellos que conf\u00ed\u00adan en ellos, como los jud\u00ed\u00ados fugitivos all\u00ed\u00ad (25).<br \/>\nLa promesa de restauraci\u00f3n para Egipto es muy notable (26b) pero no sin paralelo (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 19:23\u201325). Dios es no s\u00f3lo el Dios de juicio, sino tambi\u00e9n de salvaci\u00f3n, finalmente para todo el mundo.<br \/>\nEl or\u00e1culo contra Egipto es seguido por una palabra de consuelo para el disperso pueblo de Jud\u00e1 (27, 28). En el juicio de Dios a las naciones habr\u00e1 restauraci\u00f3n para ellos. Estas palabras son repetidas de 30:10, 11, en la extensa secci\u00f3n de profec\u00ed\u00adas de restauraci\u00f3n para Jud\u00e1.<\/p>\n<p>47:1-7 Contra los filisteos<\/p>\n<p>La \u00e9poca del gran poder de los filisteos fue antes del nacimiento de la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, varios siglos antes de Jerem\u00ed\u00adas. La oportunidad en cuesti\u00f3n aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, es un ataque de Egipto sobre ellos, posiblemente durante la campa\u00f1a en la que Egipto luch\u00f3 contra los babilonios en Carquemis (1). Gaza, en la llanura de la costa, estar\u00ed\u00ada en la ruta norte-sur del ej\u00e9rcito. El gran trastorno de naciones en la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas tuvo consecuencias desastrosas para muchos en la zona. Egipto, aunque incapaz de vencer a Babilonia, pudo hacer estragos sobre la peque\u00f1a Filistea (2; cf.cf. Confer (lat.), compare 46:7, 8). El cuadro de sufrimiento es extremo (3\u20138).<br \/>\nEl desastre para Gaza, que tiene muy espec\u00ed\u00adfico ambiente hist\u00f3rico y causa, se ubica en el contexto de la larga historia de los filisteos y se ve co mo un castigo por toda su maldad. Su suerte es el juicio de Dios; su hora ha llegado (4a, 7). Dios afirma as\u00ed\u00ad su soberan\u00ed\u00ada sobre los hechos de la historia, aun cuando parecen ser explicables en un nivel puramente humano y pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>48:1-47 Contra Moab<\/p>\n<p>Moab, uno de los enemigos hist\u00f3ricos de Israel (Jue. 3:12\u201314; 2 Rey. 3:4\u201327), fue uno de los aliados con Sedequ\u00ed\u00adas contra Nabucodonosor (27:3), pero en realidad hab\u00ed\u00ada proporcionado tropas a Babilonia contra Joacim (2 Rey. 24:2). La ocasi\u00f3n del presente or\u00e1culo es probablemente su propia derrota por Nabucodonosor en 582 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, despu\u00e9s de una rebeli\u00f3n.<br \/>\nLos nombres de lugares, frecuentes en el cap., son de localidades en Moab comprendiendo toda su extensi\u00f3n al este del mar Muerto. Algunos de estos lugares hab\u00ed\u00adan sido asignados por el Se\u00f1or a la tribu de Rub\u00e9n en la conquista original de la tierra de Cana\u00e1n bajo Josu\u00e9 (N\u00fam. 32:3, 37, 38; Jos. 13:15\u201319). Esto no se presenta expl\u00ed\u00adcitamente como una raz\u00f3n para el juicio sobre Moab, pero puede estar impl\u00ed\u00adcito aqu\u00ed\u00ad un tipo de consumaci\u00f3n de la guerra santa por Cana\u00e1n.<br \/>\nEl principio del or\u00e1culo (1\u20136) describe la angustia de un pueblo sufriendo invasi\u00f3n, tal como Jud\u00e1 sufri\u00f3 una vez por causa de Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:19\u201331). Sigue una descripci\u00f3n ir\u00f3nica de los frutos de una falsa confianza, es decir, la humillaci\u00f3n del exilio y la remoci\u00f3n triunfante de la imagen del dios de la naci\u00f3n derrotada, en el caso de Moab, Quem\u00f3s, a quien Salom\u00f3n hab\u00ed\u00ada una vez adorado en su apostas\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (1 Rey. 11:7, 33). Una demostraci\u00f3n tal de la impotencia del dios derrotado era com\u00fan en las guerras antiguas. El destructor (8) es presumiblemente Babilonia. La maldici\u00f3n del v. 10 se apropia del lenguaje de la guerra santa, que requer\u00ed\u00ada la destrucci\u00f3n de ra\u00ed\u00adces y ramas (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 15:3, 11). La destrucci\u00f3n de Moab por Babilonia es el propio juicio de Dios sobre ella.<br \/>\nMoab se presenta primero como tomada en su complacencia (en la figura de sedimento de vino repentinamente derramado, vv. 11, 12), luego como humillada en su orgullo (14\u201317). Significativamente el Se\u00f1or se refiere a s\u00ed\u00ad mismo como el Rey (como tambi\u00e9n en 46:18), para recalcar que s\u00f3lo \u00e9l dispone sobre los asuntos humanos, y no el rey de Moab, ni aun Nabucodonosor, quien es meramente su servidor (25:9). Presenta m\u00e1s cuadros de devastaci\u00f3n (18; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:1, 2, de Jud\u00e1) otra vez evocando geogr\u00e1ficamente toda la tierra (19\u201325). El orgullo de Moab se singulariza como su pecado especial, manifestado especialmente contra Israel (26\u201330). Ciertamente la ca\u00ed\u00adda del orgulloso es grande (28). En su agon\u00ed\u00ada, el profeta mismo lamenta por ella, como lo hiciera un vez por su propio pueblo (31, 32; cf.cf. Confer (lat.), compare 9:10; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n el v. 33 con el 16:9). Moab, como Jud\u00e1 a su turno, ha llegado a ser un objeto de burla a todos los que la ven (39; cf.cf. Confer (lat.), compare 24:9).<br \/>\nEl \u00faltimo or\u00e1culo (40\u201347) repite algunos de los temas principales. El \u00e1guila es Nabucodonosor (40). El cuadro de juicio ineludible (44) nos recuerda del modo de argumentar en Am\u00f3s 5:19. La ignominia final es el exilio (46). Los t\u00e9rminos de los vv. 45, 46 sugieren que un antiguo or\u00e1culo, primero registrado en la narraci\u00f3n de la conquista del rey Sej\u00f3n de Hesb\u00f3n (N\u00fam. 21:28, 29), est\u00e1 por cumplirse.<br \/>\nDespu\u00e9s de todo el discurso de juicio, la nota final es una de salvaci\u00f3n (47; cf.cf. Confer (lat.), compare 46:26b). El lenguaje es el usado repetidamente refiri\u00e9ndose a la restauraci\u00f3n de Jud\u00e1 en el Libro de Consuelo (29:14; 30:3, etc.). El Dios de juicio es tambi\u00e9n el Se\u00f1or de gracia. Y su gracia no se aplicar\u00e1 al final a s\u00f3lo un pueblo, sino aun a aquellos que han sido sus enemigos.<\/p>\n<p>49:1-39 Or\u00e1culos m\u00e1s breves<\/p>\n<p>49:1\u20136 Contra Am\u00f3n. Am\u00f3n, viejo enemigo de Israel como Moab (Jue. 11:4\u201333), hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n proporcionado tropas a Nabucodonosor (2 Rey. 24:2), pero subsecuentemente se hab\u00ed\u00ada unido a la alianza contra \u00e9l (27:3). El pecado de Am\u00f3n est\u00e1 ligado a su vieja enemistad con Israel, que involucra su posesi\u00f3n, en el nombre de su dios Moloc (o Milcom), de territorio israelita (1, 2). Despojar a Israel de su tierra era una ofensa al Dios que la hab\u00ed\u00ada dado a su pueblo y cuyo propio nombre estaba ligado con ella.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad se describe nuevamente la miseria de un pueblo atacado y exiliado, otra vez en la humillaci\u00f3n de su dios (3). (Hesb\u00f3n, como pueblo fronte rizo, puede haber pertenecido a Moab y a Am\u00f3n en diferentes tiempos; v. 3, cf.cf. Confer (lat.), compare 48:2.) Se usan temas t\u00ed\u00adpicos de Jerem\u00ed\u00adas, a saber, la confianza falsa de Am\u00f3n en su propia fuerza y riqueza, y el terror que trae el juicio (4, 5). Am\u00f3n tambi\u00e9n, sin embargo, gozar\u00e1 restauraci\u00f3n, como Egipto y Moab (46:26b; 48:47).<br \/>\n49:7\u201322 Contra Edom. La amargura causada a Israel por la hostilidad de Edom, tanto con anterioridad como en la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas, empeor\u00f3 por sus v\u00ed\u00adnculos de parentesco, siendo Edom descendiente de Esa\u00fa, el hermano de Jacob (8; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 25:29, 30). La ayuda de Edom a Babilonia contra Jud\u00e1 fue la ocasi\u00f3n del or\u00e1culo de Abd\u00ed\u00adas contra ella.<br \/>\nEdom, situada al sur del mar Muerto, fue evidentemente famosa por su sabidur\u00ed\u00ada (el consolador de Job, Elifaz, era de Tem\u00e1n, un pueblo de Edom; Job 4:1). Su sabidur\u00ed\u00ada, sin embargo, no puede eludir el desastre que viene, que no perdonar\u00e1; ni pueden sus cuevas en las monta\u00f1as proporcionar seguridad (10). Deben dejar a los d\u00e9biles entre ellos a la misericordia del Se\u00f1or (11). La copa (12) es la copa de ira que todos deben beber (25:15), el v. 12 recalca ret\u00f3ricamente que Edom merece hacerlo. Bosra (13) era la capital de Edom en el d\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas (un lugar distinto de la Bosra moabita; 48:24).<br \/>\nEn una tierra de escondrijos no hay donde esconderse del juicio (14\u201316; cf.cf. Confer (lat.), compare Abd. 1:4). Algunas de las descripciones de destrucci\u00f3n se han usado ya de Jud\u00e1 (18, 19; cf.cf. Confer (lat.), compare 10:6; 23:14). El \u00e1guila es sin duda una vez m\u00e1s Nabucodonosor (cf.cf. Confer (lat.), compare 48:40).<br \/>\n49:23\u201327 Contra Damasco. Damasco representa a Siria, otro viejo enemigo de Israel; los peque\u00f1os estados de Hamat y Arfad, tambi\u00e9n al norte de Israel, son incluidos. Su ca\u00ed\u00adda y terror se expresan en t\u00e9rminos ya familiares en la predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. Estos reinos florecieron antes de la \u00e9poca de Jerem\u00ed\u00adas, por lo tanto, \u00e9l puede estar tomando un viejo or\u00e1culo. La cr\u00ed\u00adtica de Ben-hadad, un rey anterior de Damasco, ha llegado a ser una expresi\u00f3n fija (cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 1:4).<br \/>\n49:28\u201333 Contra Quedar y Hazor. Este or\u00e1culo tiene que ver con tribus n\u00f3madas \u00e1rabes viviendo al este de Israel, emparentadas con los antiguos madianitas y amalequitas (Jue. 6:3; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 25:13). En el or\u00e1culo se tocan temas de terror y devastaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:25; 9:11). La vulnerabilidad de los n\u00f3madas en sus pueblos sin muros se toma como una clase de ilustraci\u00f3n de falsa confianza.<br \/>\n49:35\u201339 Contra Elam. Elam fue un importante poder al este de Babilonia, pero sujeto a ella en el tiempo de Nabucodonosor. La referencia a los cuatro vientos (36) es una manera de hablar del poder del Se\u00f1or en toda la tierra (Eze. 37:9; Dan. 8:8; Zac. 6:1\u20138). Aun la superioridad de Babilonia sobre Elam, permiti\u00e9ndole hacer la obra del juicio de Dios sobre Jud\u00e1 y otras naciones, est\u00e1 bajo el control de Dios. Elam, sin embargo, ser\u00e1 restaurada en d\u00ed\u00adas venideros (39; cf.cf. Confer (lat.), compare 48:47).<\/p>\n<p>50:1-51:64 Contra Babilonia<\/p>\n<p>Los or\u00e1culos contra las naciones concluyen con una larga serie de or\u00e1culos contra Babilonia, el \u2020\u0153destructor\u2020\u009d que ha estado desarroll\u00e1ndose por to do el libro. Su gigantesco significado en el libro como el instrumento de la ira de Dios contra su pueblo infiel es ahora equiparado por la gran cantidad de dichos de juicio dirigidos contra ella. Es esencial a la l\u00f3gica de la profec\u00ed\u00ada que el destructor deba ser destruido al fin. Su dominio poderoso de otras naciones no es la \u00faltima palabra de Dios en la historia. Sabemos ya que \u00e9l traer\u00e1 salvaci\u00f3n y bendici\u00f3n a su propio pueblo (caps. 30\u201333). En su justicia, por lo tanto, el tiempo propio de Babilonia debe venir (cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n 25:11, 12, 17\u201326).<br \/>\n50:2\u201317 Un enemigo del norte. Marduc era el dios principal de Babilonia, el h\u00e9roe \u00e9pico de su relato de creaci\u00f3n. Bel, tambi\u00e9n mencionado en Isa. 46:1, estaba originalmente separado, pero aparentemente lleg\u00f3 a identificarse con \u00e9l. La condenaci\u00f3n de Babilonia comienza apropiadamente con sus dioses. Aunque Jud\u00e1 hab\u00ed\u00ada sido exiliada a la tierra de su pretendido dominio, ellos despu\u00e9s de todo no han probado su superioridad al Se\u00f1or; al contrario, su debilidad aparecer\u00e1 ahora (cf.cf. Confer (lat.), compare 48:7).<br \/>\nBabilonia fue una vez el enemigo del norte en cuanto a Jud\u00e1 concern\u00ed\u00ada (1:14; 6:1). Ahora la situaci\u00f3n ha cambiado (3, 9; ver tambi\u00e9n 51:27, 28). Ning\u00fan poder tiene derecho absoluto a gobernar en la tierra; s\u00f3lo el Se\u00f1or lo tiene.<br \/>\nAl caer Babilonia, Jud\u00e1 est\u00e1 libre para venir nuevamente arrepentida a su Dios, en un retorno que es en principio una restauraci\u00f3n de todo el Israel hist\u00f3rico. Buscar\u00e1n a Sion, no como el lugar de falsa confianza que antes hab\u00ed\u00ada sido (7:1\u201315), sino como el lugar donde Dios en verdad se hab\u00ed\u00ada dado a conocer (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 2:2\u20134), y renovar\u00e1n el antiguo pacto all\u00ed\u00ad (5; cf.cf. Confer (lat.), compare 31:31\u201334). El pecado y castigo de Jud\u00e1 se mencionan ahora en verbos de tiempo pa sado (6, 7; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 40:1, 2). La oportunidad de dejar la cautividad tiene ahora la fuerza de un mandato (8).<br \/>\nEntre los pecados de Babilonia, el principal es su burla que hace del pueblo de Dios y de su tierra (11). Mientras que Dios se dol\u00ed\u00ada por el juicio que hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo, Babilonia se regocijaba con el despojo. Por esta raz\u00f3n la acci\u00f3n del Se\u00f1or contra Babilonia tiene el car\u00e1cter especial de venganza (15). El volver el orgullo en verg\u00fcenza, el traer desolaci\u00f3n donde hubo riqueza y vida muy activa, los temas comunes de juicio caen ahora sobre aquel que tan indignamente los trajo (12\u201315). No s\u00f3lo Jud\u00e1, sino otras naciones que sufrieron, pueden ahora regresar libremente a su tierra (16).<br \/>\nLa primera parte del or\u00e1culo concluye (17) con una reflexi\u00f3n sobre los dos exilios similares del pueblo de Israel: primero, en manos de Asiria, afectando al reino del norte en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; lue go, en manos de Babilonia. Todos han estado bajo Dios, y la historia ha terminado con el avivamiento de su pueblo.<br \/>\n50:18\u201332 Israel y Jud\u00e1. La restauraci\u00f3n se describe nuevamente como la del Israel hist\u00f3rico en su totalidad (20). El cuadro cambia de lo lit.lit. Literalmente a la esfera de lo figurado, porque Israel del norte casi no exist\u00ed\u00ada ya como un pueblo coherente. Esta restauraci\u00f3n de los exiliados, aunque una salvaci\u00f3n real en s\u00ed\u00ad, es tambi\u00e9n un s\u00ed\u00admbolo de lo que Dios har\u00ed\u00ada por toda la humanidad en la tierra de Jud\u00e1 por medio del Jud\u00ed\u00ado que morir\u00ed\u00ada por todos sobre la cruz.