{"id":27207,"date":"2016-02-05T18:21:58","date_gmt":"2016-02-05T23:21:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-urbano-vi\/"},"modified":"2016-02-05T18:21:58","modified_gmt":"2016-02-05T23:21:58","slug":"papa-urbano-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-urbano-vi\/","title":{"rendered":"PAPA URBANO VI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Bartolomeo Prignano, el primer Papa romano durante el Cisma de Occidente, naci\u00f3 en N\u00e1poles alrededor de 1318 y muri\u00f3 en Roma el 15 de octubre de 1389 seg\u00fan la opini\u00f3n de mucha gente, envenenado por los romanos. A temprana edad emigr\u00f3 a Avi\u00f1\u00f3n donde se hizo de muchos amigos poderosos. Fue consagrado Arzobispo de Acerenza en el Reino de N\u00e1poles el 21 de marzo de 1364 y el 14 de abril de 1377 Gregorio XI lo transfiri\u00f3 a la Sede arzobispal de Bari en la costa del Adri\u00e1tico. En tanto que el Cardenal Vice Canciller Pedro de Pampelon permanec\u00eda en Avi\u00f1\u00f3n se le otorg\u00f3 a Prignano la administraci\u00f3n de la canciller\u00eda papal. A la muerte de Gregorio XI el C\u00f3nclave lo propuso como candidato a la tiara. Favoreciendo su elegibilidad estaba no solo su habilidad para los negocios, su integridad y conocimiento legal sino tambi\u00e9n el hecho de ser s\u00fabdito de la Reina Juana de N\u00e1poles. El c\u00f3nclave de 1378 abierto el 7 de abril (nueve d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de Gregorio XI) estuvo influenciado por la opini\u00f3n p\u00fablica romana y consisti\u00f3 de cuatro cardenales italianos, cinco franceses y siete de la fracci\u00f3n de Limoges. Los cardenales italianos y franceses a\u00fan cuando estaban ansiosos de sacar adelante a sus propios candidatos, decidieron un\u00e1nimemente oponerse al de la facci\u00f3n de Limoges; a pesar de que estos \u00faltimos no ten\u00edan la fortaleza de proponer un candidato, deseaban aliarse con los grupos de menor peso y as\u00ed alcanzar su objetivo. Su plan, sin embargo fue frustrado ya que los italianos y franceses hab\u00edan previamente resuelto elegir a un prelado externo al Sacro Colegio. Roberto de Ginebra (uno de los cardenales franceses) lleg\u00f3 al extremo de renunciar su derecho a favor de Prignano como tambi\u00e9n lo hizo Pedro de Luna (sucesor de Roberto a la Sede de Avi\u00f1\u00f3n). De esta manera increment\u00f3 considerablemente las posibilidades de Prignano. As\u00ed, un italiano a\u00fan cuando no romano estaba respaldado por rivalidad de las facciones. Tal vez los cardenales italianos y franceses esperaban que al no ser cardenal, ser\u00eda un Papa d\u00f3cil y por esta raz\u00f3n algunos de los miembros del grupo de Limoges, intranquilos por la coalici\u00f3n de cardenales franceses e italianos fueron atra\u00eddos a su candidatura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este c\u00f3nclave fue uno de los m\u00e1s cortos de la historia. Cuando los Cardenales entraron al Vaticano una parte del populacho se introdujo al palacio y trataron de extraerles la promesa de que se elegir\u00eda un papa italiano. El Cardenal d\u2019Aigrefeuille declar\u00f3 que los cardenales no pod\u00edan hacer tales concesiones, sin embargo el pueblo desencantado permaneci\u00f3 dentro del Vaticano toda la noche, bebiendo y gritando: \u00abRomano lo volemo, o al manco Italiano\u00bb. La ma\u00f1ana siguiente mientras los cardenales celebraban misa son\u00f3 a rebato, y repentinamente se unieron las campanas de San Pedro. El miedo y el desorden se apoderaron de los cardenales; el guardi\u00e1n del c\u00f3nclave les suplic\u00f3 que se apresuraran diciendo que el pueblo quer\u00eda un romano o un italiano y que oponerse ser\u00eda peligroso. Entonces Pedro de Luna (Benedicto XIII) propuso la elecci\u00f3n del Arzobispo de Bari a\u00f1adiendo que como todos sab\u00edan, era un hombre de edad madura, santo y culto. Esta propuesta obtuvo el efecto deseado. Despu\u00e9s de algunas dudas todos los cardenales, con la excepci\u00f3n de Orsini (quien se declaro sin la suficiente libertad) estuvieron