{"id":27256,"date":"2016-02-05T18:23:53","date_gmt":"2016-02-05T23:23:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vaticano-ii-contexto-historico-y-cultural\/"},"modified":"2016-02-05T18:23:53","modified_gmt":"2016-02-05T23:23:53","slug":"vaticano-ii-contexto-historico-y-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vaticano-ii-contexto-historico-y-cultural\/","title":{"rendered":"VATICANO II: CONTEXTO HISTORICO Y CULTURAL"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Presentaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Del inicio del siglo hasta la Primera Guerra Mundial<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Tiempo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y la post-guerra hasta 1959<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El inmediato per\u00edodo conciliar (1960-1968)<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Presentaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El reto de ofrecer una perspectiva hist\u00f3rica y cultural del siglo XX hasta el concilio Vaticano II, a la vez buena y breve, es dif\u00edcil por la variedad de elementos y planos de an\u00e1lisis que habr\u00eda que presentar, pero se me ha pedido intentarlo en atenci\u00f3n a la necesidad de encuadrarlo desde la historia. De aqu\u00ed que lo que sigue no es un conjunto de enunciados m\u00e1s o menos ilustrados con an\u00e9cdotas hist\u00f3ricas, sino m\u00e1s bien, pretende ser una presentaci\u00f3n panor\u00e1mica, org\u00e1nica, con ciertos acentos que pueden ayudar a la comprensi\u00f3n del acontecimiento conciliar. Como ejercicio para el conocimiento hist\u00f3rico, apunta a situarlo en su \u00e9poca de modo que podamos tener como fruto una \u00e9poca \u2013un tiempo, una coyuntura hist\u00f3rica- efectivamente mejor conocidos que nos ayude a hacernos cargo de modo m\u00e1s cabal de la realidad del concilio, antes y durante su desarrollo.  Aclaro que del post-concilio parece preferible no hablar en este art\u00edculo por razones que estimo obvias. Por ejemplo, porque no podemos entender el despu\u00e9s sin haber comprendido el antes, y, porque el campo de consideraciones que abrir\u00edamos ser\u00eda inmenso y f\u00e1cilmente nos extraviar\u00edamos en la aventura de hacer entradas en tan enorme bosque. Es largamente preferible cuidar la seriedad acad\u00e9mica del intento; y con esta aspiraci\u00f3n, comienzo esta presentaci\u00f3n del siglo XX hasta los a\u00f1os sesenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Empecemos delimitando el \u00e1rea a referir seg\u00fan los siguientes dos criterios: Primero, tocaremos lo que grosso modo tenga relaci\u00f3n con el proceso hist\u00f3rico eclesial de la \u00e9poca, prestando atenci\u00f3n, por una parte, a los acontecimientos y procesos pol\u00edticos y sociales, y por otra, a lo cultural (en escala colectiva o individual). Segundo, en lo temporal tocaremos tres coyunturas: a) Del inicio de siglo hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, b) el tiempo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y la post-guerra hasta 1959, y c), el inmediato per\u00edodo conciliar (de 1960 a 1968).\n<\/p>\n<h2>Del inicio del siglo hasta la Primera Guerra Mundial<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan el sentir com\u00fan la vida comienza en un punto concreto del que obviamente no tenemos registro, pero que podemos situar perfectamente, por lo menos en cuanto al d\u00eda de nuestro nacimiento, pero con la historia no sucede as\u00ed.  Un siglo sigue a otro pero cada uno no comienza el primero de enero del primer a\u00f1o, pues la historia es continuidad, proceso incesante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por ejemplo, est\u00e1 bien asentado el enfoque de autores importantes como Tenenti, y adem\u00e1s famosos como Hobsbawm respecto a los \u00faltimos siglos . As\u00ed, parece claro que el siglo XIX comenz\u00f3 en el XVIII, con la Revoluci\u00f3n Francesa, y termin\u00f3 con el ef\u00edmero esplendor de la belle \u00e9poque, en los a\u00f1os diez del XX. Y este \u00faltimo, en realidad, habr\u00eda pues sido muy corto, desde el estallido de la Gran Guerra hasta fines de la d\u00e9cada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Asumiendo este enfoque, a\u00f1adiremos algo yendo m\u00e1s all\u00e1 de la tradicional periodificaci\u00f3n que sit\u00faa la Edad Contempor\u00e1nea despu\u00e9s de la Edad Moderna, advirtiendo que, en realidad, las monarqu\u00edas absolutas del XVIII constituyeron la forma final del extendido mundo del Antiguo R\u00e9gimen. Como podr\u00e1 advertirse, con la expresi\u00f3n Antiguo R\u00e9gimen sugiero comprender bastante m\u00e1s que una determinada configuraci\u00f3n pol\u00edtico social, un modelo de relaciones entre la Iglesia, el Estado y la Sociedad.  Planteo asumir que implic\u00f3 una mirada omnicomprensiva, de la realidad\u2026 un modo de entender la vida y su sentido, en t\u00e9rminos sociales e individuales. Y, consiguientemente, una forma de organizar la realidad y de situarse ante ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este mundo del Antiguo R\u00e9gimen, el cristianismo cat\u00f3lico vivi\u00f3 m\u00e1s o menos c\u00f3modamente instalado durante un tiempo muy largo, de varios siglos, que le indujeron a pensar que tal era la realidad como Dios la quer\u00eda, incluso que aquella configuraci\u00f3n concreta de la vida, era la forma de la vida, seg\u00fan la mente divina.  Pero en la historia bullen dinamismos que van erosionando realidades tenidas por imperecederas, precipitando, en apariencia s\u00fabitamente, su desmoronamiento y la configuraci\u00f3n de formas nuevas.  