{"id":27157,"date":"2016-02-05T18:20:05","date_gmt":"2016-02-05T23:20:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tres-capitulos\/"},"modified":"2016-02-05T18:20:05","modified_gmt":"2016-02-05T23:20:05","slug":"tres-capitulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tres-capitulos\/","title":{"rendered":"TRES CAPITULOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Los Tres Cap\u00edtulos (tr\u00eea keph\u00e1laia) fueron proposiciones anatematizando (1) la persona y escritos de Teodoro de Mopsuestia; (2) ciertos escritos de Teodoreto de Ciro; (3) la carta de Ibas a Maris.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una etapa muy temprana de la controversia los escritos incriminados mismos se llamaron los \u201cTres Cap\u00edtulos\u201d.  En consecuencia, se dec\u00eda que eran defensores de los Tres Cap\u00edtulos los que se negaban a anatematizarlos, y, viceversa, los que lo anatematizaban, se dec\u00eda que condenaban los Tres cap\u00edtulos. La obra m\u00e1s importante de Facundo, obispo de Hermiane, \u00abDefensio trium capitulorum\u00bb, era un ataque contra la condena de los escritos de Teodoro etc.  La historia de la controversia puede dividirse en tres per\u00edodos: el primero termina con la llegada del Papa Vigilio a Constantinopla (553); el segundo con su ratificaci\u00f3n del Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla en el que se condenaron los Tres Cap\u00edtulos; y el tercero con la extinci\u00f3n de los cismas en Occidente al ratificar el Papa el citado concilio.  Trataremos muy superficialmente el segundo y tercer per\u00edodos refiriendo al lector para m\u00e1s detalles a los art\u00edculos sobre el Concilio, Papa Pelagio I, Papa Pelagio II y Papa Vigilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A finales de 543 o principios de 544 se public\u00f3 un edicto en nombre del emperador Justiniano I en el que los Tres Cap\u00edtulos eran anatematizados. El prop\u00f3sito de Justiniano era facilitar al retorno de los monofisitas a la Iglesia. Estos herejes acusaban a la Iglesia de nestorianismo y, cuando aseguraba que Nestorio era considerado hereje, se\u00f1alaba a los escritos de su maestro Teodoro de Mopsuestia, que eran muy incorrectos y sin embargo nunca hab\u00edan sido condenados. A\u00f1ad\u00edan que Teodoreto, amigo y defensor de Nestorio, hab\u00eda sido reinstalado a su sede por el Concilio de Calcedonia y que \u00e9ste hab\u00eda tratado la ep\u00edstola de Ibas como inofensiva. Justiniano esperaba sinceramente que cuando las razones de las quejas contra el concilio se hubieran evitado, los monofisitas fueran convencidos de aceptar las decisiones del concilio y las cartas de San Le\u00f3n, que ahora insist\u00edan en malinterpretar en un sentido nestoriano. Como gobernador temporal deseaba curar las divisiones religiosas que amenazaban la seguridad del imperio, y como buen te\u00f3logo aficionado estaba bastante contento consigo mismo por ser capaz de poner sus manos sobre lo que le parec\u00eda una importante omisi\u00f3n por parte del Concilio de Calcedonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero aunque era tan \u00edntegro, realmente estaba siendo manejado por los origenistas que quer\u00edan escapar de su atenci\u00f3n (para ver la campa\u00f1a de Justiniano contra los origenistas, ver XI, 311).  Evagrio (Hist. eccl., IV, XXVIII) nos dice que Teodoro Ascidas, el l\u00edder de los origenistas, se present\u00f3 ante Justiniano, que estaba consultando sobre otras medidas contra los origenistas, y plante\u00f3 el asunto de los Tres Cap\u00edtulos para distraer la atenci\u00f3n del emperador. Seg\u00fan Liberato (Breviario, c. 24), Ascidas quer\u00eda vengarse en la memoria de Teodoro de Mopsuestia, que hab\u00eda escrito mucho contra Or\u00edgenes; y al ver al emperador ocupado en un tratado que iba a convertir una secta de monofisitas conocida como los ac\u00e9falos, sugiri\u00f3 un plan m\u00e1s expedito. Si los escritos de Teodoro y la ep\u00edstola de Ibas eran anatematizadas, el Concilio de Calcedonia revisado y expurgado as\u00ed (Synodus \u2026 retractata et expurgata) no ser\u00eda en adelante una piedra de tropiezo para los monofisitas. Las admisiones, citadas por Facundo (Def., I, 2; IV, 4), hechas por Domiciano, obispo de Ancira, a Vigilio, cuenta la misma historia de una intriga origenista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los principales obispos orientales coaccionados, tras una corta resistencia, lo suscribieron.  