de acuerdo en aceptar a Prignano, sin embargo prefirieron mantener su elecci\u00f3n en secreto hasta asegurarse de que \u00e9ste aceptar\u00eda. Se le solicit\u00f3 a Prignano que hiciera acto de presencia en el Vaticano acompa\u00f1ado de otros prelados para ocultar al pueblo la persona seleccionada. El alboroto no cedi\u00f3 y los cardenales comenzaron a temer que su elecci\u00f3n no satisfar\u00eda a la multitud. Durante una calma se retiraron a desayunar y reanudaron la elecci\u00f3n de Prignano. Habiendo sido establecidos la legalidad y ratificada la elecci\u00f3n, Orsini anunci\u00f3 al pueblo la elecci\u00f3n del papa omitiendo mencionar el nombre. Pronto varias suposiciones corrieron entre la multitud, algunos dec\u00edan que el elegido era Tebaldeschi (un anciano Cardenal italiano) y otros que Juan de Bar (uno de los odiados sirvientes de Gregorio) habr\u00eda sido elegido. La confusi\u00f3n aument\u00f3. Repentinamente los cardenales tomaron una decisi\u00f3n desesperada. Presentaron al pueblo a Tebaldeschi con la insignia papal y comenzaron el \u00abTe Deum\u00bb sin prestar atenci\u00f3n al rechazo y las protestas. En tanto, Prignano hab\u00eda llegado al Vaticano y declar\u00f3 que aceptaba la dignidad papal y el homenaje de todos los cardenales. Una cosa parece evidente: en el momento en que los cardenales consideraron la selecci\u00f3n de Prignano como v\u00e1lida, eliminaron todas las dudas con una reelecci\u00f3n y lo honraron como el v\u00e1lido sucesor de San Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es de lamentarse que despu\u00e9s de la elecci\u00f3n Prignano no mostr\u00f3 las cualidades que lo hab\u00edan distinguido antes. Enseguida ri\u00f1\u00f3 con el Sacro Colegio. Deseoso de cambiar la Iglesia de la cabeza a los pies, comenz\u00f3 correctamente con una reforma a la Curia a\u00fan cuando no fue con la debida prudencia. No fue inteligente abusar de los cardenales y altos dignatarios de la Iglesia e insultar a Ot\u00f3n de Brunswick (esposo de Juana de N\u00e1poles). A pesar de esto sin embargo, en un principio la opini\u00f3n p\u00fablica le fue favorable y no s\u00f3lo los cardenales en Roma sino tambi\u00e9n los seis de Avi\u00f1\u00f3n se plegaron a \u00e9l. Sin embargo la tempestad que se desat\u00f3 en Fondi en septiembre de ese mismo a\u00f1o ya estaba haciendo fermento en Roma a las pocas semanas de su elecci\u00f3n. Los embajadores de Urbano sin duda imitando a los cardenales franceses y de Limousin dejaron Roma demasiado tarde cuando las calumnias ya estaban ampliamente difundidas sobre la ilegitimidad de la elecci\u00f3n Papal. Con el terreno as\u00ed preparado, la oposici\u00f3n gan\u00f3 fuerza en Roma; el castillo de San Angelo nunca onde\u00f3 los colores de Urbano y los descontentos encontraron ah\u00ed refugio y la protecci\u00f3n de la tropa. El calor de principios de mayo le di\u00f3 a los cardenales insatisfechos un pretexto para salir de Roma a Anagni pero no se hizo p\u00fablico ning\u00fan signo de rebeli\u00f3n, con los oponentes de Urbano prefiriendo tal vez mantener su proyecto en secreto por el momento. Eventualmente se levantaron las sospechas papales y en junio solicit\u00f3 a los tres cardenales romanos que no hab\u00edan seguido a los otros que se les unieran y trataran de restablecer mejores relaciones. Los cardenales franceses renovaron su voto al Papa pero se reunieron el mismo d\u00eda para establecer la ilegalidad de la elecci\u00f3n de abril. Y adem\u00e1s se ganaron eventualmente a los miembros italianos del Sacro Colegio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre tanto, en nombre del Papa los cardenales se\u00f1alados propusieron dos expedientes para zanjar las diferencias: un concilio general o un compromiso. Estos medios fueron ambos usados durante el Cisma de Occidente. Pero los oponentes de Urbano decidieron el uso de medidas violentas e hicieron p\u00fablicas sus intenciones en una carta sumamente impertinente. Esta carta fue seguida el dos de agosto por la famosa \u00abDeclaraci\u00f3n\u00bb, un documento m\u00e1s