Concretamente, el Antiguo R\u00e9gimen comenz\u00f3 a desplomarse con el terremoto revolucionario en Francia, precedido de desplazamientos, digamos \u201csubterr\u00e1neos\u201d, en el plano de las ideas y la gestaci\u00f3n de una nueva cultura (no solo pol\u00edtica).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, el siglo XIX fue el siglo de la edificaci\u00f3n optimista y vital de un nuevo mundo, de una nueva civilizaci\u00f3n, de entra\u00f1a ya no cristiana, con una manera diferente de contemplar la vida, la naturaleza, con un nuevo sentido de la realidad\u2026 y esta nueva configuraci\u00f3n pol\u00edtico-institucional, social, cultural\u2026 y obviamente, religiosa, fue la Modernidad burguesa-liberal, que se consolid\u00f3 en el siglo siguiente, pero a su vez entr\u00f3 en crisis en los a\u00f1os sesenta para comenzar a desmoronarse en su \u00faltima d\u00e9cada tras el terremoto pol\u00edtico-ideol\u00f3gico del colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este enfoque, el cristianismo \u2013y la Iglesia Cat\u00f3lica en particular- experimentaron el final de dos mundos\u2026 el del Antiguo R\u00e9gimen y el de la Modernidad.  Pero sin duda, la bestia negra a la que primero enfrent\u00f3 y luego procur\u00f3 adaptarse sin ceder en lo fundamental, fue la Modernidad.  Por esas iron\u00edas de la historia, con la convocatoria del primer concilio vaticano, se pens\u00f3 proyectar mejor una contestaci\u00f3n a una Modernidad que hab\u00eda avanzado ya muy r\u00e1pido; y con la convocatoria del segundo concilio vaticano, la Iglesia pretendi\u00f3 responderle desde una nueva actitud, fortaleciendo su identidad y su discurso creyente.  Sin embargo, el Vaticano II se celebr\u00f3 justo cuando la modernidad comenzaba a entrar en profunda crisis.  Y as\u00ed, como ya se ha dicho con ir\u00f3nica amargura, \u201ccuando ya cre\u00edamos tener las respuestas, nos cambiaron las preguntas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Acompa\u00f1ados de estas consideraciones, ahora volvamos la mirada a principios del siglo XX, cuyo inicio fue festejado con los mejores augurios por parte de las elites sociales e intelectuales de la mayor\u00eda de pa\u00edses m\u00e1s avanzados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfHe dicho avanzados? S\u00ed, porque precisamente aqu\u00ed tenemos una clave de comprensi\u00f3n de una \u00e9poca, que imagin\u00f3 la historia como un camino de progreso ilimitado gracias al libre despliegue de la raz\u00f3n.  Estaba vigente el mito positivista del progreso, del progreso de un orden secular en el que la ciencia se hab\u00eda convertido en la fuente segura de la verdad desplazando a la religi\u00f3n, y la proveedora de soluciones cada vez m\u00e1s asombrosas a los problemas de la existencia humana, retando la tradicional confianza en la Providencia. As\u00ed, se cre\u00eda vivamente que con la raz\u00f3n jur\u00eddica y el imperio del derecho desaparecer\u00edan las guerras, que el desarrollo econ\u00f3mico asegurar\u00eda el progreso y desterrar\u00eda la miseria, que con el desarrollo tecnol\u00f3gico se doblegar\u00eda la naturaleza y se asegurar\u00eda la salud, que con la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n c\u00edvica y moral, requisito insustituible del avance de la civilizaci\u00f3n, las sociedades resolver\u00edan sus problemas internos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea de optimismo los pa\u00edses m\u00e1s avanzados de Occidente, con econom\u00edas colonialistas en ritmo de expansi\u00f3n pero tambi\u00e9n de competencia, proyectaban para sus sociedades un futuro promisor, un destino so\u00f1ado desde los oropeles de la denominada belle \u00e9poque, que sin embargo, llevaba en sus entra\u00f1as las fuerzas de su pr\u00f3xima destrucci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En efecto, en las cortes y c\u00edrculos de poder m\u00e1s encumbrados de Europa, el imperialismo nacionalista se exacerbaba disponiendo los \u00e1nimos para una futura guerra que ser\u00eda la m\u00e1s atroz. Pero tambi\u00e9n, la fragilidad del orden, el stablishment, se evidenciar\u00eda pronto una gran crisis econ\u00f3mico-financiera que precipitar\u00eda una de tipo pol\u00edtico social de graves consecuencias, por la creciente capacidad de acci\u00f3n del marxismo y del anarquismo en contextos de caos y tensiones sociales extremas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Conviene recordar aqu\u00ed, que m\u00e1s all\u00e1 de la obsesiva necesidad de seguridad de la elite de las sociedades occidentales, incluyendo la parte europea del imperio ruso, en realidad la historia reciente ven\u00eda marcada, de modo recurrente, por la gran cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n.  En efecto, se ha dicho que la Modernidad contempor\u00e1nea ha sido la era de las revoluciones, pues como una constante, desde 1789 hasta fines del siglo XX, la din\u00e1mica pol\u00edtico social estuvo marcada por la lucha entre quienes so\u00f1aban, preparaban o realizaban revoluciones, y quienes las tem\u00edan, preven\u00edan o enfrentaban.  En la primera mitad del XIX, 1830 y 1848 constituyen dos grandes momentos revolucionarios, padecidos  por las clases medias, aristocracia y monarqu\u00edas e iglesias cristianas. Y en la segunda mitad del siglo, el socialismo marxista entra en escena para procurar revoluciones, presencia y empe\u00f1o en el mundo entero que no cejar\u00e1 hasta la segunda mitad del siglo XX .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En realidad, desde el plano de la cultura, el orden y modelo de vida perge\u00f1ados por la civilizaci\u00f3n burguesa liberal hab\u00edan construido un nuevo tipo de hombre, un nuevo arquetipo de var\u00f3n o mujer, la dama y el caballero, adornados de virtudes morales y c\u00edvicas.  