<br \/>\nLa batalla contra Babilonia se describe v\u00ed\u00advidamente (21\u201324), y la guerra es la guerra santa del Se\u00f1or, en la cual \u00e9l mismo se prepara para pelear, teniendo la destrucci\u00f3n en s\u00ed\u00ad algo de la naturaleza de un sacrificio (25\u201328). Nuevamente suena la nota de venganza, esta vez directamente relacionada con el templo (28). La demolici\u00f3n del templo fue el supremo acto de sacrilegio y blasfemia, aunque tambi\u00e9n el decreto de juicio de Dios mismo contra su pueblo. Fue un desaf\u00ed\u00ado al gobierno de Dios en la tierra, una acci\u00f3n de una naci\u00f3n insolente (29\u201332). Su juicio sobre Babilonia surge por lo tanto de la necesidad de mostrar a las naciones que despu\u00e9s de todo \u00e9l es el Se\u00f1or de todos. A su debido tiempo la victoria estar\u00e1 simbolizada por la reedificaci\u00f3n del templo.<br \/>\n50:33\u201346 \u2020\u0153Su Redentor es fuerte\u2020\u009d. La historia ha completado su c\u00ed\u00adrculo. Anteriormente, el Se\u00f1or present\u00f3 su caso contra su propio pueblo, Jud\u00e1, convenci\u00e9ndoles de su pecado; ahora \u00e9l introduce el veredicto en favor de su pueblo (causa aqu\u00ed\u00ad es el mismo t\u00e9rmino \u2020\u0153contender\u2020\u009d en 2:9). Al hacerlo, \u00e9l se presenta como su Redentor (34). El t\u00e9rmino pro viene de la antigua ley habitual de Israel, de acuerdo con la cual una viuda o un hu\u00e9rfano pod\u00ed\u00ada ser adoptado por otro miembro de la familia (ver Rut 4). Al usar el t\u00e9rmino para \u00e9l mismo, el Se\u00f1or recalca el v\u00ed\u00adnculo natural que tiene con su pueblo. Redenci\u00f3n de esta clase es personal y costosa, y atrae al redimido a la relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha posible con aquel que redime. La idea es parte del trasfondo del ATAT Antiguo Testamento a la redenci\u00f3n del pecado del mundo por Jesucristo.<br \/>\nAl juzgar finalmente en favor de su pueblo, el Se\u00f1or es fiel a las promesas de restauraci\u00f3n que les hab\u00ed\u00ada hecho en los caps. 30\u201333.<br \/>\nEsto implica la ca\u00ed\u00adda de Babilonia, cuya descripci\u00f3n contin\u00faa aqu\u00ed\u00ad. Muchos de los motivos que anteriormente se hab\u00ed\u00adan aplicado al juicio de Jud\u00e1 ahora se vuelven en contra de Babilonia, con algo de fuerza ir\u00f3nica, p. ej.p. ej. Por ejemplo la espada (35\u201337; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:12), sequ\u00ed\u00ada (38; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:1), desolaci\u00f3n (39, 40; cf.cf. Confer (lat.), compare 4:29), un enemigo del norte (41\u201343; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:22\u201324, una virtual repetici\u00f3n). Los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos (44\u201346) repiten 49:19\u201321 (contra Edom), poniendo ahora a Babilonia en el papel del perseguido. Su ca\u00ed\u00adda es parte del plan de Dios para todo el mundo (46).<br \/>\n51:1\u201310 Sion vindicada. Al volverse el Se\u00f1or contra su agente anterior, Babilonia, muestra que despu\u00e9s de todo \u00e9l no ha descartado para siempre a su pueblo del pacto; que no han enviudado de \u00e9l (5) es el otro lado de su redenci\u00f3n (50:34). Babilonia ha hecho sufrir a la tierra la ira de Dios (7; cf.cf. Confer (lat.), compare 25:15); ahora ella est\u00e1 incurable (9; contr\u00e1stese 30:17, de Israel\/Jud\u00e1). El Se\u00f1or ha juzgado en fa vor de Sion (significando la tierra y el pueblo, v. 10; las palabras aqu\u00ed\u00ad son pronunciadas por aquellos que ahora han regresado all\u00ed\u00ad). Es decir, \u00e9l ha salvado a su pueblo y le ha puesto en el camino correcto; el len guaje prefigura lo que el ap\u00f3stol Pablo llamar\u00ed\u00ada \u2020\u0153justificaci\u00f3n por la fe\u2020\u009d, la salvaci\u00f3n por la gracia de Dios de aquellos que no la merec\u00ed\u00adan.<br \/>\n51:11\u201324 Venganza sobre Babilonia. La venganza se hace ahora un tema dominante, tra\u00ed\u00addo nuevamente debido a que Babilonia insulta a Dios al destruir el templo (11; cf.cf. Confer (lat.), compare 50:28). La que hab\u00ed\u00ada tenido una \u00e9poca de abundancia y poder llega ahora a su tiempo de juicio (13; cf.cf. Confer (lat.), compare 25:12). Los reyes de Media (11) iban a ser el nuevo poder en el mundo antiguo, surgiendo en tanto que ca\u00ed\u00ada la gran deza del imperio de Nabucodonosor. Ciro, cuya venida es anunciada por Isa\u00ed\u00adas (Isa. 45:1), fue el rey medo que ascendi\u00f3 al poder en Persia y prepar\u00f3 el camino para el imperio persa. La sucesi\u00f3n de imperios aparentemente invencibles en la historia b\u00ed\u00adblica es en s\u00ed\u00ad misma un testimonio de la debilidad del poder humano, y el poder de la \u2020\u0153debilidad\u2020\u009d de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Dan. 2:31\u201345; 1 Cor. 1:25).<br \/>\nLas palabras de Jerem\u00ed\u00adas contra las religiones id\u00f3latras, contrastando el verdadero poder creador de Dios con la debilidad de los dioses falsos (15\u201319), fueron primeramente pronunciadas contra Jud\u00e1 (10:12\u201316); ahora se vuelven sobre Babilonia misma.<br \/>\nFinalmente en esta secci\u00f3n el tiempo del poder de Babilonia, como el instrumento en la mano de Dios, se recuerda en las palabras de comisi\u00f3n de Dios (20\u201323), s\u00f3lo para ser mostrado como termin\u00e1ndose por el agregado del v. 24.<br \/>\n51:25\u201332 Las naciones contra Babilonia. La arremetida de muchas naciones contra Babilonia es un giro ir\u00f3nico, porque Babilonia en su \u00e9poca hab\u00ed\u00ada sometido a muchas adem\u00e1s de Jud\u00e1, tambi\u00e9n ba jo el mandato de Dios (27:4\u20138). Los medos se describen ahora como conductores de un conjunto de naciones (28), tal como Babilonia hab\u00ed\u00ada antes dominado a sus propios sat\u00e9lites (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 24:2; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n lo inverso de 46:23 en el v. 27). Babilonia se describe en su \u00faltima desesperada agon\u00ed\u00ada, exhausta y desanimada, sus enormes defensas de murallas y agua in\u00fatiles ahora contra el poder y las despiadadas estrategias de su enemigo (29\u201332).<br \/>\n51:33\u201344 El triunfo de Jud\u00e1. Las palabras de la gente de Jud\u00e1 que ha sufrido bajo Babilonia (34, 35) recuerdan el Sal. 137, con su terrible oraci\u00f3n contra el opresor. Son seguidas, sin embargo, por una palabra del Se\u00f1or, prometiendo nuevamente la ca\u00ed\u00adda del reino, porque \u00e9l ha tomado la causa de ellos (36; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 50:34). Aqu\u00ed\u00ad como en la secci\u00f3n anterior, se hace referencia a la abundante provisi\u00f3n de agua (36), por su ubicaci\u00f3n sobre el Eufrates, en Mesopotamia, la \u2020\u0153tierra entre los r\u00ed\u00ados\u2020\u009d. La confianza en los recursos y ventajas naturales no pod\u00ed\u00ada proteger contra el juicio de Dios.<br \/>\nSesac (41) es un nombre clave para Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:26). Bel (44) es uno de los dioses de la naci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 46:1), que a pesar de anteriores apariencias, no hab\u00ed\u00ada ganado una victoria sobre el Se\u00f1or.<br \/>\n51:45\u201358 \u2020\u0153\u00c2\u00a1Salid de en medio de ella!\u2020\u009d La \u00faltima parte del or\u00e1culo contra Babilonia es un mandato a los exiliados a huir, ahora que ha llegado su oportunidad (45, 46). La liberaci\u00f3n no era al fin un acto irresistible de Dios, sino que demandaba un acto de fe, obediencia y valor por parte del pueblo, que pod\u00ed\u00ada ser desalentado por frecuentes rumores de la ca\u00ed\u00adda de la ciudad, despertando esperanzas que luego eran pronto estrelladas. (Un llamado similar se halla en Isa. 55:6.) La reafirmaci\u00f3n de seguridad viene en respuesta a tales temores (47, 48).<br \/>\nEl castigo de Babilonia viene directamente por sus cr\u00ed\u00admenes contra el pueblo de Dios (49). Se recuerda el dolor de los \u00faltimos, con un enfoque en la destrucci\u00f3n del templo (51), s\u00f3lo para ser contes tado por una promesa de que aun los dioses de Babilonia ser\u00e1n abatidos. Toda la miseria que Babilonia hab\u00ed\u00ada causado ser\u00e1 plenamente desquitada (56, 57).<br \/>\n51:59\u201364 Una se\u00f1al prof\u00e9tica. Los or\u00e1culos contra Babilonia terminan con un mensaje y una se\u00f1al fechados en el cuarto a\u00f1o del reinado de Sedequ\u00ed\u00adas, cuando el rey visit\u00f3 a Babilonia, posiblemente para explicar su parte en la sublevaci\u00f3n (27:3). Sera\u00ed\u00adas, el hermano de Baruc (cf.cf. Confer (lat.), compare 32:12), se fue con el rey en esa ocasi\u00f3n y llev\u00f3 una comisi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas de anunciar la defunci\u00f3n de Babilonia con una se\u00f1al. Las palabras en el rollo pueden haber contenido alguno o todos los or\u00e1culos contra Babilonia en los caps. 50\u201351, que no est\u00e1n fechados.<br \/>\nNota: \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d en el NTNT Nuevo Testamento. El significado del juicio de Dios sobre Babilonia es de m\u00e1s alcance que la liberaci\u00f3n de la antigua Jud\u00e1. Est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s bien como un s\u00ed\u00admbolo de la enemistad contra el go bierno de Dios en el mundo. El lenguaje usado para \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d en Apoc. 17\u201318 debe mucho a los or\u00e1culos del ATAT Antiguo Testamento contra ella. \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d all\u00ed\u00ad tiene el prop\u00f3sito en primer lugar de evocar la persecuci\u00f3n de Roma contra la iglesia primitiva, pero ampl\u00ed\u00ada su aplicaci\u00f3n a todo odio contra Dios y su pueblo. Es contra \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d, entendida como toda manifestaci\u00f3n de impiedad y opresi\u00f3n, que los creyentes cristianos son exhortados a estar firmes, con la seguridad de que Dios, a su propio tiempo, derribar\u00e1 todo desaf\u00ed\u00ado semejante.<\/p>\n<p>52:1-34 LA CAIDA DE JERUSALEN<\/p>\n<p>El \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo del libro es muy semejante a 2 Rey. 24:18\u201325:30, donde el relato pertenece m\u00e1s naturalmente. Jerem\u00ed\u00adas en realidad ya ha anunciado la ca\u00ed\u00adda de la ciudad (en 39:18), y ciertamente de eventos posteriores en Jud\u00e1 (cap. 40\u201344). Esos eventos se relatan brevemente en Rey. (2 Rey. 25:2\u201326) en un pasaje que se omite en el presente cap. puesto que la informaci\u00f3n ya se ha dado. El re lato presente ha sido colocado al final de nuestro libro probablemente como una conclusi\u00f3n adecuada de los or\u00e1culos que acaban de registrarse.<br \/>\nHay algunas diferencias menores con el relato de Reyes. La nota acerca de la ejecuci\u00f3n de los oficiales del rey y de su propio encarcelamiento de por vida (11, 12) se halla s\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad, lo que no sorprende en vista del inter\u00e9s del libro en la persona de Sedequ\u00ed\u00adas. Hay una diferencia respecto a la fecha de la venida de Nabucodonosor a Jerusal\u00e9n (el d\u00e9cimo d\u00ed\u00ada seg\u00fan el v. 12; cf.cf. Confer (lat.), compare el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada en 2 Rey. 26:8), presumiblemente debido a un error de escriba en un texto o el otro. Similares discrepancias se hallan en los vv. 22 y 25 (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 25:17, 19). El n\u00famero de exiliados en los vv. 28\u201330 es menor que el de 2 Rey. 24:14 y 16, posiblemente porque la cifra s\u00f3lo incluye varones adultos.<br \/>\nEl incidente final, la liberaci\u00f3n del rey Joaqu\u00ed\u00adn de la prisi\u00f3n, al morir el rey Nabucodonosor, se ha tomado a veces como una se\u00f1al de que el exilio pronto llegar\u00ed\u00ada a su fin. Esto es posible, pero no en s\u00ed\u00ad mismo un indicador firme de esperanza.<br \/>\nLa esperanza que ofrece el libro de Jerem\u00ed\u00adas es m\u00e1s profunda. Es una esperanza en el Se\u00f1or de la historia, quien trae el pecado a juicio, quien no obstante promete salvaci\u00f3n; quien promete un nuevo pacto (31:31\u201334), y quien lo cumple en su propio hijo, Jesucristo (Heb. 10:11\u201318).<br \/>\nGordon McConville<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Sus antecedentes<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La historia de Jerem\u00edas cubre un per\u00edodo de 40 a\u00f1os, desde su llamamiento en el decimotercer a\u00f1o del reinado de Jos\u00edas (626 <etiqueta id=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\" title=\"\">a.C.<\/etiqueta>) hasta la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n en 587 a.C. En esas cuatro d\u00e9cadas profetiz\u00f3 bajo los cinco \u00faltimos reyes de Jud\u00e1: Isa\u00edas, Joacaz, Joacim, Joaqu\u00edn, y Sedequ\u00edas. Mientras predicaba personalidades y hechos de importancia estaban haciendo historia m\u00e1s all\u00e1 de su nativa Jud\u00e1. Fue uno de los per\u00edodos m\u00e1s decisivos de la historia del antiguo Cercano Oriente, que tambi\u00e9n tuvo su ef\u00e9cto sobre la historia de Jud\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El imperio asirio se hab\u00eda desintegrado, y Babilonia y Egipto luchaban por el predominio en oriente. La cronolog\u00eda del \u00faltimo cuarto del <etiqueta id=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\" title=\"\">ss. VII<\/etiqueta> a.C ha sido considerablemente aclarada por la publicaci\u00f3n de algunas tablillas excavadas hace algunos a\u00f1os, y que hab\u00edan permanecido en la oscuridad en las b\u00f3vedas del Museo Brit\u00e1nico en Londres. En 1956 D. J. Wiseman puso estos documentos caldeos a disposici\u00f3n de los entendidos en cuestiones del antiguo Cercano Oriente, lo que hizo posible reevaluar la cronolog\u00eda del \u00faltimo cuarto del ss. VII a.C.