apasionado que exacto, que asum\u00eda a la vez las parte de historiador, jurista y acusador. Siete d\u00edas m\u00e1s tarde publicaron una enc\u00edclica repitiendo las acusaciones falsas e injuriosas contra Urbano y el 27 de agosto dejaron Anagni para Fondi donde gozaban la protecci\u00f3n de su se\u00f1or (el archi enemigo de Urbano) y estaban cerca de Juana de N\u00e1poles, \u00e9sta \u00faltima habiendo mostrado en un principio gran inter\u00e9s por Urbano pero pronto decepcionada por su comportamiento caprichoso. El 15 de septiembre los tres cardenales italianos se unieron a sus colegas influenciados tal vez por la esperanza de llegar ellos mismos al papado o temerosos tal vez de las noticias de que Urbano estaba a punto de crear veintinueve cardenalatos para suplir las vacantes dejadas por los trece franceses. Carlos V de Francia cada vez m\u00e1s dudoso de la legitimidad de la elecci\u00f3n de Urbano, alent\u00f3 a la facci\u00f3n de Fondi a elegir un Papa legal y m\u00e1s del gusto de Francia. El 18 de septiembre lleg\u00f3 una carta de \u00e9l en la que apresuraba una soluci\u00f3n violenta. El 20 de septiembre Roberto de Ginebra fue elegido Papa, y en este d\u00eda comenz\u00f3 el Cisma de Occidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los italianos se abstuvieron de la elecci\u00f3n pero estaban convencidos de su car\u00e1cter can\u00f3nico. Roberto asumi\u00f3 el nombre de Clemente VII. Los fieles a los papas asumieron limites definidos entre septiembre de 1378 y junio de 1379. Toda la Europa occidental (con excepci\u00f3n de Inglaterra, Irlanda y los dominios de Inglaterra en Francia) se sometieron a Clemente VII; la mayor parte de Alemania, Flandes e Italia (con la excepci\u00f3n de N\u00e1poles) reconocieron a Urbano. Los fieles a Urbano eran m\u00e1s numerosos, los de Clemente m\u00e1s impresionantes. Entretanto, Urbano nombr\u00f3 28 cardenales, cuatro de los cuales rechazaron el purpurado. Es muy dif\u00edcil definir con exactitud que tanto del cisma puede ser atribuido al comportamiento de Urbano. Indiscutiblemente el largo exilio en Avi\u00f1\u00f3n fue su causa principal ya que disminuy\u00f3 el reconocimiento a los papas e increment\u00f3 inversamente la ambici\u00f3n de los cardenales, quienes siempre estaban luchando para obtener mas influencia en el gobierno de la Iglesia. Cualesquiera que hayan sido las causas de este suceso, lo cierto es que la elecci\u00f3n de Urbano fue legal y la de Clemente no can\u00f3nica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si los primeros d\u00edas del pontificado de Urbano fueron ingratos, su mandato fue una serie de tragedias. Es verdad que logr\u00f3 con \u00e9xito retomar el castillo de San Angelo y dominar una revuelta de los romanos, pero estos fueron los \u00fanicos \u00e9xitos alcanzados. Pronto N\u00e1poles estuvo en agitaci\u00f3n. La reina Juana se inclin\u00f3 hacia los clementinos y fue depuesta por Urbano. Carlos de Durazzo tom\u00f3 su lugar. Coloc\u00f3 bajo arresto a la reina y tom\u00f3 posesi\u00f3n del reino, pero pronto perdi\u00f3 el favor del Papa por no cumplir sus compromisos con Francisco Prignano (el sobrino indigno e inmoral de Urbano), con lo que Urbano no est\u00e9 libre del cargo de nepotismo. Enseguida en contra del consejo de sus cardenales, el Papa se dirigi\u00f3 al sur de Italia y fue recibido por el mismo rey en Aversa pero fue hecho prisionero la noche de su llegada (30 de octubre de 1383). Con la intervenci\u00f3n de sus cardenales se lleg\u00f3 a un acuerdo y Urbano dej\u00f3 Aversa para dirigirse a Nocera. Ah\u00ed tuvo que soportar el m\u00e1s indigno trato de Margarita, la esposa de Carlos. El malentendido entre Urbano y Carlos se acrecent\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, despu\u00e9s de la muerte de Luis de Anjou, enemigo de \u00e9ste \u00faltimo; el Papa, terco e intratable continu\u00f3 con una actitud medio hostil, medio dependiente hacia Carlos y cre\u00f3 catorce cardenalatos con solamente los napolitanos aceptando la dignidad. D\u00eda a d\u00eda se distanciaba