Aparentemente, incluyendo la religi\u00f3n, pero en realidad, entendi\u00e9ndola solo como proveedora de moralidad, ya muy lejos por tanto del fuerte sentido de vida cristiana enraizado en el v\u00ednculo personal y social con Dios, tan claro en el Antiguo R\u00e9gimen .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La filosof\u00eda y la literatura de la \u00e9poca, por mencionar dos \u00e1mbitos importantes de la producci\u00f3n y la divulgaci\u00f3n cultural, fueron muy duros contra el modelo de sociedad y de persona proyectados por la Modernidad. A\u00fan hoy impresionan las diatribas de Nietzche atravesando le \u00e9poca contempor\u00e1nea y d\u00e1ndose luego la mano con el coro de lamentos del existencialismo de mediados del XX.  En realidad, puede reconocerse en el camino de la modernidad contempor\u00e1nea toda una reacci\u00f3n denunciando la falta de sentido y la vaciedad de su propuesta de vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este sentido, el atractivo de la transgresi\u00f3n, la fascinaci\u00f3n por romper las reglas y contradecir lo establecido \u2013el orden supuestamente perfecto e inmutable en el que se constre\u00f1\u00eda la vida- jalona toda la historia cultural y social del siglo XX, pero comenzando en el XIX.  De Baudelaire a Camus, pasando por la feroz cr\u00edtica de Zol\u00e1 y la contundencia fascinante de Dostoievsky (muy duro tambi\u00e9n con la religi\u00f3n en su magistral dise\u00f1o del \u201cGran Inquisidor\u201d en Los hermanos Karamazov), por mencionar solo algunos, la cultura contempor\u00e1nea se vuelve casi constitutivamente contestataria, encarnando intensamente los ideales primigenios de la modernidad liberal sembrados por la Ilustraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Prosiguiendo con el panorama cultural, es importante agregar la crisis de sentido que de las elites va permeando hacia lo popular, precisamente por los canales abiertos por la educaci\u00f3n y la cultura de las libertades (de pensamiento, expresi\u00f3n, y credo) .  Me refiero a la gran crisis de certezas en Occidente, afectando definitivamente sus fundamentos cristianos m\u00e1s profundos, no arrasados por la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, social o cultural, pero tocados por el virus de la sospecha y la desconfianza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vamos a ver, me refiero al impacto de la historia narrada por profesionales o charlatanes, que desde el XVI construye una caricatura siniestra de la Iglesia Cat\u00f3lica denunciando que constantemente traicion\u00f3 los valores que proclam\u00f3, traicion\u00f3 al hombre al que asegur\u00f3 servir, convirti\u00e9ndose en una gran y abusiva estructura de dominaci\u00f3n que prolongaba su poder gracias a la mentira y la impostura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">s\u00ed, los ilustrados del XVIII produjeron y difundieron el anticlericalismo moderno entre las elites sociales, con el paso del siglo XIX y la llegada del XX, la difusi\u00f3n pertinaz de medias verdades y calumnias sobre la Iglesia cat\u00f3lica, fue modelando la mentalidad de la poblaci\u00f3n sembrando la duda y la desconfianza, el prurito cr\u00edtico y la desidentificaci\u00f3n con el catolicismo en Occidente .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El anticlericalismo fue ti\u00f1endo la actitud religiosa de las elites cultas \u2013o no tanto- por la idea de que la Iglesia era enemiga del progreso, de la libertad, de la verdad\u2026 y por tanto, enemiga del bien del hombre.  Por supuesto, esto se potenci\u00f3 con la oposici\u00f3n, y a\u00fan, lucha, de la Iglesia, contra la Modernidad, rechaz\u00e1ndola en bloque. En realidad, en esta delicada cuesti\u00f3n entraremos m\u00e1s en la siguiente conferencia, y aqu\u00ed s\u00f3lo lo mencionamos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De todas formas la desconfianza y rechazo contra la Iglesia tiene que ver \u2013incluso a\u00fan hoy, desgraciadamente- con la mentira de que ella no es fuente de verdad, sino su enemiga, verdadero \u201cbaluarte del oscurantismo y la superstici\u00f3n\u201d.  Esta idea, acu\u00f1ada por la cr\u00edtica protestante en el XIX, se levant\u00f3 como una gran ola por el impacto de ciertos descubrimientos o logros de la raz\u00f3n proyectados a la sociedad desde las ciencias o estudios hist\u00f3ricos .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los estudios cr\u00edticos de la Biblia en el campo protestante, pusieron las bases, en el siglo XIX, para sospechar de la realidad y consistencia hist\u00f3rica del Se\u00f1or.  Se comenz\u00f3 a hablar de la b\u00fasqueda de un Jes\u00fas de la Historia, a develar gracias al estudio cr\u00edtico de los textos, libre de las ataduras de la tradici\u00f3n eclesial \u2013cat\u00f3lica o protestante-, y de un Cristo de la Fe, impuesto por las iglesias y, en definitiva, fabricado eclesi\u00e1sticamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De modo que en c\u00edrculos m\u00e1s o menos informados, se fue estableciendo la especie de que ni sobre Jes\u00fas se pod\u00eda estar seguros.  Pero adem\u00e1s, tampoco sobre el origen del mundo y su sentido, gracias a la vulgarizaci\u00f3n de los planteamientos de Darwin, de modo que en la segunda mitad del XIX el ser humano pasa a no ser contemplado m\u00e1s como la cumbre de una naturaleza creada por Dios, sino como un animal cuya sofisticaci\u00f3n y logros se deben al azar y factores evolutivos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto entronca con el ya bien enraizado naturalismo ilustrado, que ve a la naturaleza como magnitud aut\u00f3noma de la divinidad y espacio de la realizaci\u00f3n humana.  