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vida y la \u00e9poca de Jerem\u00edas correspondientes a este importante per\u00edodo est\u00e1n extraordinariamente bien documentados, y los aspectos \u00edntimos de su personalidad est\u00e1n m\u00e1s gr\u00e1ficamente descritos que los de los profetas menos destacados, como es el caso de los profetas menores, o aun los de Isa\u00edas y Ezequiel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando Jerem\u00edas fue llamado al oficio prof\u00e9tico todav\u00eda era \u201cun ni\u00f1o\u201d (<\/span><span style=''>na&#723;ar<\/span><span lang=ES style=''>, 1.6), t\u00e9rmino ambiguo que describe la infancia (Ex. 2.6) y la adolescencia avanzada (1 S. 30.17). Si el modesto Jerem\u00edas simplemente quiso significar que era espiritualmente y socialmente inmaduro, el t\u00e9rmino podr\u00eda indicar que no ten\u00eda aun la edad promedio de los profetas, digamos entre 20 y 30 a\u00f1os, si nos guiamos por las reglas promulgadas para los levitas (Nm. 8.24; 1 Cr. 23.24). Si suponemos, entonces, que cuando fue llamado Jerem\u00edas estaba en la primera mitad de la d\u00e9cada de sus 20 a\u00f1os, su adolescencia correspondi\u00f3 a los reinados de Manas\u00e9s y Am\u00f3n. Cuando el profeta recibi\u00f3 su llamamiento ya hab\u00eda pasado casi un siglo desde que el reino del <etiqueta id=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\" title=\"\">N (Samaria) hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los asirios. Jud\u00e1 en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\" title=\"\">S, sin embargo, logr\u00f3 sobreviv<\/etiqueta>ir. Por milagro se salv\u00f3 de la invasi\u00f3n de Senaquerib, como lo hab\u00eda predicho Isa\u00edas. El rey Ezequ\u00edas hab\u00eda iniciado reformas religiosas y morales en Jud\u00e1 (2 R. 18.1ss), pero fueron contrarrestadas por la larga apostasia de su hijo Manas\u00e9s (2 R. 21.1ss) y el breve reinado idol\u00e1trico de Am\u00f3n (2 R. 21.19ss). Mientras Jud\u00e1 se hund\u00eda en el lodo de la idolatr\u00eda, los asirios, bajo Esar-had\u00f3n y Asurbanipal, conquistaron Egipto. Bajo el reinado de Sam\u00e9tico (664\u2013610 a.C.) Egipto se recuper\u00f3 y nuevamente comenz\u00f3 a intimidar a Jud\u00e1, que vacilaba entre los halagos y las amenazas de las dos potencias mundiales, Egipto y Babilonia. Jerem\u00edas lleg\u00f3 a la adolescencia en esa atm\u00f3sfera de tensi\u00f3n internacional y declinaci\u00f3n religiosa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Indudablemente muchos en Jud\u00e1 so\u00f1aban con la aurora que terminar\u00eda la noche de degeneraci\u00f3n moral que ya hab\u00eda durado 60 a\u00f1os. Jerem\u00edas creci\u00f3 en un hogar sacerdotal piadoso (1.1). Su nombre, \u201cYahv\u00e9h exalta\u201d o \u201cYahv\u00e9h derriba\u201d, bien puede simbolizar las plegarias de sus padres para la desconsolada naci\u00f3n y sus aspiraciones para el joven Jerem\u00edas. A su tiempo le comunicar\u00edan su ansiedad por las persecuciones religiosas y las apostas\u00edas de Manas\u00e9s y Am\u00f3n, lo educar\u00edan en las leyes de Israel, y llenar\u00edan su f\u00e9rtil mente con las ense\u00f1anzas de Isa\u00edas y otros profetas del siglo anterior.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Los cinco reinados<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Jos\u00edas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cuando Dios llam\u00f3 a Jerem\u00edas, Jos\u00edas (638\u2013608 a.C.), que hac\u00eda 12 a\u00f1os ocupaba el trono de Jud\u00e1, ya hab\u00eda introducido reformas religiosas (2 Cr. 34.4\u20137). Pero no fue hasta el 621 a.C., en el decimoctavo a\u00f1o de su reinado, que inici\u00f3 una sistem\u00e1tica reforma religiosa y moral de Jud\u00e1 (2 R. 23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El impulso de reformar surgi\u00f3 del trascendental descubrimiento por Hilc\u00edas del \u201clibro de la ley\u201d en el templo. Ya hac\u00eda cinco a\u00f1os que Jerem\u00edas era profeta. Probablemente los <etiqueta id=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\" title=\"\">cap(s). 1\u20136 describan las condiciones en Jud\u00e1 antes de las principales reformas de Jos\u00edas en 622\u2013621 a.C. La naci\u00f3n aparec\u00eda incorregiblemente corrupta, insensible a las ofertas de perd\u00f3n por parte de Dios, y no se percataba de la <\/etiqueta>amenaza de un enemigo invisible. Aparte de 11.1\u20138, que puede contener alusiones al entusiasmo de Jerem\u00edas por las reformas de Jos\u00edas, el profeta no nos ha dejado referencias sobre los \u00faltimos 12 a\u00f1os del reinado de este monarca. En 608 a.C. el rey fue muerto en Meguido (2 R. 23.29) cuando trataba infructuosamente de resistir al fara\u00f3n Necao (610\u2013594 a.C.), sucesor de Sam\u00e9tico. Naturalmente Jerem\u00edas lament\u00f3 la muerte prematura de Jos\u00edas (22.10a), a quien ve\u00eda favorablemente (22.15s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Joacaz<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Necao continu\u00f3 inmiscuy\u00e9ndose en los asuntos de Jud\u00e1. Joacaz (o Salum, Jer. 22.11) sucedi\u00f3 a Jos\u00edas, pero tres meses m\u00e1s tarde fue depuesto por Necao, que impuso un fuerte tributo a Jud\u00e1 (2 R. 23.31\u201333) y nombr\u00f3 a Joacim (o Eliaquim), hermano de Joacaz, como rey (2 R. 23.34; 2 Cr. 36.2, 5). Jerem\u00edas lament\u00f3 el derrocamiento de Joacaz y su exilio a Egipto (22.10\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Joacim<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En su reinado (607\u2013597 a.C.) se produjo un hecho de gran significaci\u00f3n pol\u00edtica: la batalla de Carquemis (Jer. 46) en 605 a.C. Los caldeos, bajo el mando de Nabucodonosor, derrotaron completamente a los egipcios dirigidos por Necao en la batalla de Carquemis, en la ribera derecha del \u00c9ufrates, al <etiqueta id=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\" title=\"\">NO de Alepo, y en Hamat. Desde el punto de vista pol\u00edtico este hecho fue crucial porque mar<\/etiqueta>c\u00f3 la transferencia de la hegemon\u00eda del Cercano Oriente a Babilonia. Por lo tanto, Carquemis fue tambi\u00e9n de gran significaci\u00f3n para Jud\u00e1. Como todas las rutas a la frontera egipcia se encontraban ahora bajo el control de Nabucodonosor, inevitablemente todo el Cercano Oriente ten\u00eda que caer bajo su dominio (Jer. 25.15ss). A partir de ese momento, por lo tanto, el profeta abog\u00f3 por la sumisi\u00f3n de Jud\u00e1 al control de Babilonia. En 604 a.C. Nabucodonosor saque\u00f3 la ciudad de Ascal\u00f3n, contra la cual Jerem\u00edas (47.5\u20137) y Sofon\u00edas (2.4\u20137) hab\u00edan profetizado juicio. En Jer. 36.9ss se proclama un ayuno en Jud\u00e1. Indudablemente esto hace resaltar la inminencia de una calamidad nacional; y efectivamente, la fecha de la campa\u00f1a de Nabucodonosor coincide con la fecha de este ayuno en Jud\u00e1. Jerem\u00edas anticip\u00f3 que, de Ascal\u00f3n, Nabucodonosor avanzar\u00eda sobre Jud\u00e1; por ello se llev\u00f3 a cabo el ayuno y se proclam\u00f3 en Jerusal\u00e9n el mensaje de Jerem\u00edas. Pero la pol\u00edtica del profeta se opon\u00eda a la estrategia interna y externa de Joacim. El rey favorec\u00eda costumbres idol\u00e1tricas (2 R. 23.37), y su ego\u00edsmo y vanidad agravaron los problemas de Jud\u00e1 (Jer. 22.13\u201319). Joacim ten\u00eda poco respeto por la persona del profeta (26.20\u201323) o su mensaje (26.9). Su pol\u00edtica vacilante, de alianza con Egipto primero, y luego con Babilonia, probablemente se debi\u00f3 al hecho de que el resultado de la lucha entre Babilonia y Egipto en el a\u00f1o 601\/600 a.C. todav\u00eda no era evidente. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde se rebel\u00f3 contra Babilonia, pero su fracaso hizo m\u00e1s completo el yugo babil\u00f3nico sobre su reino, lo que exacerb\u00f3 la angustia de Jud\u00e1 (2 R. 24.1s). Jerem\u00edas reprendi\u00f3 al rey, a los profetas y a los sacerdotes, y la hostilidad que engendr\u00f3 esta reprensi\u00f3n se refleja en sus or\u00e1culos. Fue perseguido (12.6; 15.15\u201318), objeto de intrigas (11.18\u201321; 18.18), puesto en prisi\u00f3n (20.2), declarado merecedor de la muerte (26.10s, 24; <etiqueta id=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\" title=\"\">cf. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\" title=\"\">vv. 20\u201323; 36.26). Sus profec\u00edas escritas fueron destruidas (36.27). Pero en estas tristes circunstancias Jerem\u00edas persisti\u00f3 en su ministerio, interce<\/etiqueta>diendo por Jud\u00e1 (11.14; 14.11; 17.16), razonando con Dios (17.14\u201318; 18.18\u201323; 20.7\u201318), desenmascarando a los falsos profetas (23.9\u201340), prediciendo la destrucci\u00f3n del templo (7.1\u201315) y la naci\u00f3n (caps. 18s), y lamentando el destino de su pueblo (9.1; 13.17; 14.17). Finalmente la vida de Joacim termin\u00f3 violentamente en Jerusal\u00e9n a fines del 598 a.C., en el und\u00e9cimo a\u00f1o de su reinado, como lo hab\u00eda predicho Jerem\u00edas (22.18; cf. 2 R. 24.1ss). Por otro lado, 2 Cr. 36.6s habla de la captura de Joacim por Nabucodonosor, que lo encaden\u00f3 para llevarlo a Babilonia. Dn. 1.1s tambi\u00e9n habla del exilio de Joacim en el 3\u00ba a\u00f1o de su reinado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Joaqu\u00edn<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Joaqu\u00edn (o Con\u00edas, 22.24, 28 o Jecon\u00edas, 24.1) sucedi\u00f3 a Joacim en el 597 a.C., y cosech\u00f3 lo que su padre hab\u00eda sembrado. Este joven inmaduro, de 18 a\u00f1os, rein\u00f3 solamente tres meses (2 R. 24.8). La rebeli\u00f3n del padre de Joaqu\u00edn impuls\u00f3 a Nabucodonosor a poner sitio a Jerusal\u00e9n en el 7\u00ba a\u00f1o de su reinado, y el joven rey de Jud\u00e1 \u201csali\u00f3\u201d (2 R. 24.12), <etiqueta id=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\" title=\"\">e. d. se entreg\u00f3. Junto c<\/etiqueta>on la mayor parte de la aristocracia de Jud\u00e1, los artesanos y los soldados, fue exiliado a Babilonia (como sugiere Jer. 22.18s), y el templo fue saqueado (2 R. 24.10\u201316). En la Cr\u00f3nica babil\u00f3nica encontramos ahora, por primera vez, la confirmaci\u00f3n de esta informaci\u00f3n en una fuente extrab\u00edblica contempor\u00e1nea. Jerem\u00edas ya hab\u00eda predicho la muerte de Joaqu\u00edn (22.24\u201330). Treinta y seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, sin embargo, fue dejado en libertad por el hijo y sucesor de Nabucodonosor (2 R. 25.27\u201330).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Sedequ\u00edas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Sedequ\u00edas, recientemente nombrado por Nabucodonosor rey de Jud\u00e1, era el hijo menor de Jos\u00edas (Jer. 1.3), y t\u00edo de Joaqu\u00edn (2 R. 24.17; 2 Cr. 36.10). Este relato veterotestamentario, sobre el nombramiento de Sedequ\u00edas por Nabucodonosor para suceder a Joaqu\u00edn, ha sido perfectamente verificado en la Cr\u00f3nica babil\u00f3nica. Su reinado (597\u2013587 a.C.) sell\u00f3 el destino de Jud\u00e1 (2 R. 24.19s). Fue d\u00e9bil y vacilante, y sus funcionarios de estado fueron personas de condici\u00f3n humilde; hab\u00edan reemplazado a la aristocracia exiliada, y ahora los miraban con desprecio, pero Jerem\u00edas ten\u00eda sus propias convicciones con respecto a los higos \u201cbuenos\u201d y \u201cmalos\u201d (24.1ss). Fue a estos \u00faltimos que el profeta envi\u00f3 su famosa carta (29.1ss). Pero tanto en Babilonia como en Jud\u00e1, falsos profetas trataron de hacer ejecutar a Jerem\u00edas (28.1ss; 29.24ss). El principal punto de contenci\u00f3n entre ellos fue la duraci\u00f3n del per\u00edodo de cautiverio. Jerem\u00edas pronostic\u00f3 un exilio de 70 a\u00f1os, mientras que los falsos profetas argumentaron que solamente durar\u00eda dos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El principal conflicto de Jerem\u00edas con Sedequ\u00edas fue la cuesti\u00f3n de la rebeli\u00f3n contra Nabucodonosor. En el 4\u00ba a\u00f1o de su reinado se plane\u00f3 una revuelta en colusi\u00f3n con los estados vecinos, a lo cual el profeta se opuso vehementemente (caps. 27s). Sin embargo, parecer\u00eda que Sedequ\u00edas logr\u00f3 aquietar las sospechas de Nabucodonosor con su visita a Babilonia en el mismo a\u00f1o (51.59).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Finalmente, sin embargo, en el 7\u00ba a\u00f1o de su reinado, Sedequ\u00edas se comprometi\u00f3 irrevocablemente ante los ojos de Nabucodonosor al entrar en negociaciones traidoras con el fara\u00f3n Ofra. La suerte estaba echada, y en el 9\u00ba a\u00f1o de Sedequ\u00edas (589), los babilonios sitiaron Jerusal\u00e9n por segunda vez. Pero antes del sitio (21.1\u201310), y durante el mismo (34.1ss, 8ss; 37.3ss, 17ss; 38.14ss), Jerem\u00edas s\u00f3lo tuvo un mensaje para Sedequ\u00edas: la rendici\u00f3n ante los babilonios, porque Jerusal\u00e9n deb\u00eda caer en sus manos. As\u00ed se vindic\u00f3 completamente la interpretaci\u00f3n de Jerem\u00edas, 17 a\u00f1os antes (605) acerca de la batalla de Carquemis. En cierto momento durante el sitio, el avance del ej\u00e9rcito egipcio oblig\u00f3 a los babilonios a retirarse, pero r\u00e1pidamente se desvanecieron las esperanzas de que Jerem\u00edas se hubiera equivocado. Sus advertencias de que los babilonios aniquilar\u00edan a los egipcios pronto se vieron cumplidas, e inmediatamente volvi\u00f3 a sitiarse la ciudad (37.1\u201310). La perfidia de algunos jud\u00edos hacia sus esclavos en esta ocasi\u00f3n mereci\u00f3 el fr\u00edo desprecio y la m\u00e1s severa condena por parte de Jerem\u00edas (34.8\u201322). Gracias a las cobardes vacilaciones de Sedequ\u00edas, el profeta fue tan violentamente maltratado por sus enemigos durante el sitio, que temi\u00f3 por su vida. Arrestado bajo la acusaci\u00f3n de haber desertado al enemigo, fue arrojado a una celda (37.11\u201316), pero posteriormente fue enviado a una prisi\u00f3n en la guardia del palacio (37.17\u201321). Luego fue acusado de traici\u00f3n y colocado en una cisterna abandonada, en la que habr\u00eda muerto si no hubiera sido por la oportuna intervenci\u00f3n de Ebed-melec. Posteriormente fue transferido a la prisi\u00f3n de la corte (38.1\u201313), donde el rey mantuvo una conferencia secreta con \u00e9l (vv. 14\u201328).