de los miembros m\u00e1s ancianos del Sacro Colegio. Nadie enterado de las ideas corrientes en ese entonces en el Sagrado Colegio se sorprender\u00eda de que el ejemplo de 1378 tomara adeptos. Muy irritados por el desconsiderado comportamiento de Urbano, los cardenales Urbanitas llegaron a un modo m\u00e1s practico de acci\u00f3n; propusieron deponerlo, o al menos arrestarlo. Pero el complot le fue revelado y seis de ellos fueron hechos prisioneros y confiscadas sus posesiones. Los que no confesaron fueron torturados y el Rey y la Reina de N\u00e1poles fueron excomulgados ya que se sospechaba eran c\u00f3mplices. Como consecuencia Nocera fue sitiada por el Rey, Urbano defendi\u00f3 con gallard\u00eda el lugar, anatematizando de dos a tres veces diarias a sus enemigos desde las murallas. Despu\u00e9s de casi cinco meses el cerco a Nocera fue roto por los Urbanitas con Urbano escapando a Barletta, desde donde una flota genovesa lo llev\u00f3 a \u00e9l y a los cardenales prisioneros a G\u00e9nova. Durante el viaje, el obispo de Aquila, uno de los conspiradores fue ejecutado y los cardenales con la excepci\u00f3n de Ad\u00e1n Aston fueron ejecutados en G\u00e9nova a pesar de la intervenci\u00f3n de Dogo. Puede asegurarse que los cardenales hab\u00edan conspirado contra Urbano con vistas a deponerlo, pero que pretendieran quemarlo como hereje puede ser solo un rumor fantasioso. De todas formas, \u00e9l actu\u00f3 de manera muy torpe trat\u00e1ndolos tan cruelmente ya que entonces alien\u00f3 a algunos fieles seguidores, como lo muestra el manifiesto de cinco cardenales que permanecieron en Nocera y renunciaron a su obediencia hacia \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la muerte del Rey Carlos asesinado en Hungr\u00eda (febrero de 1386) nuevamente Urbano trat\u00f3 de establecer su autoridad en el reino; sali\u00f3 a Lucca rechazando tratar con la Reina-Viuda Margarita y rechaz\u00f3 la propuesta de un Concilio general que propon\u00edan algunos pr\u00edncipes alemanes a la insistencia de Clemente VII a\u00fan cuando \u00e9l previamente hab\u00eda propuesto el mismo expediente. Insult\u00f3 a los embajadores y presion\u00f3 al Rey alem\u00e1n Wenceslao a que viniera a Roma. En agosto de 1387 proclam\u00f3 una cruzada en contra de Clemente y en septiembre sali\u00f3 a Perugia donde permaneci\u00f3 hasta agosto de 1388, reclutando soldados para una campa\u00f1a contra N\u00e1poles que hab\u00eda ca\u00eddo nuevamente en manos de los clementinos y cuya posesi\u00f3n era muy importante para su seguridad. Al no recibir su paga, la tropa desert\u00f3 y Urbano regres\u00f3 a Roma donde su temperamento refractario le trajo dificultades que solo pudo eliminarlas una interdicci\u00f3n. Tambi\u00e9n fue en Roma donde fij\u00f3 el intervalo de treinta y seis a\u00f1os entre jubileos, el primero de los cuales habr\u00eda de celebrarse el siguiente a\u00f1o, 1390.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero no vivi\u00f3 para abrirlo. Urbano habr\u00eda sido un buen Papa en circunstancias m\u00e1s pacificas, pero ciertamente fue incapaz de curar las heridas que la Iglesia hab\u00eda recibido durante el exilio de Avi\u00f1\u00f3n. Si el genio de un Gregorio VII o un Inocente III fue apenas capaz de triunfar sobre las ambiciones de los cardenales, la mala conducta de la alta y baja clerec\u00eda y la indisciplina del laicado, estos obst\u00e1culos s\u00f3lo pod\u00edan llevar al naufragio al inestable y pendenciero Urbano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nWILLIAM MULDER<br \/>\nTranscrito por Carol Kerstner<br \/>\nTraducido por Felipe J. P\u00e9rez Sari\u00f1ana\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bartolomeo Prignano, el primer Papa romano durante el Cisma de Occidente, naci\u00f3 en N\u00e1poles alrededor de 1318 y muri\u00f3 en Roma el 15 de octubre de 1389 seg\u00fan la opini\u00f3n de mucha gente, envenenado por los romanos. A temprana edad emigr\u00f3 a Avi\u00f1\u00f3n donde se hizo de muchos amigos poderosos. 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