Se criticar\u00e1 el antropocentrismo como expresi\u00f3n de rid\u00edcula vanidad inducida por la fe cristiana que contempla al hombre como \u00a1centro del universo!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No quiero extenderme mucho m\u00e1s en estas constataciones sobre la cultura contempor\u00e1nea, progresivamente anticristiana, pero es forzoso mencionar, aunque sea tan solo eso, el cuestionamiento de la visi\u00f3n tradicional del hombre como ser consistente, racional y libre, desde las tesis de Freud sobre el inconsciente. Y tambi\u00e9n, lo que suponen, para los par\u00e1metros de comprensi\u00f3n de la realidad, los aportes de Einstein a comienzos del siglo XX, cambiando la perspectiva newtoniana. Y ya no digamos, lo que sugieren los \u00faltimos avances en la comprensi\u00f3n de la realidad de los objetos.  (Y eso que sobre esto es a\u00fan muy poco lo que se suelen decir y pensar el com\u00fan de las personas).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto, conviene integrar informaci\u00f3n que nos refleja en algo la continuidad del proceso de secularizaci\u00f3n con el que se inaugura el siglo XX. Como ya podemos advertir, el retroceso de lo religioso \u2013esto significa secularizaci\u00f3n- en la vida de sociedades, instituciones y personas, trajo una descristianizaci\u00f3n de las mentes y las costumbres.  As\u00ed por ejemplo, en Marsella, en 1840 el 50% de la gente iba a misa dominical, pero en 1901 \u2013atenci\u00f3n, no en 1990- s\u00f3lo el 16% .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con estos trazos, podemos considerar ya presentada la realidad occidental en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados en tiempos del estallido de la Primera Guerra Mundial, que destruy\u00f3, por sus proporciones y el extremo da\u00f1o que ocasion\u00f3 con sus millones de muertos \u2013por primera vez en la historia humana- y el sufrimiento de la poblaci\u00f3n, prolongado luego en la tremenda crisis econ\u00f3mica y social que sobrevino, el ensue\u00f1o de bienestar y progreso incesante en que se arrullaron las elites extensamente captadas por la nueva fe positivista y ya apreciablemente alejadas del cristianismo.\n<\/p>\n<h2>Tiempo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y la post-guerra hasta 1959<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Los a\u00f1os de entreguerras pueden considerarse, sin duda, como un tiempo de frustraci\u00f3n no digerida, trocada en desesperaci\u00f3n.  Por un lado, incluso en los pa\u00edses vencedores, el hueco enorme que dej\u00f3 aquel dolor y mortandad inimaginables causados por la misma civilizaci\u00f3n que estar en camino de plenitud.  Y consumidas las energ\u00edas ps\u00edquicas de Occidente, vac\u00edo en el \u00e1nimo, en cuanto en cierta forma ya hab\u00eda perdido su alma al darle la espalda al cristianismo y carec\u00eda de recursos espirituales para avizorar un horizonte de sentido.  Y por a\u00f1adidura, a fines de la d\u00e9cada del 20, la crisis del 29 se revel\u00f3 peor en extensi\u00f3n y consecuencias que la de 1873.  Fue as\u00ed que la postguerra vino a ser terreno f\u00e9rtil para la pr\u00e9dica de radicales y fan\u00e1ticos que permitir\u00edan, sobre todo en los pa\u00edses m\u00e1s afectados \u2013 Alemania y la URSS, pero tambi\u00e9n Italia- construir un sue\u00f1o de futuro que pusiera en pie y galvanizara las energ\u00edas nacionales, aunque fuese necesario para ello nutrirlas de odio, (sea de clase o nacionalista).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En efecto, las fr\u00e1giles democracias constituidas a la ca\u00edda de los imperios no pudieron sortear las tormentas sociales y pol\u00edticas a que la pobreza agudizada por la crisis, y as\u00ed llegaron al poder los grandes proyectos totalitarios que marcar\u00edan \u2013literalmente a fuego- la historia del siglo XX: en Rusia, el genio pol\u00edtico de Lenin har\u00eda posible la captura del poder supremo sobre el caos y la debilidad que el intento democr\u00e1tico de Kerensky no pudo resolver, y por medio de la guerra civil llev\u00f3 al gobierno del gigante del este el proyecto ideol\u00f3gico, pol\u00edtico y social, dise\u00f1ado el siglo pasado por Marx y Engels, pero rele\u00eddo y desarrollado por brillantes personajes como el mismo Lenin, Trostky, \u2026., y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los a\u00f1os finales de su vida, Lenin sac\u00f3 adelante su utop\u00eda marxista y la proyect\u00f3 al mundo que, seg\u00fan cre\u00edan, esperaba el despertar que el activismo pol\u00edtico radical traer\u00eda a los pueblos predicando el nuevo evangelio socialista.  Si los a\u00f1os veinte fueron del sue\u00f1o de solidez del gran edificio del liberalismo pol\u00edtico, cultural y econ\u00f3mico, surgido con la Ilustraci\u00f3n, en realidad, ya nadie dormir\u00eda tranquilo, pues la capacidad de acci\u00f3n de marxistas y anarquistas en contextos de caos, se revel\u00f3 siempre muy peligrosa.  La vieja din\u00e1mica de oposici\u00f3n entre revoluci\u00f3n y reacci\u00f3n que dio a luz a la Modernidad contempor\u00e1nea, sigui\u00f3 viva en el siglo XX, y el sue\u00f1o de \u201cla revoluci\u00f3n mundial\u201d no dejar\u00eda de ser perseguido a lo largo de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Italia, sin embargo, el sue\u00f1o tambi\u00e9n era el de un futuro grandioso, pero con una transformaci\u00f3n de signo distinto.  Mussolini enamor\u00f3 Italia con la perspectiva de una renacida gloria imperial, que gracias a un estado fort\u00edsimamente centralizado promet\u00eda levantar una sociedad abatida.  