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Durante las \u00faltimas etapas del sitio Jerem\u00edas, en un gran acto de fe, compr\u00f3 la tierra que pertenec\u00eda a su primo en Anatot (32.1\u201315). En ese momento tambi\u00e9n proclam\u00f3 las promesas de restauraci\u00f3n (32.36\u201344; 33.1\u201326). A este per\u00edodo tambi\u00e9n debemos asignar su gran profec\u00eda de un nuevo pacto (31.31ss), finalmente cumplida en Cristo, el Mediador de dicho pacto. Pero la copa de iniquidad de Jud\u00e1 ya estaba colmada, y en 587 lleg\u00f3 el juicio a la condenada Jerusal\u00e9n (cap. 39). Aqu\u00ed tambi\u00e9n resulta instructivo notar que el relato de la cautividad de Jerusal\u00e9n en la Cr\u00f3nica babil\u00f3nica coincide, en general, con la relaci\u00f3n del <etiqueta id=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\" title=\"\">AT en 2 R. 24.10\u201317; 2 Cr. 36.17; Jer. 52.28. La fecha de este aconte<\/etiqueta>cimiento es 597 a.C., en el 7\u00ba a\u00f1o del reinado de Nabucodonosor. De modo que la destrucci\u00f3n se produjo en 587 a.C. y no en 586, como por tanto tiempo se hab\u00eda sostenido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Nabucodonosor trat\u00f3 amablemente a Jerem\u00edas, y cuando nombr\u00f3 a Gedal\u00edas gobernador de Jud\u00e1, Jerem\u00edas se uni\u00f3 a \u00e9l en Mizpa (40.1\u20136). Pronto tuvo lugar el asesinato de Gedal\u00edas (41.1ss), y el remanente en Mizpa resolvi\u00f3 huir a Egipto, a pesar de las inmediatas protestas de Jerem\u00edas, quien, junto con Baruc su secretario, se vio obligado a acompa\u00f1arlos (42.1\u201343.7). La \u00faltima escena del tormentoso ministerio de Jerem\u00edas, ya de edad avanzada, lo muestra en Tafnes, Egipto, donde todav\u00eda mantuvo su apostura. Profetiz\u00f3 la conquista de Egipto por Nabucodonosor (43.8\u201313), y se opuso al culto idol\u00e1trico de los jud\u00edos que entonces resid\u00edan en Egipto (44.1ss). Nada se sabe de los acontecimientos posteriores de su vida, o de las circunstancias de su muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La personalidad de Jerem\u00edas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La personalidad de Jerem\u00edas es la m\u00e1s agudamente descrita de todos los profetas del AT. Sin duda no ser\u00eda exagerado decir que a fin de entender lo que el AT quiere decir con el t\u00e9rmino profeta es necesario estudiar el libro de Jerem\u00edas. Su llamamiento, su vocaci\u00f3n como portador de la palabra de Dios, la autoridad que esto le confiri\u00f3, la forma en que le fue revelada dicha palabra, su clara distinci\u00f3n entre el verdadero y el falso profeta, su mensaje y los dram\u00e1ticos dilemas en los que se vio envuelto a causa de su fidelidad, est\u00e1n todos delineados en sus or\u00e1culos con una autoridad irresistible. Ello se debe a la correlaci\u00f3n entre la experiencia espiritual y emocional del profeta y su ministerio prof\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aun en sus conversaciones se exhiben claramente sus emociones. Del contenido de su predicaci\u00f3n resulta evidente que Jerem\u00edas fue un hombre de marcados contrastes. Al mismo tiempo fue gentil y tenaz, afectivo e inflexible. En \u00e9l contend\u00edan las debilidades de la carne con las energ\u00edas del esp\u00edritu. Al profeta le fueron negadas las aspiraciones naturales de la juventud. Insisti\u00f3 en el arrepentimiento de un pueblo incapaz de contrici\u00f3n alguna. Desenmascar\u00f3 los pecados de su pueblo y comunic\u00f3 su juicio, sabiendo que todo ser\u00eda in\u00fatil. Aquellos a quienes amaba lo odiaban. Aunque fue un patriota leal, fue considerado un traidor. Este profeta de esperanza sin l\u00edmites tuvo que exhibir la falacia de las esperanzas de su pueblo. Este intercesor sacerdotal fue obligado a no interceder m\u00e1s. Este amante de Jud\u00e1 fue calumniado por su propia naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Resulta imposible determinar la medida del dolor en que se vio sumergido Jerem\u00edas. Desesper\u00f3 del consuelo (8.18, 21), deseaba disolverse en l\u00e1grimas por la condenada Jud\u00e1 (9.1; 13.17) y abandonarla a la suerte que ella misma se hab\u00eda atra\u00eddo (9.2). Convencido del fracaso final, maldijo el d\u00eda en que naci\u00f3 (15.10; 20.14\u201318), acus\u00f3 a Dios de haberle hecho da\u00f1o (20.7a), se quej\u00f3 de la ignominia que hab\u00eda ca\u00eddo sobre su cabeza (20.7b\u201310), invoc\u00f3 imprecaciones contra los que lo atormentaban (18.18, 21\u201323). Es en este sentido que el emocional y altamente emotivo Jerem\u00edas resulta una figura tr\u00e1gica. La tragedia de su vida emana de los conflictos que surgieron dentro y alrededor de \u00e9l: la parte m\u00e1s elevada de su ser en lucha con la m\u00e1s baja, el coraje mezclado con la cobard\u00eda, cierta medida de triunfo en contenci\u00f3n con la aparente derrota, una determinaci\u00f3n de abandonar su llamamiento junto con una incapacidad de evadirlo (cf. 5.14; 15.16, 19\u201321 con 6.11; 20.9, 11; 23.29). Pero estos feroces conflictos internos, y la ignominia en la que su llamamiento lo envolvi\u00f3 (15.17s; 16.2, 5, 8), lo obligaron a encontrar refugio en Dios. De este modo, el ideal veterotestamentario de la comuni\u00f3n con Dios encuentra su mejor expresi\u00f3n en Jerem\u00edas. Y fue por este compa\u00f1erismo con Dios que Jerem\u00edas finalmente pudo soportar los efectos desgastadores de la timidez, la angustia, el sentimiento de encontrarse indefenso, la hostilidad, la soledad, la desesperaci\u00f3n, la incomprensi\u00f3n, y el fracaso.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Su mensaje<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Su concepto de Dios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios es el Creador y Se\u00f1or soberano que gobierna todas las cosas en el cielo y la tierra (27.5; 28.13s; 5.22, 24; 10.12s). Mientras que los dioses de las naciones son inexistentes (10.14s; 14.22), el Dios de Israel dispone todas las cosas de acuerdo con su voluntad (18.5\u201310; 25.15\u201338; 27.6\u20138). Conoce el coraz\u00f3n de los hombres (17.5\u201310) y es la fuente de la vida para todos los que conf\u00edan en \u00e9l (2.13; 17.13). Ama tiernamente a su pueblo (2.2; 31.1\u20133), pero exige su obediencia y fidelidad (7.1\u201315). Los sacrificios a los dioses paganos (7.30s; 19.5) y las ofrendas que le dedique un pueblo desobediente (6.20; 7.21s; 14.12) le son igualmente abominables.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Jerem\u00edas y la idolatr\u00eda<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Desde el principio el profeta se dedic\u00f3 a proclamar el juicio. La pecaminosidad de Jud\u00e1 lo hizo inevitable. El pecado principal contra el que profetiz\u00f3 Jerem\u00edas fue la idolatr\u00eda. Sus muchas referencias a la adoraci\u00f3n de deidades paganas confirma que la pr\u00e1ctica estaba generalizada y diversificada. Se menciona a Baal, Moloc y la reina del cielo. Se encontraron \u00eddolos en el templo (32.34), y en la vecindad de Jerusal\u00e9n se sacrificaba ni\u00f1os a Baal y Moloc (cf. 7.31; 19.5; 32.35). Jos\u00edas suprimi\u00f3 las pr\u00e1cticas idol\u00e1tricas que hab\u00eda promovido su abuelo Manas\u00e9s, pero la naci\u00f3n cometi\u00f3 apostas\u00eda despu\u00e9s de su muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Jerem\u00edas y la inmoralidad<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En todo el AT la inmoralidad acompa\u00f1aba a la idolatr\u00eda. Este principio queda poderosamente ejemplificando por la generaci\u00f3n id\u00f3latra de Jerem\u00edas (5.1\u20139; 7.3\u201311; 23.10\u201314). Necesariamente la corrupci\u00f3n moral sigui\u00f3 a la eliminaci\u00f3n del temor de Dios y la reverencia para con su ley. La disoluci\u00f3n y la falta de probidad eran comunes aun entre los sacerdotes y profetas (5.30s; 6.13\u201315; 14.14). En lugar de hacer desaparecer la inmoralidad, contribuyeron a que se expandiera. Ir\u00f3nicamente, la id\u00f3latra e inmoral Jud\u00e1 segu\u00eda siendo escrupulosamente religiosa. Esto explica la afirmaci\u00f3n, muchas veces reiterada, de Jerem\u00edas de que la ley moral de Dios tiene preferencia sobre la ceremonial. El profeta aplica este principio a la reverencia que Jud\u00e1 ten\u00eda por el arca (3.16), las tablillas de la Tor\u00e1 (31.31s), la se\u00f1al del pacto, o sea la circuncisi\u00f3n (4.4; 6.10; 9.26), el templo (7.4, 10s; 11.15; 17.3; 26.6, 9, 12; 27.16) y el sistema de sacrificios (6.20; 7.21s; 11.15; 14.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Jerem\u00edas y el juicio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Era natural, entonces, que la inevitabilidad del juicio ocupara un lugar prominente en el mensaje de Jerem\u00edas. El castigo de Jud\u00e1 a manos de Dios adopt\u00f3 diversas formas, como la sequ\u00eda y el hambre (5.24; 14.1\u20136), y la invasi\u00f3n por una potencia extranjera (1.13\u201316; 4.11\u201322; 5.15\u201319; 6.1\u201315, etc.). Inexorablemente el gran d\u00eda del juicio se hizo evidente cuando apareci\u00f3 el instrumento que Dios utiliz\u00f3 para castigar a la ap\u00f3stata Jud\u00e1 (25.9; 52.1\u201330). La historia del trasfondo contra el cual tenemos que colocar estos or\u00e1culos de juicio se ha aclarado notablemente con la publicaci\u00f3n de las Cr\u00f3nicas de los reyes caldeos (626\u2013556 a.C.), a las que ya nos hemos referido. Describen cierto n\u00famero de acontecimientos internacionales que se produjeron durante la vida de Jerem\u00edas, indicios de los cuales se encuentran en los or\u00e1culos contra las naciones extranjeras. Sin duda sus or\u00e1culos contra las naciones en el cap(s). 25 fueron escritas bajo la influencia del primer avance de Nabucodonosor hacia el <etiqueta id=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\" title=\"\">O (Jer. 25.1; c<\/etiqueta>f. vv. 9). El cap(s). 46 empieza con una referencia a la batalla de Carquemis en 605. Luego viene el or\u00e1culo referente a la campa\u00f1a de Nabucodonosor contra Egipto (46.13\u201326). La Cr\u00f3nica babil\u00f3nica tambi\u00e9n fundamenta los or\u00e1culos de Jerem\u00edas contra Cedar y Hazor (49.28\u201333) y Elam (49.34\u201339). Tambi\u00e9n relata c\u00f3mo Nabucodonosor en 599 incursion\u00f3 contra las tribus \u00e1rabes (cf. Jer. 49.29, 32), mientras que en 596 realiz\u00f3 una campa\u00f1a contra Elam. Hasta aqu\u00ed no encontramos base hist\u00f3rica para este or\u00e1culo. V\u00e9ase, adem\u00e1s, para la informaci\u00f3n que nos ofrece la Cr\u00f3nica babil\u00f3nica sobre las fechas y la autenticidad de los or\u00e1culos en Jer. 46\u201351, <etiqueta id=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\" title=\"\">JBL 75, 1956, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\" title=\"\">pp. 282s.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Jerem\u00edas y los falsos profetas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La elevada concepci\u00f3n que tuvo Jerem\u00edas de su llamamiento, y su total dedicaci\u00f3n a \u00e9l, provocaron en el profeta un antagonismo total contra los profetas y sacerdotes profesionales, y estos, a su vez, fueron sus enemigos declarados. La principal pol\u00e9mica de Jerem\u00edas con los sacerdotes fue su pol\u00edtica de usufructo a costa de su posici\u00f3n, y su contenci\u00f3n de que el templo de Jerusal\u00e9n nunca iba a caer en manos de los babilonios (6.13; 18.18; 29.25\u201332, etc.). Los falsos profetas confirmaron al enga\u00f1ado pueblo de Jud\u00e1 en este f\u00e1cil optimismo (8.10\u201317; 14.14\u201318; 23.9\u201340, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>f. La esperanza de Jerem\u00edas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En contraste con ellos, Jerem\u00edas fue un inflexible predicador de juicio. No obstante, continuamente encontramos un tono de esperanza en medio de su mensaje de juicio. El exilio de Jud\u00e1 en Babilonia no durar\u00eda para siempre (25.11; 29.10). Adem\u00e1s, Babilonia ser\u00eda destru\u00edda a su vez (caps. 50s). Esta palabra de esperanza con respecto a la supervivencia de Jud\u00e1 despu\u00e9s del juicio se encuentra siempre presente en el mensaje de Jerem\u00edas, desde el principio (3.14\u201325; 12.14\u201317), pero a medida que la situaci\u00f3n se tornaba m\u00e1s amenazadora, la confianza de Jerem\u00edas brillaba aun m\u00e1s (23.1\u20138; 30\u201333). Y fue esa esperanza lo que dio lugar a su gran acto de fe en los d\u00edas m\u00e1s aciagos (32.1\u201315).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>g. Jerem\u00edas y la religi\u00f3n de Jud\u00e1<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Jerem\u00edas pod\u00eda, por lo tanto, anticipar la destrucci\u00f3n del templo, la ca\u00edda de la dinast\u00eda dav\u00eddica, la cesaci\u00f3n del sistema de sacrificios y del ministerio del sacerdocio con perfecta ecuanimidad. Incluso lleg\u00f3 a proclamar que la se\u00f1al del pacto, la circuncisi\u00f3n, no ten\u00eda mayor sentido si no hab\u00eda circuncisi\u00f3n de coraz\u00f3n (4.4; 9.26, cf. 6.10). La confianza en el templo, el sacerdocio, y los sacrificios era cosa vana a menos que estuviera acompa\u00f1ada por un cambio de actitud (7.4\u201315, 21\u201326). Hasta se pod\u00eda prescindir del arca del pacto (3.16). El conocimiento de la ley sin obediencia a sus preceptos no ten\u00eda valor (2.8; 5.13, 30s; 8.8). Por lo tanto, Jerem\u00edas ve la necesidad de que la ley est\u00e9 escrita, no en la piedra, sino en el coraz\u00f3n, lo que producir\u00eda obediencia espont\u00e1nea y perfecta (31.31\u201334; 32.40). La desaparici\u00f3n de los s\u00edmbolos externos del pacto no significan su fin sino su renovaci\u00f3n en un modo todav\u00eda m\u00e1s glorioso (33.14\u201326).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>h. Jerem\u00edas y el futuro ideal<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Jerem\u00edas ve m\u00e1s all\u00e1 del retorno de Jud\u00e1 del exilio y la continuaci\u00f3n de la vida en Palestina (30.17\u201322; 32.15, 44; 33.9\u201313). En el futuro ideal Samaria tendr\u00e1 una parte (3.18; 31.4\u20139), habr\u00e1 abundancia (31.12\u201314), Jerusal\u00e9n ser\u00e1 santa ante el Se\u00f1or (31.23, 38\u201340), y ser\u00e1 llamada \u201cJehov\u00e1, justicia nuestra\u201d (33.16). Sus habitantes volver\u00e1n penitentemente al Se\u00f1or (3.22\u201325; 31.18\u201320), y de todo coraz\u00f3n (24.7). Dios los perdonar\u00e1 (31.34b), pondr\u00e1 en ellos su temor (32.37\u201340), establecer\u00e1 sobre ellos el reinado del Pr\u00edncipe mesi\u00e1nico (23.5s), y admitir\u00e1 a las naciones gentiles para que compartan las bendiciones (16.19; 3.17; 30.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Sus or\u00e1culos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los or\u00e1culos del libro de Jerem\u00edas no aparecen en orden cronol\u00f3gico. El ministerio de Jerem\u00edas abarc\u00f3 cinco reinos, y seg\u00fan C. Lattey, podemos arreglar los cap\u00edtulos en el siguiente orden: (i) Jos\u00edas: caps.1\u201320, excepto 12.7\u201313.27. (ii) Joacaz: nada. (iii) Joacim: cap(s). 26; 22\u201323; 25; 35\u201336; 45; 33; 12.7\u201313.27. (iv) Joaqu\u00edn: cap(s). 13.18s; 20.24\u201330; 52.31\u201334 (v\u00e9anse tambi\u00e9n las consideraciones sobre los tres meses del reinado de Joaqu\u00edn en <i>JBL <\/i>75, 1956, pp. 277\u2013282; e <etiqueta id=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\" title=\"\"><i>IEJ <\/i><\/etiqueta>6, 4, 1956). (v) Sedequ\u00edas: advertencias: cap(s). 24; 29; 27\u201328; 51.59\u201360; promesas de restauraci\u00f3n: cap(s). 30\u201333; el sitio: cap(s). 21; 34; 37\u201339. (vi) Posteriores a la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n: cap(s). 40\u201344. (vii) Profec\u00edas contra las naciones: cap(s). 