Menas, patriarca de Constantinopla, protest\u00f3 al principio que firmar aquello era condenar el Concilio de Calcedonia y despu\u00e9s cedi\u00f3 en el claro entendimiento, como le dijo Esteban, el apocrisiario romano en Constantinopla, que esta firma le ser\u00eda devuelta si la Sede Apost\u00f3lica la desaprobaba. Esteban y Dacio, obispo de Mil\u00e1n, que estaba entonces en Constantinopla, rompi\u00f3 la comuni\u00f3n con \u00e9l.  Menas ten\u00eda ahora que coaccionar a sus sufrag\u00e1neos.  Ellos tambi\u00e9n cedieron pero dejaron testimonio de protestas con Esteban, que deb\u00edan trasmitirse al Papa, en la que declaraban que actuaban bajo compulsi\u00f3n. Efra\u00edn, patriarca de Alejandr\u00eda, se resisti\u00f3, despu\u00e9s cedi\u00f3 y envi\u00f3 un mensaje a Vigilio, que estaba en Sicilia, afirmando que hab\u00eda firmado a la fuerza. Zoilo, patriarca de Antioqu\u00eda, y Pedro, obispo de Jerusal\u00e9n hicieron una resistencia inicial similar y despu\u00e9s tambi\u00e9n cedieron (Facundo, \u00abDef.\u00bb, IV, 4). De los otros obispos, aqu\u00e9llos que firmaron fueron recompensados y los que se negaron fueron depuestos o tuvieron que \u201cocultarse\u201d (Liberato, \u00abBrev.\u00bb, 24; Facundo, \u00abDef.\u00bb, II, 3 y \u00abCont. Moc.\u00bb, en Gallandi, XI, 813).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que la resistencia de los obispos de habla griega colaps\u00f3, los latinos, incluso aqu\u00e9llos como Dacio de Mil\u00e1n y Facundo, que estaban entonces en Constantinopla, se mantuvieron firmes. Su actitud general est\u00e1 representada en dos cartas todav\u00eda existentes.  La primera es de un obispo africano llamado Ponciano, en la que pide al emperador que retire los Tres Cap\u00edtulos porque fueron condenados en Calcedonia. La otra es del di\u00e1cono cartagin\u00e9s Fulgencio Ferrando; los di\u00e1conos romanos Anatolio y Pelagio (despu\u00e9s Papa, y que entonces era un fuerte defensor de los Tres Cap\u00edtulos) le pide su opini\u00f3n como canonista ilustre. El se afirma en la ep\u00edstola de Ibas&#8212;si fue recibida en Calcedonia, anatematizarla ahora ser\u00eda condenar el concilio. Facundo aun hizo mayor uso de la benevolencia del concilio hacia esta ep\u00edstola en una de las conferencias efectuadas por Vigilio antes de emitir su \u201cJudicatum\u201d. El quer\u00eda proteger la memoria de Teodoro de Mopsuestia porque Ibas hab\u00eda hablado de \u00e9l en t\u00e9rminos elogiosos (Cont. Moc., loc. cit.). Cuando en enero de 547 Vigilio lleg\u00f3 a Constantinopla, mientras que Italia, \u00c1frica, Cerde\u00f1a, Sicilia y los pa\u00edses del Il\u00edrico y Grecia por los que hab\u00eda viajado se levantaban en armas contra la condena de los Tres Cap\u00edtulos, estaba claro que lo obispos de habla griega como grupo no estaban preparado para oponerse al emperador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Respecto a los m\u00e9ritos de la controversia, en el caso de Teodoro, se encontraron errores teol\u00f3gicos muy serios en los escritos incriminados (Teodoro era pr\u00e1cticamente un nestoriano antes de Nestorio); los errores de Teodoreto e Ibas se deb\u00edan principalmente, aunque no totalmente, a que no entend\u00edan el leguaje de San Cirilo de Alejandr\u00eda. Y estos errores incluso cuando eran admitidos no era f\u00e1cil condenarlos. No hab\u00eda buenos precedentes para tratar de forma tan dura con la memoria de hombres que hab\u00edan muerto en la paz de la Iglesia. San Cipriano, como arg\u00fc\u00eda Facundo (\u00abCont. Moc.\u00bb, en Gallandi, X, 815), se hab\u00eda equivocado sobre rebautizar a los herejes, pero a nadie so\u00f1ar\u00eda con anatematizarle. La condena no se ped\u00eda para eliminar la herej\u00eda, sino para reconciliar herejes que eran implacables enemigos del Concilio de Calcedonia. Ibas y Teodoreto hab\u00edan sido privados de sus obispados por herejes y hab\u00edan sido reinstalados por la Santa sede y el Concilio de Calcedonia al anatematizar a Nestorio. Pero el concilio ten\u00eda sus escritos ante s\u00ed y en el caso de la ep\u00edstola de Ibas se dijeron cosas que se pod\u00edan entender f\u00e1cilmente como una aprobaci\u00f3n. Todo esto hac\u00eda que la condena pareciese como un golpe indirecto contra San Le\u00f3n en Calcedonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El asunto se complic\u00f3 aun m\u00e1s por el hecho de que casi todos los latinos, Vigilio entre ellos, ignoraban el griego y por lo tanto, eran incapaces de juzgar los escritos incriminados por ellos mismos.  