En este sentido, el Fascismo apareci\u00f3 como f\u00f3rmula de un futuro, aunque realmente traer\u00eda desgracia y m\u00e1xima degradaci\u00f3n al pa\u00eds.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Alemania, Hitler dise\u00f1\u00f3 como remedio para la postraci\u00f3n germ\u00e1nica un modelo ideol\u00f3gico en cierta forma cercano al Fascismo, pero distinto, con el odio nacionalista y xen\u00f3fobo como motor, proyectando el renacer de la gran Alemania a un Reich que durar\u00eda mil a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas tres expresiones de totalitarismo se idearon y anunciaron como remedio para la sociedad, en bien del hombre, de su libertad y como camino de plenitud\u2026 pero constituyeron expresiones en extremo perversas de c\u00f3mo el mal puede ser llamado bien y c\u00f3mo la raz\u00f3n, abandonada a s\u00ed misma, sin una luz superior, puede extraviarse y concebir realidades de opresi\u00f3n y muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este punto conviene fijar la mirada en la malignidad intr\u00ednseca del totalitarismo.  Para \u00e9l, cualquiera sea su signo, de izquierda o derecha, el Estado absorbe a la sociedad, sometiendo a su direcci\u00f3n toda realidad, personal o comunitaria.  Libertad y autonom\u00eda se consideran diluyentes, disgregadoras de las energ\u00edas y potencial de la naci\u00f3n, que deben estar regidas por una voluntad que lo dirige absolutamente todo, hacia el bien del conjunto, pero en realidad, aplastando al individuo como persona.  As\u00ed, despojado de rostro humano, reducido a n\u00famero en una estad\u00edstica, el hombre es pieza de un mecanismo cada vez m\u00e1s opresivo, en el que come, duerme, se alimenta, y trabaja, en una existencia unidimensional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los totalitarismos del siglo XX, absolutizando al Estado y al l\u00edder m\u00e1ximo, convertido en supremo dador de todo bien, organizaron una ritualidad c\u00edvica para-religiosa, en realidad, pagana, a la gloria y adoraci\u00f3n de quien d\u00e1ndolo todo, prometi\u00e9ndolo todo, exigieron todo del hombre: sus consagraci\u00f3n total, sus sue\u00f1os, su misma vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, no es extra\u00f1o que por llevar a cabo sus proyectos pol\u00edtico-sociales, culturales, econ\u00f3micos y militares, siempre a la mayor gloria del Estado y la naci\u00f3n, encarnada en el l\u00edder m\u00e1ximo, los totalitarismos del siglo XX hayan sacrificado millones de vidas, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en la China y otras partes del mundo, y en la Europa bajo el dominio hitleriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Alguien ha escrito, y creo que con acierto , que una de las revoluciones del siglo pasado, quiz\u00e1 la m\u00e1s importante, fue la de la esperanza.  Es decir, que desde entonces las sociedades \u2013mucho m\u00e1s en tiempos de creciente globalizaci\u00f3n- reh\u00fasan resignarse a que las cosas sigan igual, a que no mejoren.  La resignaci\u00f3n tradicional del pobre, del despose\u00eddo de medios, de oportunidades, de apoyo, ya no se reconoce como antes.  Y a medida que se ausenta, crece la convicci\u00f3n de que las cosas pueden y deben ser mejores.  Que nunca m\u00e1s deben pasar ciertas cosas, que nunca m\u00e1s hay que rendirse sin luchar por un mundo mejor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta \u201crevoluci\u00f3n de la esperanza\u201d \u2013con distinta naturaleza y alcance, por supuesto- ha movido la historia de la post-guerra mundial.  Lo imposible se hizo posible, las grandes naciones de Occidente, empobrecidas por la guerra, se levantaron en cuesti\u00f3n de una d\u00e9cada y poco m\u00e1s.  Por supuesto que no lo hicieron solas, pero el \u201cmilagro\u201d sucedi\u00f3 en Alemania, Italia, Francia, y \u2013detr\u00e1s del \u201ctel\u00f3n de acero\u201d- con otros fundamentos, tambi\u00e9n en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y, aunque sea algo, en sus sat\u00e9lites de Europa oriental .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra expresi\u00f3n de la \u201crevoluci\u00f3n de la esperanza\u201d fue la descolonizaci\u00f3n, extendida y acelerada desde el mismo fin de la guerra y hasta fines de los cincuenta.  El gran valor contempor\u00e1neo, la Libertad, surg\u00eda enarbolado por sovi\u00e9ticos y norteamericanos, con distinta concepci\u00f3n, naturalmente, pero haciendo imposible en todas partes la perpetuaci\u00f3n del colonialismo tradicional.  Como es l\u00f3gico, la descolonizaci\u00f3n se dio te\u00f1ida de color pol\u00edtico-ideol\u00f3gico.  En muchas partes, surgieron rep\u00fablicas socialistas patrocinadas por Mosc\u00fa o Pek\u00edn, (como se dec\u00eda entonces).  Y la Guerra Fr\u00eda se ampliaba por el globo siempre en nombre de la Libertad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, el romanticismo impl\u00edcito tambi\u00e9n en esta nueva forma de lucha entre el bien y el mal, se viv\u00eda en una situaci\u00f3n de angustiante actualidad, cada vez m\u00e1s grave.  La carrera armamentista estimul\u00f3 por d\u00e9cadas la ciencia y la tecnolog\u00eda, pero orientadas fuertemente a la producci\u00f3n de nuevos sistemas de armas.  Entre estos, el m\u00e1s fascinante y peligroso era el at\u00f3mico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando hac\u00eda poco que las dos superpotencias hab\u00edan logrado incrementar el poder destructivo del armamento at\u00f3mico con un salto tecnol\u00f3gico importante, en 1956 el Ej\u00e9rcito Rojo entr\u00f3 en Hungr\u00eda para asegurar su control y Estados Unidos no actu\u00f3 para impedirlo. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica retroceder\u00eda tambi\u00e9n frente a la en\u00e9rgica actitud norteamericana durante la crisis de Cuba de 1962.  Estaba clar\u00edsimo que ninguna de las dos partes pretend\u00eda usar su capacidad, pero igual el mundo se acostumbr\u00f3 a vivir por d\u00e9cadas bajo la perenne amenaza de la devastaci\u00f3n mundial por causa del hombre.  En este sentido, la segunda mitad del siglo fue la de una intensa sensaci\u00f3n de inseguridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto, fuera del campo de las ciencias tradicionalmente llamadas \u201cnaturales\u201d, de la ciencia experimental y productora de tecnolog\u00eda, un incrementado \u201cmalestar en la cultura\u201d te\u00f1\u00eda el panorama del pensamiento y el arte contempor\u00e1neos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es imposible pretender aqu\u00ed siquiera esbozar una presentaci\u00f3n de la enmara\u00f1ada trama de l\u00edneas que, del XIX, prosiguen en el pensamiento del siglo XX con aportes multidireccionales.  Mas s\u00ed viene muy al caso el se\u00f1alar una cuesti\u00f3n que afect\u00f3 en general el clima cultural de la d\u00e9cada anterior al concilio Vaticano II, y es la de la p\u00e9rdida de sustancia de lo humano en cuanto tal, con la crisis en supon\u00eda para el antropocentrismo moderno.  En efecto, \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda dar soporte en adelante, destruidos ya los puentes con la metaf\u00edsica y con el pensamiento cristiano tradicional, a la consistencia del hombre en cuanto hombre?  M\u00e1s all\u00e1 de las afirmaciones de \u201clo humano\u201d, subsist\u00eda la imperiosa necesidad de afirmar la dignidad intr\u00ednseca de la persona como individuo irreductible a la masa.  Y esto, precisamente a partir del horror de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto jud\u00edo en particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al interior de un sistema perverso, la interacci\u00f3n entre hombres que se des-humanizan al no reconocer-tratar al otro como tal, despoj\u00e1ndoles de su car\u00e1cter de sujeto con rostro, con una mirada personal; y esto como exigencia de un sistema en el que forzosamente hab\u00eda de ocurrir as\u00ed, haciendo imposible la inter-relaci\u00f3n con el otro como sujeto, destruido en cuanto tal, constituy\u00f3 un acontecimiento aterrador para la conciencia y el esp\u00edritu de Occidente .  A la pregunta de d\u00f3nde est\u00e1 Dios, se sum\u00f3 la pregunta por d\u00f3nde est\u00e1 el hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea, la post-guerra se distinguir\u00e1 por una doble caracter\u00edstica, contradictoria.  Por una parte, por afirmar un modelo cultural supuestamente \u00f3ptimo, en el que todo est\u00e9, finalmente, en su lugar\u2026 es decir, con la impronta del american way of life, el apogeo del ideal burgu\u00e9s de caballero y dama; y por otra, por incubar una gran rebeli\u00f3n cultural precisamente contra este modelo \u00fanico, que sometido a gran tensi\u00f3n en la segunda mitad de los cincuentas, estallar\u00e1 \u2013con el movimiento hippie, entre otras expresiones- en los a\u00f1os sesenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero en realidad este cuadro ten\u00eda un doble trasfondo que a\u00f1ad\u00eda dramatismo a la cuesti\u00f3n: por un lado, el modelo burgu\u00e9s de dama y caballero ven\u00eda apareciendo desde el siglo anterior, como expresi\u00f3n acabada de moralidad y civismo, encarnaci\u00f3n del modelo cristiano de persona.  Pero por otro lado, este mismo modelo burgu\u00e9s se alzaba frente a su contraparte socialista.  En efecto, el modelo alternativo era el del hombre nuevo (var\u00f3n o mujer) proletarios, puros, solidarios, moralmente superiores \u2013no afectados de la codicia capitalista- de la sociedades comunistas, que tan bien perfilaba por la propaganda sovi\u00e9tica de la \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es as\u00ed que con el trasfondo de la contraposici\u00f3n ideol\u00f3gica de modelos de persona y de sociedad, en Occidente apareci\u00f3 una corriente contestataria que se fortalec\u00eda con las debilidades del sistema, a pesar de los extraordinarios logros materiales exhibidos por las econom\u00edas capitalistas en la d\u00e9cada posterior a la guerra.  As\u00ed, al interior de los pr\u00f3speros pa\u00edses occidentales, con activa participaci\u00f3n en ello de marxistas y existencialistas, se acus\u00f3 al modelo liberal de sociedad de constituir un sistema perverso, despersonalizador, destructor de los individuos como personas, aplastados entre los engranajes de la econom\u00eda y del mercado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el contexto de la Guerra Fr\u00eda y el enconado debate ideol\u00f3gico en Occidente \u2013en la esfera comunista, sencillamente no hab\u00eda debate- a la pregunta por el hombre se sumaba con fuerza la pregunta por Dios. \u00bfD\u00f3nde hab\u00eda estado Dios mientras su pueblo mor\u00eda en los campos de concentraci\u00f3n alemanes? Es que la pregunta por el hombre conduce a la pregunta sobre el mal y el sufrimiento del inocente, (pensemos en Camus por ejemplo ), y esto lleva a la pregunta por la Libertad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso no es coincidencia que la post-guerra fuese el tiempo de la descolonizaci\u00f3n del mundo, Asia y \u00c1frica en particular, y que este proceso \u201cde liberaci\u00f3n de los pueblos\u201d -se dec\u00eda entonces- quedara inscrito en el marco de la Guerra Fr\u00eda.  