46\u201351. (viii) Ap\u00e9ndice hist\u00f3rico: cap(s). 52.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como los cap\u00edtulos no est\u00e1n dispuestos en orden cronol\u00f3gico, probablemente el tema que tratan ha determinado su orden actual. El cap(s). 36 parecer\u00eda confimar esta sugerencia. Cuando por primera vez se escribieron los or\u00e1culos de Jerem\u00edas en el 4\u00b0 a\u00f1o de Joacim (604 a.C.), cubr\u00edan un per\u00edodo de 23 a\u00f1os (desde el decimotercer a\u00f1o de Jos\u00edas [626 a.C.] hasta el 604 a.C.). Estos or\u00e1culos fueron destruidos por Joacim en el 5\u00ba a\u00f1o de su reinado, pero Jerem\u00edas se los volvi\u00f3 a dictar a Baruc, \u201cy aun fueron a\u00f1adidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes\u201d (36.32). No podemos saber con certeza cu\u00e1les fueron las adiciones, como tampoco el contenido de los rollos originales que Joacim destruy\u00f3. Pero lo que resulta claro es que los or\u00e1culos originales y las adiciones formaron el n\u00facleo del libro de Jerem\u00edas en la forma en que lo hemos recibido; aunque s\u00f3lo podemos conjeturar acerca de la manera en que se le dio su forma final al total de sus escritos. Pero el desorden en cuanto a la disposici\u00f3n de los or\u00e1culos refuerza la convicci\u00f3n de que fueron las palabras que los inspirados labios de Jerem\u00edas pronunciaron, y que luego fueron compilados en momentos de peligro y conmoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El problema del orden de los or\u00e1culos de Jerem\u00edas tambi\u00e9n tiene que ver con la relaci\u00f3n entre el <etiqueta id=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\" title=\"\"><i>TM<\/i><\/etiqueta> y el de la <etiqueta id=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>. La traducci\u00f3n <etiqueta id=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\" title=\"\">gr. se desv\u00eda del texto <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\" title=\"\">heb. en dos aspectos. (i) Es aproximadamente un octavo m\u00e1s corta que el texto heb. (e. <\/etiqueta>d. alrededor de 2.700 palabras). Esto resulta m\u00e1s extraordinario si recordamos que en general el texto de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> coincide bastante estrechamente con el <i>TM<\/i>. Las principales excepciones son Jerem\u00edas, Job, y Daniel. (ii) En la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> los or\u00e1culos contra las naciones extranjeras (46\u201351) aparecen despu\u00e9s de 25.13, y, adem\u00e1s, se altera su secuencia. Estas divergencias se remontan a los tiempos de Or\u00edgenes, pero resulta dif\u00edcil pensar que los textos heb. y gr. representan dos recensiones diferentes del libro de Jerem\u00edas. Dada la estatura prof\u00e9tica de Jerem\u00edas, como tambi\u00e9n su calibre espiritual, ambos textos del libro deben haber existido desde una \u00e9poca muy temprana, porque un texto tan radicalmente diferente del texto recibido, como es el caso del texto gr. mencionado cuando se lo compara con el del heb., no habr\u00eda tenido aceptaci\u00f3n si hubiese aparecido siglos despu\u00e9s de la muerte del profeta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el debate sobre la superioridad de un texto sobre el otro, los que favorecen la versi\u00f3n de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> arguyen que esta proporciona un contexto m\u00e1s natural para los or\u00e1culos contra las naciones extranjeras, y que algunas de las omisiones (<etiqueta id=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\" title=\"\">p. ej. 29.16\u201320; 33.14\u201326; 39.4\u201313; 52; 28\u201333, etc.) no pueden haber sido accidentales. Pero las mencionadas referencias a la Cr\u00f3nica babil\u00f3nica<\/etiqueta> han demostrado que ahora es posible recrear el fondo hist\u00f3rico en el que debemos colocar algunos de estos or\u00e1culos, especialmente aquellos contra Cedar, Hazor, Elam, y los \u00e1rabes. Los que apoyan el texto heb. hacen resaltar \u201cel car\u00e1cter arbitrario de las traducciones\u201d (Streane), las que, seg\u00fan Graf, hacen que resulte \u201ccompletamente imposible dar a esta nueva edici\u00f3n\u2014porque dif\u00edcilmente podr\u00edamos llamarla traducci\u00f3n\u2014ninguna autoridad cr\u00edtica\u201d. Adem\u00e1s, la impresi\u00f3n que produce es que las omisiones no fueron motivadas por intereses acad\u00e9micos. Por lo dem\u00e1s, queda en pie el hecho de que los hombres de la \u201cgran sinagoga\u201d, que tanto hicieron para determinar el canon del AT, prefirieron el texto heb. a la versi\u00f3n gr.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. Conclusi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Al resumir la grandeza de Jerem\u00edas debemos destacar varios puntos. El profeta reconoci\u00f3 que las reformas de Jos\u00edas conformaban, en realidad, un movimiento retr\u00f3grada, porque amenazaban deshacer el trabajo de los profetas. La reforma del culto sin reforma del coraz\u00f3n era un acto in\u00fatil. Tambi\u00e9n percibi\u00f3 que la religi\u00f3n continuar\u00eda en Jud\u00e1 aunque fueran destruidos el templo y Jerusal\u00e9n. En su famosa carta a los exiliados en Babilonia (cap. 29) afirm\u00f3 que en tierra pagana los jud\u00edos pod\u00edan seguir adorando a Dios, aunque se les negara el ministerio del sacerdocio y los servicios del sacrificio. En realidad pod\u00edan estar m\u00e1s cerca de Dios en Babilonia que sus hermanos en Jerusal\u00e9n, que hac\u00edan de los aspectos exteriores de la religi\u00f3n un sustituto de la fe interna.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tambi\u00e9n comprendi\u00f3 que, dado que la religi\u00f3n era esencialmente una relaci\u00f3n moral y espiritual con Dios (31.31\u201334), sus demandas tambi\u00e9n ten\u00edan que ser morales y espirituales. A esta percepci\u00f3n se une la relacionada con la importancia del individuo. La responsabilidad individual ten\u00eda que ser el fundamento del car\u00e1cter y de la vida espiritual. Adem\u00e1s, los individuos ten\u00edan que ser castigados por sus propios pecados, y no por los que hubieran cometido sus padres. La visi\u00f3n de Jerem\u00edas con respecto a la significaci\u00f3n del individuo fue importante, dado que result\u00f3 ser un paso decisivo en la b\u00fasqueda por el hombre de una base en la cual apoyar la esperanza de la inmortalidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adam Welch no exager\u00f3 cuando hizo de Jerem\u00edas el nexo entre Oseas y nuestro Se\u00f1or. Resulta significativo el que Jerem\u00edas se haya servido de Oseas, y que Cristo haya citado ambos libros con mayor frecuencia que otros. Fue preeminentemente en la profec\u00eda del nuevo pacto que Jerem\u00edas espiritualiz\u00f3 e individualiz\u00f3 la religi\u00f3n, e insisti\u00f3 en la primac\u00eda de la relaci\u00f3n del individuo con Dios. La nueva ley iba a ser un nexo espiritual entre Dios y el individuo, una ley escrita en cada coraz\u00f3n, y obedecida en amor y lealtad. Todo esto se cumpli\u00f3 finalmente en la encarnaci\u00f3n de Cristo, y en el evangelio que \u00e9l vino a proclamar. \u00c9l era el Renuevo de justicia. Fue \u00e9l el que demostr\u00f3 en forma clara y sencilla que \u201cJehov\u00e1 es nuestra justicia\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Cazelles, <i>Introducci\u00f3n cr\u00edtica al Antiguo Testamento<\/i>, 1981, pp. 435\u2013450; E. J. Young, <i>Una introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/i>, 1981, pp. 253\u2013267; W. H. Schmidt, <i>Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/i>, 1983, pp. 289\u2013303; J. Bright, <i>Historia de Israel<\/i>, 1966, pp. 320\u2013355; W. Zimmerli, <i>La ley y los profetas<\/i>, 1980, pp. 155\u2013171; A. Neher, <i>La ley y el profetismo<\/i>, 1975; varios, <i>Profetas verdaderos &#8211; profetas falsos<\/i>, 1976; C. Wertermann, <i>Comentario al profeta Jerem\u00edas<\/i>, 1972; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1976, <etiqueta id=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\" title=\"\">t(t). II, pp. 235\u2013275; <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn138\" name=\"_ftnref138\" title=\"\">id., \u201cLas confesiones de Jerem\u00edas\u201d, <\/etiqueta><i>Estudios sobre el Antiguo Testamento<\/i>, 1975, pp. 461\u2013472; P. Couturier, \u201cJerem\u00edas\u201d, <i>Comentario b\u00edblico de \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, 1971, t(t). I, pp. 791.ss; A. Penna, \u201cJerem\u00edas\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn139\" name=\"_ftnref139\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, cols. 322\u2013333; F. Asensio, \u201cJerem\u00edas\u201d, <i>La Sagrada Escritura<\/i>, 1970, t(t). V; \u201cJerem\u00edas\u201d, <i>Di\u00e1logo teol\u00f3gico N\u00ba 19, <\/i>abril de 1982; J. L. Sicre, <i>Los profetas de Israel y su mensaje<\/i>, 1986; id., <i>Con los pobres de la tierra<\/i>, 1985; id., <i>Los dioses olvidados<\/i>, 1979.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A. Bentzen, <etiqueta id=\"#_ftn140\" name=\"_ftnref140\" title=\"\"><i>IOT<\/i><\/etiqueta>, 1948; A. B. Davidson, \u201cJeremiah\u201d en <etiqueta id=\"#_ftn141\" name=\"_ftnref141\" title=\"\"><i>HDB<\/i><\/etiqueta>; A. F. Kirkpatrick, <i>The Doctrine of the Prophets<\/i>, 1906; J. Skinner, <i>Prophecy and Religion<\/i>, 1922; J.G.S.S. Thomson, <i>The Old Testament View of Revelation<\/i>, 1960, cap(s). 4; A. Condamin, <i>Le Livre de J\u00e9r\u00e9mie<\/i>, 1920; C. Von Orelli, <i>The Prophecies of Jeremiah<sup>3<\/sup><\/i>, 1905; A. C. Welch,<i> Jeremiah<\/i>, 1928; J. P. Hyatt, <etiqueta id=\"#_ftn142\" name=\"_ftnref142\" title=\"\"><i>IB<\/i><\/etiqueta>, 5, 1956; D. J. Wiseman, <i>Chronicles of Chaldaean Kings (626\u2013556 B.C.)<\/i>, 1956; H. L. Ellison, art\u00edculos en <etiqueta id=\"#_ftn143\" name=\"_ftnref143\" title=\"\"><i>EQ<\/i><\/etiqueta> 31\u201340, 1959\u201368; comentarios de J. Bright, 1965; R. K. Harrison, <etiqueta id=\"#_ftn144\" name=\"_ftnref144\" title=\"\"><i>TOTC<\/i><\/etiqueta>, 1973.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn145\" name=\"_ftnref145\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.G.S.S.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n      (EL PROFETA)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerem\u00edas vivi\u00f3 a fines del siglo VII y en la primera parte del siglo VI antes de Cristo; contempor\u00e1neo de Drac\u00f3n y Sol\u00f3n de Atenas. En el a\u00f1o 627, durante el reinado de Jos\u00edas, fue llamado en edad juvenil a ser profeta, y durante casi medio siglo, al menos desde 627 a 585, llev\u00f3 la carga de la funci\u00f3n prof\u00e9tica. Perteneci\u00f3 a una familia sacerdotal (no de los sumos sacerdotes) de Anatot, una peque\u00f1a ciudad rural al nordeste de Jerusal\u00e9n que ahora se llama Anat\u00e2; pero no parece que haya realizado nunca deberes sacerdotales en el Templo. Los escenarios de su actividad prof\u00e9tica fueron, durante un breve tiempo, su ciudad natal, y durante la mayor parte de su vida, la metr\u00f3poli Jerusal\u00e9n, y durante la \u00e9poca posterior a la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n, Misp\u00e1 (Jer. 40,6) y las colonias jud\u00edas de la Di\u00e1spora en Egipto (Jer. 43,6ss.). Su nombre ha recibido diversas interpretaciones etimol\u00f3gicas (\u201cSublime es Yahveh\u201d o \u201cYahveh encuentra\u201d); aparece tambi\u00e9n como el nombre de otras personas en el Antiguo Testamento. Las fuentes para la historia de su vida y \u00e9poca son, primero, el libro de profec\u00edas que lleva su nombre, y, segundo, los Libros de los Reyes y de los Paralip\u00f3menos (Cr\u00f3nicas).  S\u00f3lo se puede comprender el curso externo de su vida, la individualidad de su naturaleza y el tema dominante de sus discursos cuando se pone en relaci\u00f3n con la historia de su \u00e9poca.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Per\u00edodo de Jerem\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Misi\u00f3n de Jerem\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Vida de Jerem\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Cualidades Caracter\u00edsticas de Jerem\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El Libro de las Profec\u00edas de Jerem\u00edas\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">5.1 An\u00e1lisis del contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">5.2 Cr\u00edtica Literaria del Libro<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">5.3 Condiciones Textuales del Libro<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">6 Lamentaciones\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">6.1 Colocaci\u00f3n y Autenticidad de las Lamentaciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">6.2 Forma T\u00e9cnica de la Poes\u00eda de las Lamentaciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">6.3 Uso Lit\u00fargico de las Lamentaciones<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Per\u00edodo de Jerem\u00edas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos a\u00f1os del siglo VII y las primeras d\u00e9cadas del VI trajeron consigo una serie de cat\u00e1strofes pol\u00edticas que cambiaron completamente las condiciones nacionales de Asia Occidental. El derrumbamiento del Imperio Asirio, que termin\u00f3 en 606 con la conquista de N\u00ednive, indujo a Necao II de Egipto a intentar, con ayuda de un gran ej\u00e9rcito, dar un golpe decisivo al antiguo enemigo en el \u00c9ufrates. Palestina estaba en el camino directo entre las grandes potencias del mundo de esa era en el \u00c9ufrates y el Nilo, y la naci\u00f3n jud\u00eda se puso en acci\u00f3n por la marcha del ej\u00e9rcito egipcio a trav\u00e9s de su territorio. Jos\u00edas, el \u00faltimo descendiente de David, hab\u00eda comenzado en Jerusal\u00e9n una reforma moral y religiosa \u201cal modo de David\u201d, cuya ejecuci\u00f3n, sin embargo, se frustr\u00f3 por el letargo del pueblo y la pol\u00edtica exterior del rey. El intento de Jos\u00edas de detener el avance de los egipcios le cost\u00f3 la vida en la batalla de Meguido en 608. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Necao, el vencedor en Meguidd\u00f3, fue asesinado por Nabucodonosor en Karkemish en el \u00c9ufrates. Desde ese momento los ojos de Nabucodonosor estuvieron fijos en Jerusal\u00e9n. Los \u00faltimos y oscuros reyes en el trono de David, los tres hijos de Jos\u00edas&#8212;Joacaz, Joaqu\u00edn y Sedec\u00edas&#8212;apresuraron la destrucci\u00f3n del reino por su desafortunada pol\u00edtica exterior y su pol\u00edtica interna antirreligiosa o, al menos, d\u00e9bil. Tanto Joaqu\u00edn como Sedec\u00edas, pese a las advertencias del profeta Jerem\u00edas, se dejaron enga\u00f1ar por el partido de la guerra en la naci\u00f3n al rehusar pagar tributo al rey de Babilonia. La venganza del rey sigui\u00f3 r\u00e1pidamente a la rebeli\u00f3n. En la segunda gran expedici\u00f3n Jerusal\u00e9n fue conquistada (586) y destruida tras un sitio de dieciocho meses, que s\u00f3lo se interrumpi\u00f3 por la batalla con el ej\u00e9rcito de socorro egipcio. El Se\u00f1or apart\u00f3 su escabel en el d\u00eda de su ira y envi\u00f3 a Jud\u00e1 a la Cautividad de Babilonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el trasfondo hist\u00f3rico de la vida y obra del profeta Jerem\u00edas: en pol\u00edtica exterior una \u00e9poca de batallas perdidas y otros acontecimientos preparatorios a la gran cat\u00e1strofe; en la vida interna del pueblo una \u00e9poca de infructuosos intentos de reforma, y la aparici\u00f3n de partidos fan\u00e1ticos tales como los que generalmente acompa\u00f1an los \u00faltimos d\u00edas de un reino en decadencia. Mientras los reyes del Nilo y el \u00c9ufrates pon\u00edan alternativamente la espada al cuello de la Hija de Si\u00f3n, los dirigentes de la naci\u00f3n, reyes y sacerdotes, se implicaban cada vez m\u00e1s en los planes de los partidos; un partido de Si\u00f3n, dirigido por falsos profetas, ellos mismos enga\u00f1ados por la creencia supersticiosa de que el templo de Yahveh era el talism\u00e1n infalible de la capital; un partido de la guerra fan\u00e1ticamente temerario que quer\u00eda organizar una resistencia a ultranza contra las grandes potencias del mundo; un partido del Nilo que esperaba de los egipcios la salvaci\u00f3n del pa\u00eds, e incitaba a la oposici\u00f3n al se\u00f1or\u00edo de Babilonia. Exaltados por pol\u00edticos humanos, el pueblo de Si\u00f3n olvid\u00f3 su religi\u00f3n, la confianza nacional en Dios, y deseaba fijar el d\u00eda y hora de su redenci\u00f3n seg\u00fan su propia voluntad. Por encima de todas estas facciones la copa del vino de la ira se colm\u00f3 gradualmente, para derramarse finalmente desde siete vasijas durante el Exilio a Babilonia sobre la naci\u00f3n de los profetas\n<\/p>\n<h3>Misi\u00f3n de Jerem\u00edas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de la confusi\u00f3n de una imp\u00eda pol\u00edtica de desesperaci\u00f3n ante la cercan\u00eda de la destrucci\u00f3n, el profeta de Anatot se yergue como \u201cuna columna de hierro, y un muro de metal\u201d. El profeta de la hora und\u00e9cima tuvo la dif\u00edcil misi\u00f3n, en v\u00edsperas de la gran cat\u00e1strofe de Si\u00f3n, de proclamar el decreto de Dios de que en el futuro inmediato la ciudad y el templo ser\u00edan derribados. Desde la \u00e9poca de su primer llamado en visi\u00f3n a la funci\u00f3n prof\u00e9tica, vio la vara de correcci\u00f3n en la mano de Dios, oy\u00f3 la palabra que el Se\u00f1or velar\u00eda por la ejecuci\u00f3n de su mandato (1,11ss.).  Su constante afirmaci\u00f3n fue que Jerusal\u00e9n ser\u00eda destruida, el ceterum censeo del Cat\u00f3n de Anatot. Apareci\u00f3 ante el pueblo con cadenas alrededor de su cuello (cf. caps. 27 y 28) para dar una dr\u00e1stica ilustraci\u00f3n de la cautividad y cadenas que predec\u00eda. Los falsos profetas s\u00f3lo predicaban acerca de libertad y victoria, pero el Se\u00f1or dijo: \u201cLibertad para vosotros de la espada, de la peste y del hambre\u201d (34,17). Estaba tan claro para \u00e9l que la siguiente generaci\u00f3n estar\u00eda implicada en el derrumbe del reino que renunci\u00f3 al matrimonio y a fundar una familia (16,104), porque no deseaba tener hijos que seguramente ser\u00edan v\u00edctimas de la espada o se convertir\u00edan en esclavos de los babilonios. Su celibato fue, por consiguiente, una declaraci\u00f3n de su fe en la revelaci\u00f3n que se le hizo de la destrucci\u00f3n de la ciudad. Jerem\u00edas es as\u00ed la contrafigura b\u00edblica e hist\u00f3rica de Casandra en los poemas hom\u00e9ricos, que previ\u00f3 la ca\u00edda de Troya, pero no encontr\u00f3 cr\u00e9dito en su propia casa, aunque su convicci\u00f3n fue tan fuerte que renunci\u00f3 al matrimonio y a todas las alegr\u00edas de la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a esta primera tarea, probar la certeza de la cat\u00e1strofe de 586, Jerem\u00edas tuvo el segundo encargo de declarar que esta cat\u00e1strofe era una necesidad moral, proclamarlo a los o\u00eddos del pueblo como el resultado inevitable de la culpa moral desde los d\u00edas de Manas\u00e9s (2 Ry. 21,10-15); en una palabra, explicar la Cautividad de Babilonia como un hecho moral, no meramente hist\u00f3rico. Fue s\u00f3lo a causa de que la testaruda naci\u00f3n se sacudi\u00f3 el yugo del Se\u00f1or (Jer. 2,20) por lo que debi\u00f3 inclinar su cuello bajo el yugo de los babilonios. Para despertar a la naci\u00f3n de su letargo moral, y hacer preparaci\u00f3n moral para el d\u00eda del Se\u00f1or, los sermones del predicador de arrepentimiento de Anatot subrayaban esta relaci\u00f3n causal entre castigo y culpa, hasta que se hizo mon\u00f3tono. Aunque fracas\u00f3 en convertir al pueblo, y desviar as\u00ed por completo la calamidad de Jerusal\u00e9n, sin embargo la palabra del Se\u00f1or en su boca se convirti\u00f3, para algunos, en un martillo que romp\u00eda sus corazones de piedra al arrepentimiento (23,29). As\u00ed, Jerem\u00edas tuvo no s\u00f3lo que \u201cdesarraigar y demoler\u201d, tambi\u00e9n tuvo en la obra positiva de salvaci\u00f3n que \u201cconstruir y plantar\u201d (1,10). Estas \u00faltimas finalidades de los discursos penitenciales de Jerem\u00edas aclaran por qu\u00e9 las condiciones religiosas y morales de la \u00e9poca se nos pintan todas en el mismo tono oscuro: los sacerdotes no se preocupan de Yahveh; los mismos dirigentes se extrav\u00edan por extra\u00f1os caminos; los profetas profetizan en nombre de Baal; Jud\u00e1 se ha convertido en lugar de reuni\u00f3n de dioses extra\u00f1os, el pueblo ha abandonado la fuente de agua viva y ha provocado la ira del Se\u00f1or por la idolatr\u00eda y el culto de los lugares elevados, por el sacrificio de ni\u00f1os, la profanaci\u00f3n del Sabbath y por el falso sistema de pesar. Esta severidad en los discursos de Jerem\u00edas los hace el tipo m\u00e1s destacado de declamaci\u00f3n prof\u00e9tica contra el pecado. Una hip\u00f3tesis bien conocida atribuye tambi\u00e9n a Jerem\u00edas la autor\u00eda de los Libros de los Reyes. En realidad el pensamiento que forma la base filos\u00f3fica de los Libros de los Reyes y la concepci\u00f3n subyacente en los discursos de Jerem\u00edas se complementan mutuamente, puesto que la ca\u00edda de los reyes se remonta en uno a la culpa de los reyes, y en el otro a la participaci\u00f3n del pueblo en esta culpa.\n<\/p>\n<h3>Vida de Jerem\u00edas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha conservado un retrato de la vida de Jerem\u00edas mucho m\u00e1s exacto que de la vida de cualquier otro vidente de Si\u00f3n. Fue una cadena ininterrumpida de dificultades interiores y exteriores continuamente crecientes, una genuina \u201cJeremiada\u201d. Por causa de sus profec\u00edas, su vida ya no estuvo segura entre sus conciudadanos de Anatot (11,21ss.), y de ning\u00fan maestro prob\u00f3 ser m\u00e1s cierto el dicho de que \u201cnadie es profeta en su tierra\u201d. Cuando traslad\u00f3 su residencia de Anatot a Jerusal\u00e9n aumentaron sus problemas, y en la capital del reino se vio obligado a aprender mediante el sufrimiento corporal que veritas parit odium (la verdad atrae odio sobre s\u00ed). El rey Joaqu\u00edn nunca pudo perdonar al profeta por amenazarle con el castigo por causa de su man\u00eda desaprensiva de construir y por sus asesinatos judiciales: \u201cSu entierro ser\u00e1 el de un borrico\u201d (22,13-19). Cuando las profec\u00edas de Jerem\u00edas se leyeron ante el rey, se puso tan rabioso que lanz\u00f3 al fuego el rollo y orden\u00f3 la detenci\u00f3n del profeta (36,21-26).  Entonces vino a Jerem\u00edas la palabra del Se\u00f1or de que el escriba Baruc escribiera de nuevo sus palabras (36,27-32). M\u00e1s de una vez estuvo el profeta en prisi\u00f3n y con cadenas sin que la palabra del Se\u00f1or fuera silenciada (36,5ss.); m\u00e1s de una vez pareci\u00f3, seg\u00fan el juicio humano, condenado a muerte; pero, como un muro de metal, la palabra del Todopoderoso fue la protecci\u00f3n de su vida: \u201cNo temas&#8230; no prevalecer\u00e1n: pues Yo estoy contigo, dice el Se\u00f1or, para librarte\u201d (1,17-19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La opini\u00f3n religiosa que manten\u00eda, de que s\u00f3lo por un cambio moral pod\u00eda una cat\u00e1strofe en las condiciones exteriores preparar el camino a una mejor\u00eda, le puso en amargo conflicto con los partidos pol\u00edticos de la naci\u00f3n. El partido de Si\u00f3n, con su confianza supersticiosa en el Templo (7,4), incitaba al pueblo a rebelarse contra Jerem\u00edas, porque, en la puerta y en el patio exterior del templo, profetizaba el destino del lugar santo en Silo para la casa del Se\u00f1or; y el profeta estaba en gran peligro de muerte violenta a manos de los sionistas (26, cf. 7).  El partido de los amigos de Egipto lo maldijo porque condenaba la coalici\u00f3n con Egipto, y present\u00f3 tambi\u00e9n al rey de Egipto la copa del vino de la ira (25,17-19); tambi\u00e9n lo odiaban porque, durante el sitio de Jerusal\u00e9n, declar\u00f3 antes del acontecimiento, que las esperanzas puestas en el ej\u00e9rcito de socorro egipcio eran enga\u00f1osas (36,5-9). El partido de los patriotas vociferantes calumniaba a Jerem\u00edas como pesimista malhumorado (cf. caps. 27 y 28) porque se hab\u00edan dejado enga\u00f1ar respecto a la seriedad de la crisis por las palabras aduladoras de Anan\u00edas de Gaba\u00f3n y sus compa\u00f1eros, y so\u00f1aban con la paz y la libertad mientras que el exilio y la guerra se estaban ya acercando a las puertas de la ciudad. La exhortaci\u00f3n del profeta a aceptar lo inevitable, y a elegir la sumisi\u00f3n voluntaria como un mal menor que una lucha sin esperanza, se interpretaba por el partido de la guerra como falta de patriotismo. Incluso en la actualidad, algunos comentaristas desean considerar a Jerem\u00edas como un traidor a su pa\u00eds&#8212;Jerem\u00edas, que fue el mejor amigo de sus hermanos y del Israelitaspueblo de Israel (2 Mac. 15,14), tan profundamente sinti\u00f3 el bienestar y la aflicci\u00f3n de su tierra natal. As\u00ed fue Jerem\u00edas agobiado con las maldiciones de todos los partidos como la v\u00edctima propiciatoria de la ciega naci\u00f3n. Durante el sitio de Jerusal\u00e9n fue condenado a muerte una vez m\u00e1s y arrojado a una fangosa mazmorra; esta vez un extranjero le rescat\u00f3 de una muerte segura (c. 37 a 39).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan m\u00e1s violentos que estas batallas externas fueron los conflictos en el alma del profeta. Al simpatizar plenamente con el sentimiento nacional, sent\u00eda que su propio destino estaba ligado con el de la naci\u00f3n; de ah\u00ed que la dura misi\u00f3n de anunciar a su pueblo la sentencia de muerte le afectara profundamente, y su oposici\u00f3n a aceptar este encargo (1,6). Con todos los recursos de la ret\u00f3rica prof\u00e9tica buscaba traer de vuelta al pueblo a \u201clos viejos caminos\u201d (6,16), pero en esta empresa sent\u00eda como si estuviera intentando llevar a cabo que \u201cel et\u00edope cambie su piel, o el leopardo sus manchas\u201d (13,23). O\u00eda los pecados de su pueblo clamando por venganza al cielo, y expresa en\u00e9rgicamente su aprobaci\u00f3n del juicio pronunciado sobre la ciudad manchada de sangre (cf. 6). Al momento siguiente, sin embargo, ruega al Se\u00f1or que aparte el c\u00e1liz de Jerusal\u00e9n y lucha con Dios igual que Jacob por una bendici\u00f3n para Si\u00f3n. La grandeza de alma del gran sufriente aparece m\u00e1s claramente en las fervorosas plegarias por su pueblo (cf. especialmente 14,7-9.19-22), que se ofrec\u00edan a menudo inmediatamente despu\u00e9s de una vehemente declaraci\u00f3n del futuro castigo. Sabe que con la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n el lugar que fue la escena de la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n ser\u00e1 destruido. Sin embargo, en la tumba de las esperanzas religiosas de Israel, a\u00fan tiene la esperanza de que el Se\u00f1or, no obstante todo lo que ha sucedido, llevar\u00e1 a cabo sus promesas por respeto a su nombre. El Se\u00f1or tiene \u201cpensamiento de paz, y no de aflicci\u00f3n\u201d, y dejar\u00e1 que lo encuentren los que lo buscan (29,10-14). Como se cuid\u00f3 de destruir, as\u00ed se cuidar\u00e1 del mismo modo de construir (31,28). El don prof\u00e9tico no aparece con igual claridad en la vida de ning\u00fan otro profeta como a la vez un problema psicol\u00f3gico y una tarea personal. Sus amargas experiencias interior y exterior dan a los discursos de Jerem\u00edas un fuerte tono personal. M\u00e1s de una vez este hombre de hierro parece en peligro de perder su equilibrio espiritual. Pide el castigo del cielo para sus enemigos (cf. 12,3; 18,23). Como un Job entre los profetas, maldice el d\u00eda de su nacimiento (15,10; 20,14-18); le gustar\u00eda levantarse, salir, y predicar a las piedras del desierto: \u201c\u00bfQuien me dar\u00e1 un alojamiento en el desierto&#8230; y dejar\u00e9 mi pueblo, y me separar\u00e9 de \u00e9l?\u201d(9,2; texto hebreo, 9,1). No es improbable que el doliente profeta de Anatot fuera el autor de muchos de los Salmos que est\u00e1n llenos de amargo reproche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, Jerem\u00edas no fue conducido al exilio babilonio. Se qued\u00f3 en Cana\u00e1n, en el devastado vi\u00f1edo de Yahveh, para que pudiera continuar su funci\u00f3n prof\u00e9tica. Fue en realidad una vida de martirio entre la hez de la naci\u00f3n que hab\u00eda sido dejada en su tierra. En fecha posterior fue llevado a Egipto por jud\u00edos emigrantes (41-44). Seg\u00fan una tradici\u00f3n mencionada en primer lugar por Tertuliano (Scorp. 8), Jerem\u00edas fue lapidado en Egipto por sus propios compatriotas debido a sus discursos que amenazaban con el futuro castigo de Dios (cf. Heb. 11,37), coronando as\u00ed con el martirio una vida de pruebas y dolores constantemente crecientes. Jerem\u00edas no habr\u00eda muerto como Jerem\u00edas si no hubiera muerto m\u00e1rtir. El Martirologio Romano asigna su nombre al 1 de mayo. La posteridad busc\u00f3 expiar los pecados que sus contempor\u00e1neos hab\u00edan cometido contra \u00e9l. Incluso durante la Cautividad de Babilonia sus profec\u00edas parecen haber sido la lectura favorita de los exiliados (2 Cr\u00f3n. 36,21; Esd. 1,1; Dn. 9,2).  