El Papa Pelagio II en su tercera ep\u00edstola a El\u00edas, probablemente redactada por el Papa San Gregorio I el Grande, atribuye todos los problemas a la ignorancia. Todo lo que ten\u00edan que hacer era revisar la actitud general de los padres en Calcedonia. Estos hechos deb\u00edan ser recordados al juzgar la conducta de Vigilio, quien lleg\u00f3 a Constantinopla con una postura mental resuelta y su primer acto fue excomulgar a Menas. Pero debi\u00f3 advertir que le estaban quitando terreno debajo de sus pies cuando le proporcionaron traducciones de algunos de los peores pasajes de los escritos de Teodoro. En 548 emiti\u00f3 su \u201cJudicatum\u201d en el que los Tres Cap\u00edtulos eran condenados y despu\u00e9s retir\u00f3 la condena temporalmente cuando se levant\u00f3 un revuelo que mostraba lo mal preparados que estaban los latinos. Inmediatamente, Justiniano y \u00e9l se pusieron de acuerdo en convocar un concilio general en el que Vigilio se comprometiera a hacer condenar los Tres Cap\u00edtulos, entendi\u00e9ndose que el emperador no tomar\u00eda m\u00e1s medidas hasta que se solucionara el concilio. El emperador rompi\u00f3 su compromiso emitiendo un edicto nuevo de condena de los Tres Cap\u00edtulos. Vigilio tuvo que buscar santuario (refugio) dos veces, primero en la Bas\u00edlica de San Pedro y despu\u00e9s en la iglesia de Santa Eufemia en Calcedonia, desde la que escribi\u00f3 una enc\u00edclica a toda la Iglesia describiendo el tratamiento que hab\u00eda recibido.  Despu\u00e9s se tom\u00f3 un acuerdo y Vigilio acept\u00f3 un concilio general, pero pronto retir\u00f3 su consentimiento. Sin embargo el concilio se celebr\u00f3 y, despu\u00e9s de negarse a aceptar el \u00abConstitutum\u00bb de Vigilio (ver Papa Vigilio), conden\u00f3 los Tres Cap\u00edtulos. Finalmente Vigilio sucumbi\u00f3, confirm\u00f3 el concilio y fue liberado, pero muri\u00f3 antes de llegar a Italia, dejando a su sucesor, Papa Pelagio I, la tarea de tratar con los cismas en Occidente. Los que m\u00e1s duraron fueron los de Aquilea y Mil\u00e1n; \u00e9ste termin\u00f3 cuando Fronto, el obispo cism\u00e1tico, muri\u00f3, alrededor de 581.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/b>  FUENTES ORIGINALES: Los escritos de FACUNDO en P. L., LXVII, 527-878, GALLANDI, XI, 661-821; FULGENCIO FERRANDO, Epist. VI in P. L., LXVII, GALLANDI, XI; LIBERATO, Breviario en P. L., LXVIII, MANSI, IX (Florence, 1759), 659-700), GALLANDI, XII; PONCIANO, Epist. en P. L., LXVI, 985; HARDOUIN, Concilia, III. El Cronic\u00f3n de VICTOR TUNUNENSIS est\u00e1 en P. L., LXVIII, 957 ss., y GALLANDI, XII; este es especialmente valioso para la historia de la supresi\u00f3n del cisma en \u00c1frica.  Para el cisma en Italia los documentos m\u00e1s importantes son ciertas cartas de Pelagio I, Pelagio II y San Gregorio el Grande. Para las ediciones ver Papa Pelagio I, Papa Pelagio II, Papa San Gregorio I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">LITERATURA GENERAL: DUCHESNE, Vigile et P\u00e9lage in Rev. des quest. hist. (octubre de 1884); HEFELE, Historia de los Concilios de la Iglesia, tr. CLARK, IV (Edimburgo, 1895), 229 ss.  Donde tambi\u00e9n abundan referencias a literatura anterior; CHAPMAN, Los Primeros Ocho Concilios Generales (Londres), 48-59; DUDDEN, Gregorio el Grande; MANN, Vidas de los Papas en la Temprana Edad Media, I, pt. I (Londres, 1902); HODGKINS, Italia y sus Invasores, IV, V, VI; GRISAR, Historia de Roma y los Papas en la Edad Media, I (London, 1911).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Bacchus, Francis Joseph. \u00abThree Chapters.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14707b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Pedro Royo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Tres Cap\u00edtulos (tr\u00eea keph\u00e1laia) fueron proposiciones anatematizando (1) la persona y escritos de Teodoro de Mopsuestia; (2) ciertos escritos de Teodoreto de Ciro; (3) la carta de Ibas a Maris. En una etapa muy temprana de la controversia los escritos incriminados mismos se llamaron los \u201cTres Cap\u00edtulos\u201d. 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