As\u00ed, los casos de Corea, la antigua Indochina francesa, el Medio Oriente, estremecieron al mundo y aumentaron la sensaci\u00f3n de conflicto generalizable, global, es decir, de sensaci\u00f3n de riesgo para todo el planeta.  Entretanto, \u201cla causa de Dios\u201d, del Dios de los cristianos, parec\u00eda estar en retroceso indetenible por la secularizaci\u00f3n de la vida de personas y colectividades, obviamente en pa\u00edses que pasaban a integrar la \u00f3rbita de Mosc\u00fa o Pek\u00edn, pero tambi\u00e9n en Occidente.  Por supuesto, en las elites intelectuales del llamado \u201cPrimer Mundo\u201d, el ate\u00edsmo hac\u00eda tiempo que era una opci\u00f3n extendida.\n<\/p>\n<h2>El inmediato per\u00edodo conciliar (1960-1968)<\/h2>\n<p>  A fines de los cincuenta ya pocos cre\u00edan en la integridad moral y en la limpieza de motivaciones detr\u00e1s de la pr\u00e9dica sovi\u00e9tica y norteamericana, cada una actuando \u201cen defensa de la Libertad\u201d supuestamente amenazada por el contrario, ya sea en Polonia o Hungr\u00eda en el 56, o en Corea en el 58, el descr\u00e9dito del estalinismo denunciado por el mismo Khruschev en su famoso discurso ante el PCUS en 1956, y el descr\u00e9dito de la campa\u00f1a del senador McCarthy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En realidad, solo la din\u00e1mica de posiciones en la Guerra Fr\u00eda y el poder\u00edo de los antagonistas principales pod\u00edan asegurar la solidez del respaldo de sus aliados.  Al interior de sus sociedades, aparentemente consistentes, s\u00f3lidas, surg\u00edan resistencias, fracturas y desidentificaciones que, en Occidente, tendr\u00edan el car\u00e1cter de una gran revoluci\u00f3n cultural de largo alcance y duraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero esta revoluci\u00f3n cultural se asent\u00f3 sobre otra revoluci\u00f3n, que comenz\u00f3 a transformar las sociedades occidentales ya en el siglo XIX, y que continu\u00f3 en el XX y a\u00fan prosigue, habiendo ya rebasado largamente los l\u00edmites de Occidente d\u00e9cadas atr\u00e1s.  De todas formas, sobre esta revoluci\u00f3n social, se produjo la revoluci\u00f3n cultural que en adelante va a captar nuestra atenci\u00f3n de manera especial .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la transformaci\u00f3n de las sociedades occidentales en el siglo XX conviene aqu\u00ed mencionar que la mayor fue la progresiva disminuci\u00f3n del campesinado como componente mayoritario de la sociedad y la indetenible reducci\u00f3n de su relevancia econ\u00f3mica.  Los pueblos se fueron vaciando, la vida urbana se masific\u00f3, y los v\u00ednculos de tipo familiar y generacional se fueron alterando y debilitando.  Adem\u00e1s, la juventud cambi\u00f3 convirti\u00e9ndose en actor social aut\u00f3nomo, dif\u00edcil de controlar.  Desde luego, unas d\u00e9cadas antes, la consistencia del movimiento estudiantil en Sudam\u00e9rica, por ejemplo, ya anticip\u00f3 lo que pod\u00eda venir.  El anhelo de cambio, aunque sea en un campo tan circunscrito como el universitario, expres\u00f3 que la creciente juventud estudiantil, no estaba dispuesta a soportar la pesadez de la tradici\u00f3n y el \u201cas\u00ed es y as\u00ed ser\u00e1 siempre\u201d como respuesta universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">or cierto, los j\u00f3venes de la reforma universitaria de C\u00f3rdoba a\u00fan vest\u00edan de saco y corbata, pero en los cincuenta, s\u00fabitamente, la juventud las dej\u00f3 para siempre y ampli\u00f3 enormemente el alcance de sus reclamos y la extensi\u00f3n de su movimiento.  A mediados del XX, j\u00f3venes y profesores que desde la academia, la vida profesional o la pol\u00edtica, coloreaban del rojo revolucionario sus enfoques y propuestas, simult\u00e1neamente consum\u00edan ya productos culturales espec\u00edficos para ellos, incluso pensados precisamente para resquebrajar y derrumbar las viejas fronteras de lo cultural.  El cine, las artes pl\u00e1sticas, pero sobre todo la m\u00fasica, proporcionaron elementos con los que construir un nuevo lenguaje y un nuevo discurso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otro cambio de incalculable magnitud lo proporcion\u00f3 el movimiento feminista, de la mano con la progresiva pero cada vez m\u00e1s r\u00e1pida salida de la mujer de su marco tradicional de realizaci\u00f3n.  A mediados de siglo se fue haciendo com\u00fan ver mujeres en las universidades, el mundo del trabajo y la pol\u00edtica: Golda Meir sorprendi\u00f3 al mundo en los tempranos sesentas.  Unas d\u00e9cadas despu\u00e9s, pr\u00e1cticamente no hab\u00eda sociedad avanzada en la que no fuera posible encontrar mujeres en puestos de alta responsabilidad en casi cualquier campo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De todas formas, y a prop\u00f3sito de la mujer, es momento de referir la revoluci\u00f3n cultural que de la mano con estas transformaciones sociales cambiar\u00eda la faz de Occidente y del mundo en la segunda mitad del siglo XX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quiz\u00e1 nunca se dir\u00e1 bastante sobre el poder revolucionario de la p\u00edldora anticonceptiva y del hecho \u2013pues eso es lo que es- de que en adelante \u201cellas\u201d comenzasen a decidir sobre el cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y con qui\u00e9n tener relaciones sexuales sin temor a las consecuencias (desde el embarazo a la censura familiar o social).  Por cierto, como a tantas cosas a inicios de los sesenta, a esto se le llam\u00f3 \u201cliberaci\u00f3n\u201d.  