En los libros posteriores se puede comparar Eclo. 49,8ss.; 2 Mac. 2,1-8; 15,12-16; Mt. 16,14.\n<\/p>\n<h3>Cualidades Caracter\u00edsticas de Jerem\u00edas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bosquejo en II y III de la vida y tarea de Jerem\u00edas ya ha dejado clara la peculiaridad de su car\u00e1cter. Jerem\u00edas es el profeta del lamento y del sufrimiento simb\u00f3lico. Esto distingue su personalidad de la de Isa\u00edas, el profeta del \u00e9xtasis y el futuro mesi\u00e1nico, de Ezequiel, el profeta del sufrimiento m\u00edstico (no t\u00edpico), y de Daniel, el revelador cosmopolita de visiones apocal\u00edpticas de la Antigua Alianza. Ning\u00fan profeta perteneci\u00f3 tan completamente a su \u00e9poca y a sus circunstancias inmediatas, y ning\u00fan profeta fue tan raramente transportado por el Esp\u00edritu de Dios de un triste presente a un futuro m\u00e1s brillante que el doliente profeta de Anatot. Por consiguiente, la vida de ning\u00fan otro profeta refleja la historia de su \u00e9poca tan v\u00edvidamente como la vida de Jerem\u00edas refleja el tiempo que precede inmediatamente a la Cautividad de Babilonia. Un esp\u00edritu sombr\u00edo, deprimido, ensombrece su vida, igual que una luz melanc\u00f3lica est\u00e1 colgada en la gruta de Jerem\u00edas en la parte norte de Jerusal\u00e9n. En los frescos de Miguel Angel en el techo de la capilla Sixtina hay un bosquejo magistral de Jerem\u00edas como el profeta de la mirra, quiz\u00e1 la figura m\u00e1s expresiva y elocuente entre los profetas pintados por el gran maestro. Est\u00e1 representado inclinado como una columna del templo que se tambalea, la cabeza apoyada en la mano derecha, la barba desordenada expresiva de una \u00e9poca de intensa preocupaci\u00f3n, y la frente marcada con arrugas, todo el exterior en contraste con la pura alma interior. Sus ojos parecen ver sangre y ruinas, y sus labios aparentan murmurar un lamento. Toda la pintura retrata de manera chocante a un hombre que nunca en su vida se ri\u00f3, y que se apart\u00f3 de las escenas de alegr\u00eda, porque el Esp\u00edritu le dijo que pronto se silenciar\u00eda la voz de la alegr\u00eda (16,8 y s.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente caracter\u00edstico e idiosincr\u00e1tico es el estilo literario de Jerem\u00edas. No usa el lenguaje cl\u00e1sicamente elegante del Deutero-Isa\u00edas o de Am\u00f3s, ni posee la imaginaci\u00f3n demostrada en el simbolismo y elaborado detalle de Ezequiel, ni sigue el elevado pensamiento de Daniel en su visi\u00f3n apocal\u00edptica de la historia del mundo. El estilo de Jerem\u00edas es simple, sin ornamento y muy poco pulido. San Jer\u00f3nimo habla de \u00e9l como \u201cin verbis simplex et facilis, in majestate sensuum profundissimus\u201d (simple y f\u00e1cil en palabras, muy profundo en majestad de pensamiento). Jerem\u00edas a menudo habla con frases desiguales, inconexas, como si el da\u00f1o y la excitaci\u00f3n de esp\u00edritu hubiesen sofocado su voz. Ni sigue estrictamente las reglas del ritmo po\u00e9tico en el uso del K\u00eenah, o verso eleg\u00edaco, que ten\u00eda, adem\u00e1s, una medida anacol\u00fatica propia. Como estos anacolutos son tambi\u00e9n las muchas repeticiones, a veces incluso mon\u00f3tonas, por las que ha sido reprochado, las \u00fanicas expresiones individuales del triste sentimiento de su alma que son correctas de estilo. El dolor inclina a la repetici\u00f3n, a la manera de las oraciones en el Monte de los Olivos. Igual que el dolor en Oriente se expresa en el descuido de la apariencia exterior, as\u00ed el gran representante del verso eleg\u00edaco de la Biblia no tuvo tiempo ni ganas de adornar sus pensamientos con una dicci\u00f3n cuidadosamente escogida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerem\u00edas se sit\u00faa tambi\u00e9n por s\u00ed mismo entre los profetas por su manera de continuar y desarrollar la idea mesi\u00e1nica. Estuvo lejos de alcanzar la plenitud y claridad de la buena nueva mesi\u00e1nica del Libro de Isa\u00edas; no contribuye tanto como el Libro de Daniel a la terminolog\u00eda del evangelio. Por encima de todos los dem\u00e1s grandes profetas, Jerem\u00edas fue enviado a su \u00e9poca, y s\u00f3lo en casos muy aislados lanza una luz prof\u00e9tica en una profec\u00eda verbal sobre la plenitud de los tiempos, como en su c\u00e9lebre discurso del Buen Pastor de la Casa de David (23,1-5), o cuando muy bellamente, en los cap\u00edtulos 30-32, proclama la liberaci\u00f3n de la Cautividad de Babilonia como la figura y promesa de la liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Esta falta de profec\u00edas mesi\u00e1nicas reales tiene su compensaci\u00f3n; pues toda su vida se convirti\u00f3 en una profec\u00eda personal viviente del Mes\u00edas sufriente, una ilustraci\u00f3n viva de las predicciones de sufrimiento hechas por los dem\u00e1s profetas. El sufriente Cordero de Dios en el Libro de Isa\u00edas (53,7) se convierte en Jerem\u00edas en un ser humano: \u201cYo que estaba como cordero manso, llevado al matadero\u201d (Jer. 11,19). Los dem\u00e1s videntes fueron profetas mesi\u00e1nicos; Jerem\u00edas fue una profec\u00eda mesi\u00e1nica encarnada en carne y sangre. Es, por tanto, afortunado que se haya conservado la historia de su vida m\u00e1s exactamente que la de otros profetas, porque su vida tuvo una significaci\u00f3n prof\u00e9tica. Los diversos paralelismos entre la vida de Jerem\u00edas y la del Mes\u00edas son conocidos: tanto uno como el otro tuvieron que proclamar en la hora und\u00e9cima la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y su Templo por babilonios o romanos; ambos lloraron sobre la ciudad que apedreaba a los profetas y no reconoc\u00eda lo que le tra\u00eda la paz; el amor de ambos fue correspondido con odio e ingratitud. Jerem\u00edas profundiz\u00f3 la concepci\u00f3n del Mes\u00edas en otro aspecto. Desde el momento en que el profeta de Anatot, hombre amado por Dios, fue obligado a vivir una vida de sufrimiento pese a su inocencia y santidad desde el nacimiento, Israel ya no estaba justificada para juzgar a su Mes\u00edas por una teor\u00eda mec\u00e1nica de retribuci\u00f3n y dudar de su impecabilidad y su aceptabilidad a Dios por causa de sus sufrimientos externos. As\u00ed la vida de Jerem\u00edas, una vida tan amarga como la mirra, iba gradualmente a acostumbrar al ojo del pueblo a la figura sufriente de Cristo, y clarificar por adelantado la amargura de la Cruz. Por tanto es con profundo derecho por lo que los Oficios de la Pasi\u00f3n en la liturgia de la Iglesia utilizan a menudo el lenguaje de Jerem\u00edas en sentido aplicado.\n<\/p>\n<h3>El Libro de las Profec\u00edas de Jerem\u00edas<\/h3>\n<p>An\u00e1lisis del contenido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro en su forma actual tiene dos partes principales: los cap\u00edtulos 1-45, discursos que amenazan con el castigo que se dirigen de manera directa contra Jud\u00e1 y se entremezclan con narraciones de acontecimientos personales y nacionales; y los cap\u00edtulos 46-51, discursos que contienen amenazas contra nueve naciones paganas y pretenden advertir indirectamente a Jud\u00e1 contra el polite\u00edsmo y la pol\u00edtica de estos pueblos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo 1 se relata la vocaci\u00f3n del profeta, para probar a sus suspicaces compatriotas que era el embajador de Dios. No es que haya \u00e9l asumido la funci\u00f3n de profeta, sino que Yahveh se la ha conferido no obstante su reticencia. Los cap\u00edtulos 2-6 contienen ret\u00f3ricas y pesadas quejas y amenazas de juicio por causa de la idolatr\u00eda y de la pol\u00edtica exterior de la naci\u00f3n. El mismo primer discurso en 2-3 puede decirse que presenta el esquema del discurso jerem\u00edaco. Aqu\u00ed tambi\u00e9n aparece enseguida la concepci\u00f3n de Oseas que es t\u00edpica tambi\u00e9n de Jerem\u00edas: Israel, la prometida del Se\u00f1or, se ha degradado al convertirse en la amante de naciones extranjeras. Incluso el templo y el sacrificio (7-10), sin conversi\u00f3n interna por parte del pueblo, no pueden traer la salvaci\u00f3n; mientras que otras advertencias se unen como mosaicos con las principales. Las \u201cpalabras de la alianza\u201d de la Tor\u00e1 recientemente encontradas bajo Jos\u00edas contienen amenazas de juicio; la enemistad de los ciudadanos de Anatot contra el heraldo de esta Tor\u00e1 revela la infatuaci\u00f3n de la naci\u00f3n (11-12). Se ordena a Jerem\u00edas que oculte un ce\u00f1idor de lino, s\u00edmbolo de la naci\u00f3n sacerdotal de Si\u00f3n, junto al \u00c9ufrates y que lo deje pudrirse all\u00ed, para tipificar la ca\u00edda de la naci\u00f3n en el exilio del \u00c9ufrates (13). El mismo duro simbolismo se expresa despu\u00e9s con el jarro de cer\u00e1mica que se rompe en las rocas ante la Puerta de la Alfarer\u00eda (19,1-11). Seg\u00fan la costumbre de los profetas (1 Ry. 11,29-31; Is. 8,1-4; Ez. 5,1-12), sus advertencias van acompa\u00f1adas de una en\u00e9rgica acci\u00f3n de pantomima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguen oraciones en \u00e9poca de una gran sequ\u00eda, declaraciones que son de mucho valor para la comprensi\u00f3n de la condici\u00f3n psicol\u00f3gica del profeta en sus luchas espirituales (14-15). Los disturbios de los tiempos exigen del profeta una vida c\u00e9libe y sin alegr\u00eda (16-17). El creador puede tratar a los que ha creado con la misma autoridad suprema que tiene el alfarero sobre las vasijas de barro y arcilla. Jerem\u00edas es maltratado (18-20). Se pronuncia la promesa de un mejor pastor en relaci\u00f3n con la condena de los dirigentes pol\u00edticos y eclesi\u00e1sticos del pueblo (21-23). La visi\u00f3n de los dos cestos de higos se narra en el cap\u00edtulo 24. Sigue la repetida declaraci\u00f3n (ceterum censeo) de que el pa\u00eds se convertir\u00e1 en una desolaci\u00f3n (25). Se detallan las disputas con los falsos profetas, que quitan las cadenas de madera del pueblo y les conducen en cambio con otras de hierro. Tanto en una carta a los exiliados en Babilonia como por palabras de su boca, Jerem\u00edas exhorta a los cautivos a conformarse con los decretos de Yahveh (26-29). Comp\u00e1rese esta carta con la \u201cep\u00edstola de Jerem\u00edas\u201d en Baruc 6. Se da luego una profec\u00eda de consuelo y salvaci\u00f3n en el estilo del Deutero-Isa\u00edas, referente a la vuelta del favor de Dios a Israel y a la nueva y eterna alianza (30-33). Los cap\u00edtulos siguientes se dedican ampliamente a narraciones de los \u00faltimos d\u00edas del asedio de Jerusal\u00e9n y del periodo posterior a la conquista con numerosos detalles biogr\u00e1ficos referentes a Jerem\u00edas (34-35).\n<\/p>\n<p>Cr\u00edtica Literaria del Libro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio del cap\u00edtulo 36 lanza mucha luz sobre la producci\u00f3n y car\u00e1cter genuino del libro; Jerem\u00edas es dirigido a escribir, bien personalmente o bien mediante su escriba Baruc, los discursos que hab\u00eda recibido en el cuarto a\u00f1o de Yoyaquim (604 a.C.). Para reforzar la impresi\u00f3n hecha por las profec\u00edas en conjunto, las predicciones individuales han de reunirse en un libro, conservando de ese modo la prueba documental de estos discursos hasta el momento en que los desastres amenazados en ellos se produzcan efectivamente. Esta primera recensi\u00f3n aut\u00e9ntica de las profec\u00edas forma la base del presente Libro de Jerem\u00edas. Seg\u00fan una norma de transmisi\u00f3n literaria a la que est\u00e1n tambi\u00e9n sujetos los libros de la Biblia&#8212;habent sua fata libelli (los libros tienen sus vicisitudes)&#8212;la primera transcripci\u00f3n se ampli\u00f3 por diversas inserciones y adiciones de la pluma de Baruc o de un profeta posterior. Los intentos de los comentaristas de separar estas adiciones secundarias y terciarias en los diversos casos de la materia original jerem\u00edaca no siempre han conducido a pruebas tan convincentes como en el cap\u00edtulo 52. Este cap\u00edtulo debe considerarse como una a\u00f1adidura del periodo post-jerem\u00edaco basado en 2 Reyes, 24,18 &#8211; 25,30, debido a la afirmaci\u00f3n con que acaba el cap\u00edtulo 51: \u201cHasta aqu\u00ed las palabras de Jerem\u00edas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica literaria prudente est\u00e1 obligada a observar el principio de ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica que es perceptible en la composici\u00f3n actual del libro, no obstante las a\u00f1adiduras: los cap\u00edtulos 1-6 pertenecen aparentemente al reinado del rey Jos\u00edas (cf. la fecha en 3,6); los cap\u00edtulos 7-20 pertenecen, al menos mayoritariamente, al reinado de Yoyaquim; 21-33 parcialmente al reinado de Sedec\u00edas (cf. 21,1; 27,1; 28,1; 32,1), aunque otras partes se asignan expresamente al reinado de otros reyes; 34-39 al periodo del asedio de Jerusal\u00e9n; 40-45 al periodo posterior a la destrucci\u00f3n de esa ciudad. Por consiguiente, se ha debido considerar la cronolog\u00eda en la ordenaci\u00f3n del material. El an\u00e1lisis cr\u00edtico moderno del libro distingue entre las partes narradas en primera persona, consideradas como directamente atribuibles a Jerem\u00edas, y aquellas partes que hablan de Jerem\u00edas en tercera persona. Seg\u00fan Scholz, el libro est\u00e1 ordenado en \u201cd\u00e9cadas\u201d, y cada secuencia m\u00e1s amplia de pensamientos o serie de discursos se cierra con una canci\u00f3n u oraci\u00f3n. Es verdad que en el libro partes de car\u00e1cter cl\u00e1sicamente perfectas y altamente po\u00e9ticas se ven a menudo repentinamente seguidas por la prosa m\u00e1s vulgar, y asuntos tratados mediante el m\u00e1s escueto esbozo son sucedidos no raramente por detalles prolijos y mon\u00f3tonos. Despu\u00e9s de lo que se ha dicho m\u00e1s arriba respecto del verso eleg\u00edaco, esta diferencia de estilo s\u00f3lo puede utilizarse con la m\u00e1xima precauci\u00f3n como criterio para la cr\u00edtica literaria. Del mismo modo, la investigaci\u00f3n, m\u00e1s tarde muy popular, respecto a si un pasaje exhibe un esp\u00edritu jerem\u00edaco o no, conduce a resultados subjetivos imprecisos. Desde que el descubrimiento (1904) de los textos de Assu\u00e1n, que confirman destacadamente a Jer. 44,1, ha probado que el arameo, como el koin\u00e9 (dialecto com\u00fan) de la colonia jud\u00eda en Egipto, se hablaba ya en los siglos V y VI antes de Cristo, las expresiones arameas del Libro no pueden ya citarse como prueba del origen tard\u00edo de tales pasajes. Tambi\u00e9n el acuerdo, verbal o conceptual, de textos de Jerem\u00edas con libros anteriores, quiz\u00e1 con el Deuteronomio, no es un argumento concluyente contra la autenticidad de estos pasajes, pues el profeta no reclama originalidad absoluta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante la repetici\u00f3n de pasajes anteriores en Jerem\u00edas, los cap\u00edtulos 1-51 son fundamentalmente originales, aunque se ha dudado mucho de su originalidad, porque en la serie de discursos que amenazan con el castigo a las naciones paganas, es imposible que no haya una profec\u00eda contra Babilonia, entonces el representante m\u00e1s poderoso del paganismo. Estos cap\u00edtulos est\u00e1n, en realidad, llenos del esp\u00edritu de consuelo del Deutero-Isa\u00edas, de alg\u00fan modo a la manera de Is. 47, pero no les falta, como es de suponer, car\u00e1cter genuino, igual que el mismo esp\u00edritu de consuelo tambi\u00e9n inspira tambi\u00e9n los cap\u00edtulos 30-33.\n<\/p>\n<p>Condiciones Textuales del Libro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden del texto en los Setenta var\u00eda respecto del texto hebreo y la Vulgata; los discursos contra las naciones paganas, en el texto hebreo, 46-51, en los Setenta se insertan despu\u00e9s de 25,13, y en orden parcialmente diferente. Existen tambi\u00e9n grandes diferencias en cuanto a la extensi\u00f3n del texto del Libro de Jerem\u00edas. El texto de las Biblias hebrea y latina es casi un octavo m\u00e1s extenso que el de los Setenta. La pregunta de qu\u00e9 texto ha conservado la forma originaria no puede responderse seg\u00fan la teor\u00eda de Streane y Scholz, que declaran de entrada que toda a\u00f1adidura de la versi\u00f3n hebrea es una ampliaci\u00f3n del texto original de los Setenta. Tampoco puede resolverse la dificultad confesando, como Kaulen, una preferencia a priori por el texto masor\u00e9tico. En la mayor parte de los casos la traducci\u00f3n de Alejandr\u00eda ha conservado la versi\u00f3n original y mejor; por consiguiente, en muchos casos el texto hebreo est\u00e1 glosado. En un libro tan le\u00eddo como el de Jerem\u00edas no puede parecer extra\u00f1o el gran n\u00famero de glosas. Pero en otros casos la recensi\u00f3n m\u00e1s corta de los Setenta, que asciende a unas 100 palabras, que puede oponerse a sus extensas lagunas, cuando se compara con la Masora, es prueba suficiente de que en su preparaci\u00f3n se tomaron considerables libertades. Por consiguiente, no fue hecho por un Aquila, y recibi\u00f3 cambios textuales en la transmisi\u00f3n literaria. El contenido dogm\u00e1tico de los discursos de Jerem\u00edas no se ve afectado por estas variaciones del texto.\n<\/p>\n<h3>Lamentaciones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las Biblias latina y griega hay cinco cantos de lamentaci\u00f3n que llevan el nombre de Jerem\u00edas, que siguen al Libro de la profec\u00eda de Jerem\u00edas. En hebreo se titulan K\u00eenoth, por su car\u00e1cter eleg\u00edaco, o los cantos \u2018Ekhah por la primera palabra de la primera, segunda y cuarta eleg\u00edas; en griego se llaman Threnoi, en lat\u00edn se conocen como Lamentationes.\n<\/p>\n<p>Colocaci\u00f3n y Autenticidad de las Lamentaciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La introducci\u00f3n a las Lamentaciones en los Setenta y otras versiones ilumina sobre la ocasi\u00f3n hist\u00f3rica de su producci\u00f3n y sobre el autor: \u201cY sucedi\u00f3, despu\u00e9s de deportado Israel y Jerusal\u00e9n devastada, que el profeta Jerem\u00edas se sent\u00f3 a llorar; enton\u00f3 esta lamentaci\u00f3n sobre Jerusal\u00e9n, y dijo\u201d. La inscripci\u00f3n no fue escrita por el autor de las Lamentaciones, siendo una prueba de esto que no pertenece a la forma alfab\u00e9tica de las eleg\u00edas. Expresa, sin embargo, brevemente, la tradici\u00f3n de tiempos antiguos que es tambi\u00e9n confirmada tanto por el T\u00e1rgum como por el Talmud. Para un hombre como Jerem\u00edas, el d\u00eda en que Jerusal\u00e9n se convirti\u00f3 en un mont\u00f3n de ruinas fue no s\u00f3lo una desgracia nacional, como lo fue el d\u00eda de la ca\u00edda de Troya para el troyano, o el de la destrucci\u00f3n de Cartago para el cartagin\u00e9s, fue tambi\u00e9n un d\u00eda de vac\u00edo religioso. Pues, en un sentido religioso, Jerusal\u00e9n ten\u00eda una importancia peculiar en la historia de la salvaci\u00f3n, como escabel de Yahveh y como escenario de la revelaci\u00f3n de Dios y del Mes\u00edas. Por consiguiente, el dolor de Jerem\u00edas era personal, no meramente una emoci\u00f3n de simpat\u00eda con el dolor de los dem\u00e1s, pues hab\u00eda buscado evitar el desastre mediante sus labores como profeta por las calles de la ciudad. Todas las fibras de su coraz\u00f3n estaban adheridas a Jerusal\u00e9n; ahora estaba aniquilado y desolado. As\u00ed Jerem\u00edas, m\u00e1s que ning\u00fan otro hombre estaba claramente llamado&#8212;puede decirse, conducido por una fuerza interior&#8212;a lamentar la ciudad arruinada como cantor f\u00fanebre del gran periodo penitencial del Antiguo Testamento. Ya estaba preparado con su lamento por la muerte del rey Jos\u00edas (2 Cr\u00f3n. 35,25) y con los cantos eleg\u00edacos en el libro de sus profec\u00edas (cf. 13, 20-27, lamento sobre Jerusal\u00e9n). La falta de variedad en las formas verbales y en la construcci\u00f3n de las frases, que, se pretende, no concuerda con el car\u00e1cter del estilo de Jerem\u00edas, puede explicarse como una peculiaridad po\u00e9tica de este po\u00e9tico libro. Descripciones tales como las de 1,13-15, o 4,10, parecen se\u00f1alar a un testigo presencial de la cat\u00e1strofe, y la impresi\u00f3n literaria del conjunto recuerda continuamente a Jerem\u00edas. A esto conduce el tono eleg\u00edaco de las Lamentaciones, que s\u00f3lo se interrumpe ocasionalmente por tonos intermedios de esperanza; las quejas contra los falsos profetas y contra los que se afanan tras el favor de las naciones extranjeras; las concordancias verbales con el Libro de la Profec\u00eda de Jerem\u00edas; finalmente la predilecci\u00f3n por cerrar una serie de pensamientos con una c\u00e1lida plegaria del coraz\u00f3n&#8212;cf. 3,19-21, 64-66, y el cap\u00edtulo 5, que, como el Salmo Miserere de Jerem\u00edas, constituye un final a las cinco lamentaciones. El hecho de que en la Biblia hebrea el K\u00eenoth fuera quitado, como obra po\u00e9tica, de la colecci\u00f3n de libros prof\u00e9ticos y colocado entre los Keth\u00fah\u00eem, o Hagiographa, no puede citarse como argumento decisivo contra su origen jerem\u00edaco, como el testimonio de los Setenta, el testigo m\u00e1s importante en el foro de la cr\u00edtica b\u00edblica, debe en otros cien casos corregir la decisi\u00f3n de la Masora. Adem\u00e1s, la introducci\u00f3n de los Setenta parece presuponer un original hebreo.\n<\/p>\n<p>Forma T\u00e9cnica de la Poes\u00eda de las Lamentaciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) En las cuatro primeras lamentaciones se utiliza la medida K\u00eenah en la construcci\u00f3n de las l\u00edneas. En esta medida cada l\u00ednea se divide en dos partes desiguales que tienen respectivamente tres y dos acentos, como por ejemplo en las tres primeras l\u00edneas introductorias del libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) En todas las eleg\u00edas la construcci\u00f3n de los versos sigue un orden alfab\u00e9tico. La primera, segunda, cuarta y quinta lamentaciones est\u00e1n compuestas de veintid\u00f3s versos cada una, que corresponden al n\u00famero de letras del alfabeto hebreo; la tercera lamentaci\u00f3n est\u00e1 formada por tres veces veintid\u00f3s versos. En la primera, segunda y cuarta eleg\u00edas cada verso comienza con una letra del alfabeto hebreo, las letras siguiendo en orden, el primer verso empieza con Aleph, el segundo con Beth, etc.; en la tercera eleg\u00eda cada cuarto verso comienza con una letra del alfabeto en el debido orden. As\u00ed, con algunas excepciones y cambios (P\u00ea, la decimos\u00e9ptima, precede a Ayin la decimosexta letra), se forma el alfabeto hebreo con las letras iniciales de los versos separados. Cu\u00e1n f\u00e1cilmente este m\u00e9todo alfab\u00e9tico puede estorbar el esp\u00edritu y l\u00f3gica de un poema se muestra claramente en la tercera lamentaci\u00f3n, que, aparte, tuvo probablemente en un principio la misma estructura que las dem\u00e1s, una letra inicial diferente en cada uno de los versos originales; no fue sino m\u00e1s tarde cuando un autor menos cuidadoso desarroll\u00f3 cada verso en tres por medio de ideas tomadas de Job y otros autores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Respecto a la estructura de la estrofa, es seguro que el principio seguido en algunos casos es el cambio de la persona del sujeto que habla o al que se dirige. La primera eleg\u00eda est\u00e1 dividida en un lamento sobre Si\u00f3n en tercera persona (vers\u00edculos 1-11), y un lamento de Si\u00f3n sobre s\u00ed misma (vers\u00edculos 12-22). En la primera estrofa Si\u00f3n es el objeto, en la segunda, una estrofa de igual longitud, el sujeto de la eleg\u00eda. En 11c, seg\u00fan los Setenta, deber\u00eda usarse la tercera persona. En la segunda eleg\u00eda, tambi\u00e9n, la intenci\u00f3n parece ser, con el cambio de estrofa, cambiar de la tercera persona a la segunda, y de la segunda a la primera persona. En los vers\u00edculos 1-8 hay veinticuatro elementos en tercera persona; en 13-19 veintiuna en segunda persona, mientras que en 20-22, una estrofa en primera persona, la lamentaci\u00f3n acaba en un mon\u00f3logo. En la tercera lamentaci\u00f3n, tambi\u00e9n, el discurso de un solo sujeto en primera persona alterna con los parlamentos de varias personas representadas por un \u201cnosotros\u201d y con coloquio; los vers\u00edculos 40-47 se distinguen claramente por su sujeto \u201cnosotros\u201d de la estrofa precedente, en la que el sujeto es un individuo, y de la siguiente estrofa en primera persona del singular en los vers\u00edculos 48-54, mientras que los vers\u00edculos 55-66 representan un coloquio con Yahveh. La teor\u00eda del autor, de que en la estructura de la poes\u00eda hebrea la alternancia de personas y sujetos es un principio fijo en la construcci\u00f3n de las estrofas, encuentra en las Lamentaciones su m\u00e1s contundente confirmaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) En la estructura de las cinco eleg\u00edas consideradas en conjunto, Zenner ha demostrado que ascienden en una progresi\u00f3n continua y exactamente medida hasta un cl\u00edmax. En la primera eleg\u00eda hay dos mon\u00f3logos de dos diferentes personajes. En la segunda eleg\u00eda el mon\u00f3logo se desarrolla en un animado di\u00e1logo. En la tercera y cuarta eleg\u00edas el grito de lamentaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s fuerte, conforme se unen m\u00e1s al lamento, y la voz solitaria se ha visto reemplazada por un coro de voces. En la quinta lamentaci\u00f3n se a\u00f1ade un tercer coro. La cr\u00edtica literaria encuentra en la construcci\u00f3n dram\u00e1tica del libro un fuerte argumento para la unidad literaria de las Lamentaciones.\n<\/p>\n<p>Uso Lit\u00fargico de las Lamentaciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Lamentaciones han recibido una peculiar distinci\u00f3n en la Liturgia de la Iglesia en el Oficio de la Semana Santa. Si el propio Cristo denomin\u00f3 su muerte como la destrucci\u00f3n de un templo, \u201chablaba del templo de su cuerpo\u201d (Juan 2,19-21), entonces la Iglesia tiene derecho seguramente a expresar su dolor por su muerte en las Lamentaciones que se cantaron sobre las ruinas del templo destruido por los pecados de la naci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Para una introducci\u00f3n general a Jerem\u00edas y a las Lamentaciones ver la Introducci\u00f3n B\u00edblica de CORNELY, VIGOUROUX, GIROT, DRIVER, CORNILL, STRACK. Para cuestiones especiales de introducci\u00f3n: CHEYNE, Jeremiah (1888); MARTZ, Der Prophet Jeremias von Anatot (1889); ERBT, Jeremia und seine Zeit (G\u00f6ttingen, 1902); GILLIES, Jerem\u00edas, el Hombre y su Mensaje (Londres, 1907); RAMSAY, Estudios sobre Jerem\u00edas (Londres, 1907); WORKMAN, El Texto de Jerem\u00edas (Edimburgo, 1889); STREANE, El Doble Texto de Jerem\u00edas (Cambridge, 1896); SCHOLZ, Der masoretische Text und die Septuaginta\u00fcbersetzung des B. Jeremias (Ratisbona, 1875); FRANKL, Studien \u00fcber die LXX und Peschito zu Jeremia (1873); NETELER, Gliederung der B. Jeremias (M\u00fcnster, 1870). Comentarios sobre Jerem\u00edas publicados en las \u00faltimas d\u00e9cadas.\u2013Cat\u00f3licos: SCHOLZ (W\u00fcrzburg, 1880); TROCHON (Par\u00eds, 1883); KNABENBAUER (Par\u00eds, 1889); SCHNEEDORFER (Viena, 1903). Protestantes: PAYNE SMITH en el Speaker&#8217;s Commentary (Londres, 1875); CHEYNE en SPENCE, Commentary (Londres, 1883-85); BALL (Nueva York, 1890); GIESEBRECHT en NOWACK, Handkommentar (G\u00f6ttingen, 1894); DUHM en MARTI, Kurzer Hand-Commentar (T\u00fcbingen y Leipzig, 1901); DOUGLAS (Londres, 1903); ORELLI (Munich, 1905). Comentarios sobre las Lamentaciones:\u2013Cat\u00f3licos: SEISSENBERGER (Ratisbona, 1872); TROCHON (Par\u00eds, 1878); SCH\u00d6NFELDER (Munich, 1887); KNABENBAUER (Par\u00eds, 1891); MINOCCHI (Roma, 1897); SCHNEEDORFER (Viena, 1903); ZENNER, Beitr\u00e4ge zur Erkl\u00e4rung der Klagelieder (Friburgo de Br., 1905). Protestantes: RAABE (Leipzig, 1880); OETTLI (N\u00f6rdlingen, 1889); L\u00d6HR (G\u00f6ttingen, 1891); IDEM en NOWACK, Handkommentar (G\u00f6ttingen, 1893); BUDDE en MARTI Kurzer Hand-Commentar (Friburgo de Br., 1898). Para monograf\u00edas ver los comentarios m\u00e1s recientes y las bibliograf\u00edas en los peri\u00f3dicos b\u00edblicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Faulhaber, Michael. \u00abJeremias.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08334a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su llamamiento, Jer 1:4-10; profetiza durante los reinados de Jos\u00edas, Joacim y Sedequ\u00edas, Jer 1:2-3; amenazado de muerte, Jer 11:21; 26:8 Jerem\u00ed\u00adas (heb. Yirmey\u00e2h[\u00fb], \u00abYahweh es exaltado [establece]\u00bb o \u00abYahweh golpea [tumba]\u00bb; gr. Hierem\u00ed\u00adas). El nombre aparece en un asa de un antiguo jarr\u00f3n hebreo, en antiguos sellos hebreos y en las Cartas de Laquis.* &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jeremias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJEREMIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2712","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2712","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2712"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2712\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2712"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2712"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2712"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}