Y est\u00e9 bien o no, sea verdadera o falsa liberaci\u00f3n, lo indudable es que aquella juventud de los sesenta, arrastrando con ella a j\u00f3venes adultos y tambi\u00e9n alguna gente mayor, a todo ideal le llam\u00f3 liberaci\u00f3n, y la palabra fue quiz\u00e1 la que mejor expresa el talante de la \u00e9poca previa y posterior al concilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed comenz\u00f3 el resquebrajamiento de la familia, con un correlato m\u00e1s o menos r\u00e1pido de cambios legislativos.  Las leyes de divorcio, y m\u00e1s tarde, las del aborto, por ejemplo, quiz\u00e1 m\u00e1s que generar una relajaci\u00f3n de la instituci\u00f3n familiar fueron un reconocimiento y regulaci\u00f3n jur\u00eddica de hechos.  Y a prop\u00f3sito de la familia y su crisis en la segunda mitad del siglo, ya a mediados, en el tiempo que nos ocupa, se aceler\u00f3 el cambio de las relaciones al interior de la familia y los v\u00ednculos intergeneracionales.  El \u201ccabeza de familia\u201d fue dejando de serlo, los padres tuvieron que afrontar la rebeld\u00eda de hijos con una capacidad de autonom\u00eda y soporte exterior antes nunca vistos.  El quiebre, no ya el desaf\u00edo, de las realidades morales, patrones est\u00e9ticos y tradiciones m\u00e1s consolidadas, fue expresi\u00f3n pero tambi\u00e9n alimento de una cultura espec\u00edficamente juvenil, que comenzaba a decirle a la pr\u00f3spera sociedad adulta de la post-guerra, orgullosa de los \u201cmilagros\u201d econ\u00f3micos y su progreso material, con su propia perspectiva de lo que era malo o bueno para todos, y empe\u00f1ada en una dura lucha con el modelo socialista en Europa o Asia: no nos gusta esta sociedad y ni en lo que nos va a convertir, no queremos ser como ustedes, no queremos vivir en un mundo as\u00ed&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfC\u00f3mo encuadrar aqu\u00ed un fen\u00f3meno tan vasto y a\u00fan en marcha? \u00bfC\u00f3mo entender que, en v\u00edsperas del Vaticano II, el mundo al que la Iglesia quiso anunciarle de modo nuevo la fe, en la l\u00ednea del famoso discurso del papa Juan XXIII en enero del 59, de pronto comenzaba a difuminarse?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una buena manera de enfocar esta coyuntura hist\u00f3rica de cambio ser\u00eda considerar la revoluci\u00f3n cultural de los sesenta como la contestaci\u00f3n definitiva de la cultura burguesa-liberal, proyectada en el siglo XIX y plasmada en la primera mitad del XX.  Cultura surgida del so\u00f1ado potencial de la raz\u00f3n desvinculada de la matriz cristiana, y que seg\u00fan se crey\u00f3, ser\u00eda capaz de realizar una historia de progreso indetenible, fundado precisamente en sus propios logros, en las conquistas de una nueva filosof\u00eda, una nueva ciencia, y una nueva sociedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la filosof\u00eda enarbolada por estos profetas del cambio, de un futuro que, seg\u00fan dec\u00edan, ahora s\u00ed ser\u00eda mejor, no era precisamente nueva.  Surgi\u00f3 de la Ilustraci\u00f3n, y en mucho se constituy\u00f3 con el reciclaje del marxismo. Reich, Marcuse, Sartre, a lo m\u00e1s a solo cierta distancia de Khruschev o Mao, alentaron a la juventud occidental a soltar amarras y lanzarse a construir el futuro.  Quienes asumieron el reto, se movieron al interior de la competencia entre el \u201cmundo libre\u201d que repudiaban, y la utop\u00eda marxista de un nuevo modelo pol\u00edtico, social y cultural.  Desde luego, desde el ate\u00edsmo y el rechazo de la religi\u00f3n institucionalizada, desde el existencialismo, el hipismo, y el neo-naturalismo, y siempre en confrontaci\u00f3n con la \u201cdecadente\u201d cultura burguesa-liberal, que alcanz\u00f3 su pico simb\u00f3lico a partir de mayo de 1968.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este panorama, con el cambio y la revoluci\u00f3n como consignas para todo, es l\u00f3gico que se generalizase el llamado a la Iglesia para que cambie y participe en el nuevo camino de la humanidad.  Por supuesto, la cr\u00edtica a la Iglesia era una nueva versi\u00f3n de la antigua cr\u00edtica ilustrada y moderna se\u00f1al\u00e1ndola como enemiga del hombre y su progreso, como enemiga de \u201cla verdad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, no es extra\u00f1o que en los cincuenta tard\u00edos, incluso desde el mismo campo de la teolog\u00eda, se invitara a la Iglesia a \u201chacer algo por el hombre\u201d mientras aparec\u00edan discursos teol\u00f3gicos en relaci\u00f3n con el marxismo y las corrientes dominantes en la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, preocupados unilateralmente por una nueva \u201cpraxis eclesial\u201d .  Pero esto ya nos conduce a la materia de la pr\u00f3xima conferencia, sobre el contexto eclesial del Vaticano II.  Por eso estimo que de esta forma podemos dar por concluida esta presentaci\u00f3n hist\u00f3rica de las d\u00e9cadas antecedentes al concilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>P. Dr. Ernesto Rojas Ingunza<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Presentaci\u00f3n 2 Del inicio del siglo hasta la Primera Guerra Mundial 3 Tiempo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y la post-guerra hasta 1959 4 El inmediato per\u00edodo conciliar (1960-1968) Presentaci\u00f3n El reto de ofrecer una perspectiva hist\u00f3rica y cultural del siglo XX hasta el concilio Vaticano II, a la vez buena y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vaticano-ii-contexto-historico-y-cultural\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVATICANO II: CONTEXTO HISTORICO Y CULTURAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-27256","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27256"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27256\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}